AGLI

Recortes de Prensa    Lunes 10  Abril  2000
#El castellano
Jaime CAPMANY ABC 10 Abril 2000

#Don de lenguas
FRANCISCO UMBRAL El Mundo 10 Abril 2000

#España, una idea cierta
CONSUELO ALVAREZ DE TOLEDO El Mundo 10 Abril 2000

#Esperanza Aguirre: «Algunos quieren introducir el soberanismo y la autodeterminación de la mano de la reforma del Senado»
MADRID. Mariano Calleja ABC  10 Abril 2000

#La crisis política vasca, en todo su esplendor
Lorenzo Contreras La Estrella 10 Abril 2000

#Cautivo del PP
Editorial El País 10 Abril 2000

#Pujol respaldará la investidura de Aznar «si no hay más injerencias» del PP en Cataluña
BARCELONA. Ángel Marín ABC  10 Abril 2000


#Apoyos
Ramón PI ABC  10 Abril 2000  

#La Ertzaintza sólo hizo el 20% de las detenciones por 'kale borroka' en 1999
MIGUEL GONZÁLEZ, Madrid El País 10 Abril 2000

#Cuatro encapuchados queman el coche de un policía autonómico en Bilbao
A. INTXAUSTI, San Sebastián El País 10 Abril 2000


 

 

El castellano  
Por Jaime CAPMANY ABC 10 Abril 2000

TODAVÍA colea el viejo pleito acerca de cómo llamar a la lengua común de los españoles. ¿Debemos llamarla español o debemos llamarla castellano? ¿O es mejor llamarla indistintamente una cosa o la otra? Esto último es lo que hace, por ejemplo, Sebastián de Covarrubias, que titula así su precioso vocabulario: «Tesoro de la Lengua Castellana o Española». Este viejo debate entre lingüistas y gramáticos se reproduce, y tal vez se recrudece, cuando pasa a ser disputa entre políticos y enfrentamiento de diputados, sobre todo en el momento estelar de elaborar una Constitución. Se discutió largamente ese extremo en las Cortes Constituyentes de la Segunda República, que hicieron la Constitución de 1931.

Aquel debate se resume de manera suficientemente amplia en los famosos «Comentarios» de Nicolás Pérez Serrano, y allí puede encontrarlo el curioso lector que lo desconozca. Luego, en aquellas Cortes de la Santa Transición de las que salió nuestra benemérita Constitución de 1978, se despabiló ese mismo debate, aunque quizá con menor viveza y ardimiento que en el 31. Según recordaba Cela ayer en estas mismas páginas, la Constitución del 78 sale del paso utilizando «castellano» como sustantivo y «español», referido al idioma, como adjetivo: el castellano es la lengua española oficial del Estado. Tal vez la Constitución habría debido decir imitando a Covarrubias: el castellano o español es la lengua oficial común del Estado, y tratar luego de las demás lenguas españolas.

Cela resuelve el conflicto con sentido común y de manera tan práctica como justa. Copio su declaración: «En España y para distinguirlo de las lenguas periféricas (y también españolas por supuesto) llamo castellano al idioma común, y en el extranjero y para expresar que me refiero a nuestra lengua oficial y también común, le llamo español». Hace tiempo que vengo defendiendo esa tesis, que más de una vez me ha valido algún pescozón de maestros gramáticos, incluso de algún ilustre académico de todos mis respetos en otras opiniones. En España se debe decir «castellano» porque el catalán o el gallego y las demás lenguas que aquí se hablan son tan españolas como la castellana.

Acababa yo de escribir eso mismo en mi columna, y cierto lingüista académico me proporcionó un soplamocos con ocasión del discurso que pronunció en la solemnidad de la entrega de los premios Cavia, Luca de Tena y Mingote, que se celebra todos los años en esta Casa de ABC. Tuvo el orador la precaución de aludirme sin citarme, que nunca acierto a saber si eso revela desdén o denota caridad. Pero no cabía duda de que el soplamocos iba destinado a mis narices literarias, porque al terminar me preguntó con cierta sorna que qué me había parecido su discurso. Le respondí con sorna semejante que su discurso estaba escrito en un admirable castellano.

Está claro que si yo le pregunto a un extranjero de Italia cuál es el idioma que habla, me dirá que el italiano, y no el toscano. Pero dentro de Italia encuentro más de un italiano que me habla en véneto, en genovés o en sardo. Y hay una magnífica literatura actual escrita o salpicada de otras lenguas italianas o dialectos que no son el toscano. Claro está que sería ridículo que, aun siendo el catalán una lengua española, y no poco ilustre, alguien que lo estuviera hablando en Francia o en Suecia afirmara que estaba hablando en español. Y no sólo ridículo sino pernicioso es el empeño de extender el uso del catalán o del euskera con menoscabo, desatención e incluso desprecio del castellano, que es la lengua oficial en toda España y común de los españoles.

