AGLI

Recortes de Prensa   Sábado 19 Febrero 2000
#Reacción ciudadana
Editorial ABC 19 Febrero 2000

#¡Basta ya!
Editorial El País  19 Febrero 2000

#Por Ermua, contra la raza
JON JUARISTI El País  19 Febrero 2000

#La lógica hidráulica
ÁLVARO DELGADO-GAL El País  19 Febrero 2000

#Los partidos no nacionalistas llaman al apoyo de la manifestación de San Sebastián
A. G., Bilbao El País  19 Febrero 2000

#Manifestación de «basta ya» contra ETA y la presión nacionalista
BILBAO. I. Souto ABC  19 Febrero 2000

#Atacan la casa de un concejal del PNV y la del artista Agustín Ibarrola
EFE El Mundo  19 Febrero 2000

#JOSÉ MARÍA PORTILLO • MIEMBRO DE ¡BASTA YA!: "Arzalluz no puede ir a ninguna marcha que pida el fin de ETA sin contrapartidas"
AITOR GUENAGA, Bilbao El País  19 Febrero 2000

#El Ayuntamiento de Vitoria recurrirá el cierre del colegio de inmigrantes
VITORIA. J. J. Saldaña ABC  19 Febrero 2000

Reacción ciudadana 
Editorial ABC 19 Febrero 2000

HOY se celebra en San Sebastián, bajo el lema «Por la libertad. ETA kanpora», una manifestación convocada por el movimiento «¡Basta ya!», al que respaldan numerosas organizaciones pacifistas y personalidades de la vida pública del País Vasco. Es una iniciativa ciudadana, integrada por personas que representan los ámbitos de la sociedad vasca que sufren la presión de la violencia con mayor intensidad. El objetivo inmediato de esta manifestación es exigir a ETA que deje las armas y devuelva la paz, porque aquí nadie duda sobre la responsabilidad única e íntegra de la banda terrorista por sus crímenes. Pero tras la imagen de los ciudadanos que hoy se con centren en la capital donostiarra hay algo más. No sólo es una reacción contra la violencia física de ETA y de sus jóvenes aprendices que siembran el terror impunemente en las calles de las ciudades vascas, con incursiones en Madrid, como la protagonizada ayer por el hermano del etarra Urrusolo Sistiaga. También es una voz alzada contra un proceso constante de inmersión nacionalista, que a veces llega a la asfixia, de toda forma o expresión relevante de la vida cultural, social o política del País Vasco. Es también una protesta democrática y pacífica —y así debe serlo, excluyendo cualquier exceso de palabras o de gestos— contra las ataduras que una doctrina nacionalista, exacerbada desde el pacto de Estella, ha impuesto material y subliminalmente a las libertades de los ciudadanos vascos no nacionalistas. Jueces vilipendiados por no saber euskera, periodistas amenazados o señalados por discrepar, concejales populares y socialistas perseguidos, profesores y alumnos universitarios intimidados y coaccionados. La paciencia tiene un límite.

Estas manifestaciones alternativas al discurso oficial nacionalista demuestran, en definitiva, que hay otro País Vasco que ha decidido dejar de resistir y de soportar el hábito de la intimidación —reconocido por personas tan poco sospechosas en este sentido como José Ángel Cuerda—, para reivindicar el respeto absoluto y sin reservas a sus libertades políticas básicas. No son los nacionalistas los que hacen de la defensa de sus ideas un acto de heroísmo o de riesgo, sino aquellos que quieren, simplemente, la vigencia real de los valores humanos de libertad y convivencia, sin contrapartidas políticas ni trueques programáticos. Son aquellos que quieren la paz por la paz, al abrigo de la Constitución y del Estatuto, piezas insustituibles de un régimen político que, como recordó el presidente del Gobierno en su discurso en la sociedad «El Sitio» de Bilbao, es el que ha permitido al nacionalismo gobernar el País Vasco en los últimos veinte años.

Sería absurdo medir el éxito de esta iniciativa por el número de asistentes a la manifestación. Lo contrario es ignorar el desequilibrio que existe en el estado de ánimo de los ciudadanos no nacionalistas. Pero, precisamente por esta razón, porque la libertad está mediatizada en el País Vasco, la iniciativa «¡Basta ya!» tiene el valor de la reacción frente al miedo, de la rebelión frente a la resignación. Esta iniciativa, como las manifestaciones de julio de 1997 que dieron cuerpo al espíritu de Ermua, desborda las hechuras de los partidos y pone por delante a la sociedad en la defensa de sus libertades. El nacionalismo vasco no debería despreciar estas expresiones de autonomía ciudadana arrinconándolas en el españolismo visceral o en la servidumbre a Madrid, mensajes tópicos del PNV. Semejante iniciativa sólo puede nacer de una verdadera necesidad de protección física y política de un sector ciudadano, necesidad equivalente a la sensación de abandono que siente respecto de las instituciones autonómicas. Esto es lo que debe preocupar al Gobierno vasco, especialmente a su lendakari, Juan José Ibarretxe, porque esos ciudadanos representan una parte tan importante e imprescindible del pueblo vasco como la nacionalista, y que ayer se hizo valer en el Parlamento vasco con la unión de los partidos no nacionalistas para aprobar un acuerdo con el que exigen al Ejecutivo de Ibarretxe mayor protección frente a la violencia. Con otras palabras: el nacionalismo vasco debe empezar a preocuparse de los ciudadanos a los que está marginando.

