AGLI

Recortes de Prensa   Martes 8 Febrero 2000
#«Federaliísmo»
FEDERICO JIMENEZ LOSANTOS El Mundo 8 Febrero 2000

#¿Tenemos Policía?
Z. Rana La Estrella 8 Febrero 2000

#El espejismo verbal del MLNV
ENRIQUE GIL CALVO El País 8 Febrero 2000

#Ante las elecciones, creo
MANUEL HIDALGO El Mundo 8 Febrero 2000

#Palabras
ROSA MONTERO El País 8 Febrero 2000

#González cree que el problema vasco acabará cuando el nacionalismo acepte la pluralidad
LUIS R. AIZPEOLEA, Madrid El País 8 Febrero 2000

#Mario Onaindia • Senador socialista: "La tregua ha sido una trampa para el PNV"
ISABEL C. MARTÍNEZ, Vitoria El País 8 Febrero 2000

#ETA se reforzó en Francia durante la tregua mediante la llegada de etarras de Latinoamérica
Madrid La Estrella 8 Febrero 2000

#El PP pregunta si está unida la ineficacia de la Ertzaintza a las palabras de Arzalluz
BILBAO. S. N. ABC  8 Febrero 2000

 

«Federaliísmo»
FEDERICO JIMENEZ LOSANTOS El Mundo 8 Febrero 2000

El federalismo del PSOE ni es federalismo ni es nada. Apenas una propuesta caótica nacida de un ideologismo maniático. Pero, eso sí, supone un lío morrocotudo para nuestra organización nacional, para nuestra estructura legal y para el gran pacto nacional legitimador que les sirve de base: la Constitución de 1978. Nada se opone a la reforma de la Constitución, ni de ésta ni de ninguna. Tampoco se opone nada a su sustitución si fuera inservible, que no es el caso. Pero aún sabiendo por experiencia y por sentido común que siempre será mejor reformar una Constitución que tirarla por la ventana, cualquier cambio, sea reformista o revolucionario, tiene que albergar una alternativa y el PSOE no tiene ninguna para esta Constitución.

Al revés: en algunos sitios de España donde su presencia es más valiosa, por ejemplo el País Vasco, hace del orden constitucional, como el PP, la piedra angular de su política. Sin embargo, Almunia presenta su modelo estatal tras el pacto con IU como un reforzamiento del Estado de las autonomías «en la perspectiva del federalismo». De creerle, el PSOE quiere forzar el sistema pero cambiarlo, consolidarlo para sustituirlo. Lo que se dice un lío.

El problema de los líos políticos es que arrastran a quienes no tienen culpa. Véase al PNV: su indefinición entre la legalidad y el irredentismo, entre la democracia parlamentaria y el delirio racista le ha conducido, primero, a una alianza disparatada con ETA y, después, a una parálisis que afecta a todo el País Vasco. Pero las confusiones del PSOE han sido todavía más trágicas. El lío del PSOE en la Segunda República entre el reformismo y el totalitarismo, para torcerse hacia la rebelión contra la legalidad republicana en 1934 y la dictadura del proletariado largocaballerista en 1936, nos condujo a la Guerra Civil que hasta entonces sólo la extrema izquierda y la extrema derecha querían. Se supone que todos, los socialistas los primeros, habríamos aprendido la lección.

De hecho, en la España actual, la inmensa mayoría que vota al PP, al PSOE y hasta a Izquierda Unida, defiende frente al terrorismo y el separatismo el sistema constitucional, este curioso Estado de las autonomías, descentralizado como el que más pero que afortunadamente conserva como sujeto político al pueblo español. Pues bien, de nuevo un líder del PSOE juega a ponerlo todo patas arriba. Almunia discursea en un pupitre con la frase «España como tú la harías». Sólo está claro cómo empezaría a deshacerla: con esa «perspectiva» anticonstitucional, con el «federalismo asimétrico». O sea, el federaliísmo. Después, jugaría a recoger los cascotes.