Don de lenguas
FRANCISCO UMBRAL El Mundo 10 Abril 2000

Tertulia en Crisol en torno al libro de Juan Ramón Lodares El paraíso políglota. Todos parecen coincidir en que se trata de un libro «valiente». Gregorio Salvador, académico y maestro, observa sobre esto: «El que se llame valiente a un libro porque dice las verdades ya me parece grave». Razón que le sobra, pero así están las cosas peninsulares en torno al don de lenguas y el grito nacionalista.

El autor, Lodares, relata que en Galicia le advirtieron, tras leer la conferencia que iba a dar, de que no debía contar eso de que Rosalía de Castro se cansó un día de escribir en gallego y siguió en castellano, aunque es clamorosamente cierto. Asimismo, quedó alarmante su precisión de que fueron catalanes quienes castellanizaron Vigo, a efectos comerciales del mercado marítimo. Y, por fin, Lodares explica que la presentadora de su conferencia, que poco tenía que ver con el libro, está siendo inculpada por esa presentación. Parece que el alzamiento lingüístico en la España plural no es sólo catalán y vasco.

Por mi parte, trato de explicar que lo que estamos viviendo no es un renacer cultural de las lenguas, sino una reconversión del idioma en moneda política. Cualquier idioma se torna hoy en rehén de un Gobierno periférico para obtener reivindicaciones territoriales, económicas, comerciales, políticas y, por supuesto, lingüísticas.

A su vez, los Gobiernos de Madrid han venido utilizando esa mercancía, un idioma periférico o el propio castellano, para dar o tomar escaños en el Parlamento. Pienso que al señor Pujol no le interesa tanto la gloria del poeta Maragall como la inculpación sobre Madrid de un imperialismo lingüístico que naturalmente se remonta a la dictadura, con la que no tenemos ya nada que ver.

Escribe Chomsky que el niño aprende una lengua con tanta facilidad porque la sabía ya. El lenguaje es una estructura del cerebro. De ahí la monstruosidad inopinada de cambiarle la estructura mental a un niño de tres o cinco años, con un motivo u otro. Es algo que nos conviene a nosotros, pero de ninguna manera al niño. Los idiomas menores territorialmente viven y deben vivir el el bilingüismo. Esta invasión de la estructura mental del niño me recuerda lo que cuentan los antropólogos de esas tribus que han modificado sistemáticamente la cabeza de todo recién nacido, mediante una horma, para obtener la unanimidad estética, simbólica, tribal o lo que fuere. Esas tribus inventaron el fascismo fáctico mucho antes que los civilizadísimos europeos inventásemos el fascismo ideológico. Hay momentos en que la fijación nacionalista nos recuerda a tales tribus. En cualquier caso, la tentación fascista se encuentra a mucha profundidad en el hombre, quizá en el cerebro reptiliano, y en ella han caído la izquierda y la derecha.

Lo ha dicho Umberto Eco: «No te enamores de tu propio zepelín». Se refiere a la creencia antigua de que para volar era preciso pesar menos que el aire: el zepelín. Luego se ha demostrado que lo único que vuela son los aviones, que pesan mucho más que el aire. No te enamores de tu propia gramática.

España, una idea cierta
CONSUELO ALVAREZ DE TOLEDO El Mundo 10 Abril 2000

El PSOE como problema. Sólo los miopes políticos podrán alegrarse de la crisis socialista. La cuestión latente de esta legislatura es la resolución, no definitiva porque en la vida de los pueblos nada lo es, pero sí estable de la estructura del Estado. Propone con urgencia el joven socialista José Luis R. Zapatero que PP y PSOE pacten «una cierta idea de España». La formación inmediata de los grupos en el Parlamento pondrá en evidencia el despiste de la izquierda: el errático comportamiento del PSC-PSOE, su contradicción con el BNG, el amor/odio con el Andalucista, su psicodélico acuerdo balear. Pero declina ya la tentación federalista en favor del concepto de un PSOE vertebrador de la izquierda nacional, una de las mejores contribuciones del tándem González-Guerra durante la Transición, y son mayoría los que retoman el discurso de esa España constitucionalmente plural como una idea cierta. Complicada, pero cierta. El problema es que José María Aznar no va a tener interlocutor válido en el PSOE hasta que se celebre el Congreso socialista, que será en otoño precisamente porque necesitan tiempo para que los Maragall, los Redondo, los Vázquez, los Ibarra, los Bono, los Chaves, y por supuesto Felipe González, hagan una «puesta en común» sobre tan esenciales cuestiones nacionales.

