AGLI

Recortes de Prensa    Sábado 5 Febrero 2000
#Juaristi denuncia en Barcelona la tendencia «totalitaria y racista» del PNV 
BARCELONA. Jaume Clotet ABC 5 Febrero 2000  

#Vidal-Quadras y Juaristi ofrecen en un hotel las conferencias que les boicotearon
ENRIC COMPANY, Barcelona El País 5 Febrero 2000

#Los filisteos de la democracia 
 Por IGNACIO SÁNCHEZ CÁMARA ABC 5 Febrero 2000

#Suspender la relación
Pablo Sebastián La Estrella 5 Febrero 2000

#Austria
MARTIN PRIETO El Mundo 5 Febrero 2000

#La violencia callejera vuelve a atacar Guipúzcoa y Navarra
AGENCIAS El Mundo 5 Febrero 2000

#Vecinos de cargos del PP reciben una carta para que los «desprecien por asesinos»
El Mundo 5 Febrero 2000

#Nacionalistas en su sitio
JOAN B. CULLA I CLARÀ El País 5 Febrero 2000

#Nota del Editor:
5 Febrero 2000

Juaristi denuncia en Barcelona la tendencia «totalitaria y racista» del PNV 
BARCELONA. Jaume Clotet ABC 5 Febrero 2000

Las críticas al nacionalismo fueron ayer el eje principal «del acto de desagravio» que se celebró en Barcelona, y que contó como ponentes con el escritor vasco Jon Juaristi y el euro diputado del PP Alejo Vidal-Quadras. La conferencia tenía que haberse realizado originariamente en diciembre, pero hubo de posponerse por incidentes causados por centenares de jóvenes independentistas.

En medio de un gran dispositivo de seguridad, ayer se celebró la conferencia sobre nacionalismo que no pudo llevarse a cabo unas semanas atrás en la Universidad de Barcelona a causa del boicot de centenares de estudiantes. Al acto, organizado por la entidad Profesores Para La Democracia, asistieron unas quinientas personas, y contó con mensajes de adhesión de diversas personalidades, entre las que destacó el ex presidente del Gobierno Felipe González.

«ARZALLUZ, RACISTA»
El profesor Jon Juaristi aprovechó el ascenso al poder de los ultraderechistas austríacos para trazar un paralelismo entre el nazismo y el nacionalismo vasco. Así, aseguró que el PNV lleva a cabo una estrategia para «construir una raza vasca», hipótesis que comparó con la creación del mito de la raza aria. Juaristi, que se definió como un «patriota constitucional» fue muy duro con la cúpula peneuvista, y muy especialmente con el presidente del EBB, Xabier Arzalluz. En este sentido le acusó de «racista y totalitario».

Juaristi fue más allá y también arremetió contra el fundador del PNV, Sabino Arana, del que dijo que: «Antes de ser un nacionalista vasco, era un patriota español». En este sentido, el profesor limitó los objetivos políticos de Arana a ser «concejal de Bilbao».

Por otra parte, el eurodiputado popular Alejo Vidal Quadras, también arremetió, sin citarlo, contra el PNV, al que acusó de amparar las acciones de ETA. En una intervención muy densa, Vidal Quadras destacó la labor del individuo como portador «de libertad y democracia».

DINAMITAR LA CONSTITUCIÓN
El dirigente del Partido Popular criticó a nacionalistas vascos y catalanes por «querer dinamitar» el gran pacto civil de 1978. Vidal Quadras, que fue el más aplaudido de todos los oradores, también tomó como blanco al presidente de la Generalitat Jordi Pujol, del que dijo que ha creado «una intelectualidad orgánica».

El catedrático de Derecho Constitucional, Francesc de Carreras hizo un repaso histórico sobre el derecho de expresión, que le llevó de Erasmo de Roterdam a Umberto Eco, pasando por la revolución americana. En su opinión, la libertad de prensa constituye la principal defensa de los ciudadanos ante el Estado, aunque advirtió del poder creciente de los grandes grupos mediáticos.

