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Recortes de Prensa    Miércoles 15  Marzo 2000
#Ensanchar la mayoría social
Editorial El País 15 Marzo 2000

#Mayor afirma que urge la "sustitución democrática" del nacionalismo en Euskadi
AITOR GUENAGA, Bilbao El País 15 Marzo 2000

#Vertebración y diálogo
Editorial ABC 15 Marzo 2000

#PSOE: Gestionar la crisis
César Alonso de los Ríos La Estrella 15 Marzo 2000

#Elecciones
ERASMO El Mundo 15 Marzo 2000

#El obstinado pluralismo vasco
JAVIER PRADERA El País 15 Marzo 2000

#JOSE A. LABORDETA / DIPUTADO ELECTO DEL CHA «Somos nacionalistas por dignidad»
JAVIER ORTEGA. Corresponsal El Mundo 15 Marzo 2000

#Vecinos de cargos del PP en Euskadi reciben cartas amenazantes
El Mundo 15 Marzo 2000



Ensanchar la mayoría social
Editorial El País 15 Marzo 2000

LA MAYORÍA absoluta no será obstáculo para gobernar "desde el diálogo", según el compromiso que ayer transmitió Aznar. Una primera consecuencia será su intento de seguir contando con el apoyo de las dos formaciones nacionalistas que le han acompañado hasta el final de la legislatura, CiU y Coalición Canaria, aunque ya no necesite sus votos. Aznar cuenta con la experiencia de los socialistas para no repetir los errores de éstos en el abuso de la mayoría absoluta. La otra idea expuesta ayer por los dirigentes del PP fue que los resultados han desautorizado a quienes quieren hacer política "mirando al pasado". Se refería a los socialistas, pero también vale para su partido.

El jefe de campaña del PP, Mariano Rajoy, reconoció ayer mismo que en ningún momento se habían planteado como hipótesis realista la de alcanzar la mayoría absoluta. Ello significa que su programa y planteamiento general estaba adaptado a la necesidad de pactar su aplicación al menos con otro grupo político. Puede ser positivo. El PP tiene toda la legitimidad que le otorga su mayoría absoluta, pero tampoco puede olvidar que el 56% de los votantes eligió papeletas de otros partidos. Fuera del Reino Unido, donde rige el sistema mayoritario, en Europa es bastante insólito que con el 44% de los votos se consiga la mayoría absoluta en el Parlamento (como ocurrió antes con el PSOE). Es positivo que el PP intente ensanchar su base social de apoyo, que con CiU y CC rozaría el 50%. Aunque no los necesite aritméticamente, contar con esos apoyos favorecerá a los sectores del PP partidarios de gobernar de manera más centrada.

En contra está el argumento de que la mayoría de los ciudadanos no quiere pactos con los nacionalistas. Las encuestas encuentran desde hace años un rechazo claro a esta combinación de gobierno por las hipotecas que ha solido crear. Es incluso posible que exista algún tipo de relación entre el rechazo a la fórmula aplicada desde 1993 y la mayoría absoluta que han dado los electores al PP. Pero la relación con los nacionalistas puede ahora plantearse en otros términos. Especialmente con CiU, que no tendría ya la capacidad de derribar Gobiernos, como hiciera con el último de González, a finales de 1995. Al PP le interesaría comprometer a Pujol en una política nacionalista moderada: que no amenace más con la Declaración de Barcelona. El nacionalismo que representa CiU tiene un componente claro de intervención en la política española (en la tradición de Cambó) que interesa potenciar más que desanimar.

Los resultados permiten al PP desplegar políticas hacia los nacionalistas que antes no estaban a su alcance. Se ha dicho mil veces que el PP no podría gobernar eficazmente mientras fuese una fuerza marginal en Cataluña y el País Vasco. En ambos territorios es ahora una fuerza sólidamente implantada: con el 22% de los votos en Cataluña y el 28% en Euskadi. Esa presencia en las comunidades gobernadas por partidos nacionalistas le permite acuerdos en el ámbito de la política española más equilibrados que los que ha habido desde 1993.

Aparte de los pactos está la forma de gobernar. Ya en la noche electoral, Aznar se comprometió a hacerlo "para todos los españoles". Ayer habló de un Gobierno "centrista, reformista y dialogante". Por su parte, el secretario general, Javier Arenas, argumentó que los resultados electorales han acabado con muchos "tópicos" y demostrado que a los ciudadanos "les interesa el futuro, las propuestas, y no las referencias al pasado". Se refería a elementos de la campaña del PSOE.

