AGLI

Recortes de Prensa    Sábado 15  Abril  2000
#Se cierra la trampa
ISABEL SAN SEBASTIAN El Mundo 15 Abril 2000

#Sin pacto sobre el catalán
El Mundo 15 Abril 2000

#El PP descarta el uso de las lenguas autonómicas en los plenos del Senado «porque perderían agilidad» 
MADRID. M. Calleja ABC 15 Abril 2000

#El Rosario de la Aurora
Javier Sádaba* La Estrella 15 Abril 2000

#Perplejidades 
Ignacio SÁNCHEZ CÁMARA ABC 15 Abril 2000  

#Días de libros y rosas 
Editorial ABC 15 Abril 2000

#«Es retrógrado que dentro de la Península se vaya contra la riqueza del bilingüismo»
BORJA HERMOSO El Mundo 15 Abril 2000

Se cierra la trampa
ISABEL SAN SEBASTIAN El Mundo 15 Abril 2000

Acertaba de lleno el ministro del Interior cuando en septiembre de 1998, apenas dos días después de que ETA anunciara una tregua incondicional e indefinida, pronunció la palabra «trampa». Bajo la apariencia de un cese temporal de los asesinatos, que no de la violencia, se escondía, en efecto, un profundo agujero erizado de picas en las que ir ensartando uno a uno a los incautos que se aventuraran en la senda marcada por la banda en Estella. Pero aunque Jaime Mayor Oreja no contemplara este escenario cuando formuló su certero augurio, las víctimas de la estratagema no han sido ni el Gobierno, ni la oposición socialista, ni la sociedad española en su conjunto, sino los nacionalistas vascos y, a la cabeza de todos ellos el PNV y su máximo dirigente, Arzalluz.

Sin un proyecto claro, ni una estrategia definida, ni un análisis profundo y sosegado de las repercusiones a medio y largo plazo de una posición como la adoptada en Estella; sin una valoración seria de las consecuencias que se derivarían de la imposibilidad objetiva de cumplir los compromisos contraidos con ETA; guiado únicamente por las dotes de improvisador que le caracterizan y por el afán de capitalizar en las elecciones autonómicas una tregua lograda a costa de multitud de mentiras, Arzalluz embarcó a su partido en un camino sin retorno que le está conduciendo al abismo. Una trampa que se cierra sin remisión sobre el PNV, en la patética figura del lehendakari, obligado una vez más a servir de chivo expiatorio de los pecados de su jefe.

Porque aunque Ibarretxe no desempeñara papel alguno en las negociaciones que condujeron a su elección como presidente del gobierno vasco con el apoyo de Euskal Herritarrok (EH), aunque resultara ajeno al proceso que le convirtió en rehén de los representantes políticos de la banda terrorista, lo cierto es que a él y sólo a él corresponde gestionar ahora la minoría en que le han dejado los que se niegan a exigir a ETA que ponga fin a sus crímenes. Y no es tarea fácil.

Una tras otra, todas las posibles vías de salida se van cerrando ante el lehendakari. Sus antiguos socios, encabezados por Arnaldo Otegui, siguen obedientes las consignas de los encapuchados y regresan a sus «trincheras» del 98; es decir, que abandonan la actividad parlamentaria excepto para beneficiarse de la inmunidad y el salario que les otorga el escaño, entre otras ventajas dejando al descubierto el fracaso del llamado nacionalismo democrático en los dos objetivos perseguidos en Estella: el fin del terrorismo y la incorporación de EH/HB a las instituciones. El relevo que, como en otras ocasiones, habría podido acudir a cubrir el vacío creado, el PSE/PSOE, se encuentra sumido en una profunda crisis tras su descalabro electoral en las generales, y convencido de que un acercamiento al PNV en las actuales circunstancias sería directamente suicida. Y la oposición por excelencia, el Partido Popular, se fija como objetivo, con la convicción y determinación absolutas de un José María Aznar respaldado por 183 diputados en el Congreso, no sólo ganar los próximos comicios autonómicos, sino gobernar en Ajuria Enea, en solitario o mediante un acuerdo con el Partido Socialista. ¿Y qué hace Ibarretxe ante ese horizonte que condena a su Ejecutivo a la parálisis? Huir hacia delante y alargar la agonía, aun sabiendo que quienes gobiernan en este momento son el PP y el PSE/PSOE desde la oposición.

