AGLI

Recortes de Prensa    Domingo 2  Abril  2000
#Grupos parlamentarios
Z. RANA La Estrella 2 Abril 2000

#Arzalluz, salvado in extremis por la estrella de la radio
PEDRO J. RAMIREZ El Mundo 2 Abril 2000

#EL PNV PIERDE UNA CAJA VITAL
Editorial El Mundo 2 Abril 2000

#Lanzan ocho cócteles molotov contra la vivienda de un concejal del PP en Santurce
BILBAO.. I. S. ABC 2 Abril 2000

#Sufre la amputación de tres dedos al explotarle un cóctel molotov en las manos
AGENCIAS El Mundo 2 Abril 2000


Grupos parlamentarios
Z. RANA La Estrella 2 Abril 2000

La mayor novedad, cuando la próxima semana se constituyan las nuevas Cortes, será la aparición en el Congreso de un grupo parlamentario nuevo: el del Bloque Nacionalista Galego (BNG). Un fraude de ley.

El reglamento de la Cámara establece que, para formar grupo parlamentario, hacen falta cinco diputados electos. El BNG sólo consiguió tres en estas últimas elecciones, pero el PNV -también firmante de la Declaración de Barcelona- tiene siete y le prestará a los gallegos los dos que le "sobran" para que puedan evitar la mezcolanza del grupo mixto.

La chapuza es formalmente legal, pero traiciona la voluntad de los votantes vascos -ese plan de socorro a otros nacionalistas no estaba en el programa del PNV- y a los gallegos, que eligieron lo que eligieron y no otra cosa. De ahí a que los grandes partidos se subdividan con grupos diversos, para secuestrar para sí la junta de portavoces o las intervenciones en plenos y comisiones, sólo hay un paso.

La democracia, que es sólo un instrumento para vivir en libertad, se queda en nada cuando se matizan sus formas con la astucia y la triquiñuela. El "voto con traspaso" que, a medias, se inventan el PNV y el BNG, es, de hecho, un desprecio a las formas. No es democrático.

Arzalluz, salvado in extremis por la estrella de la radio
PEDRO J. RAMIREZ El Mundo 2 Abril 2000

Pudo haber sido una muerte política horrible. Más de un cuarto de siglo de militancia democrática hecho jirones por el estallido de una caja de puros. Todo un currículum jalonado por los grandes debates constitucionales, importantes victorias en las urnas e inteligentes acuerdos a diestra y siniestra, convertido en trizas por la activación de un detonador a través de una célula fotoeléctrica. Xabier Arzalluz nunca agradecerá bastante a Carlos Herrera esa reticencia que en el último segundo le hizo desistir de rasgar el envoltorio del paquete-bomba que tenía entre las manos. Hubiera bastado un paso adelante más, un gesto final de campechana resolución y ¡plaf!, adiós aita, agur jaunak, good bye burukide supremo.

Carlos Herrera estaría ahora haciendo doblete con Antonio Herrero en las algodonadas mañanas del paraíso, pero el líder del PNV habría pasado a la Historia como el inductor del asesinato de un periodista de enorme popularidad. Un ocaso terrible, sobre todo si tenemos en cuenta -y de eso no me cabe duda alguna- que Xabier Arzalluz nunca ha deseado que Carlos Herrera o cualquier otro de nosotros fuéramos asesinados. Pero la responsabilidad hubiera sido suya -será inequívocamente suya si alguna vez sucede- en la medida en que se presta a formar parte del macabro silogismo enunciado en nombre de ETA por su delegado político Arnaldo Otegi.

Siendo las premisas que «los medios de comunicación no son neutrales» y que «ETA existe» como un vengativo Dios de los Ejércitos; siendo el corolario que «ETA se cree en disposición de condicionar a los medios» asesinando periodistas, la cuestión clave es quién señala a las víctimas. Cuando se ha tratado de policías, guardias civiles o militares, a las víctimas las señalaba su uniforme; cuando se ha tratado de dirigentes o militantes del PP o del PSOE, era su carné de afiliado o su cargo público; cuando los elegidos eran supuestos narcotraficantes, las denuncias de asociaciones de vecinos u otros colectivos ponían las cruces sobre la frente de los reos; en el caso de los periodistas la infame tarea de repartir estigmas está siendo asumida por el PNV.

