AGLI

Recortes de Prensa    Miércoles 12  Abril  2000
#LAS TRES TRAMPAS DE IBARRETXE PARA ESCAPAR DE LAS URNAS
El Mundo 12 Abril 2000

#Un mes después
Editorial ABC 12 Abril 2000

#De virrey de Cataluña a parásito del Gobierno
Lorenzo Contreras La Estrella 12 Abril 2000

#Ser de izquierdas
CÉSAR ALONSO DE LOS RÍOS ABC 12 Abril 2000  

#Pujol, de árbitro a «linier»
RAUL DEL POZO El Mundo 12 Abril 2000

#Maragall embrolla el caos vasco
Carlos DÁVILA ABC 12 Abril 2000

#Ibarretxe, apremiado
Editorial El País 12 Abril 2000

#Durán Lleida como exponente
César Alonso de los Ríos La Estrella 12 Abril 2000

#Duelo entre Ibarretxe-Aznar
Pablo Sebastián La Estrella 12 Abril 2000

#Los votos del Partido Popular impiden que el BNG forme su grupo parlamentario
EFE El Mundo 12 Abril 2000

#Recurren el auto del juez que dice que los violentos no causan alarma
VITORIA. ABC 12 Abril 2000

#La profesora que acusó al rector de Tarragona denuncia amenazas
LALI CAMBRA, Tarragona El País 12 Abril 2000

#Rosa Díez replica a Maragall y le envía los datos sobre el voto de los vascos en el referéndum de la Constitución
BILBAO. ABC 12 Abril 2000

#Los organismos creen que el futuro del español pasa por América
ALEX SALMON El Mundo 12 Abril 2000

#El español aglutinará a Iberoamérica en Hannover 2000
MADRID. ABC 12 Abril 2000


LAS TRES TRAMPAS DE IBARRETXE PARA ESCAPAR DE LAS URNAS
El Mundo 12 Abril 2000

El presidente Aznar entiende que sólo la convocatoria de elecciones generales anticipadas puede cortar con el «grave deterioro institucional» que está padeciendo el País Vasco.

El lehendakari Ibarretxe le ha respondido que no hay que trasladar a «los ciudadanos» los problemas que deben resolver «los políticos», que «unas elecciones anticipadas no cambiarían ni resolverían nada» y que la oposición vasca tiene abierta la vía de la moción de censura.

Tres afirmaciones, tres trampas.

Primera, y empezando por el final: es tramposo argüir que la oposición parlamentaria tiene abierta la vía de la moción de censura. Aunque el PP y el PSE-PSOE se pusieran de acuerdo para presentarla y vencieran, su Gobierno estaría en las mismas que el de Ibarretxe ahora: a expensas de EH. Les bastaría a los abertzales radicales con volver al Parlamento y votar junto con el PNV y EA para dejar en minoría al nuevo lehendakari. Con lo que la crisis se agravaría.

Segunda trampa, ésta burdamente demagógica: no es verdad que el político que apela al voto de los ciudadanos para resolver un bloqueo institucional haga dejación de sus responsabilidades. Al contrario: actúa como un demócrata consciente y responsable.

Tercera trampa: ¿de dónde extrae Ibarretxe la certeza de que la celebración de elecciones anticipadas no cambiaría nada? Ni él ni nadie lo puede saber. La experiencia de estos meses puede alterar significativamente el sentido del voto del electorado vasco. Las urnas del 12-M ya apuntaron en esa dirección. Pero, aunque no fuera así y el resultado de esas elecciones fuera similar al de las anteriores, podrían entrar en juego otras variables. Tal vez la situación moviera al PNV a asumir que no va a ningún lado con su actual estrategia y virara hacia una reedición de sus viejos acuerdos con los socialistas, con o sin el concurso de Eusko Alkartasuna. De hecho, son muchos los dirigentes históricos peneuvistas que ya están defendiendo que su partido dé ese viraje, y cuanto antes mejor.

Rodolfo Ares, portavoz parlamentario del PSE, puso ayer el dedo en la llaga cuando dijo que Ibarretxe «se limita a aguantar y ganar tiempo». Sigue la estela de los Arzalluz, Egibar y compañía, que todavía creen que es posible convencer a ETA de que vuelva a la tregua y a EH de que se avenga a actuar en el marco de las instituciones. Se están aferrando patéticamente no ya a un clavo ardiendo, sino a la nada. No se resignan a aceptar la completa derrota de la política por la que han apostado en los últimos años.

Alguien debe devolverles a la realidad. Y nadie mejor para ello que los propios ciudadanos vascos. Y ningún lugar mejor para ello que las urnas.

Un mes después
Editorial ABC 12 Abril 2000

LA contundente voluntad de los ciudadanos expresada en las urnas el 12 de marzo ha condicionado, y en algunos casos alterado, la vida de los principales partidos, mientras la vida política española camina hacia la segura investidura de José María Aznar como presidente del Gobierno. La inesperada mayoría absoluta ha sido administrada hasta ahora por el PP con extremada moderación y talante liberal. Saber vencer es virtud aun más difícil que saber perder. Como todo triunfo electoral, éste ha favorecido la consolidación del liderazgo y de la unidad y coherencia interna. Esperemos que el ejercicio del poder confirme estos primeros pasos.

