AGLI

Recortes de Prensa    Jueves 27  Abril  2000
#Deslealtad histórica
Editorial ABC 27 Abril 2000  

#Sin oposición
Editorial El País 27 Abril 2000

#La ensaimada
JAIME CAMPMANY ABC  27 Abril 2000  

#Investido
ERASMO El Mundo 27 Abril 2000

#Unidades de gasto
EDUARDO HARO TECGLEN El País 27 Abril 2000

#Existencialistas
JUAN CRUZ El País 27 Abril 2000

#Maketos
Juan Manuel DE PRADA ABC  27 Abril 2000

#Jon Juaristi: «Arzalluz trata de indicar a ETA dónde está el enemigo, para no ser víctima de ella»
MADRID. José María Ortiz ABC 27 Abril 2000

#APARECEN CARTELES AMENAZANTES CONTRA ENRIQUE MUGICA
El Mundo 27 Abril 2000

#Los ediles socialistas de Mondragón dicen que sólo se irán de Euskadi "en un ataúd"
G. GASTAMINZA, San Sebastián El País 27 Abril 2000

#141 alcaldes de Tarragona apoyan al rector de la Rovira i Virgili
LALI CAMBRA, Tarragona El País 27 Abril 2000

Deslealtad histórica 
Editorial ABC 27 Abril 2000

FUE, sin duda, el momento más intenso del debate. Y es normal, ya que trató sobre la única amenaza que gravita sobre la convivencia democrática entre los españoles. Aznar reprochó a Anasagasti la deslealtad histórica del PNV en una intervención tan vibrante como sobrada de razones. El portavoz del PNV proclamó que su partido «nada tiene que ver con la violencia». Pero no es ese el problema. El problema es la deslealtad de los dirigentes del PNV hacia la Constitución y el Estatuto de Guernica, y el mantenimiento del pacto de Estella y de los acuerdos de gobierno en Vitoria con EH.

El nacionalismo vasco tiene el derecho democrático a defender sus propuestas para el País Vasco, por hostiles que sean con la historia, con la realidad y con el proyecto de construcción europea, y por más que se fundamenten en la más burda tergiversación de la historia. Pero no tiene derecho a hacerlo traicionando sus compromisos ni colaborando con quienes amparan o justifican el terrorismo.

Lo que Aznar y la mayoría de la sociedad española le reprochan es que continúe bajo el manto sospechoso y las indeseables compañías de Estella. Si un error fue desmantelar Ajuria Enea, pacto con el que hicieron frente común todos los demócratas frente a los terroristas, mayor aún es mantener Estella cuando han dejado de cumplirse sus condiciones constitutivas. Como el propio Anasagasti se encargó de recordar en su intervención parlamentaria de anteayer, el pacto se fundamentó en dos condiciones: el cese del terrorismo y la participación de EH en las instituciones. Pero hoy ambas condiciones han dejado de cumplirse. ETA ha vuelto al crimen y EH sólo participa en el Parlamento vasco en las cuestiones que afectan a esa fantasmagoría antihistórica que es el llamado proceso de «construcción nacional». En el Parlamento de Madrid ni asoma. Por eso resultó tan pertinente como incontestada la pregunta de Aznar: «¿qué hace falta que ocurra para que entiendan que su estrategia ha fracasado?». Si el PNV quiere demostrar su absoluto desprecio hacia quienes asesinan para conseguir sus objetivos «políticos» (si la política tiene que ver con la cosa pública y común, nada puede tener de político el terrorismo) lo tiene muy fácil: renunciar a colaborar con ellos e incluso renunciar a su propia estrategia hasta que ETA deje de matar. Pero pretender que quienes matan puedan obtener de sus crímenes el beneficio del logro de algún objetivo político es tanto como justificarlos.

Quizá el problema de los dirigentes del PNV sea la falta de sinceridad que se dejaba traslucir en los rostros demudados de sus representantes: su fidelidad al Estatuto era fingida y ahora ya han consumado su deslealtad histórica.

Sin oposición
Editorial El País 27 Abril 2000

JOSÉ MARÍA Aznar ha sido investido presidente del Gobierno para su segunda legislatura por 202 votos: los 183 de su grupo parlamentario, los 4 pactados de Coalición Canaria y los 15 graciosamente ofrecidos por Convergència i Unió. La votación puso punto final a un debate de investidura que ha servido para confirmar que delante de la mayoría absoluta del PP hay en estos momentos un auténtico erial y que la cuestión vasca es la única amenaza que Aznar divisa en un horizonte totalmente despejado, a merced del uso que él haga de su mayoría absoluta.

