AGLI

Recortes de Prensa   Domingo 13 Febrero 2000
#La tutela de ETA
Editorial ABC 13 Febrero 2000

#HB, PENDIENTE DE UN HILO
Editorial El Mundo 13 Febrero 2000

#Globalicemos también los valores
Isabel SAN SEBASTIÁN  ABC 13 Febrero 2000

#Llegó el comandante
FERNANDO LOPEZ AGUDIN El Mundo 13 Febrero 2000

#Aznar rechaza el pacto autonómico de Joaquín Almunia
JAVIER CASQUEIRO, Salamanca El País 13 Febrero 2000

#Varios encapuchados reducen a cenizas un concesionario y el coche de un policía
VITORIA. J. J. Saldaña ABC 13 Febrero 2000


La tutela de ETA 
Editorial ABC 13 Febrero 2000

LA Asamblea de Herri Batasuna, que ayer se celebró en Pamplona, transcurrió según lo previsto. Desde la firma del Pacto de Estella, los movimientos del frente nacionalista se han hecho perfectamente previsibles. No hay lugar para la sorpresa ni para la rectificación de unas alianzas entre nacionalistas que han superado la prueba del terror, facilitando la asimilación política de la violencia como una carga inherente al supuesto conflicto entre Euskadi y España. La Asamblea de HB no iba a ser la excepción. La renovación de su Mesa Nacional es provisional, hasta que en el mes de junio próximo se reorganice el complejo de Euskal Herritarrok. Los dirigentes designados conducirán la coalición «abertzale» por el camino electoral y, especialmente, asumirán el coste de su mensaje abstencionista y de los actos de intimidación y violencia que se producirán. La continuidad de Otegi y de su equipo político es una simple operación de maquillaje para mantener una cara amable, tutelada por ocho miembros de la anterior Mesa Nacional de HB, excarcelados por sentencia del Tribunal Constitucional, y bajo el protectorado de ETA.

No hay que engañarse: estas organizaciones políticas sometidas al dictado de una banda terrorista no se rigen por el juego democrático de las mayorías. Que de los 25 miembros de la nueva Mesa Nacional sólo ocho representen a la línea dura no quiere decir que ésta haya sido derrotada ni reducida a la minoría. Para empezar, supone una recuperación del poder interno que habían perdido con su encarcelamiento. Además, los nombres de estos ocho «duros» son muy significativos, pues incluyen a los representantes del fundamentalismo proetarra, como Etxeberría, Aoiz, Olarra, Landa y Gorka Martínez, éste último en prisión por orden del juez Garzón en el sumario que investiga las relaciones internacionales de la banda terrorista.

La cuestión que ahora se plantea en el País Vasco es qué puede aportar el frente nacionalista al futuro político vasco, distinto de las fobias personales de algunos de sus dirigentes, de la creación de instituciones virtuales como la Asamblea de Electos o de la relativización moral de la violencia. El nacionalismo está privando a la sociedad vasca de las referencias que han articulado su vida política y social en los últimos veinte años, como son la Constitución y el Estatuto, que han soportado la agresión terrorista gracias a su legitimidad intrínseca. En este contexto de confusión y deriva nacionalista, el discurso pronunciado por José María Aznar en Bilbao, ante los miembros de la sociedad «El Sitio», ha sido la necesaria reivindicación de un proyecto constitucional y estatutario claramente en peligro por la deslealtad de un nacionalismo que, gracias a ese proyecto, ha podido gobernar el País Vasco, extendiendo a todos los sectores de su vida política, económica y social un programa nacionalista, por encima de lo que, en condiciones normales, le habría permitido su representación electoral.

