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Una         opinión crítica contra los nacionalismos

En         Defensa de los Derechos Constitucionales de los que hablamos el Idioma         Común Español
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Los recortes de ayer al final de la página
  
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Lenguas inútiles - Y ahora Ucrania, tomad nota idiotas!!

 

Euro and Europe doomed by Spain's inefficiency
AGLI Editor. 22 August 2012

The Spanish government has no intention to attack the intrinsic inefficiency problem, otherwise it should already have abolished the laws of  regional languages. This measure  would destroy inefficiencies affecting market, work force, education, legal, procedural, health, security systems and more. This measure has no cost, and benefits are outstanding.

Spain has seventeen regional governments partitioning the country with laws and languages. Therefore, the disassembly of the regional system, by abolishing the laws of the regional (and many local) governments and reducing the redundant government employees is also compulsory. This measure means a heavy social cost, two million people should be laid off, but the private sector could recover and start creating productive jobs. As a byproduct, professionals of politics would probably disappear (as they are the problem). 

Spain will sink the Euro and Europe unless it returns to common language and law.
AGLI Editor. 22 August 2012 

The deep problems of  Spain's economy are paving the way to the destruction of the Euro and Europe and the Spanish governments have no intention to fix their problems, otherwise the first measure with zero cost, returning to the spanish common language by abolishing all laws of  regional languages, should already have been taken. 

Basically, the inefficiencies of the governments and the unnecessary expenses are so high that no tax system can survive after the depletion of its citizens. 

Spain has a multitude of regional governments (seventeen) with many of them using different regional languages instead of the Spanish, and consequently the country is divided by laws and languages, the work force can't move unless families surrender themselves and the education of their children from their mother spanish language to the regional languages, government employees are valued more for their knowledge of the regional language than anything else, enterprises have to cope with many different and opposing laws written in different regional languages, and have to translate their operating  business systems to them. 

Therefore, should the Spanish government have any intention to fix the problem, the first measure should have been to abolish all the laws concerning regional languages, letting the Spanish be the common language. This measure  would destroy many inefficiencies affecting market, work force, education, legal, procedural, health, security systems and more. This measure has no cost, on the contrary benefits are absolute neccesity. 

The second measure should be the disassembly of the regional systems, abolishing the laws of the seventeen regional (and many local) governments and reducing the redundant and unnecessary government employees. This measure has a very heavy social cost, around two million people should be laid off, but by reducing those, unnecessary expenses, the private sector could recover and start creating productive work. As a byproduct, the superfluous class of professionals of politics would probably disappear (they are the problem).


El español: una lengua viva. Informe 2016. Instituto Cervantes
http://www.cervantes.es/imagenes/File/prensa/EspanolLenguaViva16.pdf

La colección de 'El valor económico del español', un homenaje a nuestro idioma
Fundacion Telefonica 3 Marzo 2017

 

Descárgatelos gratis http://email.fundaciontelefonica.com/re?l=D0Ilily6zI5ztd4nnIh

Descárgatelos gratis

Esta ambiciosa obra analiza la importancia que tiene el español como activo de las empresas que impulsa su internacionalización en mercados donde se habla el mismo idioma.

¿Sabías que las industrias culturales en español aportan hoy más de 30.000 millones de euros anuales? ¿Y que nuestra lengua es la tercera en la Red y que el 7,9 % de los usuarios de Internet se comunican en español?

Son datos extraídos de la investigación 'El Valor Económico del Español', formada por 14 títulos, una ambiciosa investigación sobre la cuantificación económica de nuestra lengua, como una forma de lograr que apreciemos el valor cultural de este activo hablado por una comunidad formada por más de 500 millones de hispanohablantes.

Te recordamos que en nuestra web están disponibles los 14 títulos gratuitos que conforman 'El Valor Económico del Español':

Atlas de la Lengua española en el mundo. Presentación gráfica y didáctica de la situación del español dentro de la riqueza y diversidad del universo de las lenguas. En 2016 ha salido la tercera edición revisada y ampliada de la obra.

Lengua, empresa y mercado. Analiza la importancia del español como activo que impulsa la internacionalización de las empresas en mercados que hablan el mismo idioma.

El futuro del español en EE.UU: La lengua en las comunidades de migrantes hispanos. El español es la 2ª lengua más hablada en Estados Unidos gracias a que las segundas generaciones de inmigrantes la mantienen como segunda lengua tras el inglés, un hecho novedoso en la historia de este país, conocido por ser un “cementerio de lenguas”.

El español, lengua de comunicación científica. Este libro analiza los aspectos cuantitativos y cualitativos del español como lenguaje científico y tecnológico.

El español en las relaciones internacionales. Un recorrido por la presencia del español en foros y organismos internacionales y su futuro en el mundo globalizado.

Valor económico del español. Compendio de conclusiones de la primera parte de la investigación sobre la proyección del español en tanto que lengua de comunicación internacional.

El español en los flujos económicos internacionales. Más de 500 millones de hablantes hacen del español un importante ‘puente económico’ sobre el Atlántico.

Economía de las industrias culturales en español. El español como lengua global aparece como un importante motor del desarrollo de las industrias culturales.

Lengua y Tecnologías de la Información y las comunicaciones. Existen vínculos lingüísticos en el patrón geográfico de internacionalización de las operadoras de telecomunicaciones.

El español en la Red. El informe analiza la presencia de páginas web en español en la Red y las consecuencias que Internet tiene sobre la vida de las lenguas.

Emigración y Lengua. El papel del español en las migraciones internacionales. Estudia el efecto que tiene una lengua como el español en los procesos de decisión y en los resultados laborales y sociales del emigrante.

Las Cuentas del Español. Aborda uno de los aspectos cruciales de este ambicioso proyecto: la cuantificación del español en términos como el PIB o el empleo generados en la economía española en los últimos años.

La economía de la enseñanza del español como lengua extranjera. La enseñanza del español a hablantes de otras lenguas genera empleo y valor añadido.

Economía del español. Una introducción. Introducción del proyecto de investigación ‘Valor Económico del español’ que cuantifica la actividad productiva o de intercambio que la lengua aporta a la economía.


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Boletín AGLI nº25 (Nov 2011)

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Si te importa España, diez acciones indispensables
Nota del Editor 1 Noviembre 2011

  la lengua española para unificar mercado, educación, sanidad, justicia, legislación, seguridad, anulando toda la legislación sobre lenguas regionales.

 desmantelar el tinglado autonómico.

3ª  deshacerse de la enorme casta de profesionales de la política

4ª  simplificar y reducir el enorme aparato burocrático y millones de funcionarios

5ª deshacerse del intervencionismo de un estado ineficiente y depredador de los recursos de la clase media

6ª deshacerse de un estado indoctrinador y comprador de votos de unos con dinero de otros

7ª  arreglar un sistema educativo desastroso con menos medios y más responsabilidad

8ª  educar en valores humanos a una sociedad indoctrinada y adormecida

9ª liberalizar y optimizar un mercado fragmentado e ineficaz

10ª arreglar una justicia irracional, politizada, lenta, incompetente e irresponsable con menos medios y más responsabilidad

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El Nacionalismo Obligatorio en las Aulas
Por Ernesto Ladrón de Guevara y Arbina.

A LAS PERSONAS QUE HAN SACRIFICADO SU BIENESTAR PARA HACER PREVALECER LA VERDAD
(Vitoria, año 2011)
394 páginas

www.educacionynacionalismo.com

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La "normalización lingüística", una anormalidad democrática. El caso gallego
Dedicado "A todos aquellos que piensan que los idiomas se hicieron para las personas y no las personas para los idomas"
Manuel Jardón     (1.284KB, formato .pdf)  Nota: si no consigue descargar el libro completo, pulse el botón derecho de su ratón y
seleccione "Guardar destino como" en
Internet Explorer o "Guardar enlace como" en FireFox.

La normalización lingüística, una anormalidad democrática. Manuel Jardón

Por la normalización del español: El estado de la cuestion, una cuestion de Estado.
FADICE      (747KB, formato .pdf )

Índice General

Recortes de Prensa   15 octubre 2018
Boletines
Artículos y Conferencias
Bibliografía  
 Legislación
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Del libro de Manuel Jardón

"A todos aquellos que piensan que
los idiomas se hicieron para las
personas y no las personas
para los idiomas"

La "normalización lingüística",
una anormalidad democrática
 

 

AGLI Recortes de Prensa   Lunes 15  Octubre 2018

La política económica de Sánchez no gusta
EDITORIAL El Mundo  15 Octubre 2018

Aunque el documento sellado entre el Gobierno y Podemos -sin pudor de mezclar los logotipos del Ejecutivo y el de un partido- más que un borrador de Presupuestos parece una nueva versión del cuento de la lechera, sí evoca una música de la que se desprende la voluntad de incrementar notablemente los impuestos y de disparar el gasto. Pues bien, ambas cosas chocan con los deseos mayoritarios de la ciudadanía, según la encuesta de IPSOS sobre el clima económico en nuestro país que hoy publicamos.

Los ciudadanos no han olvidado aún las duras secuelas de la reciente crisis. Y de ahí que apuesten por una política económica que ataje serios desequilibrios como la desorbitada deuda pública y el déficit. Para reducir éste, abogan por ajustar el gasto de las Administraciones antes que por incrementar los ingresos vía mayores impuestos, justo lo contrario de lo que pretenden Sánchez y Pablo Iglesias. El sondeo refleja que la llegada del primero a La Moncloa ha empeorado las expectativas respecto al panorama económico. Así, el 78% de los españoles cree que se deteriorará en los próximos meses; y dos de cada tres desconfían de las medidas fiscales que el Gobierno ha ido desgranando, con rectificaciones y contradicciones permanentes.

El pacto de Sánchez-Iglesias o cómo hacer más pobre a las clases medias
Miguel Alba. vozpopuli   15 Octubre 2018

No parece enterarse Pedro Sánchez, el economista cum laude, que las clases medias son el corazón que bombea el estado del bienestar. Los que pagan las pensiones. Y la sanidad. Y la educación. Y las que alientan el consumo. Y las que generan riqueza. Y dentro de ellas hay muchos osados que, incluso, deciden liarse la manta a la cabeza y vivir esa profesión de riesgo que supone convertirse en emprendedor. No parece enterarse, o digamos mejor, no quiere enterarse Mr. Handsome, que en la letra pequeña de los Presupuestos de Pablo Iglesias no sólo se certifican algunas mentiras. Como ese cuento de que el “objetivo fiscal es que aquellos que tengan más aporten más” en alusión a la subida del IRPF para aquellos que cobren más de 130.000 euros anuales. El anteproyecto de cuentas públicas también esconden un castigo mortecino para esas clases medias que solapados a los ingresos de sus nóminas o a los extractos de sus inversiones tendrán que asumir el goteo del nuevo paquete fiscal urdido entre el huésped de Moncloa y el aspirante que espera desde su millonario chalé.

En estos presupuestos de Robin Hood, la exigencia sólo se aplica al 0,5% de la población, según Moncloa. A los ricos. Otra falacia. Hagamos repaso. El españolito medio sufrirá el impacto de la conocida como tasa Tobin cuando tenga la osadía de adquirir unas acciones de Telefónica, Repsol, Santander, BBVA, Inditex… El nuevo impuesto gravará con un “0,2% la compra de acciones emitidas en España de empresas cotizadas cuya capitalización bursátil sea superior a 1.000 millones”. No parece enterarse Pedro Sánchez que los dividendos que vienen cobrando los españolitos medios de estas cotizadas se han convertido en esa decimotercera paga que complementa los ingresos anuales. Dinero fresco que vuelve a inyectarse en la economía estimulando el consumo o dedicándolo al ahorro. Otro de los términos proscritos en estos Presupuestos ‘de la izquierda’. Según los cálculos de Inverco, la patronal de la inversión colectiva y los fondos, la tasa Tobin penalizará en un 6% la rentabilidad de los planes de pensiones durante los próximos 25 años. Una noticia más que alentadora en un entorno en el que otra de las medidas de este presupuesto, ligar las pensiones al IPC real, cuestiona la sostenibilidad del sistema.

Otro de los ejes del ahorro que se mortifica en este acuerdo se traslada al ámbito de la vivienda. El pacto de Sánchez e Iglesias certifica la muerte de la economía de mercado por ese afán ‘protector’ e intervencionista en cuanto al alquiler. Bajo ese argumento de ‘evitemos las burbujas’, PSOE y Podemos trasladan a los alcaldes la potestad de regular las subidas de precios “abusivas” en zonas tensionadas. En este sentido, Carmena y Colau podrán elaborar un índice de precios de alquiler de referencia que se tomará como guía y que les permitirá declarar "temporal y excepcionalmente" una zona urbana de mercado tensionado cuando se haya producido un incremento abusivo de las rentas "que obstaculice a sus habitantes al acceso y el disfrute de una vivienda a un precio razonable". Intervencionismo en vena contra aquellos propietarios, muchos de ellos de clase media, que verán mermada la rentabilidad de su inversión –si finalmente la medida ve la luz- mientras ayuntamientos como el de Madrid tiene paralizada la construcción de vivienda social y protegida. Pero no contentos con el hachazo en los precios, el pacto también sustenta la obligatoriedad de ampliar el plazo de prórroga de los contratos de alquiler de tres a cinco años en el caso de que el arrendador sea una persona física, y hasta los siete años, si se trata de una persona jurídica. Además, sólo éstos últimos tendrán que correr con los gastos de gestión inmobiliaria y formalización del contrato y, en ambos casos, las fianzas quedarán limitadas a un máximo de dos mensualidades de la renta y siempre en metálico. Fianzas que protegen al arrendador de posibles impagos.

