AGLI

Recortes de Prensa   Viernes 10  Marzo 2000
#Razones de Estado
Editorial ABC 10 Marzo 2000

#Una foto trivial si no fuera por...
IMPRESIONES El Mundo 10 Marzo 2000

#El juego lúgubre del nacionalismo vasco
Carlos Martínez Gorriarán Profesor de Filosofía. Universidad del País Vasco ABC 10 Marzo 2000

#COACCION EN LA CAMPAÑA
El Mundo 10 Marzo 2000

#Elecciones y nacionalismos periféricos
IGNACIO SOTELO El País 10 Marzo 2000

#El arte de la mentira
Carlos Dávila ABC 10 Marzo 2000

#El Gobierno francés avisa a los nacionalistas vascos que no contribuirá a «fragilizar la unidad de España»
PARIS. Juan Pedro Quiñonero ABC 10 Marzo 2000

#La Policía gala halla el taller electrónico donde el etarra Gadafi fabricaba bombas
MADRID. J.P. / D.M. ABC 10 Marzo 2000

#Otro golpe para Hefesto
Luis Ignacio PARADA.  ABC 10 Marzo 2000

#Votar a CiU
MANUEL HIDALGO El Mundo 10 Marzo 2000

#La policía francesa halla un taller de ETA para la fabricación de bombas
JOSÉ LUIS BARBERÍA, París El País 10 Marzo 2000


Razones de Estado 
Editorial ABC 10 Marzo 2000

LA democracia no es un juego de suma cero en el que lo que unos ganan lo pierden otros, ni las elecciones un certamen en el que unos triunfan y otros son derrotados. La democracia es el sistema en el que todos ganan, porque gana la voluntad popular. Por ello los partidos políticos no son sólo mecanismos institucionales que tienen como objetivo la conquista del poder, sino también cauces de expresión de la opinión pública. Los votos de quienes no ganan las elecciones no por eso se pierden, ya que sirven para conocer el estado de la opinión. El Gobierno no lo es de la mayoría sino de toda la Nación. Por eso no es nada grave que no pueda aplicar su programa en todos sus puntos sino que es conveniente que la acción del Gobierno se acomode los más posible al resultado de las elecciones.

Por estas razones existen límites estrictos al imperio del partidismo. Y no sólo porque los partidos deban atender ante todo al interés general, sino porque existen importantes asuntos políticos en los que no cabe pensar en disparidad de criterios, si acaso sólo en lo relativo a los medios. ¿Puede algún partido estar en contra del pleno empleo o de la mejora de la sanidad o de la educación, o de la necesidad de mantener y garantizar las reglas del juego institucional limpio, o del mantenimiento y mejora del sistema de pensiones? Existen asuntos de Estado en los que los partidos sólo pueden estar de acuerdo y colaborar lealmente entre ellos gane quien gane.

Buena prueba de estos principios se encuentra mediante el cotejo entre las 18 medidas que ha anunciado Almunia que pondría en marcha si gana las elecciones y los ocho grandes acuerdos nacionales que se propone alcanzar Aznar durante la próxima legislatura. Hay ciertamente entre ellos notables divergencias entre las que compete a los electores discernir el domingo. Pero existen también tantas o más coincidencias, y es natural e imprescindible que así sea. Los dos grandes partidos coinciden, al menos, en la necesidad de reformar el actual sistema de financiación de los partidos políticos y el modelo de sistema público audiovisual, de elaborar un Plan Hidrológico Nacional, de garantizar el sistema de pensiones, de establecer unos cauces fluidos para el diálogo social y de definir un sistema estable de financiación autonómica. Pueden existir discrepancias menores pero en los grandes asuntos de Estado sólo cabe la concordia.

En algunas ocasiones, especialmente durante la etapa socialista, se pretendió alcanzar acuerdos en materias en las que no pueden existir, como, por ejemplo, algunos aspectos de la política económica y, por el contrario, excluir del consenso las grandes cuestiones institucionales, como la Justicia o los medios de comunicación públicos. El mundo al revés. Las reglas del juego no pueden ser botín electoral.

Si hay un asunto en el que el consenso que presidió la transición y condujo a la aprobación de la Constitución no puede perderse es, precisamente, el de la unidad nacional y la lucha contra el terrorismo. El consenso constitucional entre el PSOE y el PP, que debe extenderse a la mayor cantidad de fuerzas políticas que sea posible, es el principal asunto de Estado en el que el menor disenso entre los dos grandes partidos nacionales constituiría una grave irresponsabilidad. En este sentido, quien esté en la oposición, en este caso el PSOE, debe huir de la peligrosa tentación de socavar el acuerdo para intentar minar la posición del Gobierno. Con la Constitución, con el desafío separatista y con la criminalidad terrorista no se juega ni se negocia. En este sentido, el contraste en el tono de ambas campañas, incluso descontando la mayor acritud que cabe esperar de la oposición, está siendo muy desfavorable al PSOE.

El primer deber del nuevo Gobierno que salga de las urnas será contribuir al restablecimiento de un acuerdo nacional en los grandes asuntos de Estado. Los dirigentes deben estar a la altura exigida y acertar a discernir entre el ámbito del interés común y el campo abierto al partidismo.

