AGLI

Recortes de Prensa   Lunes 28  Febrero 2000
#La política del PNV, detonante del guirigay del País Vasco
IMPRESIONES El Mundo 28 Febrero 2000

#En el País Vasco no hay democracia
Luis de Velasco La Estrella  28 Febrero 2000

#Voluntarios
FEDERICO JIMENEZ LOSANTOS El Mundo  28 Febrero 2000

#El síndrome del norte
VICTORIA PREGO ABC  28 Febrero 2000

#Hacia la guerra civil
GABRIEL ALBIAC El Mundo 28 Febrero 2000

#Las frases
Por JAIME CAMPMANY ABC  28 Febrero 2000

#División
Por Ramón PI ABC  28 Febrero 2000

#Otra Ermua no fue posible
Lorenzo Contreras La Estrella  28 Febrero 2000

#Condena al Constitucional
Jorge TRIAS SAGNIER ABC  28 Febrero 2000

#Fractura en Euskadi
Pablo Sebastián La Estrella  28 Febrero 2000

#Frutos: las urnas contra ETA
El Mundo  28 Febrero 2000

#La encrucijada vasca
JOSÉ LUIS DE LA GRANJA SAINZ El País  28 Febrero 2000

#Un país partido por la mitad
XAVIER VIDAL-FOLCH El País  28 Febrero 2000

#Arzalluz y las dos Euskadis
EMILIO LAMO DE ESPINOSA El País  28 Febrero 2000

#Dura polémica por la foto del portavoz del Gobierno vasco con dos etarras
AGENCIAS El Mundo  28 Febrero 2000

#El PP denuncia nuevas amenazas de los radicales de Jarrai
El Mundo  28 Febrero 2000

#Atacan con cócteles la vivienda de López de Lacalle
El Mundo  28 Febrero 2000

#El portavoz del Gobierno vasco estuvo en Cuba con dos etarras en octubre de 1999
EL MUNDO  28 Febrero 2000

La política del PNV, detonante del guirigay del País Vasco
IMPRESIONES El Mundo 28 Febrero 2000

El portavoz del Gobierno vasco, Josu Jon Imaz, acusa al PP y al PSOE de «deslealtad» por haber marchado el sábado en Vitoria en cortejo aparte y con lemas propios. El PNV, que le inspira, critica también al PP y al PSOE, pero, de paso, aprovecha para decir que Otegi es «un gato domesticado por ETA» y que, si HB preconiza la abstención, es porque está a las órdenes de la organización terrorista, y que es ésa la orden que ha recibido de ella. El PSE-PSOE pone de chupa de dómine al PNV y a Ibarretxe -y a EH, por supuesto-, pero no se priva de reprochar de paso al PP su «política de tensión y enfrentamiento populista y electoral contra el nacionalismo». El PP, con el propio Aznar al frente, tampoco se queda atrás en los adjetivos: «Es escandaloso», dijo ayer el jefe del Ejecutivo, «que quien tiene la máxima responsabilidad del Gobierno vasco, en vez de estar al lado de las víctimas, organice una manifestación para jalearse». Parece obvio que en todo este surtido cruce de dicterios tiene no poco que ver la vecindad de las urnas. Pero hay mucho más. Existen hondas diferencias políticas que sólo un retorno a la sensatez puede atemperar, con o sin urnas. El PNV, en especial, debe darse cuenta de la imposible situación en la que se ha colocado. Si reconoce que hoy por hoy HB está a las órdenes de ETA, ¿qué sentido tiene tratarle con guante de seda? Su contradicción es visible: el mismo Josu Jon Imaz que hoy mira con enfado al PP y el PSOE fue fotografiado en Cuba hace cuatro meses en amigable charla con dos etarras históricos. Asegura el portavoz del Gobierno vasco que se trató de «un encuentro casual». Confiemos en que su desencuentro con los principales partidos políticos españoles acabe resultando no menos casual. Y lo más breve posible.

En el País Vasco no hay democracia
Luis de Velasco La Estrella  28 Febrero 2000
R
esulta que en el País Vasco no hay democracia. Hay un montón, no de razones filosóficas,bsino de hechos cotidianos que lo avalan: una organizacisn terrorista que mata con el respaldo de un partido político; hay una violencia callejera institucionalizada con absoluta impunidad por la negligencia del gobierno nacionalista responsable del orden público; hay una sutil y cotidiana discriminación contra los no nacionalistas a los que se califica de vascos no auténticos; hay una labor de intimidación con amenazas de todo tipo (octavillas, manifestaciones ante sus domicilios, carteles con dianas dibujadas, etc.) para políticos e intelectuales no nacionalistas; hay un sectarismo increible de Euskal Telebista y del periódico gubernamental. Como dijo alguno de los posibles objetivos de todo esto y de ETA cuando los terroristas anunciaron su tregua, "no nos matan pero no nos dejan vivir". Esos y otros procedimientos son similares a los de la Alemania nazi. Tampoco allí había una democracia. También HB/EH en su manifestación del sabado reafirmó que no hay democracia vasca porque lo impide "el fascismo español "todo ello en una manifestación en la que una vez mas se vitoreó a ETA, cuatro días despuis del doble crimen de Vitoria.

Jon Juaristi, uno de los mas lúcidos analistas de lo que allí ocurre y por ello la bestia negra del PNV, ha dicho que HB busca una guerra civil.  Si ello es así, estarán contentos con lo ocurrido el sabado en las manifestaciones y después, con duros enfrentamientos entre nacionalistas y no nacionalistas. En una manifestación desfilaban los primeros bajo el lema de "ETA, para". En otra, los no nacionalistas (excepto la recalcitrante IU/EB, formación cuyo creciente mesianismo corre paralelo con su decreciente representatividad, camino de la marginalidad), detras del lema de "basta ya, ETA no ". Los eslóganes no esconden una simple diferencia terminológica sino algo más profundo. Mientras los segundos quieren que ETA desaparezca, los primeros quieren que ETA pare de matar pero que siga ahí vigilante porque eso les interesa objetivamente para su proyecto político.

Cada paso que el PNV da, especialmente después de su acuerdo con ETA plasmado en el pacto de Lizarra, es un paso más en el pantano en el que esta metido. Sus responsables principales Arzalluz, Egibar, Anasagasti y los silentes que forman su nivel de dirección, acaban de inventarse una conspiración como respuesta a las peticiones de dimisión de Ibarreche. No es extraño. La invención es la base del partido que fundó el racista Arana. Invención de una raza, de una geografía, de una historia. Las invenciones ,todas ellas basadas en el victimismo, es la sustancia del imaginario nacionalista.

Hay un conflicto político y un creciente conflicto civil y social. Es hora de que quienes de verdad mandan en Euskadi y que contribuyen a financiar el PNV ( porque suponemos que su tradicional financiación por la CIA ya no existe), digan a Arzalluz y sus acólitos, entre ellos el secundario Ibarreche, que hasta aquí hemos llegado y que se vayan a su casa a flagelarse intelectualmente. Esa es una primera condición necesaria, aunque lamentablemente, no suficiente. Pero sólo así pueden empezar a arreglarse las cosas. En caso contrario se demostrará que toda situación por mala que sea es siempre susceptible de empeoramiento.

Voluntarios
FEDERICO JIMENEZ LOSANTOS El Mundo  28 Febrero 2000

El golpe de Estado y la guerra civil conducidos por Lenin contra todos los partidos políticos de Rusia constituyen el episodio fundacional del totalitarismo contemporáneo. El fascista Mussolini, antes socialista, adaptó el golpismo clásico a la sociedad moderna según técnica inventariada por Malaparte. Los nacional-socialistas alemanes copiaron y perfeccionaron los métodos del terror soviético, desde la tortura a la deportación, y editaron en piel de toro el Pacto germano-soviético, hoy injustamente olvidado. Pero el gran archivo histórico sobre el triunfo del totalitarismo es y será la Alemania de Weimar, aquella democracia convertida en el huevo de la serpiente nazi.

La clave no fue, no podía ser nunca, sólo la fuerza o sólo el engaño, sino una Voluntad de Poder amasada con fuerza y engaño -hacha y serpiente-, aunque esencialmente basada en la voluntariedad de quienes se identificaron con un Poder sin límites para eliminar a los que no eran auténticos, genuinos, exclusivamente «alemanes». Y si el lento ascenso del nazismo y el progresivo envilecimiento de la sociedad alemana que le allanó el camino permiten estudiar al detalle la estrategia totalitaria, acaso no haya mejor libro que el de Goldhagen, Los verdugos voluntarios de Hitler, para seguir con precisión la evolución ideológica y la perversión moral de la sociedad vasca nacionalista, embarcada en un proyecto totalitario que encabeza evidentemente ETA pero cuya base de apoyo es cada vez más claramente el PNV. Hitler y Hindenburg.

