AGLI

Recortes de Prensa    Sábado 13 Mayo  2000
#No nos callarán
El País 13 Mayo 2000

#La Prensa contra ETA  
Editorial ABC  13 Mayo 2000

#UN COMPROMISO DE LIBERTAD FRENTE AL UNICO ENEMIGO
EDITORIAL El Mundo 13 Mayo 2000

#La prensa española se une para decirle a ETA que nunca doblegará su independencia
AURORA INTXAUSTI, San Sebastián El País 13 Mayo 2000

#«Aunque ETA intente inocular el miedo no logrará doblegarnos»
RAFAEL HERRERO El Mundo 13 Mayo 2000

#Manifiesto de San Sebastián
Editorial El País 13 Mayo 2000

#Obviedades
MARTIN PRIETO El Mundo 13 Mayo 2000

#El manifiesto
RAUL HERAS El Mundo 13 Mayo 2000

#Expresión de libertad
Carlos Martínez Gorriarán, Profesor de Filosofía. Universidad del País Vasco El País ABC 13 Mayo 2000  

#Mi pluma contra tu pistola
LUIS IGNACIO PARADA ABC 13 Mayo 2000  

#La unánime respuesta
IGNACIO SÁNCHEZ CÁMARA ABC 13 Mayo 2000  

#La libertad sin precio
J. M. PORTILLO VALDÉS ABC 13 Mayo 2000

#Directores de periódicos homenajean a López de Lacalle y visitan a su viuda
ANDOÁIN (GUIPÚZCOA). J. Pagola ABC 13 Mayo 2000

#Cambio de rumbo
JAVIER TUSELL El País 13 Mayo 2000

#El retroceso de Soledad
FERNANDO LOPEZ AGUDIN El Mundo 13 Mayo 2000

#Yo tampoco soy neutral
ISABEL SAN SEBASTIAN El Mundo 13 Mayo 2000

#Jon Juaristi reforzará la investigación como nuevo director de la Biblioteca Nacional
M. JOSÉ DÍAZ DE TUESTA, Madrid El País 13 Mayo 2000

#Un arqueólogo del saber
JUAN PABLO FUSI El País 13 Mayo 2000

#Los caminos del bosque
FERNANDO SAVATER El País 13 Mayo 2000

#Jon Juaristi: «A Anasagasti le pediría que leyera siquiera un libro, que no mata» 
MADRID. T. de L.-S. ABC  13 Mayo 2000

#Juan Pablo Fusi: «La obra de Juaristi es una de las más atractivas e importantes de la cultura española desde 1978»
MADRID. ABC  13 Mayo 2000


 



No nos callarán
El País 13 Mayo 2000

Texto íntegro del manifiesto contra ETA suscrito ayer en San Sebastián por los directores de los principales periódicos

Los firmantes, periodistas y directores de periódicos de diversas orientaciones y tradiciones y asumiendo como tales la representación de nuestros periódicos y redacciones, congregados por el asesinato de José Luis López de Lacalle y unidos por la identificación con los valores de la tolerancia, el pluralismo y la convivencia democrática, quieren hacer público el siguiente manifiesto, cuyo respaldo queda abierto a todos los profesionales del periodismo y medios de comunicación que así lo deseen.

El 3 de mayo pasado, con motivo del Día Mundial de la Libertad de Prensa, las organizaciones representativas de nuestra profesión informaron de que durante 1999 fueron asesinados más de 70 periodistas. La mayoría de ellos en escenarios bélicos, pero también un número considerable a manos de poderes fácticos que trataban de silenciar a quienes denunciaban sus crímenes.

A esta lista de víctimas se ha unido el nombre de nuestro compañero José Luis López de Lacalle, cuyo asesinato por ETA fue anticipado por amenaza y agresiones de tipo fascistas, que se han convertido en habituales en el País Vasco. Este crimen culmina una larga cadena de amenazas, coacciones y atentados dirigidos contra muchos otros profesionales de la información, especialmente aquellos que desarrollan su trabajo con libertad en el País Vasco.

A José Luis López de Lacalle sus asesinos no le habrían podido nunca aguantar la mirada. Su pasado de compromiso por la libertad, de rebeldía contra toda sumisión, era del todo insoportable para quienes practican la cobardía suprema de silenciar a tiros las ideas de los demás. Le han asesinado por no callarse, por defender públicamente lo que pensaba y por interpelar al mundo de ETA, exigiéndole argumentos, razones que los terroristas son incapaces de dar.

A nuestro compañero, que con la valentía que insuflan la libertad y la independencia, hizo frente con la palabra a ese poder fáctico de ETA, le mataron por escribir en los periódicos, con la esperanza de que ese cobarde escarmiento sirviera de aviso a toda la profesión y, muy en particular, a quienes discuten a ETA el derecho que se ha arrogado de decidir qué se puede decir y qué no se puede decir.

Ésa es la lógica del terrorismo. Atacar a uno para aterrorizar a muchos más. Al matar a López de Lacalle, ETA intenta chantajear a todos los que expresan en voz alta, a través de los medios de comunicación, ideas que contradicen el discurso totalitario de los terroristas. Quieren amedrentarnos.

Pero no conseguirán callarnos. Los directores firmantes, así como los otros medios y compañeros que se sumen a este manifiesto, mantendremos intacto nuestro compromiso en defensa de las libertades y los derechos plasmados en la Constitución que amparan el ejercicio de nuestra profesión. Por más que los asesinos de nuestro compañero insistan en la coacción, por más que traten de inocularnos el miedo, no podrán nunca doblegar nuestro principio de independencia editorial e informativa. Nos mantendremos donde estamos.

La forma de combatir la intimidación de ETA es que cada cual cumpla con su deber: los jueces y policías, aplicando la Ley a quienes la vulneran; los maestros, enseñando; los políticos, defendiendo las reglas del juego democrático; los periodistas, informando y opinando al amparo del derecho a la libertad de expresión que garantiza a todos los ciudadanos el artículo 20 de la Constitución; los intelectuales, comprometiéndose, y, todos, haciéndolo sin dejarse condicionar por los terroristas, sus cómplices y aquellos que los amparan y justifican.

Los terroristas aspiran a conseguir la adhesión activa y pasiva de los individuos mediante la coacción. Saben que quien no es capaz de hacerles frente acabará sometiéndose a ellos. Para que ese efecto se produzca necesitan que los medios de masas extiendan sus amenazas y difundan sus diversas coartadas. Nunca faltarán argumentos a los que agarrarse para que la solidaridad con las víctimas no traspase el umbral del enfrentamiento con quienes las producen. Por eso intentan condicionar a los periodistas y a sus empresas. Para conseguir su aquiescencia o, por lo menos, su neutralidad por las buenas o por las malas.

Horas después del crimen, el portavoz de Euskal Herritarrok declaró que con este asesinato ETA había "puesto sobre la mesa el papel de los medios en el conflicto", un papel que, dice, "no es neutral". ¿Qué debate es ése en el que una parte expresa sus ideas con palabras y la otra asesinando a quien discrepa? Reivindicamos expresamente nuestra falta de neutralidad entre José Luis López de Lacalle y sus asesinos.

Que opinar libremente sea peligroso indica la existencia de una grave enfermedad moral. El silencio y la pasividad de la mayoría son una condición para que triunfe el totalitarismo. La atmósfera de intimidación creada por el terrorismo impide a unos ciudadanos expresar sus ideas con libertad. La prensa no puede ocultar esa realidad.

Y aún sabiendo que es ETA quien asesina y su brazo político quien lo justifica, resulta imprudente y ajeno a la responsabilidad que se les supone, el comportamiento de algunos dirigentes de los partidos nacionalistas democráticos contra los periodistas y los medios que discuten sus planteamientos. Esta actitud, esta presión sobre los profesionales "incómodos" ha servido a los violentos para cargarse de razones subjetivas.

Aunque ETA no necesita ese "plus ideológico" para llevar a cabo su campaña de agresiones a la prensa, resulta temerario colocar a los periodistas como una fuerza que impide su proyecto de construcción nacional, como los enemigos de la paz. Es irresponsable actuar "como si ETA no existiera". Por desgracia, hay suficientes experiencias trágicas y desgarradoras, que nos permiten intuir cómo reciben los terroristas, por ejemplo, las referencias a "la hostilidad a la construcción nacional" o a esa "Brunete mediática" con la que algunos nos señalan. Lo único acorazado, y de eso pueden estar todos seguros, es nuestro compromiso con la libertad.

No es una frontera ideológica, sino moral, la que hoy separa a los que se oponen a ETA de quienes consienten su intento de imposición. Justificar el crimen en nombre de un ideal político desata una dinámica que convierte al ideal en un pretexto y al crimen en un fin.

