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Recortes de Prensa    Viernes 24  Marzo 2000
#METAS COMUNES Y ESTRATEGIAS DISPARES DE LOS NACIONALISTAS
EDITORIAL El Mundo 24 Marzo 2000

#Los nacionalistas advierten a Aznar que no use la mayoría absoluta contra ellos
MANEL MANCHON El Mundo 24 Marzo 2000

#Alumnos de distintos cursos son obligados a compartir aula en el País Vasco
BILBAO. I. Souto ABC 24 Marzo 2000

#Sabadell es una roca
Z. Rana La Estrella 24 Marzo 2000

#KOSOVO, UN AÑO DESPUES
EDITORIAL El Mundo 24 Marzo 2000

#Sombras de Kosovo
Editorial El País 24 Marzo 2000

#Sin noticias del pasado
FRANCISCO VEIGA El País 24 Marzo 2000


METAS COMUNES Y ESTRATEGIAS DISPARES DE LOS NACIONALISTAS
EDITORIAL El Mundo 24 Marzo 2000

Al escuchar a los firmantes de la Declaración de Barcelona tras su encuentro de ayer, se diría que no habían estado en la misma reunión. O, si se lee el comunicado, que, sencillamente, no habían estado en reunión alguna.

En ese breve documento señalan que, tras las elecciones, se confirma el «vigor de los proyectos nacionalistas» y la vigencia tanto de la Declaración suscrita en julio del 98 como de la «estrategia de colaboración» para que sus reivindicaciones formen parte del trabajo parlamentario. Pocas novedades, por tanto. Y toda la moderación posible ante la mayoría absoluta del PP. Ni su triunfo ni el descenso electoral de PSOE e IU, «deben ni pueden ser un obstáculo para que el Estado español progrese en el reconocimiento, en la defensa y en el desarrollo de su pluralidad nacional».

Quisieron dejar claro, sin embargo, que todos ellos actuarán «como un sólo hombre» si el Gobierno utiliza la mayoría obtenida como un «rodillo» para agredirles en aspectos que consideran «esenciales». La formulación de esta advertencia es de Xabier Arzalluz, y parece que fue el único planteamiento del PNV al que se unieron todos los demás. El tono agresivo de los líderes del PNV y del BNG no tuvo nada que ver con el carácter moderado de las declaraciones de los de CiU, que rechazaron cualquier «frente» y presentaron la Declaración de Barcelona como una oferta de diálogo. Puede haber coincidencia en ciertos objetivos, pero no parece que la estrategia sea la misma.

Están en su derecho si unen fuerzas para defender determinados propósitos, pero desvirtúan la realidad al presentarse, como tienden a hacer, como los únicos intérpretes de los ciudadanos de sus comunidades autónomas. En Cataluña, CiU no fue la fuerza más votada en las autonómicas y consiguió la investidura de Pujol con el apoyo del PP. Es precisamente el PP el que tiene mayoría absoluta en Galicia, mientras el ascenso del BNG ha quedado muy lejos de sus expectativas. En el País Vasco, el Gobierno nacionalista sólo cuenta con 27 de los 75 parlamentarios autonómicos y el PNV, a pesar de los votos radicales obtenidos por la abstención de HB, ha obtenido una escasa ventaja sobre el PP en las generales.

Esta realidad, que es la de la voluntad ciudadana, debería hacerles reflexionar y, al mismo tiempo, tendría que modular su estrategia ante el nuevo Gobierno. CiU parece haberlo entendido, sin que nadie le pida que renuncie a sus principios. El BNG, sin responsabilidades de gobierno, opta por el testimonialismo grueso. Más extravagante es la posición del PNV, cuyo radicalismo no sólo le impide el entendimiento más elemental con los partidos no nacionalistas, sino que, como se comprobó ayer, se convierte en un escollo para coincidir con los demás nacionalistas.

