AGLI

Recortes de Prensa   Viernes  11 Febrero 2000
#Nación plural
FEDERICO JIMENEZ LOSANTOS El Mundo 11 Febrero 2000

#De Ginebra a El Ejido
CÉSAR ALONSO DE LOS RÍOS ABC  11 Febrero 2000

#Violencia, xenofobia y terrorismo
M. MARTÍN FERRAND ABC  11 Febrero 2000

#Rostros
ALFONSO USSÍA ABC 11 Febrero 2000

#Arzalluz y su sospecha por la entrega de "Pakito"
Lorenzo Contreras La Estrella El Mundo 11 Febrero 2000

#La encrucijada de Arzalluz
José Luis Gutiérrez La Estrella El Mundo 11 Febrero 2000

#Desvaríos políticos
LUIS IGNACIO PARADA ABC 11 Febrero 2000

#Mayor afirma que Arzalluz "desbarra" y que "ha enloquecido"
L. R. AIZPEOLEA, Madrid El País  11 Febrero 2000


#Nieve en Euskadi
El Conspirador La Estrella  11 Febrero 2000

#El consejero de Justicia vasco defiende la legalidad de las ayudas concedidas a Senideak
Vitoria La Estrella 11 Febrero 2000

#PP-PNV: autocrítica
Editorial El País El Mundo 11 Febrero 2000

#Dos errores
JAVIER PÉREZ ROYO El País 11 Febrero 2000


Nación plural
FEDERICO JIMENEZ LOSANTOS El Mundo 11 Febrero 2000

El discurso de Aznar en Bilbao es uno de los pocos realmente importantes en su carrera política, conceptualmente afónica y muchas veces cacofónica desde que llegó a La Moncloa. En la oposición, sobre todo fuera de las Cortes, hacía Aznar discursos estupendos, mejores que éste, que realmente cambiaron el paso de una derecha medio ida, alelada entre la nostalgia de UCD y los complejos sobre techos y suelos demoscópicos, amén del miedo al coco del centroizquierda. Por cierto, que siempre me ha parecido falso, además de siniestro, ese discurso encuestívoro sobre las bases electorales de corcho inconmovibles en su sordera ideológica. Una cosa es que la digestión de conceptos sea más difícil que el tráfico de sentimientos y otra que no calen poco a poco en la ciudadanía ideas razonables y sensatas, proyectos de reflexión y cambio.

Recuerdo cuando el techo de Fraga estaba en el 25% y se decía que Suárez alcanzaría el 20% con el CDS, pero que no vendría mal un Blas Piñar que arañase un millón de votos por la extrema derecha y no sobraban los coros y danzas electorales de nacionalidades y regiones. Como decía Pepe Isbert, mamarrachadas. Hoy el PP, anchurosamente solo, está ya en una expectativa de voto del 42%. Y si se plantease en serio la batalla de las ideas, si centrase los conceptos para una modernización a fondo de España, subiría más. Es cuestión de aclararse y de explicarse, como en Bilbao. Sólo faltaría que la derecha le temiera menos al comunismo que al liberalismo.

Hay unas pocas ideas básicas sin las que no se puede o no se debería andar por la política española. La idea constituyente de la libertad nacional es una de ellas, pero ni los partidarios se enteran. Ejemplo: el amplísimo resumen del discurso publicado en ABC empieza en «Miremos al País Vasco», eliminando los párrafos en que Aznar agradece a la sociedad El Sitio su invitación, su nombramiento como socio de honor y se identifica con aquellos liberales «asediados» por su fidelidad a la España constitucional. Pero es esencial, absolutamente clave la identificación con esa raíz ideológica y política. Sólo desde ella se entiende lo que ha dicho Aznar: «España es una nación plural». Ni la bobada de la «nación de naciones» ni el disparate de la «perspectiva federal», esa «asimetría» que conduce fatalmente al cantonalismo de traca.

Lo importante de la nación plural es que se basa precisamente en los derechos individuales, sin concesiones a la tribu aunque se disfrace de nación. Esa es la libertad de España, la de todos y cada uno en España. Lo demás, políticamente hablando, es silencio. Por eso importa tanto hablar en Bilbao.

De Ginebra a El Ejido 
Por CÉSAR ALONSO DE LOS RÍOS ABC  11 Febrero 2000

NUNCA olvidaré aquella escena tan «española» que viví en Ginebra, una mañana invernal, a finales de los sesenta. El silencio de la ciudad, que aún dormía, me permitió detectar, aún lejana, una canción que no iba a tardar en reconocer. Era el «Que viva España» de Escobar. Enseguida apareció, por el fondo de la calle, un turbión de personas, bronco, agresivo, organizadas tan sólo por la canción que lanzaban de forma desafiante contra el ensimismamiento de la ciudad. A su paso se quedó parada, paralizada más bien, una vieja dama de negro, tocada con sombrero. El grupo se perdió por una bocacalle, las voces se fueron extinguiendo, volvieron a correrse unos visillos en la ventana de un primer piso, la ciudad volvió a su habitual calma dominguera y la viejecita recuperó su itinerario metódico y calvinista. Al día siguiente pude ver los barracones en los que vivían los trabajadores españoles a unos kilómetros de la ciudad. Eran tiempos en los que nuestra autoestima como sociedad estaba en unos momentos muy bajos.

