AGLI

Recortes de Prensa    Viernes 5 Mayo  2000
#Los «nuestros» y el PNV
CÉSAR ALONSO DE LOS RÍOS ABC 5 Mayo 2000

#EH quiere ir en el mismo taxi que el PNV e imponer el destino
IMPRESIONES El Mundo 5 Mayo 2000

#Arzalluz nos da el timo de la estampEta
ANTONIO BURGOS El Mundo 5 Mayo 2000

#Arzalluz
ERASMO El Mundo 5 Mayo 2000

#Pacto o no pacto
Ramón PI ABC 5 Mayo 2000

#Los supervivientes de la transición
JAVIER PÉREZ ROYO El País 5 Mayo 2000

#Una reflexión sobre el cambio de siglo
Por Eduardo GARCÍA DE ENTERRÍA, de la Real Academia Española ABC 5 Mayo 2000

#Foros cívicos
ANTONIO ESCOHOTADO El Mundo 5 Mayo 2000

#El Tribunal Constitucional
Z. RANA La Estrella 5 Mayo 2000

#Fraga patrocinó un libro que cuestiona que los nazis cometieran el holocausto
XOSÉ HERMIDA, Santiago de Compostela El País 5 Mayo 2000

#El grupo juvenil Haika amenaza al alcalde y los ediles de UPN en Villava
EL PAÍS, Pamplona 5 Mayo 2000

#Las juventudes de EA defienden que sólo puedan votar en referéndum los nacidos en Euskal Herria
Vitoria Estrella Digital 5 Mayo 2000

#La Audiencia decidirá si se juzgan en Euskadi los casos de vandalismo callejero
JOSÉ YOLDI, Madrid El País 5 Mayo 2000

#Casi 4.000 damnificados
El Mundo 5 Mayo 2000

#Una mujer controla, por primera vez, todos los «comandos» de pistoleros de ETA
MADRID. D. Martínez / J. Pagola ABC 5 Mayo 2000








Los «nuestros» y el PNV 
Por CÉSAR ALONSO DE LOS RÍOS ABC 5 Mayo 2000

AÚN quedan arriscados, correosos, tesoneros, los defensores del PNV, en los partidos constitucionalistas, en las columnas de los periódicos, en las tertulias de la radio. Vienen de los tiempos de la oposición democrática, arrastran la nostalgia de la transición. Eran días de vino y rosas; cuando se aceptaba que Garaicoetxea pudiera escribirse con «che», cuando no se sabía que Euskadi es un término de reciente invento; cuando se confiaba que, con la llegada de la democracia, ETA se disolvería porque ¿acaso no había sido una respuesta al franquismo?

Si con Rosón habían entrado en el sistema los «polis-milis», nuestros admirables, ahora, polis-milis ¿cómo no esperar la integración de estos pequeños burgueses del PNV para quienes el nacionalismo es poco más que una construcción ideológica como lo es el socialismo para un socialdemócrata, un poco de opio para ir tirando, un kaiku o un puño? Por entonces Arzalluz era un «penene» que había dado clases de «Derecho Político» en la Complutense...

Pero de entonces a hoy han pasado demasiadas cosas para que algunos de los «nuestros» sigan en la pertinacia de defender al PNV. De aquellos días a hoy este partido ha incorporado a su política oficial la xenofobia y la exclusividad de la comunidad euskaldún hasta el punto de que no se diferencia ya de cualquiera de los Haider del mundo. Con una agravante que no tiene el austriaco: el PNV se ha repartido los papeles con los terroristas y ha pactado con éstos la construcción de una nueva legalidad que debería sustituir a la vigente, a la derivada del Estatuto y de la Constitución.

Nuestros tercos amigos deben ver que el PNV ha entrado en una loca espiral por la hegemonía del nacionalismo. Es ridículo, por tanto, que se empeñen en distinguir entre los buenos y los malos nacionalistas cuando unos y otros les han dejado en la estacada, históricamente, y resulta anacrónico que mantengan en su imaginación un lugar reservado a un PNV democrático, pacífico, burgués. Ante la evidencia de los hechos, nuestros tercos amigos intentan convencernos de que existe en el PNV una mayoría silenciosa que un día se alzará frente a Arzalluz y Egibar. Es un acto de fe que les salva del desaire. En todo caso deberían pensar que esa posible parte juiciosa del PNV únicamente se levantará en la medida que nuestra crítica sea implacable.

Y como última línea defensiva del PNV nuestros amigos se inventan una realidad muy peligrosa desde el punto de vista democrático. Erigen al PNV en un partido necesario históricamente para el País Vasco. Se olvidan de que el destino de una sociedad sólo depende de los votos y que no hay país alguno, ni vasco ni no vasco, cuyo futuro y cuya paz vengan vinculados de una forma necesaria a un partido. Es descorazonador que haya demócratas, de izquierda o de derechas, que piensen de este modo.

Afortunadamente veo que Ramón Jáuregui ha iniciado un giro interesante. Ante la salida de Odón Elorza de la Ejecutiva del PSE/PSOE ha dicho que no es oportuno «en estos momentos» decir que para los socialistas es prioritario el acuerdo con el PNV. Jáuregui ha sido de los que han defendido siempre con más ardor la necesidad de un compromiso histórico con el PNV. Ahora, al ver por dónde va el PNV, dice que «en estos momentos» al menos no hay que insistir en la necesidad de pactar con el PNV. Es un pequeño paso adelante quizá por la tragedia que se avecina en el PSE/PSOE. Como habíamos previsto algunos el nacionalismo de muchos socialistas y su distancia de la idea de España está desgarrando al PSE/PSOE.

¿Cuánto tiempo seguirán empeñados en justificar al PNV estos amigos nuestros, ciertamente demócratas, inequívocamente constitucionalistas pero, no obstante, ciegos ante la realidad tristísima de un PNV empeñado en disputar a ETA la dirección del independentismo vasco?.