En el PSOE, el fracaso electoral ha acentuado el cruce de reproches y la división interna. La dimisión de Almunia ha sido tan acertada como obligada. En realidad, después de su derrota en las primarias, nunca debió ser el candidato a la Presidencia del Gobierno. Las primeras reacciones del partido han sido decepcionantes. Las disputas internas han intentado ser aplazadas con la solución de compromiso de la gestora presidida por Chaves, que posterga hasta el próximo congreso el tratamiento profundo de la crisis. Probablemente, la convocatoria de un congreso extraordinario habría sido lo más pertinente. Cuanto más se retrase la terapia, más se agravará la enfermedad. Y una mayoría absoluta requiere una oposición fuerte y vertebrada. La ruptura del pacto con Izquierda Unida es tanto el reconocimiento del error cometido como una tácita declaración de que las pasadas intenciones obedecían más a razones tácticas que a la búsqueda de una política común de la izquierda. Si IU significaba un lastre para el PSOE, le queda aún mucho lastre por soltar. Y como los males no suelen venir solos, Pasqual Maragall reitera su propuesta federalista, reivindicando el camino de la reforma constitucional. Es decir, el peor de los caminos posibles.

Izquierda Unida es una clara expresión de la desolación. Su representación parlamentaria es poco más que testimonial. El pacto con el PSOE ha sido letal. La coalición persevera en viejos errores, se encuentra casi en quiebra económica y amenazada de disolución. Un programa arcaico y un liderazgo ausente tienen gran parte de la culpa.

En el seno de CiU, Jordi Pujol ha demostrado que sigue manejando los resortes del poder y, acallando la contestación interna, ha logrado que prospere su tesis y que la coalición vote a favor de la investidura de Aznar. La consecuencia es buena, aunque entrañe un claro ejercicio de hacer de la necesidad virtud. Las urnas han invertido las relaciones. El PP no necesita ahora a CiU, mientras que ésta sí necesita al PP en el Gobierno autónomo catalán. Unió Democràtica es partidaria incluso de la participación en el Gobierno de Madrid. Tal vez porque no deja de percibir en el auge del PP en Cataluña una amenaza para su supervivencia política.

Mención aparte merece el PNV. Pese a su pequeño incremento de votos, propiciado por el abstencionismo del nacionalismo más radical, sólo puede percibir los resultados del 12 de marzo como una clara derrota de su estrategia soberanista. El ascenso del PP, la mayoría de votos obtenidos por los partidos llamados españolistas, la definitiva transformación de Álava en un caso semejante al de Navarra y la derrota en las tres capitales vascas y en otras grandes ciudades constituyen razones más que suficientes para la alarma. La desmesura verbal de Arzalluz tiene aquí su etiología. El abandono por parte de EH del Parlamento vasco sitúa al Gobierno de Ibarretxe en precario y abocado a las elecciones anticipadas o a la moción de censura. La nueva estrategia etarra complica aún más la situación del PNV, amenazado incluso por una posible escisión.

Un mes después, en la vida de los partidos se aprecian las nítidas huellas del designio de las urnas. Todas las miradas están puestas en la formación del Gobierno de la mayoría absoluta, en la crisis de Vitoria y en las tribulaciones de Ferraz.

De virrey de Cataluña a parásito del Gobierno
Lorenzo Contreras La Estrella 12 Abril 2000

Los nacionalistas catalanes de variado pelaje da igual convergentes que democristianos tienen, según las circunstancias, dos maneras de vivir del partido que gobierne en Madrid, sea el socialista, sea el popular. Y esas dos maneras consisten en chantajearle o en parasitarle. La primera fórmula ha sido sistemáticamente empleada por el pujolismo durante sus cerca de veinte años de poder en la Generalidad. La segunda se perfila ahora con la creciente posibilidad de que CiU coloque alguna de sus figuras en una cartera del próximo Gobierno Aznar.

Los resultados electorales del 12-M han cambiado profundamente el panorama político. CiU ha pasado a ser la condicionada por Madrid en lugar de condicionarlo. Durante cuatro años, si no son ocho, Pujol y compañía van a vivir políticamente de prestado. Van a probar el sabor de la condescendencia central después de tantos años de desafío y descaro. Y en lo primero que empieza a notarse el nuevo estado de cosas es en el cuestionamiento de la llamada Ley del Catalán o de Política Lingüística, que ha creado continuas y numerosas situaciones de abuso en los centros docentes de todo nivel dentro de la Comunidad catalana.

También es de notar el reflejo de ese cambio sobre la política cultural cuando vuelve a hablarse del Plan de Humanidades, propuesto en su día por Esperanza Aguirre y naufragado casi acto seguido. Un terreno éste que serviría, si el resultado fuese racional, para una elemental y necesaria coherencia que no uniformación de los estudios concernientes a tan amplia materia educativa.

Hipotecados en Madrid, donde antes eran medio soberanos a distancia, los nacionalistas catalanes comprueban los estragos electorales. Y lo que antes era chantajear desde Barcelona ahora se modifica en el sentido de participar en el propio Madrid de las responsabilidades de Gobierno, única manera según empiezan a entender de influir en la marcha de la política general. Los democristianos de UDC, el partido integrado en la coalición CiU, ven ahora con otra óptica la relación con el Gobierno central. Formar parte de él ya no es aquella remota posibilidad nunca descartable, pero jamás venidera en realidad, sino algo enormemente probable, inscrito en el 'cuaderno azul' del señor Aznar como el contenido de una inesperada caja de Pandora.

Ser parásito de la política central a través de su máximo órgano de dirección el Gobierno es tal vez para los pujolistas de toda laya algo menos lucido y cómodo que mediatizar a ese órgano desde los confortables despachos de la Generalidad. El 'virrey' ha dejado de serlo para convertirse en un pedigüeño de lujo.

