AGLI

Recortes de Prensa    Martes 2 Mayo  2000
#CUANDO ETA DA TANTAS EXPLICACIONES, MALA COSA
EDITORIAL El Mundo 2 Mayo 2000

#Desnudos
ANTONIO GALA El Mundo 2 Mayo 2000

#Los papeles de ETA
Editorial El País 2 Mayo 2000

#De veritate
JAIME CAMPMANY ABC 2 Mayo 2000

#Papeles de ETA
Ramón PI ABC 2 Mayo 2000

#La guerra de papel
FERNANDO LOPEZ AGUDIN El Mundo 2 Mayo 2000

#El PNV, al descubierto
Germán Yanke El Mundo 2 Mayo 2000

#El clamor de Durán
Por Pablo Planas ABC 2 Mayo 2000

#Un repulsivo
FEDERICO JIMENEZ LOSANTOS El Mundo 2 Mayo 2000

#Dimitir
ALFONSO USSÍA ABC 2 Mayo 2000

#La era de la globalización
Editorial ABC 2 Mayo 2000

#Anthony Giddens: «Estamos en un proceso de reconstrucción del Estado nacional»
LONDRES, José Manuel COSTA ABC 2 Mayo 2000

#Confirman la existencia de cartas amenazantes a quien no paga el "impuesto revolucionario"
Pamplona Estrella Digital 2 Mayo 2000

#Varios encapuchados apedrean la cafetería del marido de una concejala del PSE en Hernani
Hernani/Huelva La Estrella Digital 2 Mayo 2000

CUANDO ETA DA TANTAS EXPLICACIONES, MALA COSA
EDITORIAL El Mundo 2 Mayo 2000

Penúltima entrega del serial de ETA en Gara: ayer fue el turno del único contacto que tuvo la organización terrorista con los enviados de Aznar.

El escrito que ETA elaboró a modo de acta de la reunión viene a reconocer que aquella conversación fue un perfecto diálogo para besugos: los enviados del Gobierno repitieron por activa y por pasiva su mensaje -en resumen: que querían establecer un cauce de diálogo con la banda terrorista que permitiera abordar el cese definitivo de la violencia-, en tanto los representantes de ETA insistieron una y otra vez en que lo que querían era que se les dijera si el Gobierno estaba dispuesto a aceptar «el proceso en curso en Euskal Herria», es decir, el derecho de autodeterminación.

ETA demostró que ese diálogo le quedaba muy grande. No entendió que aquel no podía ser de ningún modo un foro para debatir problemas de estrategia política, porque para eso están las organizaciones políticas -incluidas las de la propia izquierda abertzale- y las instituciones democráticas.

No lo entendió entonces, y lo sigue sin entender ahora. Por eso publica los documentos que se cruzó con el PNV y EA, que resultan básicos para sostener su ficción, pero se cuida de dar a conocer las cartas que le remitió el Gobierno de Aznar, que fueron tres, y que, al parecer, dejan muy claro que el Ejecutivo estaba dispuesto al diálogo, pero sólo sobre las modalidades del cese total y definitivo de la violencia armada. Ellos mismos lo ponen en su acta en boca de los delegados de Aznar: «No tenemos posibilidad de negociar la salida de las Fuerzas Armadas, la autodeterminación... Un gobierno no puede hacer un debate político con una organización armada», apuntan que les dijeron.

Resulta inevitable preguntarse, en todo caso, por qué ETA se ha creído en el deber de dar tan pormenorizada cuenta de lo que sucedió en aquellos azarosos meses. ¿Para poner en un brete humillante al PNV? Sin duda: sus relaciones pasan por un pésimo momento, como todas las del tándem Arzalluz-Egibar. Pero no sólo. Es obvio que también trata de justificarse ante su no muy entusiasta parroquia, aduciendo que no puede acusarle de defraudar unas expectativas que la propia ETA no suscitó. Alega que nunca consideró que la tregua fuera pieza clave de ninguna nueva estrategia; que la inició como una mera argucia táctica que finalmente ha optado por arrinconar. Lo cual no deja de ser un modo de reconocer que sabe que su decisión de poner fin a la tregua ha sido pésimamente recibida también por amplios sectores de su propia base social. Esos que prestan oídos a los que ella misma califica de «sabiondos de la izquierda abertzale».

Hay razones para sospechar que su aparatoso despliegue mediático no sólo pretende contrarrestar críticas pasadas, sino también prepararse para otras que puedan venirle encima en un futuro próximo. Porque todo este discurso de ETA -y eso es lo peor- huele demasiado a mecha ya encendida y presta a provocar más estallidos mortales.

Desnudos
ANTONIO GALA El Mundo 2 Mayo 2000

ETA no ha tenido con el encocorado Anasagasti la menor piedad. Ni con EA ni con el PNV. Los ha puesto a los pies de los caballos y tirado luego de las bridas. La tregua fue una trampa; la paz, un pretexto. Los nacionalistas, más cuanto más nobles, se sentirán profundamente avergonzados. Les han mentido y hecho mentir en asuntos trascendentales. Han caído en la astucia de ETA, en su maquiavelismo y en su maldad con los que se creían cercanos. Se han quedado desnudos, con la fealdad de sus facciones al aire, en medio de una pésima situación política y electoral. ¿Qué harán, qué dirán ahora?

Los papeles de ETA
Editorial El País 2 Mayo 2000

LOS ENCARGADOS de la imagen de ETA han cometido un error de diseño al difundir su versión de los contactos con el Gobierno un día después de haber reconocido que la tregua que los hizo posibles era una trampa. Es imposible leer las actas de la reunión suiza de mayo de 1999 y los argumentos ahora utilizados para justificar la ruptura de las conversaciones sin tomar en consideración que la propia ETA ha admitido que el objetivo de todo el montaje no era la paz, sino chantajear al nacionalismo democrático.

A la vista de las actas de ETA, no parece que los representantes del Gobierno dijeran en privado cosas diferentes a las que han venido diciendo en público. Dejaron claro que ni ellos, ni siquiera el presidente del Gobierno, podían adoptar decisiones que afectasen a cuestiones como la autodeterminación, la situación de Navarra o la reforma de la Constitución. Pero que el Gobierno no impedirá un debate sobre esos u otros puntos. En otras palabras, que las aspiraciones de los independentistas son planteables, pero con respeto a las reglas del juego democráticas: lo mismo que dijo Aznar hace una semana en su respuesta a Anasagasti. Esa firmeza no es incompatible con una actitud respetuosa: no van a convencer a ETA, a obligarle a renunciar a sus convicciones, sino a ver si hay posibilidades de convertir la tregua en definitiva.