De aquel domingo de finales de los sesenta a hoy hemos invertido casi totalmente el proceso de la emigración. Muchos arriesgan la vida o la libertad por integrarse en nuestro mercado de trabajo mientras algunos de los que ahorraron en la emigración se han convertido en patronos. En general la sociedad española no quiere recordar el trato duro que padeció una buena parte de ella en otros países europeos. Por refinada que fuera la burocracia, resultaba imposible ocultar el componente xenófobo. Pero la sociedad española no sólo tiene una experiencia en el extranjero. En nuestras propias tierras se viven situaciones de discriminación y de xenofobia acompañadas incluso del terror. El rostro del nacionalismo vasco es quizá el más terrible de todos los que conocemos en estos momentos en Europa. Por lo que respecta al catalán se trata de una discriminación «respetuosa» étnicamente aunque implacable en sus aspectos culturales. Pero tanto un fenómeno como el otro son negados por los partidos democráticos, especialmente los de izquierda.

A partir de la explosión de El Ejido (una de las manifestaciones más escandalosas de xenofobia colectivo por mucho que quiera disimularse con las circunstancias locales y localistas) las gentes se preguntan por las posibilidades que tiene el racismo en España así como por nuestra capacidad para la generosidad y la solidaridad que requiere la convivencia con comunidades «diferentes», a veces objetivamente provocadoras, culturalmente inquietantes.

Si partimos del supuesto que exige Zygmunt Bauman, para que pueda darse un racismo institucional hay que convenir que, de momento, las expresiones xenófobas en España no pasarán de ser brotes y distorsiones aislados. Para Bauman el racismo es una forma de ingeniería social y solamente se pone de manifiesto en el contexto del proyecto de la sociedad perfecta y de la intención de poner en práctica este proyecto por medio de un esfuerzo coherente y planificado. («Modernidad y holocausto». Editorial Sequitur).

La incapacidad para distinguir entre una explosión xenófoba y un proyecto de sociedad a partir del racismo es lo que explica que ciertos analistas no acaben de ver el motor xenófobo de El Ejido, no sepan reconocer lo que hoy por hoy es tan sólo un precedente, un peligro lejano. Haider o Sabino Arana no resultan imaginables desde El Ejido simplemente porque «de momento» nadie se plantea como proyecto una sociedad española según los cánones de «perfección» racista. De momento.

Violencia, xenofobia y terrorismo
Por M. MARTÍN FERRAND ABC  11 Febrero 2000

XENOFOBIA y terrorismo son dos lamentables fenómenos de la patología social que cursan con violencia. Quizás por eso, son muchos, incluido el ministro del Interior, quienes establecen paralelismo entre ellos. Ha dicho Jaime Mayor Oreja que la xenofobia —su prevención, supongo— «exige la misma cohesión y unidad de los españoles que el terror». No pienso que sea así y frente a ambos males lo único que se puede compartir es el dolor y la repulsa. También el miedo.

Como le hace decir Shakespeare a Juana de Arco en su «Enrique VI», «de todas las bajas pasiones, el miedo es la más maldita»; pero se llega a él, y los españoles somos especialistas en la materia, por muy diversos caminos. Los terroristas, todos ellos, son pequeños grupos de personas que, con su acción, generan el miedo de la mayoría. Los xenófobos, para que se les pueda temer, son mayorías que, desde el odio, amedrentan a grupos minoritarios y, como se ha dado en decir en el lenguaje políticamente correcto, «diferentes». Son, de hecho, dos fenómenos inversos. El terrorismo es capaz de cohesionarnos por sus efectos, mientras que los xenófobos tienen por elemento aglutinador, como causa, el efecto que tratan de generar en sus víctimas.

Teóricamente, una Policía eficaz podría llegar a localizar, detener y poner ante los jueces a todos los terroristas. Por el contrario, cuando brota la xenofobia, habría que convertir en prisión todo un territorio nacional. De ahí que el antónimo del terrorismo pueda ser paz y el de xenofobia es xenofilia. El gran tratamiento del terrorismo es policial —sin despreciar las vías políticas y sociales que puedan actuar de coadyuvantes— y el de la xenofobia, como forma especializada del racismo, está en la educación y el conocimiento —sin olvidar la fuerza de los principios éticos.

Los vectores de la educación nacionalista, la de las ikastolas o la ya superada de las escuelas del Movimiento Nacional, propenden a la xenofobia por sus planteamientos excluyentes del entorno y agigantadores de lo propio; pero no empujan, necesariamente, al terrorismo aunque este tienda a ser, también, un fenómeno derivado. Digo lo anterior para excitar a la reflexión. Las repulsas pasionales se evaporan antes que las de la inteligencia y, en tiempo electoral, conviene que los ciudadanos le demos muchas vueltas a lo que nos pasa por ver si, en una de esas, decidimos que nos pasen cosas distintas. La violencia, dicho sea para unos, no es progresista y, para los otros, no cotiza en Bolsa.

