AGLI

Recortes de Prensa    Martes 21  Marzo 2000
#Pensamiento crítico y humanismo de la libertad
EUGENIO TRIAS El Mundo 21 Marzo 2000

#¿Cómo se lidera el conflicto vasco?
JOSÉ RAMÓN RECALDE El País 21 Marzo 2000

#Socialistas guipuzcoanos dan un ultimátum al Gobierno vasco para que ataje la violencia
G. GASTAMINZA, San Sebastián 21 Marzo 2000

#Pujol: 20 años y un día al frente de Cataluña
IMPRESIONES El Mundo 21 Marzo 2000

#Pujol, veinte años
Pablo PLANAS ABC 21 Marzo 2000

#Veinte años de pujolismo
MANEL MANCHON El Mundo 21 Marzo 2000

#El PSE, dispuesto a recurrir a la autodefensa
M. MARISCAL El Mundo 21 Marzo 2000

#Obligan a salir de Bilbao a los alumnos que estudian en castellano
BILBAO. I. Souto ABC 21 Marzo 2000

Pensamiento crítico y humanismo de la libertad
EUGENIO TRIAS El Mundo 21 Marzo 2000

Quiero insistir en las inquietantes cuestiones que nos afectan y zarandean, el proceso incontrolado e imparable de lo que suelo llamar el casino global, y la comprensible, pero también alarmante, respuesta desde el santuario local. O bien los horizontes fáusticos, o los sueños del Golem, que parecen resurgir a partir de las ciencias más rompedoras, como la tecnobiología. El debate ético debe situarse en primer plano. Y la condición del mismo es, a mi modo de ver, la comprensión, o precomprensión, de aquella humana conditio que nos hace participar a todos en una misma comunidad de referencias, por diferentes que sean nuestros contextos culturales o sociales.

Abogaría por dos cosas innegociables cara al próximo eón que está en barbecho: la revalidación de un pensamiento crítico que contrarreste las imparables tendencias hacia el no-pensamiento, o hacia la mediocridad y la estulticia, o hacia el llamado «pensamiento único» que se cierne sobre nosotros como amenaza, imponiéndonos corrección y cortándonos la lengua, en violación de nuestra inteligencia, como el brutal Tereo hizo con la infeliz Filomela, a quien arrancó la lengua para que no pudiese explicar la violación de que había sido objeto.

Desearía, en buen cumplimiento de la ley de la metamorfosis, nombre griego que solemos traducir por transfiguración, que nuestra lengua, expresión de nuestro pensamiento, alertada por esa violación o censura que el pensamiento único le impone, sepa darse una nueva figura, como la propia Filomela, que alzó entonces su canto transfigurada en ruiseñor (Ovidio dixit).

Y de este modo podría también alentarse una enunciación de esa humana conditio que nos aproxima a una misma comunidad de inquietudes y desvelos, todo ello como fundamento de un nuevo humanismo de la libertad. En ambos casos, el pensar crítico y el proyecto humanista, esa cuestión que voy desde hace años planteando relativa a fronteras y límites se me aparece decisiva. De ella se puede derivar y desprender, con la propia inteligencia crítica y la libertad, la enunciación de esa misteriosa condición humana que no es animal ni divina, o que tiene en un surgimiento no consultado y en un irremediable finiquito su peculiaridad trágica, dramática o tragicómica; o de divina comedia.

Pero lo que intento decir y enunciar no es una referencia a límites y a horizontes tan antigua como la propia filosofía, y que ya en Pitágoras, Platón o en Aristóteles hallamos una y otra vez. Intento una vuelta de tuerca muy peculiar y específica que afecta a nuestra ontología, o a lo que tradicionalmente se llamaba metafísica. Intento decir que el ser, eso que así se llamó por vez primera en el Poema de Parménides, es, de ser algo, ser del límite. Un ser del que tenemos experiencia por la sencilla razón de descubrirnos existiendo, o habitando en ese ser que, a modo de regalo envenenado, se nos da (como donación o don, afortunado o aciago). Pero esa existencia se nos revela puesta e incardinada en el límite; en el límite en relación a lo que deniega el ser, y es nada, o nonada, como decía con genial alegría léxica la gran Teresa de Avila.

Hice referencia, en un artículo anterior, a los «tres mundos» que configuran nuestra experiencia cívico política. El primer mundo se nos presenta como un mundo ecuménico en el que todos los eventos que lo constituyen se hallan en radical interacción, de manera que cualquier acaecer de cualquier lugar termina repercutiendo en cualquier otro. Es un mundo unificado en su dimensión terrena, planetaria, todo él impregnado de una suerte de racionalidad que podría enderezarse en forma de razón crítica y fronteriza; por mucho que en su forma espontánea de producirse se muestra como «razón instrumental», o «razón burocrática y desencantada»; o bien como un «engranaje» (Heidegger) en el que todos los aconteceres aparecen verificados en su carácter de «disponibles» en virtud del modo de producirlos de una técnica que en su esencia descubre ese «campo unificado» a la manera de «gran depósito» susceptible de infinita explotación.