¿Tenemos Policía?
Z. Rana La Estrella 8 Febrero 2000

Siempre que se habla de seguridad y de orden público, salta a primer plano el problema de ETA. A partir de él, se justifica la falta de éxito de una solución policial en el entramado social que asiste a los terroristas y en la complicidad que un amplio segmento de la población vasca le presta a los violentos del nacionalismo. Pudiera ser así, aunque la decidida cooperación de la policía francesa ha conseguido más logros en un par de años que en los treinta anteriores -desde Franco hasta Aznar pasando por el GAL de González-.
Este pasado fin de semana, las televisiones nos han mostrado la actuación policial en dos luctuosos y conflictivos escenarios: En El Ejido, Almería, y en el barrio valenciano de El Cabanyal. En ambos casos, y a pesar de la heroica entrega de algunos agentes, las imágenes muestran una escasa organización del trabajo de la Policía. En El Ejido, unas reacciones previsibles, cogieron desprevenidas a las autoridades e, incluso, pudo ser agredido un Subdelegado del Gobierno. No hubo un despliegue adecuado de efectivos ni una planificación inteligente de los distintos supuestos. En Valencia las imágenes mostraron a unos hombres entregados en la reducción de un asesino enajenado, pero un mal planteamiento del trabajo. Hasta el punto que uno de los policías que aparecen en pantalla llega a decirles a sus compañeros, con evidente desesperación: "No sabéis lo que hacéis".
¿Tenemos policía? ¿La policía bien preparada y dispuesta que requieren las necesidades de la Nación? Eso no se improvisa. El felipismo acabó con la naciente profesionalización de los cuerpos y en estos últimos cuatro años no parece que hayamos avanzado mucho.

El espejismo verbal del MLNV
ENRIQUE GIL CALVO El País 8 Febrero 2000

A pesar de la constante presión policial, que ha logrado reducir los efectivos etarras a niveles casi residuales, el autodeterminado MLNV sigue conservando una notable capacidad de maniobra, hasta el punto de que sus esperanzas secesionistas parecen ahora más factibles que nunca, dado que han convencido al nacionalismo autonomista para que reivindique el derecho de autodeterminación. ¿Cómo explicar su éxito estratégico, que con tan escasos recursos les permite mantener intactos sus objetivos máximos? Para entenderlo, puede ser conveniente renunciar a la etiqueta con que identificamos el problema para sustituirla por otra nueva, pasando a definirlo no en términos de nacionalismo, sino como una forma de movilización colectiva. A veces los árboles no dejan ver el bosque, como podría suceder con el espejismo de la invención nacionalista. Por eso parece útil clasificar al MLNV como una especie perteneciente al género "movimientos sociales", con independencia del tópico que identifique a su retórica movilizadora. Pues así como las naciones no se pueden ver ni tocar, sin embargo sobre los movimientos sociales (coaliciones de agentes colectivos que buscan alterar el statu quo político) lo sabemos casi todo, a partir de la investigación acumulada desde su revival iniciado en los años sesenta, cuando nació ETA a la vez que otros movimientos de liberación: fuesen militaristas y xenófobos, como el propio MLNV, o pacifistas, feministas y antirracistas, como tantos otros.

En este sentido, ya existe una especialidad académica dedicada al estudio de los movimientos sociales, que dispone de su propio paradigma metodológico (véase la reciente compilación de McAdam, McCarthy y Zald, Movimientos sociales: perspectivas comparadas, Istmo, Madrid, 1999). El modelo analítico presenta tres dimensiones o ejes de coordenadas: 1) la estructura de oportunidades políticas; 2) las redes organizativas de movilización, y 3) la creación de marcos interpretativos. La magnitud oportunidad mide el grado de solidez o inestabilidad y cierre o apertura del sistema político, cuyas quiebras, fracturas o divisiones favorecen o facilitan los intentos por subvertirlo y modificarlo. La movilización activa redes formales e informales para ejercer presión institucional y contrainstitucional sobre el sistema político, buscando abrir brecha para provocar su cambio. Y los marcos interpretativos (concepto derivado del frame analysis de Erving Goffman) indican los recursos cognitivos y comunicativos que se esgrimen en la lucha retórica por cambiar la definición de la realidad, a fin de suscitar movilizaciones de protesta y abrir nuevas oportunidades políticas. Pues bien, apliquemos estas tres magnitudes al caso del MLNV.