Los socialistas cometieron sus mayores errores cuando tenían mayoría absoluta -y un amplio crédito en los medios-, aunque en muchos casos sólo se conocieron cuando la perdió. El PP cuenta con esa experiencia para evitar los mismos errores. El primero sería autoconvencerse de que la mayoría lograda en las urnas borra abusos cometidos para alcanzarla. No es un invento que, pese a su exigua mayoría en la pasada legislatura, utilizaron el poder de manera sectaria en asuntos tan importantes como las privatizaciones, las relaciones con las comunidades autónomas no gobernadas por ellos o la intervención en el campo de los medios de comunicación, públicos y privados.

Porque aunque tenga razón Rajoy al criticar la obsesión de sus adversarios por mirar al pasado, con invocaciones a la guerra civil y a la "derechona", no es menos cierto que el PP ha tratado durante estos años de silenciar a la oposición con apelaciones a su pasado - tú más- en el Gobierno. Es un buen momento para mirar al futuro. Por parte de todos.

Mayor afirma que urge la "sustitución democrática" del nacionalismo en Euskadi
Ibarretxe abrirá una ronda de contactos en busca de apoyos a su Ejecutivo
AITOR GUENAGA, Bilbao El País 15 Marzo 2000

El ministro del Interior y diputado por Vizcaya, Jaime Mayor, dijo ayer que "lo más urgente" en Euskadi es impulsar la "sustitución democrática" del nacionalismo, porque los resultados confirman que "un ciclo político ha terminado". Por su parte el portavoz del Gobierno vasco, Josu Jon Imaz, avanzó que abrirá contactos con todas las formaciones para dotar de estabilidad al gabinete de Vitoria. Mayor le respondió al lehendakari que lo que deben hacer él y el PNV es leer el no que el 60% del electorado ha dado en las urnas a Estella.

El Partido Popular vasco reunió ayer a su ejecutiva regional en la capital vizcaína para leer y sobre todo saborear el magnífico resultado cosechado en Euskadi, donde se quedan a poco más de 24.000 votos del PNV, revalidan su victoria en Álava y ganan en las tres capitales vascas. Pero la tentación de extrapolar los datos a unas futuras elecciones autonómicas vascas también estuvo presente en la reunión.

Aunque a corto plazo los populares no tienen intención de forzar una moción de censura al lehendakari, Juan José Ibarretxe,el presidente del PP vasco, Carlos Iturgaiz, ha incorporado ya a su acervo político el concepto de "alternancia" como un ejercicio de "regeneración democrática" de Euskadi.

De alguna manera, la misma escenificación de la rueda de prensa delataba el discurso que se puede esperar de los populares vascos tras estos comicios: la presencia de los dos máximos representantes de las instituciones en las que el PP ya gobierna en Euskadi -el diputado de Álava, Ramón Rabanera, y el alcalde de Vitoria, Alfonso Alonso-, era la demostración para el PP de que en las elecciones municipales y forales del pasado año se inicio el "final de un ciclo político". Fin de ciclo que, según Mayor, se ha podido apreciar mejor con el resultado del centro derecha vasco en estos comicios. "Sin ETA, sin la abstención de HB, el PP sería el primer partido del País Vasco", dijo.

Pacto de fondo
En ese sentido, el ministro del Interior en funciones reiteró que lo fundamental para dar pasos en pacificación es que el PNV rompa "el pacto de fondo que mantiene" con ETA y HB. E invitó al PNV y al lehendakari a leer con detenimiento lo que han dicho los electores: "un 60% de los vascos, entre ellos algunos del PNV que nos han votado, han rechazado el Pacto de Estella". Mayor desechó cualquier giro en materia de pacificación hasta que se rompa dicho acuerdo, momento en el que "nada será igual".

Por lo demás, reiteró que la receta contra ETA sigue estando donde siempre: "en las urnas y en el Estado de derecho", es decir, en la persecución policial contra el terrorismo. Por su parte, el portavoz del Gobierno vasco, Josu Jon Imaz, avanzó ayer que el Ejecutivo autonómico abrirá un proceso de diálogo hasta el verano con todos los partidos parlamentarios para intentar garantizar la estabilidad del Gobierno PNV-EA después de la ruptura del pacto con Euskal Herritarrok tras el asesinato del dirigente socialista Fernando Buesa.