CiU reivindica su decisión de negociar con el PP en Cataluña y Madrid a pesar de defender la «Declaración de Barcelona» - Arzalluz dice que se opondrán «a la acumulación de poder»
Los nacionalistas advierten a Aznar que no use la mayoría absoluta contra ellos
MANEL MANCHON El Mundo 24 Marzo 2000

BARCELONA.- Los partidos nacionalistas firmantes de la Declaración de Barcelona actuarán «como un solo hombre» en las cuestiones que afecten al reconocimento de la plurinacionalidad del Estado. Los dirigentes de CiU, PNV y BNG advirtieron ayer a José María Aznar que no utilice la mayoría absoluta en contra de Cataluña, País Vasco y Galicia, porque podría encontrarse en frente a sus representantes en el Parlamento y a las comunidades donde gobiernan.

El presidente del Comité de Gobierno de Unió, Josep Antoni Duran Lleida; el presidente del PNV, Xabier Arzalluz; el secretario general de Convergència, Pere Esteve, y el coordinador del BNG, Xosé Manuel Beiras, se reunieron ayer en Barcelona, en la sede de Convergència, siendo el sexto encuentro de la Declaración desde que se impulsara en julio de 1998.

Como demostración de «fuerza», los 50 representantes nacionalistas en el Congreso, Senado y Parlamento Europeo se reunirán en Madrid a principios de abril. Los partidos nacionalistas valoraron como «positivos» los resultados del 12-M, que significaron un crecimiento del PNV y el BNG y el mantenimiento de CiU.

Fue Arzalluz quien con más claridad expresó la petición de los nacionalistas, al recordar que el PNV y CiU gobiernan en el País Vasco y Cataluña, lamentando que todavía no lo pueda hacer el BNG.

El dirigente del PNV dijo que las tres formaciones se opondrán «a todo lo que represente acumulación de poder y a todo lo que pretenda debilitar nuestra personalidad desde el centro, ya sea en el orden económico y financiero o en la enseñanza de la Historia». Arzalluz mostró sus reticencias a la imagen dialogante que quiere mostrar el PP, al asegurar que la «vocación es de mayoría absoluta», tras rechazar la definición de Aznar de España como «una nación plural». «Plural sí, pero una sola nación para el PP, lo que no constituye un buen principio».

Por tanto, la advertencia al PP fue clara. Según Arzalluz, el dirigente más contundente, «si el PP intenta ejercer el rodillo y aprobar propuestas como el decreto de Humanidades, responderemos como un solo hombre».

Los acuerdos de los nacionalistas, sin embargo, no invalidan las estrategias que cada fuerza política está dispuesta a llevar a cabo con el PP. Así, la actitud de CiU fue muy distinta a la del PNV y el BNG.

El líder de Unió, Josep Antoni Duran Lleida, que apoyó la expresión de trabajar «como un solo hombre» en cuestiones como el decreto de Humanidades, defendió, en cambio, las negociaciones que ha iniciado la coalición con el PP, «porque cada partido tiene sus propias responsabilidades con su comunidad autónoma y cada fuerza política debe administrar su presencia en la política española».

Duran rechazó con vehemencia que la reunión de los partidos nacionalistas constituyera un frente. «No es un frente contra nadie, aunque se nos quiera presentar así», aseguró nada más comenzar su intervención.

CiU sigue utilizando, así, la Declaración de Barcelona en función de los distintos momentos políticos, más interesada ahora en conseguir algún acuerdo con el PP para mejorar el modelo de financiación de Cataluña. Una vez perdida la posición decisiva de la coalición en la política española, lejos de cargar contra el PP, los dirigenes de CiU prefieren esperar si el ofrecimiento de diálogo de Aznar se concretará en medidas tangibles y satisfactorias para los nacionalistas catalanes.

El propio secretario general de CDC, Pere Esteve, evitó las críticas a José María Aznar, a pesar de que defendió una postura conjunta de todos los partidos firmantes de la declaración, «por lo que no se pueden buscar diferencias».

De hecho, según informa Sandra Par, CiU ya tiene asegurada la aprobación de los presupuestos de la Generalitat del año 2000. Tras reunirse ayer con el conseller de Economía, los populares catalanes dieron por hecho que votarán favorablemente a las cuentas del Govern siempre que la coalición mantenga las líneas presupuestarias pactadas ayer por sendas delegaciones del PP y CiU.

