AGLI

Recortes de Prensa    Domingo 9  Abril  2000
#UNA POLITICA LINGÜISTICA PARA TODOS LOS CATALANES
EDITORIAL El Mundo 9 Abril 2000

#Lo respetable
ANTONIO GALA El Mundo 9 Abril 2000

#Unos padres denuncian a un colegio público vasco porque su hija no sabe castellano
VITORIA. J. J. Saldaña ABC 9 Abril 2000

#Aznar: "El momento del nacionalismo reivindicativo ha terminado"
EP, Sevilla El País 9 Abril 2000

#La escalera
Ramón PI ABC 9 Abril 2000

#Atrapado en la secta nacionalista
M. MARTÍN FERRAND ABC 9 Abril 2000

#Aznar les da miedo
CÉSAR ALONSO DE LOS RÍOS ABC 9 Abril 2000

#ETA concentró la 'kale borroka' en el PSE para atajar su acercamiento al PNV
ISABEL C. MARTÍNEZ, Vitoria El País 9 Abril 2000

#Un vandalismo dirigido desde Herri Batasuna
I. C. M., Vitoria El País  9 Abril 2000

#Maragall, el virus del PSOE
Carlos DÁVILA ABC 9 Abril 2000

#La crisis «abertzale»: de la orden de ETA a la obediencia de EH
FERNANDO LOPEZ AGUDIN El Mundo 9 Abril 2000



UNA POLITICA LINGÜISTICA PARA TODOS LOS CATALANES
EDITORIAL El Mundo 9 Abril 2000

Carles Campuzano, diputado de CiU, calificó ayer a Josep Piqué de «provocador» y le reprochó una «demagogia» que contribuye a ahondar el conflicto lingüístico en Cataluña. Las palabras de Campuzano son una respuesta a las declaraciones de anteayer del portavoz del Gobierno, que pidió la reforma de la ley del catalán, aprobada en 1998 con los votos en contra del PP, para «hacerla más aceptable al conjunto de las fuerzas políticas».

La demanda de Piqué ya fue inmediatamente respondida por Jordi Pujol, que aseguró de forma tajante que si el PP plantea una reforma de la política lingüística de la Generalitat, CiU está incluso dispuesta a reconsiderar su apoyo a Aznar en la próxima legislatura.

La chispa que ha atizado el fuego de la discordia entre el PP y CiU ha sido un reciente auto de un juzgado de Tarragona, que imputa al rector de la Universidad Rovira i Virgili un delito de prevaricación. El juez considera inconstitucional el reglamento interno de este centro docente al entender que discrimina el uso del castellano respecto al catalán y da la razón a una profesora que había sido sancionada por dicho rector por facilitar a sus alumnos unos exámenes en castellano, contraviniendo lo dispuesto por la Universidad.

El auto judicial ha dado lugar a un tenso debate en la sociedad catalana entre quienes defienden la actuación del rector y quienes apoyan a la profesora, que ha solicitado la baja por depresión tras haber sufrido todo tipo de amenazas y descalificaciones.

Pueden tener cierta parte de razón los nacionalistas cuando censuran que un conflicto lingüístico haya desembocado en un procedimiento penal, que puede concluir con la inhabilitación del rector. Pero ello no obsta para que lo sucedido permita sacar dos conclusiones muy claras.

La primera es que, como pone de relieve la denuncia de la profesora, existe una discriminación del castellano respecto al catalán, lo cual es claramente inconstitucional. Cuando el juez recuerda en su auto que cualquier alumno tiene derecho a emplear el castellano como medio de expresión no hace más que aplicar la Constitución.

Y la segunda es que la política lingüística de Pujol provoca un notable rechazo en el sector no nacionalista de la sociedad catalana, que se siente discriminado por una normalización que identifica con imposición.

La visceralidad de la reacción de Pujol y los dirigentes de CiU ilustra lo difícil que será llegar a un deseable equilibrio entre las dos lenguas para que no haya vencedores ni vencidos en una cuestión en la que está en juego la convivencia de las dos comunidades parlantes de Cataluña.

Lo respetable
ANTONIO GALA El Mundo 9 Abril 2000

La mayoría obtenida por el PP parece proyectada por una ciudadanía harta de que los nacionalismos exacerbados la opriman. El pueblo vasco ha salido de sí con frecuencia, pero en su interior apenas ha cambiado: ahí reside esa confusa sensación de diferencia. El nacionalismo catalán tiene un carácter claramente político, económico, y romántico. En uno y otro caso se han personalizado los países, cosa arriesgada y errónea. El partido que hoy gobierna no necesita sus interesados apoyos. Bueno será que las cosas vuelvan a su cauce. No hay que exagerar lo respetable, porque deja de serlo.