Ahora, como indicio de cuanto ha cambiado desde el 12 de marzo, el aznarismo se atreve a rozar la epidermis de la cuestión lingüística, que antes era para Barcelona casus belli o motivo de conflicto total y ahora entra en el apartado de problema debatible. Y lo mismo o cosa parecida cabe decir del Plan de Humanidades, donde la construcción histórica de España y la realidad profunda de sus hechos determinantes corren el peligro, si no están ya plenamente afectados, de verse sustancialmente interferidos por una visión comarcal de su desarrollo diacrónico. El riesgo de que en la construcción peninsular Wilfredo el Velloso Güifred lo Pilós signifique más que el Cid Campeador puede verse alejado del estudio y valoración de lo que fuimos o llegamos a ser. De todos modos, asunto espinoso éste, en el que los convergentes de Pujol, los democristianos de Durán i Lleida y los socialistas de Maragall (antes de Serra) forman, entre otros, un correoso frente de interpretación.

Esta actitud es predicable, con mayor motivo, de la Ley de Política Lingüística. Pero no es lo mismo intentar acabar con los abusos del catalán y la humillación del castellano desde una nueva relación de fuerzas políticas que desde la soberana plataforma del virreinato gestado en Pujolandia.

Ser de izquierdas  
Por CÉSAR ALONSO DE LOS RÍOS ABC 12 Abril 2000

ME pide un comunicante que le explique qué es ser de izquierdas y por qué la izquierda se siente superior moralmente a la derecha. Quizá al responder a lo primero caiga por su peso lo segundo.

A estas alturas de la Historia, y en Europa, no podemos decir que exista la izquierda. Lo que se plantea Hobswaun en su último libro es una posibilidad. La victoria de Aznar no ha sido una derrota de la izquierda sino del PSOE. Con Bruselas y Estrasburgo no hay más realidad que la que abarca la horquilla Blair/Aznar. Jospin se bate en retirada y llama a Fabius.

La concreción de la utopía de izquierdas son las 35 horas, y toda la solidaridad con el Tercer Mundo se reduce a un problema de flexibilidad social en la recepción de los emigrantes que necesitamos a causa de nuestro decrecimiento demográfico. Mientras la globalización nos pone de postre el sacrificio de ocho millones de etíopes (¿podrían entrevistarlo los de CQC?) prosigue la «guerra mundial» africana de la que nadie habla (a pesar de la globalización). Gobiernos de derecha y de izquierda dejan de competir en el terreno de la moral para vender armas ya a los hutus, ya a los tutsis, del riquísimo Congo (uranio, petróleo, oro, diamantes, agua) o de los países en torno: Ruanda, Burundi, Angola, Namibia.

También olvidan las competiciones morales los socialdemócratas y los neoliberales cuando Clinton da la orden de bombardear Belgrado, por ejemplo. Hubo acuerdo para dar algunas explicaciones sobre la necesidad de preservar la paz en esa parte de Europa. Qué luz ha arrojado Kosovo sobre tanta impostura.

La izquierda no soporta a los misioneros y a las ONG. Después de tantos fracasos revolucionarios, las ayudas concretas le resultan un espejo insoportable. Trampas paternalistas, dicen los chicos de Bobbio. En definitiva la izquierda ha optado por renunciar a arreglar el mundo: porque ¿acaso se puede hacer algo frente al orden natural de las cosas?

Pero el desarbolamiento de la izquierda se da con la misma intensidad en la política interior. De la guía de Engels sobre la «familia, la propiedad y el Estado» tan sólo la izquierda se aplicó desde los sesenta al desprestigio de la familia. Después de la renuncia a la Revolución, el problema del Estado ha quedado en una cuestión de tamaño. Es prácticamente todo lo que le queda a la izquierda y por eso de cada cesión se hace un mundo. Para lo que sí está valiendo el Estado es para utilizarlo como justificación de la incapacidad de los gobernantes. En su nombre los socialistas hicieron terrorismo institucional y aún no hemos enterrado, como en Antígona, a los muertos. ¿Cómo mantener no ya una superioridad moral sino simplemente el mínimo que permita hablar de humanidad cuando se han practicado torturas y asesinatos? De los aparatos del Estado la izquierda socialista ha tenido una predilección especial por el Poder Judicial. Lo necesitaba para salvar a las cúpulas de esas fechorías, propias de dictaduras, y de la corrupción generalizada.

Toda la frustración de la izquierda se ha canalizado hacia los nacionalismos, tumba de los sueños solidarios. Impotentes para cambiar la vida las pequeñas naciones son el último recurso para la conquista del poder. Una vuelta a la sangre y a la tierra que, al fin, le ha permitido a la izquierda encontrar una causa: la destrucción de la nación de los ciudadanos y la defensa de los taifas donde se libran batallas en nombre de la lengua, el pasado y las etnias.

Si la izquierda no existe ¿cuál es el sujeto de esa supuesta superioridad moral?.

Pujol, de árbitro a «linier»
RAUL DEL POZO El Mundo 12 Abril 2000

No sé si Pujol, que ha pasado de árbitro a juez de línea, hace bien en impedir que un político catalán se vista con la camiseta de España, cuando el hombre del frac no da el cante en el portal de Moncloa, sino en el patio de San Jaime. Los diputados de Pujol vienen de extras al Parlamento de Madrid en el instante en el que los nacionalismos retroceden y arrastran en su decadencia a una izquierda diezmada. Esta vez la idea de España no se ha impuesto con tropas sino con ideas.

El nacionalismo desanda su camino y el patriotismo español se seculariza cuando el País Vasco está al borde del colapso; su ensoñación independentista no es soluble en España. El catalanismo sí lo es; y eso que Cataluña, al contrario que el País Vasco contaba, antes de 1714, con moneda, aduanas, sistema fiscal propio y el catalán como lengua oficial. Formar parte del Gobierno con visión de Estado en Madrid y mantener el discurso nacionalista en Barcelona ha sido la obra florentina de Pujol.

