AGLI

Recortes de Prensa    Lunes 3  Abril  2000
#Arzalluz
ERASMO El Mundo 3 Abril 2000

#Aparato mediático
Editorial ABC 3 Abril 2000

#Una valiente apuesta estratégica de los socialistas vascos
IMPRESIONES El Mundo 3 Abril 2000

#Teoría ilustrada del País Vasco  
JOSÉ MARÍA ORTIZ ABC 3 Abril 2000  

#Los invulnerables
FEDERICO JIMENEZ LOSANTOS El Mundo 3 Abril 2000

#Diez años es mucho  
IGNACIO SÁNCHEZ CÁMARA ABC 3 Abril 2000

#La paz no amaneció para el PNV
Lorenzo Contreras La Estrella 3 Abril 2000

#La Ertzaintza decomisa 150 bombas y cohetes tras una noche de violencia radical en Vitoria
E.AZUMENDI/E.LARRAURI, Vitoria/Bilbao El País 3 Abril 2000

#Veinte pro-etarras de Guecho provocan incidentes en Vitoria con cócteles-molotov 
 BILBAO. I. Souto ABC 3 Abril 2000

#Sospechosa 'lusofonía'
ANTONIO TABUCCHI El País 3 Abril 2000

#La Ertzaintza oculta información de ETA a Interior 
 MADRID. J. Pagola / D. Martínez ABC 3 Abril 2000

#Manifestaciones contra la violencia callejera
El Mundo 3 Abril 2000

#España en Internet 
Camilo José Cela Nobel de Literatura La Estrella 3 Abril 2000

#República y filosofía
EDUARDO HARO TECGLEN El País 3 Abril 2000

#No tocar la Constitución
Pablo Sebastián La Estrella 3 Abril 2000

#Esta semana se funda el Instituto Castellano de la Lengua para fomentar el correcto uso del español
Efe Burgos La Estrella 3 Abril 2000





Arzalluz
ERASMO El Mundo 3 Abril 2000

Exégesis del proceso: tras la crucifixión de Miguel Angel Blanco, océanos de manos blancas inundan España. Hecho. La Ertzaintza, Protección Civil, la Lehendakaritza, el Buru Batzar, no dan a basto. Hecho. Su remedio: la mancha blanca, con otra negra se quita. Mas su alivioluto no satisfizo a los coadjutores de la muerte. ¿Qué hacer? Loyola revisitado: en tiempos de turbación, hacer mudanza.

Aparato mediático
Editorial ABC 3 Abril 2000

LA estrategia etarra de socializar el «conflicto» vasco se ha extendido a los medios de comunicación, que han pasado de vivir bajo la vigilancia intimidatoria de la banda terrorista y de sus grupos de apoyo a sufrir directamente las consecuencias de no secundar los postulados nacionalistas. Como sucede con todas sus víctimas, ETA ha convertido a los medios de comunicación no afines en verdugos de la conciencia nacional vasca, y nada hay más grave para un nacionalista etnicista que poner en duda sus dogmas, por atávicos que éstos sean. Tan grave es la afrenta, que la discrepancia de los medios no se enmarca en la libertad de expresión, sino que se recibe como un acto de colaboracionismo con la «opresión» que sufre el pueblo vasco. Lo grave de este disparate no es sólo que se traduce en asesinatos frustrados —hasta ahora— sino también que encuentra eco en los dirigentes del PNV. Si se repasan las declaraciones que marcan la orientación política de este partido, dejando a un lado las palabras rituales tras los atentados, existe un paralelismo esencial con los análisis de ETA y HB, que es lo que mantiene vivo al pacto de Estella.

El diagnóstico sobre la actitud de los medios de comunicación ante «el proceso de construcción nacional vasco» no iba a ser la excepción. Son continuas las descalificaciones que los dirigentes «abertzales» —sean del PNV o de EH— dedican a los medios y los profesionales —muchas veces citados con nombres y apellidos— que no hacen profesión de fe nacionalista y que «distorsionan» la realidad vasca, que no es otra que la nacionalista. El peligro de estos discursos reiterativos es que mutan en inercias de la política vasca, rutinas que se convierten en costumbre de un debate en que el nacionalismo quiere que se le reconozca una especie de derecho natural a fijar un objetivo común para todos los mecanismos de expresión social y política. Por ello, la insumisión a los dictados del discurso oficial nacionalista se considera una traición al compromiso con la «construcción nacional» y en esta calificación coinciden de nuevo el PNV y ETA. Luego se separan en la reacción. Mientras el PNV promueve operaciones de boicot social a la Prensa independiente o insulta a sus periodistas, ETA recoge el mensaje y lo lleva al extremo que le es propio: el del terror.

En la actitud del PNV ante los medios de comunicación señalados con el estigma «españolista» hay algo más que una evidente responsabilidad moral y política por la coincidencia con ETA. Existe un descarado cinismo por denunciar la paja en el ojo ajeno y no ver la viga en el propio. El nacionalismo vasco controla un amplio número de medios de comunicación en Prensa, radio y televisión, bien a través del PNV, o bien a través de entes públicos covenientemente nutridos por los presupuestos anuales, sin olvidar las generosas subvenciones a determinado diario en euskera, inviable sin financiación pública. El seguimiento de estos medios por los ciudadanos vascos está, sin embargo, muy por debajo de lo que desearían sus responsables, entre otras razones por un sesgo ideológico tan acentuado que les priva de crédito incluso entre la opinión pública nacionalista. La orientación informativa de los medios públicos vascos demuestra de forma inapelable que están al servicio de la doctrina oficial del PNV y de Estella. Por ejemplo, durante 1999, el canal autonómico de televisión en castellano (ETB-2) —con una cuota del 15,6 por ciento de audiencia, frente al 5,4 por ciento del canal en euskera— dedicó más de siete horas a las tesis nacionalistas sobre el proceso de paz en el País Vasco, frente a las dos horas que recibieron las tesis no nacionalistas. El tratamiento informativo sobre la política penitenciaria reflejó el mismo desequilibrio, con cerca de siete horas a los nacionalistas y menos de media hora a los no nacionalistas. La misma descompensación sucedió con el pacto de Estella.

Con estos datos, que el nacionalismo vasco se queje de la parcialidad de algunos medios de comunicación es una burla a la inteligencia de los ciudadanos, pero no deja de ser también un argumento útil para seguir explicando que la violencia etarra es, en definitiva, expresión de un conflicto político.

Una valiente apuesta estratégica de los socialistas vascos
IMPRESIONES El Mundo 3 Abril 2000

El Partido Socialista de Euskadi ha decidido realizar una «oposición durísima» al Gobierno de Ibarretxe y ha anunciado que no pactará con el PNV aunque este partido se salga del Pacto de Lizarra. El PSE-PSOE se sitúa en la perspectiva de que Euskadi pueda tener, más pronto que tarde, un Gobierno no nacionalista. Durante los últimos meses, el PNV se ha esforzado por introducir una cuña entre las posiciones del PP y el PSE, buscando un cierto entendimiento con los socialistas -y contra los populares- para aliviar los graves problemas que le acarrea gobernar en minoría, dependiendo sólo del apoyo de EH. Al PSE le hubiera podido resultar muy rentable a corto plazo jugar con esa predisposición del PNV, cobrándole muy caros sus apoyos críticos. Sin embargo, ha preferido apostar por el entendimiento y la colaboración entre los no nacionalistas -y en esa línea está actuando en muchos terrenos, incluido el de la lucha parlamentaria- aunque eso lo sitúe de momento en una posición secundaria con respecto al PP. Cuenta con que llegará un momento en que la propia dinámica política invertirá las tornas, y será al PP al que le toque marchar a su rebufo. Esa apuesta estratégica, sin embargo, no deja de plantearle problemas, incluso internos. Ayer, el secretario general de los socialistas vascos, Nicolás Redondo Terreros, fue a explicarla al Congreso de las Juventudes Socialistas vascas, reunido en Vitoria. No parece que convenciera demasiado a los jóvenes congresistas, que votaron por amplísima mayoría una resolución que critica al PSE por «caminar a la sombra del PP» y otra que defiende el derecho de autodeterminación para Euskadi. El PSE tiene por delante una ingente tarea explicativa.