La trampa se ha cerrado a su alrededor. Hay quien aboga, desde dentro del PNV, por intentar salvar los muebles prescindiendo de Ibarretxe, de Egibar y, por supuesto de Arzalluz, y apostando claramente por volver a la moderación, con un lehendakari como Juan Maria Atutxa. De lo contrario, aseguran, el PNV puede estar condenado no ya a la oposición, sino a ser sustituido por EH como referente del nacionalismo.

LA DECISION
Un indulto en el aire

Una de las primeras decisiones polémicas que deberá tomar el nuevo Gobierno será la de pronunciarse a favor o en contra del indulto solicitado por el juez Gómez de Liaño. Hasta ahora, el criterio por el que se ha regido el Ejecutivo ha sido el de avalar el pronunciamiento del tribunal sentenciador, que, en este caso, según todos los indicios, se mostrará contrario a la gracia. Para evitar el enfrentamiento abierto con el Supremo, el Consejo podría optar por una medida intermedia, como la conmutación de la pena de inhabilitación por la de suspensión, ya cumplida.

LA SOSPECHA
Convergencia y (no) Unión

En Unió Democrática de Cataluña, el partido que lidera José Antonio Duran Lleida, se abrigan fuertes sospechas sobre la procedencia de los documentos que implican a la formación en el llamado caso Pallarols, una presunta trama de financiación irregular, y se apunta a las filas convergentes (es decir, a los compañeros de coalición) como fuente más probable de la filtración. El malestar de los socios de Pujol, empezando por el propio Duran, con algunos hombres de Convergencia, es casi tan profundo dicen en su entornocomo su deseo de convertirse en ministro.

EL RUMOR
Condena a Rodríguez Galindo

En los mentideros próximos a la Audiencia Nacional se rumorea con insistencia que la sentencia por el caso Lasa y Zabala es inminente y que será condenatoria. En medios cercanos a la Guardia Civil se contempla esta posibilidad con satisfacción, habida cuenta de que Galindo, antiguo responsable de Intxaurrondo, no es precisamente un personaje popular dentro del Cuerpo. Sobre él pesa la sospecha generalizada de que se enriqueció ilegalmente con los fondos reservados, utilizando el canal directo de comunicación que mantenía con Rafael Vera.

Sin pacto sobre el catalán
El Mundo 15 Abril 2000

MADRID.- El PP, a través de su portavoz en el Senado, Esteban González Pons, aclaró ayer que no hay ningún acuerdo con CiU para ampliar el uso del catalán en la Cámara Alta.

González Pons salió ayer al paso de las manifestaciones del senador de CiU Francesc Marimón, que anunció que el PP le había comunicado que apoyaría una iniciativa en este sentido.

Según el portavoz del PP, en el contacto que mantuvieron se limitó a mostrarle la predisposición de su grupo a estudiar la propuesta. González Pons, responsable de política autonómica del PP, añadió que «existe un derecho ya reconocido de uso de las lenguas autonómicas» en situaciones concretas como el debate de política autonómica o la toma de posesión del presidente de la Cámara. El dirigente popular afirmó que le resulta difícil encontrar situaciones en las que sea preciso hablar en otras lenguas y, de forma gráfica, afirmó que el PP no quiere que haya «auriculares» en el Senado. Añadió que «tanta riqueza es que haya distintas lenguas como que haya una lengua común y el PP no aceptará modificaciones reglamentarias que hagan más lento o dificulten el debate».

El PP descarta el uso de las lenguas autonómicas en los plenos del Senado «porque perderían agilidad» 
MADRID. M. Calleja ABC 15 Abril 2000

La moción presentada por Convergència i Unió para una reforma del reglamento del Senado que posibilite el uso de cualquiera de las lenguas autonómicas cooficiales en todas las sesiones parlamentarias no ha tenido el visto bueno del Grupo Popular. El portavoz del PP en la Cámara Alta, Esteban González Pons, explicó ayer que ve difícil incrementar el uso de las lenguas autonómicas en el Senado, aunque se mostró dispuesto a dialogar, sobre éste y otros asuntos relacionados con la reforma de la Cámara, «hasta extremos insospechados».