El debate transcurrió por senderos cómodos y relajados para Aznar hasta que llegó la desabrida intervención de Anasagasti. El portavoz vasco acusó al presidente de no haber cumplido la parte más directamente política de los compromisos adquiridos en el pacto de 1996 y de haber perdido una oportunidad única de asentar la paz durante la tregua de ETA, por inmovilismo y por creer que el problema del terrorismo vasco podía resolverse sólo con la policía. La respuesta de Aznar fue probablemente la mejor y más convincente prestación parlamentaria de su carrera política: "¿Qué más tiene que pasar para que consideren que su estrategia de Estella ha fracasado?". Con esta pregunta, que Anasagasti no contestó en ningún momento, arrancó Aznar una intervención que llegó a su momento culminante cuando el presidente acusó al PNV de una gravísima "deslealtad histórica" al "quebrar el consenso de los vascos en torno al Estatuto".

Aznar expuso la precaria situación del Gobierno de Ibarretxe, con EH dándole respiración asistida; afirmó que dar la razón a ETA no conduce a nada digno del nombre de paz; y defendió el Estatuto como lugar de encuentro de todos los vascos. Aznar reiteró las posiciones mantenidas a lo largo del anterior mandato y trató de asumir el liderazgo de todo el arco democrático con varias y deferentes referencias al PSOE. En estos momentos de su discurso se echó en falta el reconocimiento de los diputados socialistas, lo que quizás se deba imputar a la confusión general en que andan metidos.

La fantasmal presencia del primer partido de la oposición fue la otra característica del debate. De Martínez Noval ni siquiera se puede decir que cumpliera un trámite. Se enrocó en inútiles digresiones sobre el consenso. Y cuando quiso ser agresivo se amparó en una desigual lista de titulares de prensa. Con ello, el PSOE tocó fondo en el debate de investidura. A su fracaso electoral sumó una lamentable sensación de desidia injustificable ante sus ocho millones de votantes. El primer partido de la oposición no puede afrontar un momento democrático tan importante como un debate de investidura sin nada que proponer, sin otra exigencia que el cese del fiscal general, Jesús Cardenal, y sin ofrecer la más mínima perspectiva sobre su tarea de crítica y fiscalización del Gobierno. Si Aznar aprobó con nota alta, la oposición demostró desde el primer momento que sólo aspiraba a una calificación: no presentado.

Entre los socios de Aznar, Coalición Canaria jugó el papel del que ha renovado contrato; CiU actuó, por contra, con la sumisión que caracteriza a los sin papeles. Agobiados por sus problemas parlamentarios y financieros, en Cataluña están para lo que Aznar mande. Xavier Trias lo confirmó: quería un gesto para adornar su voto afirmativo y recibió una respuesta tan cordial como intransigente. Aznar no tiene por qué hacer concesiones. Y lo ha dejado claro. Convergència i Unió tiene poco que escoger: lo toma o lo deja.

La mayoría absoluta tiene esta virtualidad simplificadora. Pero el erial que el presidente encontró ayer ante sus ojos agranda la tentación de impunidad que comporta toda mayoría absoluta y obliga a advertir del riesgo de que, sin oposición, la vida política española sea cada vez más un monólogo presidencial con un solo foco de ruido: Euskadi. Lo cual sería una peligrosa deformación de la realidad.

La ensaimada  
Por JAIME CAMPMANY ABC  27 Abril 2000

ME parece que fue Alfonso Ussía, y si no fue él merecía serlo, quien primero habló de la «ensaimada» para definir esa virtuosa labor de tejeduría que se hace Iñaki Anasagasti para cubrir a medias y malamente la amplia meseta de la cabeza, que antes llamábamos chola y que hoy los del cheli llaman buhardilla. El señor Anasagasti hace encaje de bolillos con los cuatro pelos que le quedan, los deja crecer por un lado y luego los ordena, uno a uno, en un admirable cañamazo capilar. A ese «capolavoro» de peluquería le llamó Alfonso Ussía «la ensaimada». Bueno, pues Iñaki Anasagasti, dicho sea con el mayor cariño, no sólo lleva la ensaimada por fuera, sobre la cabeza, sino también por dentro, «por de dentro», que diría Quevedo.

Cuando escribí ayer mis primeras impresiones sobre la sesión parlamentaria de investidura y titulé la crónica «Debate light», todavía no había tenido tiempo de escuchar el enfrentamiento dialéctico entre Aznar y Anasagasti, o sea, como dice mi suegra, entre el del bigote y el de la ensaimada. Adelanto que ganó el del bigote por superioridad técnica, y si no se produjo el k.o. fue porque Aznar quiso mostrarse compasivo y perdonó el golpe definitivo. La magnanimidad del poderoso. Y eso que Anasagasti se merecía la severidad y hasta cualquier crueldad en la polémica, porque él utilizó toda clase de marrullerías, golpes bajos, argumentos miserables, juego sucio, argucias viles y armas negras.

