AGLI

Recortes de Prensa   Martes 7  Marzo 2000
#Los que son cómplices
Carlos DÁVILA ABC 7 Marzo 2000

#ETA no para
Editorial ABC 7 Marzo 2000

#ETA se apunta a la vileza del coche bomba
IMPRESIONES 7 Marzo 2000

#ETA en plena Campaña
Pablo Sebastián La Estrella 7 Marzo 2000

#ETA hiere a siete personas al hacer estallar un coche bomba en San Sebastián
San Sebastián / Madrid EL PAÍS 7 Marzo 2000

#Un caso extensible
ANTONIO GALA El Mundo 7 Marzo 2000

#Cataluña es la clave
Isabel SAN SEBASTIÁN ABC 7 Marzo 2000

#Nota del editor:
7 Marzo 2000

Los que son cómplices 
Carlos DÁVILA ABC 7 Marzo 2000

Ya no es impotencia el sentimiento que recorre el cuerpo social vasco y español; es horror empastado de indignación, no ya contra los propios asesinos, sino contra todos los cómplices. Por una parte, el brazo armado de los criminales; o sea, EH, HB y sus líderes y conmilitones. Por otra, los que aún después de esta tercera tragedia van a continuar ofreciendo amparo, cuando no razones, a los terroristas. Es decir, la dirección del PNV, la dirección, que no todo el partido, porque este sólo está pecando de una grave carencia: de pusilanimidad. La dirección, no: Arzalluz ya no es inocente. Un individuo que, tan recientemente, ha afirmado que es el propio Gobierno, el mismo ministro del Interior, el que provoca a ETA, no está limpio de culpa: es responsable de lo que ayer sucedió.
En algo posee razón el PNV: en que las condenas son inútiles, pero a tal afirmación hay que añadir un matiz, las que proceden de los que combaten claramente a ETA y a todo su entorno sirven; las otras, no, porque, como siempre ocurre, cuando pase el primer espasmo de enojo por el atentado, los que vulgarmente «no encuentran palabras» seguirán pensando que hay que entenderse con los asesinos y con sus protectores. Por fuerte que suenen estas aseveraciones, tienen el signo indudable de la verdad. Ya no hay que andarse ni con ambages, ni con temor a llamar a las cosas por su nombre.
Otra cosa es que este nuevo horror ocurra, como con el doble asesinato de Buesa y su escolta, en plena campaña electoral. No hay posibilidad alguna de encontrar respuestas lógicas a dos preguntas: la primera, por qué lo han hecho; la segunda, a quién beneficia este nuevo derramamiento-aún sin muertos- de sangre. Los han hecho porque son homicidas. Eso debería bastar como explicación, pero se puede indicar algo más: han intentado matar porque tienen quien les ampara. Ya se ha dicho quienes son. La segunda cuestión únicamente posee una réplica política: beneficia a los que mantienen que hay que pactar con los protagonistas del terror. Tampoco en este ámbito caben mayores cábalas. Y por fin, una conclusión: aún ayer, casi a la misma hora de la explosión, todos los partidos políticos del País Vasco, salvo uno, el Partido Popular, insistían en un programa de la ETB en que la paz precisa de algún precio político adyacente. El socialista, navegaba en un mar de confusión. De los demás, ¿qué decir?. Todo lo escrito arriba, se firma. Aquí mismo.