¿Por qué ahora se enroca?. Pierre Villar escribió que el drama de la burguesía catalana fue que comenzó el siglo intentando ser española, pero, frustrada ante el fracaso de la modernidad del estado-nación, tuvo que refugiarse en un proyecto que sólo era defendible en Cataluña. Cataluña ha sido el problema, pero también la Fábrica de España y ha vivido periodos encerrada en sí misma que le han costado caros. Fue excluida de la aventura americana y ahora puede quedarse al margen de la sociedad del conocimiento, ensimismada en un colosalismo institucional provinciano. Hay atrás una historia de colaboración con España.

Los periódicos madrileños La Independencia y El Eco, decían el 15 de abril de 1873: «Con la República, España ha pasado a ser patrimonio de Cataluña». El presidente del Poder Ejecutivo, el ministro de la Gobernación catalán, el ministro de Hacienda Catalán, de los cuarenta y nueve gobiernos de provincia, treinta y nueve estaban desempeñados por catalanes. La Lliga acedió al Gobierno español en varias ocasiones. Cambó primero, Tarradellas después, apostaron por la marca España, sin renunciar a la marca catalana. «Los catalanes -dijo Tarradellas- no renunciaremos nunca a nuestros derechos, a nuestras instituciones y libertades y no renunciaremos a ellos dentro de España». ¿A qué espera Pujol?. El próximo tren tardará en llegar, por lo menos ocho años, y tal vez espere en el andén, el hereu.

Maragall embrolla el caos vasco
Carlos DÁVILA ABC 12 Abril 2000

EN mitad de la crisis institucional vasca, llega el «virus Maragall» a Bilbao para enredarlo todo más y exigir una «Constitución en la que quepan los vascos». El ex alcalde, tan letrado él, ha contribuido así a la confusión general, para ganarse, quizá a los antagonistas de su presunto partido, los peneuvistas, que, como él ahora, desdeñan la «Adicional» que, por insistencia del senador Michel Unzueta durante la redacción constitucional, fue incluida, muy distinguidamente, tras los ciento sesenta y nueve artículos de la Norma. Maragall exige «reformas significativas» de la Constitución en un momento en el que, por lo menos, le debería preocupar lo mismo que les tiene turbados a sus colegas socialistas vascos: el vacío de poder que existe en el Gobierno de Vitoria, un caos «gobernado» por el insolvente Ibarretxe, en el que, a mayor abundamiento, puede intervenir —si los pronósticos pésimos se confirman— la nueva dirección de ETA.

Porque las posibles canalladas que pueda ordenar el trío de cabecillas de ETA, pueden marcar nada menos que el calendario electoral. Eso es lo que percibe la roma Ejecutiva avejentada que aún preside —por voluntad doméstica, eso sí— un partido como el PNV que, lisa y llanamente, se está quedando fuera de juego. Ya lo dicen hasta los suyos más lúcidos. Si ETA da otra vez señales de muerte —y hay que estar prevenidos, que las puede dar— no le quedará al depauperado Ibarretxe otra posibilidad que ésta: convocar elecciones. Hay otra: regresar a la campa donde habitan los «buenos», pero eso nunca lo hará un PNV dirigido por el nocivo dúo Arzalluz-Egibar.

Los que solicitan al PP que «no apriete mucho» en su oposición porque las elecciones serían ahora mismo —fíjense— «traumáticas», ignoran que únicamente la banda podría poseer interés en acelerar la apertura de las urnas. Una de dos, o el PNV sigue obedeciendo a los «malos», o éstos le dejan solo para que se meta un topetazo definitivo en las venideras elecciones. El PP y el PSOE —bien es cierto que por motivos diferentes— no desean forzar la máquina electoral aunque, en su estrategia, sugieran que sí, que es imprescindible el adelanto. Para el PP está claro que cuanto más dure el desgaste de Ibarretxe en Vitoria, y de Arzalluz en Bilbao, más renta puede sacar en la próxima convocatoria. Tanto Aznar como Jaime Mayor suelen responder a los que llegan con mensajes de urgencia, lo mismo que solía decir Cantinflas cuando de imponer calma, en medio de la marabunta, podía tratarse: «No se me acumulen». Es la «cierta rapidez» a la que se ha referido Aznar en Bratislava.

El PSOE tiene, por su lado, una estrategia por definir. Por tres cosas: la primera, porque está en espera de quien le mande; la segunda, porque en el País Vasco los socialistas son un desastre de cohesión; la tercera, porque un apresuramiento lo podría dejar en cueros, salidos como estamos de unas elecciones generales en las que el PSOE vasco ha sufrido con los peores resultados de su historia. Si a esto sumamos ayudas externas como la del ínclito Maragall, habrá que convenir que el PSOE no puede hacer otra cosa que piruetas festivas, pedir elecciones con boca de pez, mientras espera que no las haya. Por interés propio y comprensible.

Lo terrible de la situación en el País Vasco es que sólo el PP y ETA saben lo que desean. Duro resulta escribir así, pero ésta es la verdad. El PNV juguetea con los facciosos a la espera de que éstos, con otra tregua fingida, insuflen un poco de aire en la deteriorada vejiga política de Arzalluz, pero aunque consiguiera otro parón lo que aparecería es un PNV humillado, dispuesto a todas las cesiones, que aceleraría el auge de los partidos españoles en el País Vasco, partidos que, como el PP, están recogiendo los votos de los que, como suelen decir los dirigentes de la Unió Democràtica de Catalunya, quieren «menos nacionalismo y más soluciones». Al PNV, en sus torpes aspiraciones, únicamente lo apoyan los suyos recalcitrantes y... Maragall.