Esa suerte de racionalidad, hoy sacralizada en su versión científico-técnica, o que tiene en la tecno-ciencia su más obvia manifestación, siempre entramada con el gran «complejo» militar-industrial, o a través de los grandes entes financieros y multinacionales, o en las tramas audiovisuales, o en el ámbito de las tecnologías punta de la información , podría sin embargo secularizarse en la línea de una razón crítica que corrija los excesos indeterminados, o la propensión al «infinito malo» de esas tendencias, mediante la insistencia en el límite como lugar de prueba y de credencial crítico. Pues sólo en él puede el «pensamiento único» virarse en pensamiento crítico.

El segundo mundo, u orden de la particularidad, podría ser trans-figurado en una pluralidad diversa y dispersa de propuestas simbólicas, expresivas de la creatividad o sensibles a la exposición (re-ligada) del misterio, bajo el modo de múltiples formas culturales, o mundos de vida, en el que de manera electiva fuese posible habitar. Y el tercer mundo como un mundo habitado por nuestra subjetividad personal, libremente afirmada a partir del reconocimiento de su condición limítrofe y fronteriza (a caballo entre la naturaleza y el mundo; o entre éste y el arcano). De este modo la ciudad ideal puede comparecer a contraluz, o en el claroscuro de su encarnación en la ciudad real, ya que ésta ofrece «posibilidades reales» para que lo que debiera existir, aun cuando hoy se nos presente en la forma obscena, tendente a lo inhumano, del casino global, del santuario local y del individualismo de la desesperación; o en los modos espontáneos en que en nuestra realidad contemporánea comparecen los tres mundos considerados, y sus respectivos modos de conjugar lo universal, lo particular y lo singular.

Al modo espontáneo de presentarse la realidad contemporánea se corresponde una manera, también espontánea, de tomar conciencia de la misma. De este modo se genera una «falsa conciencia» que Marx llamó ideología, sobre la cual hice mi propia incursión hace tres décadas.

Al casino global le corresponde una ideología espontánea del universalismo abstracto, un internacionalismo sin localidad ni territorio, o un cosmopolitismo que sólo se arropa en las migajas de desesperada individualidad en que el sujeto personal tiende a mostrarse.

Al particularismo excluyente le corresponden las ideologías integristas o nacionalistas que obstruyen y pervierten la interacción entre las diversas comunidades simbólicas de relato, memoria y narración.

Al individualismo desesperado (o cínico), la corresponde un individualismo que en el mejor de los casos es un refrendo inalienable de toda la épica cívica y civil de los «derechos humanos», y en el peor constituye el salvoconducto de un individualismo neoliberal que asume la despiadada «lucha por la vida» (bien engrasada por la dinámica de un capitalismo internacional que genera graves desequilibrios, desigualdades e injusticias, a la vez que, en la fase actual global, establece un marco de jerarquías nuevas de tendencia oligárquica y oligopolista, las que dominan sobre todo las grandes industrias que constituyen el gran El Dorado del presente: el reparto de los medios de comunicación y de las formas audiovisuales).

Frente a esas ideologías debe el pensamiento crítico, alertado por una razón que se reconoce fronteriza, o que en el «límite» halla la convalidación de su vocación moderna (crítica, en crisis), recomponer la igualdad jerárquica de significación y relevancia de esos tres mundos, su posible interconexión, o la forma apaciguada de concebir (idealmente) los nexos, en peligro siempre de romperse y estallar, entre los planos universal, particular y singular, o entre el nivel ecuménico, la trama electiva de mundos de vida (simbólicos, expresivos) y la subjetividad personal que cada uno puede reconocer en su propia experiencia y condición.

Eugenio Trías es filósofo y miembro del Consejo Editorial de EL MUNDO.

¿Cómo se lidera el conflicto vasco?
JOSÉ RAMÓN RECALDE El País 21 Marzo 2000

El partido que ha obtenido el mayor número de votos entre la población afectada por el conflicto nacionalista vasco ha sido el Partido Popular (con Unión del Pueblo Navarro). Si nos olvidamos de que Navarra es objetivo nacionalista y reducimos el cálculo a Euskadi, el partido con mayor número de votos es el Nacionalista, seguido a muy corta distancia por el Popular.

En las cuatro capitales, el partido líder ha sido el Popular, seguido por el Partido Nacionalista en Bilbao y por el Partido Socialista en las otras tres. La primera población en la que el PNV ha alcanzado el liderazgo es Galdakao (Galdácano), que es la decimocuarta en habitantes, con un censo inferior a 25.000 personas.