ETA no para 
Editorial ABC 7 Marzo 2000

COMO si hubiera querido desmentir el cándido lema propuesto por el «lendakari» para la manifestación de Vitoria celebrada tras el atentado que costó las vidas de Fernando Buesa y de Jorge Díez, ETA ha dejado claro que no para. Es evidente que la intención real de la organización terrorista no era desmentir a Ibarretxe —esfuerzo innecesario—, sino demostrar que mantiene intacta su voluntad de persistir en la actividad criminal, haciendo oídos sordos, como siempre, a la demanda social de paz. Esta vez el destinatario del explosivo ha sido un coche de la Guardia Civil, muy cerca del Cuartel de Intxaurrondo, causando heridas de diversa consideración a dos miembros de la Benemérita. En su furor asesino, la explosión alcanzó de lleno a los ocupantes de un vehículo situado detrás del objetivo, provocando también otros seis heridos más. Este atentado dará paso a los mensajes habituales de condena y repudio, y a los llamamientos a la unidad de los grupos políticos, necesarios pero insuficientes, porque no irán seguidos de las consecuencias políticas que cabría esperar en estos momentos. Fundamentalmente dos, que el PNV rompa sus alianzas, de hecho y derecho, con Euskal Herritarrok, lo que devolvería a la formación nacionalista una pequeña parte de un crédito que ha perdido ante el resto de los partidos y de la sociedad no nacionalista; y que Ibarretxe, si puede liberarse de la jaula de oro en que lo ha metido su partido, disuelva el Parlamento vasco y convoque elecciones anticipadas.

La dinámica del frente nacionalista ha tenido como resultado hacer un hueco a la violencia de ETA en el escenario político vasco, desde el momento en que acoge a Herri Batasuna y mantiene con esta coalición abertzale una «entente» que ya es capaz de resistir cualquier atrocidad, por brutal que sea. No es mínimamente creíble el juego a dos barajas que desarrolla el PNV, pidiendo a ETA que pare y, al mismo tiempo, ratificando sus acuerdos políticos con Euskal Herritarrok, después de dejar morir un pacto de legislatura irrelevante para la causa de Estella. Con este último atentado los dirigentes del PNV se dan de bruces con el absoluto fracaso de su política de supuesta reconversión de ETA a la paz; fracaso que achacarán a las provocaciones del Gobierno de Madrid, adornando sus imputaciones con rebajas sobre la gravedad del terrorismo, reducido a una simple úlcera. Si la unidad de los no nacionalistas no fue una simple coyuntura efímera tras el atentado de Vitoria, éste vuelve a ser el momento en que esa unidad no frentista ha de reafirmarse, para frustrar los intentos de escisión que promueve el PNV con sus guiños a los socialistas y para respaldar la voluntad de una gran parte de la sociedad vasca que no entendería más gestos ambiguos de algunos dirigentes nacionales en relación con el nacionalismo.

ETA se apunta a la vileza del coche bomba
IMPRESIONES 7 Marzo 2000

Pudo ocurrir una gran catástrofe. Pero el azar frustró esta vez los criminales designios de ETA, que anoche volvió a colocar un coche bomba al paso de un vehículo en el que se hallaban dos guardias civiles, en las inmediaciones del cuartel de Intxaurrondo. El atentado demuestra que ETA sigue a lo suyo: intentando crear el mayor daño posible. Pero ahora le sale gratis electoralmente porque su brazo político, EH, no concurre a los comicios del domingo. Son ya tres los atentados con coche bomba desde que ETA rompió la tregua, aunque afortunadamente el de anoche no tuvo consecuencias tan dramáticas como los dos anteriores. Los asesinos de la banda ya no quieren correr riesgos. Prefieren matar apretando a un distancia un botón, aunque ello conlleve el riesgo de causar una masacre, como pudo suceder ayer.

ETA en plena Campaña
Pablo Sebastián La Estrella 7 Marzo 2000

Como se temía reapareció ETA ayer noche en Guipúzcoa con la intención, afortunadamente fallida, de ensangrentar la recta final de la campaña electoral. Para recordar que a ellos no les impresiona en nada la vida de las personas inocentes, sean civiles o miembros de las Fuerzas de Seguridad, y mucho menos los procesos electorales, instituciones democráticas y los llamamientos por la paz de los ciudadanos, en manifestaciones conjuntas o separadas.