¿Es imprescindible el PNV? Las recapitulaciones socialistas sobre su amarga derrota incluyen un especial apartado al PNV. Cada vez que Xavier Arzalluz expresaba sus preferencias por Almunia, daba paletadas de votos a Aznar, dicen. El error fue dejarse abrazar por el oso de Zarauz y ahora Nicolás Redondo intenta recomponer el PSE- PSOE en abierta complicidad con el PP que tendrá su desarrollo en los próximos días con la estrategia del tira y afloja sobre Ibarretxe. La complejidad exige tirar de la firmeza, estilo Mayor Oreja, y aflojar para dejar la puerta abierta a la integración de los que siendo PNV están hasta el moño de los errores de Arzalluz. Ahora, PP y PSOE van en serio hacia la formación de un Gobierno alternativo en el que no se excluye la participación del nacionalismo democrático previa ruptura del PNV con EH. Es el eterno dilema sobre la bondad o no de la integración del nacionalismo. Se avecinan tiempos duros, más duros todavía, en Euskadi y hay nostalgia en algunos por aquellas conversaciones de primavera del 96 en Burgos, cuando Arzalluz podía entenderse con Aznar. Si las cosas hubieran sido diferentes, ¿estaría hoy Aznar ofreciendo ministerios al PNV como lo ha hecho con CiU?

El último Gobierno de Aznar. Porque éste será su último Gobierno, ya que no repetirá como candidato a la Presidencia y tampoco está en su empeño reafirmar por narices a sus ministros, en una actitud combinada de mantener la palabra dada y de tenacidad rayana en la terquedad. Asegura José María Aznar que ya tiene pensado el nuevo Gabinete, pero esta vez algo indica que no va a durar cuatro años. Excepción hecha del nuevo Ministerio de Nuevas Tecnologías, el Presidente del Gobierno considera la conveniencia de aplazar para más adelante los cambios en la estructura del Ejecutivo que afectarían sobre todo a Educación, Cultura y Deporte, al de Administraciones Públicas, y a los de Justicia y Asuntos Exteriores, pendientes como están la reforma de la administración de Justicia y del Servicio Exterior de España. No es ajeno a esta decisión el entendimiento con Pujol, que quiere «cerrar» en su último mandato las reivindicaciones nacionalistas, y los acontecimientos en el País Vasco.

Esperanza Aguirre: «Algunos quieren introducir el soberanismo y la autodeterminación de la mano de la reforma del Senado»  
MADRID. Mariano Calleja ABC  10 Abril 2000

¿Será ésta la legislatura de la reforma definitiva del Senado?

-En esta legislatura hay que cerrar el debate sobre el cuestionamiento del Senado. Mi función, como árbitro imparcial, no es decir por dónde tiene que ir esa reforma, sino impulsar el diálogo entre los distintos grupos para mejorar el funcionamiento del Senado.

-Pero usted, que es es la senadora más votada de nuestra democracia, tendrá un modelo de Senado en la cabeza. ¿Cuál es?

-Como senadora, mi modelo está mucho más próximo al de la Constitución, que reconoce nacionalidades y regiones, que al federal, que algunos han presentado en estas elecciones y que el pueblo español no refrendó. Me decanto por nuestro modelo, en que los senadores son elegidos directamente por el pueblo porque nos confiere legitimidad, y no designados por los Gobiernos autonómicos. Por otra parte, creo que debemos estar alertas frente a quienes de la mano de la reforma del Senado, en la que todos podemos coincidir, quieren introducir el soberanismo o la autodeterminación, para los que desde luego no hay ningún consenso.

-¿Una nueva Cámara pasa por una reforma de la Constitución?

-La reforma de la Constitución exigiría como mínimo un consenso como el del gran pacto de concordia nacional de 1978, porque afecta a los cimientos de nuestra convivencia. Y en estos momentos no existe consenso para un modelo federal. El pueblo español ha refrendado claramente el modelo constitucional.

-Entonces ¿la reforma de la Cámara Alta puede zanjarse con una modificación del Reglamento?

-No quiero prejuzgar lo que los grupos políticos van a discutir. Creo que el Senado ha cumplido perfectamente durante estos 21 años su función de Cámara colegisladora y de control del Gobierno de un sistema bicameral. La complejidad de la elaboración de las leyes exige dos Cámaras.

LEY DE EXTRANJERÍA
-¿No le parece frustrante que llegue una ley procedente del Congreso, se enmiende en el Senado, y luego la Cámara Baja rechace las enmiendas? Me estoy acordando, por ejemplo, de la ley de extranjería.

-No me lo parece. Esa es la excepción, quizás la más conocida. En el 87 por ciento de los casos, las enmiendas introducidas por el Senado son aceptadas por el Congreso y van a la ley. En el caso de la ley de extranjería, CiU apoyó en el Senado nuestras enmiendas. Si luego ellos y otras opciones no lo hicieron en el Congreso fue porque estábamos en un momento electoral muy significativo. Con la reforma de la enseñanza de las Humanidades, el Congreso no aceptó el decreto para mejorarla, pero sí lo hizo el Senado días antes. Lo hemos presentado en el programa electoral y la gente ha entendido que es bueno que los niños conozcan no sólo las peculiaridades de su región o de su nacionalidad, sino que tienen que conocer también el resto de España, de Europa y del mundo. Hay que abrir la mentalidad de los estudiantes.