Por su parte, Xosé Manuel Beiras, avalado por el aumento del apoyo en las elecciones generales, aunque en la práctica haya obtenido un solo diputado más a los dos que ya tenía en el Congreso, aseguró que «quien no es nadie, no puede ningunear a nadie», en referencia a la falta de diálogo de Aznar con los nacionalistas gallegos, tras advertir que el PP podría aplicar «una mayoría totalitaria».

«En defensa de la pluralidad nacional»
Tras la reunión de ayer, los firmantes de la Declaración de Barcelona elaboraron una nota. Las formaciones políticas aseguran que, tras analizar los resultados del 12-M, han constatado «el pleno vigor de los proyectos nacionalistas representados por nuestros partidos respectivos, así como por otros partidos nacionalistas concurrentes a las mismas».

«Consideramos totalmente vigentes, tanto los objetivos propugnados por la Declaración de Barcelona, como las estrategias de colaboración descritas en nuestro acuerdo», añade el texto.

Asimismo, añaden: «Nuestra acción parlamentaria y de partidos tiene que propiciar que dichos objetivos y estrategias avancen».

«La mayoría absoluta del PP y el descenso electoral del PSOE e IU no deben ni pueden ser un obstáculo para que el Estado español progrese en el reconocimiento, en la defensa y en el desarrollo de su pluralidad nacional, cultural y lingüística», indica la nota.

Los firmantes consideran que es «indispensable» que los partidos estatales «se impliquen en la reflexión y el diálogo que propugnamos». «Reiteramos», añade el escrito, «nuestro compromiso y colaboración para cultivar los valores democráticos, para garantizar el progreso económico, para reforzar la sociedad del bienestar, para impulsar una administración que se perciba eficaz, para modernizar las estructuras del Estado adaptándolas a su carácter plural y al nuevo marco de la UE».

Alumnos de distintos cursos son obligados a compartir aula en el País Vasco 
BILBAO. I. Souto ABC 24 Marzo 2000

Alumnos de cuarto, quinto y sexto de Primaria que han optado por el modelo de enseñanza en castellano estudian juntos en la misma aula en colegios públicos del País Vasco. La calidad de la enseñanza que reciben no es igual que la de los que estudian en euskera en esos mismos centros, cada uno con compañeros de la misma edad y con las mismas asignaturas.

Son muchos los colegios públicos del País Vasco que se están reconvirtiendo del modelo lingüístico A (enseñanza en castellano), que tenían hace unos años, al modelo lingüístico D (enseñanza en euskera). El Departamento de Educación del Gobierno vasco argumenta que estas reconversiones se producen en función del mapa escolar que adscribió en su momento cada centro a uno o varios modelos lingüísticos y también en función de la demanda de los padres. Sin embargo, los partidos políticos no nacionalistas reciben continuamente denuncias de padres de alumnos que se sienten discriminados por las condiciones en las que se imparte la enseñanza obligatoria en los colegios públicos del País Vasco.

POCOS ALUMNOS
Una de estas denuncias, recogida por ABC el pasado martes, se refiere a que algunos profesores de castellano no pueden dirigirse en esa lengua a los niños del modelo D (enseñanza en vascuence) si tienen que reprenderlos fuera del aula. El director de las Escuelas de Alonsótegui, José Luis Escandón, ha calificado de falsos estos hechos. Sin embargo, el padre que ha realizado la denuncia no sólo se reafirma en la misma, sino que asegura que en estas escuelas públicas comparten aula niños de distintas edades del modelo lingüístico A, no del D. Asimismo, afirma que el centro pidió a una empresa de transporte un chófer que hablara en euskera y solicitó a algunas empresas que presentaran las facturas en vascuence.