Vertebración y diálogo 
Editorial ABC 15 Marzo 2000

SI el futuro Gobierno del PP cumple lo anunciado por José María Aznar en su mensaje del balcón de Génova y reiterado ayer ante el Comité Ejecutivo del partido, la confianza depositada en las urnas y la gran esperanza suscitada no se verán defraudadas. En ningún sentido democrático puede entenderse que la mayoría absoluta constituya un mal en sí misma o un anticipo del abuso de poder. La libertad no depende de la precariedad de los gobiernos o de su sometimiento forzoso a la presión de minorías revestidas de un poder de hecho que no les han conferido los ciudadanos. Lo que constituye un riesgo no es la mayoría absoluta sino su abuso, que, por otra parte, no suele durar más de cuatro o, a lo más, ocho años. Si la mayoría absoluta aumenta el poder, incrementa en la misma proporción la responsabilidad. Quien puede más, está obligado a más. Quien puede cumplir sus promesas y aplicar su programa, carece de excusas para no hacerlo.

Así parecen haberlo entendido Aznar y los principales dirigentes del PP, que han exhibido en la hora de la euforia poselectoral prudencia, magnanimidad, moderación y concordia. Esta nueva mayoría del centro-derecha constituye una oportunidad histórica para culminar el proceso de vertebración nacional y resolver el único viejo problema pendiente: la cuestión territorial y el desafío separatista. Aznar ha anunciado que está dispuesto a gobernar como si no hubiera obtenido la mayoría absoluta, es decir, a seguir contando por libre decisión con quienes venía contando forzado por el designio de las urnas. Y lo ha hecho tendiendo la mano del diálogo a todas las fuerzas políticas y sociales, y, especialmente, a los partidos nacionalistas como CiU, Coalición Canaria y el PNV. A este último sólo le pide no que renuncie a su vocación nacionalista, que sería tanto como renunciar a su ser, sino sólo que rectifique el descomunal error cometido a partir del extravío que representa el pacto de Estella. No exige cambios en las personas sino en los modos y actitudes, en los principios y valores. Si el PNV regresa al ámbito de la lealtad institucional y abandona, por tanto, la compañía de quienes amparan el terror, no sólo no será marginado sino que será invitado a colaborar con el Gobierno y a influir en la determinación de las líneas de la política nacional. Si lo hace, recibirá el mismo tratamiento al que se han hecho acreedores por su lealtad institucional otras fuerzas nacionalistas como CiU y CC.

El gran proyecto de vertebración histórica de España no puede prescindir del nacionalismo no separatista sino que requiere, por el contrario, su integración en la tarea colectiva. El masivo respaldo electoral brinda al PP una oportunidad para llevarlo a cabo, pero el éxito depende de la prudencia y generosidad de ambas partes. El PNV debe disipar toda ambigüedad y toda sombra de sospecha. Los resultados electorales del País Vasco, con un esperanzador empate práctico entre el PNV y el PP, este último el partido más votado en las tres capitales vascas y en Álava y Guipúzcoa, deberían constituir un convincente elemento de reflexión para los dirigentes del PNV. Las urnas han rubricado una mayoría no nacionalista en el País Vasco. La estrategia de Estella ha sido censurada por las urnas. Al PSOE, además del desempeño de su labor como primer partido de la oposición, le corresponde también una decisiva función en esta tarea vertebradora. Debe renunciar a la tentación, que sería fatal de, ante su debilidad parlamentaria, pactar con los nacionalistas para desgastar al Gobierno, comprometiendo los principios básicos del Estado.

El éxito de esta empresa de vertebración nacional depende también de que sus impulsores acierten a distinguir entre lo que debe ser consensuado y lo que puede quedar abierto al ámbito de la discrepancia. La democracia es un sistema equilibrado de consensos y disensos. La fidelidad a la Constitución y la limpieza de las reglas del juego pertenecen, sin duda, al ámbito del consenso. La mayoría absoluta no es la antesala del monólogo político. El diálogo es el único camino hacia la vertebración. El PP está decidido a ejercer esa forma de generosidad que representa la actitud liberal. Si así lo hace, su éxito del domingo será el éxito de España.

