AGLI

Recortes de Prensa    Martes 11  Abril  2000
#Relevo en ETA
Editorial ABC 11 Abril 2000

#POLEMICA EN CiU: ¿Y POR QUE NO GOBERNAR CON AZNAR?
EDITORIAL El Mundo  11 Abril 2000

#Ministro de Asuntos Vascos
El Conspirador La Estrella  11 Abril 2000

#¿Qué hacer?
EDUARDO HARO TECGLEN El País  11 Abril 2000

#Los «pistoleros» vuelven a la cúpula de ETA y desplazan a los dirigentes que declararon la tregua
MADRID. J. Pagola / D. Martínez ABC 11 Abril 2000

#PNV, EA y el sindicato ELA intentan que Lizarra exija mañana a ETA una nueva tregua
A.GUENAGA, Bilbao El País 11 Abril 2000

#Arzalluz y la prensa
Editorial El País 11 Abril 2000

#Rabanera plantea la salida de Álava de Euskadi si se impone la autodeterminación
LUIS R. AIZPEOLEA, Madrid El País 11 Abril 2000

#La sombra del padre
Alfonso USSIA ABC 11 Abril 2000

#El nuevo 18 de julio
Jaime CAMPMANY ABC 11 Abril 2000

#Un juez libera a un detenido por violencia callejera porque el delito no produce "alarma"
Vitoria EL PAÍS 11 Abril 2000

#Mayor Oreja se cuestiona si los magistrados vascos deben dictar sentencias sobre terrorismo
Madrid/Vitoria La Estrella Digital 11 Abril 2000

#Ibarretxe, Pujol y la Pantoja
M. Martín FERRAND ABC 11 Abril 2000

#El PP pedirá la reforma de la ley del catalán si le apoya otro grupo
Barcelona EL PAÍS 11 Abril 2000

#Partidos y reglas
Pablo PLANAS ABC 11 Abril 2000

#La geografía de la lengua española ante el siglo XXI
Fernando R. Lafuente Director del Instituto Cervantes ABC 11 Abril 2000

#ENTREVISTA a Félix de Azúa, que publica "Momentos decisivos": "Los jóvenes deben lanzarse al vacío"
JUSTO BARRANCO Barcelona La Vanguardia 11 Abril 2000


Relevo en ETA 
Editorial ABC 11 Abril 2000

La banda terrorista ETA ha decidido poner al frente de su organización a tres representantes del sector más duro. Como informa hoy ABC, los etarras García Gaztelu, Oyarzábal Chapartegui y Arzalluz Tapia han desplazado a Gracia Arregi «Iñaki de Rentería» y Albizu Iriarte «Mikel Antza», este último interlocutor de la banda con el Gobierno. De esta forma, la nueva dirección de la banda pone nombres y apellidos a la vuelta a los planteamientos exclusivamente terroristas, lo que puede considerarse como la manifestación más clara de una estrategia conjunta de endurecimiento de la izquierda abertzale. En este sentido, los cambios en la cúpula de ETA corren paralelos —y al mismo tiempo coordinados— no sólo con el agravamiento de la «kale borroka», sino también con la reciente y notoria radicalización de los mensajes de HB, con los que su portavoz, Arnaldo Otegi, quizá ha pretendido calmar a las bases de la coalición abertzale ante el proceso de renovación que se abrirá en el mes de mayo y asegurar su continuidad. Sin embargo, la irrupción de los más duros de ETA en la dirección debilita aún más la situación de Otegi y de aquellos que lo apoyaron, identificados por la banda terrorista y por los excarcelados de la mesa nacional de HB con actitudes excesivamente moderadas y con las que impulsaron una fracasada reconducción de la izquierda abertzale a cauces fundamentalmente políticos.

La renovación regresiva en la cúpula de ETA llega justo a tiempo para condicionar la reunión que tendrá lugar mañana entre los firmantes del pacto de Estella. En estas condiciones, la propuesta conjunta del PNV y de EA de que en dicha reunión se apruebe una petición a ETA para que declare una tregua permanente resulta ilusoria y condenada al fracaso, como cabe presumir ante la reacción negativa de EH. Por tanto, el pacto de Estella entra en una fase crítica, en que la izquierda abertzale y, por tanto, ETA no admiten más ambigüedades del PNV hacia el llamado proceso de construcción nacional. Este contexto de radicalización hace de los cambios en la dirección de la banda terrorista un serio aviso al PNV, cuyos dirigentes se verán en el trance de comprometerse con unas exigencias cada día más inasumibles de HB o de rectificar sus devaneos soberanistas, repudiando los acuerdos de Estella y perdiendo el blindaje que le ofrecía este acuerdo, a cambio de reencontrarse con los partidos demócratas.

El problema del PNV es que se ha vuelto contra él el cuervo que crió. Las alianzas con Euskal Herritarrok dieron oxígeno a una ETA acorralada, que se vio revitalizada en el momento en que más lo necesitaba por el trueque de paz por soberanía que firmó con los nacionalistas. Pero al PNV sus propios errores ya no le permiten sobrevivir en el pacto de Estella y en el Gobierno de Vitoria al mismo tiempo, pretendiendo un desdoblamiento imposible de su personalidad política. Si el lendakari Ibarretxe esperaba que la resolución del debate interno de HB y una posible tregua de ETA le permitieran explicar y justificar la vuelta al pacto de legislatura con la coalición abertzale, la llegada de Gaztelu, Arzalluz y Oyárzabal a la dirección de ETA ciega esa posibilidad y hace más probable el más grave de los escenarios: un recrudecimiento de la actividad terrorista. Con esta presión por su flanco izquierdo y con la situación de minoría en el Parlamento de Vitoria, la convocatoria de elecciones anticipadas ya no es únicamente una exigencia legítima y plenamente justificada de populares y socialistas. La disolución del Parlamento se está convirtiendo en el desenlace natural y democrático de la crisis institucional y del desgobierno que impera en el País Vasco por la precariedad sin paliativos en que se halla el ejecutivo nacionalista. Que a los nacionalistas les disguste el adelanto electoral es comprensible no tanto por los posibles resultados negativos, cuanto por el temor que le produce la explicación que debe a la sociedad vasca por la irresponsabilidad con que ha conducido al País Vasco en el último año y medio.

POLEMICA EN CiU: ¿Y POR QUE NO GOBERNAR CON AZNAR?
EDITORIAL El Mundo  11 Abril 2000

En una primera aproximación al debate sobre esa posibilidad, varios dirigentes de Unió Democràtica de Catalunya se pronunciaron ayer ante el Comité de Govern de su partido a favor de que CiU participe en el próximo Gobierno de Aznar. Apoyaron esa idea el portavoz de UDC, Jordi Casas; el secretario de Finanzas, Antoni Isac; el conseller de Trabajo, Lluís Franco; el secretario de relaciones internacionales, Salvador Sedó; el diputado en Cortes Manel Silva, y el presidente de la Intercomarcal de Girona, Antoni Guinó. Esta abierta toma de partido de seis pesos pesados de UDC patentiza que la presencia de CiU en el Gobierno central se baraja ya en ciertos sectores del nacionalismo catalán como una hipótesis plausible, en los dos sentidos del adjetivo.

José María Aznar ha dado a entender que está lejos de descartarla. El portavoz del Gobierno, Josep Piqué, ha afirmado explícitamente que su materialización concreta depende exclusivamente del «grado de compromiso» que CiU esté dispuesta a asumir en la gobernación del conjunto de España.

Los nacionalistas catalanes nunca se han negado por principio a participar en gobiernos centrales. Lo hicieron ya en abril de 1931 como integrantes del Gobierno Provisional de la II República Española. Para ellos, se trata de una cuestión que debe ser dirimida en el terreno del interés táctico, después de evaluar las ventajas y los inconvenientes que pueda acarrearles.