¡Basta ya!
Editorial El País  19 Febrero 2000

EN EL PAÍS Vasco hay personas amenazadas y agredidas por sus ideas: enseñantes cuyos alumnos pintan en el aula su nombre en el centro de una diana, concejales a los que incendian el coche, la casa o la tienda, políticos, periodistas o jueces que tienen que tomar cada día precauciones por haber aparecido sus datos personales en listas intervenidas a los activistas de ETA. Otros muchos tuvieron que irse de Euskadi por ese motivo. Una lista de más de 800 muertos da sobrada verosimilitud a las amenazas. Por eso es justa la iniciativa de los ciudadanos y colectivos que han convocado una manifestación en San Sebastián bajo el lema "Por la libertad, ETA kanpora [fuera]".

Hasta 1998, el PNV -sus sedes y militantes- fue el partido más atacado por los encapuchados; desde la firma del pacto de Estella, las agresiones de ese tipo se concentran casi exclusivamente sobre los partidos no nacionalistas. El año pasado hubo 38 acciones contra el PP y 32 contra los socialistas. En lo que va de año, todas o la inmensa mayoría de las agresiones sectarias lo han sido contra sedes y militantes del PSOE, lo que parece indicar la existencia de un diseño deliberado; tal vez una advertencia antes de las elecciones, como teorizaron en su día el asesinato de Gregorio Ordóñez.

Por la lenidad de las autoridades, o por los motivos que fuere, es un hecho que los agresores actúan con gran impunidad. Además, la comprensión y solidaridad de los dirigentes nacionalistas hacia los presos de ETA contrasta con la indiferencia hacia sus víctimas. Lo que une a éstas, en el 90% de los casos, es únicamente su condición de no nacionalistas. Condición que comparte aproximadamente la mitad de los ciudadanos -y contribuyentes- del País Vasco.

El PNV, que lleva 20 años gobernando, debería ser el partido más interesado en encabezar una manifestación por el derecho de todos los ciudadanos a defender las propias ideas sin temor a ser agredidos, y por la disolución de ETA. Así lo ha entendido el ex alcalde nacionalista de Vitoria José Ángel Cuerda, uno de los firmantes del llamamiento para la manifestación, que acaba de reconocer en una entrevista que los no nacionalistas "viven atemorizados por los violentos". La respuesta de Anasagasti ha sido invitarle a "abandonar el partido si tanto discrepa de su estrategia". Estrategias e ideologías aparte, la dignidad y el valor cívico estarán hoy representados en San Sebastián por quienes se movilizan por la libertad de todos.

Por Ermua, contra la raza
JON JUARISTI El País  19 Febrero 2000

No sé cuántos nos manifestaremos hoy en San Sebastián. Me parece ilusorio pensar en una nueva edición de las cifras de julio del 97 -aquella breve e intensa revolución democrática que siguió al asesinato de Miguel Ángel Blanco- porque esta tarde los nacionalistas no se echarán a la calle. Pero no importa. Vamos a estar ahí, los que estemos, para dar un testimonio de ira y de esperanza. Vamos a expresar nuestra irritación contra los que traicionaron el espíritu de Ermua, pero vamos también a afirmar, con nuestra presencia, que ese espíritu sigue vivo.

Porque el espíritu de Ermua, en efecto, no es más que el nombre que comenzaron a recibir en el verano de 1997 el sentimiento de la propia dignidad, la voluntad de vivir libres de amenazas y de chantajes, la decisión de resistir, de no tolerar las intimidaciones de los terroristas ni de sus compinches, de plantar cara a la manipulación indecente de los deseos de paz de la mayoría de los vascos, de no resignarse al silencio.

El espíritu de Ermua fue un ¡basta ya! que los ciudadanos lanzaron a ETA y a Herri Batasuna, pero también a los partidos democráticos, a los del Gobierno y a los de la oposición, en Vitoria y en Madrid. A la banda se le lanzó un basta ya de asesinatos, extorsiones y secuestros. A los partidos nacionalistas, un basta ya de componendas fraudulentas con los enemigos de la libertad, de cobarde permisividad con los violentos, un basta ya de arrastrarse -y de arrastrar las instituciones democráticas vascas- ante los Txikierdi y compañía, basta de mirar hacia otra parte cuando ETA mata y cuando sus aprendices incendian y destruyen, basta de poner precio político a la paz, basta de extender patentes de vasquidad, basta de tratar a los no nacionalistas como vecindario de tercera, basta de sugerir objetivos a los etarras y a la kale borroka. A los demás, un basta ya de acuerdos torticeros, de concesiones gratuitas a un nacionalismo insaciable. A todos, un basta ya de irresponsabilidad y de pitorreo.