González Pons señaló que es necesario compaginar el derecho a la promoción de las lenguas autonómicas, «que suponen una enorme riqueza para España», con la agilidad y el dinamismo que permite una lengua común en un Parlamento moderno. «Lo último que me gustaría sería tener un Senado español que pareciera la ONU», comentó el portavoz del PP.

En la actualidad, el reglamento del Senado, modificado por el pleno en 1995, permite el uso de las lenguas cooficiales en el debate sobre el Estado de las Autonomías y en la primera intervención del presidente ante el pleno. La presidenta de la Cámara, Esperanza Aguirre, ha hecho uso de este derecho en su primer discurso ante el pleno en la pasada y la actual legislatura. En la constitución de las Cortes, el pasado 5 de abril, defendió el proyecto de España como Nación plural en castellano, euskera, gallego, catalán y valenciano.

REFORMA DE LA CÁMARA
El Grupo Socialista tampoco mostró mucho entusiasmo con esta primera iniciativa de CiU en la Cámara Alta. Su portavoz, Juan José Laborda, afirmó que el castellano debe ser la lengua vehicular en las sesiones plenarias, aunque apoyaría una mayor promoción de las otras lenguas cooficiales. No obstante, Laborda cree que este asunto debe tratarse dentro de la reforma global del Senado.

Por parte de Entesa Catalana de Progreso (PSC y ERC), que se disputa con CiU su posición como tercer grupo del Senado, su portavoz, Isidre Molas, es partidario de que se reconozca el «plurilingüismo, pero de forma ordenada», y que se impulse la utilización de todas las lenguas en la Cámara, pero, en principio, cree conveniente que se utilice una lengua común de trabajo en los plenos que facilite el trabajo de todos.

Precisamente, los once senadores de Entesa acordaron presentar todas sus iniciativas parlamentarias en la Cámara Alta redactadas en catalán y castellano, para que así se publiquen en el Boletín Oficial del Senado.

El Rosario de la Aurora
Javier Sádaba* La Estrella 15 Abril 2000

A lo mejor es que uno vive demasiado lejos. Y la lejanía impide ver los hechos al mismo tiempo que dispara la imaginación o los deseos. En mi caso, al menos los deseos se pusieron en marcha. Con el Pacto de Estella desaparecía la violencia, se comenzaba a hacer política; una política, sin duda, arriesgada pero sumamente necesaria e interesante. Necesaria porque en el ánimo de muchos vascos está la reivindicación ciudadana de unas instituciones diferentes. E interesante porque en la época del reconocimiento de las minorías y desmantelamiento de las fronteras, Euskadi ofrecía un campo bien atractivo de experiencia. Era una ocasión para contemplar cómo se articula Europa desde pueblos distintos, cómo la comunidad debe unir moralmente sus propias normas con el resto del mundo y, muy especialmente, con sus vecinos o cómo, en fin, el derecho internacional ha de volverse sobre sí mismo para decir una palabra sensata acerca de la realidad.

Estamos, sin embargo, como antes del Pacto. Es como si hubiéramos viajado en una noria. Es como si los dos años hubieran pasado en vano. Es, en suma, como si estuviéramos asistiendo al Rosario de la Aurora. Estoy seguro, y desgraciadamente esto forma parte ya de la esencia de los partidos políticos, que cada cual echará la culpa al contrario. Quizás en este punto la mirada alejada tenga a su favor la objetividad que falta a los litigantes. Y para esta mirada las culpas se reparten. Con mayor o menor intensidad, se reparten.