Estamos ante el segundo atentado de ETA en la campaña electoral (les precedió un tercero contra el teniente coronel Blanco en Madrid) que pudo saldarse con la muerte de numerosas personas. Pero afortunadamente el coche bomba que esperaba el paso de un auto de la Guardia Civil (blindado) erró la explosión y solo ha causado heridas a siete ciudadanos en las proximidades del cuartel de la Guardia Civil en Intxaurrondo.

Esta vez ETA ha querido golpear el centro neurálgico de la lucha antiterrorista en el País Vasco. El emblemático cuartel de Intxaurrondo, cuya desaparición exigen partidos nacionalistas, y en el que se han desarrollado momentos de emoción y de heroísmo como los que embargan a las personas que allí viven en estas horas tan próximas al atentado, así como momentos mas bien despreciables cuando en esas instalaciones algunos de sus mandos actuaron al margen de la ley.

Este segundo atentado de ETA en campaña (y tercero desde la ruptura de la tregua) prueba que la banda no tiene la menor intención, por el momento, de regresar a la paz. Deja, además, en la peor evidencia a los dirigentes de HB que son partidarios de la vía política, o que dicen serlo, y que se muestran incapaces de romper con esta dinámica del terror y del crimen. Así mismo ponen en dificultad a los dirigentes del PNV que, a pesar de los dos atentados anteriores de la banda desde que acabó la tregua, insisten en mantener abierta una puerta de dialogo con el entorno político de ETA, los dirigentes de HB.

ETA busca con esta estrategia del terror no sólo el crimen sino también atacar el proceso democrático electoral y dejar en la peor situación política aquellos como PNV y EA que insisten en vivir en el marco constitucional y en el uso de las instituciones vascas como el terreno propicio para avanzar en su proceso de reivindicación nacional.

Se equivocan los terroristas si creen que de esta manera van a conseguir algo más. Las urnas les darán en seis días la respuesta que se merecen. Esperemos que los líderes políticos y sus respectivos partidos estén esta vez a la altura de las circunstancias y en vez de pelearse entre ellos den un ejemplo claro y firme de unidad. Y sobre todo que estén vigilantes ante la cita del 12-M, porque todo parece indicar que esta vez, que HB no concurre a las elecciones, sus "amigos" de ETA quieren que nadie pueda participar creando un ambiente de terror en torno a las urnas. Si este es el camino y el plan que tienen trazado los de ETA,   a los gobernantes de Euskadi les tocará actuar con la mayor firmeza, eficacia y severidad.

ETA hiere a siete personas al hacer estallar un coche bomba en San Sebastián
El blindaje del coche patrulla de Intxaurrondo salvó la vida de dos guardias civiles
San Sebastián / Madrid EL PAÍS 7 Marzo 2000

Siete personas, dos de ellas guardias civiles, resultaron heridas anoche en San Sebastián al estallar un coche bomba de ETA activado por control remoto al paso de un vehículo blindado del instituto armado. La explosión se produjo sobre las diez menos cuarto de la noche, a la altura del número 73 del paseo de Zarategi, en el barrio donostiarra de Intxaurrondo, a apenas un kilómetro del cuartel de la 513ª Comandancia de la Guardia Civil. Éste es el segundo atentado de ETA en periodo electoral y el tercero que perpetra la banda tras el fin de la tregua. También es el décimo contra el cuartel donostiarra.

La explosión del coche bomba, mal aparcado y cargado con unos 30 kilos de explosivo, según fuentes policiales, impactó contra un vehículo Nissan Patrol de la Guardia Civil blindado, como es habitual en los coches del instituto armado en Eukadi, que volcó tras la deflagración. El patrullero, que estaba de servicio y vigilaba en ese momento la zona de Polloe, iba seguido de un turismo ocupado por dos personas que también fue alcanzado, al igual que tres viandantes. Todos los heridos están fuera de peligro.