El discurso de Aznar ha tenido la doble virtud de poner un espejo al desvarío nacionalista y, sobre todo, de reanimar la hastiada voluntad de muchos vascos para seguir defendiendo la vigencia de la Constitución y del Estatuto. Se equivocan aquellos que acusan a Aznar de apropiarse de la Constitución, como si su vindicación fuera un acto de patrioterismo trasnochado. La pasividad de estos mentores de un falso y acobardado constitucionalismo, vestida con el mensaje de que la Constitución es de todos, no es muestra de respeto sino expresión de ese cierto complejo que aún subsiste en algunos sectores de la izquierda cuando se enfrentan al nacionalismo vasco. Efectivamente, la Constitución no es propiedad de un partido ni de un sector de la sociedad, pero el silencio como respuesta a los ataques que sufre sólo produce confusión en los ciudadanos e inocula el miedo en el ejercicio de las libertades políticas. Defender la Constitución en el País Vasco es la premisa de la paz y de la libertad de los ciudadanos vascos y constituye el primer deber de un político leal con el sistema democrático. Aznar ya lo ha hecho y ahora deberían ser los demás quienes siguieran su ejemplo.

HB, PENDIENTE DE UN HILO
Editorial El Mundo 13 Febrero 2000

En la nueva Mesa Nacional de Herri Batasuna, elegida ayer por su Asamblea, que se reunió en Pamplona, han logrado un peso decisivo los más destacados representantes del ala dura de la organización abertzale, tales como Karmelo Landa, Gorka Martínez, Floren Aoiz y Rufi Etxeberria. Es cierto que también siguen contando con bazas notables los representantes del ala menos intransigente del llamado MLNV, como Arnaldo Otegi, que fue reelegido portavoz. Pero el equilibrio entre ambas tendencias sigue pendiente de un hilo, y ese hilo es el mismo de siempre: el que une a HB con ETA. Al final, quien marca la pauta y decide el camino por el que marcha la coalición abertzale radical es la organización terrorista.

Lo que ayer sancionó la Asamblea Nacional de HB fue, en suma, la posición del amén a lo que ETA haga o deje de hacer en cada caso; la renuncia a que la política vaya por delante de las armas. Quizá se refiriera a eso Jon Idigoras, el veterano ex portavoz del grupo -que hace unos meses admitió que el uso de la violencia armada ha sido siempre un error-, cuando dijo en la clausura del acto de ayer que la elección de esta nueva Mesa Nacional implica una apuesta que se ha tomado «a sabiendas que todas las apuestas llevan sus riesgos». Esta conlleva, muy especialmente, sin duda, el riesgo del desgaste.

Los socios nacionalistas de HB en Lizarra esperaban de esta Asamblea que supusiera un paso adelante en la independencia... del MLNV con respecto a ETA. No sólo no ha habido declaración de independencia, sino ni siquiera de autonomía.

Globalicemos también los valores 
Por Isabel SAN SEBASTIÁN  ABC 13 Febrero 2000

LA Historia nos enseña que comerciantes y prestamistas siempre han precedido a políticos, pensadores e incluso soldados en la conquista y/o colonización de cualquier territorio físico o ideológico. El proceso de construcción europeo constituye un ejemplo paradigmático de cómo la búsqueda de un mercado carente de barreras aduaneras por parte de cinco países muy industrializados ha derivado, en el transcurso de unos pocos años, en una de las aventuras políticas más apasionantes y trascendentes del siglo XX, con vocación de influir decisivamente en el XXI. La civilización occidental entera, tal y como la conocemos, está basada en el concepto de intercambio, y este mundo nuestro no deja de ser un gran bazar en el que todo se compra y se vende a precios más altos o bajos, en función de la vieja ley de la oferta y la demanda. Por eso no puede sorprender a nadie que, llegada la hora de la «globalización», los primeros en adaptarse a la nueva situación, derribar fronteras, salvar obstáculos burocráticos o geográficos, revolucionar viejas mentalidades, archivar prejuicios, crecer y fusionarse sin freno alguno, hasta extender sus tentáculos por todo el globo, hayan sido las empresas multinacionales y los Bancos. Nada que objetar. Siempre fueron pioneros de los grandes cambios y sus transformaciones trajeron a la larga progreso para todos. Lo que inquieta en esta ocasión es que el concepto que inspira y anima esta formidable ruptura de moldes, esta necesidad de ampliar sin limitación alguna el ámbito de nuestras actuaciones en esta nueva «aldea global» carente de tabiques, no parece aplicarse en absoluto al universo de los valores espirituales, precisamente cuando son más necesarios que nunca.