El director del centro, José Luis Escandón, confirmó a ABC que alumnos de cuarto, quinto y sexto curso de Primaria estudian juntos en la misma clase porque sólo son trece en total. También los alumnos de segundo y tercero de Primaria estudian juntos, porque sólo son siete. Esta situación se produce en otros colegios públicos del País Vasco en lo que respecta al modelo A, pero no en el D. Para este último modelo se han habilitado aulas para enseñanza en euskera con menos niños, según manifestaron a ABC fuentes del PP.

Reconoce el director de las Escuelas de Alonsótegui que pidieron a la empresa de autobuses que el conductor fuera «euskaldún», es decir, que hablara euskera, aunque les enviaron uno que no lo hablaba. También admite que solicitaron a las empresas que les suministran material que les hicieran las facturas en euskera, si bien argumenta que algunas lo hacen y otras no.

En cuanto a que no dejan a los niños hablar en euskera en los pasillos, el director de las Escuelas afirma que hace tres años se hizo un plan de normalización lingüística que establece que el idioma de utilización preferente en pasillos será el euskera. Las Escuelas de Alonsótegui, como muchos otros colegios públicos del País Vasco, fueron un colegio de modelo A, que se reconvirtieron progresivamente en modelo D.

DENUNCIAR LOS HECHOS
Por otra parte, la delegada de Educación de Vizcaya, Maite Garmendia, afirma no haber recibido ninguna denuncia de padres por el hecho de que los alumnos del modelo lingüístico en castellano utilicen en algunos colegios públicos autobuses diferentes para ir de excursión a los del modelo de enseñanza en euskera. Argumenta que es normal que distintas clases hagan excursiones separadas, aunque sean del mismo curso, porque no todos pueden ir al mismo tiempo de excursión. En todo caso, es algo que se decide en cada colegio y no responde a un criterio de la Delegación de Educación, según Garmendia, quien señaló que «cada centro tiene sus planes de normalización lingüística».

La delegada asegura que la inspección ha hablado con representantes de las Escuelas, donde las profesoras de castellano no pueden reprender en castellano a los niños del modelo D, y han negado estos hechos, por lo que insta a los padres a que denuncien estos casos en la Delegación de Educación, para así poder tomar tomar medidas. Sin embargo, los padres no quieren realizar esa denuncia con nombres y apellidos, por temor a presiones sobre sus hijos.

Sabadell es una roca
Z. Rana La Estrella 24 Marzo 2000
Aunque los bancos no son una especialidad catalana -desde el de Barcelona a la Banca Catalana han generado siempre más problemas que beneficios-, el Banco Sabadell ha constituido hasta ahora una brillante excepción a esa norma general. En un banco medio, pero eficaz y rentable, que ha sabido navegar entre dos aguas y mantener una sana independencia en un territorio con proclividad al intervencionismo. Una vez cometieron un error, la contratación de Ana Birulés de secretaria general, y lo remediaron quitándosela de encima y "colocándola" en Retevisión, que quiere hablar en catalán.

El próximo día 13, la Junta General del Sabadell, como paso previo a su inminente salida a Bolsa, hará una ampliación de capital para que sea suscrita por el Banco Comercial Portugués. Esa es la cara de la Junta, que tiene su cruz.

Uno de los grandes zascandiles de la vida española, el único político del mundo que se presentó a las elecciones por un partido distinto del que él mismo había fundado, Miguel Roca, será nombrado Secretario General de la entidad. El voraz  Roca, maestro en la administración de influencias, compartirá su provechoso despacho de ex con el cabildeo en un banquito con brillante pasado y, hasta ahora, grandes perspectivas de futuro.

KOSOVO, UN AÑO DESPUES
EDITORIAL El Mundo 24 Marzo 2000

Hace justo un año que comenzaron los bombardeos de la OTAN sobre territorio yugoslavo, que cerca de tres meses más tarde desembocaron en la retirada de las tropas del régimen de Belgrado del territorio de su provincia de Kosovo. Se detuvo así lo que, sin duda, era una acelerada limpieza étnica de la población albano-kosovar, muy mayoritaria en ese territorio: se había ganado la guerra. Pero, un año después, no se ha ganado la paz.

