AGLI

Recortes de Prensa    Miércoles 29  Marzo 2000
#Entre bombas y palabras
JAVIER ORTIZ El Mundo 29 Marzo 2000

#Herrera
ERASMO El Mundo  29 Marzo 2000

#Hoy Carlos Herrera; mañana usted o yo
CARLOS BOYERO El Mundo  29 Marzo 2000

#Se supone que ETA levanta la veda del periodista
Lorenzo Contreras La Estrella  29 Marzo 2000

#El español Carlos Herrera 
CÉSAR ALONSO DE LOS RÍOS ABC  29 Marzo 2000  

#Terror 
Ramón PI ABC  29 Marzo 2000  

#Lágrimas de cocodrilo 
Carlos DÁVILA ABC  29 Marzo 2000  

#Cabal y generoso Carlos Herrera 
M. MARTÍN FERRAND ABC  29 Marzo 2000

#Carlos sigue pronunciando las eses
RAUL DEL POZO El Mundo  29 Marzo 2000

#El siniestro silogismo de Otegi y el seguidismo del PNV
IMPRESIONES El Mundo  29 Marzo 2000

#¿Qué hacer con el discrepante?
GERMAN YANKE El Mundo  29 Marzo 2000

#Los nacionalistas y la mayoría absoluta
JAVIER PRADERA El País  29 Marzo 2000

#Nacionalismo y democracia
JUAN JOSÉ SOLOZÁBAL El País  29 Marzo 2000

#El paquete enviado a Carlos Herrera llevaba 250 gramos de dinamita robada en Francia
JUAN JOSÉ SOLOZÁBAL El País  29 Marzo 2000

#El artefacto contra Herrera contenía 250 gramos de la dinamita robada en Francia
MADRID. ABC   29 Marzo 2000

#Iturgaiz arremete contra Anasagasti y Atutxa
El Mundo  29 Marzo 2000

#PP y PSOE pactan en Álava para emprender «el cambio que necesita esta Comunidad»
VITORIA. J. J. Saldaña ABC  29 Marzo 2000

#La deuda de la televisión y la radio catalanas se dispara a 105.000 millones
TERESA CENDRÓS, Barcelona El País  29 Marzo 2000

#Un edil socialista de Basauri dimite por el clima de violencia
A.G, Bilbao El País  29 Marzo 2000

Entre bombas y palabras
JAVIER ORTIZ El Mundo 29 Marzo 2000

Carlos Herrera es un extraordinario profesional de la radio. Tiene talento para dar y tomar, y sabe rodearse de colaboradores de primera. Su programa de las mañanas en Radio Nacional, de 10 a 1, proporciona a la audiencia una compañía amena, bienhumorada e inteligente. Y cómplice, porque consigue que la audiencia se sienta parte del tinglado. Y que lo sea.

He escrito «de 10 a 1». Ya sé que su espacio empieza mucho antes. Pero lo que hace hasta el noticiario de las 10 me interesa mucho menos. Ahorro adivinanzas: es que no simpatizo ni poco ni mucho con sus criterios políticos, que él no hace nada por disimular (más bien todo lo contrario). Además -y a diferencia de casi todas las otras materias que aborda-, en las cosas de la política adopta a menudo actitudes dogmáticas e intolerantes, sobre todo cuando habla de los nacionalismos, en general, y del vasco en particular.

Bueno, y qué. El tiene todo el derecho a opinar como le venga en gana, y yo, con tal de no conectar su programa hasta después de las 10, cuando se pone mano a mano con Javier Capitán, el ciudadano García y los demás, tan ancho. A partir de ahí, con tal de no hacer demasiado caso de algunos de sus gustos musicales -le he oído decir pestes de Jacques Brel y Leonard Cohen y maravillas de tonadilleras que me resultan verdaderamente infames-, pues tan a gusto.

Lo cual digo a modo de prólogo de dos afirmaciones.

La primera: que los que le han enviado un paquete bomba son una banda de enloquecidos que han perdido todo contacto con la realidad de las cosas y -ay- de la vida. Esa gente no entiende que el derecho de autodeterminación no implica sólo la posibilidad de promover la independencia de Euskadi, sino también la plena libertad de oponerse a ella. Para todo aquel que aspire realmente a una Euskadi libre, tan importante debería ser lo uno como lo otro.

Segunda: no es aceptable que se diga que quienes han criticado las intervenciones políticas de Carlos Herrera -así lo hayan hecho de modo desabrido- hayan dado pie a que se atente contra su vida. Eso de que «unos señalan con el dedo y otros aprietan en gatillo» tan sólo sirve para coartar la libertad de expresión. ¿Qué se pretende? ¿Prohibir que quepa criticar a todo aquel que ETA haya incluido en alguna de sus macabras listas de espera? Este periódico valoró muy negativamente algunas de las actuaciones profesionales de Francisco Tomás y Valiente. ¿Fue acaso cómplice de su asesinato? ¡Por Dios!

No nos dejemos arrastrar hacia el fangoso terreno de la amalgama. Si hondo es el abismo que separa las bombas de las palabras, no lo es menor el que aleja las palabras de las bombas. javier.ortiz@el-mundo.es

Herrera
ERASMO El Mundo  29 Marzo 2000

En su tierra, un juez insólito condena a prisión a un informador. Ahora a él, tras señalamiento previo. Divagaciones sobre una desmultiplicación: ETA es a HB, como HB es a EH; EH es al PNV, como el PNV es a Arzalluz y Arzalluz es a vaya usted a saber. Teorema: todo déspota experimenta un empuje hacia arriba directamente proporcional al número de periodistas que desaloja.

Hoy Carlos Herrera; mañana usted o yo
CARLOS BOYERO El Mundo  29 Marzo 2000

Qué sentido del humor tan macabro el de los asesinos en serie, aunque modélicamente organizados, de la mafia etarra. Veo en el informativo de Antena 3 a Carlos Herrera, ese magnífico profesional de la radio, hombre en posesión de desbordante agilidad mental, imaginación, ironía y contrastado magnetismo, señor que sabe preguntar y escuchar inmejorablemente, alguien que ha conseguido resucitar a un muerto con su programa matinal en Radio 1. Aparece en las imágenes fumando con delectación un enorme puro (sospecho que un Cohiba) y en su gesto intuyo que es un habitual del cigarro habano, no un aficionado en día de boda o de festejo.

La Cosa Nostra metía un pez en la boca del cadáver asesinado como mensaje ritual de su autoría. A Carlos Herrera, ETA le envía una caja de puros con una bombita dentro para que se largue al otro barrio con el aroma de sus cigarros favoritos. Recuerdo que, hace un montón de años, los Robin Hood de la patria vasca volaron los brazos a un magistrado del Supremo mediante un artefacto que habían colocado dentro de una novela del insustituible maestro de la escritura de espionaje y genial conocedor de la naturaleza humana John Le Carré. Ingeniosa en sus sangrientas bromas esta pandilla de gélidos asesinos. «¡Vendrán a por él, a por ti, a por mí!», nos aseguraban hace tiempo los poetas a todos los incrédulos o a los egoístas convencidos de que en los atentados sólo la palman extraños o, como mucho, algún vecino.

Mi absoluta solidaridad con la denuncia del turbio enigma político y criminal que hace Mayor Oreja en ese mismo informativo: «Ha subido el nivel de amenaza. En la práctica, hay un reparto de papeles. Unos utilizan la palabra descarnada y otros la violencia, unos dicen que aplican la política y otros el terror». Escucho que ha dimitido un concejal socialista debido a las amenazas. Normal. Nada más humano que el miedo, que el pavor a la muerte, que intentar sobrevivir. Ninguna negociación política hará desaparecer a ETA. Tampoco lo conseguiría el asqueroso terrorismo de Estado. Pregúntense por los años de existencia que tiene la presuntamente moribunda pero siempre resucitada Mafia y llegarán a una conclusión tan lamentable como obvia.