Ni el Parlamento de nuestra democracia, ni José María Aznar, ni siquiera Iñaki Anasagasti merecen algunos de los argumentos de los que echó mano el de la ensaimada. «Si desea usted ignorar al quince o veinte por ciento del pueblo vasco, ponga fuera de la ley a Herri Batasuna y declare «traidoras» a las tres provincias vascongadas». Ese consejo que Anasagasti daba irónicamente a Aznar, se refería al sambenito que puso Franco sobre las provincias vascas como represalia por el cambio de bando que el País Vasco decidió a última hora, antes del 18 de julio. La razón del cambio de bando no fue otra que la promesa republicana de un Estatuto de reconocimiento de independencia. Hasta avanzada la década de los 60, no fue cancelado ese sambenito.

La respuesta era obvia y fue expuesta por Aznar de manera contundente. «Nuestra democracia no ignora ni margina a ninguna formación política, ni al quince o veinte por ciento de la población vasca que vota a Herri Batasuna. Lo que no permite es que el quince o el veinte por ciento de una población imponga por la fuerza y la violencia sus planteamientos separatistas a todo el pueblo vasco y al resto del pueblo español», vino a decir Aznar, en sustancia, pues cito de memoria. Si graves e injustas eran las acusaciones que Anasagasti dirigió a Aznar, igualmente graves y absolutamente convincentes y rotundas fueron las acusaciones de Aznar a Anasagasti, y no sólo a Anasagasti, sino a todo el Partido Nacionalista Vasco.

Hizo bien Aznar en usar una severidad y dureza dialécticas inusitadas en el diálogo parlamentario con los representantes del PNV. El fracaso del PNV, especialmente de Arzallus, en el tratamiento del fenómeno etarra se quiere encubrir bajo la acusación de torpeza contra Aznar y su Gobierno. La «ensaimada» de Anasagasti venía en esta ocasión especialmente envenenada. Tengo para mí, y lo digo con consternación, que el PNV se desliza a tumba abierta por una cuesta peligrosa. Una de dos: o los nacionalistas vascos se libran de la tutela iluminada de Javier Arzallus, a quien le ha pillado el frenesí independentista, o veremos cómo se recurre cada vez más a la dialéctica delirante del enfrentamiento civil.

Investido
ERASMO El Mundo 27 Abril 2000

Irreverentes aires, gozosos y desinfectantes pataleos de las minorías. El discurso minifundista juega su rol, necesario en el concierto del Gran Poder. Mas algunos mixtos escamotean las cartas-bomba entre los folios de sus vanos discursos y la sangre de periodista, consumada o no, ausente de algunas partituras para necios. El cartógrafo de Esquerra rehace el mapa: radialidad y otras geometrías. ¿Y? 202 escaños.

Unidades de gasto
EDUARDO HARO TECGLEN El País 27 Abril 2000

Las autonomías no son enteramente inútiles, como parece. Aparte de su capacidad para crear miles de empleos que sin su abstracción nacionalista no tendrían ningún sentido ni servicio real, pero que reducen el paro de clase media, pueden a veces lanzar iniciativas importantes: las del año anterior para subir las pensiones mínimas, y las de ahora de Andalucía para que las tabacaleras paguen el daño de fumar y de Cataluña para facilitar la eutanasia parecen positivas.

Yo soy partidario de la eutanasia, como lo son aquellos a quienes hiere más el dolor humano que el divino. No dejo de reconocer que algunos países que la admiten ahorran mucho al eliminar las "unidades de gasto", como llaman a las personas que cuestan y no rinden. En muchos centros hospitalarios del mundo hay eutanasia invisible: dan de alta a los ancianos o no los admiten, para atender en las insuficientes camas a los que producen, aduciendo que no hay plazas para todos. La base económica es la misma que buscar quien pague las enfermedades que debe pagar el Estado, o los estaditos. En realidad, se pagan varias veces. Una es la cotización individual y empresarial, que debe formar un capital suficiente y rentable. Otra, el impuesto que todos pagamos a Hacienda: incluso algunos ricos. La tercera es el enorme impuesto indirecto que grava a productos dañinos o creadores de enfermedades y absentismos, como el tabaco o el alcohol; y la gasolina. Se puede añadir una cuarta: hacer pagar a los que crean enfermedades. La prostitución, transmisora de enfermedades. O los vascos, transmisores del terrorismo. Nada eximiría al enfermo, culpable por su acción. La posibilidad de que los enfermos, los comilones y los puteros eliminen los gastos de quienes les cobran se ha estudiado sin éxito.