Otro endurecimiento fiscal que planea sobre las rentas medias es el incremento en Sociedades que el Gobierno aplicará a la banca. ¿Alguien duda que el incremento al 18% de la tributación mínima sobre la base imponible que se impone a las entidades de crédito y petroleras no acabará repercutiendo en el consumidor? Todos los CEOs y presidentes de los grandes bancos ya anunciaron que trasladarían a sus clientes el impuesto a la banca. Que nadie piense que no sucederá lo mismo con esta nueva versión mediante el incremento de las comisiones. Está por ver cómo lo gestionarán las petroleras. Más teniendo en cuenta que todos los ‘ricos’ que conduzcan un diésel tendrán que asumir la nueva fiscalidad de ese hidrocarburo maldito. Hace unas semanas, María Jesús Montero, la sustituta de Montoro en Hacienda, ya echó cuentas del coste para el conductor medio –según ella, el que hace 15.000 kilómetros al año con su vehículo-. El nuevo impuesto tendrá un coste de 3,3 euros al mes. “Un granito de arena”, en palabras de la ministra, “para que las próximas generaciones puedan disfrutar de un planeta verde”. El ‘impuestazo’ al diésel no afectará, sin embargo, ni a taxistas ni a transportistas, precisamente dos de los colectivos que generan más emisiones con sus vehículos.

También Zapatero pensó que con su infausto Plan E nos sacaría de la crisis y el resultado fue un fiasco tan descomunal como la frivolidad de quien a tontas y a locas lo impulsó

Pero el mayor castigo para todos, clases medias incluidas, del pacto presupuestario es su falta de transparencia. El documento de 50 páginas difundido presenta una trampa notable inicial y es que desglosa la veintena de partidas de gasto que aumentan y no hace lo mismo con los ingresos estimados. Es decir, se promete por ejemplo aumentar los presupuestos para vivienda en unos 500 millones anuales hasta 2021, mientras que no se detalla cuánto se obtendrá de las distintas subidas de impuestos. Se ofrece un aumento de gasto seguro con incierta forma de compensarlo para cuadrar las cuentas. En algunas partidas de gasto se consigna toda la cifra para sacar pecho, como el caso del Plan contra la Violencia de Género en que se subrayan 220 millones, cuando en realidad, lo que hay son 20 millones más que con el PP. En cambio, en otras, como el aumento de las pensiones con el IPC, sólo figuran los 704 millones que costará completar la subida hasta llegar a la inflación real y no los más de 2.000 millones que supondrá en 2019 ir más allá del 0,25% previsto en la ley.

El Gobierno de la ejemplaridad vuelve a hacer aguas. Sánchez es ya solo una marioneta en manos de sus aliados y que Iglesias se ha convertido, de hecho, en el presidente bis de España. Aunque nada de lo pactado garantice la aprobación de los Presupuestos, que necesitan del PNV y los partidos golpistas catalanes -uno de los cuales ha reiterado su rechazo radical a varias de las medidas del pacto- si el trágala al que Iglesias ha sometido a Sánchez acabara en el BOE es más que probable que entre todos consigan darle velocidad a la desaceleración que sufre nuestra economía. También Zapatero pensó que con su infausto Plan E nos sacaría de la crisis y el resultado fue un fiasco tan descomunal como la frivolidad de quien a tontas y a locas lo impulsó.

Hay muchas posibilidades, en todo caso, de que el rimbombante pacto presupuestario, que deja quedar muy bien a Podemos ante sus electores y muy mal al PSOE ante gran parte de los suyos, no constituya, a fin de cuentas, más que una mera simulación, un nuevo trampantojo destinado a hacer demagogia populista. Esperemos que Bruselas ponga orden en tanto desmán. Por el bien de todos.

@miguelalbacar

Ingenuos y secuestrados
Pretenden secuestrar mucho más que un besamanos
Hermann Tertsch ABC  15 Octubre 2018

Todavía hay quien cree que Pedro Sánchez y su mujer fueron víctimas de un malentendido de protocolo cuando pretendieron tomar al asalto el acto de extremo protocolo del jefe del Estado, de la Corona, en su principal contacto anual con la sociedad española en la Fiesta Nacional. También los hay que creen que el concejal caraqueño Fernando Albán se tiró por una ventana del edificio del Sebin, la policía política de Nicolás Maduro y de su asesor José Luis Rodríguez Zapatero, asesor al mismo tiempo del mismo Sánchez, que por poco se nos sienta en el trono en el Palacio Real. Ese Zapatero que, una vez más, negocia a espaldas de los españoles con los peores enemigos de España. Sánchez, aquél que aseguraba que no había adquirido ningún compromiso con las fuerzas que le llevaron al poder en la moción de censura, elabora con todas ellas un programa que es un programa de Frente Popular de vocación totalitaria para un cambio de régimen.

Aunque parezca inaudito y lo oculte la mayoría de los medios, controlados precisamente por quienes alimentan dicho proyecto, fuerzas aliadas de los asesinos que gobiernan en Caracas están conjuradas con el Gobierno de España para un proyecto que los españoles no han votado y desconocen. Pero que todo indica nos lleva directamente a las políticas que aplica al otro lado del Atlántico, un régimen socialista que es, sin ambages, criminal. Dirigido por un dictador sin escrúpulos y despreciable, Nicolás Maduro, cuya mano derecha es la misma mano derecha de Sánchez en sus operaciones diseñadas para mantenerse en el poder a toda costa. La constatación de este hecho debería alarmar a todos.

El comandante Hugo Chávez podría estar en camino de ganar su mayor victoria exterior después de muerto. Él se llevó a Venezuela a los comunistas españoles a pagarles allí por adoctrinar a los suyos y recibir también, con ayuda de los servicios secretos cubanos, del adiestramiento, el conocimiento y los medios necesarios para intentar la gran aventura de la cabeza de puente en Europa para el chavismo. En aquellos tiempos Chávez se consideraba capaz de todo. Allí había dinero para todo. Después pareció todo venirse abajo y la incompetencia de Maduro y el hundimiento de aquel régimen criminal en la miseria y el hambre de la población pareció quitar fuerza a todas aquellas grandes aventuras de conquista para el socialismo. Pues aquí están.

Crea cada uno lo que quieran. Hay quienes creen que Elvis Presley está vivo. Pero cuando nos jugamos la unidad, la libertad y que vuelen o no muertos los concejales de la oposición hay que tener cuidado con las ingenuidades. Si queremos impedir en España un gobierno que responda a preguntas sobre muertes de opositores detenidos con el mismo desdén que a las cuestiones sobre el fraude de la tesis, las mentiras de una ministra o los engaños tributarios de otro, conviene tener presencia de ánimo para saber cuándo te quieren secuestrar el besamanos. Porque, nadie lo dude, llegará el día en que nos quieren secuestrar al Rey.

tesis de Pedro Sánchez
Pedro Sánchez también copió párrafos enteros de obras en inglés en ‘su’ tesis
C. Cuesta, M. Cerdán, S. Sanz y M. A. Ruiz Coll okdiario  15 Octubre 2018

No entrecomilla los textos de otros autores y se limita a poner una nota al pie
Estos contenidos escapan a la lupa de los programas antiplagio PlagScan y Turnitin

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, también copió párrafos enteros de obras en inglés en la tesis doctoral con la obtuvo la calificación de “apto cum laude” en la Universidad Camilo José Cela (UCJC) de Madrid en noviembre de 2012. Otro indicio más de plagio que se suma a los ya revelados por OKDIARIO en las últimas semanas.

En concreto, el jefe del Ejecutivo no entrecomilla -como exige la norma- estos párrafos de otros autores y se limita a poner la referencia bibliográfica como nota al pie. Sánchez reproduce extractos de tales obras escritas en inglés y sólo introduce leves variaciones a la hora de traducir estos pasajes.

Lo llamativo también es que estos contenidos, al no estar disponibles en español ni digitalizados, escapan a la lupa de los programas antiplagio PlagScan y Turnitin. Moncloa llegó a afirma que tras pasar la tesis de Sánchez por el software PlagScan sólo se había registrado un 0,96% de “coincidencias”. Un porcentaje que desmintió la propia firma alemana, poniendo en cuestión la metodología empleada por el Gobierno socialista. PlagScan lo elevó a un 21%.

Una de las monografías que más utiliza Sánchez en su tesis doctoral es precisamente en la que OKDIARIO ha detectado trazas de plagio de otros autores. Se trata de la obra The New Economic Diplomacy. Decision-Making and Negotiation in International Economic Relations, elaborada por Nicholas Bayne y Stephen Woolcock y publicada en segunda edición en 2010 por Ashgate (Burlington).

Por ejemplo, en la página 50 de la tesis doctoral Pedro Sánchez aborda los “retos de la diplomacia económica” y dice que “los asuntos sobre los que la diplomacia económica debe actuar han crecido exponencialmente, algunos de ellos son novedosos como consecuencia del proceso globalizador: desigualdad social, pobreza y hambre en determinadas áreas geográficas,, el cambio climático, la lucha contra el crimen internacional…”, señala.

Ésta fue la traducción que hizo del libro de Bayne y Woolcock cuando estos autores se refieren a que “la gama y variedad de la diplomacia económica ha aumentado considerablemente. Muchos nuevos asuntos han pasado a ser activos, incluyendo temas que provocan una gran preocupación popular, como el crimen internacional y la pobreza mundial”. Una versión original que Sánchez adoptó a su lenguaje con pequeñas modificaciones, pero usurpando la autoría intelectual, puesto que no entrecomilló tales reflexiones.

Otro ejemplo de este modus operandi se halla en la página 52 de la tesis. Sánchez alude a las estrategias de la diplomacia económica establecidas por Bayne y Woolcock y afirma que una de ellas consiste en “responder a la demanda de una mayor transparencia, mayor información y publicidad de las decisiones así como la rendición de cuentas sobre las decisiones adoptadas, también en materia de diplomacia económica”.

Esto mismo era recogido por el libro de Bayne y Woolcock del siguiente modo: “La tercera estrategia en diplomacia económica es avanzar hacia una mayor transparencia, mejor información y mayor claridad y publicidad”.

Los ‘cuatro pilares’ de Rana
Otra obra que cita varias veces Sánchez pero que no entrecomilla en la mayoría de los casos pese a extraer contenidos de la misma es Inside Diplomacy (2000) del profesor indio Kishan S. Rana. Ello ocurre, por ejemplo, en la página 47 cuando Pedro Sánchez se refiere a los “cuatro pilares” sobre los que se asienta la diplomacia económica. Con una nota al pie remitiendo al libro y sin el uso debido de comillas, el presidente del Gobierno se apropia directamente del trabajo de Kishan S. Rana.

Así, enumera como pilares de la diplomacia económica “la promoción del comercio, otorgando una especial atención a las exportaciones sobre las importaciones; la promoción de la inversión, sobre todo, la atracción de inversión extranjera al país en cuestión; la atracción de tecnología; y la gestión de la ayuda al desarrollo, de importancia capital para los países en vías de desarrollo como receptores de la misma y para los países desarrollados como principales donantes que son”.

Kishan S. Rana planteaba en su libro dichos pilares de esta manera: “La promoción comercial, con prioridad, pero no exclusiva, en las exportaciones; la promoción de inversiones, sobre todo de inversiones extranjeras, pero no excluyendo las inversiones desde el país de origen; tecnología recolectora y gestión de la ayuda económica, importante para los países en desarrollo y en transición como receptores y para las naciones desarrolladas como donantes”.

Prohibido discrepar
Eso es lo que ha venido decir Margarita, juez, para más señas
Luis Ventoso ABC  15 Octubre 2018

Margarita Robles, de 61 años, encarna las puertas giratorias. Ora nos juzga como magistrada del Supremo, ora nos gobierna -o desgobierna- como secretaria de Estado, ministra o lo que se tercie para seguir en la palestra sin ganarlo en las urnas. Margarita vive su ideología socialista con vehemencia y acoge con ceño fruncido toda visión discrepante del progresismo obligatorio. Sus filias ideológicas son totalmente legítimas, por supuesto. Pero igual de legítimo parece el temer que quien exuda sectarismo podría resultar parcial cuando retorne al juzgado y le caiga un acusado pepero.

Comentan los sanchólogos que desde el circo de los misiles saudíes (aquellos que sabían matar correctamente, en memorable explicación de Celaá), mediaba cierto frío entre el presidente que levita y Margarita. Tal vez para congraciarse con el líder, la ministra ha salido a darlo todo en defensa de Sánchez tras su doble disgusto en la Fiesta Nacional. Como es sabido, primero fue abucheado por el público, que le demandó elecciones y llegó a llamarlo «okupa», ante el hecho cierto de que ocupa el poder tras haber sido vapuleado en dos comicios consecutivos. Sánchez respondió a los pitos a su estilo, gustándose, con paseíllo de pasarela y forzadísima sonrisa. Y de allí a Palacio, donde llegó su sonado lapsus -o no tan lapsus- de protocolo. Los Sánchez consideraron que les tocaba situarse al nivel de los Reyes... hasta que un encargado de protocolo los colocó en su lugar, recibiendo miradas láser de Sánchez y Gómez, el presidente no votado y la primera dama, cuyo afán de protagonismo contrasta con la razonable discreción de su predecesora.

Tras tan aciaga jornada en el frente narcisista, Margarita salió rauda a declarar que abuchear a su jefe supone «una falta de respeto». La frase es discutible, pero aceptable. Lo que ya resulta inadmisible es que añadió que los ciudadanos que pidieron elecciones a voces «no tienen cabida» en «una España plural y democrática». Late ahí un desagradable soniquete autoritario, y además es una sandez, pues no podría ser «plural y democrática» una España donde se privase a millones de ciudadanos que desean elecciones de la posibilidad de decírselo en alto a Sánchez. En las grandes democracias, los mandatarios asumen como parte del oficio el riesgo de los pitos. Hasta el héroe Churchill hubo de tragarse los abucheos de su pueblo cuando en 1945 acudió a las carreras caninas de Walthamston. La piel de melocotón de Margarita solo refleja un talante autoritario, que evoca el despotismo ilustrado. Sorprende que la ministra de Defensa se apreste a condenar a pacíficos ciudadanos que exigen elecciones, pero que no tenga críticas tan enérgicas para los socios separatistas de su jefe, que han censurado al Rey, que se jactan de que trabajan metódicamente para destruir España y que han prometido desoír las sentencias del Supremo sobre los golpistas.

Lo democrático, Margarita, es cumplir las promesas (y Sánchez prometió elecciones), no aliarse con los peores enemigos de nuestro país y nuestras leyes y permitir que elijamos en las urnas a nuestros gobernantes.

