AGLI

Recortes de Prensa    Domingo 26  Marzo 2000
#Los nacionalistas
Editorial El País 26 Marzo 2000

#Aznar desafía a CiU y PNV
Editorial La Estrella 26 Marzo 2000

#Reflexiones sobre una derrota
Enrique Múgica Jurista. Ex ministro de Justicia ABC 26 Marzo 2000

#Las ocho claves de la grave crisis de los socialistas
FERNANDO LOPEZ AGUDIN El Mundo 26 Marzo 2000

#PP y PSOE plantan cara al nacionalismo al pactar en las instituciones alavesas
VITORIA. J. J. Saldaña ABC 26 Marzo 2000

#La Ertzaintza halla en una sede de EH material para cometer actos de terrorismo callejero
SAN SEBASTIÁN. J. J. Saldaña ABC 26 Marzo 2000

#La Ertzaintza encuentra lanzaderas y cohetes en una taberna de HB en San Sebastián
M. O., San Sebastián El País 26 Marzo 2000

#La Ertzaintza encuentra material utilizado para la «kale borroka» en una sede de HB
RAFAEL HERRERO El Mundo 26 Marzo 2000

#Objetivo: los bancos
El Mundo 26 Marzo 2000

Los nacionalistas
Editorial El País 26 Marzo 2000

LA MAYORÍA absoluta del PP empieza a tener efectos sobre sus antiguos aliados. La reunión que el jueves mantuvieron los firmantes de la Declaración de Barcelona ha emitido sus resultados en una frecuencia bastante más plural que en los encuentros anteriores. Ahora lo común es la retórica, y lo diverso, la política: la de alianzas sobre todo. Las que practica o propone cada uno de los firmantes -CDC, Unió, PNV, BNG-, no sólo son diferentes, sino difícilmente compatibles entre sí. Así, mientras que los gallegos del BNG apuestan por una alianza de izquierda y tienen ya en los municipios al PSOE como principal socio, el PNV se mantiene en el terreno del frente nacionalista, aunque tratando de atraer a los socialistas para aislar al PP. Por su parte, tanto Convergència como Unió -es decir, Pujol- se muestran receptivas a los guiños del PP. Si política significa ante todo política de alianzas, es difícil articular una estrategia común partiendo de opciones prácticas tan diferentes.

Por ello, los firmantes sólo se han puesto de acuerdo en evitar hacer del frentismo contra el PP una asignatura obligatoria. El mejor ejemplo lo dio el anfitrión: a la misma hora en que los dirigentes de las cuatro formaciones compartían declaraciones más o menos soberanistas, el consejero de Economía catalán, Artur Mas, negociaba los presupuestos de la Generalitat para el año 2000 -todavía sin aprobar: se prorrogaron los de 1999- con una representación del PP. Todo un ejercicio del libre albedrío por parte de CiU.

Los nacionalistas catalanes quisieran mantener su incidencia en la política general española, pero saben que en Madrid ya no se les necesita. Es un problema, porque ellos, a su vez, necesitan el apoyo del PP para mantener su precaria mayoría, especialmente para poder sacar adelante sus presupuestos. Esperaron hasta las legislativas en busca de un escenario más confortable que les permitiera repetir su intercambio de apoyos en Madrid y Barcelona. Pero la mayoría absoluta exige un replanteamiento de la naturaleza de esta sociedad de auxilios mutuos. Aznar puede dar sus votos a Pujol, pero la devolución del favor sólo tendría efectos simbólicos: alcanzar la marca de la investidura de González en 1982 (202 votos) y dar credibilidad a las proclamas de centrismo y de utilización prudente de la mayoría.

Cierto es que las iniciativas legislativas de CiU han buscado los votos de socialistas o republicanos en la anterior legislatura, pero la base sobre la que ha edificado su política CiU ha sido siempre el PP. Probablemente, la sociedad de apoyos mutuos funcionará también en esta legislatura, pero ahora es Aznar quien tiene la llave de la mayoría en el Parlamento catalán, sin que Pujol disponga de un arma disuasoria equivalente en Madrid.

Los nacionalistas vascos, por su parte, siguen en su ensimismamiento. El lehendakari planteó esta semana en Madrid una oferta de nuevo marco político "estable y definitivo" basado en el giro soberanista del PNV. Se trata de una conferencia que Ibarretxe iba a pronunciar en noviembre y que se aplazó por el anuncio de ruptura de la tregua. Desde entonces ha habido tres asesinatos, se ha roto el acuerdo parlamentario con EH, Ibarretxe se ha quedado en minoría en la Cámara vasca y se han celebrado unas elecciones legislativas en las que las fuerzas nacionalistas han obtenido en Euskadi y Navarra un tercio de los votos.

Nada de esto parece haber tenido incidencia en el planteamiento del lehendakari. Insiste en que no hay que confundir violencia con normalización, pero sostiene que ETA es la expresión de un conflicto político, y propone para resolverlo satisfacer lo esencial del programa de esa organización; reconoce el pluralismo vasco, pero sólo para invitar a los partidos no nacionalistas a avalar con su presencia un foro cuyo objetivo sea sustituir el actual marco por uno más favorable al nacionalismo.