Ibarretxe, apremiado
Editorial El País 12 Abril 2000

IBARRETXE DESCARTA adelantar las elecciones vascas porque piensa que no aportarían ninguna solución ni cambiarían nada. No es posible saber si los resultados abrirían paso a una mayoría diferente. Es, en cambio, seguro que la situación actual del Gobierno PNV-EA, en minoría y sin posibilidad de alianzas alternativas a la fracasada con EH, resulta insostenible. Como advirtió ayer Aznar, prolongar esa situación es apostar por el deterioro de las instituciones.

Una convocatoria electoral recién cerradas las urnas provocaría cierto hastío en algunos sectores de la población. Pero invocar la serenidad y otras palabras campanudas, como hizo ayer Ibarretxe, no basta para disipar la evidencia de que gobierna con el apoyo de 27 diputados en una Cámara de 75. Su propuesta de seguir dialogando en busca de apoyos carece de significado práctico. Tanto el PP como los socialistas han reiterado que no respaldarán un Gobierno de partidos aliados en Lizarra con EH. Y EH ya ha dicho que sólo participará en las instituciones para intentar acabar con ellas.

Dice Ibarretxe que no es lógico negarse al diálogo y a continuación pedir elecciones. Lo que no es lógico es que formaciones democráticas como PNV y EA se mantengan en Lizarra después del asesinato de Buesa y la persistencia de atentados contra sedes y concejales socialistas y del PP. Y la idea de que se repetirán los resultados de 1998 es discutible: EH podría perder muchos de los votos que ganó gracias al alto el fuego; el PP, que tuvo entonces 100.000 votos menos que el PNV, ha reducido esa desventaja en las generales, hasta conseguir los mismos escaños que el partido de Arzalluz; y la actitud de los socialistas tras el asesinato de Buesa hace verosímil la hipótesis de un lehendakari no nacionalista.

Ibarretxe desafió ayer al PP y PSOE a plantear una moción de censura. Ello implica presentar un candidato alternativo, que necesariamente debe ser miembro del Parlamento vasco. Esa limitación excluiría a Mayor Oreja, candidato probable del PP, y de ahí que ese partido se resista a recurrir a esa posibilidad. Sin embargo, de llevar hasta el final el argumento de Aznar, es posible que no tenga más remedio que hacerlo y buscar el apoyo del PSOE, aunque sólo sea como paso previo a la convocatoria de elecciones en un plazo corto. De persistir la actual situación, ésa sería la única manera de evitar que el bloqueo de las instituciones provoque su deterioro, como quisieran quienes tienen por programa su sustitución por otra cosa. Los socialistas plantean que sea el propio lehendakari quien se someta a la cuestión de confianza. Pero ello sólo tiene sentido como paso previo a la disolución anticipada.

La responsabilidad principal es de Ibarretxe y su partido. Apostaron y perdieron. Las reglas del juego democrático exigirían ahora que apelasen a las urnas. Pero si el PNV no lo entiende así, el PP tendrá que asumir, como segundo partido del Parlamento, la responsabilidad de hacérselo comprender mediante el mecanismo parlamentario previsto.

Durán Lleida como exponente
César Alonso de los Ríos La Estrella 12 Abril 2000

Hace cuatro años, cuando José María Aznar estaba intentando buscar apoyos para la investidura, pudo saberse hasta qué punto había unas relaciones fluidas entre aquel y Durán Lleida. A aquellas reuniones se refería el Presidente cuando decía que hablaba catalán con los amigos, en la intimidad. Posteriormente, ha habido rumores sobre acercamientos de Durán Lleida al PP e incluso se ha llegado a especular con la formación de un partido síntesis de populares y democristianos. Por otra parte son bien conocidas las tensiones entre Unió y Convergencia tanto a la hora de colocar a Durán Lleida en las listas electorales como en la formación de equipos municipales. Para los convergentes la coalición favorece especialmente a Unió que no sería nada si concurriera en solitario a las elecciones.

Siendo todo esto así, los movimientos de fondo que hay en la coalición no se habrían producido sin la mayoría absoluta de Aznar. No es el rodillo lo que es de  temer, es la mera relación de las fuerzas políticas. Lo demás son excusas. La victoria de Aznar está produciendo unos efectos de gran alcance en el interior de los partidos. La buena disposición de Unió para colocar algún ministro en el gobierno central es reveladora de la estrategia de este grupo nacionalista. Parece evidente que las pretensiones soberanistas de Durán Lleida son mucho más recortadas que las de Convergencia. Para aquel las conquistas de Cataluña han sido tan importantes que no haría falta el chantaje desde fuera para seguir avanzando. De hecho, el propio Pujol ha querido valorar su obra al frente de los gobiernos catalanes al decir que no ha habido nunca un período tan fructífero para Cataluña como estos últimos veinte años de autonomía.

Significativamente la radicalización se está produciendo en la izquierda, en el PSC, en ERC y en IpC. Es la izquierda la que está desbordando los planes de los nacionalistas de centro. Pascual Maragall habla ya en nombre de los vascos, es decir, pide un cambio en la Constitución no sólo a partir de los intereses de Cataluña. Es el Estado entero el que, a su entender, hay que redefinir.

Como he escrito tantas veces en artículos y libros, la novedad del problema nacional un siglo después del 98 ha sido el protagonismo de la izquierda en los movimientos periféricos. Desde ETA y HB a grupos de la izquierda no terrorista como el Bloque Nacional Galego o los socialdemócratas y comunistas catalanes.

Duelo entre Ibarretxe-Aznar
Pablo Sebastián La Estrella 12 Abril 2000

A veces da la impresión de que la tensión que se vive entre los gobiernos de Madrid y Vitoria es más personal que política. El presidente del Gobierno en funciones, José María Aznar, pidió al lehendakari Ibarretxe que convoque en Euskadi unas elecciones anticipadas para solucionar la que considera "grave crisis institucional" del País Vasco. Ibarretxe responde que no tiene motivos para adelantar unos comicios que, en su opinión, no arreglarían nada nuevo y reta a Aznar a que presente una moción de censura.