Una paz a costa de la libertad no es una paz democrática, sino sumisión. ETA pretende someter a la mayoría y para ello coacciona a los medios para que asuman como evidencias sociales indiscutibles lo que no son sino sus ideas o prejuicios particulares.

José Luis López de Lacalle fue asesinado cuando regresaba a su casa tras haber comprado los periódicos. Un abismo moral separa el gesto del pistolero que dispara su arma y el del ciudadano que frente a ella sólo tiene como escudo la prensa del día. Un hombre que defiende sus ideas con la palabra, frente a quienes tratan de quitársela a tiros.

La limpia trayectoria vital de José Luis López de Lacalle nos ha unido hoy aquí en defensa de la libertad, y en su nombre asumimos el compromiso de ser dignos de él y de no ceder al chantaje del terror.

La Prensa contra ETA  
Editorial ABC  13 Mayo 2000

ANDOÁIN y San Sebastián acogieron ayer un emocionado homenaje a José Luis López de Lacalle, rendido por directores y periodistas de los principales periódicos españoles. Tras visitar la tumba de la última víctima de ETA y expresar a su familia el sentimiento de dolor y solidaridad de todos los asistentes, se leyó en el Kursaal donostiarra un manifiesto conjunto, bajo el título «No nos callarán». El mensaje de los periodistas dirigido a ETA y a sus comparsas es que el miedo no ha podido con la Prensa libre. No pudo con las formaciones políticas constitucionalistas, agredidas sin descanso en la vida y en los bienes de sus militantes y dirigentes; tampoco ha podido con el movimiento cívico que, desde la muerte de Miguel Ángel Blanco, se ha hecho con el protagonismo de las calles del País Vasco; no ha podido con los artistas, con los intelectuales, con los profesores, con todos aquellos que se han rebelado frente a ETA y a sus cómplices. Y, con ellos, los medios de comunicación libres, que han reflejado y difundido ese movimiento de ciudadanos y organizaciones sociales hartos de ETA y de los excesos nacionalistas.

ETA sabe que atemoriza, pero ya no acobarda, porque cada día es más numerosa y más fuerte esa sociedad vasca que ha abandonado la resignación ante el terrorismo y el nacionalismo imperativo. El precio de esta rebelión ha sido la muerte de José Luis López de Lacalle, como antes lo fue la de Fernando Buesa y las de todos aquellos asesinados que defendían para el País Vasco un futuro distinto al de los últimos veinte años, y que puede llegar muy pronto. La estrategia del terror está logrando el resultado contrario al que buscaba. Lejos de debilitar el ánimo y lograr la rendición de la sociedad, está compactando las ideas y las actitudes de ciudadanos y de partidos políticos que no quieren que el País Vasco salga de la Constitución y del Estatuto para vivir en ese microclima de violencia irracional que pretende implantar ETA. Lo que ayer se vivió en Andoáin y en San Sebastián fue la expresión de otra vertiente de esa unidad, la de los medios de comunicación identificados con la defensa irrenunciable y sin matices de las libertades de información, de expresión y de opinión.

ETA no tolera la discrepancia con su programa y, por tanto, no admite la insumisión de los medios. La existencia de la democracia no es posible sin opinión pública; y ésta es una mera ficción sin una Prensa libre que dé voz a los ciudadanos, que haga circular las ideas, que abra debates y que, finalmente, opte. Y la opción en el País Vasco para la inmensa mayoría de los medios es y será la que representa la Constitución. Por todo esto, el manifiesto leído ayer en el Kursaal no tenía matices en la denuncia del terrorismo ni en el reproche a algunos dirigentes del nacionalismo democrático, cuyos juegos de palabras militaristas —«brunete mediática» y similares— deberían pesar sobre sus conciencias como una losa.

Puede que muchos ciudadanos se pregunten por la utilidad de actos como el de ayer, al que no den más que un valor simbólico. Evidentemente, el manifiesto leído en la capital donostiarra no cambiará el designio criminal de los asesinos de José Luis López de Lacalle ni el desvarío moral de quienes les apoyan. Pero más receptivos deberían ser los partidos nacionalistas, para darse cuenta de que los mejores valores de la sociedad moderna y democrática, como la convivencia pacífica, el sentido común y el anhelo absoluto de paz, no están en las estrategias que han impulsado. El propósito del mensaje de ayer era recoger el testigo de José Luis y hacer pública imagen de la unidad de los medios de comunicación en torno a la paz y a la democracia, sin adjetivos ni condiciones. De esa Prensa que José Luis López de Lacalle llevaba bajo el brazo cuando fue asesinado y que, si no pudo evitar su muerte parando las balas homicidas, es seguro que mantendrá viva su memoria.

UN COMPROMISO DE LIBERTAD FRENTE AL UNICO ENEMIGO
EDITORIAL El Mundo 13 Mayo 2000

Un acto de hondo y poco habitual significado se celebró ayer en San Sebastián, con la presentación del manifiesto conjunto -el primero en más de 20 años- de los medios de comunicación españoles en el que, bajo el lema No nos callarán, se responde a la mayor ofensiva jamás desencadenada por ETA contra la libertad de información en nuestro país.

La iniciativa correspondió a los directores de los 16 principales diarios españoles, pero, al cabo de pocas horas, se habían sumado, a centenares, desde grandes organizaciones informativas -como las agencias nacionales y las cadenas de televisión- hasta los más modestos órganos locales, amén de un sinfín de colegas a título personal.

El vil asesinato de José Luis López de Lacalle, miembro fundador del Foro de Ermua y columnista de EL MUNDO, ha sido el desencadenante de esta impresionante manifestación de solidaridad en defensa de una libertad que no pertenece a los profesionales -aunque sean ellos los que la ejercen directamente-, sino al conjunto de una sociedad que precisa de ella para desarrollarse en democracia. Fue Victoria Prego la encargada de leer el texto en el que todo el mundo de la comunicación reafirma «su compromiso con la libertad de expresión, ante los intentos de amedrentamiento y la campaña de hostigamiento que sufren los profesionales de la información por parte de ETA y su entorno».

En el acto, como en el previo homenaje que los firmantes rindieron a López de Lacalle ante su tumba en Andoain, se palpaba un ambiente de indignación, de preocupación, pero también de claro compromiso -que se está reafirmando más a cada hora- de seguir informando y opinando con libertad y responsabilidad, y con redoblada exigencia, pese a la terrible amenaza de los terroristas. También se palpaba muy claramente el convencimiento de que los profesionales dejan hoy de lado pugnas entre competidores, que nunca enemigos, para unirse en torno a unos principios siempre compartidos, intocables, fundamentales, de búsqueda de la información veraz y de la opinión plural para servir a sus conciudadanos. Unos y otros sabemos que el único enemigo sigue acechando, dispuesto sin duda a golpear de nuevo.

Quizá haya oído y comprendido algo de esto el lehendakari Ibarretxe cuando, ¡ahora!, dice que el pacto de Estella ha quedado «invalidado». Y es que el crimen todo lo invalida. Para José Luis López de Lacalle -como para las otras víctimas mortales de ETA desde el final de la tregua- esas tomas de conciencia resultan bien tardías. Pero sus compañeros están dispuestos hoy a recoger la antorcha.

La prensa española se une para decirle a ETA que nunca doblegará su independencia
Directores de 16 periódicos presentan en San Sebastián el manifiesto 'No nos callarán'
AURORA INTXAUSTI, San Sebastián El País 13 Mayo 2000

La prensa española reafirmó ayer su compromiso de no callarse ante las amenazas y los crímenes de ETA. Cinco días después del asesinato en Andoain (Guipúzcoa) de José Luis López de Lacalle, uno de los fundadores del Foro Ermua y columnista de El Mundo, los directores de los principales periódicos hicieron público en San Sebastián el manifiesto No nos callarán, en el que dejan bien claro a los terroristas que, "por más que insistan en la coacción", jamás podrán "doblegar nuestro principio de independencia editorial e informativa". "Nos mantendremos donde estamos", concluyen.

El título No nos callarán resume el mensaje de firmeza democrática que los directores de los principales periódicos españoles lanzaron ayer a ETA desde San Sebastián. Una representación de los firmantes subió al estrado para decir "basta" a "la larga cadena de amenazas, coacciones y atentados" contra los periodistas que culminó el pasado domingo con el crimen de Andoain. En los cinco folios del documento, los profesionales de los medios de comunicación se comprometen a "ser dignos de José Luis López de Lacalle" y a "no ceder al chantaje del terror".