Teoría ilustrada del País Vasco  
Por JOSÉ MARÍA ORTIZ ABC 3 Abril 2000

COMO tantos otros productos de la Ilustración, la democracia moderna es un sistema sujeto a ciertas convenciones sensatas de corte racional. Montesquieu adoptó la idea del equilibrio de poderes al conocer la teoría de Newton sobre la gravitación de los cuerpos (en recíproca y constante influencia; es decir, entregados a una mutua vigilancia), y, en general, la lógica del modelo obedece, con todas sus limitaciones, y a pesar de las eventuales contaminaciones de la manipulación emocional, a ese planteamiento más bien ordenado, mecanicista y nítido. Si de Galileo acá el conocimiento científico se ha regido por el sistema de la prueba y la refutación, no hay razón para que en las cosas propias del ámbito político no se observe la misma precaución elemental. El principio de indeterminación de Heisenberg puede afectar a los sondeos electorales (cuanto más minuciosa es la observación, más se perturba al elemento observado y más parcial es el conocimiento de su conducta), pero no ha calado en el juicio popular de los gobiernos. Se trata, en fin, de desterrar al mithos de la polis, para permitir la civitas.

Y así, todo un mundo mítico se derrumba estos días en el País Vasco. Por fin el PSOE parece entender que el equilibrio de poderes le obliga a acercarse al PP para compensar al Gobierno de Ibarretxe y su socio totalitario, escapando a la atracción gravitatoria de ese agujero negro de las libertades. Se han contado los votos, y, conforme a la nítida mecánica del orden electoral, se han esfumado las pretensiones de hegemonía peneuvista en las instituciones. El sistema de la prueba y la refutación ya no avala la tesis de que el País Vasco exija un eterno Gobierno nacionalista sin el visto bueno de los votantes. Y la incertidumbre mayor empieza a ser si los socialistas entenderán la necesidad de apoyar un lendakari «popular». Frente a la manipulación emocional de unos pocos, el logos de la mayoría ha de restaurar la justicia, la razón y la civitas.

Los invulnerables
FEDERICO JIMENEZ LOSANTOS El Mundo 3 Abril 2000

En el atentado contra Carlos Herrera, lo que menos me ha llamado la atención, por lo reiterado y acostumbrado, es el comportamiento de los invulnerables, de los que han hecho de su proclamada e inaccesible superioridad moral no ya una política, al modo de Arzalluz, sino una verdadera profesión. Aprovechando que casi lo matan los etarras, los arcángeles de la equidistancia han explicado a la muchedumbre que ellos también abominan de Herrera y de sus opiniones políticas, como los etarras, pero que, además, están en contra de matarlo por ellas. Así, estos angelitos blindados se permiten el supremo placer de ponerse por encima del verdugo y de la víctima, negando cualquier legitimidad lo mismo al uno que a la otra.

Herrera no sería bueno, elogiable, admirable por esas opiniones que le llevan a arriesgar su vida. Eso es lo primero que los equidistófilos dejan claro, clarísimo. No fuera a suceder, no corriéramos el terrible peligro ideológico de que alguien pudiera pensar que cuando los asesinos tratan de acabar con algún fulano, este fulano ha hecho méritos para que la ciudadanía estime y considere sus ideas políticas precisamente por el rechazo que causan en los criminales descerebradores y los descerebrados voluntarios. Si el lector tiene la paciencia de repasar los comentarios de la progresía arcangélica esta semana pasada sobre el atentado contra Herrera, comprobará que el orden de los factores es siempre el mismo: primero, contra la víctima; luego, contra el verdugo. Lo primordial es evitar que la víctima salga moralmente fortalecida, ideológicamente potenciada, del suceso. Después, sólo después, se critica al verdugo por burro y, en el fondo, por ineficaz.

Esas condenas de los atentados arrancadas con fórceps parecen decir: «¡Mira que hacerme a mí la faena de tener que condenar un atentado contra ese facha!». Porque las tribus de donde proceden los arcángeles equidistantes, en España son siempre las mismas: el comunismo o el nacionalismo.

Y ya se sabe que ninguno de los crímenes cometidos por los comunistas o por los nacionalistas tiene nada que ver con el verdadero comunismo ni con el auténtico nacionalismo. La buena conciencia de izquierdas y la simpatía irracional por el nacionalismo antiespañol es indiferente a los hechos, sean los 100 millones de muertos del comunismo o los cientos de asesinatos etarras. Las ideas de los asesinos no pueden ser malas, porque son las del invulnerable equidistante. Las del que ha renunciado a ser asesino pero nunca enterrador.

Diez años es mucho  
Por IGNACIO SÁNCHEZ CÁMARA ABC 3 Abril 2000

DIEZ años después del Congreso de la refundación del partido en Sevilla, España ha cambiado y el Partido Popular mucho más. Un partido, todavía estigmatizado entonces por la propaganda izquierdista, con un techo electoral muy bajo que convertía casi en utópico cualquier intento de aproximación a La Moncloa y con un PSOE decidido a instaurar una nueva era en la política española, ha alcanzado la mayoría absoluta. Las viejas y nobles palabras del pasado —vertebración nacional, nueva política, regeneracionismo...— se mudaban, en gran parte, del PSOE al PP. La entrevista con José María Aznar que publicó ayer ABC, la primera concedida a un periódico después del éxito electoral del 12 de marzo, y el acto celebrado en Sevilla miran, sin embargo, más hacia el futuro que hacia la autocomplacencia y el pasado. Si el centrismo es la opción política mayoritaria, el centro es hoy el PP. Si el centrismo es un talante liberal, de moderación, diálogo y concordia, el centrismo es hoy el PP.

La mayoría absoluta del PP rompe el falso tópico, favorecido por la larga etapa franquista y por la habilidad propagandística de la izquierda, de que la democracia es patrimonio de la izquierda. Si la derecha representa los intereses de la oligarquía y la izquierda los del pueblo, la mayoría se habría de decantar siempre por la izquierda. Pero los ciudadanos no viven cautivos ni de unos ni de otros y aciertan a discernir entre la realidad y la retórica. La izquierda carece de legitimidad para repartir patentes de democracia. También, por supuesto, la derecha.

La mayoría absoluta del PP no es el resultado de la crisis de las ideologías y del triunfo de la eficacia y de los intereses, sino la manifestación del fracaso de las viejas políticas fundamentadas en los prejuicios ideológicos. Discutir si el triunfo del PP ha sido debido a méritos propios o a errores ajenos es probablemente ocioso. Lo que ha fracasado es la vieja política. No han muerto las ideologías sino los sistemas ideológicos cerrados. La socialdemocracia renovada gobierna en la mayoría de los países de la Unión Europea. La que no gobierna es la socialdemocracia esclerotizada que pretende perpetuarse en el Gobierno bajo la amenaza del pasado. El PSOE debe abandonar el «dóberman» y mirar hacia Blair y Schröder. Algunos piensan que han muerto las ideologías cuando sólo agoniza la suya. El sector más rancio de la izquierda ha cometido un error de perspectiva, consistente en identificar la parte con el todo. España era un país mucho más grande y distinto del que soñaba su decadente ideología.