Así, mientras millones de niños coinciden en los cinco continentes en la marca de zapatillas que quieren usar, otros tantos se ven obligados a fabricarlas por la mitad del salario que cobraría un adulto, porque hemos sido maestros en el arte de aunar voluntades de consumo, pero no parecemos haber avanzado gran cosa en la tarea de erradicar de entre nosotros prácticas tan abyectas como la del trabajo infantil, que incluso algunos analistas considerados «políticamente correctos» califican de «factor positivo de desarrollo». Y lo mismo vale para la defensa a ultranza de la vida, que debiera encabezar el programa de gobierno de cualquier Estado democrático, y que sin embargo naufraga escandalosamente en países como los Estados Unidos, donde la aplicación de la pena de muerte va en aumento, o en todos aquellos en los que crece el número de abortos. Por no hablar de la igualdad de todos los seres humanos independientemente de su raza o de su sexo, ignorada sin el menor recato en todas las naciones en las que rige la Ley Islámica, que considera a la mujer un ser claramente inferior, y que hace aguas en lugares como la vieja Europa, en la que creíamos, erróneamente, estar vacunados para siempre del virus del racismo y la xenofobia.

En este continente que alumbró los principios rectores de la Ilustración: la libertad como derecho y condición inalienable de todo hombre y mujer, la igualdad entre ellos, la importancia de la solidaridad o la superioridad de la fuerza de la razón sobre la razón de la fuerza... En esta tierra que asistió después al ascenso de devastadoras ideologías totalitarias que hicieron tabla rasa de aquellos ideales, y que vivió en carne propia los horrores de la guerra provocada por esas locuras, los valores que un día, no muy lejano, dimos en asumir como universales o «globales» —por emplear una terminología más al uso— no sólo no prosperan, sino que parecen estar en franco retroceso, contrariamente a lo que ocurre con nuestras grandes empresas. Y deberíamos aprender de ellas.

Los sucesos de los últimos meses demuestran que un nacionalismo exacerbado y excluyente, capaz de amparar y justificar incluso los crímenes terroristas, destapa su rostro más descarnado en el País Vasco. Que a dos pasos de nosotros, en el corazón de Europa, llega al poder un partido cuyo líder se ha significado por su comprensiva defensa de los campos de exterminio hitlerianos. Que un pueblo de Almería arde durante días en un incendio de violencia xenófoba desatada contra inmigrantes musulmanes... o que no muy lejos, en Chechenia, las tropas rusas aniquilan meticulosamente cualquier foco de resistencia a su avance, mezclando en su ira vengadora a combatientes, civiles, ancianos, mujeres y niños inocentes, sin que la poderosa OTAN se atreva a plantar cara a tanta barbarie. Es verdad que, simultáneamente, procesos como el que promete terminar con la impunidad de Pinochet, o los que tienen sentados en el banquillo internacional a varios criminales de guerra yugoslavos, abren una ventana a la esperanza. Pero no bastan. Es urgente que, más pronto que tarde, nos pongamos todos a la tarea de «globalizar» valores como la justicia, la paz, la libertad, la solidaridad, el progreso o la tolerancia.

Llegó el comandante
FERNANDO LOPEZ AGUDIN El Mundo 13 Febrero 2000

Es la misma estrofa de la canción de Carlos Puebla, llegó el comandante y mandó parar, con una conclusión distinta. ETA, en su comunicado de ruptura de la tregua, ordenó poner punto final a la colaboración con Arzalluz, y los destinatarios de su mensaje se niegan a marcar el paso. La Asamblea Nacional de HB continúa reafirmándose en la apuesta de «dar la palabra al pueblo» que figuraba en la decisión de ETA cuando anunció el alto el fuego incondicional e indefinido. Veinticuatro horas antes, Euskal Herritarrok firmaba una declaración del Pacto de Estella en el que se rechazaba «cualquier acto que implique vulneración de los derechos humanos e injerencias que distorsionen la voluntad popular».