Qué es lo que se ve? Desde Madrid y a través de los partidos no nacionalistas (no nacionalistas vascos, quede claro) se ha actuado como una apisonadora. Al Pacto de Estella le siguió un sonido de trompeta que puso a todo el mundo en pie para derribarlo. La otra parte -la nacionalista vasca-, o porque no sabe o porque no quiere, ha ido cayendo pieza por pieza. Llama la atención la ingenuidad que uno detecta habitualmente en esta parte. Se quejan de que la opinión pública está en contra suya y tergiversa las cosas. No me cabe la menor duda. Pero el hecho es que han sido incapaces de ofrecer, con sus propios medios, las informaciones que corregirían la situación.

Cuando hasta los chechenos combaten usando Internet, es incomprensible que ni en España ni fuera de España haya habido una transmisión de noticias que vaya más allá de algún contacto o alguna rueda de prensa. Algo así como capear un temporal con un bote de remos. Y dentro ya de las filas de los partidos políticos vascos, el círculo que se ha ido dibujando -a modo de pelea entre parientes- para llegar al punto de partida tiene, a mi parecer, un denominador común: la falta de una política real. Por política real no entiendo hablar a troche o moche de construcción nacional o ámbito de decisión vasco, por importantes que sean ambos conceptos. Por política entiendo, por ejemplo, haber aprovechado la mayoría legislativa para consensuar una serie de leyes precisamente sobre la construcción nacional. O tantas otras iniciativas culturales, sociales o universitarias que a cualquiera se le pueden ocurrir. De todo esto, nada o casi nada. No sé si alguno, en una concepción extrema de la dialéctica, desea que todo se tense para, de este modo, ganar definitivamente, Creo que es estar en Marte. Y creo, además, que muchos prefieren vivir en la tierra y, por eso, dejar para el cine lo de Volver a empezar. Mientras tanto hay que lamentar la ocasión perdida, lo que pudo ser, lo que ya jamás será. *Catedrático de Ética de la Universidad Autónoma de Madrid

Perplejidades 
Por Ignacio SÁNCHEZ CÁMARA ABC 15 Abril 2000

EL asombro y la perplejidad fueron considerados por los filósofos griegos el comienzo de la sabiduría. No debemos, pues, preocuparnos porque la actualidad nos depare sobradamente pretextos para acogernos a tan prometedores estados de ánimo. En todas las secciones de los diarios podemos encontrar motivos para la perplejidad, incluso para el asombro. La situación del niño cubano Elián González, víctima de la politización, nos sitúa ante el estado de ánimo de confusión y duda con el que el Diccionario caracteriza a la perplejidad. ¿Debemos respetar el derecho del padre o la voluntad de la madre mártir? Perplejidad. Pero esto no es nada comparado con la actitud de muchos «progresistas», naturalmente procastristas (se ve que el progreso camina hacia la dictadura), repentinamente devotos de la patria potestad y renuentes a recordar que Elián llegó a Miami porque su madre tuvo a bien arriesgar su vida hasta perderla para escapar del paraíso isleño. Yo, por mi parte, como los entusiastas manifestantes de La Habana, también querría que Elián regresara a Cuba, pero a una Cuba democrática y, cosa ya imposible, acompañado de su madre. No es pequeña diferencia. En realidad, la actitud de los procastristas no genera perplejidad, pues no hay nada más natural que quienes prefieren las tiranías las defiendan. Lo que ya es más extraño es que lo hagan invocando los nombres del pueblo y de la libertad.

Más que perplejidad es indignada tristeza lo que produce el absentismo de los diputados del Parlamento Europeo, cuya vergonzante falta de quórum impidió ayer la aprobación de ayuda destinada a Etiopía.

Pasando a la política nacional, el País Vasco no escatima motivos para la perplejidad. En la última de las tristes y erráticas reuniones del foro de Estella, EH se negó a aprobar una petición (no exigencia, sólo petición) a ETA de que anuncie una tregua indefinida (no la autodisolución). EH se negó invocando nada menos que la legitimidad que tienen los terroristas para opinar (ojalá se limitaran a eso) y los demás continuaron sentados junto a ellos y no rompieron el pacto. ¿Puede un partido democrático pactar con una coalición que se niega a pedir que cesen los asesinatos? ¿Le cabe otra opción moral que la de levantarse de la mesa, dar un sonoro portazo y romper el pacto? El PNV alimenta una perplejidad que conduce no a la sabiduría sino al desprecio.