Rostros 
Por ALFONSO USSÍA ABC 11 Febrero 2000

PARA algunas tribus europeas, la estética resumida en la apariencia física tiene una importancia fundamental. Sabino Arana dedicó mucho tiempo de su absurda vida en establecer diferencias de apostura entre los vascos y el resto de los españoles. Al bestia de Hitler, aún más que la derrota de Alemania en la Guerra Mundial, lo que le dolió sobremanera fue que a sus altos, rubios, compactos y felinos atletas nibelungos los derrotara en la Olimpiada de Berlín un americano negro, biznieto del Tío Tom. Arzallus, cuando moraba bajo sagrado techo y compartía las horas de asueto con sus compañeros asotanados, llegó a permitir que se le midiera el culo para compararlo con el trasero de un colega castellano. Según él, el culo del vasco es más discreto en tamaño que el de los maquetos, lo que ayuda al portador de la pura genética vascongada a moverse con más empaque y elegancia que los pobres y feos habitantes del Ebro para abajo. Según su teoría, Emma Suárez o Bertín Osborne están más cerca del simio que Idígoras o él mismo.

El gusto por la belleza es muy defendible, siempre que no se caiga en la rotunda injusticia. Lo cuentan de un conocido personaje del Jerez de los años sesenta. Soltero, respetado por sus sobrinos, jefe de tribu de una familia bodeguera. Sus sobrinos nietos jugaban a su alrededor, y corrían, y molestaban como es la obligación de todos los sobrinos nietos. Inesperadamente, el jefe le arreó un soplamocos al más feíto de ellos. La madre protestó: «¿Por qué ha pegado usted a Manolito?»; «porque es muy feo, joé, y me da mucho coraje».

La apariencia física, la armonía alcanzada con el rostro, la altura, la mirada y el movimiento, puede convertirse en una obsesión racista y devastadora. Más grave aún que esa injusticia impuesta por la subjetividad enloquecida, es la que presume connotaciones negativas en las personas por la mera frivolidad de interpretar su aspecto físico. Excusas para ocultar un sentimiento racista depredador. «Tiene cara de moro», «no me fío de su pinta de gitano», «parece un indio». La decisión, en muchas ocasiones, que abre o cierra el futuro de las personas, pende del hilo del capricho, de la mala fe o de la arrogancia estética más que de una ley, una norma o una disposición. En el fondo, son justificaciones perversas para mantener, no la hegemonía de unas razas sobre otras, sino para afirmar la diferencia de clases, que se manifiesta en las necesidades económicas más que en el aspecto. Porque la dulce y educada señora que rechaza la solicitud de un trabajo doméstico al que tiene cara de moro, cena encantada junto a Kashogui en la fiesta benéfica del veraneo marbellí, y ante un requiebro del moreno se derrumba como alondra negociable.

En el aeropuerto de Frankfurt, las autoridades denegaron el permiso de entrada a Alemania a diecinueve colombianos. ¿Llevaban cocaína? ¿Pertenecían a una organización mafiosa? ¿Estaban fichados por las autoridades como inmigrantes no deseables? ¿Intentaban entrar en Alemania sin los papeles en regla? ¿Eran portadores de pasaportes y visados falsificados? Nada de eso. Los diecinueve colombianos se hallaban en perfecta situación documental y dispuestos a superar la más estricta inspección de la Policía germana. Pero fueron deportados a su país de origen por un motivo estético. «Tenían cara de guerrilleros». Y yo me pregunto: ¿Cómo es la cara de guerrillero? Tendré que viajar hasta Frankfurt para que me la definan y esclarezcan.

La Policía no deportó a todos los colombianos. Se limitó a separar a los que tenían cara de guerrilleros de los que tenían cara de no ser guerrilleros. El análisis estético de tamaña decisión forma parte de un secreto que nos está vedado a los simples que no sabemos en qué consiste la cara de guerrillero. Si el ejemplo cunde, la norma puede ser aplicada en el futuro, no ya a los que presenten un aspecto revolucionario y sospechoso, sino a todos los inmigrantes que lleguen a un país europeo en busca de trabajo. «Lo sentimos; usted no puede pasar porque tiene cara de recolector de arroz. Y usted tampoco, porque aquí no nos gusta la gente con pinta de remero de piraguas».

Mejor un nazi sin complejos, como Arzallus, que un racista disfrazado de intérprete de rostros.

Arzalluz y su sospecha por la entrega de "Pakito"
Lorenzo Contreras La Estrella El Mundo 11 Febrero 2000

Xabier Arzalluz suele liarse la manta a la cabeza cuando se pone a hablar, pero no siempre carece de razón o de razones para decir lo que dice. Ahora sospecha que la entrega del ex dirigente etarra "Pakito" a las autoridades españolas por parte de Francia vale su precio en telefonía móvil y material para la ampliación del AVE. El presidente del PNV le llama a este pago presunto "impuesto revolucionario" por analogía con lo que no hace falta concretar.

