AGLI

Recortes de Prensa   Martes 15 Febrero 2000
#El «regalo» del Constitucional
Isabel SAN SEBASTIÁN ABC 15 Febrero 2000

#Intelectuales, artistas y políticos del País Vasco exigen el fin de ETA
AURORA INTXAUSTI, San Sebastián El País  15 Febrero 2000

#«¡Basta ya!» cree que en Euskadi se vive la situación de El Ejido
M. MARISCAL El Mundo  15 Febrero 2000

#Savater: «El País Vasco vive un El Ejido desde hace muchos años»
SAN SEBASTIÁN. Ignacio Souto ABC  15 Febrero 2000

#Racista tú
VICENTE MOLINA FOIX El País  15 Febrero 2000

#Kosovo: crónica de un drama anunciado
Editorial La Estrella  15 Febrero 2000

El «regalo» del Constitucional 
Isabel SAN SEBASTIÁN ABC 15 Febrero 2000

PUEDEN estar orgullosos de lo que han conseguido. Pusieron en la calle a los cabecillas políticos de ETA que, desde la mesa nacional de HB, coordinaban con los pistoleros escondidos en Francia la estrategia asesina de la banda, y ya tienen a ocho de ellos pilotando de nuevo oficialmente el buque insignia de esa flota criminal denominada KAS que acompaña y arropa sus acciones terroristas. Les devolvieron de un plumazo la impunidad que con tanto esfuerzo se les había logrado arrebatar con el Derecho en la mano, y los más peligrosos de entre ellos la han aprovechado para retomar el control del tenebroso mundo en el que habitan los seguidores de la izquierda «abertzale» e imponer en él el implacable dictado de los matones más sanguinarios; su desdén absoluto por cualquier cauce democrático, su renuncia a participar con un mínimo de decencia en las instituciones que regulan nuestra convivencia pacífica y su fe irracional en la posibilidad de obligarnos a todos a aceptar sus condiciones por la fuerza de las armas.

Tal vez alguno de los miembros del Tribunal que cometió tamaña irresponsabilidad, alguno de los jueces que propiciaron semejante retroceso en la lucha que la sociedad española libra contra los violentos, se pregunte en qué pudo perjudicar su decisión a la marcha de los acontecimientos. Pues bien, las consecuencias de aquella fatal sentencia están a la vista. Apenas seis meses después de su excarcelación, personajes tan siniestros como Carmelo Landa, José María Olarra o Rufino Echeverría, partidarios incondicionales de ese eufemismo denominado «lucha armada» con el que los terroristas llaman a sus fechorías, están de nuevo a los mandos de la organización, estableciendo los métodos, los plazos y los fines. Junto a ellos estaría también Gorka Martínez, responsable de la red internacional del tándem ETA/HB, si no lo hubiera evitado el juez Garzón enviándole nuevamente a prisión. Y si bien es verdad que los fines y los plazos no varían mucho con respecto a los que propugnan personajes como Arnaldo Otegi o el propio Joseba Egibar, portavoz del PNV, los métodos sí son distintos.

Así, mientras estos sujetos permanecieron a buen recaudo en una celda, alejados de los centros de decisión del grupo y prácticamente privados de influencia sobre él, los llamados «posibilistas» aprovecharon la situación y la debilidad de la banda para intentar la vía del diálogo. En el instante siguiente al de la puesta en libertad de ese «núcleo duro» del terror, los endebles cimientos sobre los que descansaba la mal llamada «tregua» saltaron por los aires y fue cuestión de semanas el que volviera a correr la sangre inocente. Y con ello no se acaba la «contribución» de estos beneficiarios de la generosidad del Constitucional a la causa de la paz en el País Vasco, porque de ellos es también el «mérito» de esa estrategia de la abstención que va a convertir las elecciones del 12 de marzo en un auténtico alarde de intimidación coactiva en muchos lugares de dicha Comunidad.