LA ESPINA DE LAS HUMANIDADES
-¿Sigue teniendo una espinita clavada por el rechazo a su Decreto de Humanidades?

-Espinita, no. Pero creo que es una cosa de sentido común. Se publicaron entonces más de 700 artículos y la inmensa mayoría estaba a favor de la mejora de la enseñanza de las Humanidades. Padres, profesores y expertos coinciden en que no podemos seguir empobreciendo la calidad de la enseñanza de nuestros escolares. De todas formas, si hubiera tenido una espina, me la habría sacado en estas elecciones porque la reforma está en el programa, que ha sido apoyado por una gran mayoría y el presidente Aznar lo hizo explícitamente en la campaña.

-¿Es partidaria de que se utilicen las lenguas cooficiales en los plenos?

-Soy partidaria de que se conjuguen dos principios: uno, que España es plural y las distintas lenguas son una riqueza que a todos beneficia y, por lo tanto, mi obligación es que se preserven y se promuevan. Otro principio es que todos tenemos una lengua común, que nos sirve de elemento de entendimiento y de diálogo. Y es mucho más sencillo entender la posición del otro y expresar la de uno mismo en una lengua común, sin necesidad de traductores. ¿Qué debe hacerse en el Senado? Si la Cámara entiende que la promoción de las lenguas, que yo comparto, pasa por una utilización mayor en otras ocasiones diferentes, tendrán que acordarlo en la comisión de reglamento.

-Los nacionalistas reclaman un derecho de veto en el Senado. ¿Está de acuerdo con ello?

- No, porque afectaría a la soberanía nacional. El federalismo, que quiere decir que la soberanía reside en cada una de las entidades territoriales, que decidirían en un momento dado asociarse en un ente superior, no casa con la Constitución. En España la soberanía reside en el pueblo español en su conjunto. Por tanto, conceder el derecho de veto a un grupo de senadores territoriales sobre las leyes dictadas por el conjunto de los legisladores que representan al pueblo español sería absolutamente contrario, en mi opinión, al artículo segundo de la Constitución.

-¿El modelo de financiación autonómica debe debatirse en el Senado?

-Ese es el gran debate entre las Comunidades, y a mí me gustaría que el Senado, como Cámara de representación territorial, tuviera un mayor protagonismo en él. Cómo se haga, lo decidirán los grupos políticos.

-¿Le parece correcto que los partidos mayoritarios cedan senadores a los pequeños para que puedan formar Grupo propio?

-Es una práctica que se ha venido haciendo. El PNV recibió en su día del PSOE o de CiU y no se le dio importancia. Pero creo que los reglamentos están para cumplirlos.

-¿Vamos a tener pronto un debate sobre las Autonomías?

-A mí no me parece de mucha utilidad el formato que tenía el debate porque eran 19 soliloquios frente a una especie de adversario común, que es el Gobierno. Hay que dar a ese debate otro formato para que sea más útil y más interesante.

Esperanza Aguirre habla de la eterna reforma del Senado, de España como nación plural y de la Constitución y en pleno discurso ensalzador de la Cámara Alta frena en seco y pide al fotógrafo que pare porque pierde la concentración. Recuperada la atención, la presidenta del Senado vuelve a su defensa de una Cámara que ha cumplido «perfectamente» su función.

La crisis política vasca, en todo su esplendor
Lorenzo Contreras La Estrella 10 Abril 2000

El pasado 7 de abril advertí a los internautas sobre cambios en la relación de poder dentro del mundo etarra o proetarra. Dije que llegaban impresiones sobre una creciente pérdida de terreno político por parte de Arnaldo Otegui frente a Carmelo Landa, uno de los dirigentes más significados de la vieja Mesa de Herri Batasuna, la encarcelada por Garzón y luego puesta en libertad al entender el Tribunal Constitucional el recurso que los interesados interpusieron.

Euskal Herritarrok (EH), sucesora de HB mientras duró el cautiverio de ésta, representaba desde el comienzo de su aparición política una cierta realidad diferente, adaptada a la posibilidad o a la conveniencia de una mayor participación en la política pura incluida una presencia más estable en el Parlamento de Vitoria, que es la Institución que acaba de abandonar en los debates ordinarios, reservándose tan sólo para las ocasiones en las que se debatan cuestiones relacionadas con "la construcción nacional" de Euskadi o, mejor dicho, de la mítica Euskal Herría.

La nueva actitud de EH demuestra que ha quedado más sometida que antes a la férula de los "duros". La puesta en libertad de la Mesa batasuna ha sido negativa para el ensayo de juego político institucional del entorno etarra. Carmelo Landa parece que encarna este retorno a la alegalidad práctica. Pero esa personalización es lo de menos. Cualquiera que ETA comisionase para trasladar al mundo proetarra un orden de marcha atrás y de vigilancia del proceso serviría para estos efectos sin otro mayor significado. Así pues, lo patente y decisivo es que EH deja de prestar respaldo parlamentario en Vitoria a los nacionalistas, al gobierno de Ibarretxe, que queda a la intemperie y, por supuesto, en crisis.