Aznar desafía a CiU y PNV
Editorial La Estrella 26 Marzo 2000

El presidente del Gobierno, José María Aznar, ha desestimado la propuesta de diálogo y de consulta popular en el País Vasco que fue formulada en Madrid por el lehendakari Ibarretxe. A la vez el actual portavoz del Gobierno, Josep Piqué, les ha dicho a los dirigentes de CiU que deben abandonar la Declaración de Barcelona, o el frente nacionalista, si de verdad quieren llegar a pactos políticos, tanto en Barcelona como en Madrid, con el Partido Popular.

Con ambas declaraciones de Aznar y Piqué, el nuevo gobierno de mayoría absoluta del PP empieza a marcar las líneas de juego de lo que será su actitud esencial en el terreno de la política autonómica. Una política de corte unitarista donde Aznar piensa, esta vez, recuperar el terreno perdido en favor de los partidos nacionalistas desde que el PSOE en 1993 perdió la mayoría absoluta y CiU y PNV, desde entonces, consiguieron condicionar no pocas de las políticas estatales, con los gobiernos del PSOE y del PP, en el beneficio del nacionalismo.

La apuesta de Aznar en este campo, que tan alta proyección e influencia tiene sobre la política nacional, parece firme y decidida. Y falta por ver ante todo esto dos cosas: que hace CiU y que hará el PSOE. Si CiU se doblega a las pretensiones de Aznar y rompe la Declaración de Barcelona, el PNV entrará en su aislamiento más duro y se verá en la difícil disyuntiva de renunciar al Pacto de Estella, como le exige el PP o pactar un acuerdo de envergadura con EH. Aunque en CiU saben que si el PP rompe o doblega al PNV luego serán ellos los que sufran un proceso similar.

A su vez, si CiU acepta la línea españolista que marca Aznar en Madrid, el PSOE añadiría, a su profunda crisis interna, el problema federal que defiende a capa y espada Pascual Maragall.  El que ya fue, durante la elaboración del programa electoral de los socialistas, motivo de serias divergencias entre los dirigentes del PSC-PSOE antes del 12-M.

La alternativa al proyecto unitarista de Aznar sería un proyecto federal "global" del PSOE. Pero esta es una de las grandes asignaturas pendientes del que será el próximo congreso de los socialistas. Si esto se queda así, el PSOE le daría al PP la primogenitura en la defensa de la unidad nacional y crearía problemas dentro de este partido, en Extremadura y en Andalucía. Sin embargo, Pujol podría encontrar en el parlamento catalán el apoyo del PSC y ERC y el PSOE una palanca para la "España Federal", en vez de la "España Plural" de Aznar, para intentar reactivar su proyecto político.

La firme posición de Aznar, de doblegar a los partidos nacionalistas antes de iniciarse la propia legislatura, empieza a dar una idea de cómo se va a utilizar la mayoría absoluta, o de que cómo se debe de entender y hasta qué límites el talante de corte "dialogante" que ofreció Aznar tras su victoria. Todo esto, para empezar y ante el electorado del PP, está y parece muy bien. Lo que falta por ver es el clima y los efectos que produce si ni CiU ni PNV aceptan entrar por los aros que les propone Aznar (cuando les dice que rompan con los pactos de Estella y de Barcelona). De la misma manera que falta por ver que efectos puede tener todo esto en el llamado y suspendido proceso de paz en el País Vasco.

Al fondo de todo aparecen dos modelos de una España territorial bien diferentes: el unitario, con unas minorías dialogantes; y el federal con unas minorías que tienen su propio portagonismo en su territorio y a escala nacional. El debate sobre la posibilidad de convertir el Senado en una cámara "territorial" (o federal) parece, en las actuales perspectivas que anuncia el PP, aplazado "sine díe" por lo que se ve. Los primeros días de la puesta en marcha de las cámaras y de la constitución de sus mesas marcarán la pauta de lo que puede ocurrir. Veremos si CiU y PSOE (e IU) se desmarcan del PNV, o si se anuncia un nuevo frente de la izquierda federal más cerca de los nacionalismos. Justo al contrario de lo que ocurrió en la pasada legislatura. En pocos días empezaremos a ver lo que puede pesar.

Reflexiones sobre una derrota
Por Enrique Múgica Jurista. Ex ministro de Justicia ABC 26 Marzo 2000

RECORDEMOS la noche electoral de 1996. Aunque nuestro Gobierno había conseguido éxitos en varios campos, muchos socialistas esperaban una abultada derrota porque el recurso a métodos ilegales y la degradación moral de conocidos militantes se habían difundido tanto como reprobado.

Más que triunfado los conservadores, habíamos sido derrotados los socialistas, ¡pero por tan poco! Teníamos un suelo firmísimo, de forjado cemento y además recubierto de una excelente y bien acordada madera.