Unos padres denuncian a un colegio público vasco porque su hija no sabe castellano 
VITORIA. J. J. Saldaña ABC 9 Abril 2000

La familia de una alumna, de seis años, del colegio público Larrea de
Amorebieta (Vizcaya) ha denunciado al centro, porque su hija, escolarizada en el modelo D o enseñanza euskaldun, no ha recibido clases de castellano en los años que lleva escolarizada. El PP ha presentado una interperlación urgente al consejero de Educación, para que explique el asunto.

El responsable de asuntos de Educación del PP, Iñaki Oyarzabal, acusó al Gobierno vasco de «vulnerar» lo que es la ley de modelos lingüísticos que obliga a los centros de enseñanza en euskera a impartir la asignatura de Lengua Castellana, al igual que el modelo A (enseñanza en castellano) debe impartir clases de euskera. El Partido Popular ha presentado una interpelación urgente al consejero de Educación, Inaxio Oliveri, para que explique a la cámara la situación de este centro y anuncie las medidas sancionadoras que va a tomar «para poner fin a tal ilegalidad».

NO ES UN CASO AISLADO
En declaraciones a ABC, Oyarzabal aseguró que este no es un caso aislado, si no que tienen noticia de muchos otros por quejas de familiares que no salen a la luz pública por el temor de los padres a que sus hijos sean discriminados o represaliados. «La barbaridad -dijo el parlamentario del Partido Popular- es que esto se puede estar produciendo en bastantes centros con conocimiento de la inspección educativa vasca y de la delegación territorial de Educación».

El caso de Amorebieta, desvelado por un diario local, parte de la denuncia presentada por el PP contra el citado centro en el juzgado de Durango (Vizcaya), a partir de la conformidad de los padres de esta niña de seis años. La familia vive en un caserío y la única relación con el exterior que mantiene su hija es la escuela y, a pesar de que los padres hablan con ella en castellano, la niña «vuelve al caserío pensando que vive en una sociedad monolingüe en euskera, que no tienen nada que ver con la realidad», relató el parlamentario popular.

MÚLTIPLES FALTAS DE ORTOGRAFÍA
El padre de la niña, preocupado al percatarse de que la niña no sabía escribir ante las múltiples faltas de ortografía que cometía, habló con la maestra y con el director del colegio público, Luciano Martínez, que le confirmaron que durante los dos primeros cursos de enseñanza primaria el colegio no imparte a los niños la asignatura de lengua castellana, cuando el programa curricular establece que los alumnos deben recibir cuatro horas semanales de castellano en los dos primeros años.

El director del centro alegó que habían recibido una directriz de la delegación territorial de Educación de que no hacía falta dar la asignatura en castellano, que eso era una «práctica» dentro del modelo D en Vizcaya, y que mas tarde recuperarían «las horas perdidas» en los dos primeros cursos de primaria.

Oyarzabal calificó esta situación de tremendo «disparate», y recordó que, según lo establecido en la legislación, los centros tienen la obligación de que los alumnos sepan desenvolverse con garantías en los dos idiomas oficiales del País Vasco cuando finalicen la etapa de primaria, que se encuentra divida en seis cursos.

Aznar: "El momento del nacionalismo reivindicativo ha terminado"
EP, Sevilla El País 9 Abril 2000

José María Aznar, presidente del Gobierno en funciones, opina en una entrevista que publica la edición de abril de El Periódico Popular que "ya ha terminado el momento de la reivindicación" de los nacionalismos. "Empieza ahora", añade, "el de la responsabilidad y la cooperación".

Sobre el papel que pueden desempeñar los partidos nacionalistas en la próxima legislatura, Aznar espera que "sea cual sea, se comprometan con la estabilidad política y con los grandes proyectos nacionales que vamos a emprender". Y repite que, "sin duda", el Gobierno del PP buscará el consenso en asuntos conflictivos como la Ley de Extranjería -que fue aprobada con el apoyo decisivo de Coalición Canaria- y la reforma en la enseñanza de las Humanidades.

"La constante" del nuevo Gobierno de mayoría absoluta, asegura Aznar, será el diálogo, que estará motivado "por principio y no por necesidad". El presidente en funciones se muestra convencido de que es "el mejor sistema para resolver problemas y sacar adelante proyectos y reformas".

Aznar resalta en la entrevista con la publicación de su partido que los resultados electorales del PP en el País Vasco, donde fue la segunda fuerza más votada, han sido "magníficos", y destaca la victoria de las fuerzas que defienden la Constitución y el Estatuto de Autonomía: "El llamamiento a la abstención, que no era sino un chantaje de ETA y sus allegados, resultó un fracaso y una derrota".

La escalera 
Ramón PI ABC 9 Abril 2000

«EH da un paso atrás», «EH retira la escalera», y entonces el Gobierno vasco entra en «caída libre» debido a la nueva situación de «involución e inestabilidad», porque «Ibarretxe no puede gobernar desde el aislamiento total». Todo esto contribuye, aunque sea traumáticamente, a una evidente «clarificación vasca». Éste es el argumento que se puede montar con los titulares de los editoriales, por este orden, de Diario 16, El País, ABC, El Correo, El Mundo y La Vanguardia. Eso de la escalera viene del viejo chiste del tipo que estaba pintando una pared, y llegó otro que le dijo: «Agárrate a la brocha, que me llevo la escalera.»