PSOE: Gestionar la crisis
César Alonso de los Ríos La Estrella 15 Marzo 2000

El gesto magnánimo de Almunia al dimitir va a permitirle a él y a su equipo (Alfredo Rubalcaba, Ramón Jauregui, Cipriá Ciscar y Eguigaray) hacer fintas y rodeos en vez  de ir derechamente al la preparación de un Congreso extraordinario del que deberá salir un secretario general, una ejecutiva y una estrategia política para la oposición al PP. Almunia maneja el grupo parlamentario, hecho a su imagen y semejanza, y la ejecutiva del partido. Tiene, en su mano, todos los resortes del poder. El que se mueva se queda al descubierto, es decir, enfrente de esta roca humana que controla Ferraz y que goza de la simpatía de González.

Por todo ello muchos temen que de este poder monolítico (¿qué pasó del espíritu antiaparatista de las "primarias"?) no salga la solución necesaria sino tan sólo un apaño entre el equipo Almunia y los tres varones: Chaves, Bono y Rodríguez Ibarra.

Este último podría ser un candidato de eso que se llama guerrismo, que no llegó a constituirse en "la corriente socialista" como pretendían Matilde Fernández, Cosculluela y Acosta. Más libre en su lenguaje que la mayoría, Ibarra puede ser un impulsor positivo pero nunca será aceptado como candidato. Pero ni él ni Chaves ni Bono son parlamentarios, lo cual se ve como un handicap aunque no para quienes no identifican el secretario general como el jefe del grupo parlamentario. De José Bono es de quien se habla más como aspirante, ya incluso durante la campaña electoral pero ni tiene el apoyo de Chaves e Ibarra ni, aun menos, de los sectores guerristas.

El alcalde de La Coruña, paco Vázquez, sería un candidato ideal para muchos militantes pero cuenta con la enemiga de Ferraz y de González. Por otra parte mantiene unas tesis sobre los nacionalismos que le llevarían a un enfrentamiento total con Pascual Maragall. De hecho podríamos definir una posible ruptura con el socialismo catalán y el restante como una consecuencia de esas dos formas de entender España que tendrían Maragall y Vázquez.

La gestora que ahora se encarga de llevar la crisis al tran tran que le conviene a Almunia recuerda a aquella que administró la crisis socialista del 28 Congreso y que dirigió José Federico Carvajal. Aquel invento le sirvió a González para ahormar el espíritu socialdemócrata a ciertos sectores del partido que jugaban al radicalismo marxista. Después de aquello, la paz fue la característica del PSOE. Las crisis fueron tan sólo personales: un día Bustelo, otro Nicolás Redondo, otro Gómez Llorente, por fin Pablo Castellano o Alonso Puerta.

Pero entonces el PSOE tenía expectativas de poder y luego tuvo todo el poder durante trece años. Ahora la debilidad corroe al PSOE y las contradicciones internas y la desorientación ideológica.

Se dice que sólo hay un hombre que podría reorganizar al partido; Javier Solana.

Elecciones
ERASMO El Mundo 15 Marzo 2000

Primer gran vencedor en los pasados comicios: esa cosa magnífica (Pujol) que transita en el tiempo, saltando de siglo en siglo sin descomponer excesivamente la figura y que llaman España. En el Norte, la cordura parece por fin abrirse paso tras una constatación: la extorsión anatómica que supondría que la vesícula biliar planteara el derecho de autodeterminación con respecto al aparato digestivo.

El obstinado pluralismo vasco
JAVIER PRADERA El País 15 Marzo 2000

Las elecciones del 12-M han reiterado el recado que los ciudadanos del País Vasco vienen dirigiendo de forma monótona a los profesionales del poder y a la opinión pública desde hace más de 20 años: la consistencia de su pluralismo político e ideológico, forjado por el curso de la historia y la voluntad de los habitantes.

El boicoteo activo de las urnas ordenado por ETA e instrumentado en el ámbito institucional por su brazo político fracasó estrepitosamente: no sólo el PNV y EA rechazaron la iniciativa, sino que un segmento apreciable de los electores potenciales de EH desobedecieron la consigna. El aumento de la abstención en el conjunto del País Vasco no se aparta del promedio del resto de España, donde ningún partido hizo campaña para promoverla; el único descenso significativo de la participación se produjo en Guipúzcoa (56%), a diferencia de lo ocurrido en Álava (70%) y Vizcaya ( 67%). Según algunos analistas, una parte de los antiguos votantes de EH en 1999 respaldaron en esta oportunidad al PNV.

