AGLI

Recortes de Prensa    Miércoles 26  Abril  2000
#Una oferta de consenso
Editorial ABC 26 Abril 2000

#Dice que vencerá a ETA
Javier Ortiz  El Mundo 26 Abril 2000

#Aznar defenderá la libertad en el País Vasco «para que nadie tenga que hacer las maletas»
MADRID. Ángel Collado ABC  26 Abril 2000

#Una ducha escocesa
VICTORIA PREGO El Mundo  26 Abril 2000

#Anasagasti o el inmovilismo
Carlos MARTÍNEZ GORRIARÁN ABC 26 Abril 2000

#ETA envía un paquete-bomba contra un periódico...
IMPRESIONES El Mundo 26 Abril 2000

#Anasagasti no dio respuesta a la pregunta clave que le hizo Aznar
IMPRESIONES El Mundo 26 Abril 2000

#La bandeja de Aznar
RAUL DEL POZO El Mundo 26 Abril 2000

#Enviado un paquete bomba a Jesús María Zuloaga, especialista en ETA de 'La Razón'
JORGE A. RODRÍGUEZ, Madrid El País 26 Abril 2000

#Atacan con cócteles molotov la vivienda de un concejal del PP en Mondragón  
La Estrella 26 Abril 2000

#Los ediles socialistas de Mondragón, conminados a abandonar Euskadi
San Sebastián EL PAÍS 26 Abril 2000

 

Una oferta de consenso 
Editorial ABC 26 Abril 2000

HOY será investido José María Aznar presidente del Gobierno de la VII legislatura de la democracia. Le basta con los votos de su partido, a los que se unirán los de Coalición Canaria, con la que ya había alcanzado un acuerdo de Gobierno, y los de Convergencia i Unió, que anunció su voto favorable, con quienes comparte los principales valores y puntos programáticos, especialmente en materia de política económica y social.

El tono de la sesión del debate de investidura celebrado ayer fue, en general, moderado y constructivo. José María Aznar fue desgranando, a lo largo de un discurso riguroso y coherente, las principales líneas de la política que pretende realizar a lo largo de los próximos cuatro años, y reiteró a los demás grupos políticos la oferta de diálogo y consenso en los principales asuntos de Estado. Este discurso del candidato y presidente del Gobierno en funciones ha centrado el interés de un debate cuyo resultado es, dada la conformación del Parlamento derivada de las urnas, más que previsible. Las primeras palabras de Aznar fueron para celebrar la nueva victoria de la democracia, el comportamiento cívico de los ciudadanos vascos en las urnas y la derrota de las opciones hostiles a la Constitución y de quienes intentan quebrar mediante el terrorismo las bases de la convivencia, y para reiterar la vigencia de la Norma Fundamental y de la idea de España que en ella se sustenta. Nada más pertinente que esa temprana referencia a la aberración moral del terrorismo, el único enemigo de todos, ese recuerdo y homenaje a sus víctimas y la decidida voluntad de que la defensa del Estado de Derecho continúe constituyendo el centro de la acción política del Gobierno.

JOSÉ María Aznar propuso, desde la perspectiva del centro reformista que inspira su programa de Gobierno, objetivos ambiciosos para la nueva legislatura: la aproximación al pleno empleo, el incremento de las inversiones, el aumento del bienestar y la garantía de la igualdad de oportunidades para los ciudadanos, el logro de una Administración eficaz y moderna, el crecimiento de la proyección internacional de España y la intensificación de la presencia de nuestra cultura en el mundo.

Entre el amplio programa de reformas y compromisos propuesto ayer por Aznar destacan la modificación del régimen electoral, especialmente en el ámbito local, del sistema de financiación de los partidos, la reforma del Senado y del Reglamento del Congreso, la de la Administración, la modernización económica y social para alcanzar el pleno empleo, el compromiso de adelantar a 2001 el logro del equilibrio presupuestario, el adelanto de la supresión definitiva del servicio militar obligatorio al próximo año, la reforma del sistema de financiación de las Haciendas locales para abaratar el precio del suelo y de la vivienda, la elaboración de una nueva Ley de Estabilidad Presupuestaria, la convocatoria inmediata del Pacto de Toledo y una serie de reformas estructurales, desde el sistema fiscal hasta la liberalización de los mercados, la continuación de las privatizaciones y la defensa de la competencia. Especialmente decisivo para la definitiva superación de una histórica deficiencia española es el anuncio de la creación de un nuevo Ministerio de Ciencia y Tecnología. Además de todos estos proyectos, Aznar ofreció a todos los grupos políticos la realización de pactos de Estado sobre la Justicia y sobre el modelo de financiación autonómica.