Cómo resolver esta crisis es la pregunta del millón. Disolver la Cámara vasca para recomponer la relación de fuerzas y permitir la gobernabilidad nacionalista de Euskadi es algo tan elemental como recurso que apenas se repara desde fuera en su riesgo: que las cosas se pongan todavía peor en cualquiera de los sentidos posibles.

Por terrible que parezca, sólo una barbaridad de ETA puede reconducir la política vasca hacia rumbos más racionales que los presentes. Un atentado de especial significación podría determinar que el PNV y EA abandonaran los pactos de Lizarra, rompieran con ese "frentismo" e hicieran obligado el entendimiento de los nacionalistas con las fuerzas políticas "españolistas" representadas pro el PP y el PSE-PSOE.

Negociar esa nueva mayoría significaría para los nacionalistas dejar el campo independentista libre para su administración por la izquierda abertzale. Pero ello sería tan sensato para los intereses de España que difícilmente el PNV, sobre todo el PNV de Arzallus, se avendría a esa nueva situación.

Sin embargo, hay un dato positivo en medio de esta maraña de circunstancias inquietantes: se perfila por vez primera la gran posibilidad de que en el País Vasco lleguen a gobernar algún día, no muy lejano, fuerzas predominantemente no nacionalistas ni abertzales. Está claro que el gobierno de Ibarretxe observa con inquietud la necesidad de disolver la Cámara de Vitoria y aventurarse en la búsqueda de una nueva mayoría.

Esa decisión disolvente implicaría el reconocimiento nacionalista de su fracaso. De poco le serviría al PNV aceptar la aventura de unas nuevas elecciones sin abandonar los pactos de Lizarra, mantenidos contra viento y marea pese a la más que probable repetición de los atentados a lo brutal. ETA juega a aislarse por completo, corre ese riesgo para intentar que los nacionalistas queden a su merced, bien porque sucumban a la tentación de vender su alma a los "españolistas", bien porque quemen las naves institucionales en aras del soberanismo y la "construcción nacional". O sea Lizarra pura.

Desde el punto de vista de la combinación de política está perdiendo sentido a marchas forzadas. Su lenguaje explicativo refleja un absoluto sometimiento a las directrices de ETA, sin el menor resquicio que indique algo que no sea el abandono o la renuncia a cualquier atisbo de criterio propio o representación de grupo con personalidad política específica.

Cautivo del PP
Editorial El País 10 Abril 2000

JORDI PUJOL logró ayer dominar la revuelta de quienes se oponen dentro de su partido a dar el voto afirmativo a la investidura de José María Aznar. El órgano máximo de Convergència Democràtica de Catalunya entre congresos, su consejo nacional, se vio obligado a aprobar una moción que deja manos libres a Pujol en vez de votar directamente sobre la actitud que deben tomar los diputados convergentes en la investidura de Aznar. La delegación de la decisión sobre el voto de investidura al secretariado permanente, integrado por ocho personas de la absoluta confianza de Pujol, libera así al partido de la amarga tarea de votar afirmativamente a quienes han sido sus principales adversarios en la campaña electoral y a quienes siguen enfrentándose con el nacionalismo en razón de su política lingüística. No es casual que en la misma reunión donde recibió la confianza para votar a Aznar, los consejeros nacionales convergentes aprobaran también otra moción de apoyo radical al rector de la Universidad de Tarragona y que además la dataran en los "Països Catalans".

Pero la dulce envoltura de la píldora no permite llamar a nadie a engaño. Pujol no cuenta ni siquiera con un poco de tiempo para disimular la realidad de su cruda dependencia del PP y se halla sometido a una carrera contra el reloj. El próximo 13 de abril se votan en el Parlamento catalán las enmiendas a la totalidad a los presupuestos de la Generalitat. Sin los votos de los populares, los nacionalistas se arriesgan a un revolcón. Convergència i Unió debía dar señales claras de sus intenciones antes de esta fecha, a riesgo de que los populares prefirieran dejar el campo libre a Pasqual Maragall para que empezara el derribo. Por ello anuncia, ya desde ahora, que se portará bien en la votación de investidura de José María Aznar, que no se realizará hasta el próximo 26 de abril. Sin tiempo que perder, Pujol disparó ayer sus bengalas para que el PP acuda en su auxilio. Es el escenario más difícil imaginado por los nacionalistas catalanes para afrontar la sucesión del líder que ha dirigido la coalición durante 20 años. Desde el 12 de marzo, Aznar no precisa nada determinante de Pujol y, en cambio, el líder nacionalista se halla más que nunca cautivo de los conservadores.

Pujol respaldará la investidura de Aznar «si no hay más injerencias» del PP en Cataluña  
BARCELONA. Ángel Marín ABC  10 Abril 2000

El consejo nacional de CDC delegó ayer en la cúpula del partido la última decisión sobre el sentido de voto en la sesión de investidura de José María Aznar. El secretariado permanente de CDC, presidido por Jordi Pujol, está a favor del sí para crear «un buen clima» con el PP y sólo podría cambiar de opinión si hay «más injerencias» del PP en Cataluña, como la petición de Josep Piqué de reformar la ley del catalán.