EH quiere ir en el mismo taxi que el PNV e imponer el destino
IMPRESIONES El Mundo 5 Mayo 2000

EH aseguró el 7 de abril que sólo acudiría al Parlamento Vasco para tratar asuntos relacionados con la «construcción nacional de Euskal Herria». Ayer, después de impedir con sus votos que se devolviera el proyecto de Ley del Taxi -que no parece fundamental para el soberanismo-, Otegi anunció la reanudación de la actividad parlamentaria de la coalición invitando a los demás nacionalistas a diseñar juntos la «transición» a lo que llama «un nuevo marco de democracia nacional». La paradoja es que, tanto con la votación como con el anuncio de EH, Ibarretxe queda más desairado que respaldado. Anteayer, en unas declaraciones radiofónicas, el lehendakari se refirió a «una especie de interés» que, a su juicio, uniría a ETA y el PP en las críticas al PNV. Pero la realidad, que era evidente antes y que queda ratificada ahora, es que existe un acuerdo político de fondo entre los partidos que sostienen al Gobierno vasco y todo el entramado de ETA (banda terrorista incluida). Es en ese contexto en el que esta última parte del binomio está tratando de forzar al PNV y a EA a que aceleren el proceso independentista y profundicen en las estrategias conjuntas. Todo en el escenario reciente responde al mismo objetivo: ETA, dando publicidad a los documentos, recuerda a esos partidos que el alto el fuego no era la paz, sino una decisión estratégica a cambio de soberanía. EH, inmediatamente, les recuerda que la estabilidad del Gobierno tenía, y tiene, ahora el mismo precio. La regulación de los taxis en el Parlamento a la que ayer dieron paso los votos de EH se convierte así en un símbolo: ir en el mismo vehículo significa aceptar el destino que impone ETA. El PNV y EA, atrapados en esta deriva, han aceptado hasta ahora todas las exigencias y, en esas circunstancias, negar el pacto se convierte en una hipocresía.

Arzalluz nos da el timo de la estampEta
ANTONIO BURGOS El Mundo 5 Mayo 2000

Cuando dos sevillanos tenían todo el poder en España, sus paisanos teníamos que agachar la cabecita y decir que lo blanco es negro cuando decían: «Estos son dos trileros de la calle Sierpes...». En cambio nadie se atreve ahora a decir que tiene en vilo a España entera algo peor que un trilero: uno que en el Casco Viejo de Bilbao o en ese palacio con nombre de cosechadora, Ajuria Enea, se dedica a darnos a todos los españoles el timo de la estampita. Lo vi claro al contemplar a Arzalluz enseñando la papela de su exclusiva con la ETA. Este firma las exclusivas con la ETA como Antonio David con Tómbola, porque enseña la patita, abuelito Arzalluz, qué dura la tienes, y España entera se lo cree. Y encima, con guasita. Arzalluz, como siempre, confunde lamentable e intencionadamente las cosas de España, se ha creído que Aznar es Fermín Bohórquez, aquel que uno de los trileros quería poner a rejonear en burro. La otra noche, el embajador Romero dio una copa y unas tapas de feria en el Consulado de Estados Unidos en Sevilla, y el genial Fermín se encontró con Carmen Martínez Bordiú. Le dio un par de besos y le dijo:

-Niña, contra más tiempo pasa, más me gusta tu abuelo.

Menos mal que no te oyó Arzalluz, Fermín, porque, si no, te manda fusilar antes del amanecer del chocolate y los calentitos. Porque el obispo apócrifo, en su Palmar de Troya, sin tomarse una sola copa, que tiene más mérito, ha decidido hacer un rebujito con el PP y el franquismo. ¿Ha echado este hombre la cuenta de la edad que tenía Javier Arenas, por ejemplo, en 1975? ¿Ha echado este hombre la cuenta de la edad que tenían cuando Franco los políticos del PP que asesinaron sus amiguitos de la ETA, verbidesgracia Jiménez Becerril?

Además de malasangre, torpe. Se atreve a hacer juegos de palabras el que está de papitos con ETA, el que nos quiere dar el timo de la estampita del documento del pacto. Mira cómo no enseña la Bula de Santa Cruzada del Vasquismo, ésa que exime de los nacionalistas del ayuno de paz y de la abstinencia de tranquilidad. Mira cómo los que queman coches y locales de concejales del PP y del PSOE todavía ni le han pinchado la rueda a la vespino de una concejala del PNV... Dice Arzalluz que el PP es «franquismo con votos». No sé cómo nadie le ha dicho que desde su particular ETA con votos (aunque poquitos) ha querido darnos el timo de la estampita. Vamos, de la estampEta.

Arzalluz
ERASMO El Mundo 5 Mayo 2000

Su drama deviene de su manifiesta incompetencia para acompasar el parsimonioso tempo de la Historia a su atropellada codicia para coger buen sitio en la euskogalería de retratos de los Padres Fundadores. De ahí la naturaleza esencialmente absurda de sus exabruptos. Quiso colonizar la Luna antes del genesíaco Big Bang, buscó un atajo y acabó en el Big Gang. ¿Y? Del gang, el gangster.

Pacto o no pacto 
Por Ramón PI ABC 5 Mayo 2000

EL pasaje del discurso del Rey en la apertura de la VII Legislatura más destacado por los medios de comunicación es el que se refiere a la unidad de todos los demócratas contra el terrorismo. «El Rey insta a la unidad constitucional contra ETA» (ABC). «El Rey reclama unidad contra ETA y el PNV no le aplaude» (Diario 16). «El Rey reclama la unidad sin fisuras frente al terrorismo» (La Vanguardia). «El Rey llama a la unidad contra el terrorismo en la apertura de las nuevas Cortes» (El País). «Don Juan Carlos: “El terrorismo debe ser erradicado con todos los instrumentos de que dispone un Estado democrático”» (El Mundo).

Este último periódico no ofrece esta frase del Rey como gran titular, sino como complemento a la información que abre su edición, que es la de la comparecencia de Xabier Arzalluz para dar a conocer toda la correspondencia cruzada entre el PNV y ETA en relación con si hubo un pacto o no lo hubo entre ese partido y los terroristas. Pero El Mundo tampoco titula con lo que podríamos llamar la almendra de esta información, sino con una de las baladronadas típicas del personaje: «Arzalluz dice que prefiere a EH al “franquismo con votos” del PP». La verdad es que la frasecita se las trae, y por eso César Alonso de los Ríos escribe en ABC que «él \ sabe que ningún demócrata puede tomar en consideración la comparación entre Franco y Aznar. Al utilizar este lenguaje Arzalluz quiere ponerse en la vanguardia de los conceptos propios del mundo abertzale. Porque lo que se está jugando estos días es el liderazgo del llamado movimiento de liberación nacional vasco, esto es, del movimiento totalitario vasco. Y en esa batalla nadie puede dejar atrás a Arzalluz (...) Pueden ganarle en la eficacia de la acción. No en la de la palabra».

El caso es que el presidente del PNV dio una rueda de Prensa en la que mostró las cartas cruzadas entre PNV y ETA a propósito del famoso pacto, de las que dedujo que nunca hubo pacto, que ETA lo sabía, y que la razón de que ETA haya hecho públicos ahora esos documentos se debe a que «se ha visto obligada a explicar a sus bases unas acciones que no han sido ni entendidas ni aceptadas por su entorno» (ABC). En este punto, el respetable ya se encuentra metido en pleno laberinto: si no hubo acuerdo ETA-PNV, ¿por qué el PNV se comportó desde el pacto de Estella como si lo hubiese?