La mayoría absoluta del PP constituye una oportunidad histórica para dar cima al proceso de vertebración histórica de España. Sería erróneo negar la adhesión que aún reciben los nacionalismos particularistas. Son el fruto indeseado de un pasado ya superado. Pero más erróneo sería negar que los electores han dado su más rotundo respaldo a una nueva España constitucional, orgullosa de su herencia, consciente de sus errores e ilusionada con su futuro. Quienes sueñan con la destrucción de España han perdido. Son menos y están equivocados. La España constitucional no es patrimonio del PP, porque lo es de todos. Pero el PSOE e Izquierda Unida no harían mal en reflexionar si entre los factores de su retroceso no se encuentra su insuficiente adhesión, quizá por razones oportunistas, a los valores de la España constitucional.

La mayoría absoluta del PP tiene también un riesgo que la reacción de los vencedores parece desmentir: olvidar que gobiernan para todos, no sólo para quienes les votaron. Las urnas no son patente de corso, sino el mapa de la opinión pública.

La paz no amaneció para el PNV
Lorenzo Contreras La Estrella 3 Abril 2000

Hubo un tiempo en que una ETA actuante e intratable facilitaba el papel del PNV. "Disparan por todos nosotros", me confesó una vez un importante nacionalista catalán cuando más presión terrorista ejercía la banda en plena discusión parlamentaria de la Constitución de 1978. Los nacionalistas vascos callaban entonces y dejaban hacer sin aportar el más mínimo elemento de contraste útil para la causa democrática.

Pero pasó más tiempo, hasta hoy mismo, y se comprueba que la violencia etarra no favorece en absoluto al PNV ni al resto de los nacionalistas. El partido de Arzallus jugó a la paz sincera y verdaderamente cuando le convino. Pero fue demasiado tarde. Ese proyecto de paz negociado con ETA tenía un precio excesivo: la participación en el "frente" soberanista y territorial de Estella/Lizarra. Lo cual significaba romper con el Estatuto de Guernica, organizar la Asamblea de Electos que era lo mismo que montar un Parlamento paralelo al de Vitoria, promover un referéndum de autodeterminación en el País Vasco y, en definitiva, colocar a Madrid ante el desafío de un separatismo de hecho. Operación hasta el momento fallida.

ETA jugó a lo de siempre. Fue su negocio. Contó con el retorno a las armas o a las bombas. En pocos días asesinó a un militar en Madrid y al secretario de los socialistas vascos en Vitoria, interfiriendo en la campaña electoral y con ello perjudicando a sus socios nacionalistas. Todo el envite del PNV fue un órdago suicida que ahora sitúa el problema  en las peores coordenadas imaginables. Todas sus últimas esperanzas estaban depositadas en un concreto resultado electoral, el 12 de marzo, que debilitara al PP al tiempo que promocionaba al PSOE y con ello la posibilidad de orquestar arreglos políticos de aproximación a un Madrid diferente.

Eran los cálculos de ETA,por una parte, y los del PNV por otra, o sea ruptura de la tregua y aproximación nacionalista a Madrid, respectivamente. Pero las elecciones que han dado mayoría absoluta al PP rompieron todas los cálculos y previsiones. La reanudación de la "lucha armada" con sus muertos correlativos obligaron a la "suspensión" de relaciones entre el PNV y EH/HB, sin que esto último significara romper con Lizarra o proyecto soberanista. En resumidas cuentas, aislamiento del PNV y sus adláteres de EA. Y con el aislamiento, incapacidad argumentativa para hacerse oír con alguna garantía de crédito en el conjunto de la sociedad y en el seno de su propia oposición interna. Débil todavía, muy minoritaria, pero oposición cargada de nombres importantes. Una vasta murmuración política zarandea hoy al PNV desde distintos ángulos, pero sobre todo desde las filas de sus afines.

La confianza en el 12 de marzo hizo decir a Ibarretxe en un club de opinión de Madrid: "Después de esa fecha empezará a amanecer." Palabras sólo relativamente enigmáticas porque se ponían en relación con la negociación, a cargo del PNV, de una nueva tregua. Determinados resultados electorales habrían hecho conquistable ese objetivo con más facilidad que con un espectacular reforzamiento del partido que más duramente ha golpeado a la banda y con mayor eficacia dialéctica ha combatido las posiciones nacionalistas.

Ahora se comprueba que el PNV, en sus intentos de dialogar con ETA, había confiado en los resultados electorales como premisa previa de una recuperación del escenario perdido. Hoy lo intenta o lo ha intentado sin éxito, rotos los puentes con EH, al menos desde el punto de vista formal, y convencida ETA de que la materia negociable con el Gobierno siempre sería, después de la victoria electoral popular, extremadamente exigua.

"Nos estamos dejando el pellejo a tiras", ha dicho Ibarretxe con aire exasperado o incluso desesperado. Y todo induce a creer que los nacionalistas se dejan la piel en el intento de convencer a ETA. Fue mucho lo que arriesgaron en la apuesta por la paz. Nada menos que el comienzo efectivo de la ruptura con la legalidad nacida de la Constitución y el Estatuto. En este momento, con todas las vergüenzas al aire, Ibarretxe promete que jamás abandonarán los nacionalistas el Estatuto sin una previa consulta popular a los vascos. Y desde otro club de opinión, el mismo "lehendakari" pide a Madrid que acepte autodeterminación previo cese del terrorismo. El problema para el PNV es que ETA pone difícil el contacto de las negociaciones. Perdidas las ilusiones maximalistas, la banda vuelve a sus madrigueras.

La Ertzaintza decomisa 150 bombas y cohetes tras una noche de violencia radical en Vitoria
Un joven pierde un dedo mientras manipulaba uno de los artefactos utilizado en el ataque
E.AZUMENDI/E.LARRAURI, Vitoria/Bilbao El País 3 Abril 2000

Vitoria se recuperaba ayer de una de las noches más violentas que ha vivido en los últimos meses. En menos de dos horas de la madrugada del domingo, un grupo de unos 40 radicales encapuchados atacaron con bombas caseras, cohetes y petardos potentes una oficina de seguros y la Subdelegación del Gobierno, sembraron una céntrica calle de barricadas y se enfrentaron a las patrullas de la Ertzaintza, que les dispersaron con material antidisturbios. La policía vasca se incautó de casi 150 artefactos explosivos en varias calles del casco viejo tras la refriega con los simpatizantes de ETA.

Entre el material requisado figuran un total de 91 cohetes, 35 cócteles mólotov, 15 bombas japonesas (petardos potentes), así como guantes de látex, capuchas y sudaderas, según detalló la Ertzaintza. Los ataques comenzaron alrededor de las 00.25 de ayer, cuando las calles del casco viejo de la capital alavesa se encontraban más concurridas.

Un grupo de unos 40 encapuchados atacó primero una oficina de seguros en la calle Francia. Acto seguido, los proetarras se dirigieron hasta la Subdelegación del Gobierno, también cercana al casco viejo, y lanzaron varios cócteles y cohetes pirotécnicos contra una garita de la Guardia Civil, que resultó dañada.

Varias patrullas de la Ertzaintza se dirigieron al lugar, pero al llegar se encontraron con que los encapuchados habían sembrado la calle de barricadas. Los radicales comenzaron entonces a lanzar petardos y bombas contra las dotaciones policiales aprovechando que estaban bloqueadas.

Herido en una mano
Cuando las patrullas consiguieron reponerse de la sorpresa inicial, utilizaron el material antidisturbios para dipersar a los atacantes, que aprovecharon para mezclarse entre los jóvenes que alternaban en los bares del casco viejo.

Uno de los encapuchados sufrió heridas de gravedad, al parecer mientras manipulaba uno de los artefactos y acudió al Hospital de Santiago Apóstol, situado a apenas cinco minutos del lugar de los incidentes. Los médicos registraron su ingreso a la 01.22. Los especialistas apreciaron diversas fracturas en su mano izquierda y la pérdida de un dedo por "la explosión de un objeto".

El parte facultativo señala que su pronóstico es "grave" dentro de una situación estable. La Ertzaintza, que le detuvo ayer mismo, señaló que este joven A.G.B., de 19 años y vecino de Getxo (Vizcaya), está acusado de participar en los altercados. Según la policía vasca, todos los alborotadores procedían de esa localidad, donde este año se ha registrado ya una quincena de actos de violencia callejera.