Dicen que ya han comenzado las nieves de primavera. Llegan tarde, pero benditas sean. Alguien afirmó que abril es el mes más cruel. Sabina y «el hombre del traje gris» se preguntaban, con memorables tristeza y fatalismo, por la identidad del monstruo que les robó implacablemente el luminoso mes de abril. Por ello, los infelices y los que navegan en el abismo se sienten un poco menos mal si, en el mes que simboliza la llegada del esplendor en la hierba, el cielo vomita oscuridad o nieve o lluvia o frío. Cualquier cosa que esté de acuerdo con su desolado estado de ánimo.

Se supone que ETA levanta la veda del periodista
Lorenzo Contreras La Estrella  29 Marzo 2000

Si es verdad que ETA y nadie que no sea ETA ha intentado matar al presentador radiofónico de Radio Nacional Carlos Herrera, hay motivos para pensar que los periodistas entran como gremio en el punto de mira de la organización terrorista. Hasta ahora sólo había apuntado de manera indirecta o colateral contra la profesión, amedrentando a familiares o produciendo daños materiales en sus viviendas. Lo de Herrera, si se trata de ETA, lleva otro marchamo, tiene otro cariz. En 1978 la banda asesinó a José María Portell, periodista bilbaino que había entrado en el juego de la negociación con ella y al que en su día se supuso muy relacionado personalmente con el que fuera ministro del Interior Rodolfo Martín Villa. Otra excepción en cuanto víctima de atentado, afortunadamente no mortal de manera casi milagrosa, fue la relacionada con el que se perpetró, por parte de ETA, contra Uranga, a la sazón director del Diario de Navarra.

Contra los periodistas hay una amenaza genérica que se reflejó en uno de los comunicados relativamente recientes de la organización. Ha habido nombres en la documentación caída en manos de la policía. Pero de ahí no pasó directamente la cosa. En realidad siempre sorprendió que corporativamente los periodistas no figuraran entre los objetivos directos e incluso frecuentes del terrorismo etarra. Los medios de comunicación han sido inevitablemente los vehículos habituales de cuantas descalificaciones ha venido recibiendo ETA. Tal vez esa particularidad ha defendido precisamente a los periodistas gracias a un no pretendido "do ut des"  que convierte a la banda en noticia, descalificante por lo general, pero noticia. La notoriedad no le ha faltado nunca como factor de resonancia, siempre buscada por los autores de los crímenes. Y esa resonancia siempre ha estado esencialmente en manos de los medios de comunicación.

Un vacío noticioso o una reducción drástica de noticias relacionadas con ETA, bien por atentado, bien por actividades no cruentas, la perjudicaría evidentemente. Hasta ahora el periodismo ha atendido al reflejo de la actualidad, sea de la índole que fuere, y no a la omisión de noticias como colaboración en la lucha contra el terrorismo.

Si de verdad se ha levantado la veda del periodista y la banda extiende su acción hasta la profesión, sólo quedará exento de atentados a lo largo de toda la historia de ETA un estamento de la sociedad: el eclesiástico.

La relación de la Iglesia católica con el terrorismo etarra ha sido establecida por vía de neutralidad supuestamente colaborante o permisivamente tolerante durante el mandato episcopal de monseñor Setién. La teoría de que en la fundación de la banda hubo raíces eclesiásticas ha encontrado históricamente el apoyo de las apariencias. Con la sustitución de Setién por monseñor Uriarte en la sede de San Sebastián, la "doctrina" de que hay empate de responsabilidades entre el terrorismo etarra y el terrorismo de Estado tiende a sufrir un severo varapalo, si es que el nuevo prelado responde a las expectativas como parece que ya empieza a ocurrir con motivo de los últimos asesinatos el del teniente coronel López y el del socialista Fernando Buesa.

Faltan datos firmes para que pueda afirmarse sin riesgo de error la autoría de ETA en el frustrado atentado contra el periodista de Radio Nacional de España. La peculiaridad de esta intentona, técnicamente alejada de los habituales procedimientos etarras, obliga a esperar que la banda la reivindique.

El español Carlos Herrera 
Por CÉSAR ALONSO DE LOS RÍOS ABC  29 Marzo 2000

HAN querido matar a aquel niño de Mataró que aparece en las fotografías familiares con trajecito muy burgués y pajarita, o todo dorado en las playas de la Costa Brava junto a su padre, prematuramente desaparecido. Han querido matar al escolar charnego y aplicado que supo aprender a la perfección el idioma de Verdaguer.

Han querido matar al universitario que quiso servir a la patria en el cuerpo de ferrocarriles —ferroviario y hombre, decía Vallejo— y que, una vez cumplida la obligación de los estudios de Medicina por fidelidad al padre, prefirió los casos de la radio al fonendoscopio. Para entonces se había apagado el breve fulgor de los dioses del 68, la contestación juvenil, y tan sólo le iba a quedar al joven comunicador el aleteo de aquella consigna afortunada, según la cual bajo los adoquines está la playa. Fue en aquel ambiente tan contrario a los dogmas y tan favorable a los deshielos políticos cuando surgió esta rara personalidad, libre y comprometida al tiempo, esta apuesta por la modernidad arriesgada de quien es capaz de amar a la Báez sin perder la devoción por Concha Piquer y Juanita Reina. Una vuelta decidida a la autenticidad, muy rara en aquellos tiempos, casi sospechosa. Cuando nuestro Carlos Herrera comenzó su vida profesional ya se había demostrado en Cataluña la imposibilidad de un pacto creativo entre la Nova Canço y la burguesía periférica, y ya se les habían cerrado todos los accesos al poder cultural y político de Barcelona a los chicos murcianos, tal como había soñado en poema memorable Jaime Gil de Biedma.

Han querido matar a aquel periodista alto, perpendicular, moreno, de dicción perfecta, casi inaguantable de atractiva, que subió a los platós de la televisión para cometer el atrevimiento de exaltar la canción española, tenida por los progres como servil, no ya el flamenco que se les había permitido a algunos poetas de la generación de los cincuenta, sino la copla, recuelo de una cultura popular degradada al decir de los lectores de Lukacs, producto de la alienación al gusto de los devotos del joven Marx, expresión desublimada y vulgar según los exégetas de Cernuda y otros príncipes. Contra viento y marea, contra todo lo estéticamente correcto, el hijo del médico de Mataró, soberbio él, zahorí él, propuso este raro, escandaloso, compromiso entre lo tradicional y lo moderno. Así que, con el rico bagaje que da la vida civil de Cataluña y una camiseta del Barça, se vino a Madrid este culto raro, donde trabajó tanto y tan bien que ha llegado al privilegio de imponer sus condiciones, esto es, hacer de Sevilla su sede y de este modo convertir su estudio, su mesa laboral, sus sensibles micros, sus folios indicativos, en centro del mundo herreriano.

Han querido matar este nuevo sueño del sur que representa Carlos Herrera y que nada tiene que ver con el nihilismo andaluz sino con la posibilidad de alternar la militancia en la cofradía de la Candelaria y en las romerías del Rocío, los pequeños placeres, los alimentos terrenales y los paseos por la playa de Sanlúcar —«a caballo va el poeta»— con las agotadoras jornadas laborales, dedicadas a construir un mundo solidario y cohesivo desde Radio Nacional de España.

Han querido matar a este dueño del aire, a este transfronterizo por gusto y por profesión. Primero le condenaron como enemigo del pueblo vasco los guardianes del ámbito vasco de decisión, los que dictan los cánones de la identidad cultural y étnica, los perseguidores de los charnegos y de los maquetos, los que estigmatizan y luego se lavan las manos. Así que se han repartido el trabajo los nacionalistas «democráticos» y la bestia etarra. Han querido matar a Carlos Herrera simplemente por ser español y proclamarlo.