Cuando en las municipales y autonómicas se recuperó voto recordé el manifiesto napoleónico lanzado al desembarcar retornando de la isla de Elba, y la imagen del águila saltando de campanario en campanario hasta las torres de Notre Dame, olvidando que el paso siguiente se llamaba Waterloo. Al convertirnos en dueños de aquellos millones de votos -solamente 291.000 nos separaban del PP- nos invadió la percepción equivocada de que la situación de aquella «triste victoria» no podría mantenerse por mucho tiempo, porque ¿cómo los herederos de inveterados centralistas iban a pactar con los nacionalistas y cómo los sindicatos enfrentados con nosotros no iban a insistir con mayor vigor frente a la derecha?

E incluso si el señor Aznar pudiera formar Gobierno, ¿cuánto duraría? ¿Acaso no estaba condenado al vencimiento a breve plazo de una letra prescriptible?

Empezamos a construir una realidad ficticia cuyo origen estaba en que muchos propietarios de los sufragios no nos los habían traspasado, sino, meramente, abierto un crédito de confianza que debíamos cumplimentar con un trabajo estimulante y creativo en la oposición, a fin de satisfacerlo.

Al cabo de cuatro años en que todavía se mantuvo la arcaica manía de ningunear al centro derecha bien estuviera en la oposición o en el poder y, ¡cómo no!, a su Presidente, llegamos a la campaña electoral del año 2000 con un prometedor bagaje que muchos de nosotros considerábamos esperanzador. Expreso con convicción y vigor que lo mejor de él era nuestro candidato, Joaquín Almunia, cuyo rigor intelectual y ético, conocimiento de la administración, austeridad y recio sentido político le situaron en esa tesitura. No puede decirse lo mismo de los programas, de la atención que merecieron y de los modos de exponerlos. No dejamos de reconocer que la situación económica había mejorado, aun cuando significamos que era debido a la bonanza que reinaba en toda la Unión Europea sin percatarnos de que aunque esto fuera cierto sus administradores internos no eran simples marionetas, y que además, la percepción primera de los ciudadanos era la que valía, ya que la gran mayoría de ellos no era consumidor habitual de los medios de información económica, y por lo tanto, lo consistente era lo que pensaba hic et nunc.

Señalando aspectos puntuales, todavía estaba grabado en la memoria el debate parlamentario sobre la reforma fiscal, en el que nuestro portavoz sostuvo que la bajada del IRPF era contraproducente, ya que la menor recaudación reduciría los gastos sociales, mientras como telón de fondo se destacaba el diálogo social invirtiendo la anterior discordia con los sindicatos.

Y si bien esa rebaja fue compensada por un aumento de los impuestos indirectos y de las tasas y nuestra alternativa económica era adecuada en su crítica, y en la denuncia de la insuficiencia de los aspectos redistributivos, muchos ciudadanos que nos habían elegido cuatro años antes estaban contentos con la situación y aún más al recibir en plena campaña los ofrecimientos cifrados del Presidente Aznar, los cuales nos desarbolaron por lo inesperados.

No fuimos suficientemente convincentes en la defensa de la cohesión nacional por parte de todos los socialistas. Almunia, pocos días antes del 12 de marzo, pronunció un discurso en Bilbao cargado de fuerza y emoción que negando todo diálogo con los violentos exigía a los nacionalistas la lealtad constitucional y estatutaria. Pero ahí estaba aquel rechazo del Decreto sobre Humanidades en el que, con tal de abofetear al Gobierno, unimos nuestros votos a nacionalistas vascos, catalanes y gallegos repudiando un elemento pedagógico muy importante para iniciar la recuperación de la historia común.

Tampoco se olvidaba la abstención en el Parlamento catalán ante una moción presentada por CIU sobre el derecho a la autodeterminación, olvidando que las explicaciones a posteriori no podían contrarrestar la visualización primera.

Ni que en la precampaña se alentara un pacto a lo balear en todas las Comunidades Autónomas, y que tras ésta todavía se insinuara que los socialistas, los convergentes y los de Esquerra deberían unirse para defender los intereses de Cataluña, ¿de qué modo?

Ni tampoco que la consecución de la Paz en el tan atormentado País Vasco tenía que basarse sólo en la memoria de las víctimas y en la consolidación de la libertad militante, sin desviar la buena intención hacia arcaicos o inventados derechos históricos al margen de los actualizados en el Estatuto.

Y no se supo superar la ambigüedad vinculada al concepto federalista. Más allá de fórmulas en el Senado, ¿significaba que las comunidades debían igualarse por arriba -lo que suponía el desmembramiento del Estado- o por abajo -lo que acarrearía la hosquedad y hostilidad de las históricas?

En el programa electoral nos pronunciábamos por el fin de las transferencias para cerrar y consolidar el Estado autonómico, ¿pero lo defendíamos en todas partes con la suficiente decisión? Así llegamos a la victoria clara y plena del PP mientras cabalgábamos -con ilusión pronto desengañada- sobre un lenguaje y unas referencias antiguas insuficientes para atraer a la juventud, las cuales, además, contrastaban -dentro de nuestra misma casa- con los signos de modernidad que, asimismo, suscitamos.

Como primera lección a extraer con validez universal es que ya no existe prima de legitimidad democrática y social por haber sido antifranquistas o por instrumentar la retórica clasista. Aquélla pertenece a todos los que la mantengan diariamente y por supeditación a la Constitución la hagan suya permanentemente.

