AGLI

Recortes de Prensa    Viernes 21  Abril  2000
#Alianza terrorista
Editorial ABC 21 Abril 2000

#RADICALISMO JUVENIL VASCO
EDITORIAL El Mundo 21 Abril 2000

#Lo nuevo viejo
FEDERICO JIMENEZ LOSANTOS El Mundo 21 Abril 2000

#El «txondeo»
Alfonso Ussía ABC 21 Abril 2000

#El terrorismo bretón sigue el rastro de ETA
IMPRESIONES El Mundo 21 Abril 2000

#"Democracia vasca" y seguridad personal
JAVIER PEREZ ROYO El País 21 Abril 2000

#El Gobierno francés confirma la conexión de ETA con los independentistas bretones
PARÍS. Juan Pedro Quiñonero ABC 21 Abril 2000

#Franceses
Ramón PI ABC 21 Abril 2000

#En vísperas del Aberri Eguna
M. MARTÍN FERRAND ABC 21 Abril 2000

#Un artefacto estalla ante el domicilio de un policía nacional en Vitoria
AGENCIAS El Mundo 21 Abril 2000

#El independentismo bretón lamenta, pero no condena, el atentado en un McDonald's
OCTAVI MARTÍ, París El País 21 Abril 2000

#ETA alimenta la radicalización del movimiento nacionalista
JOSÉ LUIS BARBERÍA, París 21 Abril 2000

#ETA obtiene una parte de su financiación gracias al narcotráfico, según el informe
J. L. B, París El País 21 Abril 2000

#El nacionalismo bretón teme sufrir un retroceso tras el atentado mortal
ROBERTO MONTOYA. Enviado especial El Mundo 21 Abril 2000

#El mercado negro de armas, lugar de encuentro entre ETA y el narcotráfico
MADRID. D. M. / J. P. ABC 21 Abril 2000

#También los corsos amenazan con romper la tregua
El Mundo 21 Abril 2000

Alianza terrorista 
Editorial ABC 21 Abril 2000

EL terrorismo bretón ya ha inaugurado su saldo mortal. Con parte de los explosivos robados en Plevin, en septiembre del pasado año, el Ejército Revolucionario Bretón (ARB) asesinó el miércoles a la empleada de un local de comida rápida, situado en Quévert (Bretaña). También fue desactivado otro artefacto, compuesto por el mismo material, en la localidad de Rennes. El de Quévert es el primer atentado mortal de los separatistas bretones en treinta años de actividad criminal y coincide con la máxima intensidad de su alianza logística con la banda terrorista ETA, que se inició en 1984. Prueba de esta conexión cada vez más estrecha entre ambos grupos terroristas y sus «entornos» políticos fue la entrevista que dirigentes del Ejército Revolucionario Bretón concedieron al diario Gara, en julio del pasado año, en la que anunciaban acciones terroristas «más allá de lo simbólico».

La colaboración terrorista entre ETA y el ARB merecerá una mayor atención —si cabe— de las autoridades galas, conmocionadas por este salto brutal del terrorismo bretón, y que contrasta con la paulatina solución del problema corso. La involucración de la banda terrorista etarra en el resurgimiento de la violencia bretona ha alcanzado un nivel superior al de la mera complicidad logística, para llegar a compartir la responsabilidad por el trágico atentado, en la medida en que el recrudecimiento de la violencia separatista bretona ha sido estimulado por ETA. No sería extraño, por tanto, que, desde ahora, el terrorismo etarra fuera combatido por la policía y la justicia galas no sólo en cumplimiento de un deber ineludible de colaboración entre naciones democráticas sino también como la necesidad de atajar un evidente problema de seguridad interna. ETA, directamente o a través de su aliado bretón, es también una amenaza grave y cierta para el Estado francés.

Puede que sea mucho pedir a los nacionalistas vascos que tengan en consideración todas estas circunstancias, por si fueran suficientes para cambiar el rumbo emprendido desde más de año y medio, tras la firma del pacto de Estella. Haberse aliado con los grupos que apoyan a ETA equivale a hacerlo con ETA misma y, hoy por hoy, esta es la peor tarjeta de presentación para circular por esa Europa a la que miran como el escenario natural de su proyecto soberanista. La Europa democrática, forjada a partir de Estados soberanos y unidos, no admite ninguna forma de violencia como argumento de un programa político —menos aún si es secesionista— ni escucha el mensaje de quienes, directa o indirectamente, contemporizan con esa violencia.

Es evidente que en los últimos años Europa ha cambiado su percepción sobre ETA, pasando a ser algo más que una organización independentista que practica la lucha armada, tal y como sus acólitos desearían que fuera considerada. ETA transmite la imagen de una auténtica multinacional del terror, dedicada al terrorismo —propio y ajeno—, al tráfico de armas y, según un informe hecho público ayer en París, al de drogas, actividades éstas con las que financia su proyecto terrorista y con las que promueve el crimen y el dolor, como un cáncer en el corazón de la sociedad europea.

Pese a todo, la respuesta oficial del nacionalismo vasco es un autismo maquillado con quejas de baja intensidad. Mientras el proyecto nacionalista vasco esté voluntariamente bajo la sombra del terrorismo etarra, será una causa política progresivamente deslegitimada, dentro y fuera de nuestras fronteras. El terrorismo de ETA está trasvasando al nacionalismo vasco, hasta ayer democrático, una parte, cada vez mayor, de responsabilidad por el daño a la imagen y a la presencia del pueblo vasco en Europa. Para los gobernantes europeos —entérense los dirigentes nacionalistas— ETA no es más que una organización criminal apoyada por el mensaje de un independentismo atávico que circula en sentido contrario al de la Historia.

RADICALISMO JUVENIL VASCO
EDITORIAL El Mundo 21 Abril 2000

Cerca de 7.000 jóvenes se reúnen estos días en la localidad vascofrancesa de Cambo en una acampada convocada por Jarrai y Gazteriak, las dos organizaciones juveniles del nacionalismo radical a ambos lados de la frontera. Celebran de esta manera su fusión en una «nueva organización juvenil abertzale y socialista de ámbito nacional vasco».

A nadie se le oculta que el peso de Gazteriak en el País Vasco francés es mínimo, como mínima es la presencia del nacionalismo vasco en esa región. La mayor parte de los jóvenes acampados en Cambo proceden de la órbita de Jarrai, aunque el peligro que advierten las autoridades francesas no es tanto de número como de método, ante la eventualidad de que los jóvenes de Gazteriak, próximos a la organización terrorista Iparretarrak, imiten la lucha callejera con la que sistemáticamente se ha atacado a fuerzas de seguridad, políticos y ciudadanos no nacionalistas en el País Vasco español.

Al simbolismo de esta fusión «de ámbito nacional vasco», que no pueden llevar a cabo otras organizaciones del entorno de ETA que operan dentro de la legalidad de ambos Estados (como, en España, HB, EH o el sindicato LAB), se une la fuerza que esa rama juvenil, de creciente radicalismo, va tomando en el seno del nacionalismo abertzale. La nueva organización no solamente es un vivero inquietante, sino un grupo más del entramado proetarra que rescata de los tiempos de KAS la posición de igualdad con el partido, el sindicato, etc. Y lo hace, además, para convertirse, siempre a la sombra de la banda terrorista, en un elemento de presión nacionalista que, en palabras de uno de sus dirigentes, actuará «con ausencia total de ataduras marcadas (...) por la estrategia política global», sin los límites que eventualmente pueden aceptar las organizaciones abertzales para sumar fuerzas con otros nacionalistas.

