AGLI

Recortes de Prensa   Sábado  12 Febrero 2000
#España asediada
IGNACIO SÁNCHEZ CÁMARA ABC 12 Febrero 2000

#El batiburrillo
ANTONIO GALA El Mundo 12 Febrero 2000

#Todos somos los otros
JUAN CRUZ El País 12 Febrero 2000

#Almunia ofrece al PP un pacto para culminar el proceso autonómico sin presión nacionalista
LUIS R. AIZPEOLEA, Madrid El País 12 Febrero 2000

#Aznar califica las propuestas de Almunia de «empanada mental»
CARMEN GURRUCHAGA. Enviada especial El Mundo 12 Febrero 2000

#El candidato socialista y el Estado confuso
IMPRESIONES El Mundo 12 Febrero 2000

#Una campaña institucional de la Xunta de Galicia copia el lema electoral del PP
XOSÉ HERMIDA, Santiago El País 12 Febrero 2000

#La Real Academia Española le concede a Jon Juaristi el premio Fastenrath por «El bucle melancólico»
MADRID. S. C. ABC 12 Febrero 2000


España asediada 
Por IGNACIO SÁNCHEZ CÁMARA ABC 12 Febrero 2000

LA Sociedad «El Sitio» de Bilbao ha recuperado su tradición y su prestigio cultural. Nació para defender los valores de la España liberal frente al asedio carlista. De ahí tomó su nombre, de la libertad asediada y sitiada. Entre sus paredes resonaron las voces, entre otros, de Unamuno y de Ortega. Los dos hablaron mucho de España, desde el amor y desde el descontento, y sus palabras no deberían ser olvidadas.

El presidente del Gobierno ha visitado la institución liberal para recibir el nombramiento de socio de honor. Con este motivo ha pronunciado uno de sus mejores discursos desde que gobierna España, en el que habló del País Vasco, de España, de la libertad y de la Constitución. Cuatro realidades que hoy resultan inescindibles. No es dable imaginar un lugar mejor que «El Sitio» de Bilbao para reivindicar los valores de la España constitucional, hoy, como ayer, asediada por el fanatismo disgregador. Ayer fue la carlistada; hoy, el frente nacionalista. En cierto sentido, el mal se ha agravado, pues mientras el carlismo sólo se oponía al liberalismo, el nacionalismo se opone a ambos, a España y a la libertad. Pero en otro, ha mejorado, pues si entonces la España liberal era frágil, pues eran casi tantos los sitiadores de la libertad como los sitiados, hoy la correlación de fuerzas ha cambiado y es la inmensa mayoría constitucional la que sufre el asedio de una minoría tanto más violenta cuanto más sabedora es de su fracaso y de su sinrazón históricos.

Aznar recordó algunas de esas grandes y claras verdades que tanto ofenden al nacionalismo frenético. Que los vascos son españoles y que la mayoría de ellos quiere seguir siéndolo. Que ETA es enemiga de la libertad de los vascos. Que no existe otro «ámbito vasco de decisión» que el que conforman la Constitución y el Estatuto. Que fuera de ellos, sólo aguarda el fundamentalismo étnico y cultural. Que el PNV ha cometido un grave error histórico al girar hacia el «soberanismo». Que la Constitución no es irreformable, pero que quienes pretendan su reforma tienen que proclamar con claridad cómo y para qué quieren la reforma.

No estamos dispuestos a dejarnos arrebatar de las manos la libertad recuperada. El nacionalismo vasco no oculta su agresividad contra España, pero sí enmascara su animadversión a la libertad. El drama del País Vasco se revela en un hecho terrible y sencillo, que rompe cualquier pretensión de equiparación entre nacionalistas y no nacionalistas o, para dejarnos de eufemismos, por qué no, españolistas: muchos vascos no se sienten libres, y no se sienten libres porque no lo son plenamente. Y no lo son, porque la minoría nacionalista radical ejerce la violencia sobre quienes no piensan como ellos. El miedo destruye la libertad. Mientras un solo vasco tenga miedo, el País Vasco vivirá instalado en la perturbación.

Que nadie venga con la monserga de que algunos se apropian de la Constitución. Naturalmente que es de todos. Lo malo es que no todos la defienden por igual. No la defiende bien quien pacta con grupos separatistas a cambio de un poco de poder. Tampoco la defiende bien quien opone a la idea de España como nación única y plural, el mito del federalismo disgregador. No sabemos si España superará el asedio, aunque no es fácil que una inmensa mayoría que además tiene razón resulte derrotada. Pero si sucumbiera, si la unidad de España y la libertad de los españoles perecieran, al menos nadie podrá decir que lo hicieron entre el silencio y la complicidad de los asediados. En «El Sitio» de Bilbao ha vuelto a sonar la voz, vieja, noble y libre, de la España constitucional, democrática y liberal.