La nueva Mesa indica un triunfo en toda regla de las tesis de Otegi. Si se observa su composición, sobre todo en los responsables de áreas como de territorios, figuran hombres alineados con sus postulados. A anotar la presencia de Rufi Etxebarría, partidario de Estella antes incluso de que se gestara. Aunque también están presentes las posiciones contrarias, lo están en la misma proporción, un tercio minoritario frente a los otros dos tercios, en los que se establece la correlación de fuerzas en el tejido social de la izquierda abertzale.

Lo que ayer ha ocurrido políticamente en Pamplona volverá a ocurrir sindicalmente a primeros de abril en San Sebastián, cuando el quinto congreso del sindicato abertzale LAB reelija a Díez Usabiaga. Una y otra cita congresual señalan inequívocamente que quienes viven en el interior de Euskadi no comparten los análisis de los que desde el exterior, agazapados en sus clandestinas e inseguras madrigueras francesas, han sentenciado la política de alianzas con las restantes fuerzas nacionalistas. Son objetores, igual da que sea una objeción de conciencia o sobrevenida, sin ser, al menos de momento, insumisos. Esa ambigüedad, consistente en la imposibilidad de conjugar el verbo condenar que se desprende de sus premisas de no dar cobertura política a la violencia, obedece tanto a su deseo de no generar una fractura social en la izquierda abertzale como a su necesidad de incorporar a la vía política a ese mundo tan habituado a situarse en la marginalidad.

No lo tienen fácil, pero entre el maximalismo de ETA, sin apenas arraigo social, y la inflexibilidad de los que optan por la estrategia de «a por ellos», rechazada por la sociedad vasca, pueden moverse con cierta agilidad gracias a ese común denominador basada en la inexistencia de algún verbo. Eso sí, con el coste añadido de debilitar su propia marcha política, confundir e incomodar a sus socios nacionalistas e impedir el diálogo imprescindible con el PSOE, IU y PP. En la medida que Arzalluz no quiebra el Pacto de Estella, objetivo que perseguía ETA, Otegi se blinda con su continuidad y obliga a que sea la propia ETA quien lo rompa con una nueva cadena de asesinatos o enfrentándose abiertamente a quienes son mayoría, política y sindicalmente, en la izquierda abertzale. Hasta ahora, todo giro en la organización terrorista tenía su traducción en la organización política y sindical. En esta ocasión, hasta el presente, no es así porque los traductores son una minoría decreciente. Pese a su declive, los minoritarios, con la dialéctica de las pistolas y los puños de la kale borroka, pueden imponer la traducción a costa de asumir la ruptura de Estella, del gobierno Ibarretxe y de su propia base social. De lo contrario, el críptico comunicado del Foro anunciando una gran iniciativa social para después de las elecciones generales, bien podría concretarse en un llamamiento a ETA para que reanude la tregua si se pone fecha a un diálogo entre todos los partidos. O sea, lo que hizo el Sinn Fein con el IRA, tras la ruptura del alto el fuego posterior al inmovilismo del Gobierno Major, lo haría Euskal Herritarrok arropado en una declaración conjunta de Estella.

Aznar rechaza el pacto autonómico de Joaquín Almunia
"No se juega con federalismos ni frivolidades"
JAVIER CASQUEIRO, Salamanca El País 13 Febrero 2000

José María Aznar utilizó ayer el mitin programado en Salamanca, donde la alianza de izquierdas podría arrancarle un diputado a los tres que ahora tiene allí el PP, para responder a la oferta con que el líder del PSOE, Joaquín Almunia, le retó el viernes y en la que le proponía alcanzar entre los dos partidos estatales un pacto para cerrar el proceso autonómico sin la presión de las formaciones nacionalistas. Aznar replicó: "La España posible es la constitucional y con eso no se juega, ni con federalismos ni con frivolidades".

