AGLI

Recortes de Prensa    Lunes 20  Marzo 2000
#Elogio cauteloso de la mayoría absoluta
IGNACIO SÁNCHEZ CÁMARA ABC 20 Marzo 2000

#La sociedad vasca, aislada
Editorial ABC 20 Marzo 2000

#E/Votaron
ERASMO El Mundo 20 Marzo 2000

#El sentido de la renovación
ERNESTO LADRON DE GUEVARA El Mundo 20 Marzo 2000

#Maniobras contra el castellano
El Mundo 20 Marzo 2000

#Los escolares que hablan euskera viajan en autobuses distintos que los de castellano
BILBAO. Ep ABC 20 Marzo 2000

 

Elogio cauteloso de la mayoría absoluta 
Por IGNACIO SÁNCHEZ CÁMARA ABC 20 Marzo 2000

EL resultado de las elecciones generales ha provocado, entre otros, el debate sobre las mayorías absolutas, sobre si son algo deseable o peligroso, favorable o nocivo. Ayer, en estas páginas de ABC, Manuel Martín Ferrand se preguntaba, no sin ironía, si la mayoría absoluta era pecado y, replicando a Miguel Herrero, que había expresado su inquietud ante la rotunda mayoría obtenida por el PP, contestaba negativamente a la pregunta. No hay que olvidar que un Gobierno fuerte y estable es preferible a otro débil y precario.

Ni en política ni en otros órdenes de la vida es fácil atisbar realidades que sean buenas de modo absoluto, sin sombra de inconveniente o riesgo. La derrota es amarga, pero también se puede morir de éxito, aunque, puestos a elegir posibilidades mortuorias, siempre resulta ésta preferible. Tampoco hay que olvidar la advertencia clásica de que los dioses conceden el cumplimiento de sus deseos a quienes desean perder.

Con todas estas cautelosas reservas, y recordando siempre la indeleble advertencia liberal de que todo poder tiende de modo natural al abuso y el dictamen sobre el poder y la corrupción del tan citado como poco conocido Lord Acton, cristiano y liberal, cabe concluir que la mayoría absoluta no tiene por qué considerarse como una grave amenaza que pese sobre la libertad y sobre las minorías. En primer lugar, porque, dejando al margen las distorsiones del sistema electoral, son el fruto de la voluntad popular. En realidad, sólo metafóricamente cabe atribuir al cuerpo electoral en cuanto tal una voluntad propia. La suya sólo es el resultado de la suma de las voluntades individuales. Decir que los españoles no quisieron que el PP gobernara sin pactos en 1996 es una forma de hablar. Probablemente, casi todos los que le votaron preferían la mayoría absoluta. Lo mismo cabría decir de quienes ahora sostienen que el pueblo ha querido desvincular al PP de la servidumbre de los pactos y coaliciones. Éste ha sido el resultado de la suma de los votos, no un designio derivado de cierta secreta sabiduría popular. Pero una vez obtenida, no sólo puede contemplarse como un mal necesario sino como la posibilidad de futuros bienes. Los límites al gobierno deben proceder de las leyes y de las instituciones y de la división de poderes, pero no de eventuales compromisos y debilidades. Es cierto que en los regímenes parlamentarios con escasa tradición democrática la división de poderes se difumina y el Ejecutivo puede alcanzar una indeseable supremacía. La experiencia socialista así lo confirma. Pero el Gobierno está limitado aunque posea mayoría absoluta. Por otra parte, tampoco alcanzo a comprender las ventajas absolutas de las coaliciones. El espectáculo de mercadeos y abusos no es precisamente edificante. Tampoco se concilia bien con la democracia el hecho de que una minoría, más o menos exigua, pueda exhibir prepotencias e influencias que no se derivan del capital que ha obtenido en las urnas. Si malo es que una mayoría abuse, peor es que quien abuse sea una minoría. Máxime cuando se trata de minorías nacionalistas que anteponen el interés de su comunidad al superior interés de España. Además, un gobierno de coalición también puede llegar a ser abusivo, y el rodillo a dos o a tres no es necesariamente más benéfico y liberal que el rodillo a uno.