Por ejemplo, viendo el debate de investidura se comprendía que era un trámite inútil y caro, dada la mayoría absoluta y la nula diferencia entre Legislativo y Ejecutivo; hasta la formación de Gobierno parece superflua, porque es Gobierno de uno solo. No digamos la jura ante el jefe de Estado, un cargo que parece que reúne muchas unidades de mucho gasto y no rinde. Cuando se habla de reformar el Senado, da risa: su supresión ahorraría mucho y sería tranquilizadora. Utopías, dirán. Claro: ha costado mucho dinero y vidas humanas dar la vuelta al sentido de la democracia y convertirla en el deseo contrario de la dictadura para despilfarrarla convirtiéndola en unidad de gasto. Mucho se lloró por las autonomías.

Existencialistas
JUAN CRUZ El País 27 Abril 2000

La reina de Inglaterra, la más reciente, viajó una vez a Lisboa y allí fue paseada por el ministro portugués de Asuntos Exteriores. Comoquiera que Lisboa es una ciudad grande y bella, el hombre quiso enseñarle todos los rincones, pero a él le resultaba inevitable que el viaje pasara también por las chabolas del extrarradio, donde suelen ubicarse los emigrantes y los pobres. Desde Antonio Molina, al menos, emigrante y pobre son términos seguidos, pero en el caso de Lisboa aquellos desplazados no sólo eran emigrantes y pobres, sino además retornados, personajes que habían servido en otro lugar y que ahora estaban a la espera de nada en las afueras de la ciudad blanca. Todos emigrantes.

El paso reiterado del Rolls inglés por esas vecindades ruinosas hizo exclamar jaculatorias tímidas a la reina británica, hasta que preguntó al ministro por la naturaleza de las personas que vivían en aquellos sitios. "Son existencialistas, majestad", repetía como leyendo un breviario de respuestas el ministro respetuoso. "¿Existencialistas?", repetía la reina. "Sí, majestad, existencialistas". Tras algunos minutos de silencio, nuevas chabolas y nueva pregunta de la reina: "¿Qué son?". "Existencialistas, majestad". Como no fue ésta ni la segunda ni la tercera, sino la séptima vez que oía semejante definición, la reina le preguntó:

-¿Por qué dice usted que estas personas son existencialistas?

-Porque persisten en existir.

Xabier Arzalluz ha dicho que Franco mandó a los emigrantes a invadir Euskadi. Los pudo haber llamado existencialistas, pues además entonces debían de serlo, porque sólo los existencialistas podían viajar con tanto afán en la vieja época de las patrias destruidas. Los canarios tenemos una larga historia de existencialismo migratorio, y siempre hemos recordado el lugar de ingreso con devoción casi religiosa. Hay en la isla del Hierro una casa que dice en su frontis: Gracias, Venezuela. Europa está llena de existencialistas que emigraron e hicieron más vivo el continente. Tres reportajes o artículos fueron premiados esta semana por EL PAÍS y los tres tenían que ver con la emigración y con la diferencia. Arzalluz no sabe hasta qué punto ha ofendido a la inteligencia y a la generosidad del siglo. Cuando despierte de su sueño eterno estará solo, metido en un Rolls hablando con una reina inexistente.

Maketos  
Juan Manuel DE PRADA ABC  27 Abril 2000

LO que perturba y sobrecoge no son las diatribas, imprecaciones, denuestos, invectivas y delirios energúmenos de Arzalluz; lo que de verdad nos encoge el ánimo es pensar que esa munición verbal va dirigida a unos destinatarios que comulgan con ella. Hablar de «inmigrantes» para referirse a los españoles que viajaron al País Vasco, contribuyendo a la prosperidad de una sociedad que por sí sola no se bastaba para atender las demandas de una industria pujante, no constituye tan sólo una muestra de cainismo; también incorpora una ceguera histórica y una inadaptación a la realidad verdaderamente notables. ¿Qué mundo de aberrantes quimeras habita este buen hombre? La mera designación de «inmigrantes» postula una falsificación inaceptable: no habiendo fronteras de por medio, no existiendo un choque insalvable entre culturas, ¿a qué viene hacer hincapié en la condición extranjera de quienes llegaban? Arzalluz, al resaltar la condición foránea de esa benéfica mano de obra, vuelve a entronizar el concepto fabuloso de raza, aderezándolo además con rasgos mesiánicos. Y yo me pregunto: ¿es que Arzalluz no viaja? ¿Es que, en su huida hacia delante, ha decidido volver la espalda a los fundamentos sobre los que se asienta el progreso humano? ¿A qué utópico involucionismo apela este buen hombre?