El texto fue leído en el Palacio Kursaal, de San Sebastián, por la periodista Victoria Prego en presencia de los directores de los 16 medios que han promovido el manifiesto: José Antonio Zarzalejos, de Abc; Pedro J. Ramírez, de El Mundo; José Antich, de La Vanguardia; Luis Ventoso Castiñeira, de Diario 16; Joaquín Vila, de La Razón; Antonio Franco, de El Periódico de Catalunya; Ángel Arnedo, de El Correo Español; Ernesto Sánchez Pombo, de La Voz de Galicia; José Gabriel Mujika , de El Diario Vasco; Melchor Fernández Díaz, de La Nueva España; Antonio Bruned, de El Heraldo de Aragón; Francisco Pérez Puche, de Las Provincias; Julio Martínez Torres, de Diario de Navarra; Pedro Muelas Navarrete, de Levante; José Joaquín León Morgado, de Diario de Cádiz, y Jesús Ceberio, de EL PAÍS.

Una vez finalizada la lectura del escrito, los presentes guardaron un minuto de silencio en memoria de López de Lacalle.

El manifiesto, que ha sido suscrito además por decenas de periodistas, está abierto a todos los profesionales y los medios de comunicación que deseen sumarse a él. Tras recordar que es "ETA quien asesina y su brazo político [HB-EH] quien lo justifica", el texto señala que "resulta imprudente el comportamiento de algunos dirigentes de los partidos nacionalistas democráticos contra los periodistas y los medios que discuten sus planteamientos".

A Arnaldo Otegi, portavoz de EH, los firmantes le reprochan su "falta de neutralidad" entre López de Lacalle y sus asesinos.

En los últimos años se ha incrementado de manera notable el acoso y hostigamiento a los profesionales que trabajan en Euskadi por medio de carteles, pintadas o artefactos incendiarios contra sus viviendas y las de sus familiares.

Ofrenda floral
A. I, San Sebastián
José Antonio Zarzalejos, Jesús Ceberio y Pedro J. Ramírez depositaron ayer sendos ramos de rosas rojas en el cementerio de Andoain (Guipúzcoa), en la tumba de José Luis López de Lacalle. Los tres directores acudieron al camposanto acompañados por unos 15 responsables de otros tantos periódicos regionales. La ofrenda floral se celebró en silencio y apenas duró cinco minutos. El nicho donde el martes fue enterrado el fundador del Foro Ermua se encuentra rodeado de coronas enviadas por diferentes medios de comunicación en los que había colaborado.

Una representación de los directores de periódicos se trasladó después de la ofrenda floral hasta la calle Ondarreta de Andoain para visitar a la viuda, Mari Paz Artolazabal, y a sus dos hijos, Aitziber y Alain. Mari Paz Artolazabal, quien mostró gran entereza en todo momento, agradeció todas las muestras de solidaridad que ha recibido la familia y recordó la figura de su marido y la constante lucha que mantuvo por las libertades, primero contra el franquismo, luego contra la barbarie etarra.

Durante la reunión, Mari Paz Artolazabal enseñó a los tres directores el despacho en el que José Luis López de Lacalle se encerraba para examinar en profundidad toda la prensa del día, redactar sus escritos y conectarse desde primeras horas de la mañana a Internet para leer los titulares de los periódicos antes de salir a la calle a comprarlos.

El manifiesto No nos callarán recuerda que en 1999 fueron asesinados más de 70 periodistas en todo el mundo, la mayoría de ellos en conflictos bélicos, pero también muchos "a manos de poderes fácticos que trataban de silenciar a quienes denunciaban sus crímenes". Una lista a la que se ha sumado el columnista José Luis López de Lacalle, cuya muerte "fue anticipada por amenazas y agresiones de tipo fascista, que se han convertido en habituales en el País Vasco". Dos meses antes de que un pistolero de ETA le descerrajase cuatro tiros, grupos de encapuchados arrojaron varios artefactos incendiarios contra su casa en Andoain. El 7 de mayo moría cuando volvía a casa tras comprar, como cada día, ocho periódicos.

«Aunque ETA intente inocular el miedo no logrará doblegarnos»
La inmensa mayoría de los medios de toda España se adhieren al manifiesto «No nos callarán» en respuesta al asesinato de López de Lacalle
RAFAEL HERRERO El Mundo 13 Mayo 2000

SAN SEBASTIAN.- Ser dignos del legado de José Luis López de Lacalle y no ceder «al chantaje del terror». Es el solemne compromiso que asumieron ayer los directores de los más importantes periódicos españoles, que presentaron en San Sebastián el manifiesto No nos callarán, una respuesta colectiva de la prensa española a ETA, tras el asesinato del columnista de EL MUNDO el pasado domingo en Andoain (Guipúzcoa).

Un texto que ha recibido ya la adhesión de la inmensa mayoría de los medios de comunicación y de periodistas a título individual.

La iniciativa fue promovida por los directores de EL MUNDO, Pedro J. Ramírez, El País, Jesús Ceberio, y de ABC, José Antonio Zarzalejos, y apoyada por los responsables de otros 13 rotativos: La Vanguardia, Diario 16,La Razón,El Correo Español, Las Provincias,El Diario Vasco, El Heraldo de Aragón,La Nueva España, La Voz de Galicia, El Periódico de Catalunya,Diario de Navarra,Levante y El Diario de Cádiz.

No obstante, antes incluso de darse a conocer el texto, se habían recibido las adhesiones de destacados periodistas como Iñaki Gabilondo, el director de los Servicios Informativos de la Ser, Antonio García Ferreras y Ernesto Sáenz de Buruaga, entre otros, y medios como Europa Press, Tele 5 y Cinco Días.

Después de celebrar un homenaje a López de Lacalle en Andoain, el grupo de responsables de medios de comunicación acudió, protegido por un gran despliegue de la Ertzaintza, al Centro Kursaal, donde se hizo público el también llamado Manifiesto de San Sebastián.

Ante una gran pancarta en la que se podía leer «No nos callarán. Manifiesto de San Sebastián», los directores de los citados periódicos presentaron el texto, cuya lectura correspondió a la periodista Victoria Prego.

Entre los profesionales que presentaron el manifiesto se encontraban también periodistas como Isabel San Sebastián, Germán Yanke y el director de La Estrella Digital, Pablo Sebastián.

La víctima elegida

El documento analiza la intención con la que la organización terrorista eligió a López de Lacalle como víctima. «Le mataron por escribir en los periódicos, con la esperanza de que ese cobarde escarmiento sirviera de aviso a toda la profesión y, muy en particular, a quienes discuten a ETA el derecho que se ha arrogado de decidir qué se puede decir y qué no se puede decir», sostiene el documento.

ETA ha asesinado al columnista de EL MUNDO con el objeto de aterrorizar a muchos más y «chantajear a todos los que expresan en voz alta, a través de los medios de comunicación, ideas que contradicen el discurso totalitario de los terroristas».

Frente al intento de «amedrentamiento» de la banda terrorista, los firmantes del manifiesto apuestan por mantener el compromiso «en defensa de las libertades y los derechos plasmados en la Constitución que amparan el ejercicio de esta profesión» Y añaden. «Aunque ETA intente inocular el miedo no logrará doblegarnos».

El manifiesto, además de condenar la coacción de ETA, contiene referencias críticas contra el portavoz de Euskal Herritarrok, Arnaldo Otegi, y contra «algunos dirigentes de los partidos nacionalistas democráticos».

El texto recuerda las palabras de Otegi tras el atentado del domingo, en las que afirmaba que los medios de comunicación «no son neutrales» y que el asesinato había «puesto sobre la mesa el debate sobre el papel de los medios».

«¿Qué debate es ese en el que una parte expresa sus ideas con palabras y la otra asesinando a quien discrepa?», se preguntan los firmantes, quienes reivindican «expresamente nuestra falta de neutralidad entre José Luis López de Lacalle y sus asesinos».

Los periodistas reunidos en San Sebastián consideran, además, «imprudente y ajeno a la responsabilidad que se les supone el comportamiento de algunos dirigentes de los partidos nacionalistas democráticos contra los periodistas y los medios que discuten sus planteamientos». A juicio de los firmantes del texto, la «presión sobre los profesionales incómodos ha servido a los violentos para cargarse de razones subjetivas».

En esta línea, argumentan que, aunque ETA no necesita «este plus ideológico» resulta «temerario» considerar a los medios de comunicación como «una fuerza que impide su proyecto de construcción nacional, como los enemigos de la paz».

El manifiesto recuerda algunas referencias de dirigentes nacionalistas, como «la Brunete mediática» o la «hostilidad a la construcción nacional» para constatar que «es irresponsable actuar como si ETA no existiera».

Un nuevo homenaje

La presentación pública delManifiesto de San Sebastián no constituyó el único motivo por el que el nutrido grupo de 16 directores de periódicos españoles, a quienes acompañaban otros destacados periodistas, acudió ayer a la capital guipuzcoana.

Antes del acto que se celebró en el Centro Kursaal donostiarra, los periodistas acudieron juntos en un microbús hasta el cementerio de Andoain, para rendir homenaje a José Luis López de Lacalle.

