AGLI

Recortes de Prensa    Martes 9 Mayo  2000
#¿DE QUE MESA HABLA OTEGI? ¿DE LA DEL TANATORIO?
EDITORIAL El Mundo 9 Mayo 2000

#Aznar pide al PNV que sea «demócrata antes que nacionalista para no acumular ignominia» 
RABAT. Luis Ayllón, enviado especial ABC 9 Mayo 2000

#¿Con leche o con sangre?
MANUEL HIDALGO El Mundo 9 Mayo 2000

#A Arzalluz II 
ERASMO El Mundo 9 Mayo 2000

#Antifranquistas
FEDERICO JIMENEZ LOSANTOS El Mundo 9 Mayo 2000

#El tapón 
Ramón PI ABC 9 Mayo 2000  

#También asesinan las pintadas 
LUIS IGNACIO PARADA ABC 9 Mayo 2000

#EL TELON DE FONDO DE UN ASESINATO
IMPRESIONES El Mundo 9 Mayo 2000

#«La pérdida» 
Pablo PLANAS ABC 9 Mayo 2000  

#Basta ya
NICOLAS REDONDO TERREROS El Mundo 9 Mayo 2000

#Matar, morir
JOSÉ RAMÓN RECALDE El País 9 Mayo 2000

#Una mordaza de plomo
CARMELO BARRIO BAROJA El Mundo 9 Mayo 2000

#Los anillos de la serpiente
FERNANDO LOPEZ AGUDIN El Mundo 9 Mayo 2000

#Encuentros con ETA en la tercera fase
IGNACIO SÁNCHEZ-CUENCA El País 9 Mayo 2000

#Unidad de la Prensa
El Conspirador La Estrella 9 Mayo 2000

#Odio y sumisión
MIGUEL ÁNGEL AGUILAR El País 9 Mayo 2000

#Weimar
ROSA MONTERO El País 9 Mayo 2000

#El Gobierno vasco y el PNV no apoyan la marcha de hoy del Foro Ermua contra ETA
AITOR GUENAGA, Bilbao El País 9 Mayo 2000

#Recuerdo de un luchador antifascista
NICOLÁS SARTORIUS y EDUARDO SABORIDO El País 9 Mayo 2000

#Manifestación, hoy, del Foro de Ermua: «Por la libertad, no al fascismo de ETA»
VITORIA/BILBAO. J. J. Saldaña / Efe ABC 9 Mayo 2000

#El método y el mártir
GERMAN YANKE El Mundo 9 Mayo 2000

#El horror fascista
JAVIER ELORRIETA El Mundo 9 Mayo 2000

#El alcalde de Andoáin, de EH, boicotea los homenajes a López de la Calle
ANDOÁIN. J. Pagola / M. Portilla ABC  9 Mayo 2000

#De Gobierno a Gobierno
Pablo Sebastián La Estrella 9 Mayo 2000

#El último reducto
Editorial ABC 9 Mayo 2000

#El Gobierno francés cree haber decapitado al Ejército Revolucionario Bretón
PARÍS. Juan Pedro Quiñonero corresponsal ABC 9 Mayo 2000

#La industria del cine fuerza a la Generalitat a renunciar a las cuotas de doblaje al catalán
TERESA CENDRÓS, Barcelona El País 9 Mayo 2000

#Derrota de Pujol: La Generalitat renuncia a las cuotas del catalán en el cine
BARCELONA. Àlex Gubern ABC 9 Mayo 2000

#El Gobierno exige a Ibarretxe que deje de acumular vergüenza y convoque elecciones
Rabat/Madrid La Estrella Digital 9 Mayo 2000

#Valentí Puig: «Los bilingües de Cataluña no somos ni carne ni pescado»
MADRID. Antonio Astorga ABC  9 Mayo 2000

¿DE QUE MESA HABLA OTEGI? ¿DE LA DEL TANATORIO?
EDITORIAL El Mundo 9 Mayo 2000

Arnaldo Otegi, portavoz de Euskal Herritarrok y autorizado exégeta de los arcanos sangrientos de ETA, nos sacó ayer de toda duda: según él, el atentado que acabó con la vida de nuestro compañero José Luis López de Lacalle «pone sobre la mesa el papel de los medios de comunicación en el conflicto vasco».

Arnaldo Otegi no precisó de qué mesa hablaba, pero tampoco hacía falta: todos sabíamos que sólo podía ser la del tanatorio.

Así que ésa es la explicación: López de Lacalle escribía en EL MUNDO, que acoge toda suerte de opiniones, y ETA no podía tolerar que entre ellas hubiera algunas como la suya, neta y radicalmente contrarias a los dogmas del abertzalismo independentista. De lo que se deduce que ETA da por sobreentendido que no compartir sus criterios y hacerlo ver públicamente es un crimen que merece el castigo fulminante de la pena capital.

Doblemente, si además se expresa con ello un criterio generalizado.

Eso es lo que Arnaldo Otegi explica. Pero su explicación, por mucho que apele al «contencioso vasco», tiene poco que ver, en último término, con la cuestión nacional. Remite en lo esencial a los principios básicos de convivencia que cada cual hace suyos. A su concepción del mundo.

La concepción del mundo de ETA -una concepción que, por lo demás, ella misma proclama, cual si de un título de gloria se tratara- presupone la eliminación física del oponente.

Prefigura con ello con macabra exactitud el género de sociedad que establecería, si lograra el triunfo de su causa. Una sociedad en la que sería admisible -si es que no exigible- el exterminio de los discrepantes.

Ante semejante horror -que la Humanidad conoce demasiado bien, para su desgracia: la experiencia del nazismo está cercana- no hacen al caso ni las identidades patrióticas, ni las construcciones nacionales, ni las autodeterminaciones jurídicas. Lo que traza es una nítida línea divisoria, previa a cualquier toma de partido y a cualquier adscripción nacional: la que separa a quienes defendemos la convivencia en paz de quienes se creen con el derecho a arrasar lo que sea y a quien sea con tal de llevar a la práctica sus sueños. O sus delirios.

Al asesinar a José Luis López de Lacalle, ETA nos ha declarado la guerra a todos: vascos y no vascos, nacionalistas e internacionalistas, verdes, blancos o rojos.

Lo que ha tratado de asesinar es el derecho de todo ciudadano a pensar como le parezca, con los criterios que mejor le cumplan, apoyándose en las opiniones que más le cuadren. La de José Luis López de Lacalle, entre otras. Entre todas.

Por eso decimos que la protesta colectiva por su muerte no ha de ser ni mayor ni menor que la suscitada por ninguna otra, sino diferente. Cuando matan a un político, o a un policía, o a un militar, asesinan a un servidor público, y es intolerable. Pero cuando matan a alguien cuya labor es contar e interpretar la realidad, matan a todos los que se empeñan en pensar.

Aznar pide al PNV que sea «demócrata antes que nacionalista para no acumular ignominia» 
RABAT. Luis Ayllón, enviado especial ABC 9 Mayo 2000

José María Aznar tuvo ayer en Rabat palabras especialmente duras para los dirigentes del PNV, de quienes dijo que están llevando al despeñadero no sólo a su partido sino a una parte importante de la sociedad vasca. Más aún, aseguró que «la situación de mínimos en cuanto a decencia democrática» a la que Ibarretxe ha llevado al País Vasco exige que se anticipen elecciones autonómicas.

El asesinato del columnista José Luis López de la Calle ha provocado en el presidente del Gobierno un malestar que casi se podía palpar en su rostro serio y que le llevó incluso el domingo a sopesar la posibilidad de suspender su visita a Marruecos. Finalmente Aznar decidió continuar con su programa oficial por consideración al país vecino, cuyo primer ministro, Abderraman Yusufi, aseguró ayer que «Marruecos siente el atentado terrorista como los propios españoles».

En la rueda de prensa conjunta con Yusufi celebrada al término de su reunión en la capital marroquí, José María Aznar respondió con firmeza a las preguntas de los periodistas sobre el último crimen etarra y sus consecuencias para la pacificación en el País Vasco. Comenzó repitiendo la pregunta que hizo en el reciente debate de investidura dirigida al PNV y que considera que todavía no ha recibido respuesta: «¿Qué es necesario que ocurra para que se den cuenta de que su estrategia política ha fracasado?». Una referencia al Pacto de Estella, al que aún pretenden aferrarse los nacionalistas.

EL SUICIDIO PENEUVISTA
Aznar recordó las palabras del propio José Luis López de la Calle en el sentido de que los únicos responsables de un crimen son quienes lo ejecutan, pero añadió: «En el País Vasco, hay personas que desde hace tiempo han traspasado los límites que deben diferenciar ciertas actitudes de comprensión y tolerancia por el fenómeno de la violencia».

El jefe del Ejecutivo recalcó que «se tiene que ser demócrata antes que nacionalista», porque si sucede al contrario, «se comete un grave error y uno se sitúa en el territorio del terror y en contra de la libertad». El Presidente insistió en que la democracia es «el único medio para dejar de acumular tanta ignominia y tanta vergüenza como están acumulando en estos momentos». «Y hoy, en el País Vasco -agregó- o se está con el terror o se está con la libertad. No hay término medio».

Después, su denuncia de la actitud de algunos dirigentes del PNV fue contundente, al afirmar que «están dispuestos a llevar a su partido al abismo, al despeñadero, al suicidio», pero les advirtió que «no pueden pretender que se suicide con ellos un parte importante de la sociedad vasca». «Lo que es inaceptable -subrayó- es que se favorezca un clima que sea utilizado por otros para llevarse físicamente por delante a personas que sólo quieren vivir democráticamente en paz y libertad.

Tras manifestar que las urnas y el Estado de derecho son la única respuesta adecuada, señaló: «En el País Vasco existe, por parte del Gobierno vasco, en este momento, una situación de mínima decencia e higiene democrática que exige, en mi opinión, la convocatoria de unas elecciones para que los ciudadanos se manifiesten en las urnas».

El presidente del Gobierno reconoció que el camino en la lucha contra los terroristas será «duro, difícil y, por desgracia, largo», al tiempo que afirmó que «los errores de algunos están haciendo que ese camino sea todavía más largo, más duro y más difícil y, a lo mejor con más lágrimas». «pero serán -dijo- lágrimas libres y caerán en tierra libre, que nadie se llame a engaño».

Aznar lanzó un llamamiento a todos para que se de «no uno, sino varios pasos adelante», porque ese será el mejor aliento para la sociedad vasca y para la sociedad española. «No tengo la menor duda -enfatizó- de que, al final, el sentido común de esa tierra libre y los buenos sentimientos de libertad y democracia se impondrán a cualquier tipo de circunstancias y de barbarie». Para terminar, el presidente lanzó una nueva advertencia a los actuales dirigentes del PNV: «A algunos, el tiempo político se les ha acabado. Y ese tiempo no puede dar para más confusión, para más error y para mayor creación de un clima que sólo sirve para que algunos lo aprovechen de la manera que lo aprovechan».

«OBSTÁCULO PARA LA PAZ»
El ministro del Interior, Jaime Mayor Oreja, dijo ayer que en el País Vasco «todo va a tener que pasar sin el PNV», al que tachó de «obstáculo para la paz» y aliado de EH y del mundo de ETA. Señaló además su intención de no manifestarse con el PNV en ningún lugar del País Vasco a favor de la paz, «porque sé que evidentemente el precio es la falta de libertad». El ministro indicó que el PNV «está absolutamente fuera de lo que es el esfuerzo de la normalidad en el País Vasco, está en su proyecto soberanista de compartir un proyecto con el mundo de ETA».

En declaraciones a RNE, el ministro recordó asimismo que la localidad guipuzcoana de Andoáin, donde el pasado domingo fue tiroteado José Luis López de la Calle, está muy próximo al lugar donde la organización terrorista asesinó a Miguel Ángel Blanco, «donde siempre hemos tenido la sospecha de que el "comando Donosti" tiene una especial infraestructura».

La responsabilidad política del PNV sobre la situación que actualmente vive el País Vasco también fue puesta de relieve por el vicepresidente primero, Mariano Rajoy, quien aseguró en declaraciones a RTVE que Xabier Arzalluz es «parte sustancial y muy importante del problema que existe en el País Vasco».

Al igual que en el caso de Aznar, la actitud de Rajoy hacia los nacionalistas fue determinante, al declarar que «desde un punto de vista estricta y puramente democrático», el Ejecutivo vasco no tiene «más solución que disolver la Cámara y convocar a los ciudadanos a las urnas». A su juicio, ETA ha «humillado al PNV y a sus dirigentes», culpándoles «del problema».

¿Con leche o con sangre?
MANUEL HIDALGO El Mundo 9 Mayo 2000

El PNV dice estar embarcado en la construcción nacional. Pues vale. Pero tiene un problema grave: en el país que gobierna matan a la gente que sale a la calle a tomar un café y leer ocho periódicos. Parece lógico pensar que, antes de abordar algo tan peliagudo como la construcción nacional, el Gobierno del PNV tiene que lograr algo tan elemental como que los ciudadanos puedan tomar un café con leche sin que los maten a continuación.

En el País Vasco hay noches negras envueltas en llamas y días que amanecen con sangre, en vez de leche, en el café de todos. No se comprende cómo la ciudadanía va a tener ganas y va a estar de humor para las tareas de la construcción nacional si no puede dormir tranquila ni volver a casa con el pan y los periódicos.

La construcción nacional exige, por lo menos, ocho horas de sueño reparador y un cafetito para coger ánimos. Y un poco de armonía general. Si el quiosquero que te ha vendido el periódico te ve luego muerto con un tiro en la nuca, ya no va a tener ansia para pensar en la construcción nacional por lo menos el resto del día. Si el camarero que te ha puesto el segundo terroncito de azúcar y que te acaba de dar las gracias por los tres duritos de propina que has dejado para el bote, te pilla después sin zapatos bajo una sábana de sangre, la construcción nacional se le va a poner cuesta arriba. Si el vecino, que está sacando a mear al perro, te ve venir de lejos y, cuando se prepara a darte los buenos días, observa que dos tíos te dejan seco junto al siguiente arbolito, digo yo que ese hombre no va a ver clara la construcción nacional al menos en una semana.

Ya tenemos a tres, seguro, más el muerto, cuatro, que no sólo no van a poner empeño en la construcción nacional, sino que tampoco van a tomarse un café con leche en paz.

Ahora bien, si esos tres se toman más tarde, a su hora, un cafetito, y comentan, y tal, cómo va la Real y cómo va la construcción nacional, es que esos tres están casi más muertos que el muerto. Tienen el alma muerta, de donde se deduciría que la construcción nacional que pretende el PNV es un gran cementerio de almas con vistas al mar.

