AGLI

Recortes de Prensa   Martes 1 Febrero 2000
#Haiderreches
FEDERICO JIMENEZ LOSANTOS El Mundo 1 Febrero 2000

#PNV Y EH COMPARTEN EL MISMO CONCEPTO DE «NORMALIDAD»
EDITORIAL El Mundo  1 Febrero 2000

#Amiguitos
ALFONSO USSÍA ABC  1 Febrero 2000

#Cada cual en su sitio
IGNACIO SOTELO El País  1 Febrero 2000

#España da que hablar en la Quinta Avenida
DALE FUCHS El Mundo 1 Febrero 2000

#Los filólogos, optimistas ante el futuro del español
JAVIER CAVANILLES El Mundo 1 Febrero 2000

Haiderreches
FEDERICO JIMENEZ LOSANTOS El Mundo 1 Febrero 2000

Por lo visto y por lo oído, hay gran preocupación en la clase política europea por la posible entrada en el Gobierno de Austria de los ultraderechistas de Haider, que no condenan o condenan poco a Hitler y que son nacionalistas, xenófobos, hostiles a la inmigración y contrarios a la inclusión de Austria en la Unión Europea. La clase política española no es ajena a esta preocupación. Toda ella, incluida la nacionalista, se dice preocupadísima. También los medios de comunicación, siempre tan rebañegos se muestran hondamente preocupados. No lo están de verdad, por supuesto, Si así fuera, combatirían los rasgos totalitarios que en Austria se anuncian como tormenta posible y que en España llevan ya muchos años descargando.

En la actualidad, con más claridad que nunca, en el País Vasco, donde la complacencia, la ambigüedad, la justificación y la colaboración con el nazismo, el nacionalismo violento, xenófobo, totalitario y criminal no es que amenace con formar parte de un Gobierno democráticamente elegido sino que es su parte esencial. Si el peligro totalitario en Europa se llama Haider, en España tenemos haiders para dar y tomar: haidereguis, haiderreches, haidarzalluz, haidorecheas... ¿Qué les van a contar a los vascos, a los navarros, a los españoles del común, sobre el peligro totalitario que no vean, oigan, lean y sufran a diario con el Pacto de Estella, el Gobierno nacionalista de Vitoria y los crímenes etarras? ¿Sólo hay peligro totalitario en Europa si habla alemán?

Los haiderreches y haidereguis forman Gobierno en torno a los camisas pardas de la kale borroka, a las SS del coche bomba y el tiro en la nuca. Son el respaldo democrático, representativo e institucional de un totalitarismo europeo, de los haidetarras pasados, presentes y futuros que secuestran empresarios y asesinan concejales, que atacan por la noche los domicilios y las tiendas de los judíos españoles del PP y el PSOE, la raza maldita y forastera.

En Viena se teme lo que podría pasar si Haider llega al Poder. En Bilbao se sabe perfectamente lo que ya pasa, lo que viene pasando desde hace muchos años con el voto, la justificación y la complicidad de los políticos que se presentan a las elecciones para defender al pueblo austriaco, léase vasco, de las ratas invasoras de Ermua, las del relato famoso de un haideraballero del PNV. Yo no creo que los políticos europeos teman de verdad a Haider. Ojalá. Si temieran y combatieran al totalitarismo en cualquier rincón de Europa, Xabier Haider, Jordi Haider, Durán i Haider o Xosé Manuel Haider no se atreverían a respaldar el euskonazismo, el nacional-socialismo euskaldún.

PNV Y EH COMPARTEN EL MISMO CONCEPTO DE «NORMALIDAD»
EDITORIAL El Mundo  1 Febrero 2000

El PNV y EA han dado un nuevo y grave paso en el afianzamiento de una estrategia común con EH. Ibarretxe anunció la suspensión del acuerdo parlamentario y podía esperarse que el PNV mantuviera, al menos, un cierto pudor mientras reclamaba a EH lo que ha dado en llamar «un desmarque» de ETA. Sin embargo, en la sesión de ayer de las Juntas Generales de Vizcaya, los tres partidos nacionalistas consensuaron una moción en la que se denuncia la detención del portavoz de EH en la operación contra el aparato internacional de ETA.