Pues bien, si don Xabier carece de razón, que puede ser, no está ayuno de razones para hilvanar sus conjeturas en forma de afirmaciones tajantes. Hace mucho tiempo que España y sus distintos Gobiernos venían obteniendo colaboración de Francia en la lucha contraterrorista previo pago de su importe. La reciprocidad consistía -y será difícil negarlo- en concesiones de obras y servicios industriales. Solía haber siempre una contrapartida de esta índole, porque la diplomacia española, desde la época franquista, conseguía sus objetivos -cuando los lograba- a base de pingües contratos. Era un hábito tradicional o una imposición del destino político, pero el caso era que España resultaba buena pagana si se le hacía caso. Hasta en tiempos de Fraga en el ministerio de Información y Turismo se consiguió el premio de la canción en Eurovisión, para Massiel, mediante la adopción del sistema PAL para la televisión en color. Ese sistema era alemán, pero durante meses estuvo indecisa porque Madrid coqueteaba con Francia y su sistema SECAM, descartado a última hora.

Eran años de "boom" turístico, pero también de penuria diplomática. Ahora, aún manteniéndose parte de esas hipotecas en las relaciones exteriores de nuestro país, la situación ha mejorado. Lo que no ha cambiado mucho ha sido el hábito del trueque en la obtención de "favores" que no acaban de conseguirse por relaciones de simple buena vecindad y solidaridades de socios de la empresa política llamada Unión Europea.

Esas limitaciones diplomáticas y de relaciones industriales continuaron, por tanto, en plena incorporación de España a los destinos europeos orquestados. La situación no varió sensiblemente con la llegada de los socialistas al poder por mucha que fuese la afirmación contraria. José Luis Corcuera, ministro del Interior en la etapa felipista, se hizo famoso por diversos y conocidos motivos y también por algunas frases imperecederas, entre las que destaca, a propósito del tema que nos ocupa, una en la que se mostraba dispuesto "a pagar con trenes con tal de que vengan cargados de terroristas". O sea, contratas suculentas   para los franceses en materia de AVE, por ejemplo, a condición de que la entrega de activistas etarras fuese proporcional a la importancia de aquéllas.

Esto significa que Xabier Arzalluz no anda descaminado por completo cuando sospecha que la entrega de "Pakito" guarda relación con parecidas concesiones a las de antaño. Lo que ocurre es que el presidente del PNV tiene fácil la fabricación de hipótesis sin tomarse la molestia de probar sus asertos. También dijo no hace mucho que Jaime Mayor Oreja deseaba acciones de ETA para consolidar su política policial y represiva. Y se quedó tan satisfecho, a propósito del robo de explosivos en Bretaña, cuando atribuyó a la fantasía del ministro la realidad de aquella operación etarra.

La verdad es que tiene fácil predicar de Francia la obtención de colaboración contraterrorista cuando España está en plena intensificación de la telefonía móvil y están diseñados los planes para la expansión del AVE a Barcelona, Valencia, Norte de España y parte de Andalucía. En Cataluña se instaló en su día la empresa fabricante de material ferroviario Alsthom, francesa, con la cual hizo un fabuloso negocio personal, vendiéndole las instalaciones de Macosa, el ex subsecretario de Industria con Carlos Solchaga que respondía al nombre de Eduardo Santos. O sea, todo demasiado cerca y propicio para que el "do ut des" con Francia se mantenga en toda su patente posibilidad.

La encrucijada de Arzalluz
José Luis Gutiérrez La Estrella El Mundo 11 Febrero 2000

La situación en el País Vasco evoluciona, ciertamente, hacia planteamientos nuevos, hacia escenarios desconocidos hasta ahora, en los que Xabier Arzalluz, líder eterno del PNV, se constituye gradualmente como máximo dirigente del nacionalismo radical encarnado en Estella –si es que queda ya algún atisbo de nacionalismo moderado, si entendemos por éste el que no cuestione la virtualidad institucional de la Constitución y el Estatuto de Gernika– dispuesto a tratar de beneficiarse electoralmente y a toda costa de la retirada de las candidaturas electorales de Euskal Herritarrok en los comicios del próximo mes de marzo de este año de gracia y desgracia que es el 2000.

Oír a Xabier Arzalluz hablar de impuesto revolucionario cobrado por el Gobierno de España a Francia, y sustanciado por la entrega del que fuera nùmero uno de ETA, Múgica Garmendia, el legendario y sanguinario Pakito, no ofrece lugar a las dudas. Bien es cierto que tratar de explicar la realidad vasca con criterios madrileños sigue siendo tarea imposible, que aconseja recordar que existe una lógica vasca que aclara – que no justifica- las posturas de Arzalluz. Obviamente, el líder del PNV ha de radicalizar sus mensajes si pretende hacerse con el voto de un diez, acaso un veinte por ciento, incluso un treinta de esa bolsa de sufragios que EH aconsejará que se vaya a la abstención al no concurrir a las elecciones de marzo.

Sin embargo, Arzalluz, si no se acoge, tras las elecciones, y sea cual sea el resultado, a la mano tendida por el contemporizador vicepresidente primero del Gobierno, Francisco Alvarez Cascos –que ha tildado de hijo pródigo al PNV, en un nuevo alarde de metáforas evangélicas, tan de moda últimamente, acaso lanzada con la secreta esperanza de hacer recapacitar al antiguo jesuíta que aún alienta en el espíritu del arriscado líder peneuvista– ya tiene muy pocas salidas. Su estrategia, hasta ahora, ha sido la de dirigir Euskadi desde la relativa sombra de la dirección del partido, situando a un gestor como lehendakari, con la secreta esperanza y ambición de fusionar los dos cargos en uno –y naturalmente, ocuparlo él- cuando la autodeterminación se sustanciara.