Resultaría muy tranquilizador concluir que Arzalluz ha enfermado y que, por lo tanto, sus incendiarios discursos desdeñan las artimañas más o menos panfletarias de la política para ingresar en los andurriales de la psiquiatría. Pero no podemos olvidar que son miles las personas que, arrebatadas por la obcecación, aplauden las arterías verbales de este buen hombre. Lo que debería acongojarnos no son tanto esos llamamientos al rencor, esas burdas proclamaciones xenófobas, esos extravíos y aberraciones del pensamiento, sino la existencia de unos destinatarios dispuestos a aplaudir tanta y tan obscena falsificación. Si el partido que acaudilla Arzalluz aspira a vencer los retos de la modernidad, tendrá que liberarse del penoso lastre que representa, no ya su extemporáneo líder, sino más bien ese electorado que resiste atrincherado en fantasmagóricos agravios. Día a día comprobamos cómo facciones políticas de diverso signo concurren en el esfuerzo por despojarse de las viejas vestiduras que los vinculan a un pasado decrépito. No se puede seguir manteniendo un discurso victimista, con invocaciones trogloditas a un mundo periclitado, a un mundo que ya no existe, a un mundo que quizá nunca existió. Pero Arzalluz sigue perseverando en la creencia de que sólo así podrá satisfacer los anhelos de cierto electorado cerril y numantino; en su afán por mantener a sus adeptos más ultramontanos, Arzalluz sacrifica la posibilidad de captar un electorado vivaz, atento y permeable a las transformaciones de nuestra sociedad.

La extrema ranciedad de Arzalluz se hace patente en sus continuas apelaciones a lo que pudiéramos llamar «mitología franquista», esa mitología apolillada que a las nuevas generaciones les suena a sonsonete pasadísimo de rosca. Las apariciones públicas de Arzalluz adolecen de un lastre nostálgico apabullante. Sus menciones casi siempre superfluas, extemporáneas, desmesuradas o irrisorias al alzamiento de las tropas de Franco, a batallas más o menos truculentas de nuestra contienda civil y, sobre todo, a los agravios y persecuciones sufridos por su facción política hace ya casi setenta años, resultan reincidentes y tediosas. ¿A qué público van destinadas? Me niego a creer que los jóvenes nacionalistas, en quienes presumo la ecuanimidad y la inteligencia suficientes como para saber deslindar la oscura herencia del pasado de los impostergables retos del presente, comulguen con esta farfolla retórica. Me niego a creer también que esos mismos jóvenes, que sin duda habrán fatigado el atlas en viajes que les habrán permitido ponderar los beneficios que el trasiego humano acarrea a los pueblos, tengan tragaderas para acatar esas groserías cazurras y aldeanas en torno a los «inmigrantes».

Explicar todo este cafarnaum de dislates apelando a una presunta psicopatía de Arzalluz se me antoja una actitud demasiado simple. A Arzalluz le ha ocurrido que, en su deseo de mantener cautivo a un sector irredento de su electorado, halagándolo con los más bestiales despropósitos, ha terminado por dejarse secuestrar por su propio discurso delirante. Él sabe mejor que nadie que esos «inmigrantes» que un día no muy lejano arrimaron el hombro en la tarea ímproba de abastecer la industria vasca con un acopio de sudor y entusiasmo son tan vascos como él. Esos «maketos» a los que tan ostentosamente desprecia y vapulea, esos abnegados hombres que se dejaron el resuello en las pavorosas fábricas y aprendieron a amar como propia la tierra que los acogía no requieren arduas genealogías para proclamar su pertenencia a una sociedad que ayudaron a construir. Más dudosa me parece la pertenencia a esa sociedad de quienes ayudan con sus palabras a destruirla, por satisfacer los delirios de cuatro patriotas que han hecho de la sangre el último baluarte de una pureza estéril. Y la sangre, cuando no se mezcla, fermenta y corrompe la mollera.

Jon Juaristi: «Arzalluz trata de indicar a ETA dónde está el enemigo, para no ser víctima de ella»  
MADRID. José María Ortiz ABC 27 Abril 2000

Jon Juaristi vuelve a publicar. Esta vez, tras «El bucle melancólico» y «Sacra Némesis», abre el ángulo de su mirada a otros mitos, y rastrea en «El bosque originario» (Taurus) las genealogías fabulosas que otros pueblos europeos han invocado. Juaristi —mirada triste y voz cansada, pero discurso firme— ve en los mitos de origen una neurosis mejor hilvanada que el actual discurso del nacionalismo vasco.