Una foto trivial si no fuera por...
IMPRESIONES El Mundo 10 Marzo 2000

El fotógrafo de EL MUNDO estaba allí y captó la imagen que publicamos en primera página: un agente de la Ertzaintza obliga a un militante del PP a retirar unos carteles de proganda electoral que había colocado sobre otros de EH. La escena tuvo lugar ayer en Bilbao. Podría haber sido un episodio trivial si no fuera porque el militante del PP había sido acorralado previamente por simpatizantes de EH. Si no fuera porque EH había tapado anteriormente con sus carteles otros del PP. Si no fuera porque los amigos de EH recurren un día sí y otro también a métodos violentos para aterrorizar a sus oponentes políticos. Si no fuera porque los vascos viven amedrentados por ETA e intimidados por la consigna de EH de no votar el domingo. Y si no fuera porque la Ertzaintza carece de competencias legales para poner o quitar un cartel electoral. Si no fuera por todo ello, EL MUNDO no hubiera tenido que publicar esta significativa foto.

El juego lúgubre del nacionalismo vasco 
Carlos Martínez Gorriarán Profesor de Filosofía. Universidad del País Vasco ABC 10 Marzo 2000

HACE tiempo que el juego de habitar las cloacas forma parte esencial de la política vasca. Las cosas rara vez pasan a la vista de todos, sino ocultas en subterráneos y alcantarillas. No mandan los personajes públicos, sino los tapados; Arzalluz en lugar de Ibarretxe; Mikel Antza en vez de Arnaldo Otegi. El ámbito vasco de decisión del nacionalismo es, en realidad, un ámbito encapuchado de interdicción: los encapuchados permiten o prohiben lo que puede o no decirse, lo que debe o no hacerse. Por supuesto, no siempre ganan, pero en el lúgubre juego nacionalista la muerte y los matarifes llevan siempre las mejores cartas.

De vez en cuando los recorridos subterráneos con los encapuchados son interrumpidos por visitas al cementerio y por las consiguientes procesiones de protesta ciudadana. Ha ocurrido de nuevo en las últimas semanas, demostrando que la cloaca sigue imponiendo su ley. La iniciativa ciudadana «¡Basta Ya!» provocó una auténtica erupción de inmundicias desde los vertederos más tenebrosos: los participantes en aquello fuimos tratados de gusanera, hipócritas, falsas víctimas, difamadores y asesinos. El vertido tóxico, en el que tanto descollaron Xabier Arzalluz y Arnaldo Otegi, salió con tanta presión que ni siquiera lo paró el doble asesinato de Vitoria.

La gran manifestación de protesta por el asesinato de Fernando Buesa y el escolta Jorge Díez motivó nuevos improperios, entre tremendos y ridículos -el de los 60.000 agentes del Cesid, por ejemplo-, de un Arzalluz definitivamente identificado en el papel de pocero. La hoja parroquial del PNV, que acusó a los manifestantes donostiarras de sembrar las calles con el mensaje suicida de «Muerte al vasco», todavía anteayer insistía en que la segunda manifestación de Vitoria, la del sábado 26, la rota en dos bloques -el de «Basta Ya» y el de «ETA, para quieta»- fue, en realidad, una manifestación legítima, la encabezada por Ibarretxe (o la que éste hubiera encabezado de no ocultarlo un muro de banderas y carteles de unánime adhesión evocador de las plazas de Oriente franquistas), pues la siguiente, la de los parientes y compañeros de Buesa, habría sido una contramanifestación semejante a las batasúnicas. El opinador se lamentaba finalmente de que se pudiera tolerar tanta impunidad de españolistas en su calle.

Así estaban las cosas la semana pasada. Los asesinados eran llevados tranquilamente al basurero, de modo que las víctimas del terrorismo abertzale recibieron muy pronto su ración de fiemo y basura. Pero no hay mal que cien años dure -salvo si es un mal nacionalista, que entonces perdura más- y, tras el atentado de Intxaurrondo, los miembros del Gobierno Vasco enviados a la protesta ciudadana no tuvieron más remedio que posar junto a la pancarta de «¡Basta Ya!» con su «ETA NO», pancarta sin metáforas automotrices sobre parar o arrancar. Ignoro si además los políticos nacionalistas se sintieron obligados a acompañar a las mil personas que se manifestaron espontáneamente hasta el cercano cuartel de la Guardia Civil o si, por el contrario, que parece más probable, se retiraron velozmente al subterráneo más a mano. Pero hete aquí que algo, y no agradable, se está moviendo también por las cloacas de la disneylandia abertzale: ETA.

El empeño en negar la evidencia de que el problema número uno de la política vasca y española es el terrorismo, y de que el problema número dos es la estupidez a la hora de afrontarlo, es causa entre otros males de la pérdida de libertad elemental que sienten o sufren muchísimos ciudadanos vascos. Un candidato socialista nos cuenta que, por primera vez en la historia, tienen que hacer campaña electoral por los pueblos nacionalistas escoltados por ertzainas. Una encuesta de opinión publicada por los principales periódicos vascos reitera dos datos tan tozudos como ignorados por los dirigentes abertzales, a saber: que el 70 % de los encuestados está de acuerdo en que los no nacionalistas tienen limitada su libertad, y que sólo el 27% de los ciudadanos es partidario de la independencia del País Vasco. Significando, como es evidente, que casi la mitad de los mismísimos nacionalistas (incluyendo a los de HB) están de acuerdo en que no hay libertad para todos, y en que la independencia no es tan deseable o, al menos, algo urgente.