Para recalcar más el papel que se ha atribuido de único defensor a ultranza de la "cohesión territorial" de España y situar a Almunia como el promotor de los riesgos, Aznar añadió: "Conmigo que no cuenten para otras historias o aventuras".

Llegó a Salamanca a media mañana, no pudo pasear como había prometido por su Plaza Mayor y se fue directo al pabellón municipal en el que les esperaban más de 4.000 simpatizantes para espetarle a Almunia que no está dispuesto a seguir su juego y mucho menos a que le marquen otros la iniciativa política.

Aznar sí respondió ayer claramente a la oferta que le había concretado el día anterior el candidato del PSOE, pero ni siquiera se refirió a ello expresamente. En un momento de su intervención planteó al auditorio, como hace siempre, las tres preguntas río que le sirven para ir concatenando los argumentos que lleva preparados. "¿Quién quieren los españoles que gobierne, qué debe gobernarse y para qué?".

Con esa plantilla él mismo contestó como algo obvio que el mejor candidato siempre está en las filas del Partido Popular y que persigue mantenerse en La Moncloa para continuar con su labor de modernización del país. En el apartado sobre qué debe gobernarse, Aznar no tiene dudas: "La nación plural que es España".

De esta manera llegó al punto que perseguía, menospreciar la alternativa de izquierdas construida en torno al PSOE y con múltiples alianzas. Fue cuando minusvaloró que sus "adversarios" tengan varios programas y cuando detalló que el Partido Socialista Catalán, que se presenta con sus ideas y particularidades en estas elecciones, pueda mostrarse a favor del derecho a la autodeterminación como también defienden sus socios "independentistas" de Esquerra Republicana de Cataluña (ERC) o incluso Izquierda Unida.

Aznar subrayó justo en ese momento que el programa del PSOE, teóricamente, no acepta esas tesis sino que propugna un "impulso federalista de la Constitución española". El presidente del PP no comprende muy bien todas esas alternativas. Insinúa que el PSOE esconde en realidad sus verdaderas intenciones, oculta su programa. Esas ideas le condujeron ayer a ensalzarse como el gran defensor "de la estabilidad constitucional; de la España plural y de las autonomías; de la cohesión territorial, económica, social y cultural del país; y la proyección exterior del Estado, representado por el Gobierno, que formará su voluntad de acuerdo con las comunidades autónomas".

Solventados todos esos rodeos, Aznar respondió por fin al mensaje de Joaquín Almunia de culminar el diseño autonómico del Estado entre PSOE y PP para no estar sujetos a las presiones electorales de los nacionalistas. Aznar anticipó: "Yo no participo de otras historias u otras aventuras. En ese terreno y conmigo no se cuenta para eso".

Acto seguido concedió, sin citarlo, que si Almunia quiera dialogar podría estar dispuesto a hablar con él, pero marcó el territorio: "La España posible es la constitucional y con eso no se juega, ni con federalismos ni frivolidades".

El candidato del PP aportó ayer pocas novedades más a sus discursos habituales. En todo caso, reiteró su idea de que el PP se ha quedado sólo en la moderación: "Somos la expresión del centro político en España, pero sobre todo somos un partido, uno, unido, con un proyecto, con una propuesta, que tiene el mismo discurso para toda España".

Y explicó esa propuesta en términos muy generales: "La España que confía en sí misma, la positiva, la de los que creen en sus posibilidades, la del sí puedo; y no la negativa, la del no, la del pasado, a la que no queremos volver".

En esa línea de ataque frontal a lo que según su criterio representaron los gobiernos del PSOE durante 14 años, José María Aznar apostilló: "Hemos demostrado a los de las profecías que nunca se cumplen que España no era la del escándalo continuo o la corrupción abrazada a los vericuetos de los salones del poder". Y esa alusión le sirvió para mirar hacia el pasado y comparar sus méritos y sus logros de esta legislatura (sobre todo la creación de empleo y la reforma fiscal) con aquellos tiempos.