Y como segunda -y más coyuntural- que la falta de credibilidad por los enfrentados liderazgos, presuntos o reales ajustes de cuentas y notorias divisiones, nos ha impedido forjar una alternativa solvente.

De los 1.600.000 votos que hemos perdido, medio millón han ido al PP y un millón a la abstención, y pueden tener razón quienes opinen que éstos nos abren un último crédito, o que no han osado pasar al partido del Gobierno por mantener sus tradiciones y sensibilidad.

Podría extraer otras lecciones, pero basta con éstas, pues, en mi opinión, son suficientes para saber orientarnos con rigor, trabajando sobre la realidad existente para mejorarla, y no imaginando otra sobre la que incidiría una crítica formalmente brillante pero condenada a la rutina. Un partido coherente dirigido por un equipo en el que quepan íntegramente cuantos sepan superar aldeanismos banderizos o cuotas bastardamente utilizadas, y que presente un programa atractivo al servicio de la España unida y plural y de cuantos sobre ella existimos. Nadie morirá de éxito, y hemos de esforzarnos de no hacerlo de melancolía.

Las ocho claves de la grave crisis de los socialistas
Una vez más, la doble alma del PSOE vuelve a surgir a la hora de enfrentarse con situaciones críticas y complicadas
FERNANDO LOPEZ AGUDIN El Mundo 26 Marzo 2000

MADRID.- En cada una de las crisis importantes en la centenaria historia del socialismo español es bastante frecuente observar la existencia de una doble alma socialista en cada uno de esos debates cruciales. No hay más que recordar la controversia entre Largo Caballero y Prieto durante la II República, o la pugna entre González y Llopis en la transición, para constatarla.

Pero nunca como hoy su presencia, tras la aplastante derrota electoral del 12 de marzo, se ha expresado a través de tantas contradicciones internas. La peculiaridad de esta situación crítica reside en que no se debate sólo sobre la orientación política, como en la década de los treinta, o generacional, como en los últimos años de Franco, sino que la discusión abarca un abanico de problemas sin resolver. De repente, tantas cuestiones permanentemente aplazadas, sobre la base de la indefinición y la ambigüedad, estallan con el implacable veredicto de las urnas. Veamos las ocho claves de la crisis del socialismo.

LA DERROTA
Sus causas

Son dos las respuestas. Para unos, el fracaso radica en haber ido de la mano de Izquierda Unida con un programa común que ha atemorizado a los electores moderados; para otros, reside en la ausencia de renovación de un Partido Socialista que ha provocado la falta de credibilidad para un pacto elaborado tarde, mal y contradictoriamente.

Mientras los primeros colocan el acento en los ocho millones de votos que aún conservan, los segundos centran la atención en los tres millones de abstencionistas que se han dado cita en la izquierda sociológica.

Son dos análisis contrapuestos que se derivan, a la vez, de una dualidad de visiones políticas y económicas previas al acuerdo entre Almunia y Frutos.

LA ESTRATEGIA
El centro y la izquierda

Los partidarios del centro-izquierda señalan que el resultado de las últimas elecciones señala, inequívocamente, que el Partido Socialista debe volver a situarse donde se ubicaba hasta comienzos del presente año; por el contrario, quienes defienden la unidad de acción de la izquierda, sostienen que el socialismo había ya perdido ese centro gracias a la política desarrollada por Aznar en los últimos cuatro años.

Son dos enfoques basados en una doble concepción antagónica de la naturaleza del Partido Popular. Para los centristas socialistas, es una fuerza derechista impregnada de una cultura franquista, y, para los socialdemócratas, es una organización de centro-derecha homologable a las que existen en el resto de la Unión Europea.

OPCION ECONOMICA
¿Socialdemocracia?

Socialdemocracia o socialiberalismo, ése es el dilema. Dirigentes como Solchaga, con gran peso específico en el núcleo dirigente, elogian con matices la política económica de Rato, a la vez que líderes como Borrell apuestan firmemente por planteamientos claramente socialdemócratas.

O se apuesta por una alternativa basada en una mejor oferta de gestión de una misma política económica, disfrazada con el prefijo social, o se apuesta sin tapujos por una orientación socialdemócrata.

Es una de las más serias controversias, iniciada ya cuando José María Aznar llegó a La Moncloa, que ahora se multiplica ante la más que evidente perspectiva de un largo período de hegemonía del centro-derecha.

LA RENOVACION
Cambio generacional

Todos los dirigentes hablan de la necesidad de la renovación sin que ninguno aspire a ser renovado. Un cuarto de siglo en la dirección, caso único en todos los partidos políticos estatales, ha creado una casta burocrática sin más horizonte profesional, humano, vital, social y económico que el de la actividad política.

Mientras que la sociedad española ha cambiado, más de la mitad de los electores del 2000 carecían de edad para votar en 1977, el núcleo de la dirección del Partido Socialista es exactamente el mismo que existía en la Transición.

Todos los socialistas son tan conscientes de la urgente necesidad de superar ese tapón generacional, que tantos costes está teniendo para su partido, como de la práctica imposibilidad de satisfacerla dada la eterna voluntad de servicio de su burocracia.