La división del partido nacionalista se puso ayer de manifiesto durante las 38 intervenciones que se realizaron en la reunión del consejo nacional de CDC, que durante más de cuatro horas debatieron los pros y contras del sentido de voto del partido en la sesión de investidura de José María Aznar.

La mitad de las intervenciones -a cargo de los miembros del sector institucional, liderado por el presidente de la Generalitat y de partido, Jordi Pujol- se mostró a favor del sí para crear «un buen clima» con el PP para negociar posteriormente «más poder» para Cataluña y, especialmente, un nuevo sistema de financiación autonómica «más justo». La otra mitad de las opiniones -a cargo del sector más nacionalista representado por el diputado al Congreso, Carles Campuzano, y el senador, Jordi Xuclà, entre otros- se mostraron a favor de la abstención como el voto «más razonable» de CiU para evitar la imagen de «estar atados» al PP. Sólo los representantes de la JNC, la rama juvenil de Convergència, apostaron por el «no» desde el principio.

Sin embargo, las divergencias internas no quedaron reflejadas en el resultado de la votación final del consejo nacional. Un total de 218 consejeros votaron a favor (un 78 por ciento), 20 en contra y 40 se abstuvieron en la propuesta realizada por la ejecutiva del partido de «delegar» en el secretariado permanente de CDC la decisión final. Este órgano restringido de la dirección de Convergència está integrado por Jordi Pujol, Pere Esteve, Artur Mas, Xavier Trias, Macià Alavedra, Felip Puig, Joaquim Molins y Lluís Corominas.

El secretario general de CDC, Pere Esteve, reiteró que la cúpula convergente mantiene su postura de votar afirmativamente, pero resaltó que la decisión final «todavía no está tomada» y que ésta irá en función del discurso de Aznar en la sesión de investidura y en los próximos acontecimientos políticos. La dirección del partido considera que si no hay «más injerencias» del PP en la política catalana hasta el día 26 de abril, fecha de la votación, no será «difícil» dar su apoyo al Partido Popular.

«Si se empeñan mucho en el PP, podremos variar hacia la abstención e incluso el no a la investidura», advirtió Xavier Trias, el jefe de filas de los diputados de CiU en el Congreso, con el objetivo de que los dirigentes populares no realicen más declaraciones como las del ministro Portavoz, Josep Piqué, en las que reclamó una reforma de la ley del catalán.

PIQUÉ Y VIDAL-QUADRAS
Precisamente, el consejo nacional de CDC aprobó por aclamación una moción de la JNC en la que las manifestaciones de Piqué se consideran «un ataque a uno de los pilares básicos de de la identidad de nuestro país, su lengua». En la resolución de los jóvenes nacionalistas se crítica también la denuncia de la asociación Convivencia Cívica Catalana «del señor Aleix Vidal-Quadras» al rector de la Universidad Rovira i Virgili, Lluís Arola, procesado por excluir a una profesora que entregó exámenes en castellano a los alumnos sin previa autorización.

«Las últimas manifestaciones en contra de la lengua catalana por parte del PP son un atentado contra la convivencia en Cataluña», según el documento aprobado en la asamblea nacionalista. Tras expresar su apoyo al rector de la Universidad, el consejo nacional de CDC insta a todos los militantes y simpatizantes del partido «a tener una actitud activa y militante a favor de la defensa de los derechos lingüísticos y de la convivencia en nuestro país».

La moción de la JNC acaba afirmando que «nunca una minoría podrá romper uno de los bienes más preciados de nuestra patria: nuestra lengua con la cual expresamos nuestras ansias de libertad».

Apoyos  
Por Ramón PI ABC  10 Abril 2000

Qué cosas pasan. José María Aznar ganó con mayoría absoluta, y ahora resulta que uno de los asuntos favoritos de los periódicos es el de si la coalición Convergència i Unió le dará apoyo en la votación de investidura. Un apoyo que Aznar no precisa,pero que Pujol y Duran i Lleida consideran importante, porque los nacionalistas catalanes han decidido tomar la vis opuesta a la elegida por los nacionalistas vascos; mientras éstos están en la confrontación con el poder central, los catalanistas han preferido llevarse lo mejor posible con un Gobienro de Madrid al que los electores han decidido que ya no pueden presionar. Seguramente esta incógnita ya estará despejada cuando el lector se enfrente a estas líneas, porque se iba a despejar el domingo, pero no deja de ser interesante señalar el hecho y ver cómo se presenta en los medios.

Por otra parte (ayer mismo esta revista se dedicó al tema), la situación del Gobierno autonómico vasco es de grave precariedad, porque el lehendakari Ibarretxe ha perdido el indispensable apoyo de Euskal Herritarrok, y no se sabe bien cómo va a salir del lío en que está metido.