Si el PNV no advierte la trampa táctica, hay que exigir a la Ertzaintza que, a la vista de tantas pruebas del pasado reciente y estas nuevas advertencias, se ocupe, como no ha hecho hasta ahora, de las raíces de una violencia que dejó hace tiempo de ser «de baja intensidad».

Lo nuevo viejo
FEDERICO JIMENEZ LOSANTOS El Mundo 21 Abril 2000

Que la víctima del primer crimen del renacido terrorismo bretón sea una empleada de una cadena de hamburgueserías, naturalmente norteamericana, anuncia una violencia política de nuevo tipo pero de raíz antigua. Una especie de convulsión callejera, con su toque milenarista, alucinado y violento, que se nutre de una empanada mental al modo de Seattle y que, para qué engañarnos, es lo que da de sí esta izquierda occidental vanidosa y perpleja, atrincherada en el sectarismo de las universidades y en el dominio de los medios de comunicación, que sintetiza todas sus reivindicaciones en el rechazo a la globalización. Esa misma, por cierto, que tan interesante le parecía cuando se desarrollaba bajo el signo del totalitarismo comunista. Claro que la globalización socialista, impuesta por los tanques en media Europa, tenía un nombre más romántico: internacionalismo proletario, fórmula para disimular un poco el vasallaje mental y material a la Unión Soviética, la Patria del socialismo, que observaban religiosamente cuantos querían hacer carrera en la izquierda política y cultural. Aquello, con sus cien millones de muertos, o sea, de errores, iba en el sentido de la Historia. Por eso no se podía ni se puede comparar Auschwitz con la Vorkutá. Aunque los comunistas hayan asesinado a muchísima más gente que los nazis, se trata de un genocidio esencialmente progresista. Pena de las víctimas, aunque algo habrían hecho. Caído o decaído el socialismo, la Historia pierde todo su sentido liberador. Para no reconocerse arruinada, la Izquierda decreta la ruina universal.

El discurso antisistema de estos comienzos del siglo XXI presenta, sin embargo, inquietantes paralelismos con el terrorismo anarquista que tanto tuvo que ver en el nacimiento del totalitarismo comunista. El ¿Qué hacer? de Lenin es, desde el título, un homenaje al más feroz nihilismo terrorista ruso, el mismo que Dostoievski noveló en Los poseídos. Quizá, como suele suceder con todas las ideologías políticas en tiempos de crisis, estamos asistiendo a un retorno a las fuentes y el socialismo vuelve, esperemos que por poco tiempo, a sus raíces antiliberales y violentas. Los ludistas quemaban fábricas porque decían que las máquinas quitaban el trabajo a los proletarios. Estos ludistas del 2000, con el cerebro tan recalentado como la Madre Tierra, atacan el comercio internacional, la propiedad privada, la urbanización y los cambios científicos y tecnológicos con argumentos que ya eran estúpidos en tiempos de Proudhon. Pero no existe el progreso histórico. Estamos condenados a la recaída y a la marcha atrás, también en lo que se refiere a las ideas políticas. Hoy, la derecha conservadora se da la mano con la izquierda irredenta. Las dos ven en un MacDonald's el símbolo del mal.

El «txondeo» 
Alfonso Ussía ABC 21 Abril 2000

Apocos días de la anual romería nacionalista —el «aberri eguna»—, el Gobierno de Ibarreche ha hecho público el resultado de un supuesto sondeo, que sinceramente, me ha divertido bastante. «Mi general, sería conveniente que encargáramos un sondeo entre la población» , recomendó en cierta ocasión a un tirano caribeño su más preciado asesor. «De acuerdo, pero si los resultados me emputecen, a usted lo mando fusilar». El sondeo salió bien.

Arzallus tiene mucho de sátrapa palmeral y playero. Igual que Trujillo se escudaba en Balaguer, el tronado lo hace en Ibarreche, que no se atreve ni a presidir un partido de trinquete sin el permiso del Jefe. «Javier, que me han invitado a entregar unos premios de pintura infantil en el Guggenheim. ¿Acepto o rechazo la invitación?». «Espera hasta mañana, Pelonchu, que reúno al Buru Batzar esta tarde»; y a la mañana siguiente, la llamada a Ajuria Enea. «Que no, Pelonchu, que no entregues nada. Y no te muevas del despacho, que a la próxima que te sorprenda haciendo pellas, te enteras de lo que vale un peine». «No hice pellas, fui a confesarme, que mañana es primer viernes de mes y no quiero perder las indulgencias»; «pues lo avisas, Pelonchu, porque te llamó Otegui y no estabas localizable. Me habló indignado, y con razón»; «no volverá a suceder, Javier»; «eso espero, Pelonchu. Y una última cosa, encarga un “txondeo” en el que salga que los vascos piensan como nosotros»; «¿Qué porcentaje encargo?»; «un 65 por ciento a favor. Y yo, de líder político más valorado. A los del PP, los últimos»; «a tus órdenes, Javiercho»; «no me falles, Pelonchu, que ya no sé cómo defenderte».

El resultado del «txondeo» es el siguiente. Más de la mitad de los vascos cree legítimo el derecho a la autodeterminación. Más de la mitad de los vascos desea que la Constitución Española reconozca tal derecho. Y el líder político más valorado —aquí Ibarreche desobedeció al Jefe— es el propio Ibarreche, que se puso el primero porque le entró el orgullito y no aceptó todas las consignas de Arzallus. O sea, que más que un sondeo o «txondeo», un cachondeo o «katxondeo» en su versión normalizada.

Todo ello, para ir preparados a la romería. A un nacionalista le gusta más el «aberri eguna» que a un tonto una tiza. (A propósito, en mi larga vida no he visto jamás a un tonto gustando de una tiza, y creo que ha llegado la hora de renunciar al dicho). Es lógica y justificable tal afición, porque un día de campo y con buen tiempo resulta placentero y sedante, y más aún en los paisajes norteños, con sus verdes enfrentados, sus árboles renacientes, sus mieses y prados conquistados por miles de margaritas y violetas. Luego la tortilla, la merluza fría, la cuajada y el café de termo con buchito de pacharán. Día estupendo, culminado con los discursos de Javier y del Pelonchu, éste segundo muy vigilado por el primero para que no diga demasiadas bobadas. Que de tener que decir bobadas, ya se encarga Javier.

Del «txondeo» se desprende que el pasado 12 de marzo a los vascos les entró la risa y votaron en broma, porque no coinciden en nada los resultados de los comicios con los del encargo de Ibarreche. O eso, o que el «txondeo» lo han hecho entre un grupo de amiguetes, que siempre es más ventajoso. Se aseguran los buenos porcentajes y sale más barato. Para mí, que el encuestador ha sido Eguíbar, que le encanta hablar con la gente. Lo único que no me encaja es que Eguíbar haya colocado al Pelonchu por encima de Arzallus. Táctica, quizá, que allí hay mucho sentido de la estrategia a medio plazo. A plazo corto, la estrategia es cosa de la ETA, a medio, del PNV, y a largo... No nos metamos en camisas de once varas. Si queremos saber lo que va a ocurrir en el País Vasco a largo plazo, que se encargue otro «txondeo».