A la vista de lo que estaba en juego, el motivo invocado por ETA para romper los contactos parece de poco peso: que se había acordado que la noticia de la reunión la diera ETA y la confirmara el Gobierno, y ocurrió al revés. Pero en las propias actas se refleja que no era una cuestión importante e incluso, en un momento dado, el portavoz etarra sugiere que se haga conjuntamente. La filtración de la participación del obispo Uriarte fue una torpeza, pero tampoco es motivo para romper. Más verosímil es pensar que ETA tenía dudas sobre la utilidad de volver al planteamiento del diálogo con el Gobierno, y esa primera cita le convenció de que por ese camino iba a sacar poco. El tema de los presos ni siquiera es invocado, pese a una insinuación de Uriarte que daba pie a ello.

Los papeles suscitan una duda y una certeza. No es seguro que fuera prudente la iniciativa de Aznar de ofrecer diálogo una vez que ETA había desistido del planteamiento negociador. Es, en cambio, evidente que era ETA la que no quería ninguna salida que implicase su retirada de escena. A la vista de lo que ETA misma ha revelado, sólo desde la ceguera o la mala fe cabe seguir invocando el supuesto inmovilismo del Gobierno para mantenerse (a cubierto) en la equidistancia.

De veritate 
Por JAIME CAMPMANY ABC 2 Mayo 2000

CON razón decía mi bisabuela que las mentiras tienen las patas cortas. Felisa dice que antes se pilla a un embustero que a un cojo. Y el padre Azcárate, S. J. explicaba que la mentira es el pecado de los tontos, o sea, de los chocholos, txotxolos o así digo yo que será. Lo de chocholo lo usa mucho Corcuera para designar a los que no se dedican al bajamano. Bueno, pues a ver en qué escondite de debajo de la ensaimada se mete ahora la palabra el señor diputado don Iñaki Anasagasti, aquella que dio en la tribuna del Congreso con media España delante del televisor. Y a ver qué hace con la suya doña Begoña Lasagabaster, que no sé yo dónde se la podrá meter esa señora de Eusko Alkartasuna, porque a pesar del chifle que gasta anda un poco chuchurrida.

Lo del chifle lo digo porque le hablaba a Aznar con un pito como si estuviera cazando codornices con chillerío. En la tribuna, doña Begoña parecía una flauta tocando sola, sin nadie que la soplara. Y lo de chuchurrida lo dicen en mi tierra, pero no es cosa mala, que lo que quiero decir es que anda un poco escuchimizada y escurrida, que por eso digo que parecía una flauta. Anasagasti y Begoña vinieron ambos al Congreso de Madrid a engañar maketos, y a jurar por sus muertos y por Sabino Arana que ellos no habían pactado con los etarras. No se yo lo que dice Sabino Arana de las mentiras y los mentirosos, porque aunque yo le leo de vez en cuando, en Murcia se le leía poco a don Sabino, y allí nos conformábamos los estudiantes con leer a Saavedra Fajardo.

Esa picardía o galopinada de mentir al Congreso de los Diputados lo hacen el Iñaki y la Begoña en Estados Unidos y se arma la marimorena constitucional de la enésima Enmienda. Hombre, alguna mentirijilla dijo Clinton, pero no es lo mismo mentir para ocultar la cortesía sexual y becaria de la Mónica, que ocultarle al país un pacto con los terroristas. También Felipe González echaba embustes en el Congreso, en el Senado y en donde hiciera falta, pero en él eso no era una transgresión sino una costumbre, y además los echaba con sandunga andalusí del arsa pilili, que ya se sabe de qué va, y el que no lo sepa, que se hoda. Lo que tendría que hacer con ellos Luisa Fernanda es ponerlos de rodillas y mirando a los Reyes Católicos.

No, si yo lo reconozco. Lo que han hecho los etarras con Anasagasti, Begoña y Arzalluz es una cabronada. Eso no se hace con chorbos del mismo barrio y de la pandilla amiga. Acababan de negar ellos en el templo de la democracia los pactos con los terroristas de ETA, y, toma nísperos, pactos al descubierto, y los dos ilustres culitos de representantes del pueblo vasco que quedan al aire. Y es que hay que corregir los vicios a tiempo. Se empieza casi inocentemente por poner bombas y matar maketos a tiros en la nuca, se sigue con el kale borroka quemando coches de concejales, se le echa un tiento al vino de las vinajeras, se hacen señas falsas en el mus y se termina traicionando a los amiguetes y haciéndoles lagarejo delante del gentío.

Estos dos vascos, además de Arzalluz que está detrás de ellos como a veces pintan al demonio tentador en las estampas de la catequesis, son una excepción en su pueblo. Los vascos son, en general, gente noble, que habla con verdad, que va con la verdad por delante y que acepta las consecuencias de sus actos con gallardía. Sólo mienten cuando ordaguean y cuando, llevando duples, dicen que «a la mano con un pimiento». Aquí echó Anasagasti un órdago de farol, pero un órdago siniestro, un órdago macabro en el que se jugaba nada menos que el terrorismo, por un lado, y la entera existencia de España por otro. Negaba la verdad doña Begoña con estas palabras: «Señor Aznar, se lo puedo decir más alto, pero no más claro». Mejor callarse, señora.

Papeles de ETA 
Por Ramón PI ABC 2 Mayo 2000

LOS titulares de portada son muy coincidentes: «ETA aclara que hizo la tregua para romper la “ambigüedad” del PNV» (El País). «ETA reconoce que la tregua era una “trampa” contra España y el PNV» (El Mundo). «ETA reconoce que la tregua era una trampa y da la razón a Mayor» (Diario 16). «ETA admite que la tregua fue una trampa» (La Vanguardia). ABC es más prolijo en la presentación del caso en su portada: «La banda dinamita el discurso del PNV y demuestra la connivencia de los nacionalistas con los terroristas»; éste es el sumario. El titular de ABC se adelanta a ETA, porque habla de las relaciones de los terroristas con el Gobierno de José María Aznar: «El Gobierno remitió a los dirigentes de ETA tres comunicaciones en las que delimitaba el ámbito del diálogo y exigía el cese definitivo de la violencia».