Aznar ya planteó a Durán Lleida en 1996 la posibilidad de integrarse en su equipo de Gobierno encabezando una cartera importante. El líder de UDC prefirió no enfrentarse entonces con Pujol por ese motivo. Ahora, bastantes responsables de su partido creen que ha llegado la ocasión de dar ese «paso adelante». Su razonamiento no es banal: consideran que, teniendo en cuenta la mayoría absoluta del PP, las posibilidades del nacionalismo catalán de influir en la orientación de la política del Gobierno central desde fuera son muy limitadas; que su acción sería mucho más eficaz si se convirtiera en parte del órgano encargado de marcar esa orientación. Entienden, además, que una inciativa así sería bien acogida por el electorado de CiU, para el que ha supuesto una fuerte contrariedad el resultado de las urnas del 12-M, que han privado al nacionalismo catalán del papel «decisivo» que venía teniendo en la gobernación del Estado.

Choca este criterio con la posición de Convergéncia y del propio Jordi Pujol, tradicionalmente hostil a la participación de CiU en el Gobierno central. Pero hay motivos para pensar que en esta ocasión al partido del honorable -y al propio honorable, cuya posición de fuerza ha bajado varios enteros- no le valdrá con reiterar los tópicos de otras veces. Deberá fundamentar su negativa en razones de entidad táctica, contantes y sonantes, que contrarresten las esgrimidas en ese mismo plano por sus socios de Unió. Le costará encontrarlas.

Ministro de Asuntos Vascos
El Conspirador La Estrella  11 Abril 2000

El modelo de Irlanda se ha convertido, para lo bueno y para lo malo, en punto de referencia cada vez que se aborda la 'cuestión vasca', que no sólo incluye la notoriedad del nacionalismo y su fuerte presencia en las instituciones vascas, sino que añade el problema de la violencia de ETA. Lo que nos da pie para sugerir que Mayor Oreja sea, en el nuevo gabinete de Aznar, ministro de Asuntos Vascos.

En la pasada legislatura, el ministro Mayor Oreja reclamó para sí todos los atributos políticos de la cuestión vasca y se puso sobre su cabeza tres sombreros: la chapela de jefe del PP en el País Vasco, el tricornio de responsable del Ministerio de Interior y la tiara de presunto negociador, por la vía indirecta del obispo de Zamora. Muchos sombreros para evitar un cruce de confusiones en la misma persona. Ahora resulta que Mayor Oreja quiere cambiar de ministerio, salir de Interior y llevarse consigo toda su colección de sombreros que lo acreditan como el hombre del PP y del Gobierno en Euskadi y, a la vez, como candidato a lehendakari en comicios anticipados como los que viene pidiendo Mayor.

El problema que plantea todo movimiento de Mayor en el gabinete no es menor porque siempre querrá hablar de lo que ocurra en el País Vasco y ése será el primer asunto de todo ministro de Interior, que se verá condicionado por Mayor, de la misma manera que en el PSOE todo líder se ve condicionado por la injerencia permanente del liderazgo de González. Es decir, quiera o no, Mayor llevará consigo, salvo que renuncie a ello, la 'competencia' política del PP y del Gobierno en el País Vasco.

Entonces, ¿cuál es la solución? Pues muy sencilla (no dirá Aznar que no le damos ideas para su 'cuaderno azul'): ministro de Asuntos Vascos, a igual que el ministerio para asuntos de Irlanda del Norte que crearon en el Reino Unido. De esa manera lo que haga o diga Mayor caerá dentro de su nuevo departamento, y separaremos la acción policial de la política (no habrá confusión y cruce de sombreros) y Mayor estará cerca y disponible para ser candidato a lehendakari a la primera ocasión. Correo al Conspirador

¿Qué hacer?
EDUARDO HARO TECGLEN El País  11 Abril 2000

Muchas veces oigo preguntar, ante ciertas descripciones de la realidad, "¿Qué hacer?": usted decidirá. Lo primero, pensar. ¿Que hacer? tituló Lenin un libro primitivo; daba respuestas, que fueron degenerando hasta llegar a lo que todos sabemos, o creemos saber. La democracia también degenera . La Enciclopedia de sus bases conoció después la contrarrevolución burguesa, y a partir de ahí los altibajos en los que nos encontramos (ahora, muy bajos). Lo que se perdió nunca cayó del todo, sino que fue informando el porvenir. Entre el apuro popular, las limitaciones del pensamiento y acción, el acaparamiento de bienes esenciales que forman el globo hoy y las situaciones previas a la independencia de Estados Unidos y a la Revolución Francesa hay abismos: dentro de España, la vida del ciudadano comparada con la que tenía antes de la II República es mil veces superior.

Se dice que es por la aportación de la técnica y los descubrimientos en algunos campos, pero no sería así si se hubiese permitido que ciencias y técnicas se limitaran a servir al rey, como los soldados. Un humanismo científico ha servido algo, aunque sus mayores hallazgos hayan sido en el campo militar -o de represión de reivindicaciones sociales: es lo mismo- y en el de supresión de mano de obra. Es terrible reconocer que la guillotina y las fosas comunes, las teas y los tiros en la nuca, hayan podido influir de tal manera en los campos del poder eterno, humano o divinoide. Y que cuando esos poderes que se transmiten desde antes de los césares y los faraones creen que el riesgo ha terminado para ellos, vuelvan a producir el desnivel antiguo. O lo intenten. En el "¿Qué hacer?", no veo de ninguna manera la posibilidad de volver a la guillotina o la cuneta. No es sólo una posición de carácter ético, que lo tengo (mi ética y cada uno la suya: es una cuestión individual), sino también de relación de fuerzas.

La rebelión vasca es una prueba: aparte de basarse en una utopía negativa (la independencia de un territorio repartido entre una supuesta raza no resuelve los problemas sociales; ni acaba con la dependencia de las fuerzas exteriores), su violencia es perfectamente asumible por el sistema (los muertos son menos que los de un domingo en las carreteras), les asegura la adhesión de la inmensa mayoría sobre la que gobiernan y, además, el terreno es el suyo: si quisieran acudir a la fuerza, la tienen infinitamente superior, suya y prestada.

Los «pistoleros» vuelven a la cúpula de ETA y desplazan a los dirigentes que declararon la tregua 
MADRID. J. Pagola / D. Martínez ABC 11 Abril 2000

Los etarras Javier García Gaztelu, Asier Oyarzábal y Eusebio Arzalluz, actuales integrantes del «aparato militar» de ETA, se han hecho con el control de la banda y han relegado a un segundo plano a Mikel Albizu y a Ignacio Gracia Arregui, al esgrimir que estos últimos no condujeron con «firmeza» el proceso abierto durante la tregua. El cambio se considera «crucial» ya que Mikel Antza, jefe del «aparto político», fue el interlocutor en los contactos con el Gobierno.

Fuentes del Ministerio del Interior califican de «crucial» el relevo ocurrido recientemente en la dirección de ETA tras la ruptura de la tregua. Sustentan este análisis en el hecho de que Miguel Albizu fue uno de los promotores del alto el fuego y el que encabezó la delegación de ETA que se entrevistó el pasado mes de mayo en Zúrich con los interlocutores del Gobierno nombrados por José María Aznar. También ha sido el dirigente que ha tenido contactos con representantes de los partidos del Pacto de Estella. Esta pérdida de poder de «Antza» plantea incógnitas sobre el futuro de la estrategia que ETA ha mantenido conjuntamente con los partidos nacionalistas durante los meses de tregua.

Asimismo, las mencionadas fuentes no dudan en afirmar que este cambio en la dirección de la banda está teniendo ya repercusiones «claves» en el seno de la izquierda abertzale y, en especial, en EH-HB, donde las tesis del sector duro se están imponiendo al que lideran Arnaldo Otegi y Rafael Díez Usabiaga.

Expertos en la lucha antiterrorista creen detectar un cierto paralelismo entre el proceso de «refundación» abierto en EH/HB y la evolución interna de ETA, donde también se han impuesto las posturas «más duras entre las duras». La reanudación de la actividad terrorista ha reforzado las posiciones de los sectores más irreductibles del «aparato militar», en detrimento de los etarras del «aparato político» que protagonizaron el proceso abierto tras el alto el fuego y los contactos mantenidos tanto con representantes del Gobierno como con los partidos que integran el Pacto de Estella.