La reacción del hermano nacionalista de Fernando Buesa, al confesar «sentimientos encontrados» ante el asesinato, ha sorprendido a muchos. Pero es idéntica a la escisión moral y física que produjo en las familias alemanas el proyecto nazi. Es la que viene provocando en las familias vascas el proyecto nacionalista desde Sabino Arana. El totalitarismo prospera sobre la ruina de la sociedad civil. El Estado dictatorial, que politiza los derechos humanos para aniquilarlos, se asienta en la eliminación de las asociaciones humanas básicas, como la familia. Pero además de violencia y engaño hace falta voluntariedad, complicidad, regocijo ante la posibilidad de asociarse a un Poder sin límites. Millones de personas colaboraron voluntariamente con Hitler, de principio a fin. Los «buenos alemanes» como los «buenos vascos», no fueron engañados. La esperanza para el País Vasco es que, a diferencia de Alemania, la izquierda y la derecha democráticas están unidas y dispuestas a resistir, acaso a luchar. En cambio, la pasividad cómplice de los comunistas ante los nazis es idéntica.

El síndrome del norte 
Por VICTORIA PREGO ABC  28 Febrero 2000

QUEDA ya poco por descubrir. El giro estratégico que algunos dirigentes del PNV han forzado en su partido en los últimos meses lo ha situado en un terreno muy peligroso que parecía haber sido superado hace décadas en esta España trágica que malvivió durante siglos en el cultivo de la incomprensión recíproca, el recelo, el odio y la muerte a palos entre próximos. La guerra civil culminó ese paseo por la propia destrucción pero, muerto Franco, que vivió avivando el recuerdo de aquel enfrentamiento, se supo que en la memoria de los españoles había quedado grabado a fuego la marca del inmenso error cometido y del infinito precio pagado. Luego vino el esfuerzo por conseguir que la discrepancia en nuestro país no saltara inevitable y salvajemente al terreno demasiado conocido de las palabras empleadas como espadas, del tiro, el navajazo o la bomba. Y se logró.

Los españoles consiguieron construir un país en que por fin era posible vivir y discrepar sin miedo a las represalias. En ese país y en ese marco político ha vivido el PNV durante estos veinticinco años dando muestras sobradas de que era un partido político más, dispuesto a defender en las urnas sus propuestas y a discutir sus ideas en el terreno de la paz, radicalmente alejado de la violencia, ni siquiera considerando a ésta como mal inevitable pero necesario para alcanzar un objetivo superior, que en ese caso tendría la tenebrosa condición de político-religioso.

Pero lo que hemos visto desde hace unos meses es que al Partido Nacionalista Vasco lo que le interesa por encima de todo es la consecución de ese objetivo, la realización de su imaginario. Eso lo que el PNV demostró en Vitoria hace dos días. Lo que parece que importa ahora mismo a los actuales dirigentes del PNV no es la existencia de ETA, ni cómo reconquistar la paz en esa tierra, ni cómo evitar el peligro inminente de que esa sociedad se rompa en tres, ni preguntarse cómo es posible que un partido que gobierna durante veinte años de manera ininterrumpida no se sienta pública y directísimamente responsable de un fracaso social tan clamoroso como el que el pasado sábado se hizo patente en las calles de Vitoria.

No se trata de eso para ellos. Se trata de sobrevivir atizando la idea de que la crítica al PNV o a sus representantes equivale a acosar al pueblo vasco (¿quién ha olvidado aquella acusación de «enemigo de España» que los franquistas lanzaban contra todo opositor a su régimen?). Ahora, atisbado el riesgo de quedarse sin imágenes, sin paraíso o sin los feligreses suficientes para ganarlo, los dirigentes del PNV han optado por mover la barca para que se agite y cabecee de manera tan amenazadora que ya no sea posible para los pasajeros la discusión serena sobre el rumbo a tomar porque ya no quede sitio más que para la reacción rápida, visceral, de quien se ve en la necesidad de evitar el naufragio a base de mantener de pie al barquero tambaleante.

Arzalluz, Egibar, Ollora, están cayendo en la conocida tentación de envolverse en la bandera patria para forzar al pueblo a vitorear a ojos cerrados y corazón abierto al envoltorio ultrajado y, de paso, a quien se parapeta dentro de él.

De momento, ese es el terreno que parece estar queriendo delimitar el PNV: el de la confrontación encendida, el de las emociones, el de los sentimientos. No busca la reflexión, busca el impulso. Pero esa es hoy una apuesta suicida para la comunidad vasca. A los demás corresponde, por lo tanto, respirar profundamente, contar hasta diez y devolver la discusión al terreno de las ideas, de los proyectos, de los programas electorales. Sin hacer concesiones pero sin atizar fuegos. Nuestra historia está plagada de ejemplos de dirigentes políticos que condujeron a la población por caminos descendentes que no tuvieron luego marcha atrás. Así que calma. Aunque algunas hayan salido marcadas, las cartas están ya sobre la mesa. Que se vean bien y que los ciudadanos juzguen. De eso se trata ahora. Pido tiempo. Tiempo y sosiego para que esa comunidad no se rompa en tres pedazos que luego serían mil y luego nada.

Hacia la guerra civil
GABRIEL ALBIAC El Mundo 28 Febrero 2000

Pero, ¿de qué diablos están hablando? En su literalidad, las fórmulas son casi indistinguibles: ¡Basta ya ETA! por un lado, ¡Alto a ETA! (es la traducción más aproximada de ¡ETA gelditu!) por el otro. Fijar el matiz semántico exigiría un refinamiento digno de los más hiperangélicos teólogos bizantinos. Y, sin embargo, sus efectos de connotación identificatoria han sido fulminantes. Tras una pancarta, PP y PSOE. Tras la otra, PNV y EA. Es la exterminadora lógica de la simplificación: patriotas españoles frente a patriotas vascos. El acontecimiento que da origen a la manifestación -dos más, entre los ya casi incontables asesinatos sin sentido en las provincias vascongadas- se pierde en la noche y en la niebla. La retórica enfatiza otro choque. Insoluble, éste. Entre Gobierno vasco y Gobierno español. O, peor aún, entre vascos y españoles.

Asisto a esta locura con el callado horror de quien contempla, a lo lejos, dos trenes converger, forzando máquina, hacia un cataclismático punto de impacto. ¿Hay algo más desazonador que asistir a dos asesinatos sin sentido? Sí. Ver, de pronto, emerger de esos asesinatos un sentido. Monstruoso, en la medida misma en que aceptado como inevitable: el contrapuesto sentido de las locomotoras sin frenos. La lógica de las consignas hostiles, bajo las cuales no hay significación alguna (quién diablos puede distinguir, en frío y con un diccionario en la mano, ¡alto! de ¡basta ya!...), sólo connota una cosa: el arrasador imperio de una retórica de guerra, de una retórica de guerra civil, para llamarla por su verdadero nombre.

Es una estrategia suicida. Lo más verosímil es que ni siquiera sea una estrategia: sí, la pulsión irrefrenable de una sociedad enferma. 32 años (¡se dice pronto, 32 años!) pegando tiros, 32 años de desarraigo, de desgarro social, familiar, personal, 32 años marcados por la ambigüedad, el doble lenguaje, la esencial distorsión que induce un mundo horadado por las galerías de lo clandestino, 32 años de muertos, cárceles, secuestros, tortura, 32 años de ETA y batallones vascoespañoles, de ETA y GAL, de ETA y Galindo y Barrionuevo y Vera, de ETA y de todas las enfermedades crónicas que ETA ha inducido en los aparatos garantistas del Estado, no transcurren en vano. El cáncer ha proliferado demasiado. Y todos -sin excepción y en distinta medida- estamos enfermos. Tal vez, terminales.

Ninguna esperanza tengo. Mi última partícula de optimismo se la llevó por delante el fugaz alto el fuego y su necia ruptura. Soy sólo espectador de ese relámpago: sobre una sola vía, dos trenes afrontados. A toda caldera. Nada evitará el choque. Luego, la gran llamarada.

Las frases 
Por JAIME CAMPMANY ABC  28 Febrero 2000

HOY es domingo y de nuevo febrero nos regala un sol de primavera anticipada. Florecen los almendros, florecen los ciruelos y florecen las encuestas electorales. Florecen también las frases en los labios de los políticos. Ellos, tan mirados, estallan en frases durante la campaña como los arbolitos estallan en flores y yemas. Cada cuatro años, los políticos dan una cosecha de frases. Lo más probable es que hoy se coma en casa arroz, arroz con verduras, murcianas a ser posible, y si Dios es servido de ello, arroz con longaniza y costillejas de cerdo, que sale rojo del pimentón de la longaniza, o sea, como el centro-izquierda, paella de pollo o de mariscos, risotto italiano con hongos o con trufas, el Señor sea loado.