El batiburrillo
ANTONIO GALA El Mundo 12 Febrero 2000

Seguir intelectualmente al señor o padre Arzalluz es exigirle la línea recta a un buscapiés. Un jesuita a la antigua, lleno de recámaras, retrancas y restricciones mentales. Dice lo que se le pasa por la cabeza, cada vez peor organizada, según una conveniencia que también ignora. Pobre PNV. La duda entre su calidad de señor o de padre está resuelta: no es ninguna de las dos cosas. Se trata de una de las personas más nefastas, exceptuando sólo los criminales por él amparados, para el País Vasco, que sería comprensible si no tuviese por delante esa arpillera. Una arpillera ciega y sorda, pero, ay, no muda.

Todos somos los otros
JUAN CRUZ El País 12 Febrero 2000

Lo que ha pasado en El Ejido es la prueba del algodón del racismo que todos llevamos dentro. Lo avisó Sartre, como recordaba aquí el otro día Joaquín Estefanía; pero el racismo no es sólo con respecto a los negros, sino que se refiere a los negros, a los pobres, a los diferentes de otro lugar cuando no tienen ni poder ni dinero, a los que no son de la misma condición, a los que no dejan réditos, a los que no establecen hipotecas, a los que tampoco pueden pagar un cigarrillo ni un periódico. El soldado de Avilés no ha desatado en su pueblo la misma reacción airada que el inmigrante de El Ejido, siendo sus crímenes igualmente excecrables, aunque uno hubiera acabado en mutilación horrible y el otro hubiera desembocado en un asesinato horroroso.

Somos racistas, y tenemos en la amalgama de nuestra composición una larga historia de intolerancia, que no se cura en dos días ni en dos siglos. La sociedad que despidió a Franco cuadrándose no ha tenido tiempo todavía de reciclar el núcleo duro fascista que tiene dentro; de vez en cuando esa caja negra del discurso anterior reaparece y ahí tenemos hablando a alcaldes que encienden la mecha de la supuesta rabia popular: ¡a por el negro, que es malísimo!

Juan Marsé, acaso el silencioso que mejor ha contado lo que oye, nos decía el otro día en Barcelona que alguien le había referido una conversación racista en la cola para comprar el pescado; cuando se la estimula, la gente no lo disimula, aunque los mecanismos del antirracismo han dado algunas claves para ocultar los modos más groseros de decirlo. Pero lo que ha sucedido en El Ejido ha dado rienda suelta al viejo discurso: que hagan lo que quieran, pero en sus países; que estén donde quieran estar, pero que no nos molesten... Algunos han asociado lo que ha pasado en El Ejido con algunas actitudes en el País Vasco: allí también acosan y expulsan, agreden y ahuyentan; deben cuidarse los que dicen eso, porque actitudes xenófobas con respecto a los que tienen el mismo DNI no sólo se dan en Euskadi contra los que vienen de fuera y son del mismo territorio del Estado... Los nacionalismos excluyentes, como se dice ahora, están en el alma desconocida de mucha gente...

Es un momento delicado que parece imparable, y es un problema ante el que se requiere mucha paciencia, mucha dedicación y mucho poder de convicción: el racismo está dentro de nosotros como un veneno que no es exclusivo de verbos tan fluidos y tan descarados como los que usa el alcalde de El Ejido. Crecimos en el racismo, en un país donde por razones de raza se expulsó a seres humanos. La tragedia reciente, en El Ejido, había sido anunciada por Juan Goytisolo; no era un adivino Goytisolo, pues en cualquier sitio de España se pueden vislumbrar rebrotes, y asusta ver en el mundo de la universidad y de la cultura que asuntos de tal gravedad no desatan el ahora desalentado ánimo de la manifestación.

Un asunto como el de El Ejido, o como lo que sucede en Austria, o incluso lo que ha dicho el sobrino de Fraga en el corazón de Europa, hubiera desatado en este país no sólo manifiestos y declaraciones, que de eso ha habido, aunque quizá no bastantes, sino que hubiera movido al intelectual inquieto, al estudiante díscolo, al político aún no acomodado, a presentarse en la calle plantándole cara al viento helado de racismo que está dentro de nosotros, como la serpiente del miedo.