Asegurada, pues, la felicidad en el día del «aberri eguna». Los batasunos lo celebrarán en Pamplona, que ya son ganas de ser masoquistas. Celebrar el «Día de la Patria Vasca» en Navarra es como organizar las Fallas de Valencia en Teruel, que existe, y vaya si existe. Los del PNV lo harán en las cercanías de Bilbao, en una campa verde y jugosa, y con la cesta de la comida preparada. Y antes de los discursos, Arzallus le dirá al Pelonchu. «¿Así que eres tú el político más valorado? Te vas a enterar, te vas a enterar».

Y hasta la romería del año que viene.

El terrorismo bretón sigue el rastro de ETA
IMPRESIONES El Mundo 21 Abril 2000

El atentado del Ejército Revolucionario Bretón (ARB) que causó el miércoles la muerte de una empleada del McDonald's de Quévert supone un doble salto cualitativo en las acciones de esta organización independentista que ha causado pavor en el nacionalismo bretón moderado. El contagio de ETA no alcanza sólo a la colaboración puntual para robos, como el de la dinamita de Plévin, o la búsqueda de refugio para etarras. El resurgimiento violento del ARB sigue su alarmante rastro. Las primeras investigaciones apuntan a que el artefacto estaba preparado para estallar cuando alguien abriera la puerta junto a la que se colocó, es decir, con intención de causar daños personales que han resultado irreparables. Y si la muerte de la joven dista de ser un error, el atentado tiene también otro carácter: la utilización, como motivo adicional de la violencia, de cualquier reivindicación con pretensiones anticapitalistas o antiimperialistas. En este caso, la elección de McDonald's como blanco vendría a ser, para ellos, el rechazo a un símbolo de la globalización o de la comida basura e importada contra la que ya protestaran hace meses algunas asociaciones agrícolas francesas. Con una cosa y otra, el temor de los nacionalistas moderados de Bretaña no afecta sólo al uso que se dé en el futuro a la dinamita que ETA ayudó a robar y que todavía no ha recuperado la policía, que puede resultar gravísimo. También, desde un punto de vista general, a la presencia de una nueva dirección del ARB, más joven, más radical y elaborada a imagen y semejanza de ETA. Al menos, tanto el Gobierno francés como los nacionalistas moderados saben, por la experiencia española, que la más mínima cesión es perniciosa.

"Democracia vasca" y seguridad personal
JAVIER PEREZ ROYO El País 21 Abril 2000

"La seguridad personal", definida como "la previsión de la propia preservación" es "la finalidad del Estado", diría Hobbes en El Leviathan. Y casi un siglo después Montesquieu añadiría en Del Espíritu de las Leyes que "la libertad política" consiste en "la tranquilidad de espíritu que proviene de la opinión que cada uno tiene de su propia seguridad". Desde entonces, que yo sepa, no ha habido nadie en su sano juicio que haya puesto en duda esta conexión entre la seguridad personal y la libertad política.

La seguridad personal es el presupuesto de la libertad individual y no a la inversa. Justamente por eso, porque es un presupuesto, la seguridad no figura entre los derechos fundamentales reconocidos en la Constitución (la mención a la seguridad en el artículo 17 está pensada exclusivamente desde las garantías frente a la detención preventiva). La seguridad no es un derecho porque es el presupuesto para el ejercicio de todos los derechos sin excepción. Sin seguridad, los derechos pueden estar reconocidos en la Constitución, pero su ejercicio puede convertirse en imposible o azaroso.

La ausencia de seguridad personal es, por tanto, la mayor quiebra que puede producirse en la convivencia humana. La ausencia de seguridad tiende a hacer que el ser humano deje de comportarse como un animal político para comportarse como un simple animal. Porque la política no es más que el sustituto de la animalidad, es lo que nos diferencia de los demás individuos del reino animal.

La ausencia de seguridad puede tener su origen en un vacío de poder, en la insuficiencia del Estado para garantizar el ejercicio de los derechos por parte de los ciudadanos en general. Pero puede tener su origen también en una forma determinada de ejercicio del poder democráticamente constituido, es decir, la inseguridad puede llegar a ser una inseguridad selectiva, una inseguridad que no afecta al conjunto de la sociedad, sino únicamente a una parte de la ciudadanía, que, en lugar de sentirse protegida por el Gobierno, se siente amenazada por él.

Esto último es lo que viene ocurriendo en el País Vasco desde la firma del Pacto de Lizarra. La inseguridad para los ciudadanos no nacionalistas deja de ser una consecuencia exclusivamente de la acción terrorista de ETA para convertirse en el resultado de una estrategia política del nacionalismo vasco y su Gobierno. Esto es así independientemente de cuál haya sido o continúe siendo la voluntad del PNV y de EA al suscribir dicho pacto. El Estatuto de Autonomía, en cuanto norma que se inserta en el ordenamiento jurídico del Estado español, es la garantía para los ciudadanos no nacionalistas de que van a seguir siendo ciudadanos, es decir, individuos que conviven con los demás individuos en pie de igualdad.

El rechazo del Estatuto de Autonomía por el nacionalismo vasco es mucho más amenazador de la seguridad personal que el terrorismo de ETA. Con el terrorismo de ETA la democracia vasca ha podido operar de manera manifiestamente mejorable, pero razonablemente satisfactoria. Ha permitido que el nacionalismo haya dirigido el Gobierno y que los ciudadanos no nacionalistas no se sintieran amenazados globalmente en su condición de ciudadanos de un Estado democrático.

Esto último es lo que dejaría de ocurrir en el momento en que la estrategia de Lizarra se hiciera real y efectiva. La "democracia vasca", de la que habla Arnaldo Otegi y a cuya construcción llama al PNV y EA, tiene necesariamente que generar una inseguridad terrible en los ciudadanos no nacionalistas. Para una parte muy importante de la ciudadanía vasca, una "democracia vasca" construida al margen de la "democracia española" supondría la culminación de una de las peores pesadillas imaginables. Y en esas condiciones no es posible la convivencia. La pertenencia al Estado español es la premisa indispensable para la aceptación del autogobierno vasco por una parte muy considerable de la población vasca. Es lo que se acordó en la Constitución de 1978. Sigue siendo así 20 años después. Me atrevería a decir que todavía más.

El Gobierno francés confirma la conexión de ETA con los independentistas bretones 
PARÍS. Juan Pedro Quiñonero ABC 21 Abril 2000

El Gobierno francés confirmó oficialmente ayer la conexión entre ETA y el Ejército Revolucionario Bretón al quedar comprobado que el explosivo que acabó con la vida de la empleada de una hamburguesería procedía de la dimanita robada por ETA en el polvorín de Plévin. Pero, además, la banda bretona parece haber hecho suya la retórica «revolucionaria» de los etarras.