No estoy haciendo ese cálculo, tan repetido desde posiciones opuestas, de comparación entre el porcentaje alcanzado por el nacionalismo, en su conjunto, o por el no nacionalismo. La campaña abstencionista de Euskal Herritarrok, y la buena respuesta ciudadana, dejan impreciso el impacto de los nacionalistas radicales. Pero no trato de este tema, sino de la capacidad y función del partido líder

Conclusión: el país, no solamente está profundamente dividido entre los territorios de Navarra y Álava por un lado y los de Guipúzcoa y Vizcaya por otro, sino también, en estos dos, entre las zonas más urbanas y las otras. Y el liderazgo para Navarra, Álava y, además, para las zonas más urbanas, en general, lo está comenzando a asumir el PP. (Hay que matizar esta observación: el PNV disputa muy reñidamente ese liderazgo en Bilbao y el Partido Socialista lo conserva en otras de las poblaciones mayores, como las de la ría de Bilbao).

Además de las razones, comunes para toda España, que han dado el triunfo al PP, seguramente se explica su importante despegue en Euskadi por dos más específicas: la política antiterrorista -la "firmeza"- de Mayor Oreja y la política de resistencia al nacionalismo. Como tantas veces sucede, estas dos políticas son reacciones a acciones de otros que no han tenido en cuenta el efecto contrario que provocan.

Con la ruptura de la tregua, y los crímenes que le han seguido, ETA ha provocado, con toda probabilidad, que los ciudadanos -no sólo los vascos- entiendan que la única reacción válida es la de la firmeza que se debe ejercer frente a los violentos mientras éstos no renuncien a la muerte. Esta actitud está provocada también por los ataques a personas y actos de violencia callejera. Correcta o no, la posición de firmeza, no percibida en el resto de las fuerzas políticas, de hecho ha provocado la adhesión de muchos ciudadanos. Era ésta una reacción previsible y seguramente prevista, aunque despreciada por ETA. Pero incidentalmente afectaba también al Gobierno vasco y a los partidos nacionalistas. De tres modos: el primero, por la denunciada lenidad de las autoridades autonómicas en las medidas contra la violencia callejera; el segundo, por el mantenimiento de los pactos políticos con aquellos que no denuncian los crímenes de ETA; el tercero, por la teorización nacionalista de que el fin de la violencia está ligado con la discusión y el establecimiento de nuevos marcos políticos. Quienes tomaron estas posiciones debieron calcular los efectos contrarios que provocarían.

En segundo lugar está la reorganización del nacionalismo, con la puesta en cuestión del marco de convivencia pactado en la Constitución y en los estatutos de autonomía. El nacionalismo en acción provoca el nacionalismo en reacción. La primera manifestación de la movilización nacionalista ha sido esa serie de tomas de posición conjunta del nacionalismo catalán, vasco y gallego. ¿Podían esperar otra cosa que lo que se ha producido: la movilización de un nacionalismo español, relativamente adormecido tras el fin de la dictadura? En este sentido, el ascenso del PP -en Cataluña, en Euskadi, en Galicia- da pie a la revitalización del monstruo, y las repugnantes injurias contra Pujol en la celebración de la calle Génova son la muestra de un rencor nacional, contenido por los intereses, pero acumulado por la torpeza de los nacionalismos antiespañoles.

La segunda movilización es específicamente vasca y el Pacto de Lizarra es su manifestación principal. Lizarra es, en esencia, un foro abierto a todos los que piensen: primero, que el fin de la violencia está determinado por un pacto que satisfaga a los violentos, y segundo, que este pacto supone un diálogo entre los partidos vascos en el que lo que acuerden en el ámbito vasco será determinante de la decisión. Aun dejando aparte el primer término, que es el del fin de la violencia como resultado de un pacto político (el más grave, pero al que me he referido antes), es el segundo aquel al que nos tenemos que referir ahora: la afirmación de la nación vasca implica la negación de la nación española. Esto provoca, de nuevo, el juego de la acción y reacción. Lizarra es la desembocadura de toda una línea ideológica: es la nación vasca la única existente, detentadora de la soberanía nacional, precisamente porque es la expresión política de una sola comunidad de pertenencia, la vasca. Por el contrario, puede existir un Estado español, pero no una comunidad española

Si es criticable, aunque explicable, que frente al nacionalismo vasco resurja el español, es claramente defendible la tesis de que, frente a la pretensión de afirmar la comunidad vasca, negando la comunidad española, se plantee militantemente la afirmación de esta comunidad. También esta función, ejercida por intelectuales de prestigio, como Américo Castro, Sánchez Albornoz, Ortega y Gasset, Unamuno y hoy por Artola, Maravall, Domínguez Ortiz, Fusi, Joseph Pérez, Kamen, Elliot y tantos otros, parece que le ha sido reservada políticamente al PP. Triste papel el de los otros grupos políticos, que se han dejado arrebatar esta elogiable tarea.