«LAVADO DE CEREBRO»
Finalmente, el profesor universitario Iván Tubau lanzó una durísima crítica contra la política del Gobierno catalán, al que acusó de llevar a cabo un «lavado de cerebro» entre los estudiantes, en un proceso que magnificó usando la expresión de «formación del espíritu nacional». Además Tubau hizo una inmersión en política catalana y expresó su deseo de que Alejo Vidal Quadras pueda volver a ser el presidente del PP de Cataluña, lo que levantó sonoros aplausos de los asistentes.

Precisamente, las intervenciones de los ponentes, que fueron en catalán y en castellano, fueron a menudo interrumpidas por los gritos de algunos asistentes, que no dudaban en abuchear a Pujol y a Arzalluz cuando eran mencionados.

Las medidas de seguridad, en previsión de que se pudieran producir incidentes como los ocurridos en la Universidad, fueron notables, de tal modo, que había abundantes agentes de paisano entre el público. El acto, además, se celebró en un hotel de la capital catalana, y para entrar en el recinto de la conferencia había un riguroso control de acceso.

Vidal-Quadras y Juaristi ofrecen en un hotel las conferencias que les boicotearon
ENRIC COMPANY, Barcelona El País 5 Febrero 2000

El escritor vasco Jon Juaristi y el eurodiputado catalán del PP Aleix Vidal-Quadras dieron ayer en un hotel las conferencias que en diciembre no pudieron dictar en la Universidad de Barcelona porque se lo impidió violentamente un grupo de estudiantes independentistas. Juaristi explicó que el nacionalismo vasco ha sido y es racista y que en Euskadi el bloque nacionalista se ha convertido en "un frente nacional opuesto a la democracia". Vidal-Quadras afirmó que hay que luchar sin cuartel contra el nacionalismo como el liberalismo luchó contra el comunismo y lo derrotó.

El acto, organizado por la asociación Profesores para la Democracia, no defraudó a los asistentes. El centenar escaso de personas que el 16 de diciembre no pudieron oír las conferencias de Juaristi y Vidal-Quadras se habían convertido ayer en casi un millar. Y lo que hubiera sido, probablemente, una charla amistosa en un recinto universitario fue ayer un cálido y multitudinario mitin en favor de la libertad de expresión, presidido por el grafismo de la máscara de teatro con la boca tapada.

Asistieron muy pocos políticos, entre ellos los dirigentes de Ágora, una corriente interna del PSC, Francisco Parras y Justo Domínguez, y Julio Villacorta, también socialista, uno de los dirigentes del Foro Babel. Pero un telegrama de Felipe González se encargó de recordar que se trataba de un acontecimiento de intensa significación. "La palabra es nuestra única arma de defensa de las libertades y quienes nos privan de ella nos están privando de la libertad, de la convivencia y de la paz. Defendamos la palabra".

Fue un acto en favor de la libertad de expresión y contra el nacionalismo, en particular el vasco y el catalán. El tono lo dio un telegrama del filósofo vasco Fernando Savater que leyó la presentadora: "Los nacionalismos son siempre reaccionarios y excluyentes".

Juaristi explicó que "el único proyecto del nacionalismo vasco es construir una raza" y que ese cometido "no hay otra forma de llevarlo a cabo que enfrentándose a otra supuesta raza, en este caso la española".

Vidal-Quadras denunció a los intelectuales que justifican los "nacionalismos centrífugos", en particular a los que pretenden "situar en el mismo plano a Josu Ternera y a Jaime Mayor Oreja".

Al estrado subieron, además de los conferenciantes, los que habían intervenido también en las sesiones del ciclo: la periodista yugoslava Mira Milosevic, los también periodistas Iván Tubau y Arcadi Espada, el catedrático de Derecho Constitucional Francesc de Carreras y el escritor Carlos Martínez Gorriarán. Mandaron también telegramas el Foro Babel, Manuel Jiménez de Parga, Ana María Matute, Javier Nart, Albert Boadella, Eugenio Trias y Fernando García de Gortázar, entre otros.