Para ello, han obviado que el Reglamento exige unanimidad de la Junta de Portavoces para incluir una cuestión no prevista en el orden del día. Pero, sobre todo, han despreciado la prudencia y el respeto a las libertades de los ciudadanos que representan.

Denuncian una detención sin analizar el auto judicial, ni desde el punto de vista material ni desde el procesal, y sin aportar ningún argumento serio en contra de la decisión del juez. Se aduce además que las detenciones responden a «criterios de oportunidad política». Lo único que es oportuno políticamente es ajustarse al Estado de Derecho y detener a los delincuentes para preservar las libertades de los ciudadanos. Ayer mismo, los junteros de EH rodearon y trataron de intimidar a los del PP sin que el presidente de las Juntas ni las fuerzas de seguridad que están bajo su autoridad hicieran nada por evitarlo. Está visto que lo que resulta oportuno para los nacionalistas es amparar a sus socios, hagan lo que hagan, y no los derechos de los vascos y sus representantes. Lamentan, por eso, la detención del portavoz de EH y no, como sería lógico, que uno de sus socios políticos esté relacionado con una organización terrorista. Y consideran la detención una «injerencia en el proceso de normalización», lo que no deja de ser paradójico ya que la única injerencia en la normalidad reciente ha sido el asesinato del teniente coronel Blanco. La tremenda «normalidad» defendida ahora por el PNV es el triunfo de las tesis que comparten con EH, una formación que, según reconocen, no tiene autonomía respecto de ETA.

A pesar de todo, hay quien repite que hay que respaldar al PNV porque «sabe lo que hace». Pero lo que hace es tratar de ocultar lo que se va sabiendo: que ETA, a través de destacados militantes de EH que también lo son de la banda, está presente en el Foro de Lizarra.

Amiguitos 
Por ALFONSO USSÍA ABC  1 Febrero 2000

CREO que Arzallus tiene del amigo la misma opinión que Hubbard, aunque éste no fuera vasco: «Un hombre que nos conoce a fondo, y a pesar de esto, nos quiere.» Por ello, el PNV premia todos los años a sus amigos maquetos con un galardón muy pretencioso que sobrepasa el verdadero alcance del partido. Se llama el premio «Amigo de los vascos», cuando en realidad tendría que denominarse «Amigo de los nacionalistas vascos», que es muy diferente. De la amistad y los amigos hay sentencias contradictorias. Para Benavente «los amigos no echan a perder a nadie. Lo que sucede es que los perdidos se juntan, pero es porque están ya echados a perder».

Santiago Ramón y Cajal fue muy amigo de las hermanas De Buisson, las primeras que instalaron en Madrid un local de esparcimiento sexual especializado en lo que, décadas más tarde, alcanzó gran notoriedad gracias a Bill Clinton y Monica Lewinsky. Me hallaba con el inolvidable Vicente Zabala en el restaurante «Derteano» de San Sebastián, cuando se sentó en nuestra mesa Antonio Díaz-Cañabate. Era por Semana Grande. El «Caña» estaba cómodo y dicharachero porque le había dado a Sebastián Miranda un sablazo de dos mil pesetas con una contrabarrera para la corrida de Ordóñez. Nos relató su experiencia. En el verano de 1922, el sol de agosto derretía Madrid. Se había enterado Cañabate de la existencia del local de las hermanas francesas, y acudió a él a proporcionarse una efímera alegría. En el salón de espera, una muchedumbre de hombres solitarios. Le dieron un papel con el número 42. Pasó media tarde viendo cómo los clientes precedentes se marchaban y le llegaba su turno. A punto de ser cantado el 42, notó que una mano se posaba en su hombro: «Jovencito, su tiempo vale menos que el mío. Veo que usted tiene el 42. Mi número es el 78. Se lo cambio». El «Caña» no reaccionó, y aceptó el canje. Cuando alzó la mirada para ver al autor de tan injusta imposición, quedó mudo y turulato. Era don Santiago Ramón y Cajal. El genio, tímidamente, se lució con una explicación absurda: «Son muy amigas mías y tengo muchas ganas de verlas». Y eso que Ramón y Cajal no tenía en alto concepto a la amistad: «Es muy difícil ser amigo de los amigos sin ser muy enemigo de la injusticia».