Digo que se adelanta a ETA porque «El diario Gara, en su edición de ayer, anunciaba la publicación para hoy (por ayer) de la versión de ETA sobre la reunión que el pasado mes de mayo tuvieron en Zúrich representantes de la organización criminal con los interlocutores nombrados por José María Aznar», dice este periódico abriendo su sección de Nacional. ABC disponía de la información de la versión del Gobierno, y la ha hecho coincidir con la de los terroristas, sin esperar a depender de ésta.

Pero el editorial («ETA delata al PNV») trata de la entrega de Gara del domingo, en la que se ofrece la versión de ETA de sus relaciones con los partidos nacionalistas vascos PNV y EA: «El diario “abertzale” Gara, al que el PNV se librará de demonizar como hace con otros medios, ha publicado en estos últimos días las pruebas escritas de los acuerdos y de las intenciones selladas entre las fuerzas nacionalistas y la banda terrorista (...) ETA ahora humilla y pide cuentas al PNV por no ser totalmente fiel a ese pacto y por disfrazar sus actos con mentiras; por decir que el pacto de Estella es una “metodología” para trabajar por la paz, cuando es el guión de una estrategia independentista sin matices (...) ETA ha logrado uno de sus mayores éxitos políticos: que le hayan hecho tutor del proceso de construcción nacional vasca con la suficiente autoridad (...) para llamar al orden a quien se salte el guión. No está claro que el PNV quiera salir de esta espiral de suicidio político. Más bien parece lo contrario. Pero si lo pretendiera, deberá empezar por inhabilitar a unos dirigentes que están deslegitimados ética y políticamente para oponerse al terrorismo».

El País («Maquiavelismo etarra») dice que «los papeles de ETA dejan en ridículo, como mentirosos en asuntos vitales, a sus interlocutores nacionalistas, de los que ofrecen la visión que más puede perjudicarlos en la batalla política y electoral. Confirman que la tregua era una trampa, y que la paz era sólo un pretexto. Lo que decía Mayor Oreja, y otros muchos, lo confirma ETA. Lo que ellos consideran astucia política es sólo ausencia de escrúpulos o, más directamente, maldad, hasta con los más próximos. La pregunta que Anasagasti no contestó el martes sigue planteada: ¿Qué más tiene que pasar para que el PNV reconozca el fracaso de Lizarra?»

A El Mundo («El PNV, el cazador cazado») le parece que «todo este embrollo no es sino otro fruto más del fallido plan puesto en marcha por los Arzalluz y Egibar para engañar a todo el mundo. Quisieron engañar a ETA, primero, vendiéndole que, si dejaba las armas, ellos se involucrarían en la formación de un frente independentista radical. En la práctica, no estaban dispuestos a romper su relación con la política española (...) Quisieron engañar, en segundo lugar, a su propio electorado y a buena parte de su base militante (...) Quisieron engañar también a EA, presentando a ETA una segunda interpretación del acuerdo que ya no contaba con los de Garaikoetxea. Quisieron engañar -y engañaron, de hecho- a IU-EB y otras fuerzas tan sincera como ingenuamente pacifistas (...) Quisieron engañar, en fin, al Gobierno de Aznar y al grueso de la opinión pública española (...) Pero se les ha vuelto el juego del revés y han quedado como lo que son: falsarios y fracasados. Sólo una opción les eximiría del ridículo completo: dimitir e irse».

La versión de ETA de los contactos con el Gobierno de Aznar, que publica Gara, contiene algunas diferencias, como por ejemplo que, según ABC, el Gobierno hizo llegar a ETA tres documentos por escrito, y Gara dice que la respuesta del Gobierno fue verbal, y memorizada y transcrita por el intermediario, y que eso fue lo que hizo enfadar a los terroristas, además del hecho de que fuera el Gobierno, y no la propia ETA, quien diera la primera noticia del único contacto.

Deia («Indiscreción e hipocresía») apunta: «La algarabía de Mayor Oreja es un dato que ETA no debería pasar por alto», y le «llama poderosamente la atención el menosprecio de ETA por la representación política de la izquierda abertzale (...) y la aceptación por parte de esta formación del papel de segundón sin voz que le atribuye ETA».

La guerra de papel
FERNANDO LOPEZ AGUDIN El Mundo 2 Mayo 2000

La respuesta ha sido brutal. Las desesperadas gestiones de Arzalluz, en orden a que ETA decretase una nueva tregua, terminan con un nuevo pliego de acusaciones en el que se le vuelve a imputar el incumplimiento de los compromisos contraídos. No estamos ante una discusión histórica, ya se encargarán los historiadores de aclarar lo ocurrido durante el frustrado proceso de paz, sino ante una controversia política interna del nacionalismo vasco. La guerra de papel que ha iniciado ETA busca convencer a toda la familia nacionalista, comenzando por la propia base social de HB, de la necesidad del papel de la guerra. Cuenta con la inestimable ventaja de que, en su larga trayectoria, ha violado todos los mandamientos menos el de decir la verdad.

Estamos ante un juicio sumarísimo, en el que el fiscal etarra aporta las pruebas de cargo de la traición del PNV, que precede a su anunciada sentencia condenatoria. Cuando ETA da la razón a Mayor Oreja en su controvertida interpretación de la tregua como una trampa, independientemente de que esta versión se ajuste o no a la verdad histórica de los hechos, está prefigurando el contenido del fallo del consejo de guerra que presiden los generales de la violencia terrorista. Si Arzalluz no se atiene al guión que afirman haber suscrito, sobra la hegemonía de su partido y procede el reparto de su patrimonio social entre la izquierda abertzale y el centro derecha constitucionalista. Considerando que el PNV no cumple lo pactado, viene a decir el ponente de la sentencia etarra, por miedo a perder su derecho de primogenitura en el nacionalismo se le condena a que pierda su primacía electoral en el escenario político vasco. Su ejecución se llevará a cabo mediante el pelotón formado por esa pinza objetiva que se va configurando entre el abertzalismo radical y el constitucionalismo popular.