MODELO DE ESTADO
Federalismo o autonomías

No son pocos los dirigentes socialistas que atribuyen a su indefinición sobre el modelo de Estado la causa de su espectacular derrota en las recientes elecciones generales. La fractura entre los que apuestan por un planteamiento federal, como Maragall, y el actual estado de las autonomías, como Chaves o Bono, es uno de sus principales problemas de muy difícil resolución.

El socialismo periférico, tanto el catalán como el vasco y gallego, poco o nada tiene que ver con el socialismo del centro y el sur en lo que se refiere a la concepción del Estado.

Frente a un Partido Popular claramente definido, el Partido Socialista se ve en la necesidad de poner fin a su ambigüedad, optando por una de las dos concepciones que existen en su seno.

LA AUTOCRITICA
La deuda pendiente

Han pasado cuatro años de su salida de La Moncloa, y aún el Partido Socialista no ha expuesto un balance autocrítico sobre la parte negativa de su larga experiencia gubernamental.

Los contundentes resultados electorales del 12 de marzo señalan que es una deuda pendiente que, sin embargo, creían tener ya amortizada. Almunia dio un paso importante al cerrar el circo de Guadalajara, pero las urnas muestran que fue tan corto como cauto. Y, probablemente, fue así ateniéndose a razones internas que no tienen por qué ser comprendidas exteriormente. La próxima sentencia sobre el caso Lasa y Zabala, más el inminente comienzo de la vista oral sobre el caso de los fondos reservados, va a plantear con mayor intensidad esta demanda social. Tanto por su contenido como por sus previsibles consecuencias, que hacen prever la posible reapertura de sumarios cerrados o juzgados.

La experiencia indica que quien afirmara que «no hay pruebas, ni las habrá», olvidaba el factor humano.

FELIPE GONZALEZ
Un serio problema

En un partido que se creó de la noche a la mañana, forjado a imagen y semejanza de un líder carismático, es una seria papeleta resolver el papel de González. Quien llegó a autodefinirse como «la solución y el problema» se ha convertido ya sólo en el problema. Su sombra se ha proyectado sobre Almunia, Borrell y, ahora, sobre Chaves. Sea cierto o no, el hecho real es que su imagen se superpone sobre las de los demás dirigentes y, por lo tanto, no hay movimiento interno que no sea interpretado en clave de su persona.

No se puede olvidar que, incluso hoy, hay quienes traducen los malos resultados electorales como consecuencia de que no haya sido el propio González quien encabezara la candidatura socialista. Es un problema sin solución.

Reaparezca como presidente del Partido Socialista o no, seguirá siendo visto como el inspirador de la nueva dirección salvo, claro está, que se abriera en el PSOE una amplia y profunda renovación interna.

LA GESTORA
Una huida hacia adelante

La misma discusión interna sobre la composición de la gestora, o la fecha y carácter del próximo congreso, indica que la crisis se va a cerrar, probablemente, en falso.

Es una gestora que recuerda la que existió en la crisis precedente, la del vigésimo octavo congreso, en 1979, bajo la dirección de José Federico de Carvajal. Presenta las mismas características y finalidades. Es, en consecuencia, una comisión sin credibilidad dentro y fuera del Partido Socialista, que parece destinada a enfriar la controversia interna, dilatar los plazos de la cita congresual y perfeccionar los mecanismos de filtración de los delegados para que el trigésimo quinto congreso no escape al control del escaso puñado de personas que desde hace un cuarto de siglo dirigen férreamente la organización.

En conclusión, una huida hacia delante en espera de que la mayoría absoluta del nuevo Gobierno Aznar cometa los mismos errores que cometió el Gobierno González. Cualquier especulación sobre un cambio de las perspectivas económicas, la agudización de la violencia terrorista o la afloración de la corrupción, es bien acogida antes que responder a las claves de la crisis socialista. Por lo menos, hasta que las próximas urnas vuelvan a recordarles que tienen una factura pendiente de pago. Pero hasta dentro de tres años no se vuelve a abrir ninguna.

PP y PSOE plantan cara al nacionalismo al pactar en las instituciones alavesas 
VITORIA. J. J. Saldaña ABC 26 Marzo 2000

El PP y el PSOE en el País Vasco han llegado a un principio de acuerdo para reforzar su colaboración y dar estabilidad a las instituciones alavesas, lo que posibilitará la aprobación de los presupuestos tanto en el Ayuntamiento de Vitoria como en la Diputación General de Álava.

El presidente del PP en Álava y el responsable en este territorio del PSOE, Ramón Rabanera y Javier Rojo, respectivamente, pusieron de manifiesto tras entrevistarse el pasado viernes que «hubo sintonía en el análisis de la orientación dada por los 120.000 votos no nacionalistas», obtenidos en las pasadas elecciones generales del 12 de marzo.

Estos resultados a favor de las partidos constitucionalistas, unidos a la apuesta soberanista hecha pública por el PNV ha posibilitado el principio de acuerdo inédito en esta provincia entre el PP y los socialistas, anteriores socios de gobierno del partido de Xabier Arzalluz, y que previsiblemente se concretará el próximo martes, según fuentes de la negociación.