Pero la retirada de Euskal Herritarrok del Parlamento vasco (salvo para lo que convenga a sus intereses separatistas), que es lo que motiva todos estos editoriales de los diarios de ayer, no se ve del mismo modo en los ámbitos nacionalistas, donde se ha producido una «situación lógica, pero que se debe superar», y para eso hay que tener «serenidad ante un complejo panorama» (titulares de los editoriales, por este orden, de Gara y de Deia).

El editorial de Gara es muy explícito: recuerda que el apoyo de EH a Ibarretxe era «un voto a favor de la democracia vasca, a favor del proceso soberanista, un voto, a fin de cuentas, por la construcción nacional de Euskal Herria (...) Fue el lehendakari, con el apoyo de PNV y EA, quien tras la vuelta de ETA a las armas dejó primero en suspenso y después rompió dicho acuerdo con EH. Roto el compromiso, la izquierda independentista ya no estaba obligada a sostener al Ejecutivo de Ibarretxe en el Parlamento de Gasteiz (Vitoria)». Ésta es la «situación lógica», según el periódico afín a los amigos de los terroristas. Y lógica tiene, desde luego, y el PNV y EA tenían la obligación de saber que ETA y sus amigos iban a aplicar esa lógica enteramente ajena a los rudimentos más elementales de la convivencia en paz. Por eso el editorial de Gara sigue en su lógica: «Son el PNV y EA quienes hoy están conminados a una reflexión urgente. Han sido conminados por sus propios aliados al reconocimiento de su fracaso.»

Pero es mucho más ilustrativo y revelador el editorial de Deia: «Cada partido deberá analizar con detenimiento la situación y actuar, dentro de juego de posibilidades legítimas que permite el juego democrático (sic en la versión electrónica), de la forma que considere más apropiada, siempre que no sea manifiestamente irresponsable.» A continuación el editorialista reparte consejos a todos, menos al PNV y EA, que, no por casualidad, son los únicos directamente interpelados por Gara: «A Ibarretxe corresponde en este caso la mayor responsabilidad, puesto que sus decisiones serán las determinantes. El lehendakari tiene que sopesar con tranquilidad, ajeno al griterío del frente españolista que trata de condicionar su respuesta, si las condiciones actuales permiten al Ejecutivo seguir cumpliendo dignamente su función, como hasta ahora, o si adelanta las elecciones (...) EH debería reflexionar acerca de si sus últimos planteamientos son los más adecuados para avanzar en la construcción nacional (...) A PP y PSE habría que recordarles que la cuestión de confianza que piden al lehendakari no es el instrumento previsto en el sistema constitucional que tanto defienden, a la hora de cambiar Gobiernos, sino la moción de censura constructiva, que están en su derecho de presentar.»

ABC también habla de lógica y da consejos, pero básicamente al PNV: «El PNV está preso del vértigo ante el vacío político al que le ha conducido su aventura soberanista (...) Es lógico pensar que sus dirigentes estén preguntándose qué hacer, cómo y con quién, y sobre todo cómo frenar su caída libre (...) Interrumpir una legislatura es teóricamente un fracaso, pero en la situación vasca es la salida más razonable para una crisis institucional provocada por la crisis de estrategias y alianzas del PNV.»

Para El País, «el nacionalismo vasco, y el lehendakari en particular, tendrán que elegir. Lo peor sería seguir como si tal cosa (...) y dejando que sea ETA quien decida el calendario. Lo menos malo, pactar con los partidos democráticos un calendario que comprenda la convocatoria de elecciones anticipadas. Y encomendarse a los dioses para que los resultados permitan un Gobierno PNV-PP-PSOE». Diario 16 apunta en la misma dirección: «Quizá la solución sea la convocatoria de elecciones anticipadas, porque en las condiciones actuales Ibarretxe no tiene capacidad para tomar decisiones.»

«Cuesta entender -dice La Vanguardia- que Ibarretxe confíe en gobernar en un marco de inestabilidad al que le ha empujado el error de depender de la estrategia de los radicales y los violentos hasta los límites de lo insostenible.» Y El Mundo abunda en lo mismo: «Deberían ser las dos fuerzas claves de la oposición vasca (PP y PSOE) las que pactaran una salida a la actual situación. Tienen en sus manos hacerlo. El próximo lehendakari no tiene por qué ser nacionalista.»

Atrapado en la secta nacionalista 
M. MARTÍN FERRAND ABC 9 Abril 2000

NICOLÁS Redondo Terreros, el secretario general del PSE, se equivoca. Ha dicho que el lehendakari Juan José Ibarretxe pasa por una «soledad patética». Su soledad es difícil, merecida y, si se apura, políticamente terminal, pero resulta patético aunque esté acompañado. Nos habíamos acostumbrado a verle como un muñeco de ventrílocuo, como una marioneta del maese Arzalluz, y al verle ahora intentar el movimiento por su cuenta resulta el triste remedo de un líder político.