A veces hacemos más ruido defendiendo a los cetáceos que ocupándonos de la dignidad de las personas. En el caso de El Ejido, un ministro comparó lo que pasaba con lo que sucede en la tragedia popular de Fuenteovejuna; para quitarse culpas, el mismo ministro recordó que la policía fue acusada de sobreactuar en Bellatera, Barcelona, cuando el presidente Aznar se vio acosado por los estudiantes que le abucheaban: con ese precedente, ¿cómo iba a pasarse en El Ejido? Alguien le dijo: el objeto a proteger era distinto; los ministros saben a quienes miman.

Frutos dijo, cuando presentó el programa común de la izquierda, que él era un inmigrante de El Ejido. Un inmigrante en El Ejido, un españolista en Euskadi, un judío en Austria, un protestante en el otro lado del Ulster, o viceversa... Es curioso cómo pasa el tiempo, sobrevienen los siglos, y los que administramos la miseria del alma seguimos siendo igualmente mezquinos, radicalmente ignorantes de la dignidad ajena, irrespetuosos. Interconectados con el mundo, pero incapaces de ver en el rostro ajeno el espejo que dice que todos somos los otros.

Almunia ofrece al PP un pacto para culminar el proceso autonómico sin presión nacionalista
El líder socialista acusa a Aznar de hacer una política "errática, cortoplacista y electoralista"
LUIS R. AIZPEOLEA, Madrid El País 12 Febrero 2000

El candidato socialista Joaquín Almunia se comprometió ayer, si logra formar gobierno, a ofrecer un pacto para culminar el proceso autonómico al PP, que ya lo ha rechazado, con la pretensión de que los nacionalistas no condicionen la política española. No obstante, también ofreció diálogo a estos partidos "desde la claridad y la firmeza de un proyecto común". Criticó la política autonómica de José María Aznar a la que calificó de "errática, cortoplacista y electoralista" y expuso las líneas del Estado federal: reforma del Senado, modelo federal de financiación e impulso al poder municipal, entre otras.

Almunia eligió el marco de la Fundación Ortega y Gasset para exponer su programa territorial bajo el amparo de una conferencia que tituló Un impulso federal al Estado autonómico. El núcleo de la propuesta de Almunia consiste en que si gobierna recuperará la iniciativa en la política territorial, pues "desde hace dos años" se discuten "las propuestas de los nacionalistas" que "están definiendo constantemente las variaciones del modelo territorial". Aludió a las permanentes reivindicaciones de CiU sobre la financiación territorial y a las reformas del modelo autonómico-constitucional procedentes del PNV o del Pacto de Estella.

El acuerdo del PSOE e IU con el PP tendría como objeto "acabar con el intercambio de autogobierno por gobernabilidad" que ha definido las relaciones del Ejecutivo con los nacionalistas desde que los partidos nacionales perdieron la mayoría absoluta y han colocado al Gobierno "en situaciones de peligrosa debilidad para la cohesión territorial o para los equilibrios del modelo".

En este sentido, atacó la "incoherencia" de Aznar que "en estas semanas preelectorales intenta enarbolar la bandera de la unidad española frente a los nacionalismos" cuando ha sido "generoso hasta la exageración con los nacionalistas hasta llegar al agravio" cuando le aseguraron su gobernabilidad. "Acuso a Aznar de hacer una política errática con los nacionalistas, cortoplacista y electoral", destacó.

Almunia insistió en que la prioridad es que el PSOE y el PP se entiendan "cuanto antes para afrontar esta situación". Y reclamó de Aznar que retire sus críticas al PSOE cuando sitúa en el "mismo plano de radicalidad" su propuesta federalista y la pretensión nacionalista de autodeterminación. Pero el secretario de Política Autonómica del PP, Esteban González Pons, respondió a la propuesta de Almunia precisamente con más críticas. El PSOE tiene una gran "empanada constitucional" y no es lógico que invite a los populares a participar en esa "merienda", dijo.

Almunia ofreció diálogo a los nacionalistas "desde la claridad y firmeza de un proyecto común". El candidato socialista definió su proyecto federal para España en seis rasgos:

• Reforma del Senado. La necesidad de esa reforma es imperiosa para superar el excesivo bilateralismo por el que discurre la política autonómica y garantizar la participación de las autonomías en las cuestiones e instituciones del Estado. Su objetivo es que participen en el Senado los gobiernos autonómicos para intervenir en la legislación autonómica y en el debate sobre financiación.