EL precario estado de los dos principales partidos de izquierda de ámbito nacional, con un liderazgo discutido y con unos portavoces previsiblemente transitorios, quitó buena dosis de interés y vivacidad al debate. Sin embargo, parece que la mayoría absoluta alcanzada por el Partido Popular ha tenido la virtud, casi taumatúrgica, de superar el ambiente de crispación. Tanto la forma como el fondo de la intervención del portavoz del Grupo Socialista, Luis Martínez Noval, respetaron e incluso rebasaron con creces las normas de la cortesía parlamentaria. La oposición socialista acoge, aunque no sin reservas y cautelas, la oferta de consenso lanzada por Aznar. Invocan para justificar esas cautelas la experiencia de la pasada legislatura, pero esa invocación resulta demasiado parcial y partidista, pues omite la gran capacidad de diálogo y negociación que el Gobierno popular demostró durante ella y además bajo unas complicadas condiciones parlamentarias.

SIN duda, el consenso posee un alto valor político, pero también tiene sus límites. El respeto a las minorías es tan esencial para la democracia como la regla de la mayoría. Pero ese respeto no incluye la obligación de sustituir el criterio de la mayoría por el de la minoría. Contar con los demás cuando se dispone de mayoría absoluta constituye un imperativo de generosidad y una exhibición de talante liberal. Discutir y convencer es siempre preferible a imponer, aunque sea bajo el legítimo peso de los votos. Pero para que el consenso produzca sus dividendos democráticos es imprescindible que se discierna entre los grandes asuntos de Estado y las reglas constitucionales del juego, que superan el ámbito partidista, por un lado, y todas las demás cuestiones que deben quedar reservadas y el debate y para el juego de las mayorías y minorías.

CONTRA la opinión de quienes consideran nociva toda mayoría absoluta, pensamos que nos encontramos ante una oportunidad histórica que no podemos desperdiciar. Una oportunidad para fortalecer la España constitucional y combatir el terrorismo y el separatismo, para mejorar los niveles de bienestar de los españoles, una oportunidad para incrementar nuestra presencia en la Unión Europea y en el mundo y para contribuir a la causa de la libertad y de la civilización. Es una responsabilidad de todos, pero especialmente de quienes tienen más poder. Del discurso de investidura de ayer se desprende la voluntad de su autor de dirigir el Gobierno de la nación por ese rumbo. La estabilidad parlamentaria está garantizada. José María Aznar obtendrá hoy en la votación de investidura el mayor apoyo parlamentario a un candidato a la Presidencia del Gobierno desde 1982. Las condiciones para que España sea en 2004 una nación mejor y más justa que hoy están puestas. Nuestra nación ha completado en los últimos veinticinco años el más espectacular proceso de modernización de su historia contemporánea. Aunque es mérito de todos, no todas las políticas han contribuido de la misma manera. El resultado de las últimas elecciones certifica que España está hoy mejor que hace cuatro años.

Dice que vencerá a ETA
Javier Ortiz  El Mundo 26 Abril 2000

José María Aznar se propone lograr la pacificación del País Vasco en esta legislatura.

Un irreprochable objetivo, a todas luces. Qué duda cabe.

Pero, en política -y en la vida, en general- la gracia no reside en dibujar bellas metas. Eso está al alcance de cualquiera. El auténtico estratega se distingue del vacuo charlatán en que, tras definir las grandes metas, sabe trazar las vías que permiten llegar a ellas.

La pacificación de Euskadi sólo podrá alcanzarse cuando se logre que ETA abandone su actividad terrorista, voluntariamente o por la fuerza.

Aznar no dio muestra de estar dispuesto a promover ninguna política destinada a convencer a ETA de que renuncie a las armas de buen grado. De hecho, habló en términos francamente despectivos de los que, como el PNV, están empeñados desde hace meses -sin éxito alguno, bien es cierto- en explorar esa vía.

Habrá que concluir, por vía de consecuencia, que espera lograr la pacificación de Euskadi a partir de la derrota de ETA. Y no de una derrota cualquiera, sino de una derrota completa, sin posibilidad de recuperación. De una derrota obtenida por la única línea de acción que encara en estos momentos: la policial.

No reparo aquí en postulados ideológicos. Me planteo tan sólo resultados prácticos. Si Aznar lograra acabar con ETA en los próximos cuatro años por la vía policial, habría cumplido con su promesa. Habría alcanzado la meta propuesta: habría logrado la pacificación. ¿De la mejor, de la peor manera? Poco importaría a esos efectos. El gato -blanco, negro o azul- habría cazado al ratón.

La cuestión que se plantea es así de sencilla (y así de terrible en sus consecuencias): si Aznar acierta, ETA desaparecerá. Pero, si yerra, seguiremos en las mismas. Con muertes, atentados, secuestros, violencia callejera, extorsión, coacciones.