El PNV, sus votantes, el quiosquero, el camarero, el vecino y todos tendrán que darse cuenta de que si un hombre no puede tomar café con leche, ellos no pueden ni tomar café con los asesinos ni tomar café entre ellos para charlar sobre cómo construir un país en el que, en vez de azúcar, se echa sangre al café. Hay que estar loco para querer vivir en un país en el que la barra de un bar puede ser un patíbulo, en el que la amistad, la fiesta y la libertad no podrán nunca vivirse si no es sobre las pisadas de muchos hombres que no tuvieron siquiera derecho a otro café.

A Arzalluz II 
ERASMO El Mundo 9 Mayo 2000

Espiral demoniaca de causas y concausas que conducen al efecto: José Luis fue abatido tras cuatro días del hoy atronador 3 de mayo, su Día Mundial, héroe número 51 de la libertad de prensa. Mas antes fue la penúltima Xabierada, informadores calumniados y por ello señalados. O su Brunete mediática: no permitir que la realidad y el verbo responsable te arruinen un titular de impacto de bala.

Antifranquistas
FEDERICO JIMENEZ LOSANTOS El Mundo 9 Mayo 2000

Sobre el asesinato de Luis López de Lacalle, leo en El País esta frase de Santiago Carrillo: «Los terroristas ya no tienen límites y asesinan incluso a personas con toda una historia antifranquista. López de Lacalle estuvo preso con Franco, luchó contra la dictadura, tenía enormes méritos y merecía un respeto». Y esta otra de Marcelino Camacho: «Era extraordinario. Es incomprensible que ETA le haya matado». En la portada del periódico se lee a toda página: «ETA mata a un veterano antifranquista y fundador del Foro Ermua».

Tal vez ésta es una de las razones por las que ETA dura tanto: la izquierda la sigue considerando de su cuerda, sigue amparada en la idea y amparando el mito de que todos los antifranquistas éramos buenos, luchábamos por la libertad, éramos unos..., esas mentiras. Naturalmente, Camacho no quiere decir que ETA respete a la gente extraordinaria o que sólo asesine a la ordinaria, pero, sin querer, lo dice. Carrillo no quiere decir que a los que no tienen una historia antifranquista detrás no haya que tenerles el respeto que también merecía López de Lacalle, pero, ay, lo dice.

En el fondo, con la monserga del franquismo y el antifranquismo establecemos dos clases de ciudadanos: unos con «derechos históricos», y otros sin tantos derechos. Humanos, bueno, pero no tan «históricos». ¿Es más noticia que el asesinado fuera «veterano antifranquista» que fundador del Foro Ermua? No. El antifranquismo no ha tenido que ver nada en el asesinato ni puede ser lo que legitime o deslegitime un crimen. Carrillo y Camacho saben perfectamente que hay gente que estuvo en el PCE y en la cárcel durante la dictadura y que hoy están, como estaba López de Lacalle, jugándose la vida por la libertad en el País Vasco, pero que otra gente del PCE de entonces está ahora con la dictadura de ETA o con Madrazo en Estella, de compañeros de viaje del euskonazismo. ETA mata a quien conviene a su proyecto totalitario. Sobran más consideraciones, históricas o personales. En el fondo, el antifranquismo es un argumento típicamente nacionalista para justificar sus crímenes. Los que se oponen al nacionalismo son tachados sistemáticamente de «franquistas», por ejemplo en El País si en vez del nacionalismo vasco critican el nacionalismo catalán. «Franquistas con votos», «Brunete mediática» brama el antifranquista Arzalluz.

Una de las cosas peores del franquismo es sin duda habernos hecho coincidir con gente así. Con gente que ya era así. No presumamos, pues, tanto de nuestro pasado. El presente no siempre lo acredita.

El tapón 
Por Ramón PI ABC 9 Mayo 2000

EL asesinato de José Luis López de Lacalle ha hecho correr mucha tinta en los diarios de ayer, como era perfectamente previsible. La sección de Nacional de los diarios de mayor circulación es casi monográfica, y a eso ha contribuido, claro está, el hecho de que el crimen se produjo en domingo, día más bien magro en información política, como no sea en períodos preelectorales, que no es ahora el caso. Monográficas han sido también, de hecho, las columnas de los habituales escritores de las páginas de opinión. Y en todo este enorme volumen de papel impreso, llama la atención la unanimidad con que los observadores de todos los colores del arco iris ideológico han fijado su atención, han puesto el foco en el Partido Nacionalista Vasco, no porque se haga responsable a esta formación política de nada de lo ocurrido en Andoain, sino mirando más lejos, hacia la búsqueda de la normalización del País Vasco.

Pero también es común un escepticismo considerable acerca de lo que pueda esperarse del PNV, al menos mientras mantenga a las mismas personas en su dirección. ABC («Un asesinato previsible») dice en su editorial que «desarticulada la hegemonía intranacionalista del PNV por la acción coordinada de ETA y HB, empieza a ser irrelevante que el PNV y EA sigan en el pacto de Estella o lo rompan. Lo primero -seguir prendidos en la telaraña tejida por ETA- es lo previsible, a tenor de los acontecimientos (...) Lo segundo, salir del pacto de Estella, no sería más que una mera decisión estratégica de supervivencia, sin ningún rasgo de sinceridad democrática, ni menos aún de rectificación de un error (...) Mientras el PNV no cambie a los responsables de su confusión moral y política, los grupos no nacionalistas no pueden admitirlo como copartícipe de ningún proyecto para el País Vasco».

El País («Disparos contra la memoria antifascista») se refiere también a lo mismo: «ETA ha roto la tregua alegando que los partidos nacionalistas no habían cumplido hasta el final su compromiso por la independencia; pero la represalia que toman por ello consiste en atacar a los no nacionalistas, y más concretamente, a quienes denuncian ese compromiso, como hizo López de Lacalle en su último artículo (...) La amenaza de ETA al PNV consiste en advertirle que hará caer sobre ellos la sangre de las víctimas, convirtiéndolos en sus cómplices. Pero los dirigentes nacionalistas no acaban de encontrar el valor suficiente para romper ese lazo siniestro. Nadie puede ignorar que la temeraria apuesta nacionalista del pacto con ETA, prolongado en el de Lizarra, ha fracasado (...) Pero existe la impresión de que algunos dirigentes están dispuestos a buscar culpables donde sea antes de dar su brazo a torcer».

La actual dirección del PNV es el verdadero tapón que impide cualquier forma de aislamiento de los asesinos. El Mundo («ETA asesina una parte de todos nosotros») habla del «papel desdichado que está jugando en todo esto la cúpula del Partido Nacionalista Vasco (...) (que) sigue coqueteando con quienes ejercen la representación política legal de los asesinos. Continúa en el aire la pregunta que les formuló hace bien poco José María Aznar: ¿Qué es lo que necesitan que ocurra para replantear su estrategia política? (...) Con su política, los Arzalluz y compañía están creando espacios de impunidad que permiten desenvolverse a los amigos y a los justificadores de los asesinos». La Vanguardia («ETA, crimen y error») repite la misma pregunta: «El nacionalismo democrático y moderado está ahora emplazado a reflexionar sobre el mantenimiento de su pacto en el frente de Estella con los cómplices de los asesinos. Una vez más, por lo tanto, hay que preguntar al PNV qué tiene que suceder en Euskadi para que acepte que ETA se ha quitado la careta con la que pretendió engañarnos».

«ETA asesina la libertad de expresión en el País Vasco», titula su crónica François Musseau, en Libération, en la que recuerda que la víctima del crimen se había negado a abandonar Andoain a raíz de los cócteles Molotov lanzados sobre su casa, alegando que «políticos o periodistas, todos vivimos bajo la amenaza terrorista». Una amenaza que, como era de esperar, el editorial de Gara concibe como una especie de resultado de la ley de la gravedad, mientras no se le dé la razón a ETA en sus pretensiones. Esta publicación de los amigos de los terroristas deplora el atentado en su editorial («Piedra angular para un futuro de paz») y da el pésame a la familia, pero mantiene que «el Acuerdo de Lizarra-Garazi es, hoy por hoy, la piedra angular en la que puede acuñarse el futuro de paz en Euskal Herria. Vale más trabajar para conseguirlo que esperar a que se produzca el siguiente atentado».

Diario 16 («ETA cumple su amenaza») apura su intento de comprender, pero es inútil: «Puede que la intención del PNV de desactivar a los violentos pactando con EH fuese buena, pero debe admitir que la estrategia ha fracasado».

También asesinan las pintadas 
Por LUIS IGNACIO PARADA ABC 9 Mayo 2000

¿Aqué libertad aspiran los que embadurnan paredes con pinturas insultantes para un hombre vilmente abatido horas antes? ¿Qué democracia aspiran a imponer los que aplauden el crimen con un: «ETA, el pueblo está contigo»? ¿Qué soberanía popular se construye con pintadas que dicen: «José Luis de Lacalle, jódete»?

Algunos lugares de San Sebastián aparecieron ayer pintarrajeados por el odio y la barbarie; garabateados por la cobardía y locura; estampados por la sinrazón y la inmundicia. ¿En nombre de qué sanguinario rito, impulsados por qué aberrante afán de destrucción, financiados por qué inconfesables medios, intrépidos salteadores nocturnos arrojan botellas incendiarias y vomitan sobre las paredes de los edificios su miserable mercancía de muerte y desolación?

No es posible acercarse al fenómeno del terrorismo callejero desde la óptica del simple vandalismo. No es posible entender que cada fin de semana la crónica negra aparezca encabezada por acciones de violencia que algunos manipuladores encubren bajo el eufemismo de terrorismo de baja intensidad. Pero cuando, además, esas acciones se producen con la inequívoca intención de amedrentar a representantes políticos de partidos libremente elegidos en las urnas, cuando se suceden durante años con culpable impunidad, cuando responden al odio racial y a la xenofobia muestran la cara más inmunda y repugnante de la miseria moral de sus autores.

Los sanguinarios pistoleros que asesinan a un hombre por la espalda no están solos. Tienen detrás a quienes ayer aplaudían la «ejecución» de un inocente y mañana apuntarán quién debe ser la próxima víctima. Y a quienes no condenan un crimen sino sólo lamentan «la pérdida de una vida»; a quienes no justifican pero comprenden, a quienes no gobiernan pero aceptan el desgobierno. Todos ellos son tan responsables morales del terrorismo como los propios terroristas lo son de sus crímenes. parada@abc.es

EL TELON DE FONDO DE UN ASESINATO
IMPRESIONES El Mundo 9 Mayo 2000

La injusta equiparación de Uriarte
El obispo de San Sebastián, José María Uriarte, realizó ayer una condena clara y rotunda de la violencia en el funeral de López de Lacalle. Uriarte pidió a ETA que deponga las armas y denunció «el clima de terror» que la banda armada quiere crear entre los profesionales de la información. Sus palabras fueron menos afortunadas cuando pidió medidas en favor de los presos vascos y solicitó a los partidos que «se desbloquee el proceso de paz». Los términos empleados por Uriarte, que recuerdan mucho a los de su predecesor Setién, harían saltar de la tumba a la víctima, que se esforzó precisamente por combatir este discurso. Que esté o no bloqueado el proceso de paz no justifica el asesinato. Ni son iguales las víctimas a los verdugos. Ni unos tienen la misma responsabilidad que otros en ese bloqueo. La equiparación de Uriarte es injusta.

Aznar y la «higiene democrática»
Desde Marruecos, donde se encuentra en visita oficial, y en una intervención de extraordinaria dureza, el presidente del Gobierno acusó ayer a los dirigentes del PNV de estar anteponiendo el nacionalismo a sus propias convicciones democráticas. «Pueden estar dispuestos a llevar a su partido al despeñadero, al suicidio, pero no pueden pretender que con ellos se suicide y se despeñe una parte importante de la sociedad vasca», dijo. El jefe del Gobierno fue más lejos: reprochó a la cúpula del PNV «generar un clima que es utilizado por otros para llevarse físicamente por delante a personas que sólo quieren vivir democráticamente en paz y en libertad». A continuación, reclamó del Gobierno vasco que, «por mínima decencia e higiene democrática», convoque inmediatamente elecciones. El desencuentro entre el Gobierno central y el vasco es ya total.

Muchas convocatorias, poca unidad
La división dentro de lo que siempre se ha llamado las fuerzas democráticas vascas es palmaria: el PNV y EA se niegan a acudir a la manifestación convocada por el Foro de Ermua, porque dicen que deslegitima al Gobierno de Vitoria; el PP rechaza hacer acto de presencia en los actos de repulsa a los que llama el lehendakari Ibarretxe, porque entiende que con ello respaldaría su crítica posición... El secretario general del PSE-PSOE, Nicolás Redondo Terreros, terció ayer, diciendo que su partido se suma a todas las manifestaciones de protesta contra el asesinato de López de Lacalle, las convoque quien las convoque, porque comparte la voluntad de repulsa de todos. Pero no todas las repulsas son de la misma intensidad ni sinceridad. Si alguien tiene autoridad moral y legitimidad para convocar a los ciudadanos es el Foro de Ermúa, al cual pertenecía la víctima.

«La pérdida» 
Por Pablo PLANAS ABC 9 Mayo 2000

MINUTOS después del último asesinato de ETA, los «plastikolaris» de la palabra, sector semántico, compusieron su último artefacto: lamentaban la «pérdida de la vida» de José Luis López de Lacalle, como si este hombre se la hubiera olvidado en el quiosco, ay qué despiste. Ese eufemismo grosero pertenece al mismo género que la «democratización del dolor» o la «naturaleza política del conflicto», necedades que han cobrado vida —y se han cobrado vidas— debido al siniestro mecanismo de negar lo evidente, o sea, el asesinato es una ejecución; la extorsión, un impuesto; el secuestro, retención y juicio; y ETA, una organización política armada. En esta línea, el hecho de que de repente aparezca un bulto en el suelo cubierto por un paño blanco es responsabilidad del «conjunto de la clase política», EH dixit.

El problema es que a López de Lacalle lo han asesinado unos terroristas, es decir, que no ha perdido nada, ni la culpa es del conjunto de nadie, ni su muerte es un ejemplo de democratización del dolor, ni su cuerpo ha aparecido tendido en la calle por azar. El primer análisis, pues, es que un terrorista que pertenece a un grupo terrorista le ha pegado cuatro tiros a una persona. Y esa misma fórmula, así como la de la bomba, en forma de carta, paquete, artilugio, recipiente, etcétera, etcétera, se ha aplicado ya demasiadas veces como para que a eso se le pueda llamar «consecuencia dramática» mientras se prepara un papel para «condenar cualquier forma de violencia», como si fuera lo mismo un artículo de la «Brunete mediática» que un tirito por la espalda y el Foro de Ermua que ETA.