Pero los dirigentes del antaño moderado y ahora giróvago PNV se empeñan en ignorar a sus propios votantes. Puede que el hábito de recluirse en cloacas y refugios herméticos les haya hecho sordos a todo grito elemental de libertad y atisbo de sentido común. Es posible que, como los legendarios caimanes ciegos que reptan por las alcantarillas de Nueva York, crean que las aguas negras donde evolucionan son deliciosos estanques transparentes. Grave error. Otro tipo de reptil, este armado de hacha, la serpiente heráldica de ETA, viene a interrumpir el ensueño viciado donde dormitaban. En el comunicado justificativo de sus tres últimos asesinatos, ETA no se limita a llamarles la atención por el incumplimiento de sus pactos, sino que entra directamente en la amenaza: Ibarretxe es un estorbo (también para los terroristas: esto le exonera de peores acusaciones, pero no de una justa imagen de inutilidad histórica); y PNV y EA habrían dejado pudrir el proceso de construcción nacional.

Acusaciones temibles; otras similares han promovido los asesinatos recientes. Y los terroristas remueven los obstáculos políticos a golpe de coche-bomba. No es imposible, y tal vez sea probable, que ETA haya decidido ajustar cuentas con estos traidores. ¿No asesinó a Yoyes, una antigua dirigente, sólo por la pretensión de aquélla de retirarse a la vida privada, convirtiéndose en desertora a ejecutar? Lizarra ya ha fracasado en todo, pase lo que pase en las elecciones de este domingo. Ha dividido, o casi, a los vascos en dos comunidades separadas por el insalvable delirio nacionalista; no ha servido para desarmar a ETA, ni para llevar a su brazo político, boicoteador de elecciones, al juego parlamentario. El día en que la serpiente del hacha juegue a cazar caimanes ciegos, pues es sabido que las alcantarillas le pertenecen en exclusiva, habrá quedado en claro que la arquitectura de su construcción nacional no es otra cosa que ruina funeraria, teatro de juegos lúgubres.

COACCION EN LA CAMPAÑA
El Mundo 10 Marzo 2000

La militante y concejal del PP en Getxo Marisa Arrúe denunció ayer la falta de libertad que padecen los no nacionalistas en campaña. Ella misma tuvo que soportar las coacciones de radicales que portaban retratos de presos de ETA a su alrededor, mientras trataba de repartir propaganda, y que taparon los carteles del PP. Posteriormente, intervino la Ertzaintza, pero para obligar a un militante del PP a retirar unos carteles que éste había puesto sobre otros de EH.

Elecciones y nacionalismos periféricos
IGNACIO SOTELO El País 10 Marzo 2000

Unas elecciones que tienen un claro ganador, ¿podrían dar todavía una sorpresa? Pese a no haberse producido el vuelco que la izquierda esperaba del acuerdo PSOE-IU, ha sido sin duda uno de los factores que más ha incidido en la campaña, y puede que también lo haga en los resultados, al menos en los de IU. Que Joaquín Almunia se haya atrevido a dar un paso de tal envergadura deja claro que no ha aceptado el papel que se le había asignado de ave de paso, destinado a encajar una derrota irremediable. Por lo menos ha demostrado que es hombre que no se rinde sin pelear. El que convocase a destiempo unas primarias, para él tan desgraciadas, puso de manifiesto que, lejos de conformarse con el dedazo, si se me permite el mexicanismo, trató de adquirir la legitimidad que necesitaba para iniciar la renovación. Me explico: su predecesor, señalizando una vez más la idea tan peculiar que tiene de la democracia, no anunció con la debida antelación que no iba a presentarse a la reelección, con lo que, sin tiempo para que pudieran surgir candidatos, tuvo las manos libres para imponer al que quiso. Renovación que, paradójicamente, frena el triunfo de Borrell, al ponerse a las órdenes del aparato que había hecho todo lo posible para que saliera derrotado.

Almunia cierra el pacto de manera precipitada, estremecido por los datos que debieron llegar a su mesa, después de que han sacado de las listas tanto a los borrellistas, que lo hubieran apoyado si el pusilánime de Borrell se hubiera atrevido a proponerlo, como a Izquierda Socialista, que lo había defendido con tesón desde 1993, sin conseguir más que sonrisas de conmiseración de los mismos que hoy lo aplauden. Un pacto que entierra dos decenios de lo que se ha dado en llamar "autonomía del proyecto socialista", es decir, de restringir a la esfera municipal la colaboración con la órbita comunista. "Autonomía" que era indispensable, sin ella los socialistas no hubieran llegado al poder en 1982, en un mundo en el que las políticas nacionales estaban intervenidas por la guerra fría.

Cuaja el pacto cuando la izquierda, como alternativa real al capitalismo, ha desaparecido por completo y el comunismo no es más que un residuo folclórico. Claro que de no haber sido así, el pacto no se habría producido. Ello no quita méritos a Almunia: no es fácil desprenderse de los ídolos del pasado, por caídos que parezcan. Saltando por encima de prejuicios, desencuentros y malentendidos, hizo lo que tenía que hacer si quería tener la menor oportunidad de ganar las elecciones.