Los dos tienen su parte de razón. Pero llama bastante la atención que, cuando el PNV se prepara para exigir a ETA una tregua definitiva en el marco del Pacto de Estella, lo que puede ser el principio de ruptura de ese pacto tan denostado en Madrid, desde el Gobierno central le suben el listón al PNV para que no tenga una salida y se vuelva a estrellar.

Aznar le pide desde la jefatura del Gobierno español al lehendakari vascocosa que no había ocurrido en otros casos, ni parece tener precedentes que disuelva su Parlamento y convoque pronto elecciones. Algo lógico desde la óptica y desde el debate político, pero que también tiene una lectura de corte institucional, por cuanto se puede visualizar una tensión y polémica entre los jefes de Gobierno de España y del País Vasco.

Aznar está en su derecho, desde luego, pero también tiene razón Ibarretxe cuando le responde retando al PP para que presente una moción de censura contra él. Y eso es cierto porque en este caso le toca a Aznar aportar la "carga de la prueba", es decir demostrar que hay crisis en las instituciones y que el PNV y aliados no pueden gobernar. Y la manera de demostrarlo está en la moción de censura y no en la de confianza, por más que una buena gestión política aconseje a un presidente en minoría a buscar la confianza de la Cámara, lo que es opcional. Como es legítimo aguantar con presupuestos aprobados hasta que alguien dé la cara, presente la moción de censura y la gane.

Lo que no es tan fácil, porque para ello hay que presentar un candidato a presidente alternativo, y porque Aznar sabe que el PSOE no está en su mejor momento para ir a unas elecciones de urgencia en el País Vasco y no se va a prestar al acoso y derribo del PNV. Y ello sin contar con la posibilidad de que EH, ante el intento del PP de derribar a Ibarretxe, pueda volver al Parlamento de Vitoria a apoyar a su lehendakari en la censura y luego regresar a su situación tan especial.

Por todo ello cabe imaginar que hay vías más políticas, discretas y eficaces que esta estrategia permanente de la tensión, que por otra parte revelan el talante de la mayoría del PP que viene. O, si se quiere, la firmeza de Aznar a la hora de abordar las cuestiones nacionalistas tensando la cuerda todo lo que puede. Una posición encomiable desde el punto de vista de la España unitaria, pero arriesgada desde el punto de vista del enfrentamiento social. A ver si con esta exhibición de fuerza Aznar, por aquí y por allá, va a conseguir unir otra vez a todos los nacionalistas (democráticos y proviolentos) de Euskadi, cuando los del PNV empezaban a marcar distancias frente a HB. De la misma manera que si se tensa la cuerda con CiU, el PP podría acabar uniendo a Pujol y Maragall, una boda hoy lejana que nunca conviene descartar.

Los votos del Partido Popular impiden que el BNG forme su grupo parlamentario
EFE El Mundo 12 Abril 2000

MADRID .- Los votos de los cinco representantes del PP en la Mesa del Congreso han impedido que prosperase la petición del Bloque Nacionalista Galego para formar un grupo parlamentario propio. El BNG tendrá que integrarse en el grupo mixto.

Los seis partidos con grupo en el Congreso de los Diputados son PP, PSOE, CiU, IU, PNV y Coalición Canaria -que tiene un diputado menos de los necesarios pero ha recibido el apoyo de los escaños de Unión del Pueblo Navarro-.

La decisión fue adoptada por mayoría de la Mesa, ya que sólo los cinco representantes del PP consideraron que el BNG no cumplía los requisitos reglamentarios para formar grupo parlamentario, mientras que los diputados del PSOE, CiU e IU han considerado que se debía hacer una interpretación "finalista" y flexible de las normas y admitir un grupo gallego.

Según el acuerdo, el apoyo de un diputado de CiU y de otro del PNV a los tres del BNG para formar un grupo permite que se cumpla sólo uno de los requisitos que establece el Reglamento -contar con un mínimo de cinco parlamentarios- pero no la exigencia de que la suma de los votos en las circunscripciones en las que se presentaron supere el 15%.

El vicepresidente primero de la Mesa, Francisco Camps (PP), ha explicado que el PNV y CiU han utilizado ese porcentaje para la formación de sus propios grupos parlamentarios, por lo que no pueden recurrir a él los dos diputados "prestados" al BNG.

Recurren el auto del juez que dice que los violentos no causan alarma  
VITORIA. ABC 12 Abril 2000

La Fiscalía de la Audiencia Provincial de Vitoria ha presentado un recurso de reforma contra el auto del titular del Juzgado de instrucción número 1 de la capital alavesa, Jesús Pino Paredes, en el que decretó la libertad provisional de Arkaitz Goikoetxea, detenido por la Ertzaintza el pasado 2 de abril, tras de ingresar en un hospital con lesiones en una mano, provocadas por la explosión de un cóctel molotov.

La Fiscalía ha recurrido la decisión del juez al estimar que existen «indicios de la participación» del joven en los enfrentamientos que un grupo de radicales mantuvo con la Ertzaintza en Vitoria.Por el contrario, el juez dice en su auto que «no existe una mínima actividad probatoria» de que Goikoetxea participase en los disturbios y afirma que las acciones de violencia callejera no son causa de alarma social ni frecuentes en la capital alavesa.

La decisión del juez Jesús Pino fue criticada por asociaciones judiciales como la APM y Francisco de Vitoria. El portavoz de la APM en el País Vasco, Antonio García, dijo sentirse «perplejo», mientras que el portavoz de la asociación Francisco de Vitoria, José Luis González Armengol, cree evidente que el concepto de alarma social «no puede ser sometido a una redefinición, porque está claro que estos actos de violencia callejera, no ahora sino desde hace bastantes años, dentro de la población vasca evidentemente producen alarma social».