«Cuñadismo» en el cortijo andaluz
ABC  15 Octubre 2018

LA información que hoy revela ABC, basada en informes de la Guardia Civil, sobre la red de enchufismo en la Junta de Andalucía resulta mucho más que escandalosa. La Fundación Andaluza Fondo de Formación y Empleo (Faffe) no solo sirvió para «financiar» las fiestas de antiguos altos cargos en prostíbulos. También repartía tarjetas de crédito opacas a diestro y siniestro, adjudicó hasta 8.844 contratos irregulares a familiares y simpatizantes socialistas, y empiezan a emerger adjudicaciones irregulares por un total de cincuenta millones de euros. Sirvan dos ejemplos vergonzantes de para qué servía la Faffe realmente: un exalcalde enchufado se pasaba el día durmiendo y leyendo el periódico en el trabajo, y otro antiguo edil del mismo partido llegó a cobrar más de medio millón como «director de Asuntos Exteriores» de la Faffe, que era un organismo inexistente. El fraude masivo de los falsos ERE ha sido el escándalo de corrupción institucional más grave de la democracia, calculado por jueces y fiscales en más de ochocientos millones de euros. Pues bien, el de la Faffe es la continuación de un escándalo igual de abusivo, con un añadido: el de la inmoralidad que supone gastarse el dinero ajeno en prostitución.

El sistema implantado en la financiación y gestión de la Faffe reincide en un modelo definido desde hace décadas por el clientelismo y la distorsión de los genuinos intereses de los andaluces. No en vano, Andalucía es la única autonomía en democracia gobernada ya durante 37 años por un solo partido, el PSOE, y su red de clientelismo sigue funcionando a la perfección. Políticamente, Andalucía sigue siendo un inmenso cortijo del PSOE en el que la utilización de dinero público, contablemente maquillado como coartada para la ejecución de acciones sociales bienintencionadas, siempre fue, y sigue siéndolo con Susana Díaz, una práctica discrecional basada en el favoritismo y el nepotismo más burdos. La palabra «regeneración» en boca de Susana Díaz, y también de su hasta ahora socio de legislatura, Juan Marín, de Ciudadanos, suena a sarcasmo.

Los sondeos previos a las elecciones autonómicas que acaba de convocar Díaz vuelven a premiar al PSOE, sin poner en duda su triunfo en las urnas. La única alternativa posible a casi cuarenta años de abusos socialistas en la Junta sería una suma de escaños de PP y Ciudadanos, pero es complicado que las cuentas puedan cuadrar. Ciudadanos se ha sentido muy cómodo como subalterno de Díaz y todo apunta a que nada cambiará en este paraíso de la corrupción. Conviene preguntarse una vez más por el trabajo de la Intervención General del Estado en Andalucía. La supervisión y el sometimiento a la legalidad son criterios previos a cualquier enjuague, salvo en Andalucía, donde ya nada parece resultar escandaloso.

Vox
José García Domínguez Libertad Digital 15 Octubre 2018

A Vox, esa última esquirla tardía fruto de la explosión final del viejo bipartidismo de la Transición, se le han colgado dos sambenitos de urgencia tras el éxito evidente de su demostración de fuerza en Vistalegre. Por un lado se les tilda de fachas, improperio que no tiene mayor contenido semántico que el del mero insulto, y por otro se dice que son la encarnación local de la nueva derecha populista, ese abigarrado cajón de sastre donde la prensa suele colocar tanto a Trump como a Orbán, a Salvini y a sus socios grillistas, a Le Pen, a la Alternativa por Alemania que se acaba de medir de tú a tú con la CSU en Baviera y a otra docena y media de partidos europeos de raíz conservadora que están poniendo en cuestión los consensos intelectuales básicos sobre los que se asientan tanto el orden europeo como el proceso globalizador.

Pero ¿es realmente Vox populista? Sí lo es en la medida en que sus portavoces también recurren de modo deliberado a ese estilo de comunicación tan característico de todos ellos, el que apela a un registro coloquial, prepolítico, casi infantil, para establecer una permanente contraposición entre el pueblo, bondadoso por naturaleza, y las élites políticas, por idéntica naturaleza malvadas y responsables únicas de los problemas que nos afligen. Pero eso, el populismo entendido como mera estrategia retórica para conectar con el electorado y las grandes audiencias televisivas no deja de constituir una tendencia actual a la que ya las demás siglas se ven, poco a poco, obligadas a recurrir, por efecto de la hipertrofia ubicua de las redes sociales y los medios de comunicación de masas. Más allá, sin embargo, de la forma, del contenido –todavía embrionario – de su programa, no se puede afirmar que Vox se alinee con esas otras nuevas corrientes heterodoxas que crecen con fuerza a ambas orillas del Atlántico. Y ello porque Vox tampoco se atreve, al igual que la totalidad de los partidos españolas con alguna notoriedad en las urnas, a cuestionar ni el euro ni la Unión Europea, los dos rasgos comunes que sí comparten, en cambio, todos y cada uno de sus supuestos homólogos exteriores.

En ese sentido, el ideario económico de Vox no ofrece ninguna diferencia sustancial, de fondo, con las propuestas perfectamente tópicas y convencionales que defienden el Partido Popular y Ciudadanos, entre otros. Porque si por algo se caracterizan esos otros nuevos actores en el tablero político europeo es por reclamar, si bien en diferentes grados, el retorno de la soberanía económica al Estado-nación, afán que de modo inevitable pasa por señalar a Bruselas como su principal enemigo a batir. ¿Y qué tiene que ver con eso Vox? Nada. Absolutamente nada. Lo que anima el crecimiento ya exponencial de Vox es el hastío general ante la inane indolencia del Estado frente al problema catalán, el mismo hastío general que permitió no hace tanto que un pequeño partidito catalán e irrelevante, Ciudadanos, se convirtiera en la cuarta fuerza política del país. Cataluña, su grave enfermedad crónica, es lo que llevará a Vox en volandas al Parlamento. Pero nadie se engañe, la firmeza frente a la cuestión catalana no será nunca suficiente para impulsar a Vox mucho más allá del mero testimonialismo resistencial. Si Abascal ambiciona crear una fuerza que, como los 5 Estrellas o el Frente Nacional, desafíe de verdad a la derecha tradicional, tendrá, más pronto o más tarde, que dotarse de un programa económico populista. Es su asignatura pendiente.

Una fiesta de locos
Luis Herrero Libertad Digital 15 Octubre 2018

A Sánchez le gustan tanto los privilegios de presidente que no concibe otro rol que no sea el de prima donna en cada una de las circunstancias que le toca vivir.

Si yo fuera el psiquiatra de Pedro Sánchez, le tumbaría en el diván y le obligaría a repasar los momentos estelares del pasado 12 de octubre. En primer lugar, los abucheos. Hubo muchos. Más que nunca. En tres momentos distintos. Hasta la prensa más de su cuerda se vio obligada a reseñar esa circunstancia en sus portadas del día siguiente. El hecho patológico no estuvo en los gritos. Increpar a un político desnortado en un desfile (o a un futbolista indolente en un campo de fútbol) suele ser un desahogo saludable. Lo insano fue el comentario con que el abucheado se sacudió el polvo de la solapa cuando le preguntaron cómo le había sentado la pitada. "No podía ser menos que González o Zapatero", respondió.

La respuesta incluye una falsedad y un delirio. A González nunca le pitaron en un desfile militar y Zapatero fue quien apretó el botón de centrifugado durante el debate nacional en el seno de su partido. Hubiera sido ilógico que las personas que acuden voluntariamente a un acto de homenaje a los símbolos de la unidad de España (la bandera, el rey, las fuerzas armadas) aplaudieran a rabiar a un presidente que acababa de decir que la nación era un concepto discutido y discutible y que le había dado carta blanca al parlamento catalán para que estructurara a su antojo la vinculación de Cataluña con España.

Aquellos reproches a Zapatero no fueron un timbre de honor en su carrera política. Pero Sánchez, al equipararlos con los suyos, cree que sí. De ahí lo del delirio. Solo la enajenación mental de alguien gravemente afectado por el mal de altura puede convertir en motivo de orgullo unos gritos que a cualquier otra persona en sus cabales le hubieran producido bochorno. Ese mecanismo subliminal de alteración de la realidad que convierte en bueno lo que no lo es demuestra que el presidente no sabe lo que dice. Solo le faltó susurrarle a Carmen Calvo al oído: ladran, luego cabalgamos. A su juicio, los únicos que van en dirección equivocada son sus detractores.

Tras los abucheos vino el incidente del besamanos. No creo que colocarse al lado del rey para recibir junto a él la adhesión de los invitados fuera un gesto premeditado. No es tan tonto como para eso. Estaba claro que antes o después los servicios de protocolo le apartarían de allí y que ese hecho se convertiría, como así fue, en motivo de befa. Tampoco creo que sea verdad la excusa de la foto. ¿Qué foto? Nunca se ha hecho una foto de grupo en ese momento del acto en el que es la familia real quien ocupa el centro del escenario. Lo que el incidente pone de manifiesto, a mi juicio, es que a Sánchez el deleite del poder le nubla la vista.

Después del Falcon, de los continuos viajes al extranjero, de las fotos al lado de Trump o de los fines de semana en Quintos de Mora su cabeza ya no entiende que haya circunstancias en las que su papel de macho alfa de la política española pueda quedar relegado a un segundo plano. Le gustan tanto los privilegios que lleva asociados la condición presidencial, y se ha acostumbrado a disfrutar de ellos tan increíblemente deprisa, que no concibe otro rol que no sea el de prima donna en cada una de las circunstancias que le toca vivir. El subconsciente le gastó una mala pasada al sugerirle instintivamente que su lado estaba al lado del rey.

La tercera consideración psiquiátrica de lo que pasó en la fiesta del 12 de octubre nos lleva a la cuestión de fondo. Sánchez está convencido de que lo mejor que le puede pasar a España es que él siga siendo presidente del Gobierno todo lo posible y para lograrlo necesita que sus socios le apoyen. En ese sentido, según dijo en los corrillos, las cosas van bien. Espera que todos voten a favor de los presupuestos generales del Estado y que le den la estabilidad necesaria para agotar la legislatura. ¿Será verdad lo que dice Sánchez? Si algún periodista hubiera tratado de corroborarlo recabando el testimonio directo de los propios interesados, habría pinchado en hueso. Ninguno de ellos estaba allí.

¿No es paradójico? Los socios que tienen que hacer posible lo que Sánchez considera bueno para España son los únicos que se niegan a ir a la celebración de la fiesta común de todos los españoles. Ni Podemos, ni PNV, ni ERC ni PDeCat creen en la indivisibilidad de la soberanía nacional. Y, sin embargo, ellos son los apoyos en los que el presidente del Gobierno funda la defensa del interés general del pueblo soberano. Dice el refrán: dime con quién andas y te diré quién eres. ¿Y él cree que vamos a votar al alguien así? Si lo hacemos no creo que haya en el mundo un solo psiquiatra que nos entienda.

Ladrones de palabras
Antonio Robles Libertad Digital 15 Octubre 2018

No hay nada más urgente hoy en Cataluña que desenmascarar la manipulación del lenguaje. Se ha escrito mucho sobre ello, pero no suficiente. No podemos consentir que una ciénaga de integristas nos roben el sentido de las palabras y se presenten como príncipes de la liberación de un pueblo oprimido. La apuesta es tan obscena, las formas tan burdas, el consentimiento tan general, que su mera sospecha debería desatar la ira de todos. Por supervivencia.

¿A qué llamarán "democracia" quienes cada día la pisotean? ¿A qué llamarán "libertad" quienes niegan el derecho a manifestarse a quienes disienten de la verdad oficial?

¿A qué llamarán "derecho a decidir" quienes impiden decidir a los padres la lengua en que desean estudiar sus hijos?

 ¿A qué llamarán "fuerzas de ocupación" quienes han convertido a los Mozos de Escuadra en una policía política? ¿A qué llamarán "robar" quienes inventaron el 3%? ¿A qué llamarán "prensa española manipuladora" quienes han convertido TV3 y demás medios públicos y subvencionados en puros medios de propaganda y adoctrinamiento? ¿A qué llamarán "Cataluña" quienes consideran extranjeros a más de la mitad de su población?

 ¿A qué llamarán "respeto a la legalidad" quienes no respetan los dictámenes de los letrados de su propio Parlamento, incumplen las sentencias de los tribunales y desobedecen las leyes? ¿A qué llamarán "fuerzas de resistencia antifascistas" quienes ejercen la violencia contra quienes tienen opiniones diferentes a las suyas? ¿A qué se referirán con "las calles siempre serán nuestras", si las calles son de todos? ¿A qué llamarán "derecho de autodeterminación" quienes desprecian las disposiciones de las Naciones Unidas que dictaminan que tal derecho sólo es aplicable para casos de descolonización?

¿A qué llamarán "pueblo colonizado" si los supuestos colonizados se sienten superiores, tienen más poder y más renta per cápita que los colonizadores? ¿A qué llamarán "bestias con forma humana" quienes insultan, desprecian y maldicen a sus propios compatriotas? ¿A qué llamarán "derechos históricos" quienes pretenden ampararse en ellos para imponer privilegios abolidos en el s. XVIII?

¿A qué llamarán "lengua propia", si en Cataluña hay tres oficiales y ninguna impropia? ¿A qué llamarán "respeto a la lengua propia" quienes no respetan la lengua de los demás? ¿A qué llamarán "respeto a la pluralidad" quienes en Cataluña no respetan la cultura ni la nación españolas?

¿A qué llamarán "multilingüismo" si en la escuela, en las instituciones y en los medios públicos de comunicación no permiten el uso del idioma común de todos los españoles? ¿A qué llamarán "normalización" quienes han convertido Cataluña en un polvorín? ¿A qué llamarán "servicios sociales" quienes derrochan millones de euros en políticas identitarias en detrimento de la sanidad, la educación o la atención a la dependencia? ¿A qué llamarán "recortes" quienes sólo los aplican a los servicios sociales y a las necesidades de los más necesitados?