El dictador Slobodan Milosevic sigue en el poder, sin una oposición importante, en Belgrado, y desde allí continúa fomentando la violencia en los Balcanes. Mientras tanto, miles de hombres de los países de la OTAN siguen empantanados en Kosovo, donde el odio étnico subsiste, ejerciendo funciones policiales para las que están mal preparados. En ese sentido, la situación posbélica es aún más frustrante que en Irak, donde al cabo de 10 años Sadam Husein sigue campando por sus respetos, pero al menos no existe un gran contingente de tropas terrestres occidentales inmovilizado en la región.

Aparte de la problemática tarea de desalojar a Milosevic, las perspectivas en el propio Kosovo no son halagüeñas, porque la misión de la ONU encabezada por el francés Bernard Kouchner parece encender más fuegos de los que apaga, y porque la falta de progresos institucionales imposibilita una asunción seria de responsabilidades, en sentido constructivo, por parte de los albano-kosovares.

Es significativa la crítica feroz que los dos máximos responsables en política exterior y defensa de la Unión Europea, Chris Patten y Javier Solana, han presentado ante la Cumbre comunitaria de Lisboa. El despilfarro de dinero comunitario y la parálisis institucional (¿para cuándo unas elecciones municipales en Kosovo?) les mueven a reclamar que la UE tome las riendas.

Posiblemente tengan razón. Pero está también más que claro que aquella montaña que fue la guerra de Solana acabó pariendo un ratón...

Sombras de Kosovo
Editorial El País 24 Marzo 2000

UN AÑO después de que la OTAN se lanzara a una guerra que concluyó el 12 de junio, Slobodan Milosevic sigue en el poder en Belgrado, como Sadam Husein en Bagdad, reforzado más que debilitado, con una economía destrozada, pero unas Fuerzas Armadas bastante intactas. La OTAN puede haber ganado militarmente, pero Milosevic no ha perdido políticamente. Su objetivo a lo largo de la última década ha sido siempre el mismo: su propia supervivencia, aun a costa de destrozar la antigua Yugoslavia.

Fue una guerra incompleta, pues a los medios limitados y a la prioridad occidental de reducir sus propias bajas a un mínimo han correspondido unos objetivos también limitados, que se ven ahora desbordados por la evolución de la situación. Cunde la impresión de que la OTAN, tras ganar la guerra, puede perder la paz por falta de coraje o de una visión política que se desvaneció y que ayer se intentó recuperar en el Consejo Europeo de Lisboa, y también por desidia a la hora de financiar la reconstrucción de la devastada provincia de Kosovo. Los soldados que integran la fuerza de paz desplegada en aquel territorio (Kfor), los efectivos policiales y la ayuda económica internacional han llegado en número insuficiente. El general español Juan Ortuño, que en unas semanas asumirá el mando de la Kfor, va a tener una tarea sumamente difícil. Y mientras se multiplican los representantes internacionales sobre el terreno en un barullo que ha tenido que denunciar el actual señor Pesc y hace un año secretario general de la OTAN, Javier Solana.

La zona se ha convertido en un gozne del narcotráfico en Europa. El Ejército de Liberación de Kosovo (ELK), que se supone oficialmente desarmado, sigue exhibiendo sus pistolas y mantiene su objetivo de hacerse con el poder y lograr un Kosovo independiente, algo que puede ser inevitable -aunque de nuevo inestable, pues arrastrará otros acontecimientos-, pero que no se contempla en los acuerdos avalados por el Consejo de Seguridad de la ONU.

El hecho de que no se haya estabilizado ninguna estructura política ni se atisbe la más leve posibilidad de organizar unas elecciones libres es reflejo de lo conflictivo que se ha vuelto un territorio en el que a una limpieza étnica -la de los serbios contra los albanokosovares- ha seguido otra en sentido contrario. Y mientras se amontonan nubarrones en Mitrovica, en Montenegro y en general en unos Balcanes que viven en la inestabilidad. Queda mucho trabajo por hacer en lo que van a ser muchos años de presencia de fuerzas de la OTAN en Kosovo y en otros lugares de una zona que previsiblemente seguirá siendo origen de malas noticias.