¿Qué avales prácticos presenta Aznar para justificar su confianza en el éxito completo de la acción policial contra ETA en el plazo de cuatro años?

Supongo que él, lo mismo que yo, habrá visto las imágenes de la acampada juvenil que ha sellado la fusión de Jarrai y Gazteriak. Había allí decenas de miles de chavales extasiados ante los mensajes de ETA. ¿Cree realmente Aznar que su acción policial va a impedir que algunos cientos de esos jóvenes prosigan dentro de unos años, si es que no dentro de pocos meses, la labor de los comandos que logre desarticular la policía?

Tal vez él lo crea, pero muchos no lo creemos. Y no por malévola desconfianza, sino por elemental experiencia. No creemos que vaya a pulverizar la marca de los cien metros quien en los cuatro años pasados no ha sido capaz de andar ni un puñetero paso.

Aznar defenderá la libertad en el País Vasco «para que nadie tenga que hacer las maletas» 
MADRID. Ángel Collado ABC  26 Abril 2000

José María Aznar, en la primera sesión del debate de investidura que se celebra en el Congreso y del que hoy saldrá elegido presidente del Gobierno, reafirmó sus compromsos electorales de diálogo, reformas institucionales y equilibrio presupuestario y también tuvo que salir en defensa de la Constitución y hasta de la población vasca no nacialista amenazada por el pacto de Estella.

La octava sesión de investidura que se celebra en el Congreso desde 1979, primera sin jefe de la oposición frente al candidato vencedor de las elecciones, transcurrió hasta bien entrada la noche según el guión previsto, con un resumen de los compromisos electorales del partido ganador de los comicios y la habitual oferta de diálogo en las cuestiones de Estado y en las reformas institucionales. Después, la intervención del portavoz del PNV, Iñaki Anasagasti, al reafirmarse en los compromisos del pacto de Estella y los duros reproches y llamamientos al sentido común que le hizo Aznar elevaron el tono de una sesión parlamentaria hasta entonces tranquila y de trámite.

El candidato Aznar recibió los ataques justos del portavoz socialista de paso, Luis Martínez Noval, los de fondo ideológico de la izquierda «auténtica» de IU a cargo de Francisco Frutos, y el apoyo con renuencias del portavoz de CiU, Xavier Trías, que se estrenaba en las lides de representante parlamentario de Jordi Pujol en la Cámara. La irrupción de Anasagasti encendió el debate. Repitió el discurso habitual de los nacionalistas vascos de los últimos tiempos, el que plasma sus compromisos de apoyo a un proceso de independencia suscrito con el brazo político de ETA, sino con la misma banda.

Aznar replicó con contundencia, ridiculizó el «desvarío xenófobo» de Arzalluz y sus apelaciones contra los «emigrantes» y recordó a los dirigentes del PNV en su conjunto que no se puede tener los dos pies en el proyecto independentista de Estella y al tiempo seguir al frente de las instituciones democráticas como si todo fuera compatible.

Anasagasti se puso muy nervioso con la primera réplica de Aznar y, tal lío se hizo al intentar defender sus compromisos con ETA/HB que llegó a asegurar que también los miembros del PNV son víctimas son de las acciones violentas de los más «descontrolados» de sus propios socios, como si se pudieran equiparar los muertos del PP y del PSOE, el acoso que sufren sus militantes, con los ataques a las sedes del partido de Arzalluz.

Aznar acusó al PNV de haber caído en la «deslealtad histórica» con los ciudadanos vascos y terminó por sugerir a los dirigentes nacionalistas a que «piensen en todos los vascos y tomen el camino del sentido común, el contrario en el que ahora están». Y sobre los «emigrantes» citados por Arzalluz dijo que el Gobierno seguirá empeñado en la defensa de las libertades para que no tengan que hacer las maletas.

Antes del inevitable choque con el PNV, José María Aznar reiteró sus ofertas de pacto de Estado en la Justicia y recuperó las promesas de antigua «regeneración democrática», capítulo para el que es imprescindible el acuerdo con el principal partido de la oposición, Se trata, como en la anterior legislatura de la reforma del reglamento del Congreso, de la ley de financiación de los partidos y de la ley electoral.

La principal novedad del discuros fue el anunció de adelantar un año, de 2002 a 2001, el llamado «equilibrio presupuestario» y situar el gasto de las Administraciones Públicas en torno al 40 por ciento del Producto Interior Bruto. Además, insistió en la conveniencia de dar un paso más en el proceso de liberalización de la economía.