Pedro J. Ramírez, José Antonio Zarzalejos y Jesús Ceberio fueron los encargados de depositar tres ramos de rosas en el nicho del columnista asesinado por ETA el pasado domingo.

Este fue el único acto del sencillo homenaje dedicado a la última víctima de la organización terrorista, ya que, una vez realizada la ofrenda floral, los profesionales de la información reunidos abandonaron el cementerio con destino a la vivienda de la familia López de Lacalle.

Los periodistas se reunieron durante unos minutos con la viuda y los dos hijos del articulista de EL MUNDO asesinado en Andoain. Este encuentro sirvió a los responsables de los medios de comunicación para transmitir a los allegados de López de Lacalle su solidaridad y apoyo.

La inmensa mayoría de los medios de comunicación se suma a la iniciativa
MADRID.- La inmensa mayoría de los medios de comunicación de toda España se sumó ayer al manifiesto No nos callarán, promovido por José Antonio Zarzalejos (director del ABC), Jesús Ceberio (director de El País) y Pedro J. Ramírez (director de EL MUNDO) tras el asesinato de José Luis López de Lacalle.

Además de los tres promotores otros 13 directores de periódico suscriben el documento: José Antich de La Vanguardia, Luis Ventoso de Diario 16, Joaquín Vila de La Razón, Francisco Pérez Puche de Las Provincias, Antonio Bruned de El Heraldo de Aragón, Isidoro Nicieza de La Nueva España, José Gabriel Mujika de El Diario Vasco, Ernesto Sánchez Pombo de La Voz de Galicia, Angel Arnedo Gil de El Correo Español, Antonio Franco de El Periódico de Catalunya, Julio Martínez Torres del Diario de Navarra, Pedro Muelas de Levante y José Joaquín León Morgado del Diario de Cádiz.

La lista de adhesiones a la iniciativa promovida contra la campaña de hostigamiento que están sufriendo los medios de comunicación por parte de la banda terrorista de ETA y su entorno se prolongó a lo largo de toda la jornada de ayer.

Periódicos y publicaciones. Antonio L. Somoza, director de Sevilla Información, Vicente Claver, director del Correo de Andalucía, Jesús Maraña, director de Interviú, Jaime Campmany, director de Epoca, Luis Peiro, director de Cambio 16, Francisco Esquivel, director de Diario Información de Alicante, Manuel Saucedo, director de Marca, Luis Infante, editor de Marca, Miguel Angel Belloso, director de Expansión, Jesús Martínez, editor de Expansión, Ana Isabel Pereda, directora de Actualidad Económica, Javier Olave, director del Diario Médico, Miguel Ortega, director del Odiel Información, Juan Espejo, director del Periódico Jaén, Juan Emilio Ballesteros, director del Diario Andalucía, Félix Monteira, director de Cinco Días, Diego Talavera, director de La Provincia de Las Palmas, Santiago Mateo Sahuquillo, director de El Día de Cuenca-El Día de Toledo, José María Esteban Ibáñez, director del Diario La Rioja, Cosme Ojeda, director del Readest Digest, Vicente Ruiz de Mencía, director del Diario de Burgos, Antonio Méndez Pozo, editor del Diario de Burgos, Faustino F. Alvarez, director de La Voz de Asturias, Federico González, director de La Tribuna de Canarias, Teresiano Rodríguez Núñez, director de Hoy, Arsenio Escolar, director de Madrid y Mas, Jesús D. Ramos, director de Eccus, Antonio R. Naranjo, director del Diario de Alcalá, directores y redacciones de Diario de Cádiz, Diario de Jerez, Europa Sur, Diario de Sevilla, Eduardo San Martín, director de La verdad de Murcia, Enrique de Diego, director de La Prensa de la provincia de Alicante, José Manuel Rey Nóvoa, director del Grupo Correo Gallego, Manuel Angel Castañeda Pérez, director de El Diario Montañés, Josep Ramon Correal, director de La Mañana de Lleida, José Higuero Manzano, director de Córdoba, Nieves Moreno, directora de El Periódico de Extremadura, Julián Rodríguez, director de El Adelanto de Salamanca, Miguel Angel Liso, director de El Periódico de Aragón, Jesús Montesinos, director de Mediterráneo, José Vicente Botella, director de Ciudad Alcoy, Manuel de Miguel, director de Equipo, José María Casanovas, director de Sport, Diario Sur, Juan Espejo, director del Diario de Jaén, Antonio Coll Gilabert, director de Diario de Tarragona, Juan Caño, vicepresidente de Hachette Filipacchi, junto con los directores de sus 18 publicaciones: Mónica Dafcik, directora de Casa Diez/Elle Deco; Emilio de Villota, director de Car and Driver; Margie Igoa, director de Crecer Feliz; José Gil Franquesa, director de Deviajes; Maribel Escalona, directora de Diez Minutos; Susana Martínez, directora de Elle; Alejandro Vesga, director de Emprendedores; Elisenda Nadal, directora de Fotogramas; Javier Huerta, director de Hablan; Jorge de Cominges, director de Qué leer; Palma Granados, directora de Qué me dices; Francisco Guijarro, director de Quo; Yolanda Sacristán, directora de Ragazza; Agustín de Tena, director de Supertele; Pura Blanco, directora de Teleindiscreta; Irene González, directora de Telenovela; Cristina Acebal, directora de Teleprograma; además de Grupo Indice Multimedia.

Radios y televisiones. Carlos Peñaloza, director de Informativos de Radio España; Iñaki Gabilondo, director de Hoy por hoy de la Cadena Ser; Daniel Gavela, director de la Cadena Ser; Antonio García Ferreras, director de Servicios Informativos de la Ser; Gemma Nierga, directora del programa La Ventana de la Ser; Diego Armario, director de Radio Nacional de España; Mikel Lejarza, director general de Tele 5; Luis Fernández, subdirector general de Información de Tele 5; Luis Fernández, de informativos Tele 5; Francisco González Basterra, director general de CNN+; Izaskun Barriola Otaegi, de Euskadi Irratia-EITB; Genoveva Reig Ribelles, directora de la Televisión autonómica valenciana; Enric Sopena, de Com Radio; Silvio González Moreno, director general del Ente Público Radio Televisión Madrid, además de Antena 3 Castilla y León.

Agencias. Angel Expósito, director de Europa Press; Paulino Guerra, subdirector de Europa Press y Miguel Angel Gozalo, presidente de la Agencia Efe.

Asociaciones. Tito Drago, presidente del Club Internacional de Prensa; la Unió de Periodistes Valencians; Rafael Avelló, miembro de la Junta Directiva de la Asociación de la Prensa de Oviedo; Alfonso Ruiz de Assín, secretario general de la Asociación Española de Radiodifusión Comercial y José de las Casas, portavoz de la Academia de Televisión de España.

Internet. Miguel Angel Rodríguez, presidente de Alo.com; Javier García Vila, subdirector de Europa Press Internet; Pablo Sebastián, director de La Estrella Digital; Javier Rubio Navarro director de Libertad Digital y Antonio Sangiao, de Xornal.com.

A título individual, numerosos periodistas se adhirieron al manifiesto No nos callarán.

Manifiesto de San Sebastián
Editorial El País 13 Mayo 2000

EL ASESINATO de José Luis López de Lacalle, columnista de la edición vasca de El Mundo, ha sido entendido por una gran mayoría de los periodistas como un intento de amedrentamiento dirigido contra todos ellos. Su respuesta se ha materializado en un manifiesto hecho público ayer en San Sebastián por los directores de los principales periódicos de toda España, en el que reafirman su compromiso de no ceder al chantaje.

Que los directores de medios de ideologías y trayectorias tan diferentes se concierten para una iniciativa compartida es algo excepcional, como lo es el desafío lanzado por los terroristas. La experiencia indica que quien cede a su coacción o adopta posiciones equidistantes entre ellos y sus víctimas pierde autoridad moral para resistir y acaba convertido en rehén de quienes le amenazan. Y una sociedad cuya prensa está amordazada por el temor no puede ser una sociedad libre.

Los periodistas no pueden dejar de denunciar lo que ven: en situaciones como la que se vive ahora en Euskadi, narrar es resistir. No hay, no puede haber neutralidad entre José Luis López de Lacalle y quienes le han asesinado, dice el Manifiesto de San Sebastián. Y también que el silencio y la pasividad de la mayoría es una condición para que triunfe el totalitarismo. La primera medida defensiva frente a la intimidación es no callarse, no disimular la existencia de esa coacción, denunciarla, dar testimonio. Antes de que sea demasiado tarde. ¿Cuál habría sido la actitud de los periodistas alemanes que a comienzos de los años treinta acomodaron su trabajo a la presión de los nazis de haber sabido lo que iba a ocurrir pocos años después? Los periodistas que se identifican con el manifiesto de San Sebastián del 12 de mayo de 2000 expresan una certeza: el silencio es deshonesto. No nos callarán.