Los filisteos de la democracia 
Por IGNACIO SÁNCHEZ CÁMARA ABC 5 Febrero 2000

LA llegada al poder en Viena del ultraderechista Partido Liberal de Haider es un grave error que ha sumido a la Unión Europea en una de las mayores crisis políticas desde su fundación. No sólo defiende algunas propuestas ajenas al espíritu democrático y liberal del europeísmo, sino que exhibe elementos neonazis, que justifican la alarma. Oponerse a él es una exigencia moral. Pero algunos bienintencionados intentos de búsqueda de solución al problema pueden agravarlo si no van acompañados por la prudencia y la lucidez. Sólo es posible combatir un mal si se diagnostican correctamente sus causas. Las responsabilidades sobre el ascenso electoral de Haider alcanzan a muchos de los que ahora se rasgan las vestiduras. Los errores son fértiles.

El caso austriaco replantea la gran paradoja democrática. ¿Puede una democracia acabar democráticamente consigo misma? ¿Cabe oponerse en nombre de la democracia a una decisión tomada democráticamente? Porque lo cierto es que la llegada de la ultraderecha al poder ha sido escrupulosamente democrática. Es verdad que la democracia no se limita a la regla de las mayorías, sino que se fundamenta además en una concepción acerca de la libertad y de la dignidad de la persona y de sus derechos inherentes. Pero en algunas condenas, justificadas en el fondo, se aprecia un cierto cinismo, pues, por parecidas razones a las de este caso, otros grupos políticos podrían oponerse legítimamente a la llegada al poder de ciertos partidos radicales de izquierda o nacionalistas, cuyas propuestas son también extravagantes a la tradición liberal europea y al espíritu de la UE. Desde esta perspectiva, el Gobierno autónomo de Vitoria, por ejemplo, podría y debería ser contemplado con alarma y preocupación.

La Unión Europea no puede ni debe rebajar sus exigencias democráticas y de respeto a los derechos humanos a ninguno de sus miembros, pero tampoco puede inmiscuirse en sus asuntos internos mientras cumplan sus compromisos con la Unión y respeten estas exigencias democráticas. Desde este punto de vista, algunas reacciones justas, como las advertencias de la UE, la «congelación» de relaciones con Austria por parte de Alemania y Finlandia o la propuesta de Aznar de expulsar al Partido Popular austriaco del Partido Popular Europeo, sin duda razonables, pueden provocar efectos contrarios a lo que se pretende. Por no hablar de las algaradas callejeras.

Es una servidumbre de las democracias la necesidad de acatar las decisiones de las mayorías, aun cuando disgusten y aún repugnen, mientras no socaven los cimientos del régimen y, concretamente, mientras no alteren las reglas del juego que permiten derribar pacíficamente a los Gobiernos. Las decisiones económicas y sociales que puedan tomar deben ser acatadas y criticadas. Por eso, quizá sea más prudente establecer una vigilancia estrecha sobre el nuevo Ejecutivo e imponer las más duras sanciones a la menor violación de sus compromisos, que lanzarse a una especie de «censura previa» sobre un Gobierno que es democrático a pesar de los elementos abyectos que pueda incluir en su programa.

El desgraciado caso, además de para rearmarnos en la defensa moral y política de los valores de la civilización liberal que han de sustentar la Unión Europea, tal vez nos sirva para recordar que, en contra de los filisteos de la democracia, quien se opone moralmente a una decisión democrática no es necesariamente un antidemócrata, un dogmático, un totalitario o un intolerante. La regla de la mayoría no garantiza la moralidad de la decisión.

Suspender la relación
Pablo Sebastián La Estrella 5 Febrero 2000

Hay tres procesos de paz "interna". Uno que viene de muy lejos, como el de Oriente Próximo que, una vez más, está a punto de naufragar y de quedar en suspenso por falta de entendimiento entre los primeros negociadores del caso, Barak y Arafat. El segundo es el de Irlanda del Norte que ha quedado en suspenso al no poner en marcha el IRA el proceso de entrega de las armas. Y, finalmente, está el incipiente del caso español roto "sine díe" al abandonar ETA la tregua que había funcionado durante dieciocho meses.

Está claro que en nada de fondo tienen los tres casos una similitud salvo en los intentos de unos y otros por imponer fórmulas pacíficas, políticas de paz a una situaciones marcadas por la violencia del terrorismo. Aunque sí tienen todos ellos un origen político o de corte nacionalista o nacional.