La Ertzaintza apuntó que los sucesos podrían haber tenido su detonante en unos incidentes registrados en la tarde del sábado, cuando una veintena de jóvenes ocuparon un colegio en protesta por "la escasez y carestía de las viviendas" en Vitoria. Por la noche, los agentes desalojaron a estas personas sin violencia. Horas después comenzaban los ataques.

Mientras, las movilizaciones convocadas ayer en Getxo y Santurtzi (Vizcaya) en repulsa por los últimos ataques contra concejales de partidos no nacionalistas sufrieron la presencia de contramanifestantes. La protesta silenciosa convocada por Gesto por la Paz en Getxo reunió a unas 500 personas tras una pancarta con el lema Aquí no sobra nadie. Sabotajearik ez (Sabotajes no). Junto a representantes del PP, PSE e IU, marcharon el alcalde la localidad, Iñaki Zarraoa, y el presidente del PNV de Vizcaya, Javier Atutxa.

Durante todo el recorrido por el centro de la localidad, a sólo unos metros del fin de la manifestación, se situó un grupo de jóvenes que no dejaron de proferir gritos de apoyo a la kale borroka y a favor de los presos.

En Santurtzi, la junta de portavoces del Ayuntamiento, sin la presencia del representante de EH, condenó "sin paliativos" el ataque con artefactos incendiarios cometido en la madrugada del sábado contra la vivienda del concejal Celestino Urdiales (PP). "Ninguno seremos libres mientras exista la violencia que coarte su propia visa social o sus planteamientos éticos", indica el comunicado.

A las siete de la tarde de ayer, unas 300 personas secundaron una concentración a las puertas del consistorio en solidaridad con el edil. El silencio fue roto a los pocos minutos por 20 jóvenes que portaban carteles a favor del acercamiento a Euskadi de los presos de ETA y que insultaban a Urdiales y al PP.

Veinte pro-etarras de Guecho provocan incidentes en Vitoria con cócteles-molotov 
BILBAO. I. Souto ABC 3 Abril 2000

Un grupo de unos treinta pro-etarras de la localidad vizcaína de Guecho provocó en la noche del sábado al domingo incidentes de violencia callejera en Vitoria mediante el lanzamiento de cócteles-molotov en diversos lugares, entre ellos la Subdelegación del Gobierno. Uno de los alborotadores perdió tres dedos de una mano al explosionar el artefacto que manipulaba.

A las doce y media de la noche, el grupo de pro-etarras atacó una oficina de seguros ubicada en la calle Francia de Vitoria, contra la que lanzaron varios cócteles molotov, originando daños en la fachada. Posteriormente fue atacada también con cócteles molotov la subdelegación del Gobierno en Vitoria y uno de los artefactos incendiarios impactó contra una garita de la Guardia Civil, sofocando los propios agentes el incendio.

Además, los radicales colocaron barricadas en la calle Francia y en distintos puntos del Casco Viejo, lo que provocó un enfrentamiento en el que la Ertzaintza tuvo que utilizar material antidisturbios.

La Policía autónoma localizó en la zona cajas en las que se encontraron 91 cohetes, 35 cócteles molotov, 15 bombas japonesas, numerosos guantes de latex, capuchas y sudaderas.

Durante estos incidenes un joven sufrió la amputación de tres dedos de una mano y quemaduras en la cara, cuello y manos al explosionar un artefacto que manipulaba, probablemente un cohete. El joven A.G.B. de 19 años, vecino de Guecho, tuvo que ser intervenido quirúrgicamente y cuando reciba el alta médica será trasladado a dependencias policiales o judiciales, ya que está acusado de participar en los ataques.

A las seis de la tarde los proetarras habían entrado en el colegio Eulogio Gómez de Vitoria tras romper varios cristales. La Ertzaintza acudió allí ante el aviso de unos ciudadanos y los agentes identificaron a estas personas y procedieron a su desalojo.

El alcalde de Vitoria, Alfonso Alonso manifestó ayer que «los violentos no van a conseguir quebrantar la voluntad de convivencia de los vitorianos» y que «es de esperar una actuación enérgica por parte de la Ertzaintza, porque no puede ocurrir que venga una pandilla de bárbaros a Vitoria e intenten sembrar el terror y que su actuación quede impune».

El PP condenó los ataques de los radicales en Vitoria, que calificó como «la más clara expresión del fascismo». El secretario general del PP vasco, Carmelo Barrio, felicitó a la Ertzaintza por su actuación y abogó por seguir estimulando a «que ese sea el camino: detener a todos los culpables de las agresiones, que rompen la convivencia».

Cientos de personas participaron ayer en una manifestación en Guecho para condenar los últimos episodios de violencia callejera, convocados por Gesto por la Paz.

Sospechosa 'lusofonía'
ANTONIO TABUCCHI El País 3 Abril 2000

La reciente Feria del Libro de París abrió sus puertas con Portugal como invitado de honor, lo que me brinda una ocasión a mí, "portugués" extravagante, para algunas reflexiones. Yo no he estado presente en la feria más que a título platónico, vistos los numerosos anuncios que han aparecido en la prensa sobre mi eventual participación, que hubieran podido y debido ser desmentidos hace ya tiempo por los responsables del certamen, puesto que yo les reiteré mi negativa a tomar parte en cualquier acto en su debido momento.

Pero ¿cómo es que a los portugueses se les ha ocurrido invitarme a esta Feria del Libro? La respuesta puede parecer evidente. Como es bien sabido, yo amo Portugal, he hablado mucho de él en algunos de mis libros, he traducido a Fernando Pessoa al italiano y le he consagrado numerosos ensayos, enseño desde hace mucho tiempo literatura portuguesa en la universidad y, quizá por encima de todo, he escrito una novela en portugués, Requiem, a la que me siento especialmente unido. Según la acepción corriente del término, se me podría definir en cierto modo como un lusófono. Y precisamente sobre este concepto de la lusofonía es sobre el que quisiera detenerme a reflexionar.

Se trata de un término que está en circulación desde hace ya varios años por obra de las autoridades institucionales de Portugal. Se funda en la idea de la lengua como patria o como bandera nacional, o, si se quiere, como coagulante de la idea de nación. Los lectores que recuerden a este propósito la rehabilitación de la idea de francofonía que tuvo lugar hace varios años (con muy escaso éxito, dicha sea la verdad) saben bien cómo un país que ha perdido su imperio o sus colonias puede constituir una fértil tierra de cultivo para una invención metahistórica de ese calibre, que supone una suerte de sucedáneo para el imaginario colectivo. Pero si la cultura francesa estaba lo suficientemente dotada de anticuerpos para mofarse de semejante operación, no ocurre lo mismo en el caso de Portugal, donde la idea de lusofonía cosecha, con la rara excepción de algunos intelectuales, un notable éxito.

No puede decirse en absoluto que sea una casualidad el hecho de que esta iniciativa partiera directamente del Ministerio de Asuntos Exteriores portugués, que confió su puesta en marcha al Instituto Camoens. Las inversiones económicas destinadas a asegurar la difusión del concepto de "lengua como patria" entre los países del mundo en los que se hablan las distintas variantes del portugués han sido considerables y claramente perceptibles.

Así, se ha podido asistir a la organización de congresos faraónicos, como el de Río de Janeiro (verano de 1999) o, más recientemente, el de Maputo, en Mozambique, que, por cierto, se saldó con un sonoro fracaso, si hemos de creer a la prensa. La intención política de la utilización de la lusofonía es tan flagrante que ni el pretendido carácter científico de las conferencias de decenas de portuguesistas y escritores invitados a tales reuniones ha podido ocultar su naturaleza.