Vamos a salir a las calles de San Sebastián esta tarde a renovar ese basta ya porque estamos hartos de humillaciones, asqueados de esta vergüenza. Porque durante los dos últimos años oponerse cívicamente al frente nacionalista ha sido exponerse al cóctel mólotov, a la bomba de fabricación casera, al linchamiento. Porque ETA, tras sus vacaciones tácticas, vuelve a matar. Porque los dos partidos nacionalistas del Gobierno vasco siguen conchabados con Herri Batasuna. Porque el PNV ha emprendido un ataque frontal contra el Estatuto de Autonomía (al que, por boca de su portavoz en el Parlamento de Vitoria, ha tildado despectivamente de carta otorgada). Porque, frente a las instituciones emanadas del Estatuto, el frente nacionalista sigue alentando una legalidad paralela y antiparlamentaria. Porque muchos vascos han tenido que abandonar su tierra bajo amenazas y presiones del nacionalismo antidemocrático. Porque a los nacionalistas supuestamente democráticos del Gobierno vasco les indigna más que se ponga en cuestión la honorabilidad política de un Ternera que la persecución a que los amigos de éste someten a cargos electos populares y socialistas, a empresarios o a profesores. Vamos a manifestarnos en San Sebastián porque todo esto nos produce una náusea infinita.

Y, por primera vez, vamos a manifestarnos sin que nos estorbe el temor de no ser demasiados. Por primera vez, vamos a salir a la calle sin los nacionalistas, porque ésta es una manifestación de los que nos sentimos, ante todo, ciudadanos. No miembros de una etnia. La de esta tarde es una manifestación contra un estado de cosas del que son responsables absolutos los abertzales, ETA y los del pacto de Lizarra. Una manifestación contra la Euskal Herria cuya construcción preconizan Arzalluz y Otegi, contra el nacionalismo étnico, contra la raza vasca biológica del eurodiputado Ortuondo y contra la raza vasca lingüística de Txillardegi y sus discípulos de HB.

Una apuesta (vascos al fin y al cabo, nos gusta apostar) por la ciudad democrática contra la caverna racial. Por Ermua, la Euskadi babélica, la urbe luminosa y pluralista poblada por gentes libres con lenguas y orígenes distintos. Y contra la tenebrosa Euskal Herria de cromañones clónicos. Jon Juaristi es escritor.

La lógica hidráulica
ÁLVARO DELGADO-GAL El País  19 Febrero 2000

Después de unos días de tregua, subsiguientes al acuerdo entre el PSOE e IU, ha vuelto a caracolear por el escenario electoral el contencioso de la Constitución. Almunia dice unas cosas, y Aznar otras, y al fondo, dominando o rectificando lo que uno y otro dicen, está la realidad. Y la realidad, desde mi punto de vista al menos, y creo que desde el punto de vista de muchos votantes también, es que no se está recorriendo ningún camino que prometa sacarnos perdurablemente del laberinto. Represéntense si no el siguiente cuadro, por ningún concepto descartable: el de un empate entre el PP y la izquierda.

Bastaría que se verificase este resultado, para que Pujol se convirtiera de modo casi inevitable en árbitro de la situación. ¿Qué significa lo último, exactamente? Lo grave, lo inquietante, es que nadie lo sabe, ni aún siquiera el propio Pujol. Pongamos que CiU, aparte de otras rebajas, exige un trato fiscal para Cataluña que deje a ésta en una situación un poco en la línea de la que disfruta ahora el País Vasco. Sobre el papel, el partido nacional que quisiera ganarse sus favores respondería con un "sí" o un "no". Sobre el papel igualmente, habría echado cuentas tiempo atrás, y sabría qué es lo que se juega si dice que sí.

En particular, uno querría creer que la respuesta sólo sería afirmativa bajo estas dos condiciones: que el resto del Estado siga siendo financiable sin mengua grave para nadie, y que existan garantías racionales de que otras autonomías -por ejemplo, la valenciana y la balear- no reclamarán a su vez una dispensación fiscal equivalente a la de Cataluña. Bien, ¿se han echado esas cuentas? ¿Tenemos los votantes razones suficientes para confiar en que ni PSOE ni PP fueran a cometer, en un aprieto o crujía del corte del que se produjo en el 96, una ligereza de consecuencias ingratas? Malicio... que carecemos de fundamento para un optimismo desmesurado.

Y de aquí concluyo que existe un abismo penoso entre la retórica oficial y las constricciones a que, en la práctica, se halla sujeta la política diaria. Ese abismo es clamoroso en el caso del PSOE, el cual, hace apenas un mes, estaba haciendo cucamonas y arrumacos a los nacionalistas. Pero lo es también en el caso del PP. El conservadurismo constitucional de Aznar, acertado a mi parecer en lo que se refiere al País Vasco, no inmuniza al Estado contra las tácticas más inteligentes del nacionalismo convergente.