La rueda de Prensa de Arzalluz se comenta en el editorial de Deia, periódico próximo al PNV («Todos los documentos»): «Arzalluz descubrió que la organización armada \ ha omitido, en sus revelaciones a Gara, un escrito en el que rechazaba las “especificaciones” que PNV y EA hicieron a sus propuestas (...) Parece claro que quien habla de acuerdos consumados, con intenciones manipuladoras, miente. ETA tendrá que explicar ahora, sin escudarse en los demás, si sus discrepancias en esos puntos son motivo suficiente para acabar con un alto el fuego que despertó una ilusión desbordante en la totalidad de la sociedad vasca».

Pero Gara, el diario (?) amigo de los asesinos, no se queda callado, y en su editorial («Ir al fondo de la cuestión») dice, entre otras cosas: «Resulta chocante (...) que, a estas alturas, se repita la discusión bizantina sobre si hubo o no un acuerdo con ETA. En primer lugar, porque ambos partidos debieran presentar dicho acuerdo como un mérito: ante los abertzales, por su contenido, y ante quienes lo único que desean es que ETA deje de actuar, por las consecuencias prácticas que tuvo durante dieciséis meses. En segundo lugar, porque en toda la documentación que se ha conocido hasta la fecha se comprueba que durante más de un año tanto ETA como PNV y EA actuaron como si dicho acuerdo existiera (...) El fondo de la cuestión es saber si en todos los componentes del nacionalismo vasco hay voluntad y capacidad para, además de proclamar a los cuatro vientos que Euskal Herria tiene la palabra y la decisión, abordar de manera seria la plasmación en la práctica de dicho principio (...) De abrir un nuevo escenario en el que ningún agente político vea necesario el empleo de la lucha armada».

Es curioso que, también ahora, el ministro del Interior, Jaime Mayor, coincida en su interpretación con la que hacen ETA y sus amigos: «La realidad tozuda de estos últimos dos años confirma que hubo un impulso, un acuerdo, un principio de acuerdo, un pacto, un principio de pacto, llamémoslo como queramos, entre ETA y los partidos nacionalistas vascos» (El País). Y de la misma opinión es, en ese mismo diario («McLuhan con boina»), Patxo Unzueta: "No se trata de creer a ETA —que también miente cuando cree que le conviene, como cuando negó su participación en el atentado de la calle del Correo—, sino que así lo admite textualmente la respuesta del PNV: “Se nos ha propuesto y hemos firmado un acuerdo para dar paso a una nueva etapa” (...) Y, sobre todo, que durante todos estos meses ha actuado conforme a ese guión».

Los supervivientes de la transición
JAVIER PÉREZ ROYO El País 5 Mayo 2000

Si prescindimos de Manuel Fraga, que es un caso singular, en la medida en que es el único político que ha pasado de ser candidato a presidente del Gobierno para convertirse en presidente de una comunidad, los dos únicos políticos importantes de la transición que continúan estando en primera fila son Xabier Arzalluz y Jordi Pujol. El dato es llamativo. Únicamente en Cataluña y en el País Vasco continúan dirigiendo el partido y el Gobierno o el partido que dirige el Gobierno las mismas personas que los dirigieron en el momento de la transición. En el resto del Estado, de una manera muy temprana, como ocurrió con Adolfo Suárez y Santiago Carrillo, que a principios de los ochenta dejaron de figurar entre los protagonistas principales del sistema político, o de una manera más tardía como ha ocurrido con Felipe González, quienes jugaron un papel decisivo en la transición o han dejado de ser políticos en activo o han pasado a un segundo plano. Únicamente Arzalluz y Pujol han sido capaces de resistir el paso del tiempo y continuar siendo elementos de referencia de los sistemas político vasco y catalán y, como consecuencia de ello, del sistema político español.

Aunque no tengo la menor duda de que tanto Pujol como Arzalluz son personas con unas aptitudes más que notables para la acción política, no creo que el secreto de su longevidad política esté en dichas aptitudes. Una permanencia tan dilatada en el ejercicio del poder no se puede explicar sin la concurrencia de circunstancias subjetivas singulares, pero no se explica exclusivamente por ellas. Tienen que concurrir otras circunstancias objetivas que lo hagan posible. Es claro que sin el hundimiento simultáneo de la UCD y el PCE a principios de los ochenta, hubiera sido muy difícil que Felipe González se hubiera mantenido como presidente del Gobierno tanto tiempo, a pesar de su excepcional aptitud para el ejercicio del poder.

La supervivencia política de Pujol y Arzalluz es en buena medida un indicador de la supervivencia de uno de los problemas políticos al que hubo que hacer frente en la transición: el de la inserción de Cataluña y el País Vasco en la nueva estructura del Estado. Mientras que en el resto del Estado la descentralización política ha dejado de ser un problema, en Cataluña y el País Vasco continúa siéndolo. En toda España, incluidas Cataluña y el País Vasco, hay un consenso muy amplio de que el Estado de las Autonomías es muy superior a la forma de organización del pasado. Pero, mientras que en las demás comunidades autónomas hay una satisfacción generalizada entre la población sobre la posición de su comunidad en el Estado, en Cataluña y el País Vasco no es así. O al menos, los partidos nacionalistas han hecho todo el esfuerzo que han podido para que no sea así.

La afirmación de Pujol y Arzalluz como líderes incombustibles ha sido una especie de recordatorio de que los partidos nacionalistas consideraban que seguía pendiente de resolver el problema con el que se inició la transición. Era una manera de hacer visible que todavía no se había producido la integración de Cataluña y el País Vasco en la estructura del Estado de una manera satisfactoria. De ahí que el paso del tiempo no les afectara de la misma forma que a los demás y que hubiera acuerdo implícito en que sólo ellos tenían legitimidad para dirigir los partidos que dirigían sus comunidades.

Esta presunción de legitimidad es la que está tocando a su fin. De una manera más o menos inmediata, es decir, con adelanto electoral o sin él, lo que se está empezando a anticipar es la alternancia en la dirección nacionalista tanto en Cataluña como en el País Vasco. Ésa será la hora de la verdad de la estructura del Estado diseñada en la Constitución. La lealtad con las instituciones cuando se está en la oposición es la señal inequívoca de consolidación de un sistema político. Ésa es la prueba por la que va a tener que pasar en breve el nacionalismo catalán y vasco, sustituyendo a los dos líderes que lo han dirigido desde la recuperación de la democracia.

Una reflexión sobre el cambio de siglo 
Por Eduardo GARCÍA DE ENTERRÍA, de la Real Academia Española ABC 5 Mayo 2000

CUANDO a sus noventa y nueve años murió la madre de Borges, a la que éste tan ligado estuvo, un amigo que le daba el pésame comentó: «¡qué pena que no haya podido cumplir los cien años!» Borges le replicó: «No le suponía a usted tan fanático del sistema métrico decimal». Algo análogo podría decirse en este cambio de siglo que estamos viviendo, y que inicialmente no ha parecido a la gente común demasiado ilusionante. Los periodistas, los historiadores, los filósofos se están esforzando por significar el siglo ya vencido e intentan avizorar, a la vez, lo que puede ser o traer el siglo que comienza. Esfuerzo en sí mismo bastante vano. como se comprende, si la cuestión se plantease en términos de sustancia o de realidad.