Los grandes amigos del PNV en Madrid son Miguel Herrero y Rodríguez de Miñón y Margarita Robles. El primero ya fue premiado el pasado año con el galardón nacionalista, y la segunda ha sido objeto del homenaje en los pasados días. Margarita Robles fue, siendo Belloch ministro de Justicia e Interior, secretaria de Estado de Interior, y pasó por su cargo con muchísima pena y muy escasa gloria. No creía en su trabajo, porque siempre experimentó una especial simpatía por el mundo del nacionalismo vasco. Para mí —es una opinión libre—, que cada vez que sus hombres atrapaban a un comando de la ETA, no terminaba de sentirse feliz. Desde su palabra silbante y gélida, Margarita Robles disimuló mientras estuvo en Interior, pero perdido el almohadón del culo, se soltó la lengua y las cautelas. El poder, cuando se pierde, llama al resentimiento en las personas innecesarias, y la Robles se lanzó a un acercamiento moral y anímico, muy aconsejable para lograr el mayor grado de síndrome de Estocolmo, en pos del cariño del mundillo «abertzale». Hablaba como Setién, como Arzallus, como Otegui o como Permach. «Problema político, solución dialogada, derechos históricos» y todas esas vainas que se han sacado de la manga los tibios para justificar el terrorismo. Así como el amor al nacionalismo vasco de Herrero y Rodríguez de Miñón responde, en un principio, a intereses de despacho, el de la socialista Margarita Robles forma parte de su conciencia de innecesariedad. Tiene que destacar en algo, y la pobre lo intenta.

Ya ha llegado a lo más alto, al cirro que soñaba, a la cumbre de sus deseos. Recibir un premio de manos de Idoya Zenarruzabeitia —lo ha tenido que pasar fatal pronunciándolo—, y ser besada por Javier Arzallus. La ex secretaria de Estado de Interior, Margarita Robles, se ha convertido en la «maqueta de Estella», y se siente muy dichosa por ello, porque ya no tiene que disimular sus hondas simpatías.

Que Dios le conserve la vista al señor Belloch.

Cada cual en su sitio
IGNACIO SOTELO El País  1 Febrero 2000

El que después de una larga pausa ETA haya vuelto a matar no modifica sustancialmente la nueva situación que inauguró el asesinato del concejal Blanco. Soy consciente de que un juicio semejante conlleva un alto riesgo de equivocarse, pero ofrece por lo menos la ventaja de que, al tratar de argumentarlo, pone en un primer plano la forma en que se imbrican dos conflictos que conviene mantener nítidamente separados; confundirlos supone encauzar la salida por un determinado conducto, con resultados muy diferentes de los que se obtendrían de permanecer diferenciados.

Hay un primer conflicto básico, que arrastramos desde hace más de 30 años, consistente en que una minoría recurre a la "lucha armada", es decir, al terrorismo, como medio para conseguir una Euskal Herria independiente. Importa subrayar que la "lucha armada", como instrumento principal para resolver la cuestión nacional, se plantea durante la dictadura. Como dentro del anterior régimen no cabía una solución pacífica, es decir, democrática, de cualquier tipo de conflicto, social o nacional, unos pocos optaron por la "lucha armada " como única vía para lograr, bien una sociedad socialista, los GRAPO, bien una nación independiente, edificada desde el socialismo, ETA. En los sesenta y setenta ambas cuestiones estaban fuertemente vinculadas, de modo que la solución de la cuestión social, que en todo caso habría de llevar consigo la superación del capitalismo, dejaría resuelta la cuestión nacional, y a la inversa, la independencia posibilitaría la construcción de una nueva sociedad socialista. En aquellos años, y no sólo entre la extrema izquierda, era un dogma ampliamente compartido que estaría justificado responder a la violencia del Estado con la violencia emancipatoria de los movimientos, sociales o nacionales, de liberación.