¿A qué llamarán "revolución de las sonrisas" quienes envenenan a diario las relaciones sociales, agreden a los disidentes y, los más impacientes, asaltan violentamente el Parlamento? ¿A qué llamarán "política de la no violencia", si todo su relato está construido sobre la mentira, el agravio, el resentimiento y el odio a España? ¿A qué llamarán "memoria histórica", si solo tienen memoria para excluir al otro e imponer la suya? ¿A qué llamarán "diálogo con el Estado" quienes lo han negado en el interior de Cataluña por sistema?

El lenguaje ha de servir para clarificar, para desvelar y nombrar el misterio de las cosas a medida que el tiempo y las circunstancias nos acercan al ser, a la verdad supuesta y circunstancial. Y para neutralizar la mentira. En su totalidad. Todo esto es lo que el nacionalismo ha destruido. Todo esto es lo que la inteligencia ha de revertir.

Quim Torra, el hechicero, y Pedro Sánchez, el amoral, no deben seguir mangoneando este país ni un minuto más. Si no por política, al menos por dignidad intelectual. ¡Elecciones ya!

La inmigración masiva es una amenaza para la democracia
Yolanda Couceiro Morín  latribunadelpaisvasco.com  15 Octubre 2018

En octubre de 2014, Suiza organizó una consulta popular sobre el tema migratorio ("Iniciativa contra la inmigración masiva"), y en octubre de 2016 se llevó a cabo en Hungría un referéndum sobre la pretensión de la UE de imponer cuotas de inmigrantes al país centroeuropeo. En el primer caso, el rechazo a la inmigración masiva ganó por muy poco (50,33%), y en el segundo, el pueblo húngaro se opuso masivamente a la imposición con un 98,36% de los votos emitidos.

En Europa, salvo en esas dos ocasiones, nunca los pueblos europeos han sido consultados sobre el tema de la inmigración. ¿Por qué este tema resulta tan incómodo a las élites de Bruselas y los gobernantes de las distintas naciones europeas? En Occidente, esas élites son cosmopolitas y están en completo divorcio con la población de sus países, mayormente apegadas a su identidad nacional. Estas élites son consciente de esa discrepancia y por tanto no quieren abordar siquiera la posibilidad de consultar al pueblo sobre ese tema.

1- La situación se caracteriza por una inmigración masiva implantada sin consulta democrática.

- En Europa la inmigración no se corresponde con las necesidades de la economía. Es una inmigración poco cualificada cuyo coste social pesa enormemente sobre los presupuestos de los Estados que la reciben. El modelo contrario es Australia, que sólo acepta inmigrantes cualificados, y completa esa medida con una política draconiana de "tolerancia cero" ante los inmigrantes ilegales y el rechazo a las solicitudes de asilo.

- La integración de los inmigrantes europeos funciona: en Francia, Bélgica, Suiza, Alemania y otros países, millones de portugueses, españoles, italianos, etc, se han integrado con relativa facilidad y sin traumas para las sociedades de acogida. Pero la inmigración ha fracasado de manera completa para dos categorías: los musulmanes y las poblaciones del África negra. Estas inmigraciones se ven culturalmente desarraigadas, sobre todo entre la población joven que tiene tasas altísimas de criminalidad. En las cárceles europeas, la sobrerrepresentación de extranjeros de esas categorías es llamativa y alarmante. Y no basta nacionalizarse para salir de esas estadísticas: las segundas, terceras y cuartas generaciones de esos inmigrantes no modifican sustancialmente nada sus comportamientos. A esa criminalidad común se añade ahora la actividad terrorista. Que el fenómeno del terrorismo islámico está íntimamente ligado a la inmigración musulmana es una evidencia que nadie en su sano juicio puede negar ni ignorar. En Japón nunca ha habido un atentado terrorista islámico: la inmigración musulmana es inexistente. Es un hecho indiscutible. Es en el medio musulmán donde son reclutados los terroristas, musulmanes que odian la sociedad occidental. Paralelamente a esta escalada terrorista, las tensiones étnicas se acrecientan al mismo ritmo que las amenazas del yihadismo.

- Hay una profundo desacuerdo entre las políticas laxistas o "generosas" de los gobiernos y los deseos de las poblaciones europeas. La inmensa mayoría de las encuestas expresan un rechazo masivo a la inmigración masiva, los europeos, unos más que otros, piensan que hay demasiados inmigrantes en sus países y que éstos traen problemas y conflictos. Pero de ese sentir generalizado, incluso mayoritario, los políticos no hacen ningún caso.

- Las poblaciones acogidas no tiene ninguna, o escasa, tradición democrática. Esa masiva inmigración de poblaciones musulmanas y africanas, que ni la escuela ni la sociedad en su conjunto son capaces de integrar, está debilitando la democracia.

2- Los que mandan y toman las decisiones son una casta oligárquica.

- Las causas de la inmigración son debidas a los intereses económicos de la gran patronal y de los traficantes de carne humana: los falsos humanitarios que se lucran con su actividad irresponsable y criminal. Otra causa es el acceso automático a los subsidios y prestaciones sociales que se brinda a los inmigrantes, incluso a los ilegales, muchas veces, o casi siempre, en detrimento de los nacionales, que se ven relegados o directamente ignorados por sus propios gobiernos.

- El aparato político está dominado por funcionarios y jueces, y la opinión pública no tiene derecho a decidir.

- Los medios de comunicación y los ideólogos imponen una actitud favorable a la inmigración que la opinión reprueba.

- Ciertos gobiernos, lobbies e instituciones extranjeras y transnacionales presionan en esta cuestión y aportan medios para imponer su agenda y promover sus propios intereses: la UE, ciertos países árabes, los mismos EEUU, Soros y (una larga) compañía...

3- Las decisiones de las políticas migratorias deberían ser objeto de consultas populares (referéndums).

- El pueblo vota de manera diferente en un referéndum que en elecciones comunes. Aquí se consulta sobre cuestiones concretas. La opinión de los ciudadanos que votan en función de su experiencia personal de la vida diaria es muy diferente de la de las élites, que están protegidas por su estatus privilegiado de las consecuencias negativas de la inmigración masiva y descontrolada.

Suiza consulta de manera regular al pueblo sobre el tema de la inmigración. De esa manera los suizos votaron en su día a favor la expulsión de su territorio de los criminales extranjeros. El 9 de febrero de 2014 lo suizos votaron "por el fin de la inmigración masiva" (50,33%), por la creación de cupos migratorios y contra el Acuerdo de Schengen. Previamente el parlamento suizo había rechazado la iniciativa del referéndum por 140 votos contra 54. Está claro que el parlamento no estaba en sintonía con el pueblo. Es necesario consultar directamente al pueblo sobre esas cuestiones.

El pueblo no es la suma de los intereses organizados, los grupos influyentes y poderosos. Los parlamentos toman sobre todo en consideración los grupos de interés (los lobbies), los intereses organizados, mientras que los intereses no organizados, los de la mayoría de los ciudadanos, son ignorados. Los sociólogos hablan de "mayoría" silenciosa, no porque no ésta se expresa por falta de opinión, sino por que su voz es ahogada: silenciada. A esa mayoría se le niega le derecho a hablar, se le priva de la palabra. Las decisiones populares demuestran que el pueblo está muy preocupado por la inmigración masiva y está en franca oposición con las élites que los gobiernan. Las élites razonan en términos de intereses organizados (grupos de presión) e ignoran la dimensión sentimental de los pueblos apegados a su identidad cultural y deseosos de salvaguardar los logros de su trayectoria histórica y proteger su calidad de vida.

En definitiva, la inmigración tiene lugar en condiciones no democráticas y amenaza directamente a ésta en la medida en que los recién llegados carecen, en su mayoría, de tradición democrática. La inmigración masiva tiene lugar en ausencia de procedimientos democráticos que garanticen que los ciudadanos están de acuerdo con ella. La inmigración masiva no es una decisión libremente tomada por el pueblo, sino una imposición de unas élites muy minoritarias: nada democrático hay en todo ello. La única solución a esta anomalía sería la implantación de la "iniciativa legislativa popular", el referéndum, como en Suiza, ya que ese modelo demuestra ser razonable y eficaz.

Para abordar estas cuestiones vitales hay que acabar con el poder que ostentan unas élites completamente divorciadas de sus pueblos de decidir en solitario contra los interese generales y dar la palabra a quién la reclama legítimamente.

¿Es criticar el terrorismo una "enfermedad mental"?
Guy Millière  latribunadelpaisvasco.com 12 Octubre 2018

Artículo publicado originalmente en la web del Gatestone Institute

El 16 de diciembre de 2015, un periodista francés de una de las principales radios francesas comparó al Frente Nacional, el partido de derechas francés, con el Estado Islámico (ISIS) diciendo que hay una "comunión de espíritu" entre ellos y que ambos presionan a los que les apoyan para que "se replieguen en su propia identidad". Marine Le Pen, presidenta del Frente Nacional, aludiendo a un "inaceptable desliz verbal", le pidió a la emisora de radio el derecho a contestar. Después publicó en Twitter imágenes donde aparecían los cuerpos de las víctimas del Estado Islámico y añadió: "¡Esto es el ISIS!".

Los medios franceses la acusaron inmediatamente de difundir imágenes "indecentes" y "obscenas", y poco después de eso, el Gobierno francés ordenó que el Departamento de Justicia la imputara. El 8 de noviembre de 2017, la Asamblea Nacional francesa también le retiró la inmunidad parlamentaria.

Unos meses después, un juez que seguía instrucciones del Gobierno francés, acusó a Marine Le Pen de "diseminar imágenes violentas", amparándose en el artículo 227-24 del código penal francés, que define el delito así:
diseminar [...] un mensaje de naturaleza violenta, que incita al terrorismo, la pornografía o puede vulnerar gravemente la dignidad humana o incitar a los menores a actividades que los ponen físicamente en peligro, o comercializar dicho mensaje.

En el marco del proceso, Marine Le Pen recibió una carta del juzgado que la ordenaba a someterse a un examen psiquiátrico para determinar si estaba cuerda. Ella se negó, diciendo que mostrar los horrores perpetrados por el Estado Islámico no es incitación al asesinato, y que las imágenes de las víctimas del terrorismo no se pueden equiparar a la pornografía.

La demanda del juzgado indica que las autoridades francesas podrían estar reavivando el uso de la antigua Unión Soviética de la "psiquiatría" para silenciar a los disidentes o adversarios políticos.

Por el momento, Le Pen puede ser arrestada en cualquier parte; en cualquier momento se puede enfrentar a hasta cinco años de cárcel.

Como candidata presidencial en mayo de 2017, obtuvo el 34% de los votos en la segunda vuelta electoral. Mandarla a la cárcel supondría provocar la indignación de sus votantes, así que no es probable que la detengan.

Lo que parece más probable es un intento de intimidarla, y si es posible, destruirla políticamente. Hace unas semanas, el Gobierno francés les pidió a los magistrados responsables de investigar la "financiación de delitos" que se incautaran de dos millones de fondos públicos concedidos al partido de Marine Le Pen, que desde entonces ha cesado casi todas las actividades públicas. La ofensiva jurídica contra Marine Le Pen se sumó a la ofensiva financiera. Aunque Le Pen no vaya a la cárcel, parece que la ley se ha utilizado para abrir la posibilidad de declararla inelegible para las elecciones al Parlamento europeo fijadas para mayo de 2019.

El presidente francés, Emmanuel Macron, sabe que hoy el partido de Le Pen es su principal oposición en Francia y que Le Pen es su principal adversaria política. Se define a sí mismo como el defensor de la visión "progresista" de Europa y el principal enemigo de los que quieren resistirse a la islamización, la inmigración sin controles y de los que desean defender la soberanía nacional, una postura que definió como "lepra" y "vientos malignos". Ha atacado verbalmente al viceprimer ministro y ministro del Interior italiano, Matteo Salvini, y al primer ministro húngaro, Viktor Orbán, que están creando una alianza europea de movimientos nacionalistas que incluye al partido de Le Pen. Por otra parte, Macron apoya las sanciones europeas contra Hungría y Polonia si se niegan a aceptar más migrantes.

Macron considera que una victoria de la alianza Salvini-Orbán no sólo sería una humillación para él, sino que una victoria del partido de Le Pen en Francia significaría el derrumbe final de su tambaleante presidencia (su índice de aprobación, que ha caído seis puntos en el último mes, se sitúa ahora en el 23%). No puede aplastar a la alianza Salvini-Orbán, pero puede alterar el proceso político en Francia.

La postura de Macron contra Le Pen también podría ser un intento por parte de su gobierno de repeler más violencia islámica en Francia. Actualmente, los libros y publicaciones que hacen referencia a la intrínseca dimensión violenta del islam son boicoteados y están ausentes de las librerías (el Corán, sin embargo, se sigue pudiendo encontrar fácilmente). Las organizaciones que combaten la islamización de Francia y Europa son hostigadas judicialmente. Pierre Cassen y Christine Tasin, líderes de la principal web francesa contra la islamización, Riposte Laïque ("Respuesta Laica"), tienen que pasar una gran cantidad de tiempo en el juzgado y reciben fuertes multas de manera regular. Para evitar que les cierren la web, tienen que reubicar su web fuera de Francia y la Unión Europea.

Se hizo público hace poco un informe de 615 páginas, escrito por un asesor de Macron, Hakim El Karui, que es el responsable de diseñar las nuevas instituciones del "islam de Francia". El informe define el islamismo como una "ideología totalmente distinta del islam", y jamás aborda los vínculos entre el islamismo y el terrorismo. El informe también insiste en la urgente necesidad de difundir el "verdadero islam" en Francia y adoptar la enseñanza del árabe en los institutos públicos.

En los medios franceses, cualquier mención a los vínculos entre el islam y la violencia se han eliminado ya completamente. Cuando un musulmán perpetra un ataque con cuchillo y grita "Alá Akbar" ("Alá es el más grande"), el mensaje oficial que se publica, incluso antes de que se inicie cualquier investigación, declara invariablemente que lo sucedido "no tiene nada que ver con el islam" y no tiene "carácter terrorista". Todos los medios citan ciegamente el mensaje. En los últimos ataques de este tipo, el 9 de septiembre en París, siete personas fueron heridas, cuatro de gravedad.

