AGLI

Recortes de Prensa    Sábado 18  Marzo 2000
#Diálogo nacionalista
Editorial El País 18 Marzo 2000

#Límites del compromiso 
Editorial ABC 18 Marzo 2000

#EH acude en auxilio del Gobierno vasco... y de la «kale borroka»
IMPRESIONES El Mundo 18 Marzo 2000

#EH se une a PNV y EA para evitar que la oposición exija más eficacia a la Ertzaintza
PEDRO GOROSPE, Vitoria El País 18 Marzo 2000

#El diálogo con nacionalistas
Pablo Sebastián La Estrella 18 Marzo 2000

#Aznar invita al diálogo a Pujol pero le advierte que la mayoría ha apostado por aplicar el programa del PP
EDUARDO INDA El Mundo 18 Marzo 2000

#Peces Barba: «Los resultados del 12-M consolidan la Constitución»
El Mundo 18 Marzo 2000


Diálogo nacionalista
Editorial El País 18 Marzo 2000

EL PRESIDENTE del Gobierno ha tendido de nuevo la mano a los partidos nacionalistas que le votaron en la investidura de 1996: CiU, Coalición Canaria y PNV. A este último, con una condición inexcusable: que abandone el Pacto de Estella. A los otros dos, con un mensaje adicional: que definan ellos mismos el terreno de la colaboración. La oferta de diálogo, precisamente cuando no necesita los votos nacionalistas, le permite aventar los temores que levanta cualquier mayoría absoluta. Allá los nacionalistas canarios y catalanes si después no recogen el guante. Para evitar cualquier confusión, Aznar les ha dicho a los nacionalistas lo que éstos le venían diciendo en la última legislatura: que España es una nación, con el añadido de que es una nación plural.

Todo esto no puede gustarle a Jordi Pujol, cuyo Gobierno salió el pasado 12 de marzo de una larga etapa de casi cien días de interinidad, desde que obtuvo una mayoría parlamentaria muy precaria en las elecciones autonómicas del 17 de octubre. Los resultados del pasado domingo han despejado las incertidumbres en el peor sentido posible para Pujol, pues han situado en un punto de mayor inestabilidad a su Gobierno.

Pujol se encuentra ahora con que sus votos en Madrid han perdido todo valor de cambio, mientras que su mayoría minoritaria en Barcelona necesita de los auxilios de otras fuerzas. El cabeza de lista de CiU por Barcelona, Xavier Trias, ha insistido estos últimos días en que no hay alternativa de Gobierno a Pujol en Cataluña, y está en lo cierto siempre que cuente con la complicidad del PP. El equilibrio de fuerzas en el Parlamento catalán es tan precario que bastaría la inhibición de los diputados populares para propiciar las peores votaciones para Pujol: los 56 diputados de CiU necesitan el auxilio de los 12 del PP para mantener a raya a los 55 del PSC-Ciutadans pel Canvi y a los 12 de Esquerra Republicana. En la legislatura anterior era Aznar quien necesitaba a Pujol para asegurar la mayoría en el Congreso. Los papeles se han invertido: es Pujol quien necesita a Aznar en Cataluña.

Pujol preferiría gobernar mediante el uso alternativo de los votos del PP frente al PSC y de los de ERC frente al PP. Pero la presión que ha empezado a notar por ambos flancos es exactamente la contraria. El PP está dispuesto a prestarle ayuda, por ejemplo en la aprobación de los presupuestos de este año, todavía pendientes, pero Pujol deberá corresponder con gestos similares de moderación -no sólo a través del voto de investidura de Aznar, también con su apoyo a la fórmula de financiación autonómica trazada por el presidente valenciano, Eduardo Zaplana- que marquen distancias respecto a ERC. Esquerra, por su parte, azuza con la propuesta de un pacto anti-PP, al que quiere incorporar a los socialistas, como única fórmula para colaborar con Pujol. Si éste se inclina por el lado del PP abre el flanco nacionalista a sus competidores, ERC especialmente, pero en alguna medida también a Maragall. Si se inclina en favor del pacto tripartito -ERC, PSC, CiU-, inevitablemente abocado a convertirse en un frente catalanista enrocado contra el PP, abandona el terreno centrista por el que suspiran los populares.