Hoy, en cambio, con la excepción de algunos partidos nacionalistas que se quieren de izquierda, pero que no han caído en la tentación de recurrir a la violencia, como el Bloque Galego, se mantiene claramente separada la cuestión nacional de la social. Más aún, esta última se ha visto desplazada a una posición casi marginal a la vez que la primera, aunque muestre todavía una cierta capacidad de movilización, da señales inequívocas de que se encuentra en rápido deterioro. Donde mejor se conservan los nacionalismos es allí donde han invadido el campo de la derecha. Los que hemos vivido los sesenta y setenta con alguna intensidad no podemos dar crédito a nuestros ojos ante una Europa en la que apenas se cuestiona el capitalismo y en la que se han abandonado las viejas banderas que dominaron los setenta del socialismo, el pacifismo y, cómo no, también del nacionalismo.

Un factor esencial para comprender la nueva situación en que se encuentra el País Vasco nos remite fuera de sus fronteras, precisamente a esta reconversión radical del contexto ideológico. Han desaparecido la RAF en Alemania y la Brigadas Rojas en Italia, sin dejar otro rastro que las confesiones trágicas de algunos de los que creyeron en la vía rápida de las armas. El conflicto irlandés, que tanta influencia ha tenido sobre el independentismo vasco, ha encontrado una vía de solución, asumiendo un acuerdo muy alejado de la exigencia maximalista de reunificar toda la isla. El compromiso aceptado supone una autonomía dentro del Reino Unido muy inferior a la que ya goza el País Vasco. Junto con la Unión Soviética se ha derrumbado el socialismo, entendido como una opción distinta del capitalismo, y nadie en Europa preconiza -mañana, Dios dirá- una sociedad que recuse la propiedad privada de los bienes de producción.

El ciudadano europeo, en cambio, es hoy mucho más consciente de sus derechos, y ha pasado a un primer plano la defensa de los derechos humanos, lo que le lleva a rechazar cualquier política que los conculque. El primer derecho, fundamento de todos los demás, es el derecho a la vida, y ninguna ideología o reivindicación política justifica matar; incluso a los Estados establecidos se les ha despojado de este derecho, al suprimir la pena de muerte o encontrarse en vías de liquidación. Y, además, los derechos humanos lo son de todos, de modo que en el siglo de las grandes migraciones que está a punto de empezar, cada vez importará menos el origen étnico y más las cartas magnas que garanticen los derechos fundamentales. El patriotismo nacional está cediendo el paso a un llamado patriotismo constitucional. Ciertamente, no corren buenos tiempos para el socialismo, mal que nos pese a unos, ni para el nacionalismo, por mucho que les pese a otros, pero sobre todo el ambiente es claramente hostil para aquellos que los quieran implantar acudiendo a la violencia.

Todo esto quedó de manifiesto, con claridad meridiana, después del asesinato del concejal Blanco, y constituye la esencia de lo que hemos dado en llamar el "espíritu de Ermua". Y aunque algunos hayan querido manipularlo en beneficio propio, el hecho contundente es que ha supuesto un salto cualitativo a una nueva conciencia, en la que alcanzar un nuevo orden social o un nuevo Estado ha dejado de ser esperanza de liberación, y más bien se percibe como una amenaza directa a la libertad de cada uno, tal como viene garantizada en un orden constitucional que protege los derechos básicos de los ciudadanos. Se extiende de pronto la sospecha de que el socialismo estatalista y el nacionalismo que pretende construir un nuevo Estado, en este sentido no menos estatalista, pudieran llevar en su entraña el fin de las libertades y del bienestar que hoy disfrutamos. Que el País Vasco en este año y pico haya crecido económicamente y sobre todo que haya respirado con mayor libertad, ha apuntalado sin duda la nueva conciencia constitucionalista de una buena parte de la población.