Digo que CiU ha decidido llevarse bien con Aznar, pero es necesario matizar. Es el «núcleo duro» de la dirección de CiU el que está en esta actitud, pero no así el conjunto de la dirección, y menos aún la militancia, aun la distinguida que pertenece al Consell Nacional. Esto no debe extrañar. Son muchos años de cultivo en Cataluña de una imagen de Aznar distorsionada, fascistoide, impresentable, como para que ahora, precisamente ahora que «ya no son decisivos» como pretendían, los militantes nacionalistas se pongan a aplaudir al que ha ganado por mayoría absoluta muy holgada.

La reunión del Consell Polític se presentía tormentosa. «A la vista de la permanencia de voces contrarias que seguían defendiendo la abstención, y para evitar ofrecer una imagen de fractura interna, anoche se perfilaba como salida más probable que el Consejo Nacional del partido, a quien hoy corresponde la última palabra, no tenga que pronunciarse explícitamente al respecto, sino que dé un voto de confianza al grupo parlamentario para determinar el sentido del voto de CiU a Aznar en función del discurso de investidura de éste» (El Periódico). Sin embargo, La Vanguardia ofrece una información distinta: «La Ejecutiva rechaza la iniciativa de Trías de que la decisión sobre la investidura la tome el grupo parlamentario».

La Vanguardia cuenta que Pujol admite que su disposición a votar afirmativamente la investidura está relacionada con el apoyo que el Govern de la Generalidad precisa del PP. Pero eso, claro está, no es de venta fácil hacia afuera, y por eso Josep Antoni Duran i Lleida dice en una entrevista en ABC que «CiU no se entrega al PP; son diez millones de votos los que han dado la investidura a Aznar». Es un modo un poco barroco de escaparse del fondo de la cuestión, pero este tipo de recursos se perdona con facilidad. El País ve este asunto con tintes más melodramáticos, aunque su información transmite tranquilidad: «Pujol controla la revuelta de las bases de CDC contra el apoyo a la investidura de Aznar». Caramba, una revuelta. Pero menos mal que Pujol la controla.

La verdad es que el trabajo que ha de desarrollar Jordi Pujol es difícil y alambicado, porque justamente ahora revienta judicialmente un pleito entre una profesora y el rector de la Universidad «Rovira i Virgili» a propósito de lo más sensible de la convivencia en Cataluña: la cuestión lingüística. La profesora Josefina Albert fue sancionada por dar a unos alumnos en un examen el formulario en castellano. Como se consideró tratada injustamente, recurrió, y puso además una querella contra el rector por prevaricación. Ya han aparecido algunos comentarios sobre este asunto, y ayer El Mundo editorializaba sobre esto («Una política lingüística para todos los catalanes»): «Pueden tener cierta parte de razón los nacionalistas cuando censuran que un conflicto lingüístico haya desembocado en un procedimiento penal, que puede concluir con la inhabilitación del rector (...). Como pone de relieve la denuncia de la profesora, existe una discriminación del castellano respecto del catalán, lo cual es claramente inconscitucional (...). La política lingüística de Pujol provoca un notable rechazo en el sector no nacionalista de la sociedad catalana (...). \[Será difícil\] llegar a un deseable equilibrio entre las dos lenguas para que no haya vencedores ni vencidos en una cuestión en la que está en juego la convivencia de las dos comunidades parlantes de Cataluña».

Lo que yo me pregunto es por qué, en una sociedad civilizada, se va a considerar excesivo que una profesora que se siente tratada injustamente no va a poder acudir a los Tribunales, que han admitido a trámite la querella, signo de que tenía fundamento.

La Ertzaintza sólo hizo el 20% de las detenciones por 'kale borroka' en 1999
Informe estadístico de la Guardia Civil
MIGUEL GONZÁLEZ, Madrid El País 10 Abril 2000

El País Vasco sufrió en 1999 casi el 90% de los actos de violencia agrupados bajo la denominación de kale borroka (lucha callejera), pero la Ertzaintza, policía integral de dicha comunidad, sólo detuvo al 20% de las personas acusadas de dicho delito. Así lo pone de manifesto un informe del Centro de Análisis y Prospectiva de la Guardia Civil, que considera la kale borroka como "uno de los instrumentos principales de la estrategia de ETA y su entorno".

El documento, al que ha tenido acceso EL PAÍS, analiza la evolución de la violencia callejera y la pone en relación con la estrategia de EH (la marca electoral de HB) y sus pactos con el PNV y Eusko Alkartasuna. "Muchos analistas han sostenido", señala, "que el acuerdo entre el nacionalismo democrático moderado y la izquierda abertzale condujo a que el Gobierno vasco optara por limitar la intervención de la Ertaintza frente a la violencia callejera. Una comparación entre los datos de 1997 (antes de la tregua de ETA) y 1999 (durante la tregua) avala esta tesis".