El ministerio francés del Interior, Jean Pierre Chevenement, y la dirección de la lucha antiterrorista confirmaron ayer oficialmente que los explosivos utilizados por el Ejército Revolucionario Bretón (ARB), en el atentado que costó la vida a una joven de 27 años, empleada en una hamburguesería Mc Donald, en Quévert (Côtes-d’Armor), la mañana del miércoles, es el mismo que el robado por un «comando etarra», con la colaboración de independentistas bretones, el mes de septiembre pasado en Plévin.

Esa confirmación pone de manifiesto la importancia de las relaciones logísticas, operacionales e «intelectuales» entre la banda etarra y la banda bretona, que parece haber hecho suya la retórica «revolucionaria» de los «teóricos» de ETA.

Los expertos en explosivos y la dirección general de la lucha terrorista, desplazados, ayer, hasta Quévert, han podido confirmar que los explosivos empleados por el ARB y ETA son los mismos, y sus técnicas, rudimentarias, son muy semejantes.

Según las fuentes policiales, el color y los restos de sobres y envoltorios utilizados por los terroristas confirman que los explosivos utilizados en Quévert y Rennes, a la misma hora, las diez de la mañana del miércoles, provienen del mismo arsenal de «Titadine 30» robado en Plévin.

Según las fuentes policiales francesas, apenas se ha recuperado, por ahora, un poco más de la mitad de las ocho toneladas de explosivos robados en Plévin. ETA y el ARB tendrían en su poder, todavía, cerca de otras tres toneladas de explosivos, más que suficientes para provocar varios baños de sangre.

Hasta ahora, una docena de simpatizantes o miembros de ETA y ARB han sido detenidos, acusados y encarcelados, sin que los interrogatorios hayan aportado revelaciones espectaculares, por ahora.

MISMAS TECNICAS CRIMINALES
Mientras las investigaciones policiales francesas siguen su curso, los nacionalistas bretones moderados confirman, por su parte, que el ARB parece estar «derivando» hacia un movimiento terrorista «de tipo etarra», utilizando los mismos explosivos, las mismas tácticas criminales y la misma retórica subversiva. Se trata, para Francia, de un cambio «doctrinal» muy sustantivo e inquietante.

Fundado en 1971, el ARB había sido, hasta ahora, un movimiento radical, que nunca había «recurrido» al derramamiento de sangre. El atentado del miércoles confirma que el independentismo bretón ha entrado en una nueva fase, muy marcada por sus relaciones con el terrorismo etarra.

Para los expertos en la lucha antiterrorista, la conexión «logística» entre ETA y el Ejército Revolucionario Bretón fue puesta de manifiesto en el robo de dinamita que ambas organizaciones llevaron a cabo el pasado 28 de septiembre. Pero además de esta relación, los especialistas destacan el hecho de que el pasado mes de julio el periódico abertzale «Gara» publicara una entrevista con cuatro encapuchados del ARB, en la que los independentistas bretones anunciaban una próxima campaña de atentados «más allá de los simbólico». Los entrevistados, tras señalar que «no estaban en guerra con el pueblo francés», sí advertían a la clase política gala «que se encontrará en el camino con los “comandos” del ARB».

En medios de la lucha antiterrorista se considera que el resurgimiento del terrorismo bretón podría beneficiar a los etarras, por cuanto los efectivos policiales que ahora están volcados a la lucha contra ETA tendrán que dedicarse también a combatir a los independentistas bretones. No obstante, las citadas fuentes están convencidas de que esta nueva situación que se plantea a las autoridades francesas no repercutirá en su colaboración con España, que atraviesa desde hace años por un «excelente clima de «coordinación».

Franceses 
Por Ramón PI ABC 21 Abril 2000

AYER, Jueves Santo, era el Día del Amor Fraterno. Pero que si quieres arroz, Catalina. El atentado terrorista en Quévert (Costas de Armor), que se llevó la vida de una empleada de McDonald, puso la mancha de sangre a la jornada. Los diarios españoles recogieron con mucho relieve la noticia, porque la bomba estaba confeccionada con parte de la dinamita robada por el sedicente Ejército Revolucionario Bretón y ETA. Las primeras páginas de los diarios de este Jueves Santo, pues, sólo han podido traslucir alguna alegría recurriendo, de nuevo, al fútbol: el Real Madrid ganó a domicilio al Manchester United (2-3), con lo que redondeó una Copa de Europa de signo hispano, ya que tres de los cuatro semifinalistas son equipos que pertenecen a la Liga de nuestro país: el Barcelona, el Valencia y el Real Madrid. Y así como el Miércoles Santo la palabra era «magia» para referirse a la noche futbolera del Camp Nou, ayer fue «exhibición». La misma fotografía de Raúl levantando el dedo tras marcar uno de sus dos goles ha sido la preferida por El Mundo El Periódico. Los demás diarios de circulación nacional también publican una fotografía del partido, salvo La Vanguardia, que se limita a un titular («El Madrid, tercer semifinalista español en la Champions»).

Pero volvamos al atentado de Francia. «Los terroristas bretones matan a una mujer con dinamita de ETA» (La Vanguardia). «El terrorismo bretón mata a una mujer en Francia con una bomba» (Diario 16). «Muere en Francia una mujer en un atentado de terroristas bretones» (El País). «Muere una mujer en Francia en un atentado atribuido al terrorismo bretón» (El Periódico). Los titulares no sólo más expresivos, sino más informativos, son el de El Mundo («Primera víctima mortal en Francia de la alianza entre etarras y bretones»), y el de ABC («El terrorismo bretón utiliza la dinamita que robó junto a ETA para asesinar a una mujer en un atentado en la bretaña francesa». La infección de ETA se extiende, pues, a Francia.

¿Lo ve así la prensa francesa? Le Monde destaca la noticia, pero su texto es sumamente cuidadoso con todos los detalles posibles para que la información sea lo más precisa posible: «Una bomba contra un restaurante McDonald's, en las Costas de Armor, el miércoles 19 de abril, ha matado a una empleada. El explosivo proviene, según los investigadores, de un robo atribuido, en septiembre de 1999, a clandestinos vascos y bretones. Otra bomba ha podido ser desactivada en Rennes. El atentado (...) aún no había sido reivindicado el jueves 20 de abril de madrugada (...) Laurence Turbec (fue) propulsada al exterior del edificio. Según una fuente próxima a la investigación, la explosión pudo producirse a causa de una disfunción en el dispositivo detonador. El artefacto, que tenía que ser activado durante la noche, hizo explosión cuando Laurence Turbec empujó la puerta junto a la que había sido colocado (...) Interrogado por Le Figaro, Charlie Grall, redactor jefe del semanario Breizh Info, rehusó condenar el atentado. Pero en relación con la investigación del robo de (la dinamita de) Plévin, había sido encarcelado durante una decena de días en otoño de 1999. Hervé Le Bec, un antiguo miembro del Buró Nacional de Emgann, movimiento político independentista a veces presentado como la cara legal del ERB (Ejército Revolucionario Bretón), condena “a título personal” el atentado, y aventura la hipótesis de que el ERB no es necesariamente culpable de esta acción».