Obviedades
MARTIN PRIETO El Mundo 13 Mayo 2000

Mal están las cosas cuando ha de subrayarse lo obvio. Hace pocos años en un programa televisivo de Luis Mariñas, con los medios encizañados, Pedro J. Ramírez tendió la mano a un irreductible Jesús Ceberio (El País), a un desinteresado Antonio Franco (El Periódico), a un autista Juan Tapia (La Vanguardia) y a un ausente, físicamente, Luis María Anson (ABC). La libertad de expresión les ha unido a ellos y a otros esta vez, a la sombra de José Luis López de Lacalle, para disolver rencillas patronales o ideológicas, legítimas pero ancilares ante aquella obviedad que enunciara Thomas Jefferson; por lo demás estadista muy maltratado por la prensa: «Antes periódicos sin Gobierno que Gobierno sin periódicos». Los periodistas españoles defienden hasta el derecho de Gara (antes Egin) mientras no se demuestre jurídicamente otra obviedad: que España es la única democracia en la que una organización terrorista tiene un periódico para agitar aguas y marcar víctimas.

Ibarretxe, rendido a una melancolía que no es buena ni para dulces amores contrariados, hace política exterior en Cataluña, donde ante la división de opiniones, tampoco puede encontrar consuelo. Ha aparecido solitario en un palco del Parlamento catalán para saludar tímidamente de cabeza como el fantasma de la ópera. Ante la obviedad de Estella (independencia en tiempo real como única prioridad) propone una imposible simetría para superar al tiempo la Constitución y el independentismo, ayuntamiento de peras con manzanas que oculta la enésima obviedad: que el autonomismo constitucional español va tan lejos que hasta ha creado centralismos periféricos irredentos como el nudo de Lizarra. La Constitución y el Estatuto de Gernika garantizan que la autonomía vasca puede llegar a separarse del soberanismo sólo por el canto de un folio, pero sigue siendo empeño nacionalista de la corte de Arzalluz traer a España por los cabellos el principio de autodeterminación de los pueblos, dando un ardite la equiparación de Euskadi con el Africa subsahariana y teniendo Madrid como metrópoli donde hasta Anasagasti usa salacot. Es una obviedad que ningún gobierno español, al menos culto y en sus cabales, propondrá referendos de autodeterminación, que habrían de serlo para todos, incluido el cantón de Cartagena. El victimismo es adicción más dura que la heroína en vena, y aunque un antiguo etarra pueda dirigir la Biblioteca Nacional, el bucle melancólico se riza en las voluntaristas calvas euskaldunas. Es de recomendar a Ibarretxe que para escapar de los horrores que se dan a las puertas de Ajuria Enea, gire otra visita, pero a la Asamblea Nacional francesa, a ver cómo le reciben, y qué le dicen acerca de Iparralde, antes de instruirle sobre el modelo centralista galo. Hasta los niños gitanos de Barakaldo son una obviedad (como si no hubiera familias desestructuradas en Neguri), en nada parecida a El Ejido o Lepe, porque el racismo se incuba en el rh mitificado propalado por un cura. Ignoran la más molesta de las obviedades: son más españoles que Don Pelayo; hasta en el empecinamiento.

El manifiesto
RAUL HERAS El Mundo 13 Mayo 2000

Sin exageraciones: callar a un periodista es colocar una mordaza a la democracia, y matar a un periodista es meter a la democracia en la UVI de la libertad y los derechos humanos. No somos los periodistas diferentes de los policías, los guardias civiles, los jueces o los políticos. Somos lo que representamos.

Y en una sociedad mundializada en la que los medios de comunicación garantizan que todo o casi todo lo que ocurre se cuenta y se analiza desde distintas posiciones e intereses, cualquier intento de silenciarlos conduce inevitablemente al totalitarismo con todas sus secuelas.

Más allá del dolor y la rabia o incluso el odio que desata cualquier atentado, cuando éste se dirige hacia un periodista no busca sólo el chantaje del miedo sobre la sociedad, busca también que el amedrentamiento que desea provocar en el colectivo de la información proporcione a los asesinos y a los que con ellos están el beneficio extra del silencio cómplice, de la narración sesgada, de las imágenes y los sonidos autocensurados.

Con ello, y mediante la aplicación de su única verdad, su ideario político se impondría (al menos eso creen) a toda la sociedad. Esta, sin las armas de las noticias y las opiniones libres, se esclavizaría a sí misma.

En esa dialéctica, el manifiesto leído ayer en San Sebastian y firmado por miles de periodistas de toda España, es en sí mismo la mejor y única respuesta que se le puede dar al terror tras la muerte de José Luis López de Lacalle. El «no nos callarán» va dirigido a ETA y a la sociedad española en su conjunto. Es un compromiso contra los asesinos que creen en las pistolas y los coches bomba como el camino que les conducirá a sus fines independentistas, sin meditar que la sociedad y el país que saliera de ese proceso saldría ya envenenado y sin futuro posible.

Y es un compromiso con cada ciudadano español para que esté seguro de que en esa lucha por la libertad, los periodistas no vamos a dejarnos amedrentar por el miedo, aunque lo sintamos, que vamos a cumplir con nuestros compromisos, y que dentro de la enorme diversidad de creencias y opiniones y hasta de formas de hacer y encarar la profesión, estamos unidos en la defensa cerrada de los mismos objetivos que dieron lugar a la Constitución de 1978, un marco jurídico que le está permitiendo a Euskadi tener unos grados de autonomía como no ha tenido nunca en su historia y que son muy superiores a los de otras naciones y regiones europeas dentro de sus respectivos estados.

Expresión de libertad  
Carlos Martínez Gorriarán, Profesor de Filosofía. Universidad del País Vasco ABC 13 Mayo 2000

NO es habitual que dieciséis directores de otros tantos diarios, publicados por empresas rivales que compiten por conseguir mayor difusión e influencia en la opinión pública, con líneas editoriales a menudo divergentes, se reúnan para afirmar la libertad de expresión en un territorio donde rigen, se supone, garantías constitucionales democráticas: la democracia es incompatible con la falta de libertad de prensa, como se decía antaño. Pues esto ha sucedido en San Sebastián el viernes 12 de mayo. Es lógico y necesario reclamar libertad de expresión para salir de una dictadura, pero en un sistema democrático semejante reclamación, casi unánime, revela un enorme fracaso. Es un signo de que algo amenaza e impide por la fuerza el ejercicio de la libertad de expresión, amenaza ejemplificada por la triste pero dignísima historia de José Luis de Lacalle, asesinado sin haber disfrutado jamás, en sus sesenta y dos años de vida, de la sensación de vivir en un país realmente libre y seguro, percepción que muchos rechazarían por exagerada, aquéllos mismos que tienen buen cuidado en no poner a prueba esa libertad de la que presumen evitando provocar a los matarifes, pero percepción que ha probado su asesinato. ¿Cómo es posible tal cosa, veintidós años después de aprobada la Constitución?

Según la explicación más socorrida, la amenaza es ETA, enemiga de la libertad de expresión, como de cualquier libertad, porque su ejercicio le hiere, amenaza, ofende. ¿Pero es una explicación suficiente? Creo que no. ETA no se opone en sus declaraciones a la libertad de expresión; lo que no tolera son las expresiones individuales y cívicas de libertad, porque tales expresiones prácticas amenazan directamente la base de su poder clandestino, que depende de la credibilidad de su intimidación: un ciudadano libre que ejerza de tal representa para ellos una amenaza intolerable. Lo que los terroristas y sus ideólogos buscan es una sociedad o país donde el ejercicio de la libertad de expresión esté reconocido legalmente y sea, si se quiere, alabado hasta el delirio pero donde, de hecho, nadie ose ejercerlo por miedo a las previsibles consecuencias. Una sociedad muda y autocensurada, que rechace por intolerante, visceral o intransigente la expresión de ciertas verdades y juicios. Este mecanismo medroso ha funcionado muy bien, tanto en el País Vasco como fuera. Uno puede criticar sin miedo los métodos violentos, por ejemplo, pero respetando -qué superchería- los fines nacionalistas: en este caso, una batahola de tolerantes te caerá encima para restaurar el silencio de los corderos.

El procedimiento es conocido de sobra, pero la miopía del lenguaje leguleyo, que sólo mira la letra de la ley, suele ocultar la evidencia. A mí me lo explicaron en Cuba hace ya unos cuantos años. En el mundo feliz del comandante Fidel, me vinieron a decir, la libertad de expresión no sólo está garantizada por la Constitución, sino que el propio gobierno, y el Partido que lo sostiene (¿o es al revés?), tienen gran interés en que la población participe en el debate revolucionario con sus aportaciones críticas ... siempre que sean constructivas. El respeto a los principios revolucionarios es el límite que no se puede transgredir, claro está, límites sumidos, adrede, en la mayor obscuridad y que sólo pueden ser interpretados por los hermeneutas de guardia del partido. La invitación a ejercer la crítica se convierte así en un trampa mortal similar a la que Mao tendió tantas veces en China a sus críticos y detractores.