• Nuevo modelo de financiación autonómica. Asegurar el mismo nivel de servicios básicos; cesión de impuestos -IVA, impuestos especiales y porcentaje fijo sobre el IRPF- que garantice la autonomía y suficiencia financiera de las autonomías; participación de las autonomías en la Agencia Tributaria. Cree imprescindible iniciar las negociaciones entre las autonomías y el Gobierno inmediatamente para culminar el modelo en 2001, cuando finaliza la vigencia del actual.

• Culminar el desarrollo autonómico y estabilizar el modelo. Culminar los traspasos pendientes -sanidad, básicamente- en la próxima legislatura y adecuar la Administración central de esas comunidades a los traspasos con una reforma. Reconocimiento de los hechos diferenciales de las autonomías.

• Mejorar la cooperación. Potenciar las conferencias sectoriales. Crear agencias integradas entre el Estado y las autonomías. Crear la Conferencia de Presidentes Autonómicos como cúspide de la coordinación.

• Mayor participación de las autonomías en la Unión Europea. Articular su participación junto al Gobierno en los órganos decisorios de la UE y establecer su participación en aquellas decisiones que afecten a competencias exclusivas o concurrentes.

• Impulso al poder municipal. Traspasar competencias y recursos de las comunidades autónomas a los ayuntamientos.

Aznar califica las propuestas de Almunia de «empanada mental»
El presidente del Gobierno tacha el programa socialista de «frívolo» porque «juega con la cohesión territorial»
CARMEN GURRUCHAGA. Enviada especial El Mundo 12 Febrero 2000

ALICANTE.- El presidente del Gobierno, José María Aznar, reprochó a Joaquín Almunia que, con su «empanada mental», permita propuestas «frívolas» que «juegan» con la cohesión territorial, «media docena» de programas en su partido y un «progresismo de boquilla» que son «incapaces» de demostrar con hechos. En un mitin celebrado en Alicante ante 5.000 personas, José María Aznar afirmó que hablar de «confederaciones o de federalismos simétricos o asimétricos» es reconocer que «no se sabe distinguir qué es lo que quiere gobernar».

El líder popular recordó que el pasado martes en Bilbao defendió una nación plural, así como los estatutos de autonomía y la Constitución. «Hoy aquí defiendo exactamente lo mismo», apostilló.

El jefe del Ejecutivo expresó su inquietud por el hecho de que el PSOE, debido a las alianzas con algunos partidos, defienda posturas ajenas a la Constitución y que ponen en riesgo la unidad territorial: «No queremos gobernar lo que quede de España, sino España, para lo que es necesario mantener la estabilidad institucional y la cohesión territorial».

Adversarios

Para Aznar, es imprescindible saber qué queremos gobernar y para qué y dudó de que «algunos de los adversarios» del Partido Popular «lo tengan claro». Además, el presidente repitió que el PSOE tiene un programa, Izquierda Unida otro, y los dos juntos, un tercero. «El PSC también tiene el suyo y ERC otro distinto, pero estos dos juntos otro también diferente». Así, Aznar se preguntó dónde está el programa real del Partido Socialista y cuál es.

En este sentido, criticó irónicamente que el PSOE que, tras firmar «un pacto de los comunistas», pueda llegar a prometer a los ciudadanos «una cama de siete metros cuadrados, en una habitación de cuarenta, con vistas al mar y tocándole a uno la guitarra por las mañanas».

Base del progreso

El dirigente popular quiso dejar claro que la formación que él preside desea gobernar España y «no hacer un barullo de media docena de programas, ni propuestas que pongan en peligro la cohesión». «Nosotros haremos propuestas de centro, que es donde radica el éxito de un proyecto que beneficia a todos los españoles», añadió.

Aznar informó de que el próximo domingo presentará en Madrid «el programa del PP, que es el programa del gran proyecto del centro español, que es donde está la base del progreso». En opinión del inquilino de La Moncloa, su formación política y su Gobierno son los que han establecido las bases de lo que es una política de estabilidad y de progreso. Sobre este último aspecto subrayó: «No nos hace falta esa colección de progresistas, sietemachos que hablan de progreso, pero no son capaces de poner en marcha el progreso real».

«Hay mucho progre de boquilla, pero los resultados los ponemos nosotros, y ahora se les ocurre decirle al país que quieren volver al pasado y no al futuro, menudo chollo tenían algunos en el pasado, por eso quieren volver ahí», insistió Aznar.