Hace poco, el escritor Éric Zemmour habló en televisión de la alta proporción de jóvenes musulmanes entre los reclusos de Francia, y del auge del antisemitismo musulmán en los suburbios franceses. El Conseil supérieur de l'audiovisuel (CSA), el órgano regulador de la televisión y la radio de Francia, le dijo a la emisora que Zemmour había hecho "comentarios estigmatizadores sobre los musulmanes" y que la emisora sufriría graves consecuencias si los volvía a repetir. Un presentador de una tertulia francesa empezó a circular una petición que exigía que Zemmour fuese totalmente excluido de los medios franceses. La petición obtuvo más de 300.000 firmas en una semana.

Zemmour se preguntó si habría que reabrir el gulag soviético especialmente para él o si tendría que optar por el autoexilio. Ha recibido tantas amenazas de muerte creíbles que está bajo protección policial las 24 horas del día.

El politólogo Jean-Yves Camus dijo que aunque no está de acuerdo con las posturas de Marine Le Pen, "En todas partes y en todo momento, decir que un adversario político está 'loco' abre las puertas al totalitarismo".

Como abogado, Regis de Castelnau escribió en la publicación mensual Causeur:
Hay un país en Europa donde se exige al principal partido de la oposición, tras la incautación de sus recursos económicos, que su presidenta se someta a un examen psiquiátrico judicial. ¿Es la Rusia de Putin o la Hungría de Orbán? No. Es Francia.

Castelnau añadió que la ley utilizada para acusar a Marine Le Pen se usaba normalmente para imputar a "pervertidos" y "psicópatas" y que sólo se pedía "el juicio de un experto psiquiátrico" porque sus sentencias penales solían ir acompañadas de la obligación de recibir tratamiento psiquiátrico.

"Todos los que se ríen de los problemas de sus adversarios políticos –dijo– harían bien en recordar que si aceptan estos ataques a las libertades políticas, pronto les podría tocar a ellos".

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Una rebelión que no puede quedar impune
EDITORIAL El Mundo  15 Octubre 2018

Que el Gobierno sea débil y esté atado al chantaje de los independentistas no significa que el Estado sea débil. Ésta es la razón principal que explica por qué la Fiscalía, a pesar de los enjuagues de Sánchez con sus socios de moción de censura, ultima un escrito de acusación por el 1-O en el que Oriol Junqueras aparece como máximo responsable, lo que significa que se enfrenta a la petición de cárcel más elevada: de 25 a 30 años de prisión. Aunque ahora intente hacerse pasar por un hombre conciliador e incluso utilice su reclusión para granjearse un perfil pragmático, los cuatro fiscales del caso -en línea con el auto de procesamiento dictado por Llarena- apuntan al presidente de ERC como el auténtico cerebro de una intentona golpista que derivó en violencia tanto en la concentración ante la Consejería de Economía el 20-S como el día del referéndum ilegal. No cabe, pues, vacilación alguna a la hora de depurar responsabilidades judiciales por tamaña felonía y mucho menos que la Fiscalía pueda ser usada como moneda de cambio en la negociación de los Presupuestos.

Para dar su visto bueno a las cuentas públicas, ERC exige al Gobierno la retirada de los cargos contra los políticos procesados por Llarena. Es una barbaridad propia de quien no concibe la separación de poderes. Pero, en todo caso, muestra la gravísima endeblez del Gobierno. Los hechos ocurridos desde que Sánchez ocupa La Moncloa, incluida la inclinación de varios ministros a dejar en libertad a los dirigentes y líderes sociales encarcelados, revelan un acercamiento de los socialistas a ERC. Ambas formaciones votaron juntos la semana pasada en el Parlament, rompiendo por primera vez desde el procés la unidad separatista. Se equivoca Sánchez, y con ello arrastra a todo el país, si piensa que estas componendas pueden aplacar el desafío soberanista. Máxime teniendo en cuenta que el Govern no ha renunciado a la unilateralidad y que tanto los jueces como los profesores siguen sufriendo el acoso del secesionismo.

La voluntad de la Sala de lo Penal del Supremo es que el juicio del 1-O arranque en enero. Los investigadores señalan que el papel de Junqueras en la rebelión estuvo por encima del resto del Govern, incluido Puigdemont. Y que la rebelión no fue en grado de conspiración, sino que el delito llegó a cometerse. Con estas conclusiones, resultaría inaceptable que la fiscal general del Estado sucumbiera a eventuales presiones del Ejecutivo para rebajar la petición de penas a Junqueras y al resto de los acusados, de la misma forma que ningún ciudadano comprendería que se indultara a quien los investigadores sitúan en el vértice de la asonada. El golpe separatista no puede quedar impune por el hecho de que Sánchez necesite los votos de quienes lo perpetraron para seguir aferrado al poder.

La izquierda que era sólida
FEDERICO JIMÉNEZ LOSANTOS El Mundo  15 Octubre 2018

Han llegado las izquierdas españolas y antiespañolas, arrejuntadas en el rencor a la nación y arrecogías en el pesebre de la fatuidad mediática, a tal extremo de falconettismo, o sea, de impostura, que el intento de los Sánchez-Gómez de suplantar a los Reyes como anfitriones en el Palacio Real, hazaña que Manolito Gafotas hubiera descrito como típica del Idiota, a Elvira Lindo le molesta mucho que se los critique. Es lo que tiene rechazar ministerios, que parece que siempre dejas algo a deber. Pero no fue un error, sino la continuidad de la campaña contra el Rey: el miércoles, Falconetti firmó con Pablenín despenalizar las ofensas a la Corona, al día siguiente, la horda podemita reprobó al Rey en el parlamento golpista de Cataluña y reclamó la república, y el jueves, pese a que era la cuarta vez que asistía a esa misma recepción, montó el numerito de King Burguer. Ya sería malo disculparlo; defenderlo es grotesco, intelectualmente ridículo.

Hablo de la izquierda dizque nacional, de "lo que era sólido" (Muñoz Molina). Es el caso de Margarita Robles, bastión de la progresía decentilla, que tras borrar hasta los anuncios del desfile militar del 12 de Octubre para no molestar a comunistas venezolanos y golpistas catalanes, base real de su vil Gobierno, dice que los que silbaron al Doctor Fraude han faltado el respeto a las instituciones y a los símbolos españoles. O sea, que los que Robles puso lo más lejos posible de la Tribuna de Autoridades e hicieron llegar a voces -no podían musitarlo- su apoyo al Jefe del Estado y su crítica al presidente son... antiespañoles. ZP llamaba "antipatriotas" a los que decían que España estaba en plena crisis económica. Falconetti desprecia y los suyos atacan a los que le llaman impostor, okupa o Doctor. O sea, que tras llegar al poder a lomos de comunistas, golpistas y bildutarras, diciendo que convocaría elecciones de inmediato, es intolerable reclamárselas.

Pues prepárese el Clubs de Fans de la africanista Begoña, experta en protocolo rifeño, porque está claro que lo que como Presupuestos presentaron Falconetti y Tinaja es la liquidación del régimen del 78 demoliendo sus dos bases: la social, que es la clase media creada bajo el franquismo; y la institucional, que es la Monarquía refrendada en la Constitución del 78. ¡Y no les vamos a dejar!

El «okupa»
Isabel San Sebastián ABC  15 Octubre 2018

Cuentan que en tiempos de Alfonso XIII, durante una cena en Palacio, un invitado extranjero, ajeno a nuestras costumbres, se bebió el contenido del aguamaniles que le habían colocado en la mesa para que se enjuagara los dedos. La estupefacción de los demás comensales fue tan manifiesta que el protagonista del error se sintió terriblemente embarazado, hasta que el propio monarca acudió en su auxilio e hizo lo propio, obligando al resto de invitados a engullir el agua destinada al lavado de manos. Algo parecido ha hecho su bisnieto hace un par de días, al ordenar a los funcionarios de su Casa emitir un comunicado que intenta salvar al matrimonio formado por Pedro Sánchez y Begoña Gómez del espantoso ridículo en el que incurrieron durante la ceremonia del besamanos, colocándose junto a los anfitriones como si fuesen ellos quienes recibiesen. El gesto caballeresco de Don Felipe muestra su buena crianza, aunque no exime al presidente de la vergüenza derivada de sus graves carencias en materia de educación, preparación indispensable para ejercer el cargo, capacidad de aprendizaje y, sobre todo, humildad.

Lo ocurrido en la recepción del 12 de Octubre, más allá de la anécdota, resulta por ello simbólico de la orfanzad política en la que nos hallamos los ciudadanos de esta gran nación. A juzgar por la sonrisa crispada y la incomodidad que evidenció el jefe del Ejecutivo durante el resto de la mañana, esa metedura de pata no fue, en mi opinión, ni deliberada ni mucho menos premeditada. No perseguía cuestionar la autoridad o la legitimidad del Rey, por más que quien gobierna en la sombra, Pablo Iglesias, ansíe destruir ese pilar fundamental de nuestra democracia que es la Corona, con el fin de instaurar sobre los escombros resultantes el régimen chavista que lo encumbraría indefinidamente en el poder. Es probable que Sánchez se encontrara más a gusto en una república bolivariana que en la Monarquía parlamentaria que disfrutamos en España, pero en esta ocasión su actuación fue simplemente un acto fallido que refleja, eso sí, su profunda vacuidad, únicamente comparable a la vanidad de la que hace gala. Que lo expulsara de esa gloria efímera un simple responsable de protocolo debió de ofender su orgullo hasta extremos indescriptibles. Porque, desde su punto de vista, nadie es más merecedor de reverencia que él, Pedro I el Guapo. ¿Quién si no?

Sánchez no es un «okupa» en La Moncloa, por más que se lo parezca a una gran cantidad de españoles que no dudaron en decírselo alto y claro a la cara en la calle. Está donde está con todas las bendiciones de la ley. Cosa distinta es que reúna los requisitos mínimos exigibles a un presidente de gobierno o haya construido una mayoría sobre la cual auparse decentemente hasta el despacho, lo que a todas luces no es el caso. Ejerce el cargo con tanto derecho como deshonor. Cada día resulta más claro.

Hemos sabido, gracias a una información de El Correo, que Zapatero se reunió recientemente con el terrorista Arnaldo Otegi en el mismo caserío donde se urdió la traición a las víctimas de ETA. ¿Lo envió su alter ego monclovita en busca de apoyo a sus presupuestos? Es altamente probable. Después de hincar la rodilla y abrir la cartera ante el PNV, siguiendo la senda claudicante de su predecesor; de negociar el respaldo de separatistas catalanes acusados por la Justicia de rebelión; de aceptar la firma del caudillo de Podemos en un documento oficial del Gobierno de España, a modo de plácet... ¿A quién sorprendería saber que suplica el voto de Bildu? ¡No se puede caer más bajo!

La ruta del tripartito
Ignacio Camacho ABC  15 Octubre 2018

Lo que han firmado esta semana el PSOE y Podemos se asemeja más a un pacto de legislatura que a un simple compromiso sobre los presupuestos. Acaso sea también, y así lo ha expresado Pablo Iglesias, el embrión de una futura coalición de Gobierno. Pero sobre todo constituye la constatación de que ambas formaciones están de acuerdo en prolongar este mandato hasta su límite de tiempo, o en todo caso hasta el otoño de 2019 cuando menos. La razón es que Iglesias pretende extender el actual statu quo hasta las elecciones de mayo en las autonomías y los ayuntamientos para obtener en ellos cuotas de poder concreto. El líder de la extrema izquierda ya ha entendido que su partido no puede ser sólo la expresión de la rabia y del descontento; necesita posiciones institucionales desde las que manejar, como los socialistas, recursos, cargos y dinero: en suma, tocar pelo. Estancado en su propósito de asaltar el cielo entero, parece conformarse pragmáticamente con la mitad o con un tercio.

Por su parte, el presidente obtiene en el trato la masa crítica que engorde sus raquíticos 85 escaños. A partir de ahora los proyectos gubernamentales parten de un bloque de 155 diputados, y de la realidad de que Podemos renuncia a su estrategia del sorpasso, o del zarpazo, obteniendo importantes parcelas de influencia a cambio. Pero la estabilidad -en el sentido matemático porque no es posible llamar estable a programa de radicalismo tan acentuado- le queda aún a 21 votos de distancia y esos están en manos del nacionalismo catalán y vasco. Al PNV no es difícil engatusarlo cebando partidas de gasto; el problema son los separatistas más hiperventilados, y en concreto los de la facción del PDECat que continúa rindiendo obediencia al prófugo de Waterloo. La prioridad de esta gente es el desafío al Estado, un asunto demasiado borrascoso incluso para el Sánchez más temerario. Ayer mismo, Torra se echó literalmente al monte -el Puigsacalm, por más señas- para simbolizar su estado de ánimo.

Así las cosas, la nueva alianza frentepopulista se ha puesto a trabajar con ERC en la construcción de un futuro doble tripartito, en España y en Cataluña, que Junqueras muñe desde una prisión convertida en centro de peregrinación de políticos. El diseño de aquella cena en Can Roures -verano de 2017- se perfila a medio plazo como una adaptación del modelo centrífugo del zapaterismo. El gran obstáculo es la causa del procés, pendiente de juicio y de unas eventuales condenas que sólo podría aliviar un indulto subrepticiamente prometido. Pero esa medida de gracia requiere como condición necesaria que la nueva liga de poder continúe en ejercicio, de manera que el tráfico de mutuos intereses cierre el círculo. Si ese quid pro quo fragua, Sánchez habrá roto el bloque constitucional de modo definitivo y celebrará el 40 aniversario de la Carta Magna aliado con sus principales enemigos.

Una acusación genérica de rebelión
 larazon  15 Octubre 2018

La estrategia emprendida por los dirigentes de la Generalitat de presionar de manera directa al Ministerio Público para que «suavice» sus acusaciones sobre los dirigentes independentistas es temeraria. Pretender que a través del Gobierno la Fiscalía retire el delito de rebelión impulsado por el fallecido José Manuel Maza es desconocer el funcionamiento de este órgano y, en definitiva, de la separación de poderes. Pudo comprobarse en los incidentes del día 20 y 21 de septiembre del año pasado ante la Consejería de Economía de la Generalitat, motivo ahora de querella: ante un mandato judicial de recabar una documentación se quiso impedir el trabajo de los tribunales. Presionar ahora para que los dirigentes que encabezaron aquella revuelta sean acusados por delitos menores o directamente sobreseídos, incide en el mismo error. ¿Querrá decir que de no atenerse la Fiscalía y el Tribunal que juzgue a aquellos dirigentes a las presiones de la Generalitat es una llamada, de nuevo, al choque frontal con el Estado? En estos temas conviene actuar con moderación.