Los terroristas abertzales tienen bien aprendida esa lección. Nunca atentarán contra ningún periódico o periodista... que respete sus principios arbitrarios de construcción nacional: no hace falta que los apoye de modo explícito, pues presentarlos como algo respetable es una legitimación suficiente. López de Lacalle fue asesinado por conculcar esa norma no escrita: no por el oficio de periodista, sino por escribir y hablar con completa libertad denunciando ese pacto de hierro.

Lo que aborrecen esos bárbaros no es la declaración abstracta de derechos que luego no se pueden practicar, sino la práctica directa de las libertades, acción que desenmascara a los enemigos de la libertad. Porque la única manera efectiva de ser libres es imponer la libertad mediante la acción personal, sobre todo cuando ello conlleva un riesgo. En esto tenían toda la razón los viejos libertarios que decían que la libertad del otro no limita la propia, sino que por el contrario la amplía y hace crecer mucho más. ETA lo ha comprendido y se propone atajar tamaño peligro.

En lo relativo al País Vasco, esto significa que el problema no es ya de tipo jurídico o constitucional: no hay ninguna necesidad de legislar sobre la libertad de expresión porque la misma ya está garantizada en la letra legal. No, lo que hay que hacer es practicarla, como hacía José Luis López de Lacalle, como esos dieciséis directores de periódicos reunidos en San Sebastián.

Es inevitable referirse al papel que juega el nacionalismo institucional en todo este proceso degenerativo. Y lo primero que salta a la vista es que tanto los filoterroristas como los moderados están de acuerdo, en su mayoría, en la denuncia de los periódicos y medios de comunicación que no controlan, y en especial en el rechazo agresivo e inquisitorial a lo que llaman, con impotencia envidiosa, «Brunete mediática». ¿Por qué los ciudadanos vascos -incluyendo a los votantes nacionalistas-, grandes consumidores de prensa, pasan de Deia o Gara y prefieren cualquier otro diario? La respuesta es tan obvia que la ahorraremos. Pero cuando las cúpulas de los partidos abertzales meditan en esta desagradable realidad prefieren decretar el boicoteo de la prensa crítica, como el que el PNV decretó, con gran fracaso, contra El Correo hace unos años, como el que intentaron hace unos meses contra El Correo, El Diario Vasco y el Diario de Navarra. Lo más grave es que Ibarretxe se declaró neutral ... en la misma prensa amenazada de boicot. Este es el síntoma de la putrefacción totalitaria: la incapacidad para soportar las voces discrepantes y el estilo claro; la pretensión de hacer pasar la autocensura como una virtud; la repugnancia a la práctica de la libertad aquí y ahora, diferida hasta la consecución de un paraíso donde, como en la Cuba de Fidel, sólo haya un periódico de partido que certifique la imposibilidad de expresiones de libertad, ya que no de libertad de expresión.

Mi pluma contra tu pistola  
Por LUIS IGNACIO PARADA ABC 13 Mayo 2000

«SI mi pluma valiera tu pistola / de capitán contento moriría». Se lo escribió Antonio Machado a Enrique Líster en una feliz metáfora que hoy —en otro tiempo, con distinta intención, con diferente destino— tomo prestada para adherirme a un manifiesto que, más allá del derecho de los periodistas a informar, defiende el derecho de los ciudadanos a estar informados; más que la expresión del miedo es la culminación de la serenidad, más que una vacuna contra el riesgo es un desafío al raciocinio.

Mantener intacto el compromiso en defensa de las libertades y los derechos plasmados en la Constitución es un servicio, no un privilegio. Hacer frente a la coacción es un honroso desafío, no una expresión de angustia. Denunciar el crimen es un deber moral, no una obligación cívica. Superar la intimidación no es buscar la autoprotección, es cumplir una exigencia ética. Comprometer, en fin, a jueces, policías, políticos, intelectuales, en un empeño común no es repartir responsabilidades, es ofrecer una conjunción de esfuerzos.

Un intelectual no es más que un obrero cuya herramienta de trabajo es su cerebro: usarlo hasta el límite de su capacidad, grande o pequeña, es una honra, no una renta. Y un manifiesto, como el que ayer aventaron al mundo un puñado de periodistas, no es un insulto impotente a quienes matan los cuerpos: quiere ser sólo un haz de luz que despierte la conciencia soñolienta de quienes, con su inacción, su silencio o su torpeza quieren matar el espíritu amparando y justificando asesinatos.

La palabra hiere frente a frente. Las ideas nunca matan por la espalda. Si la verdad y la razón no pueden imponerse por la fuerza, ¿cómo van a implantarse la sinrazón y la barbarie? Quienes tenemos el privilegio de disponer de una tribuna para expresar una condena del terrorismo, no mereceríamos el menor crédito si no la usáramos para luchar de la única forma que sabemos: con las palabras contra las pistolas. parada@abc.es

La unánime respuesta  
Por IGNACIO SÁNCHEZ CÁMARA ABC 13 Mayo 2000

EL miedo es el mensaje de ETA. Un mensaje fracasado, pues en lugar de obtener su objetivo de amedrentamiento y sumisión, sólo ha merecido la respuesta unánime de todos los periodistas de buena voluntad, que olvidaron sus naturales diferencias para insistir en lo que les une: la defensa de la vida, de la libertad, de la democracia y de la paz, y su repudio del asesinato, del totalitarismo, de la opresión y de la violencia criminal. ETA busca el miedo, pero sólo produce dolor. El sufrimiento ajeno se ha convertido en su meta; siempre lo fue.

La unanimidad de la Prensa libre (la otra no es Prensa) no se cimenta en el corporativismo ni en la legítima defensa de su derecho a opinar y a informar, sino en la indeclinable defensa de la vida, de la libertad y del derecho de los ciudadanos a recibir la información que deseen. El «triunfo» de ETA consiste en haber logrado que por primera vez en la historia de España los directores de una veintena de diarios firmen un manifiesto de condena. Ya sólo les queda el reguero de sangre y dolor. Y el fracaso de su estrategia del miedo. La miseria moral de la organización terrorista nos fuerza a reiterar la ceremonia de la reivindicación de lo obvio. Ya saben, desgraciados los tiempos forzados a reivindicar lo evidente. ETA se ha convertido en una máquina de producir mártires. El último, José Luis López de Lacalle, mártir de la libertad de expresión, asesinado por decir lo que pensaba y no callar lo que quería para su tierra.

Pero la Prensa libre (la otra no es Prensa) está obligada a exhibir no sólo su dolor, su firmeza y su indignación, sino también a ejercer el imperativo de la lucidez y a buscar la serenidad en medio de la tormenta.El análisis de la estrategia real de ETA, la indagación de cuáles son sus objetivos no son asuntos menores. La filiación ideológica de ETA, que obviamente no es fascista, no es intrascendente. La verdad es que hoy se usa la palabra «fascista» como un socorrido insulto que, deliberadamente o no, parecería excluir de la nutrida nómina de la barbarie del siglo a Stalin, a Pol Pot y a tantos otros comunistas. En un reciente prólogo al libro póstumo del profesor Cacho Viu, José Varela Ortega recordaba que el problema que planteaba el terrorismo de ETA y el nacionalismo radical no era tanto una cuestión de soberanía como de naturaleza del poder. Y es una enseñanza que el PNV no debería olvidar. Lo que se discute en el País Vasco no es sólo ni principalmente el ámbito territorial de la soberanía sino la instauración de un régimen heredero de las peores pesadillas de Fanon. Quien crea que el triunfo de la estrategia separatista conduciría a un País Vasco democrático y liberal ha perdido el contacto con la realidad. Lo que esperaría sería algo muy parecido al Gulag. No se desmembra una nación democrática y liberal para formar otra nación democrática y liberal. El ejercicio de los derechos ciudadanos de los vascos está garantizado por la Constitución y el Estatuto. Por lo tanto, lo que persiguen los separatistas no es otro ámbito territorial para el ejercicio de los mismos derechos, lo que sería inútil y ocioso. A lo que aspiran es, ciertamente, a otra cosa. La amenaza a la unidad de España es hoy una y la misma cosa que la amenaza a los derechos y libertades de los vascos. Y, por cierto, eso explica quizá la diferencia entre el caso vasco y el catalán. En este último existen problemas y tensiones, pero no un proyecto totalitario. Tiene que haber en el seno del PNV dirigentes y militantes que comprendan que contra la Constitución sólo se camina hacia el abismo del terror. Cooperar con ETA y sus aliados no es sólo transigir con los crímenes sino allanar la senda al totalitarismo.