Por lo que hace a la primera dimensión (la estructura de oportunidades políticas), parece evidente que el ciclo vital entero del MLNV, desde sus orígenes hasta hoy, ha dependido sobre todo de su capacidad para explotar las oportunidades de intervención que le brindaban las fisuras abiertas por los cambios del sistema político vasco-español. El inicio del MLNV sólo es explicable por la apertura del franquismo tardío, incapaz de mantener su cerrada rigidez. El posterior desarrollo del activismo abertzale corresponde a la volátil labilidad del sistema causada por la transición democrática, que abrió inéditas oportunidades de acceso a una gran diversidad de movimientos sociopolíticos. La madurez del movimiento, con descenso de atentados e incremento de la participación institucional, hay que relacionarla con la consolidación de la democracia, que fijó el sistema electoral congelando la estructura de la representación política. Y la tardía reactivación del MLNV, que parecía en decadencia tras la caída de Bidart, se debe a la conmoción experimentada por el sistema político español entre 1993 y 1996 (con la conspiración de denuncia de los escándalos socialistas y la posterior alternancia en el poder), creándose una fractura insalvable en la clase política española que reabrió nuevas oportunidades de intervención para el activismo abertzale. Como se sabe, el éxito de los revolucionarios siempre depende del grado de división de las élites de poder. Y eso mismo es lo que también ha sucedido ahora: la oferta de tregua logró abrir brecha hasta romper la mesa de Ajuria Enea, comprometiendo al PNV con el pacto de Lizarra. Y Aznar cayó en la trampa, pues la consiguiente división entre el PNV y el PP ha vuelto a abrirle al MLNV un filón de oportunidades políticas a explotar, creciéndose hasta el punto de atreverse a romper la tregua.

Pasemos al segundo parámetro, que es la movilización. En este punto no parece necesario insistir demasiado, pues resulta proverbial la habilidad abertzale para colonizar el riquísimo tejido social vasco, parasitando cuadrillas, sidrerías, vecindarios, parroquias, cofradías gastronómicas, clubes deportivos, cooperativas industriales y cualquier otra red asociativa que se les ponga a tiro. Pero dada su capacidad de infiltrarse en las instituciones, se produce una tensión potencial entre la movilización institucional (de LAB, HB, Elkarri o EH) y la contrainstitucional (atentados de ETA y kale borroka de Jarrai), contradicción que todavía no ha sabido ser bien explotada por los defensores del statu quo político. En todo caso, la invasión abertzale del tejido comunitario apenas encuentra resistencia, a causa de las dificultades de integración social y asimilación cultural que sufren las familias de origen inmigrante, amenazadas de exclusión. Sin embargo, el monopolio de la movilización por los abertzales podría estar llegando a su término, tras quebrarse a partir del punto de inflexión que supuso el espíritu de Ermua. Semejante acontecimiento significó un fermento catalizador, que ha potenciado extraordinariamente el desarrollo por toda Euskadi de un movimiento pacifista surgido mucho antes en torno al lazo azul (María Jesús Funes Robert, La salida del silencio: movilizaciones por la paz en Euskadi 1986-1998, Akal, Madrid, 1998). Y la gran frustración causada por la ruptura de la tregua podría potenciar todavía más la extensión de este movimiento ciudadano antiviolento, contribuyendo a exacerbar la tensión latente que existe dentro del MLNV entre activistas institucionales y contrainstitucionales.

Queda la tercera magnitud cognitiva (los marcos de Goffman): la lucha retórica por redefinir la realidad política en sentido rupturista, actuando sobre la agenda informativa de los medios de comunicación. Se trata, en definitiva, de elevar la voz (dicho en el sentido de Hirschman) para provocar la salida de un statu quo que se denuncia como injusto e ilegítimo. Pues en condiciones de inferioridad, para vencer políticamente hay antes que convencer intelectualmente, persuadiendo a tibios y escépticos de que la necesidad histórica exige unos cambios que sólo a los más optimistas les parecerían realizables. Lo cual exige hacer creer ante todo que las cosas deben cambiar, después que pueden cambiar, y por último que van a cambiar, convirtiendo el programa rupturista en una profecía que se cumpla a sí misma. En este campo es donde el MLNV ha desplegado mayor habilidad retórica, jugando con las palabras con la destreza de un prestidigitador hasta convertir a los criminales en héroes, a los verdugos en víctimas y al chantaje terrorista en proceso de pacificación. Y la eficacia de esta guerra psicológica parece fuera de duda, a juzgar por el éxito obtenido convenciendo al PNV para que se sume a las filas secesionistas que reivindican la autodeterminación. Ahora bien, aquí podríamos hallarnos ante un espejismo verbal, pues, según revelan los últimos comicios, el electorado vasco no parece dejarse convencer por la mera palabrería.