Y así hemos llegado a donde estamos. A una confrontación política e ideológica en la que tanto el PP como el PNV proclaman: aquí estamos y de aquí no nos movemos. Y el Partido Popular está planteando ya la exigencia de que la salida política debe pasar por la disolución del Parlamento. Yo creo que esta decisión no sería buena porque no serviría más que para ahondar en la confrontación, no sólo política, sino también social.

El tercer posible líder es el Partido Socialista, pero tiene una autoridad disminuida por la derrota y también por la falta de claridad y de decisión en sus alternativas. Incluso se ha producido el hecho doloroso de que el asesinato de su dirigente Fernando Buesa ha sido rentabilizado electoralmente por el Partido Popular, pues a la firmeza de éste no le han opuesto los socialistas una línea política coherente y propia. Hoy el Partido Socialista, en Euskadi, es halagado por las dos fuerzas en conflicto, en la medida en que buscan que se adhiera a las tesis de uno u otro, no en que formule las propias.

Las tesis propias deberían formularse en tres apartados, que se refieren a la violencia, a las condiciones del diálogo y a las propuestas políticas para ese diálogo.

Sobre la violencia debe formularse con claridad que no es posible aceptar cambio político alguno como precio por el cese de la violencia. Es posible y oportuno aceptar, en la medida en que la violencia cese definitivamente, medidas de pacificación y de clemencia con la población reclusa.

Sobre las condiciones del diálogo, no se puede aceptar, por antidemocrática, la definición de la nación vasca como dato previo, sobre la voluntad libre de los ciudadanos. No se puede aceptar que se imponga un ámbito de decisión reservado a los partidos vascos, con supresión de otros ámbitos de decisión. Esto no sería entrar en un diálogo libre, sino ceder al modelo del contrario. Por eso las condiciones del diálogo no pasan por Lizarra, ni siquiera por el Plan Ardanza. No se puede aceptar que estas objeciones al marco del diálogo sean muestra de inmovilismo y de falta de propuestas propias, cuando lo que se propone es el marco democrático aceptado de la Constitución y del Estatuto como algo no rígido, sino modificable.

Sobre las propuestas propias para el diálogo, sin entrar en arbitrismos, éstas deberían articularse en dos direcciones. La primera en concretar la idea autonómica y federal de España, lo que implica debatir sobre cuatro temas principales: cómo se concretan las transferencias pendientes; cómo se articula el binomio de relación simétrica (general) con el resto de las autonomías y asimétrica (particular) con el Estado; cómo se reforma el Senado; cómo se articula la representación europea de las autonomías en el Consejo de Ministros La segunda dirección tendría que proponerse la tarea de afirmar y de integrar las identidades vasca y navarra en la española: concepto y cultura de España, concepto y cultura vascos y comunicación entre las comunidades vasca y navarra.

José Ramón Recalde es catedrático de Sistemas Jurídicos del ESTE de San Sebastián.

Socialistas guipuzcoanos dan un ultimátum al Gobierno vasco para que ataje la violencia
Huertas alerta de que buscarán su "supervivencia" si se da por desaparecido el Estado de derecho
G. GASTAMINZA, San Sebastián 21 Marzo 2000

El secretario general del PSE guipuzcoano, Manuel Huertas, aprovechó ayer la concentración de protesta ante la Casa del Pueblo de Rentería, incendiada el pasado viernes por simpatizantes de ETA, para denunciar la "total impunidad" con que actúan los violentos "con la colaboración de un Gobierno vasco débil" al que hacen el "trabajo sucio del pretendido objetivo de la construcción nacional". Huertas hizo un "último llamamiento" para exigir a todas las fuerzas políticas vascas una respuesta unitaria contra "la barbarie". De lo contrario, dijo, los socialistas se verán "obligados a buscar sus propios métodos de supervivencia", una vez "dado por desaparecido el Estado de derecho".

Huertas no quiso concretar a qué medidas se refería, aunque dijo que él "ya las ha decidido".

La casa del pueblo de Rentería (Guipúzcoa) fue incendiada el pasado sábado por un grupo de simpatizantes de ETA, que han convertido a los electos socialistas y las sedes de este partido en permanente objetivo de sus ataques. La concentración convocada por todos los partidos, salvo EH, con representación municipal ante el edificio atacado dejaba clara la amargura que embarga a los socialistas vascos, que asisten con preocupación creciente a esta escalada violenta que se está produciendo en medio de la impunidad.

El secretario general del PSE-EE de Guipúzcoa, Manuel Huertas, transmitió ayer este estado de ánimo de sus militantes. Lanzó un "último llamamiento" a todas las fuerzas políticas y sociales vascas, tanto las que tienen responsabilidad de gobierno como las que están en la oposición, a realizar un "plan de actuación conjunto contra la barbarie". Advirtió luego de que, si no se produce esta unidad de acción, "nosotros nos veremos obligados a buscar nuestros medios y métodos de supervivencia, dado por desaparecido el Estado de derecho".