Vienen a comer los nietos, los Campmany, Jaime, toma nísperos, esto no se acaba, majos, y Cristina, y los de mi hija Beatriz, que son medio baturros, y que su padre se come por los pies a Agustina de Aragón, al general Palafox, a Baltasar Gracián y a don Francisco de Goya, y menos mal que le tiene un respeto a Luisa Fernanda Rudí. Acaban de traerme al tajo del ordenador una tacita de caldo de esos que resucitan muertos, incluido el cadáver histórico de Javier Tusell, con una copita de Oporto, El Puerto, que a lo mejor tendríamos que decir Acoruña, escrito así, juntos el artículo y el nombre, para evitar conflictos estúpidos, y al cabo de ocho o diez generaciones ya no habría problema. Ya se sabe que los conflictos lingüísticos dan mucho juego.

Por ejemplo, contento se ha puesto don Jordi Pujol con esa intromisión de los Estados Unidos en el conflicto lingüístico de Cataluña. Se ha encampanado el Honorable y ha dicho que un país que aplica la pena de muerte no tiene autoridad para hablar de derechos humanos. Eso es verdad, pero lo que hay que ver es si tienen los yanquis alguna razón o no tienen ninguna, porque ya se sabe que la verdad es la verdad, dígala Agamenón o su porquero, y tener la razón es una cosa, y tener criterio u opinión de autoridad es otra. La campaña se llena de frases. Rodrigo Rato acaba de decir algo muy razonable. Esto, más o menos: «Claro está que los que han protagonizado las privatizaciones son amigos. Pero lo que importa es saber si lo han hecho bien.»

Margarita Mariscal de Gante ha dicho una brava cosa. «A pesar de todo lo que se ha dicho, el Gobierno ha respetado escrupulosamente la independencia judicial.» Bueno, en realidad, lo que tendría que haber dicho la ministra de Justicia es que «el Gobierno ha respetado escrupulosamente la dependencia de algunos jueces». Lo de «escrupulosamente» me parece que es mío, porque escribo de memoria y ya se sabe que padezco una amorfa tendencia al barroquismo. No creo que le haga falta a nuestra ministra que se le den los nombres de los jueces dependientes, porque los conoce y los soporta y los sufre y los tolera al mismo tiempo que el cronista.

Dice el editorialista de «El país» que ya, a estas alturas, no sólo los más inteligentes del Partido Popular saben que pueden perder, y analiza las encuestas con su habitual estilo, es decir, con «hostil objetividad». Hombre, claro. De las urnas puede salir cualquier cosa, bucentauros, hipogrifos, canéforas o parcas, almunias y ciscares. Pero, con todo, parece que «El país» sobrevalora de manera importante su propia influencia. En todo caso, tendrían que reunirse en una indecente cama redonda todos los que no son Partido Popular. Frutos besándose con Pujol, Hermoso con Arzalluz y Beiras con Pedro Pacheco. Es decir, se reproduciría el «pacto a la balear», eso que José María Aznar ha saludado con la famosa frase romanonesca: «¡Joder, qué tropa!»

División 
Por Ramón PI ABC  28 Febrero 2000

ERA inevitable que los acontecimientos de la semana oscureciesen la trepidación electoral de la campaña que empezó el viernes. En sus suplementos digamos «político-sociales» dominicales, los diarios de circulación nacional han preferido prestar más atención a la profunda división del País Vasco: «Dos hermanos, dos países» («Crónica», de El Mundo), un artículo de Tomás Fernández Aúz sobre los hermanos Fernando y Jon Buesa, el uno en el PSOE, el otro en el PNV, el uno asesinado por ETA y el otro en la «otra» manifestación del sábado, en la que no estaban ni su cuñada ni sus sobrinos. «El PNV en la encrucijada» («Domingo express», de Diario 16), sobre las tensiones internas en el Partido Nacionalista Vasco. «Terror en campaña» («Los domingos», de ABC), amplio despliegue sobre la situación en aquella tierra atormentada. «El día en que cambió todo» («Revista del domingo», de La Vanguardia), con artículos de Antoni Batista («Rebelión en el PNV») y Bru Rovira («Otra vez el silencio»), y una entrevista con el senador socialista por Álava Javier Rojo, cuyo titular es tremendo: «Arzalluz no sabe lo que son las víctimas». El reportaje que da título a la portada lleva este sumario: «Los asesinatos de Fernando Buesa y su escolta rompen la estrategia nacionalista para la paz y reabren todas las heridas de Euskadi». Entrevista con Agustín Ibarola en «Domingo», de El País, de la que extraigo estas frases: «A mí me “marcaron” el caserío, pero primero hubo políticos nacionalistas que me señalaron con el dedo». «Existe un terrorismo cultural que el Gobierno vasco practica y del que nunca se habla». «Los actuales dirigentes nacionalistas están produciendo una ideología y una estrategia absolutamente nazi».

Esto, por lo que respecta a los suplementos. Pero la manifestación del sábado también acaba mandando en algunas portadas y se impone a los episodios de la campaña electoral. Así, ABC destina la suya a dar una gran fotografía con la cabeza de la manifestación no nacionalista, que recoge la pancarta, cuyo lema «Basta ya» hace las veces de enorme titular. En el titular propiamente tipográfico, se dice que «El PNV se olvida de Buesa y de sus asesinos y hace de la manifestación un mitin para salvar a Ibarretxe». El País titula abriendo su edición: «La doble protesta contra ETA en Vitoria ahonda la división de los vascos». El sumario va en la misma dirección apuntada por ABC, lo que no tiene nada de particular, porque el hecho fue ostentoso: «El PNV convirtió su manifestación en un acto de desagravio al “lehendakari”». La Vanguardia resume lo acontecido en Vitoria en el gran titular de su portada: «Clamor popular contra ETA en un clima de división», y en uno de sus sumarios presta más atención que sus colegas a una tercera manifestación: «La contramanifestación abertzale de EH reúne en San Sebastián a miles de personas». Y El Mundo, que titula a toda página su portada con la entrevista hecha a José María Aznar, selecciona para el gran titular el asunto vasco: «“Estella es incompatible con la paz, pero al PNV le preocupa más Ermua que ETA”». La fotografía de su portada también recoge la cabeza de la manifestación de PSOE y PP de Vitoria, pero la foto va «pelada» y no aparece el lema de la pancarta.

Pedro J. Ramírez, en su sólito artículo de los domingos en El Mundo, ha buscado como titular dos palabras que coloca entre comillas: «“Sentimientos encontrados”». Corresponden al hermano de Fernando Buesa, Jon, militante del PNV, en sus respuestas a Tele 5 y a la entrevista de Manuel Antonio Rico en su programa «Veinticuatro Horas», de RNE-1, que el periódico reproduce en su gran reportaje del suplemento «Crónica». El director del diario comenta: «Era para no creérselo. En ambas ocasiones lo que había subrayado aquel hombre era que tenía “sentimientos encontrados”. O sea que por un lado estaba destrozado e indignado por el asesinato de su hermano, pero por el otro...»

Mal ruedan las cosas en el País Vasco. Diario 16 («Contra ETA desde la división») vuelve también la mirada hacia el Partido Nacionalista Vasco: «No parece viable una normalización del País Vasco que no cuente con el PNV, pero esto exige que se imponga la sensatez, una cualidad de la que estos días se ha alejado el equipo de Arzalluz. Tampoco habrá salida sin contar con esa mitad de los electores que no vota nacionalista y que no es menos vasca que la otra mitad». Cierto, pero, ¿qué va a ocurrir con esa mitad el día 12 de marzo? ABC ve así en su editorial («ETA, en campaña») lo que puede pasar en estas elecciones: «Se puede decir que el País Vasco afronta la campaña con una situación de evidente riesgo para las libertades políticas de los ciudadanos no nacionalistas (...) En general, existe un temor fundado a que el mensaje de abstención activa de HB se convierta en un programa perfectamente diseñado de coacción y amenazas a los ciudadanos, que puede alcanzar su mayor intensidad el mismo día de las elecciones».