Tal y como informamos en nuestra edición de ayer, el Ministerio Público está ultimando el escrito de acusación, en el que mantiene el delito de rebelión contra nueve dirigentes, siete miembros del Govern y los responsables de Omnium y ANC, a falta de que la fiscal general del Estado, María José Segarra, rubrique lo expuesto. Por otra parte, también habrá que esperar al juicio oral, momento en el que los fiscales tengan que pronunciarse sobre sus conclusiones y la solicitud de penas. Previo a este trámite, los magistrados del TS deberán dar por terminado el sumario, momento tras el cual se anunciará el juicio oral, que dará inicio previsiblemente en enero. Estos son los tiempos y a ellos se deberán atener los encausados, pero también los que desde el ámbito político quieran desencadenar una ofensiva contra magistrados de la Sala del TS y fiscales. Lo sucedido en las jornadas del 20 y 21 de septiembre y 1 de octubre fue grave y, según los fiscales, no se trató ni de tentativa de rebelión ni conspiración, sino de un delito consumado.

De ahí que el Ministerio Fiscal también se incline por acusar por el mismo delito de rebelión a Josep Lluís Trapero, ex mayor de los Mossos d’Esquadra y responsable máximo del dispositivo policial durante aquellos días. La Fiscalía defiende que la policía autonómica fue una pieza clave en aquellos sucesos. Por un lado, permitieron que miles de personas increparan a la comisión judicial, prolongando hasta la madrugada el operativo. Como prueba evidente, están las conversaciones de los mandos de los Mossos. Por otro lado, abandonaron a la Policía Nacional y a la Guardia Civil, permitiendo la votación del referéndum ilegal y haciendo caer sobre ellos todo el peso de contención. Ni siquiera cumplieron con lo acordado: que los colegios, que habían sido ocupados la noche anterior, fueran desalojados. Es más, los Mossos informaron a los organizadores de la consulta de los movimientos de las fuerzas de seguridad del Estado. Argumentaron el principio de actuación policial de «proporcionalidad», pero lo único cierto es que su comportamiento fue de total de inactividad, tal y como también quedó recogido en otras grabaciones. De esta manera se unifica el delito de rebelión que pesaría sobre Trapero con el del consejero de Interior, algo que no dejaba de ser una incongruencia, pues tanta es la responsabilidad del político, como la del mando del operativo, pese a que éste evitó muy precavidamente realizar cualquier declaración a favor de celebrar un referéndum previamente anulado por el Constitucional.

La verdad se defiende sola
ANTONIO ESCOHOTADO El Mundo  15 Octubre 2018

Cuando el equipo Sánchez asaltó La Moncloa, apoyado en el separatismo y el neochavismo, los demócratas temimos que el usufructo de todos los recursos públicos elevara su cuota de apoyo electoral. Así sólo se las pusieron a Felipe II, y en junio cabía sentir escalofríos ante la perspectiva de que el fraude fuese dejando de parecerlo, con ayuda del dinero y los demás mecanismos de condicionamiento.

En octubre compruebo que ni con el aparato generador de reflejos condicionados, ni apelando a envenenar la relación entre hombres o mujeres, y ni siquiera comprometiendo la prima de riesgo con promesas de más gasto, tiene este Gobierno un sufragio adicional. Al contrario, nadie duda de que, a la chita callando, volvió Zapatero, y de que el plan gubernamental es aplazar a toda costa la consulta popular, pues podría comprometer el bipartidismo -turnismo, se llamaba en tiempos de Cánovas y Sagasta-, y con ello el enjuague a partir del cual fue arraigando no ya una clase sino una casta política.

En los ratos libres que le dejaba defender a Maduro del golpismo, el principal impulsor del movimiento separatista -merced a las magnánimas trasferencias decretadas en 2007- aconsejó sostener al languideciente PSOE cediendo educación, cultura y propaganda al no menos languideciente Podemos, y jugar entretanto al no pero sí con los golpistas catalanes, el PNV y el conglomerado Amaiur. Con todo, Zapatero es capaz de sostener ruedas de prensa donde las preguntas no sean conocidas y aceptadas de antemano, y Sánchez evita por sistema debatir, limitándose a leer cuando no repite breves clichés de la cuerda posverdadera.

Su proyecto vital coincide con ocupar La Moncloa, y hasta ocho veces repitió "soy el presidente del Gobierno" en una entrevista sobre su tesis doctoral, culminada por un "haré lo que quiera en la Cámara". Las circunstancias hicieron que prevaleciese en las primarias del PSOE sobre rivales como Susana Díaz y Patxi López, no destacados por elocuencia, y mirándolo desde su anhelo, ¿por qué no sería primer magistrado quien sólo padece una afasia moderada, manifiesta en el vocabulario restringido y la sintaxis envarada propias de ese ente clínico?

Atendiendo a la facultad de explicarse y convencer. ¿no estaremos ignorando el derecho preferencial del desfavorecido? ¿No será cruel pensar -como Heráclito- que quien no sabe nombrar tampoco sabe reflexionar, y se ve abocado confundir sueño con vigilia? Cada cual hará bien decidiendo por sí mismo la cuestión en términos generales, por más que el laconismo verbal de Sánchez impida ser ecuánime sin conceder algún minuto al trabajo merecedor de sobresaliente cum laude. A título de presentación y resumen, el autor empieza definiendo su trabajo como investigación sobre "las innovaciones que en el terreno de la Diplomacia Económica han liderado los diferentes niveles del sector público español".

Algo le llevó a pasar por alto que "las innovaciones [...] han liderado" no es sintácticamente español, y tampoco un juicio lógico, pues trae a colación dos esferas -la del cambio y la del liderato- ignorando el mediador capaz de relacionarlas. Si innovar pudiese liderar, liderar podría innovar; pero que los cuerpos sean divisibles no convierte a los divisibles en cuerpos, y dar por reunido lo simplemente pegado constituye un atropello simultáneo a la letra y el sentido. Podría deberse a mera prisa, tras no descubrir a la primera ni el verbo ni la construcción adecuada, y ser el eco de limitaciones expresivas más o menos congénitas, así como un precipitado de ambas cosas.

En cualquier caso, lo siguiente no necesita denostarse por plagio, recurso a negros o testimonio de la guerra al mérito inaugurada con la omnipotencia del Departamento, una institución de raíz bolchevique introducida por la LRU de 1982. La llamada Diplomacia Económica es una profecía autocumplida, amparada en el ramillete de literatura ad curriculum creada para doctorarse por vía exprés, u obtener tramos de investigación reconocida, y es una materia sobre la cual no existe un solo tratado merecedor de tal nombre. Si la curiosidad nos lleva a precisar "las innovaciones que lideran los diferentes niveles del sector público español", comprobaremos que son algunas medidas relacionadas con el turismo japonés. No es broma, aunque lo parezca.

Al llegar el otoño, la confianza en que la verdad prevalezca sobre trileros y tramposos recibió una inyección imprevista del propio Gabinete, que tras demostrar su vocación de austeridad burocrática creando cuatro nuevos Ministerios, y doblando los consejeros y altos cargos nombrados a dedo, logró un segundo récord de fragilidad con las dimisiones de dos ministros, el terror del presidente ante cualquier tipo de conversación grabada, y el divertido caso de la ministra de Justicia, que musita incoherencias tras llamar "mariconazo" a su colega Grande-Marlaska. Éste, un magistrado que representa a España como titular de Interior, no tiene inconveniente en departir amistosamente con quienes aborrecen todo cuanto él prometió defender.

Si de algo sirvió el golpe fallido de Puigdemont y compañía fue para mostrar que los independentistas ni rozaron -ni menos aún rozan hoy- el 51%, condición inexcusable para hablar siquiera de secesión. Pero sin el teatro de "disposición al diálogo" cesaría la opereta montada al amparo de sus contados escaños, tan cruciales para sostener el sí pero no donde vivimos. En junio me preocupaba lo que toda masa tiene de inercial, cuando no de linchadora, y hoy me felicito viendo que los golfos apandadores son tan ávidos como torpes. Las temidas consultas populares están al caer en Andalucía, y veremos si para entonces su jefe nominal logra hurtarse al peso acumulado de la mala fe y el ridículo.

El tiempo puede ser largo, aunque lo verdadero acaba ocurriendo una y otra vez. Nada consuela tanto como saber que lo bueno, lo bello y lo justo son siempre inseparables de amar la libertad.

Antonio Escohotado es ensayista.

Regresa lo español
Xavier Salvador cronicaglobal  15 Octubre 2018

Para una generación, entre la que me cuento, España y lo español fueron una especie de prohibido retorno al pasado. La dictadura franquista se apropió de un discurso de país que asociaba sus símbolos a la carcundia, al facherío más infame de frailunos y militares y a la antigüedad, no en el sentido histórico del término, sino como contraposición a lo cosmopolita, avanzado y novedoso. España, recuerdo, era una especie de sustantivo impronunciable para quienes hemos rebasado la cincuentena.

Los nacionalismos, en cambio, se presentaron como el reverso de esa moneda. Tanto da si eran catalán, gallego o vasco. Edificaron a partir de 1978 sus virreinatos autonómicos como contrapeso a un Estado anquilosado, pendiente de rejuvenecer, incapaz de atender con rapidez las necesidades sociales que afloraban y acomplejado en lo político por las conexiones que subsistían con el régimen anterior. La Constitución distribuyó el poder político de forma regional bajo el principio de lealtad institucional. El nacionalismo se desinhibió de inmediato. Alcaldes que antes de 1979 eran franquistas se pasaron a la nueva Convergència i Unió y santas pascuas. Aquellos neonacionalistas construían medios de comunicación innovadores, edificaban administraciones de nueva planta que pretendían superar la etapa anterior a base de modernidad y todo con un prioritario objetivo: reventar la España rancia, dibujada en el acervo colectivo como un espíritu castellano inmovilista, retrógrado y simplón.

Durante décadas lo catalán, por ejemplo, se presentaba en público como más cool que lo español. La lengua, la actividad económica floreciente, la vanguardia cultural (urbanística, artística, literaria…), las experiencias sociales más avanzadas y todo un conjunto de actuaciones lideradas por un espíritu superador de la dictadura franquista contribuyeron a que lo catalán se presentara como un emblema de progreso, desarrollo y avance que generó no poca admiración más allá del Ebro.

El nacionalismo catalán introdujo lo español por el pasapuré de la decadencia. Y construyó con ello un relato diferenciador que caló en toda una generación gracias a su sistema educativo y a un conglomerado domesticado de medios de comunicación. Podría decirse que hasta el gol de Andrés Iniesta en la final del Mundial de fútbol muchos catalanes sentíamos hasta cierto reparo en pronunciar el término España siempre que no fuera para usos de mero descriptor geográfico o administrativo.

Ni las pulseritas en la muñeca, ni la ultraderecha de la bandera del águila franquista, ni los nostálgicos del Cara al Sol son España hoy. Es más, esa representación simbólica y su profusión de signos ha caído en manos del independentismo catalán. Poco a poco, en su meteórica y desenfrenada carrera procesista de esta década han dado pruebas sobradas de que bajo sofisticados eslóganes de avance político acumulan el máximo conservadurismo que tiempo atrás se atribuía a España como representación conceptual de la antigüedad. El secesionismo, en un mundo global e interrelacionado, es lo más distante de la modernidad, la solidaridad y el progreso.

Quizás todas esas razones son las que habiten detrás de una cierta reivindicación ciudadana [los políticos siguen sin atreverse] de lo español. La sociedad, timorata siempre con las actitudes patrióticas o nacionalistas, balancea una parte de su pensamiento como réplica al separatismo catalán. Las banderas han regresado a las ciudades españolas en reacción a las manifestaciones independentistas. El 12 de octubre, en Barcelona, una parte significativa de la población, cansada de un relato excluyente en lo sentimental, ya participó desacomplejada y exhibió un orgullo inexistente hace apenas 10 años. En los bares de alguna comunidad autónoma vecina a Cataluña las tapas de los bares lucen pequeñas banderitas de España a modo de palillos para recibir a los (¿provocadores, insolentes, según su propia terminología?) independentistas que acuden a celebrar el puente ataviados con lazos amarillos.

El relato de los 80 y 90 sobre la España represora, clerical, clientelar, caciquil y de moralidad decimonónica sigue empleándose desde el nacionalismo como oposición a sus esencias de hipotética modernidad. Pero la plena integración en la Unión Europea, la creación de un mercado conjunto con moneda única, la evolución ciudadana (por el acceso generalizado a la educación y la sanidad pública) deja a estas alturas del siglo XXI sin argumentos a quienes sostienen su voluntad de separación en las diferencias existentes décadas atrás y las reduce a mera e insolidaria endogamia. Hoy no hay nada más europeo que un madrileño o un andaluz, y no hay nada más español que un indepe de la Cataluña profunda, cuasi carlista.

Entre esas reflexiones de fin de semana largo llega el recuerdo de aquellas pintadas callejeras en los primeros años de la transición que exponían que “contra Franco se vivía mejor” o “con Franco llovía más”. El independentismo se halla cobijado en esa misma tesitura: “Contra España se vivía mejor”, tanto da que fueran José María Aznar o Mariano Rajoy su imagen pública. Ese enroque resultó válido hasta que el concepto España, lo español, empezó a aventajar a la Cataluña alicaída por el pujolismo, a lo catalán. Los vascos lo vieron venir y, con su posibilismo de ir por casa, dieron media vuelta. Al nacionalista catalán todavía le puede el amor propio ante la derrota frente a un Estado tan imperfecto como actualizado y el resentimiento y la frustración propia del fracaso de su sentimental gesta ante los propios ciudadanos. El sostenella y no enmendalla del mero orgullo.

entrevista al magistrado
"Los independentistas saben que si tumban al Rey, tumban España y la Constitución"

Javier Caraballo elconfidencial 15 Octubre 2018

Los romanos diferenciaban entre el poder político, la ‘potestas’, y el poder moral, la ‘auctoritas’, que era un reconocimiento a la persona, no al cargo, por su sabiduría, por su prestigio. En Manuel Aragón Reyes (Benamejí, Córdoba, 1944) es el poder moral, la autoridad, la que se reconoce y por la que se le identifica en cuanto comienza a hablar con ese acento cordobés que no ha perdido. Magistrado emérito del Tribunal Constitucional de España, es de esos jueces que se vanaglorian de no conceder entrevistas, salvo en contadas y razonadas excepciones como esta de El Confidencial, porque solo entienden la judicatura si es discreta, recta y paciente.