"Ni nos acostumbramos, ni nos resignamos a que las actuaciones de una banda reaccionaria de criminales se vea amparada por la total impunidad (ni siquiera necesitan ya ampararse en la nocturnidad) [el ataque se produjo a las tres de la tarde del sábado], ni a que falte la prevención necesaria, ni a que investiguen los hechos acontecidos, de lo que sólo es responsable el departamento de Interior del Gobierno vasco. Estamos hoy totalmente desprotegidos en un teórico estado de derecho", declaró un indignado Manuel Huertas una vez finalizada la concentración.

Horas antes, la junta de portavoces del ayuntamiento de Rentería había emitido un comunicado en el que denunciaban el atentado contra la casa del pueblo y destacaban el grave peligro que corrió la mujer que regenta el bar, que fue rociada con gasolina y sufre lesiones de diversa consideración.

Según Huertas, el objetivo del MLNV es acabar con la presencia de los socialistas y los trabajadores que habitan en este municipio. Y denunció que la izquierda abertzale realiza sus actuaciones violentas con la colaboración a un Gobierno vasco débil "haciendo el trabajo sucio del pretendido objetivo de la construcción nacional".

La concentración de protesta ante la sede socialista calcinada, que se encuentra situada en pleno centro de Rentería, reunió a dirigentes socialistas, autoridades locales y a centenares de personas, entre ellas el portavoz del Gobierno vasco, Josu Jon Imaz y el consejero de Educación, Inaxio Oliveri.

Rentería es uno de los municipios de la comarca de San Sebastián que cuenta con una fuerte implantación de HB -segunda fuerza política, tras los socialistas- dotada de una organización juvenil poderosa e influyente dentro de la izquierda abertzale, que históricamente le ha convertido en una localidad de alto riesgo. Cuando en 1997 ETA puso en marcha su campaña de atentados contra los electos del Partido Popular asesinó a dos ediles de este municipio: Jose Luis Caso y Manuel Zamarreño, que le había sustituido.

Pujol: 20 años y un día al frente de Cataluña
IMPRESIONES El Mundo 21 Marzo 2000

Jordi Pujol es president de Cataluña desde hace 20 años y un día. El enunciado tiene aspecto de condena, y no faltarán los malintencionados que recuerden que precisamente la de veinte años es la pena máxima que prevé la legislación española. El honorable es el europeo que lleva más años ocupando un cargo electo de alta representación política. No tiene nada de extraño, para estas alturas, que sean ya muchos los catalanes que consideran que su relevo es altamente deseable. Lo excepcional es más bien -así sea sólo por el desgaste natural que produce el ejercicio del poder- que tantos hayan estado dispuestos a renovarle su confianza en tantas ocasiones: 1980, 1984, 1988, 1992, 1995... y, finalmente, otra vez en el pasado otoño, cuando ya obtuvo menos votos que su directo rival, Pasqual Maragall, aunque lograra salir reelegido gracias al sistema de asignación de escaños, que otorgó a CiU uno más que al PSC. Dos décadas suponen demasiados años también a la hora del balance. Es obvio que Pujol no habría podido mantener durante tanto tiempo su mandato si no hubiera sabido captar el sentir y las aspiraciones de buena parte de la ciudadanía catalana, presentándose como su más fiel intérprete. Esa es la parte positiva. Pero también tienen mucho que ver en su longevidad política otros factores menos transparentes. Por ejemplo, su esfuerzo sistemático destinado a evitar que surgiera dentro de su partido ningún líder que pudiera rivalizar seriamente con él. Y el tupidísimo entramado de intereses económicos que ha creado en torno a su persona, a los más diversos niveles.