En Madrid también habita el asombro. Unos sedicentes estudiantes universitarios, tampoco muchos la verdad, apenas un par de centenares, se manifiestan ante el Ministerio de Educación para protestar contra un informe elaborado por iniciativa de la Conferencia de Rectores (las Universidades son autónomas, no se olvide). En su airada protesta lamentan el futuro de las Humanidades. ¿Protestaron, acaso, cuando una iniciativa del PP en favor de las Humanidades fue torpedeada por razones políticas o por la ignorancia autonómica? Bien es verdad que el citado informe también provoca ciertas perplejidades.

No causa sorpresa que el director general del Atlético de Madrid aspire a convertir su estadio en un manicomio que transmita la locura al equipo. Ni de que un futbolista catalán tenga que ser doblado al gallego en una entrevista emitida por la televisión galaica. Tal vez el castellano hubiera facilitado la fluidez de la comunicación. Podían haber puesto subtítulos en inglés. Babel llega al fútbol. Es natural, con tantos fichajes extranjeros. En lugar de enviar a los niños y adolescentes a aprender idiomas a otros países, habrá que obligarles a jugar al fútbol. En Economía, todo es asombro y perplejidad. Con tanta perplejidad, acabaremos sabios.

Días de libros y rosas 
Editorial ABC 15 Abril 2000

EL que se ha venido celebrando en Cataluña como día de libros y rosas, con motivo de la festividad de Sant Jordi, va a convertirse este año en toda una semana dedicada al universo del libro. La Semana de Sant Jordi, que comienza el próximo lunes, es la gran fiesta de la lengua y la literatura catalanas, de sus librerías y de sus editoriales, de sus autores y de sus lectores, a los que ABC Cultural dedica hoy un completo informe que pone de manifiesto el decisivo papel de las letras y la edición catalanas en el horizonte de la cultura española.

La proyección del sector editorial catalán en el resto de España y en el extranjero, así como la contribución extraordinaria de los autores catalanes al panorama de la creación literaria en nuestro país, son el mejor reflejo de una realidad cultural y lingüística fundamentada y enriquecida por el bilingüismo. La sociedad catalana ha hecho de su naturaleza bilingüe la mejor seña de identidad de su condición de ciudadanía libre, sin ataduras a proyectos políticos reduccionistas que utilizan el idioma como coartada para aherrojar desde el poder a una sociedad que se desea fracturada y manipulable. El bilingüismo es una realidad de cada día en Cataluña, una actitud de tolerancia cotidiana que escapa a todo intento de encasillamiento oficial. La culminación de esta celebración llegará el domingo 23, festividad de Sant Jordi y fecha en que se conmemora la muerte de Cervantes y de Shakespeare, erigida ahora en el calendario de la globalización como Día Mundial del Libro.

En el siglo cuyas páginas se están abriendo hoy ante nuestros ojos, el libro está destinado a ser el gozne sobre el que giren todas las puertas del futuro. Ante los apocalípticos augures que han dictaminado su condena a los anaqueles de un gabinete de antiguallas, el libro confirma su vigencia como el mejor manual de uso de ese complejo mecanismo de afectos y esperanzas, de ideas y deseos, de genialidades y perversiones que es el ser humano. El libro y la literatura gozarán de buena salud mientras el hombre quiera seguir siendo consciente de su zozobra y de su fragilidad, pero también mientras continúe disfrutando de su suprema capacidad para vivir otras vidas pasadas o inventadas, para viajar en el tiempo y el espacio en aquella máquina vertiginosa que es la imaginación cuando marcha desbocada sobre los raíles de la letra impresa. En pocos territorios de la conciencia resuena más hondo el eco de la libertad que en los vastos dominios que la literatura descubre ante los ojos del lector cuando tiene entre sus manos una obra inolvidable.