En cambio, nadie podía esperar que IU pusiera la menor dificultad; desde que existe, no ha cesado de pedir un acuerdo entre comunistas y socialistas, la tan traída y llevada unidad de la izquierda. Si se refugiaba en lo de "programa, programa" era porque, ante los continuos desaires de los socialistas, no tenía otro medio de salvar la cara. Con todo, un punto en las negociaciones me llamó poderosamente la atención. Ante la petición de que renunciase a presentar candidatos en las 34 provincias en las que nunca habían sacado un diputado, IU parece que replicó que mejor ir en listas conjuntas en todas las circunscripciones, sin duda la forma óptima de traducir los votos en escaños. Dado que la ley electoral prohíbe que los partidos que se presentan en las mismas listas puedan luego formar grupos parlamentarios distintos -y lo saben bien los socialistas catalanes, que lo padecen-, que el PSOE se echase atrás ante la posibilidad única de absorber a IU en sus filas se explica desde una visión a cortísimo plazo, qué guirigay se hubiera montado si hubiera habido que abrir huecos en las listas para meter a los de IU, pero a mediano plazo nadie negará que el PSOE, al perder la ocasión única de fagocitar a la competencia, dio muestras de una altísima irresponsabilidad. Se dirá que fue un farol de los negociadores de IU, que de haberlo aceptado el PSOE, no lo hubieran refrendado los órganos de la coalición; ningún partido político estaría dispuesto a suicidarse. Siempre hubiera cabido justificar tamaño sacrificio en aras de la unidad de la izquierda.

Cogido por sorpresa y sabedor de que el pacto cercenaba sus posibilidades, el PP empezó equivocándose al sacar del desván el fantasma del comunismo. Aparte de que a estas alturas ya no asusta a nadie, este discurso le deslizaba a posiciones desfasadas de la vieja derecha, esa sí, anticomunista por antonomasia. Luego han sabido evitar las formas más gruesas de anticomunismo, que les alejaban del tan ambicionado centro, pero no han podido renunciar a seguir manejándolo, aunque sólo fuera de manera subliminal. Y, sin embargo, la campaña ha puesto de manifiesto que la antítesis izquierda-derecha ha perdido gran parte de la eficacia que tuvo en el pasado, y no basta con denunciar al PP como el partido de los poderosos, que sirve tan sólo a los amigos, para desplazarle del primer puesto, con una distancia de cerca de cuatro puntos que, con nuestra ley electoral, supone una diferencia considerable en el número de escaños. Pese a que una buena parte del electorado se mantenga visceralmente de izquierda o de derecha, sin concebir que pueda saltar a la otra orilla -todo lo más, si la frustración le resulta insoportable, pasarse a la abstención-, lo cierto es que cada vez menos gente cree en las grandes diferencias que existirían en política económica y social entre las dos grandes opciones.

Nos hallamos en un ciclo largo de supremacía de la derecha, manden los conservadores o los socialdemócratas, y no es fácil de formular una política claramente de izquierda que no fuera la repetición de las fracasadas en el pasado y, además, si se lograra, no es seguro que reportase muchos votos. A falta de alternativas creíbles, la tentación es recurrir a la demagogia más directa y elemental, como ofrecer a los pensionistas con rentas más bajas un regalo de 28.000 pesetas en las primeras semanas de gobierno socialista, propuesta que la Junta Electoral tendría que juzgar si no se trata de un intento de compra de votos y, para mayor escarnio, a cargo del erario.

Efectivamente, el 12 de marzo no implica la confrontación de una alternativa de izquierda a una de derecha, ya que, gane quien gane, no se producirán, como es normal en nuestro entorno, cambios sustanciales en política económica y social. En este punto, España ha adquirido la estabilidad propia de un miembro de la Unión Europea. Y, sin embargo, no deja de tener su fondo de verdad la impresión ampliamente difundida de que es mucho lo que nos jugamos en el envite. Por lo pronto, una victoria del PP lo fortalecería de tal forma, que bien pudiera seguir gobernando al menos tanto o más años de los que gobernaron los socialistas, lo que para los dirigentes que estuvieron en el poder y han logrado mantenerse en la oposición, supondría haber llegado al final de trayecto. De mayor relevancia para el resto de los españoles es que una nueva derrota de los socialistas tal vez contribuya a hacer factible la renovación de la que a veces tanto se habla, y otras ni siquiera se menciona, pero que hasta ahora han logrado aplazar indefinidamente.

El problema más grave que tiene la España de hoy no se plantea ya en la confrontación de dos sistemas socioeconómicos y, desde luego, nada tiene que ver con un choque frontal entre la izquierda y la derecha, sino que, como es público y notorio, consiste en el encaje de vascos y catalanes en el Estado español. En el campo socioeconómico hemos hecho progresos inmensos en los últimos 20 años; en la integración en un modelo de Estado satisfactorio para todos, aun reconociendo el enorme avance que representa el Estado de las autonomías, quedan todavía tantos flecos por recortar que el futuro de esta España que va bien, paradójicamente, es harto incierto. De los conflictos que nos atormentaron en el pasado, unos se han resuelto, otros se han evaporado: la cuestión agraria (el peonaje en el campo se recluta entre los inmigrantes), el clericalismo (España ha dejado de ser católica sin que apenas nos hayamos enterado, tan poco nos importa el tema religioso), el militarismo (ha desaparecido hasta el servicio militar, entre otras razones porque la juventud se había declarado insumisa), pero ahí está abierta, como si estuviéramos en el siglo XIX, la cuestión nacional, mejor dicho, las varias cuestiones nacionales. La única escisión que hoy cuenta es la que se produce entre los partidarios o los críticos de las distintas formas de nacionalismo. De ahí que la cuestión principal que incide en estas elecciones, algunos sentimos mucha vergüenza cuando lo tenemos que explicar a los de fuera, es la de los nacionalismos periféricos. Como es la cuestión de mayor peso, ha permanecido en el fondo, sin apenas llegar a la superficie.