Tras la exégesis de la «vascomanía», extiende usted el análisis a otras nacionalidades europeas...

—Sí, hace tiempo que tenía prevista una mitología comparada de los orígenes, y había acumulado mucha bibliografía. Sobre el particularismo vasco me queda ya poco por decir.

—El libro se abre con una aclaración, porque los mitos de origen son sospechosos de connivencia nacionalista. La herramienta de los caracteres nacionales parecía superada.

—Hay un antecedente claro, que es el ensayo de Poliakov sobre el mito ario, donde recupera algo que desde la IIª Guerra Mundial había caído en el descrédito: el carácter nacional, producto de la psicología de los pueblos que a finales del XIX ponen de moda sociólogos alemanes. Lo que hay en la introducción es una discusión sobre la validez del concepto: cómo podría rescatarse para la investigación en el contexto de la historia actual. Yo estoy de acuerdo con que algo parecido a lo que se entendió por carácter nacional tiene que ver con los relatos de origen, que tienen un efecto en las sociedades donde arraigan. Está en el arranque de cierto tipo de comportamiento colectivo, a veces criminal. En los totalitarismos nacionalistas ha funcionado. Me interesaban esos mitos porque han pavimentado la heterofobia.

ACTITUDES EXCLUYENTES
—Usted recurre a una tipología de mitos diversa: de edad dorada, de decadencia, de sufrimiento... Aluden a ese sentimiento de pérdida inducida del que se ocupaba en «El bucle...»

—Sí: decadencia, opresión...

—No parecen mitos creadores.

—Lo que sucede es que estamos ante auténticos mitos. Hay autores que lo niegan, que hablan de relatos, de narraciones de origen. Pero yo creo que estos relatos implican una dimensión cosmogónica. La fundación de un pueblo es la fundación de un mundo. Y en ese sentido tienden a ser totalizantes y excluyentes. La característica de estos relatos es que han fomentado la negación del otro.

—Los intelectuales nacionalistas suelen sostener que los mitos sí traslucen una cierta realidad histórica.

—Sí, de hecho es una actitud propia no sólo de ellos. Los tradicionalistas del XIX hicieron algo parecido, desde De Maistre hasta algunos carlistas: ese exagerado respeto hacia relatos legendarios, porque tras toda leyenda veían un núcleo de verdad. En los intelectuales nacionalistas, sobre todo en los actuales, estas posiciones son caricaturescas. Pero esto ya estaba presente en el pensamiento griego, en cómo se enfrentan al pasado desde Herodoto a Pausanias.

—¿Cuál es la relación entre los mitos de origen y la neurosis?

—Poliakov y Ginzburg hacen una relectura de Freud, y llegan a la conclusión de que la etiología de la neurosis que explicaba el mito como una elaboración simbólica a partir de aquella no podía servirles como modelo en sus propios análisis. La tendencia en los últimos años es partir del mito como un discurso inductor de neurosis, psicopatógeno.

—¿Es justo creer que los nacionalistos son movimientos neuróticos?

—Sí, pero no menos que los socialismos... El ser humano es una criatura neurótica. Las ideologías tienen un fuerte componente neurótico. Así como la melancolía puede transmitirse a través del discurso, las neurosis también. No son congénitas.

—Un autor chocante, Marr, dice que los pueblos son autóctonos.

—Él lo decía de los eslavos. Pero la autoctonía ya está en Grecia, donde hay ciudades-estado que se quieren autóctonas. Frente a eso hay otra tradición: los mitos de migración.

—Es una actitud recurrente.

—Sí, ligada a los nacionalismos.

—Cuando Arzalluz dice que el País Vasco sería independiente sin la emigración, ¿recurre a este mito?

—No, Arzalluz está diciendo una tontería, sin más. Arzalluz ignora la existencia de este mito como ignora la existencia de un montón de cosas más. Lo único que está reproduciendo es el discurso xenófobo habitual del nacionalismo desde Arana. No se inventa nada: ha sido incapaz toda su vida de añadir una sola idea al escasísimo repertorio del nacionalismo vasco. Está respondiendo a unas necesidades del momento, está intentando, para decirlo de una forma un tanto brutal, indicar a ETA a quiénes tiene que matar. No tiene que matar a vascos, o sea, nacionalistas.

—Luego los mitos de origen son un producto intelectualmente más elaborado que el que difunde el PNV.

—No tiene nada que ver. El licenciado Poza, comparado con Arzalluz, era uno de los siete sabios de Grecia.

—El PNV, a través de Barandiarán, propugna la autoctonía.