RELEGADOS
Así, el balance de los catorce meses de tregua ha supuesto en el seno de la banda algo que las fuentes consultadas califican de «un golpe de mano» dentro de ETA. De hecho, los dos etarras que durante el proceso de negociación eran los máximos dirigentes de la banda, Iñaki Gracia Arregui «Iñaki de Rentería», Miguel Albizu Iriarte «Mikel Antza», así como el «lugarteniente» de este último, Vicente Goicoechea Barandiarán «Willy» han quedado relegados a un segundo plano en el organigrama de ETA. No obstante, las fuentes consultadas matizan que en el caso de Gracia Arregui su pérdida de poder se remonta a hace más tiempo ya que se le considera dentro de la banda criminal como un etarra «con poco carisma».

Por el contrario, se han hecho con las riendas de ETA Francisco Javier García Gaztelu «Txapote», Asier Oyarzábal Chapartegui «Baltza» y Eusebio Arzalluz Tapia «Paticorto». Los medios consultados por ABC señalan que es lógico prever que el acceso, sobre todo de los dos primeros, a la máxima dirección de ETA supondrá, si cabe, una huida hacia adelante en la escalada terrorista. «Partiendo de la base de que dentro de ETA no cabe hacer distingos entre terroristas malos y menos malos, también es cierto que mientras Mikel Antza e Iñaki Arregui no han tenido una trayectoria de pertenencia a «comandos», García Gaztelu, por ejemplo, tiene un historial de asesinatos y es difícil imaginarlo tan siquiera ordenando un alto el fuego para sentarse a negociar en una mesa», dicen estos medios, que recuerdan que durante la «tregua» fue uno de los etarras que encabezó el sector más reacio al abandono de las armas.

¿OTRA TREGUA?
Los mismos medios consideran prácticamente imposible, tanto a corto como a medio plazo, que la banda vuelva a anunciar un cese de sus actividades criminales, por cuanto quienes llevan ahora las riendas de la banda son los etarras que durante el proceso de negociación se mostraron partidarios de reanudar los atentados, como ha sucedido. Este análisis se ve avalado por la última reunión mantenida entre ETA y representantes del PNV, EA e IU, el pasado mes de octubre, en la que dos encapuchados dieron por rotos los contactos y advirtieron de que iban a volver a los atentados. Las conjeturas sobre una próxima tregua son atribuidas al PNV, que ve en ella su «tabla de salvación» ante su aislamiento político.

Los expertos en la lucha antiterrorista creen que el poder que ahora acumulan García Gaztelu, Arzalluz y Oyarzábal forma parte de la «lógica terrorista», ya que si ETA se ha preparado para emprender una dura campaña de atentados lo normal es que las decisiones sean adoptadas por cabecillas que durante el alto el fuego se han dedicado a reforzar el «aparato militar».

 Otegi anuncia que EH no apoyará la propuesta del PNV y EA para pedir una tregua a ETA
PNV, EA y el sindicato ELA intentan que Lizarra exija mañana a ETA una nueva tregua
HB acusa a los peneuvistas de querer "paralizar y desmantelar" la gestión del Pacto de Estella
A.GUENAGA, Bilbao El País 11 Abril 2000

Las formaciones nacionalistas PNV y EA, tras el jarro de agua fría que ha supuesto el abandono de Euskal Herritarrok, la plataforma electoral de HB, del Parlamento vasco, pretenden arrancar de la coalición abertzale una apuesta clara por las vías políticas en el seno del Pacto de Lizarra (Estella). La permanente del Pacto debatirá mañana una iniciativa del PNV y EA en la que se exige a ETA otra tregua y que respete el "derecho a la vida y la voluntad de la sociedad vasca". Pero HB, lejos de dar indicios de que haya posibilidad de acuerdo, cargó contra el PNV y le acusó de querer "desmantelar" Lizarra.

Las formaciones nacionalistas vascas, ante el órdago lanzado por los independentistas radicales la pasada semana al anunciar que los diputados de EH sólo acudirán a la Cámara vasca cuando se traten temas relacionados con la "construcción nacional" de Euskadi, han decidido tomar la iniciativa. El documento presentado por PNV y EA para que se discuta mañana en el encuentro de la permanente del Pacto de Lizarra pretende arrancar una postura clara de los firmantes del acuerdo en favor de que ETA "revise" su decisión de retomar las armas y declare una nueva tregua, esta vez, permanente.

Durante las pasadas semanas, PNV y EA han dejado claro en los foros nacidos de Lizarra -la asamblea de electos Udalbiltza y la plataforma en favor de los presos vascos Batera- que el retorno de ETA a los atentados era inasumible y condicionaba el futuro de la alianza entre nacionalistas forjada en el Pacto de Lizarra en septiembre de 1998. De esa manera, la permanente de Udalbiltza aprobó el 29 de marzo un texto en el que se indicaba que "la violencia y la construcción nacional son incompatibles, al igual que lo son la democracia y la imposición". EH no lo apoyó. El mismo día quedaba "suspendida" la actividad de la plataforma Batera al no respaldar EH la exigencia de tregua refrendada por PNV y EA en la reunión del plenario de ese colectivo.

El 'lehendakari' habla hoy
La crisis institucional creada tras la retirada de EH del Parlamento y la propuesta que se debatirá mañana en Lizarra centraron ayer el debate en las ejecutivas del PNV en Bilbao, Eusko Alkartasuna en Pamplona y HB en San Sebastián. Estas formaciones explicarán en las próximas horas sus análisis, al tiempo que el lehendakari , Juan José Ibarretxe, ha convocado a los medios de comunicación para hoy a las 13 horas tras el consejo de Gobierno.

La reunión de mañana de la permanente del Pacto de Lizarra viene precedida por un cruce de acusaciones entre PNV y EA y dirigentes de la coalición independentista. Mientras los primeros llevan semanas indicando que la vuelta de ETA a los atentados sitúa a la alianza nacionalista en un punto muy delicado y obliga a los firmantes del Pacto a estudiar la nueva coyuntura, HB responsabiliza a PNV y EA del bloqueo en las inicitivas de Lizarra o en favor de los presos y de ceder ante la presión de los partidos estatalistas.

Ayer mismo, la coalición independentista acusó en un comunicado al PNV de pretender paralizar "la gestión del Acuerdo de Lizarra y desmantelar una iniciativa de gran calado". HB instó a la formación que preside Xabier Arzalluz a reconsiderar su actitud. La coalición se refería en el comunicado a la "iniciativa social de gran dimensión" que fue adoptada en la reunión plenaria del Pacto de Lizarra celebrada el 11 de febrero pasado. La comisión técnica ha ido preparando esa iniciativa, que pretende que la sociedad vasca asuma el protagonismo en el proceso y recabar el máximo número de apoyos de los ciudadanos al pacto.

En dique seco
Sin embargo, el recrudecimiento de la violencia callejera y los atentados de ETA han situado el espíritu de Lizarra en dique seco. Los integrantes de la propia comisión técnica que prepara la iniciativa vieron como, en pleno cruce de acusaciones, una de sus reuniones se suspendió, el 21 de marzo pasado. Durante todos esos encuentros, el sindicato nacionalista ELA, mayoritario en Euskadi, y el movimiento pacifista Elkarri se sumaron a PNV y EA para dejar claro a los representantes de HB que la decisión de ETA de volver a matar dificultaba el trabajo hasta hacerlo casi imposible. "Se les ha dicho que para entrar en una dinámica de tanta importancia había que hacerlo con garantías de que ETA no iba a reventarlo todo", indica uno de los participantes en los encuentros. El problema, indican estas fuentes, es que "no pueden garantizar nada y en Lizarra estamos ya en el límite". Sin embargo, esta exigencias son vistas por HB como una muestra de la "cobardía política" del PNV y su "parálisis para avanzar en el proceso".

La propuesta del PNV y EA es apoyada por la central ELA. El Taller Nacional de Elkarri, el movimiento que lidera Jonan Fernández, estaba reunido anoche para adherirse al documento. El portavoz de Elkarri Bittor Aierdi dejó claro que "la pelota está en el tejado de ETA" , que es quien pueden dinamizar o neutralizar el proceso de diálogo revisando su decisión de finalizar la tregua. "Lizarra no puede mirar para otro lado", añadió.