Otra Ermua no fue posible
Lorenzo Contreras La Estrella  28 Febrero 2000

En su larga carrera de crímenes, ETA ha cometido pocos errores, si por error se entiende una consecuencia negativa para los intereses de la banda. La búsqueda del caos y la confusión en la sociedad y en el conjunto del Estado ha sido siempre el gran objetivo. Sacar beneficio del río revuelto ha resultado para la lógica del terrorismo su suprema explicación, ya que no justificación. La atrocidad más grande ha sólido ser siempre la más pensada. No es lo mismo el tiro en la nuca en plan descuidero y furtivo que, pongamos por caso, el atentado de Hipercor. Tampoco es lo mismo, aun dentro de la equivalencia como drama humano, mantener el día a día del crimen rutinario que alterar la cualificación política de la acción terrorista mediante la selección especial de una víctima predeterminada.

Es lo que ha ocurrido con el asesinato del portavoz parlamentario socialista vitoriano Fernando Buesa. Crimen sin duda de alta cualificación. Buesa, ex vicelehendakari y en los últimos años tábano de los nacionalistas democráticos y no democráticos, garantizaba a ETA una muerte resonante y terriblemente polémica. Corría con ello un riesgo la banda: la repetición del clima generado por el asesinato del concejal popular de Ermua Miguel Angel Blanco.

No ha sido así. En Ermua y con Ermua reaccionó espontáneamente la sociedad, perturbando los planes de los partidos y proyectando sobre el ámbito nacional e internacional la peor y más odiosa cara de ETA. Fue el error de la banda y el aviso a los políticos. El desconcierto global. Cualquier aureola que la organización terrorista pudiera lamentablemente tener entre quienes la valoran como formación patriótica para la liberación de un pueblo supuestamente oprimido, experimentó un notable eclipse. Y el Gobierno central, el vasco y los partidos políticos de ámbito estatal y autonómico quedaron desconcertados ante el hecho de que un movimiento espontáneo de la sociedad marcara por primera vez la pauta de la deseable respuesta.

Ahora, con el asesinato de Fernando Buesa y de su escolta, perpetrado de la manera más cruel, sanguinaria y alevosa, no hubo en el entorno político una reacción desconcertada. Otra cosa es que haya sido especialmente colérica. Lo cual no impidió el control de sus límites. Al contrario que en Ermua y en los días marcados por aquel acontecimiento, la iniciativa de la protesta ha sido políticamente calculada. El lehendakari Ibarretxe se apresuró a convocar una manifestación pública, sabedor de que sería imparable. Todo, por tanto, controlado. Y para sellar los labios de sus oponentes políticos anunció que se rompía  el pacto parlamentario con EH "a todos los efectos". No convenía a nadie sobre la efectividad de esa teórica ruptura. O a casi nadie. Pero ensayaba una justificación a modo de argumento.

Ermua, dadas las circunstancias, no podía haber más que una. Los políticos no se han dejado sorprender en el sentido de verse rebasados por el tamaño y la intensidad de la reacción callejera. Y ETA, por consiguiente, ganaba. Sus acólitos podían incluso organizar una contramanifestación poco después e incluso simultáneamente. Por otra parte, con el frente de Lizarra en plena vigencia la banda sabía que sus socios no violentos, sobre todo el PNV, lograría responder preservando la integridad del pacto soberanista y territorialista.

Nada cambiaba, pues, y al mismo tiempo ETA se anotaba un nuevo trofeo que incorporar a su panoplia de fechorías. Garantizado el estruendo del crimen, sólo faltaba que los políticos discreparan  en la contraseña de la manifestación . La pancarta, como esa especie de cruz de guía en las procesiones religiosas, se convertía en el símbolo de la discordia. Y una sola palabra, pero semánticamente decisiva, bifurcaba los rumbos de la protesta. Mientras los socialistas y populares, con la familia de Buesa al frente, aplicaban al letrero una lógica consistente en pedir que ETA desaparezca (ETA, no), los nacionalista y adláteres escogían otro mensaje, concretamente uno que sin cuestionar la existencia de la banda le pidiera , rogara o implorara que, por favor deje de matar (ETA, para).

Era algo más que un matiz expresivo. Concretamente la diferencia que va de la condena del autor a la condena del hecho. O sea, ETA nunca podrá tener razón, según los primeros, y ETA tiene una razón de existir, política e histórica, aunque el nuevo crimen sea digno de especial repudio, según los otros.

En otras palabras: esto no tiene arreglo. ETA sabe jugar con el tiempo. Hará posiblemente una pausa antes de volver a sus procedimientos de siempre. Hay que seguir contando con los asesinatos, estragos y secuestros. Si necesita uno más de sus desafueros, lo perpetrará. Las elecciones del doce de marzo tienen que ser para ETA las elecciones de la abstención en el País Vasco. Nada mejor para tal objetivo que incrementar el miedo.

Después del doce de marzo, ¿qué?. Ibarretxe dijo poco antes del asesinato de Buesa  que después de esa fecha empezaría a amanecer. Lo dijo en un club de opinión de Madrid.

Condena al Constitucional 
Por Jorge TRIAS SAGNIER ABC  28 Febrero 2000

QUE el Reino de España sea condenado por violación de derechos fundamentales en el Tribunal Europeo de Derechos Humanos es algo que debería preocuparnos. Pero si la condena se produce por violaciones por actuaciones del Tribunal Constitucional, nada menos que por conculcar el principio de administrar justicia con las debidas garantías (proclamado en el artículo 6.1 del Convenio Europeo), la preocupación se convierte en alarma. Según acaba de resolver el Tribunal Europeo, nuestro Constitucional ha violado en dos ocasiones ese derecho a un proceso con las debidas garantías.

En el primer caso, en una providencia de la Sección Primera por la que no admitía un recurso de amparo, dejando sin posibilidad de recurrir a una viuda, a la que se exigió una fianza desorbitada, en un asunto en el que se discutía la indemnización por la muerte del marido en accidente de circulación. En el segundo caso, el Pleno pronunció una sentencia, el 2 de octubre de 1997, de la que fue ponente el actual presidente Cruz Villalón, en la que se consideró que el día a partir del cual comenzaban a correr los plazos para recurrir era la fecha que aparecía en la resolución judicial, y no la fecha de la notificación. Contra tal disparate jurídico la doctrina formuló durísimas críticas, entre ellas una del catedrático Jesús González Pérez; y desde esta columna censuré, también, ese dislate. El boletín del Colegio de Abogados, que llega a más de 40.000 colegiados, reprodujo esas severísimas opiniones.

Afortunadamente, tres magistrados (Gimeno Sendra, Ruiz Vadillo y Jiménez de Parga) emitieron un voto particular en el que se discrepaba de la mayoría, con tan sólidos argumentos, que ahora ha hecho suyos el TEDH. Resulta un poco sonrojante que en el exterior se vaya conociendo la mala jurisprudencia del TC, al margen de la que comentamos, en errores tan graves como la sentencia de la Ley del Suelo, rechazada por rara unanimidad por todos los expertos, y la sentencia que excarceló a la denominada «mesa nacional» de HB, igualmente criticada, por unos u otros motivos, por gran número de penalistas, sentencia que tengo recurrida ante el Tribunal de Estrasburgo en nombre de la Asociación de Víctimas del Terrorismo.

Confiamos que esa doble condena del TEDH sea un buen aviso para que nuestro Tribunal, máximo garante de los derechos fundamentales, no vuelva a incurrir en violaciones de los mismos.

Fractura en Euskadi
Pablo Sebastián La Estrella  28 Febrero 2000

La manifestación rota en Vitoria con pancartas a favor y en contra del lendakari Ibarretxe es una prueba mas de la fractura social que los líderes políticos de una y otra parte están frecuentando con unos discursos de claro tinte electoral. Unos discursos en los que se están poniendo en juego las instituciones vascas que es, precisamente, lo que ha buscado subrayar ETA con su criminal atentado del pasado martes.

No solo recordaron que la tregua está rota y que siguen despreciando el derecho a la vida, la democracia y los Derechos Humanos sino que, además, desprecian y quieren dinamitar las instituciones vascas democráticamente elegidas. El discurso del PP es, en esto, tan arriesgado como la relación del PNV con HB, aunque los de Arzallus hayan roto, por su parte, el pacto de legislatura que mantenía con EH en el Parlamento Vasco hoy marcado con la sangre de dos inocentes.

La campaña electoral no discurre por los solos derroteros de la política sino de la excitación. Es cierto que ETA provoca el enfrentamiento para ser ellos, los ausentes de las urnas, los primeros protagonistas del debate nacional. Y el PP ha escogido esta bandera y su obsesión contra el PNV con la misma furia que el PNV lo hace contra el PP. O que el PSOE, mas moderado como IU en el debate nacionalista, alimenta su discurso con las "stokcs options" de Telefónica.

Todos ellos, nacionalistas y españolistas, están apoyados y jaleados en sus respectivos y casi oficiales medios informativos, los que vemos alineados en la campaña con una militancia ideológica y política nunca vista en la historia reciente de las elecciones generales españolas.