Una ducha escocesa
VICTORIA PREGO El Mundo  26 Abril 2000

MADRID.- España con, frente, desde, junto al País Vasco. Este ha sido el eje de la última y única discusión vehemente y apasionada habida ayer en la Cámara entre el portavoz del PNV y el candidato a la Presidencia del Gobierno. Con este encuentro, desgarrado, despechado y doliente, en el que, no ya un acuerdo, ni siquiera un mínimo acercamiento, se creía posible, se ha cerrado la jornada.

El PNV ha oído cosas durísimas porque Aznar ha estado rotundo. El dedo del candidato ha sido tonante y acusador y se le ha escuchado hacer al PNV de nuevo la eterna pregunta: «¿Qué hace falta que ocurra para que ustedes se den cuenta de que su estrategia ha fracasado?». No estaba dispuesto Aznar, en esta ocasión, a que se le acusara de haber saboteado la paz. Bordeó, pues, la discreción debida cuando apuntó a quienes, según él, hicieron todo lo posible, incluso económicamente, para impedir que la tregua fuera el comienzo de una paz definitiva. Queda pendiente la respuesta.

El candidato, que nos había ofrecido una jornada parlamentaria muy desigual, está indignado con el PNV y no quiso disimularlo. Brutal, les ha acusado de pretender engañar a los demócratas. La paz para el PNV es sólo una coartada, ha soltado Aznar. Vaya ducha. Ha estado esperando hasta hoy para decir a borbotones todo lo que lleva guardándose desde hace meses.

Un Aznar implacable le ha puesto el espejo ante la cara al grupo nacionalista vasco, que acudió ayer a Madrid bajo la espesa sombra de las últimas palabras de claro ribete racista pronunciadas por el líder del PNV Xabier Arzalluz, palabras que le fueron recordadas a la Cámara por el propio candidato.

Este debate, el relativo al País Vasco, ha sido el auténtico protagonista de la primera jornada de la sesión de investidura. Descalificador en toda regla, incluso chuleta, ha estado el presidente del Gobierno. Si no fuera por lo trágico del asunto que le ha llevado a levantar la voz en la tribuna, diríamos que a José María Aznar conviene provocarle si se quiere lograr una cierta altura parlamentaria.

El PNV elaboró un discurso doliente construido sobre el reproche. Pero era el mismo discurso de siempre y eso le dió a la Cámara un aire trágico, como de derrota, porque se sentía que el portavoz del PNV estaba hablando desde los escombros de lo que hace muy poco tiempo, tan solo cuatro años, incluso dos, fue un acuerdo político cargado de esperanza.

Por lo demás, un páramo parlamentario. José María Aznar se ha dado un paseo por el Congreso de los Diputados con la clara voluntad de no hacer sangre sobre el vencido. La suya ha sido una constante invitación al diálogo, al pacto y a los acuerdos.

En su primera intervención, un candidato muy mejorado en esta ocasión en lo que se refiere a la dicción y al tono de un discurso que ha leído casi textualmente con unas mínimas modificaciones, casi todas destinadas a suavizar el mensaje, se ha limitado a enumerar los puntos de su programa de gobierno en el que el plato fuerte, como no podía ser menos, fue el relativo a la política económica.

Un Aznar muy contenido en las tentaciones triunfalistas, de las que parece querer huir como de la peste porque sabe que ahí puede encontrarle la oposición su talón de Aquiles mucho antes de que el gobierno empiece a cometer el primer error, ha pasado como de puntillas por la realidad de su mayoría absoluta y también, y eso fue más llamativo, por la situación de manifiesta postración moral en la que se encuentran los diputados del partido Socialista. Y eso es algo que se vió en cuanto Luis Martínez Noval subió a la tribuna a defender la posición de su partido. La política con mayúsculas, el proyecto de país y de sociedad, estuvieron dramáticamente ausentes de la exposición del portavoz socialista.

Fue prudente en este punto Martínez Noval cuando se abstuvo de pisar la raya que le hubiera permitido al candidato contraatacar inmediatamente con la munición que tiene más a mano: el PSOE, hoy, no tiene líder, no tiene candidato, no tiene proyecto definido.Ni una palabra se pronunció en el transcurso del debate sobre este hecho. Pero tanta precaución y tanta prudencia empujaron la sesión de investidura por los derroteros más ramplones de las últimas legislaturas.

Un Aznar perfectamente tranquilo, paternalista, incluso ceremonioso, sabedor de que no tiene enemigo importante, estuvo en este tramo discreto y aburrido. Y mucho más cuando respondió a un Xavier Trías con quien se engolfó en una zarzuela de cifras y planificaciones envueltas en la más melosa de las cordialidades. Sin embargo, y cuando ya la esperanza parecía casi perdida, héte aquí que Francisco Frutos se reveló como un portavoz ingenioso, descarado, incluso insolente, audaz, crecido en su derrota y conforme con su programa, que hizo que Aznar alcanzara el tono deseable de debate que había estado ausente durante casi toda la jornada.