Como señala William Gamson (en su texto de la compilación inicialmente citada), el virtuosismo retórico de los movimientos sociales les puede encerrar en un doble callejón sin salida. La primera paradoja es que para elevar la voz hay que designar intérpretes autorizados que resulten creíbles por su seriedad como portavoces ante la prensa y las instituciones. Pero, inexorablemente, tales portavoces entran en contradicción con los activistas contrainstitucionales: es el caso de Arnaldo Otegi, enfrentado al núcleo duro del MLNV. Y la segunda paradoja es que el exceso de optimismo voluntarista sólo conduce a la huida de la realidad, pues la línea que separa la esperanza de la obstinación es tan borrosa que el riesgo de cruzarla resulta suicida.

Enrique Gil Calvo es profesor titular de Sociología de la Universidad Complutense de Madrid.

Ante las elecciones, creo
MANUEL HIDALGO El Mundo 8 Febrero 2000

Aznar habló el domingo, paladeando las sílabas, de los socialistas, de los comunistas y de los independentistas. La intención era describir a gente con cuernos y rabo. Pero Rato habló ayer de los progres, que son y no son los demonios a los que aludía su jefe, porque, en vez de cuernos y rabo, tienen algo así como una flor roja en el ojal y no dan miedo, sino que dan el cante en un salón.

La derecha, si es que es derecha y no es centro, o el centro, si es que no es derecha con alguna camisa extremadamente azul, se arma un poco de lío con la izquierda, ya que la trata como si la izquierda fuera izquierda, y no centro, o la trata como si fuera centro y no izquierda. Para herirla siempre.

La izquierda, si es que es izquierda y no centro, incluyendo a IU, que sería centro, puesto que ha pactado con la izquierda que es centro, aunque tal vez sea también izquierda, o puede que sólo progre, tiene ideas más fijas; y al centro, que igual es derecha, le llama derecha a secas, pese a que sea en rigor centro o derecha extrema, que, a estas alturas, no está del todo claro, pues ha de haber una derecha extrema, poca o mucha, que no votaría al centro si pensara que fuera centro. Y si la derecha extrema vota al centro, ya bien puesta, ¿por qué no vota a la izquierda si es que es centro?

Los independentistas no sabemos si saben lo que son, porque puede que sean independentistas, o puede que vayan de farol, o de salón, como los demás, que van de farol y de salón de centro o van de farol y de salón de izquierda. O no.

Independentista es, al parecer, el PNV, que tiene mayoría en el Parlamento vasco, que para él no es español, gracias a EH y que ha apoyado al PP en el Parlamento suponemos que español, con lo cual el PP ha tenido, y tal vez tendrá, un aliado, el PNV, que además de ser independentista y aliado de los anti independentistas, tiene como aliado a otro independentista todavía peor, si es que todos son independentistas, lo cual no está claro puesto que no van de momento con los socialistas y con los comunistas. ¿Pero por qué Aznar habla mal de los independentistas si han sido sus aliados y por qué sus aliados, el PNV, y los amigos de sus aliados, EH, están contra él si son sus aliados o aliados de sus aliados? ¿Y por qué el PP ha tenido también como aliado a CIU, y ahora habla mal de los independentistas, pero no de CIU, que, siendo independentista, si lo es, podría aliarse, pero ha dicho que no, con los socialistas y los comunistas, o sólo progres, que se alían mucho, según Aznar?

No es de extrañar que los indecisos decidan las elecciones ante la indecisión de los decididos. Si es que hay elecciones, propiamente dichas, como parece.

Palabras
ROSA MONTERO El País 8 Febrero 2000

Humboldt, el famoso naturalista alemán, viajó a Venezuela en 1799. Recorrió la cuenca del Amazonas y un día llegó a una remota zona de la selva en donde esperaba encontrar al pueblo de los Atures. En efecto, halló algo: chozas medio quemadas, aldeas destruidas, el reciente escenario de una matanza bárbara, porque los Atures habían sido atacados por los fieros Caribes. Todos estaban muertos, salvo un desconcertado loro de brillantes colores que, en mitad de las ruinas aún humeantes y del campo sembrado de despojos, farfullaba largos parlamentos incomprensibles. La criatura hablaba la lengua de los Atures, y ya no quedaba nadie sobre la Tierra que pudiera entender su insensata salmodia.