Cuestiones fiscales aparte, están las cincuenta o sesenta leyes cuya "reorientación" está postulando ya el Presidente de la Generalitat. ¿Considerarían los populares compatible esa reorientación con una interpretación rigurosa del texto constitucional? Cualquier respuesta firme pecaría de prematura, entre otros motivos, porque no resulta hacedero adelantar dónde pondría el listón un PP que se viera en una posición auténticamente comprometida. ¿Qué hacer entonces? ¿Entregarse a la elegía y la jeremiada patriótica?

No: ésas serían actitudes esteticistas, y por lo mismo, políticamente irresponsables. Resulta más útil, más decoroso, intentar una comprensión sincera de lo que nos ha colocado donde ahora nos hallamos. Me explico... Hasta la fecha y sin excepción, las relaciones entre Madrid y los nacionalistas se han visto dominadas por un prejuicio, por así decirlo, hidráulico. Ambos concebían la Constitución como una suerte de tanque del que se podía extraer líquido o fluido con objeto de engrasar ad hoc las tuercas y engranajes de la política nacional.

La periferia pedía agua para su huerto, y Madrid la administraba según precisara o no el apoyo de los nacionalistas. Esto vale tanto para la cesión de competencias compatibles con el diseño original de los constituyentes, como para aquéllas otras de género dudoso, o por lo menos epiceno. Pero lo importante, en fin, es la índole finita del proceso. Habrá un punto -estamos rozándolo- en que el tanque se quede vacío, y a partir de entonces sólo dispondremos, en esencia, de dos alternativas: o la de imprimir a la Constitución una deformación topológica que en circunstancias normales no se estimaría de recibo, o la de proceder lisa y llanamente a su reforma.

Situémonos, para simplificar, en la segunda hipótesis. En teoría, no hay nada malo, o necesariamente malo, en que se reforme la Constitución. Pero el problema no es ése, sino la persistencia de la lógica hidráulica. Reformar la Constitución en el entendimiento implícito de que resultará menester volverla a reformar cuando falte agua para el riego periférico, no es reformarla en rigor, sino suministrarle matarile en dosis sucesivas.

Ello rige para cualquier proyecto de reforma constitucional que se haya pergeñado con ánimo de tomar un poco de viento y salir del apurón. Rige, por ejemplo, para los proyectos federales de los socialistas, en la medida en que se conciban como un gesto dirigido a quienes se sienten estrechos o incómodos dentro de la carta pactada en el 78. Yo me daría con un canto en los dientes si tuviéramos un Estado Federal, un Estado en que estuvieran bien dibujadas las atribuciones del centro y de las unidades a él subordinadas, y donde el principio de subsidiariedad se aplicara sin reservas, aunque dentro de un espíritu de lealtad a las reglas de juego comunes.

Es obvio, sin embargo, que la federalización no detendría por fuerza la lógica hidráulica, y que sólo sería aceptada por los nacionalistas si se interpretase como un paso más hacia una suerte de confederación. Que es lo mismo que decir que sería imprudente que la federalización se propusiese en un clima de connivencia con quienes, conforme resulta de sobra notorio, son todo menos federalistas. Recuperar la estabilidad conlleva, en fin, romper la lógica hidráulica, la cual tiende, por motivos elementales de gradiente, a impulsar la centrifugación del Estado. Ahora bien ¿cómo atinar con el abracadabra o la fórmula curativa?

Se ha señalado que es escandaloso que los dos grandes partidos no hayan alcanzado todavía un acuerdo para evitar concesiones que puedan alterar, o enrarecer, la lectura de la Constitución. Esta reflexión sigue siendo válida, y no por razones de españolismo recalcitrante sino de puro sentido común. Lo que se refiere a la Constitución afecta al largo plazo y a los intereses generales, y resulta por tanto perverso supeditarlo a contingencias del momento o en beneficio de una formación concreta. Pero el pacto para desistir de acciones unilaterales, con ser recomendabilísimo, concierne exclusivamente a la política ordinaria, y no rompería la lógica hidráulica sino que, a todo tirar, la bloquearía durante un tiempo. Invertir la lógica hidráulica desde dentro exige un esfuerzo de carácter más conceptual que inmediatamente ejecutivo: implica dejar de representarse España como una cantidad menguante, o precariamente preservada por el voluntarismo meritorio de algunos partidos, y preguntarse hacia dónde queremos ir, o mejor, si queremos ir hacia donde parece que estamos yendo.

Esta es la interrogación que ya no podemos eludir por mucho más tiempo. Ésta es la interrogación que hay que hacerse, sin remilgos y con soberana independencia de las improvisaciones, intercadencias y salidas de tono a que son propicios los mensajes en una sazón electoral. Franqueado este umbral, sicológicamente trabajoso, cabría rematar la faena con una operación de virtudes profilácticas innegables: la de mirar de frente la realidad, incluídos ciertos futuribles de los que ahora no es políticamente correcto hablar. Ello significa que deberíamos estudiar los costes efectivos, o al menos presumibles, de modelos de Estado alternativos al actual.