Estos días de libros y rosas moverán también a reflexionar sobre la necesidad de trascender el carácter efímero de esta celebración. Se trata de una causa mayor que no puede arrinconarse después de una semana de ventas boyantes. Porque no todo son rosas cuando se trata del apoyo a la difusión del libro, la promoción de la lectura o la enseñanza de la lengua y de la literatura, asignaturas básicas para el examen de modernidad de una nación, sin las cuales la flamante educación con tecnología ciberespacial se convertirá en el banderín de enganche de un ejército de analfabetos virtuales.

España debería cuestionarse si el sistema educativo en todos los ámbitos del Estado asegura que las futuras generaciones vean el libro como el mejor amigo del hombre. En el campo de la cultura y de la educación, los presupuestos destinados a lo efímero suelen pasar gravosas facturas en tiempos venideros. Los multimillonarios gastos en políticas lingüísticas, que a veces esconden inconfesables ansias de dirigismo de la sociedad civil, o los despilfarros de todas las Administraciones en premios literarios y ediciones subvencionadas que sirven de tapadera al pesebrismo, ponen de relieve la vana preocupación del poder por recoger cosechas raquíticas a la vuelta de la esquina. Una política eficaz de defensa del libro, de estímulo a la lectura y de extensión y mejora de la red de bibliotecas públicas, representa el mejor aval para consolidar la cultura como uno de los fundamentos esenciales del progreso de la sociedad española. El libro es la mejor semilla de ese porvenir porque asegura el capital más importante: la abundancia de hombres libres.

CARMEN IGLESIAS / NUEVA ACADEMICA DE LA LENGUA
«Es retrógrado que dentro de la Península se vaya contra la riqueza del bilingüismo»
Su elección como inquilina de la Real Academia de la Lengua hizo olvidar el lamentable episodio de la no elección de Caballero Bonald. Al contrario que Emilia Pardo Bazán, a quien en su día los académicos dijeron «no», la elección de Iglesias abre las puertas de la institución a una mujer por cuarta vez en su Historia
BORJA HERMOSO El Mundo 15 Abril 2000

MADRID.- Carmen Iglesias heredó el jueves el sillón E de la Real Academia Española de la Lengua, el mismo que perteneció a Torrente Ballester, al resultar elegida por amplio margen en la tercera votación. Pero no es una escritora, ni una profesora de Lengua la que entra en la Docta Casa, y sí una científica de la Historia y las Ciencias Sociales, ámbito desde el que está segura de poder aportar savia nueva al santuario del limpia, fija y da esplendor.

La catedrática de Historia Contemporánea por la Universidad Complutense compartirá su nueva tarea con la que ya desempeña como miembro de la Real Academia de la Historia y como directora del Centro de Estudios Políticos y Constitucionales. Es la cuarta mujer que pisa los masculinos territorios de la Academia de la Lengua, después de Carmen Conde, Elena Quiroga y Ana María Matute. «Un honor y un reto», asegura.

- Carmen Conde, Elena Quiroga, Ana María Matute y ahora usted. ¿Qué supone, en lo personal, ser la cuarta mujer elegida en el ultramasculino mundo de la Academia?

- Sobre todo, un honor, porque es la culminación de toda una carrera; pero también un reto, porque ahora tengo que responder a ese honor que me han hecho eligiéndome.

- Fallecidas Conde y Quiroga, Ana María Matute y usted son las únicas mujeres. Sólo dos. Parecen muy pocas...

- Son muy pocas. La Academia de la Lengua es una institución que tiene 300 años y siempre ha sido... muy tradicional. Pero en los últimos años ha cambiado bastante y se ha puesto al día, sobre todo en lo tecnológico. Las revoluciones más importantes que le quedan al siglo XX son la revolución tecnológica en los medios de transmisión de información y la revolución de la mujer. Y ambas cosas tampoco van tan separadas.

- Como historiadora y como mujer, ¿cómo ha tratado la sociedad española a la mujer? ¿No ha sido injusta con ella?

- Sí, pero no sólo la española. En Francia, el voto femenino no se dio hasta 1945 y en Suiza, casi anteayer. Y si echamos la vista atrás, aún es peor. En Alemania se han quemado más brujas que aquí herejes. El recelo y la discrimanción hacia la mujer ha sido internacional, España no tiene el monopolio.