¡Claro que los burócratas nazis que colocaban las estrellas amarillas sobre la ropa de calle de los judíos no pueden ser técnicamente acusados de su posterior deportación y exterminio en las cámaras de gas! Pero su culpabilidad ante la Historia es tan flagrante que desde el cubo de la basura al que les ha arrojado la conciencia universal sólo son capaces de balbucear que ellos no sabían lo que estaba sucediendo. La única diferencia es que si siguen por su actual camino a Arzalluz y los suyos ni siquiera les quedará la coartada de la ignorancia.

Como Antonio dice de Bruto y Casio en el elogio fúnebre de César, vaya por delante que pienso que Arzalluz «es un hombre honrado», que Egibar «es un hombre honrado», que Anasagasti -cómo no- «es un hombre honrado», incluso que Javier Atutxa «es un hombre honrado». Pero son estos hombres honrados quienes día tras día van señalando el camino que recorrerán los puñales destinados a partir el corazón de algunos de los mejores ciudadanos de Roma. Como ayer nos recordaba con precisión hemerográfica Isabel San Sebastián, ellos no se andan por las ramas del debate aristotélico. Ellos acusan a los periodistas que les incomodan -a Carlos Herrera entre ellos- ni más ni menos que de «insultar, vejar y linchar... al pueblo vasco». Y lo hacen desde la campanuda solemnidad de sus documentos oficiales.

¿De qué pueden sorprenderse entonces? ¿Qué imprevisión pueden alegar ante el automático funcionamiento del resorte de todos conocido? Para el brazo armado de sus aliados políticos -el ángel exterminador que cuando de noche recorre espada en mano la ciudad siempre respeta las moradas de los elegidos por Sabino- los pesos y medidas están claros: si has «insultado al pueblo vasco» te quemamos la casa con tus hijos dentro; si has «vejado al pueblo vasco» te reventamos las manos, las tripas y los testículos con una caja de dinamita; si has «linchado al pueblo vasco» te pondremos un coche-bomba al lado de casa o camino del trabajo para que lo único que quede de ti y de quien te acompañe sean restos descuartizados esparcidos por cientos de metros a la redonda.

Esto es lo que Arzalluz y los suyos legitiman al no abandonar el Pacto de Estella: un espacio en el que descuartizar a seres humanos y esparcir sus restos por cientos de metros a la redonda no tiene otro coste político que unas medidas cosméticas ni mayor sanción social que la de los comunicados de condena para cubrir las apariencias; un territorio en el que el alucinógeno de la mitología «nacional» ofusca la vigencia no ya del imperio de la ley sino de las propias normas de la razón, dando poco menos que carta blanca al puñado de psicópatas que hubiera revuelto su cubata de celebración con las falanges sanguinolientas del dedo meñique de Carlos Herrera.

No es casual que el cerril equipo dirigente del PNV tenga crecientes dificultades con la totalidad de los medios de comunicación que no pagan o subyugan. Es Arzalluz y no Mayor Oreja quien está teniendo la insólita habilidad de poner de acuerdo a EL MUNDO y «El País», a la Ser y la Cope, a Tele 5 y Antena 3, a «ABC» y «El Periódico», a «La Razón» y «La Vanguardia», al Grupo Correo y el Grupo Voz. El hecho de que el PNV tenga que mantener en el ámbito de la prensa escrita una antigualla como el «órgano del partido» y ejerza sobre ETB un control mucho más férreo que el de ningún otro gobierno sobre su televisión pública, es una patética muestra de la soledad en que le ha dejado su nueva estrategia y de la inseguridad que sienten sus rectores ante el contraste intelectual en una sociedad abierta.

Si tuvieran dos dedos de boina sobre la sesera de su infinita soberbia, Arzalluz y los suyos deberían atender las señales de alarma que se les encienden por doquier. Están las manifestaciones de dirigentes históricos como un José Angel Cuerda, un Emilio Guevara o un Mitxel Unzueta que advertía en un muy atinado artículo que si el nacionalismo vasco no se adapta a la «sociedad de redes» en la que Internet acabará con todo tipo de fronteras étnicas, lingüísticas o culturales, pronto quedará relegado a un fenómeno minoritario de tipo nostálgico y arraigo rural. Están los sucesos de Alava donde tanto en el plano institucional como en el ámbito socioeconómico de la Caja Vital se ha consolidado una mayoría alternativa que aleja a un segundo territorio histórico no ya de toda veleidad soberanista, sino de la propia idea de Euskalherria. Y están sobre todo los resultados del 12-M que ecuánimemente examinados no pueden sino preludiar una derrota nacionalista en unas próximas elecciones autonómicas a las que el PNV concurra con el lastre de su alianza con EH.