—Sí, es la doctrina oficial, y a través de los planes de enseñanza la ha difundido. Pero yo se lo he oído hasta a rectores de la Universidad del País Vasco: lo característico de los vascos es que se han formado en el transcurso de 6.000 años, desde el Neolítico hasta hoy, y han permanecido en el mismo territorio, negando la importancia de la emigración.

MIEDO EN EL PNV
—Ese argumento, cuando se puso difícil reivindicar un origen godo, se invocó como signo de españolidad.

—Sí, ha habido una cierta debilidad del españolismo militante por los vascos, que demostrarían una España prehistórica. Y los vascos se jactaban de ser los primeros españoles.

—El elemento hispanogodo también tiene mucho de mítico.

—Sí. Maravall ya decía que había un mayor elemento germano-gótico en Castilla que en León. Ha sido una manía de la nobleza y de los esnobs.

—¿Cómo ve la política vasca?

—El factor negativo es la parálisis de un Gobierno ineficaz, atrincherado en unas posiciones numantinas frente a la sociedad, y que no puede gobernar para el País Vasco en conjunto. Y un partido muerto de miedo. Lo que le sucede al PNV es que no se atreve a romper con Estella porque tiene miedo de ETA. Arzalluz, que es un hombre cobarde, pusilánime, tiene más miedo a ETA que cualquiera. De ahí esas declaraciones sobre los emigrantes. Arzalluz está tratando de indicar a ETA dónde está el enemigo, precisamente poara no ser víctima de sus correligionarios del nacionalismo radical.

—No se refiere a víctima política.

—No, no, en el sentido literal. ETA en cualquier momento puede, como una forma de advertencia sangrienta, atentar contra gente del PNV, para dejar muy claro que de Lizarra no se puede salir impunemente. Yo veo a la dirección del PNV, que siempre ha tenido una tendencia a la cobardía personal, mucho más acobardada que nunca.

APARECEN CARTELES AMENAZANTES CONTRA ENRIQUE MUGICA
El Mundo 27 Abril 2000

Diversos carteles amenazantes aparecieron ayer en la parte vieja de San Sebastián con la fotografía del diputado socialista guipuzcoano, Enrique Múgica Herzog. En los panfletos anónimos, figura la imagen del ex ministro de Justicia, cuyo hermano, el abogado socialista Fernando Múgica, fue asesinado por ETA en 1996, con el lema «Herzog asesino» y se le califica de «demente».

Los ediles socialistas de Mondragón dicen que sólo se irán de Euskadi "en un ataúd"
Atacada con artefactos incendiarios la vivienda de un concejal del PP, también amenazado
G. GASTAMINZA, San Sebastián El País 27 Abril 2000

Los concejales socialistas de Mondragón que fueron conminados, por medio de cartas anónimas, a abandonar Euskadi "de inmediato" respondieron ayer que no se marcharán y, si lo hacen, será porque "les obligan a ir en un ataúd". Y añadieron que, si les pasa algo, el responsable directo "será el alcalde de Mondragón, porque él y su grupo, EH, saben cómo parar esto". En la madrugada de ayer, la vivienda de uno de los dos ediles del PP en esta localidad guipuzcoana, que habían sido también amenazados, fue atacada con cócteles mólotov que produjeron un leve incendio.

La ofensiva lanzada contra los cuatro concejales socialistas y dos populares del ayuntamiento de Mondragón (Guipúzcoa) mediante cartas anónimas que, bajo el lema "Gora euskadi Astatuta" (Viva Euskadi Libre), les conminaban a abandonar sus cargos y Euskadi "de inmediato", tuvo ayer su primera concreción, en un ataque contra el concejal popular José Ramos, y su primera respuesta por parte de los concejales socialistas.

A las dos de la madrugada fue atacada con cócteles mólotov la vivienda del popular, José Ramos Prieto, situada en el número 11 de la calle de Udalpe de esta localidad. Los artefactos fueron lanzados contra una ventana del domicilio que previamente había sido rociada con líquido inflamable por lo que se originó un fuego que tuvo que ser sofocado por el propio concejal, su mujer y uno de sus hijos.

Ramos, había recibido la víspera, al igual que los ediles socialistas de la corporación municipal, la carta amenazante, y ayer reconoció que el ataque le había causado "un poco de coraje". "Se creen que con esto nos van a amedrentar, pero yo seguiré siendo lo que he sido siempre", reconoció este edil del PP. Debido a su delicado estado de salud, fue ingresado ayer por la tarde en urgencias del Hospital de Mondragón donde permanecerá en observación.