CiU ha sido la que más ha perdido con el pacto entre socialistas y comunistas. Gobernando con un escaño más que la oposición, y ello, gracias a los votos del PP, se ha quedado sin la posibilidad ideal de poder en la próxima legislatura negociar con dos partidos a la vez la gobernabilidad del Estado. No le queda más que hacerlo con el PP si, como se espera, resulta vencedor, pero desde una posición de mayor debilidad, al depender en Cataluña de los votos populares. Si la coalición PSOE-IU diese la sorpresa, ya se encargarían los socialistas catalanes de que no se llegase a pacto alguno con CiU. A los que más ha beneficiado el acuerdo PSOE-IU es a los socialistas catalanes, a punto de conquistar la Generalitat, con lo que es fácil imaginar quién hubiera podido estar en el origen de la iniciativa.

Al comienzo de la campaña, Almunia empezó exigiendo que Aznar dijese con quién iba a coaligar, él ya había dicho claramente que con IU, con la esperanza de conseguir el voto de aquellas personas conservadoras o de centro en las que la hostilidad al nacionalismo catalán fuera mayor que el miedo a los rojos. Pronto quedó claro que el anticatalanismo implícito de los socialistas podría resultar tan contraproducente como el anticomunismo de los populares. Con los mejores resultados, PSOE-IU no podrían gobernar sin los votos de los nacionalistas del Bloque Gallego y del PNV. Esta posibilidad convirtió a Arzalluz en un monstruo a los ojos del PP, mientras que el PSOE tenía que permanecer callado: hablar a favor de Arzalluz quita muchos votos y hacerlo en contra podría llevar a la ridícula situación del PP hace cuatro años de tener que negociar luego con el partido al que se le ha criticado duramente en la campaña.

El dilema real que se presenta en estas elecciones no es que la izquierda sustituya a la derecha, sino que continúe Aznar, apoyado por un Pujol mucho más debilitado, gobierno del que conocemos virtudes y defectos -con el paso del tiempo disminuyen las primeras y aumentan los segundos-, o el experimento de un Gobierno de Almunia, con el apoyo de Arzalluz, que nadie sabe qué resultado daría en el País Vasco.

Arzalluz ha perdido su primer intento, harto arriesgado, de asumir posiciones más abiertamente independentistas a cambio del cese de la violencia, Pacto de Estella, y no parece muy seguro que el próximo día 12 consiga su segundo objetivo, un nuevo presidente en Madrid que reactive el proceso de paz en Euskadi. Ignacio Sotelo es catedrático excedente de Sociología.

El arte de la mentira 
Carlos Dávila ABC 10 Marzo 2000

Gracias debe darle el PNV al PSOE por esta manita que le está ofreciendo cuando ya ni siquiera los «chicos malos» de ETA, los pacientes de la «pequeña úlcera», como los denomina Arzalluz, quieren saber nada del peneuvismo y, encima, se mofan, como de un tonto de feria, del desdichado Ibarretxe. Del «lehendakari» se está diciendo que, por lo menos dos veces, ha querido marcharse a Llodio, villa de la que, quizá, nunca debió salir para hacer de monaguillo de Arzalluz. La especie del abandono está siendo muy repetida, pero no por ello adquiere mucha verosimilitud. Ibarretxe, como Arzalluz, como todos los demás, está esperando al domingo. Igual que el PSOE, que, por boca y compromiso de Jesús Eguiguren, tiene una llamada pendiente al etarra de su confianza. Eguiguren estaba invitado ayer a un nuevo debate en la televisión vasca, pero ha dado la callada por respuesta. Seguro que, precavido, no ha querido sufrir la descomunal derrota que hace unos días infligió Gustavo Arístegui, número dos del PP por Guipúzcoa, a todos sus contertulios. En el debate sí estuvo un mozalbete especialmente repugnante, al que se le tiene por, todavía, más duro que Otegi: Joseba Permach. En la anterior edición televisiva, que se pudo ver por la digital (ya es igual, por cierto, cuál de las dos plataformas, que las dos son lo mismo), el representante socialista se dedicó a amonestar a Otegi con estas recomendaciones del alma: «Yo te tengo mucho afecto, pero no puedo concordar totalmente contigo».

Una reprimenda histórica, vaya, que corresponde a los nuevos tiempos de relación PSOE-EH que desmienten, sin convicción alguna, todos los socialistas.