La mayoría absoluta del PP, si, como ha anunciado Aznar, renuncia a la imposición en favor del diálogo y aspira a gobernar para todos, puede constituir una excelente oportunidad para prolongar la estabilidad política y, lo que es aún más importante, contribuir al fortalecimiento de la unidad nacional y de la lealtad constitucional.

La sociedad vasca, aislada 
Editorial ABC 20 Marzo 2000

CADA vez más sólo, día a día más aislado. La información que publica hoy ABC sobre la «crisis institucional» que está pensando abrir el sindicato ELA en protesta por la política social que sigue el Gobierno vasco, añade dos metros de altura a los tabiques del laberinto en que parecen encerrados el «lendakari», Juan José Ibarretxe, y el actor último y principal de esta estrategia, Xabier Arzalluz. Después del rotundo triunfo de las fuerzas constitucionalistas en las elecciones del 12-M (un 57 por ciento de apoyos frente a un 38 por ciento de los nacionalistas), que prueba la derrota del pacto de Estella, nuevos datos revelan que la asfixia del PNV no se circunscribe al terreno político sino que alcanza de forma severa al tejido social. Cada vez hay más ejemplos. La pasada semana, la patronal vasca reclamaba «el restablecimiento del liderazgo político» en esa Comunidad Autónoma, en un inusual aviso a navegantes dirigido a corregir la peligrosa deriva que han tomado el patrón del buque, Ibarretxe, y su armador, Arzalluz. Nunca los empresarios habían abierto una fractura de ese grosor en sus relaciones con el nacionalismo. Los posteriores intentos del PNV de «reconducir» a los empresarios «díscolos» hacia la doctrina oficial constituyeron la segunda parte del fracaso.

Alejado el Gobierno vasco de la patronal, no está más cerca de los sindicatos. El anunció del secretario general de ELA, José Elorrieta, de «abrir una crisis institucional sin precedentes» si el Ejecutivo de Vitoria no cumple los compromisos sociales que prometió en su programa supone un hecho sin precedentes. El que ELA sea un sindicato nacionalista, cada vez más vinculado al batasuno LAB, abona la tesis del aislamiento político y social al que está sujeto el PNV. ¿Qué le queda entonces a Ibarretxe? La respuesta suscita un vértigo atroz.

Pero esta soledad es un camino de ida y vuelta. La política desnortada del PNV, el erial legislativo y de gestión que presenta tras haberse quedado solo en la Cámara de Vitoria (todo lo más, consigue el apoyo esporádico de EH), se revuelve al final como un bumerán contra la sociedad vasca, única damnificada de la estrategia frentista que acompaña los pasos del PNV. Mientras los nacionalistas catalanes y canarios negocian ya la futura «cohabitación» con el PP en un habitat de mayoría absoluta, buscando fórmulas integradoras que reviertan en beneficios para todos, Arzalluz margina a los vascos en Madrid, se inventa el Rh político y se conforma con «vigilar la pureza de la democracia» en las Cortes. ¡Menudo centinela! Enrocado Ibarretxe en su soledad, a medio camino de ningún sitio y sin el coraje suficiente para derribar su trinchera convocando elecciones, la única que pierde en esta táctica suicida, en esta suerte de «ruleta rusa euskaldún», es la sociedad vasca.

E/Votaron
ERASMO El Mundo 20 Marzo 2000

Nacionalidades, nación plural, nación de naciones: España, pugna de filólogos. Ahora, abstención, voto oculto, voto prestado, voto cautivo, voto de izda/dcha. Mas el voto sólo es propiedad de cada uno, que realiza un préstamo cada cuatro años y después reclama, ante las urnas, principal e intereses. ¿Y? Retener las papeletas prestadas en el activo de un partido es lerdo delito de apropiación indebida.

El sentido de la renovación
ERNESTO LADRON DE GUEVARA El Mundo 20 Marzo 2000

Muy pocas palabras han experimentado un exceso de uso como renovación. El problema es que, de tanto usarlas, pueden perder su sentido originario. El diccionario nos remite a la palabra renovar «Hacer como de nuevo una cosa, o volverla a su primer estado». Algo de eso es lo que necesita el Partido Socialista: volverlo a su primer estado, o, lo que es lo mismo, regenerarlo. Y es precisamente lo que en los últimos años no se ha hecho, adulterando repetidamente el concepto de renovación, aparentando que se hacía mientras todo seguía igual o peor.