Jordi Pujol es uno de los contorsionistas políticos más experimentados de la escena española, y así lo ha demostrado a lo largo de 20 años. No parece posible, como se ha insinuado desde el PP, que acepte ideas fantásticas como colocar ahora a un ministro en Madrid cuando no lo ha hecho durante los siete años de su política de apoyo parlamentario a la gobernabilidad de España. Su dificultad actual es que le pilla al final de la partida, con las espadas de los aspirantes a sucederle bien afiladas y la necesidad de gobernar una comunidad autónoma con muchas competencias y en situación de extremo endeudamiento: 1,7 billones de pesetas. Sabe, además, que el nuevo mapa electoral no tiene vuelta atrás. Las tendencias marcadas el 12 de marzo difuminan los perfiles políticos que han marcado el catalanismo durante el último siglo: la Cataluña roja y diferente, en la que el partido conservador español ocupaba un lugar marginal, empieza a ser cosa del pasado. De ahí que lo más razonable sea clausurar esta etapa siguiendo la línea que marca la lógica: CiU puede ayudar, y mucho, a moderar al PP en la gestión de la mayoría absoluta y obtener a cambio el respaldo del PP para que Pujol pueda terminar aceptablemente su último mandato. Sin aventuras mayores que pongan en peligro la estabilidad y la convivencia en Cataluña y en el conjunto de España, aun a costa de entregar al PP una parte de su electorado.

Límites del compromiso 
Editorial ABC 18 Marzo 2000

EL presidente del Gobierno, desde la nueva posición que le han deparado las urnas, ha tendido su oferta de diálogo a todas las fuerzas políticas y sectores sociales, especialmente al nacionalismo moderado catalán y canario. El grado de compromiso que éstos adquieran con el proyecto de gobierno del PP, respaldado por la mayoría en las urnas, dependerá de ellos mismos. Tan evidente es que Aznar desea alcanzar acuerdos que integren a los nacionalistas en el proyecto común como que la nueva configuración del Parlamento permite que la estabilidad no dependa de ese apoyo ni de ese compromiso. Ni Aznar debe abusar de esa posición de fuerza, legal y legítima, no hay que olvidarlo, ni los nacionalistas pueden hacer valer más prerrogativas que las que les otorgaron las urnas. No es tiempo de bisagras ni imposiciones sino de responsabilidad y diálogo.

No cabe descartar incluso la presencia de algún representante de CiU o de CC en el Gobierno, aunque se antoja poco probable. Sin embargo, a veces es más fácil alcanzar acuerdos cuando no son imprescindibles y, sin embargo, son beneficiosos para ambas partes. A Aznar le conviene para reforzar el talante centrista de su futuro Gobierno conseguir el apoyo de otras fuerzas parlamentarias afines. Al nacionalismo tampoco le interesa perder su presencia y su capacidad de influir en Madrid. El consolidado giro centrista del PP y su subida electoral en Cataluña hacen más que probable el acercamiento a Unió, eventualidad que Pujol sólo puede contemplar con desasosiego. En estas condiciones, no parece razonable que CiU rechace la posibilidad de alcanzar acuerdos con Aznar.

Por si esto fuera poco, la integración del nacionalismo constituiría un poderoso factor de vertebración nacional y Aznar destacó ayer como una de sus principales líneas de trabajo la reafirmación de España como nación y el fortalecimiento del compromiso constitucional. En esta tarea no es deseable, ni quizá posible, que el nacionalismo quede marginado. Si lo hace, será por voluntad propia. Otra cosa es el PNV. El presidente del Gobierno dejó ayer claro que no entablará el diálogo con él mientras permanezca comprometido con el pacto de Estella. Nada es más natural, pues el acuerdo nació con la inequívoca voluntad de someter a la Constitución y a la soberanía nacional a un proceso de acoso y derribo, que, por otra parte, no han respaldado las urnas. La mejor prueba de ello es la zozobra con la que Arzalluz ha acogido los resultados electorales y el formidable ascenso del PP, que se ha convertido en una alternativa de Gobierno autónomo. Las urnas han confirmado el masivo apoyo ciudadano a la España constitucional. Quienes continúen oponiéndose a ella, desafiarán no sólo a la razón histórica sino también a los principios democráticos.

Además de esta reafirmación de la España constitucional, Aznar anunció ayer otras líneas fundamentales de trabajo para las que espera obtener la colaboración de las fuerzas políticas: la reafirmación de la política de estabilidad económica; la renovación del pacto de Toledo; la reforma del sistema de financiación autonómica y local; la modernización a través de un plan de infraestructuras y de la reforma del sistema educativo; y la mejora de las instituciones, especialmente la Justicia.