Ya doblan a muerto las campanas por el Gobierno de Ibarretxe. Carece de margen de maniobra. No puede aceptar la orden soberanista de ETA, no cabe esperar la insumisión de un Otegi en posición de firme ante la autoridad militar competente y el salvavidas socialista ha sido quemado con la dimisión de la ejecutiva del socialismo del socorrista Odón Elorza. La próxima reunión de HB, además, se encargará de cortocircuitar la duplicidad de los parlamentarios de EH, abandonar la Cámara de Vitoria sin abandonarle puntualmente, en línea con una estrategia que persigue el choque de trenes entre el nacionalismo vasco y el nacionalismo español. Todo ello, combinado con la intensificación de una kale borroka que se acerca cada día más a formas de guerrilla urbana, indica que su agonía no será muy larga. Quizás dure hasta el verano, pero no podrá ir más allá. Su esperanza de que ETA rectificara ha desembocado en una ratificación de ETA. No hay relación entre un sádico y un masoquista que no finalice con la muerte del segundo.

El PNV, al descubierto
Por Germán Yanke El Mundo 2 Mayo 2000

Como en días anteriores, los documentos de ETA que viene publicando el diario Gara centran la atención de los periódicos. No causa asombro a ninguno de ellos el papel que, según aquellos, ha desempeñado el PNV antes, durante y después del alto el fuego de la banda terrorista.

Los papeles de ETA
Hoy, los diarios destacan distintos aspectos del asunto. EL MUNDO ha elegido la interpretación del Gobierno sobre la difusión de los documentos y, como tema principal, titula que "El Gobierno cree que ETA prepara a los vascos para otra ola de atentados". En uno de los subtítulos, se señala que Anasagasti, como si se tratara a estas alturas de un asunto de fe, "acusa a Mayor Oreja de que prefiere creer a ETA para criminalizar al PNV". El País se refiere también al presente: "El Gobierno descarta otra reunión con ETA si no deja las armas".

Libertad Digital concluye, por su parte, que los partidos nacionalistas se han comportado con deslealtad con el Gobierno, manteniendo sus pactos con ETA y recibiendo, al mismo tiempo, los documentos que el Gobierno les enviaba sobre las conversaciones. ABC añade a las informaciones relativas a los documentos que "la Santa Sede aprobó la mediación de monseñor Uriarte entre el Gobierno y ETA", añadiendo que "el ejecutivo considera que su posición ha quedado perfectamente clara".

El editorial de EL MUNDO apunta que "cuando ETA da tantas explicaciones, mala cosa". Según este diario, ETA no entendió que las reuniones con los representantes del Gobierno "no podían ser de ningún modo un foro para debatir problemas de estrategia política" ni lo entiende ahora ya que publica los documentos que cruzó con PNV y EA y, para mantener la ficción, no lo hace con las cartas que le envió el Gobierno "que, al parecer, dejan muy claro que el Ejecutivo estaba dispuesto al diálogo, pero sólo sobre las modalidades del cese total y definitivo de la violencia". Con esta profusión de documentos, ETA intentaría, según EL MUNDO, responder a críticas pasadas y a las que "puedan venirle", ya que todo "huele demasiado a mecha ya encendida".

Para El País, el "acta" que ETA hizo de su reunión con los representantes de Aznar no revela que éstos dijeran en privado algo distinto a lo que dijeron en público, y añade que el motivo aducido por ETA para romper el diálogo parece de poco peso. Y concluye: "No es seguro que fuera prudente la iniciativa de Aznar de ofrecer diálogo una vez que ETA había desistido del planteamiento negociador. Es, en cambio, evidente que era ETA la que no quería ninguna salida que implicase su retirada de escena. A la vista de lo que ETA misma ha revelado, sólo desde la ceguera o la mala fe cabe seguir invocando el supuesto inmovilismo del Gobierno para mantenerse (a cubierto) en la equidistancia".

A "el sarcasmo de ETA" dedica Diario 16 su editorial de hoy y, de todo lo conocido, deduce la siguiente conclusión: "Resulta lamentable que mientras ETA prosigue con su cruel burla a todos los demócratas que anhelan la paz, los disparatados juicios de los terroristas determinen el debate político. Peor aún, que el sarcasmo de ver a ETA impartiendo doctrina no sirva para buscar los puntos de encuentro necesarios para aislar a los violentos".

Lo que interesa a El Correo, sin embargo, no es tanto "cúan desairada se siente la cúpula" del PNV, sino "saber si el PNV admite o no esta enésima muestra de las verdaderas intenciones que anidan en la izquierda abertzale y se dispone a corregir el rumbo".

Por si fuera poco, La Razón informa en su portada de que "ETA amenaza de muerte a los empresarios que no paguen el impuesto terrorista" en unas cartas en las que se dice que el plazo dado ya ha terminado y que, "a partir de ahora, usted se convierte en objetivo de nuestra organización". ........ german.yanke@el-mundo.es

El clamor de Durán 
Por Pablo Planas ABC 2 Mayo 2000

TRAS veinte años de hegemonía, la prédica nacionalista en Cataluña arroja síntomas meridianos de agotamiento. La recuperación de símbolos y competencias es una meta ampliamente superada. El paisaje social, incluso en términos geográficos, ha sufrido una transformación, inevitable pero también artificiosa en algunos aspectos, que ha vaciado de contenidos la dialéctica convergente. Se ha llegado al final. No se puede atribuir a Jordi Pujol el haber construido un país porque esa tarea supera la voluntad de los movimientos políticos, pero sí el haber sustanciado en una sola pieza unos rasgos de catalanidad, las posibilidades reformadoras de la Transición y la presencia de unos grupos sociales necesitados de una liturgia que garantizara modernidad y estabilidad a la vez para reforzar su crecimiento. El nacionalismo fue moderno hasta los primeros años noventa porque fue capaz de dibujar una alternativa administrativa y esa fue una de las claves de su potencia electoral. Ahora, lo que permite a los nacionalistas detentar el poder en Barcelona e influir de un modo u otro en Madrid es el valor de la experiencia de gobierno y la especie de que Cataluña es una comunidad política amenazada, porque la teoría, las palabras y las emociones de las que vive el nacionalismo ofrecen pocas soluciones, y todas maximalistas, a las inquietudes y problemas de la sociedad actual.