«IMPUESTO REVOLUCIONARIO»
La eurodiputada socialista Rosa Díez calificó el auto de «escandoloso» e instó al juez a que pregunte a las víctimas del terrorismo «si este tipo de individuos y sus actos vandálicos les producen alarma social. Que pregunte a quienes les han quemado sus casas, sus coches o sus negocios, que pregunte a quienes les pintan los portales con amenazas o les escriben postales con dianas en sus rostros». Rosa Díez se mostró convencida de que ciertas actuaciones judiciales pueden hacer pensar a la sociedad en «un sometimiento, en miedo a los terroristas. En nuestro país, desgraciadamente, muchas veces tenemos la sensación de que cada cual busca cómo pagar el llamado “impuesto revolucionario” de una manera u otra», sentenció.

También, en Vitoria, la Ertzaintza detuvo ayer a un joven como imputado en el ataque a la academia de enseñanza del diputado general de Álava, Ramón Rabanera, que resultó quemada.

La profesora que acusó al rector de Tarragona denuncia amenazas
Josefina Albert repartió exámenes de selectividad en castellano
LALI CAMBRA, Tarragona El País 12 Abril 2000

La profesora Josefina Albert renovó ayer las acusaciones de que en la Universidad Rovira i Virgili (URV) de Tarragona existe una campaña de amenazas contra ella por haber denunciado por prevaricación al rector, Lluís Arola. El rector la había apartado de la corrección de las pruebas de acceso a la universidad por haber denunciado ante el Defensor del Pueblo la marginación del castellano en esas pruebas.


Según la profesora, actualmente de baja por depresión, alumnos de la URV difunden su número de teléfono particular, algunos profesores le han negado el saludo y recibe numerosos anónimos en los que se dan vivas a ETA. Albert ya denunció la semana pasada ante la policía la recepción, en su contestador telefónico, de tres mensajes que amenazaban con la colocación de "una bomba-lapa" en su vehículo, así como otros en los que se exclamaba Gora ETA . El fiscal jefe de la Audiencia de Tarragona, José María Parra lo calificó de "muy grave".

La universidad -que reconoce que hay pintadas en contra de Albert en las paredes de la Facultad de Letras- atribuye a elementos incontrolados la autoría de los hechos. "No tenemos elementos suficientes para determinar si la crispación que denuncia es real o no, si está exagerando o no", dijo ayer el vicerrector Antoni Pigrau. Ha sido la profesora, añadió Pigrau, con la filtración a los medios de comunicación de los autos judiciales que le han sido favorables, la que ha forzado a la universidad a dar su versión de los hechos, "porque la suya no se acerca a la realidad".

Albert, cuya denuncia ha supuesto una petición fiscal de inhabilitación de ocho años para el rector de la URV, Lluís Arola, y para el coordinador de la selectividad, sostiene que, desde que decidió interponer la denuncia, el ostracismo al que le ha sometido el resto del profesorado y las presiones ejercidas por determinados decanos de las facultades la han conducido a un estado de depresión, que la ha llevado a solicitar la baja laboral.

La profesora decidió acudir al Defensor del Pueblo en 1998 después de que se le prohibiera de forma terminante proporcionar exámenes en castellano a dos alumnos. Según la normativa que aplica la Generalitat, los exámenes de selectividad se reparten en catalán, aunque los alumnos pueden contestar tanto en castellano como en catalán. La norma indica que, si el alumno no lo entiende, el profesor, de forma oral, intentará que la comprenda. Sólo en caso negativo se le proporcionará la copia en castellano. La profesora hizo fotocopias del cuestionario en castellano para dos alumnos que se lo solicitaron.

Rosa Díez replica a Maragall y le envía los datos sobre el voto de los vascos en el referéndum de la Constitución  
BILBAO. ABC 12 Abril 2000

La presidenta de los eurodiputados del PSOE, Rosa Díez, envió ayer al portavoz de los socialistas catalanes, Pasqual Maragall, los datos del referéndum en el País Vasco sobre la Constitución para aclararle que los vascos apoyaron en su mayoría la Carta Magna.

La dirigente del PSE-EE respondía de esta manera a las declaraciones efectuadas el lunes en Bilbao por Maragall, quien reclamó una reforma de la Constitución donde tengan acomodo las distintas sensibilidades del Estado, pues considera que el texto actual no cuenta con el apoyo de los vascos.

La respuesta de su compañera de partido no se hizo esperar y así, desde Bruselas, Rosa Díez le aclaraba que tales afirmaciones deben referirse exclusivamente a los nacionalistas, porque la Constitución sí cuenta con el apoyo de los vascos. «Siempre es mejor el máximo apoyo, pero en cualquier caso lo que es falso es que en Euskadi la Constitución no fuera aprobada por los vascos --proclamó--. Esto es una de las mentiras del nacionalismo».

MÁS VOTOS A FAVOR QUE EN CONTRA
Con motivo del referéndum para la Constitución los partidos nacionalistas defendieron una postura abstencionista y se atribuyeron también la abstención técnica que se da en toda consulta. Sin embargo, en el País Vasco fueron más los votos a favor de la Carta Magna que los que se mostraron en contra.

Pasqual Maragall, que dió el lunes una conferencia en Bilbao, manifestó que en la Constitución «hay que hacer los retoques que se pueden hacer después de 20 años» y auguró que a tenor de las declaraciones efectuadas por distintos dirigentes políticos, «es posible que haya movimientos».

Pasqual Maragall reiteró en sus declaraciones que «la Constitución necesita las reformas que la realidad demanda, las que Europa impone y las que el sentido común sugiere. Todos los españoles -añadió a los medios de comunicación- quisiéramos ver una Constitución votada por la mayoría de los vascos».