Terror 
Por Ramón PI ABC  29 Marzo 2000

«LA administración del terror» es el breve y contundente artículo que José Antonio Zarzalejos, director de ABC, publicaba bajo una gran fotografía de Carlos Herrera tomada al abandonar la Comisaría de Policía donde se desactivó el paquete-bomba que le enviaron los terroristas. La foto, ayer, pudo muy bien ser también otra, la de los destrozos causados por otro artefacto explosivo que arruinó ocho viviendas de un inmueble en el que vive la hermana del ex concejal socialista de Bilbao Fidel Fernández Amor, en el barrio de Amorebieta. Este hombre ya había sido objeto el año pasado de otro atentado, del que resultó calcinado su automóvil. Porque «los terroristas llevan en su carpeta de proyectos la diversificación profesional de sus víctimas. Porque ya han advertido que la “socialización del conflicto” implica repartir “el sufrimiento”. ¿Lo entenderemos en la profesión? ¿Sabremos comprender que si el miedo se instala en las redacciones se estaría perdiendo la gran libertad de la palabra? (...) Que nadie se engañe: al atentar contra Carlos Herrera, han atentado contra todos los que escribimos y opinamos. Atentado -aviso a navegantes- que viene después de que los administradores de la intimidación hayan dejado paso a los eficaces suministradores del terror».

Carlos Herrera comentó, tras recibir el paquete-bomba, que «algunos políticos señalan y los terroristas actúan». Ésta es la secuencia objetiva de los hechos, al margen de la intención de los que señalan. Pero los que señalan deben saber que su dedo acusador sirve de brújula para que se orienten los que sí tienen intención de matar. Esto es tremendo, pero es así. Ni más, ni menos.

Los demás periódicos de circulación nacional se hacen amplio eco de ambos atentados, y no es por gremialismo ni cosa parecida por lo que otorgan más relieve a la falsa caja de puros que se le hizo llegar a Herrera, sino porque la trascendencia del asesinato de la libertad de la palabra es de largo alcance; para que se entienda mejor, tan huelga es la de funcionarios del Catastro como la de suministradores de energía eléctrica, pero esta última es capaz de paralizar un país.

Junto a las informaciones han aparecido también comentarios editoriales o firmados, todos ellos en una línea muy parecida, signo inequívoco de que las cosas están más que claras. El Mundo («Cuando se intenta matar al mensajero») editorializa así: «No nos hacemos ninguna ilusión sobre la posibilidad de que ETA recapacite sobre su criminal estrategia. Pero sí creemos que los dirigentes del PNV y EA todavía están a tiempo de trazar una nítida raya de separación respecto a los cómplices de una banda, que, incapaz de defender democráticamente sus planteamientos, prefiere matar al mensajero que porta las malas noticias. Todos los medios deberíamos sentirnos concernidos y coordinar una respuesta a esta acción contra Carlos Herrera, que es, sobre todo, un atentado contra el derecho de los oyentes a escuchar su voz todas las mañanas».

El País, en su editorial («Todos somos Carlos Herrera»), toca el mismo registro: «Quienes, horas después de celebradas las elecciones del 12-M, advertían con un “se van a enterar”, ¿se referían a esto? Quienes encuentran gracioso denominar “acorazada mediática” y también “la Brunete mediática” a la prensa crítica con el nacionalismo, ¿tienen algo que decir, o se lavarán las manos? (...) El terrorismo se fundamenta en el principio de “atacar a uno para atemorizar a mil”. Pero en Euskadi hay un mecanismo perverso previo, de legitimación insidiosa de esos intentos de amedrentamiento. La paranoia de culpar a la prensa de los resultados electorales, o la acusación a periodistas concretos de estar boicoteando el proceso de paz, no es algo inocente o inadvertido: nadie puede ignorar a estas alturas el efecto de esas palabras en sujetos cuya principal ocupación consiste en buscar pretextos para incendiar, asaltar, enviar cartas bomba. Unos mueven las ramas y otros envían cartas».

Desde todos los puntos de la rosa de los vientos democrática llueven sobre los partidos nacionalistas las advertencias acerca de las terribles consecuencias de la política que han decidido llevar adelante en los tiempos recientes. José María Brunet, en La Vanguardia («Herrera y Guevara"), escribe que ETA ya había dirigido amenazas genéricas contra periodistas y medios de comunicación, y parece que nos hallamos ante el macabro cumplimiento de esas advertencias. Y todo cuando el frente de Estella aparece cada vez más debilitado, tanto por los resultados electorales como por el juicio crítico de dirigentes del nacionalismo vasco que se dan cuenta de que ese cambio no está conduciendo a ningún lugar a su pueblo. En este sentido, las manifestaciones hechas el pasado domingo por el ex diputado general de Álava, Emilio Guevara, tienen especial relevancia».

Lágrimas de cocodrilo 
Carlos DÁVILA ABC  29 Marzo 2000

«EN la torre herida por el rayo» recordaba hace muchos años Fernando Arrabal una conocida máxima de Mao, un casi dogma de obligado cumplimiento para todo jaez de revolucionarios de pacotilla que, desde los sesenta, viene siendo utilizada no sólo por estos sujetos, sino por quienes se aprovechan, desde la neutralidad (o la hipocresía) de su pretendido pacifismo, de la odiosa «lucha armada». Decía Mao: «Un cierto terror siempre es necesario». En la fase actual, en la que ETA combina el «gran terrorismo» a lo bestia de asesinatos horripilantes, con el apestoso de «baja intensidad», ese «cierto terror» que aconsejaba Mao puede identificarse con la «kale borroka», la otra «lucha» sobre la que el consejero de Interior del Gobierno vasco no encuentra responsabilidad en Herri Batasuna. Es igual: en todo caso, lo que ha sufrido Carlos Herrera es sólo terrorismo.

Antes de llegarle los puros dinamiteros, le habían llegado a Carlos Herrera los «nuezazos» (mazazos de nuez), que caen casi a diario del nogal que agitan ETA, Herri Batasuna, Euskal Herritarrok y demás jauría, y que, según confesión propia, recoge el partido de Arzalluz. El totalitarismo que confunde nacionalismo con pueblo vasco en general, ha calificado muy recientemente a Herrera (y a otros más, entre los cuales el firmante siempre figura) como enemigo de eso, del pueblo vasco. Como diría un castizo: «Con dos c...». Imagínense lo que escribo. Antes, en su periódico, Herrera y otros más, los que en síntesis figuraban en la reveladora información que ABC publicaba el pasado domingo, han sido tildados de «insidiosos» (sic), «obsesos antinacionalistas» (sic) e incluso algo más: «representantes de la ultraderecha montaraz». Un esbirro del jefe de Comunicación del PNV, que publica sus babeantes diatribas en tal diario, ha perpetrado últimamente aún algo más grave; ha llegado a decir que uno de los periodistas desafectos «aprendió la técnica de la entrevista, el tercer grado, en los cuarteles de la Guardia Civil de Navarra».

Pues bien, este PNV que así se expresa y que tiene en la diana, a la que apuntan otros, a más personas, viene ahora a plañir por lo que ha estado a punto de ocurrirle al periodista radiofónico más importante de España, a Carlos Herrera. Hace muy poco tiempo, un antiguo diputado del PNV, con el que el cronista guarda buena relación, se explicaba así: «A veces, me da miedo de lo que decimos.» La respuesta del cronista fue ésta: «A mí, casi siempre».