Sin noticias del pasado
FRANCISCO VEIGA El País 24 Marzo 2000

Por primera vez en muchos años, las lecciones del pasado no sirven para ser aplicadas en los Balcanes. El mapa de Europa oriental ha cambiado de forma radical en la última época hasta convertirse en el más complejo de su historia. Han aparecido multitud de nuevos estados sin precedentes históricos cercanos, a no ser que nos remitamos al complejo diseño que elaboró Hitler durante la Segunda Guerra Mundial. Sólo en Europa, sin irnos al Cáucaso o Asia central, hay diez nuevos estados. Sin embargo, los problemas no vienen exactamente de su mera existencia, sino de la errática política que están aplicando las grandes potencias occidentales hacia ese conjunto. El caso de los Balcanes es proverbial porque, como afirmó Ralf Dahrendorf hace meses en una inteligente entrevista concedida a este mismo diario, "no tenemos ni idea" de lo que queremos allí. Y llevamos diez años así.

En 1991, la línea política consistía en repetir a machamartillo que Yugoslavia era inviable, que la convivencia interétnica entre los diversos pueblos en un mismo estado era un "error histórico". En 1995, los puntos de vista occidentales con respecto a los pueblos yugoslavos habían cambiado radicalmente. Entonces se hizo imprescindible preservar en Bosnia la convivencia interétnica entre serbios, croatas y musulmanes, y en Dayton se recreó una maqueta a pequeña escala de la Yugoslavia titista. Incluso Carlos Westendorp hizo de Tito durante un tiempo.

Llegó la crisis kosovar, se resolvió por la vía militar, sin hacer planes políticos para el día después, y a la larga terminó imponiéndose una nueva línea que ha llevado a contradecir la política aplicada hasta el momento en Bosnia. Así que las potencias occidentales están gestionando dos protectorados en los Balcanes, separados entre sí por un centenar y pico de kilómetros y en los cuales se aplican soluciones opuestas. En Bosnia se respetó que los contendientes conservaran parte de su fuerza militar para evitar que el desequilibrio propiciara abusos de unos sobre los otros. Ese balance no se permitió en Kosovo, y la absoluta supremacía albanesa, protegida por la OTAN, ha terminado con una penosa limpieza étnica de población serbokosovar. ¿Cuántas personas han abandonado ya su región de origen? ¿200.000? ¿350.000? Los medios de comunicación occidentales, tan dados a hinchar cifras en otras contiendas, callan sobre esa cuestión. Sólo los muy detallados informes de la OSCE, que nadie quiere consultar a pesar de su perpetua presencia en Internet, dan una idea de la magnitud de la tragedia. Veremos cómo arregla la UNMIK el espinoso asunto del voto de los refugiados en las elecciones que habrán de celebrarse en Kosovo, quizás antes de octubre.

La provincia ha devenido ingobernable, es un verdadero Far West, los incidentes interétnicos van a más en la ciudad de Mitrovica y el UCK está trasladando sus actividades al sur de Serbia, donde queda una pequeña minoría étnica albanesa, con el objetivo de terminar planteando un último intercambio de poblaciones: los albaneses del triángulo Bujanoc-Presevo-Medvegje por los serbios de Mitrovica. Los partidos albanokosovares, con Thaçi y el UCK en la sombra, se mueren literalmente de ganas por liquidar los últimos restos de población serbia en Kosovo, hacerse con el poder incontestado e imponer su independencia a las potencias occidentales. Una solución provisional a esta situación de desgobierno podría pasar por la federalización, es decir, la cantonalización coordinada por un gobierno pluriétnico. Desde un punto de vista occidental parece imposible, porque se considera una salida "proserbia". Sin embargo, Bosnia está dividida administrativamente en once cantones, algunos con mayoría monoétnica, otros con poblaciones nacionales mezcladas. Y nadie dice nada. Y no se le ocurra a ningún viajero pedir en las librerías de Sarajevo algún compendio legal sobre el funcionamiento de esos cantones. No hay, no existe.