En el esfuerzo por no caer en un puro exabrupto contra quienes han hecho de su vida un ejemplo de mendacidad al tratar de justificar los «métodos» etarras, es necesario recordar que ninguno de los crímenes de ETA ha conseguido otra cosa que provocar un horror seco, estéril por definición. No ha servido de nada zarandear el árbol, no se ha alcanzado ninguno de los objetivos terroristas. Todos los logros políticos del País Vasco se deben a la democracia, al marco constitucional y a la palabra, al debate y a la honradez y claridad de hombres como López de Lacalle. Si queda un ápice de inteligencia en quienes atribuyen a su nacionalismo el adjetivo democrático, lo primero que han de hacer es sacar sus manos del sacrificadero vasco y ceder sus puestos a quienes se consideran primero demócratas y después, nacionalistas. Ya no vale hablar de Irlanda a no ser para tomar ejemplo, ni de cimentar la dialéctica de una patria en los ataúdes de más de ochocientas víctimas, sino de vida contra la muerte, de palabras sobre la pólvora, de ideologías frente a patologías, de humanidad ante la demagogia.

El domingo en que ha muerto López de Lacalle, muchos periodistas vascos debieron sentir un latigazo en las entrañas. Las lágrimas asomaron a muchas pupilas mientras tecleaban con desesperación el nombre de su compañero asesinado, mientras entrecomillaban las frases de la nota de EH o buscaban una reacción significativa y real en los líderes más destacados del PNV. Debió ser inevitable que sintieran el sabor agrio del luto y del miedo, pero el lunes mismo, cientos de artículos contaban la verdad, reposaban en los anaqueles de los quioscos y eran leídos por ciudadanos que se habían acercado a esos quioscos como hacía López de Lacalle. Esto es una obviedad, claro. Sin embargo, no hay otro modo mejor de responder a los asesinos que hacer lo que corresponde, contar lo que pasó, opinar sobre lo que pasó, sin más consigna que la fe en las palabras incorruptas. No iban a ser menos los periodistas que los agentes policiales, jueces, militares, abogados, políticos, empresarios, trabajadores, arrepentidos y familiares de «trágicos errores» —es decir paseantes en lugares inoportunos, críos aficionados a dar patadas a los paquetes, compradores de grandes almacenes, confundidos...—, que han perdido a sus seres queridos a causa del «conflicto» y que tras el duelo han seguido adelante con aquello que hacían.

Escribir, por eso, no es nada heroico. Lo heroico es vivir en medio de las falsas lamentaciones, de las miradas de complicidad, de las interpretaciones del puñetero conflicto, oír cada día el murmullo viejo y violento de quienes no entienden nada y, a pesar de todo eso, soñar que la paz no es un sueño, porque ¿quién ha dicho que sea imposible que Arzalluz pueda ser sustituido por Cuerda o Atutxa?, ¿quién ha dicho que sea imposible que Ibarretxe cambie de opinión y deje que los vascos voten en paz?, ¿quién ha dicho que sea imposible que ETA imite al IRA y entregue las armas?, ¿quién ha dicho que sea imposible convencer a EH de que los mitos no necesitan muertos? Nada de eso es imposible.

Ya disculparán si todo esto les ha resultado ingenuo, artificioso o manido. Son muchos los artículos que se han escrito ya y queda poco por decir. Sólo pretendía rezar como un periodista avergonzado por lo que ignora y que derrama delgadas palabras por la última víctima de ETA. No escribir de esto, aunque sea así, hubiera sido despreciar el papel y la tinta que él usó en vida.

Basta ya
NICOLAS REDONDO TERREROS El Mundo 9 Mayo 2000

Desearía que estas líneas ante el asesinato de José Luis López de Lacalle, vayan más allá del análisis político del secretario general de los socialistas vascos. Tengo la necesidad de arropar mi comentario en un recuerdo emocionado, y a la vez agradecido, de José Luis. Uno de nuestros últimos encuentros fue en la manifestación de la plataforma Basta Ya, en la que se exigían las libertades para todos los ciudadanos vascos.

Curiosamente, en esa manifestación, en la que se exigía la libertad frente al fascismo abertzale, había en su cabecera más crédito de saldo en el sufrimiento, en la represión por parte del franquismo, que en ninguna otra manifestación que recuerde. En ese saldo estaba la persecución y la cárcel que sufrió José Luis, que decía no haber disfrutado nunca de libertad, con la salvedad de que ahora es más peligroso, porque amenazan también tus bienes y tu familia y se incluye la posibilidad de que te arrebaten el bien supremo de la vida.

José Luis participó en alguna ocasión como independiente en nuestras listas. Y presentó la Plataforma Razones, que aglutinó el acuerdo de nuestro partido con otros progresistas de Nueva Izquierda para concurrir a las elecciones autonómicas en el País Vasco.

José Luis era un hombre de enorme energía vital, de una humanidad desbordante que, en ocasiones, parecía querer disimular la finura que le caracterizaba como analista político. Poseía, además, una lúcida ironía frente a la tragedia del terrorismo y el fanatismo que atenaza al País Vasco.

Son estas líneas para él desde el cariño, el dolor y el agradecimiento. Nos ayudó a los socialistas tanto con su apoyo como con su crítica, y a toda la ciudadanía con su compromiso por los valores de la libertad asumidos con una energía y vitalidad que, como hace unos minutos me comentaba Vidal de Nicolás, presidente del Foro de Ermua, hacía que el pensamiento pareciera un ejercicio lúdico. Estos nuevos novios de la muerte, y el fanatismo que los alienta, no conseguirán asesinar la libertad y la inteligencia que nos deja como legado.

Nicolás Redondo Terreros es secretario general del PSE.

Matar, morir
JOSÉ RAMÓN RECALDE El País 9 Mayo 2000

José Luis López de Lacalle ha derrotado a la ignominia con una frase de cuya verdad puedo testificar: "A nosotros ya no nos para nadie". Este plural optimista no es sólo un juicio de hecho; es también un juicio de valor. El juicio quiere decir, en efecto, varias cosas: "A mí nadie me hará callar"; y también, "lo que digo para mí vale para otros, con los que me siento solidario, esto es, lo que afirmo para mí, quiero, y creo, que servirá también para otros, para aquellos a los que me refiero cuando les incluyo en el término 'nosotros". Provoca la frase, también, ahora, un sarcasmo abyecto, que podrán celebrar los asesinos ("¡vaya si te hemos parado!"); un sarcasmo que podrán comprender acaso los que, lamentando la muerte, entienden su carácter inevitable (me refiero, claro está, a los del Pacto de Lizarra). Pero José Luis López de Lacalle, con su frase, estaba separando el morir y el matar. La muerte es, desde luego, la detención final, el destino al que no podemos escapar. Pero al haber elegido morir, aunque lo maten, por defender su propia coherencia ética, esto es, su derecho a vivir como ha elegido, con libertad hasta el final, ha integrado el morir como el acto final de su propia trayectoria y ha impedido que la muerte que le han causado sea su derrota.

La primera separación entre el morir y el matar afecta así a la propia dignidad de la persona y a la aceptación libre de su vida, hasta el final de la misma. Escamotea la muerte del campo de decisión de los asesinos y la convierte, en el mismo momento del acto criminal perpetrado contra la víctima, en la última asunción de la libertad: no he elegido que me maten, pero he elegido que, aunque me maten, el morir se convierta en la asunción de mi modelo de vivir, hasta la muerte. No piensen los lectores que éstas son sutilezas abstractas. Es algo cotidiano en un país amenazado por el terrorismo. Al temor y al dolor se les vence con esta especie de moral estoica, o de decencia, si queremos emplear términos menos altisonantes, por la que la posible víctima se niega a que le paren mientras vive y a que, cuando deciden matarla, le arrebaten su propio morir, como acto final de su vida.

Sólo después de esta primera reflexión podemos pasar a la siguiente: ¿saben por qué es distinto que, esta vez, el asesinato se haya perpetrado contra José Luis López de Lacalle, que el que lo haya sido contra cualquier otra persona que se limita a tener, y sostener, su propio pensamiento? No, desde luego, por la maldad del acto, que es la misma, sino por la capacidad que tiene de que esa maldad se haga patente. En ética política, que es una ética que debe atender a los resultados prácticos de las acciones, esto es importante. Este crimen aparece así como un ejemplo de perversión. La víctima, en este caso, no solamente ha sabido defender hasta la muerte su libertad y su independencia. Ha lanzado además al rostro de sus asesinos, y al de los que, sin serlo, están salpicados por la perversión del acto, su vida entera de luchador y de dialogante. Dos cualidades a recordar: su diploma de luchador por la democracia lo tiene ganado, a lo largo de decenas de años de enfrentamiento a la dictadura y de cinco años de cárcel; su condición dialogante, paradójicamente, no le ha salvado del asesinato, sino que, seguramente, lo ha precipitado. Porque en una sociedad política en donde se intenta imponer una legitimidad que definen unos pocos, el diálogo es un motivo para que quien lo practica pueda ser eliminado. La perversión del crimen, siendo la misma cualquiera que fuera la víctima, muestra hoy su condición de ejemplo. Se le ha matado por sus buenos méritos.

Pero hay algo más, cuando estamos considerando el ejemplo de perversión. Ésta se ha extendido entre nosotros a la sociedad en que nos toca vivir y morir, por la introducción de ese principio de legitimidad no democrática que pasa, primero, por la práctica del crimen como vía para imponer los resultados políticos; pero, en segundo lugar, por la proposición misma de la legitimidad nacional, como una realidad esencial (o resultado de la justificación por una historia falsificada, lo que viene a ser lo mismo) que se impone sobre la legitimidad ciudadana. Y esta perversión ha inficionado a sectores responsables del nacionalismo no violento. Peor aún: el propio Gobierno vasco no ha sabido presentar lo que debe ser la cara imparcial y de defensa de los ciudadanos en un orden de Derecho.

No es convincente, por eso, la escasamente meditada petición de tantos ciudadanos, que reparten por igual culpas y responsabilidades. No es convincente, por inverosímil. ¿Cómo podemos pensar que las culpas están igualmente repartidas cuando la violencia la practica solamente un grupo, alineado en una posición política, cuando solamente una minoría ampara su práctica política bajo el paraguas de los violentos y cuando todo el sector del nacionalismo pacta con ese grupo y esa minoría? Claro que tenemos todos la responsabilidad de dialogar, aunque el diálogo cueste la vida a algunos, pero que no nos digan que las posiciones de unos y otros son equidistantes desde el punto de vista de la justicia.

La diferencia entre matar y morir es percibida como un problema moral por muchos. Últimamente la he visto expresada con justeza en las declaraciones periodísticas de un profesor de filosofía, viejo amigo. Viene a reproducir una vieja idea. Ningún proyecto político de convivencia puede ser impuesto por medio de la muerte. Emplazado por sí mismo en esa reflexión añade: yo no puedo matar para imponer la independencia de Euskadi, pero estaría dispuesto a morir por esa independencia, si ésta fuera reclamada por la sociedad vasca. Nada que objetar, en principio. El problema viene cuando se intenta concretar. ¿Quiénes han de formular esa voluntad? ¿En qué ámbito político? ¿Cómo se arbitran los campos de convivencia política, al mismo tiempo que los de decisión, en el ámbito vasco, entre los distintos ámbitos territoriales dentro de Euskadi, con España, con Europa? Éstos son los problemas políticos que determinan las opciones éticas. Problemas reales y así considerados por tantos ciudadanos de nuestra comunidad.

Todavía habría un ejemplo de opción ética que yo juzgo más urgente, más concreto y más realista y, por todo ello, más digno de que tomemos sobre él una decisión moral: ¿debe el decisor racional estar dispuesto a dar su propia vida cuando, no como ejercicio teórico, sino como problema práctico, la expresión mayoritaria de los ciudadanos está proponiendo otro tipo de objetivos distinto de la independencia: seguir afirmando un orden solidario de convivencia dentro del ámbito de la Constitución y del Estatuto? Porque, en ese caso, la opción de José Luis López de Lacalle tendría no solamente un alto valor moral individual, sino también social. José Ramón Recalde es catedrático de Sistemas Jurídicos del ESTE de San Sebastián.

Una mordaza de plomo
CARMELO BARRIO BAROJA El Mundo 9 Mayo 2000

La firmeza democrática es una exigencia que el conjunto de los demócratas debemos presentar sin flaquear ante la barbarie del terrorismo de ETA. No valía antes, ni lo vale tampoco hoy; mostrarse con cierta condescendencia con todos aquellos que no condenan, ni siquiera con la boca pequeña, atrocidad de tal magnitud como la que nuevamente ha vuelto a protagonizar ETA con el asesinato de José Luis López de Lacalle. No valen medias tintas ante la barbaridad que supone quitarle la vida a una persona por el simple hecho de pensar de forma diferente a la de quienes empuñan las armas.

ETA mató ayer a un periodista cuyo único delito era retratar la realidad diaria de nuestro pueblo, mantener unas ideas y un pensamiento diferentes al de quienes empuñan las pistolas y jalean goras a ETA sin pudor alguno. No puede haber intercambio de opiniones con quienes siguen matando ni con aquellos que se mantienen firmes en su complicidad con la estrategia violenta. Lo primero es el respeto a la vida y el derecho que tienen todos los ciudadanos a defender libremente sus ideas. El PNV desaira a la mayoría de la sociedad vasca cada vez que pasa la mano por el hombro a los dirigentes de HB.

El Gobierno vasco, el PNV, los nacionalistas democráticos, no pueden seguir diciéndole a ETA que pare. ETA ha dado ya sobradas muestras de su autismo y sordera social, además de su absoluto desprecio hacia las ideas de quienes no piensan como ellos. No cabe otra postura que la de exigirle a ETA que desaparezca, porque sólo su desaparición va a posibilitar que se avance en el respeto y la tolerancia hacia las ideas de los demás. La exigencia democrática debe ser firme para que los vascos podamos avanzar en nuestra convivencia democrática, sin estar sujetos a la tutela de ninguna organización terrorista dispuesta a matar en el momento que lo crea oportuno.

Con ETA sólo cabe hablar de su disolución, de su definitiva desaparición de la sociedad vasca, a la que tanto daño ha hecho y sigue haciendo. El compromiso democrático incluye también la exigencia de decirle a ETA que está estorbando en esta sociedad, que está impidiendo que nuestra democracia se exprese auténticamente. Y nos corresponde a todos los agentes políticos y sociales asumir la responsabilidad de exigirle a ETA, sin ambigüedades de ninguna clase, su desaparición definitiva de nuestra sociedad.

No quisiera terminar sin antes mostrar nuestro más sentido pésame a la mujer e hijos de José Luis López de Lacalle, y nuestra solidaridad para sus compañeros en estos momentos de intenso dolor, una familia, la de los periodistas, cuya labor es fundamental y necesaria para que el ejercicio de la libertad y la democracia sean una realidad en nuestra tierra, y que le ha tocado sufrir en la persona de José Luis la irracionalidad por la que se mueve la estrategia terrorista. Carmelo Barrio Baroja es Secretario general del PP del País Vasco.