Por esto, y porque expresar lo que se piensa tiene una hora de ineludible plasmación, hay que deplorar las lágrimas de cocodrilo de los que suministran material ideológico o político a los bárbaros que luego envían «farias» en cajas chapuceras, o destruyen la vivienda de una mujer de Amorebieta cuyo gran pecado es ¡ser hermana de un ex concejal del PSOE! Personalmente detesto esas condolencias apresuradas porque me quedo con las evidencias que suministra Balza, el consejero de Interior de Ibarretxe, que declara sin abochornarse: «No veo vínculos evidentes entre Euskal Herritarrok y la violencia callejera». Que lloren en los entierros los amigos del muerto, pero no sus deudos, los que el cronista entiende por «deudos»; o sea, los que en vida le debieron, por lo menos, un respeto, menos aún los que envalentonaron a los asesinos.

Se sugiere ahora que en pocos días van a venir del País Vasco buenas noticias. O la tregua que se adelantaba en otro «Repaso», o la ruptura del PNV con los mandacartas criminales o los matarifes de la bomba-lapa. De la pretendida tregua, sólo hay que adelantar algo: que será otra trampa, un señuelo para que ETA siga armándose y para que el PNV continúe imponiendo «más nacionalismo» mientras se cubre un poco de las críticas. Sobre la ruptura, si se produjera, algo más: no sería verdad si no fuera acompañada de un regreso a la fe de los demócratas. Al que suscribe no le complace terminar en primera persona, pero esta vez sí digo: no me creo nada de eso, el PNV no está con nosotros. ¿Con quién? Carlos Herrera tampoco tiene dudas al respecto.

Cabal y generoso Carlos Herrera 
M. MARTÍN FERRAND ABC  29 Marzo 2000

«FÓSFOROS». Los forofos de Carlos Herrera en Radio Nacional se autodenominan «fósforos». Forma parte del código de entendimiento, de ida y vuelta, que este hijo de Cuevas de Almanzora —¿hay gentilicio para este pueblo?— mantiene con sus oyentes-amigos. Herrera es un cacho de vida con bigote. Rezuma simpatía, pero marcando las distancias: como obliga el señorío viejo.

Todas las mañanas, a las nueve en punto, frente al micrófono, Herrera enciende el primer cigarro puro del día. Es el fruto del acupuntor que —con alfileres, claro— le hizo dejar de fumar cuatro cajetillas cotidianas. Envuelto en humo habla con su parroquia de «fósforos» y con los personajes que acuña la actualidad. La semana pasada le escuché una conversación con el lendakari Juan José Ibarretxe. Herrera, cuando quiere, es capaz de quitarle hierro a una armadura y, para conseguirlo, le dijo al vasco que le invitara a comer en Vitoria, donde —dijo con conocimiento— se come muy bien. Ibarretxe se dio a la fuga y dejó compuesto y sin pitanza al rector de «Buenos días». El humor y la finura vencen siempre.

Termina sus programas este Herrera, vecino de viernes en esta misma página, con la pluma de Manuel Alcántara, lo que es un ejercicio de humildad. Los rellena con la gracia de Capitán y Figuerola, la ingenuidad meditada del Ciudadano García, la síntesis periodística de Basilio Rogado, la memoria cortés de José María de Juana, el señoritismo sevillano de Antonio Garmendia y la presencia de tertulianos diversos, manolas, reporteros, chisperos y gacetilleros. Es una zarzuela en onda media y/o frecuencia modulada impregnada en cada frase de la pereza activa de quien, sabiendo lo que es un alifafe, sólo quiere entender de glorias ajenas, éxitos amicales y el vibrar del pecho de la gente común. Nacer en Almería y criarse en Mataró genera tipos así: contradictorios, cabales e impredecibles.

Cuando una organización terrorista quiere acabar con un personaje de este porte, generoso y condescendiente, vitalista, más atento a la Semana Santa de Sevilla que al Consejo de Ministros y más comprometido con Ayamonte y la Virgen del Rocío que con ninguna idea sectaria, es que algo tiene que ir mal en ETA y sus suburbios. Un híbrido entre penitente y romero es un mal blanco para un asesino con dignidad de su propio y negro oficio. Es, de hecho, un fracaso previo al del paquete bomba que no llegó a explosionar. Cierto es que Herrera, subido en su propia nube, desprecia la violencia etarra, pero eso es lo único en que Herrera no es singular. En eso es un «fósforo». Como lo somos todos cuantos sabemos y amamos el significado de la palabra libertad.

Carlos sigue pronunciando las eses
RAUL DEL POZO El Mundo  29 Marzo 2000

Algunos sevillanos que tienen ganas a Carlos Herrera dicen de él que es un andaluz de Almería y un infiel al habla, porque pronuncia las jotas y las eses. Milita en la sevillanía, ha vuelto a la Bética con mirada de Théophile Gautier: va a las casetas, practica la ojaneta, reverencia los pasos y los pases. ( Va delante del paso-palio de la Candelaria). Pero hay que decir en su honra, que estuvo en Barcelona y no se convirtió en charnego; conservó su alma, y no lograron de él deslealtad.

Ahora es un agitador irónico, que vive como hablaba, cuando hacía el papel de provocador a la copla en aquel inolvidable programa de la Ser. No se toma la patria a pecho ni a sobaco. Entre los dogmáticos, el escéptico es una pieza a aplastar. Al más moderno de los comunicadores radiofónicos -moderno, el que está más al día-, la voz que más se necesita porque conecta con el actual espíritu colectivo, lo han querido callar quitándole la vida cerca del Guadalquivir. Los terroristas van ahora a cortar las manos de los que mejor escriben y las lenguas de los que mejor hablan, no porque quieran acabar con la libertad de expresión, como se dice corporativamente con pereza mental, sino porque están débiles y cuanto más débiles, más acorralados. Los periodistas no tienen patente de corso, ni son una especie protegida, están en la línea de fuego porque son objetivos que conmocionan gente. ETA no sube la dosis de amonal, sino la de la propaganda. El terrorismo es teatro, afirmó Jenkins. Las víctimas entran en la carrera de los índices de audiencia. Los asesinados se convierten en estrellas e historias de interés humano. En un artículo aparecido en el Washington Post, cuando el secuestro de la TWA se decía: «En la carrera por los índices de audiencia, en la que parecen estar ganando los informativos de la ABC, ha sido determinante la entrevista del presentador Dan Eather y la rehén del vuelo 847 convertida en estrella mediática». Encabezar los telediarios, representa el delirio de los terroristas, los funerales en las catedrales, su éxtasis y un periodista muerto, el pelotazo.

Pero a Carlos Herrera -todos los españoles somos Carlos Herrera- le han amargado las procesiones y la feria de Sevilla. Siempre que encienda un puro pensará no en el cáncer, sino en la nitroglicerina; también se acordará de que ya es hora de que el poder político consiga la tregua defintiva.

El siniestro silogismo de Otegi y el seguidismo del PNV
IMPRESIONES El Mundo  29 Marzo 2000

El cuidado que pone en sus palabras el portavoz de HB, Arnaldo Otegi, no oculta, sin embargo, su posición. Ayer, tras el paquete bomba enviado a Carlos Herrera, planteó un silogismo siniestro: «los medios de comunicación no son neutrales», «es un hecho objetivo que existe ETA», luego la organización «entiende desde la práctica de la lucha armada que puede condicionar la línea informativa de determinado medio». Estas declaraciones no se presentan como un respaldo al atentado contra el periodista y la libertad de expresión de todos, pero ponen de manifiesto todas las premisas de su justificación. Han quedado refrendadas las palabras que ayer mismo pronunciaba Herrera: «algunos políticos señalan y después los terroristas actúan». Algunos, desde el entramado etarra, es evidente que señalan con clara intención, y no son menos culpables de la estrategia terrorista que los pistoleros. Pero en los últimos tiempos algunos dirigentes del PNV vienen señalando también a los periodistas. Y no lo hacen como una crítica legítima a los profesionales, sino con la beligerancia que llevó a presentar a Herrera como «linchador» del «pueblo vasco», creando una delirante y peligrosa atmósfera contra el discrepante que luego otros traducen en violencia directa. Esos otros son, además, los pistoleros de sus socios políticos en el Pacto de Estella al que el PNV se aferra para no asumir los riesgos de la democracia y las libertades, es decir, el riesgo de no imponer sus ideas. Es este seguidismo del PNV respecto a ETA el que le hace moralmente corresponsable de sus atentados.