Pero en el caso de que la inteligencia política sea algo ya fuera de su alcance, Arzalluz debería reaccionar por un instinto básico de autoprotección. Está jugando a la ruleta rusa y no siempre va a tener tanta suerte como el pasado lunes. Que no le quepa la menor duda -ya que el espíritu de Ermua le provoca tantas pesadillas- que si los amigos de sus amigos hubieran mandado a Herrera, Carlos para el otro barrio, en cuestión de horas el cadáver insepulto por los siglos de los siglos habría sido el suyo. pedroj.ramirez@el-mundo.es

EL PNV PIERDE UNA CAJA VITAL
Editorial El Mundo 2 Abril 2000

La Plataforma por la Pluralidad, apoyada por PP, PSOE y UA, consiguió el pasado jueves en Vitoria hacerse con el control de Caja Vital: logró 10 de los 17 consejeros y decidirá en la elección de su presidente, que será el independiente Pascual Jover. Con ello, el PNV pierde el último resorte de poder importante en Alava (en esta caso económico, aunque dependiente de las instituciones políticas) después de que las urnas le obligaran a abandonar el gobierno de la Diputación y del Ayuntamiento de Vitoria.

Esta pugna política trasladada a una entidad financiera revela gráficamente la necesidad de reformar las cajas de ahorro mediante procedimientos que las liberalicen y garanticen su independencia del poder político. Pero, de momento, los partidos constitucionalistas han logrado evitar, además del clientelismo del que el PNV hacía gala desde la entidad de ahorro, un sometimiento aún mayor a la política. Para conseguir los votos necesarios en la asamblea de la Caja Vital, el PNV pactó de nuevo con EH aceptando situar a la caja dentro del proyecto de «construcción nacional», convirtiéndola en un instrumento al servicio de las aspiraciones del Pacto de Estella. La inesperada abstención del sindicato ELA, enfrentado con el Gobierno vasco por su política laboral, sirvió para que la Plataforma ganara las elecciones.

Desde luego, Caja Vital responderá mejor ahora a los intereses y a la voluntad de los alaveses. Y, al mismo tiempo, se inicia con este acuerdo de los partidos no nacionalistas una colaboración que puede extenderse a otras provincias y otras instituciones. El nacionalismo, que fue minoritario el 12-M, puede verse abocado a la oposición en breve plazo. Desde el jueves, ha visto volatilizarse el proyecto, tan megalómano como intervencionista, de constituir un Banco Público Vasco a partir de las tres cajas de ahorro vascas. Y no será, por mucho que se repita desde las filas de Estella para mantener vivo una suerte de país inexistente, por imperativo centralista, sino por los votos de los ciudadanos vascos.

Lanzan ocho cócteles molotov contra la vivienda de un concejal del PP en Santurce 
BILBAO.. I. S. ABC 2 Abril 2000

La presión contra los concejales de las fuerzas políticas constitucionalistas en el País Vasco continuó ayer, cuando cuatro individuos lanzaron ocho cócteles molotov contra la vivienda del edil del PP de Santurce Celestino Urdiales. PP y PSE llamaron la atención sobre la falta de libertad con la que se vive en el País Vasco y pidieron al PNV que «rompa sus lazos con HB».

A las cuatro y cuarto de la madrugada de ayer, cuatro individuos, dos de ellos encapuchados, lanzaron ocho cócteles molotov contra la vivienda del concejal del PP de Santurce Celestino Urdiales, quien en ese momento dormía, igual que su mujer y su hijo. Aunque había recibido ya numerosas amenazas, e incluso había sido atacada con anterioridad una sala recreativa que regentaba su hijo, lo primero que pensó al despertarle la explosión fue que se trataba de un terremoto. «Sentí unos estallidos -explicaba-, y pensé que era un terremoto porque noté que se caía la lámpara de la sala». Instantes después descubrió que la persiana estaba ardiendo.