Parecidas tesis, contra lo que pueda parecer, son las que sustenta con mucho denuedo y poco eco entre sus propias filas, el conseller Duran Lleida. La semana pasada, por ejemplo, sostuvo en una conferencia ante unos alumnos de Derecho que «las unidades indisolubles, la homogeneidad cultural, la uniformidad lingüística, el centralismo y el poder único y soberano sobre los ciudadanos son ideas obsoletas». Hace veinticinco años, esta frase se hubiera interpretado como el retrato más fiel de una España que se desperezaba entre el miedo y la modorra. ¿Pero a quién o qué aludía Duran? «Esto es algo válido para cualquier nación, tanto si posee Estado propio como si no», aventó el conseller de la Generalitat y líder de Unió Democràtica de Catalunya. Para los nacionalistas de nuevo cuño, Cataluña es un país amenazado por la globalización, por la potencia cultural e industrial del castellano (ajena en gran medida a los escasos desvelos de la Administración de España), por el lento declive electoral y por la rebelión latente en una ciudadanía que prefiere las soluciones económicas a las emociones políticas. Así, el nacionalismo ha pasado de ser moderno a convertirse en una muralla frente a enemigos invisibles, cuando no inexistentes; se ha tornado una ideología defensiva y conservadora en el sentido peyorativo del término.

Por otra parte, el hecho de que los nacionalistas, por ejemplo, hagan suya la celebración del 23 de abril no significa que quienes participan de esa fiesta, la inmensa mayoría, comulguen con los significados ocultos con los que aureolan a Sant Jordi los iniciados. Afirmar lo contrario sería como creerse que quienes estos días participan en la Feria de Abril de Sant Adrià del Besós (que recibe cada año cientos de miles de visitantes) lo hacen para contrarrestar la oficialidad política catalana. Si se atendiera sólo a las declaraciones de algunos dirigentes de Convergència, Esquerra y hasta del PSC y a quienes combaten el nacionalismo con otra suerte de nacionalismo, podría creerse que los ciudadanos celebran Sant Jordi y la Feria de Abril con el ánimo dispuesto a demostrar sus filias y fobias político-culturales. Sin embargo, unos y otros, nacionalistas y antinacionalistas, debaten en rincones muy alejados de la realidad y las personas, en sus comportamientos públicos y privados, acostumbran a tener motivaciones más complejas, impulsos que no sólo atienden a su adscripción identitaria. Consciente de estos y otros apuntes, Duran Lleida emprendió hace ya más de dos años el proyecto de reconstruir el nacionalismo sobre la base original del catalanismo, que no es sino una forma territorial de entender España y un intento por equilibrar la influencia del centro y la periferia. Es obvio que el discurso del líder democristiano, cuanto más completo, menos atractivo en una primera lectura. La capacidad de movilización del nacionalismo tiene la virtud de resultar inmediata, mientras que el mensaje de fondo del catalanismo sólo germina si las circunstancias ambientales, como ahora, le son favorables. A izquierda y derecha, se ha interpretado que la inclusión de dos ministros catalanes en el Gobierno tenderá a socavar el monopolio ejercido por CiU en relación a las correas de transmisión entre la sociedad catalana y el Ejecutivo. Hasta hace unos pocos años, dos o tal vez tres, CiU se vanagloriaba de ejercer en Madrid como un grupo de presión. Perdido ese papel, discutible por lo que entraña de distanciamiento de la globalidad, Duran insiste en que el papel de Convergència i Unió ha de superar las fronteras imaginarias de Cataluña y del nacionalismo en lugar de pugnar (lucha, por cierto, en la que participa Maragall) por una legitimidad política inoperante.

Un repulsivo
FEDERICO JIMENEZ LOSANTOS El Mundo 2 Mayo 2000

Cuando un político al que no se le hace caso en su partido, ni en la sociedad, ni, a veces, en su domicilio, decide liarse la manta a la cabeza, sacar pecho, las cosas de quicio y los pies del plato, montar el número y, finalmente, quedarse más aislado y ninguneado aún de lo que estaba, más solo que la una e incluso que la media, suele explicar su proceder diciendo que con su peregrino comportamiento lo que buscaba no era lo que decía sino convertirse en «un revulsivo». O sea, un elemento que a modo de descarga eléctrica despertase de su letargo al paquidermo organizativo, al aparato del partido al que pertenece el sujeto y que se la tiene jurada. Por lo general, «revulsivo» es la denominación propia de lo que los ajenos consideran «repulsivo». Y así como un presunto revulsivo suele terminar siendo repulsivo, en el caso inverso, el «repulsivo» sigue repeliendo como antes pero más. Es el mismo repulsivo que, con la dichosa excusa del «revulsivo», enreda en los periódicos, hace declaraciones y gesticula ante la cámara llevándole siempre la contra al partido, en su línea y en sus sentimientos. Los de arriba le llaman, por lo bajo, repelente pero los de abajo y el entresuelo de la opinión lo consideran eso: repulsivo. Un modelo de este género en los últimos días es Odón Elorza.

Hace ya cierto tiempo, desde Ermua para acá, entre los elementos ideológicos que mueven a un político no nacionalista, generalmente del PSOE, a proclamarse de la tribu de los «manotendida» se identifica en primer lugar el miedo. Ante el terrorismo como principal factor político, es lógico pensar en la capacidad de resistencia como un elemento esencial pero la verdad es que hasta hace unos años todo el País Vasco funcionaba como si el terrorismo no engendrase terror, ni entre la población ni, menos aún, entre los políticos, que se mueven siempre en el Olimpo de las ideas y en el empíreo de los valores, menospreciando este bajo suelo donde tiene el despacho. Ahora, no. Cuando se está demostrando con papeles firmados lo que estaba ya demostradísimo en los hechos: que los nacionalistas sólo pretendían engañar a los no nacionalistas para convertirlos en súbditos esclavizados o prescindibles del Nuevo Estado Euskaldún, y un personaje como Odón Elorza, alcalde socialista de San Sebastián con el apoyo del PP, dice que se va de la Ejecutiva del PSOE para denunciar el «seguidismo» del PP, que su gesto pretende ser «un revulsivo» y que su idea del PSE-PSOE sería convertirlo «ahora mismo» en un partido independiente del PSOE, como el PSC de Maragall, la opinión en el PSOE se divide de forma no dramática: o tiene mucho miedo o muy poca vergüenza. La síntesis: he ahí un perfecto repulsivo. ¡Pobre!