"No renunciaremos"
Los ediles socialistas de la corporación municipal de Mondragón también amenazados comparecieron ayer en rueda de prensa. Su respuesta a las cartas recibidas la víspera en las que les conminan a abandonar sus cargos y el País Vasco fue contundente: "No renunciaremos. Si nos marchamos es porque ellos nos obligan a ir en un ataúd, como lo hicieron con nuestro compañero [Fernando Buesa]", declaró Matilde Martín, en función de portavoz. "Serán capaces de acosarnos, pero no les va a servir para nada, no les dará fruto. Para que me callen me tendrán que matar", añadió Paco García.

Las amenazas han producido, según reconocieron, el efecto contrario al que pretenden. Lejos de renunciar, los socialistas que gobernaron este municipio junto al PNV y EA en la anterior legislatura tras apartar de la alcaldía a HB en virtud del acuerdo tripartito, dijeron que estas misivas les hacen sentirse "más perseguidos que cuando estaba Franco", pero les dan "más moral para seguir luchando democráticamente".

Paco García no tuvo empacho en señalar que la situación de presión a la que se ven sometidos tiene sus responsables. Y precisó que, si ocurriera algo a cualquiera de sus compañeros de corporación amenazados "el culpable directo sería el alcalde de Mondragón, puesto que él y su grupo saben cómo pueden parar este tipo de cosas".

Mondragón, situada en la comarca interior del Alto Deba, registra una mayoría de la izquierda abertzale. Su alcalde, Juan Luis Zubizarreta, no cuenta con mayoría absoluta y gobierna junto con el PNV y EA. Está considerado un hombre pragmático y buen regidor en una localidad que, pese a estar gobernada por EH, se caracteriza por la gran actividad industrial que impulsa el grupo cooperativo que tiene su sede central en esta localidad. Zubizarreta ha formado parte de la mesa nacional de HB, y es miembro de las Juntas Generales de Guipúzcoa. Fue el candidato de EH a la presidencia de la Diputación Foral de Guipúzcoa en las últimas municipales.

Los concejales socialistas de Mondragón recordaron que la anterior legislatura, en la que gobernaron junto con PNV y EA, fue el periodo más pacífico, en el que se había registrado menos violencia callejera. Y destacaron que la vuelta al poder de EH ha coincidido con la intensificación de los disturbios y las amenazas contra ellos.

La ejecutiva del PNV de Guipúzcoa (GBB) hizo público un comunicado en el que pedía a PP y PSE-EE que dejen de mezclar a su partido con las prácticas violentas a la vez que expresaban su solidaridad con los ediles amenazados.

141 alcaldes de Tarragona apoyan al rector de la Rovira i Virgili
LALI CAMBRA, Tarragona El País 27 Abril 2000

Un centenar de alcaldes y concejales de poblaciones de la provincia de Tarragona se dieron cita ayer ante la catedral de la ciudad para dejar constancia de su apoyo al rector de la Universidad Rovira i Virgili, Lluís Arola, procesado por un delito de prevaricación por haber sancionado a una profesora que repartió exámenes de selectividad en castellano, y respaldar el reglamento de uso del catalán en el campus, suspendido de forma cautelar por los juzgados de lo contencioso-administrativo.

Los alcaldes, pertenecientes a todo el espectro parlamentario catalán, incluido dos regidores del PP, dieron lectura a un manifiesto que cuenta con el apoyo de 141 de los 189 ayuntamientos de la zona. En el documento se asegura que los dos conflictos "evidencian la voluntad de frenar el proceso de normalización lingüística de Cataluña" así como "una actitud de hostilidad contra la lengua catalana".

El manifiesto de los alcaldes no es, precisamente, una muestra de prudencia frente a las investigaciones judiciales. De forma contraria a lo que, por el momento, han determinado los juzgados, los ediles aseguran que tanto el rector como el coordinador de las pruebas de acceso a la universidad, Joan Igual, también procesado por prevaricación, "han seguido rigurosamente la normativa aprobada por el Parlamento de Cataluña", cuando en realidad la citada normativa es un simple reglamento de uso interno redactado por un funcionario, que jamás ha pasado por la Cámara y ni siquiera ha sido publicado oficialmente.

Los alcaldes rechazan "las actitudes que, por medio de un recurso de inconstitucionalidad contra el reglamento de uso de la lengua catalana, hacen evidente la voluntad de frenar el proceso de normalización lingüística de Cataluña".

Sin nombrarlo, los alcaldes se refieren a la agrupación presidida por el conservador Aleix Vidal-Quadras, Convivencia Cívica Catalana, promotora del recurso. El manifiesto, difundido a través de la Diputación de Tarragona a instancias de un grupo de alcaldes, finaliza expresando "el respeto a las decisiones de la justicia, pilar fundamental del Estado de derecho".

 

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