Sí, señores del TC. Gracias a ustedes, millares de electores vascos deberán vencer en las urnas el miedo justificado que inspira ese llamamiento batasuno al boicot en multitud de núcleos rurales, donde acudir a votar es tanto como desafiar el mandato de los pistoleros, o quedarse en casa y renunciar a ejercer su derecho al sufragio. Y lo peor de todo es que este cúmulo de consecuencias desgraciadas, estas zancadas atrás en el camino de la normalización democrática, no han sido fruto de una actuación basada en criterios estrictamente jurídicos, sino influida por consideraciones políticas.

Con la perspectiva que da el tiempo, parece claro que, de los ocho magistrados que votaron a favor de la excarcelación, tal vez uno y uno sólo lo hiciera por razones jurídicas, convencido de que la condena de estos indeseables vulneraba su derecho a la libertad de expresión. Los demás actuaron por motivos mucho más inconfesables. Alguno sencillamente por miedo, por cobardía, por terror a «significarse» como enemigo de la banda, a pesar de gozar de toda la protección imaginable por parte de la Policía que pagamos todos. Algún otro por sintonía con sus mentores nacionalistas, en un momento en el que la Declaración de Barcelona les había situado en posiciones muy cercanas al PNV, ferviente defensor de la excarcelación. Algún tercero, por estar convencido, sin ningún elemento de juicio en el que apoyarse, de que con aquella medida se favorecía el «proceso de paz en el País Vasco». Como salta a la vista, todos ellos criterios muy objetivos, basados en el ordenamiento jurídico... Prueba de ello es que como quedó demostrado con las modificaciones de las sucesivas ponencias primero se tomó la decisión de liberar a los encarcelados y después se buscó la manera de justificar y argumentar dicha decisión. Pues bien, señores magistrados, ahí tienen los resultados. La próxima vez, por favor, dedíquense a sus zapatos.

Intelectuales, artistas y políticos del País Vasco exigen el fin de ETA
La iniciativa ¡Basta ya! se manifestará el sábado en San Sebastián
AURORA INTXAUSTI, San Sebastián El País  15 Febrero 2000

Quieren vivir en el País Vasco sin violencia y en las mismas condiciones que disfrutan los nacionalistas. Reclaman defender sus ideas sin padecer agresiones ni marginación y para ello han constituido una plataforma que se denomina Iniciativa ciudadana ¡Basta ya! Son intelectuales, políticos, artistas y representantes de otros sectores sociales que creen que las instituciones vascas no están cumpliendo con su obligación: hacer respetar el Estado de derecho. Piden a los ciudadanos que se manifiesten con ellos.

Defender las ideas en igualdad de condiciones que los nacionalistas vascos y exigir el fin de ETA es lo que reclaman un grupo de intelectuales, artistas, políticos y representantes de otros sectores sociales en un manifiesto que dieron a conocer ayer en San Sebastián. "Lo que queremos es que a ese casi 50% de los no nacionalistas que vivimos en el País Vasco también se nos pueda ver y oír, que estamos dispuestos a salir a la calle, que ya está bien de vivir en una situación larvaria o escondidos para no molestar", aseveró el filósofo Fernando Savater, uno de los integrantes de la iniciativa ciudadana ¡Basta ya!, que ha convocado una manifestación para el próximo sábado en San Sebastián.

En el manifiesto se afirma que "en la actualidad muchos ciudadanos del País Vasco sufren la limitación de sus libertades más elementales: no pueden decir lo que piensan o ejercer sus derechos sin asumir riesgos personales". Además, critican el trato que las víctimas reciben de las instituciones vascas, ya que "no encuentran el necesario apoyo que éstas deben darles, mientras que los agresores disfrutan de una asombrosa impunidad".

Entre quienes han firmado el manifiesto se encuentran el escultor Agustín Ibarrola, los cineastas Imanol Uribe, Elías y Gracia Querejeta, los escritores Raúl Guerra Garrido y Jon Juaristi, junto a políticos, profesores de Universidad, familiares de víctimas del terrorismo y otros representantes de la cultura y sociedad vasca.