Ibarretxe no es un personaje escaso. Tiene formación, capacidad e ideas, pero ha renunciado a la voluntad y el criterio propios, y eso, subido en el pedestal del poder, descoyunta la figura hasta convertirla en un muñequito de trapo. El hoy lehendakari me contó hace unos años, en un desayuno madrileño, sus proyectos de acción en el supuesto de que llegara a ocupar el cargo que ostenta —¿detenta?—; pero, entre Estella y Arzalluz, no ha hecho nada de lo que proyectaba. Ha ido dilapidando su capital político en el desgaste de las malas compañías y el zigzagueo espasmódico de la formación a la que se debe.

¿Dónde quiere ir el PNV? No es que se haya quedado solo, es que fuerza su división interna y se desgarra inútilmente llevándose por delante a personajes, como Ibarretxe, atrapados en la secta nacionalista. Arzalluz, más santón que líder, ha querido sentar al lobo en el salón de un PNV más histórico que democrático. El lobo, como suele suceder en los intentos de zoofilia, le ha destrozado los muebles y se ha meado en las alfombras.

En este punto tiene razón el portavoz del Gobierno, Josep Piqué: «El final de la legislatura del País Vasco está cada vez más cerca». El abandono del Parlamento de Vitoria por parte de Euskal Herritarrok sólo tiene, para el lehendakari, una salida con dos formulaciones diferentes. O se somete a una moción de censura o salva lo que le queda de dignidad con un adelanto de las elecciones. Es decir, puede elegir la modalidad de veneno con la que hacer un mutis heroico de su desairada, y bien buscada, situación actual.

No sé, porque los análisis del problema vasco no pueden hacerse únicamente desde los palcos del raciocinio, si el nuevo rumbo de EH significa la ruptura (definitiva) del pacto de Estella. En cualquier caso, lo daña y aplaza para otras circunstancias. ¿Es capaz Arzalluz, en esta situación, de seguir moviendo con coherencia a su muñeco en Ajuria Enea? ¿Quiere el muñeco seguirlo siendo? Como dice Baura, el perfume de los vestidos no se aplaca con la ducha de quien los lleva. Ibarretxe se ha echado por encima todo un frasco de nacionalismo rabioso y tiene que elegir ahora entre seguir oliendo o quedarse desnudito.

Aznar les da miedo 
Por CÉSAR ALONSO DE LOS RÍOS ABC 9 Abril 2000

LAS oposiciones al Gobierno del PP —la política y la mediática— han conseguido instalar en la opinión pública la extraña idea de que las mayorías absolutas son intrínsecamente perversas. Ha sido una forma de empañar la victoria del PP y de convertir en sospechosas todas las acciones de gobierno sostenidas exclusivamente por el propio grupo parlamentario, con la excusa de que se lesionan los intereses de las minorías y con el argumento de que se sofoca a la oposición política y a la sociedad civil.

Estamos, por tanto, ante una legislatura algo más sofisticada que lo que se puede deducir de la mera relación de fuerzas parlamentarias. Aunque desprestigiado, el complejo mediático comprometido con el PSOE intentará ganar en el terreno de la propaganda lo que ha perdido en las urnas. Es cierto que va a tener mucho trabajo con la crisis socialista, pero no cabe descartar situaciones ante las que el PP sentirá tentaciones de ceder por razones de imagen.

Para quienes no hayan perdido el espíritu lúdico, el espectáculo de la política es en verdad gratificante en estos momentos. Hay columnistas que organizan sus autocríticas con tanto rigor que parecerían haber apostado por el ganador; hay políticos que siguen tratando al PP como a un partido aislado y perdedor; hay financieros que todavía no han caído en la cuenta de que ya no necesitan a la izquierda para justificarse; hay literatos a los que les gustaría volver a la defensa del arte por el arte que practicaron durante el franquismo...

El peso de la mayoría absoluta ya ha comenzado a sentirse. Beiras, por ejemplo, ha pasado de haber tachado de fascista a José María Aznar a solicitar de su espíritu centrista una cierta comprensión que le permita al Bloque formar grupo parlamentario. Desde el día 12, a Juan de Villalonga le ha entrado un sano temor de ser barrido por aquel que le puso al frente de Telefónica y al que traicionó en pleno período electoral con su enemigo (no contrario). No menor ha sido la sensatez que les ha entrado de golpe a ciertos grupos financieros. El atolondramiento que afectó a los directivos del BBVA en plena campaña electoral se ha metamorfoseado en sentido de responsabilidad, y los empresarios vascos que riñeron a Aznar por inmovilismo pasan ahora la factura al PNV por la situación de emergencia que está viviendo el País Vasco. Por lo que respecta a Pujol y Durán, tan soberbios siempre en sus planteamientos, han renunciado a los cuatrocientos mil millones en que cifraban el descontento catalán y se han decidido a colaborar con el PP por simples razones de «coherencia».