Todos los españoles, sin importar la autonomía de que provengan, necesitan saber cuál sería su situación en un Estado fragmentado o más pequeño que el de ahora: qué iba a pasar con las pensiones, qué con los mercados, qué con los subsidios, y también qué con Europa. Esto no lo pueden acometer directamente el PSOE o el PP, por motivos obvios. Pero sería bueno poner en marcha, en los aledaños de los partidos o por quienes siguen con curiosidad la cosa pública, un sistema de averiguación de los hechos, para la información y buena inteligencia subsiguientes del ciudadano.

En el mejor de los casos -desde mi perspectiva, por supuesto-, muchos españoles que ahora ejercen un nacionalismo quizá apresurado descubrirían que el agrietamiento progresivo del Estado tampoco les va a salir a ellos gratis. Y a lo peor se dispondría de datos y elementos de juicio para intentar una aproximación a lo que en teoría económica se conoce como "decisión racional". Controlaríamos mínimamente nuestro destino, lo que siempre es mejor que enfrentarse de bóbilis bóbilis a un Estado implosionado.

Quedarse uno sin estudios porque comprueba que carece de vocación, o que no está en grado de costeárselos, puede resultar triste desde determinado punto de vista. Pero perder una carrera porque se ha dejado pasar la fecha de matriculación, no tiene perdón de Dios. De lo que se trata, precisamente, es de evitar un desliz de este tipo.

Álvaro Delgado-Gal es escritor, director de la revista Libros.

Los partidos no nacionalistas llaman al apoyo de la manifestación de San Sebastián
El Gobierno vasco, IU y Gesto por la Paz no comparten la convocatoria de hoy
A. G., Bilbao El País  19 Febrero 2000

El PSE-EE, el PP y Unidad Alavesa han animado a sus simpatizantes a acudir a la manifestación convocada para hoy, a las 18.00 horas, en San Sebastián, por la plataforma ciudadana ¡Basta ya! para pedir a ETA su desaparición. El Gobierno vasco, que preside Juan José Ibarretxe; las formaciones nacionalistas que lo apoyan, IU y organizaciones cívicas como Gesto por la Paz o Elkarri se han distanciado de esta convocatoria por no compartir todos o alguno de sus principios. La iniciativa quiere que las instituciones vascas hagan respetar el Estado de derecho.

El principal objetivo de la plataforma ¡Basta ya! es denunciar "la limitación de las libertades más elementales" que sufren en Euskadi los ciudadanos que no son nacionalistas. El lema de la marcha es Por la libertad, ETA fuera. Sus impulsores creen que "no es exagerado afirmar que ETA y sus cómplices pretenden erradicar toda la disidencia recurriendo a medios inhumanos".

Durante la presentación de la manifestación, que recorrerá las principales calles de la capital guipuzcoana a partir de las seis de la tarde de hoy, el filósofo Fernando Savater equiparó la situación que viven los no nacionalistas en Euskadi con la que sufren los inmigrantes en El Ejido (Almería).

Entre los intelectuales, políticos, artistas, sindicalistas y representantes de otros sectores sociales que han firmado el manifiesto se encuentran también Agustín Ibarrola, Imanol Uribe, Elías y Gracia Querejeta, Jon Juaristi y víctimas del terrorismo como la portavoz de Denon Artean, Cristina Cuesta. Del mundo nacionalista únicamente ha mostrado su apoyo el ex alcalde de Vitoria y militante del PNV José Ángel Cuerda. Precisamente ayer Cuerda aseguró que le habría "gustado" que tanto el Ejecutivo de Juan José Ibarretxe como su partido hubieran apoyado la manifestación.

Los partidos no nacionalistas se han volcado durante esta semana en favor de la marcha. Ayer mismo hacían público su apoyo los alcaldes socialistas de Vizcaya mientras que el PP redoblaba sus llamamientos a acudir a la convocatoria.

Por contra, las formaciones nacionalistas la han considerado "electoralista". Gesto por la Paz, en un comunicado, indicó que alguno de sus postulados "se separan de los principios y valores" que defiende este grupo pacifista. En concreto, asegura que "la perversión no está en las ideas [nacionalistas], sino en las formas violentas que se utilizan para su defensa".

Junto a la marcha, ayer planeó entre los políticos vascos el texto del Foro Ermua presentado en Bruselas. Ibarretxe, acusó al PP de estar detrás del documento y les responsabilizó de "desprestigiar al país por un puñado de votos": "Sus diputados organizaron la visita para decir que el Gobierno vasco es totalitario y nazi.". El presidente del PSE, José María Benegas, calificó de "exagerada" la iniciativa del Foro Ermua.