En un momento de la historia reciente de España, el voto inesperado de Manuel Aragón, al salirse de la ‘mayoría progresista’ a la que se le adscribía, fue el que volcó al Tribunal Constitucional a favor de declarar inconstitucionales una veintena de artículos del Estatut de Cataluña. Aquella sentencia tuvo como contestación inmediata la convocatoria de una manifestación de protesta, organizada por el mismo presidente de la Generalitat, José Montilla, que también nació en Córdoba, en Iznájar, a pocos kilómetros de donde nació Manuel Aragón. Tras aquella manifestación, vino todo lo demás, años de tensión progresiva que llegan hasta el otoño pasado, la mayor crisis institucional de la democracia española por el intento de independencia de Cataluña. Reparar en que en el origen de todo había dos cordobeses es entender la esencia milenaria de España.

PREGUNTA. Seguro que se lo han preguntado mil veces: Sin su voto, ¿habría pasado todo lo que ha pasado?, ¿habría menos independentistas en Cataluña?, ¿tiene ese remordimiento?
RESPUESTA. Remordimiento, ninguno, en absoluto. Todo lo contrario, estoy satisfecho de haber contribuido a que el Tribunal Constitucional, en el asunto más grave que se le ha presentado, dictara una buena sentencia sobre el Estatut, unánime en la fundamentación jurídica y solo mayoritaria en el fallo. Se anularon 19 preceptos y se arreglaron una treintena mediante interpretación conforme. Es decir, que aunque se repita mucho lo contrario, aquella sentencia fue moderada y muy deferente con el Estatuto que se había aprobado. Además, a pesar de aquella manifestación poco edificante que convocó el presidente de la Generalitat, algo impropio de un cargo institucional, el independentismo no viene de la sentencia. Tampoco fue la espoleta de nada, porque se desborda a partir de 2012 y, sobre todo, a partir del pseudo referéndum fallido de 2014.

El error no estuvo en la sentencia, no, el error estuvo en la aprobación de un Estatuto que sobrepasaba la Constitución, y en que la clase política se olvidó de algo fundamental, el consenso al que estaba obligada para seguir avanzando en aquello que la Constitución no había dejado totalmente cerrado: el modelo de Estado. Los primeros estatutos de los años ochenta se hicieron por consenso; las reformas estatutarias de la segunda mitad de los noventa se hicieron por consenso… Ese consenso se rompió en el Estatuto de Cataluña, ese fue el gran error: nunca debió aprobarse así el Estatuto de Cataluña.

P. Lo que se repite mucho es que el error fue del PP, que nunca debió llevar el Estatut al Constitucional.
R. Para empezar, el defensor del pueblo, Enrique Múgica, socialista, impugnó casi tantos preceptos como el PP. Es decir, que no era cosa de uno solo. Pero es que, además, ¿qué se está queriendo decir con eso, que es mejor que esté en vigor un Estatuto que es inconstitucional? No, no, nada de eso se sostiene…

P. Muchos años después, en el otoño de 2017, estalla la ‘rebelión’ del independentismo. No sé si el término rebelión lo verá usted así, pero en cualquier caso en España se tambaleó el Estado de derecho.
R. Sí, rebelión, sí, una rebelión… Hablamos en términos coloquiales, claro, desde el punto de vista penal ya lo determinará la sentencia del Tribunal Supremo. Pero, coloquialmente, pues claro que fue un levantamiento contra el orden constitucional, un golpe a la Constitución promovido desde las propias instituciones del Estado. Eso es muy grave, muy grave. Por eso estoy de acuerdo con usted, en aquellos momentos muchos españoles, entre los que me encuentro, y muchos amigos míos, tuvimos la sensación de que en España esos días parece que teníamos una especie de Estado fallido. Había un enorme vacío de poder y la batalla de la opinión pública interna e internacional la estaban ganando los que se levantaron contra el Estado constitucional. Por eso fue extraordinariamente importante la intervención del Rey con un discurso perfecto, medido, con las palabras precisas y el tono adecuado. Magnífico. A partir de ese discurso, muchos españoles respiramos: "Menos mal, el Estado sigue estando ahí, la Constitución sigue ahí".

P. Esa admiración que se le profesa al Rey por el discurso tras el referéndum del 1 de octubre es directamente proporcional a la aversión creciente que genera entre el independentismo catalán…
R. Pues claro, porque saben que si tumban al Rey, tumban España y la Constitución. Por eso lo atacan. Así de claro. Con lo cual, estos momentos que vivimos son momentos de defender la Constitución y al Rey.

P.- En alguna ocasión, le he oído decir que en España se descarga la defensa del Estado de derecho en los jueces y fiscales. No sé si lo que ocurre con la prisión preventiva de los independentistas es un ejemplo de eso...
R. Cuando se produce una vulneración del Estado de derecho, todo poder público, y sobre todo el Ministerio Fiscal, tiene la obligación de acudir a los tribunales para restituir aquello que se piensa que se ha conculcado. Es lo que ha ocurrido en este caso y, en mi opinión, los jueces están cumpliendo perfectamente con su labor. Y si nos referimos al juez Llarena, le diré que me parece impecable. Es la actuación debida: los jueces que llevan esos asuntos, no solo en el Supremo, hacen lo que deben, no están haciendo política.

P. Por eso le mencionaba el debate político sobre la prisión preventiva, como si la decisión de los jueces fuera la que impide que se solucione el conflicto. ¿No le parece que eso es una frivolidad, una falta de respeto al poder judicial?
R. ¡Pues claro que es una frivolidad! Volvemos a lo de antes. El Estado de derecho se defiende a través de los tribunales de Justicia, pero también se tiene que defender desde la política, con el discurso político, con la defensa de los valores democráticos, de las instituciones, de los principios constitucionales. La política tiene que defenderlo, y mi impresión es que en España se ha descuidado mucho; la política española ha fallado mucho en la defensa de esos valores. Demasiadas veces se ha dejado libre el campo de la opinión pública a los enemigos del Estado Constitucional. Esa misma crítica se podría ampliar, incluso, al debate intelectual. Hace poco estuve en Roma, porque el 70 aniversario de la Constitución de Italia coincide con el 40 aniversario de la Constitución española, y Giuliano Amato, que es amigo, me decía: “Los españoles hicisteis una transición política fantástica… Lo único que no entendemos es cómo se critica tanto dentro de España si es lo mejor que habéis hecho en vuestra historia contemporánea”. Pues es así.

P. Por su experiencia, ¿es normal en otros países el debate casi permanente que se produce en España para reformar la Constitución?
R. Vamos a ver, la reforma de una Constitución es un procedimiento normal siempre que se parta de un presupuesto: se reforma una Constitución para mantenerla, no para destruirla. Los alemanes, desde 1949, han reformado la suya más de 40 veces. No hay que tenerle miedo a eso. Pero insisto: reformar para actualizar, para revitalizar, no para destruir. Y siempre con un consenso amplio, esto no se hace por mayorías ni puede responder a las banderas de un solo partido. Con esos condicionantes, pues claro que la Constitución española se puede mejorar, naturalmente que sí. Por ejemplo, en la clarificación de la distribución de competencias entre el Estado y las comunidades autónomas. O en lo concerniente a la financiación autonómica. Todo eso se puede reformar, y sería conveniente hacerlo, pero, desde luego, no en este momento. En las actuales circunstancias políticas, con un Gobierno que está apoyado por quienes quieren destruir la Constitución y quienes quieren salirse de ella, iniciar una reforma constitucional sería un suicidio.

P. Es decir, que quienes pretenden que en la reforma de la Constitución se incluya el ‘derecho de autodeterminación’…
R. Es imposible, claro. Ni en nuestra Constitución ni en ninguna otra, porque en el momento en que se introduzca el derecho de autodeterminación, deja de ser una Constitución como tal. Sería un tratado internacional o como se quiera llamar, pero ya no podría considerarse una Constitución, porque se habría cargado lo fundamental, el concepto de la unidad de la soberanía, que es concreto, no es difuso, ni puede estar en riesgo permanente porque alguien quiera romperlo. Quiero decir que movimientos secesionistas en la historia hay muchos, normalmente violentos, pero, desde el punto de vista jurídico, incluir el derecho de autodeterminación en una Constitución es, simplemente, introducir en ella el principio de su propia destrucción.

P. Como ciudadano español, y como magistrado emérito del Constitucional, ¿se ha sentido ofendido por las decisiones judiciales en Europa sobre la revuelta independentista?
R. Pues sí. La negativa del tribunal de Schleswig-Holstein para atender la euroorden dictada en España fue una decisión gravemente errónea. Se convirtió en un tribunal juzgador y eso nunca puede pasar. A partir de ahí, que luego haya un tribunal belga que admita una querella de Puigdemont contra el juez Llarena, en fin, es asombroso. De risa, no se tiene en pie. De momento, rompe todos los principios del derecho procesal porque, en todo caso, la jurisdicción competente para juzgar a Llarena sería la española, no la belga. En fin, ya le digo, parece que todo es de broma. Con lo cual, como no es así, lo que se pone de manifiesto es que nos tienen muy poco respeto. Eso no se lo hacen a Alemania o a Francia, pero a España le han faltado al respeto. Sin embargo, el Gobierno, que tendría que haber reaccionado, por la vía diplomática o por cualquier otra, no lo ha hecho. Lo ocurrido no se puede tolerar.

¿Qué es eso de hablar de España como si fuese Uganda? ¿Pero qué me está usted diciendo, si tenemos un Estado más garantista que el alemán, que ya es decir, y mucho más garantista que el belga? Y las prisiones españolas, que también las han cuestionado, son hoteles de cinco estrellas comparadas con las cárceles belgas. ¿Qué me está diciendo, qué broma macabra es esta, si el ordenamiento constitucional español es, por lo menos, tan intachable como el que más? España no puede permitir, como miembro de la Unión Europea, que un rebelde a la Justicia encuentre respaldo y apoyo de otros países miembros para seguir con su propaganda contra el Estado español. Repito, lo que le están haciendo a España no se lo hacen a Alemania o a Francia.

P. A lo mejor eso ocurre también porque dentro de la propia España no se prestigia a la Justicia. Prestigio institucional y prestigio material, con la dignificación de los medios y recursos con los que cuentan jueces y fiscales. Y lo peor es que parece que todo eso ha ocurrido con la connivencia del Consejo General del Poder Judicial.
R. El sistema de elección de los miembros del Consejo General del Poder Judicial propicia que exista una apariencia de imparcialidad. Estoy convencido de que tanto ellos como quienes van al Tribunal Supremo o a las Audiencias son jueces de prestigio que, en su inmensa mayoría, no se dejan presionar ni condicionar por una determinada ideología. Pero la apariencia de imparcialidad está ahí, con lo cual se trata de un modelo de elección fallido para el Consejo General del Poder Judicial y hay que cambiarlo. Y es verdad, además, que existe bastante precariedad de medios y de recursos.

P. Le cito otro ejemplo de apariencia: las puertas giratorias en la judicatura.
R. Eso siempre lo he tenido claro: el que se pasa de la judicatura a la política no debería volver. Y me refiero sobre todo a los jueces, no diría yo tanto de los fiscales, porque los fiscales no juzgan; en esos casos quizás habría que establecer un proceso de ‘descompresión’, digamos. Son cosas que se deberían mejorar en el sistema judicial español, como todo lo relacionado con las filtraciones de un proceso judicial, tan habituales a pesar de que pueden constituir un delito de revelación de secreto. Eso, además de cómo influye en la presunción de inocencia, que también está muy debilitada en España por los medios de comunicación y la pena de banquillo.

P. ¿Qué impresión le causan las noticias de estos días, en este Gobierno con tantos ministros que han sido fiscales o jueces, y se les relaciona con eso que llamamos 'las cloacas del Estado'?
R. La impresión que tengo es que los jueces deben extremar al máximo la ejemplaridad de su comportamiento. En lo profesional, un juez debe hablar solo mediante providencias, autos y sentencias, y en su vida privada, no debe tener determinadas amistades inconvenientes. Podríamos entender que en todos los países existan eso que llamamos ‘cloacas’ dentro de los servicios de inteligencia, pero que haya jueces y fiscales que se relacionen con las cloacas, no es admisible. Lo digo de forma general, no me refiero a nadie en concreto. De todas formas, a mí me gustaría decirle algo más, que no tiene que ver con la Justicia…

P. Vaya, eso es fallo mío. No imaginaba que hubiera un asunto que le preocupase más que los que hemos hablado…
R. No es que me preocupe más, pero también me preocupa la delicada situación del parlamentarismo en España. Los líderes políticos en España no son conscientes de lo que significa un régimen parlamentario y las consecuencias que ese olvido puede tener. Las mayorías absolutas de los primeros años de la democracia parece que los han acostumbrado a un sistema sesgadamente presidencialista, pero eso se ha fracturado a partir de 2015. La inestabilidad que se ha instalado en España desde entonces es un grave inconveniente para un régimen parlamentario. La historia nos demuestra que cuando eso sucede, cuando los líderes políticos no ejercen adecuadamente su responsabilidad de llegar a acuerdos amplios en un sistema parlamentario, se le abre la puerta al populismo o a algo peor, porque la política pierde toda credibilidad. Eso ocurrió en Alemania en la República de Weimar, que les condujo a Hitler, y por eso han aprendido y son capaces de alcanzar grandes acuerdos de gobierno.