Mientras tanto, ha seguido con su estrategia de los peldaños de la escalera, consistente en pactar con el partido en el poder en Madrid, utilizarlo de apoyo en sus perpetuas vindicaciones y cuando éstas ya dejan de recibir atención del Gobierno central, despojarle de su apoyo para transladarlo al otro gran partido en la oposición –en este caso el PSOE de Joaquin Almunia– hablando de mejor talante negociador, mejores palabras, etcétera y vuelta a empezar. De lo que se trata es de seguir escalando peldaños. Sin embargo, el nuevo líder del PSOE, Almunia, no parece en este caso demasiado proclive a entrar en ese juego de Arzalluz, algo muy dejà vue. Esta es la encrucijada en la que se encuentra el presidente del PNV.

Sin embargo, la tregua de ETA precipitó el proceso y forzó a Arzalluz y al PNV, en su gran mayoría, a entrar en una fase de radicalización que es la que hoy conocemos.

Las próximas elecciones pueden aclarar -o quizá no- la situación, especialmente en la batalla de Bilbao, de Vizcaya, donde puede darse una situación de empate a escaños entre PNV y PP, éste con el ministro Mayor Oreja de cabeza de cartel o cierta aproximación al menos entre ambos partidos. Por lo menos eso es lo que espera el Gobierno.

Desvaríos políticos 
Por LUIS IGNACIO PARADA ABC 11 Febrero 2000

CON los políticos ocurre como con los amantes: están obligados a ser dúctiles y maleables como los metales preciosos, pero también han de ser etéreos e impenetrables como los gases nobles. Y así, igual que no se debe incurrir nunca en la tontería de decir a una amante que admiramos más en ella su virtud que su belleza –porque nos exponemos a que nos demuestre que todavía hay alguien que estima más su belleza que su virtud–, nadie debe decirle a un político que nos gusta más en él su capacidad de negociación que su ideario, porque se expone a que el político cambie su ideario y se quede sin nada que negociar. La única diferencia entre los políticos y las amantes –suponiendo que se pueda generalizar– está en que un buen negociador político termina siendo odiado por todos, y ahí está su mérito, mientras una buena amante termina siendo amada por todos, y ahí está su tragedia. Triunfar en política es aceptar el papel de maldito de la escena diciendo verdades a medias; triunfar en el amor exige decir mentiras a medias a cambio de jugar el papel de mártir. A Xavier Arzalluz parece haberle llegado la hora del fracaso, del martirio, de la lapidación política. De ser amado desde la izquierda por dúctil y maleable, o sea por sus virtudes, y ser odiado desde la izquierda por etéreo e impenetrable, o sea por sus defectos, unos le acusan ahora de haber amado mucho y otros por haberse dejado querer demasiado. Todos le critican por sus traiciones, excesos y desvaríos. Y los que ni le aman ni le odian le acusan ahora de haberse vuelto loco. Sólo desde la irracionalidad se pueden hacer algunas declaraciones. De amor y política. La locura no consiste en carecer de razón sino en querer llevar la razón que uno tiene hasta sus últimas consecuencias. parada@abc.es

Mayor afirma que Arzalluz "desbarra" y que "ha enloquecido"
El líder del PNV dijo que España pagará a Francia por la entrega de Pakito
L. R. AIZPEOLEA, Madrid El País  11 Febrero 2000

La escalada de enfrentamientos entre el Gobierno y el PNV subió ayer un grado más y entró en el terreno personal. El ministro del Interior, Jaime Mayor, dijo que el presidente del PNV, Xabier Arzalluz, "ha enloquecido y desbarra" y el portavoz, Josep Piqué, afirmó que las declaraciones de Arzalluz entran en el campo de la "abyección moral". Replicaban así al líder peneuvista, quien la víspera había dicho que España pagará a Francia otro "impuesto revolucionario" en telecomunicaciones o infraestructuras por la entrega del ex jefe etarra Pakito.

"Aquí el impuesto revolucionario no sólo lo pagan de forma vergonzante los empresarios. También lo está pagando desde hace muchos años el Gobierno español [al francés]", afirmó el presidente peneuvista el martes. Mayor aprovechó ayer el furibundo ataque de Arzalluz para dar rienda suelta a la estrategia del PP contra el nacionalismo en esta campaña electoral, en la que se presenta como alternativa al PNV. El ministro parte de la base de que la actual dirección del partido de Arzalluz no tiene ninguna posibilidad de reciclaje hacia el Estatuto de Gernika y de que hay que darle una batalla frontal en las urnas para que el nacionalismo democrático cambie de rumbo.

El PP acaricia como ambición política lograr los mismos escaños -tres- que el PNV en Vizcaya, el territorio fuerte de este partido, y batirle en Bilbao, donde quedó a tan sólo 5.000 votos en las elecciones municipales. Su estrategia es ocupar el "centro vasco", que tradicionalmente ha ocupado el PNV, sobre todo tras el descalabro de la UCD a comienzos de los años ochenta.