El boicoteo de las elecciones a las Cortes Generales ordenado por ETA no era la extravagante propuesta de una secta de orates sanguinarios, sino una pieza básica de la estrategia de "soberanismo" y "territorialidad" impuesta por los nacionalistas radicales a los nacionalistas moderados en el Pacto de Estella.

Desmintiendo el empeño equidistante de atribuir al Gobierno de Aznar responsabilidades por omisión en la vuelta de los terroristas a la actividad criminal, el comunicado de ETA difundido hace una semana proclama que "la razón del abandono de la tregua de acciones" de sus comandos asesinos fue "la tibieza y el miedo" del PNV y EA a "romper de un modo claro la subordinación que muestran respecto a España": la elogiable negativa de los nacionalistas moderados a sabotear las urnas y su decisión de continuar presentándose -como siempre- al Congreso y el Senado fueron la coartada de la banda criminal para volver a matar.

El profesor Carlos Martínez Gorriarán se ha tomado la molestia de ofrecer en un reciente trabajo sobre el nacionalismo radical (publicado en Claves de Razón Práctica, nº 100) una amplia antología de documentos internos de ETA y HB fechados el verano pasado que trataban de justificar doctrinalmente el boicoteo a los comicios y la celebración de elecciones constituyentes en Euskal Herria (esto es, el País Vasco, Navarra y los territorios vascofranceses) con un censo electoral reservado exclusivamente a los nacionalistas auténticamente patriotas.

La conclusión irrefragable del 12-M es que el 64% de los votantes vascos, esto es, el 80% de los ciudadanos (cuando menos un 20% de la abstención es técnica o políticamente no significativa) ejercieron su derecho al sufragio y rechazaron el ominoso mandato de sabotear las urnas transmitido por el nacionalismo radical a golpe de coche-bomba. Quedan así confirmadas, una vez más, las firmes convicciones democráticas de la abrumadora mayoría de la sociedad vasca, sea cual sea el sentido ideológico y partidista de las papeletas depositadas después en las urnas a título individual.

La agregación de Navarra al País Vasco (tal y como pretende el Pacto de Estella) haría todavía más sólido y amplio el bloque democrático de los enemigos de la violencia terrorista. Sean nacionalistas o constitucionalistas, de derecha, de centro o de izquierda, los vascos y navarros están alineados de forma mayoritaria e inequívoca con los valores y las libertades vigentes en el resto de España y Europa.

El escrutinio provisional confirma también que la divisoria de aguas entre nacionalistas (tanto moderados como radicales) y constitucionalistas corta al País Vasco en dos mitades iguales. El PNV y EA sumaron el 38% de los votos emitidos; aunque a esos sufragios se les agregase el electorado potencial de HB neto, el total no superaría el 50%. Populares y socialistas han reunido esta vez conjuntamente el 51,5% de los sufragios: un 57% si se añaden las papeletas de IU, que acaba de romper con Estella. Y la eventual incorporación de Navarra (donde los nacionalistas apenas han superado el 7%) al País Vasco en un colegio único electoral habría desequilibrado aún mas la balanza: los constitucionalistas alcanzaron el 66% de los votos frente al 33% del PNV y EA.

JOSE A. LABORDETA / DIPUTADO ELECTO DEL CHA «Somos nacionalistas por dignidad»
JAVIER ORTEGA. Corresponsal El Mundo 15 Marzo 2000

ZARAGOZA.- José Antonio Labordeta (Belchite, Zaragoza, 1935), cantautor, escritor y profesor de Historia, deja las Cortes de Aragón y da el salto al Congreso al ser elegido diputado por la Chunta Aragonesista (CHA).

- ¿Con qué ánimo llega al Congreso?

- Fundamentalmente, con el respaldo de 75.000 votos y con una responsabilidad enorme. Con la necesidad de recordar que existe un territorio llamado Aragón y que tiene unas reivindicaciones muy claras.

- ¿Cuáles son?

- La financiación autonómica, que nuestra Hacienda sea suficiente. Somos comunidad foral como Navarra o el País Vasco y pedimos el mismo trato, el cupo. El Plan Hidrológico y la Ley de Aguas, que permiten los transvases y nosotros estamos en contra. Habrá que decirlo y gritar si es preciso, apoyándonos en la gente, pues Aragón sólo tiene el espacio y el agua; si los perdemos, nos convertiremos en un desierto.

- Soñaba con que su voto fuera decisivo para un gobierno de izquierdas, pero el escenario no es el mejor de los posibles.