La herida civil y social que se está abriendo en el País Vasco -donde antes la tensión en la calle solo era entre demócratas y las gentes de ETA y HB y ahora también alcanza a españolistas y los nacionalistas en general- tendrá difícil curación. Los primeros dirigentes de la política deben buscar un sendero mas integrador que cuide no dañar para siempre las instituciones vascas que tienen su origen y legitimidad en la Constitución.

Es verdad que el PNV, tras los incidentes del funeral de Fernando Buesa, usó la manifestación para dar apoyo al lendakari Ibarretxe. Pero también es cierto que PP y PSOE no debieron consentir una manifestación partida por dos ni pancartas contra Ibarretxe entre sus seguidores. Al final el acto político de repulsa a ETA se convirtió en un triunfo de ETA, en un pulso entre nacionalistas y españolistas. Una tensión a cuyo paso han salido los portavoces de IU y, sobre todo, el líder de CiU, Jordi Pujol, pidiendo que no se utilice el terrorismo en campaña electoral.

Va a ser muy difícil que esto ocurra porque el debate de las Españas unitaria y federal que, cada uno por su lado lideran Almunia y Aznar, está detrás de todo esto. Ayer Aznar después de un duro ataque al PNV ligaba su discurso diciendo que el PSOE tiene pactos con independentistas en alusiones a los acuerdos del PSOE con BNG, Esquerra y grupos mallorquines en los gobiernos autonómicos o en municipios. Acuerdos como los que el PP mantuvo con el PNV y CiU (los firmantes de la "Declaración de Barcelona") hasta hace pocas semanas.

Por este camino de las dos España horizontales (izquierda y derecha) y verticales (unitaristas y nacionalistas) vamos todos bastante mal. Aquí en las últimas horas las instituciones del País Vasco han sufrido un gran deterioro, se han perdido dos vidas ejemplares, aumentó la tensión entre todos los habitantes del País Vasco y ETA mantuvo su protagonismo criminal.

Frutos: las urnas contra ETA
El Mundo  28 Febrero 2000

PAMPLONA.- El candidato de Izquierda Unida a la Presidencia del Gobierno, Francisco Frutos, aseguró ayer que Euskadi no necesita defender sus reivindicaciones con el coche bomba o con el tiro en la nuca, porque goza de una amplia libertad y es incluso una parte «más enraizada» del Estado español que otras.

Por ello, apostó por vencer a ETA en las urnas y pidió a la banda que reflexione y encierre sus «demonios asesinos allí de donde no deberían haber salido nunca». En un mitin celebrado en la localidad navarra de Ribaforada, único municipio navarro donde gobierna IU, Francisco Frutos calificó de «expresión de cobardía» el hecho de «no atreverse a defender los postulados políticos democráticamente».

La encrucijada vasca
JOSÉ LUIS DE LA GRANJA SAINZ El País  28 Febrero 2000

En la dramática noche del 18 al 19 de julio de 1936, el Partido Nacionalista Vasco se vio obligado a adoptar la decisión más trascendental de toda su historia y, con dudas y sin entusiasmo, se posicionó a favor de la República española y en contra del golpe militar, pues la lucha se planteaba "entre la ciudadanía y el fascismo", según decía la famosa nota publicada por el periódico Euzkadi, portavoz del PNV, al día siguiente. Sabemos por el testimonio de Juan Ajuriaguerra, su hombre fuerte, que la clave de esa decisión fue la inminente aprobación del Estatuto de autonomía para el País Vasco, prometido por el Gobierno del Frente Popular e imposible de conseguir con los sublevados. El PNV acertó con esa toma de postura democrática y logró subsistir tras la guerra y la dictadura, a diferencia de la Lliga Catalana de Cambó, que apoyó al bando franquista y se extinguió.

Afortunadamente, la situación actual de España y de Europa no tiene nada que ver con la conflictiva coyuntura de los años treinta que condujo a la guerra civil y a la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, Euskadi se enfrenta hoy a un dilema similar al de entonces: tiene que escoger entre la democracia o el fascismo, entre la libertad o la barbarie. La presidenta del Parlamento Europeo, Nicole Fontaine, ha tachado el doble asesinato de Vitoria de "acto de barbarie indigna de toda sociedad civilizada" y ha resaltado que "nuestras democracias deben ser fuertes y vigilantes", como han demostrado al rechazar al nuevo Gobierno austriaco por la participación de la extrema derecha de Haider. Esta actitud es lo contrario de la política suicida de apaciguamiento y claudicación de las democracias occidentales ante el ascenso del nazismo alemán de Hitler.

Como ha declarado el ex alcalde nacionalista de Vitoria José Ángel Cuerda, existe un fascismo vasco que hay que erradicar. Su última y más horrenda manifestación ha sido el asesinato del parlamentario socialista Fernando Buesa y de su escolta, Jorge Díez. Se trata de un crimen fascista, como lo fue el asesinato del diputado socialista italiano Matteotti por el fascismo de Mussolini en 1924. ETA es el fascismo vasco que nos oprime y es el último vestigio que sobrevive a la dictadura de Franco al cabo de un cuarto de siglo de la muerte del dictador.

Por eso, hoy como en 1936, el PNV tiene la enorme responsabilidad política de responder claramente al grave dilema de democracia o fascismo. Al igual que entonces, la neutralidad es imposible, por lo cual el partido mayoritario en Euskadi debe afrontar con firmeza el reto que ha lanzado ETA a toda la sociedad vasca. Y basta ya de la equidistancia que ha mantenido últimamente entre dicha organización terrorista y el Gobierno español, pues debe saber distinguir entre los enemigos de la libertad y los adversarios políticos.

El PNV tiene que darse cuenta de una vez que sus enemigos no son los partidos no nacionalistas, que representan a casi la mitad de la población vasca y a más de tres cuartas partes de la población navarra. Sin contar con ellos es imposible que Euskadi sea un país plural y democrático. El mayor enemigo de éste y, por ende, del PNV es ETA, que, junto con su entorno del MLNV, está destruyendo moral y materialmente la Euskadi que se ha ido construyendo por todos, y de forma especial por el PNV, a lo largo de los dos últimos decenios.

Con el atentado de Vitoria, ETA ha atacado más brutal y frontalmente que nunca a Euskadi en sus instituciones fundamentales de autogobierno: desde el propio Gobierno vasco (del cual Buesa fue vicepresidente y consejero) hasta la Ertzaintza (en la persona de Jorge Díez), pasando por el Parlamento vasco (Buesa pertenecía a él desde 1984 y era el portavoz del grupo socialista) y las instituciones forales (fue también diputado general de Álava y miembro de sus Juntas Generales).

Ante tamaño ataque, el Gobierno de Ibarretxe no ha tenido más remedio que romper su pacto de legislatura con Euskal Herritarrok, ya en suspenso desde el anterior asesinato de ETA en Madrid en enero. Pero dicha ruptura llega tarde y no es suficiente si no se produce también en otras instituciones, como los numerosos ayuntamientos en los que el PNV y Eusko Alkartasuna gobiernan con EH. Además, resulta contradictoria con la vigencia del Pacto de Estella, origen de ese pacto de legislatura, porque es un contrasentido romper una parte de la alianza y mantener otra tras sucesos de la gravedad de los acaecidos.

El PNV no puede repetir ahora lo que hizo al poco tiempo del asesinato de Miguel Ángel Blanco, cuando actuó en contra de las declaraciones del entonces lehendakari Ardanza y de la Mesa de Ajuria Enea para aislar políticamente a Herri Batasuna por ser cómplice de aquel crimen fascista. Si Estella fue consecuencia de Ermua, Vitoria debe ser el fin de Estella, un acuerdo que de hecho ya está "muerto", según ha manifestado el parlamentario del PNV Joseba Arregi.

Pactando con todo el nacionalismo radical en 1998, el PNV (al igual que EA) hizo una arriesgada apuesta al unir en un mismo proceso la pacificación y la construcción nacional. En realidad, el Pacto de Estella no supuso más democracia, sino la creación de un frente nacionalista por la autodeterminación hacia la independencia de un país inventado y rebautizado con el nombre de Euskal Herria.