- Volviendo a la Docta Casa, ¿le parece beneficiosa la progresiva incorporación de académicos científicos, como usted, teniendo en cuenta que ya hay muchos académicos «creadores» o «artistas» de la Lengua?

- Sí, aunque eso es una tradición de la Academia que ya existía. En una institución como ésta tienen que estar todos los sectores y niveles del conocimiento que hay en la sociedad actual.

- Pero ¿qué aportación específica puede hacer usted desde el ámbito de la Historia y las Ciencias Sociales?

- Pues actualizar no sólo voces nuevas que se van incorporando a la Lengua, sino sobre todo actualizar conceptos. Por ejemplo, recuerdo que el concepto de liberalismo estaba un poco anticuado en la versión de la Academia; la verdad es que no sé si se ha llegado a corregir. Me parece útil que los historiadores aportemos nuestro papel en eso.

- ¿Un papel de guardianes?

- No me gusta lo de guardián; digamos, mejor, un papel de enriquecimiento.

- A pesar de esa evolución de la Real Academia de la que hablaba, mucha gente la sigue percibiendo como una institución anticuada. ¿Es un problema de la gente o de la institución?

- Yo creo que, a veces, los tópicos y los estereotipos se fijan de tal manera que romperlos es dificilísimo... En ocasiones, por ambas partes. Y al final, a veces, uno mismo acaba teniendo una percepción de sí mismo equivocada a través de filtros estereotipados. Yo mantengo que la Academia está en un proceso de franca apertura.

- La Academia de la Lengua tiene por delante una vasta misión: digámoslo claro, en España se habla mal.

- Depende de los sectores, por supuesto, pero sí, hay una tendencia a hablar mal. Se habla con frases entrecortadas, con una pobreza de acepción de las palabras verdaderamente llamativa, con empleo de términos que no significan lo que se quiere decir, etcétera. Yo creo que eso se resuelve incentivando la lectura.

- En tanto que Estado, España tiene planteado un serio problema de discriminación con la situación del castellano en algunos territorios oficialmente bilingües, como Cataluña o el País Vasco. ¿Qué cree que ha de decir la Academia al respecto?

- Yo no sé muy bien qué actitud ha mantenido hasta ahora la Academia, pero creo que en esas zonas los problemas lingüísticos dependen del péndulo político; yo creo que en este caso, el péndulo volverá a su sitio. Cuando hay exageraciones por parte de alguien, la realidad se encarga de ponerlo en su lugar. Claro, el peligro es que haya una generación de escolares que acaben perdiendo la riqueza de ser bilingües. Ya está ocurriendo. Es absurdo y retrógrado ir, dentro de la Península, contra la riqueza del bilingüismo. Y es absurdo que mientras en Brasil, por ejemplo, sitúen el español como segundo idioma, aquí se den pasos atrás.

- Dejemos la Lengua y vayamos a la Historia. Da la sensación de que en este país la Historia está de moda, al menos la actividad editorial en ese campo es frenética. Sin embargo, está claro que los españoles no nos la sabemos como debiéramos. ¿No es paradójico?

- Es una paradoja que responde a la realidad, efectivamente. Los libros de Historia se agotan, las exposiciones interesan muchísimo, pero, por otra parte, el nivel de enseñanza de la Historia ha descendido notablemente. La transmisión de los conocimientos falla, pero no sólo en Historia, sino en las humanidades en general. Hay un desconocimiento de la literatura, de la Historia y de la geografía sorprendente. Y no es culpa de los profesores; la masificación y las prioridades, que van por otro lado, tienen la culpa.

- En la era de Internet, como no se meta a Carlos V y a Felipe II en una página web, la afición por los estudios históricos está perdida, ¿no cree?

- Hace falta defender la supervivencia del libro escrito, pero desde luego es preciso meter a Carlos V en Internet.

- ¿Y el presente histórico? ¿Cómo ve la historiadora Carmen Iglesias el momento y el futuro de este país?

- Hombre, yo no tengo más remedio que ser optimista, porque no creo nada en eso de que «cualquier tiempo pasado fue mejor»; es todo lo contrario: una vez más, no hay más que fijarse en la situación de la mujer.

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