La generosa mayoría que las urnas han otorgado al PP puede constituir una excelente oportunidad para la estabilidad institucional y el fortalecimiento de los valores constitucionales. Así lo han interpretado algunas de las voces más perspicaces y alejadas del sectarismo procedentes de las filas socialistas. Basta para ello que Aznar, como han mostrado sus primeras reacciones al triunfo electoral, mantenga abierta la vía del diálogo y no olvide que el Gobierno lo es de la nación y no del partido. Por su parte, las demás fuerzas políticas no pueden exhibir más credenciales que las que les otorgaron las urnas ni pretender ejercer una influencia que rebase estos límites. En suma, que entre todos acierten a eludir tanto la prepotencia del poder como la insolencia de las minorías. El diálogo y los límites del compromiso dependen de todos.

EH acude en auxilio del Gobierno vasco... y de la «kale borroka»
IMPRESIONES El Mundo 18 Marzo 2000

Toda la oposición del Parlamento vasco -PP, PSE, IU-EB y Unidad Alavesa- se había puesto de acuerdo para apoyar una moción en la que se reclamaba al Gobierno de Ibarretxe que adopte «los operativos necesarios» y dote a la Ertzaintza de los medios que precise para combatir eficazmente la kale borroka. La moción fue rechazada in extremis gracias a que los diputados de EH se apresuraron a unir sus votos a los del PNV y EA. El consejero de Interior, Javier Balza, debería preguntarse por las razones de ese apoyo -que EH evitó argumentar-, sabiendo, como sabe, que la coalición radical está en contra de la represión policial de la kale borroka. ¿Cree de verdad que EH le habría apoyado si realmente fuera cierto que la Ertzaintza cuenta ya con los dispositivos necesarios para luchar contra la violencia callejera? El portavoz del PP, Carlos Urquijo, puso al Ejecutivo del PNV y a EA ante un dato incontrovertible: entre el 6 de diciembre y el 6 de febrero se han producido en Euskadi 427 actos de kale borroka; sin embargo, sólo se han practicado 39 detenciones. El socialista Víctor García Hidalgo exhibió una circular oficial, escrita durante la tregua, en la que se pedía a los ertzainas que defendieran la legalidad, pero que tuvieran cuidado en no crear problemas al «proceso de paz». Esta última es una observación totalmente improcedente: a la Policía hay que exigirle que asegure el orden y el imperio de la ley, sin más; no que se pregunte por las repercusiones políticas que puedan tener o dejar de tener sus acciones. Balza acusa a la oposición de «poner en cuestión la profesionalidad» de los ertzainas. Pobre subterfugio: nadie ha puesto en cuestión a los agentes de la Policía vasca. Sólo a sus responsables políticos.

EH se une a PNV y EA para evitar que la oposición exija más eficacia a la Ertzaintza
Interior trasladó directrices a los agentes para "no entrar en conflictos que dificulten la paz"
PEDRO GOROSPE, Vitoria El País 18 Marzo 2000

Los nacionalistas volvieron a cerrar filas ayer para evitar que la oposición aprobara una propuesta que exigía al consejero de Interior mayor efectividad contra la violencia callejera. Aunque PNV y EA rompieron su pacto con EH, el grupo de Arnaldo Otegi echó una mano al Gobierno de Ibarretxe e impidió que perdiera una votación con fuerza simbólica. El portavoz socialista, Víctor García, exhibió un documento de Interior que da instrucciones a los ertzainas para evitar conflictos que "dificulten la paz". El PP reclamó para sus cargos "la misma libertad y seguridad que Josu Ternera".

La primera sesión plenaria tras el asesinato del portavoz parlamentario del PSE, Fernando Buesa, y de su escolta, el ertzaina Jorge Díez, se resolvió con las mismas claves que antes de las elecciones generales. Aunque oficialmente el pacto de los partidos que sustentan al Gobierno, PNV y EA, con EH, está roto, los intereses de los nacionalistas volvieron a confluir en una votación conjunta.

El primer punto de la proposición del PP, que al final fue transaccionada por el PSE, IU y Unidad Alavesa, tuvo también el apoyo del PNV y EA, mientras que EH se abstuvo. Se expresa en él un "respaldo incondicional" a la labor de los agentes de la Ertzaintza, especialmente en unos momentos en que su trabajo se desarrolla en "circunstancias tan adversas, debido al incremento de los episodios de violencia y atentados terroristas".