Los integrantes de la inicitiva ciudadana ¡Basta ya! han conseguido una firma de una persona vinculada al nacionalismo, la del ex alcalde de Vitoria José Angel Cuerda (PNV) y del sindicato ERNE de la Ertzaintza.

El filósofo donostiarra resaltó que "algunas personalidades nacionalistas están esencialmente de acuerdo con la convocatoria, pero no se han adherido por razones de oportunidad o prudencia" y añadió que los abertzales deberían ser "los defensores acérrimos de los no nacionalistas". Savater cree que esa defensa serviría para que "la violencia terrorista dejase de relacionarse con nacionalismo, a veces con injusticia, aunque con cierta lógica política, porque los terroristas matan esgrimiendo razones nacionalistas y porque el Gobierno nacionalista parece sentir más predilección por los terroristas encarcelados que por las víctimas".

Savater: "Vivimos en El Ejido vasco"
A.I, San Sebastián
El filósofo vasco Fernando Savater arremetió ayer contra los dirigentes nacionalistas que el pasado fin de semana utilizaron los sucesos racistas de El Ejido (Almería) para pedir el traslado de las Fuerzas de Seguridad del Estado fuera de Euskadi. El presidente del PNV, Xabier Arzalluz, dijo en un acto político que si existen problemas en El Ejido por falta de seguridad, el ministro del Interior, Jaime Mayor, puede llevarse a la Policía Nacional de Euskadi "porque seguridad es lo que sobra aquí".

Savater acusó a Arzalluz de ser uno de los políticos "con más caradura y menos vergüenza" de Euskadi, ya que puede que "a él y a sus cofrades les sobre seguridad, pero en este país [Euskadi] no sólo no sobra, sino que vivimos un Ejido de más o menos intensidad y desde hace muchos años".

El filósofo dijo que lo que ha sucedido en El Ejido, "la marginación, la persecución, la quema de viviendas y bienes y el hostigamiento, de una forma u otra, lo venimos arrastrando aquí desde hace mucho y con una impunidad tan pavorosa o sorprendente como puede ser la que ocurrió en los primeros días en aquella localidad".

Añadió que "más vale" que los representantes nacionalistas vascos no utilicen los trágicos sucesos ocurridos en ese pueblo almeriense como argumento de ataque político porque "parece que están siguiendo exactamente el mismo guión" que el alcalde de ese municipio, Juan Enciso, del PP. Para lograr que en el País Vasco todos tengan la misma oportunidad de defender sus ideas, el colectivo del que forma parte Savater tiene previsto llevar a cabo una serie de iniciativas a favor de las libertades. La manifestación "Por la libertad, ETA fuera" será la primera de las que se lleven a cabo.

El filósofo vasco asegura que para tener las mismas oportunidades que los nacionalistas, "tenemos que hacer un poco más de esfuerzo para hacernos notar y para que se vea que hay un gran número de personas en este país que no tienen la misma libertad, ni tranquilidad, ni respaldo institucional, ni la misma posibilidad de exponer sus ideas".

«¡Basta ya!» cree que en Euskadi se vive la situación de El Ejido
La iniciativa critica la «impunidad» con la que se intimida a los no nacionalistas
M. MARISCAL El Mundo  15 Febrero 2000

SAN SEBASTIAN.- El filósofo vasco Fernando Savater, de la iniciativa ciudadana «¡Basta ya!», aseguró ayer: «En Euskadi vivimos un El Ejido de mayor o menor intensidad desde hace muchos años». En su opinión, las agresiones e intimidaciones contra los no nacionalistas se realizan con la misma impunidad que la registrada «durante los primeros días» en el municipio almeriense.

Por este motivo, criticó las declaraciones del presidente del EBB, Xabier Arzalluz, en las que aseguró que Euskadi es un país seguro y recomendó al ministro del Interior, Jaime Mayor Oreja, que traslade las Fuerzas de Seguridad que sobran en este territorio a El Ejido.