Arzalluz y la prensa
Editorial El País 11 Abril 2000

A RAÍZ del intento de asesinato de Carlos Herrera, varios medios de comunicación reprocharon a Arzalluz y a otros dirigentes del PNV su irresponsabilidad por haber puesto en el disparadero a ése y a otros periodistas en las semanas anteriores al atentado. El pasado domingo, Arzalluz, tratando de defenderse de tales acusaciones, las confirmaba marcando nuevamente a varios periodistas. Con la diferencia de que ahora, tras el atentado contra Herrera, nadie puede alegar ignorancia sobre las intenciones de ETA.

La idea según la cual habría que actuar como si ETA no existiera es absurda: ninguna persona responsable puede ignorar que existe y que manifiesta su existencia quitándosela a los demás. El efecto intimidatorio de las descalificaciones deslizadas por algunos dirigentes nacionalistas contra los periodistas críticos no depende de que las palabras sean más o menos desmelenadas -Brunete mediática, mercenarios, 18 de julio sin cañones-, sino de cómo suele interpretar ETA tales descalificaciones. Quienes las utilizan lo conocen, y saben que los periodistas a quienes quisieran silenciar también lo saben: por eso recurren a ellas.

Sin embargo, Arzalluz retuerce la evidencia y se coloca en el papel de víctima. Es él quien está indefenso y es a él a quien se quiere amordazar. Lo cual parece un sarcasmo a la vista de la utilización que hace el nacionalismo de los medios públicos vascos, además de los privados que controla. Y lo dice en el mismo artículo en el que argumenta que para decidir "a quién atacar, asesinar o secuestrar", ETA no necesita "enterarse por nosotros" de los "vómitos" y "barbaridades" de los periodistas a los que señala.

Uno de los efectos más terribles de la violencia es esa destrucción de la conciencia moral que afecta a la sociedad vasca. Hay personas que nunca se consideran responsables de nada, que se desvinculan olímpicamente, sin sombra de mala conciencia, de los efectos de sus acciones. Los culpables siempre serán los otros, y ellos, las víctimas (de una conspiración universal).

Pero esta nueva salida de Arzalluz, tras varias semanas de silencio, no sólo busca la intimidación; también persigue el efecto de desviar -contra el enemigo exterior- los movimientos de sectores nacionalistas que han comenzado a pedir cuentas a quienes han llevado al PNV al actual callejón sin salida.

Rabanera plantea la salida de Álava de Euskadi si se impone la autodeterminación
El diputado general defiende el vínculo de la provincia con España y el Estatuto de Gernika
LUIS R. AIZPEOLEA, Madrid El País 11 Abril 2000

El diputado general de Álava, Ramón Rabanera, del PP, advirtió ayer al PNV de que, si en su aventura soberanista trata de arrastrar a su provincia hacia la autodeterminación, se planteará su salida de la comunidad autónoma vasca. En una conferencia pronunciada en el Club Siglo XXI de Madrid, Rabanera defendió la compatibilidad entre el ejercicio del autogobierno en Álava, en el marco del Estatuto, y su vinculación con España. Su posición la basó en la voluntad expresada por los alaveses en las elecciones, alejada de forma paulatina del nacionalismo.

Casi veinte días después de que el lehendakari, Juan José Ibarretxe, defendiera en el mismo marco del Club Siglo XXI el ejercicio del derecho a la autodeterminación para Euskadi, el diputado general de Álava, Ramón Rabanera, del PP, defendió la permanencia del territorio alavés en el marco del Estatuto de Gernika y el rechazo a la autodeterminación.

En claro reto a las posiciones soberanistas de Ibarretxe, Rabanera dijo que, si el lehendakari o el PNV pretenden arrastrarla por la vía de la autodeterminación de Euskadi, planteará la salida de Álava de la comunidad vasca.

Rabanera, que fue presentado por la comisaria europea y ex ministra Loyola de Palacio, defendió la compatibilidad del ejercicio del autogobierno de Álava con su vinculación a España. "Un modelo de convivencia y respeto que estaba antes de la aparición del nacionalismo y que ha permanecido tras su irrupción" en el marco del Estatuto de Gernika.

El diputado general de Álava hizo una defensa apasionada del Estatuto, que calificó de "punto de llegada para la convivencia" de los vascos en contraste con el "punto de partida" del que habló Ibarretxe hace casi tres semanas. Pero aún dijo más: "No hay otro punto de enlace que acumule mayores adhesiones de vascos".

Por el contrario, descalificó la propuesta soberanista del PNV, el "reconocimiento de la integridad territorial de Euskal Herria", al considerar que no cuenta con apoyos suficientes en ninguno de los territorios vascos y menos aún en Álava. "Los alaveses ya somos [ya estamos autodeterminados] y no necesitamos una nueva relación jurídica, distinta del Estatuto, que ni pedimos ni queremos".

Deriva soberanista
Rabanera recordó con datos cómo la deriva soberanista está llevando al nacionalismo a perder el respaldo de la sociedad alavesa. En 1987, los nacionalistas sumaban el 61% de los votos alaveses y en las últimas elecciones generales, la del pasado 12 de marzo, han conseguido el 25,48%. Así, atribuyó este descenso de apoyo en las urnas al cambio de mensaje del PNV, a "la acentuación de su sectarismo ante las instituciones" y a "su aproximación a los aledaños de la organización terrorista", ETA, así como "al afianzamiento de un partido de centro derecha con perfil democrático y moderno", en referencia a los populares.

La decadencia del PNV no se limita a Álava, aunque sea el territorio vasco en el que más se manifiesta, sino que abarca a toda la comunidad, explicó Rabanera. Así, recordó que en las últimas elecciones generales las opciones no nacionalistas lograron en el conjunto del País Vasco el respaldo del 57% de los votantes mientras que las nacionalistas se quedaron tan sólo en el 38%.

"La tendencia acentúa la diferencia a favor de los partidos de ámbito nacional", concluyó.

La sombra del padre 
Por Alfonso USSIA ABC 11 Abril 2000

JAVIER Arzallus, a falta de argumentos, ha recurrido al 18 de julio de 1936. «Estamos ante un auténtico 18 de julio», ha dicho con su agreste perspicacia. A partir de ahora, los 18 de julio habrán de pasar el examen de Javier Arzallus para obtener la garantía de autenticidad. Un 17 de julio, por ejemplo, no puede ser auténtico. Tampoco un 19 de julio, y menos aún, un 9 de abril, día en el que ha escrito la estupidez. A renglón seguido ha vuelto a su afición favorita, que es la de apuntar para que otros recojan sus sugerencias, y en esta ocasión ha recordado a los suyos cuatro nombres peligrosos. Jaime Mayor Oreja, José Antonio Zarzalejos, Isabel San Sebastián y Carlos Herrera. Con un poco de suerte podría haberse ahorrado la cuarta mención de haber actuado con más efectividad la Comisión de Explosivos del Pacto de Estella. En fin, que ya nadie se acuerda del 18 de julio de 1939, excepto Javier Arzallus, y ello tiene una explicación que encierra un bellísimo secreto. De todos es sabido que el líder del separatismo vasco —vamos a dejarnos de zarandajas semánticas— es persona poco proclive a los sentimentalismos. Pero aquí, inconscientemente, ha emergido el ser humano, el buen hijo, y nos ha regalado un instante de su emoción escondida.

El mes de julio es, quizá, el que se posa con más armonía sobre la bellísima lengua verde del norte de España. En el idioma de los vascos —según el presbítero don Pablo Pedro de Astarloa en su «Apología de la Lengua Bascongada» (sic), julio se dice «garrilla», «ustailla» o «garagarrilla». El vascuence se transformaba de valle en valle, y prueba de ello es que hay más de trescientas formas diferentes y nada coincidentes en las raíces, para denominar al helecho. «Ustailla» significa «el mes abundante», la luna de la abundancia, en tanto que «garrilla» se traduce como el mes o la luna del trigo. Días de generosas horas de luz y poca noche, por lo normal soleados y brillantes, en los que el paisaje de los valles vascos parece milagroso. Pero el 18 de julio del año que sólo Arzallus recuerda, el verano vegetal y azul marino de Euskalerría, como el de toda España, acabó con el canto de la cigarra, con los frutos maduros, con los besos de sal y arena, y con la abundancia. España se rompió en España, y el País Vasco no fue una excepción. De sus montañas nacieron disparos cruzados de hermano a hermano, y estalló la nube negra de la pólvora —maldita nube que hoy sólo nos recuerdan los amigos de Arzallus—, y el rojo de la sangre se tiñó de humillación entera. Aquel verano que tanto Arzallus trae a nuestra memoria, nos ha costado a la mayoría de los españoles olvidarlo más de sesenta años. Cierto es que algunos con más generosidad que otros. No quedó familia en España sin sangre, ausencia, horror o tristeza. Aquel 18 de julio que Arzallus renueva, hoy sólo lo topamos en la sabiduría detenida de las bibliotecas que Prada revive con sus manos de escritor magnífico. Esa sabiduría detenida que no conoce otra agresión que la de la letra, la verdad de cada uno y la historia para todos.