Ante este espectáculo de arrepentidos, autocríticos y desmemoriados, entre lo que abundan los analistas políticos, dubitativos entre el oportunismo y un cierto pudor profesional, va a resultar fascinante el comportamiento del Gobierno. ¿Se dejará seducir por las fintas destinadas a cegarle y así distraerle de las obligaciones que contrajo en las urnas o, por el contrario, aprovechará la mayoría absoluta y cumplirá con el programa y, de modo muy especial, con la superación de los peligros de disgregación nacional?

Quienes tienen en cuenta la importancia del factor humano, convienen en que Aznar no es hombre proclive a las cesiones, a los perdones y a los ajustes de cuenta inmediatos, y que, por tanto, apenas nada le distraerá de sus objetivos. En todo caso se trata de una personalidad con la que más vale el diálogo que el tono desafiante, propio del PNV, y ahora de Pascual Maragall, aterrorizado por la posibilidad de perder una buena parte de su electorado.

Por mi parte, yo daría por buena la mayoría absoluta aunque sólo fuera por habernos liberado del horroroso término «gobernabilidad». ¡Qué alivio!

ETA concentró la 'kale borroka' en el PSE para atajar su acercamiento al PNV
Los estrategas de la violencia callejera amplían la presión a familiares y vecinos de las víctimas
ISABEL C. MARTÍNEZ, Vitoria El País 9 Abril 2000

ETA tomó el pasado otoño la decisión de activar la kale borroka contra los socialistas para impedir cualquier entendimiento entre éstos y el PNV tras la ruptura de la tregua. De esta manera privaban también al partido de Arzalluz de alternativas al Pacto de Lizarra y mantenían la dependencia parlamentaria del Gobierno vasco de los votos de Euskal Herritarrok. Sólo este interés explica, según los analistas consultados, que la violencia callejera se haya dirigido tras las pasadas elecciones más contra cargos electos e intereses del Partido Socialista de Euskadi (PSE) que contra el Partido Popular.

Esto, y no ya el de presionar al PSE-PSOE para que revise sus posiciones en el País Vasco y se distancie del PP, parece constituir el objetivo de la organización terrorista, que encontraría en la solidez del frente constitucionalista un elemento de legitimación para su existencia. La insistencia en los ataques a los socialistas tras su fracaso en las elecciones del 12-M apuntala este convencimiento, tanto en medios nacionalistas como del PSE.

"ETA no quiere romper el frente españolista, sino apuntalarlo. Le interesa que el PSOE siga a la orilla del PP. Sabe que nunca fue tan débil como cuando la línea de separación se estableció entre demócratas y violentos y trata de impedir que se vuelva a esa dinámica. Lo peor que le puede pasar es que el PNV y Eusko Alkartasuna (EA) rompan con Lizarra y para eso precisan el apoyo en los socialistas para seguir gobernando. ¿Cómo impedirlo?: machacando al PSE", es la reflexión del sociólogo y presidente del Fórum Deusto, Javier Elzo.

El efecto buscado tardó poco en producirse: las acusaciones al consejero vasco de Interior, Javier Balza, las requisitorias al propio lehendakari Ibarretxe y los enfrentamientos parlamentarios por los compromisos políticos del PNV y EA con los radicales o la ineficacia de la Ertzaintza se han multiplicado desde el final de la tregua.

Lo que en un principio se interpretó como una estrategia de presión al PSOE ante la expectativa de que pudiera ganar las elecciones y gobernar en España, fue perfilándose como la introducción de un cortocircuito en el acercamiento entre PNV y PSOE, iniciado con una entrevista entre Almunia y Arzalluz a finales de noviembre pasado, tras dos años de incomunicación. Tras ella, Almunia criticó por primera vez al Gobierno por su actitud en el proceso de paz y pidió una política penitenciaria consensuada. Arzalluz auguró "novedades" en sus relaciones con los socialistas y dijo, respecto a una eventual colaboración, que no ponía "vallas al campo". Tres días más tarde se producía la ruptura de la tregua, en suspenso desde una tormentosa reunión con el PNV y EA en julio de 1999, en la que éstos se negaron a ceder a las propuestas "estrambóticas" que los terroristas plantearon para celebrar elecciones en Euskal Herria (Euskadi, Navarra y el País Vasco francés).

"ETA sabe que con el PP no tenemos nada que hacer y que la alternativa vendría de una cierta unidad de acción con el PSE, aun preservando diferencias. Políticamente, la kale borroka daña esa posible aproximación", se analiza en medios nacionalistas.