Los socialistas de base elegimos en su momento a Borrell con la esperanza de que alguien distinto al aparato instituido por el llamado felipismo, con la legitimidad democrática de quien ha sido respaldado de forma abrumadora, pudiera transformar ese partido, cambiando sus caras y reedificando el entramado ideológico, pero, sobre todo, dotándolo de credibilidad. Es decir, cambiando los significados, pero también su cauce de expresión con el fin de que el ruido no ocupase el canal haciendo inaudible el mensaje.

Indudablemente, Borrell no hizo lo que debió haber hecho: ni más ni menos que provocar un congreso extraordinario para poner en concordancia la expresión de voluntad de los militantes en las primarias con una dirección de su partido que le representara con plena legitimación. Pero, o un miedo escénico u otras causas que se me ocultan, impidieron que cogiera el toro por los cuernos. Lo demás ya lo sabemos: Borrell desaprovechó una oportunidad de oro y desarrolló su labor de candidato presidenciable con notables dificultades. Varios compañeros de las plataformas de apoyo a Borrell formamos en su día un Foro de debate socialista y expresamos públicamente nuestro deseo de que Borrell se hiciera con el control de la situación, cosa que no hizo, no sabemos muy bien por qué.

Anteriormente, en Alava, tres compañeros socialistas y yo mismo formamos una corriente de opinión (la segunda registrada y legalizada en el seno del PSOE) con la denominación Renovación Socialista (RS). En el documento fundacional decíamos, entre otras cosas, que «RS se propone modificar el funcionamiento del partido. Su actual concepción como máquina electoral debe ser superada y dar paso a otra en la que el Partido sea un cauce de expresión y vertebración de masas. Para ello se propone potenciar el bagaje ideológico, el papel del militante, y establecer cauces válidos de participación, de control y de exigencia hacia los dirigentes». Como suele suceder en estos casos, se mata al mensajero por el procedimiento del arrinconamiento, provocando, en mi caso, por hastío, la marcha del partido. Esto no me impide seguir opinando, ya que considero que el Partido Socialista no es patrimonio de nadie en concreto y sí de toda la sociedad; necesario para el equilibrio de nuestra democracia, del pluralismo político y de la alternancia en el poder. En mi abandono de militancia, por supuesto, han tenido mucho que ver la falta de coraje y de capacidad para presentar un proyecto alternativo al del nacionalismo que haga creíble una alternancia en el poder por parte del Partido Socialista en la comunidad autónoma del País Vasco. Error tras error hasta la derrota final.

Posiblemente en el fracaso del Partido Socialista hayan tenido que ver también cuestiones referidas a su desquiciante déficit de visión de Estado con discursos incoherentes y más que inconsistentes alianzas con partiduchos que no representan más que visiones endogámicas. Por no decir el seguidismo en Euskadi a los criterios y mensajes nacionalistas cuya expresión más clara fue la crítica que el Sr. Benegas hizo al Foro de Ermua tras su viaje a Estrasburgo. Por no citar el neoforalismo del Sr. Eguiguren o el catalanismo muy próximo al nacionalismo del Sr. Maragall. Todo eso al final se paga, y la Ejecutiva del Partido Socialista en Euskadi, cuyos errores han tenido notable repercusión en toda España, no puede irse de rositas como si el tema de la renovación no fuera con ella.

Sin duda, la experiencia de las primarias en el Partido Socialista fue un precedente irreversible, después de las cuales ya nada es igual.

Si se quiere que realmente el Partido Socialista vuelva a ilusionar a la mayoría social y sea alternativa de Gobierno no puede dar la espalda a varias realidades: la primera es que debe conectar con la sociedad para lo cual ha de estar en íntima comunión con ésta, evitando los comportamientos oligárquicos y aparateros. La segunda, es que tiene que ser un partido abierto y participativo, donde la democracia se palpe y sea cotidiana, y donde las cosas se decidan de abajo arriba y no al revés como ahora. La tercera, es que se supere la fase del felipismo y se renueven las caras, permitiendo un relevo generacional. La cuarta, que se retomen los principales principios de su legado, que son fundamentalmente la lucha por la libertad, la justicia social, la lucha por dignificar la vida humana con independencia de orígenes o condiciones y el internacionalismo, superando las endogamias territoriales que actualmente lo paralizan. La quinta, que retome la defensa del parlamentarismo como fuente de ejercicio formal de la soberanía popular, abriendo cada vez más las puertas para el más pleno ejercicio democrático -abrir cada vez más las listas electorales-, reforzamiento de la función individual del parlamentario sin estructuras esclerotizantes, etc. Y, quizás por último, la regeneración moral, persiguiendo si cabe con saña cualquier conducta que dañe la imagen de un partido centenario cuyo único patrimonio eran las metas nobles y su afán de compatibilizar el pragmatismo con el idealismo. Pero eso no se conseguirá nunca si quienes están no tienen actitudes generosas y abiertas.