Pujol, veinte años 
Por Pablo PLANAS ABC 21 Marzo 2000

Pujol dejó atrás ayer un nuevo mojón en su carrera política. Se cumplieron veinte años de su inesperado acceso al poder en las elecciones autonómicas de 1980, un 20 de marzo. Aquella primera victoria, tan ajustada como impredecible, dio pie a que Pujol se convirtiera en un auténtico experto en el pactismo, pues logró evitar que la suma de los diputados de izquierdas se hiciera con el poder en una operación tan brillante como irrepetible. Se alió con UCD y con Esquerra Republicana, dos formaciones incompatibles, y convenció a ambos de la innecesariedad de que tal acuerdo fuera suscrito negro sobre blanco. CiU contó en aquella primera legislatura con 43 diputados, muy lejos de la mayoría absoluta, fijada en 68. El PSC-PSOE, el gran favorito, se quedó con 33. Al PSUC, hoy en hibernación por obra de Rafael Ribó, le correspondieron 25. ERC, el tercer partido de la izquierda, logró 14 diputados, y Centristes de Catalunya, la «filial» catalana de UCD, obtuvo 18. Los dos diputados restantes para completar el hemiciclo catalán fueron aportados por el pintoresco y desaparecido Partido Socialista Andaluz, lo que da fe del enorme cambio sufrido por Cataluña en estos veinte años y de los efectos extralingüísticos de la «normalización». Sin embargo, más relevante resulta constatar que Pujol superó un escenario tan abigarrado y difícil y cimentó sobre tan frágil victoria veinte años de poder y una administración pública, la Generalitat, que es tenida por una impresionante maquinaria de poder. Hoy, el septuagenario Pujol es, además, veinte años más hábil y esa es la razón por la que ni su delicada mayoría del pasado 17 de octubre ni los resultados del 12-M han modificado en gran medida sus expectativas. Si alguien estaba al caso en Cataluña de que CiU podía no ser decisiva en el Congreso de los Diputados era Pujol, quien no se mostró cicatero con tal posibilidad. Por eso, lo que se entendió como una afrenta a su propio candidato, Xavier Trias, no era otra cosa que la advertencia de quien ya ha entrado en la historia sin perder ni protagonismo ni grandes cuotas de poder en ese tránsito. Pujol repitió ese mensaje por activa y por pasiva y nadie le creyó víctima de un inopinado ataque de humildad. Combinada su experiencia con la situación política actual, sería ridículo afirmar que Pujol va a tener problemas en Cataluña si no pacta firmemente con ERC, tal como es su deseo, o con el PP, que es lo que aconseja la lógica electoral. Si Pujol tiene algún problema, no es atravesar tres años parlamentarios en minoría, sino reducir la enorme deuda de la Generalitat y traducir en obras y hechos un nacionalismo demasiado apegado a lo identitario y que ya no es la gran baza electoral de la coalición, que en las últimas tres elecciones (municipales, autonómicas y generales) ha derramado votos en la misma medida en que elevaba el tono de sus reivindicaciones. De ahí la insistencia en querer negociar un nuevo sistema de financiación para Cataluña y su voluntad de participar en la acción de Gobierno del PP; de ahí que de la cuestión lingüística se haya pasado a algo menos sensible socialmente como la petición de unas selecciones deportivas catalanas; de ahí que Pujol trate de subrayar su condición de estadista corresponsable con la estabilidad de España frente a su otra gran pasión, la de líder de un movimiento fronterizo con el soberanismo de ERC y el catalanismo de Unió. Esa es la tensión que vive Pujol y el debate está por encima de las circunstancias aritméticas, como él mismo ha dicho ya un par de veces a lo largo de estos días.

Lo que ha quedado en evidencia es el error de quienes desde CDC aconsejaron a Pujol (partidario, por otra parte, de dejar hacer hasta cierto límite) no suscribir sin complejos el pacto con el PP. Hasta hace muy pocos días, Pere Esteve y Felip Puig, los detentadores del poder del aparato de CDC, sostuvieron sin réplica alguna que el acuerdo con el PP pagaba peaje electoral, lo que parecía una explicación plausible para el retroceso en las autonómicas. Ahora, más parece que firmar la obra de Gobierno del PP hubiera limado el espectacular avance del Partido Popular en Cataluña, ya plenamente acreditado como una fuerza catalana.

Por otra parte, en Unió se ha avivado el eterno debate sobre la conveniencia de aproximar posiciones al PP. Esa posibilidad parecía descartada por cuanto se creía que los populares ya habían tocado techo en Cataluña y porque esa aproximación era incompatible con cualquier atisbo de discurso anticatalanista. Sin embargo, la onda del terremoto electoral también ha modificado algunos apriorismos de la política catalana. La alternativa a Pujol ya no sólo es la encarnada por Maragall. El catalanismo tiene un encaje perfecto en el proyecto de España, como ha demostrado Josep Piqué. El soberanismo, la Declaración de Barcelona y la tensión nacionalista han quedado descartadas como elementos de movilización electoral. Esos tres factores, junto a la imperiosa necesidad de participar en la política española, son los que valora Pujol en sus cogitaciones sobre la respuesta que debe dar al PP y a la propia Cataluña.

Veinte años de pujolismo
El 20 de marzo de 1980, CiU obtenía por sorpresa su primera victoria electoral frente al PSC y al todopoderoso PSUC
MANEL MANCHON El Mundo 21 Marzo 2000

BARCELONA.- «Perdona, pero ganó CiU». El 20 de marzo de 1980 la coalición nacionalista obtenía la victoria electoral en las primeras elecciones autonómicas. Los miembros de la ejecutiva de Convergència recibieron ayer a Pujol con fuertes aplausos en la sede del partido. «Hoy hace 20 años que Pujol ganó las elecciones», aseguró el secretario general del partido, Pere Esteve, que se encontró con la frase del president, en la que repartía el mérito a toda la coalición.