El segundo punto instaba al Departamento de Interior a "recuperar la confianza" de los agentes, con la adopción de "operativos necesarios" para erradicar la violencia callejera, en especial, los encaminados a la identificación, detención y puesta a disposición judicial de sus autores, en aras a garantizar la libertad y la seguridad ciudadana. En este punto la votación volvió a reflejar la fractura política de la Cámara: los nacionalistas unieron 36 votos en contra del texto, frente a todos los demás partidos, que sumaron 31.

El diputado del PP Carlos Urquijo reconoció que en las últimas semanas Interior ha hecho un esfuerzo por mejorar la seguridad de los cargos públicos del PP y del PSE, pero acto seguido acusó al consejero de dar instrucciones políticas a sus agentes. "Ahora que ya ha roto el acuerdo con EH, libérese de esas instrucciones y haga una policía eficaz, porque yo quiero tener la misma libertad que el señor Josu Ternera", reclamó señalando al ex dirigente etarra, parlamentario de EH.

Urquijo precisó que sus críticas no se dirigen a los agentes de la Ertzaintza, sino a sus mandos políticos, y para demostrar la falta de eficacia contra la kale borroka aseguró que sólo se ha detenido a 39 personas por los 427 actos de sabotaje registrados entre 6 de diciembre y el 6 de febrero pasados. Para demostrar que la cúpula de Interior da instrucciones políticas a los agentes que frenan su efectividad, el portavoz socialista Víctor García exhibió un acta firmada por el jefe de unidad de la comisaría de la Ertzaintza de Beasain de una reunión celebrada con los agentes el 16 de noviembre del pasado año, y leyó textualmente: "Jefatura toma la palabra informando sobre temas tratados en la reciente reunión con el futuro jefe de Área de Seguridad Ciudadana [Iñaki Muneta]. Sobre el proceso de paz, la Ertzaintza no debe ser un obstáculo, para lo cual evitará entrar en conflictos que dificulten dicho proceso, entendiéndose siempre dentro de la legalidad a la que estamos sometidos". El consejero de Interior, Javier Balza, respondió ayer que los partidos de la oposición "insultan la dignidad profesional" de los agentes, ya que éstos, dijo, "están involucrados en la lucha por las libertades y están dando el callo, cuando no la vida, desde hace muchos años en las calles de Euskadi".

El portavoz de UA, Pablo Mosquera, fue amonestado por el presidente, Juan María Atutxa, cuando al asegurar que la Ertzaintza "está encantada de colaborar" con los otros cuerpos policiales, se refirió a ellos como "maderos, pitufos y picoletos".

El diálogo con nacionalistas
Pablo Sebastián La Estrella 18 Marzo 2000

El talante dialogante que Aznar anuncia para la legislatura se inicia con un intento de derribar al lehendakari Ibarretxe y de arrinconar al líder del PNV, Xavier Arzalluz. En contrapartida, Aznar pretende ofrecerle toda clase de agasajos a Pujol -se dice que incluso un ministerio para CiU- con la clara intención de romper el frente nacionalista, o la Declaración de Barcelona.

A la vez Aznar intenta atraerse hacia así, y con cautela, a Unió (el invitado al Gobierno siempre se dijo que podría ser Duran Lleida) con el objetivo de buscar un acercamiento entre Unió y el PP catalán, para estabilizar la presencia del PP en Cataluña. Una intentona que no gustará a Pujol y que será vista con recelo desde la presidencia de la Generalitat. De la misma manera que habrá que ver lo que dice y opina Pujol sobre el intento de Aznar de aislar al PNV y de romper de cuajo la Declaración de Barcelona.

En el fondo de esta estrategia y proyectos se esconde una diferencia esencial entre los muy distintos objetivos políticos que, sobre la España territorial, se defienden en el PP, el PSOE e IU y entre los propios nacionalistas. En el PP, ahora más que nunca por el respaldo que se consiguió el 12-M, se dibuja un proyecto unitarista que Aznar sitúa en el marco de una España nacional y plural. La izquierda lo orienta hacia una España de corte federal y los nacionalistas se desvían hacia un proyecto confederal.

Estamos pues ante una cuestión de fondo, ante la estrategia partidaria del PP frente al bloque de los nacionalistas y ante el intento de provocar una crisis en el PNV y su aislamiento, lo que no prueba ese talante dialogante que dice tener Aznar, por más que se apoye en el argumento de la presencia del PNV en el Pacto de Estella, donde estaban los nacionalistas vascos cuando incluso votaban con el PP en Madrid. Ser dialogante con los amigos es cosa fácil. Donde hay que demostrar esa capacidad de diálogo es con los adversarios, discrepantes y críticos.