Desde el final de la tregua de ETA, y sobre todo desde los recientes asesinatos cometidos por la banda terrorista, esa apuesta del PNV ha fracasado rotundamente, como han admitido los miembros más críticos con su nueva estrategia soberanista. Ante ello, al PNV sólo le queda esta disyuntiva: o reconocer su error y dar marcha atrás, rompiendo definitivamente con Estella, o empecinarse en él y persistir en su alianza con HB, el brazo político de ETA. En este último caso, el PNV camina hacia su suicidio político, pues el frente de Estella no le ha aportado ningún fruto positivo, según ha quedado patente en las dos últimas elecciones, salvo que le baste como escudo que le preserva de los ataques de la abertzale borroka. Si para algo ha servido Estella ha sido para deslegitimar el Estatuto de Gernika y las instituciones autonómicas, gobernadas principalmente por el PNV, para dar alas al nacionalismo radical, que ha crecido a costa del moderado, y, en último término, para el rearme de ETA, que ha engañado y ha tendido una trampa al PNV, quien ha caído en ella y se ha metido en un callejón de difícil salida.

Ésta sólo es posible si el PNV abandona el discurso y la estrategia del abertzalismo radical y retorna a su tradición centenaria de moderación, autonomismo y alianzas con fuerzas no nacionalistas, que le han proporcionado sus mayores éxitos políticos. Empero, si sus actuales dirigentes no son capaces de realizar una autocrítica y de cambiar profundamente el rumbo político seguido en los dos últimos años, deberían plantearse su dimisión y dejar paso a aquellos políticos jeltzales que han continuado defendiendo el Estatuto de Gernika como un hito histórico y el mejor marco de convivencia para la gran mayoría del pueblo vasco.

Arzalluz y Egibar, los máximos promotores de la apuesta fallida de Estella, deberían imitar el ejemplo de sus predecesores, Aguirre e Irujo, quienes corrigieron pronto su error de Estella de 1931, rompieron su alianza con el carlismo en 1932 y defendieron la democracia española y la autonomía vasca en la guerra civil contra los mismos carlistas. Si Arzalluz y Egibar se niegan a reconocer y a rectificar este segundo error de Estella, es porque carecen de la gran talla política del lehendakari Aguirre y del ministro Irujo, los dirigentes más relevantes del nacionalismo vasco durante el siglo XX.

En un artículo reciente escrito con el profesor Santiago de Pablo hemos concluido que la encrucijada vasca actual es en buena medida la encrucijada del PNV, el cual debe optar por consolidar el país realmente existente, la Euskadi del Estatuto de Gernika, o por soñar con ese país de ficción que es la Euskal Herria del Pacto de Estella, la nación imaginada por y para los abertzales exclusivamente. Ante ese dilema, el PNV debe saber que su proyecto de construcción de esa Gran Euskal Herria virtual, que se extienda de Bayona a Tudela, puede provocar la destrucción de la Euskadi actual, porque cuanto más soberanismo pretenda menos territorialidad conseguirá, hasta el punto de que su intento de anexión de Navarra podría terminar en la secesión de Álava. No en vano la historia del siglo XX ha demostrado que el sueño de crear una gran patria irredenta suele acabar a menudo en una pesadilla.

José Luis de la Granja Sainz es catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad del País Vasco.

Un país partido por la mitad
XAVIER VIDAL-FOLCH El País  28 Febrero 2000

"¡Si parece que hemos puesto nosotros las bombas¡", protestaba ayer un Xabier Arzalluz tronante y victimista durante el mitin del PNV en el polideportivo donostiarra de Anoeta.

Pues eso es exactamente lo que ocurre: a muchos les parece que el gran partido nacionalista fue demasiado lejos en su estrategia de atraer a la civilización a la rama política de ETA. Que no se ha desenganchado lo bastante tras los atentados. Que la ruptura de los lazos parlamentarios con EH debería haberla trasladado a las demás instituciones. Que urge un cambio en su planteamiento, porque en vez de moderar a los nacionalistas radicales ha radicalizado a los moderados; en suma, que, en vez de ganar el PNV al terrorismo, ha sido éste el que le ha goleado.

No parece que vaya a asumir esas críticas y sugerencias, al menos hasta después de las elecciones. Quizá tema que reconocer el fracaso de una estrategia -la del pacto de Estella- lleve consigo la exigencia de dimisión a quien la ha puesto en marcha, como reiteran los dirigentes del Partido Popular.

Pero dimitir no es siempre un imperativo categórico. También el PP propugnaba en anteriores elecciones el cumplimiento íntegro de las penas para los condenados por terrorismo y bramaba contra el reagrupamiento de los presos etarras y, en cambio, al llegar al Gobierno, afortunadamente, comprendió la inutilidad de sus propuestas e hizo todo lo contrario.

El acto de contrición y la redención de la culpa, previo propósito de la enmienda, forman parte de la doctrina católica, sólido fundamento ideológico del PNV. Quien peca no está obligado a suicidarse. Puede optar al perdón de sus faltas, sobre todo si cree haberlas cometido con la mejor intención.

No habrá enmienda inmediata, a juzgar por la peregrina teoría expuesta ayer por el portavoz Josu Jon Imaz, según la cual portar pancartas diferenciadas con el lema "ETA no, basta ya" induce "polémica y crispación". Tildó por ello a populares y socialistas de "desleales" y equiparó esa actitud a la mantenida por los postbatasunos hace seis semanas. Pero entonces no acusó a éstos de deslealtad.

Sólo un increíble interés cortoplacista explica que el lema "ETA, no" pueda considerarse provocador. La negativa a descalificar rotundamente a los violentos obedece al objetivo de no molestar a los votantes radicales, para captar su voto, aprovechando que la cúpula de EH les llama a la abstención.

Los últimos sucesos plasman que la división política se ha trasladado a la sociedad. El País Vasco aparece hoy fracturado en dos mitades, los nacionalistas y los vascos a secas. Lo lamentó ayer Felipe González, comparando este drama con la situación de hace cuatro años.

Si media sociedad decide romper las unidades aparentes tantos años mantenidas, será porque decide que le es imprescindible para expresar sus ideas. Sobre todo si ha sido excluida en paquete de su Gobierno, si percibe que es éste quien ha roto con ella.

¿Se puede evitar la fractura tratando a los proetarras con guante de seda y a los demócratas simplemente vascos de desleales?¿Se puede alcanzar la independencia con la mitad de los votos y con la otra mitad en contra?

Más acá del examen de conciencia sobre la atribución de responsabilidades, le convendría al PNV examinar los resultados de su radicalización. El bloque nacionalista se ha erosionado en los tres últimos comicios. Tras el asesinato de Fernando Buesa, parece probable que el propio PNV desaparezca, en términos parlamentarios, de Álava, perdiendo su único diputado (llegó a tener dos). Se confirmaría así la ley según la cual a más radicalidad soberanista , más pérdida -electoral- de territorios sufre.

Arzalluz optó por Estella convencido de que conseguiría así la paz, lo que evitaría la pérdida de sus votos en favor del PP, anulando al tiempo el acoso de los radicales, por vía de absorción. Y que culminaría su personal misión histórica de redención mosaica.

Los hechos revelan que ha fracasado en el intento. Perseverar en él conlleva el riesgo de abandonar la aspiración primera de un partido nacionalista, y desde luego de cualquier Gobierno: representar a toda la nación, o al menos obtener su respeto. Ardanza jamás ninguneó a la mitad de su pueblo, por eso era respetado. Ibarretxe tiene que salir de las iglesias por la puerta de servicio. Ésa es la pendiente.

Arzalluz y las dos Euskadis
EMILIO LAMO DE ESPINOSA El País  28 Febrero 2000

El doble asesinato de Fernando Buesa y Jorge Díez debe poner punto final a la aventura iniciada por el PNV con ocasión del Pacto de Lizarra y continuada con el propio acuerdo de investidura con EH. En uno y otro pacto las fuerzas nacionalistas se comprometían a rechazar todo uso de la violencia; pues bien, ETA ha asesinado no una sino tres veces, pero HB se limita a "lamentar" el suceso -como si fuera un rayo caído desde las alturas-, y el mismo PNV prefiere decirle a ETA que "pare" (¿para que comience de nuevo más tarde?), en vez de afirmar, lisa y llanamente, "ETA no". ¿Cómo podía ser de otro modo cuando estos asesinatos marcan el inicio de una siniestra campaña electoral de amedrentamiento para imponer la abstención electoral que propugna HB y de la que espera beneficiarse el PNV?

Pues no podemos olvidar las responsabilidades de esta nueva oleada de violencia y crispación. Fue el PNV quien le brindó a ETA la oportunidad de recomponerse con el Pacto de Lizarra, a costa de romper amarras con los partidos democráticos aventurándose más allá del Estatuto (que consideran válido el 51% de los vascos) camino de una independencia que a duras penas defienden la mitad de sus electores y la cuarta parte de los vascos. La idea de irse más allá de la Constitución para atraer al nacionalismo radical más acá de la violencia, era muy arriesgada. Y ha fracasado.