Para colmo de males ha entrado en juego un nuevo factor distorsionante: las elecciones norteamericanas. La intervención en Kosovo, como continuación de la acaecida en Bosnia, fue uno de los activos en la política exterior de la presidencia demócrata, como la guerra del Golfo lo fue para la republicana. Es más: la presencia de tropas norteamericanas en aquel rincón de los Balcanes es fuertemente criticada por los sectores duros del Partido Republicano. Sólo faltaría que ahora, en medio de la campaña electoral y en pleno aniversario de la ofensiva aérea desencadenada por la OTAN, tuviera lugar algún desgraciado percance en Kosovo. Además, Washington está cada vez más desinteresado de un problema que amenaza con convertirse en un pudridero político y que no coincide con las grandes líneas de la geoestrategia norteamericana. Por si faltara algo, la intervención en Kosovo enfrentó a los EE UU con China y Rusia, y ahora esas superpotencias vuelven a estar peligrosamente unidas, algo que no se veía desde hace unos treinta años. Eso en un momento en que las relaciones entre Pekín y Washington van muy mal por causa de Taiwan. De ahí que ya en enero los norteamericanos comenzaran una ofensiva diplomática para cargar el muerto de la ineficaz administración sobre las espaldas de los socios europeos, y de paso traspasar de la OTAN al Eurocuerpo la iniciativa de la presencia militar en Kosovo.

Lo malo del asunto es que los partidos albanokosovares, con el UCK en la sombra y Thaçi al frente, conocen perfectamente esta situación, saben que los norteamericanos tienen las manos atadas y están aprovechando para presionar con campañas de agitación. Aunque datan de noviembre, los atentados de la UCK en el sur de Serbia se han incrementado y Thaçi se ha paseado por Bosnia y Bulgaria como si fuera un estadista reconocido, poniendo en aprietos a los políticos locales. De ahí también algunos de los incidentes de febrero en Mitrovica, atizados por grupúsculos albaneses aún más radicales, como el Partido Republicano de Skender Hoti, el PPK, el LKCK o el UNIKOMB. Ante tal contingencia, los norteamericanos recurrieron inicialmente a mantener la línea oficial: Milosevic tiene la culpa de todo. Los halcones se ocuparon de hacer ruido: Robertson, Holbrooke y especialmente el general Wesley Clark, que anduvo desmelenándose por la zona, denunciando confusos complots organizados desde Belgrado y presionando para poner en estado de alerta el Ejército macedonio. Pero el montaje ha sido tan evidente que casi ha dejado en ridículo a Washington ante los aliados europeos y a Clark le ha costado un rapapolvos del Pentágono por comportarse como un nuevo general McArthur. De ahí recientes y más serias advertencias a los albanokosovares más radicales, combinadas con discretas reuniones con los líderes serbios de Kosovo en Sofía y hasta en Washington. Sea lo que sea para que hasta noviembre las cosas no se pongan feas.

Mientras tanto, queda en la manga el as de la situación en Montenegro. Si esta república se separa de Serbia, Milosevic podría caer. La posibilidad de que el final político de Slobo sea la panacea a todos los males balcánicos es otra de esas consignas que no aguantan muchos análisis serios, aunque de momento sería la huida hacia delante ideal. Pero ¿y si no ocurre tal cosa y la situación degenera en una nueva guerra, más incontrolable que ninguna de las anteriores? ¿Y si a Milosevic le sucede alguien mucho peor? Nadie parece saberlo, y sobre la progresiva pulverización de los estados balcánicos no pueden ya decir nada los precedentes de 1878, ni de 1918, ni de 1945. Bosnia tampoco es ya un precedente para Kosovo, sino una víctima potencial de esta nuevas situación de desgobierno. Todo se hace sobre la marcha. Sin noticias del pasado. Ni siquiera el más reciente.
Francisco Veiga
es profesor de Historia de la Europa Oriental en la UAB y autor de La trampa balcánica.

 

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