El PNV, presidido por una de las cabezas mejor puestas de que dispone la política española, tomó buena cuenta de esta nueva situación, a más tardar cuando a regañadientes tuvo que participar en las manifestaciones que desencadenó el asesinato de Blanco. Arzalluz sabe perfectamente que, de prevalecer los aires de libertad que ha traído la nueva situación, el nacionalismo vasco podría hasta perder el Gobierno de la comunidad. Desde el contexto ideológico anterior, ETA tal vez habría sido útil al establecimiento y consolidación de un Estatuto, siempre ampliable, y hasta ahora bastante operativo para los intereses inmediatos del PNV, pero en el nuevo contexto los crímenes de ETA sólo fortalecen el espíritu de libertad individual que ignora la cuestión de los orígenes y pone énfasis en un bienestar compartido. Para el PNV, el Estatuto deja, obviamente, de servir si el Gobierno cayera en manos no nacionalistas. De estas premisas, cada vez más extendidas, se desprende, por otro lado, que desde las instituciones del Estado no cabe negociar con ETA otra cosa que la entrega de las armas.

Pero, ¿cómo puede dejar de matar un grupo organizado con medios abundantes si durante tantos años la única justificación de tantos crímenes ha sido la idea de que sólo por este camino se podría conseguir la independencia de Euskal Herria? Negociar, para ETA, no puede significar más que abandonar las armas a cambio de soberanía. De ahí que con el primer conflicto -en España, una minoría mata para imponer sus objetivos- se vincule un segundo de orden distinto: si no hay paz, es decir, si ETA mata, es porque existe en el fondo un conflicto político no resuelto.

La cuestión vasca, lejos de ser compleja y de difícil comprensión, se muestra de una sencillez pasmosa; consiste, simplemente, en el choque de dos posiciones incompatibles entre sí: para los unos, que cada vez son más, no hay justificación alguna para matar, el derecho a la vida es un derecho fundamental que no admite matizaciones y, por tanto, no se puede poner condiciones para dejar de matar. Para los otros, los llamados nacionalistas, en toda su variada gama de tonalidades, el que ETA mate revela un conflicto político de fondo, y no cabe aspirar a la paz sin que de algún modo se haya encarrilado una solución política. Los que mezclan el tema de la paz con la solución del conflicto político que existiría en el País Vasco protestan contra ETA, porque mata, y contra el Gobierno, porque no ofrece soluciones políticas al conflicto de fondo.

La debilidad manifiesta de este planteamiento es que da por válida la vigencia de un dogma ya superado en la conciencia de la gente, a saber, que la conquista de la soberanía política justificaría el matar, como en el pasado el terrorismo anarquista disculpaba la violencia que acabaría con la explotación, o la del maqui para combatir a un ejército extranjero, o la acción guerrillera para desmontar un régimen social inicuo. Se ha producido un cambio radical en la consideración de la violencia y hoy en ningún caso se admite el matar, máxime cuando se goza de las libertades y se garantiza el respeto de los derechos humanos. Desde esta perspectiva, la paz, el dejar de matar, no puede asociarse a la resolución de ningún conflicto.