Manifestación de «basta ya» contra ETA y la presión nacionalista 
BILBAO. I. Souto ABC  19 Febrero 2000

Los ciudadanos vascos tendrán hoy oportunidad de manifestarse en las calles de San Sebastián, atendiendo a la convocatoria de la plataforma «¡Basta ya!», para exigir la desaparición de ETA.

Participarán en la marcha, que se iniciará a las seis de la tarde en el Boulevard tras una pancarta con el lema «Por la libertad, ETA “kanporá” (fuera)», dirigentes del PP vasco y del PSE-PSOE, como Carlos Iturgaiz o Nicolás Redondo. Además, acudirán nacionalistas moderados, entre ellos el ex alcalde de Vitoria, José Ángel Cuerda.

No obstante, los protagonistas serán los ciudadanos de a pie y organizaciones pacifistas como el Comité Vasco de Víctimas del Terrorismo, Denon Artean, Movimiento contra la Intolerancia, Fundación Gregorio Ordóñez, Fundación Alzate, Foro El Salvador, Foro Ermua y Grupo por la Paz de Irún.

ADHESIONES
Los organizadores cuentan con la adhesión de unas quinientas personas, entre las que se encuentran el que fuera presidente de EE, Juan María Bandrés, la ex senadora Victoria Camps, los escritores Rosa Regás y Jon Juaristi, el filósofo Fernando Savater, los historiadores Fernando García de Cortazar y Juan Pablo Fusi, el director de cine Imanol Uribe, el productor de cine Elías Querejeta, el escultor Agustín Ibarrola, el ex consejero de Educación del Gobierno vasco José Ramón Rekalde y el director de ABC, José Antonio Zarzalejos.

La convocatoria se produce en un momento de recrudecimiento de la violencia y del acoso a los no nacionalistas. El Gobierno vasco así como el PNV y EA no sólo no han apoyado esta manifestación, sino que sus representantes han arremetido contra los convocantes. Esta reacción ha llevado al presidente del PP del País Vasco, Carlos Iturgaiz, a denunciar que los nacionalistas se encuentran «más cómodos» participando en movilizaciones convocadas por EH, en las que «se jalea a ETA».

Por otra parte, un grupo de representantes del mundo cultural, social, deportivo y universitario del País Vasco, algunos de ellos vinculados al mundo abertzale, ha suscrito un comunicado en el que se denuncia la «manipulación» de la realidad de esa Comunidad que, a su juicio, realizan «los medios de comunicación que copan la mayoría del mercado» y proponen a los vascos que el próximo día 27 no compren determinados periódicos locales.

Atacan la casa de un concejal del PNV y la del artista Agustín Ibarrola
Los violentos colocan un artefacto casero en el domicilio del político nacionalista y apedrean la vivienda del escultor, miembro del Foro de Ermua 
EFE El Mundo  19 Febrero 2000

VITORIA/BILBAO .- Horas antes de la manifestación contra ETA prevista para esta tarde en San Sebastián, la violencia ha vuelto a las calles del País Vasco, cuando unos desconocidos han colocado un artefacto en la vivienda de un concejal del PNV en Iruña de la Oca (Alava), que le ha causado heridas leves. Además, grupos radicales han apedreado la casa del artista Agustín Ibarrola, miembro del Foro de Ermua.

El Departamento vasco de Interior ha informado de que, alrededor de las 07.20 de la mañana, unos desconocidos colocaron el artefacto en la verja de la casa del concejal del PNV, quien, al oír la explosión salió de su vivienda.

El artefacto casero, compuesto por una bombona de cámping gas, cartuchos y líquido inflamable, no explosionó en un principio en su totalidad. Las mismas fuentes han informado de que, tras la primera explosión, el concejal se acercó a la verja, y una vez allí hizo explosión el resto del artefacto, lo que le causó heridas leves, si bien no tuvo que ser trasladado al hospital, según la Ertzaintza.

Piedras y pintadas en la vivienda de Ibarrola
Además, anoche un grupo de radicales apedreó la casa del artista vasco Agustín Ibarrola e hizo pintadas en uno de los laterales de la vivienda en las que se leía "Asesinos" y se hacía alusión a la situación de los presos vascos, según ha informado la esposa del escultor.

El ataque ocurrió alrededor de las 11 de la noche de ayer, cuando Agustín Ibarrola y su mujer volvían a su casa y, al cabo de un rato, un grupo de personas comenzó a tirar piedras contra la vivienda.Además, los radicales hicieron pintadas en las que se leía "Asesinos" y varios nombres de presos vascos, a cuya situación se hacía referencia.

La esposa del artista, que dijo no haber podido ver a los atacantes "porque estaba demasiado oscuro", aseguró que, aparte "de un gran susto", tanto el matrimonio como la vivienda no han sufrido ningún daño.

El domicilio particular de Ibarrola, un caserío de estilo vasco, se encuentra en el Valle de Oma, perteneciente al municipio rural vizcaíno de Kortezubi, a pocos kilómetros de Guernica.

Ibarrola es un destacado miembro del Foro de Ermua, uno de los colectivos convocantes de la manifestación de hoy en San Sebastián contra ETA, y una de las personalidades que tenía confirmada su asistencia a la concentración.