El atentado fue presenciado por Íñigo Rodríguez, un voluntario de Cruz Roja. "Estábamos a 50 metros y la explosión fue impresionante. Salimos corriendo y la imagen era un coche volcado, otro en llamas, una mujer tendida en el suelo y otro agente con diversas heridas y ensangrentado que gritaba ¡'atended a mi compañera!".

El Nissan iba ocupado por un hombre y una mujer. El primero de ellos, S. G. A., salió del vehículo por su propio pie con policontusiones. La mujer, E. P. R., de 27 años, fue sacada consciente del blindado afectada de traumatismo torácico y fractura costal en hemitórax. Ambos fueron trasladados a la residencia Nuestra Señora de Aránzazu y su estado ha sido calificado como de "mediana consideración". El blindaje les salvó la vida.

El turismo que seguía al coche patrulla iba ocupado por otras dos personas, Maitane Cordido, de 20 años, y su novio, que fueron trasladados a un centro hospitalario con un fuerte politraumatismo. Su estado ha sido calificado de menos grave. Además de los siete heridos, otras cinco personas precisaron asistencia por cortes y ataques de nervios. El vehículo utilizado para el atentado quedó totalmente destrozado y sus restos esparcidos en un radio de unos 200 metros. La explosión provocó un socavón en el asfalto e importantes destrozos en los edificios colindantes. "Estábamos en casa y pensamos que salíamos volando", afirmó uno de los afectados.

Un fuerte despliegue de ambulancias, bomberos, Guardia Civil y Ertzaintza se desplazó a la zona, que quedó acordonada y fue revisada por los artificieros. Éste es el segundo atentado etarra en periodo electoral, después de que el pasado día 22 asesinara en Vitoria al dirigente socialista Fernando Buesa y al ertzaina que le escoltaba.

Repulsa de todos los partidos y nuevas peticiones de que el PNV rompa con EH
EL PAÍS, San Sebastián
Entre la condena sin paliativos del atentado y el rechazo a las fuerzas políticas que "apoyan" a Euskal Herritarrok (EH), en referencia al PNV, se movieron las reacciones inmediatas de los partidos políticos al atentado de ayer.

El Gobierno vasco condenó "con absoluta rotundidad" el coche bomba de Intxaurrondo: su portavoz, Josu Jon Imaz, aseguró que la "atrocidad" no tiene "ninguna justificación". Tanto él como el delegado del Gobierno central en el País Vasco, Enrique Villar, reconocieron que trabajaban con la posibilidad de un atentado de ETA durante la campaña electoral.

Todas las fuerzas políticas, salvo EH, que no se pronunció ayer noche, mostraron su repulsa al terrorismo. "ETA no pinta nada y tiene que escuchar la voz de los vascos", afirmó nada más conocer los hechos Javier Madrazo, coordinador de IU en el País Vasco.

La otra respuesta fue adelantada por miembros de PP y PSOE. Carlos Iturgaiz, presidente de los populares vascos, fue el más explícito: hizo un llamamiento al PNV para que rompa "los lazos de unión con EH y HB, que no van a condenar un atentado. Ya se verá". También Enrique Múgica, ex ministro socialista y hermano de una víctima de ETA, pidió a los "grupos políticos que mantienen acuerdos con el brazo político de ETA" que rompan los vínculos con él, tras llamar a la "movilización popular".

El PNV se defendió de las alusiones. Iñaki Anasagasti, su portavoz en el Congreso, calificó de "horror político" relacionar los atentados terroristas con la conducta política de su partido, en respuesta al llamamiento de Iturgaiz. También exigió a EH que tenga el "coraje político" de decirle a los terroristas que "desaparezcan, que sería lo mejor dentro de la tragedia".

"Tomar medidas"
Sobre su relación con la coalición abertzale, ex socio del Gobierno vasco y miembro también del Acuerdo de Lizarra, el portavoz nacionalista anunció que si EH no condena el atentado, "vamos a tomar medidas en breve plazo, aunque esperaremos acontecimientos". Pero pidió que no se utilice el atentado para arremeter contra el nacionalismo democrático con "análisis falsos".