Sin embargo, es un hecho que nuestro hábito de datar y seriar el tiempo por siglos, así como la historia en que se plasma ha producido caracterizaciones de casi todas las centurias o épocas que han ido desgranándose detrás de nosotros como identidades perfectamente singularizables. Uno dice «dieciochesco» y todos saben lo que el término pretende aludir, o «decimonónico», o español del siglo XVI, o noble del siglo XV. Representaciones más o menos simbólicas, pero delineadas con alguna precisión, caracterizan hoy, y han caracterizado casi siempre, por débil que haya sido la conciencia histórica, cada uno de los siglos o épocas o eras (la datación en siglos está unida a la era cristiana) que han transcurrido como entidades históricas de referencia. En este sentido, aunque la excesiva cercanía nos prive aún de perspectiva, hemos de admitir que el siglo XX, ya perdido en la gran sima del tiempo, llegará a tener, indudablemente, un perfil más o menos preciso y que, por ello, puede no ser ocioso intentar adivinar ya desde ahora las líneas del mismo. Permítaseme, con todas las disculpas por delante, una pequeña reflexión sobre el particular.

El siglo XX ha estado marcado por algunos sucesos relevantes, cuya singularidad parece permitir adivinar ya su papel determinante en el curso histórico. Ha sido el siglo que ha arrojado acontecimientos terribles, tanto que es conjeturable ya que algunos no podrán volver a repetirse, tal ha sido su dura enseñanza. Citaré entre ellos: dos terribles guerras mundiales, el ensayo en vivo, sojuzgando a pueblos y continentes, de utopías sociales y políticas, que han costado decenas de millones de víctimas mortales y terribles degradaciones humanas; el intento de exterminio sistemático de razas y de pueblos enteros.

Pero, a la vez, puede destacarse también bastantes sucesos luminosos, de efectivo progreso humano, al lado de los anteriores aspectos negativos. Así, los primeros intentos serios y eficaces de organizar políticamente el mundo entero, sobre un fondo de solidaridad y de razón; la superación del sistema heredado de soberanías nacionales absolutas; la aceptación, virtualmente universal, aunque diste mucho de serlo en la práctica, de la idea de que el hombre y sus valores propios (derechos humanos) han de constituir el principio básico de la organización social y política; una ruptura radical de tradiciones y de tribalismos y nacionalismos cerrados y, en este sentido, una uniformización creciente en todo el mundo de «ideas y creencias», para usar los términos orteguianos, y aun de hábitos vitales; un dominio creciente del hombre sobre el mundo, consecuencia de los desarrollos espectaculares científicos, económicos y técnicos y de su cultivo y desarrollo sistemáticos; una esperanza, nunca hasta ahora imaginada, en que el hombre podrá concluir dominando la tierra y sus problemas, incluyendo en un primer término el de la pobreza, en beneficio común de todos los hombres. ¿Algo más con el mismo o análogo grado de importancia? Sin duda podría alargarse aún la lista, si lo deseásemos, pero no parece corto, ciertamente el elenco que nos hemos permitido destacar.

Si repasamos, al final, esa enumeración será difícil no admitir que el siglo XX será, por fuerza, memorable. Ha dejado en la humanidad un conjunto de enseñanzas (algunas conquistadas con terribles sufrimientos), de esperanzas, de formidables proyectos en curso; ha roto, o ha desanudado al menos, limitaciones y perversiones que parecían formar parte del paisaje del hombre desde sus primeros pasos por la tierra; ha abierto horizontes que parecían ocluidos.

¿Y no nos deja un rastro negativo? -porque la convencional enumeración parece haber primado lo positivo y abierto, o al menos lo ha situado en un plano más destacado. El siglo XX ha sido un formidable campo de experimentación, en el que cada enseñanza ha debido edificarse sobre un considerable sustrato de sufrimiento. Con todo, lo que de más negativos puede apreciarse al finalizar su transcurso es, quizá, el desamparo en que deja a muchos hombres, quizás a la mayoría, tras haber quebrantado el suelo sólido donde arraigaban certidumbres y conductas morales. Lo peor con que hoy nos encontramos, en contraste con el esplendor de las promesas que pueden alimentar ilusión, es la fragilidad en que toda la vorágine de su agitado transcurso ha dejado a la mayoría de los pobres humanos.

La causa más notoria de esa situación es, ya lo hemos notado, el desarraigo de poblaciones enteras de las concepciones del mundo donde han estado ancladas durante siglos y milenios y que hoy se sienten arrojadas a un escenario que, simplemente, no comprenden. A este resultado han coadyudado factores muy varios, entre los que destacaremos: la deshumanización de la educación, con técnicas poco meditadas aún, que ha pretendido suplir el viejo control de las familias en la formación, sobre todo moral, de sus vástagos, control hoy ya perdido; la crisis real de los grandes ideales religiosos morales, que se entiende posible sustituir por un hedonismo elemental y unas técnicas de entretenimiento y diversión cada vez más vacías, si no simplemente estúpidas (pensemos en el influjo general de la televisión, en los «parques temáticos» o las representaciones «virtuales», en la banalización del sexo y de la droga, etc.); la exigencia, en el sistema económico del mercado, de una iniciativa y un riesgo que no todos pueden soportar y que, por ello, han de complementarse con unas políticas de «bienestar» frías y despersonalizadas; el olvido de que a un libertad exacerbada suelen corresponder, para evitar la desintegración del conjunto, técnicas sociales represivas especialmente duras (¿se sabe que en Estados Unidos, avanzada de la sociedad futura, hay millón y medio de penados en las cárceles?), y tantas cosas más o menos análogas, que sería fácil multiplicar.

No parece que esa situación llegue a amenazar directamente la estabilidad del comienzo del siglo, pero sí es un hecho que pone en situación de riesgo serio lo que es el único sistema político imaginable para gestionarlo eficazmente, la democracia. Esta es otra idea que ha dejado grabada a fuego el siglo vencido, luego de las críticas a que en sus comienzos y hasta la 2ª guerra mundial el sistema democrático fue duramente sometido, críticas de las que salieron directamente los totalitarismos, que la humanidad ha pagado tan caros. Ahora bien, una democracia no puede asentarse y no podrá perdura si no se apoya en una sociedad de ciudadanos íntimamente libres. No hay democracia posible si llegasen a predominar la inmadurez, la falta de consistencia moral, la desconfianza misma en la libertad, y hemos visto que no faltan riesgos que amenazan, gravemente incluso, esas exigencias. A finales del siglo XIX Jacobo Burckhardt vio el gran riesgo (en el que justamente el siguiente siglo cayó) en el protagonismo de los «terribles simplificateurs». Ese riesgo subsiste ahora, incrementado quizá, por las debilidades «posmodernas».