RESPALDO A LOS RPESUPUESTOS
El acuerdo se basará en apoyos presupuestarios y puntuales, tras rechazar el PSOE un pacto de Estado e integrarse en los gobiernos tanto del Ayuntamiento de Vitoria como en la Diputación General de Álava, donde el PP gobierna desde junio en minoría con el insuficiente apoyo de Unidad Alavesa.

Aunque los socialistas alaveses comparten el objetivo de frenar el avance de los nacionalistas en Álava, impidiendo que gobiernen donde no han obtenido mayoría, rechazaron la oferta de Rabanera de integrarse en los equipos de gobierno amparándose en la situación de crisis que atraviesa su partido a nivel nacional.

Además, los socialistas entienden que un pacto de Gobierno en Álava les perjudicaría a la larga ante la estrategia del PP de convertirse en alternativa de gobierno al PNV en la Comunidad Autónoma vasca, según indicaron a ABC fuentes de la dirección del Partido Socialista.

Hasta el momento, el único acuerdo formal al que habían llegado el PP y el PSOE en Álava, no así en otras localidades de Vizcaya y en Guipuzcoa —donde ambas formaciones sí gobiernan de forma conjunta—, se limitaba a la Caja Vital, durante años controlada por el PNV. La próxima semana los partidos no nacionalistas, con mayoría en el Consejo de Administración, designarán a un nuevo presidente de la entidad, propuesto de común acuerdo.

Desde Unidad Alavesa se aplaudió ayer el acuerdo alcanzado entre el PSOE y el PP. Pablo Mosquera animó a ambos partidos a «crear algo sólido y definitivo que sirva como ejemplo para Vizcaya y Guipúzcoa».

En declaraciones a Europa Press, el responsable foralista se mostró favorable a la creación de gobiernos no nacionalistas en Alava, «es decir un gobierno sin frentismo y abierto a todo el mundo» y destacó la importancia de «dar el siguiente paso» para extendr la iniciativa a otras zonas vascas. «Que se animen —propuso— y hagan lo mismo que hemos hecho los alaveses, que hemos demostrado que podemos dejar a un lado nuestras diferencias de partidos en beneficio del colectivo. Me encantaría —concluyó— que los compañeros del PSE-EE entendieran y comprendieran este llamamiento y que fuéramos capaces de hacer algo sólido y definitivo en Álava y que eso mismo se extendiese después».

La Ertzaintza halla en una sede de EH material para cometer actos de terrorismo callejero 
SAN SEBASTIÁN. J. J. Saldaña ABC 26 Marzo 2000

La Ertzaintza se incautó ayer en una sede de EH, en San Sebastián, de documentación y material utilizado en actos de terrorismo callejero -lanzaderas y cohetes pirotécnicos- en una operación contra la violencia callejera, la primera desde hace meses. No obstante, no se produjeron detenciones. Horas antes del registro, los proetarras destrozaron dos sucursales bancarias y una oficina del Inem.

El resultado de esta primera operación de la Ertzaintza contra la violencia callejera, desde que ETA rompiera la tregua, viene a reforzar las sospechas sobre la presunta vinculación entre EH y los grupos radicales afines a ETA que han venido denunciando los partidos constitucionalistas y los empresarios ante el hartazgo de ver destrozados sus negocios un fin de semana sí y otro también.

Aunque el registro en la sede social batasuna del barrio de Gros, la taberna «Marruma», se inició a las ocho y cuarto de la mañana de ayer sábado, la operación comenzó a última hora de la noche del viernes, al parecer, tras la llamada de un particular a raíz del ataque perpetrado por proetarras contra la sucursal del Banco Central Hispano, situada en la calle Mira Cruz, de San Sebastián.

Responsables de la sede social de EH relataron que sobre las dos de la madrugada del sábado agentes de la Ertzaintza se personaron en el local, llamando a la puerta y diciendo que en su interior había varias personas sospechosas de estar relacionadas con algún delito. Las aproximadamente veinte personas que en ese momento estaban cenando en su interior, entre ellas militantes de HB, instaron a los agentes a abandonar el local al no disponer de una orden judicial. Tras finalizar la identificación de los allí presentes, los agentes abandonaron el lugar y regresaron a las ocho y cuarto de la mañana para practicar el registro ya con la correspondiente orden dictada por la juez de la Audiencia Nacional Teresa Palacios.

Fruto de la operación, la Ertzaintza, que forzó varias cerraduras, se incautó, según indicaron fuentes de la Policía autónoma, de lanzaderas, cohetes pirotécnicos, verduguillos y guantes de látex, además de proceder a la identificación de 18 personas sin que se produjeran arrestos.

Durante el registro, que duró cerca de cuatro horas, dirigentes de HB y simpatizantes de la izquierda abertzale se concentraron delante de la sede de EH. Se vivieron momentos de tensión que terminaron con una carga de pelotas de goma por parte de la Ertzaintza en respuesta al lanzamiento de artefactos contra los agentes cuando procedían a sacar varias cajas del local batasuno.