¿Qué hacer con el discrepante?
GERMAN YANKE El Mundo  29 Marzo 2000

Reconozcamos al nacionalismo vasco, cuando tuvo noticia del paquete bomba que había recibido Carlos Herrera, un punto de desconcierto. «No se puede discrepar a través de paquetes bomba», leo en el diario Deia de ayer que dijo Iñaki Anasagasti, que por otra parte condenó el atentado con contundencia. ¿Discrepar? No parece el término más adecuado, al menos si no se tiene un concepto absurdo de la discrepancia. La noticia, en portada, no nombraba a Herrera: «Artefacto explosivo en Amorebieta y carta bomba a un periodista de RNE». Si lo hacía Gara, aunque ninguno de los dos periódicos nacionalistas incluía en sus ediciones de ayer comentario editorial alguno.

Y no porque no se ocupen de los periodistas, que lo vienen haciendo con profusión en los últimos tiempos. A través de comentarios y resúmenes de prensa, y a través de editoriales. Los comentarios, más serios en Gara, con menos gracia en Deia (ya que en este periódico del PNV pretendían tenerla), dibujan una y otra vez a la prensa y los periódicos no nacionalistas como parte de un todo: el aparato del Estado contra el pueblo vasco. Es un planteamiento doblemente burdo pero insistente: el nacionalismo es el pueblo vasco y actúa como su legítimo intérprete, y no hace falta rebatir argumentalmente al discrepante porque se sabe muy bien cuáles son sus intenciones.

Pero el problema no es el de un par de periódicos abonados a la doctrina del victimismo. El problema es haber convertido en parte fundamental de la actual cultura política nacionalista el presentar a la prensa no adicta, al igual que al discrepante político, como enemigos esenciales del País Vasco.

No exagero: el pasado 26 de enero, el PNV anunció que iba a «iniciar las acciones oportunas» contra Carlos Herrera e Isabel San Sebastián, y pedía a los fiscales y a la administración electoral que «no permitiera el linchamiento a que se ve sometido el nacionalismo vasco en particular y también el pueblo vasco». Con recortes de periódicos terminó Arzalluz una campaña electoral trufada de acusaciones contra los malos de la prensa. Fue la campaña en la que hablar de la «Brunete mediática» se convirtió en la gran propuesta pacificadora, y en gesto principal boicotear periódicos e insultar a periodistas.

Para Otegi, todo es cuestión de lógica interna. Otros muestran un punto de desconcierto. «Las bombas las pone ETA. No nos demonicen». Pues empiecen por decirle a ETA y sus cómplices algo distinto de lo que le han dicho estos meses. Reparen en dónde está el enemigo y elijan claramente quién debe callar.

Los nacionalistas y la mayoría absoluta
JAVIER PRADERA El País  29 Marzo 2000

La reunión mantenida la pasada semana por las tres formaciones nacionalistas firmantes de la Declaración de Barcelona -ambicioso programa reivindicativo aprobado en julio de 1998 y ratificado luego por otros encuentros en Vitoria y Santiago- no produjo más novedad que el anuncio de una sesión de trabajo organizada para coordinar los esfuerzos de sus representantes en el Parlamento de Estrasburgo, las Cortes Generales y las Asambleas autonómicas. La propuesta del PNV de emprender una acción conjunta en el Congreso a fin de promover la creación de selecciones deportivas de Cataluña, el País Vasco y Galicia que pudieran competir contra el equipo de España en los campeonatos internacionales fue desechada por el BNG a causa de su carácter folklórico.

Los diferentes tonos y matices de las declaraciones a la prensa de los portavoces nacionalistas al salir de la reunión pueden ser interpretados como síntoma de discrepancias de mayor calado. Xabier Arzalluz expresó su temor a que Aznar utilice la mayoría absoluta en el Congreso como un rodillo; también Xosé Manuel Beiras aludió a los riesgos de una "mayoría totalitaria" del PP. Por el contrario, Duran Lleida puso especial cuidado en subrayar que los firmantes de la Declaración de Barcelona, si bien defienden posiciones comunes sobre asuntos relacionados con la pluralidad nacional del Estado español, no han constituido un frente contra Aznar. Más significativas resultan todavía las actitudes de unos y otros respecto a la próxima sesión de investidura presidencial: mientras los dirigentes del PNV y del BNG se quejan de forma tan amarga como inconvincente por no haber sido llamados a consulta -a diferencia de los nacionalistas catalanes y canarios- para negociar su eventual respaldo al candidato de los populares, CiU sigue calculando los pros y los contras de abstenerse o votar a favor de Aznar en ese pleno.

Las elecciones del 12-M han arrojado un balde de agua helada sobre los propósitos frentistas de algunos firmantes de la Declaración de Barcelona, demasiado acostumbrados a disfrazar sus intereses de partido bajo la sagrada invocación a Cataluña, el País Vasco o Galicia aunque únicamente se hallen respaldados por una minoría de su población. Hay razones más que suficientes para conjeturar que la estrategia concertada de las tres formaciones nacionalistas descansaba sobre un doble supuesto: que las mayorías absolutas pertenecían a un pasado irrepetible y que sólo los nacionalistas estarían en condiciones de completar las combinaciones parlamentarias necesarias para gobernar. De esta forma, el PP y el PSOE, los dos únicos partidos de ámbito estatal con posibilidades reales de ocupar la presidencia del Gobierno (según enseñan los resultados electorales desde 1982 hasta ahora), siempre se verían obligados a contar con el apoyo de uno o de varios grupos nacionalistas para conseguir la investidura de su candidato: en una subasta al alza -de añadidura- caso de no estar demasiado alejados entre sí en número de escaños. La Declaración de Barcelona contiene el inventario común de esas reivindicaciones nacionalistas que los populares o los socialistas deberían satisfacer tarde o temprano para completar su mayoría insuficiente y alcanzar el Gobierno.

Pero el 12-M ha cambiado radicalmente los perfiles de ese futuro imaginario al hacer retroceder la distribución de fuerzas parlamentarias a la desequilibrada situación posterior a la triple victoria en solitario de los socialistas en 1982, 1986 y 1989. De un lado, los votos han desmentido rotundamente la hipótesis según la cual el desigual reparto territorial de los apoyos electorales del PP (especialmente en el País Vasco, Cataluña y Andalucía) le privaría para siempre de la oportunidad de tener mayoría absoluta. De otro lado, el fracasado pacto firmado por el PSOE e IU antes de las elecciones ha introducido una nueva variable -por ahora simplemente teórica- en los cálculos de aritmética parlamentaria para formar Gobiernos de coalición o pactos de legislatura cuando el ganador de las elecciones no obtenga la mayoría absoluta de escaños: esto es, la posibilidad de que la función de bisagra indispensable para completar una eventual mayoría insuficiente de los socialistas pudiera ser desempeñada en un impreciso futuro no por un grupo nacionalista, sino por un partido con implantación electoral en toda España.

Nacionalismo y democracia
JUAN JOSÉ SOLOZÁBAL El País  29 Marzo 2000
Para Agustín Ibarrola, con admiración y afecto

Cada vez me resulta más evidente que los problemas de compatibilidad del nacionalismo con la Constitución proceden no tanto de los presupuestos de ésta, esto es, su condición de marco político de una comunidad, el pueblo español, cuya identidad no se quiere compartir, como de su propio contenido, esto es su condición de norma democrática.