He aquí que todas las venturas que parecen prometer ciencias y técnicas y experiencias en este cambio de siglo podrían quebrarse por un lugar inesperado y sorpresivo: la frágil resistencia del hombre. No cabe pensar en la consecución de tantas cosas como parece prometernos el comienzo de siglo si la entidad moral del hombre se rebaja o se degrada; más aún: si no logramos elevarla. El gran reto del siglo que comienza puede ser así la recuperación del valor del hombre.

Foros cívicos
ANTONIO ESCOHOTADO El Mundo 5 Mayo 2000

En derecho, representar es gestionar un interés de otro (alieno nomine agere, decían los romanos), merced a un apoderamiento expreso o tácito. Lo esencial de dicha relación es que representante y representado actúan como mandatario y mandante, éste encomendando a aquél cierta tarea, y aquél comprometiéndose a cumplir escrupulosamente las instrucciones de éste.

Las reglas del derecho civil y mercantil rigen en principio para cualquier tipo de representación, incluyendo la pública o política, donde el apoderamiento se otorga y retira a través de las urnas. Unos y otros representantes suelen cobrar por su gestión, deben rendir cuentas de la misma, y pueden perder el puesto si se desempeñan incorrectamente. Ambos -y esto incluye desde el presidente de una comunidad vecinal al presidente de un gobierno- están obligados a desempeñar lealmente su tarea, que consiste en administrar de modo recto algo común. El trabajo de los presidentes de gobierno es incomparablemente más complejo, desde luego, y se apoya por ello en muchísimos funcionarios y colaboradores privados.

La diferencia básica entre una y otra encomienda es que en el mandato político el mandante decide sobre la persona, y no sobre los asuntos encomendados a la gestión de esa persona, diluyéndose así el compromiso de cumplir escrupulosamente tales o cuales instrucciones. Los vecinos o condómines deliberan sobre hacer o no algunas cosas, en tiempo casi real, mientras los conciudadanos deliberan sobre quién tomará las decisiones por ellos, en tiempo muy aplazado. No en vano, rara será la comunidad de vecinos con un centenar de miembros, y rara será la comunidad política con menos de varios millones. Las democracias directas sólo han existido para grupos pequeños, como las polis griegas o las comunas helvéticas, y hasta hace poco era imposible para cualquiera estar en varios sitios a la vez. Si Cánovas del Castillo o Azaña hubiesen querido someterse al parecer de asambleas como las que convoca el presidente de una comunidad de vecinos, habrían debido viajar a mil lugares, cada uno atiborrado con miles de personas y, a su vez, estas incontables personas habrían debido perder días o semanas para estar presentes en alguna de ellas.

Pero el estado de las comunicaciones hace sencillo lo antes impensable. Cualquiera puede estar a la vez en varios lugares, volatilizando el obstáculo del número y la distancia. Ahora es posible hacer consultas e instar iniciativas en grupos enormes, sin necesidad de mover a nadie de su sitio, con un coste energético ridículo. ¿Subsistirá entonces intacta la diferencia entre el mandatario civil, sujeto a las instrucciones del mandante, y el mucho más autónomo mandatario político? Lo evidente es que una cuestión de hecho se ha convertido en cuestión de derecho. Del mismo modo que los coches de hoy desplazaron a los de antaño, el voto electrónico continuo tiende a desplazar al muy ocasional en colegios, salvo que haya buenas razones para mantener una democracia sólo indirecta.

Por otra parte, dichas razones distan de estar claras. Lo primero que encontramos en ese sentido es una idea del civil como persona en principio respetable aunque inhábil para el servicio público, y una idea del político como alguien quizá no tan respetable en principio, aunque hábil para el servicio público. Siguiendo esta línea, el político se representaría a sí mismo, y no por una vena egoísta sino a fin de asegurar que todo se haga para el pueblo, aunque sin la interferencia del pueblo.

La modalidad decimonónica de semejante criterio fue negar el sufragio a no propietarios, jóvenes, mujeres, analfabetos, gentes de etnias distintas y algunos otros (como los desinteresados e itinerantes), pues parecía una necia temeridad dar la misma papeleta de voto a un patricio y a un labriego. La modalidad más reciente es que sería una necia temeridad llevar el autogobierno a extremos de democracia directa, con tanto telebobo y analfabeto funcional, pues «sus señorías no pueden actuar como mozo de los recados para el votante». Esto sugirió a nuestros legisladores el politólogo Giovanni Sartori, encargado de disertar a las Cortes con ocasión de su vigésimo aniversario.

Sartori sostiene que sin el freno de una clase política ilustrada los votantes podrían imponer medidas xenófobas, avaras, erróneas hasta el disparate y, sobre todo, desinformadas. El caso es, no obstante, que parecen insuperables los actos de xenofobia, avaricia, disparate y desinformación perpetrados por la clase política en diversos tiempos y lugares. Las fechorías más estúpidas y monstruosas registradas en la memoria humana provienen de tal o cual líder, ya sea hereditario, elegido o autonombrado, y no de iniciativas propiamente populares. Más interés tiene preguntarse si, a pesar de todo, las complejidades del gobierno no estarán mejor confiadas a la arbitrariedad del liderato que a una simplificadora intervención constante de la ciudadanía. Pero nadie niega que la clase política sea en buena medida imprescindible, ni que los países mejoren mucho con grandes estadistas. Lo que el progreso tecnológico ofrece son modos de profundizar el autogobierno descentralizado que llamamos democracia, y precisamente por el camino de incrementar la calidad y complejidad de su información. El Consejo de Ministros y las Cortes, que son los principales órganos deliberantes del país, no están formados por expertos omniscientes, y por eso encargan de modo sistemático a gabinetes de estudio los aspectos técnicos ligados a cada una de sus decisiones, ya sea una ley del suelo o una circular sobre horario de discotecas.

La ciudadanía, que constituye un orden mucho más extenso y lleno de expertos en esto y lo otro, podría hoy cooperar con la clase política en el complejo trabajo de establecer normas generales y administrar los bienes públicos, no en tiempo aplazado y ciñendo su intervención a elegir personas, sino en tiempo real y haciéndose oír en materia de asuntos. Posible y pacífico, este cambio trasladaría al campo político lo que ya es regla en casi todos los demás campos del obrar humano, donde al cancelarse la distancia física como medida de incomunicación van surgiendo sin pausa nuevas estructuras de conocimiento y actividad.