Dimitir 
Por ALFONSO USSÍA ABC 2 Mayo 2000

EL alcalde socialista de San Sebastián, Odón Elorza, tuvo unos principios destellantes de coraje público y firmeza ante las manadas batasunas. Poco a poco ha ido derivando hacia simpatías confusas, y en la actualidad se siente más cómodo con los nacionalistas que con los constitucionalistas, empezando por sus propios compañeros de partido. Molesto por la coincidencia en determinados puntos fundamentales de populares y socialistas, Odón Elorza ha dimitido de la Ejecutiva del PSE-PSOE. La dimisión es un acto voluntario de renuncia, y como tal, no sujeto a posteriores reacciones. En la política española se da mucho el dimisionario falso, que deja las consecuencias de su decisión propia a la aceptación de los demás. El gran maestro de la dimisión no aceptada ha sido Julio Anguita, que con anterioridad a exponerla llamaba a sus compañeros para que estuvieran preparados: «Voy a dimitir, pero no de forma irrevocable, así que ya sabéis lo que tenéis que hacer. No aceptármela». Su compañero en las Vascongadas, Javier Madrazo, es otro genio de la dimisión falsa. Y ahora le ha llegado el turno de doctorarse en esta habilidad política a Odón Elorza. Porque es muy raro que dimita de la Ejecutiva del PSE-PSOE por «mantener coincidencias y puntos comunes con el PP», y no lo haga de la Alcaldía de San Sebastián, que ostenta gracias al apoyo de los concejales del Partido Popular. Sus compañeros de partido no han tardado en calificar la postura de Elorza de incoherente, porque rarita, lo que se dice rarita, lo es, y mucho.

A Odón le ha parecido muy duro y negativo el repaso dialéctico que le dio el presidente del Gobierno al portavoz nacionalista Iñaki Anasagasti en el debate de la Investidura. Curiosamente, sus compañeros de partido, y especialmente los vascos como Enrique Múgica, felicitaron a Aznar por la claridad y contundencia de sus palabras. Odón Elorza lleva unos años navegando sobre el síndrome de Estocolmo, que es mala marejada. Tiene todo el derecho, y el deber ético, de renunciar voluntariamente a sus cargos como gesto de desaprobación por los acuerdos en vigor entre PP y PSE-PSOE en el País Vasco. Pero de todos, con la Alcaldía de San Sebastián a la cabeza, que mantiene —conviene repetirlo—, gracias a los votos de los concejales populares.

Aquí, en España, se dimite mal, tarde y sin convicción. Nos viene de lejos la costumbre. «En el camino del Pardo / han levantado una ermita / con un letrero que dice: “Maricón el que dimita”». Joaquín Almunia dio una lección de dimisión rápida y consecuente, después de no haber sabido hacerlo cuando fracasó en las elecciones primarias de su partido.

Nacionalistas aparte, la única voz que se ha alzado en defensa de Odón Elorza ha sido la del besugo de Madrazo, que ahí sigue, dale que te dale, tras haber conseguido que el Partido Comunista vasco se haya reducido a menos de un ochote desafinado. Madrazo ha acusado a los socialistas de sufrir una «desorientación muy preocupante», y les ha vaticinado un futuro muy negro. Me recuerda Madrazo a un viejo compañero de colegio, el más torpe y tonto del mundo, que con veinticinco años no había terminado el bachillerato. No obstante, se permitía el lujo de aconsejar a sus colegas. «A este paso, no apruebas, macho». Que Javier Madrazo se sienta con fuerzas y argumentos para recomendar a los socialistas lo que deben o no deben hacer es como para que estos, y especialmente Odón Elorza, se replanteen la conveniencia de persistir en la política.

Odón Elorza, aquel joven y prometedor alcalde socialista de San Sebastián, está hecho un lío. Teme a los nacionalistas, y del temor le han nacido los falsos pétalos de la amistad. Dimite de la Ejecutiva por considerar que la cercanía en los objetivos del PSE-PSOE y el PP en el País Vasco le resulta insoportable. Pero se mantiene de alcalde. Pues no, don Odón. Lo insoportable no puede ser parcialmente soportable. O dimite de todo, o sigue al pie del cañón o ingresa en el PNV.

No me gustaría escribir que aquel alcalde decidido y valioso al que tanto admiramos era en el fondo un espectacular caradura.

La era de la globalización 
Editorial ABC 2 Mayo 2000

VIVIMOS en un mundo pequeño. El desarrollo de las nuevas tecnologías y de las comunicaciones ha roto la fragmentación y el aislamiento del pasado y ha reducido las dimensiones de nuestro mundo. Pero no es sólo una cuestión de tamaño. Lo decisivo es que se trata de un mundo interrelacionado, en el que nada de lo que sucede en un lugar deja completamente indemne al resto. Es lo que se ha llamado la «globalización». El fenómeno, como casi todos los hechos sociales, es ambivalente. Genera oportunidades y expectativas y, a la vez, riesgos y tensiones. Quizá el más notable de estos últimos sea la inseguridad, pues no podemos cobijarnos bajo nuestras confortables seguridades, ya que todo afecta a todos. De manera que la solidaridad deja de constituir sólo un imperativo moral altruista para convertirse en condición de la propia subsistencia.

ABC publica hoy una entrevista con Anthony Giddens, director de una de las más prestigiosas instituciones académicas del mundo, la London School of Economics, teórico de la «tercera vía» y uno de los intelectuales más influyentes de nuestro tiempo. La política de la nueva socialdemocracia europea, que ha aupado al poder a Blair o a Schröder, tiene en él a su principal inspirador teórico. Su especialidad es la Sociología, desde la que contempla los avatares y tensiones de la nueva sociedad. En realidad, como afirma en nuestras páginas, la globalización no entraña ni el final de los valores de la Ilustración, como lo demuestra la expansión global de las democracias, ni la desaparición o desmembración de los estados nacionales, que siguen siendo mucho más importantes que las grandes corporaciones. Eso no impide que entrañe nuevos riesgos para ambos. La eclosión de movimientos ultranacionalistas o separatistas y el auge de los fundamentalismos religiosos pueden ser comprendidos, desde esta perspectiva, como reacciones contra algunas manifestaciones de esta globalización, que pueden entrañar, para muchas personas, riesgos de pérdida de la propia identidad. Pero la globalización, si no dejan de regularse algunos de sus principales aspectos, puede entrañar una oportunidad para el progreso de la civilización y de los valores liberales.