Frutos hizo, para lo suyo y para lo ajeno, el discurso que le hubiera correspondido a Martínez Noval. Algo es algo. Y el final, ya lo conocen. El desencuentro radical con el PNV, en el que va a seguir siendo el verdadero, hondo, único gravísimo problema de la España de hoy. Nuestro problema.

Anasagasti o el inmovilismo 
Carlos MARTÍNEZ GORRIARÁN ABC 26 Abril 2000

Había expectación con la intervención de Anasagasti, consecuencia de la putrefacta situación del llamado, por los nacionalistas, contencioso vasco. Anasagasti no ha decepcionado, porque ha dicho más o menos lo que todos esperábamos que dijera. Eso sí, con mayor pasión y brillo que otras tediosas señorías. Pero tal vez con la pasión malsana que produce la involución etnicista del PNV, de la que el jefe innombrable de Anasagasti ha dado cumplida demostración en el último Aberri Eguna. De hecho, la expectación producida por la intervención nacionalista en el debate de investidura tenía más que ver con la posibilidad de valorar mediante la misma el grado actual de alejamiento de los valores democráticos más comunes que aflige al nacionalismo, antes moderado y ahora neoaranista.

En este sentido, Anasagasti ha sido más prudente que Arzalluz. A través de su portavoz, el PNV se ha presentado como el único partido que cumple sus compromisos y obra de buena fe, el único realmente interesado en la paz y en el largo plazo, el exclusivo que arriesga y se la juega ante la frivolidad general, recibiendo a cambio -¡ay!- insultos, ataques, persecuciones, etcétera. Aparte de exhibir heridas, Anasagasti, desmintiendo su fervor por el cambio y la movilidad, ha insistido en darse y darnos otra vuelta por el carrusel de la idea fija y la obsesión imposible: el pueblo vasco creía en el Estatuto, pero ya ha dejado de creer por el incumplimiento de los Gobiernos y partidos españoles y porque -acabáramos- el Estatuto no permite el reconocimiento de la identidad nacional vasca que postula ahora su partido con ETA y HB: la territorialidad y la soberanía étnica. La solución que propone el PNV y que, por descontado, admite como la única posible es insistir en el pacto de Estella, formar una mesa de partidos sin exclusiones (esto es, con HB), acercar presos. Nada de policías, que no valen. Ante tal regodeo en el fracaso -sólo inteligible porque la factura la pagan otros-, cabe abundar en la pregunta que hizo Aznar: ¿qué hace falta para que el PNV admita que su vía ha fracasado?, ¿cuánta kale borroka, cuántos muertos, cuantas bombas a la Brunete mediática? Silencio sintomático, Anasagasti se dolió de los ataques mediáticos, pero no tuvo un recuerdo solidario para Zuloaga, el último objetivo del paquete bomba.

En resumen, en el hemiciclo se hablaba de política y de Estado hasta que llegó Anasagasti, que mandó parar como el famoso comandante para imponernos lo suyo: el culto absorto al propio ombligo y el olvido de todo lo demás.

ETA envía un paquete-bomba contra un periódico...
IMPRESIONES El Mundo 26 Abril 2000

Tras Carlos Herrera, Jesús María Zuloaga ha sido el objetivo de un atentado, por fortuna también frustrado, con paquete bomba. Todo apunta a la autoría de ETA, que ha intentado construirse una siniestra coartada política colocando el explosivo entre las tapas de Crimen y castigo, como si informar sobre el terrorismo, y hacerlo en tono tan rotundo como Zuloaga lo ha hecho siempre, fuese un delito, y merecedor de tan atroz retribución. Esta nueva y perversa obsesión de ETA por matar al mensajero exige una respuesta unitaria de los medios (y más a la vista de su acompañamiento por el PNV). La inquietante escalada en la intimidación etarra frente a los medios parece indicar que, quizá por vez primera, la banda siente la presión del giro de la opinión pública en su contra. Y responde de la única manera que conoce. Para el derecho de los ciudadanos a estar informados, la amenaza es directa.