Reflexionaba sobre el tema, cuando mi correo electrónico recibió un documento bastante largo, unas treinta páginas de letra pequeña, con el proyecto para la puesta en marcha de un Parlamento Ciudadano. Sus autores son dos empresarios españoles apenas llegados a la treintena, con amplia experiencia en redes informáticas, y no salgo del asombro al comprobar que la ejecución de algo semejante -destinado quizá a hacer tanta época como el descubrimiento de América- resulta, además, un excelente negocio para todo tipo de proveedores y consumidores. En otras palabras, que un espacio de voto continuo puede ser a la vez un observatorio social incomparablemente más seguro que el Centro de Investigaciones Sociológicas, una cámara consultiva paralela al Legislativo y al Ejecutivo, y un prometedor economato. Antonio Escohotado es escritor y profesor de Filosofía.

El Tribunal Constitucional
Z. RANA La Estrella 5 Mayo 2000

Todas las funciones de nuestro pomposo Tribunal Constitucional cabrían holgadamente en una sala especial del Tribunal Supremo. Nos ahorraríamos así, además de pesetas/euros, buena parte de los conflictos y disfunciones que vienen zarandeando la vida política y jurídica española.

De hecho, el Tribunal Constitucional ya nació saltándose a la torera la propia Ley Orgánica que lo regula. Su primer presidente, García Pelayo, no reunía las condiciones previstas en la Ley, a pesar de sus muchos méritos humanos y científicos. De ello, al menos en parte, vino la debilidad que le hizo entregarse al felipismo y volver contrito a la Venezuela de su primer exilio.

En la actualidad, el TC -gran fábrica de bicocas- cuenta con treinta y cinco letrados que asisten a los magistrados. Treinta y dos de ellos no pertenecen al cuerpo de letrados, y de ahí que el TS no haya admitido un recurso por el que el TC trataba de amortizar la demanda de Encarnación Martínez Segado contra el modo de designación de los letrados en tan altísima instancia. Ya veremos en qué queda el asunto, pero es una muestra más de la ligereza -reglamentaria, eso sí- con que actúa la Institución.

Los monstruos que se crean artificialmente crecen y comen. Todavía estamos a tiempo de reconducir tan inútil situación y, de paso, aportarle certeza a la vida española: la que le quita el TC.

Fraga patrocinó un libro que cuestiona que los nazis cometieran el holocausto
La obra está dedicada a defender la actuación de los conquistadores de América
XOSÉ HERMIDA, Santiago de Compostela El País 5 Mayo 2000

La Xunta de Galicia compró en 1994, para distribuir en las bibliotecas públicas, 300 ejemplares de un libro sobre la conquista de América que, en uno de sus pasajes, niega el exterminio de seis millones de judíos en los campos de concentración nazis y lo considera una "leyenda negra". El presidente del Gobierno autonómico, Manuel Fraga, escribió el epílogo de la obra, titulada La mentira histórica desvelada, y de la que es autor Juan Luis Beceiro García, abogado y funcionario del Estado. Fraga precisó ayer que no comparte las apreciaciones de Beceiro sobre el holocausto, pero insistió en que, por su contenido general, la obra es "buena".

El trabajo de Juan Luis Beceiro está dedicado casi en su integridad a defender la acción de los conquistadores españoles en América y a rebatir los cálculos sobre la población indígena exterminada que se han hecho desde las primeras denuncias de fray Bartolomé de las Casas. El autor, nacido en Ferrol (A Coruña) y residente en Madrid, fue ayudante de la cátedra de Derecho Internacional de la Universidad de Salamanca y en la breve biografía que incluye el libro se apunta: "Hijo y nieto de militares, tiene como normas de conducta el respeto a la ley y el orden cívico, unido a un patriotismo que ha sido el detonante de esta obra".

El libro, que lleva por subtítulo ¿Genocidio en América?. Ensayo sobre la acción de España en el Nuevo Mundo, fue editado por el propio autor en 1994. El Gobierno gallego decidió comprarle 300 ejemplares para repartirlos en centros públicos de lectura. De hecho, en la primera página de la obra se lee: "Este libro ha sido editado con la colaboración de la Xunta de Galicia". El patrocinio público a este polémico estudio había pasado inadvertido hasta ahora. Fue el secretario de organización de los socialistas gallegos, Antón Louro, quien descubrió su existencia y denunció en el Parlamento autonómico la colaboración de Fraga para divulgar las polémicas opiniones de Beceiro.

Aunque la mayor parte del libro está dedicada a la conquista de América, en uno de sus capítulos Beceiro se ocupa de lo que llama "otros genocidios". Tras extenderse en toda clase de detalles para denunciar las víctimas de la represión en la antigua URSS y los miles de muertos civiles que causaron los bombardeos aliados sobre la Alemania nazi, el autor pasa a examinar la cuestión del holocausto judío. "A los alemanes", afirma, "les ha tocado padecer una leyenda casi tan negra como la que padecemos los españoles".

Beceiro no niega la represión de los judíos bajo el régimen nazi, pero rechaza que el número de muertos en los campos de concentración fuese de seis millones e incluso que existiese una voluntad de exterminio sistemático. "No se ha encontrado documento alguno", se puede leer en la página 379, "que pruebe que los alemanes tuvieron la intención de realizar tal genocidio ni que se haya ejecutado plan alguno referente a ese exterminio. Además, en los archivos alemanes, tan propensos a no omitir detalle alguno, no parece haberse encontrado ninguna orden de exterminar a los judíos, porque, si así fuera, ya se hubiesen preocupado de hacerla conocer al mundo entero". La noción del holocausto es el resultado, según Beceiro, de la "propaganda" de "los sionistas, los soviéticos y los Gobiernos norteamericano y británico".

El grupo juvenil Haika amenaza al alcalde y los ediles de UPN en Villava
EL PAÍS, Pamplona 5 Mayo 2000

El alcalde y los otros tres ediles de Unión del Pueblo Navarro (UPN) en Villava (Navarra) han sido amenazados mediante unas 500 octavillas por la organización Haika, surgida en abril de la fusión de Jarrai (las juventudes de la Koordinadora Abertzale Sozialista, KAS) y el grupo vascofrancés Gazteriak. Precisamente su distribución se produjo horas antes de que ayer por la tarde se celebrase una concentración, convocada por el Ayuntamiento bajo el lema Por el derecho de vivir en paz, para condenar el atentado del pasado domingo contra la vivienda de un policía nacional.

En los panfletos, con la firma y el anagrama de Haika, aparecen los retratos del regidor, Alfonso Úcar, y sus compañeros, con sus nombres y sus respectivos números de teléfono, y se les hace responsables de "la situación de los presos políticos vascos [los etarras]", así como de su "dispersión, tortura y asesinato". "No podemos dejar que esta gente siga cometiendo estos actos. Muéstrales tu repulsa", concluye Haika.