Siempre me ha conmovido esta espectral historia. Que de toda la cultura y la memoria de un pueblo sólo se hubiera salvado un balbuceo de animal idiota; y que ya no hubiera nadie capaz de desentrañar las claves de ese inmenso tesoro, de ese lenguaje oculto en la lengua del loro. Es justamente eso lo que hace que este pequeño relato sea tan inquietante: simboliza la imposibilidad de entendimiento con el otro. Son palabras que no sirven para comunicarse, porque se ha perdido el código común. Hay otros casos de incomprensión parecidos a éste. El más espeluznante es el de Lucy, aquella pobrecita chimpancé que vivió sus primeros años con unos científicos con los que aprendió el lenguaje manual de los sordomudos, pero que luego acabó en un zoo, metida en una jaula; décadas más tarde, un visitante casual descubrió que los gestos frenéticos que aquella mona repetía una y otra vez entre los barrotes provenían de un lenguaje humano y eran una patética llamada de socorro: "Sacadme de aquí".

Creo que uno de nuestros miedos más profundos y atávicos es ese terror a no entendernos. A que la palabra, que es lo que nos diferencia de los demás animales, se deslice hacia la confusión y las tinieblas: recordemos el mito de Babel. De ahí el desconsuelo que producen las palabras ensimismadas y vacías: las ciegas soflamas de ETA, la verborrea de Haider, los bramidos racistas de El Ejido. Las palabras que no tienen corazón y no comunican sólo pueden traernos regresión y locura.

González cree que el problema vasco acabará cuando el nacionalismo acepte la pluralidad
El ex presidente defiende la actualidad de su oferta del "espíritu de Anoeta" de 1982
LUIS R. AIZPEOLEA, Madrid El País 8 Febrero 2000

El ex presidente del Gobierno Felipe González vaticinó ayer que el problema vasco se resolverá cuando el nacionalismo acepte la pluralidad de Euskadi. González lo repitió de manera más clara: "El 'lehendakari' debe gobernar desde Ajuria Enea y no desde la sede del PNV". También dirigió un ataque al presidente José María Aznar por "utilizar abusivamente la Constitución". El ex presidente cree que la solución al problema vasco sigue pasando por su oferta de octubre de 1982, el 'espíritu de Anoeta': que los vascos encuentren un denominador común, aceptado por todos, y el Gobierno lo asuma.

La presentación del último libro del dirigente socialista Mario Onaindia, Guía para orientarse en el laberinto vasco, sentó en una misma mesa al ex presidente del Gobierno Felipe González y al ex portavoz del Ejecutivo vasco y parlamentario del PNV Joseba Arregi. Presentó el periodista Javier Pradera y siguió el debate en primera fila el candidato socialista Joaquín Almunia.

Onaindia simbolizó en los invitados la solución al problema vasco. "Pasa, primero, porque los vascos evolucionen" y puso como ejemplo a un nacionalista, como Arregi, que defiende la pluralidad de Euskadi y mantiene posiciones críticas con la actual orientación soberanista de su partido. Y en segundo lugar, "porque en Madrid nos entiendan". González y Pradera fueron los símbolos del entendimiento madrileño que eligió Onaindia.

González aceptó el reto y recordó cómo el Pacto de Ajuria Enea de 1988, suscrito por todos los partidos vascos menos HB, cuando gobernaba en La Moncloa, fue una primera expresión del espíritu de Anoeta, del intento de alcanzar un denominador común entre todos los vascos, malogrado diez años después. También admitió que el plan de pacificación del lehendakari José Antonio Ardanza, presentado en marzo de 1998 como continuidad del pacto de Ajuria Enea, fue un intento positivo de consenso para la paz entonces no entendido por los partidos, incluido el PSOE, y también malogrado. González responsabilizó de este fracaso a la dirección del PNV porque "ya estaba en otras cosas", en alusión a las conversaciones de los nacionalistas con la cúpula de HB para pactar un programa soberanista y la tregua de ETA.

A partir de ahí también atribuyó alguna responsabilidad, aunque de menor calibre, al presidente Aznar por "jugar a la confrontación -al "mus", según la terminología utilizada por Onaindia en su libro- con el PNV", desde 1998, en los "temas políticos serios", como la violencia y la convivencia de Euskadi, y entenderse en los "asuntos comerciales", como el Concierto Económico vasco. "Es exigible al nacionalismo vasco y al renacido nacionalismo español preelectoral que no se juegue a la confrontación con ciertas políticas".