Puede que el momento no es aún apropiado y que la heridas electorales están aún abiertas. Pero Aznar debe saber que el PNV fue el partido más votado en el País Vasco, por más que haya subido el PP en esas provincias, y que los votos de EA también se pueden computar en el mismo entorno. Motivos por los cuales no parece buena ni dialogante su política de no dar la mano sino arrinconar. Sobre todo porque este gobierno tendrá su prueba de fuego dialogante en el que debe ser un intento, el enésimo, de recuperar la tregua de ETA y alcanzar la paz. Y esto no se puede ni se debe hacer al margen del PNV sino buscando su apoyo e integración.

Dicho está que el momento no es bueno para restañar heridas pero el presidente Aznar no debe de perder de vista a todos, como presidente que es de todos los españoles y no sólo de la mayoría absoluta que le votó. Quizás piensa Aznar como muchos españoles que es momento de provocar, aprovechando la mayoría absoluta (para eso en parte se la dieron y a ello jugó el PP con su mano a mano frente al PNV) un retroceso de la influencia nacionalista en todo el mapa político español, por las buenas o por las malas.

Esa puede ser la decisión y estrategia de Aznar con el doble juego del palo al PNV y la zanahoria a CiU. Pero al final las cuentas no saldrán tan claras ni tan nítidas por la sencilla razón de que los nacionalistas, en este envite, se juegan su propia supervivencia si entran por el aro de fuego que les ofrece Aznar. De la misma manera que no  hay que olvidar, mal que pese, que el problema de ETA necesita algo mas que la vía policial.

Aznar invita al diálogo a Pujol pero le advierte que la mayoría ha apostado por aplicar el programa del PP
El presidente emplaza a CiU y a Coalición Canaria a precisar cuál es su «nivel de compromiso» con la marcha del país - Rechaza conversar con el PNV mientras siga en Estella
EDUARDO INDA El Mundo 18 Marzo 2000

MADRID.- Setenta y ocho minutos. José María Aznar no escatimó tiempo ayer al analizar las octavas elecciones generales de la democracia y sus consecuencias. El presidente del Gobierno en funciones advirtió a CiU de que si quiere gobernar con el PP, deberá «corregir» algunos de sus planteamientos previos y respaldar el programa popular.

El presidente no se anduvo con rodeos. Dejó bien claro a sus posibles socios que aplicará íntegramente su programa porque así lo han decidido los ciudadanos. «Cuando uno recibe los votos que conforman una mayoría», argumentó, «se entiende que se le da la mayoría para un proyecto político. Una mayoría muy amplia ha respaldado ese proyecto común y global del PP y eso es lo que hay que poner en marcha».

La lectura es de perogrullo: si CiU o Coalición Canaria quieren participar en la gobernabilidad deberán aceptar previamente el contrato electoral de Aznar, refrendado mayoritariamente por los ciudadanos.

Acto seguido, lanzó un órdago cuando se le planteó si será posible el consenso con CiU y CC en asuntos tan espinosos como la Ley de Humanidades o la de Extranjería, por poner dos ejemplos. Aznar emplazó a los nacionalistas a señalar «hasta dónde quieren llevar el grado de colaboración, dónde quieren situar su nivel de compromiso con la marcha del país». Pero excluyó de su oferta de diálogo al PNV: «No abriremos conversaciones con ellos mientras estén en [el Pacto de] Estella».

Arzalluz y el PNV.- El presidente lanzó un mensaje implícito a Arzalluz, al que acusó de «seguir leyendo mal los resultados electorales». El jefe del Ejecutivo se sirvió del veredicto de las urnas para afirmar que los ciudadanos «se han manifestado a favor del mantenimiento del marco constitucional».

«Estella».- El encargado de gobernar España hasta el 2004 tildó de «error histórico» la integración del PNV en el Pacto de Estella. «Se han equivocado mucho en poco tiempo», enfatizó.

Con su aviso a CiU y con su advertencia al PNV, Aznar sugirió que la época de las reivindicaciones nacionalistas permanentes es historia. Algo, por otra parte, obvio si se tiene en cuenta la aritmética parlamentaria.

Ministros de CiU.- «¿Habrá ministros de CiU en su futuro Gobierno?», le inquirió un periodista. Aznar dejó la puerta abierta, mejor dicho, no negó tajantemente esta posibilidad. «Haré todo que esté en mi mano para intentar el consenso, los límites a los compromisos yo no los voy a marcar», manifestó textualmente.