"Nos dan más ganas de seguir adelante", respondió Úcar ante unas amenazas que dijo lamentar de forma especial por los concejales nuevos, "menos curtidos", y sus familiares, "que están detrás".

Tras calificar de "durísima" la situación, Úcar rechazó por "falsas y fuera de tiesto" las acusaciones vertidas contra quienes tan sólo pretenden "hacer política municipal y conseguir en estos cuatro años construir una casa de cultura o un geriátrico para los abuelos". "Que nos dejen trabajar para el pueblo, donde queremos vivir en paz y cabemos todos, pero sabiendo que las reglas del juego [democrático] son las que son".

Úcar atribuyó las octavillas al intento de boicotear la concentración fijada para la tarde de ayer. "Han visto que se podría formar una gran multitud de personas y han echado los pasquines. Porque esto es lo que les hace daño. Que la gente salga de una vez por todas a la calle y les diga 'aquí estamos nosotros".

A su vez, el portavoz socialista, José Luis Uriz, insistió en que todos los grupos municipales, entre ellos Euskal Herritarrok, "se dejen de ambigüedades y planten cara a los que rompen la convivencia".

Las juventudes de EA defienden que sólo puedan votar en referéndum los nacidos en Euskal Herria
Denuncian en su ponencia política que ETA y las Fuerzas  Seguridad del Estado violan los derechos humanos de los vascos
Vitoria Estrella Digital 5 Mayo 2000

Las juventudes de Eusko Alkartasuna defienden en su ponencia política que debatirán en su próximo congreso, que se celebrará este fin de semana en Vitoria, que en un hipotético referéndum de independencia de Euskadi no puedan votar la policía no vasca, Guardia Civil, Ejército "y similares". Las juventudes nacionalistas sostienen que sólo pueden participar en la consulta popular los nacidos en Euskal Herria.   

Los representantes de "Gazte Abertzaleak" dieron a conocer ayer las ponencias que se debatirán en su quinta asamblea, entre las que se encuentra la política, en la que se definen como organización "abertzale, autodeterminista, independentista, republicana y de izquierda socialdemócrata".    

Las juventudes de EA sostienen que en un hipotético referéndum deberían participar "los nacidos en Euskal Herria, vivan donde vivan, y los que puedan demostrar una estancia suficiente en el país como para entender y conocer de cerca la realidad vasca".

Explica la ponencia política que la convocatoria del referéndum, como "la posterior declaración de independencia" se podrá hacer de acuerdo con las instituciones del Estado o no, y advierten que si se produce de esta segunda forma se generaría "un conflicto internacional".    

En cuanto a la pacificación, las juventudes de EA defienden una paz sustentada en el respeto a los derechos individuales de todos los ciudadanos, y dicen que la paz debe pasar por la "desaparición de ETA como organización militar, así como el repliegue de las fuerzas militares y policiales no vascas fuera del territorio vasco".   

Sobre este punto, la ponencia de Gazte Abertzaleak sostiene que "tanto ETA, coaccionando y asesinando ciudadanos vascos, como la Guardia Civil, Policía Nacional o el Ejército, mediante métodos de intimidación, violan los derechos humanos de nuestros ciudadanos", por lo que en "un nuevo escenario de paz no pueden existir y operar en tierra vasca".

Además, proponen la "vuelta a la normalidad de los ciudadanos en situación especial como consecuencia del conflicto", como los presos   de ETA o los "ausentados de la tierra vasca" por su relación con la organización terrorista, que han de "volver paulatinamente a sus hogares".     

Sobre el reconocimiento y compensación a "todas las víctimas del conflicto", las juventudes de EA se refieren a "los familiares de los asesinados por ETA, GAL o similares", así como a los "familiares de presos de ETA o gentes afectadas por las actividades de la misma".

Las juventudes de EA abogan por estrechar los lazos entre la comunidad autónoma vasca y la foral navarra por medio del establecimiento de una "Dieta y un posterior ejecutivo", que asumiría las competencias en materias de interés común a las dos comunidades y que debería estar compuesta por "electos de los dos parlamentos".

La Audiencia decidirá si se juzgan en Euskadi los casos de vandalismo callejero
Iruin alega que los hechos no son terrorismo
JOSÉ YOLDI, Madrid El País 5 Mayo 2000

La Audiencia Nacional celebró ayer una vista para decidir en los próximos días si los casos de violencia callejera se juzgarán a partir de ahora en el País Vasco o en la Audiencia, como viene sucediendo. El abogado Iñigo Iruin, que ha actuado como acusación particular en el caso Lasa-Zabala, defendió ayer un caso concreto referido al incendio de una cabina de Euskotren, en agosto de 1998 en Irún (Guipúzcoa), pero pretende que el resultado se extrapole a todos los casos de violencia callejera que se tramitan en la Audiencia.

El fondo de la cuestión radica en el artículo 577 del Código Penal, que establece: "Los que, sin pertenecer a banda armada, organización o grupo terrorista, y con la finalidad de subvertir el orden constitucional o de alterar gravemente la paz pública, cometieren homicidios, lesiones, (...) detenciones ilegales, secuestros, amenazas o coacciones contra las personas, o llevaren a cabo cualesquiera delitos de incendios, estragos o tenencia, tráfico y depósitos de armas o municiones, serán castigados con la pena que corresponda al hecho cometido, en su mitad superior".

El letrado sostiene que el artículo 577 del Código Penal no es competencia de la Audiencia Nacional porque a su entender no se trata de terrorismo. Agrega que aunque la Audiencia Nacional no ha condenado nunca a nadie por este artículo, los jueces de instrucción lo utilizan para tratar a los autores de la violencia callejera como terroristas, incomunicándoles y haciéndoles pasar por la Audiencia en lugar de ser juzgados en el País Vasco por los delitos específicos que hayan cometido: estragos, incendios o desórdenes.

Iruin alegó que en muchos casos se trata de hechos aislados y que por ello, al no haber un grupo organizado y estable en el tiempo, no se puede hablar de terrorismo como ha establecido la sentencia del caso Marey y ahora la del caso Lasa-Zabala.

El fiscal Jesús Santos se ha opuesto a esta teoría y ha defendido que los hechos encajan exactamente en el tipo del artículo 577 invocado, que precisamente está recogido en el Código Penal en el capítulo relativo a los delitos de terrorismo y que responde a la finalidad y al espíritu del legislador. Iruin anunció que en caso de que la Audiencia no le dé la razón recurrirá al Tribunal Supremo, por ser un precepto sobre el que merece la pena que el alto tribunal se pronuncie.

Elgorriaga recurre
Por otro lado, el ex gobernador civil de Guipúzcoa Julen Elgorriaga, el teniente coronel Ángel Vaquero y los ex guardias Enrique Dorado Villalobos y Felipe Bayo anunciaron ayer que presentarán recurso contra la sentencia del caso Lasa-Zabala, que les condenó a penas que oscilan entre 67 y 71 años de prisión.