En cuanto a la estabilidad, señaló que su Gobierno, pese a los augurios negativos de sus adversarios, ha sido capaz de agotar la legislatura más larga de la historia de la democracia española gracias a que ha tenido cintura política para hacer pactos con diferentes formaciones y con los sindicatos. El líder popular recordó que han tenido que «soportar cuatro años» en los que tenían que oír que no podrían «hacer que España accediera al euro, representarla en el extranjero, mejorar las pensiones y terminar con la corrupción».

Ante miles de personas que abarrotaban el Pabellón Municipal de Deportes de Alicante, el presidente Aznar insistió en transmitir un mensaje de confianza y con confianza, de optimismo y con optimismo.

El candidato socialista y el Estado confuso
IMPRESIONES El Mundo 12 Febrero 2000

No es fácil explicar el modelo de Estado que propone Joaquín Almunia. Al mismo tiempo, rechaza una reforma sustancial del Estado autonómico pero propone una perspectiva «federal» que, sin embargo, se quedaría en la reforma del Senado. De la misma manera, buscará el acercamiento a los nacionalistas y el pacto de Estado con el PP para hacer frente a los planteamiento autodeterministas o a las declaraciones de Barcelona y Estella. Si ya le resultaba difícil encajar en un mismo proyecto las diferentes propuestas en el seno del PSOE, es casi imposible hacerlas compatibles con las aspiraciones de su socio, Izquierda Unida. Al comprobar que las encuestas van revelando que el acuerdo PSOE-IU no rinde lo deseado, da marcha atrás sin querer, en el fondo, renunciar a nada. Y como una cosa y su contraria no caben en un programa, el suyo se va quedando en una vaporosa confusión.

Una campaña institucional de la Xunta de Galicia copia el lema electoral del PP
XOSÉ HERMIDA, Santiago El País 12 Febrero 2000

A las juntas electorales gallegas se les acumula el trabajo ante las denuncias de la oposición contra las campañas institucionales que ha puesto en marcha el Gobierno autonómico, del PP, en vísperas de los comicios legislativos. El PSdeG-PSOE recurrió ayer ante los órganos que velan por la limpieza del proceso electoral para que prohíban la distribución de un folleto repartido por la Xunta en todos los colegios de Galicia y que utiliza el mismo lema que la propaganda del PP.

Desde el pasado lunes, los profesores de la enseñanza pública están recibiendo unos impresos de la Consejería de Educación en los que se cantan las virtudes de su política en favor del gallego bajo el eslogan Un equipo para que el gallego vaya a más. El lema usado por el PP en su precampaña es Vamos a más, una coincidencia que los socialistas creen deliberada.

La denuncia se produce sólo dos días después de que la Junta Electoral Central ratificase la prohibición de la distribución antes del 13 de marzo, es decir hasta después de la cita con las urnas, de una publicación laudatoria de los diez años de gestión de Manuel Fraga que la Xunta había empezado a repartir puerta a puerta. Los socialistas aseguran haber comprobado que su reparto ha continuado en Lugo y Ourense contraviniendo la resolución judicial, por lo que han pedido a las juntas que garanticen el cumplimiento de la legalidad.

El BNG también ha solicitado a la junta de A Coruña que impida la difusión por el centro regional de TVE de un reportaje sobre los logros de Fraga en los últimos diez años. El informe se emitiría en un programa subvencionado por el Ejecutivo regional.

La Real Academia Española le concede a Jon Juaristi el premio Fastenrath por «El bucle melancólico» 
MADRID. S. C. ABC 12 Febrero 2000

La Real Academia Española ha decidido concederle el premio Fastenrath a Jon Juaristi por «El bucle melancólico». Este premio, dotado con dos millones de pesetas, fue creado el 12 de mayo de 1909 por Alfonso XIII. Se concede anualmente, por turno sucesivo a novela, poesía y ensayo, a una obra publicada en los tres años precedentes.

Jon Juaristi, una de las voces más autorizadas de la actualidad vasca, devana en la obra premiada la intrincada madeja de las leyendas del nacionalismo vasco. «El bucle melancólico» se mantuvo durante meses en la lista de libros más vendidos y fue galardonado también con el Premio Nacional de Ensayo y el Premio Espasa de Ensayo. Jon Juristi nació en Bilbao en 1951. En los años setenta militó en el PCE y después ingreso en Euskadiko Eskerra. Tras el atentado de ETA a la Casa del Pueblo del PSE-PSOE en Portugalete, se afilió por solidaridad al Partido Socialista.

Actualmente compagina sus actividades literarias con las clases que imparte en la Universidad del país Vasco como profesor de Historia de la Literatura. En su última obra, «Sacra Némesis», Juaristi retoma el hilo de la obra premiada.

 

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