Incendios en Guipúzcoa
Por otra parte, grupos radicales han incendiado a lo largo de esta noche una cabina de teléfonos y dos cajeros de entidades bancarias en las localidades guipuzcoanas de Oyarzun y Eibar, según ha informado la Ertzaintza.

El primer ataque se produjo sobre las 21.00 horas de ayer contra una cabina de teléfonos de Oyarzun y prácticamente a la misma hora era destruido parcialmente un cajero de la Caixa en la misma localidad. Los agresores rompieron el cristal de la puerta y lanzaron un cóctel molotov sobre la máquina.

Sobre la 01.45 horas de esta madrugada también fue atacado un cajero de la Caja Laboral en Eibar, donde se precisó la intervención de los bomberos, según ha explicado la Ertzaintza. En este caso, también los agresores rompieron el cristal y posteriormente lanzaron líquido inflamable sobre el expendedor de dinero.

JOSÉ MARÍA PORTILLO • MIEMBRO DE ¡BASTA YA!: "Arzalluz no puede ir a ninguna marcha que pida el fin de ETA sin contrapartidas"
AITOR GUENAGA, Bilbao El País  19 Febrero 2000

El profesor de Historia Contemporánea en la UPV José María Portillo dice que contra ETA hay que utilizar bien el sistema democrático, esto es, "la represión del crimen desde el respeto a los derechos y libertades".

Pregunta. ¿ Por qué hay que ir hoy a San Sebastián?

Respuesta. Porque ETA ha evidenciado que la tregua no era más que un periodo de rearme. La vía ensayada por el nacionalismo vasco ha fracasado y lo que realmente tendría sentido es que esta convocatoria la apoyaran los nacionalistas.

Pues Arzalluz no está muy de acuerdo y dice que ustedes son "expertos del pasado", que no aportan soluciones.

Arzalluz, salvo que haya dejado de ser demócrata, no tiene argumentos para oponerse a un manifiesto que básicamente recuerda que en el País Vasco no hay libertad y derechos políticos en régimen de igualdad para nacionalistas y no nacionalistas. El problema es que Arzalluz no puede acudir a una marcha en la que se pida la desaparición de ETA sin contrapartidas políticas. El PNV acaba de aprobar el final de terrorismo a cambio de réditos políticos.

Sin embargo, la apuesta política del PNV no le está reportando beneficios electorales y pierde poder institucional.

Lo que digo es que el final del terrorismo debe conllevar algo que en las urnas es muy difícil lograr: la transformación radical del actual sistema político.

Tampoco parece muy acertado comparar, como ha hecho Fernando Savater, la situación que viven los no nacionalistas en Euskadi con la de los inmigrantes en El Ejido.

Es una metáfora. Pero en el País Vasco, por la razón exclusiva de no ser abertzale, se ataca violentamente y se pretende la eliminación del contrario. Si eso no se parece bastante a una forma de persecución ideológica o de limpieza política para que no haya oposición, que me lo expliquen. Esto se empieza a parecer bastante a El Ejido. Y una vez eliminado el adversario político es muy fácil ganar elecciones, que se lo digan a Milosevic.

Vuestro manifiesto señala que hay mucha gente que se ha tenido que "exiliar" ante la "asombrosa impunidad".

Si durante la tregua ha habido más de un ataque violento por día, el número de detenciones practicadas por la Ertzaintza no se compagina con esa situación. Nuestra policía no es ineficaz, con lo que debe de existir algún tipo de instrucción política desde Interior para que no se produzcan detenciones. Es que el mismo consejero de Interior, Javier Balza, repetidas veces se ha quejado de actuaciones policiales contra el terrorismo, algunos de los cuales como Belén González planeaba atentados en plena tregua contra electos vascos, entre ellos el peneuvista Juan María Atutxa.

Les acusa n de electoralismo por esta iniciativa.

En democracia todo es electoralismo, ¿quién no quiere ganar elecciones en democracia?

Digo electoralismo de servir con su plataforma a unas siglas concretas.

Esta iniciativa no tiene nada que ver con los partidos, sino con la defensa de la libertad.

Cree que Ibarretxe nos lleva hacia un proyecto totalitario.

No comparto las comparaciones de Ibarretxe con Haider, ni del PNV con el nazismo, pero que hagan pactos que toleran la violencia contra enemigos políticos es una temeridad. Lo que no puede ser es que el Gobierno vasco siga equiparando a víctimas del terrorismo con los propios terroristas.

¿Y es legítimo pactar con EH, una formación que no condena la violencia, pero que tampoco la justifica ni la ampara?

Lo que no es ilegal. HB nunca ha dicho que repudia la violencia terrorista de ETA y lo que se vende como cambios en la Mesa Nacional de HB y la figura de Arnaldo Otegi como la parte buena, no son tal porque siguen sometidos a ETA.

Qué les diría a los que afirman que la paz aquí es una carrera de fondo en donde lo importante es avanzar paso a paso.