De modo que la situación es hoy la siguiente: en lugar de haber proporcionado a ETA una pista de aterrizaje en la democracia se les ha proporcionado una pista de despegue para su actividad terrorista. En ese despegue, y a través del Pacto de Lizarra, se está arrastrando al PNV. Y el PNV, con el acuerdo de investidura con EH, está arrastrando al propio lehendakari y el Gobierno vasco, cada vez más sesgado en el uso de las instituciones (así, de la Ertzaintza o de ETB). Euskadi no está en el camino de la pacificación; muy al contrario, se polariza día a día. La sociedad, harta de violencia, se escinde hasta en sus manifestaciones contra ETA, y el riesgo de enfrentamiento civil está ya en el horizonte. Estos son los "frutos" de Estella, que defienden Egibar y Arzalluz. ETA lo sabe y lo impulsa; nada le interesa más. Pero Arzalluz echa leña al fuego. Puede culpar con mezquindad infantil al Cesid o a la conspiración judeo-masónica; el hecho es que son jóvenes vascos nacionalistas quienes pidieron la dimisión de Ibarretxe en un acto al que ese nuevo Júpiter no tuvo el valor de asistir.

Todo ello tiene mucho que ver con el talante personal de Arzalluz, hombre soberbio y altivo que ha acabado siendo una caricatura de lo que más odia -un chulo madrileño perdonavidas que escupe las palabras de medio lado, sacado de un sainete de los hermanos Quintero-, y cuyo talante democrático ha ido debilitándose al tiempo que crecía su arrogancia, ya insufrible. Arzalluz está en el camino de convertirse en el Milosevic vasco; sataniza a sus adversarios y olvida que, si ETA mata a sus interlocutores, él previamente los ha insultado y menospreciado. Quien hace pocos días decía que en Euskadi lo que sobra es seguridad, para añadir, que no vayan de víctimas, es responsable de que el nacionalismo sea hoy rehén de ETA, indiscutiblemente el principal enemigo, no ya de la democracia y del País Vasco, sino del mismo nacionalismo que dice defender. Todo ello está a mil leguas de la tradición del PNV, partido conservador, popular y democrático, pero cada vez más radicalizado, marginal y anticonstitucional, y a mil leguas de sus electores. El PNV es cada vez menos parte de la solución y cada vez más parte del problema mismo.

En política los errores se pagan dimitiendo. Ya dijo Arzalluz, con su soberbia habitual, que, si perdían, se irían. Pues bien, es el momento de que cumpla. Si el PNV pretende tener alguna credibilidad, alguna legitimidad democrática, no sólo debe romper con la violencia, debe hacerlo visible, romper con EH, y apartar del liderazgo a quien les he llevado a esa complicidad. De otro modo el nacionalismo vasco, todo él, se hará responsable de la sangre que se vierta y se dará plena razón a quienes piensan que el nacionalismo vasco, todo él, está dispuesto a aceptar el asesinato y es, todo el, fascismo. e.lamo@iuog.fog.es

Dura polémica por la foto del portavoz del Gobierno vasco con dos etarras
El Ejecutivo de Ibarretxe asegura en un comunicado que la imagen fue captada durante un acto público
AGENCIAS El Mundo  28 Febrero 2000

MADRID/BILBAO/SAN SEBASTIAN .- La foto que publica hoy EL MUNDO en la que aparece el portavoz del Gobierno vasco, Josu Jon Imaz junto al etarra José Angel Urtiaga Martinez, en busca y captura, y el histórico de ETA Jesús Lucio Abrisqueta, ha suscitado gran cantidad de reacciones en la clase política española.

Arenas: la foto es una "prueba gráfica" de que el PNV mira hacia otro lado con ETA
Para el secretario general del PP, Javier Arenas, la foto "es la prueba gráfica" de que, ante determinados terroristas, el PNV apuesta por "suspender el Estado de Derecho y mirar a otro lado".

En una conferencia de prensa celebrada en la sede del PP de Guipúzcoa, Javier Arenas ha subrayado que la imagen "confirma la tesis del PNV de que, frente al terrorismo, el Estado de Derecho tiene que mirar hacia otro lado" y quedar en suspenso y que "se permiten reunirse o tener contactos con personas que están siendo buscadas por las fuerzas y cuerpos de Seguridad del Estado".

Mayor Oreja : La foto de Estella
El ministro de Interior, Jaime Mayor Oreja, ha afirmado en Logroño que si se confirma la veracidad de la fotografía en la que aparece Josu Jon Imaz con el etarra José Angel Urtiaga, "estaríamos ante la foto de Estella".

Mayor Oreja ha asegurado que los demócratas "no debemos resignarnos a esa fotografía, porque es una tragedia para la democracia que un portavoz de Gobierno se reúna con un asesino con dos causas judiciales pendientes en un lugar fuera de España". El ministro considera el asunto como "un tema grave al que tendrá que dar una explicación el portavoz del Gobierno vasco" y que "tiene que producir en toda la sociedad un asombro democrático si se confirma".

El Gobierno vasco dice que la foto fue tomada en público
El departamento de Industria, Comercio y Turismo del Gobierno vasco ha precisado que la fotografía fue tomada en el recinto público de la XVII Feria Internacional de La Habana con ocasión de una visita oficial del consejero.

A través de un comunicado, la consejería explica que el momento recogido corresponde al encuentro entre el consejero Imaz y el presidente de la Cámara de Comercio de Guipúzcoa, Fermín Mendizábal, con los gestores del grupo Ugao, galardonado por la Feria Internacional de la Habana con la medalla de oro en reconocimiento a la calidad demostrada en la fabricación de economizadores de agua.

Según indica Industria, durante la visita oficial, auspiciada por las Cámaras de Comercio del País Vasco y la Feria Internacional de Muestras de Bilbao, el consejero visitó "todos y cada uno" de los más de 40 expositores que tenían las empresas vascas en la feria cubana.

La nota de Industria evidencia que entre los periodistas que cubrieron la visita oficial del consejero, se encontraba un redactor económico del diario EL MUNDO, que "era conocedor del contexto" en el que tomó la fotografía citada antes de su publicación.

Industria evidencia que en la fotografía publicada se aprecian claramente las firmas de la empresa pública española Babcock Wilcox y la alavesa Ega-Master.

Anasagasti: "Poner bajo sospecha el nacionalismo"
El cabeza de lista del PNV por Vizcaya al Congreso, Iñaki Anasagasti ha dicho que la fotografía en la que se ve a Imaz con el miembro de ETA José Angel Urtiaga pretende "poner bajo sospecha al nacionalismo".

"Es como si aparece una foto de una persona del Gobierno que se entrevistó con ETA, y no sé a qué viene hacerlo ahora y en campaña electoral. Ese montaje existía desde hace tiempo y hacerlo ahora es muy sospechoso", ha señalado.

Belloch asegura que la imagen "es irrelevante"
El portavoz de Justicia e Interior del Grupo Socialista en el Congreso de los Diputados, Juan Alberto Belloch, ha señalado que la imagen "es irrelevante" porque es "absolutamente obvio" que el pacto con ETA fue "cerrado" por el presidente del PNV, Xabier Arzalluz, y no por el Ejecutivo autónomo. Es más, aseguró que "el propio lehendakari Ibarretxe es irrelevante en el proceso".

Para Belloch "es evidente" que la tregua decretada por ETA en septiembre de 1998 fue fruto del pacto entre Arzalluz y la banda terrorista para "crear Lizarra, cerrar un gobierno exclusivamente nacionalista, confrontar claramente con los constitucionalistas, romper el marco del Estatuto de Guernica, romper los pactos de Ajuria Enea y cambiar el PNV del autonomismo al nacionalismo".

El PP denuncia nuevas amenazas de los radicales de Jarrai
El Mundo  28 Febrero 2000

SAN SEBASTIAN.- El PP de Guipúzcoa denunció ayer la aparición en San Sebastián de pegatinas firmadas por Jarrai en las que aparece una foto de la portavoz popular del Ayuntamiento donostiarra, María San Gil, junto a la palabra en euskara «asesina».

«Fuera del barrio del Antiguo y de Euskal Herria», es el otro lema que consta en estos pasquines adhesivos, aparecidos en varias calles de la capital guipuzcoana.

María San Gil manifestó su «indignación» por estas amenazas, en un comunicado en el que también denunció «la impunidad con la que estos grupos actúan todos los días», un hecho que, a su juicio, «debe merecer la repulsa de todos los vascos».

La teniente de alcalde de San Sebastián responsabilizó «a Jarrai y a su entorno de las acciones que pudieran producirse» contra su persona, así como «a todos los que no se atreven a decir fuera a ETA».

Subrayó: «ETA, HB y los dirigentes nacionalistas llevan a Euskadi al límite del surrealismo, porque las víctimas y los amenazados se convierten en los malos, y se deja el papel de buenos a los asesinos y a los que les apoyan».