El esfuerzo personal, en todo caso, fue notable. Pujol ya tenía una larga experiencia política que supo aprovechar después para pactar con fuerzas políticas tan distintas como Esquerra Republicana y Centristes per Catalunya, la UCD catalana, para obtener la Presidencia de la Generalitat.

Todo estaba previsto. Pujol esperaba la victoria de los socialistas, como toda la opinión pública. Así, que el líder de CiU lo tenía muy claro, retirarse a casa pronto, con pocos comentarios ante los medios de comunicación, con unos resultados apañados y dispuesto a dar guerra a los socialistas y a los, entonces sí, comunistas del PSUC, durante la legislatura.

Durante la campaña electoral de las pasadas autonómicas del mes de octubre, Pujol recordaba aquella noche electoral. Tenía el temor de que las encuestas fueran adversas -al final Maragall obtuvo mucho mejor resultado de lo que los sondeos reflejaron- y se produjera una sorpresa como la de 1980, aunque ésta vez fuera contraria a sus intereses.

En 1980, Pujol ganó con el 27,3% de los votos, obteniendo 43 diputados. CiU era la primera fuerza política, pero los partidos de izquierda eran mayoría. El PSC, con Joan Reventós a la cabeza, tenía el 22,3% y 33 diputados. Por su parte, el todopoderoso PSUC había conseguido el 18,7% y 25 escaños, y Esquerra Republicana, con el 8,9%, lograba 14 diputados.

Y Pujol aprovechó su talento político para iniciar una etapa en la que el eje nacional en la política catalana sigue siendo más importante que el eje ideológico entre izquierda y derecha. Para eso estaban los republicanos, que acabaron pactando con CiU, mientras su máximo dirigente, Heribert Barrera, conseguía la presidencia del Parlament. Al mismo tiempo, Jordi Pujol lograba también el apoyo de CC-UCD, ante la necesidad de Adolfo Suárez de contar con la minoría catalana en el Congreso. El pacto fue estable durante la legislatura, y permitió a CiU instalarse en la Generalitat creando una administración a imagen y semejanza de los nacionalistas catalanes.

Así, en 1984 Jordi Pujol obtenía la mayoría absoluta, ante la incredulidad de los socialistas que esperaban esas elecciones para acceder por fin a la Generalitat. La situación todavía no ha cambiado.

En la campaña de 1980, los empresarios jugaron un papel determinante. El peligro de los rojos les llevó a gastar hasta 600 millones de pesetas a favor de las fuerzas de centro-derecha. Pujol se benefició de ello, pero el gobierno de la Generalitat estuvo en manos de los socialistas. Jordi Pujol había ofrecido un primer pacto a ERC y al PSC, pero los socialistas se negaron.

La propia victoria de CiU les había dejado perplejos, sin capacidad de maniobra. Pero había algo más importante, la propia unidad del PSC. Producto de una fusión de tres familias, el PSC-Congrés, el PSC-Reagrupament y la federación catalana del PSOE, los dirigentes socialistas temían que el flamante PSC se rompiera en pedazos por el pacto con los nacionalistas. Sólo tres dirigentes, Josep Andreu Abelló, Francesc Ramos e Isidre Moles, apostaron por entrar en el Govern. El mismo Reventós, cabeza de cartel del PSC, reconoció posteriormente que el peligro era demasiado evidente para correr el riesgo. Veinte años después la situación ha variado, pero no tanto.

El PSE, dispuesto a recurrir a la autodefensa
M. MARISCAL El Mundo 21 Marzo 2000

SAN SEBASTIAN.- El secretario general de los socialistas guipuzcoanos, Manuel Huertas, aseguró ayer que el PSE articulará sus propios métodos de defensa frente a los episodios de kale borroka, si el resto de fuerzas políticas no impulsa un plan conjunto contra estos ataques.

Una numerosa representación de la familia socialista vasca, junto con miembros del Gobierno vasco y de todos los partidos políticos -salvo EH-, se concentró ayer por la tarde frente a la Casa del Pueblo de Rentería. Durante un cuarto de hora, en silencio, mostraron su repulsa por el ataque contra esta sede, registrado el pasado sábado.

La misma unidad se reflejó en la concentración que los grupos municipales de Getxo desarrollaron ayer, al mediodía, para condenar el atentado perpetrado contra la vivienda de un vecino del concejal popular Rafael Moreno.

Tras el acto celebrado en Rentería, Huertas vertió duras críticas contra el Departamento vasco de Interior, al acusarlo de «amparar» la impunidad con la que «una banda de criminales reaccionaria» realiza este tipo de sabotajes. El dirigente socialista vasco aseguró que los militantes y simpatizantes del PSE se encuentran «totalmente desprotegidos» ante la actividad de «esa empresa que es el MLNV».