Los anillos de la serpiente
FERNANDO LOPEZ AGUDIN El Mundo 9 Mayo 2000

Con el asesinato de nuestro compañero López de Lacalle, penúltima víctima en la agenda de esa novia de la muerte que es Soledad Iparaguirre, se estrecha el cerco, acoso y derribo al que los pistoleros someten al Gobierno de Ibarretxe ante la inexplicable pasividad del Partido Nacionalista Vasco (PNV).

A veces los partidos se suicidan, como ocurriera con el centrismo de Adolfo Suárez, pero la manifiesta vocación suicida de Xabier Arzalluz supera cualquier suicidio político anterior. Abrazado por los anillos de la serpiente, prácticamente inmovilizado por su mirada, carece de reacción y se limita a esperar que el hacha caiga sobre su cabeza. Pese a que en esa agenda siniestra de la novia de la muerte figura la fecha fatídica de su ejecución política, junto con la de la organización nacionalista que dirige, observa impasible los sádicos preparativos de sus expertos verdugos.

Vio cómo fue responsabilizado de la ruptura de la tregua por quienes volvieron al ejercicio de las pistolas. Ha podido leer las actas de su acusación publicadas por los que le denuncian como traidor. Comprueba que cada nueva gestión para lograr el silencio de las armas termina con un crimen más. Sabe que la propia novia de la muerte ha quemado las naves del retorno a la paz, al haber autocalificado su último alto el fuego como una trampa. Conoce que Euskal Herritarrok apenas es un biombo raído tras el que se esconde ese núcleo duro denominado Ekin. Cuenta con los dedos de la mano los días que le restan a un Otegi, vituperado como poli-mili en su propio mundo. Intuye que sus ejecutores van a impedirle llegar al estío con una nueva lista de asesinatos que le impidan la más mínima maniobra. Presencia ese lento pero imparable avance progresivo de la kale borroka (violencia callejera) hacia formas violentas cercanas a la guerrilla urbana. Vive el llanto y crujir de dientes de muchos de los suyos que le piden, en público y en privado, una respuesta.

Paralizado por la ruptura de la tregua, su gran iniciativa política en toda una larga trayectoria como líder del nacionalismo, no responde. Obsesionado con el por qué del fracaso del proceso de paz, lo que es perfectamente discutible, se niega a reconocer que es un hecho indiscutible y que lo que procede no es ensimismarse en lo que pudo haber sido, sino en lo que es. Volcado hacia lo que no fue, se limita a condenar una ristra de asesinatos sin romper con quienes, sin condenarlos, retroceden a velocidad de vértigo hacia los tiempos en que eran el brazo político de los asesinos. Con la vista inmóvil en el pasado, no mira el presente angustiado de un Ibarretxe que necesita buscar una nueva legitimidad en unas elecciones autonómicas anticipadas. Es un líder, un gobierno y un partido sin futuro salvo, que pueda liberarse del ofidio. Así y todo, no sería fácil la triple, doble o única supervivencia. La novia de la muerte no perdona.

Encuentros con ETA en la tercera fase
IGNACIO SÁNCHEZ-CUENCA El País 9 Mayo 2000

El asesinato de José Luis López de Lacalle obliga, una vez más, a plantear una pregunta muy simple. ¿Qué sentido tiene que 25 años después de la muerte de Franco ETA siga existiendo y atentando? Aunque resulte extraño, la literatura sobre ETA no ayuda demasiado a la hora de conseguir una respuesta. La mayor parte de lo que se ha escrito acerca de esta organización terrorista se interesa por la historia de la organización, por sus orígenes ideológicos o por su discurso, sin llegar a explicar satisfactoriamente la lógica de su actuación. Más allá de las reacciones necesarias de dolor, rabia y denuncia, hace falta proporcionar un análisis estratégico que permita comprender la desconcertante situación a la que se ha llegado.

Por lo pronto, es preciso descartar dos posibles explicaciones sobre la anomalía de ETA. ETA no mata por motivos espurios (en realidad, son una banda de mafiosos, diría el argumento) o por la simple locura de sus miembros (son una panda de psicópatas, de monstruos). Incluso si se concede que los terroristas son unos degenerados desde el punto de vista moral y político, esto no impide reconocer que actúan estratégicamente, tratando de conseguir los fines últimos que persiguen. Si fuera de otro modo, no podrían entenderse muchas de sus acciones y decisiones. ¿Por qué en unas ocasiones recurren al coche bomba y en otras al tiro en la nuca? ¿Bajo qué condiciones resulta provechoso realizar secuestros? ¿Cómo es que a veces les conviene atentar contra las fuerzas de seguridad y a veces contra políticos? ¿Acaso no lanzan de vez en cuando campañas especializadas contra empresarios, contra pequeños narcotraficantes, contra antiguos miembros de la organización? ¿Por qué decidieron parar en 1989 y en 1998? ¿Por qué ahora un veterano antifranquista?

Hay que tomarse en serio que, hasta cierto punto, la banda terrorista es un actor colectivo que busca racionalmente la consecución de un ambicioso objetivo, la independencia del País Vasco. La información que se ha ido descubriendo desde el final de la tregua permite, a mi juicio, distinguir tres fases en la estrategia seguida por ETA para alcanzar la independencia.

En un primer momento, todavía bajo el franquismo y bajo la influencia de las lecturas sobre liberación colonial, los etarras creían que podían derrotar al Estado. Sus acciones servirían para movilizar a capas crecientes de la sociedad hasta conseguir una insurrección en la que se obtuviera la independencia por la fuerza. Visto desde hoy, resulta algo delirante que alguien pudiera pensar tal cosa, pero en ese trance alucinatorio vivieron buena parte de las fuerzas opositoras al franquismo.

Llegada la democracia, ETA comprende la imposibilidad de vencer militarmente al Estado. Se inicia entonces un largo pulso con éste que llegará a su fin en 1998, cuando se declara públicamente una tregua unilateral e indefinida. En todo este periodo, la organización terrorista no pretende con sus atentados la rendición del Estado. Más bien, se trata de que la acumulación de víctimas convenza al Estado de que es mejor conceder la independencia antes que seguir con la estrategia de resistencia a ultranza. A lo largo de estos años, ETA conserva la esperanza de que en algún momento se produzca la ansiada negociación, que como muy bien ha documentado Florencio Domínguez Iribarren en sus trabajos sobre la banda, para ésta consistía únicamente en que el Estado cediera a las exigencias independentistas.

Si en este periodo ETA siguió realizando atentados y el Estado continuó sin ceder, se debe a que ambos actores tenían la expectativa de que el otro podría retirarse en algún momento. Los atentados hacen muy costosa la resistencia del Estado, mientras que la persecución policial y judicial de los terroristas hace muy costosa la comisión de atentados. Cada uno de los actores esperaba que los costes del otro sobrepasaran un cierto umbral, superado el cual el enemigo se retiraría extenuado. Se trata de lo que en los modelos económicos se llama una "guerra por agotamiento"' (war of attrition). Las partes están dispuestas a asumir los costes de continuar un periodo más el enfrentamiento si hay una probabilidad de que el otro se retire. Mientras ninguno de los dos se retire, la lucha puede continuar años y años, como ha sucedido en el caso de España.

Los primeros modelos de guerra por agotamiento se utilizaron para entender ciertas pautas de conducta animal. Se había observado que en la lucha por un territorio los animales practicaban este tipo de enfrentamiento. En contextos económicos, la guerra por agotamiento se manifiesta sobre todo en las guerras de precios en situaciones de duopolio. Si a un monopolio le sale un competidor, ambas empresas pueden tratar de expulsar del mercado a su rival bajando artificialmente los precios. Las dos empresas sufren en cada periodo de esta guerra, puesto que reducen los beneficios, pero les puede compensar si finalmente consiguen que el competidor se retire y se restaure el monopolio.

Algo parecido sucede con un terrorismo como el de ETA. El Estado se caracteriza por el monopolio de la violencia en el territorio dentro de sus fronteras, según una definición que ha llegado a ser aceptada poco menos que universalmente. Pues bien, si en un trozo de ese territorio surge un competidor, es decir, surge una organización no estatal que tiene el poder de realizar actos violentos, se habrá roto el monopolio y en consecuencia puede producirse algo parecido a la guerra de precios, sólo que ahora en lugar de bajar precios se tratará de cometer atentados y detener terroristas. Esta guerra por agotamiento, no hace falta insistir, es mucho más siniestra, pero sigue el mismo patrón estratégico que en el caso animal o en el caso económico. Permite entender cómo es posible que, siendo racionales las dos partes, queden atrapadas en esta guerra que a primera vista resulta enteramente irracional.

Los acontecimientos de los primeros noventa hicieron que ETA finalmente perdiera la batalla. La detención de la cúpula etarra en 1992 y la impresionante reacción ciudadana tras el vil asesinato de Miguel Ángel Blanco son sin duda los dos hechos más sobresalientes de este periodo caracterizado por la creciente debilidad y aislamiento de ETA. A esto hay que añadir la llegada al gobierno del PP, que frente a la ambigua táctica utilizada por el PSOE, anunció públicamente la ruptura de cualquier contacto con la banda y se comprometió a no negociar nada que no fuera paz por presos.

ETA finalmente comprende que el Estado no va a ceder, pero en lugar de disolverse decide jugar la última carta, consistente en olvidarse del Estado y tratar de lograr la independencia con la ayuda de los nacionalistas no criminales mediante una política de hechos consumados. Si estos nacionalistas entran al trapo, se puede llegar a una situación irreversible en la que al Estado no le compense utilizar la fuerza para detener la independencia. Es una salida desesperada que permite alejar por un tiempo el espectro de la definitiva auto-disolución. Se trata de la tercera fase en la historia del terrorismo, y como en la célebre película de Spielberg, los del PNV llegan a dar la mano a los terroristas alienígenas. El contacto físico se produce e incluso parece que algún político del PNV es abducido durante un tiempo por los etarras. Ahora, como se desprende de los comunicados de ETA, la presión ya no se ejerce sobre el Estado, sino sobre los partidos nacionalistas.

Por muy buena voluntad que tuvieran los nacionalistas, lo cierto es que estas fuerzas políticas son responsables de haber accedido a dar una oportunidad a ETA cuando ésta se encontraba en un callejón sin salida en su enfrentamiento con el Estado. La jugada ha salido mal, la tregua se ha roto y se han producido nuevos atentados que resultan más anacrónicos y absurdos que nunca. Dado que la guerra por agotamiento con el Estado ya la ha ganado el sistema democrático, sólo queda que el nacionalismo no criminal rompa todos sus vínculos con ETA y su mundo, de forma que a los terroristas ya no les quede más opción que disolverse para siempre.

Siempre cabría la posibilidad de llegar a una cuarta fase. ETA podría seguir inventándose situaciones imaginarias que justificasen su permanencia. Por ejemplo, podrían considerar que incluso si también la tercera fase ha fallado, tal vez quede la posibilidad de alcanzar su objetivo organizando un enfrentamiento civil en el País Vasco. Dada la firmeza del gobierno en la defensa de los principios democráticos, está en manos de los nacionalistas impedir que esa cuarta fase se haga realidad.

Ignacio Sánchez-Cuenca es profesor de Ciencia Política.

Unidad de la Prensa
El Conspirador La Estrella 9 Mayo 2000

Siguen los tiempos malos, muy malos para la lírica, pero tenemos que seguir y, por cierto, preguntar al ministro de Interior si ha informado a los periodistas que aparecen o han aparecido en pasquines o libelos de ETA como presuntas víctimas. Y si el Ministerio ha tomado en serio alguna de estas amenazas, informado a los amenazados y adoptado protección policial para ellos. ¿O sólo son los políticos los que tienen derecho a escolta y seguridad oficial? Y quien dice el Ministerio de Interior, al que se le escaparon de nuevo los GRAPO, igual puede decir de la Consejería Vasca de Interior, que también debe de tener alguna información.

Pues sí que estamos bien en el ámbito de la cultura, del pensamiento y de la información. A los periodistas e intelectuales del Foro de Ermua ETA les pega un tiro en la nuca y se acabó. Y los dos ministerios de Interior de Vitoria y Madrid no dicen nada sobre la muerte de un hombre amenazado, que acababa de sufrir un ataque de los cachorros de ETA con cócteles Molotov y cuyo nombre había aparecido en los pasquines del terror. Dicen que José Luís López de Lacalle rechazó tener escolta (Buesa, es verdad, la tenía y murieron los dos). Pero aunque no quisiera, su casa y su persona deberían haber estado sometidas a protección, y no fue así.

No tapará ETA la voz de los periodistas y pensadores y personas de la cultura que defienden la paz y libertad. Más bien al contrario, mire usted por donde, a ver si ETA será quien por su brutalidad rehaga la unidad rota de la prensa nacional desde hace no pocos años. A ver si la violencia acaba borrando esa línea divisoria entre periodistas y pensadores de uno y otro lado del otrora famoso río Bravo. Ésta es, sin lugar a duda, una buena oportunidad para que se reconstruya la profesión al margen de la política y las banderías de partidos y de sus respectivos grupos financieros. La ley del silencio y del terror, de momento, está facilitando la unidad de la libertad de expresión. Lo que no quiere decir que vamos hacia el pensamiento único o hacia el periódico único. Eso sí que no.
Correo al Conspirador

Odio y sumisión
MIGUEL ÁNGEL AGUILAR El País 9 Mayo 2000

El asesinato de José Luis López de Lacalle nos recuerda que hay deberes sociales que no pueden traicionarse porque hacerlo sería disolvente y provocaría el pánico salvaje del ¡sálvese quien pueda! Además, es un hecho de experiencia que la prensa, los periodistas, para cumplir su particular función clorofílica, para sintetizar la vida y hacerla circular por los canales informativos, necesitan del oxígeno de la libertad. Por eso los periodistas y la prensa en verdad merecedora de ese nombre son por naturaleza beligerantes contra los regímenes que proscriben las libertades de expresión. Sin libertad, los medios de comunicación que se respetan a sí mismos se ven obligados a entrar en abierto conflicto con los poderes que la coartan o a degradarse de forma pestilente en la sumisión...

La existencia de relaciones idílicas entre la prensa y los poderes, en particular los poderes públicos o quienes los suplantan, denota siempre una enfermedad moral, habida cuenta de la insaciabilidad que caracteriza la naturaleza del poder, siempre propensa a considerar toda crítica excesiva por leve que sea y toda loa escasa cualquiera que sea su desmesura. Por eso, en La Habana, los responsables de Gramma, preguntados en una ocasión acerca de sus conflictos con el Gobierno de Castro, respondieron desconcertados, con espanto, que esos supuestos jamás se habían producido y se apresuraron a considerar inimaginable la idea de plantearlos. Porque es momento de aceptar que la independencia de la prensa debe medirse también respecto a su propio sistema de referencia. Por eso hay que examinar si alguna vez Egin o Gara se han desmarcado de la autoridad abertzale más cercana y, por supuesto, armada.