Me hace gracia que se hable ahora de la renovación socialista como si fuera algo nuevo. Algunos hemos descubierto el Mediterráneo hace varios años.  Ernesto Ladrón de Guevara, ex militante socialista, fue parlamentario vasco del PSE

Maniobras contra el castellano
El Mundo 20 Marzo 2000

BILBAO.- El portavoz del PP vasco, Leopoldo Barreda, denunció hoy la existencia de prácticas de separación física entre alumnos de diferentes modelos lingüísticos en centros públicos de enseñanza dependientes del Gobierno vasco.

En este sentido, confirmó la recepción en el Grupo parlamentario popular de denuncias que ponen de manifiesto la «injusta separación, propiciada por profesores y directores de centros públicos de enseñanza dependientes del Ejecutivo vasco, entre alumnos y grupos de amigos por razón del modelo lingüístico elegido».

Por este motivo, el PP ha presentado una iniciativa parlamentaria en la que pregunta al Consejero de Educación si tiene conocimiento de este hecho, cuáles son las instrumentos de su Departamento sobre estas prácticas y qué medidas se van a adoptar para «evitar la discriminación y las consecuencias indeseables en términos de convivencia que se derivan de este proceder».

Según explicó Barreda, se llega incluso al «despropósito y al despilfarro de alquilar dos autobuses para que los alumnos vayan separados en las excursiones, cuando sería suficiente sólo con uno». «Se trata, al parecer, de evitar a toda costa que los alumnos del modelo D hablen en castellano con los del modelo A, porque les contaminan», dijo el portavoz del Partido Popular vasco.

Los escolares que hablan euskera viajan en autobuses distintos que los de castellano 
BILBAO. Ep ABC 20 Marzo 2000

El portavoz del PP en el País Vasco, Leopoldo Barreda, ha denunciado la existencia de prácticas de separación física entre alumnos de diferentes modelos lingüísticos en colegios dependientes del Gobierno vasco. La situación es tal que se llega al «despropósito y al despilfarro de alquilar dos autobuses para que los escolares vayan separados en las excursiones».

Con esta denuncia, Barreda confirmó ayer lo que viene siendo un hecho habitual, según se desprende las numerosas denuncias recibidas en el Grupo Parlamentario Popular. Estas denuncias ponen de manifiesto, según el portavoz del PP, la «injusta separación, propiciada por profesores y directores de centros públicos de enseñanza dependientes del Ejecutivo vasco, entre alumnos y grupos de amigos por razón del modelo lingüístico elegido».

Ante esta situación, el PP ha presentado una iniciativa parlamentaria en la que pregunta al consejero de Educación, Ignacio Oliveri, si tiene conocimiento de estos hechos, cuáles son las instrucciones de su Departamento sobre estas prácticas y qué medidas se van a adoptar para «evitar la discriminación y las consecuencias indeseables en términos de convivencia que se derivan de este proceder». Según explicó Barreda, la situación es tal que se llega incluso al «despropósito y al despilfarro de alquilar dos autobuses para que los alumnos vayan separados en las excursiones, cuando sería suficiente sólo con uno». En su opinión, «se trata de evitar a toda costa que los alumnos del modelo D hablen en castellano con los del modelo A, porque les contaminan». En la actualidad conviven en el País Vasco tres modelos educativos distintos. El modelo A, en el que la enseñanza se imparte únicamente en castellano; el B, que combina el castellano con el euskera y el D, en el que los niños reciben toda la educación en vascuence.