Su evidente objetivo es, por encima de todo, el de oponerse a la anglofonía que se va extendiendo por dos zonas de fundamental importancia económica y estratégica en África, como son Angola y Mozambique, países que en 1975, en el momento de la caída del salazarismo y de la conquista de su independencia, declararon a la ONU el portugués como lengua oficial, pero fue, como es notorio, para no privilegiar ninguna de las lenguas habladas por las diversas etnias que habitan en sus inmensos territorios.

Resulta, pues, evidente que el portugués, en tanto que lengua oficial y hablada por la élite político-intelectual, es, por lo tanto, extremadamente frágil: nos tropezamos una vez más con el problema de la lengua del colonizador, expuesto en su momento de manera dramática y radical, en sus lecciones en Berkeley, por Amílcar Cabral, el intelectual que impulsó el movimiento de liberación del África portuguesa y que fue asesinado en circunstancias que aún siguen siendo misteriosas. Un problema político y lingüístico sobre el que los escritores africanos volvieron hace más o menos dos meses, a treinta años de distancia, en su reunión de Asmara. Por lo demás, los historiadores de la lengua más serios se han ocupado de este asunto con la debida atención; buena muestra de ello se encuentra en el hermoso ensayo de Pascale Casanova La République mondiale des lettres (Le Seuil, 1999).

Durante el congreso de Río de Janeiro, el principio de la lusofonía como lengua puesta al servicio de una idea política fue revelada, no sin cierta ingenuidad, por el escritor portugués José Saramago, que se pronunció con énfasis contra las formas actuales de neocolonialismo, en particular contra la de los Estados Unidos, por su voluntad de imponer su lengua a todo el planeta. Ello le valió las réplicas irónicas de algunos periódicos -EL PAÍS, Corriere della Sera- que le hicieron notar cómo él mismo parecía olvidarse, de hecho, de que la propia lengua portuguesa se había impuesto precisamente en aquellos territorios que habían sido colonias portuguesas, como Brasil, sin ir más lejos.

Otra de las afirmaciones de este mismo autor, "nuestra lengua es la más bella del mundo", acogida con grandes aplausos en la asamblea y recalcada con insistencia por la prensa portuguesa, puede parecer aún más ingenua, pero una frase así, en una época de feroz retorno en Europa de la xenofobia y del racismo, nos da tristemente que pensar. Por lo demás, todos sabemos perfectamente que si las lenguas europeas se han difundido por todo el planeta no ha sido gracias a delicados sonetos, sino a la punta de las espadas. Los lingüistas más atentos nos enseñan que "el papel central desempeñado por los lexicógrafos, gramáticos, filólogos y hombres de letras fue decisivo en la formación de los nacionalismos europeos del siglo XIX" (Benedict Anderson, L'imaginaire national. Réflexion sur l'origine et l'essor du nationalisme, La Découverte, 1996).

El tabú del colonialismo es, por otro lado, un tabú difícil de romper para los países que se han visto partícipes en él como protagonistas. Con todo, ha sabido inspirar algunas obras maestras de diversos escritores, como El corazón de las tinieblas, de Joseph Conrad, Viaje al Congo, de André Gide, o las páginas africanas de Viaje al fin de la noche, de Celine. En Portugal, este tabú narrativo se ha revelado especialmente correoso. Son pocos quienes se han atrevido a enfrentarse con él, como João de Melo, Lidia Jorge y, sobre todo, António Lobo Antunes, prácticamente en toda su obra, pero en especial en su soberbia novela Cul de Judas.

Entre los intelectuales, el único pensador que ha demostrado, en mi opinión, una perfecta lucidez acerca de los peligros de una lengua interpretada como espíritu nacional y además como colonialismo que, después de haber sido expulsado por la puerta de la historia, regresa por la ventana de la lingüística ha sido, a día de hoy, Eduardo Lourenço, destacado exegeta de la obra de Pessoa y filósofo bien conocido entre los lectores europeos por sus sutiles análisis del alma y del imaginario colectivo de su país. En su último libro, Imagem e miragem da Lusofonia (Ed. Gradiva, Lisboa, 1999), encauza su análisis partiendo de la utilización deformadora e instrumental que las instituciones oficiales de la lusofonía han hecho de una célebre frase de Fernando Pessoa, que ha quedado reducida a mero eslogan de un nacionalismo vulgar, y sobre ello quisiera detenerme brevemente.

"Mi patria es la lengua portuguesa", dijo Bernardo Soares en el Libro del desasosiego. Estamos a principios de siglo; Pessoa acaba de regresar de África del Sur, donde ha completado todos sus estudios en inglés y donde se ha criado rodeado por la cultura y la literatura inglesas. Para una persona en plena búsqueda como él, a la conquista de su identidad cultural, una frase de ese estilo resulta perfectamente plausible. Pero el pequeño empleado Soares ensaya la lengua íntima de su diario como una suerte de nicho donde halla consuelo para su soledad y su desarraigo. Por lo demás, esta patria no pretende ser más que la geografía interior de un personaje cuyo territorio es deliberadamente modesto y que aspira a aprender la lengua de sus sueños, el uzbeco de Samarcanda. Fuera de contexto, y empleada hoy como si fuera una marca de pasta de dientes a la conquista del mercado, esta frase adquiere un sesgo innoble.

El razonamiento de Eduardo Lourenço se dirige sobre todo contra la dimensión mitificadora de una lengua empleada como "espacio de la portuguesidad", que no es, en resumidas cuentas, más que el espacio en el que todos los nacionalistas, a partir de Herder, han pretendido hallar la esencia espiritual de cada pueblo. Durante el salazarismo, la política portuguesa de autarquía adoptó, entre otras, la forma de una defensa de la pretendida pureza de la lengua, con una inevitable hostilidad hacia todo aquello que fuera extranjero, con inclusión de las lenguas.

Pero el análisis de Lourenço toca, aunque sea de modo marginal, el aspecto político de la cuestión cuando se refiere a "la reciente arquitectura de la comunidad de pueblos de lengua portuguesa", una especie de tratado aparte que el Gobierno portugués ha ido concertando en los últimos años con determinados países africanos o de otros continentes. Un tratado que, a buen seguro, no sigue ya la línea de la política de integración europea encabezada por los ancianos responsables socialistas como Mario Soares, sino que marca, por el contrario, el regreso a los territorios que en el pasado pertenecieron a Portugal.

Si Lourenço, con leve desprecio, declara que este organismo del Estado le parece "ineficaz, probablemente por razones de incompetencia", los observadores políticos portugueses no se muestran todos igual de optimistas. Los historiadores que se niegan a participar en las quermeses de la lusofonía, o un escritor angoleño como Pepetela, no han dejado de lanzar gritos de alarma. El pasado mes de diciembre, un politólogo de renombre, Miguel Sousa Tavares, escribió en O Publico un violento artículo para denunciar las responsabilidades de un Gobierno que recibe en Portugal al anciano presidente guineano Nino Viera, responsable de tantas masacres, y que apoya al marxista Eduardo dos Santos, uno de los dos señores de la guerra que han reducido a Angola a un montón de escombros, en aras de su enriquecimiento mediante las armas (el otro es el liberal Jonas Savimbi).

Si mi amistad por Portugal puede haber sido causa de malentendidos, creo que ha llegado el momento de clarificar mi posición, dado que nuestra sociedad mediática se caracteriza por una irresistible vocación de banalizar ciertos problemas, al objeto de facilitar determinadas operaciones de promoción turística o literaria. La adopción de una lengua ajena, la heteroglosia, nada tiene que ver con el estado civil. Alimentar una confusión semejante resulta deplorable. Como nos enseñan los numerosos escritores del siglo XX que optaron por expresarse en una lengua que no era su idioma materno, la pertenencia a una patria lingüística es una obligación, mientras que la adopción de otro idioma significa elección, libertad, vagabundeo, aventura. Visitar una dimensión desconocida a través del instrumento de una lengua es una de las experiencias más enigmáticas y emotivas que pueden ofrecerse a un escritor. Por lo demás, es en el "espacio de la lengua" donde un escritor busca sencillamente su palabra, la que siempre estará ligada a una forma de viaje que se asemeja al exilio.