Hizo, asimismo, un llamamiento a los ciudadanos a que se «rebelen con un basta ya ante la inversión de valores a la que se ha llegado en este país».

«En Euskadi, muchas personas somos perseguidas y amenazadas por el simple hecho de posicionarnos contra lo que se está convirtiendo en un hecho cotidiano», dijo San Gil, quien pidió «solidaridad, comprensión y unidad frente a los asesinos de la libertad» y exigió a los poderes públicos «protección cívica, moral y política».

Atacan con cócteles la vivienda de López de Lacalle
El Mundo  28 Febrero 2000

SAN SEBASTIAN.- Varios desconocidos atacaron anoche, pasadas las 23.00 horas, el domicilio del miembro del Foro Ermua y columnista de EL MUNDO DEL PAIS VASCO, José Luis López de Lacalle, en Andoain, aunque no hubo que lamentar daños personales, y los materiales fueron de pequeña importancia.

Los atacantes lanzaron varios cócteles molotov contra el edificio, uno de los cuales alcanzó el balcón de la vivienda de López de Lacalle, aunque sin llegar a estallar, mientras que otro llegó a impactar en el balcón del piso de abajo provocando un pequeño incendio en el toldo de la terraza, que fue sofocado por el propio vecino.

En el momento del ataque, según manifestó José Luis López de Lacalle, no se encontraba nadie en su vivienda, sita en la calle Ondarreta de esta localidad guipuzcoana.

Esta acción intimidatoria no es la primera que sufre este integrante del Foro Ermua. Así, hace unos meses su nombre apareció en unos pasquines amenazantes junto al de varios cargos del Partido Popular y del PSE-EE.

El portavoz del Gobierno vasco estuvo en Cuba con dos etarras en octubre de 1999
Imaz habló con Urtiaga Martínez, reclamado por la Justicia, y con Abrisqueta Corta
EL MUNDO  28 Febrero 2000

El portavoz del Gobierno vasco, el nacionalista Josu Jon Imaz, estuvo con dos históricos etarras en Cuba el pasado mes de octubre, según ha podido saber EL MUNDO. Uno de estos etarras, José Angel Urtiaga Martínez, está reclamado por la Justicia por su implicación en diversos atentados.

El otro, Jesús Lucio Abrisqueta Corta, no tiene causas pendientes pero su nombre figura en documentos del juez Garzón sobre el entramado financiero de ETA.

El encuentro, según confirmaron a este periódico fuentes empresariales, se produjo en octubre del pasado año en Cuba. En aquellas fechas, el dirigente del PNV y representante del Ejecutivo vasco se trasladó en viaje oficial con el fin de potenciar las inversiones de empresas del País Vasco en dicha isla.

Este encuentro se produjo, coincidiendo con la etapa en la que la organización terrorista ETA mantenía la tregua. Esta es la primer vez en que se puede demostrar la relación directa, con imágenes incluidas, entre un miembro de el Gobierno vasco y dos integrantes de ETA, uno reclamado por la Justicia y otro presuntamente relacionado con integrantes de la red financiera de ETA, golpeada hasta en tres ocasiones por el juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón.

En la instantánea que reproducimos hoy en la primera página del periódico, además de Imaz y los dos miembros de ETA, aparece también Fermín Mendizábal Oyarzabal, presidente de la Cámara de Comercio de Guipúzcoa.

Fuentes de la lucha antiterrorista confirmaron a EL MUNDO que los que figuran en la instantánea son los etarras identificados. Además, fuentes empresariales de la máxima solvencia confirmaron también a este periódico la celebración de este encuentro en octubre de 1999.

José Angel Urtiaga Martínez, nacido en Santurce (Vizcaya), en 1956, fue integrante desde 1978 hasta 1981 de un comando legal de ETA. Participó en diversas acciones terroristas con armas de fuego y explosivos, entre ellas el ametrallamiento de la comisaría de policía de su localidad natal y el asesinato de Alfredo Ramos Vázquez, propietario del bar Estadium, de Baracaldo.

Atentado de Telefónica
En 1983, Urtiaga Martínez se integró en el comando Madrid, junto a los históricos de ETA Ignacio Aracama Mendía, José Luis Urrusolo Sistiaga y Belén González Peñalva. Participó, entre otras acciones, en el secuestro de Diego Prado y Colón de Carvajal y en la voladura del edificio de Telefónica, en la calle Ríos Rosas de Madrid.

Fue detenido en Francia en febrero de 1984 y expulsado a Panamá semanas después de su captura, donde permaneció hasta que en julio de 1994 fue deportado a Cuba, donde se encuentra actualmente.

La Audiencia Nacional mantiene aún dos órdenes de busca y captura internacionales contra él.

En diciembre del 96, el juez Garzón procesó a Urtiaga Martínez, entre otros miembros de ETA, por su implicación en el atentado contra Telefónica.

Jesús Lucio Abrisqueta Corta, Txuto, nacido en Miravalles (Vizcaya) en 1949, es un histórico dirigente de ETA Político-militar. Estuvo encuadrado en su Comité Ejecutivo. También perteneció a la oficina política del Aparato político internacional de la organización.

Actividad armada
En 1981 elaboró, junto a José Manuel Isorna Santo, una ponencia que se presentó a la VIII Asamblea y preconizó la vuelta a la actividad armada, postura contraria a la que en ese momento se defendía, continuar con la tregua y abandonar las armas. Dio instrucciones en aquellas fechas a miembros de la organización para que realizaran cursillos de adiestramiento en el manejo de armas y explosivos a integrantes de los comandos legales de ETA.

Según fuentes del Ministerio del Interior, Jesús Lucio Abrisqueta estuvo implicado en la organización del secuestro y posterior asesinato del capitán de farmacia Martín Barrios, en 1983.

En octubre del año anterior había sido detenido por la policía francesa en San Juan de Luz. Permaneció en prisión hasta enero de 1984 en que fue deportado a Panamá. Cuatro meses más tarde fue trasladado a Cuba junto con otros cinco miembros de ETA.

Jesús Lucio Abrisqueta mantuvo frecuentes contactos con Segundo Ibarra Izurieta, yerno de Juan Pablo Diéguez Gómez, uno de los principales implicados en la trama financiera de ETA, según se recoge en los autos del juez Baltasar Garzón sobre estas operaciones.

Diéguez Gómez fue captado en 1996 por el miembro de ETA Juan Luis Agirre Lete, responsable en aquella fecha de los comandos ilegales de liberados, coincidiendo con su entrada en la empresa Gadusmar SL, uno de los principales negocios del entramado financiero. Tras su detención, a Diéguez se le incautó diversa documentación relativa a las empresas Gadusmar, Itxas Izarra (otra de las implicadas en la trama) y el grupo UBAGO en Cuba.

Este último, según el magistrado de la Audiencia Nacional, también pertenece al entramado financiero de la organización terrorista ETA. UBAGO está dirigido por Jesús Lucio Abrisqueta Corta.

Imaz niega haber estado con miembros de ETA
El portavoz del Gobierno vasco, Josu Jon Imaz, negó ayer haberse reunido con miembros de la organización terrorista durante su estancia en octubre de 1999 en Cuba.

Según informó un portavoz del consejero, durante la semana que estuvo en la isla caribeña, el consejero únicamente mantuvo los contactos que estaban programados en su agenda. Además, según este portavoz, Imaz era uno más de los integrantes de la delegación y en todas las reuniones programadas participaron todos los integrantes de la delegación. Según este portavoz oficial, si se hubiera producido esta reunión hubieran estado presentes todos los integrantes de la representación del Gobierno vasco en Cuba. Recordó que la presencia de Imaz en la isla estaba enmarcada dentro de unas jornadas de promoción de las empresas vascas, con una presencia muy significativa en Cuba.

También aseguró que durante el viaje, esta delegación estuvo también con representantes de casi todos los medios de comunicación de ámbito vasco y algunos de ámbito nacional durante todas sus reuniones oficiales.

Por otra parte, el portavoz del Partido Nacionalista Vasco, Joseba Egibar, anticipó ayer, durante un mitin celebrado en San Sebastián, en el que también intervino el líder nacionalista Xabier Arzalluz, la información que iba a ser publicada por EL MUNDO.

Mientras explicaba las «maniobras» para «satanizar» al País Vasco, Egibar aseguró que un medio de comunicación iba a sacar una noticia en la que informaba de una reunión entre «algún dirigente del PNV» y militantes de la organización terrorista ETA. Sin embargo, pese a tener conocimiento de la información, el dirigente nacionalista no negó durante el acto los datos.

 

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