De manera que al final, en su plano más profundo, la enemiga constitucional en el imaginario nacionalista no estaría manifestando tanto una oposición entre dos sujetos políticos, si lo decimos en términos schmittianos, de incompatibilidad existencial irreductible, cuanto una resistencia del nacionalismo vasco, al menos en su prevalente conformación actual, a admitir cabalmente las exigencias de la democracia.

Lo que me pregunto en definitiva es si las resistencias constitucionales del nacionalismo no derivan, sobre todo, de una insuficiente comprensión de la democracia, que es algo más que un sistema político en el que se decide por mayoría para la ocupación de poder y en el funcionamiento de las instituciones, pues se trata de un orden establecido sobre unos fundamentos de libertad, tolerancia y apertura, que son justamente los que caracterizan, más allá de la atribución del poder último a un cierto sujeto político, a la ordenación constitucional española. No hay, es lo que quiero decir, democracia sin constitución, de manera que el funcionamiento del sistema político según la voluntad de la mayoría sea absolutamente libre y sin temor a que se introduzca una tiranía, que no por tener una base más amplia resultará menos injusta y temible que la que pudiese imponer una minoría.

De manera que es importante saber cuáles son esas exigencias del orden constitucional que justifican la regla de la mayoría, esto es, que hacen posible el funcionamiento de las instituciones democráticas, legitimando sus resultados; y después, averiguar por qué el nacionalismo tiene dificultades para asumir tales exigencias, agotando en lo que no deja de ser una parte, sus instituciones, todo el orden democrático o constitucional.

La democracia, si es algo, es un orden político abierto y libre. La primera característica se refiere a las posibilidades del sistema político democrático que no están relacionadas necesariamente con ninguna finalidad o exigencia que no consistan precisamente en asegurar hacia el futuro dichos rasgos de apertura y libertad.

Esto quiere decir que no hay ningún fin político de consecución incuestionable, como, por ejemplo, "la construcción nacional", para la justificación del sistema, y además, que en principio en una democracia la diferencia entre los diversos objetivos de las fuerzas políticas no tiene un significado cualitativo, de modo que per se existan diferencias considerables entre las diversas ideologías políticas. Así, en una democracia no caben planteamientos "redentores" ni resulta aceptable pretender el contraste abismal en su pertinencia entre unas ideologías y otras. La democracia es, por ello, un sistema que excluye el dogmatismo y se basa en el relativismo y el escepticismo.

Ello quiere decir, por tanto, que ningún sector de la población puede presentarse como la "mejor parte", o como la representación auténtica de un pueblo que trascendiese a la sociedad actual en su plural conformación. En efecto, la apertura de la democracia, en cuanto capacidad de una sociedad para decidir sobre su forma política, la libera de ataduras derivadas de patrones o representaciones políticas con vigencia ahistórica y, si se quiere utilizar la expresión, metafísica.

No hay entonces un pueblo o una nación con exigencias impuestas sobre la sociedad democrática: el pueblo actual decide con libertad absoluta y responsable, sobre los requerimientos espirituales a mantener respecto de su pasado y en relación, también, con su futuro. Pero, insisto, sin que esas referencias puedan impedir la decisión democrática y libre de la sociedad vasca actual.

La desdramatización de la democracia que se deriva de la "levedad" de sus orientaciones políticas impide también, frente a lo que quiere el nacionalismo, considerar al sistema político fuente o condición de la felicidad, no ya sólo del individuo, sino del grupo o pueblo. La "felicidad", frente a lo que cree el nacionalismo, es asunto de cada uno: lo que hemos de pedir al Estado es que, renunciando a conseguir nuestra "salvación", no nos cause, utilizando la expresión hobessiana, la miseria, el enfrentamiento y la muerte.

La democracia, además, es un sistema político libre, que necesita de la libertad para funcionar y a la que no puede suprimir para el futuro, aunque sea a través de decisiones de la mayoría. La libertad, o capacidad de autodeterminación política, supone antes de nada la liberación del miedo, esto es, la posibilidad de los ciudadanos de decidir según su propio criterio, sin coacción alguna ni temor a represalias y venganzas.

Es este significado de la libertad como requisito ineludible de la democracia lo que, más allá de su repugnante sentido criminal, no ha captado el nacionalismo en el uso de la violencia política en Euskadi, según se desprende de su actitud frente a la utilización o provecho de la misma.

Sin paz no hay democracia, porque no hay libertad, y la democracia es un sistema que necesita de la libertad para existir y funcionar. Sólo la libertad legitima la voluntad de la mayoría, la hace verdaderamente justa, general, en el sentido roussoniano, pues se trata de una decisión que se ha formado sin imposiciones y que admite su sustitución en el futuro por otra sustentada en una nueva mayoría.

Es entonces, quizás, la contaminación con el dogmatismo y su transigencia con el fascismo lo que complica las relaciones del nacionalismo con la democracia y lo que permite entender de manera más cabal que, como decía al principio, los problemas "constitucionales" del actual nacionalismo vasco, bien mirados, no son sino sus problemas con la democracia.
Juan José Solozábal es catedrático de Derecho Constitucional en la Universidad Autónoma de Madrid.

El paquete enviado a Carlos Herrera llevaba 250 gramos de dinamita robada en Francia
JORGE A. RODRÍGUEZ, Madrid El País  29 Marzo 2000

ETA cargó con 250 gramos de la dinamita robada en septiembre pasado en Plevin, en la Bretaña francesa, la caja de puros Montecristo número 1 convertida en bomba con la que intentó atentar el lunes contra el periodista de Radio Nacional Carlos Herrera, según indicaron ayer fuentes de la lucha antiterrorista. El artefacto estaba dotado con seis células fotoeléctricas dispuestas para activar el explosivo con la luz cuando el locutor sevillano retirase el papel de regalo de color rojo opaco que envolvía la caja. Herrera salvó la vida porque el mecanismo falló, agregaron los citados medios, que no dudan en atribuir a ETA la tentativa de asesinato.

El paquete fue entregado a un mensajero en el barrio de Sevilla el pasado día 24 por un hombre de unos 30 años y 1,80 de estatura, según la primera descripción ofrecida por el conductor del furgón. La bomba, protegida con un sobre acolchado con remite falso de "un fósforo de Carlos Herrera", estuvo en los almacenes centrales de Seur en Sevilla hasta el lunes por la mañana, cuando fue entregado. La dirección del remitente y los datos consignados en el albarán de envío se han comprobado falsos

La caja de puros, de 25 unidades, tenía en su interior la dinamita dentro de una bolsa, conectada por cables a dos detonadores. El explosivo "tiene la misma consistencia y aspecto del robado en Francia", explicó el ministro del Interior en funciones, Jaime Mayor Oreja. Los detonadores estaban conectados a las seis células fotoeléctricas, cuyos sensores salían de la caja por otros tantos agujeros. La bomba se completaba con dos pilas para activar los mecanismos.

La caja estaba recubierta con el papel rojo opaco para impedir una explosión fortuita. Herrera declaró el mismo lunes que llegó a abrir una de las hojas de este envoltorio. En este sentido, Jaime Mayor Oreja agregó que este intento de atentado "no lleva a concluir que hay un comando estable de ETA en Andalucía". No obstante, un paquete de similares características fue hallado en el piso en el que fue detenido el comando Andalucía que asesinó al concejal sevillano del PP Alberto Jiménez Becerril y a su esposa, Ascensión García. La policía también encontró artefactos muy parecidos en 1996, en el registro de un piso franco de ETA en la calle del Doctor Fleming de Madrid y en la vivienda de la calle Prim de Bilbao localizada a finales de enero pasado tras la desarticulación parcial del comando Vizcaya.

"Es obra de un experto, muy sofisticado, por lo que pensamos que el artefacto ha podido ser elaborado en Francia y trasladado luego hasta Sevilla, porque dudamos de que tengan gente allí especializada en bombas", indicaron ayer fuentes policiales. Éstos medios descartaron en principio que este envío sea el preludio de una oleada de paquetes bomba.