No cabe la menor duda que de los tres casos, el español -una vez salido del franquismo y puesto en marcha el Estatuto de Guernica-, es el que tiene menos excusas para justificar el terror por las altas cotas de autogobierno y libertad en las que vive Euskadi. Sin embargo la solución pacífica está bastante lejos de llegar y, ante el último atentado de ETA, el pesimismo ha vuelto a regresar dejando de lado las esperanzas que se abrieron con la tregua.

Frente a esta ruptura violenta hubo en España dos posiciones: la rupturista de la negociación y la relación con el ala política de los violentos (EH-HB) del gobierno español y la "suspensión" -al estilo de Irlanda de Norte", pero este caso  provocada por el poder central inglés frente a la iniciativa autonómica- de la relación política con HB por parte del PNV y desde la presidencia del gobierno vasco.

La suspensión de la relación parlamentaria del gobierno vasco con HB ha sido considerada muy insuficiente por el resto de fuerzas políticas tras el asesinato del teniente coronel Blanco. Pero los nacionalistas justifican su tibieza diciendo que hay que tener abierta la puerta del diálogo para reiniciar pronto la negociación y ensayar una segunda tregua. Mientras que los españolistas dicen que eso es signo de debilidad y concesión a ETA contra el Estado de Derecho.

Ambos tiene su parte de razón, de la misma manera que en Irlanda el gobierno de Blair suspende el gobierno autonómico y el IRA amenaza con la ruptura. Es un caso -en cuanto al procedimiento y nunca sobre el fondo político de la cuestión- similar pero a la inversa. Pero al final todos buscan algo que, por ejemplo el pueblo palestino y el pueblo judío llevan siglos buscando, como es la paz. Vivir y convivir en paz.

Aunque el proceso español en Euskadi es el menos avanzado debería ser el mas fácil de solucionar, si ETA y HB aceptaran la vía política que es lo que aún no han aceptado. En el PNV dicen que "tienen cogido al lobo por el rabo" y que ni lo quieren soltar por miedo a que vuelva al monte y, en manada, vuelva a matar sin parar. Pero también es cierto que es el lobo el que debe de decir, de una vez, si quiere la paz, porque de todo lo demás, las revindicaciones políticas y las penales, siempre se podrá hablar.

Austria
MARTIN PRIETO El Mundo 5 Febrero 2000

Recorrer Alemania es un continuo recordatorio del bombardeo aliado sobre el Reich («A la fortaleza europea se le olvidó ponerse un techo», según el mariscal del aire británico, Harris) y Austria padeció lo suyo y una amarga posguerra que sirve de telón de fondo a la trama de El tercer hombre de Graham Greene, pero su proceso de desnazificación fue somero. No todos los alemanes son prusianos, y menos los austriacos, aunque Hitler lo fuera y padeciera una juventud penosa en la Viena alegre y refinada tan ajena a la tosquedad nazi. En 1945 se dio por bueno que Austria había sido anexionada poco menos que como los Sudetes, Bohemia y Moravia, cuando el Anschluss contó con muchos Seyss-Inquart como caballo de Troya.

Las SS se nutrieron de fanáticos austriacos como el famoso coronel Otto Skorzeny a quien Hitler siempre tenía a mano con una pistola, bien para dar un golpe de Estado en Budapest contra el almirante Horty, bien para liberar a Mussolini en el Gran Sasso, bien para infiltrar a sus hombres con uniformes estadounidenses y hablando perfectamente el inglés americano, durante la postrera ofensiva de las Ardenas.

Nuremberg ni siquiera le citó, y refugiado en España hasta su muerte la CIA sólo le molestó para pedirle consejo sobre cómo asesinar a Fidel Castro, o al menos de ello presumía el hombrón nietzschiano que también quiso vivir peligrosamente. Haider parece más un demagogo bastante chulo que un hitleriano, pero su programa electoral que le ha valido el 27% del electorado recoge cosas como la prevalencia de la etnia alemana en Austria o la consideración del país como no inmigratorio. La Comisión Europea ha puesto pies en pared, igual que Estados Unidos e Israel, porque ya dijo Adenauer que la mejor forma de aplacar a un tigre es dejarse comer por él, y las paradas de burro ante el nazifascismo acabaron en tragedia para todos.