Según Giddens, es importante que tengamos estados multiculturales, ya que sería muy indeseable «una fragmentación inacabable en comunidades étnicas». Por eso se declara partidario de que Escocia, Cataluña o el País Vasco continúen formando parte de los Estados del Reino Unido, España y Francia.

Las reflexiones de Giddens, herederas de la tradición de la izquierda moderada y liberal, demuestran la misión esclarecedora que a los intelectuales corresponde y a la que no deben renunciar.

Anthony Giddens: «Estamos en un proceso de reconstrucción del Estado nacional» 
LONDRES, José Manuel COSTA ABC 2 Mayo 2000

Anthony Giddens, director de la prestigiosa London School of Economics, e inspirador de «La tercera vía» de Tony Blair desde que escribió el ensayo de ese título, publica ahora en España «Un mundo desbocado» (Taurus). Con ese motivo, Giddens recibe a ABC en su casa londinense y reflexiona sobre la globalización, el papel de los estados y la transformación de instituciones políticas y sociales.

....................   EL PAPEL DE LOS ESTADOS
—La cuestión es que se plantean nuevas formas de relación que pueden recorrer dos vías muy antiguas, el consenso o el enfrentamiento. Enfrentamiento entre naciones, bloques económicos...

—O entre dos personas. Cuando encuentras a alguien que es diferente, puedes aprender de él y a través de él sobre ti mismo y mediante este conocimiento propio se llega a conocer mejor a la otra persona. Eso es una buena relación emocional. También existe lo opuesto: sucede algo y comienza una espiral de emociones donde el amor puede convertirse en odio... Esencialmente es lo que ha sucedido en muchas partes del mundo. Un ejemplo es Yugoslavia. No es verdad que las diferentes comunidades hubieran estado odiándose durante siglos. La mayor parte del tiempo han vivido de forma amigable. Lo que ha sucedido es una espiral que me parece muy común en ese tipo de conflictos locales.

—Otra cuestión es qué papel jugarán los estados nacionales. Por un lado se han creado fuertes estructuras supranacionales y por otro hay quienes proponen una desmembración de los estados nacionales en comunidades más o menos históricas.

—En primer lugar hay que decir que ésta es una muestra más de la globalización. La globalización tiene como efecto «destaponar» los estados nacionales que han perdido poder económico e incluso político en el seno de estructuras supranacionales. También sucede que hay gente cuya reacción ante la globalización es tratar de reconstruir identidades y culturas nacionales. Esa es la razón por la que los nacionalismos se han convertido en importantes, no solo en Europa, sino también en Quebec o Cachemira... en muchos lugares diferentes. Sin embargo, no creo que signifiquen el final de los estados nacionales, creo que ahí se produce una gran equivocación. Pienso, más bien, que se trata de un proceso de reconstrucción del estado nacional, algo que se puede observar de forma muy clara en España con el desarrollo de las autonomías o en el Reino Unido con las devoluciones de poder a Escocia o Gales... En conjunto se puede decir que éste es el punto culminante de los estados nacionales. Hasta 1990 había imperios en el mundo; la Unión Soviética fue la última formación imperial. Ahora todos los países son estados nacionales e incluso los que quieren independencia se constituirían como estados nacionales... Escocia sería un estado nacional dentro de la Unión Europea...

—Pero las grandes corporaciones parecen disputarle el poder a los estados tradicionales...

—A pesar de lo que algunos dicen, yo creo que los estados nacionales siguen siendo mucho más importantes que las grandes corporaciones. Las naciones pueden hacer leyes e incluso Microsoft no puede ignorar esas leyes. Controlan territorio y también el uso de fuerza, de forma individual o colectiva. Así pues, las naciones todavía tienen que jugar un papel crucial para promover formas más efectivas de gobierno.

—¿Y la Unión Europea?

—Lo interesante de la Unión Europea es su diferencia respecto a las organizaciones basadas en los estados nacionales. Las Naciones Unidas son básicamente una asociación de estados nacionales que retienen su soberanía, pero la UE exige la renuncia a parte de esa soberanía para poder colaborar. Es lo que la convierte en una especie de prototipo de lo que puede ser el gobierno en una era global. Poderes regionales, unas Naciones Unidas basadas en esos poderes...

CONTRA LA SEPARACIÓN
—Hay quien entiende lo de las regiones en un sentido más comarcal. Jordi Pujol habla a menudo de una «Europa de las Regiones»...

—La subsidiariedad es algo perfectamente en línea con los efectos de la globalización. El reconocimiento del poder local, de la identidad local... Pero todavía no una separación. Yo no estaría a favor de una separación de Escocia del Reino Unido, sino que permaneciera y tuviéramos un estado multicultural. Lo mismo vale para Cataluña en España... El caso del País Vasco es siempre más complicado, porque afecta también a Francia... Pero pienso que es muy importante tener estados multiculturales, no creo en una fragmentación inacabable en comunidades étnicas.

—Además de su «Tercera Vía» muchos politicos contemporáneos están influidos por las ideas del Comunitarismo, la autoregulación de las «comunidades naturales». ¿Tiene esto algún sentido en el nuevo orden mundial?

—Creo que existe un futuro para elementos comunitarios. Necesitamos reconstruir comunidades porque muchas veces las antiguas se quiebran debido a la rapidez de los cambios. Pero esto no se puede realizar con el antiguo tipo de lazos comunitarios. Creo que hoy se necesitan comunidades más abiertas y activas. Esto también se refleja en las relaciones personales que son por fuerza más activas y no descansan tanto en el apoyo de la institución matrimonial. .......