Y dirán lo que quieran; por ejemplo, que el PP ha gobernado el terrorismo «sectaria y partidariamente», pero lo cierto es que Almunia todavía no ha podido negar que, cinco horas después de que los enviados especiales de Aznar a la conversación con ETA regresaran a Madrid, ya tenía él en la Moncloa noticia exacta de lo ocurrido. Ahora reprueba la política que antes aceptó, pero es igual; la cosa recuerda a aquella escena patética de un antiguo debate televisivo Guerra-Miguel Herrero (el escribiente ahora del PNV), cuando éste mostró al entonces vicepresidente un acta falsificada del Consejo de Ministros. Respondió Guerra con enorme desparpajo: «Es mentira». Y se quedó, como ahora Almunia, tan pancho.

El Gobierno francés avisa a los nacionalistas vascos que no contribuirá a «fragilizar la unidad de España» 
PARIS. Juan Pedro Quiñonero ABC 10 Marzo 2000

El ministro del Interior francés hizo ayer en nombre de su gobierno una declaración solemne en la que afirmó que el comportamiento de los partidos nacionalistas vascos «fomenta la exclusión social», tiene consecuencias «desestructurantes» para la sociedad civil, «agrava el chantaje terrorista» y corre el riesgo de trasladar a Francia acciones violentas que pudieran crear «nuevos y graves problemas de seguridad».

Sentados los principios capitales de esa concepción gubernamental francesa en materia de «fenómenos nacionalistas», el ministro del Interior, Jean-Pierre Chévènement volvió a recordar, ayer tarde, la dimensión estratégica que hoy tiene para Paris la cooperación antiterrorista con España: «Es para Francia un deber el apoyo absoluto en su lucha contra el terrorismo. Nada que puedar fragilizar la unidad de España debe ser hecho».

A partir de ahí, Jean-Pierre Chévènement aprovechó la visita oficial de 159 alcaldes del Pais Vasco francés, pidiendo la creación de un departamento vasco en el país vecino, para hacer un balance global del punto de vista oficial de su gobierno en el terreno sensible y estratégico del problema vasco.

EXCLUSIÓN SOCIAL
El ministro del Interior comenzó por subrayar a sus interlocutores que, a su modo de ver, «la multiplicación de fenómenos de nacionalismoregional» son «muy desestructurantes» en varios países de Europa y, con frecuencia, son «generadores de procesos de exclusión social grave». Chévènement estima que la exclusión social de los «fenómenos nacionalistas» pudiera convertirse, llegado el caso, en una «amenaza» para el futuro mismo de la Unión Europea.

LOS RIESGOS
El ministro francés del Interior estima que «los partidos nacionalistas de la comunidad autónoma de Euskadi no ocultan su apoyo a la creación de un departamento en el País vasco francés, que consideran como una etapa hacia la creación de una nación vasca soberana a uno y otro lado de la frontera... » Ante ese «riesgo», Chévènement afirma: «Un departamento vasco, en Francia, se convertiria, automáticamente, en el campo abonado para todo tipo de violencia, y podria plantear graves problemas de seguridad».

Ante ese largo rosario de riesgos, amenazas y chantajes, el ministro del Interior declaró solemnemente a los 159 alcaldes del País vasco francés que su gobierno considera totalmente indeseable la creación de un departamento vasco en Francia.

Esa posición de fondo francés estaba implícita en la diplomatica bilateral de todos los gobiernos franceses de la última década. Sin embargo, Jean-Pierre Chévènement la expuso, ayer, por vez primera, quizá, con una claridad voluntariamente meridiana, para «deshacer los malentendido» y lanzar una nueva advertencia al PNV, que lleva varios años intentando implantarse electoralmente en Francia, con distintos nombres. En boca de un ministro francés del Interior, se trata de una advertencia de evidente alcance estratégico.

No obstante, el titular del Interior, conocido por su ferviente defensa de la unidad republicana, admitió ayerque es legítimo «promover la identidad de un territorio cuando ello no conduzca a poner en entredicho la identidad republicana de Francia, forjada a lo largo de siglos y fundamentada en los valores universales».

También se declaró a favor de «la enseñanza y el desarrollo de la lengua vasca, así como del realce del patrimonio cultural del País Vasco».

EL PAÍS VASCO FRANCÉS
La delegación recibida por Chévènement, junto al prefecto del departamento de los Pirineos Atlánticos y al subprefecto de Bayona, representa a una asociación de 159 alcaldes del País Vasco francés que abogan por la creación de un departamento vasco, informó el Ministerio en un comunicado tras la reunión. Actualmente, el País Vasco francés está integrado en el departamento de los Pirineos Atlánticos junto a la región de Bearn.

La Policía gala halla el taller electrónico donde el etarra Gadafi fabricaba bombas 
MADRID. J.P. / D.M. ABC 10 Marzo 2000

La Policía francesa encontró ayer cerca de Bayona el taller electrónico en el que uno de los responsables del «aparato logístico» de ETA, Juan Carlos Iglesias Chouzas «Gadafi», preparaba bombas. En la casa, alquilada por Concepción Iglesias hace un año-en plena tregua-, se hallaron 170 kilos de clorato de sodio, un centenar de cartucho, detonadores y dos ordenadores.