Esta visión se comparte en las filas del PSE. Sin saber precisar la fecha, Víctor García, diputado autonómico y miembro de la Comisión de Interior del Parlamento vasco, afirma: "Nos hemos convertido en objetivo de la kale borroka. ETA ha podido entender que la postura inamovible la mantiene el PP y que nosotros, sin el terrorismo en nuestras carnes, seríamos susceptibles de entrar en zona tibia". García señala que con asesinatos como el de Buesa y su escolta o con el acoso a sus cargos, "ETA pincha en hueso".

Los estrategas de la kale borroka prueban ahora un nuevo flanco: familiares y vecinos. En palabras de Javier Elzo, "Fernando Buesa se sabía amenazado, pero eso no le hizo modificar sus posiciones políticas. Los violentos se han dado cuenta de que las personas comprometidas han asumido vivir con incomodidad y miedo. Por eso han decidido probar si atentar contra su entorno humano más inmediato ofrece más resultados".

El incendio de ocho viviendas del bloque donde vive en Amorebieta la hermana de un ex concejal socialista ha sido el episodio más brutal. Pero el mismo efecto surte quemar la tienda a una mujer por ser hija de militante del PSE. Si soportan los ataques directos, tocar a sus familias puede hacérseles más doloroso.

Los estudiosos del fenómeno de la kale borroka estiman que ésta ha experimentado otros cambios: sus autores se han organizado más y están semiprofesionalizados. No se atreven a afirmar que estén liberados, pero lo temen porque actúan ya en días de labor, frente a la tónica general del fin de semana.

En medios policiales se cree también que cambian de territorio con facilidad: si se les dificulta actuar en Getxo, se van a Vitoria. Y cifran en al menos tres los grupos fuertes: Getxo, Vitoria y Durango.

Un vandalismo dirigido desde Herri Batasuna
I. C. M., Vitoria El País  9 Abril 2000

Aunque la violencia callejera se ha querido vender, desde las filas del abertzalismo radical, como un movimiento de respuesta espontánea, siempre ha estado férreamente dirigida. Lo prueban sus estratégicos parones en las semanas previas a las elecciones, tanto de octubre de 1998 como de junio de 1999, en las que EH obtuvo excelentes resultados.

La kale borroka se inició como epílogo de manifestaciones radicales, cuando grupos de jóvenes se enfrentaban con la Ertzaintza y llevaban a cabo actos de vandalismo callejero. Más tarde, desde 1993, tomó la forma de contestación a la ocupación de la calle por manifestantes pacifistas durante los secuestros de Julio Iglesias Zamora y José María Aldaya. En sus primeros tiempos, la Ertzaintza, miembros del PNV y sus batzokis (sedes sociales) fueron los objetivos.

Además de socializar el sufrimiento que padecían los presos y familiares de éstos, llevaba implícita la aspiración de hacer moverse al PNV de su alianza con el resto de los partidos de Ajuria Enea. El foco de interés cambió hacia el PP, lo mismo que la acción de ETA con el atentado contra Aznar y el asesinato de siete de sus concejales vascos, cuando se vislumbró que este partido accedería al poder.

Cargos y afiliados
La presión de este terrorismo no ha desaparecido del todo, ni siquiera durante la tregua de ETA. Con la ruptura de ésta se produjo la paradoja de que los grupos de apoyo a ETA incrementaron sus acciones haciendo de los socialistas su objetivo preferente, por encima del PP. Más de 20 cargos, sedes o afiliados han padecido desde el pasado diciembre, normalmente en sus domicilios, algún ataque. Se trataba de presionar a quien ofrecía expectativas de llegar al Gobierno. Sin embargo, tras la derrota electoral del PSOE, los ataques no sólo no han cesado, sino que se amplían a familiares y vecinos.

Maragall, el virus del PSOE 
Por Carlos DÁVILA ABC 9 Abril 2000

PARA la Comisión Política del PSOE, Maragall es, actúa, como un auténtico virus. Por sorpresa y patológicamente. Chaves, Cristina Alberdi y los dos o tres «comisionados» —no más— que tienen algún peso en esta gestora disfrazada de dirección provisional, el ex alcalde desdeñoso se ha convertido, dicen en la propia comisión, en un «intangible»; o sea, en un personaje al que no es que no se pueda «tocar», es que ni siquiera se le puede molestar. Maragall y su «Partit dels Socialistes Catalans» han propinado un aviso rotundo sobre su comportamiento futuro. En el Senado, lo peor no es que uno de sus coligados de la Esquerra Republicana haya prometido su escaño «por imperativo legal»; lo peor —afirman también en la Comisión— es que todo el grupo de la «Entesa» ha dejado meridianamente claro, al negarse a votar a Esperanza Aguirre, que «nosotros somos autónomos y que como tales trabajamos».