Un alto cargo del Gobierno señaló a EL MUNDO antes de las elecciones que el PP ofrecería al menos una cartera a CiU aunque tuviera «mayoría suficiente». Ya hubo una oferta similar en 1996, pero fue desechada por la formación que lidera Jordi Pujol.

No habrá «rodillo».- Aunque nadie le preguntó por ello, su segundo gran mensaje fue de tranquilidad, tranquilidad frente a quienes temen que el PP reedite el rodillo socialista. «Es lo contrario», se defendió, «tenemos mayoría porque no hay ningún miedo al ejercicio de la mayoría».

Sus seis prioridades.- José María Aznar aprovechó su primera gran comparecencia pública tras su contundente triunfo para enumerar las seis prioridades de su acción de Gobierno. La primera, y quizá la más importante, pasa por la reafirmación de España «como nación plural».

Política antiterrorista (I).- Frente a las aventuras soberanistas, él hace una «apuesta muy clara» por el «mantenimiento institucional». Aznar, bromista hasta ese momento, modificó radicalmente su semblante al abordar uno de los epígrafes de este primer capítulo: ETA. Se propone «conseguir que la violencia terrorista deje de existir» antes del 2004.

La política antiterrorista, destacó, no se va a modificar un ápice en el futuro. Aznar, optimista, cree que hay elementos «serios» para deducir que la paz se «asentará» en el País Vasco.

Y volvió a la carga contra el Pacto de Estella. Sus tesis permanecen invariables: «Estella y todo lo que significa Estella es radicalmente incompatible con la paz». El presidente hizo una «invitación» pública al PNV «a abandonar» el polémico Pacto.

También instó al lehendakari Ibarretxe a extraer consecuencias del resultado de las generales y le recordó que gobierna en minoría -«27 de 75 escaños»-. Asimismó, le planteó la posibilidad de presentar una moción de confianza.

Si Aznar está contento por la suerte que le depararon las urnas el domingo en toda España, aún lo está más por el resultado obtenido en el País Vasco. Considera que el PP se convirtió el 12-M en «alternativa completa» de Gobierno en el País Vasco pero, de momento, descarta gobernar en coalición con el PNV o el PSE.

Política Económica (II).- A continuación, abordó sus prioridades en materia «económica», que pasan por más liberalización, más competencia y más reforma fiscal.

Infraestructuras (III).- El tercer apartado consistirá en aplicar el Plan Arias de infraestructuras, 19 billones de inversión de aquí al 2007. La modernización de los aeropuertos y la inauguración de cuatro líneas de AVE son los proyectos estelares.

Educación (IV) y Justicia (V).- La modernización del sistema educativo y la Formación Profesional y un «gran acuerdo» para la reforma de la Justicia son los siguientes objetivos en su agenda.

Proyección Exterior (VI).- El fortalecimiento de la proyección internacional de España completa la lista de prioridades de su segundo mandato.

La crisis del PSOE.- «¿Qué valoración hace del espectáculo interno que se vive en el PSOE?», fue otro de los interrogantes. Aznar se resistió a abordar la crisis de sus principales rivales, pero finalmente accedió. El presidente dijo que conoce bien procesos como el que se vive en el PSOE. Entre otras razones, porque a él le tocó liderar la travesía del desierto del PP hace más de una década.

«A lo largo de estos cuatro años he tenido tres interlocutores en el PSOE [González, Borrell y Almunia] y lo que deseo es una interlocución estable», aclaró.

Peces Barba: «Los resultados del 12-M consolidan la Constitución»
El Mundo 18 Marzo 2000

VIGO.- El rector de la Universidad Carlos III de Madrid y uno de los ponentes de la Constitución, Gregorio Peces Barba, manifestó ayer en Vigo que el resultado electoral del pasado 12 de marzo sirvió para consolidar definitivamente la Carta Magna.

En cuanto a la crisis interna del PSOE, Peces Barba defendió que la gestora que se hará cargo del PSOE hasta el Congreso Federal tras la dimisión de Joaquín Almunia esté «formada por personalidades independientes y no contaminadas».

No obstante, añadió que «también puede existir una continuidad en materias administrativas de algunas de las personas que ahora gestionan», siempre que se produzca bajo esa dirección para garantizar la libertad en el Congreso Federal. Peces Barba indicó que los resultados demuestran que los españoles aceptan un país plural, pero no «esa idea de desmadre del nacionalismo vasco y catalán».

 

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