Con menos miramientos se pronuncia Libération, que publica un artículo de Jacques Amalric titulado «Conjura de imbéciles»: «Condenar la cobardía, desde luego. Y también, como hizo ayer tarde Lionel Jospin, denunciar “un terrorismo ciego” (...) Pero cometeríamos un gran error si olvidásemos estigmatizar igualmente, a propósito del asesinato lamentable de Quévert, la imbecilidad. La imbecilidad total, abisal, la imbecilidad que mata. Pues, si ha habido conjura, como hace pensar el intento de atentado concomitante de Rennes y como así lo cree la policía, es una conjura de imbéciles (...) El asesinato no puede sino desacreditar las causas en cuyo nombre se asesina. ¿La mejor prueba? Sin duda, el hecho de que varias horas después del crimen ninguna organización o ningún grupúsculo ha tenido el coraje de reivindicar la bomba de Quévert».

El Mundo editorializa («La conexión bretona de ETA y el espacio policial europeo»): «La manzana podrida contagia a las demás. ETA, para Francia, se va convirtiendo en una cuestión que va más allá de las buenas relaciones con España y los límites estrictos del País Vasco francés, en donde, por cierto, los problemas no son menores». Y Diario 16 («Terrorismo, un problema internacional»): «Los terroristas bretones dieron ayer un paso cualitativo muy grave: eran vándalos y se han convertido en asesinos».

En vísperas del Aberri Eguna 
Por M. MARTÍN FERRAND ABC 21 Abril 2000

XABIER Arzalluz no es un modelo de rigor intelectual. Seguramente tampoco pretende serlo, pero su gesto a mitad de camino entre lo pastoral y lo profesoral, su ademán despectivo, su voz tonante y su talante arisco le asemejan más —las apariencias siempre engañan— a un pensador desinteresado que a un superviviente de la acción política partidista. Su PNV —su, de él— ha gastado el siglo XX reinventando la historia del País Vasco, de España y de las relaciones de la parte con el todo. Ahora quiere entrar en el XXI con la prédica de una ideología no encuadernable y que se formula, mejor con arengas que con análisis, en las reuniones litúrgicas de las campas.

Estamos en vísperas de un nuevo Aberri Eguna —que debe ser traducido como «día de la patria», no como «día de la patria vasca»— y, en tan señalada circunstancia, Arzalluz, guardián de las esencias nacionalistas, trata de caldear el ambiente para que su anacrónico sermón suene menos viejo y resulte capaz de estimular a quienes ya saldrán estimulados de sus domicilios. El Gobierno del solitario Ibarretxe ha contribuido al ejercicio calefactor con la difusión de un sondeo demoscópico, impreciso y sesgado, en el que se confunde conceptualmente la autodeterminación con el autogobierno.

Arzalluz sostiene su derecho a mantener vivo el pacto de Estella y a celebrar conjuntamente con EA y EH el Aberri Eguna porque «tenemos la misma patria». ¿Una patria en la que pueden amalgamarse los derechos humanos con las amenazas y los asesinatos? Rara patria sería esa. Al actuar así, el veterano e incansable —¿perpetuo?— líder del PNV le poda al árbol de la política todas las ramas de la ética y, además, ignora la pujante existencia de un conflicto que es tanto como negar la esencia de la democracia.

El PP del País Vasco y el PSE, cuantos ciudadanos se hacen representar por las formaciones que lideran Iturgáiz y Nicolás Redondo, son tan vascos como los que se guarecen bajo el paraguas del PNV, EA y EH. Unos y otros, a su vez, lo son tanto como quienes, por exceso o por defecto, se distancian de las siglas y ejercen el inalienable derecho de no participar electoralmente, no acudir a las campas sermonarias, no agitar banderas y no comulgar con supuestos acuñados. Como dice Baura, la plenitud ciudadana se encierra entre el ser y el no ser y sólo al individuo le corresponde, en aras de la libertad, dosificar sus cercanías y sus distanciamientos. Sacar la entrada —la fiscalidad— es lo único obligatorio en una democracia avanzada. Ver la película es ya cuestión de gustos y voluntades.

Un artefacto estalla ante el domicilio de un policía nacional en Vitoria
La explosión no ha provocado heridos pero sí considerables daños materiales
AGENCIAS El Mundo 21 Abril 2000

VITORIA .- Esta madrugada se ha registrado un nuevo acto de violencia callejera frente al domicilio de un miembro de las fuerzas de seguridad. Ha sido en Vitoria, donde un artefacto de fabricación casera estallaba sobre las dos de la madrugada en la misma puerta de la vivienda de un policía nacional.

La explosión ha tenido lugar en un edificio de viviendas situado en la calle Puerto de Baraza, número 2, en el barrio de Zaramaga, y ha causado daños materiales en la puerta del domicilio del agente, situada en un sexto piso, el rellano y las puertas anexas, según fuentes policiales.

El independentismo bretón lamenta, pero no condena, el atentado en un McDonald's
La policía confirma que la dinamita empleada formaba parte de la que ETA robó en Bretaña
OCTAVI MARTÍ, París El País 21 Abril 2000

De momento nadie ha reivindicado la muerte de Laurence Turbec, una mujer de 28 años asesinada el pasado miércoles en Qévert, en el norte de la Bretaña francesa, cuando explotó una bomba en el restaurante McDonald's en el que trabajaba. Sin embargo, todos los ojos miran hacia la nebulosa independentista bretona. El movimiento Emgann calificó el pasado jueves el atentado, a través de su portavoz, Gaël Roblin, de "extremadamente dañino para el pueblo bretón" y mostró sus dudas de que fuera perpetrado por el ARB (Ejército Revolucionario Bretón), porque "favorece a nuestros detractores".

Uno de los separatistas bretones que fueron detenidos en relación con el robo de dinamita en Plévin -el pasado 28 de septiembre-, Charlie Grall, que además es redactor jefe del semanario bretón Breizh Info, no ha querido condenar el crimen. "A la espera de una reivindicación [del atentado], deploro este drama humano. Me compadezco, pero no condeno", declaró al diario Le Figaro.

Por su parte, Hervé Le Bec, vinculado al movimiento autonomista Emgann, sí lo ha hecho, pero "a título exclusivamente personal".

Los investigadores creen que el artefacto que estalló el miércoles en el restaurante de comida rápida debía haber hecho explosión durante la noche. Sin embargo, el sistema no funcionó correctamente, pero sí estalló cuando la empleada del McDonald's abrió la puerta del establecimiento.

La procedencia de la dinamita empleada en el atentado ya no deja lugar a dudas. Los cartuchos formaban parte del alijo robado, el 28 de septiembre de 1999, en Plévin por un grupo de personas pertenecientes a la organización terrorista vasca ETA y a la ARB, un ejército clandestino fundado en Francia en 1971 y concebido como "brazo armado" del movimiento legal FLB (en francés, Frente de Liberación de la Bretaña).

En todos esos años de existencia, el ARB no había matado nunca a nadie, salvo que se cuente a dos de sus militantes a los que les explotaron entre las manos las bombas que preparaban para hacer estallar muros de edificios oficiales.

A diferencia del independentismo corso, subdividido en varias familias enfrentadas, que a veces han resuelto sus diferencias a tiros, el bretón había centrado su violencia en determinados inmuebles, considerados símbolos del poder central, como repetidores de televisión, delegaciones de Hacienda u oficinas de empleo.