La libertad sin precio  
J. M. PORTILLO VALDÉS ABC 13 Mayo 2000

Es inaudito que en la Europa de la unión, de los valores y principios democráticos, que los directores de los principales diarios se tengan que dar cita con el fin de hacer público un manifiesto de defensa de algo tan esencial como la libertad de expresión, libertad que por definición acompaña, desde las primeras declaraciones de derechos en Europa, a los demás derechos esenciales, como el de la vida.

Es inaudito no porque esta defensa de la libertad se haga frente a un estado y sus instituciones. Se dirige a terroristas, a ETA, que puede seguir asesinando a otros periodistas o a cualquier persona que dé pública muestra de su rebeldía frente a ETA.

Pero es también -y sobre todo- un mensaje que se dirige a la sociedad, para manifestar su decisión de seguir haciendo uso de su libertad, por mucho que ETA pretenda lo contrario. Esto es lo más efectivo y han marcado así los periodistas la pauta de comportamiento cívico y democrático más conveniente a la libertad frente al terrorismo: que sepa ETA que jamás la Prensa negociará con ella su libertad y su derecho.

Deberían tomar buena nota de esta ejemplar actitud PNV y EA para volver a la reflexión que ha de ser básica: lo peor para ETA es lo mejor para la libertad y negar cualquier posibilidad de negociación política con ETA es lo peor que puede ocurrirle, si tal mensaje -como han hecho los periodistas amenazados- se envía desde la unidad.

Pero también es lo mejor para la libertad, porque estaríamos seguros así de que ni un ápice de nuestro sistema político y de libertades estaría a disposición de los terroristas. ¿Qué sería de la libertad de prensa si los periodistas amenazados hubieran anunciado en vez de una resistencia una negociación?

Directores de periódicos homenajean a López de Lacalle y visitan a su viuda  
ANDOÁIN (GUIPÚZCOA). J. Pagola ABC 13 Mayo 2000

Los directores de los principales medios de comunicación de España visitaron al mediodía de ayer a la viuda de José Luis López de Lacalle y, con anterioridad, renovaron ante la tumba del periodista asesinado, en el cementerio de la localidad guipuzcoana de Andoáin, su convicción de que las balas de la banda terrorista ETA «no nos callarán».

El fuerte despliegue de la Ertzaintza recuerda que Andoáin, como tantas y tantas localidades del País Vasco, o tal vez como todas, no es un municipio libre. Varias decenas de agentes, algunos provistos de medios antidisturbios, vigilaban los accesos del municipio, así como los alrededores de la vivienda de José Luis López de Lacalle, para que los directores de los principales medios de comunicación pudieran rendirle un sencillo y póstumo homenaje.

YA NO DIRÁ «EGUN ON»
Minutos después de las doce y media del mediodía, los responsables de estos medios de comunicación acudieron ante la tumba de López de La calle para decirle, en silencio pero con la mayor de las convicciones, que «no nos callarán». Fue un acto sencillo, pero también cargado de emotividad. Allí, ante la tumba, los directores de periódicos del País Vasco, Madrid, Cataluña, Baleares, Andalucía, Galicia... se sintieron más unidos que nunca ante la barbarie terrorista. «Gracias por estar aquí», decía una y otra vez Pedro J. Ramírez a sus colegas. Allí, junto a la tumba, varios ramos de flores testimoniaban el afecto y el recuerdo de los profesionales hacia el periodista acribillado.

El siguiente acto previsto ayer en Andoáin no estuvo menos cargado de sencillez y emotividad. Sobre la una de la tarde, los directores de los principales medios de comunicación llegaron al inmueble número 3 de la calle Ondarreta.

Una gruesa vela roja rodeada de flores recuerda aún en el suelo que los asesinos de ETA silenciaron para siempre a López de Lacalle. «No fueron suficientes los años de cárcel en el franquismo ni las amenazas ni los cócteles molotov de los filoetarras. Necesitaron cuatro, cuatro balas a quemarropa, para callar su voz», comentaba uno de sus vecinos, aún incrédulo porque ya nunca le escuchará decir «Egun on» («buenos días»).

También en la calle, mientras los directores de periódicos mostraban su solidaridad y afecto a la viuda, Mikel Arregui, hermano del parlamentario del PNV Joseba Arregui y vecino del periodista asesinado, recuerda, emocionado, «la voz tan alta con la que se expresaba José Luis siempre». «Parece mentira que le hayan callado para siempre», decía.

Algunos curiosos contemplaban el despliegue de ertzainas y periodistas. Otros, sin embargo, preferían observar desde las ventanas semiabiertas de sus domicilios.

Se palpa el miedo entre la gente de Andoáin. «¿Por qué hay tanto ertzaina?», pregunta una mujer de unos cincuenta años de edad. «¿Ha venido Ibarretxe?». «No, son directores de periódicos que han venido a ver a la viuda de José Luis López de Lacalle», se le responde. «¿Y para eso tanta movida?», insiste la mujer, no se sabe si buscando la provocación. «Será porque no hay mucha libertad aquí», se insiste en la respuesta.

SILENCIO POR RESPUESTA
Y, en efecto, cuando a algunos de los curiosos se les pregunta su opinión sobre el asesinato de un convecino suyo, dan la callada por respuesta. Quizá movidos por la falta de libertad o, quizá, por complicidad.

Junto a la puerta de un bar, a unos treinta metros de la vivienda de la última víctima de ETA, hay un grupillo de jóvenes. Señalan, entre sonrisas, a varios ertzainas cubiertos con verduguillo. ¿Borrokas a la espera de una situación mejor para actuar? Demasiado despliegue policial. Las pintadas que, pocas horas después del atentado, ultrajaron la memoria de López de Lacalle, las hicieron los proetarras protegidos por la oscuridad de la noche.

Ayer, días después de la multitudinaria manifestación que siguió al funeral en repulsa por el vil asesinato, en Andoáin se respira otra vez miedo. Se recupera poco a poco la normalidad del «silencio» que imponen los totalitarios proetarras con su alcalde, de EH, a la cabeza. A unos quince kilómetros, en el Palacio de Congresos del Kursaal, a los directores de los periódicos más importantes de España se les ha unido un nutrido grupo de periodistas para reiterar por enésima vez que «no nos callarán». Días después del asesinato, el alcalde de Andoáin sigue sin acudir al domicilio de la víctima para testimoniar su pésame a la viuda.

Los medios de comunicación se suman al manifiesto

ABC, Academia de la Televisión, Actualidad Económica, Alo.com, Antena 3, Asociación de la Prensa de Oviedo, Asociación Española de Radiodifusión Comercial (AERC), Cadena Ser, Cambio 16, Canal 9, Canal Sur, Cinco Días, Ciudad Alcoy, Club Internacional de Prensa, CNN+, Com Radio, Córdoba, Correo de Andalucía, Diario 16, Diari de Tarragona, Diario Andalucía, Diario de Álava, Diario de Alcalá, Diario de Burgos, Diario de Cádiz, Diario de Jerez, Diario de Navarra, Diario de Sevilla, Diario Información de Alicante, Diario Médico, Diario Sur de Málaga, Efe, Eccus, El Adelanto de Salamanca, El Correo Español-El Pueblo Vasco, El Correo Gallego, El Día de Cuenca, El Día de Toledo, El Diario Vasco, El Mundo, El País, El Periódico de Aragón, El Periódico de Catalunya, El Periódico de Extremadura, Ente Público Radio Televisión Madrid, Época, Equipo, Europa Press, Euskadi Irratia-EITB, Expansión, Grupo Correo Gallego, Grupo Recoletos, Grupo Zeta, Heraldo de Aragón, Hoy, Huelva Información, Interviú, Jaén, La Gaceta de los Negocios, La Mañana, La Provincia de las Palmas, La Razón, La Rioja, La Tribuna de Canarias, La Unió de Periodistes Valencians, La Vanguardia, La Verdad, La Voz de Asturias, La Voz de Galicia, Las Provincias, Libertad Digital, Levante-El Mercantil Valenciano, Madrid y m@s, Marca, Mediterráneo, Odiel, Onda Madrid, Periodistas sin Fronteras, Punt 2, Radio España, Radio Nacional de España, Radio Obradoiro, Televisión Española, Selecciones Reader's Digest, Sevilla Información, Sport, Telecinco, Telemadrid, Televisión Autonómica Valenciana, Universidad de Valencia, Xornal.com., Vasco Press

Cambio de rumbo
JAVIER TUSELL El País 13 Mayo 2000

Cualquiera que fuera el contenido de los contactos entre el PNV y ETA, desde un principio resultaba obvio que los pactos de Lizarra sólo tenían sentido en un marco de radical abandono de la violencia. Ya la barbarie callejera hubiera hecho imposible cualquier avance, pero el primer atentado mató el pacto, que ahora hiede. Ninguna muerte posterior añade nada. La democracia no es un sistema malo de gobierno excluidos todos los demás, sino el único que sitúa en su centro a la persona humana y permite que desarrolle todas sus potencialidades. La eliminación de una vida se sitúa en la radical antítesis de su esencia misma. Por eso no tiene sentido alguno hacerla compatible con una fórmula política concreta.