Savater calificó a este político como «uno de los más caraduras y con menos vergüenza del país», durante la convocatoria de manifestación realizada por la iniciativa ciudadana «¡Basta ya!» para el próximo sábado, 19 de febrero, en San Sebastián.

El objetivo de esta iniciativa consiste en denunciar la «limitación de libertades» que padecen los no nacionalistas y reivindicar «el derecho a defender ideas distintas de las abertzales sin padecer agresiones ni marginación», según consta en el comunicado leído ayer en San Sebastián.

Este colectivo considera que «ETA y sus cómplices pretenden erradicar toda disidencia recurriendo a medios inhumanos». Aboga por la participación en esta convocatoria, que persigue apoyar a las víctimas del terrorismo, oponerse a la actividad armada y exigir a las instituciones vascas que garanticen «el Estado de Derecho».

Colectivos como el Foro Ermua, Denon Artean, Fundación Gregorio Ordóñez o Foro El Salvador rubrican este comunicado junto con representantes del mundo político, cultural y social. Entre ellos figuran los socialistas Rosa Díez y José María Mendiluce, los directores de cine Elías Querejeta e Imanol Uribe, el escritor Raúl Guerra Garrido y el escultor Agustín Ibarrola.

«¡Basta ya!» anunció que se había dirigido a todos los sindicatos y grupos políticos para lograr más adhesiones, aunque de momento tan sólo habían recibido respuesta del PP y PSE-EE, y del sindicato de la Ertzaintza ErNE. El ex alcalde de Vitoria el jeltzale José Angel Cuerda también ha mostrado su apoyo, aunque a título personal.

La ausencia del PNV fue atribuida por este colectivo a «razones de oportunidad o prudencia», aunque Savater aseguró que otros políticos de este partido están «esencialmente» de acuerdo con el espíritu de la convocatoria.

Fernando Savater, que también ha firmado el documento, indicó que todas las regiones del Estado padecen problemas políticos, pero advirtió de que la diferencia con Euskadi es que «a los que piensan de otra manera no se les hostiga ni se les mata».

En este sentido, recordó una frase de Voltaire, «no coincido con usted para nada, pero estaría dispuesto a dar mi vida para defender sus ideas», para pedir a los partidos nacionalistas una actitud similar. «Deberían estar dispuestos a dar su vida por los que no piensan como ellos», dijo.

El filósofo vasco aseguró que a muchos políticos nacionalistas vascos «les duele» que se les relacione con el terrorismo y, aunque reconoció que puede ser injusto, también consideró que en el fondo late «una lógica política».

Argumentó esta afirmación en que «el Gobierno nacionalista parece que tiene más afinidad con los terroristas que están en la cárcel y con algunos que están fuera que con las víctimas del terrorismo», a lo que añadió que miembros de ETA recurren a razones nacionalistas para justificar sus acciones violentas.

Savater: «El País Vasco vive un El Ejido desde hace muchos años» 
SAN SEBASTIÁN. Ignacio Souto ABC  15 Febrero 2000

La movilización contra ETA y la presión nacionalista tomará las calles el próximo sábado en San Sebastián, convocada por distintos colectivos ciudadanos que se han unido para coordinar una respuesta de la sociedad a una situación que, según la definió ayer el filósofo Fernando Savater, es similar a la que han sufrido y sufren los inmigrantes en El Ejido con la diferencia de que dura ya muchos años.

Fernando Savater, como portavoz de la iniciativa «¡Basta ya¡», respaldada por el Comité Vasco de Víctimas del Terrorismo, Denon Artean, Movimiento contra la Intolernacia, Fundación Gregorio Ordóñez, Fundación Alzate, Foro el Salvador, Foro Ermua y Grupo por la Paz de Irún, presentó ayer en San Sebastián la convocatoria de una manifestación para el próximo sábado, día 19, contra el terrorismo de ETA y la denominada violencia callejera, contra las presiones y agresiones que sufren quienes defienden ideas no nacionalistas y para que «las instituciones democráticas vascas cumplan con su obligación, haciendo respetar el Estado de Derecho».