En el repaso a los logros alcanzados por su gobierno el candidato popular admitió que "aún queda mucho por hacer". Por ello apuntó: "He hecho la mitad del camino y quiero hacer el camino entero".

En el mismo mítin participó también el presidente de la Junta de Castilla-León, Juan José Lucas, quien precisó que su objetivo en las elecciones generales del próximo 12 de marzo es "aportar al Gobierno los 22 diputados y 27 senadores de la anterior legislatura". Luego hizo referencia al pacto PSOE-IU, al que calificó de "tormento". "Mientras el PSOE pide profundizar en el Estado autonómico para llegar a un Estado federal, los comunistas apuestan por uno federal que respete el derecho de autodeterminación, algo que vuelve loco a [Xabier] Arzalluz", manifestó. Un razonamiento que finalizó con la pregunta retórica: "¿Qué hacemos, nos autodeterminamos y después nos federamos o nos federamos para después autodeterminarnos?".

En el mismo sentido continuó su discurso ironizando: "El PSOE ofrece un pacto a los comunistas, a los independistas y a un señor que pasa por la calle". Por eso, advirtió a los presentes en el mítin que el PSOE e Izquierda Unida ofrecen un programa de gobierno "incoherente en cuanto al proyecto autonómico". En este contexto insistió en diferenciar la "política de hechos" que presenta el Partido Popular de la de "cuentos chinos" que en su opinión representan los socialistas.

Varios encapuchados reducen a cenizas un concesionario y el coche de un policía 
VITORIA. J. J. Saldaña ABC 13 Febrero 2000

Parece que de nada ha servido la condena pública de los empresarios vizcaínos a los actos de violencia callejera con los que los proetarras, un fin de semana sí y otro también, destrozan sus negocios con la inevitable pérdida de puestos laborales. Esta vez, el negocio destruido fue el concesionario y taller de vehículos de la marca francesa Citroën en Amorebieta. Las llamas afectaron tanto a la zona del taller como a la de la exposición sin que se pudiera llegar a salvar ninguno de los coches que se encontraban en el local: ni los nuevos expuestos a la venta, ni los que estaba en reparación en el taller. En total, según confimaron fuentes del Departamento de Interior del Gobierno vasco, resultaron calcinados doce vehículos particulares y dos grúas. Las instalaciones del local corrieron idéntica suerte: quedaron totalmente destruidas.

El ataque, perpetrado por cuatro encapuchados, se produjo pasada la una de la madrugada de ayer y obligó al desalojo de un inmueble situado en las proximidades ante la densa humareda que causó el fuego, que provocó además un apagón de luz y el corte provisional de la carretera BI-635. La Ertzaintza investiga si los encapuchados arrojaron «cócteles-molotov» o si una vez en su interior rociaron el local con líquido inflamable, tal como sostienen algunos testigos presenciales.

«SI ESTO ES CONSTRUIR...»
La alcaldesa de Amorebieta, Begoña Azarloza, del PNV, atribuyó el ataque a «grupos fascistas» y denunció que éste es el tercer caso de esta legislatura. Azarloza afirmó que «si esto es construir Euskadi, nosostros no tenemos idea de lo que es destruir».

Una hora más tarde, sobre las dos y media, fue atacado el coche particular de un policía nacional en Irún (Guipúzcoa) que resultó totalmente calcinado. Según el relato de la Ertzaintza, varios desconocidos arrojaron en su interior un artefacto incendiario cuando se encontraba estacionado en la céntrica calle Juncal de esta localidad. Además, el fuego causó desperfectos en la parte trasera de otro automóvil.

Por otro lado, sobre las diez de la noche del viernes, la Ertzaintza detuvo a cinco jovenes en el barrio bilbaíno de Deusto por su participación en la colocación de varias barricadas de neumáticos, a los que prendieron fuego. Tras prestar declaración ante la Policía, todos ellos fueron puestos en libertad.

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