El Gobierno conservador-ultraderechista en Austria no gusta ni a los populares que lo han hecho posible ni al propio presidente, que les ha obligado a firmar un catón de democracia antes de investirlos, ni a buena parte de los austriacos, quienes por otra parte sienten dañada su soberanía. No hay tal. La Unión Europea es un club al que se accede libremente, pero que tiene más reservas sobre el derecho de admisión que un bar exclusivo. Y las exigencias mínimas de la Unión no se ciñen al sufragio universal sino a la tolerancia, el respeto por las minorías, la libre circulación de ciudadanos o el abominamiento de la xenofobia y el racismo. Que la socialdemocracia austriaca reflexione sobre su pelea con los sindicatos y ustedes no vayan a esquiar a Austria y piérdanse los magníficos conciertos de Viena. En el Prater tocan música ominosa.

La violencia callejera vuelve a atacar Guipúzcoa y Navarra
AGENCIAS El Mundo 5 Febrero 2000

BILBAO/PAMPLONA .- Una vez más la violencia callejera se ha dejado sentir en las localidades guipuzcoanas de Rentería y Urnieta y en la navarra de Berriozar. En esta ocasión, los encapuchados han atacado una sede del PSE-EE y un garaje subterráneo. En Berriozar, el objetivo ha sido el domicilio del concejal socialista Rafael Pulido.

En Rentería, un grupo de encapuchados ha lanzado varios cócteles molotov en un garaje subterráneo. En el incendio originado por el ataque ocho coches han quedado totalmente calcinados y otros tres bastante dañados.

La gran cantidad de humo que salía del aparcamiento, situado en la plaza de Gernika del barrio de Olibet, ha dificultado las labores de los bomberos, aunque alrededor de la medianoche ya se había extinguido el fuego. Telefónica aparca sus vehículos en este garaje que, por ese motivo, ha sido objeto de los violentos en otras ocasiones.

Por otra parte, varios individuos han atacado esta madrugada la sede del PSE-EE en Urnieta, que ha resultado con bastante dañada como consecuencia del incendio provocado en el local. El sabotaje se producía a la 01.20 horas de hoy, cuando los atacantes, al parecer, vertieron líquido inflamable en el local y le prendieron fuego.

En el momento del sabotaje no había ninguna persona en el interior de la sede socialista. El local está ubicado en la calle Santa Leocadia de Urnieta.

Pero los violentos también han sacudido Navarra, concretamente la localidad de Berriozar. Allí un artefacto incendiario ha hecho explosión a las 08.15 horas en el rellano de la escalera, entre el segundo y el tercer piso, de un inmueble en el que reside el concejal socialista Rafael Pulido.

Unos desconocidos han sido los encargados de colocar una bombona de cámping gas de 700 gramos y una bombona de gasolina que han provocado un incendio que no ha causado daños personales, aunque sí daños materiales. Además del ennegrecimiento de las paredes por el fuego, la detonación ha provocado la rotura de un cristal.

Vecinos de cargos del PP reciben una carta para que los «desprecien por asesinos»
El Mundo 5 Febrero 2000

MADRID.- El mundo próximo a ETA ha enviado una carta a vecinos de algunos concejales del PP en la comunidad autónoma vasca, en la que califica de «asesinos» a los ediles y pide a los residentes en el edificio que colaboren para conseguir la expulsión de los populares.

La misiva, dejada directamente en los buzones, está encabezada con un «A la atención de los vecinos». Y tiene un primer párrafo en el que dice: «Vuestro vecino/a» -escribe el nombre del afectado-, concejal/a del PP, es un asesino/a y un torturador/a».

La finalidad del escrito es conseguir que sus compañeros de escalera le hagan la vida imposible hasta lograr que, finalmente, se marche. Con este fin utilizan dos vías, la ideológica, para aquellos que comulguen con las ideas radicales abertzales, y la intimidatoria para quien no siendo nacionalista radical, debe sentir miedo por tenerle como vecino ya que, en cualquier momento, puede resultar afectado al cometer ETA un atentado contra esa persona.