El ministro fue muy claro al afirmar que el PNV trata de ocupar el terreno político de la izquierda abertzale fomentando la radicalidad y recordó que ello "es extremadamente peligroso". "Alguien está jugando a la ruleta rusa y eso es una forma de aproximación al suicidio", dijo en alusión a la actual cúpula de la formación nacionalista.

Mayor dijo que quizás haya llegado el momento de plantear debates con el PNV, que hasta ahora había evitado por "responsabilidad institucional", en alusión a que mientras este partido estuvo frente a ETA, el PP no quiso enfrentarse con él para no darle argumentos a los terroristas. Pero ante el giro soberanista del PNV cree necesario lanzar al debate público algunas preguntas: ¿quién ha sido el verdadero inmovilista en el País Vasco estos últimos 20 años?, ¿quién se ha mantenido en sus dogmas? o ¿cuál es el verdadero diálogo?

El ministro abrió la discusión al señalar, en un discurso del que es parcialmente deudor del escritor vasco Jon Juaristi, que la estrategia que sigue el PNV es la "expresión del dogmatismo y la caverna" formada por un "conjunto de historietas con las que pretenden explicar lo injustificable". Y en cuanto al diálogo por la paz que propone el lehendakari, Juan José Ibarretxe, no fue menos tajante. "No es un proyecto de diálogo, sino una farsa, ya que la posibilidad de diálogo se cerró cuando el PNV pactó con ETA".

El portavoz del Gobierno, Josep Piqué, insistió en que el Ejecutivo no ofrecerá pactos al PNV mientras no rompa con la organización terrorista. La clave del comportamiento del partido de Arzalluz está, según Piqué, en el pacto alcanzado con ETA en el verano de 1998. El portavoz respondió a las palabras de Arzalluz sobre la extradición de Francisco Mujika Garmendia, Pakito: "Darle un componente mercantilista a una demanda de extradición del poder judicial hacia un personaje tan sanguinario y responsable de tantísimos crímenes como Pakito es una de las cosas más viles que hemos visto en mucho tiempo".

El PSOE, por su parte, trató ayer de mediar en la polémica con una crítica a ambas partes. El candidato socialista, Joaquín Almunia, calificó de "irresponsables" tanto a José María Aznar como a Arzalluz por "ser incapaces de llegar a acuerdos para propiciar la pacificación de Euskadi y por insultarse mutuamente".

Los socialistas dieron un giro a la política de enfrentamiento con el PNV, marcado simbólicamente con el encuentro entre Almunia y Arzalluz el pasado noviembre. El PSOE asegura que el conflicto entre el PP y el PNV se debe a razones electorales y apuesta decididamente por una vía de diálogo entre todos los partidos democráticos. "El problema del País Vasco requiere un consenso que hay que buscar y conseguir, incluso estando en campaña electoral".

Nieve en Euskadi
El Conspirador La Estrella  11 Febrero 2000

Ahora sabemos que la gran nevada del mes de diciembre pudo impedir que el PP, CiU y PNV hubieran pactado en el Senado la reforma urgente de la Ley de Extranjería y su posterior aprobación en el Congreso de los Diputados. Al parecer, los negociadores del PNV pasaron el día de marras incomunicados por la nieve y no pudieron recibir a tiempo la última oferta del PP.
E
stamos en plena campaña electoral y la tensión entre el PP y PNV está alcanzando cotas muy altas con discursos dispares y enfrentados. Aznar busca, con la tensión directa con Arzallus -la bestia parda para la España españolista-, la imagen de un líder unitarista español lo que le otorgará votos en el territorio nacional y en el País Vasco, donde de paso piensan quitarle algún escaño al PSOE.
P
or su parte, Arzallus no rehuye el reto sino que lo excita y lo provoca mas aún con guiños que no cesan al electorado de HB que quedará huérfano si como dicen, al final, la coalición abertzale se retira el día antes de la votación. El problema de Arzallus está en que durante cabalgada electoral suele pisar la raya del Estado de Derecho con bastante facilidad.
N
o debemos olvidar que PP y PNV han estado cuatro años juntos en coalición parlamentaria. Y si al PP le hacen falta los votos del PNV para gobernar Aznar se acercará a ellos. Los dos saben (como lo sabe el PSOE) que en el esperado regreso de la tregua de ETA también contará el PNV.  Digamos que la nevada será mas larga de lo que cabría esperar. Durará hasta que concluyan las elecciones y sepamos quien gana y con quien pactará. Correo al Conspirador

El consejero de Justicia vasco defiende la legalidad de las ayudas concedidas a Senideak
Intxaurraga denuncia que esta asociación ve conculcados sus derechos a consecuencia de la política penitenciaria del PP
Vitoria La Estrella 11 Febrero 2000

El consejero de Justicia del Gobierno vasco, Sabin Intxaurraga, defendió ayer la legalidad de las ayudas concedidas en diciembre a la Asociación de Familiares de Presos de ETA, Senideak, por importe de ocho millones de pesetas, y negó que la subvención fuera destinada al apoyo de los presos.

El Departamento de Justicia concedió en diciembre una ayuda de ocho millones de pesetas a esta organización (el 40 por ciento de lo solicitado), encuadrada en la orden destinada a Iniciativas en Defensa de los Derechos Humanos, para sufragar los gastos ocasionados por el desplazamiento de los familiares a las prisiones.