Finalizada la operación, sobre las doce y media, Joseba Permach equiparó este registro con el practicado por la Guardia Civil hace un año en la sede que HB tiene en la calle Urbieta, y acusó al PNV y al lendakari de «arrodillarse y supeditarse» a las presiones del PP y del PSOE, que «desde hace semanas estaban pidiendo criminalización y represión» contra ellos. «Tenemos que decir a Ibarretxe y a esos políticos que repiten que las vías políticas y democráticas tienen que ser las vías a seguir para construir el futuro y que no tenemos que anclarnos en el pasado, que con este tipo de actuaciones por parte de la Ertzaintza sí que volvemos al pasado», indicó. Permach afirmó que la Ertzaintza sólo había requisado material «político».

El acto de violencia perpetrado en la madrugada del sábado fue el dirigido contra la sucursal bancaria del BBV en Arechabaleta (Guipúzcoa) que obligó al desalojo de los vecinos del inmueble, debido a la altura de las llamas. El local quedó prácticamente calcinado, al igual que la sucursal del Banco Central Hispano, situada en la calle Mira Cruz de San Sebastián, y la oficina del Inem de Ondárroa (Vizcaya), en la calle San Ignacio, que sufrió destrozos por valor de 20 millones de pesetas.

La Ertzaintza encuentra lanzaderas y cohetes en una taberna de HB en San Sebastián
Jóvenes proetarras incendian de noche tres sucursales bancarias en el País Vasco
M. O., San Sebastián El País 26 Marzo 2000

La Ertzaintza se incautó ayer de varias lanzaderas y cohetes pirotécnicos, además de otros materiales utilizados por jóvenes radicales para cometer actos violentos, en un bar propiedad de Herri Batasuna (HB) en San Sebastián. La policía vasca registró el local durante casi cuatro horas tras denunciar un vecino del barrio de Gros que el ataque a una oficina bancaria la noche del viernes partió de esa herriko taberna, situada a escasos metros. Además de esa sucursal, fueron atacadas esa misma noche otras dos entidades bancarias en sendas localidades vascas.

Los jóvenes radicales tenían escondido en el interior de la herriko taberna Marruma, en la calle Nueva de San Sebastián, lanzaderas y carcasas pirotécnicas, además de capuchas, pasamontañas y guantes de látex, material que utilizan los proetarras para cometer ataques incendiarios, según informó el Departamento de Interior del Gobierno vasco. Los ertzainas se incautaron además de diversa documentación.

La policía autonómica se personó en el bar de la sede de HB, situado en el donostiarra barrio de Gros, a últimas horas de la noche del viernes, poco tiempo después de que varios individuos incendiaran una oficina bancaria muy próxima. La operación policial, iniciada a resultas de una llamada telefónica efectuada por un vecino del lugar, fracasó al carecer los ertzainzas de una orden judicial de registro.

A las nueve de la mañana, una vez recibido el permiso dictado por la juez de la Audiencia Nacional Teresa Palacios, los agentes accedieron al interior del local mientras medio centenar de simpatizantes de la coalición independentista radical profería gritos contra la Ertzaintza. A mediodía los agentes cargaron contra los congregados para responder al lanzamiento de piedras por parte de estas personas.

Minutos después, ertzainas vestidos de paisano y con la cara oculta tras un pasamontañas salieron del bar con varias cajas donde transportaban todo el material requisado. Durante la operación se procedió a la identificación de 18 personas, aunque finalmente no hubo ninguna detención. En el lugar de los hechos se presentó el coordinador de la Mesa Nacional de HB, Joseba Permach, quien manifestó que la Ertzaintza se incautó de "todo el material político que había en la herriko taberna".

El dirigente independentista acusó al lehendakari, Juan José Ibarretxe, de estar detrás de este registro y de arrodillarse ante el PP y el PSOE. Permach afirmó que la actuación policial es fruto de un "impulso político", iniciado hace pocas semanas cuando "el PP y el PSOE pidieron detenciones y represión contra la izquierda abertzale y el independentismo".

Ibarretxe, "arrodillado"
El portavoz de HB aseguró que Ibarretxe y Josu Jon Imaz, portavoz del Ejecutivo vasco, "se han arrodillado ante estas peticiones de criminalización". "Han permitido una operación como ésta al entrar en una sede en la que trabajan militantes independentistas", agregó. Permach comparó la actuación de ayer con los registros realizados hace varios meses por la Guardia Civil en las sedes de HB.

Además de la sucursal bancaria incendiada en San Sebastián, que provocó daños en el acceso y el interior de sus instalaciones, durante la noche del viernes se registraron otros dos ataques, también contra entidades financieras. Uno de ellos sucedió hacia las dos y media de la madrugada en la localidad guipuzcoana de Aretxabaleta.

Unos desconocidos arrojaron líquido inflamable contra una sucursal bancaria que obligó al desalojo de los vecinos del inmueble, que no pudieron entrar en sus casas hasta una horas después, una vez sofocado el incendio por los bomberos. El local resultó completamente devorado por el fuego. Los afectados vivieron momentos de "angustia" y "mucho nerviosismo", según una vecina, quien recordó que es la segunda vez que la zona donde habitan vive un ataque de los violentos. En octubre de 1997 jóvenes radicales lanzaron cócteles mólotov contra una sede del PNV.