Si determinados representantes de la cultura oficial portuguesa piensan hoy que la lengua portuguesa es una patria, yo prefiero adherirme, por mi parte, a una frase de Bernard-Marie Koltès extraída de una de sus piezas: "Realmente, no soy del todo de aquí". De hecho, yo estoy en París, he escrito el presente texto en francés. Y no por eso pertenezco a la francofonía.
Antonio Tabucchi es escritor italiano. Traducción de Carlos Gumpert. © Le Monde-EL PAÍS.

La Ertzaintza oculta información de ETA a Interior 
MADRID. J. Pagola / D. Martínez ABC 3 Abril 2000

Tras la ruptura de la tregua, los mandos de la Ertzaintza ocultan información operativa sobre ETA a la Guardia Civil y al Cuerpo Nacional de Policía, como la relativa a las matrículas de los vehículos robados por la banda o a un teléfono móvil encontrado en el vehículo usado por Patxi Rementería, que habría aportado datos sobre el «comando Vizcaya».

El Departamento del Interior que dirige el nacionalista Javier Balza no facilita directamente y por propia iniciativa a los agentes de la Guardia Civil y Policía Nacional destinados en el País Vasco en la lucha antiterrorista los vehículos que son robados, en muchos casos, por ETA para la comisión de inminentes atentados, así como el listado de sus matrículas correspondientes. Sólo si los efectivos de las Fuerzas de Seguridad del Estado solicitan a la base de la Policía autónoma datos sobre un vehículo sospechoso se les responde si es o no robado.

Se da la circunstancia de que la mayoría de los ciudadanos vascos a los que sustraen el vehículo formulan la correspondiente denuncia ante la Ertzaintza, que tiene comisarías en casi todos los pueblos y que, de esta manera, es la que acumula prácticamente toda la información.

Fuentes del Ministerio del Interior han señalado a ABC que, por ejemplo, la Guardia Civil desconocía que el turismo que utilizó el «comando Donosti» para atentar el pasado 6 de marzo contra un Land Rover de la Benemérita, cerca del cuartel de Inchaurrondo, figurara como robado, y eso que había sido sustraído en Amorebieta quince días antes.

POSIBILIDAD DE EVITAR EL ATENTADO
La patrulla de la Benemérita contra la que fue dirigido el atentado hacía labores de protección al cuartel y por tanto se dedicaba a inspeccionar cualquier movimiento sospechoso. Si los miembros de la dotación hubieran conocido que el vehículo usado como coche bomba figuraba entre los robados, cabría alguna posibilidad de que se hubiera evitado el atentado y, además, que se hubiera detenido a los integrantes del «comando» que aguardaban en las inmediaciones para activar con mando el artefacto. Máxime cuando el citado vehículo estaba estacionado en un lugar prohibido.

Los mismos medios, sin embargo, admiten que hay miembros de la Ertzaintza que, guiándose por criterios estrictamente profesionales, sí aportan datos operativos a la Guardia Civil y al Cuerpo Nacional de Policía.

Por otra parte, el pasado 12 de enero, gracias a las denuncias de algunos vecinos, la Policía autónoma accedió al vehículo Ford Fiesta en el que había conseguido huir el jefe del «comando Vizcaya», Patxi Rementería, tras ser parcialmente desarticulado por el Cuerpo Nacional de Policía el 3 de enero.

En el interior del vehículo los ertzainas encontraron, entre otro material, un teléfono móvil, presumiblemente utilizado por Patxi Rementería, y que podría haber arrojado importantes datos sobre la infraestructura del «comando Vizcaya». El Departamento del Interior del Gobierno vasco declinó pasar cualquier información al respecto al Cuerpo Nacional de Policía que llevaba a cabo las investigaciones.

En otras ocasiones, el Departamento de Javier Balza se ha resistido, sin justificación, a remitir a la Audiencia Nacional diligencias referentes a la lucha antiterrorista, hasta el punto de que en varias ocasiones los magistrados han tenido que hacer requerimientos a la Ertzaintza. Esto ocurrió con motivo del material que la Policía autónoma encontró en la vivienda usada por el etarra José Luis Geresta Múgica el pasado año, en plena tregua. En algunos medios se indicó que entre ese material había documentación política que podría comprometer a grupos de la izquierda abertzale, que no llegaron al juez.

«Las palabras de Balza en el sentido de que no hay indicios de las conexiones entre EH y la violencia callejera, pese a encontrarse varios cohetes en una sede batasuna, no ayudan a despejar dudas», señalan fuentes del Ministerio del Interior.

Manifestaciones contra la violencia callejera
Centenares de personas piden en Getxo y Santurtzi el fin del vandalismo
El Mundo 3 Abril 2000

BILBAO.- Centenares de personas volvieron a exigir ayer el final de la kale borroka (violencia callejera) y de los actos de sabotaje, en sendas manifestaciones celebradas en dos localidades vizcaínas muy castigadas últimamente por esos altercados: Getxo y Santurtzi.

En Getxo, convocados por Gesto por la Paz bajo el lema Aquí no sobra nadie-Sabotaiarik ez (sabotajes no), cientos de personas condenaron los actos de sabotaje y de violencia, además de reclamar que las diferencias se afronten de manera pacífica.

A la manifestación, además de representantes del PP vasco (como Pilar Marisa Arrue), del PSE-EE (Patxi López), de IU-EB (Javier Madrazo) y del PNV, asistieron miembros del Ayuntamiento de Getxo, encabezados por el alcalde, Iñaki Zarraoa (PNV), según Europa Press.

Zarraoa dijo que su partido y él, como alcalde, siempre se han mostrado en contra de toda expresión de violencia, chantaje, amenaza o acción «que suponga no dejar a la gente en libertad».

«Lo hemos manifestado por activa y por pasiva, con rotundidad, una y otra vez«, añadió. «Como alcalde y como miembro del PNV, siempre he estado en contra de este tipo de cosas, y siempre lo vamos a denunciar».

Indicó, asimismo, que en estos momentos «difíciles» es importante seguir buscando la paz. En este sentido, destacó la importancia de que todas las partes se muevan. «Cuando alguien quiere algo de verdad, se mueve. Lo que no se puede es querer la paz sin moverse», subrayó.

Contramanifestantes
Los manifestantes recorrieron en silencio varias calles hasta el Ayuntamiento, donde dos representantes de Gesto por la Paz leyeron un comunicado, entre los gritos de un grupo de personas que, bajo el lema Presos en Lucha, realizaron el mismo recorrido que los manifestantes.

En Santurtzi se celebró una concentración contra la violencia callejera, después de una reunión de la Junta de Portavoces del Ayuntamiento, a la que no acudió Euskal Herritarrok. La corporación municipal condenó «sin ningún tipo de paliativos» el ataque perpetrado el sábado con cócteles molotov contra la vivienda del concejal del PP Celestino Urdiales.

«Ninguno seremos libres», señalan en un comunicado los portavoces de PSE-EE, PNV, PP, «mientras exista la violencia que coarte su propia vida social o sus planteamientos éticos».

A esta concentración asistieron, además de los concejales de Santurtzi, el edil del PSE en Getxo, Luis Almansa, cuya vivienda fue atacada en la madrugada del viernes. También hubo un reducido grupo de personas, con una pancarta a favor de los presos, que se colocó cerca de los manifestantes.