Los condenados alegan fundamentalmente vulneración de derechos fundamentales, como el derecho al juez predeterminado, a la presunción de inocencia, a un proceso debido con todas las garantías y a la igualdad ante la ley, además de otras cuestiones formales.

Iruin, abogado de la acusación particular, también anunció recurso por infracción de ley porque no se ha condenado por pertenencia a banda armada, lesiones o torturas y detención ilegal superior a 15 días. El letrado no tiene previsto recurrir las absoluciones de Rafael Vera y Jorge Argote.

Casi 4.000 damnificados
El Mundo 5 Mayo 2000

En los últimos 12 años el Gobierno vasco ha tramitado un total de 3.745 expedientes de ayuda a damnificados por hechos terroristas y de violencia callejera, en los que han resultado afectados viviendas, vehículos, establecimientos comerciales o inmuebles.

El consejero de Interior vasco, Javier Balza, compareció ayer en la comisión de Derechos Humanos del Parlamento vasco donde informó del método de funcionamiento durante los últimos doce años del Programa de ayuda a las víctimas del terrorismo.

En total, las ayudas tramitadas han superado los 510 millones de pesetas en subvenciones directas, a lo que hay que sumar las gestiones realizadas para que los damnificados puedan acceder a otro tipo de becas, además de indemnizaciones por daños personales o ayuda de carácter psicológico, que se conceden por parte de otros organismos, entidades y administraciones.

Una mujer controla, por primera vez, todos los «comandos» de pistoleros de ETA 
MADRID. D. Martínez / J. Pagola ABC 5 Mayo 2000

Soledad Iparraguirre «Anboto», acusada de varios asesinatos, ha pasado a reforzar a los terroristas Javier García Gaztelu «Txapote», Eusebio Arzalluz «Paticorto» y Asier Oyarzábal «Baltza», que tras la ruptura de la tregua han desplazado a Mikel Antza e Iñaki de Rentería en la toma de decisiones, hasta el punto de que se cree que controla en estos momentos toda la estrategia terrorista de ETA.

En medios de Interior se ha confirmado la información adelantada recientemente por ABC en el sentido de que, tras la ruptura de la tregua, los etarras Javier García Gaztelu «Txapote», Eusebio Arzalluz Tapia «Paticorto» y Asier Oyarzábal Chapartegui «Baltza» han desplazado en la toma de decisiones a Miguel Albizu Iriarte «Mikel Antza» e Ignacio Gracia Arregui «Iñaki de Rentería» que se mantienen pese a ello en el comité ejecutivo de la banda. De hecho, en la reunión en la que los terroristas decidieron volver a los atentados, Mikel Antza se abstuvo.

«ESCENARIO DE ATENTADOS»
No obstante, las mismas fuentes han señalado que Soledad Iparraguirre, responsable hasta hace poco de los «comandos legales», encabezaría este grupo de los «duros entre los duros», hasta el punto de que se considera que en estos momentos controla el «aparato militar», esto es, todos los «comandos» operativos», lo que, en «en un escenario de atentados, tras la ruptura del alto el fuego, es tanto como decir que controla la dirección de ETA», añaden los medios consultados.

Estos medios indican que Anboto sería en estos momentos quien dirige el «aparato militar» y Javier García Gaztelu, con el que mantiene una buena relación, sería su «lugarteniente» más próximo, con el apoyo de Eusebio Arzalluz Tapia, hasta hace poco responsable del «aparato logístico» y Asier Oyarzábal. Soledad Iparraguirre se convertiría, así, en la primera mujer en el macabro historial de ETA que tiene las riendas del «aparato militar» de la banda.

«LEGALES» Y «LIBERADOS»
Análisis en poder de Interior apuntan que la mayoría de los atentados perpetrados por ETA, incluidos los frustrados, han sido obra de elementos «legales», es decir, no fichados por las Fuerzas de Seguridad, que así habrían pasado a llevar el mayor peso de la nueva campaña terrorista, por lo que en cuanto a actividad criminal ya no se diferencian de los «comandos liberados», con los que la banda, lógicamente, también sigue contando como se comprobó con la desarticulación parcial el pasado mes de enero del «comando Vizcaya», también supeditado a la influencia de Anboto.

En este sentido, las «furgonetas bomba» que ETA pretendió introducir en Madrid eran conducidas por «legales» y se sospecha que también etarras no fichados pudieron colocar el «coche bomba» con el que la banda asesinó en la capital de España al teniente coronel Pedro Antonio Blanco. Al mismo tiempo, se cree que los asesinatos de Fernando Buesa y su escolta así como el atentado contra una patrulla de la Guardia Civil de Inchaurrondo fueron cometidos por «legales». En todos estos atentados se utilizó dinamita procedente del polvorín de Bretaña, en cuyo asalto participaron etarras de la confianza de Anboto, entre ellos Asier Oyarzábal. Los analistas de Interior no ocultan su preocupación ya que con Anboto y García Gaztelu al frente, la banda puede intensificar más aún si cabe sus atentados.

Se da la circunstancia de que durante la supuesta tregua Soledad Iparaguirre encabezó el sector partidario de reanudar cuanto antes la actividad criminal. Hasta el punto de que análisis efectuados por los expertos antiterroristas durante el alto el fuego apuntaron ya la posibilidad de que en el caso de que se reanudara la actividad criminal, la «nueva ETA» estaría dirigida por Anboto, tal y como adelantó ABC el 6 de marzo del pasado año. .

LA CITA CON BOMBI Y ABAUNZA
Soledad Iparraguirre «Anboto» mantenía una cita con Javier Abaunza en un bar de la localidad francesa de Hagetmau, en la tarde del pasado 17 de abril, cuando fue detenida Julia Moreno Macuso «Bombi».

Precisamente Julia Moreno estaba realizando labores de seguridad en torno a la cita cuando observó la presencia de dos gendarmes y se puso nerviosa. Entonces cogió el automóvil, robado un día antes y, tras pasar ante el bar en el que estaban reunidos Anboto y Abaunza hizo sonar varias veces el claxon, como consigna previamente establecida, para advertir a los dos etarras de la presencia policial, y posteriormente huyó siendo perseguida por los agentes.

El hecho de que Abaunza y Moreno Macuso hubieran robado en pocas horas dos automóviles, tras sufrir un acidente con el primero de ellos, demuestra la urgencia de acudir a esa cita y la relevancia de su interlocutora, Anboto, lo que avala el peso de Soledad Iparraguirre dentro de ETA. Fuentes de Interior creen que Moreno y Abaunza, responsables de impartir cursillos a los nuevos pistoleros, tenían que tratar con Anboto en esa cita aspectos relacionados con el adiestramiento de un grupo de etarras «legales».

 

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