Anasagasti no dio respuesta a la pregunta clave que le hizo Aznar
IMPRESIONES El Mundo 26 Abril 2000

«Cambiaremos de estrategia política si constatamos que ha fracasado la que venimos siguiendo», vino a decir en sustancia en su vehemente intervención el portavoz del PNV, Iñaki Anasagasti. Y Aznar le respondió planteándole la pregunta clave -para la que el diputado vasco, que es ducho en las artes de la polémica, y lo demostró- no tuvo respuesta alguna: «¿Qué hace falta que ocurra para que el PNV reconozca que su estrategia ha fracasado?». Insistió más tarde Aznar: «Ustedes fueron a Estella para conseguir el fin de la violencia y la incorporación irreversible de HB a las instituciones. Y no han conseguido ninguna de las dos cosas». Ansagasti esgrimió muchas razones -más o menos razonables, más o menos pertinentes-, pero tampoco encontró una respuesta que contrarrestara esa constatación de hecho. En el debate entre ambos, vivísimo, ni el candidato a presidente ni el portavoz del PNV ahorraron los argumentos de más grueso calibre. Pero eso, por espectacular que resultara, fue lo secundario: lo esencial estuvo en esas preguntas que Anasagasti ni supo ni pudo contestar.

La bandeja de Aznar
RAUL DEL POZO El Mundo 26 Abril 2000

Cuenta San Marcos que Herodías obtuvo de Herodes Antipas la cabeza de San Juan Bautista en una bandeja. Ayer, José María Aznar, que tiene más poder que un tetrarca, obtuvo el testuz de sus propios ministros, voluntariamente, sin la intervención de Herodías. A primera hora de la mañana, Paco Alvarez Cascos llamó uno a uno a los ministros y ellos creyeron que llegaba la hora del motorista, la condecoración y la puerta, pero estaban equivocados. Aún les quedan 24 horas de hiel en el gota a gota. Alvarez Cascos les pedía parné para regalar al líder una bandeja de plata en la que estamparon su firma. Ellos mismos se decapitaron. A esa hora no se sabía si el portavoz del Gobierno iba a ser Mariano Rajoy, Josep Piqué o Javier Arenas, si Alvarez Cascos va a consentir que lo pongan en Fomento (19 billones) y si Rajoy va a ser, a la vez, vicepresidente y portavoz. La incertidumbre estaba en la cara muda de las cuatro cariátides de Sabino Medina.

En el hemiciclo, un Aznar sosegado, pronunciaba un discurso de una hora escasa, todo sustancia, sin pizca de retórica, una síntesis de los discursos de campaña, sin altisonancias, sin prosopopeya. Lo elaboró mientras miraba los tomillos en flor en Quintos de Mora, una finca de Icona, sobre el boceto de su equipo habitual, Carlos Aragonés, Javier Zarzalejos, Gabriel Elgorriaga, Alfredo Timermans.

Ha empezado una nueva era sin facundia, sin arrogancia y sin melancolía. Termina con esta mayoría constitucional amplia el estado de disolución que amenazaba a la sociedad española. «Un discurso socialdemócrata y una idea de España», me dijo un veterano dirigente del Partido Socialista que me rogó no pusiera su nombre.

En su plática pausada y apacible, Aznar anunció el equilibrio presupuestario clintoniano, déficit cero, adelantándolo al 2001, y no en el 2002, como había dicho durante la campaña electoral. El presidente del Gobierno en funciones sabe que España ha sobrevivido a los más sombríos vaticinios. Ayer, en la sesión de investidura, apostó por el viejo país y su fastuoso idioma. «Fortaleceremos la España constitucional». Sus palabras sonaban a verdad en el instante en que brillaba la luz prodigiosa de Madrid en el frontispicio con el bajorrelieve de Ponzano, que representa a España abrazando a la Constitución, rodeada de la Fortaleza, la Justicia, las Ciencias, la Armonía, las Bellas Artes.

Aznar habló de integrar las autonomías en el país ya más descentralizado del mundo, pero también prometió fortalecer las Humanidades y el Instituto Cervantes. Hizo por fin, en el hemiciclo, el elogio de la lengua castellana, rodeada de peligros por todas partes. Sin bravatas, expresó la buena nueva de que España ha dejado de temblar ante los nacionalistas. A los catalanes les envió el mensaje de la «exclusividad como concepto relativo». Tal vez ha llegado aquel político, dotado con talento sinóptico, con visión íntegra de la situación nacional. Luego, sin fanfarrondas, llamó a capítulo al Partido Nacionalista Vasco y le anunció al señor Xavier Trias un punto de encuentro, pero sin salirse de los confines de la Constitución.

Iñaki Anasagasti me dijo en el pasillo: «Ha salido como un toro. Quiere en el País Vasco un Fort Apache rodeado de indios. Amenaza con más policía». Cuando yo le pregunté si es verdad que van a marginar a los maketos y van a perseguir a los emigrantes como a moriscos, en una limpieza étnica, él me contestó: «Tengo un niño adoptado que es moreno y yo nací en Venezuela».

Pero los ministros finados y los no natos seguían sin saber si su cabeza está o no está en la bandeja de José María Aznar.