Cambiando de escala y si se quiere de orquesta, en nuestro país el hecho de que los medios públicos vivan en perfecta armonía con el Gobierno de su propio ámbito geográfico confirma su adecuación al status de servicio doméstico. Sólo bajo esa confusión abominable de la velocidad con el tocino se explica que la propiedad pública sea considerada un obstáculo insalvable para mantener la independencia y dignidad de los medios de comunicación cuando en tantos países se ha probado que esa condición es un valor añadido para alcanzarlas. Y, en cuanto a los medios de propiedad privada, basta leer las memorias de Katherine Graham para confirmar que entre sus obligaciones fundamentales está la de defender su independencia incluso ante sus legítimos propietarios.

Otra cosa es que en un régimen de libertades públicas los medios de comunicación dejen de estar extramuros y acampen dentro del sistema. Porque enseguida debe añadirse que las libertades no se alcanzan de una vez para siempre, sino que se encuentran permanentemente expuestas a la acción corrosiva de los agentes de la intemperie. Por eso los medios de comunicación deben mantener su beligerancia frente a las corrupciones que las degradan. La primera de ellas, la que niega el más básico de los derechos y libertades, el de la vida, es precisamente el terrorismo, ante el que cualquier neutralidad es detestable.

Si como decía José María de Areilza no hay mayor síntoma de sumisión que adoptar como propios los odios ajenos, ¿quién inoculó los odios a José Luis López de Lacalle en los asesinos materiales? Desde luego, reconozcamos que, como asesinos, son inmejorables los que asesinan por propia convicción, los que pasan por contigüidad, sin solución de continuidad, del misticismo más exaltado al terrorismo más cruento. Soldados de la fe capaces de inmolarse en la acción, como los palestinos que activando los explosivos sujetos a su propio cuerpo volaban el vehículo en el que viajaban. Los métodos etarras se alejan de estos patrones y son más bien propios de mercenarios. Pero, en cualquier caso, el Estado democrático debería recordar con Max Weber que "los soldados de la fe tienen que ser neutralizados, no convencidos"; eso sí, con el más escrupuloso respeto a los derechos humanos, de los que no pueden ser despojados.

Weimar
ROSA MONTERO El País 9 Mayo 2000

Durante mucho tiempo, cuando sucedía una atrocidad semejante a la del asesinato de López de Lacalle, yo solía escribir un vehemente artículo con la ingenua y muy estúpida esperanza de conmover o al menos rozar el ánimo pétreo de los criminales. Ahora ya sé que eso es imposible, porque los etarras están más allá de cualquier compasión y de cualquier comprensión: tienen la conciencia calcinada por el fanatismo. Me ha costado mucho convencerme de esta evidencia, sin embargo, porque siempre nos es difícil creer en la deshumanización sin paliativos. Escribo esta columna desde la más total desesperanza, porque empiezo a ver la cuestión vasca como una reproducción de los antiguos procesos totalitarios.

Cada día parece más evidente que los etarras están intentando imponer un modelo dogmático, racista y ultramontano que podría ser equiparable al de los viejos extremismos europeos. No sé por qué nos preocupamos tanto por Haider en Viena, cuando la verdadera amenaza está en el País Vasco. Lo que ahora se dirime ya no es la independencia o no de los vascos (una ambición por otra parte perfectamente lícita), sino el triunfo de una ideología totalitaria y la construcción de una sociedad basada en el terror.

Los nacionalistas vascos deberían tener esto bien claro: que no se están jugando un proyecto independentista, sino su supervivencia. Parafraseando a Brecht, primero vinieron a por los españolistas y no se movieron, luego a por los vascos pacifistas y tampoco, y un día aporrearán su propia puerta y ya será muy tarde para reaccionar. El proceso del País Vasco, con ese PNV que, diga lo que diga, parece haber pactado inconcebiblemente con ETA, me recuerda a la república de Weimar y a los conservadores de Von Hindenburg, que pactaron con Hitler creyendo que le controlarían. Los políticos nacionalistas vascos están cometiendo el mismo error. Unos, por comprensible pero invalidante miedo; otros, con buenas pero equivocadas intenciones de consenso; bastantes, por un envilecido amor al propio poder, que les lleva a negociar con quien sea para conservarlo; y algunos, en fin, por afinidad ideológica con ETA. El pujante y hermoso País Vasco no se merece esto.

El Gobierno vasco y el PNV no apoyan la marcha de hoy del Foro Ermua contra ETA
La plataforma dice que seguirá denunciando "el odio sectario y la intolerancia fanática"
AITOR GUENAGA, Bilbao El País 9 Mayo 2000

La brecha abierta en Euskadi entre los nacionalistas y los constitucionalistas se agranda con cada asesinato de ETA. La incapacidad de los políticos para dar una respuesta unitaria ante ellos volvió ayer a hacerse patente. El Gobierno vasco y el presidente del PNV, Xabier Arzalluz, adelantaron que no piensan apoyar la marcha convocada para hoy, en Bilbao, por el Foro Ermua con el lema Contra el fascismo, por la libertad. El Ejecutivo de Juan José Ibarretxe dice que uno de los mensajes de la misma "resta legitimidad a las instituciones vascas" y pide a la sociedad que no caiga en los enfrentamientos.

Buena parte de los compañeros con los que José Luis López de Lacalle compartía militancia en el Foro Ermua se mostraron ayer como una piña para dar el penúltimo adiós a la última víctima de la "intolerancia armada" y convocar a la sociedad vasca a tomar hoy las calles de la capital vizcaína "contra el fascismo de ETA" y "por la libertad".

Intelectuales, profesores universitarios (Fernando García de Cortázar), políticos (Javier Elorrieta, Katy Gutiérrez), juristas (Antonio Giménez Pericás), artistas (Agustín Ibarrola) y una veintena de simpatizantes del Foro, comandados por su presidente, Vidal de Nicolás, se reunieron en un céntrico hotel bilbaíno para dejar claro que toman el testigo dejado por López de Lacalle: "La defensa de la paz, pero sin mercadearla con el derecho más elemental del ser humano junto con el derecho a la vida, el de vivir libremente en un país libre".

De Nicolás leyó un escueto comunicado en el que se invita a los ciudadanos que "no quieren renunciar a su libertad a que continúen afirmando la vida frente a la muerte, la libertad frente a la intolerancia fanática, la paz basada en los principios de la democracia frente al odio sectario, el universo abierto y hospitalario para todos los ciudadanos del mundo frente a las pequeñas patria homicidas".

Pero los partidos volvieron a evidenciar su incapacidad para rubricar una única convocatoria contra los etarras. Algo que se repite desde que la Mesa de Ajuria Enea dejó de reunirse una vez que se selló el Pacto de Lizarra (Estella). El portavoz del Gobierno vasco, Josu Jon Imaz, lamentó ayer la división política y social de la víspera en la primera reacción ciudadana contra el nuevo crimen y culpó de la situación al "desmarque que algunos tuvieron respecto a las convocatorias institucionales", en alusión al Foro Ermua.

El Ejecutivo que preside Juan José Ibarretxe hizo un llamamiento a la sociedad para "mantener la serenidad, el equilibrio", y evitar caer en "las divisiones, la inestabilidad y la crispación" que, a su juicio, buscan los que asesinan. Pese a todo, Imaz adelantó que ninguno de sus miembros participará hoy en la marcha de Bilbao, apoyada oficialmente por el PP, el PSE, los sindicatos CC OO y UGT y otros grupos sociales.

El enfrentamiento entre el Gabinete de Ibarretxe y el Foro Ermua se remonta varios meses atrás, aunque se escenificó con todo crudeza cuando representantes de esta plataforma se personaron en el Parlamento Europeo el 19 de febrero para denunciar la situación de "falta de libertad" en Euskadi y la "complicidad" de las instituciones vascas con el mundo violento. Al día siguiente hubo una manifestación en San Sebastián convocada por Basta Ya para exigir libertad y en ella participaron Fernando Buesa y Lacalle, asesinados luego por ETA.

En cualquier caso, el Gobierno desmintió ayer en una nota que Ibarretxe no se quiera reunir con el Foro.

Recuerdo de un luchador antifascista
NICOLÁS SARTORIUS y EDUARDO SABORIDO El País 9 Mayo 2000

Te conocimos a finales de los años 60 en las cárceles del franquismo: Carabanchel, Soria, Segovia, quizá alguna más, por las que transitaste aquellos años negros de la dictadura. Apareciste una mañana por el patio de la prisión junto al viejo guerrillero Ochaviña, de Eibar, detenidos ambos por la político-social (o quizá por la Guardia Civil, qué más da) por la simple razón de luchar por la libertad desde las filas del PC de Euskadi y de CC OO, que fundaste en Guipúzcoa. Soñabas, como todos nosotros, con una España -y un País Vasco- democráticos, donde todas las ideas se pudieran defender con las armas de la razón y de los votos; en la que, de una vez por todas, se superasen los enfrentamientos violentos que tantas veces habían ensangrentado nuestra historia, que tú conocías muy bien. Te ganaste enseguida la simpatía y el afecto del colectivo de presos políticos por tu carácter extravertido, optimista y tolerante, con un profundo sentido de la necesidad de la unidad de los antifranquistas. En tu manera de ser, en la forma como hablabas, en tus gestos y movimientos, no podías ocultar que eras un vasco de una pieza, de Tolosa, de Andoain, aunque ya no podemos recordar dónde habías nacido. Sin necesidad de invocar a todas horas el nombre de Euskadi en vano, transmitías la simpatía y generosidad de las gentes vascas.

Quién nos iba a decir entonces que ETA, a cuyos militantes defendimos, a pesar de condenar sus métodos, para que Franco no los fusilara, incluso yendo a la cárcel por ello, un día nos iba a pegar un tiro en la nuca. Aunque ya en la democracia, cuando siguieron asesinando, incluso a niños, éramos conscientes de que eran capaces de eso y de mucho más. Por eso fuiste de los primeros, junto con otros luchadores antifranquistas, en oponerse a tanta barbarie. La dictadura no pudo contigo y saliste de las prisiones tan entero como habías entrado. Has seguido luchando desde entonces como siempre, con la pluma y la palabra desde el Foro Ermua, por lo de siempre: por la libertad, por la convivencia frente a la extorsión y el crimen de ETA, esa nueva forma de fascismo en que se transforma todo nacionalismo radical y excluyente. Hoy, cuando escribimos estas líneas, ETA te ha asesinado. Queremos que sepas que jamás cederemos ante el chantaje de la violencia, que buscaremos la unidad de los demócratas para encontrar una solución que permita extirpar este cáncer, lo mismo que en otros tiempos nos unimos para superar la pesadilla de la dictadura. En fin, amigo José Luis, un fascismo te quitó la libertad y otro te ha quitado la vida. Al final, éste, como aquél, será derrotado por el pueblo español, por el pueblo vasco, con las armas de la democracia. Hasta siempre. Nicolás Sartorius y Eduardo Saborido fueron compañeros de prisión de José Luis López de Lacalle.

Manifestación, hoy, del Foro de Ermua: «Por la libertad, no al fascismo de ETA»
VITORIA/BILBAO. J. J. Saldaña / Efe ABC 9 Mayo 2000

El Foro de Ermua ha convocado para esta tarde una manifestación en Bilbao en repulsa por el asesinato a manos de ETA del que fuera uno de sus fundadores, José Luis de la Calle. La convocatoria, bajo el lema «Por la libertad, no al fascismo de ETA», no recibe el apoyo del Ejecutivo de Ibarretxe porque creen que el foro quita legitimidad a las instituciones.

El Foro de Ermua ha convocado una manifestación para la tarde de hoy martes, en Bilbao, con el lema «Por la libertad, no al fascismo de ETA», en repulsa por el asesinato de José Luis López de la Calle, uno de los fundadores de esta plataforma de opinión y columnista del diario «El Mundo».

El presidente del Foro de Ermua, Vidal de Nicolás, leyó en la capital vizcaína un comunicado acompañado por otros integrantes de esta corriente ciudadana de opinión, el artista Agustín Ibarrola y el historiador Fernando García de Cortázar.

«Los que sentimos como una dolorosa amenaza el peso brutal del fascismo de ETA, los que creemos en la democracia sin adjetivos, vamos a continuar denunciando el fundamentalismo nacionalista y su consecuencia más lógica: la intolerancia armada», subrayaron su declaración.

Destacó que, al abatir a tiros a López de la Calle junto a su domicilio en Andoáin, «han matado a un hombre que defendió siempre el derecho a vivir en libertad, antes contra el franquismo y, ahora, hasta el momento de su muerte, contra esa violencia irracional que trata de convertirnos a todos los ciudadanos en silenciosos corderos».

Según el Foro de Ermua, «si la ciudadanía acepta resignada vivir sin libertad en un mundo donde los violentos imponen su ley de la selva, entonces todos habremos perdido el derecho a vivir con dignidad».

Para el Foro de Ermua, honrar la memoria de su compañero «es continuar en la senda que él mismo había emprendido: la defensa de la paz, pero sin mercadearla con el derecho más elemental del ser humano, junto con el derecho a la vida, el de vivir libremente en un país libre».

LA CULPA, DE LOS NO NACIONALISTAS
El Gobierno vasco volvió a responsabilizar de la división a los no nacionalistas al mismo tiempo que su portavoz, Josu Jon Imaz, anunció que el Ejecutivo no apoya la manifestación del Foro de Ermua porque, según argumentó, fomenta la división y ataca a las instituciones vascas.

Imaz lamentó la división que se produjo en las movilizaciones convocadas el mismo domingo, horas después del asesinato de José Luis López de la Calle, como consecuencia de los llamamientos paralelos realizados por Ibarretxe; el Ayuntamiento de Vitoria, gobernando por el PP, y por el Foro de Ermua, recibiendo estas últimas un amplio respaldo.

Imaz indicó que «no es ni será nunca voluntad del Gobierno fomentar esta división, y creemos que ésta ha venido fundamentalmente por el desmarque que algunos han tenido respecto a las convocatorias institucionales». Destacó además que es importante mantener «en estos momentos la serenidad, el equilibrio y evitar caer en las divisiones y en las confrontaciones» para que los asesinos no vean cumplido su objetivo que no es otro que «el de provocar dolor y buscar la división y la crispación».

Por ello, «no podemos apoyar la manifestación convocada para mañana (por hoy) por el foro de Ermua» ya que «uno de los mensajes de los propios convocantes de la manifestación resta y quita legitimidad a las instituciones vascas», sostuvo.