Cinco horas antes, sobre las doce y media de la noche, fue atacado otro banco en el municipio vizcaíno de Ondarroa. Los agresores intentaron quemar el interior del establecimiento, aunque los daños principales afectaron sobre todo a la entrada de la oficina.

La violencia callejera reaparece todos los fines de semana en el País Vasco, donde entre los meses de diciembre y febrero pasados se contabilizaron 39 detenciones por actos de ese tipo en Euskadi.

La Ertzaintza encuentra material utilizado para la «kale borroka» en una sede de HB
La operación policial se inició tras el ataque a una sucursal bancaria cercana
RAFAEL HERRERO El Mundo 26 Marzo 2000

SAN SEBASTIAN.- La Ertzaintza registró ayer durante tres horas y media la herriko taberna -sede social de HB- del barrio donostiarra de Gros, y halló en su interior carcasas de cohetes pirotécnicos y guantes de látex y pasamontañas, material habitualmente utilizado en actos de violencia callejera.

Según la versión de EH, únicamente se llevaron diversa documentación y «material político», aunque estos datos no fueron confirmados por la policía vasca.

La operación policial se inició a las 00.45 de la madrugada de ayer, minutos después de que un grupo de extremistas atacara la sede del Banco Central Hispano ubicada en la calle de Miracruz.

Según relataron testigos presenciales, una dotación de la Ertzaintza se personó en la herriko taberna e intentó levantar la persiana metálica, que se encontraba bajada.

Orden judicial

El bar ya estaba cerrado, aunque en el interior de la sede se estaba celebrando una cena. Entre los comensales se encontraba un abogado, que requirió a los agentes la orden judicial necesaria para entrar en el establecimiento. Los policías no disponían del permiso judicial, por lo que desistieron de su intención de inspeccionar la sede, pero obligaron a salir a todas las personas que se encontraban en el interior y a identificarse.

Uno de responsables de la sede explicó ayer que los ertzainas comentaron que tenían sospechas de que en el interior del local se encontraban personas relacionadas con un delito de estragos. Posteriormente, el concejal de EH en San Sebastián Iñigo Balda matizó que los agentes habían explicado que un particular había denunciado la presencia en la sede de personas sospechosas del ataque contra la sucursal bancaria.

Durante toda la noche, la Ertzaintza custodió el establecimiento para evitar que nadie saliera de él o sacara material. A las 9.00 horas, los responsables de la herriko taberna acudieron al local, pero no pudieron entrar porque la Ertzaintza exhibió una orden firmada por la juez de la Audiencia Teresa Palacios.

El registro se realizó en presencia del abogado de HB Alvaro Reizabal. Según la versión ofrecida posteriormente por EH, Reizabal ofreció a los agentes las llaves de la puerta de la sede -a la que se accede a través de un portal-, pero éstos prefirieron reventarla.

Viejos gritos

Mientras, en el exterior de la herriko taberna, decenas de militantes de la izquierda abertzale proferían gritos contra los ertzainas que les mantenían en el extremo de la calle, a unos 50 metros del local de HB. Los manifestantes, que se hicieron con una pancarta en la que se podía leer Demokrazia Euskal Herriarentzat, errepresiorik ez (Democracia para Euskal Herria, represión no), recuperaron lemas como zipaioak, herriaren etsaiak (los cipayos, enemigos del pueblo) o zipaiorik onena, sutan dagoena (el mejor cipayo, el que está ardiendo).

El coportavoz de EH acusó ayer al lehendakari, Juan José Ibarretxe, a PNV y a EA de «arrodillarse» ante las demandas del PP y PSE. También el miembro de la mesa de HB Karmelo Landa, fue muy duro con Ibarretxe, y aseguró que lo ocurrido es una «provocación» a la izquierda abertzale.

Objetivo: los bancos
El Mundo 26 Marzo 2000

BILBAO.- Además de la oficina del BCH atacado en San Sebastián, la noche del viernes se saldó con otros dos actos de kale borroka en Guipúzcoa y Vizcaya, provocando el incendio de una entidad bancaria en Aretxabaleta y una oficina del Inem en Ondárroa.

Los daños causados fueron de distinta consideración y en uno de los casos, en Aretxabaleta fue necesario desalojar a los vecinos del inmueble dada la entidad del incendio.

El ataque se produjo poco antes de las 2.00 horas de ayer, según indicó la Ertzaintza, cuando varios desconocidos arrojaron líquido inflamable contra una entidad bancaria sita en la calle Durana tras romper los cristales.

Las dimensiones del incendio provocado obligaron a desalojar a los vecinos del inmueble, aunque éstos pudieron volver a sus casas una vez que los bomberos finalizaron sus labores de extinción.

Los daños en la entidad bancaria fueron cuantiosos, ya que el interior resultó totalmente quemado.

Una vecina del inmueble aseguró a Efe que, tras el sabotaje, vivió «grandes momentos de angustia», antes de verse obligada a salir a la calle «en pijama».

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