Tres de los ocho cócteles lanzados por los proetarras impactaron en el cuarto piso, donde reside el concejal del PP, en la calle Sardinera Aurora Pérez de Vélez, otro caía en el balcón del piso inferior y el resto no llegó a su destino. El ataque no causó daños personales, aunque sí provocó destrozos, además de en la persiana, en uno de los balcones.

Tras el atentado, Celestino Urdiales afirmó que seguirá trabajando para el PP en Santurce, y recordó así las amenazas que precedieron al ataque: «Ayer (por el viernes) me pusieron unos carteles cerca de casa, diciendo que lo pagaría muy fuerte. Que los presos lo están pasando muy mal, y que yo era el culpable. ¡Fíjense -exclamaba-, un concejal de un pueblo de cincuenta mil habitantes!»

El alcalde de Santurce, el socialista Javier Cruz, ha convocado para hoy una concentración silenciosa para rechazara el ataque, que consideró un «atentado contra la libertad» y un intento de acallar la voz de un demócrata». Se preguntó hasta cuándo habrá que seguir soportando la violencia y dijo que «mientras el nacionalismo democrático no comprenda que la violencia hecha ideología genera un abismo social y moral que resulta imposible de salvar tratando de satisfacer políticamente las demandas radicales, será imposible alcanzar un escenario sin violencia».

El portavoz del PP vasco, Leopoldo Barreda, mostró su solidaridad al concejal atacado y pidió al PNV que «rompa los lazos que mantiene con HB, una coalición -dijo- que se niega a condenar estos atentados contra la vida y la democracia». El PNV condenó también el ataque y pidió a las juventudes nacionalistas radicales que reflexionen sobre lo que está consiguiendo la violencia callejera. El dirigente del PNV Iñigo Urkullu dijo que la violencia callejera está convirtiendo a una parte de la juventud vasca en «marginal y desarraigada».

Sufre la amputación de tres dedos al explotarle un cóctel molotov en las manos 
AGENCIAS El Mundo 2 Abril 2000

VITORIA .- Esta noche la violencia callejera ha vuelto ha hacer mella en las calles de Vitoria. En esta ocasión los disturbios se han saldado con las amputación de tres dedos de una mano de un joven de 19 años, al parecer por el estallido de un cohete. Además, durante los disturbios han sido atacadas con 'cócteles molotov' la Subdelegación del Gobierno, una compañía de seguros y varias patrullas de la Ertzaintza.

El joven herido, que podría estar implicado en los disturbios, es vecino de la localidad vizcaína de Getxo y permanece ingresado en el Hospital de Santiago, de la capital alavesa, bajo custodia de la Ertzaintza.

Los sucesos se iniciaron sobre las 00.25 horas de la madrugada, cuando grupos de encapuchados atacaron con artefactos incendiarios la sede de la Subdelegación del Gobierno en Alava y una sucursal de una compañía de seguros. El fuego afectó a una garita de la Subdelegación y fue apagado por agentes de la Guardia Civil que custodian la sede. La fachada de la oficina de seguros también quedó dañada por efecto de los cócteles molotov.

Alertada la Ertzaintza de estos incidentes, y cuando patrullas de este cuerpo se dirigían a la zona, los agentes se encontraron con vehículos cruzados y barricadas, que habían sido levantadas en la calle Francia. Las patrullas de la Policía vasca también fueron atacadas con artefactos incendiarios, por lo que los agentes tuvieron que hacer uso de material antidisturbios para dispersar a los atacantes.

Una vez dispersados, los autores de los hechos desaparecieron entre las numerosas personas, en su mayoría jóvenes, que a esas horas se encontraban en la zona del casco viejo de Vitoria. Concluidos los incidentes, la Ertzaintza encontró en la calle varios cócteles molotov, así como cohetes, lanzaderas y guantes de látex.

Según la Ertzaintza, estos sucesos podrían haber tenido su detonante en unos incidentes registrados durante la tarde de ayer en un colegio público de Vitoria, que habían sido ocupado por un grupo de personas del "entorno radical" y que fue desalojado por agentes de la Policía vasca. La Ertzaintza identificó a una veintena de personas que habían accedido al colegio Eulogio Gómez tras romper los cristales de las ventanas, y posteriormente las desalojó del centro.

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