Eso, en vísperas de un congreso, el de julio, en el que hay que elegir un secretario general para todo el partido, para el PSOE. Maragall ni se ha dignado a responder a la oferta oblicua que le ha hecho algún bodoque: «Pasqual, preséntate tú». Nada. Ni flores. Según se teme, vendrá dispuesto además a plantear una enmienda a la totalidad a la Ponencia Política, si ésta quiere, como quiere, dos cosas: la primera, recuperar el espíritu de partido unido, no el de grupos territoriales más o menos asociados; la segunda, regenerar el concepto nacional que, en opinión de todos los que han analizado mínimamente las elecciones, tanto favor ha proporcionado al PP, y tan gran disgusto al PSOE.

En el partido, con Chaves pegado al móvil en su AVE que le trae de allá para acá, están escocidos con Maragall, pero es más: se encuentran sin la menor confianza en recuperarlo para la causa común. Cómo será el grado de desánimo que ocupa a los «comisionados», que esperan que el milagro de la recuperación, o «de la entrada en sensatez», llegue de la experiencia política y del compromiso español de Narcís Serra. Se olvidan de que el ex vicepresidente del Gobierno ha anunciado que «adiós, muy buenas», que abandona la Secretaría General, pero, aun así, desean pedir al también ex ministro de Defensa una última ayuda: que reconvenga a Maragall y le devuelva al redil. Sugieren que el pasado miércoles, en la sesión constitutiva del Congreso, Felipe González habló de ello a su ex colaborador, pero no parece que la vía del agónico ex líder sea la mejor para ablandar el proyecto personal de Maragall, que es muy claro: sólo Cataluña, para quitar cuanto antes el poder a Jordi Pujol.

El «Partit» es un virus y también un divieso que supura excrecencias y que despierta ascos. Hace unos días, José Bono, replegado y todo en sus iniciales ansias de competición, venía a recordar que «sin nosotros, sin el PSOE, Maragall no puede ganar nunca en Cataluña». Era una advertencia pública que al susodicho le ha traído exactamente por un higo. Maragall no escucha ahora mismo más que a los dictados de su propia ambición, sabedor, además, de que juega con ventaja: de que él sí es líder, que es el único que tiene pasión (y posibilidades) de poder, y de que, en consecuencia, se puede permitir el desafío. No va a parar hasta expulsar a las tinieblas exteriores al presidente actual de la Generalitat, y, a mayor abundamiento, lo hará pasándole al propio Pujol por el nacionalismo.

En estas condiciones, la «Política» se dispone a diseñar los primeros esbozos de la ponencia base, con los posibles candidatos, encogidos unos y atrincherados otros, no vaya a ser que se repita la orden de antaño, la consigna guerrista: «Ojo, al que se mueva, que...». La comisión —debe anticiparse— apuesta por Chaves y, como mayor audacia, por una «tapadera» que concite más apoyos que rencores. Hay, de antemano, algunos descartes. Fíjense, por ejemplo, en la opinión que un miembro de la «Política» guarda de algunos de los presuntos aspirantes: a Belloch le llama «extravagante»; sobre la vuelta de Borrell sugiere que sería el más difícil aún: «El número de la cabra en el circo»; de González indica que «La política hace las cosas impensables, probables»; de Rosa Díez, que «por favor, por favor...»; de Rodríguez Zapatero y de Micaela Navarro, que «bueno, seamos serios». ¿Maragall?: no hay ni siquiera juicio. Maragall no es que sea, como era González, un tapón, es que ahora, aparte lo dicho, es un petardo explosivo.

La crisis «abertzale»: de la orden de ETA a la obediencia de EH
El «lehendakari» Ibarretxe, Arzalluz y Otegi van a pagar los platos rotos del «Pacto de Estella»
FERNANDO LOPEZ AGUDIN El Mundo 9 Abril 2000

Tras la decisión de Euskal Herritarrok (EH) de abandonar la actividad parlamentaria, y si no rompe con Lizarra, Ibarretxe prepara las maletas para salir del palacio de Ajuria Enea antes o después del verano. Junto con un Otegi completamente desautorizado y un Arzalluz colocado a los pies de los caballos popularsocialistas, es quien va a pagar los platos rotos de Estella. Son las primeras víctimas del desenlace de una profunda crisis abierta en el seno de la izquierda abertzale desde que ETA impusiera la ruptura de la tregua contra el parecer de los que mayoritariamente habían apostado firmemente por la vía política.

Pese a que en el comunicado de ETA se sentenciaba a Arzalluz por incumplir los compromisos rubricados antes del proceso de paz, más de las dos terceras partes del tejido social de la izquierda abertzale optaron por mantener la línea política suscrita en Estella, y, en consecuencia, continuar moviéndose como «si ETA no existiera». Sin condenar la violencia, iniciaron un proceso de desmarque para seguir un camino político junto con las organizaciones nacionalistas sentadas en el banquillo de los acusados por la organización terrorista.