Enviado un paquete bomba a Jesús María Zuloaga, especialista en ETA de 'La Razón'
El artefacto, con 100 gramos de explosivos, iba dentro de un ejemplar de 'Crimen y castigo'
JORGE A. RODRÍGUEZ, Madrid El País 26 Abril 2000

Los artificieros de la policía explosionaron ayer un paquete bomba enviado al periodista Jesús María Zuloaga, subdirector del diario La Razón y especialista en asuntos de ETA. El artefacto, remitido al periódico por correo ordinario, fue detectado por el escáner por el que pasan todos los envíos al periódico. Estaba compuesto por entre 100 y 150 gramos de varios tipos de pólvora, según fuentes del Ministerio del Interior, introducidos en una lata de crema de manos oculta entre las páginas de un ejemplar de bolsillo de la novela Crimen y castigo, de Fedor Dostoievski.

El paquete, un sobre marrón acolchado del tamaño de una cinta de vídeo, llegó a la sede de La Razón, en el número 42 de la calle de Josefa Valcárcel, en Madrid, poco después de las 12.00. Estaba dirigido a Jesús María Zuloaga, quien se hallaba de vacaciones y que, al enterarse, declaró a Servimedia: "A mí, para callarme, me tienen que matar". El periodista, que dijo considerarse vasco y español, concluyó afirmando que seguirá desempeñando su trabajo como hasta ahora, "desde la verdad, la independencia y los principios constitucionales".

El envío había sido franqueado el lunes en la estafeta de Correos de la estación de Chamartín y, según la policía, llevaba como remite el de la calle de "Príncipe de Bergara" y, según el presidente de La Razón, Luis María Anson, el de la colonia de "El Biso" (con b, en ambos casos, como en euskera).

Los vigilantes del rotativo escanearon el paquete y vieron su contenido en el monitor: en un hueco recortado entre las páginas del libro, una forma circular conectada con dos cables a una pila de nueve voltios. Dentro de la lata de crema de manos, de tres centímetros de espesor y 12 de diámetro, estaba el detonador.

Una vez informado, Anson dio instrucciones para que se avisara a los artificieros de la policía. Los expertos trasladaron el artefacto, sin grandes precauciones, a una zona despejada de la parte trasera del diario, donde lo cebaron y explosionaron hacia las 13.30, informó el director general de la Policía, Juan Cotino.

"ETA o su entorno"
La bomba estaba compuesta por entre 100 y 150 gramos de varios tipos de pólvora y preparada para que estallara al abrirse el libro, según fuentes de Interior. El ministro en funciones, Jaime Mayor, atribuyó el intento de asesinato a ETA o su entorno: "Celebran así su particular Aberri Eguna [el Día de la Patria vasca, que fue el pasado domingo]".

Según Anson, Mayor le había comunicado previamente por teléfono que el artefacto no era obra de los agitadores de la kale borroka (terrorismo callejero), sino "de profesionales", ya que "estaba muy bien montado". Luego, en sus declaraciones públicas, Mayor matizó que, de momento, "lo que cabe es determinar el explosivo y el grupo que pretendía atentar", aunque remachó que "todo apunta a ETA o su entorno".

Los artificieros se llevaron los restos de la bomba a la central de la policía, en Canillas, para determinar su composición exacta y si portaba una célula fotoeléctrica para explotar al contacto con la luz como la caja de puros bomba enviada por la banda terrorista al también periodista Carlos Herrera, de Radio Nacional, el 27 de marzo y que fue desactivada en las oficinas de la emisora en Sevilla. En apariencia, la de Zuloaga era menos sofisticada.

Anson explicó que el edificio fue desalojado por la policía, aunque él permaneció en su despacho, así como que Zuloaga ha recibido numerosas amenazas de ETA, por lo que se ha convertido en "un hombre muy prudente, muy cauto, que se mueve siempre por diferentes lugares y que jamás coge su coche sin revisarlo primero".

Asimismo, Anson enmarcó el intento de atentado en "una operación global de intimidación a los periodistas, de atentar contra la libertad de expresión", y mostró su tristeza por el hecho de que "algunos dirigentes políticos" parezca que estén señalando "sobre quiénes tienen que recaer los atentados de ETA". Y vaticinó que se dirigirán después a "otros medios".

El nombre de Zuloaga, como el de Carlos Herrera y los de otros periodistas, fue citado en un reciente artículo publicado en la revista Ardi Belza por Pepe Rei, ex redactor jefe de Egin, como miembro del supuesto frente mediático que lucha contra la construcción nacional vasca.

Zuloaga, nacido en 1950 en Bilbao, es experto en asuntos de terrorismo, llegó a La Razón desde Abc y sólo hace un par de días publicó el supuesto organigrama actual de la cúpula de ETA.