Pero hay que disculpar a Arzallus. Su obsesión por recordar aquel verano de pájaros negros y robles caídos, encierra la belleza de la melancolía, de las raíces, de los hombres que nunca olvidan los pasos extinguidos de los padres. En Azcoitia, aquel día de julio de 1936, dominando temores y confusiones, un hombre decidido se presentó en el cuartel de la Guardia Civil para exigir una respuesta, un levantamiento contra el poder marxista y separatista que imperaba en el País Vasco. La burguesía nacionalista, cristiana y conservadora, se había aliado con los hijos de Lenin. Aquel hombre, alto y robusto como un árbol antiguo, carlista de corazón y alma, arriesgó su vida para pedir una reacción que él creía, honestamente, la mejor y más hermosa para su pueblo, su gente, sus hijos y el mañana de sus hijos. Arzallus habla del 18 de julio de 1936 porque ama y venera el recuerdo de su padre. Aquel carlista que se presentó voluntario ante una confundida guarnición de la Guardia Civil para levantarse en armas contra los «gudaris».

Sólo por ello hay que disculpar a Arzallus tanta obsesión, tanto recuerdo y tanta memoria.

El nuevo 18 de julio
Por Jaime CAMPMANY ABC 11 Abril 2000

HE tenido la paciencia profesional de echarme al coleto sorbo a sorbo, frase a frase, delirio a delirio, el artículo de Javier Arzallus o Xabier Arzalluz en «Deia». Sí, ese del 18 de julio. Se queja el articulista de sufrir una ofensiva de calumnias e insultos para amordazarle a él y sacar al PNV de cualquier área de poder. Se trata, según él, de una ofensiva lanzada desde lo que Anasagasti llama la «Brunete mediática» y lo que Arzallus denomina «Nueva Prensa del Movimiento». Y ahí mete una ristra de nombres conocidos, pertenecientes a diversas especies profesionales y políticas, y cita concretamente a José Antonio Zarzalejos, Jaime Mayor Oreja, Pedro Jota, Carlos Herrera, Garmendia, Isabel San Sebastián, Unzueta.

A todos esos, Arzallus los cita «nominatim», que dicen los penalistas, y luego engloba a otros tertulianos en general bajo el común denominador de «sectarios» y «mercenarios o fachas». Se enzarza especialmente con Jaime Mayor, con Pedro Jota y con Carlos Herrera. Bueno, esperemos que para los tres señalados todo se quede en eso y que ahí se las den todas. Con ser significativas y provocadoras las palabras de Arzallus publicadas en «Deia», tal vez habría pasado yo de largo sobre ellas si no fuera por la frase, ciertamente estremecedora o desternillante, según por donde se mire, acerca «del nuevo 18 de julio». Hablar seriamente en la España de hoy de un nuevo 18 de julio, no incita a sacar las banderas, sino a llamar a los loqueros.

Hay que precisar en honor a la verdad que lo que Arzallus anuncia es un 18 de julio sin cañones, aunque, eso sí, auténtico. «Estamos —escribe— ante un auténtico 18 de julio sin cañones, porque ya no son presentables en Europa». Coño, pues menos mal. Porque si a Europa le importaran los cañones en España lo que le han importado en Yugoslavia, ya teníamos otra vez al «Dragón Rapide» volando hacia Canarias, a los legionarios cantando y multiplicándose por las calles de Sevilla, a los milicianos de Madrid gritando que «No pasarán», a los tanques rusos rodando por la estepa castellana, a los aviones alemanes bombardeando Guernica, a Bilbao apretándose el cinturón de hierro y al Alcázar sin rendirse.

Claro está que los cañones no son presentables en Europa. Mejor diríamos que son «casi» impresentables. Ojalá no se hubieran presentado ni en Kosovo ni en Chechenia. Pero hay una pregunta que se cae por su peso del árbol de la lógica. Los cañones no son presentables en Europa. ¿Y las pistolas, las metralletas y las bombas de cloratita, esas sí son presentables? Aquí, en el único lugar donde florecen cañones que disparan es precisamente en el País Vasco. Suenan y salen de allí cañones de pistolas asesinas, cañones de «bazookas» contra edificios del Estado, bombas que estallan en cafés, en cuarteles, en supermercados, en las casas pacíficas de la pacífica gente y matan a hombres y mujeres, ancianos y niños, todos inocentes.

¿Cómo ignorar que esos cañones los usan los aliados de los amigos políticos de Arzalluz y de su partido? Para librarse de la acusación de haber señalado a Carlos Herrera poco antes del atentado de la caja de puros, dice Arzallus: «Como si ETA tuviera que informarse por el PNV sobre a quién atacar, a quién asesinar o a quién secuestrar». Bueno, no se trata de «informar» sino de «elegir». Cuando la víctima puede ser cualquiera porque todos los españolistas son enemigos, siempre hay alguien que tiene que decir: «A ése». En el 18 de julio, muchas veces se mataba así. Y aquello empezó de esa manera. Unos disparaban primero y los otros se vengaban después. Pero sosiéguese Arzalluz. En este momento, nadie de su familia conduce el coche del general Solchaga.

Un juez libera a un detenido por violencia callejera porque el delito no produce "alarma"
Vitoria EL PAÍS 11 Abril 2000

El juez que dejó en libertad provisional a Arkaitz Goikoetxea Basabe, el joven de Getxo que perdió un dedo a causa del estallido de un cohete durante los incidentes registrados en Vitoria en la madrugada del domingo día 2, basó su decisión, entre otros motivos, en la consideración de que el delito presuntamente cometido por él no produjo alarma "ni es de los que se cometen con frecuencia en el territorio donde el juez ejerce".

Así lo expresa en el auto, fechado el pasado miércoles, día 5, del que tuvo conocimiento ayer la Cadena SER. En él se considera que no existen motivos bastantes para creer responsable del delito al joven detenido, ni tampoco pruebas de que participara en la algarada callejera que se produjo ese fin de semana en la ciudad. El juez Jesús Pino, titular del juzgado de instrucción número 1 de la capital alavesa, estima en principio que el delito imputado a Arkaitz Goikoetxea por la Ertzaintza sería merecedor de algo más que prisión menor. Sin embargo, justifica luego su puesta en libertad provisional en el hecho de que el detenido carecía de antecedentes penales y en el convencimiento de que no se sustraerá a la acción de la justicia. A ambas consideraciones añade esa valoración de que "el delito no ha producido alarma ni es de los que se comete con frecuencia en el territorio donde el juez ejerce" su labor.

La noche en que Arkaitz Goicoetxea acudió herido al hospital de Santiago Apóstol de Vitoria, donde la Ertzaintza procedió a su detención, unas cuarenta personas encapuchadas atacaron con bombas caseras, cohetes y petardos potentes la subdelegación del Gobierno y una oficina de seguros, sembraron una céntrica calle de barricadas y se enfrentaron a los efectivos de la policía vasca, que les dispersó con material antidisturbios. Tras casi dos horas de incidentes, que se iniciaron poco después de medianoche, la Ertzaintza se incautó de cerca de 150 artefactos explosivos en las calles del casco viejo.

Arkaitz Goikoetxea ingresó a la una y veinte de la madrugada en el hospital con heridas en su mano izquierda, ocasionadas al parecer por la "explosión de un artefacto", según precisa el auto judicial. La Ertzaintza le acusó de estar relacionado con los ataques y el joven estuvo hospitalizado en situación de detención comunicada. El diario Gara informó, citando fuentes cercanas a la familia, que Arkaitz Goikoetxea dijo que estaba en un bar con su novia cuando le impactó un artefacto incendiario. El mismo diario dio cuenta también de que un comunicante anónimo negó que el herido formara parte del grupo de atacantes y le pidió disculpas "por si las heridas que padece fueron causadas por un artefacto lanzado por ellos". Goikoetxea tiene que presentarse ante el juez cada quince días.