González extendió el reproche a Aznar por "ese uso que hace de la Constitución" -del que dijo que le produce "cierta repugnancia"- contra el nacionalismo "como si fueran las tablas de la ley, y propio de quienes llegan casi siempre tarde a aceptar lo que debía haberse aceptado en el primer momento".

Arregi dijo compartir la propuesta de González y Onaindia de una Euskadi plural e incluso cogió el guante del diálogo que le arrojó González, pero le replicó con algunos reproches. Por ejemplo, que desde el PSOE se vuelva a hablar de entendimiento con el nacionalismo y de las "bondades" que contiene la Constitución, como la disposición adicional primera, "justo cuando desde el PNV se habla del agotamiento del Estatuto".

En un tono más genérico, añadió que desde el nacionalismo se tiene la sensación de que en Madrid "todo el mundo juega al mus, pero con ocho reyes, mientras en el campo nacionalista se tienen cuatro".

Mario Onaindia • Senador socialista: "La tregua ha sido una trampa para el PNV"
ISABEL C. MARTÍNEZ, Vitoria El País 8 Febrero 2000

Mario Onaindia (Bilbao, 1948) equipara en su libro la situación política vasca con un laberinto, retomando así la expresión acuñada por Julio Caro Baroja. Se trata de una situación que no se asemeja a una noria sino a un entramado del que se puede salir.

Pregunta. ¿Quién o qué es el Minotauro en este laberinto?

Respuesta. Es la mentalidad del mus aplicada a la política. En el mus no cuentan tanto las cartas que uno tiene realmente como lo que puede aparentar ante el contrario. Los vascos, en nuestra vida cotidiana, donde lo que importa es el valor de las cartas que uno tiene en la mano, jugamos, como todo el mundo, al tute. Pero en la política se aplica la mentalidad del mus, y de ahí surge el caos. Somos completamente normales en nuestra vida cotidiana, pero nuestra actividad política es sumamente rara.

¿Qué ha pretendido con este libro a modo de guía?

Orientar al lector, porque la política en Euskadi está más confusa que nunca. Jamás en la historia ha habido una situación tan extrañísima. Parece que tienen que darnos algo, cuando el problema no es que nos den nada, sino que veamos cuáles son nuestras propias limitaciones para montar un sistema de convivencia democrático normal, como en cualquier parte de Europa. Me parece tremendo que este pueblo haya sido incapaz en todo el siglo de crear un régimen aceptado por todos, ni siquiera durante cinco minutos.

¿Qué lo ha hecho imposible?

Lo que ha pasado en Euskadi es la historia de una ambición sin límites: empezando por la de Neguri, el símbolo del capitalismo vasco, que no quiso perder ni la calderilla en la sobreexplotación de los trabajadores y utilizó de un modo patrimonialista las instituciones y el Estado.

En el libro hay unos juicios muy duros hacia el nacionalismo vasco, como si la culpa residiera en él.

No, ésa es una forma simplista de ver las cosas. Si hay que buscar culpables, que no creo, lo serían Cánovas y esa ambición de Neguri, que era desaforada en sentido literal, es decir, contraria a los fueros. No sólo quieren todo el hierro de las minas, y se lo comen en veinte años, sino que también quieren todo el poder político y mantener a la sociedad explotada y marginada. En los últimos veinte años la responsabilidad sí es del nacionalismo, del violento y del de tradición democrática, que no han hecho suficiente esfuerzo para adaptarse a una sociedad moderna.

Usted acusa al PNV de haber tenido el mismo afán patrimonialista sobre las instituciones que Neguri, de haber impuesto sus símbolos y de querer construir una comunidad nacionalista y no un país. ¿Le parece el PNV un partido totalitario?

Al menos tiene una vocación totalizante clara; quiere ser más que un partido político moderno, intenta tener una especie de mayorazgo sobre el país y no quiere un país y unas instituciones adecuadas a él, sino un pueblo al que guiar, como Moisés.

¿Cree que ETA engañó al PNV con su tregua, haciéndole creer que estaba por la labor de terminar definitivamente?