Los organismos creen que el futuro del español pasa por América
La Academia y el Instituto Cervantes coinciden en el diagnóstico
ALEX SALMON El Mundo 12 Abril 2000

MADRID.- Hannover une al idioma español. Así como suena. La reunión provocada ayer por el comisariado del pabellón español en la Expo, que se celebrará en esta ciudad alemana dentro de dos meses, tenía esa intención: que los países asistan a Hannover con el idioma como punto unificador.

El encuentro, celebrado en la Casa de América, tuvo dos invitados de excepción: el director de la Academia de la Lengua, Víctor García de la Concha y el director del Instituto Cervantes, Fernando Rodríguez Lafuente. Los dos explicaron con detalle, a un aforo repleto de comisarios latinoamericanos para la Expo, la potencia de la unidad del español. «Nuestra fuerza es que somos 400 millones de hablantes», aseguró el director de la Academia. Rodríguez Lafuente fue algo más allá. «No podemos mover ninguna pieza en el tema de la lengua si no es contando con toda Latinoamérica».

Los números lo explican. Nueve de cada 10 personas que hablan español viven al otro lado del Atlántico. Ello provoca que los núcleos de negocio con el idioma tengan que centrarse, en el futuro más cercano, en toda América. «La posibilidad del negocio del español es muy importante», asegura Rodríguez Lafuente. «La prensa internacional se pregunta que pasa con el español. En Estados Unidos se dice que si quieres ser un verdadero neoyorquino tienes que saber español. Si eres licenciado en Filología Hispánica es más fácil encontrar trabajo en Washington que en Segovia».

En ese nuevo panorama de fuerza, el español es el cuarto idioma del mundo detrás del inglés, el indi y el chino. Y la diversidad es una de sus características. «Un ejemplo lo tenemos en el último Oscar. Un director español, Pedro Almodóvar, con una actriz argentina, Cecilia Roth. O el caso de la película El coronel no tiene quien le escriba. Director mexicano, Arturo Ripstein, libro de un colombiano, Gabriel García Márquez y actriz española, Marisa Paredes. Dense cuenta (dirigiéndose a los comisarios). Esa es la clara realidad. Nuestra fuerza es impresionante», aseguró el director del Instituto Cervantes.

García de la Concha se congratuló de esa fuerza. Y de la mezcla. «Se acusa al español de la lengua del imperio. No es cierto. Nació como idioma de utilidad y ahora es una lengua de diversidad, democrática. Las expresiones diferentes tanto en Latinoamérica como en España dan riqueza al idioma. Sólo hay que estar alerta ante los anglicismos. Sólo debemos temer a los nuevos términos tecnológicos. En la Academia tenemos un observatorio donde los recogemos todos e intentamos traducirlos o buscar una denominación».

El director de la Academia se felicitó por el interés que encuentra entre la gente la buena utilización del idioma. «Eso también está cambiando». Ese comentario estuvo refrendado porteriormente por el director del Instituto Cervantes que recordó el éxito editorial del Diccionario de Ortografía, más de 400.000 ejemplares, y del posterior Manual de Dudas.

La cumbre se cerró con la participación del ministro de Asuntos Exteriores, Abel Matutes, quien señaló «la importante comunidad lingüística, cultural y de intereses» que forma a nivel mundial el español.

El español aglutinará a Iberoamérica en Hannover 2000  
MADRID. ABC 12 Abril 2000

El español será el «mascarón de proa» de los países iberoamericanos que acudirán a la próxima Exposición Universal Hannover 2000, muestra que se celebrará en esa ciudad alemana entre el 1 de junio y el 31 de octubre de este año. Según declaró ayer a ABC el comisario del pabellón español, Pablo Bravo Lozano, el recinto de nuestro país, con una superficie de 5.000 metros cuadrados, dispondrá de un apartado específico reservado al idioma, donde se hará especial hincapié en el aspecto del español como lengua de negocios. El pabellón será escenario de un encuentro que, bajo el título «El futuro habla español», presentará nuestra lengua como una poderosa herramienta mediática y económica. Se trata de promocionar el patrimonio lingüístico de la comunidad iberoamericana ante cuarenta millones de eventuales visitantes, al tiempo que en otro recinto, llamado «Plaza Latina», se recreará el lado más lúdico de esta cultura.

Con el mismo título que ese futuro encuentro, la Cumbre de Comisarios Iberoamericanos se reunió ayer en Madrid en una jornada que sucede a la que ya se celebró hace dos meses en Cartagena de Indias. «No se puede dar un paso sin Iberoamérica», afirmó en ese foro Fernando Rodríguez Lafuente, director del Instituto Cervantes, organismo que colabora en la organización del encuentro. Una estrategia en la que coincidió con el director de la Real Academia de la Lengua, Víctor García de la Concha, y con el ministro en funciones de Asuntos Exteriores, Abel Matutes, que clausuró la jornada.

García de la Concha aseguró que nuestro idioma está en situación de expansión absoluta, hasta el punto de que no «es exagerado» formular esa máxima que quiere que «el futuro habla español». El español es actualmente la cuarta lengua del mundo, y las previsiones más prudentes indican que hacia el 2050 habrá más de 550 millones de hablantes, contando sólo con los países que tienen este idioma como lengua oficial. No entra en ese cómputo Estados Unidos, que a mitad del siglo que viene tendrá casi cien millones de hispanos.

En Estados Unidos, donde no es obligatoria la enseñanza de una segunda lengua, se imparte español en más del 90 por ciento de los centros de enseñanza secundaria, y en las universidades el número de estudiantes que elige esta lengua ha pasado, en la última década, del 50 al 61 por ciento, especialmente por su carácter práctico.

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