Otro joven de 18 años, E.F.M, detenido en Bilbao por los actos de vandalismo registrados el martes pasado en el barrio de Santutxu ingresó en prisión acusado de participar en el ataque con cócteles mólotov en cinco entidades bancarias.

Mayor Oreja se cuestiona si los magistrados vascos deben dictar sentencias sobre terrorismo
El juez deja en libertad por falta de pruebas al joven que perdió un dedo en los disturbios callejeros de Vitoria  
Madrid/Vitoria La Estrella Digital 11 Abril 2000

El ministro del Interior, Jaime Mayor Oreja, dijo ayer que las autoridades judiciales deben plantearse si es conveniente reivindicar que los magistrados del Pais Vasco sean "los que dicten sentencias sobre terrorismo" y sobre fenómenos como la violencia callejera. Mayor Oreja hizo estas declaraciones tras conocer el auto que ha decretado la libertad de un joven que resultó herido tras unos incidentes callejeros en Vitoria.    

El titular de Interior señaló que "por parte del Gobierno, sin duda, solo cabe una vez mas el respeto a las decisiones y determinaciones judiciales. No debe haber nunca excepción y en este caso, yo creo que la reflexión desde el Gobierno debe hacerse en esta dirección".   

Al mismo tiempo, consideró que "la reflexión que debe hacerse por parte de las autoridades judiciales, los representantes judiciales, es saber si a través del planteamiento de fondo que se hace en esta sentencia, se esta en disposición, como algunos hacen, de reivindicar que deban ser los jueces naturales, los jueces en el País Vasco, los que dicten sentencias sobre terrorismo" y sobre fenómenos como la violencia callejera.    

Insistió, no obstante, en que "la reflexión del Gobierno debe ser una vez mas el respeto, al margen de las diferencias que en este momento podamos tener y de hecho pueda tener respecto de lo que es el contenido y lo que es el significado" de la resolución judicial, "tras la primera lectura, un tanto precipitada" de la misma.    

Mayor Oreja insistió, no obstante, en que "la reflexión del Gobierno debe ser una vez mas el respeto, al margen de las diferencias que en este momento podamos tener"

El ministro, al mismo tiempo, reiteró que deben reflexionar los responsables del poder judicial, "los que, de alguna manera, incluso reivindican que sean los jueces naturales aquellos que deban dictar sentencias sobre delitos relacionados con el terrorismo y con la violencia callejera". 

Libertad por falta de pruebas
Las declaraciones del ministro de Interior se producían horas después de que el juez decretara la libertad provisional del joven de 19 años herido en Vitoria tras unos incidentes callejeros, en los que perdió un dedo presuntamente por la explosión de un cohete, al estimar que no existe "una mínima actividad probatoria" de que participara activamente en la algarada.     

Los hechos se refieren a la madrugada del 2 de abril, cuando el joven A.G.B., de 19 años de edad, y domiciliado en Getxo (Vizcaya) sufrió lesiones en la mano, presuntamente al explosionarle un artefacto, aunque el auto estima que "no se sabe dónde se produjo el detenido las heridas ni está plenamente acreditado el modo en que se las causó" y el joven ha negado que estuviera implicado.     

En el auto, el juez resuelve que, dado que el joven carece de antecedentes penales y no existe riesgo de que se sustraiga a la acción de la Justicia, se le deje en libertad provisional bajo fianza, libertad a la que ya accedió el pasado miércoles, fecha de este auto.    

El Ministerio Fiscal había solicitado la prisión provisional del detenido, mientras que su defensa pidió la libertad provisional. En el auto, el juez del Juzgado de Instrucción Número 1 de Vitoria cita el artículo 504 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal en el cual se dice que, "cuando el inculpado carezca de antecedentes penales y se pueda creer fundadamente que no tratará de sustraerse a la acción de la justicia y además, el delito no haya producido alarma ni sea de los que se cometen con frecuencia en el Territorio donde el Juez que conociera la causa ejerce su jurisdicción, éste podrá acordar mediante fianza la libertad del inculpado".  

Ibarretxe, Pujol y la Pantoja 
M. Martín FERRAND ABC 11 Abril 2000

MANUEL Aznar Zubigaray, el abuelo de José María Aznar, era un periodista hondo, dominador del lenguaje, conocedor de la realidad, que vivió en primer plano sesenta años de la vida española. Manejaba con frecuencia una definición que me parece lúcida y vigente: «Es noticia todo aquello que interesa a más de cinco mil personas». La aplicación rigurosa de la teoría adelgazaría sensiblemente el cuerpo de los diarios y dejaría a los telediarios en avances de un par de minutos de duración.

Este pasado fin de semana, por ejemplo, la noticia política dominante, la que ocupaba lugares estelares en los periódicos de ayer, se centraba en la reunión del consejo nacional de Convergència Democrática de Catalunya, en el que las bases avalaron a Jordi Pujol para que decida la posición de su partido de cara a la investidura de Aznar el próximo 26 de abril. A muy pocos kilómetros de distancia, en el parque de Can Zam, en Santa Coloma de Gramanet, medio millón de personas se concentraba a la misma hora para seguir, con fervor y entusiasmo, la actuación de Isabel Pantoja.

Si entendemos la Prensa como «notario de la actualidad», la noticia principal estaba en Convergència. Cuantitativamente, el gran acontecimiento se centraba en Santa Coloma. ¿Dónde hay más Cataluña? Dice Agapito Maestre en su último libro —«La escritura de la política»—, editado en México, que «sin una población fuertemente secularizada, sin una esfera pública política desarrollada desde el punto de vista material, social y temporal y, en fin, sin una desarrollada sociedad civil no puede hablarse con propiedad de una sociedad democrática». Pujol o la Pantoja, ¿quién da más?

El entendimiento de la política como una sucesión de acontecimientos electorales —municipales, autonómicos y nacionales— en los que la sociedad elige a sus representantes, tiende a entenderse también como una delegación definitiva del pensamiento y la voluntad de los ciudadanos hasta la celebración de los siguientes comicios. Ni aun entendiendo los programas electorales como contrato y memoria de la cesión volitiva y la adhesión representativa de los ciudadanos puede admitirse la consagración de tan laxo mecanismo vinculante. Más aún cuando los nacionalismos tienden a retorcer la realidad para encajarla en el diseño de fuerzas de los que Baura tiene bautizados como «los nuevos caciques». Por eso propongo un ejemplo catalán de alta plasticidad para referirme, con menor dramatismo, al problema vasco en el que las diatribas dominicales de Arzalluz no logran contener el sable con que su samurai Ibarretxe se empecina en hacerse el harakiri ante menos de cinco mil personas.

El PP pedirá la reforma de la ley del catalán si le apoya otro grupo
Barcelona EL PAÍS 11 Abril 2000

El PP sólo presentará una propuesta de reforma de la ley de Política Lingüística en el Parlamento catalán si cuenta con el apoyo de algún otro grupo de la oposición, aunque inicialmente se limitará a defender sus planteamientos sobre la lengua a través de iniciativas parlamentarias menores. El presidente del PP catalán, Alberto Fernández Díaz, aseguró ayer que el grupo popular no cambiará de estrategia respecto a esta ley y continuará intentando influir en su aplicación a través de la presentación de proposiciones no de ley, después de que el portavoz del Gobierno, Josep Piqué, se pronunciara el pasado viernes a favor de su reforma.

En declaraciones a los periodistas, Alberto Fernández afirmó, no obstante, que "si algunos de los partidos que se expresaron a favor de la ley cambiara su opinión, el PP daría la bienvenida a esta nueva actitud". "Juntos podríamos estudiar nuevas formas alternativas", dijo en alusión al Partit dels Socialistes. A continuación, subrayó: "Debemos recordar que sin el PSC no se hubiera podido aprobar esta ley". La ley de Política Lingüística fue aprobada en el Parlamento catalán en 1997 con el voto a favor de CiU, PSC, Iniciativa per Catalunya y el Partit per la Independència, y los únicos votos en contra, por diferentes motivos, del PP y ERC .