El artefacto contra Herrera contenía 250 gramos de la dinamita robada en Francia  
MADRID. ABC   29 Marzo 2000

El paquete bomba enviado por ETA al periodista Carlos Herrera contenía 250 gramos de dinamita, que, según los primeros análisis, procede del robo de Plévin. Además, el artefacto tenía seis células fotoeléctricas similares a las halladas al «comando Vizcaya». Sobre el etarra que entregó el envío, la Policía, de momento, sabe que tendría unos 30 años y 1,80 metros de estatura.  

Medios de la lucha antiterrorista, pese a que reconocen que cuenta con pocos datos sobre el atentado que ETA planeaba llevar a cabo contra el periodista Carlos Herrera, creen, de momento, que la banda no tiene un «comando» estable en Sevilla. Por ello, sospechan que el envío del artefacto fue obra de un terrorista que se trasladó ex profeso a la ciudad para cometer la acción y que traía la bomba preparada, a falta de colocarle las pilas. Sobre este individuo, la Policía sólo cuenta con los datos aportados por el empleado de Seur que recogió en la calle el paquete destinado al periodista. Según su testimonio, el terrorista sería un hombre de unos 30 años y de 1,80 metros de estatura, sin que haya podido precisar si el acento de su voz corresponde al de un andaluz.

El etarra, para hacer el envío, facilitó la dirección de una calle situada en la zona este de Sevilla y un nombre que no corresponde con ninguna de las personas que viven en ese inmueble. Para avanzar en la investigación, agentes policiales se han trasladado a Sevilla para realizar un retrato robot del sospechoso.

El artefacto, que iba camuflado en una caja de puros envuelta en un papel opaco de color rojo, contenía 250 gramos de dinamita, cantidad suficiente para matar a una persona. Según los primeros análisis, el explosivo puede proceder del robado en Plévin, Además, estaba integrado por dos detonadores conectados a tres pilas y un temporizador, así como por seis células fotoeléctricas. Según el informe de los Tedax, la carga podría haberse activado por el temporizador o por las células fotoeléctricas al ser abierta la caja y entrar en contacto con la luz.

Estas células son semejantes a las encontradas en el piso que el «comando Vizcaya», desarticulado el pasado mes de enero en Bilbao, tenía en la calle Prim, en el que se halló un arsenal de armas y explosivo. Artilugios similares fueron también localizados en la vivienda que el «comando Madrid» poseía en la calle Doctor Fleming y en el ocupado en Sevilla por el «comando Andalucía».

El envío de la bomba se produce casi veinte días después de que fuera descubierto un taller electrónico, cerca de Bayona, en el que la banda fabricaba artefactos y almacena explosivos. Aunque fuentes policiales sospechan que la bomba dirigida contra Herrera puede proceder de Francia, las investigaciones realizadas hasta el momento no han permitido aclarar si pudo haber sido confeccionada en el mencionado taller, del que era responsable Juan Carlos Iglesias Chouzas, a quien se le situaba en el «aparato de logística» junto a Benito Fermín Vergara, «Demonio», que consiguió huir de la casa de Pau (Francia), donde fueron detenidos tres etarras que participaron en el robo de dinamita de Plévin.

Iturgaiz arremete contra Anasagasti y Atutxa
El Mundo  29 Marzo 2000

MADRID.- El presidente del PP vasco, Carlos Iturgaiz, señaló ayer que cuando dirigentes del PNV, como el portavoz parlamentario Iñaki Anasagasti, o el presidente del PNV de Vizcaya, Javier Atutxa, utilizan «medios de comunicación nacionalistas» -en referencia a Deia- para «cargar las pilas contra los periodistas con nombres y apellidos, como ha sido Carlos Herrera», siguen dando «argumentos» para que «luego ocurran estas desgracias».

De esta forma, Iturgaiz se refería al paquete bomba remitido ayer a Herrera, un hecho que calificó de «nuevo ataque a la libertad de expresión por parte de ETA».

«Hay políticos que siguen viviendo en la irracionalidad y que dan argumentos, como Atutxa y el propio Anasagasti, que se han dirigido a los medios de comunicación de índole nacional como la "Brunete mediática"», criticó Iturgaiz en declaraciones a la Cope.

A su juicio, el PNV y el lehendakari, Juan José Ibarretxe, tienen que reflexionar porque «vuelven a tener una prueba más para abandonar Estella».

«Han querido matar a Carlos Herrera, y el PNV no puede estar ni un segundo más dando cobertura política a estos caballeros», agregó. Para Iturgaiz, este hecho y el ataque al inmueble donde reside una hermana de un ex concejal del Partido Socialista, en Amorebieta, siguen demostrando que «el que no tiene el pasaporte de Estella, está en el punto de mira de los asesinos» de ETA.

PP y PSOE pactan en Álava para emprender «el cambio que necesita esta Comunidad»  
VITORIA. J. J. Saldaña ABC  29 Marzo 2000

El PP y el PSOE cerraron ayer en Vitoria un pacto de gobierno como alternativa a los gobiernos nacionalistas en el País Vasco. El acuerdo tiene como objetivo frenar al PNV e iniciar desde Álava el «cambio» que necesita el País Vasco para recuperar «los valores éticos y morales», según el responsable del PSOE en este territorio, Javier Rojo, y permitirá al PP gobernar con mayoría absoluta.

En virtud del acuerdo, el PP, que gobernaba en minoría la Diputación de Álava y el Ayuntamiento de Vitoria con el insuficiente apoyo de Unión Alavesa, tendrá mayoría absoluta. El pacto contempla la aprobación de los presupuestos, previa negociación, así como del resto de normas forales que tengan como objetivo frenar desde Álava al nacionalismo, según indicó el sustituto de Fernando Buesa al frente del partido en esta provincia.

El también senador socialista destacó que «es importante que la sociedad vea que por encima de lo material están los valores que representamos el PP y el PSOE, porque detrás nuestro está el dolor, la indignación, y la ilusión y ganas de cambiar esta sociedad». De ahí que Rojo manifestara que esta decisión se ha tomado «sin ningún complejo», porque en el País Vasco hay «puntos en común fundamentales», ya que «nos une la defensa de las libertades, por encima de los presupuestos» o de los debates normales en una sociedad «normalizada».

FRUTO DE LA VOLUNTAD POPULAR
Debido a la colaboración entre estas dos formaciones, que suman en Álava 120.000 votos frente a los 42.000 de los nacionalistas, el PNV perderá mañana el control en la Caja Vital, con lo que populares, socialistas y foralistas ponen fin, de momento, al sueño de un banco público vasco, entre otros de los proyectos nacidos del frente nacionalista.

El vicesecretario de los socialistas alaveses, Javier Rojo, justificó el acuerdo entre estas dos formaciones antagónicas en los últimos resultados electorales —600.200 votos a favor de la Constitución y el Estatuto, frente a 420.000 votos en contra, en el conjunto del País vasco—, pero sobre todo en «la pérdida de los valores éticos y morales» en la Comunidad. «Es necesario que PNV pase a la oposición en el medio plazo porque en Euskadi hace falta un cambio para recuperar los valores éticos y morales que están por los suelos», afirmó.

Los socialistas «nunca vamos a estar con Otegi y con lo que representa, hasta que no pidan perdón a esta sociedad y le digan que son parte de ese mundo despreciable» que es ETA, manifestó Rojo, que denunció cómo, mientras se degrada la libertad, «algunos dirigentes políticos permanecen mudos, miran para otra parte y no asumen su responsabilidad».

Rojo subrayó que «vienen aires de cambio con tanta fuerza que a algunos les da miedo someterse a mociones de confianza», y añadió que «el Gobierno vasco está muy por debajo de las responsabilidades por las cuales fue elegido y cada día representa menos».