El eurodiputado de Eusko Alkartasuna, Gorka Knörr, también ex aliado de EH en el Gobierno de Vitoria y miembro de Lizarra, condenó "tajantemente" el acto violento. "ETA, con su estrategia de violencia, no hace sino potenciar los ataques contra el nacionalismo y torpedear el proceso democrático de Euskadi", concluyó.

La Asociación de Víctimas del Terrorismo, por boca de su presidenta, Sonsoles Álvarez, instó a todas las fuerzas políticas "democráticas y semidemocráticas" a cerrar un pacto de Estado para acabar "de una vez" con el terrorismo.

Para el ex vicepresidente socialista Alfonso Guerra es "difícil entender que no se haya hablado del terrorimo en la campaña electoral". Guerra tachó de "irresponsabilidad" que el presidente del Gobierno, José María Aznar, "saque pecho" frente a los peneuvistas.

Un caso extensible
ANTONIO GALA El Mundo 7 Marzo 2000

Tres muchachitos vascos llaman cipayos a dos ertzainas. Estos osan pedirles la documentación. Se organiza un proceso con tan ejemplar motivo. Y la juez del de Instrucción número 7 de Bilbao condena a los ertzainas a pagar 10.000 pesetas de multa a los chiquitos. Porque, según ella, es evidente que cipayos no es un insulto. Aunque así lo considere la central mayoritaria de la Ertzaintza, que tiene más costumbre en cuanto al tema. Porque la juez lo que más tiene, lo único que tiene es simple miedo: vamos, que se va de vareta... Así anda todo en aquel patio. Sencillamente así.

Cataluña es la clave 
Isabel SAN SEBASTIÁN ABC 7 Marzo 2000

ES la excepción que confirma la regla demoscópica, el gran agujero negro del PP, la reserva nacionalista por excelencia y uno de los graneros de voto socialista más inasequibles al ritmo de las tendencias. Es, con los 46 representantes que envía al Congreso de los Diputados, una comunidad determinante desde el punto de vista electoral, en la cual el partido en el Gobierno no sólo no ha conseguido implantarse, sino que ni siquiera parece abrir brecha. Y sin poner una pica en Cataluña, difícilmente conseguirá José María Aznar esa «mayoría suficiente» que reclama para gobernar con comodidad y sin peajes. Pero acontece que allá, en tierras de Pujol y Maragall, los populares tienen al enemigo en casa.

Y es que la capacidad del centro derecha español para perseverar en sus errores a la hora de elaborar una «política catalana» parece difícilmente superable. Primero fue la adopción discutible, pero inequívoca para el conjunto de la opinión pública, de una estrategia de confrontación abierta con el nacionalismo, a cargo de un hombre brillante desde el punto de vista intelectual, pero escasamente dotado de «cintura», como Aleix Vidal Quadras. Con aquella opción, llevada adelante por un pequeño grupo de hombres y mujeres, a costa de un enorme esfuerzo personal y en condiciones de gran soledad y aislamiento social, el PP logró salir de la marginalidad y arañar algún sufragio entre el electorado tradicionalmente socialista procedente, en su mayoría, de la inmigración. Sin embargo, a juicio de los estrategas de la calle Génova, aquel camino era un callejón sin salida que cortaba cualquier posibilidad de crecimiento significativo. Y se optó, en una pirueta de última hora, por dar la sorpresa en las generales del 96 con un candidato rescatado de las filas convergentes y presuntamente susceptible de servir de catalizador del voto catalanista, moderado y centrista; por un «paracaidista», como José María Trias, cuyo fracaso fue tan estrepitoso que hubo de ser recolocado a toda prisa en la Compañía Trasmediterránea, de la que ha salido con más pena que gloria y sin explicar el paradero de un cuadro valorado en varios millones de pesetas que se encontraba en su despacho...