EL BOLÍGRAFO, SU ARMA
En las primeras declaraciones tras el asesinato, la viuda de De la Calle, Bilbao, María Paz Artolozábal, declaró a una emisora argentina que las únicas armas que empleó su marido fueron «la máquina de escribir y el bolígrafo». «Nunca jamás se metió con las personas. En una sociedad de derecho y una sociedad democrática, él puede meterse con las ideas y opinar y dar su opinión, como el resto. Pero de ahí a matar porque no piense como ellos, eso ocurre solamente en el mundo de unos descerebrados». En cuanto al fin del terrorismo, «yo cada día lo veo más negro».

Por otro lado, en la tarde de ayer varios cientos de personas convocadas ante la sede del PNV en San Sebastián por la organización pacifista «Denon Artean, Paz y Reconciliación» exigieron la dimisión del lendakari Ibarretxe y corearon consignas contra el presidente del PNV y el portavoz de HB como: «Arzalluz fascista, Otegi terrorista».

El método y el mártir
GERMAN YANKE El Mundo 9 Mayo 2000

La firma que tenía que estar hoy sobre estas líneas era la de José Luis López de Lacalle. Anteayer, las balas asesinas de la banda terrorista ETA acabaron cobardemente con su vida en Andoain, a la puerta de su casa, quizá pensando que así terminaban con su palabra vibrante, con su inteligente batalla contra el totalitarismo, con su permanente defensa de las libertades y derechos ciudadanos. Pero junto al dolor y la rabia nos queda, sin embargo, el recuerdo del hombre y el testamento cívico del columnista. Nadie podrá arrebatarnos su ejemplo y su testimonio.

No tengo ni su agilidad ni su contundencia, aunque comparta con él lo fundamental de su ideario. Pero, para que no falte su columna semanal en el futuro [en EL MUNDO DEL PAIS VASCO], me propongo continuarla en su nombre y en el de cuantos le queríamos y leíamos. No tendrá a partir de ahora ni su vitalidad ni su perspicacia, pero mantendrá el epígrafe que José Luis López de Lacalle eligió -La niebla y el trasluz- como homenaje permanente y también como una meta a la que me gustaría acercarme.

No dudo de que el dolor que ahora siento sea compartido también por muchos dirigentes nacionalistas. Pero si para mí no basta el dolor, y por ello me propongo continuar desde aquí con la palabra, tampoco debería bastar para quienes tienen la alta responsabilidad de gobernar el País Vasco.

Me duele, por ello, que las condenas del asesinato de López de Lacalle que nos llegan desde el nacionalismo vengan insistentemente acompañadas del empeño por presentarnos el Pacto de Estella como un método válido. Volver a la monserga de que el Acuerdo de Estella es un método válido cuando participan de él -y muy gustosos- quienes asesinan y dan soporte a los asesinos, resulta insultante. Es añadir ignominia al asesinato. No es cierto tampoco que al Pacto de Estella sólo le falte tener en su seno a todos los partidos, como a veces se oye desde el nacionalismo que quiere mostrar su rostro más moderado.

El Pacto no es un método válido para resolver el conflicto, precisamente porque se equivoca de conflicto. No existe como tal el que quieren denominar de raíz política, que se resuelve en las instituciones democráticas, sino el de la violencia, el asesinato y la extorsión de una minoría al resto de la sociedad vasca.

El Pacto de Estella plantea la violencia como algo instrumental, de lo que se puede prescindir sólo cuando se consiguen las metas que se proponía aquélla por otros medios. El único método válido para sacar al País Vasco de su grave enfermedad moral es oponerse radicalmente al terrorismo y no pactar nunca con quienes, más que estar en sus aledaños, dependen de él.

Preguntaron en una ocasión a Clemenceau sobre la opinión que, pasado el tiempo, tendrían los historiadores sobre el comienzo de la Primera Guerra Mundial. «No lo sé, respondió, pero estoy seguro de que ninguno de ellos dirá que Bélgica invadió Alemania».

Sobre la maraña del conflicto sobresalen los hechos: nadie podrá decir que José Luis López de Lacalle atacó a otro. Y todos sabemos que le han asesinado.

El horror fascista
JAVIER ELORRIETA El Mundo 9 Mayo 2000

Han asesinado a mi amigo José Luis López de Lacalle, a un luchador, desde siempre, por las libertades. Quien ya conoció la represión y la cárcel del franquismo, ha encontrado la muerte a manos del fascismo abertzale de ETA. En esta sociedad vasca donde el lehendakari no se ha enterado de que es lehendakari y primer representante del Estado gracias a que hay un marco de libertades y autogobierno, precisamente porque hay Constitución y Estatuto. Aquí, donde el lehendakari cuestiona el marco que debe defender y que le da poder, donde el presidente de su partido manifiesta que prefiere el fascismo del brazo político de ETA a los demócratas, la situación exige que el Estado de Derecho actúe con todas sus posibilidades.

Ciertamente, al albur del nacionalismo como ideología y su práctica política, nacionalismo y democracia son conceptos que en el País Vasco llevan tiempo alejándose enormemente. La degeneración moral a la que ha llegado se evidencia en que probablemente hayan conseguido que en Euskadi exista el sector social fascistizado más importante, aunque minoritario, de toda Europa occidental. De hecho, el lehendakari Ibarretxe preside el único Gobierno de todo el mundo democrático que, siendo minoritario, se apoya en un grupo político abiertamente fascista y filoterrorista.

Como consecuencia de la esquizofrénica actuación del PNV, el que manda no sólo es quien personaliza la mayor inmoralidad e indignidad política, sino también el mayor cúmulo de errores. Todo, en función de esa gran conspiración contra las libertades y la democracia que se ha organizado en nombre de la construcción nacionalista. Eso es lo que ha supuesto el acuerdo con ETA, lo que ha conducido al lehendakari a vivir políticamente, desde las elecciones autonómicas, en constante fraude electoral.

Ya sólo son posibles soluciones de Estado que, recuperando al sector democrático del nacionalismo, defiendan el Estado de Derecho. Si el PNV no rompe el Pacto de Estella, convoca elecciones y asume la responsabilidad de explicitar claramente su disposición a defender con todos los demócratas, ese Estado de Derecho (y haciéndolo donde le toque: en un gobierno con los demócratas o en la oposición), el Estado de Derecho deberá activar todos los resortes constitucionales para garantizar la libertad y la vida amenazada por el euskofascio asesino de ETA-HB, que hace dos años estaban a punto de extinción por la firmeza y la unidad de los demócratas, y hoy marcan la agenda política del nacionalismo.

Javier Elorrieta es parlamentario independiente del Grupo Socialista del Parlamento Vasco.

El alcalde de Andoáin, de EH, boicotea los homenajes a López de la Calle  
ANDOÁIN. J. Pagola / M. Portilla ABC  9 Mayo 2000

Cientos de personas acudieron ayer al llamamiento de las formaciones políticas de Andoáin, con la excepción de EH, para concentrarse ante el Ayuntamiento en señal de repulsa por el asesinato de López de la Calle. Al término de la misma, el ex alcalde socialista de la localidad leyó un manifiesto en el que se critica la actitud del actual regidor, de EH, por obstaculizar los actos de homenaje.

El mismo lugar que unos horas antes había servido para la concentración promovida por EH, a escasos metros del bar donde López de la Calle desayunó el último domingo, fue escenario de otra concentración silenciosa convocada por PSE, PNV, EA, PP, IU-EB, que reunió a varios centenares de personas. Al final de ella, el ex alcalde socialista de Andoáin José Antonio Pérez Gabarain manifestó que el acto inmediatamente posterior de los batasunos era «una provocación» para que los partidos democráticos «no lleguemos a acuerdos con el PNV».

Pérez Gabarain pidió el esfuerzo de los políticos de elite -entre los que citó al presidente del Gobierno, José María Aznar, y al lendakari, Juan José Ibarretxe- para que se sienten a dialogar, con el fin de conseguir la convivencia en esta localidad. Señaló que en Andoáin hay 5.000 inmigrantes extremeños y que, hasta que fue nombrado como nuevo alcalde el miembro de EH José Antonio Barandiaran, la convivencia era algo absolutamente normal.

Acabada esta concentración, dirigentes de los partidos democráticos representados en el Ayuntamiento, con el apoyo de IU-EB, leyeron un comunicado en el que critican abiertamente los numerosos obstáculos puestos por el alcalde de Euskal Herritarrok para los actos de homenaje al miembro del Foro de Ermua asesinado por ETA.

OPOSICIÓN DEL ALCALDE
Los partidos denuncian al alcalde por «no haber tenido el mínimo de consideración con nadie siendo el representante máximo de los ciudadanos de Andoáin, al no haber aparecido en el lugar de los hechos ni haber visitado a la familia de José Luis López de la Calle». Además, critican al regidor por negarse a facilitar un vehículo de la Policía Local con el que convocar a través de su megafonía a los habitantes de Andoáin a las concentraciones realizadas y en la manifestación prevista horas después.

El ex alcalde socialista denunció también el totalitarismo del actual regidor del municipio al negar la palabra al portavoz del PP en el Ayuntamiento durante el pleno extraordinario del pasado domingo, horas después del crimen de ETA. Por último, denunciaron enérgicamente las pintadas durante la madrugada de ayer, en las que se podían leer frases como «Foro de Ermua: hijos de puta» y «De la Calle, jódete asesino».

La actitud del regidor, que se negó además a ceder una sala para instalar la capilla ardiente y a decretar la jornada de luto, fue valorada por Jaime Mayor Oreja como «repugnante», y añadió que «es la confirmación de que en Andoáin la democracia está mutilada». «Ya se sabe que los nazis, en algunos lugares donde habían conseguido introducir el miedo, ganaban las elecciones y, en algunos pueblos de Guipúzcoa, los fascistas y totalitarios, llamémosles como queramos, consiguen que no haya democracia en ese lugar», concluyó.

De Gobierno a Gobierno
Pablo Sebastián La Estrella 9 Mayo 2000

Las declaraciones del presidente del Gobierno, José María Aznar, sobre el Gobierno vasco y el PNV constituyen un paso más hacia el choque frontal o enfrentamiento entre el Gobierno central y el Ejecutivo vasco, al que Aznar acusó ayer de "mínima higiene y decencia democrática".

Unas palabras muy duras que son el preámbulo de una crisis política e institucional con la que Aznar pretende: liderar el sentimiento nacional español y de una gran parte de la ciudadanía vasca ante el último crimen de ETA; y provocar un adelanto de elecciones en el País Vasco, eliminando de antemano cualquier intento de diálogo o encuentro con el PNV, partido al que acusó de acumular "ignominia y vergüenza" y de llevar hacia el "abismo" a parte de la sociedad vasca.

De hecho, el PP tiene rotas sus relaciones con el lehendakari Ibarretxe y hace tiempo que ha pedido unas elecciones anticipadas con las que Aznar espera, por su firmeza, ante Euskadi, convertirse en primer partido vasco, por encima del PSOE y PNV con la ayuda de Mayor Oreja, como cabeza de cartel.

Desde el punto de vista del Estado de Derecho, de la defensa de la democracia y las libertades, las palabras de Aznar, por duras que sean, son razonables y justificadas, por cuanto el PNV no acaba de explicar sus relaciones con el entorno político de ETA (EH-HB) mientras siguen los crímenes de la banda. Ayer Otegui justificó el asesinato de López de Lacalle diciendo que ETA está poniendo así "sobre la mesa" su posición ante la actuación de medios de comunicación y de ciertos periodistas. Una vergonzosa e indigna justificación del atentado. Para ser más preciso, Otegui debió decir que "ETA está poniendo sobre ataúdes cadáveres de los discrepantes".

Todo esto, lamentablemente, es así, y por ello a Aznar y a su Gobierno no le faltan razones para denunciar con contundencia la equívoca o calculada actitud del Gobierno vasco y del PNV. Sin embargo cabe preguntarse si, al margen de la emoción de estos días, ésta es la mejor estrategia a seguir y si todo ello va a permitir y provocar un cambio real y sustancial tanto en el PNV como en el Gobierno vasco y en la sociedad vasca.

O si, por el contrario, va a abrir un abismo (ese abismo que cita Aznar) entre el nacionalismo más moderado y los partidos españolistas, y estas acusaciones, lejos de romper la relación de PNV y EA con EH-HB, van a reforzar esa relación. O a provocar un enfrentamiento abierto entre los gobiernos de Madrid y Vitoria de consecuencias incontroladas y puede, también, que un deterioro de las instituciones vascas que tanto ha costado poner en pie: el Estatuto, el Parlamento vasco y el Gobierno de Ajuria Enea.

Va a ser difícil que "por la fuerza" el lehendakari Ibarretxe rompa su relación parlamentaria con EH-HB y convoque elecciones anticipadas para perderlas, como parece que sería el caso. Si esto es así, lo que se está consiguiendo es reforzar, más si cabe, la relación entre todas las fuerzas nacionalistas y profundizar la ruptura (el abismo) de la sociedad vasca.

Sin traicionar los principios y sus convicciones, el Gobierno del PP con Aznar a la cabeza aceptó no hace mucho a sentarse en una mesa con ETA en presencia del monseñor Uriarte, quien ayer pronunció duras palabras contra ETA, pero que también habló de gestos y decisiones en favor de la paz. Es verdad que había tregua, pero ETA era una banda terrorista como ahora y el Gobierno se sentó a negociar con ella, a pesar de que no hubo la menor garantía de abandono de las armas.

Si esto ha sido así, ¿por qué no puede haber un mejor diálogo en pos de un nuevo acuerdo con el PNV para que salga del entorno de ETA y vuelva al marco democrático? Si PNV, EA y EH no se mueven un ápice, pueden quedarse juntos tres años en el Gobierno vasco y abrir un proceso político de enfrentamiento con el Gobierno de Madrid, siguiendo las propias pautas que están marcando los gobernantes del PP. Y, entonces ¿qué hacer? ¿A dónde conduce esta crisis política e institucional, que aumentará la crisis del terrorismo?

Puede que estemos en la mayor crisis política vasca desde el inicio de la Transición porque a la incesante violencia terrorista se le añadió la gran ruptura entre el nacionalismo democrático y el Gobierno central, algo nuevo e inusual que se empezó a gestar durante la pasada legislatura, en vísperas de las elecciones generales.

Una crisis en la que el PSOE tendrá que decir algo más de lo que dice actualmente, que no es nada concreto. Redondo Terreros se muestra más dialogante, pero va a remolque del Gobierno del PP y mira de reojo a una dirección del PSOE en Madrid que, simplemente, no existe. Para el PSOE, el enfrentamiento que propugna el PP con el PNV y el Gobierno vasco no parece que sea una salida apropiada, pero ellos tampoco dicen casi nada, porque tienen miedo de quedar en un segundo o tercer plano (tras el PP y PNV) si hay elecciones anticipadas, y porque saben que en su propia militancia (véase a Odón Elorza, el alcalde de San Sebastián) hay posiciones dialogantes con el PNV, de la misma manera que Maragall, en Cataluña, mantiene una posición similar con el nacionalismo catalán.