- Seré la buena conciencia de la mala conciencia de los diputados aragoneses. Les recordaré que se deben al electorado más que a los intereses de partido. Trataré de poner piedras en el rodillo del PP.

- ¿Cómo valora el fracaso del pacto PSOE e IU?

- Ha sido la respuesta de la gente. Nosotros vimos en esa unión un intento de salvar los muebles. Nos mantuvimos al margen porque queríamos saber cuánta gente nos apoyaba en unas elecciones generales. Los resultados nos han demostrado que teníamos razón. No se puede confundir a la gente ideológicamente con una sopa de letras.

- ¿Cuál será su mensaje el día de la investidura?

- Primero recordar que estoy allí en nombre de Aragón, porque existimos, y luego enumerar algunas de las que van a ser nuestras reivindicaciones durante la legislatura: las transferencias, las infraestructuras y la Hacienda aragonesa.

- ¿Cómo es su nacionalismo de izquierdas?

- Aragón es un territorio con larga historia de integración. No tenemos ningún sentimiento de salirnos del cuadro. Hemos llegado a tal situación que tenemos que ser nacionalistas por dignidad. Aragón es el cuarto territorio en pagar impuestos y el 12 a la hora de recibirlos. Es un nacionalismo de reivindicar nuestro sitio dentro del Estado, nadie se plantea independencias. Somos un nacionalismo integrador, solidario, pues muchas de las medidas que pedimos para nosotros van a beneficiar también a Extremadura o Murcia. Somos nacionalistas por dignidad, porque Aragón está en un momento de haber perdido su historia, la esperanza y el horizonte que tenía.

- ¿Cómo se siente después de haber participado en tantas batallas?

- A veces me dicen que a mi edad hay que echarle mucho valor para tirar de este carro. Me encuentro bien, físicamente estoy bien, ilusionado y animado por la buena respuesta que he tenido de todo el mundo. Espero no defraudar.

- ¿Esperaba este auge de la CHA?

- Yo he asumido un compromiso con una gente que trabaja dignamente por este territorio, que plantea los problemas muy claramente desde posiciones progresistas. Días antes de las elecciones tuve miedo de que no sacáramos el diputado, sobre todo por lo que podía significar de desánimo y de desilusión. Somos un partido que ha empezado a caminar. Tenemos cinco diputados en las Cortes aragonesas y un duro trabajo por delante, del día a día, dejándonos de teorías utópicas, más bien utopías realistas como digo yo.

Vecinos de cargos del PP en Euskadi reciben cartas amenazantes
El Mundo 15 Marzo 2000

MADRID.- Los vecinos de cargos electos del PP en el País Vasco han recibido una misiva suscrita por quienes exigen el fin de la dispersión de los presos de ETA en la que les preguntan si saben quién vive a su lado y, a continuación, le proporcionan el nombre, los apellidos y la dirección del político popular.

«Es nuestra intención poner en su conocimiento la labor que está realizando su vecino en este municipio y en Euskal Herria», dice el escrito. En opinión de los autores del panfleto, ese cargo del PP vasco «es uno de los responsables directos de la dispersión de los presos políticos vascos, mediante la aplicación y mantenimiento de la dispersión, tortura de forma constante al conjunto de los presos políticos vascos».

Para la izquierda abertzale, el PP vulnera los derechos fundamentales de los presos «manteniendo secuestrados a 98 de ellos que, desde hace años tienen cumplida un tanto por ciento de su condena; negando la asistencia médica extrapenitenciaria a los enfermos, impidiendo expresarse en la lengua materna tanto a presos como a familiares e interviniendo las comunicaciones».

Otra de las acusaciones a los electos del PP es la de la instrumentalización y el chantaje del colectivo de presos políticos vascos «jugando con el sufrimiento de cientos de personas con el fin de obtener beneficios políticos y condicionando el respeto a los derechos de los presos a sus intereses».

Los autores de la carta aseguran también que el vecino del PP «ignora las decisiones mayoritarias vascas haciendo caso omiso a la voluntad de la sociedad vasca que se ha posicionado en contra de la dispersión».

Esta no es la primera vez que los abertzales emplean misivas para intentar coaccionar a los ciudadanos vascos. El pasado mes de febrero, los vecinos de concejales del PP también recibieron cartas en la que se calificaba de «asesinos» a los ediles populares.

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