A juicio de Barreda, con este tipo de actuaciones, se «procura reprimir la inclinación natural de jóvenes y niños a expresarse en el idioma que permita su comunicación con sus amigos, generándose una grave discriminación, un castigo y una separación que resulta incompatible con la educación y los valores de la integración y la solidaridad de los que se encuentra tan necesitada nuestra sociedad». Para Barreda, existen centros que siguen anteponiendo el euskera a la amistad, «con lo que se crean guetos lingüísticos y además se despilfarran recursos públicos».

CIERRE DE COLEGIOS
La discriminación y acoso que sufre la enseñanza en castellano quedó patente el pasado 16 de marzo cuando el Parlamento Vasco cerró el colegio Santa María, de Vitoria. Alrededor del 60 por ciento de los alumnos que asistían a este centro, del modelo A, eran hijos de inmigrantes, casi todos marroquíes. Además, el colegio compartía el patio y algunas aulas con la «ikastola» Bambi, que con toda probabilidad, será la beneficiaria del cierre del Santa María de Vitoria.

Los sindicatos nacionalistas se suman al aislamiento social y político del Gobierno vasco 
MADRID/BILBAO. Jesús Molina ABC 20 Marzo 2000

La situación política e institucional del Gobierno vasco se ha tornado «insostenible» tras las elecciones generales del pasado 12 de marzo en las que el PNV sólo obtuvo una ligera ventaja sobre el PP de apenas 25.000 votos. El programa legislativo en el País Vasco está paralizado y los empresarios cuestionan a Ibarretxe al pedir el «restablecimiento del liderazgo político».

El último apoyo en el que Ibarretxe podía confiar se esfumó el pasado viernes: el sindicato nacionalista ELA, vinculado al proetarra LAB, anunció por boca de su secretario general, José Elorrieta, que estas organizaciones estarían pensando en «abrir una crisis institucional sin precedentes» si el Ejecutivo de Vitoria no pone en marcha los compromisos sociales que asumió en su programa de Gobierno. El máximo dirigente de ELA se estaba refiriendo a la ley de 35 horas y al control autonómico del servicio de colocación que pretende quede totalmente desvinculado del Inem.

PARÁLISIS LEGISLATIVA
Según fuentes consultadas por ABC, el Gobierno de Ibarretxe «no puede dar ni ese paso legislativo ni ningún otro porque carece de posibilidad alguna de convencer a EH de que le apoye tras la suspensión primero, y la ruptura, después, por el lendakari, del pacto de legislatura a raíz de los asesinatos de ETA en Madrid y Vitoria». El pleno parlamentario del pasado viernes en Vitoria, demostró palpablemente que el Ejecutivo del PNV carece de cualquier margen de maniobra y que su situación parlamentaria depende de Euskal Herritarrok.

La vicelendakari, Idoia Zanarruzabeitia, se defendió en la Cámara ante las acusaciones del PP y del PSE -Rodolfo Ares se estrenó como portavoz socialista en sustitución del asesinado Fernando Buesa- aduciendo que son «razones técnicas» y la prioridad de «buscar la paz» los motivos de la parálisis legislativa. El programa legislativo vasco ha quedado, en consecuencia, paralizado, porque el Gobierno no está en condiciones de remitir a la Cámara ni el previsto proyecto de ley de régimen municipal, ni el Estatuto del político, ni mucho menos, otros que demandan los sindicatos nacionalistas a los que, según fuentes consultadas por ABC, «ya no interesaría seguir apoyando a Ibarretxe para que vegete sin hacer nada por el marco autónomo de relaciones laborales, que es lo que pretenden tanto Elorrieta, de ELA, como Rafa Díez Usabiaga, de LAB». Y así lo demostraron el viernes pasado con una manifestación especialmente agresiva con el Gabinete autonómico.

LOS EMPRESARIOS, CRÍTICOS
Por si fuera poco, la pasada semana el Círculo de Empresarios Vascos se despegó claramente de Ibarretxe en una nota pública en la que, al tiempo que reivindicaba el sistema estatutario, reclamaba el «restablecimiento del liderazgo político» en clara alusión a las carencias del actual lendakari. La significación del Círculo de Empresarios Vascos -integrado por los representantes de las más grandes empresas, entre ellas la Bilbao Bizkaia Kutxa (BBK) presidida por un notorio nacionalista como Berroeta- deja poco margen de dudas sobre lo que piensa tras las elecciones un sector decisivo de la sociedad vasca.