España en Internet 
Camilo José Cela Nobel de Literatura La Estrella 3 Abril 2000

No causa miedo, mas bien emoción, la pequeña ventana blanca del ordenador desde la que podríamos ver, con un rápido picoteo o salto de caballo en el tablero mundial, el vuelo como pompa de jabón de la burbuja bursátil del Nasdaq de Nueva York, el cambio de guardia en Buckimgham Palace, amanecer en la muralla China, la última guerra "humanitaria", una puesta de sol en el corazón de Africa, la ejecución de un pobre diablo en Texas, la escalera del hambre en los templos de Bombay, la nave que se perdió posándose sobre Marte, una señora gorda que se ducha ante medio mundo, y un velero que sale del agua y pone proa al cielo como en los cuentos de Peter Pan.

Todo esto y mucho más, imprevisible, como tener al alcance de nuestra mano la Cultura y la Información en la "sociedad comunicada" que vivimos, son privilegios de nuestro tiempo que, poco a poco y con fortuna para todos, se van acercando al conjunto de la Humanidad a través de La Red mágica de Internet.

El Caballero de la Triste Figura diría que esto es una obra de Merlín o de alguno de sus fieros competidores, puede que sea cierto. Y, como todo, será para bien o para mal según el uso que de ello se haga. Y para España probablemente una bendición porque, para empezar, nuestro idioma, cultura y ejemplo como nación –no será el caso de otros, allá ellos– a una y otra orilla de los mares y océanos, y con especial motivo en tierras de habla hispana, se desarrollará con suma facilidad e imparable asiduidad.

Se ha dicho que, en Internet, el primer idioma es el inglés, natural, lo inventaron los americanos; luego el japonés, lógico conociendo a ese pueblo inquieto y buscador; después el alemán, porque son la máquina económica y el dinero, negocios y el comercio son el alma contable que impulsa el proyecto cultural y tecnológico de La Red. El cuarto idioma es el español, y muy pronto será el segundo o el tercero, si se despierta el tigre chino de papel.

Para España y para la comunidad de más de cuatrocientos millones de hispanos parlantes, esta herramienta diabólica y sencilla es, si se utiliza pronto y bien, una bendición caída del cielo porque nos une, nos acerca y pone en valor la segunda lengua occidental y una de las culturas más ricas y vibrantes del mundo. Y nos permite hablarnos, vernos y escribirnos al instante. Por ejemplo, desde Madrid, con nuestro sobrino pelirrojo que vive en Buenos Aires. O establecer lazos y consultas con las Academias de las repúblicas hermanas y los departamentos de Español de las universidades de todo el mundo, y muchas cosas más.

Tendremos la presencia del Instituto Cervantes ¡gran beneficiario del invento! en cualquier rincón del planeta. De la misma manera que la ciencia estará al alcance de casi a todos, y la literatura y los creadores de todo arte tendrán a su alcance, con este famoso artilugio, inagotables motivos de inspiración, aunque al final del camino siempre estará el hombre a solas con la inteligencia, la memoria y la más pura creación.

España se echó al agua con la bendición de los Reyes Católicos, un marino apasionado y unas viandas, y descubrió el más asombroso de los continentes. Allí plantó su Historia y su Cultura y dejó su sangre. Allí seguimos y seguiremos, entre otras cosas, gracias al liderazgo de nuestro Rey don Juan Carlos I, que ha sabido consolidar, por encima de tópicos de puentes de la Hispanidad, la presencia universal o trasatlántica de España. En una nueva e histórica etapa que consolida la epopeya y que tiene, en las nuevas tecnologías, los instrumentos necesarios para afianzar en todo el mundo lo español.

España tiene la obligación de ocupar un sitio de privilegio en La Red y de poner en la primera línea de la información, la economía y la cultura, el idioma español. Y esta es una responsabilidad de los gobernantes de hoy, de las instituciones, los empresarios y de todos los que estamos en condiciones de ayudar. El ejemplo de la Estrella Digital, el primer diario electrónico escrito en español en todo mundo, ha sido y es un buen ejemplo que siguen otras empresas y debe proliferar en todos los campos que interesan a la sociedad moderna con la ayuda de la iniciativa pública y privada.

La lucha por el liderazgo de las culturas y los idiomas no hizo nada más que comenzar y en ella nos vamos a encontrar a peligrosos adversarios. Como el temido Micocolembo, gran duque de Quirocia, que lleva en el escudo flores doradas y tres coronas de plata sobre un campo azul; o el nunca medroso Brandabarbarán de Boliche, señor de las tres Arabias, que viene armado con el cuero de una serpiente y tiene por escudo una puerta que, según es fama, es una del templo que derribó Sansón, cuando con su muerte se vengó de sus enemigos.

Estos y otros terribles adversarios existen, ¡vaya si existen!, están en la memoria de todos, en nuestros libros de caballería y en la cara oculta del "ciberespacio" infernal, que no es desdeñable y también existe, al servicio de no se sabe qué poderosos señores. Estemos atentos al encuentro tecnológico entre el bien y el mal, y sobre todo a este nuevo descubrimiento y a la reconquista de América, en la que España, bien situada, está en condiciones de volver a triunfar.

República y filosofía
EDUARDO HARO TECGLEN El País 3 Abril 2000

"La lagartija australiana", llama la prensa inglesa al primer ministro del país que recibe a Isabel II. Y es que tocó a la reina. Cosas de lagartijas. Alguien del público la tiró un tomate, pero eso es otra cosa: el que toca es un tomate, que no tiene entidad humana, hasta que se descubra lo contrario. En Lisboa tiraron un huevo a Aznar, pero no fue un español, lo cual le quita mucho significado: si lo era, no trabajaba como tal sino como quejoso mundial, víctima de las crueldades que tenemos con los países pobres. Y las que vamos a tener: no se van a comer lo nuestro, con lo que nos costó quitárselo. El ministro-lagartija jura que no tocó el real brazo, que es un efecto óptico: de las luces, las cámaras.

Con un presidente de la República no hubiera pasado nada: son tangibles. Puede ser una razón para cambiar, sobre todo en países de tocones. Yo no soy un defensor ilimitado de las constituciones republicanas, sino de una filosofía política que requiere la república, y ésta como vehículo de la democracia, que son mentalmente inseparables. Hay repúblicas siniestras: Fujimori. Y se me hiela la sangre cuando pienso que la alternativa que tuvieron los peruanos fue la de Vargas Llosa. Son los problemas que tienen las adulteraciones de estos regímenes.

Cuando veo que los ciudadanos de Estados Unidos tienen que elegir entre estos dos ciudadanos, siento mucho encontrarme en su área, aunque me alegro de no tener voto allí. Estamos en abstención forzosa: la de los ilotas o los metecos en Grecia. Cuando Pericles colocaba el famoso discurso fúnebre que parece el primer indicio de explicación de la democracia, les dejaba fuera. Y a las siempre maltratadas mujeres, aunque ya había quienes explicaban su poder (véase La asamblea de las mujeres: una versión divertida es la de Lauro Olmo y Pilar Enciso).

Lo que sucede es que con todos sus riesgos, traiciones, infiltraciones, invasiones, ocupaciones, trampas de lenguaje, mentiras constitucionales, la república siempre tiene una explicación más lógica que la monarquía, aunque sea etimológica: porque no es de uno, sino pública; porque no es hereditaria, sino elegible. En España éste es un mes republicano. Uno de los muchos atractivos de abril es la conmemoración. Supongo que va a haber muchas, y que no serán moribundas, desesperadas o legalistas, sino sobre la filosofía republicana. Tan rica, tan amplia.

No tocar la Constitución
Pablo Sebastián La Estrella 3 Abril 2000

La victoria del Partido Popular en las pasadas elecciones es inversamente proporcional a la derrota del PSOE. Por un margen superior al que todos esperaban incluso en el PP, y con unas consecuencias políticas y sociales que en el día de hoy no son previsibles (porque dependen del uso que Aznar haga de la mayoría absoluta) pero que apuntan algunos hechos bastante relevantes.