No creo que haya habido engaño, aunque la tregua sí ha resultado ser una trampa para el nacionalismo de tradición democrática. De ETA no son perversos los medios y aceptables los fines. Hay objetivos, como la dictadura del proletariado o el apartheid, que llevan en ellos el uso de la violencia, porque de otro modo no se consigue someter a una sociedad que mayoritariamente no los desea.

¿Dónde está la trampa tendida al nacionalismo?

La trampa de la tregua está en que con ella ETA ha querido demostrar al PNV que no conseguirá sus fines a largo plazo, por la resistencia que encuentran en la propia sociedad vasca. Por tanto, hay que dar leña a los vascos que no comulgan con sus ideas.

ETA se reforzó en Francia durante la tregua mediante la llegada de etarras de Latinoamérica
El ministro del Interior francés señala la necesidad de crear medidas que impidan a los etarras retrasar su extradición a España
Mayor Oreja responde a Errazti que el Gobierno siempre ha respetado el Estado de Derecho en la lucha contra ETA
Madrid La Estrella 8 Febrero 2000

El ministro del Interior francés, Jean-Pierre Chevenement, afirmó ayer que su Gobierno observó que ETA intentó reforzar sus redes y su logística durante la tregua mediante la llegada a Francia de "un cierto número" de etarras que permanecían refugiados en América Latina. Su homólogo español, Jaime Mayor Oreja, respondió ayer ante las acusaciones de la presidenta de EA, Begoña Errazti, que el Gobierno del PP siempre ha respetado el Estado de Derecho en la lucha contra el terrorismo.

En una conferencia de prensa tras entrevistarse con el ministro español del Interior, Jaime Mayor Oreja, Chevenement consideró "interesante" la posibilidad de estudiar en la UE medidas que impidan a los etarras recurrir a argucias legales para permanecer en Francia y retrasar su extradición a España y animó a avanzar por este camino.

Al respecto, señaló la necesidad de que los países de la UE actúen contra un fenómeno que supone una "amenaza" para estas sociedades, si bien advirtió sobre la dificultad de poner de acuerdo a los Quince cuando no hay coincidencia entre los socios comunitarios sobre la definición exacta de "terrorismo".

Chevenement hizo esta reflexión ante una pregunta sobre la entrega a España, casi ocho años después de ser detenido en Francia, del ex dirigente de ETA Francisco Múgica Garmendia, alias 'Pakito', que será puesto hoy a disposición de la Audiencia Nacional.

Múgica Garmendia, considerado el 'número uno' de ETA hasta su detención en la localidad vascofrancesa de Bidart y sobre el que pesan más de una veintena de causas pendientes en la Audiencia Nacional, será entregado por los delitos más graves que se le imputan, entre ellos el de asesinato.

Chevenement insistió que en su país "no ha habido tregua en
la lucha antiterrorista" y en que mantendrá la colaboración
"estrecha y amistosa" con las autoridades españolas

Tras recalcar que en Francia "no ha habido tregua en la lucha antiterrorista", Chevenement expresó la "solidaridad" de su Gobierno con España en esta materia e insistió en que el Ejecutivo español "merece ser ayudado en esta dura prueba" y contará con una colaboración "estrecha y amistosa" por parte francesa.

El ministro francés, que coincidió con Mayor Oreja en calificar de "ejemplar" la colaboración entre las fuerzas de seguridad de ambos países, consideró "prioritaria" la lucha frente a ETA y abogó por mejorar aún más una cooperación que ya está dando "resultados notables".

Entre otros asuntos, los dos ministros examinaron asimismo los proyectos europeos en materia de Interior previstos durante la presidencia francesa de la UE que comienza el próximo uno de julio y, en este contexto, analizaron las perspectivas de colaboración policial y la convocatoria de seminarios conjuntos para afrontar los problemas relacionados con la inmigración.

Oreja responde a Errazti

Jaime Mayor Oreja replicó, en la rueda de prensa junto a su homólogo francés, a la presidenta de EA, Begoña Errazti, que no encontrará ningún caso en que el Gobierno del PP haya actuado al margen de la ley y del Estado de Derecho en su política antiterrorista.

Mayor añadió que la presidenta de EA podrá "desempolvar algunas trayectorias ejemplares de familias" de víctimas del terrorismo que han tenido "una reacción excepcional" frente a la violencia. "Lo demás son puros inventos ante la proximidad de las elecciones", añadió el ministro.