La Bretaña, integrada en Francia desde 1532, ha conservado su identidad cultural durante siglos. Hasta bien entrado el siglo XX, el idioma bretón no desapareció del uso cotidiano, y sólo lo hizo cuando fue condenado por la extensión de una escuela unificadora del idioma y por el prestigio social que acompañaba el uso del francés, asociado a la riqueza y la cultura urbana.

El nuevo despertar bretón se produce en los años sesenta, hermanado a movimientos alternativos y autonomistas. Al mismo tiempo, se recuperan instrumentos musicales propios de la zona; se reivindica "lo celta"; se establecen lazos con galeses, irlandeses o gallegos; resurge la publicación de libros en bretón -unos 120 títulos al año- y se crean, en 1977, las escuelas Diwan, en las que la enseñanza del bretón es reivindicada. Este mismo año está previsto que se ponga en marcha un canal de televisión bilingüe en francés y bretón.

Sin representación
El resurgir cultural de lo bretón no ha tenido traducción política. Una leyenda asegura que "cuando dos bretones se encuentran crean una asociación; cuando se encuentran tres fundan dos asociaciones". El FLB nunca ha logrado tener representación parlamentaria y los partidos que han querido asumir la reivindicación bretona se han sucedido desde finales del XIX sin ningún éxito electoral. Han cometido, eso sí, peligrosos errores, como el que llevó a una facción del Parti National Breton a fundar el Gwen ha Du, movimiento que se alía a Hitler y que se declara en guerra contra Francia.

En la actualidad, la policía francesa teme que el ARB haya sido tomado bajo el control de militantes contrarios a la globalización -de ahí el elegir un McDonald's como objetivo terrorista- y de tendencia anarquizante.

Pero José Bové, líder del sindicato agrario Confédération Paysanne y emblema del combate contra la OMC (Organización Mundial de Comercio), quien en su día llegó a desmantelar también un McDonald's, ha criticado el atentado: "Es una acción estúpida, gratuita e imbécil, que sirve para confundir a la opinión pública, mezclando objetivos justos con métodos execrables". Bové defiende "una lucha a rostro descubierto y no violenta" y dice "comprender las reivindicaciones territoriales o de autonomía política siempre que no maten".

ETA alimenta la radicalización del movimiento nacionalista
JOSÉ LUIS BARBERÍA, París 21 Abril 2000

Es probable que quienes depositaron el paquete bomba en el McDonald's de Dinan no contaran con matar a una joven asalariada. Un atentado semejante desborda con mucho la capacidad de digestión de los propios simpatizantes del terrorismo bretón, aunque la historia enseñe que en estos casos el proceso de asimilación puede discurrir a un ritmo extremadamente rápido.

El amateurismo atribuido desde siempre al grupúsculo de activistas bretones, casi un elemento folclórico del FLB (Frente de Liberación de la Bretaña), juega a favor de la idea de un crimen no deseado, por mucho que éste y otros atentados precedentes, den cuenta de una evidente radicalización.

Sin embargo, hay dos bombas reivindicadas a nombre del Ejército Revolucionario Bretón (ARB) que encajan difícilmente con la técnica artesanal característica hasta ahora de ese grupo. Son las bombas que el 18 de junio del pasado año y el 30 de octubre de 1998 estallaron, muy lejos de Bretaña, en los municipios de origen del primer ministro Lionel Jospin y del ministro de Interior, Jean-Pierre Chevènement.

Aquellos artefactos colocados en tan significados puntos de la geografía política francesa eran técnicamente perfectos; tanto, que los investigadores policiales adjudicaron mentalmente el asunto a la organización terrorista vasca ETA. El asalto al polvorín de Plévin fue una operación dirigida y ejecutada por la organización vasca, que pagó con parte de la dinamita robada el apoyo logístico prestado por el ARB.

Los terroristas vascos, tan potentes en el plano organizativo, tan bien respaldados políticamente, ejercen una fascinación notable en el activismo violento bretón. Los especialistas del Ministerio de Interior francés creen que ETA alimenta, también materialmente, la radicalización bretona, que se sirve del ARB y de otros grupos violentos nacionalistas para chantajear al Gobierno por vía interpuesta. Ya nadie se llama a engaño.

ETA obtiene una parte de su financiación gracias al narcotráfico, según el informe
J. L. B, París El País 21 Abril 2000

El Observatorio Geopolítico de las Drogas afirma en el informe presentado el jueves por su director, Alain Labrouse, que la banda terrorista ETA también está vinculada al tráfico de drogas e incluso da a entender que el comercio de los estupefacientes constituye un elemento muy importante en lo referente a su financiación.

Según concluye el documento, ETA maneja un presupuesto anual que gira en torno a los 2.500 o los 3.000 millones de pesetas. La mayor parte de ese dinero iría destinado a financiar a sus estructuras legales y a la comunidad de antiguos activistas que tuvieron que refugiarse en Francia y en diversos países latinoamericanos.

El OGD llega a afirmar que los pasados asesinatos de narcotraficantes perpetrados por la organización "parecen responder más al interés en eliminar a la competencia que a una voluntad sincera de erradicar la droga del País Vasco".

El capítulo destinado a ETA, que ocupa poco más de cuatro páginas en un extenso informe sobre la evolución del comercio de estupefacientes en el mundo, incluye igualmente alusiones a las condenas judiciales dictadas contra miembros de las fuerzas de seguridad del Estado destinados a la lucha antiterrorista.

Los autores del documento ponen en boca de Emilio Olabarria, representante del Partido Nacionalista Vasco (PNV) y portavoz del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), que la detención el pasado año del comandante de la Guardia Civil Máximo Blanco "confirma que en el cuartel de Intxaurrondo, de San Sebastián, se realizaban actividades ligadas al narcotráfico que servían para financiar las actividades terroristas".

De acuerdo con el informe, ese dinero serviría para financiar la propia lucha antiterrorista y compensar a los agentes.

Falta de pruebas
Sin mayores precisiones, el citado Observatorio vierte sobre la organización terrorista la sospecha de haber introducido "importantes cantidades de droga en el mercado vasco".

Pese a la contundencia de las acusaciones, el informe de la OGD está muy lejos de aportar prueba alguna o de sustentarse en hechos y testimonios de verdadero alcance. En conjunto, se limita a dar credibilidad a las sospechas generadas a partir de declaraciones poco comprometedoras o de casos individuales que, en rigor, no pueden ser presentados como prueba de la implicación orgánica de ETA en el narcotráfico.

Aunque el OGD goza de considerable reputación, el informe sobre el supuesto narcoterrorismo vasco resulta inconsistente ante el hecho de que la policía, la española y la francesa, no ha logrado hasta ahora establecer esa supuesta implicación.

De hecho, los centenares de detenciones y registros practicados en estas últimas décadas, los zulos desmantelados, los materiales incautados y las conexiones puestas de manifiesto no han aportado la ansiada prueba.

"Aunque el tráfico clandestino internacional de armas discurre muchas veces en paralelo con el de las drogas, jamás hemos encontrado indicios suficientes como para poder establecer una conexión estructural", indicó ayer a este periódico un responsable de la lucha antiterrorista francesa."Otra cosa son", añadió, "los casos individuales, que surgen esporádicamente en ese y otros colectivos y la inclinación hacia el consumo de drogas en general, legales e ilegales, que se detecta en círculos de simpatizantes de ETA".