NACIONALISMO-VIOLENCIA
Fernando Savater llamó la atención sobre la inseguridad que sienten muchos no nacionalistas en el País Vasco y criticó al presidente de la ejecutiva del PNV, Xabier Arzalluz, por las declaraciones en las que pidió al ministro del Interior, Jaime Mayor Oreja, que se lleve a la Policía a El Ejido, porque «seguridad -dijo Arzaluz- es lo que nos sobra aquí». En opinión del filósofo vasco, Arzalluz es «el político más sinvergüenza y más caradura», y en el País Vasco algunos viven desde hace años una vida similar a la de los inmigrantes en El Ejido. «Evidentemente -señaló el filósofo vasco-, en este país no sólo no sobra seguridad, sino que vivimos “un El Ejido” de más o menos intensidad desde hace muchos años, es decir, la persecución, la quema de viviendas, de bienes, el hostigamiento y la marginación. Esta situación, de una forma o de otra, la venimos arrastrando aquí desde hace mucho y con una impunidad tan pavorosa y tan sorprendente como puede ser lo que ocurrió en los primeros días de lo de El Ejido».

Consideró Fernando Savater que el Gobierno vasco está más preocupado por los nacionalistas que por las víctimas del terrorismo y ante esa situación, pese a que a muchos nacionalistas les duela, es difícil no relacionar el nacionalismo con la violencia terrorista. «Es difícil no relacionarlos -dijo- porque los terroristas matan esgrimiendo razones nacionalistas y porque el Gobierno nacionalista parece sentir más predilección o más afinidad por los terroristas encarcelados, incluso algunos de ellos sueltos, que por las víctimas del terrorismo y por los que están amenazados por ellos».

Savater explicó que lo que se pretende con la manifestación del próximo sábado es constatar que en el País Vasco existe no un problema político, como dicen los nacionalistas, sino muchos, como en todas las sociedades libres, con la diferencia de que «en otros lugares no se hostiga ni se mata a otros por eso». Para oponerse a esta situación, el filósofo vasco invitó a los ciudadanos a ocupar los espacios públicos y dejar de vivir una situación larvaria para no molestar.

PRESIÓN ASFIXIANTE
La manifestación comenzará en el Boulevard de San Sebastián a partir de las seis de la tarde y finalizará en el mismo lugar tras un recorrido por el centro de la ciudad.

La portavoz de Denon Artean, Cristina Cuesta, señaló que la iniciativa «¡Basta ya¡» había enviado una nota a todos los partidos políticos, sindicatos y grupos sociales para que se adhieran a la manifestación. Hasta ayer, habían contestado afirmativamente el PP y del PSOE, además del sindicato independiente de la Ertzaintza ERNE.

Uno de los firmantes del manifiesto, Vidal de Nicolás, presidente del Foro Ermua, manifestó a ABC que la convocatoria de la manifestación era un paso necesario, porque «el día a día en el País Vasco es una asfixiante presión de todo lo que es el espectro nacionalista contra la libertad de todos y cada uno de los individuos que componemos este país y no somos nacionalistas».

En opinión de Vidal de Nicolás, «el déficit democrático que hay en el País Vasco es insoportable, porque cada día vemos grupos de encapuchados que se hacen dueños de la calle con total impunidad y además las instituciones vascas quieren que lo aceptemos».

«Están haciendo -señaló- que los vascos nos acostumbremos a que esto forma parte de nuestro clima, de nuestra cultura, el estar sometidos permanentemente a una agresión palpable y diaria, con amenazas personales, con “buzoneos” contra personas que no son gratas para hacerlas odiosas a los vecinos; es insoportable y los vascos no nacionalistas decimos que no queremos aceptar eso».