Intxaurraga compareció ante la Comisión de Instituciones e Interior del Parlamento Vasco para responder a una pregunta del diputado del PP Carlos Urquijo, quien criticó el hecho de que se hubiera prestado una ayuda económica a una asociación "de apoyo y respaldo" a los presos de ETA. El consejero de Justicia rechazó que la subvención fuera destinada a "apoyar" a los presos y aclaró que Senideak es una organización de familiares de presos, "y no de apoyo a éstos".

Para el consejero, Senideak "es una organización que ve conculcados sus derechos como familiares a consecuencia del incumplimiento de la legislación penitenciaria que viene realizando el Gobierno del PP, consistente en impedir el cumplimiento de las penas en los centros penitenciarios de la Comunidad Autónoma Vasca o cercanos al entorno social de los familiares".

Intxaurraga denuncia que el
incumplimiento de la legislación penitenciaria
por parte del Gobierno supone "un castigo añadido"
a los familiares de los presos etarras

Este incumplimiento, según el consejero, supone "un castigo añadido a unos familiares que son víctimas de una política penitenciaria injusta y rechazada por el conjunto de las instituciones vascas y por el propio Congreso español".

Intxaurraga negó además que se hubiera producido un "agravio comparativo" con asociaciones que representan a colectivos de víctimas como Covite (Colectivo de Víctimas del Terrorismo en el País Vasco) y Fundación Gregorio Ordóñez, y precisó que estas asociaciones recibieron el 100 por ciento de lo solicitado, frente al 40 por ciento de Senideak. "Procedimentalmente se ha actuado correctamente", subrayó el consejero, quien añadió que "si Senideak solicita ayuda es para trabajar en contra de la dispersión, por tanto, no han infringido la Ley en ningún sentido", reiteró.

El pasado año, el Departamento de Justicia destinó 101 millones de pesetas a 137 proyectos. En el apartado de ayudas a actividades destinadas a la difusión, construcción, fomento y defensa de la paz, Covite recibió tres millones, Bakea Orain 1.750.000 pesetas, Gesto por la Paz tres millones, y la Fundación Gregorio Ordóñez 1.750.000 pesetas.

'Josu de Mondragón'
Por otro lado, ayer se supo que el Tribunal Supremo estudiará el próximo día 24 el recurso presentado por el etarra Jesús Arcauz Arana, 'Josu de Mondragón', contra la condena impuesta por la Audiencia Nacional de once años de prisión como colaborador de un delito de terrorismo, informaron fuentes del Alto Tribunal.

'Josu de Mondragón' fue condenado a esta pena por la Audiencia Nacional por haber suministrado "granadas Jotake de fabricación casera" a los comandos de ETA con la que luego cometieron diversos atentados.

La sentencia señala que diez de estas granadas llegaron a manos del comando 'Goiherri Costa' formado por Antonio Cabello, María Josefa Uzcudum y Miguel Ángel Ascasibar que fueron ya condenados.

Entre ellas, varios miembros del comando construyeron el 26 de diciembre de 1990 una base lanzagranadas en el monte Calvario (Guipúzcoa) en la que colocaron cuatro lanzagranadas, aunque no lograron alcanzar el objetivo deseado y sólo produjeron daños en las inmediaciones de un caserío denominado Lasao.

PP-PNV: autocrítica
Editorial El País El Mundo 11 Febrero 2000

EL VICEPRESIDENTE Álvarez Cascos ha hecho autocrítica del pacto suscrito con el PNV al inicio de la legislatura. Es significativo que se caiga del guindo cuando faltan poco más de quince días para que se inicie la campaña electoral. Sin embargo, el error -lo califique como quiera el propio Cascos- no fue tanto el pacto como la gestión del mismo. En ese sentido, es justo que sea precisamente el encargado de hacer en su momento como que no veía lo que pasaba quien cante ahora la palinodia. En 1996, tras pactar con los nacionalistas catalanes y canarios, el PP no necesitaba los cinco votos del PNV. Mayor Oreja insistió en la conveniencia de establecer una alianza con el partido de Arzalluz, por el papel decisivo que se le atribuía en la pacificación. La paradoja es que el acuerdo recogiera las reivindicaciones inmediatas del PNV -renovación del Concierto, devolución del patrimonio incautado y traspaso de competencias- sin decir nada de la paz.

El trato era claramente desigual, porque el PNV obtuvo casi todo lo que le interesaba a cambio de su voto en la investidura de Aznar, considerándose con las manos libres para todo lo demás. Los efectos de esa arrogancia son hoy evidentes: sin una referencia compartida como fue el Pacto de Ajuria Enea, el nacionalismo democrático se ha embarcado, con el pretexto de la tregua, en una aventura que se sabe lo que rompe -el consenso autonómico-, pero no adónde conduce. Las últimas declaraciones de Arzalluz, unidas por el común denominador de un deseo de comprensión hacia los que atacan a los no nacionalistas, son un reflejo de esa huida hacia ninguna parte: si se trata, como insinúa, de provocaciones policiales, ¿por qué HB no condena claramente a los que amenazan de muerte a los profesores que critican la barbarie de ETA y queman los coches y casas de los concejales de partidos no nacionalistas?