Condena generalizada del intento de atentado contra el periodista vasco
EL PAÍS, Madrid
El intento de atentado contra Jesús María Zuloaga, subdirector de La Razón, provocó una oleada de condenas, entre ellas la del presidente del Gobierno en funciones, José María Aznar, desde el Congreso: "Tenemos que salir en defensa" de los profesionales de la información, que, "digan lo que digan, tienen y necesitan el respeto de todos porque son todos necesarios para la democracia en nuestro país y para el futuro" de España.

Aznar aprovechó su contrarréplica al portavoz del PSOE, Luis Martínez Noval, durante el debate de investidura para condenar "el intento de cercenar la libertad de expresión" con "bombas a profesionales de la información".

Aznar también aprovechó su réplica al del PNV, Iñaki Anasagasti, para reprochar a los nacionalistas vascos que hayan calificado a la prensa de "Brunete mediática", supuesto frente que, dijo, "ha estado a punto de tener una nueva víctima".

Poco antes, el propio Anasagasti había condenado el atentado en los pasillos del Congreso, del mismo modo que lo hizo el Ejecutivo vasco. Un portavoz de éste, tras mostrar su condena y rechazo "a todos los ataques que se lleven a cabo contra medios de comunicación", subrayó: "Nadie podrá acusar nunca al Gobierno vasco de no haber mantenido una postura firme de rechazo a cualquier tipo de violencia".

A su vez, el presidente de la Asociación de la Prensa de Madrid, Alejandro Fernández Pombo, condenó el intento de atentado y destacó: "No nos dejaremos vencer con estas amenazas". Fernández Pombo agregó que esta acción y la dirigida contra Carlos Herrera "se veían venir" después de que en determinados periódicos se señalasen los nombres de algunos periodistas.

También la Agrupación de Periodistas de la UGT mostró su condena al atentado contra Zuloaga a través de un comunicado en el que anunció un acto en favor de la libertad de expresión "ante el punto límite que está alcanzando la situación" y que resume con esta frase: "Si no escribimos al dictado de los terroristas, todos estamos en su punto de mira".

Atacan con cócteles molotov la vivienda de un concejal del PP en Mondragón  
La Estrella 26 Abril 2000

9:51  Unos desconocidos han atacado esta madrugada con cócteles molotov la vivienda del concejal popular, José Ramos Prieto, en la localidad guipuzcoana de Mondragón, según informó el PP. La vivienda, ubicada en la calle Udalpe de la localidad guipuzcoana, sufrió pequeños desperfectos en las persianas y en la fachada como consecuencia del impacto de los cócteles, que no entraron en el interior de la casa. Los desconocidos realizaron, además, pintadas contra el edil del PP en la fachada del edificio. Al igual que los cuatro concejales socialistas en Mondragón, Ramos Prieto, había recibido cartas anónimas amenazantes en la que se les exigía el abandono inmediato de su cargo en Euskadi ya que, en caso contrario, podrían sufrir "acciones" contra ellos o sus bienes. Esta misma mañana, a las once, el presidente del PP en el País Vasco, Carlos Iturgaiz, tiene previsto acudir al domicilio del edil atacado junto a varios dirigentes de la formación en Euskadi.

Los ediles socialistas de Mondragón, conminados a abandonar Euskadi
San Sebastián EL PAÍS 26 Abril 2000

Los cuatro concejales del PSE de Mondragón (Guipúzcoa) han sido conminados por carta a abandonar "de inmediato" su cargo y Euskadi pues, de resistirse a ello, podrían sufrir "acciones" contra ellos o sus bienes. Las misivas anónimas y rubricadas con el lema "Gora Euskadi Askatuta" (Viva Euskadi Libre) han sido recibidas por los ediles Matilde Martín e Ismael González, ya que los otros dos concejales del PSE, Blanca Roncal y Francisco García, se encuentran de vacaciones fuera de la localidad.

"Sepa usted que es considerado miembro de las fuerzas de ocupación españolas desplegadas en Euskal Herria, responsables directas de la absoluta falta de democracia que sufre nuestro pueblo por parte del Estado al cual ustedes representan", afirma la misiva. Concluye exigiendo "la inmediata renuncia a su cargo y el abandono de Euskal Herria". "En caso contrario este pueblo se reserva el innegable derecho a defenderse, llevando a cabo las acciones que considere oportunas contra usted y sus bienes", remata.

El secretario institucional del PSE de Guipúzcoa, Iñaki Pierrugues, condenó ayer estas amenazas a la vez que se preguntaba si "acaso una construcción nacional que pretende excluir, incluso eliminar físicamente a una parte importante de la población, puede ser democrática".

Recortes de Prensa   Página Inicial