BANDAS FASCISTAS
Vidal de Nicolás explicó que el objetivo de la manifestación es que «el pueblo diga una vez más que no queremos que nos impongan un proyecto separatista sin el consentimiento de los vascos. No queremos que nos impongan -recalcó- lo que es el ideario nacionalista por la presión brutal de estas bandas fascistas todos los días».

Considera Vidal de Nicolás que el Gobierno vasco no toma ninguna medida para reprimir los actos de violencia. «El Gobierno que sufrimos hoy es un Gobierno que está gobernando para la mitad de los vascos -señaló-, es decir, para los vascos nacionalistas y los que no lo somos estamos asistiendo a una invasión de nuestras libertades ciudadanas todos los días».

Racista tú
VICENTE MOLINA FOIX El País  15 Febrero 2000

Cuando un español dice que no es racista hay que creerle lingüísticamente. El castellano carece de palabras históricas para calificar esa autosatisfacción atávica que sentía el simplicísimo soldado napoleónico Nicolas Chauvin, convertido con el tiempo en el chauviniste de la leyenda. Tampoco disponemos del jingoism inglés, término de enrevesada raíz político-musical popularizado por quienes apoyaron la decisión de Disraeli de hacer intervenir tropas británicas en el conflicto ruso-turco de 1878; el jingoist de hoy es el beligerante de la superioridad patriótica.

Ya se ve. Las tenemos que traducir: chovinista, jingoísta. Nosotros no producimos de eso.

A la carencia lingüística hay que añadir el derrotismo cultural. No hay otro país del mundo moderno con más desconfianza intrínseca que España hacia su producto artístico nacional, bruto siempre a la primera ojeada. Aunque hoy el recelo esté desapareciendo, resulta difícil olvidar el tiempo reciente en que decir en público que ibas a ver una película española o seguías de cerca nuestra joven narrativa provocaba sonrisas lastimeras en los cenáculos más distinguidos.

Amparados en ese escepticismo senequista, en esa tendencia ¿racial? al rebajamiento de los prójimos, nadie podía pensar que el español escondiera un sentimiento de superioridad en su alma estoica. De ahí los chistes innumerables contra los seis millones de catalanes magnificados y apropiados por Pujol o la incontaminada sangre vasca de Arzalluz. "La peste del nacionalismo separatista", decimos preocupados, sintiéndonos por encima de ella. Esa peste sigue oliendo igual, pero los sucesos de El Ejido (los primeros brotes violentos y omisiones policiales, antes de que el efecto Haider y la corrección política sincera o forzosa hayan limado las aristas) vienen a despertarnos del sueño de la inocencia racista.

Dos manifestaciones informativas. El mismo día en que los escuadrones de la "muerte al moro" se apoderaban de la población almeriense conmovida -lógicamente- por el asesinato de la muchacha en el mercadillo, una noticia espeluznante quedaba relegada a una esquina de la página de sucesos: el intento de violación en Avilés de una peluquera de 22 años, a la que el agresor, contrariado según parece por la frustración de sus deseos, le arrancó los ojos antes de salir corriendo. El asesino de la chica es un enfermo grave con un historial de tratamiento psiquiátrico, que no debería haber estado en aquel mercado; el violador, un soldado profesional que al ingresar en el Ejército en 1999 fue considerado normal en todos los exámenes psicológicos. Nada he leído de que los avilesinos indignados hayan ido con palos y piedras a arrasar el cuartel donde servía el soldado. Claro que éste era de casa, mientras que el primero nació en un pueblo de Marruecos.