En efecto, según la estadística que aporta, en 1997 la Policía vasca detuvo a 75 personas por violencia callejera, un tercio del total; mientras que en 1999 sólo detuvo a siete, el 20% del total. El año pasado, casi el 90% de las acciones de kale borroka tuvieron como escenario el País Vasco, pero más de la mitad de las detenciones se realizaron en Navarra, donde no actúa la Ertzaintza.

"Estos datos cuantitativos", agrega, "no pueden ser correctamente interpretados sin tener en cuenta un dato fundamental: no todas las detenciones tienen el mismo significado. No contribuye lo mismo al mantenimiento de la seguridad pública la detención de unos alborotadores sorprendidos in fraganti [...] que la desarticulación de un comando. Y particularmente activo. Este segundo tipo de acciones ha sido realizado exclusivamente por el Cuerpo Nacional de Policía y la Guardia Civil".

El informe, de marzo pasado, es anterior al registro de una herriko taberna (sede de HB) en San Sebastián y a la reciente detención de dos jóvenes en Vitoria, que han puesto a la Ertzaintza en el punto de mira de los radicales.

El documento califica la kale borroka de "terrorismo de baja intensidad" y la considera una "forma de coacción social", dirigida a frenar las movilizaciones pacifistas en el País Vasco, a la vez que constituye "un factor de tensión con el Gobierno de Vitoria, cuyo prestigio se ve mermado si se muestra incapaz de preservar el orden en la calle".

El análisis de los 387 incidentes violentos registrados entre septiembre de 1998 y noviembre de 1999, durante la tregua de ETA, demuestra, a juicio de sus autores, que las oscilaciones mensuales en la intensidad y frecuencia de los ataques "tienen un significado, aun sin pretender que todos los actos de violencia callejera respondan a la misma lógica". Así, el inicio de la tregua fue acompañado de un descenso de la kale borroka, que se recrudeció tras las elecciones vascas, sin llegar a los niveles de 1997. El fuerte incremento de marzo se achaca a la entrega del cabecilla etarra Kantauri y al suicidio del activista José Luis Gereza y la escalada que se registra a partir de julio, al descontento de ETA con la actitud del PNV y EA, que le serviría para justificar la decisión de romper la tregua.

"El Pacto de Lizarra", agrega, "condujo a la casi desaparición de los ataques contra el PNV, que en años anteriores habían sido objetivo preferente. Se mantienen en cambio con intensidad los ataques contra personas o bienes vinculados al PP y el PSOE", que representan una quinta parte del total. La ofensiva contra los socialistas la atribuye, entre otras causas, al propósito de impedir cualquier acercamiento entre estos y el PNV.

El Centro de Análisis y Prospectiva es un órgano de apoyo al director general de la Guardia Civil y su función es el "estudio, recopilación, difusión y colaboración en asuntos relacionados con la protección y seguridad que ésta debe prestar a los ciudadanos".

Cuatro encapuchados queman el coche de un policía autonómico en Bilbao
A. INTXAUSTI, San Sebastián El País 10 Abril 2000

El vehículo de un agente de la Ertzaintza , estacionado en una calle de Bilbao, fue incendiado ayer por cuatro encapuchados. Las llamas se propagaron hasta otros dos coches más que se encontraban en las inmediaciones. Se trata de la primera acción contra la Ertzaintza tras la advertencia de Jarrai de que los "ataques" de la policía vasca "recibirán una respuesta en la misma medida".

La organización juvenil del MLNV realizó dichas declaraciones a raíz de la detención de dos jóvenes en Vitoria, acusados de participar en algaradas. EH anunció a su vez que iba a someter a un "seguimiento exhaustivo" a la Ertzaintza, tras registrar e incautarse de varios artefactos incendiarios en una herriko taberna (sede de HB) en San Sebastián. Los socialistas han preguntado en el Parlamento al consejero de Interior, Javier Balza, sobre las medidas que piensa adoptar para "hacer frente a las amenazas" de Jarrai .

Los grupos que participan en la violencia callejera actuaron ayer en varios municipios vascos. En Irún, seis encapuchados rompieron el cristal de acceso a un cajero del BBVA y provocaron un incendio con tres cócteles molotov. En Pamplona, el local atacado fue el de una empresa de trabajo temporal. Además, los bomberos de la capital navarra tuvieron que sofocar tres incendios en otros tantos contenedores de basura.

En los primeros meses del año se han registrado 127 actos violentos contra concejales socialistas y populares y contra bienes públicos y privados. En el año en el que ETA permaneció en tregua la llamada kale borroka (lucha callejera) descendió de forma importante, se contabilizaron 390 acciones frente a las más de 600 de años anteriores.

Por otro lado, siete presuntos miembros de un grupo Y de apoyo a ETA afrontan hoy en la Audiencia Nacional una petición fiscal de 49 años de cárcel por quemar un autobús tras rociar con gasolina al conductor en Rentería (Guipúzcoa), en 1997.

 

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