Tras indicar que la justicia española no ha podido probar la supuesta conexión pese a las pesquisas del magistrado Baltasar Garzón, titular del Juzgado Central de Instrucción número 5 de la Audiencia Nacional, y los propósitos del ministro del Interior en funciones, Jaime Mayor Oreja, el texto de la OGD indica que la ausencia de pruebas judiciales y policiales "no quiere decir que no exista relación alguna entre ETA y esas actividades ilícitas".

A título de explicación, los autores del documento advierten de que, "por razones de seguridad e imagen, el aprovisionamiento del mercado de drogas ligado al tráfico de armas no descansa sobre el movimiento radical vasco, sino sobre los contrabandistas y supuestos empresarios". A continuación, aluden a "los simpatizantes notorios de ETA arrestados por tráfico de drogas".

El nacionalismo bretón teme sufrir un retroceso tras el atentado mortal
Los militantes veteranos no condenan la acción, pero creen que es «un error»
ROBERTO MONTOYA. Enviado especial El Mundo 21 Abril 2000

RENNES.- El movimiento nacionalista bretón teme que el atentado terrorista contra un establecimiento McDonald's de la localidad de Quévert, cometido en su región, tire por tierra el avance logrado en la difusión de su lengua y en la creciente movilización contra la comida basura y los productos transgénicos.

«Si los del ARB (Ejército Revolucionario Bretón) creían que, con un atentado mortal como el de Quévert y el que se frustró en Rennes, iban a dar más impulso a esas luchas, es que no entienden nada; cada vez están más alejados de la gente de este país». Así se expresó el profesor Renard, que se reivindica «nacionalista moderado», más cerca de un partido autonomista de izquierda que de los radicales independentistas.

«Ya verá cómo los del ARB no se atreven a reivindicar la autoría de este crimen, cuando vean la reacción que tenemos todos los bretones. Van a dejar por un tiempo de cometer atentados», aseguró, «y espero que les provoque una crisis interna y que desaparezcan de una vez, no los necesitamos».

Ayer no se conocía aún el resultado de la autopsia realizada al cadáver de la joven empleada de la hamburguesería, Laurence Turbec, de 27 años, que murió tras recibir de lleno el impacto del explosivo. Pero, pese a ello, los peritos policiales no tenían dudas de que el explosivo utilizado es del mismo tipo al encontrado en el otro artefacto desactivado horas antes frente a una oficina postal de Rennes.

Pese a la desgracia, los responsables del McDonald's se alegraban que este miércoles, a diferencia de muchos otros, en el local no se festejaba el cumpleaños de ningún niño debido a las vacaciones escolares.

Crisis nerviosa
Laeticia Turbec, hermana de la víctima y también empleada en el mismo local, sufrió una crisis nerviosa tras escuchar la explosión y encontrar el cadáver de Laurence. Los familiares de las dos jóvenes, que viven una comuna agrícola llamada Trelivan cercana a Dinan, corrieron hacia el lugar convencidos de que había pasado una desgracia.

Varios analistas han asegurado que ahora hay una nueva camada de jóvenes militantes al frente del ARB, que están convencidos de que sus acciones armadas pueden estimular la creciente lucha por las cuestiones ecológicas en la región, así como las protestas contra la comida basura, de la que McDonald's se ha convertido en el símbolo-blanco por excelencia en Francia. Varias ciudades bretonas se han declarado zonas libres de OGM (productos transgénicos).

En ese movimiento intenta introducirse el ARB, con los únicos métodos que está acostumbrado a utilizar: los atentados terroristas. «Esperamos equivocarnos y que no sean los jóvenes, porque si no sería un verdadero desastre para todo el movimiento bretón», asegura Charlie Grall, un veterano militante independentista, redactor jefe del semanario Breizh Info. Grall, a quien se identifica con el movimiento Emgann -un grupo que condenó el atentado-, fue detenido el pasado 30 de septiembre durante las investigaciones sobre el robo en el polvorín de Plévin por parte de ETA. Quedó en libertad tras pasar 10 días encarcelado. El periodista detenido reconoció que, tradicionalmente las relaciones entre los independentistas bretones y los vascos han sido buenas.

Grall «deploró» la muerte de la joven, aunque evitó condenar abiertamente el atentado. Esa contradicción es la que está afectando, al parecer, a numerosos veteranos militantes del movimiento independentista bretón. Se niegan a condenar el atentado, pero se les nota su ira por el «error» cometido.

Sin embargo, el POBL (Partido por la Organización de una Bretaña Libre), movimiento independentista que nunca condena los atentados del ARB, dijo que «es un drama inaceptable» y afirmó que teme que haya «una variante ideológica del tipo de ETA».

Los independentistas, bajo la lupa policial
RENNES.- En medios independentistas se prevé que volverá a repetirse una oleada de detenciones como sucedió tras el asalto de ETA al polvorín de la empresa Titanic, de donde se llevaron 8.350 kilogramos de dinamita industrial.

La DNAT (Dirección Nacional Antiterrorista) tiene desde hace tiempo bajo la lupa a los activistas bretones más radicales, especialmente, a los militantes de Emgann.

Doce militantes de esta organización fueron detenidos tras esa acción de ETA. Denis Riou, uno de sus dirigentes, fue detenido acusado de haber albergado en su vivienda al comando etarra antes de cometer el asalto, a fin de que su presencia no resultara extraña en la zona.

Junto con Riou, fue detenido también el que figuraba como inquilino suyo, Richard Lefaucheux y Alain Solé, que habría actuado en tareas de enlace.

Fue pocos días después de aquella operación etarra, cuando la Dirección Central de Renseignementes Generaux (DCRG, servicio de información), detectó una reunión entre miembros de Emgann con activistas de ETA en un pub irlandés de la cercana localidad de Lorient.

Aunque nunca fue confirmado oficialmente, se asegura que a partir de esa pista la policía hizo un seguimiento de los militantes etarras que habían participado en el encuentro, permitiendo poco después descubrir cerca de Pau (Pirineos Atlánticos, a decenas de kilómetros de la frontera española) una casa aislada donde se encontraban 2,5 toneladas del explosivo que había sido robado.

Después de haber estado durante años inactivo, el ARB comenzó a cometer atentados de forma regular a partir de 1998, y la policía francesa empezó a tenerlos especialmente en cuenta a partir del atentado de octubre de 1998 contra el Ayuntamiento de Belfort, donde se comprobó la utilización de artefactos más potentes y más sofisticados.

El mercado negro de armas, lugar de encuentro entre ETA y el narcotráfico 
MADRID. D. M. / J. P. ABC 21 Abril 2000

Las Fuerzas de Seguridad españolas no han logrado aún pruebas directas de conexiones de ETA con el tráfico de drogas, aunque diferentes vías de investigación sí han conseguido determinar que, en algunos casos, la banda ha mantenido contactos con organizaciones dedicadas al narcotráfico, ya que unos y otros confluyen en el mercado «negro» internacional de armas.

«Al lado de cada ventanilla en la que se venden armas, hay otra en la que se vende droga», dicen expertos en la lucha contra el crimen organizado para explicar que terroristas y narcotraficantes se abastecen en los mismos mercados clandestinos. Además, se sospecha que en algunas ocasiones ha pagado con droga las armas compradas en el mercado negro, lo que supone que antes se la ha tenido que proporcionar.