En la noche del lunes 7 seguí con pasión el debate sobre el asunto del día en Crónicas marcianas. Había dos hombres jóvenes de la zona y un dirigente de los inmigrantes marroquíes también joven, Hamza al Hanafi; no creo que olvide este nombre. De los españoles, uno era moderado y conciliador; llamaba "vándalos" a sus paisanos atacadores de los peones extranjeros y del subdelegado del Gobierno, cuya imagen apaleada el programa de Sardá no dejaba de pasar. El otro, cuyo nombre lamento no recordar, se decía tolerante y, como es natural en un español, absolutamente no-racista. Pero cuando Hamza, sentado a su lado, reclamaba unos básicos derechos para sus compatriotas hostigados ante los ojos de una policía con gafas negras y brazos cruzados, a su vecino de mesa le salía el "jingoísmo" por la boca. La muerta era más víctima que los árabes cuyas tiendas y posesiones han sido quemadas, y el trabajo que éstos hacen por cuatro perras, algo que sólo si no hay españoles dispuestos debería concedérseles.

¿Dos Españas? Dos mundos. El nuestro, el de ellos.

Espero no haber sido el único espectador del programa que, olvidando el certificado de nacimiento de Hamza, viera en ese hombre indignado y justo a un semejante de la única raza a la que quiero pertenecer, la humana.

Kosovo: crónica de un drama anunciado
Editorial La Estrella  15 Febrero 2000

Ha sido en Kosovsco-Mitravica, una localidad al norte de Kosovo cuya población se divide casi en partes iguales entre serbios y albanokosovares. Unos francotiradores produjeron ayer un grave enfrentamiento, uno más, aunque más violento y de peores consecuencias, entre los que las dos etnias han venido protagonizando desde el final de la guerra. Además de los tiroteos de estos espontáneos del odio étnico, se dejaron oir explosiones de granadas, lo que da la medida de las proporciones del suceso y de la tensión que se vive aquí. Soldados de la fuerza de paz de la OTAN que patrullan esa zona fueron los primeros en sentir los efectos de la agresión.

A la luz de este hecho, los cronistas han recordado que en Kosovo hay muchos otros focos de tensión entre albanokosovares y serbios que, sin duda, irán dando cuenta de su excitación a medida que se vaya extendiendo el cáncer de unas relaciones irreconciliables entre las dos poblaciones y a medida  que las partes se hagan con armas para, como se teme desde hace ya tiempo, estar a tono con su odio ancestral.

Lo que está sucediendo en Kosovo  es la crónica de un drama anunciado. La "guerra" en la que la OTAN entró por tierras de Yugoslavia para zanjar el grave problema de la segregación racial que sufrían los albano-kosovares por parte de los serbios dejó sobre aquellas tierras, más abierta aún de lo que podía estar, la herida. La salida de cientos de miles de serbios de la zona albano-kosovar se vendió entonces, por parte de la propaganda occidental, como la solución, como la dispersión necesaria  que en adelante pondría a cada cual en su sitio de manera que, así, se podría poner fin a la tensión civil y racial.

Nada más lejos de la realidad. Las previsiones sobre probables brotes de violencia racista que se hicieron desde posiciones críticas con la intervención de la OTAN y contra los reales intereses del Pentágono en ese conflicto y en esa zona se han cumplido. No era imaginable que tan sólo con que la OTAN se apuntara la victoria y jaleara al mundo el valor casi traumatúrgico de su intervención se solucionara un problema endémico en los Balcanes. Muy al contrario, como cualquier conocedor del panorama geopolítico-racial de la zona previó en su momento, el mal ha ido creciendo de día en día. La pasada guerra de intereses occidentales no solucionó el cáncer racial. Ni se lo propuso siquiera.

Ahora se puede ver, quizás mejor que durante la intervención atlántica inspirada desde Washington, que la OTAN fue derecha a Yugoslavia no para poner coto a una mala convivencia -que aún sigue- o para liberar a un pueblo de la opresión de un dictador -que no ha desaparecido de su mapa- o para aliviar a los amigos europeos de una carga pesada -que no deja de pesar a Europa- sino sencilla y llanamente fue crear un problema a Europa de parte de Bill Clinton y de su Pentágono. Puede que esta afirmación suene a demagógica, pero las graves tensiones de estos días no hacen más que confirmar la sospecha.

 

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