Con estas intenciones el escrito continúa: «El/ella manda a sus perros para que impunemente torturen y asesinen a los independentistas vascos. Tenéis que saber que tiene las manos manchadas de sangre de los gudaris [soldados] vascos y que los presos torturados todos los días son torturados por él».

El siguiente párrafo es una advertencia a los vecinos: «Teniendo en cuenta todo esto, queremos avisaros de que esta persona se encuentra en el punto de mira de la posible respuesta dada a los fascistas por este pueblo».

«Por lo tanto, os pedimos que le tratéis con el mayor de los desprecios, dejándole claro que no le quereis como vecino/a. Y que por vuestra seguridad tiene que marcharse de aquí».

En la despedida indican que «los fascistas no tienen sitio en Euskal Herria. Mientras estén aquí, nadie vivirá tranquilo. ¡Gora Euskal Herria askatuta! (Viva el País Vasco libre)».

Además de estas cartas, la semana pasada, una concejala de este partido en una localidad guipuzcoana fue objeto de una llamada telefónica en su domicilio. Ella había salido de casa y durante su ausencia, se recibió una llamada en la vivienda familiar. Contestó su hijo y al otro lado del teléfono alguien le dijo: «Tu madre está muerta porque la ha matado ETA». No era verdad, pero el niño sufrió una crisis nerviosa de la que tuvo que ser atendido.

Nacionalistas en su sitio
JOAN B. CULLA I CLARÀ El País 5 Febrero 2000

¡Vaya susto! ¡Menudo escalofrío recorrió, durante las primeras semanas del pasado mes de enero, la espina dorsal ideológica de cierto progresismo carpetovetónico! Me refiero a esos días en los que Pasqual Maragall andaba lanzado por las Españas predicando no sólo un federalismo potencialmente metarretórico, sino sobre todo las bondades de un futuro pacto de gobierno entre el PSOE y los nacionalismos periféricos, y hasta parecía que Joaquín Almunia daba pábulo a semejantes planteamientos. ¡Qué horror!

Claro que, desde las propias filas del partido socialista, altas y diligentes voces se apresuraron a echar agua en el vino de los entusiasmos maragallianos y a menospreciar la llamada fórmula "a la balear". Así, mientras en Barcelona aparecía el tío Pepe (Borrell) con la rebaja, y en Mérida Rodríguez Ibarra reiteraba su consabido rechazo a los pactos con las minorías nacionalistas, el presidente andaluz, Manuel Chaves, abría un paréntesis en su habitual circunspección para declarar: "A mí esa propuesta que ha hecho Maragall me parece un guirigay, es como juntar churras con merinas, no tiene sentido alguno" (EL PAÍS, 23 de enero de 2000).

Pero a algunos no les bastaba con el revolcón partidario. No, porque, al margen de cuál pueda ser su virtualidad política -y eso no se sabrá con certeza hasta las noche del 12 de marzo-, lo peor de la fórmula de Maragall es que legitima a los nacionalismos vasco, gallego, catalán o canario como socios deseables de una mayoría de progreso capaz de gobernar España, no como simple muleta de circunstancias al modo de 1993-96. Y si Pasqual Maragall, el carismático alcalde de los Juegos Olímpicos, el casi vencedor de Pujol, defiende acuerdos de legislatura con grupos nacionalistas, entonces muchos ciudadanos que le profesan simpatía o admiración a lo ancho de la piel de toro pueden empezar a pensar que tal vez esos nacionalismos no sean tan intrínsecamente nefastos como sostiene el discurso hegemónico.