Un sistema parlamentario necesita de pactos, de mayorías estables en el Parlamento, y un Gobierno que gobierne. No puede suceder, como está ocurriendo en España, que se apoye a presidentes pero no a programas de Gobierno, como pasó con Rajoy y, más todavía, con Pedro Sánchez, porque el nuestro no es un régimen presidencialista, de manera que una falta de mayoría suficiente en la cámara para gobernar lo que genera solo es inestabilidad o en todo caso ingobernabilidad. Una peligrosa situación para un régimen parlamentario, y en España incluso para la misma democracia, pues parlamentarismo y monarquía están unidos en nuestro sistema, que tiene como clave de bóveda del edificio constitucional precisamente la monarquía parlamentaria.

EncuentroMadrid: Deberíamos hablar más de estas cosas
Ricardo Ruiz de la Serna gaceta.es  15 Octubre 2018

Desde hace quince años, EncuentroMadrid es una de las grandes citas culturales en la capital de España. La inteligencia, la belleza y el sentido común se prodigan en esta sucesión de mesas redondas, conferencias, exposiciones y espectáculos musicales. Hay habilitado un espacio para niños de modo que puedan acudir familias. Se venden libros. Hay quien pasa el día entero. Es un buen referente de lo que debería ser la reflexión política, cultural y social en una democracia sana y fuerte. Asisten más de diez mil personas. El lema de este año era una cita del Quijote: “Por la libertad se puede y debe aventurar la vida”.

Allí he tenido ocasión de escuchar a Mikel Azurmendi (San Sebastián, 1942) en una mesa redonda sobre Mayo del 68 en la que participaban él y Aldo Brandirali, el líder maoísta italiano en aquella época. Los dos habían concedido sendas entrevistas a Marcelo López Cambronero y Feliciana Marino Escalera para su libro “Mayo del 68. Cuéntame cómo te ha ido” (Encuentro, 2018). El libro es fantástico. Entre los entrevistados están también Gabriel Albiac, Alin Krivine, Françoise Picq y otros muchos protagonistas y testigos de aquel tiempo. Con esos antecedentes, la mesa redonda prometía ser brillante. Lo fue y ahí hubiese quedado todo si Mikel Azurmendi no hubiese roto a hablar de lo inefable.

Seminarista expulsado, profesor universitario de Antropología, escritor, traductor y poeta, entró en ETA durante los años 60. Al poco tiempo de integrarse en una célula, estaban votando si mataban a su jefe por “españolista”. Salió que no por un voto, pero allí empezó a darse cuenta “de dónde estaba”. Hasta agosto del 70 trató de cambiar las cosas desde el interior de la banda. Fue chófer en un atraco. Se salvó de milagro de morir ametrallado. Tuvo una bronca con Sartre en plena calle. Condenó la violencia. Su salida de ETA estuvo marcada por el rechazo de quienes abogaban por la violencia. Los terroristas fueron a su casa. Doce etarras lo torturaron delante de su mujer en una forma moderna del suplico de la garrucha -lo describe en el libro- y lo interrogaron sobre unas supuestas armas. El alejamiento de ETA y las etiquetas de “españolista” lo ponían en la diana. La experiencia de Mayo del 68 fue paralela a esa militancia en la organización terrorista. Una y otra han dejado una huella profundísima en su vida y en su obra. No dejó de participar en la vida pública desde un compromiso pacífico y cívico. Fue el primer portavoz del Foro de Ermua y uno de los fundadores de ¡Basta ya! Estuvo amenazado de muerte por ETA, que lo intentó matar dos veces. En 2002 firmó el famoso manifiesto de los 42 profesores de la Universidad del País Vasco que denunciaba cómo “la libertad de cátedra y la pluralidad de pensamiento disminuyen en la UPV a causa de la presión contra quienes piensan distinto de la uniformidad nacionalista”.

Yo lo recordaba tal como era a principios de los 90. Sigue condensando en una frase muchas cosas -en Mayo del 68, “de libertad, nada- como ese resumen de la liberación sexual: “Para nosotros, lo fundamental era combatir el matrimonio de nuestros padres, el amor libre y ¡zasca!”.

Pero yo no esperaba que rompiese a hablar de Dios y a describir su experiencia de conversión como “un abrazo”. El tema era distinto, pero al final terminó siendo el mismo porque la vida y el ser humano es uno. Ha escrito un libro sobre este proceso así que no repetiré lo que en él se dice, pero sí quiero subrayar un detalle en el que se repara poco.

Mikel Azurmendi, este viernes en Madrid, ha hablado de algo que suele quedar sumido en el silencio. En la vida pública española, categorías como paz, encuentro y perdón suelen ser tabúes. Nos resistimos a pensar que el otro pueda cambiar, que pueda arrepentirse, que pueda transformarse. Así nos va. El victimismo, el resentimiento y el rencor que lleva años alimentando a los nacionalistas y los radicales, sólo puede afrontarse con otro modo distinto de ser y, desde luego, con una forma diferente de hacer política y de estar en el mundo.

Ya dije que la mesa prometía ser brillante. Sin embargo, fue también una interpelación y una llamada. Aquello estaba lleno de jóvenes que vieron cómo se puede vivir y pensar de otra manera, cómo una persona puede cambiar y ser transformada por un Amor que hace “nuevas todas las cosas”. André Frossard entró a las cinco de la tarde en una capilla del Barrio Latino en busca de un amigo y salió a las cinco y cuarto “en compañía de una amistad que no era de la tierra”. García Morente lo encontró en una noche parisina de desesperación después de haber escuchado “La infancia de Jesús de Berlioz”. Mikel Azurmendi ha experimentado “un abrazo”. Deberíamos hablar más de todas estas cosas

Ya está... Soy facha. Por fin pueden quedarse en paz los que me lo dicen
Ernesto Ladrón de Guevara  latribunadelpaisvasco.com 15 Octubre 2018

Un día me escapé de casa sin la compañía de mis escoltas. Yo estaba gravemente amenazado por los libertadores de Euskadi, los del autodenominado MLNV, es decir, el "Movimiento para la Liberación Nacional Vasca" que abatían con tiros por la espalda rematando con un disparo en la nuca, derribados en el suelo, a quienes consideraba "enemigos" del pueblo vasco. Tenía ansias de libertad, de encontrarme conmigo mismo paseando en una falsa sensación de libertad por las proximidades de mi casa. ¡Craso error! Un libertador de Euskadi me siguió y cuando yo estaba sumido en mis pensamientos, a los diez minutos de salir del portal, me espetó:

− ¡Señor Ladrón de Guevara!.
Me giré y le miré a los ojos. Era un señor alto y espigado, de unos 55 años.
─ Dígame, amigo.
─ Es usted un facha. Un fachón, como su padre.

Mi padre fue Guardia Civil, y combatió en la Guerra Civil, igual que mi suegro, en el bando vencedor, el de Franco. No sé si porque les tocó en el lugar donde se alzaron las tropas restablecedoras del orden para recomponer el Estado de Derecho republicano o por convencimiento propio. Nunca me lo dijeron.

Volví sobre mis pasos y continúe el paseo, pensando que podría suceder que me atizara un golpe por la espalda o me descerrajara un tiro, como era costumbre con los que no estábamos de acuerdo con el régimen filoestalinista, protoetnicista, nacionalista de campanario.
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He recabado información del acto en Vista Alegre de Vox, y me ha llamado mucho la atención, positivamente, el discurso de su líder, Santiago Abascal, al que conozco bastante bien, como coincidí con su padre Santiago Abascal Escuza, lamentablemente fallecido, y ejemplo de gallardía, coraje y patriotismo.

Santi Abascal relató en el encuentro de Vista Alegre, ante 10.000 asistentes, un repertorio de justificantes que motivan en las mentes planas la atribución del topicazo “facha”, sin ningún elemento comparable con el sentido genuino del término en la historia del siglo XX, que lo más seguro desconocen, pues una parte de ignaro populacho confunde peras con berzas y no sabe el sentido semántico auténtico de la mitad de las palabras que emplea, contaminado por los tópicos y la desinformación.

En sentido estricto, los que actualmente llaman fachas a quienes no piensan como ellos son los herederos de los más auténticos liberticidas en la historia de los dos últimos siglos. Ejemplos, Stalin, Pol-Pot, Mao, Castro, Chávez, Maduro, el subnormal de Corea del Norte, etc. Y con ello los más significativos de sus seguidores actuales. No lo son para ellos los que están contra los que desde altas esferas del poder mundial tratan de esquilmar, uniformar mentalmente, eliminar derechos y libertades, encorsetar las raíces de nuestra civilización occidental, manejar los generadores de la demografía, para auspiciar una crisis demográfica en el mundo occidental sin precedentes, el asesinato de los niños en gestación, la modificación de los roles sexuales con liquidación del varón como elemento básico de la familia, o llevar a los países europeos una inmigración desaforada e incontrolada a los efectos de controlar los procesos sociológicos y el cambio de cosmovisión de las masas, entre otros.
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Sucedió hace ochenta años en España, en 1934, con un PSOE que obedecía las órdenes de Stalin y procuró un movimiento revolucionario afortunadamente abortado, cuyos fines y objetivos fueron romper el orden republicano y promover la guerra para crear el ambiente propicio de la revolución sovietizante en España, también, afortunadamente, abortada en el 36 por Franco; ya que, de lo contrario, España hubiera sido la Albania de la Europa occidental.

Asesinatos, quemas de iglesias, persecución, checas, no lograron el objetivo de la revolución soviética de Largo Caballero y Negrín; y fracasó aquello, como bien afirmó el Presidente de la República en el exilio, Claudio Sánchez Albordoz: “La responsabilidad del estallido de la Guerra Civil la tuvieron los republicanos, por no haber sabido mantener el orden, cayera quien cayera”.

Lo mismo ocurrió con ETA. Mientras asesinaba a militares, guardias civiles o policías el poder establecido no hacía nada significativo para terminar con la hidra que daba cobertura a ETA, incluídos los nacionalistas llamados “democráticos”. Solamente empezó realmente a moverse algo la cosa cuando comenzó a asesinar a políticos. Y los cadáveres salían por las sacristías en una indignidad que hoy avergüenza y abruma, mientras la iglesia actuaba con complicidad en los pueblos de la Euskadi profunda; con la simpatía cómplice de una parte muy significativa de la izquierda no abertzale que consideraba que “algo habrían hecho” los que caían por efecto del terrorismo, y que había que acabar con los residuos del franquismo; o daban legitimidad a los asesinatos por haber combatido al franquismo.

Cuando empezaron a perseguir y asesinar a políticos no se les ocurrió mejor idea que montar los GAL, con lo que se dio más gasolina a los asesinos.

Eso es lo que ha formado el caldo de cultivo de los que hoy se atreven a llamar fachas con desfachatez impúdica a los que no piensan igual, o bien optan por una derecha tan legítima como la izquierda liberal, siempre que se respete el orden jurídico y constitucional. Igual que en los años treinta del siglo pasado, pues solamente se admite la democracia si gana la izquierda. A la derecha no se le concede la razón de Estado o la legítima prerrogativa constitucional de gobernar, y se conspira para derribarla sin el menor atisbo de ética o moralidad en los comportamientos políticos. El 11M fue un hito inconfundible en ese paradigma, pero también el derribo del Gobierno de Rajoy sin que el sucesor del anterior presidente se digne a cumplir su obligación de convocar inmediatamente elecciones.

Es deleznable que determinados medios de comunicación den el paraguas de su consentimiento o comprensión a los golpistas de hoy, bien separatistas como sanchistas; mientras que a quienes abogan por otra cosmovisión de la vida pública, sin ningún menoscabo de las prescripciones constitucionales. no se les da el beneficio de la duda respecto a sus propósitos democratizadores, con lo que se demuestra que esto no es una democracia sino una oligarquía de acólitos de logias presuntamente izquierdistas que impide el juego democrático y libre.

Sus dirigentes demuestran un desprecio insultante por el resultado de las urnas y por el Estado de Derecho, acompañados de una parte de la población que desconoce el sentido de la democracia liberal.

Por eso digo que si pensar como lo hago yo es ser facha, lo soy. Y a mucha honra.

TILDA A SÁNCHEZ DE TRAIDOR
Dignidad y Justicia rompe toda relación con el Gobierno tras la reunión de Zapatero y Otegi
La Gaceta.   15 Octubre 2018

La asociación Dignidad y Justicia (DyJ) ha rechazado este domingo “cualquier tipo de relación” con el Gobierno de Pedro Sánchez, al que acusa de “traidor” e “ilegítimo”, tras publicarse este fin de semana que el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero se reunió en septiembre con el coordinador general de EH Bildu, Arnaldo Otegi.

DyJ hace referencia a la información publicada por el Diario Vasco, según la cual Zapatero y Otegi se reunieron el pasado 8 de septiembre en un caserío de Elgoibar (Gipuzkoa) -escenario de reuniones durante las negociaciones del Ejecutivo Zapatero-.

En un comunicado, la asociación ha anunciado que “rompe cualquier tipo de relación” con el actual Gobierno, al que califica de “traidor que utiliza al más traidor: Zapatero”.

Tras acusar al expresidente socialista de “negociar con ETA por costumbre”, DyJ ha afirmado que el actual Ejecutivo “no tiene la legitimidad del pueblo, sino de los partidos de extrema izquierda, pro-terroristas e independentistas”.

“No tienen derecho ni legitimidad para negociar en nombre de víctimas del terrorismo cuando no han sido elegidos legítimamente por el pueblo. El terrorismo es cuestión de Estado y nuestro jefe de Estado no es Pedro Sánchez”, añade el comunicado.

La asociación que preside Daniel Portero acusa al Gobierno de tomar por “imbéciles” a los representantes de las víctimas: “Creen que invitándonos al Palacio de Moncloa nos callan. Creen que las auténticas víctimas van a callar por un puñado de fotos”, dice la nota de DyJ.

Dignidad y Justicia recrimina también al Ejecutivo que no diga nada respecto a los “379 casos asesinatos sin resolver de ETA”, y reitera su ruptura “porque estamos hartos de plagios. Sanchez quiere plagiar a Zapatero”.


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