Las investigaciones abiertas por la Policía francesa tras la detención de Concepción Iglesias Álvarez, compañera sentimental de José Javier Arizcuren «Kantauri», y de Juan Carlos Iglesias Chouzas «Gadafi» han permitido la localización de una vivienda, en la localidad de Guiche -a unos veinte kilómetros de Bayona-, en la que ETA ocultaba un taller electrónico para fabricar artefactos, así como un almacén de material explosivo. Concretamente, en los documentos intervenidos a los dos capturados, la Policía encontró datos que ahora han conducido a Arnaud Biscay, jubilado de 64 años, propietario de la casa en la que la banda guardaba material para matar. Este individuo fue detenido ayer en la localidad de Labenne y en sus primeras declaraciones confesó que había alquilado una casa suya de campo a «Conchita».

Biscay fue alumno de Concepción Iglesias en las clases de euskera que ésta impartía antes de pasar a la clandestinidad cuando se descubrió, en agosto de 1995, su labor de enlace entre la dirección de ETA y el «comando» que planeó atentar contra el Rey en Palma de Mallorca.

En la vivienda de Guiche -denominada «Karukera»- se hallaron 170 kilos de clorato de sodio -sustancia empleada en la fabricación de explosivos-, diversos mecanismos de iniciación de artefactos -similares a los encontrados en las dos furgonetas-bomba que ETA quiso introducir en Madrid-, circuitos y otros componentes para la confección de bombas, así como un centenar de cartuchos de nueve milímetros, dos ordenadores portátiles, una impresora y una máquina de escribir.

La vivienda fue alquilada hace un año, es decir en plena tregua de ETA, por Concepción Iglesias, quien ayer fue conducida desde la prisión de Fleury-Merogis hasta Guiche para que estuviera presente en el registro. Los investigadores creen que el arrendamiento pudo producirse poco después de la detención de Kantauri, hecho del que ayer se cumplió un año.

Asimismo, los citados medios apuntan que ETA habría decidido instalar el taller electrónico en la casa de Guiche después de que un incendio accidental, registrado el 4 de mayo del año pasado, pusiera al descubierto una instalación de las mismas características que la banda tenía en un chalet en Ciboure.

Fuentes de la investigación consideran que la localización de este almacén y taller electrónico viene a confirmar las hipótesis que situaban a Juan Carlos Iglesias Chouzas en el «aparato de logística» de la banda. Antes de huir a México, a Gadafi ya se le encuadró en este aparato al detectarse una huella suya en un paquete-bomba enviado desde París al empresario guipuzcoano Juan Carlos Arruabarrena. Los investigadores han desvelado ahora que el taller de Guiche fue el «centro de trabajo» de Iglesias Chouzas, responsable de la sección de electrónica dentro del «aparato de logística».

Otro golpe para Hefesto 
Luis Ignacio PARADA.  ABC 10 Marzo 2000

EL odiado Hefesto de la mitología griega combatía a los mortales con armas y fuego desde su fragua. Con un golpe de hacha quiso contribuir al nacimiento de Atenea que estaba encerrada en el cerebro de Zeus. Homero lo describe como «monstruo desalentado, lisiado, cojo de los dos pies, caracterizado por la perfección técnica de sus obras». Era el que abusaba de su mortífero poder para imponer su voluntad como un demiurgo amoral que pretendiera transformarse en apóstol inspirado y el que encadenó a Prometeo burlándose de Ares. En esa fragua del Hefesto de hoy —que los romanos denominaron Vulcano— la Policía francesa ha descubierto un arsenal y una fábrica de explosivos de ETA del mismo tipo del que contenían las furgonetas-bomba que fueron interceptadas hace unos meses. Un golpe más para acabar con ese monstruo —desalentado, lisiado y cojo, sí, pero aún capaz de encadenar a unos y burlarse de otros— que también se caracteriza por la repugnante perfección técnica de sus obras y abusa de su mortífero poder para imponer su vo

Votar a CiU
MANUEL HIDALGO El Mundo 10 Marzo 2000

Votemos a quien votemos, el próximo domingo, estamos votando a CiU. El partido de los nacionalistas catalanes siempre gana. Con los votos que tiene enquistados en el saco, se presenta en la sede del ganador con una factura y, venga, a recaudar lo suyo.

Sin CiU no gana nadie, aunque gane. Con CiU de su lado, como quien dice, puede ganar cualquiera. Y CiU nunca pierde y siempre gana. Muy bueno lo suyo. CiU ha conseguido hacer que la minoría no sólo sea respetada, sino que, en cierto modo, se constituya en mayoría frente a la mayoría. Eso, gracias a la Ley Electoral, que nadie se atreve a tocar, es no sólo una peculiar corrección de la lógica democrática, sino la cuadratura del círculo. Y todavía más: el pez chico mangonea al grande, cuatro gatos condicionan las decisiones de 400. ¡Chitón!

Dan ganas de votar directamente a CiU. Para qué tomar la línea curva si se llega antes con la línea recta. Lo sensato es ir al grano. Si el grano es CiU, pues venga. El voto será nulo fuera de Cataluña, pero quedará patente la inteligencia del gesto. Nada de indecisiones, uno se decide por los que deciden. Ese es el auténtico voto útil.

La cosa sale, según nos ha sido comunicado, por 400.000 millones de pesetas, un enjuague del déficit fiscal de Cataluña o algo por el estilo. 400.000 millones, hoy en día eso no es dinero. Y si lo fuera, por dinero tampoco vamos a discutir. No discutimos por ideas, ¡vamos a discutir por dinero! Parece que ideas no hay muchas, pero dinero, aunque a algunos les falte, a todos nos sobra.