En 1984, la Policía detuvo en La Haya a tres etarras con gran cantidad de heroína que, según declararon, iba a ser canjeada por armas y munición. En junio de 1988, la Policía francesa detuvo a Michel Dulucq, vecino de Dax, conocido traficante internacional de drogas y armas, en compañía del etarra Manuel Paz González que había pertenecido a un «comando» «legal» del que también formaban parte Juan Vicente Jaureguizubía «Juanvi», Antonio Arana y Javier Mugarra. Las pesquisas dieron como resultado la posterior detención de María Isabel Urdangarín, que huyó a Francia tras participar en el asesinato de la esposa de un detective privado. Tras su captura, la Policía encontró 91 kilogramos de cannabis, treinta gramos de cocaína -cantidad que una vez cortada podría convertirse en doscientas dosis-, así como diverso armamento.

Por otra parte, han sido varios los «comandos» desarticulados que, de una u otra forma, han estado relacionados con la droga. Fue el caso del grupo criminal «Igueldo», que dejó de cometer varios atentados que le había ordenado la dirección al gastarse en la compra de droga parte del dinero. De ahí que también se le llamara «comando Golfo». Entre los integrantes se encontraban Ignacio Oteiza, Juan Pablo Oteiza, Jesús González y Gabriel Muza. Se da la circunstancia de que éste último, tras haber sido indultado por tener una enfermedad incurable, fue detenido en 1991 en la frontera franco-belga cuando intentaba introducir cierta cantidad de heroína. Según consta en el atestado 28/81 del Juzgado de Instrucción número 5 de la Audiencia Nacional, el «comando Igueldo» perpetró once atracos obteniendo un botín global de 4.700.000 pesetas.

CON EL DINERO DE ATRACOS
Más tarde, fue desarticulado el «comando Irrintxi», parte de cuyos integrantes se «motivaban» con hachís para ametrallar camiones de nacionalidad francesa. También algunos de los miembros del «comando Herri-Behera» eran consumidores habituales de hachís. Asimismo, se supo que los integrantes del «comando Oker», al que perteneció Idoya López Riaño, robaban en entidades bancarias y parte del botín lo empleaban en adquisición de estupefacientes.

En abril de 1988, la Guardia Civil se incautó de casi 1.200 kilos de hachís en una operación llevada a cabo en Fuenterrabía. Entre los detenidos se encontraban cuatro militantes de HB, uno de ellos propietario del barco en el que se había introducido la droga. Ese mismo mes, la Policía realizó en toda España la denominada operación «Loro». En el interior del bar «Herrika», de la parte vieja de San Sebastián, regentado por personas de HB, se incautó 7,8 gramos de hachís, una papelina de «speed» y, en el exterior, en el suelo, otros 20 gramos de hachís.

En agosto de 1987, se detectó en varias localidad vizcaínas la venta de papeletas para un sorteo destinado a recaudar fondos para conseguir la libertad provisional de José Manuel Vázquez Centona, «el Patas», que había participado en el atentado contra la casa del pueblo de Portugalete, que causó dos muertos y varios heridos. En las papeletas se podía leer «libertad para “Patas”» y el premio eran 25 gramos de hachís.

Precisamente, uno de los objetivos prioritarios de ETA han sido los supuestos narcotraficantes en un intento de atraerse simpatizantes entre las personas que han sufrido los problemas derivados de las drogas. El mecanismo era siempre el mismo: la izquierda abertzale emprendía una campaña contra determinadas personas, acusándolas, siempre sin pruebas, de traficar con estupefacientes y, posteriormente, ETA atentaba contra ellas. Especial conmoción causaron los asesinatos de Sebastián Aizpiri y Patxi Zabaleta, a los que la banda asesinó en 1988, ya que se trataban de dos personas muy conocidas en la comarca de Eibar. Con anterioridad habían sido objeto de campañas de injurias en las que se les acusaba de haberse enriquecido con el tráfico de drogas, acusaciones que fueron tajantemente desmentidas por sus vecinos.

A estos siguieron otros como Ramón Bañuelos, José Luis Barrios, Ignacio Bañuelos, Manuel Echeverría, José Antonio Santamaría y José Manuel Olarte, entre otras.

También los corsos amenazan con romper la tregua
El Mundo 21 Abril 2000

PARIS.- El grupo terrorista corso Fronte Patriotu Corsu (FPC) acusó ayer al Gobierno francés de no haber cogido la «mano tendida» que han ofrecido los nacionalistas y amenazó veladamente con romper la tregua, si París no asume «compromisos concretos».

«Constatamos que la mano que nosotros hemos tendido, junto al resto de los nacionalistas [corsos], no ha sido cogida por el Gobierno ni por los políticos [de partidos] tradicionales», indicó el FPC, en un comunicado enviado al periódico regional Corse Matin.

El FPC recordó que el 4 de enero se sumó a la tregua que habían iniciado unas semana antes todos los grupos clandestinos, para «darle una oportunidad a la paz» y al diálogo político sobre el futuro de Córcega, según informa Efe.

El 13 de diciembre de 1999, el primer ministro francés, el socialista Lionel Jospin, se reunió por primera vez con todos los miembros de la Asamblea corsa, incluidos los nacionalistas, para proponer un proceso de diálogo. En una segunda reunión, celebrada el pasado día 6, sólo acordaron crear varios grupos de trabajo, mientras que ayer, en un encuentro con representantes corsos que presidió Jospin, decidieron que los negociadores se vean cada semana, a partir del 15 de mayo.

«El Estado y sus aliados locales deben, en esta situación, clarificar de manera urgente su posición y abandonar las veleidades de la erradicación del movimiento nacional», advirtió el FPC en su nota. Añadió que espera «compromisos concretos que vayan hacia la soberanía del pueblo corso». De lo contrario, amenaza con que ellos sabrán asumir, «en nuestro lugar y con nuestros medios» y «desde la plaza de las fuerzas patrióticas», todas sus responsabilidades.

También el grupo vascofrancés Iparretarrak se ha atribuido un atentado con explosivos perpetrado el pasado domingo contra la antigua gendarmería de Lecumberri. Se trata de la primera acción violenta de la que se responsabiliza este grupo desde hace 18 meses, después de haber mantenido la tregua al mismo tiempo que ETA.

Las primeras muestras de la impaciencia de los grupos terroristas corsos quedaron patentes el pasado sábado, cuando el Frente de Liberación Nacional de Córcega (FLNC), en la primera declaración que hacía desde la fusión de cuatro organizaciones clandestinas, acusó al Gobierno de Jospin de dilatar el proceso de diálogo.

No obstante, en una declaración que leyeron tres miembros encapuchados, el FLNC dijo que mantiene el alto el fuego. Precisamente ayer, 11 presuntos miembros del FLNC-Canal Histórico fueron condenados a penas de entre dos meses y cuatro años de cárcel.

El Fronte Patriotu Corsu era desconocido hasta el 8 de octubre, cuando se atribuyó seis atentados y otros tres intentos cometidos en la noche del 30 de septiembre al 1 de octubre pasados.

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