«SOCIEDAD SIN LIBERTADES»
Ante esta situación, emplazó a Ibarretxe a reconocer que «ha fracasado» y al PNV a asumir su responsabilidad porque «después de 22 años de gobierno, esta sociedad está peor en libertad porque no la ha sabido hacer, no lo ha podido hacer o no lo ha querido hacer. Hoy hay muchos mas ciudadanos que tienen que ir blindados con policías», apostilló. En este sentido, Rojo animó a Ibarretxe para que, si no piensan rectificar, nombren al dirigente batasuno Arnaldo Otegi «vicelendakari de este gobierno para saber quien está dirigiendo este país, porque hoy hay un gobierno vergonzante de coalición».

Rojo se mostró convencido, al igual que el diputado general de Álava y presidente del PP en este territorio, Ramón Rabanera, de que «Guipúzcoa y Vizcaya seguirán nuestros pasos en el medio y largo plazo».

Por su parte, Rabanera agradeció la «generosidad» del PSOE al apoyar desde fuera la gobernabilidad de las instituciones alavesas, y se mostró confiado en que el pacto se extenderá hasta el final de la legislatura actuando de forma leal.

MANTENERSE EN LA OPOSICIÓN
Por su parte, la totalidad de los integrantes del grupo parlamentario socialista, a excepción de Nicolás Redondo, constataron ayer que el PSE-EE no va a modificar su actual estrategia de oposición al Ejecutivo vasco, tras una larga reunión en la que se analizó la estrategia de los socialistas en el Parlamento de Vitoria. En confirmación de esta línea de oposición, el portavoz socialista Rodolfo Ares presentó una interpelación al lendakari en la que se pide que explique cómo va a gobernar en minoría y se va a tomar alguna decisión para recomponer la actual situación minoría.

La deuda de la televisión y la radio catalanas se dispara a 105.000 millones
El director general insta al Parlamento autonómico a asumir la liquidación
TERESA CENDRÓS, Barcelona El País  29 Marzo 2000

Miquel Puig, desde hace un mes director general de la Corporación Catalana de Radio y Televisión (CCRTV) -que administra TV-3 y Catalunya Ràdio-, admitió ayer en el Parlamento catalán que los medios audiovisuales de la Generalitat arrastran una deuda de 105.000 millones de pesetas. Puig se comprometió a no incrementar dicha cifra en este ejercicio, pero pidió a la Cámara autonómica que asuma el endeudamiento acumulado.

En su primera comparecencia ante la comisión parlamentaria de control de la CCRTV, el director general dijo que sería "ingenuo" por parte de su departamento el plantearse abordar la liquidación de la deuda histórica de la televisión y la radio autonómicas. "El Parlamento debe darnos una solución", dijo a los diputados. La deuda de los medios audiovisuales de la Generalitat ha registrado en los últimos cuatro años un incremento espectacular: ha pasado de 44.961 millones en 1996 a los 105.000 millones en que se encontraba a finales de 1999.

Desde el organismo que agrupa a la radio y la televisión catalanas se ha venido justificando esa tendencia ascendente en función del modelo de financiación pública de TV-3 y Catalunya Ràdio adoptado en los últimos años por el Gobierno de Jordi Pujol, mediante avales para la consecución de préstamos en lugar de la subvención directa.

Puig aprovechó el foro parlamentario para anunciar que este año el Ejecutivo autonómico ha modificado aquel planteamiento. La subvención que dicho organismo recibirá en el actual ejercicio se eleva a 18.829 millones de pesetas, casi un 40% del presupuesto, que suma 48.029 millones. Los ingresos previstos por publicidad suben a 20.000 millones. "Preferiría anunciar que la deuda va a disminuir, pero lo único que puedo garantizar es que no aumentará", dijo Puig a los diputados.

El director general dejó claro que, a efectos económicos, su primer año al frente de la CCRTV es una etapa de tránsito, durante la cual efectuará "un diagnóstico" encaminado a lograr, a partir del año 2001, un contrato-programa con la Generalitat que asegure la financiación pública de los medios audiovisuales autonómicos. Puig apuntó que juzga imprescindible el citado contrato-programa. Y reiteró una promesa hecha antes al consejo de administración de la CCRTV: "Si no lo consigo , dimitiré".

Para convencer a la Generalitat de que es necesario este sistema de financiación estable, TV-3 y Catalunya Ràdio deben demostrar que son "eficaces". Y especificó que se refería concretamente a que han de captar más audiencia -el mes pasado, TV-3, con un 21,5% de cuota, fue la segunda cadena más vista en Cataluña después de Antena 3, que obtuvo un punto más- y abaratar costos .

Aunque sea en castellano
"Actualmente", aseguró el director general, "nuestros costes son más caros que los de cualquier televisión española, sea pública o privada". Y abundó: "Tenemos demasiada plantilla y demasiado talento para tan poca audiencia".

Una de las maneras que se le ha ocurrido a Puig de reducir costos es el incremento de la producción propia -"aunque sea en castellano"- y vender los productos a terceros. También recordó el director general que, además del ajuste económico, tiene entre manos otro asunto: probar a la Comisión Europea que los medios públicos catalanes precisan la doble financiación (subvenciones y publicidad). Para ello, habrá de convencer a Bruselas de que se trata de un servicio público con una oferta -íntegramente en lengua catalana- que el sector privado no satisface.

Los portavoces de todos los grupos parlamentarios dieron un voto de confianza al director general, de quien alabaron el "estilo". Sólo hubo una intervención que incomodó a Puig. Desde las filas socialistas, Joan Ferran le recordó que sería bueno el relevo del equipo directivo de TV-3 y Catalunya Ràdio. "Les pido que respeten la facultad sagrada del director general de hacer su equipo. Creo además que de este tema no deberíamos hablar", zanjó Puig, cuyo nombramiento se hizo previo consenso político.

Un edil socialista de Basauri dimite por el clima de violencia
A.G, Bilbao El País  29 Marzo 2000

Un edil socialista vasco ha dejado su cargo hastiado de la situación de violencia e indefensión que viven los electos no nacionalistas en Euskadi. El concejal del PSE en el Ayuntamiento de Basauri (Vizcaya) Iñaki Gurtubay, de 45 años, presentó ayer su dimisión ante el pleno municipal debido a lo que él mismo calificó de "amenaza global" a la que están "sometidos todos los demócratas".

En su último pleno como representante del PSE en Basauri, el ya ex concejal denunció la "frustración general que existe en la sociedad vasca" y la "falta de ilusión" que ha calado en la ciudadanía tras la vuelta de ETA a los atentados.

Gurtubay, médico de profesión y padre de dos hijos, destacó al término de la sesión plenaria que entre los electos del País Vasco "existe una situación en la que tienes que valorar a tu familia, tus amistades, tu trabajo y otras circunstancias personales" para continuar como concejal.

Fuentes socialistas indicaron que el concejal dimisionario había comunicado la semana pasada al partido la decisión hecha pública ayer, argumentando que dejaba la política porque no podía compaginar su profesión con el trabajo en el municipal, al tiempo que vinculaba su dimisión con el clima de violencia que soportan los cargos electos constitucionalistas.

Recientemente se han producido en este municipio vizcaíno varios hechos de violencia callejera y diversas fuentes han apuntado que los violentos han realizado algún tipo de control y seguimientos de varios concejales no nacionalistas.

Pese a todo, el representante socialista, que se definió a sí mismo como un "vasco por todos los costados", indicó que en ningún momento ha sentido temor al ejercer como corporativo en el Ayuntamiento de Basauri. "Pese a que dejo mi cargo", aseguró, "sigo siendo un objetivo, como lo son los ex concejales socialistas, sus hermanas o cualquier vecino", en alusión al atentado que tuvo lugar el lunes en Amorebieta contra un familiar de un ex edil del PSE en ese municipio.

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