Según ha podido saber ABC, el PNV ha presionado a determinados empresarios para que se desmarcasen de la nota del Círculo y respondiesen con la disidencia, pero los resultados de esas gestiones se han encontrado con la negativa de unos y la indiferencia de la mayoría.

El único que intentó distanciarse de las interpretaciones más críticas hacia Juan José Ibarretxe, deducidas del comunicado empresarial, fue el presidente del Círculo, adjunto al presidente del BBVA y ex consejero de Hacienda con Ardanza, Alfonso Basagoiti. Sin embargo, Basagoiti no ha sido secundado porque el criterio mayoritario entre los empresarios es que «basta ya de engordar el engaño del PNV».

ARZALLUZ, AISLADO
Por si fuera poco, el PNV y sus entornos sociales y económicos han recibido la política de aislamiento a Arzalluz por parte de Aznar como una situación inédita y «altamente perjudicial para Euskadi». Nunca antes, desde 1977, los nacionalistas han quedado más marginados de la política nacional, ni nunca antes «Arzalluz carece de posibilidad verosímil de pisar La Moncloa», circunstancias que minan la dimensión política del presidente del EBB del PNV, restan potencia a las aspiraciones de sectores que han ido a rebufo del nacionalismo y que, según fuentes a las que ha tenido acceso ABC «no están dispuestas a seguir a Arzalluz al despeñadero de la irrelevancia y la insensatez».

Esas mismas fuentes reconocen que Aznar le está dando al dirigente nacionalista «un tratamiento que él jamás supuso y que le tiene enrabietado y con manifestaciones de clara frustración personal».

ÁLAVA, A LA CONTRA
A la actitud crítica de sindicatos nacionalistas y empresarios vascos al Gobierno de Ibarretxe -si bien aquellos desde un planteamiento «abertzale» radical, y éstos, desde la apuesta por el estatutismo-, se suma la previsible actitud de la Diputación Foral de Álava -presidida por el popular Ramón Rabanera- que no va a facilitar en modo alguno los próximos presupuestos de la Comunidad Autónoma Vasca.

La entidad foral forma parte del Consejo Vasco de Finanzas, órgano en el que deben acordarse las aportaciones de las Diputaciones Forales a los presupuestos del Gobierno vasco. Bastaría un veto de la Diputación alavesa para que el Ejecutivo de Vitoria se viese obligado a prorrogar las cuentas públicas actuales sin posibilidad de atender los compromisos que ha asumido Euskal Herritarrok.

LOS ETARRAS APRIETAN
Mientras todas estas circunstancias atenazan al Gobierno de Vitoria, la organización terrorista ETA -que ha descargado la reponsabilidad de su decisión de romper la tregua en las actitudes del PNV- no está tampoco dispuesta a facilitar un respiro a Ibarretxe.

Los atentados ya perpetrados y, sobre todo, el recrudecimiento de la «kale borroka» demuestran que los etarras no se sienten comprometidos en la actual situación política e institucional. ETA y EH han advertido que cualquier aproximación del PNV al PSOE sería interpretada como un desafío al pacto de Lizarra.

El asesinato de Fernando Buesa y de su escolta y la destruccion a plena luz del día de la casa del pueblo de Rentería el pasado sábado -a cuyas resultas fue herida en los ojos la encargada de la cafetería- y la campaña de amedrentamiento de los vecinos de concejales y cargos populares, así como el intimidación a empresarios para que paguen el «impuesto revolucionario», añadiendo ahora la amenaza sobre la integridad de sus familias si se niegan a ello, han devuelto la situación en el País Vasco a un pasado que, sin embargo, es social y electoralmente distinto al momento en el que PNV, EA, IU y otros colectivos firmaron con HB y ETA el pacto de Estella.

En este contexto, las declaraciones de ayer en un periódico vasco del portavoz del Gobierno autónomo, Josu Jon Imaz, según las cuales el PNV «seguirá gobernando hasta el año 2002, incluso en minoría», son calificadas como «voluntaristas y poco realistas» por medios moderados nacionalistas consultados por ABC.

 

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