Paralelamente, la dirección nacional popular se encargaba de volar meticulosamente la frágil estructura autonómica de la formación, y Vidal Quadras era sacrificado ritualmente en el altar del pacto PP-CiU, con sonoras protestas por su parte y gran enfado de sus seguidores, para ser sustituido por otra apuesta fallida: Jorge Fernández, que a día de hoy no parece haber alcanzado ninguno de los objetivos que se perseguían con su nombramiento. Ni logró mejorar los resultados conseguidos en las elecciones autonómicas por su predecesor defenestrado, ni mucho menos ha sabido poner paz en un partido desarticulado, dividido y bastante desmoralizado, en el que no es infrecuente que determinados miembros de una u otra «familia» se pongan la zancadilla entre sí. De modo y manera que tampoco en esta ocasión parece el PP despegar en las encuestas.

Porque, una vez más, la solución puesta en práctica por Génova, en este caso directamente por José María Aznar, ha consistido en fiarlo todo en la persona de Josep Piqué, catapultado a la fama desde el puesto de ministro portavoz, en la confianza de que su pasado vinculado a un Gobierno nacionalista, su perfil de hombre dialogante, sus buenas relaciones con amplios sectores de la burguesía catalana y hasta su condición de hincha del Barça obrarían el milagro... Pero en política los milagros no existen. Y si bien es verdad que Piqué ha contribuido decisivamente a centrar la posición del PP catalán y «suavizar» su imagen ante el electorado, no lo es menos que se ha encontrado prácticamente solo ante un partido no ya poco operativo, sino en muchas ocasiones incluso hostil. Un partido que carece de estructura y arraigo y que nunca ha contado con una figura como la de Jaime Mayor Oreja en el País Vasco o Eduardo Zaplana, en la Comunidad Valenciana, artífices respectivamente de la constricción y reconstrucción de organizaciones territoriales fuertes y capaces de dar y ganar una batalla política. Un partido al que todos los sondeos pronostican un crecimiento modesto de entre uno y tres escaños, en el mejor de los casos, que sin dejar de ser meritorio, dadas las condiciones de partida, no le resuelve al PP su problema de fondo.

Hasta el punto de que cada vez son más numerosas, importantes y elevadas las voces populares que se plantean abiertamente la posibilidad de estudiar fórmulas de entendimiento estable con los nacionalistas catalanes, empezando por los encuadrados en el partido de Durán Lleida. Fórmulas que ya fueron propuestas en su día por personajes tan influyentes como Manuel Pizarro, que desde Unió Democrática de Cataluña no se verían con malos ojos y que podrían conducir a alianzas consolidadas que, a cambio de su apoyo seguro en Madrid, tal vez permitieran a CiU evitar una derrota prácticamente segura en las próximas autonómicas. Fórmulas de las que se hablará después de las generales.

Nota del editor:
7 Marzo 2000
La brecha entre la política y la ciudadanía se produce por los comportamientos políticos orientados por la  mercadotecnia para ir detrás de la sociedad, en vez los comportamientos éticos, principios e ideas para guiarla.

Si Vidal Quadras no constituyera un valor seguro para el PP en Cataluña, no hubiera sido necesario ceder ante las exigencias nacionalistas y "sacrificarlo"; el problema del PP radica en la falta de coherencia a nivel nacional, en Cataluña hace todo lo que mande quien tiene la Generalidad y sus medios a su absoluta disposición, y en Galicia la Junta nos impone la "normalización lingüística" arrinconando el español.

En cuanto "al entendimiento estable con los nacionalistas" es como la cuadratura del círculo: la estabilidad para los nacionalistas sólo llega cuando dejan de serlo, al haber conseguido todo, incluyéndo la fase final de caza y destrucción de los no nacionalistas.

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