No tiene razón Arzalluz cuando dice que sigue con EH en el Pacto de Estella porque el PP no tiene una alternativa para la paz. El PNV sigue en Estella para salvar a su Gobierno del acoso del Gobierno central, ésa es la verdad, y no entrar en un proceso electoral (si antes no han conseguido una segunda tregua de ETA). La política exige en estos momentos difíciles para todos y de viva emoción grandes dosis de audacia y de frialdad. No es fácil que esto sea así cuando se está tiroteando la nuca de inocentes y de la libertad.

Los periodistas, más que nunca, lo sabemos muy bien y no vamos a dar un paso atrás en la denuncia del crimen y del neofascismo que invade a un sector minoritario de la sociedad vasca. De la misma manera que podemos decir que la denuncia no debe implicar el fin del diálogo. Al menos entre las fuerzas políticas que no hace mucho, apenas unos meses, votaban juntas en el Parlamento de Madrid, como hacían PNV y PP en pos de la gobernabilidad nacional.

El último reducto
Editorial ABC 9 Mayo 2000

LA Policía francesa detuvo ayer a diversos militantes de la organización terrorista Ejército Revolucionario Bretón (ARB), quienes podrían integrar el núcleo duro de esta banda armada separatista. Los terroristas bretones son responsables de una escalada de violencia que culminó con la muerte, el pasado 19 de abril, de una empleada de McDonald's en la localidad de Quévert. Este atentado mortal produjo una reacción de repulsa unánime en la sociedad bretona, incluidos los sectores nacionalistas, que, en señal de protesta, llegaron a suspender actos tradicionales de reivindicación y a proclamar inequívocamente su absoluta desvinculación con los autores del crimen. El asesinato de Quévert causó una fractura profunda y evidente entre las formaciones bretonas y el ARB, dejando a esta organización sin coartada política ni apoyo social. Evidentemente, el aislamiento y la deslegitimación de los terroristas habrá sido un factor esencial de la operación de la Policía gala.

El probable desmantelamiento del ARB, y antes la vía de solución al problema corso, se unen a la esperanza abierta en Irlanda del Norte de una paz consolidada sin la amenaza de las armas. Los compromisos de paz entre los Gobiernos británico e irlandés han sumado los apoyos del IRA y de los republicanos norirlandeses y pueden lograr a corto plazo el de los unionistas moderados. Los progresos de la paz en Irlanda, en Córcega e incluso Bretaña, donde se ve que las conciencias no están encadenadas al nacionalismo, hacen del terrorismo vasco el último reducto de la violencia en Europa y de las formaciones nacionalistas vascas las únicas relacionadas con una organización terrorista. Europa contempla estupefacta cómo, mientras la violencia terrorista va desapareciendo o quedando aislada en sus escenarios tradicionales, ETA y el nacionalismo vasco mantienen al País Vasco anclado en la vetusta dialéctica de la etnia y del separatismo.

Por tanto, si el PNV no acepta el error histórico que está cometiendo y rectifica de forma radical, estará descolgándose del futuro de una Europa cada vez más integrada gracias a que diluye sus fronteras internas, y que acabará relegándolo a las vitrinas de la arqueología política. El sedicente europeísmo de los dirigentes nacionalistas debería hacerles ver que Europa ha impuesto la conciliación y el sentido común como métodos de solución de los conflictos y siempre tratará como cuerpos extraños a las ideologías excluyentes como la suya y como un enemigo común a quien practique la violencia. Si no lo hacen, obcecados y cegados por su dogmatismo, que luego no se ofendan si se les compara con los únicos exponentes cualificados del extremismo racial que aún circulan por Europa.

El Gobierno francés cree haber decapitado al Ejército Revolucionario Bretón 
PARÍS. Juan Pedro Quiñonero corresponsal ABC 9 Mayo 2000

La División Nacional Antiterrorista cree haber decapitado al Ejército Revolucionario Bretón (ERB), al inculpar y encarcelar a su cúpula, mientras los nacionalistas bretones de todas las tendencias se manifestaron ayer tarde en Rennes, para denunciar la deriva terrorista y criminal de una minoría que ha causado un gravísimo daño a la lengua y la cultura bretonas con un odioso crimen ensangrentado.  

La División Nacional Antiterrorista (DNA) estima que al frente de la dirección «política» y operacional del ERB han estado Christian Georgeault (45 años), su hija Solenn (23) y Gaël Robin (27). Por su parte, Pascal Laize (34) y Stephanne Philippe (31), habrían sido responsables de la preparación y manipulación de los explosivos utilizados durante los recientes atentados en la Bretaña, donde por vez primera hubo una víctima mortal, una joven empleada de un restaurante McDonald's en Quévert. Estima la DNA que esos cinco personajes son —han sido— la cúpula dirigente del ERB, y ya han sido detenidos e interrogados y muy pronto serán inculpados, todos, por los delitos de organización y colaboración con una banda armada con fines terroristas.

Según ha confirmado la DNA, los explosivos utilizados en los dos atentados de abril procedían del ya célebre robo de Plévin, el otoño pasado, en el que participaron varios miembros de ETA. Así se ha establecido, por vez primera, un embrión de colaboración táctica entre los terroristas vasco-españoles y los terroristas franco-bretones. Varios de los responsables de aquel robo están ya en la cárcel y, desde la prisión, han lanzado llamamientos pidiendo el «fin» de las acciones terroristas.

COLABORACIÓN CON ETA
A pesar de su convicción de haber descabezado al núcleo duro del ERB, la DNA prosigue sus investigaciones, consciente de que pudieran quedar imprevisibles e inquietantes flecos. Los explosivos descubiertos en los automóviles de algunos de los detenidos eran todos semejantes, si no idénticos, a los explosivos utilizados en los recientes atentados de Quévert, Rennes y Pornic, y todos provenían del «stock» robado en Plévin, en colaboración con la banda etarra.

Ninguno de los detenidos y encarcelados habría confesado su participación directa en los tres atentados recientes. Sin embargo, la Policía antiterrorista considera que dispone de pruebas más que suficientes para poder probar que los cinco principales detenidos han sido los responsables de la concepción, programación y ejecución de los atentados atribuidos al ERB. Tres de los detenidos han sido ya inculpados. Los dos restantes debieran ser inculpados muy rápidamente. En total, trece personas han sido detenidas e interrogadas en las dos últimas semanas. Ocho han quedado en libertad provisional. Otras detenciones pudieran consumarse próximamente. Según los especialistas franceses, los detenidos en relación con el robo de explosivos de Plévin permiten probar la relación entre ETA y el ERB, con fines terroristas semejantes, compartidos y paralelos.

MÁS DIÁLOGO ENTRE PARÍS Y MADRID
Tras las detenciones e inculpaciones de los responsables de la cúpula del ERB, la DNA es consciente de que la exportación de la violencia etarra a territorio francés puede provocar amenazas siempre imprevisibles, que están llamadas a reforzar el diálogo de fondo entre París y Madrid. La celeridad con que los especialistas de la lucha antiterrorista creen haber desmantelado el núcleo duro del terrorismo bretón no deja de ser un «mensaje» en dirección al País Vasco, español y francés. El Gobierno francés ha decidido una movilización intensa de todas sus unidades antiterroristas, en un arco de crisis que va de la Bretaña a la frontera hispano-francesa. París considera inaceptable cualquier «deriva» o chantaje, violento, terrorista, y descarta cualquier forma de «diálogo». Desde la óptica del Gobierno de izquierda plural, el asesinato y la violencia urbana deben comenzar por castigarse de manera inexorable con una eficaz respuesta policial y judicial.

La industria del cine fuerza a la Generalitat a renunciar a las cuotas de doblaje al catalán
El Ejecutivo de Jordi Pujol deroga el decreto que obliga a exhibir filmes en lengua autóctona
TERESA CENDRÓS, Barcelona El País 9 Mayo 2000

Las grandes distribuidoras de cine norteamericanas han ganado el pulso a la Generalitat. Tras casi dos años de desencuentros sobre la aplicación del decreto que establece cuotas de doblaje al catalán, ambas partes anunciaron ayer un acuerdo. En el comunicado que lo hizo público se afirma que el Gobierno de Jordi Pujol derogará dicha norma. A cambio, las empresas sólo realizan una declaración de intenciones imprecisa de iniciar el doblaje al catalán. La nota conjunta, de carácter genérico, obvia cualquier compromiso concreto de la industria de lanzar versiones en lengua autóctona.

El Departamento de Cultura de la Generalitat, que dirige el consejero Jordi Vilajoana, y la Federación de Distribuidores Cinematográficos (Fedicine) difundieron ayer una declaración conjunta, en catalán y en castellano, sobre el acuerdo alcanzado entre ambas partes. Su contenido hace tabla rasa de lo previsto en el decreto, aprobado por el Ejecutivo de Jordi Pujol en septiembre de 1998, que obligaba a doblar al catalán la mitad de las copias de las películas más taquilleras -con más de 16 copias-; es decir, principalmente las procedentes de Hollywood. En caso de incumplimiento, la misma normativa preveía sanciones. Este decreto soliviantó rápidamente a la industria cinematográfica estadounidense, nada acostumbrada a aceptar leyes que limiten el libre mercado.

Tanto Fedicine como los exhibidores que actúan en Cataluña recurrieron en seguida ante los tribunales contra el decreto, que fue desactivado el año pasado por el Tribunal Superior de Justicia al suspender cautelarmente su capacidad sancionadora. A todo esto, la Generalitat, ante la oposición de la industria cinematográfica a la norma y la tajante decisión judicial, aplazó su aplicación por dos veces. En la última ocasión situó su efectividad en el próximo 1 de junio.

De acuerdo con el comunicado hecho público ayer por la Generalitat y Fedicine, después de más de un año de conversaciones -incluidos viajes del anterior consejero de Cultura, Joan Maria Pujals, a la meca del cine-, las compañías "han decidido libremente iniciar el doblaje al catalán de películas determinadas", sin que aparezcan en el texto más especificaciones. Significativamente, en la nota no figura en ningún momento el término compromiso ni cualquiera de sus sinónimos. Únicamente se alude a la "determinación de actuar de buena fe" por las dos partes.

Las empresas de distribución cinematográfica, continúa la nota, seleccionarán los filmes susceptibles de tener versión catalana "de acuerdo con criterios comerciales", que se aplicarán principalmente a las producciones infantiles y, en segundo lugar, a otras que "puedan ser de interés especial en el mercado catalán". Por último, las empresas afirman en la citada declaración que distribuirán la versión doblada "con un número de copias significativo". Sin concretar.

Por su parte, el consejero de Cultura asegura que, a la vista de esta declaración de intenciones de las distribuidoras, propondrá al Ejecutivo autónomo la derogación del decreto, y su departamento mantendrá las subvenciones que la Generalitat viene otorgando al doblaje y la subtitulación en catalán desde el año 1989, que pueden alcanzar hasta el 100% del coste de las versiones. La única obligación que se exige a las empresas para recibir estas ayudas es distribuir al menos ocho copias del filme en catalán. En los últimos cuatro años el Gobierno autónomo ha invertido 143 millones de pesetas en subvencionar 21 versiones al catalán. El año pasado, nueve producciones -cinco de las cuales distribuidas por la empresa catalana Lauren Films- se acogieron a la ayudas. Algunos de estos títulos son: La vida és bella, Agnes Brown, Música del cor, The faculty y Segrestant la senyoreta Tingle. Aparte del filme de Roberto Benigni, sólo Tarzan, entre las más taquilleras, fue doblada a la lengua autóctona.

Fracaso
El secretario general de Convergència Democràtica (CDC), Pere Esteve, reconoció ayer el fracaso del Gobierno catalán en las negociaciones con la industria del cine. "No nos han salido las cosas como hubiéramos querido ni hemos conseguido lo que habíamos planteado", admitió. Esteve, no obstante, defendió la decisión tomada en su día por el Ejecutivo autónomo de aprobar el decreto de doblaje, a la vista de la escasa presencia del catalán en los cines de Cataluña. En su opinión, había que intentar modificar la actual situación, que calificó de "incorrecta".

"Tengo que admitir que no nos han salido las cosas como queríamos porque si se publica un decreto es para que sea operativo", afirmó Esteve, quien añadió que los dos aplazamientos del decreto y el anuncio de su derogación "significan que no hemos conseguido que las cosas fueran por donde queríamos, y hemos tenido que ir por otra vía". Respecto a la posibilidad de que el relevo al frente del Departamento de Cultura haya contribuido a este desenlace, el dirigente nacionalista manifestó: "No marcaré diferencias entre los dos consejeros, porque lo ocurrido es la continuidad de un trabajo que ha dado este resultado".

El PP pide la revocación de otras normas lingüísticas
El presidente del PP catalán, Alberto Fernández Díaz, aseguró ayer que la derogación del decreto de doblaje de cine al catalán es "la primera medida sensata" del Gobierno de Jordi Pujol en materia de política lingüística. Y no dejó pasar la ocasión Fernández Díaz para pedir al presidente de la Generalitat que revoque asimismo otras normas del mismo estilo, que afectan a la enseñanza y a la programación de radio. Se congratuló el dirigente del PP de que el Ejecutivo autonómico "haya rectificado el error que había cometido", y recordó que "la política lingüística debe abordarse desde el reconocimiento de la pluralidad lingüística de Cataluña, que se expresa en dos idiomas, y desde la libertad de cada ciudadano a elegir la lengua".

Los representantes del Partit dels Socialistes (PSC) y de Iniciativa per Catalunya-Verds (IC-V) arremetieron contra la manera de hacer política del Gobierno catalán. En opinión del primer secretario de los socialistas catalanes, Narcís Serra, "el decreto del cine ha sido una de las demostraciones más claras que hemos tenido en los últimos años de un Gobierno de la Generalitat que no sabe gobernar y que hace decretos que sabe que no se aplicarán".

El presidente de IC-V, Rafael Ribó, señaló que ésta es "la enésima vez" que la Generalitat anuncia acuerdos con las grandes distribuidoras, que "han sido luego apartados". A juicio de Rafael Ribó los ciudadanos deberían poder ver una película en el idioma que deseen, pero, según él, "fue un error utilizar decretos y el tipo de imposición que pretendió el Gobierno de la Generalitat".

Los independentistas de Esquerra Republicana (ERC) criticaron "la incapacidad" del Ejecutivo catalán a la hora de normalizar la lengua. El diputado republicano Josep Bargalló aseguró que la retirada del decreto "significa el fracaso de la política lingüística llevada a cabo hasta ahora". "Hace 20 años", recordó Bargalló, "Pujol, en su primer discurso de investidura, se fijó dos metas importantes, la mejora de la financiación y la normalización lingüística del cine, y aún esperamos pasos significativos en estos dos temas". El diputado receló además "de la absoluta indefinición" del acuerdo entre las multinacionales del cine y la Generalitat.

