Recortes de Prensa, 17 Febrero 1998
Algo se mueve
ALEIX VIDAL-QUADRAS
El Mundo, 17 Febrero 1998

Algo se mueve
ALEIX VIDAL-QUADRAS El Mundo, 17 Febrero 1998

La democracia española se enfrenta hoy con algunos problemas estructurales de tremendo calado que la paralizan maniatada sin que se vea una salida factible al oscuro túnel por el que avanzan a trompicones las más variopintas instancias de tomas de decisión o de creación de opinión.

Dos de estas dificultades revisten especial gravedad, y de su conjunción sinérgica emerge un futuro plagado de incertidumbres y peligros, que la ciudadanía ventea con desasosiego e irritación crecientes. La primera radica en la dependencia que en aras a su estabilidad en el poder padecen gobiernos centrales minoritarios a manos de partidos nacionalistas cuyos objetivos explícitos consisten en acabar con España como proyecto global.

Se da así la paradoja a duras penas soportable de confiar, por utilizar términos orteguianos, la suerte de un todo compuesto de partes a determinados de sus fragmentos que ponen su más pertinaz esfuerzo en ser todos aparte.

La segunda consiste en que, tras 20 años de democracia plena, los dos grandes partidos nacionales españoles se encuentran aquejados en grado agudo de una enfermedad que en sus homólogos de otros países occidentales ha sido de desarrollo más lento o de intensidad menos hiriente.

Se trata de lo que Angelo Panebianco ha denominado el conflicto entre los fines «oficiales» y los fines «efectivos» en el funcionamiento de estas organizaciones llamadas por la Constitución a asumir el papel de agentes principales de la movilización y de la participación políticas, conceptualización elegantemente científica de comportamientos que en la calle suelen ser descritos con términos más contundentes.

Desde esta doble perspectiva, cobran sentido iniciativas aparentemente tan dispares como la abyecta denuncia por parte del PNV y sus acólitos de la política penitenciaria del Gobierno ante la Comisión de Derechos Humanos del Consejo de Europa en indisimulable coincidencia estratégica con la barbarie asesina. En esta misma línea habría que encuadrar el apoyo del PSC a la ley 1/98 de Política Lingüística promovida por el nacionalismo pujolista, norma dirigista, intervencionista y totalitaria donde las haya, o la alianza surrealista del PSOE con los nacionalistas en el Congreso en contra del proyecto de Real Decreto sobre enseñanza de las Humanidades de la ministra Aguirre, intento saboteado de poner un dique a la instrumentalización de las escuelas catalanas y vascas al servicio del alejamiento y de la hostilidad a España. También el prudente disimulo del Gobierno ante estos desmanes y otros de similar tenor.

Aunque el ciclo económico favorable y sus beneficiosas secuelas cumplen su papel anestésico para amortiguar las punzadas de rechazo reactivo que experimenta el cuerpo social sometido a estos castigos, la pasividad está lejos de ser la tónica unánime.

Hay que estar atentos a fenómenos todavía difusos pero estimulantes como el Foro Ermua, el Foro Babel o la incipiente plataforma civil que se está materializando en torno a diversas entidades catalanas comprometidas con la defensa de derechos y libertades individuales inalienables frente a los embates del doctrinarismo colectivista del micronacionalismo hegemónico, por encima y más allá de colores ideológicos o de adscripciones a unas u otras siglas.

Algo se mueve en el trasfondo de estos chispazos esporádicos de decencia colectiva, un rumor sordo y profundo perturba el silencio que los sicarios de inventadas identidades quisieran, al tiempo que inmolan a sus inocentes víctimas, sólo roto por el balido amedrentado de los corderos. Algo se agita, algo se acerca, y no tardará demasiado en cubrir el horizonte con la fuerza imparable de la dignidad recobrada y de la verdad por fin resplandeciente.