Hace cuatro años, tras su pacto con los nacionalistas, el otro vicepresidente, Rodrigo Rato, se jactaba de haber logrado en 14 días lo que los socialistas no habían conseguido en 14 años. Los resultados están a la vista. La falta de exigencia democrática de Aznar a Arzalluz cuando éste halagaba al "hombre de palabra" de La Moncloa contribuyó a desorientar al PNV. Sin resistencia a sus pretensiones, el nacionalismo se descentra, y una vez roto el equilibrio entre ideología y pragmatismo se lanza a la aventura. Hay motivos para la autocrítica del PP.

Dos errores
JAVIER PÉREZ ROYO El País 11 Febrero 2000

Incluir en el programa electoral del PP para las elecciones de 1996 la exigencia del cumplimiento íntegro de las penas de los terroristas y haber pactado con el PNV la investidura de José María Aznar como presidente del Gobierno fueron dos errores, en opinión del vicepresidente primero, Francisco Álvarez Cascos, expresada en comparecencia ante los medios de comunicación el pasado miércoles.

Reconocer los propios errores no está mal. Lo que ocurre es que no basta. Y más cuando en esos dos errores está el origen en buena medida de la complicadísima situación política en el País Vasco en estos momentos. Porque la exigencia del cumplimiento íntegro de las penas no fue simplemente un error. El PP se ha dado cuenta tras ocupar el Gobierno de que dicha exigencia es incompatible con "una adecuada política de pacificación y de lucha contra el terrorismo". Pero el PP no podía no haberse dado cuenta cuando estaba en la oposición de que dicha exigencia suponía de facto una ruptura del Pacto de Ajuria Enea , que fue lo que efectivamente provocó. Desde que en el verano de 1993 el PP inició su campaña de agitación a favor del cumplimiento íntegro de las penas, el Pacto de Ajuria Enea quedó en suspenso y no ha habido forma de recomponerlo. Fue el PP el que lo rompió porque consideró cuando estaba en la oposición que el consenso en la lucha antiterrorista dificultaba la llegada de Aznar a La Moncloa. El error no fue, en consecuencia, un error de buena fe, sino una estrategia conscientemente diseñada para conquistar el poder. De ahí, la falta de legitimidad del presidente del Gobierno para exigir al PNV que vuelva al Pacto de Ajuria Enea como ha hecho en su discurso en Bilbao el pasado martes. ¿Cómo puede fiarse nadie de Aznar en este terreno tras su comportamiento entre 1993 y 1996? ¿El Pacto de Ajuria Enea vale cuando el PP está en el Gobierno, pero no cuando está en la oposición? Si el PP pierde las elecciones el 12-M, ¿seguiría teniendo interés la recuperación del Pacto?

Algo parecido cabe decir del segundo error. Pactar con el PNV prácticamente todo menos la estrategia antiterrorista no fue un error. Fue una decisión deliberada. Los cinco votos del PNV no eran necesarios para la investidura. El PNV sólo era necesario para la política de pacificación del País Vasco. En consecuencia, la negociación con el PNV sólo podía consistir en ofrecerle lo que se le pudiera ofrecer siempre que se comprometiera en la estrategia antiterrorista común con las demás fuerzas democráticas. Y, sin embargo, no ha sido así. Al PNV se le ha dado todo lo que ha pedido e incluso cosas que no ha pedido sin exigírsele ningún compromiso en la estrategia antiterrorista. La estrategia antiterrorista ha quedado aparcada como "área de desacuerdo" a lo largo de toda la legislatura. El PP en el Gobierno ha subordinado su estrategia antiterrorista a su estrategia antisocialista exactamente igual que lo hizo cuando estaba en la oposición. Al PNV lo único que se le ha exigido es un alineamiento con el PP frente al PSOE. En todo lo demás, es decir, en lo único para lo que el PNV era necesario, se le ha permitido ir por libre.

El resultado está a la vista. Cuando se inició la legislatura, el PNV estaba a favor de la Constitución y el Estatuto de Autonomía y no tenía vínculos con ETA. Con la política seguida por el Gobierno del PP se ha logrado que haya abandonado el terreno constitucional-estatutario y se haya pasado al "soberanismo" y la "territorialidad" y que haya sustituido su presencia en el Pacto de Ajuria Enea por su integración en el Pacto de Lizarra.

Entre la exigencia del cumplimiento íntegro de las penas y el pacto de investidura con el PNV hay una conexión de sentido. Al PP la política antiterrorista sólo le ha interesado y le interesa desde una perspectiva electoral. No hay la más mínima diferencia en su conducta cuando estaba en la oposición que cuando está en el Gobierno. De ahí, la desconfianza que genera en las demás fuerzas políticas. No se puede hacer el discurso que hizo el martes Aznar en Bilbao sin reconocer previamente la propia responsabilidad en que la situación haya llegado donde ha llegado. La Constitución y el Estatuto de Autonomía son instrumentos de integración ciudadana y convivencia pacífica y no armas arrojadizas con las que intentar obtener rendimiento electoral. El modo en que Aznar hace uso de la Constitución se asemeja mucho al modo en que los hinchas de fútbol hacen uso de la bandera, con frecuencia de la preconstitucional. Así no se puede ir a ningún sitio.

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