La llamada tregua, consecuencia del Pacto de Estella, constituyó una brillante operación, porque en un momento en que los éxitos policiales tenían a ETA muy extenuada, consiguió, aunque fuese de manera temporal, que dejase de matar, que es, dígase lo que se quiera, la cuestión capital a resolver. Cierto que sin el éxito de la política de Mayor Oreja ETA no habría tomado una decisión que en el fondo implica un suicidio. Porque aquí está el meollo de la cuestión, si ETA no mata, ETA no existe. Su capacidad de extorsionar, secuestrar, poner coches bomba o dar el tiro en la nuca, es la única forma que tiene para imponer su estrategia. Convencido Arzalluz de que en esta nueva situación el nacionalismo no puede convivir con los zarpazos de ETA, ha tomado una decisión tan valiente como audaz, empujar a una tregua temporal, no pudo otra cosa, que iniciara un camino, ciertamente abrupto y lleno de precipicios en que despeñarse, pero que al final prometía una salida en la que se salvara lo principal, la hegemonía nacionalista en el País Vasco. No deja de tener su fundamento el supuesto básico de Arzalluz de que desde el momento en que, al ofrecer su colaboración en el proceso de ir avanzando hacia la autodeterminación, se abriesen canales de participación, antes o después, al ir perdiendo ETA el apoyo de su entorno, cada vez más integrado en la política institucional, en un plazo no muy lejano el abandono de las armas acabaría por ser definitivo. El mensaje del PNV, al asumir de hecho buena parte de las reivindicaciones de HB, como prueba de que se comparten objetivos, es que ha pasado la hora de matar, por sus efectos contraproducentes a los objetivos buscados, que sólo podrían alcanzarse por medios pacíficos.

Si la política de Arzalluz lleva a que ETA deje de matar, habrá sido el gran artífice de la paz; si, además, esta senda condujera a la independencia de Euskal Herria -lo que me parece poco probable, pero no sabemos el juego que podrá dar un nacionalismo que dependa exclusivamente de la acción democrática-, sería el padre del nuevo Estado. En los dos casos, gana; sólo pierde si ETA continúa matando indefinidamente. Hay que aplaudir que el nacionalismo vasco intente resolver el problema principal, que ETA deje de matar, aunque tenga que dar la impresión de que se ha subido al monte, como es correcta la posición del Gobierno y de los partidos democráticos de desconectar los dos conflictos, sin negociar con ETA otra cosa que no sea una eventual entrega de las armas. Una pronta solución del conflicto depende de que cada cual aguante en su sitio.  Ignacio Sotelo es catedrático excedente de Sociología.

España da que hablar en la Quinta Avenida
En febrero, EEUU «importará» 600 maestros que dominan el castellano
DALE FUCHS El Mundo 1 Febrero 2000

MADRID.- Ha sido un choque cultural importante para Angel Raluy, un maestro de Barcelona dando clases de castellano en las tierras del Tío Sam.

Tiene que saludar a la bandera estadounidense. Dentro de las aulas, cuenta con la ayuda -o el entrometimiento- de padres obsesionados por las notas de sus hijos, incluso en enseñanza primaria.

Y se ha acostumbrado a que los alumnos, como buenos individualistas, cuestionen su autoridad.

«Si dices una cosa, siempre hay alguien que protesta: "Pero en mi casa mi padre dice..."», explica Raluy, riéndose de los inquietos discípulos de su escuela adoptiva, en el estado de Maryland.

El es uno de 643 maestros y profesores españoles importados desde 1997 por Estados Unidos. Está allí, con un contrato de tres años (y un sueldo medio norteamericano) para satisfacer la creciente manía de la clase media: aprender castellano.

Durante este mes de enero, los cazatalentos de 100 distritos escolares estadounidenses han aterrizado en Madrid a la búsqueda de 600 maestros y profesores más, según Gonzalo Gómez Dacal, consejero de Educación de la embajada de España en Washington D.C.

Nueva formación

Eche la culpa a Ricky Martin. A la Red. Al deseo de conquistar los mercados suramericanos. Quizá incluso a un sentimiento de que los Estados Unidos no es el centro del universo. (¿Puede ser?).

Cualquiera que sea el motivo, la enseñanza del español experimenta actualmente una silenciosa revolución.

Mientras estados como California y Nueva York intentan recortar la educación bilingüe tradicional, la enseñanza de español como una lengua extranjera se ha disparado en las escuelas primarias y un nuevo tipo de formación se ha puesto de moda, sobre todo dentro de las clases adineradas: los llamados programas de immersión dual.