Partidos y reglas 
Por Pablo PLANAS ABC 11 Abril 2000

LA urbanidad política, como los viejos manuales sobre los comportamientos públicos, muestra unas reglas tan rígidas que con frecuencia abrazan el surrealismo. Las normas de educación son cada vez menos importantes, razón por la cual se tolera la combinación de los pantalones llamados tejanos con las chaquetas cruzadas. Las normas políticas, sin embargo, se mantienen intactas, formalmente intocables. De ahí que personajes como Jordi Pujol se hayan de someter a los ceremoniales que imponen la corrección y los estatutos partidistas. El progreso de los políticos es proporcional a la capacidad que demuestren para torcer esas normas en su favor, y el líder nacionalista ha dictado una aguda conferencia sobre eso durante el pasado fin de semana.

Convergencia tiene, como todos los partidos, una estructura piramidal. En la cúspide, es claro, está Jordi Pujol. Después, el secretariado permanente, la ejecutiva y el «consell nacional», cuyas relaciones están tejidas en una intrincada telaraña, de modo que quien pertenece al secretariado también es miembro del «consell», pero quien lo es de éste, más numeroso, puede no serlo de aquél. Así y al tiempo, cabría suponer que el secretariado es más importante que el «consell», pero lo cierto es que el dicho «consell» es el máximo órgano del partido entre congresos y sus decisiones son absolutamente vinculantes. Es decir, los miembros de este último ente ostentan el poder, pero no es más democrático por estar más repartido, sino propiamente más débil. La habilidad de los miembros del secretariado y de quien está sobre la puntiaguda cúspide de este sistema consiste en evitar que el «consell» tome decisiones incorrectas, para lo cual es mejor que no las tome. Todo esto, de una complejidad casi marxista, merecería de Josep Pla el adjetivo pontificador de «collonadas», pero sin la descripción de este aparato no se entendería de qué forma Pujol impone su voluntad. Obviamente, es más importante lo que decide el líder nacionalista que cómo lo decide, pero ciertas decisiones requieren de una liturgia y el conocimiento, de la observación. Una lectura rápida de lo acontecido en cada uno de los organismos de CDC durante los últimos días nos llevaría a la conclusión de que Pujol ha sudado para lograr el cheque en blanco de su partido, lo que pondría en entredicho su poder. En realidad, es muy tentador creer que algo se mueve en Convergencia, que el trono de Pujol se resquebraja por el desgaste del tiempo, de las urnas y de la infidelidad de los militantes. No obstante, eso sería como suponer que en la Bolsa dos más dos siempre son cuatro. Trabajar con esta hipótesis es, como poco, arriesgado. Más tentador resulta aún opinar que asistimos a un lento pero inexorable declinar y recordar ejemplos como el de Felipe González o Helmut Kohl. Son cosas distintas, porque CDC es un partido fundado por Pujol a su imagen y semejanza, un experimento que puede sobrevivir a Pujol, pero no al pujolismo, con lo que es inevitable considerar que al revolverse contra su líder no haría otra cosa sino una estupidez digna de un escorpión. La pérdida de poder en el caso de Pujol no viene dada por las relaciones con su partido sino por factores como la mayoría absoluta del PP o el auge de Pasqual Maragall y los propios populares en Cataluña, porque en CDC no hay nadie ni grupo capaz de hacerle sombra. Por todo ello, más que hablar de dificultades para hacer su voluntad respecto a la investidura de José María Aznar, cabría apuntar la teoría de que ha salvaguardado al partido de cometer un error o un acierto. La decisión final es de Pujol y si beneficia a los particulares intereses del nacionalismo catalán será un acierto de todo el nacionalismo. Caso contrario, el partido habrá quedado a resguardo de las contingencias del pragmatismo de su líder, como ya se deducía del conato de rechazo interno.

Por recuperar las normas de urbanidad más elementales, todo el mundo sabe que el cuchillo para el pescado no tiene filo; abstenerse en la investidura de Aznar sería como pretender trocear un entrecot de buey con la hoja diseñada para los besugos, o sea, una simpleza que hablaría en favor de la excentricidad, pero en contra del realismo. Si alguna equivocación ha cometido Pujol —una nonada—, ha sido la de advertir a sus bases de que el postre era el sí, lo que ha restado intriga al desenlace del menú. Por lo demás, había que cumplir con unos requisitos formales, con las reglas básicas que dotan de veracidad a los guiones democráticos de los partidos. Conviene por otra parte al partido de Pujol dotar de consistencia a sus organismos internos, pues no siempre dispondrá de un aglutinador de voluntades como Pujol. Que haya un debate sucesorio no significa que se haga al margen de Pujol. Que haya quienes no estén de acuerdo con Pujol es la demostración de que ni siquiera CDC vive en el mejor de los mundos. Ahora bien, de ahí a suponer todo lo contrario dista un abismo, el mismo que se abre entre las «decisiones» del «consell» de CDC y sus efectos sobre la realidad. Pujol ha conseguido lo que quería con una exquisitez de manual.

La geografía de la lengua española ante el siglo XXI 
Por Fernando R. Lafuente Director del Instituto Cervantes ABC 11 Abril 2000

TRES de cada cuatro españoles están convencidos, según una reciente encuesta, de que el español será uno de los idiomas dominantes en el mundo en el próximo siglo. Lo mismo se piensa en otros lugares. El anuario 2000 de la prestigiosa revista británica The Economist dedica uno de sus cinco editoriales a comentar la influencia que están cobrando las naciones de lengua española, y concluye: «dentro de poco, el mundo comprenderá que globalización es una palabra española». En parecidos términos se ha expresado el International Herald Tribune.

La lengua -ese bien generoso, libre y crítico- se ha convertido en un recurso clave en el mundo de hoy. Logra que algunas naciones dispongan de ventajas que otras no tienen, pues, según el ámbito lingüístico al que pertenezcan, sus empresas pueden crear una poderosa industria a partir de algo tan natural como el propio idioma.

Y es que pocos bienes hay más accesibles, deslumbrantes, complejos y cercanos que las lenguas; esa forma misteriosa y directa que permite adentrarse en los claroscuros de las relaciones, de la creación estética, del sueño y de la vigilia; ese bien que, además, se adquiere en el fascinante proceso de aprendizaje, de abrirse a un mundo, de nombrar la realidad.

Aún más: en la era de la sociedad global las lenguas son las que facilitan o impiden el acceso a fuentes de información y de intercambio diseminadas por cualquier rincón del planeta. Se podría, pues, señalar que la lengua ha pasado a ser un requisito imprescindible para el crecimiento en todos los órdenes.

El español es ahora mismo una de las grandes lenguas del mundo: es el idioma oficial de una veintena de naciones, uno de los tres que habitualmente se consideran oficiales y de trabajo en múltiples organismos internacionales, una lengua de prestigio de primer orden, la más homogénea -dentro de su fertilísima diversidad- de entre todas las grandes lenguas internacionales, y una lengua en expansión por todo el planeta.

A las puertas del nuevo milenio, está a punto de alcanzar los 400 millones de hablantes, pero no ha tocado techo ni lo tocará en el próximo siglo. Sólo en Estados Unidos, la propia Oficina del Censo calcula que en 2050 habrá 98 millones de hispanos, y que allá para el lejano 2100 lo serán uno de cada tres estadounidenses.

En Iberoamérica viven nueve de cada diez hablantes de español. La consolidación de la democracia, el desarrollo económico y la apertura de mercados de las naciones iberoamericanas son claves para la expansión del español en el mundo, y de manera especial en la sociedad de la información. La mejor estrategia posible pasa, pues, por la colaboración de la veintena de países hispanohablantes en todos los campos, y de ahí que el Instituto Cervantes haya pasado de hablar de la cultura española a la cultura en español.

El español es hoy un instrumento de creación de cultura, riqueza y empleo. Su gran reto para los próximos años es convertirse en una de las dos grandes lenguas de comunicación internacional.

Para ello, deberá apostar por tres espacios decisivos, dos reales y uno virtual: Estados Unidos, Brasil y los diversos ámbitos de lo que se ha dado en llamar la sociedad de la información, con su metáfora más deslumbrante, Internet, a la cabeza.