Algunos románticos, apegados a los viejos debates, todavía discuten sobre si hay derechas o hay izquierdas, sobre la identidad de las unas y las otras. Tiempo perdido. Lo que hay es CiU. CiU hace que una cosa sea otra cosa y que todas las cosas sean la misma cosa. Los analistas más perspicaces deben concentrarse en estudiar qué es CiU y después deben explicarnos sus conclusiones para que nos enteremos de por qué, unos y otros, derechas e izquierdas, acabamos siendo CiU.

Yo, en plan listo, ya me he hecho, antes de que me hagan, CiU total. Uno prefiere ser lo que haya de ser a la larga voluntariamente. Así se evitan empujones y manoseos.

Los que ya somos de CiU vamos a sacar 400.000 millones, más o menos, con unos 15-17 diputados. O sea, que nuestros diputados se llevan veinte mil millones y pico por barba. Esto son unas stock options electorales que fidelizan cantidad.

CiU ha tenido el detalle de enumerar 12 condiciones más para el contrato. Pero nadie tiene ganas de perderse en las letras con lo claros que son los números.

La policía francesa halla un taller de ETA para la fabricación de bombas
La novia de Kantauri condujo al chalé
JOSÉ LUIS BARBERÍA, París El País 10 Marzo 2000

La Policía Judicial francesa desmanteló ayer en una casa de campo situada en Guiche, pequeño municipio situado a unos 20 kilómetros de Bayona, un taller de ETA destinado a la fabricación de explosivos. Los agentes encontraron 170 kilos de clorato de sodio y diversos componentes electrónicos, además de un centenar de balas de 9 milímetros Parabellum, dos ordenadores portátiles, una impresora y una máquina de escribir mecánica.

A la espera de los resultados de la investigación, la policía francesa se inclina por pensar que el taller camuflado en el interior de la villa Karukera ha servido a ETA para la fabricación de bombas y sustituye probablemente al taller electrónico desmantelado tiempo atrás en Ciboure, población ubicada igualmente en el País Vasco-Francés. Parece descartado que se trate del principal taller de elaboración de explosivos de la organización terrorista.

El hallazgo es fruto de la reciente detención, el pasado 2 de febrero en Tarnos (Las Landas), de Conchita Iglesias Álvarez, novia de Javier Arizkuren Ruiz Kantauri, antiguo jefe militar de ETA, hoy encarcelado en Francia. La activista, que se encuentra internada en la prisión de Fleury-Mérogis, fue trasladada ayer a Guiche para que reconociera la casa y acompañara a los agentes de la Policía Judicial encargados del registro.

Los 170 kilogramos de explosivos estaban guardados en 34 cajas de cinco kilos cada una. La sospecha de la existencia de artefactos preparados llevó a los agentes a pedir la ayuda de los especialistas en desactivación de explosivos, pero la alarma se demostró infundada. Según fuentes de la investigación, la dirección de la casa figuraba entre los papeles intervenidos a Iglesias en el momento de su detención, por lo que ha estado sometida a vigilancia desde entonces.

Detenido el dueño de la casa
El propietario de la vivienda, Arnaud Bizkay, un jubilado de 64 años residente en Peyreorade, en las Landas, fue arrestado el martes y puede ser acusado de colaboración puesto que, según la policía, cedió la casa voluntariamente hace un año a Conchita Iglesias. La activista, que hizo de enlace entre la dirección de ETA y el comando que intentó atentar contra el Rey Juan Carlos en Mallorca, en agosto de 1995, dio clases de euskera a Arnauld Bizkay durante el tiempo que permaneció como legal (no fichada).

Nacida en Burdeos, en 1966 y de nacionalidad francesa, Conchita Iglesias pasó a la clandestinidad, una vez abortado el intento de atentado contra el Rey. La misma activista alquiló, a nombre de Nicole Lombar, el piso descubierto el 25 de febrero último que ocupaba Carlos Iglesias Chouzas, Gadafi, el activista de ETA implicado en numerosos asesinatos. Ambos fueron detenidos en Tarnos a la salida de un restaurante. En el registro de la casa, la policía encontró un disquete de ordenador, falsos documentos de identidad y dinero.

El ministro del Interior español, Jaime Mayor Oreja, se felicitó ayer en Soria del hallazgo del taller de ETA. "Es una buena noticia porque habrá evitado la muerte de algunos inocentes". El ministro explicó horas más tarde en Castro Urdiales (Cantabria) que queda por realizar una inspección más atenta del chalé para precisar sí se trata de un taller para fabricar bombas de cloratita, como las que portaban las furgonetas localizadas en Zaragoza los días 20 y 22 de diciembre con casi 1.700 kilos de dicho explosivo.

[El atentado perpetrado por ETA el pasado lunes contra una patrulla de la Guardia Civil en el barrio de Intxaurrondo (Guipúzcoa) afectó a viviendas, comercios y vehículos de más de 350 personas en un radio de 500 metros. La Ertzaintza y el Consorcio de Compensación de Seguros han valorado inicialmente los daños en cien millones de pesetas. Un total de 146 personas ya han presentado denuncias para la posterior reclamación de daños].

 

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