Son escuelas donde los auténticos gringos, junto a sus compañeros hispanos, aprenden todo tipo de asignaturas en los dos idiomas: es decir, a la vez el cuerpo humano y the human body.

En la última década, su número -241 escuelas repartidas por 23 estados- se ha triplicado, según el Centro para Lingüística Aplicada en Washington, D.C..

«Todo el tiempo recibimos llamadas de los jefes de los distritos escolares que quieren lanzar un programa de inmersión dual», dice Mary Ann Hansen, coordinadora de lenguas extranjeras para el estado de Connecticutt. «Hay ejecutivos que se mudan cerca de escuelas donde sus hijos puedan aprender en los dos idiomas».

Crecimiento

Solamente el 24% de las escuelas primarias de EEUU ofrece actualmente una lengua extranjera -¿y para qué? En el Hilton de Madrid se habla inglés, ¿verdad?-, pero, entre esas pocas, el número que ofrece el castellano ha aumentado del 50% hasta casi el 80% desde 1989.

Y esto no ha hecho más que empezar. Según una nueva normativa aprobada este año, la mitad de las escuelas primarias públicas tendrán que ofrecer un segundo idioma para el año 2010.

El futuro que se vislumbra para el español es alentador. He ahí la paradoja: si los estadounidense quieren aprender el castellano, ¿por qué ir a España, cuando, para el año 2025, los hispanohablantes supondrán el 25% de la población?

Lo cierto es que parece que se han elevado tanto los requisitos para ser maestro bilingüe que los mismos hispanohablantes locales (impregnados de spanglish) no los pueden cumplir, según cuenta un consultor de educación bilingüe del estado de Connecticutt, George de George.

España, por su parte, paga 650 millones al año -viajes, asesoramiento...- para que los maestros como Angel puedan enseñar tanto el pluscuamperfecto como Matemáticas (en español) a los hijos del Tío Sam.

Los filólogos, optimistas ante el futuro del español
JAVIER CAVANILLES El Mundo 1 Febrero 2000
 
VALENCIA.- El español goza de buena salud. Así lo aseguraba ayer el secretario permanente de las 22 Academias de la Lengua existentes en el mundo, Humberto López Morales, al término de la sesión inaugural del V Congreso Internacional de Historia de la Lengua Española, que se celebra en la Universitat de València. Más de 300 ponentes de todos los países de habla hispana, norteamericanos, rusos o japoneses, y unos 500 asistentes evidencian que el interés es un idioma de moda, incluso en España, donde coexiste con otras cuatro lenguas oficiales.

María Teresa Echenique Elizondo, catedrática de Lengua Española de la Universitat y coordinadora del encuentro, destacó la naturalidad de la coexistencia entre distintas lenguas y rechazó la existencia de «lenguas agredidas y lenguas agresoras». «La convivencia», explicó, «es un hecho cotidiano y que una lengua se imponga sobre otras es algo natural».

Una lengua es una «cuestión práctica que depende del idioma en el que se quieren comunicar los hablantes». ¿Renunciar a una lengua mayoritaria en favor de otra minoritaria puede considerarse una pérdida? «No creo que pueda abordarse el debate en términos de ganancia o pérdida. Si una persona quiere hacerlo no ocurre nada, ni para el que toma la elección ni para la lengua. Lo único que se puede exigir es respeto a la decisión».

Si la coexistencia de dos lenguas debe considerarse un hecho beneficioso, tampoco parece que Internet sea una amenaza. Para el profesor Juan Sánchez Méndez, de la Universitat de València, «La Red es un instrumento positivo de comunicación para hispanohablantes que va a contribuir aún más a su unión», aunque señaló que el lenguaje de Internet afectará al español como ocurre con otras lenguas. En todo caso, su situación es tranquilizadora: «sólo el inglés, el alemán y el japonés tienen más presencia, aunque el español gana terreno cada día». En el mismo sentido se pronunció la profesora María José Martínez, que explicó cómo el futuro del español en la Red es incierto. «Aún no se puede saber», declaró, «si se empobrecerá o se enriquecerá».

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