Confirman la existencia de cartas amenazantes a quien no paga el "impuesto revolucionario"
La patronal navarra insta a los afectados a denunciar estos hechos
Pamplona Estrella Digital 2 Mayo 2000

El presidente de la Confederación de Empresarios de Navarra, José Manuel Ayesa, confirmó la nueva remesa de cartas enviadas por ETA a empresarios de la comunidad foral en las que les amenaza por no haber pagado el denominado "impuesto revolucionario" y animó a los afectados a denunciar el hecho ante las autoridades correspondientes.

Ayesa indicó que las cartas llegaron unos días antes de Semana Santa y que sus destinatarios son los empresarios que a finales del 99 y principios del 2000 fueron extorsionados por ETA. En las misivas, según publica hoy el periódico "La Razón", ETA dice a los empresarios que "al haber finalizado el plazo" dado para pagar el dinero que les exigió en su día "han pasado a ser objetivos" de la banda, si bien en una nota a pie de carta ETA señala que si finalmente pagan el asunto se puede resolver.

El presidente de la patronal navarra subrayó que estas cartas demuestran que "la situación ya no es la misma que vivimos hace unos meses" y admitió la "preocupación" y la "angustia" que en estos momentos sufren los empresarios. Por ello y a pesar de entender "el miedo", Ayesa les animó a poner en conocimiento de las autoridades estos hechos "con el fin de que desde la delegación del Gobierno se sepa el volumen real de empresarios amenazados y se puedan adoptar las oportunas medidas".

Tras criticar las filtraciones periodísticas sobre este tipo de asuntos, "que en nada benefician a los extorsionados y sí que dificultan la búsqueda de posibles soluciones", el presidente de la CEN comentó que en su organización "no nos consta que ningún empresario navarro haya pagado a ETA" por lo que ahora les animó a mantener "la misma firmeza ante esta nueva amenaza". José Manuel Ayesa señaló, en este sentido, que cada persona amenazada tiene diferentes circunstancias personales, familiares y empresariales y por ello se trata de "un tema tremendamente complicado" en el que, desde "el respeto" a la decisión que cada uno pueda tomar, recomendó no atender al ultimátum de ETA de hacer efectivo el pago para evitar otros daños.

"No deben atender al chantaje porque el que paga una vez no está exento de pagar más en el futuro, porque todos sabemos que el dinero de la extorsión sirve para intensificar la actividad terrorista y porque pagar a la banda terrorista es un delito, un delito que podrá tener su justificación pero que no deja de serlo y por lo tanto hay que mantenerse fuerte por muy duro que sea", concluyó.

Varios encapuchados apedrean la cafetería del marido de una concejala del PSE en Hernani
Eusko Alkartasuna condena "con rotundidad" el atentado contra un agente de la Policía Nacional en Villava (Navarra)
Hernani/Huelva La Estrella Digital 2 Mayo 2000

La violencia callejera sigue causando estragos en el País Vasco después de dejar un rastro de especial virulencia en Navarra. Varios encapuchados apedrearon ayer la cafetería del marido de la concejal y juntera del PSE de Guipúzcoa Izaskun Gómez, al término de una manifestación en Hernani para protestar por las trece detenciones efectuadas la semana pasada por la Ertzaintza por hechos relacionados con la 'kale borroka'.

En el trancuros de los incidentes, ocurridos hacia las 19:50 horas en el casco viejo del municipio guipuzcoano, los alborotadores se enfrentaron a efectivos de la Ertzaintza, que repelieron la agresion con material antidisturbios, según señaló el Departamento de Interior a Europa Press.

Cuando se desplazaron al lugar varias patrullas de la Ertzaintza, los radicales comenzaron a arrojarles piedras, por lo que tuvieron que emplear material antidisturbios para repeler la agresión y disolver a los atacantes.

Durante las algaradas, los encapuchados se dirigieron a la calle Kardaberaz, donde se encuentra situada la cafetería del marido de la concejal socialista Izaskun Gómez y arrojaron piedras contra los cristales, que saltaron en pedazos.

Tras los ataques, los autores se dieron a la fuga, por lo que no se produjeron detenciones, aunque la Policía autónoma ha abierto una investigación para identificar y detener a los alborotadores.

Condena a los ataques de Villava
Respecto a los últimos actos de violencia callejera registrados en Navarra, concretamente en Villaba, el grupo municipal de Eusko Alkartasuna de esta localidad expresó ayer su condena "con rotundidad" el atentado que sufrió el domicilio de un agente del Cuerpo Nacional de Policía y por el que un vecino del edificio resultó herido leve.

En una nota de prensa, la coalición nacionalista subraya que "además de poner en grave peligro a los vecinos del inmueble afectado, supone un ataque directo a la convivencia en nuestro pueblo y proyecta fuera de Villava una imagen de deterioro de la vida vecinal que, afortunadamente, no es real".

Asimismo, EA recuerda que fue un hecho similar el que, en octubre pasado, provocó la dimisión del anterior alcalde, Peio Monteano, quien expresó su disconformidad con la negativa de EH, socio en el gobierno municipal, a condenarlo. En este sentido, EA reafirma su voluntad de "seguir colaborando a nivel local con todos los grupos municipales que los villaveses han legitimado con su voto en las urnas y con quienes coincidimos en la visión de la resolución de los problemas de nuestro pueblo", concluye.

Presos etarras en huelga de hambre
Por otro lado, la Prisión Provincial de Huelva informó ayer de que cuatro de los ocho presos de ETA encarcelados secundan la huelga de hambre indefinida que llevan a cabo reclusos de la banda armada en diversas cárceles de España. Los etarras solicitan su excarcelación para participar en el proceso político del País Vasco, ser considerados presos políticos y acogerse al estatuto de éstos y el fin de las extradiciones de activistas encarcelados en el extranjero.

La Prisión Provincial de Huelva no especificó cuáles de los ocho miembros de ETA encarcelados en este centro han iniciado la huelga de hambre. Los etarras que cumplen condena en esta cárcel son: Jesús María Zabarte Arregui, Juan Aguirre Aguiriano, Sebastián Prieto Jurado, Felipe San Epifanio San Pedro -'Pipe'-, Manuel González, Pedro Solana Arrondo, Isidro María Garralde -'Mamarru'- e Ignacio Aldana Celaya.

Los etarras recluidos en Huelva recibieron a finales del mes de febrero documentos con recomendaciones para afrontar una huelga de hambre de larga duración, según las citadas fuentes.

 

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