El hecho de que el último ataque contra la sede socialista de Rentería se produjera a las tres de la tarde demuestra, en su opinión, que los encapuchados «ni siquiera necesitan ampararse en la nocturnidad», porque los agentes de la Ertzaintza no practican «la prevención necesaria» ni «investigan los hechos acontecidos».

Huertas consideró que, en la actualidad, «el Estado de Derecho en la Comunidad autónoma queda concluido».

Ante esta situación, reclamó a todas las fuerzas políticas la elaboración de un plan concreto para impedir que se repitan estos episodios de violencia callejera, aunque no explicó el supuesto proyecto que aplicará de forma individual su partido en caso de no hallar una respuesta positiva a su demanda.

Obligan a salir de Bilbao a los alumnos que estudian en castellano 
BILBAO. I. Souto ABC 21 Marzo 2000

El Gobierno vasco obliga a salir del centro de Bilbao a los alumnos que quieren estudiar Primero de la ESO en castellano, mientras que los que optan por la enseñanza en euskera podrán seguir en colegios próximos a su domicilio. Los padres piensan que sus hijos están siendo discriminados por el Gobierno vasco, que ha tomado esta decisión tras prever una caída de demanda en castellano que no se ha dado.

Las familias de los alumnos afectados, reunidos ayer en el Instituto Bertendona de Bilbao, responsabilizan al Gobierno vasco de haber previsto una caída de la demanda de la enseñanza en castellano que no se ha producido. Los padres de los estudiantes de los colegios públicos de Primaria del centro de Bilbao, Basurto, Sánchez Marcos, Félix Serrano, Cervantes, Viuda de Epalza y Alonsótegui, que matricularon a sus hijos para estudiar la ESO en castellano en el Instituto Bertendona de la capital vizcaína, el que les corresponde según el mapa lingüístico del Gobierno vasco, han sido informados por el Departamento de Educación de que sus hijos tendrán que desplazarse el próximo curso al extrarradio de la ciudad, ya que no hay sitio para ellos en el Instituto Bertendona.

SATURACIÓN EN LOS CENTROS
El origen del problema es que el Ejecutivo vasco había previsto una caída de la demanda de la enseñanza en castellano a favor del euskera que no se ha producido, por lo que los centros que tienen que impartir enseñanza en español están saturados, mientras que la enseñanza en euskera tiene espacio y medios suficientes para todos. La solución a este fallo de previsión no ha sido habilitar aulas para la enseñanza en el modelo A (únicamente en castellano) en el Instituto Miguel de Unamuno, reservado para la enseñanza en euskera, sino desviarlos al extrarradio de Bilbao, con lo cual queda en evidencia la discriminación que sufren los niños que quieren estudiar en castellano, que tienen que desplazarse en autobús hasta distancias que les impiden comer en su casa. Mientras, los que estudian en euskera permanecen en el centro de Bilbao, cerca de sus domicilios. Esta situación se produce a pesar de que la realidad sociológica de Bilbao no es nacionalista, como lo demostraron los resultados electorales del pasado día 12, con lo que es la mayoría social la que está siendo discriminada, según manifestó a nuestro periódico el portavoz del PP del País Vasco, Leopoldo Barreda, quien se ha hecho eco de la demanda de los padres y ha presentado una interpelación al respecto en el Parlamento vasco. Los padres de los ciento ochenta niños afectados han mantenido una reunión con la delegada de Educación, que les ha ofrecido alternativas diferentes a la primera propuesta del Departamento, que les proponía desplazarlos a Elejabarri. Pero todas las alternativas estaban ubicadas en barrios igualmente alejados del centro de Bilbao, algunos de ellos marginales y con importante presencia del mundo de la droga, junto a antiguos albergues de personas sin techo y en unos ambientes nada recomendables para niños de doce años.

La opción para estos padres son esos barrios, o nada porque la decisión del Gobierno vasco de sacar a los alumnos del centro de Bilbao se les ha comunicado cuando ya se han cerrado los plazos de matrícula, alegando que el centro está lleno con alumnos mayores y, además, hay que hacer obras.

Los padres que optan porque sus hijos estudien en castellano en un colegio público del País Vasco tienen que luchar contra todo tipo de trabas, según se denuncia en la interpelación del PP. Los mejores sitios están reservados para los que estudian en euskera, que no se mezclan con los que estudian en castellano. La educación de los niños en castellano y en euskera se produce en mundos separados y no se fomenta la relación entre ellos, para que no hablen castellano. La situación es tal que en las escuelas de Alonsótegi, las profesoras de castellano no pueden dirigirse en esa lengua a los niños del modelo D (enseñanza en vascuence) y si tienen que llamarles la atención fuera del aula, no pueden hacerlo directamente, sino que tienen que llamar a la profesora de euskera para que sea ella quien los reprenda.

 

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