Mayor Oreja consideró que las declaraciones de la presidenta
de EA son "inventos ante la proximidad de las elecciones"

Errazti había apuntado el domingo la posibilidad de que se conozcan con el tiempo determinadas acciones antiterroristas del Gobierno actual similares a las realizadas por los GAL.

Tras recalcar el compromiso del Ejecutivo en favor de la lucha antiterrorista "en el margen estricto de la ley", Mayor subrayó que precisamente los demócratas se diferencian de los terroristas sobre todo en su "supremacía moral" y recordó que en las palabras de la viuda del teniente coronel Pedro Blanco García, asesinado por ETA, se encontraba el resumen de esa "fortaleza moral" de las víctimas de la violencia.

El PP pregunta si está unida la ineficacia de la Ertzaintza a las palabras de Arzalluz  
BILBAO. S. N. ABC  8 Febrero 2000

El parlamentario del Partido Popular Carlos Urquijo ha presentado una pregunta al consejero vasco de Interior, Xabier Balza, para saber si existe relación entre «las disculpas» expresadas por el presidente del PNV, Xabier Arzalluz, a los últimos actos de violencia callejera y la falta de resultados de la Ertzaintza en este campo.

El parlamentario vasco del PP, Carlos Urquijo, ha presentado una pregunta al consejero de Interior, Javier Balza, en la que le insta a pronunciarse sobre unas declaraciones del presidente del PNV, Xabier Arzalluz, en relación a las últimas acciones de violencia callejera.

Urquijo recuerda en su interpelación para respuesta oral en pleno que el pasado 6 de febrero leyó en los diarios unas declaraciones «lamentables» de Arzalluz en las que calificaba de «provocación» las detenciones de dirigentes y militantes de HB por su presunta relación con ETA.

PROVOCACIÓN O DESPROPÓSITO
El presidente del PNV, en esas mismas manifestaciones, señalaba, según indicó Urquijo, que dichos arrestos provocaban «cabreo» entre una serie de personas que «quieren responder de alguna manera».

El parlamentario popular pregunta a Balza, en este sentido, si considera «como el presidente de su partido, que las últimas detenciones de presuntos miembros de la banda terrorista ETA, a la sazón militantes de HB, son una provocación o si tales declaraciones son, por contra, un despropósito».

Urquijo interroga por último al máximo responsable político de la Ertzaintza si «existe alguna relación» entre las declaraciones exculpatorias de la violencia callejera expresadas por el presidente de su partido y «la falta de resultados de la Ertzaintza en la identificación y detención de sus autores».

Por su parte, el portavoz del PP en País Vasco, Leopoldo Barreda, afirmó ayer que no se percibe un dispositivo de la Ertzaintza para frenar los ataques de violencia callejera contra objetivos previsibles, por lo que afirmó que se requieren medias diferentes a las que se ponen en práctica.

MODIFICAR LOS DISPOSITIVOS
En declaraciones a Radio Euskadi, Barreda negó que se den «dos varas de medir» a la hora de valorar la actuación de la Ertzaintza en el País Vasco y la de la Guardia Civil en Navarra. «Hay sedes del PSOE quemadas ocho o 10 veces, comercios de concejales del PP quemados otras cinco. Eso requiere un dispositivo, evidentemente, diferente al que hay, ésa es la queja», añadió.

Según Barreda, la Guardia Civil en Navarra también se enfrenta a situaciones que no puede prever, pero ha modificado sus dispositivos y así ha desarticulado varias veces la «kale borroka».

También se refirió a las comparaciones hechas desde su partido respecto al nuevo Gobierno de Austria y el apoyo al Ejecutivo vasco por parte de EH. El portavoz de los populares vascos respalda esa comparación por la «connivencia absoluta» entre el Gobierno vasco y la plataforma abertzale. Como ejemplo, citó el apoyo de la coalición a los presupuestos de la Diputación vizcaína y la detención, una semana después, del juntero abertzale Sabin del Bado acusado de formar parte del aparato internacional de la banda terrorista ETA.

Preguntado sobre si observaba avances en EH respecto a la violencia callejera, como la «reprobación» por parte de EH de Berriozar (Navarra) contra el ataque de un vivienda propiedad de un edil socialista, Barreda afirmó que quiere conocer «la posición de Euskal Herritarrok, no de un señor de EH en un pueblo de Navarra».

 

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