Que no se está avanzando, que ETA vuelve a matar. A la paz se llega pactando tras la guerra, pero aquí tenemos un problema de terrorismo. ETA no quiere la independencia, sino el control antidemocrático del poder.

Entonces, ¿cree que para acabar con ETA es suficiente decir ETA kanpora (fuera)?

Lo que no se puede es negociar. Con el terrorismo sólo se puede pactar la entrega del poder.

El Ayuntamiento de Vitoria recurrirá el cierre del colegio de inmigrantes 
VITORIA. J. J. Saldaña ABC  19 Febrero 2000

El Ayuntamiento de Vitoria aprobó ayer una moción en la que se insta al Gobierno vasco a que reconsidere su decisión de cerrar el colegio de inmigrantes Santa María y califica de «imprescindible» el mantenimiento de este centro y el del Ramón Bajo, con el que quiere fusionarlo, como «elementos fundamentales en el camino hacia la integración y la multiculturalidad». El PP, que gobierna el Consistorio, anunció su intención de recurrir el cierre del centro si éste se lleva a efecto para destapar «las verdaderas razones» de la medida. Como informó ABC, el colegio comparte el inmueble con una ikastola y, al parecer, la Consejería de Educación pretende amplirla a costa del Santa María.

POTENCIACIÓN
Con los votos a favor del PP, del PSE-EE y de UA, y la oposición de los partidos nacionalistas, PNV-EA y EH, el Consitorio instó ayer al Gobierno vasco y a la Consejería de Educación «al mantenimiento, al desarrollo y potenciación de los colegios públicos Ramón Bajo y Santa María y de sus programas tanto pedagógicos como de integración». Tras solicitar que se votase por separado los dos puntos de la moción, presentada a iniciativa socialista, los nacionalistas, que defendieron la fusión de ambos centros y la desaparición del colegio Santa María, se sumaron al primero de ellos. En ese punto, el Ayuntamiento destaca de forma «muy positiva» la labor pedagógica y los programas de integración de ambos, y añade que «constituyen elementos fundamentales en el camino hacia la integración y la multiculturalidad de Vitoria-Gasteiz».

Frente a las criterios económicos y al argumento de la «homogeneidad del escolariado» que esgrime el Gobierno vasco, el PP, el PSE-EE y UA defendieron el mantenimiento de ambos centros dentro del proyecto de «ciudad integradora, multicultural, tolerante y abierta que pretendemos desde el Ayuntamiento». En la justificación de la moción, estos grupos respaldan la labor realizada por el colegio Ramón Bajo «en el ámbito de la integración educativa, ampliada además en el trabajo con las familias de los niños» que «nos parece extraordinariamente positiva, y su mantenimiento imprescindible por encima de cualquier criterio economicista». Sobre el colegio Santa María, sostiene que «ha venido desarrollando en los últimos años un proyecto educativo destinado a un número creciente de niños emigrantes».

Desde la asociación de padres, Blanca del Campo, agradeció el respaldo del Ayuntamiento y la defensa realizada por el PP y el PSOE a su labor. Del Campo, que acudió al Consitorio junto con algunos de los padres de los 86 alumnos afectados por la medida -de ellos el 66 por ciento son emigrantes-, reclamó en su intervención una explicación de la Consejería de Eduación, que el pasado 4 de febrero notificó el cierre.

«SERÁ UN GUETO»
La representante de la APA sostuvo que «frente al proyecto de integración social y cultural» que se está llevando a cabo, el proyecto del Departamento de Eduación de fusionar ambos centros, cerrando el de Santa María con mejores instalaciones y que, casaualmente comparte el inmueble con una ikastola, supone «meternos a todos en el mismo saco. Nosotros consideramos que eso es un gueto». Además, denunció que algunos padres, que se han negado en su mayoría a llevar a sus hijos al Ramón Bajo, han encontrado problemas para matricular a sus hijos en centros privados de enseñanza en castellano (modelo A) «porque son inmigrantes, porque son exactamente magrebíes. Estamos luchando para que no vuelva a suceder lo que ha pasado en El Ejido», afirmó.

ARRINCONAR EL CASTELLANO
El portavoz del PP, Miguel Ángel Echevarria, rechazó que se pueda aplicar en este caso criterios económicos y recordó que «cuando las ikastolas se abrieron tenían al principio tres o cuatro niños y se pagaban con dinero público». El portavoz popular se preguntó si la verdadera razón «no será que el modelo A tiene que desaparecer como dicen muchos dirigentes nacionalistas».

Mientras, el representante del PNV-EA, Abelino Fernández de Quincoces, afirmó que la clausura del centro de Santa María es exclusivamente «una cuestión de determinación educativa y escolar», y mostró su malestar porque «desde determinadas opciones políticas se nos acuse de excluyentes, de que no queremos la integración, buscando comparar este caso con El Ejido». Además, denunció «manipulaciones mediáticas» para «dimensionar una polémica donde no existe».

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