Como el cambio social y generacional de una mayoría de votantes que parece haber roto la dialéctica ideológica de la izquierda y la derecha, esta vez en beneficio de un PP que gestionó bien desde el Gobierno la pasada legislatura. Y frente a una izquierda en parte anclada en proyectos hoy anticuados y en parte atenazada por el recuerdo de unos gobiernos llenos de abusos y escándalos, y unos protagonistas de ese tiempo que se han resistido a dejar el poder y a permitir en el PSOE la renovación y la regeneración. Como la que les exigieron militantes socialistas en las "primarias" y la que han vuelto a pedir los electores dándoles la espaldas el 12-M y permitiendo la arrolladora victoria del PP.

Esta segunda victoria del PP, por mayoría absoluta, y el cambio generacional e ideológico que incluye ha permitido a no pocos analistas afirmar que la transición que lidera el Rey don Juan Carlos I ha cerrado un ciclo completo y, a la vez, ha puesto punto final, o punto y aparte, a la dialéctica de las "dos Españas" que nació de la Guerra Civil y de la dictadura de Franco, en favor de un tiempo nuevo casi en todo y a la vez conciliador. Nuevo en el gran salto generacional, tecnológico e ideológico y dominado por la globalización mundial y por la "globalización regional" o europea, donde España está inmersa de manera muy especial.

También ha traído la nueva etapa un vuelco en las relaciones de poder entre distintos partidos nacionalistas y estatales o españolistas, poniendo fin al tiempo pasado dos legislaturas en que los nacionalistas de Cataluña o del País Vasco imponían a Madrid condiciones que provocaban recortes a la soberanía nacional y el acoso al uso de la lengua española, desafiando así el mandato constitucional.

La decadencia, política y moral, de lo que se llamó el "régimen felipista de poder", sumada a la debilidad parlamentaria del primer gobierno de Aznar, permitió la "crecida" nacionalista frente al Gobierno central y la dejación de altas cotas de la soberanía nacional amén de otros privilegios a cambio de lo que se llamaba "gobernabilidad". Ahora la mayoría absoluta del PP y la ausencia temporal veremos por cuánto tiempo de una firme oposición obliga a los nacionalistas a revisar sus posiciones frente al Gobierno central.

Y a pasar de la prepotencia que les permitía su influencia en el Gobierno los tiempos en los que nació la Declaración de Barcelona a posiciones más moderadas que, a la vez, tienen mucho que ver con los movimientos globales que vivimos, en el ámbito mundial y regional en Europa, donde la batalla de los nacionalismos empequeñece y aísla a los pueblos dentro de la revolución económica y cultural que hoy día significan, por ejemplo, el euro e Internet.

El cerco al PNV que están fomentando el PP (y también el PSOE, que empieza a recular en sus pretensiones federalistas, lo que le creará algún problema en Cataluña y otros lugares) dan una idea de por dónde van a ir ciertas decisiones en la política. El intento de que el BNG no tenga en el Congreso (ni el PNV en el Senado) un grupo propio también sigue el mismo camino. Como en el mismo sendero está la oferta de Aznar a CiU para que un ministro nacionalista (quizás Durán Lleida, de Unió) pueda integrarse en un gobierno español, sellando un pacto político importante, una verdadera colaboración en el gobierno de España.

Las palabras de Aznar en Sevilla advirtiendo que no permitirá el "vaciado" de la Constitución van en ese sentido. El presidente en funciones lo dijo subrayando el bloqueo a todo cambio e incluso "interpretación", como la que algunos Herrero de Miñón, entre otros hicieron meses atrás cuando los nacionalismos mandaban más en Madrid y los dirigentes de CiU y PNV daban pasos agigantados en pro de la reforma de sus respectivos estatutos camino de una España de corte confederal.

La situación y el mapa político han cambiado y Pujol, en el curso final de su carrera política, deberá optar o correr el riesgo de la tensión. De la misma manera que el PSOE tocado en Galicia y en el País Vasco deberá quizá reorientar su posición en estas cuestiones, que seguramente serán motivo de amplio debate en el Congreso que van a celebrar.

El presidente Aznar lo tiene, al parecer, todo muy claro y el viento a favor. Pero tenemos que ver cómo ejecuta esta política (y otras relativas a las libertades y la vida democrática), si desde una posición integradora o unitarista y de fuerza. Las maneras en la política son tan importantes como los hechos. De esas maneras también dependerá que se acabe o no, para siempre, el discurso de las "dos Españas", y el que veamos si de verdad está en el centro político el PP. La importante victoria de Aznar ha sido, decíamos al principio, inversamente proporcional a la sonada derrota de González. Pero la capacidad de reacción de la izquierda y de recuperación del PSOE también van a depender proporcionalmente de las maneras que use el nuevo y mayoritario Gobierno del PP.

Esta semana se funda el Instituto Castellano de la Lengua para fomentar el correcto uso del español
Los Duques de Lugo presidirán el viernes la firma del acta de creación, en el Monasterio de Silos
Efe Burgos La Estrella 3 Abril 2000

La infanta Elena y su esposo, Jaime de Marichalar, presidirán el 7 de abril en el monasterio de Silos (Burgos) la firma del acta fundacional del Instituto Castellano de la Lengua, impulsado por la Federación Regional de Municipios y Provincias para defender el castellano y fomentar su correcto uso.

El monasterio de Silos ha sido el emplazamiento elegido por su estrecha vinculación con el origen del idioma, ya que en el escriptorium de esta abadía se plasmaron, entre otros documentos, las 'glosas silenses' del siglo XI, en las que aparecen palabras en romance, informaron fuentes de la organización.


Además de los Duques de Lugo, está prevista la asistencia a la firma del presidente de la Junta de Castilla y León, Juan José Lucas, del presidente de la Real Academia Española de la Lengua, Víctor García de la Concha, y la de los rectores de las universidades de Castilla y León.

En el escriptorium de esta abadía
se plasmaron las 'glosas silenses' del siglo XI
donde aparecen palabras en romance

La creación del Instituto Castellano de la Lengua Española fue encomendada en 1996 por la Federación Regional de Municipios y Provincias (FRMP) al presidente de la Diputación de Burgos, Vicente Orden Vigara, quien durante cuatro años ha conseguido el apoyo de las diputaciones, ayuntamientos y universidades de la región, Real Academia de la Lengua y Junta de Castilla y León.

Según sus estatutos, el Instituto Castellano de la Lengua se crea bajo el patrocinio de los Reyes de España, a quienes corresponde la presidencia de honor del patronato o fundación que se encargará de su gestión. La presidencia ejecutiva corresponde a la Junta de Castilla y León, institución que se encargará de contribuir a su financiación y de designar al director de este organismo.

La creación se justifica, según sus estatutos, por la negativa incidencia que sobre la lengua castellana tienen la "invasión de otras lenguas, las intervenciones de personajes públicos con escasa calidad expresiva, la presión de las lenguas regionales, los usos sociales cambiantes, un deficiente uso en los medios de comunicación y lo inadecuado de los programas de enseñanza".

Los objetivos primordiales del Instituto
serán la difusión del español e intensificar

la formación del profesorado

El Instituto Castellano de la Lengua Española, con sede en el Palacio de la Isla de Burgos, tendrá como objetivo primordial la difusión del español, así como intensificar la formación del profesorado, fomentar la correcta utilización del idioma, preservarlo de los agentes de riesgo que lo amenazan y asesorar a otras instituciones. Para ello se establecerán lazos de cooperación y colaboración con la Real Academia, Ministerio y consejerías de Educación y Cultura, universidades y otras entidades públicas y privadas.

De sus órganos rectores formarán parte quince vocales en representación de las letras y de la cultura de la comunidad hispanohablante, en especial de la Real Academia Española, del Instituto de España, de la Comisión Permanente de Academias de la Lengua  Española, de las universidades de Castilla y León y de otras instituciones sociales.

 

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