Derrota de Pujol: La Generalitat renuncia a las cuotas del catalán en el cine  
BARCELONA. Àlex Gubern ABC 9 Mayo 2000

Tras año y medio de polémica y un importante desgaste político por parte del gobierno de la Generalitat, el decreto del doblaje pasa a mejor vida. La oposición de la industria a la imposición de cuotas para el doblaje al catalán ha bastado para que la administración autonómica dé marcha atrás y anuncie su retirada a cambio de un rebajado acuerdo genérico.

La Generalitat de Cataluña ha decido enterrar de manera definitiva el decreto que establece cuotas en el doblaje de películas al catalán, con lo que se consuma una derrota política en toda regla del gobierno que preside Jordi Pujol. Ya desde su publicación, el polémico decreto contó con la oposición frontal de la industria cinematográfica, que llegó a amenazar con dejar Cataluña sin cine si se llegaba a aplicar.

El plante de Fedicine, entidad que representa en España a las grandes productoras americanas, también conocidas como las «majors», convirtió la atrevida iniciativa de la Generalitat en una sonrojante y continúa marcha atrás que ayer vivió probablemente su último capítulo. Una nota conjunta emitida por Fedicine y el departamento de Cultura anunció la retirada del decreto como contrapartida a una genérica declaración de buenas intenciones por parte de los distribuidores.

LA HERENCIA DE PUJALS
La comparación entre los objetivos iniciales del decreto, que debía desarrollar el artículo referente al cine de la Ley de Política Lingüística, y el acuerdo finalmente alcanzado resulta por lo menos sonrojante para el departamento que ahora dirige Jordi Vilajoana. El conseller, nombrado por el presidente Pujol tras las últimas elecciones autonómicas para apagar el fuego encendido por su antecesor, Joan Maria Pujals, no ha logrado hacer valer su experiencia en el campo de la gestión audiovisual para solucionar el conflicto heredado de la legislatura anterior.

Mientras que el finiquitado decreto obligaba a que al final de cada año las empresas hubiesen distribuido en catalán al menos el 25 por ciento de las películas dobladas, a riesgo de recibir sanciones, la nota emitida ayer anunciaba que las compañías que componen Fedicine han decidido «iniciar el doblaje al catalán de películas determinadas» y a distribuir «un número de copias significativo». Las películas «serán seleccionadas por cada compañía de acuerdo con criterios comerciales» que se aplicarán a productos dirigidos al público infantil y a otros productos que por razones individuales «puedan ser de interés especial al mercado catalán».

Esta genérica declaración ha sido suficiente para que la Generalitat se conforme y firme el acta de defunción de un decreto que ya desde su publicación en el Diario Oficial de la Generalitat 16 de septiembre de 1998 sufrió un aplazamiento tras otro.

Las reacciones políticas no se hicieron esperar y la oposición reaccionó con contundencia. Alberto Fernández, cabeza de filas del Partido Popular en Cataluña, la única formación que votó en contra de la Ley de Política Lingüística, calificó la retirada del decreto como «la primera medida sensata» del gobierno catalán en materia de lengua y le pidió que retire también los que afectan a la enseñanza y a las emisoras de radio, en referencia a la inmersión en catalán en las escuelas y a las cuotas para la presencia del catalán en las ondas. Igualmente críticos se mostraron los líderes de la oposición de izquierdas. Narcís Serra declaró que la actuación de la Generalitat es la demostración de que Pujol «no sabe gobernar y que hace decretos que sabe que no se aplicarán». Por su parte, desde Esquerra Republicana, se acusó a la Generalitat de llegar a un «acuerdo clandestino» y de no ser capaz de cumplir sus promesas electorales en materia nacionalista.

El Gobierno exige a Ibarretxe que deje de acumular vergüenza y convoque elecciones
Aznar recrimina al PNV que "pretenda suicidar" consigo a una parte de la sociedad y que sus "errores" dificultan la lucha contra ETA
Monseñor Uriarte pide en el funeral de José Luis López que ETA deje las armas y acercar los presos
Los Reyes se manifiestan junto a miles de españoles para pedir a ETA el final de la violencia
Arzalluz dice que si PP y PSOE presentan una alternativa mejor que Lizarra, el PNV la seguirá
Las Claves
Aznar afirmó que la situación del Gobierno vasco es de "mínima higiene y decencia democrática"
Rajoy acusó a Arzalluz de ser una "parte muy importante del problema en el País Vasco"
Arenas pidió a PNV y EA que rompan sus pactos ETA y EH porque ya "no caben medias tintas"
Los Datos
La situación en Euskadi es "clarísimamente antidemocrática" y sin precedentes, según Rajoy
Aznar advirtió al Ejecutivo de Ibarretxe de que "a algunos el tiempo político se les ha acabado"
Oreja estimó que en Euskadi "todo va a tener que pasar sin el PNV" porque obstaculiza la paz
Rabat/Madrid La Estrella Digital 9 Mayo 2000

El Gobierno exigió ayer al Ejecutivo vasco que convoque elecciones anticipadas, ya que el PNV no puede mantener sus pactos con EH tras el asesinato el domingo del periodista José Luis López de Lacalle, que la coalición abertzale se niega a condenar. Incluso José María Aznar advirtió a los peneuvistas de que deben ser demócratas antes que nacionalistas para dejar de acumular "tanta ignominia y tanta vergüenza". La respuesta del PNV, en boca de su presidente, Xabier Arzalluz, no ha variado con el atentado: si el PP y el PSOE les presentan un camino de "normalización" mejor que Lizarra, abandonarán este pacto.

José María Aznar indicó que el camino "difícil" contra el terrorismo "será más duro" por "los errores" de algunos dirigentes políticos y reiteró que "la respuesta adecuada" que "exige" la actual situación está en el Estado de Derecho y las urnas.

El presidente del Gobierno, en una rueda de prensa junto al primer ministro marroquí, Abderramán Yusufi, en el primer día de su visita oficial al país magrebí, condenó el atentado contra el periodista José Luis López de Lacalle, perpetrado el domingo por ETA.

Aznar señaló también que la situación del Gobierno vasco es de "mínima higiene y decencia democrática" y recriminó a los dirigentes del PNV que "pretendan suicidar" con ellos a una parte importante de la sociedad vasca.

Demócrata antes que nacionalista

Poner la democracia delante del nacionalismo, según Aznar, "es el único medio de dejar de acumular, por parte de algunos dirigentes políticos en el País Vasco, tanta ignominia y tanta vergüenza como están acumulando en los últimos tiempos".

Aznar señaló a los dirigentes del PNV que en el País Vasco "no hay termino medio": "o se está con la libertad o se está con el terrorismo".

Aznar advirtió que "a algunos el tiempo político
se les ha acabado" e instó a la sociedad a "dar
varios pasos adelante" frente al terrorismo

"Tampoco es aceptable que se genere un clima que, a la vez, sea utilizado por otros para llevarse físicamente por delante a personas que quieren vivir en paz y libertad", añadió Aznar, para quien "a algunos el tiempo político se les ha acabado".

Aznar terminó su intervención con un llamamiento a la sociedad para "dar varios pasos adelante" frente al terrorismo pues "merece la pena", es "necesario" y constituye "el mejor acicate para la sociedad vasca".

Arzalluz es un problema

En la misma línea que Aznar se expresó ayer el vicepresidente primero del Gobierno, Mariano Rajoy, quien aseguró en declaraciones a RTVE que el líder del PNV, Xabier Arzalluz, es "parte sustancial y muy importante del problema que existe en el País Vasco".

Rajoy destacó que "desde un punto de vista estricta y puramente democrático", el Ejecutivo vasco no tiene "más solución que disolver la Cámara y convocar a los ciudadanos a las urnas".

A su juicio, ETA ha "humillado al PNV y a sus dirigentes" culpándoles "del problema". Ello obliga, continuó, a "hacer una reflexión". "En este momento ya no resta más solución al PNV que convocar elecciones, porque en el País Vasco se está viviendo una situación clarísimamente antidemocrática, con muy pocos precedentes en nuestra historia", indicó, ya que "no se respeta el derecho a la vida, a la libertad de las personas y el pensar de manera diferente".

Rajoy denunció que el Gobierno vasco mantiene relaciones con quienes "jalean los asesinatos",
situación que consideró sin precedentes

"No hay precedente en este momento en el mundo ni ninguna situación como la que sucede en el País Vasco, en la que un Gobierno elegido por los ciudadanos y un partido político, que ha sido el más votado en las últimas elecciones en el País Vasco, como es el PNV, mantiene relaciones institucionales y políticas con quienes apoyan, y no sólo apoyan, sino jalean los asesinatos que comete una organización terrorista", indicó.

En cuanto a las declaraciones de Arzalluz de que sólo los partidos nacionalistas están arriesgando por la paz, indicó que "ha sido tal la sarta de disparates, es tan enorme el daño que está causando este hombre a la sociedad vasca que lo único que hay que plantearle, ya no a él, que no hace caso evidentemente a ningún llamamiento, sino a los propios militantes del PNV y a algunos de sus dirigentes, que tienen que tomar algún tipo de decisión", añadió.

No valen medias tintas

También el secretario general del PP, Javier Arenas, consideró ayer que Arzalluz dice "auténticas barrabasadas", pero señaló que "lo verdaderamente importante" es que "su partido mantenga alianzas con los que apoyan la violencia y la barbarie".

El secretario general del PP señaló que el asesinato perpetrado el domingo por ETA da la razón a quienes han mantenido que los terroristas "no quieren la paz y que no caben tibiezas y medias tintas, y que hay que optar claramente entre los que matan y los que son asesinados".

En su opinión, es necesario que "el PNV y EA modifiquen claramente su posición y dejen de estar con alianzas y estrategias compartidas con los violentos o los que todos los días apoyan a los violentos".

EL PNV obstaculiza la paz

El ministro del Interior, Jaime Mayor Oreja, dijo que en el País Vasco "todo va a tener que pasar sin el PNV", al que consideró "un obstáculo para la paz" y un aliado de EH y del mundo de ETA.

El vicepresidente segundo, Rodrigo Rato, y otros ministros, como el de Administraciones Públicas, Jesús Posada; de Hacienda, Cristóbal Montoro; de Defensa, Federico Trillo; y Ciencia y Tecnología, Anna Birulés, se sumaron a la condena del atentado y exigieron al PNV que rompa las relaciones que mantiene con EH.

Arzalluz respondió ayer a las críticas recibidas
del Gobierno central desafiando a PP y PSOE a
que presenten una alternativa mejor que Lizarra

El presidente del PNV, Xabier Arzalluz, respondió a las críticas y aseguró que su partido no está "aferrado a Lizarra como un camino dogmático, simplemente estamos esperando a que alguien que habla tanto de paz, el PP y el PSOE, presenten una alternativa a Lizarra y verán que si es mejor iremos en ella".

Arzalluz aseguró que las críticas formuladas por el PP y el PSOE tras el asesinato confirman su hipótesis de que ambos preparaban una estrategia contra el PNV y el lehendakari si se producía un atentado de ETA.

Valentí Puig: «Los bilingües de Cataluña no somos ni carne ni pescado»  
MADRID. Antonio Astorga ABC  9 Mayo 2000

Novelistas, pensadores, poetas y ensayistas se han embarcado esta semana en un puente cultural entre Barcelona y Madrid. El objetivo: romper cualquier atisbo de barrera idiomática y compartir experiencias. Anoche, al Círculo de Bellas Artes, viajaron Valentí Puig, Andreu Martín, Javier Tomeo, Enrique Vila-Matas, Carme Riera, Ignacio Vidal-Folch. De moderador, Rafael Conte, conspicuo aragonés.  

Ni carne ni pescado. Así se sienten los escritores que como Valentí Puig proclaman su bilingüismo activo en Cataluña. El autor de «Maniobras privadas», uno de los grandes representantes de la Literatura en catalán y en castellano, recordó que en los años ochenta se traducían más obras del catalán al castellano. Después hubo un bache y ahora «se recupera con normalidad». Y sostiene que algunos editores temen que los lectores reciban esas versiones como algo que pueda sonar a refrito. Puig delimitó las «situaciones» literarias que cohabitan en Cataluña: los autores de Barcelona que escriben en castellano y que se pueden sentir rechazados por la oficialidad cultural; los que no se sienten de la Literatura de Madrid y los que tienen que pasar por el filtro de la traducción por crear en lengua catalana. En suma, una soberana confusión que puede perfilar más el caos.

Se vino a concluir que la lengua como esencia de la nación es algo obsoleto. Que lo que hay que hacer es cambiar la Ley. ¿Una política lingüística hecha por imposición provoca rechazo? De hecho, en muchas escuelas o institutos donde se impone la enseñanza del catalán, «los chavales aprovechan los recreos para comunicarse en castellano». Puig refrescó memorias y conciencias señalando que la literatura castellana y catalana han tenido desde siempre unos vasos comunicantes vitalmente eficientes: Maragall, Unamuno, Baroja, Maeztu, Azorín... Y advirtió que los modelos literarios viven un modelo transnacional.

El OSO Y LOS CHECOS
Rafael Conte, maestro y referencia ineludible de la crítica literaria, abogó por la coexistencia de las lenguas: «Eso es lo bonito», proclamó antes de advertir que va a llegar un momento en que no va a servir una titulación de cualquier Universadad catalana en el resto de España o una titulación castellana en Cataluña. Ninguna lengua, subrayó Rafael Conte, tiene que atrapar o asfixiar a las otras: «No se puede legislar en favor de una sola lengua», recalcó.

Enrique Vila-Matas, que dio lectura a un texto de homenaje a Gombrowicz, se definió: «Me siento extranjero en Madrid y en Barcelona. Pago impuestos pero no soy súbdito de ningún país. Situación que, por otra parte, me parece estupenda salvo en lo de pagar impuestos». Andreu Martín explicó que escribe en catalán y que él mismo se traduce al castellano. De ahí que conciba la traducción como una forma de corrección minuciosa. Carme Riera aportó un dato significativo: «En Cataluña se vende mucho más un libro un autor extranjero traducido al castellano que esa misma obra en catalán».

Ignacio Vidal-Folch homenajeó a la Literatura oral con su relato «El oso». Una divertida secuencia sobre tres avispados checos que alquilan una casa en un bosque de Bohemia, la anuncian en la Prensa y garantizan que habrá animales con zarpas. Pican tres incautos cazadores alemanes. Al final aparece un oso en el camino vecinal que circunda la casa... pero ¡en bicicleta! —alquilado en un circo—. Los germanos se quedan pasmados. Y los chicos checos se justifican ante sus «clientes»: «Es que los osos checos son muy inteligentes». Ni carne ni pescado.

 

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