Sobre la base de la precariedad operativa y aislamiento social de sus militares, los principales dirigentes políticos de EH estimaron que era viable efectuar una maniobra envolvente que les obligara de nuevo a enfundar las pistolas. Simultáneamente, reforzaban el liderazgo de Otegi con la elección de una nueva y provisional Mesa Nacional de Herri Batasuna (HB) mayoritariamente alineada con sus tesis de compatibilizar la violencia de ETA con la línea política de EH.

La minoría armada

No era ésa la opinión de una minoría cualificada, alrededor de una tercera parte, que coincide con el análisis de ETA. Articulada en torno al colectivo Ekin, empezó a actuar como un comisariado político encargado de velar por la pureza de una izquierda abertzale tentada por la institucionalización. Desde la abstención electoral, que a duras penas pudo imponer, a la convocatoria de una huelga general al margen de los sindicatos abertzales, no cejó en cortocircuitar la difícil capacidad de maniobra de la mayoría de EH.

Instrumento clave en esta táctica obstruccionista, el extraordinario desarrollo, tanto cuantitativo como cualitativo, de la kale borroka. Doblando la violencia de alta intensidad, sustanciada en tres asesinatos, con la violencia de baja intensidad, evidenciada con la multiplicación de actos vandálicos, dinamitaba los frágiles puentes que unían a Otegi con Arzalluz.

Llegado a este punto, interviene ETA con ese voto de calidad que son las pistolas. Al imponer el abandono de la actividad parlamentaria, hiere de muerte a la mayoría política, puesto que la priva de una imprescindible herramienta de trabajo y termina con cualquier posibilidad de colaboración conjunta con los restantes partidos nacionalistas. Como fue insuficiente con el asesinato de Buesa para aislarlos parlamentariamente, ha decidido que se aislen ellos mismos. La orden de diciembre, cumplida pero no acatada por EH, se convierte en la orden de abril, cumplida y acatada por EH.

En el tenso compás del invierno, la organización terrorista ha sentido el peligro cierto de que los políticos pudieran desobedecerla realmente, aunque la obedecieran formalmente. Entonces, debido al prestigio alcanzado por Otegi ante los suyos, no pudo llamarle al orden; ahora, con un Otegi desgastado que no es más que una pálida figura de lo que fue, le desautoriza en lo más hondo al privarle de su capacidad de portavoz parlamentario. Adelantándose, incluso, a la refundación de HB, prevista para mayo, anticipa cuál va a ser la orientación de los refundadores.

Este voto de calidad, dada la autoridad jerárquica e histórica de la que goza en este tejido social, se traduce en que los minoritarios serán mayoritarios y viceversa.

Los condenados

En esa sentencia de ETA, posterior al juicio sumarísimo que ha sometido a EH, Otegi, Iruín yUsabiaga son sus principales condenados. Mientras el primero trata de salvar los escasos muebles políticos que quedan y ahorrarse la condena, el segundo se refugia en el silencio de su bufete profesional y el tercero se atrinchera en el sindicato abertzale, que le reelige este fin de semana como su primer dirigente. Se lo han ganado a pulso, tanto por sus posiciones políticas como por haber cerrado los ojos, oídos y bocas a los numerosos indicios que desde hace casi un año y medio, desde que reapareció con fuerza la kale borroka, les marcaban la senda de la derrota.

En aras de meter a toda la izquierda abertzale en la línea política y de evitar cualquier posibilidad de escisión, han contribuído a reintroducirla en la vía militar. Han sido derrotados sin haber presentado batalla. Es bastante discutible si hubieran podido presentarla; pero es indiscutible que ni siquiera lo quisieron. Prisioneros de sus mitos, se limitaban, en las vísperas de la ruptura de la tregua, a señalar «la responsabilidad del carajo» de ETA, sin comprender que ese carajo de responsabilidad también era la suya.

La «ulsterización»

Rota la baraja política, vacíos los escaños, refundada HB y enfilada la recta hacia la convocatoria anticipada de elecciones, todo parece apuntar a que el desarrollo de la violencia terrorista va a ser complementada con una estrategia de ulsterización de la sociedad vasca. Si hasta ayer se apelaba al modelo irlandés como vía negociadora, hoy se empieza a apelar al modelo del Ulster previo al actual proceso de pacificación. Nada más idóneo para lograr la radicalización social, y el posterior enfrentamiento entre comunidades, que estrechar el cerco sobre el PNV.

Primero, dejan descolgado a Ibarretxe; después, contribuyen a hacer pasar por las horcas caudinas de las urnas a un Arzalluz en apuros, y, finalmente, si como es previsible los populares desplazan al PNV, podría abrirse el camino para la progresiva identificación entre el nacionalismo y HB. O sea, la hegemonía del nacionalismo pasaría del PNV a ETA. Es, como sostienen sus promotores, dar hoy un paso atrás para dar mañana dos adelante. No es más que un delirio, pero la fragmentación de la dirección de ETA sobrecarga sus análisis de errores y los aleja de la realidad. El precio de esta equivocación lo pagará, lo está pagando ya, la familia nacionalista.

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