Justo contra esta horripilante hipótesis arremetía el pasado domingo, en las páginas de EL PAÍS, el artículo La izquierda cuca, escrito por don Fernando Savater desde la plenitud de sus prejuicios y habiéndose municionado, además, con sesudas citas de Carl Schmitt y de Jürgen Habermas. Aun sin señalar a nadie, el filósofo tenía, sin duda, en mente a Maragall, quizás a Almunia cuando expresó su preocupación, su alarma ante "el acercamiento preelectoral de cierta izquierda moderada a partidos y hasta grupúsculos nacionalistas para formar un frente común contra el PP", y también cuando advirtió, severo, que el fin no justifica los medios, es decir, que "no por mera crítica antigubernamental debería dejar ninguna persona de izquierdas de seguir teniendo claro el fondo profundamente reaccionario de cualquier nacionalismo" (el subrayado es suyo). Lástima que el asunto de los nacionalismos sea, chez Savater, semejante a la igualdad en Animal Farm, de George Orwell; así como en aquella granja alegórica todos los animales eran iguales, aunque algunos resultaban más iguales que otros, para Savater la congénita regresividad y carcundia de todos los nacionalismos se resume y ejemplifica siempre en los mismos y únicos casos: el vasco, por descontado, y el catalán, al que aplica con singular ligereza la etiqueta de "nacionalismo étnico" (¿?) y sobre cuya política de inmersión lingüística en las escuelas escribe que "lo que se está haciendo es cambiar de signo el abuso liberticida de la dictadura". ¿Recuerdan aquella célebre portada de Abc de septiembre de 1993, Igual que Franco, pero al revés? Pues, siete años más tarde, ahí parece haberse quedado el "izquierdista" don Fernando.

De cualquier modo, todos aquellos que, a la manera de Savater, lloran aún por el fracaso de la ministra Esperanza Aguirre en el intento de homogeneizar la enseñanza de las humanidades e ironizan sobre esas "culturetas" a las que no ampara un Estado propio, todos los que temen o sufren como un agravio el hecho de que el gobierno de España dependa de unos votos nacionalistas que se reclaman de otra nación distinta, todos ellos están ya de enhorabuena. Las negociaciones entre el PSOE e Izquierda Unida, al margen de su resultado concreto, les han tranquilizado y complacido. ¿Por lo que pudieran prometer de inflexión económica o de giro social en un hipotético Gobierno Almunia-Frutos? No, en absoluto. El acercamiento PSOE-IU les gusta porque se trata de dos formaciones de ámbito estatal, implantadas desde Cádiz a Girona, desde A Coruña a Murcia y, por tanto, plenamente españolas incluso si una de ellas -Izquierda Unida- se permite algunas veleidades programáticas a cuenta del derecho de autodeterminación.

Dentro de Cataluña podemos discutir cuanto queramos a propósito de si, durante las dos últimas legislaturas de las Cortes Generales, Pujol ha sido el poder en la sombra o un simple comparsa, de si los réditos que ha obtenido son pingües o irrisorios. El hecho cierto es que el Madrid del establishment lo lleva muy mal, como una maldición o -cito una columna reciente de mi estimado colega Santos Juliá en este mismo diario -como "esa nube de fatalismo imperante desde 1993", según la cual, a falta de un partido estatal con mayoría absoluta, "es preciso gobernar apoyándose en los votos nacionalistas". Pues bien, la confluencia entre IU y PSOE ofrece a todos cuantos reputan tal situación como insufrible una doble esperanza, que recojo otra vez de la pluma del profesor Julià: por un lado, sepultar "la disparatada fórmula de Maragall"; por otro, y con un poco de suerte, conseguir "que los nacionalistas vuelvan a su sitio".

Es, no cabe duda, todo un programa. Pero, puesto que quienes lo sostienen son espíritus sutiles y reflexivos, me permitirán tal vez que les plantee una pregunta: si las tesis de Maragall son un disparate, y en cuanto a los nacionalistas lo deseable es que vuelvan a su sitio, a su rincón, que saquen de una vez sus codiciosas manos de los aledaños del Gobierno central, ¿sobre qué bases mayoritarias cuentan sostener, para los próximos diez o veinte años, la articulación política -política, no meramente legal- entre Cataluña y el resto del Estado?  Joan B. Culla i Clarà es profesor de Historia Contemporánea de la Universidad Autónoma de Barcelona.

Nota del Editor:
5 Febrero 2000
Sigiendo la técnica nacionalista, el profesor escribe sus historietas para lanzar el mensaje subliminal "Vota nacionalista y te aprovecharás de España,  encima del PP o del PSOE". 

Recortes de Prensa   Página Inicial