El triunfo del español en Estados Unidos es el trampolín, dado el papel que esta nación desempeña en el mundo. La masiva presencia de hispanos -y su creciente poder adquisitivo- resulta determinante, pero no es el único factor: el 80 por ciento de los centros de enseñanza básica y el 90 por ciento de los de secundaria ofrecen clases de español, en un país en el que no es obligatoria la enseñanza de idiomas extranjeros.

A mitad de la década de los noventa, casi dos de cada tres -el 61 por ciento- de los universitarios de Estados Unidos estudiaban español. El restante 39 por ciento se repartía entre docenas de otros idiomas. La razón de este éxito abrumador reside, según una encuesta dada a conocer por el New York Times, en que los universitarios estadounidenses consideran que el español es «una lengua práctica».

El mismo diario ofrecía, a finales de 1999, el mejor resumen de esta situación: «Para hablar como un neoyorquino, aprenda español», era el titular de un largo reportaje que arrancaba en primera página.

Hace apenas unos meses, en Brasil se produjo un hecho trascendental: la iniciativa parlamentaria para convertir el español en lengua obligatoria en la enseñanza. Brasil es una nación con casi 165 millones de habitantes, en la que el 85 por ciento de la población está alfabetizada y que tiene más de 50 millones de personas menores de 15 años. La situación del español allí es de auge y de prestigio. El propio ministro de Educación, Paulo Renato de Souza, confesaba hace poco que la expansión del español en Brasil es «una tendencia natural».

Hoy, no trabajar con las nuevas tecnologías es ir hacia atrás. La información se ha convertido en un bien en sí mismo, y en un bien de primera magnitud. En torno a ella giran las grandes apuestas estratégicas de la economía mundial para los próximos años, sobre todo tras la aparición de la red y de los soportes electrónicos.

Las lenguas se juegan su futuro en el ámbito de las nuevas tecnologías y de la información, porque el idioma crece cuando la información lo hace.

El Instituto Cervantes, que ya ha convertido su Centro Virtual Cervantes (http://cvc.cervantes.es) en el portal temático por excelencia de la lengua y la cultura en español en Internet, llevará a cabo un ambicioso plan estratégico para llenar la red de contenidos en español.

El objetivo último es que las empresas estén presentes en Internet en español, que se consulten sus páginas en español y que se comercie en español empleando la amplísima gama de recursos tecnológicos.

La sociedad de la información vive y depende de las lenguas. Las naciones -y las empresas- que se expresan en español parten con la gran ventaja de contar con uno de los idiomas imprescindibles de ese nuevo mundo en el que apenas comenzamos a adentrarnos. Por ello, la apuesta por el español y por su difusión universal es la mejor inversión para el futuro inmediato: el español y el inglés serán en el siglo XXI las dos grandes lenguas de comunicación internacional, y, sin duda, el idioma ofrece la posibilidad de situar la cultura en español en una posición de privilegio.

De ahí, el deslumbramiento de quien esto escribe hacia el idioma y hacia sus diversos enclaves abiertos a la realidad y a la creación, ya sea ésta literaria, dramática o cinematográfica. Un inmenso mar de múltiples contornos, un jardín infinito de extraordinarios y enigmáticos senderos que se bifurcan hasta el horizonte, sin fin.

ENTREVISTA a Félix de Azúa, que publica "Momentos decisivos": "Los jóvenes deben lanzarse al vacío"
JUSTO BARRANCO Barcelona La Vanguardia 11 Abril 2000

Hay en la obra rasgos de personajes conocidos. ¿Es una novela en clave?

-No lo quisiera. Todos usamos lo que conocemos como referencia. HastaKafka, con su oficina, o Dostoievsky con sus cuñados. Quiero que esta novela se pueda leer en cualquier sitio. Con el personaje de Gabriel he hecho un pequeño homenaje a Gabriel Ferrater. Lleva sus gafas negras y se suicida con una bolsa, en este caso de El Corte Inglés, que es lo que más impacto produce a su amigo, que sea precisamente con una bolsa de El Corte Inglés. Pero por lo demás el personaje es opuesto al Gabriel que conocí.

-¿Por qué ha escrito la novela en castellano añadiendo algunas expresiones en catalán?

-Cuando empecé, pensé hacerla bilingüe. Lo que me decidió al castellano fue Joyce. Todos sus personajes hablan en inglés y hay frases en gaélico. Y no por eso deja de ser de lo más irlandés que existe. El mundo literario es una ficción, reflejo de las experiencias morales, pero no las inmediatas, que no me parecen interesantes, sino baratas. Ha de haber obsesión literaria. Y pese a lo que cree la clase política, la lengua no es importante para nada. Hay que dejar a la gente que hable lo que quiera. No por escribir en castellano Gil de Biedma es menos catalán. Igual que Seamus Heaney y Joyce no son menos irlandeses. Pero a estos les da igual la lengua, no es un problema. En cambio aquí o para los vascos, no. Y surgen delirantes injusticias sociales.

-Un personaje de la novela reprocha irónicamente a los judíos "que no tomaran Roma cuando estaba al alcance de la mano, ahora todos hablaríamos variantes del hebreo menos conflictivas que las del latín".

-En Cataluña se ha invertido la situación. Antes el catalán era sólo para el área doméstica. Y ahora puede suceder lo mismo con el castellano. Los nacionalistas dicen que es mentira, que hay mucha vida en castellano en Barcelona. Pero lo importante no es poder usar una lengua, sino ser competente en ella.

-Además, un personaje le asegura a otro que Cataluña está gobernada por castas.

-Absolutamente. No hay más que estudiar el origen social de los jefes del Parlament. Si mañana Reventós fuese presidente de CDC o Nadal secretario general de ERC, nadie lo notaría. Por decirlo de modo brutal, el mundo obrero aún no ha llegado al Parlament.

-¿Por qué el arte tiene un papel fundamental en esta novela?

-Los 36 capítulos que componen la obra están estructurados como cuadros, algunos de ellos reconocibles, y cuyo estilo va evolucionando: cuadros pop, como el del automóvil, imágenes semejantes a los cómics que lleva Liechtenstein al lienzo, arte conceptual... Es un paralelismo con el resto de situaciones culturales, políticas y sociales, como los movimientos estudiantiles y sindicales, que se dan en ese momento en otros lugares y que llegarán a España algo más tarde. En el 64, Warhol había presentado sus cajas de detergente, símbolo de cambio radical. Sin embargo aquí, el protagonista, que quiere dedicarse al arte, apenas cuenta con información de lo que pasa fuera, aunque presiente que habrá una inmensa transformación. Y así fue.

-Como catedrático de Estética, ¿cómo ve esta transformación?

-El mundo del arte está dominado por movimientos que ya no se pueden considerar vanguardias históricas. Son movimientos muy teóricos, muy filosóficos, en los que la teoría pesa más que la obra. Arte conceptual, body art, performances o personajes como Beuys, prácticamente un profesor de historia del arte. Precisamente, para el protagonista de la novela este será un salto muy grande, que será incapaz de dar. Pero me cuesta valorarlo, porque lo cierto es que todo esto me encanta, porque yo vengo de la filosofía y ahora las artes son totalmente filosóficas. Incluso los filósofos analíticos anglosajones, gente que andaba desovillando enunciados científicos o matemáticos, analizan exposiciones con una sardina colgando de una cuerda. Me interesa más como fenómeno filosófico que artístico.

-Ha novelado la toma de decisiones de una generación que se enfrentaba a lo imprevisible. ¿Cuál fue su personal momento decisivo?

-Lo tengo muy claro. Me fui de casa a los 17 o 18 años y empecé a vivir por mí mismo y no pasó nada. Fue estupendo. Entiendo los problemas de los jóvenes para irse de casa ahora, no los acusaría de cobardía. En cierto modo la situación de los jóvenes es parecida a la de los sesenta. La presión es muy fuerte, la transformación del mundo, acelerada, y no se ve qué va a venir. Los que ahora toman decisiones no saben si les van a llevar al fracaso o al éxito, pero han de decidirse. Un trabajo fijo es impensable, las relaciones cambian.Como abuelo, les aconsejo que se lancen al vacío, no hay nada que haga crecer más que ir por la vida sin red, material o inmaterial.

 

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