Olvidemos, por un momento, la extravagancia de alguna de las propuestas del entorno etarra (realización de elecciones en España y Francia) y esa afición a la minucia leguleya o al argumento intrascendente (revelar el nombre de un obispo intermediario) para explicar que han decidido seguir liquidando a seres humanos. Lo peor es que no sólo los de las pistolas, sino los que están relacionados con ellos, pertenecen a otro mundo en que la vida no importa. La idea de Otegi de que ETA, con el último asesinato, no ha querido otra cosa que "poner encima de la mesa" su insatisfacción ante lo que algunos escriben le sitúa a tantos años luz de la democracia que no vale la pena seguir la conversación. Lo más estremecedor es que detrás de todo ello parece adivinarse que en el País Vasco hay un estrato social que no se imagina una vida al margen de profesionalizar la violencia o lucrarse de ella.

En estas circunstancias no cabe otra cosa que volver al punto de partida, que se resume en tres palabras: movilizaciones, policía y unidad. En el epílogo del reciente libro de Elorza sobre ETA, Unzueta dice que quizá ha sido necesario pasar por la experiencia fallida de la oportunidad de la tregua para que la organización terrorista acabe por descubrir que el Estado democrático no va a ceder a un chantaje. Las movilizaciones y la labor policial antes o después se lo harán comprender.

Lo imprescindible es ahora conseguir la unidad. Como siempre, la sociedad marca la pauta y se adelanta a los partidos: resulta ejemplar que medios de comunicación de trayectorias y contenidos antagónicos hayan sido capaces de ponerse de acuerdo en un manifiesto común. ¿Podrán los partidos llegar a una coincidencia semejante? Para lograrlo resulta imprescindible la claridad en las posiciones, pero también un deseo eficaz de lograrla. Mucho cabe reprochar al PNV por su actuación en los últimos tiempos, pero quizá no tanto lo que se le ha arrojado a la cara como la traición que se ha hecho a sí mismo. Creo en su deseo sincero de lograr la paz y de disputar la dirección del nacionalismo a ETA. Pienso que no tiene sentido acusarle de totalitario y prenazi remitiéndose a un ideario remoto y que nunca llegó a impregnar a sus afiliados pasados o presentes. Pero, aparte de la vía tortuosa que ha seguido en sus conversaciones, ha maltratado a un aliado tradicional -el PSOE- y ha situado en los márgenes de la heterodoxia a quienes, en su seno, han mantenido una postura que se identifica con lo mejor de su pasado. Algunas de las declaraciones de Arzalluz son tan inaceptables que imponen la rectificación. Pero lo que ahora resulta por completo imprescindible es un rápido cambio de rumbo que le sitúe, ante la muerte, en el mismo campo que los demás partidos democráticos.

Harían éstos muy bien en darle facilidades. Deben pensar que quizá hubieran podido hacer algo más en meses pasados (en relación con los condenados) o que siempre propuestas de otros partidos, como la reciente del lehendakari, deben ser tomadas en consideración por provenir de quien tiene un sólido apoyo social. Pero, desde un punto de vista práctico e inmediato -e incluso beneficioso para ellos mismos-, debieran tener en cuenta también la sentencia de Sun Tzú, filósofo y polemólogo chino: al enemigo en retroceso conviene no cortarle todos los caminos de retirada. De hacerlo, sólo va a conseguirse un resultado más cruento para uno mismo.

El retroceso de Soledad
FERNANDO LOPEZ AGUDIN El Mundo 13 Mayo 2000

Aconsejaba Antonio Machado a quienes buscaban hacer uso de las armas para ir hacia delante, que tuvieran cuidado con el retroceso del cañón de las pistolas porque podía empujarles hacia atrás.

Eso es, justamente, lo que le ha sucedido a Soledad Iparaguirre cuando ordenó a uno de sus sicarios asesinar la libertad de expresión en la persona de nuestro compañero López de Lacalle. En pocas horas, los asesinos lo han comprobado. Socialmente, con el manifiesto de los principales directores de medios de comunicación; políticamente, con las últimas declaraciones de Ibarretxe y Egibar que apuntan a la defunción del Pacto de Lizarra y a la convocatoria de elecciones. Ambos hechos, probablemente, van a ayudar a desbloquear la cuestión vasca.

El manifiesto de los directores pone los puntos sobre las íes. No cabe la neutralidad ante el asesinato. La beligerancia contra la política basada en el crimen es una obligación ética y democrática. Es imposible la más mínima discusión sobre los problemas del País Vasco si unos corren el riesgo cierto de ser asesinados y otros el no menos cierto de contribuir, objetivamente, a rellenar de munición teórica a quien se dispone apretar el gatillo asesino. No se puede dialogar con quien utiliza la dialéctica de los puños y las pistolas con sus interlocutores políticos e intelectuales. Cuando se elige como víctima a un periodista del Foro de Ermua, se está eligiendo también como blanco a toda polémica. Son verdades elementales que, sin embargo, hay que recordar.

Ibarretxe declara invalidado el Pacto de Lizarra y Egibar deja abierta la puerta de las urnas para después del verano. Quizás se agarren inútilmente a la última esperanza de un cambio en Euskal Herritarrok. Cuando Tejero irrumpió pistolas en mano, tres dirigentes políticos, Suárez, Gutiérrez Mellado y Carrillo, les hicieron frente mientras los demás se arrojaban cuerpo a tierra; cuando Soledad Iparaguirre ha irrumpido revólver en mano en la izquierda abertzale, todos sus líderes se han puesto firmes ante la autoridad militar competente. En consecuencia, lo que hoy se certifica como invalidado será enterrado y las puertas electorales se abrirán de par en par. El primer certificado lleva al segundo. Una legitimidad muerta necesita una legitimidad viva.

No va a variar sustancialmente el mapa político, pero sí puede conducir a Ajuria Enea un lehendakari no nacionalista. Ante esta perspectiva, una buena parte del electorado socialista se concentrará en Jaime Mayor Oreja y amplios sectores de la izquierda abertzale votarán a Juan José Ibarretxe.

Sea cual sea el resultado, llegará la hora de las grandes maniobras para alcanzar la pacificación y normalización de Euskadi. Paradójicamente , quien ha ordenado asesinar a López de Lacalle ha asesinado a un Pacto de Lizarra que impedía la adopción de iniciativas audaces. El retroceso del cañón de Soledad ha sido al final un auténtico tiro por la culata.

Yo tampoco soy neutral
ISABEL SAN SEBASTIAN El Mundo 13 Mayo 2000

Dice Arnaldo Otegi que el asesinato de José Luis López de Lacalle y los atentados sufridos por Carlos Herrera y Jesús María Zuloaga se justifican porque «la prensa no es neutral en el conflicto de Euskal Herria» y habrá que dar crédito a sus palabras, ya que él sabe bien de lo que habla.

Pero su afirmación contiene una verdad y una mentira. La mentira es que haya un «conflicto» en el País Vasco equiparable al que divide a la sociedad de Irlanda del Norte en dos mitades tan enfrentadas e irreconciliables, que el fenómeno ha llegado a las páginas de los diccionarios con el nombre de «Ulsterización». En el País Vasco no se vive nada parecido. En esa tierra arraigada en las entrañas de Castilla y de España desde que una y otra existen, lo que hay es una banda terrorista que intenta imponer sus dictados a base de sangre a una abrumadora mayoría de la ciudadanía, y una minoría, cada vez más amplia, dispuesta a defender la libertad aun a riesgo de su vida. Y en esa minoría, que está perdiendo el miedo a una velocidad de vértigo, se encuadraba José Luis. Porque la verdad contenida en la afirmación del portavoz de los pistoleros etarras es que, efectivamente, los medios de comunicación, o al menos muchos de quienes tenemos la fortuna de poder expresarnos libremente en ellos, no somos neutrales ante el terrorismo.

Entre un asesino que se esconde en las sombras de un portal, pistola en mano, y un veterano luchador por las libertades, que da la cara cada día armado de su pluma y de nueve periódicos, yo me sitúo incondicionalmente junto al segundo.

Entre unos portavoces del terror que transmiten dócilmente las consignas de los que se ocultan en Francia (o, en su defecto, las que interpretan como tales, ya que últimamente se agudizan los problemas de comunicación entre unos y otros, de modo que nadie sabe a ciencia cierta quién gobierna esa nebulosa llamada universo KAS o a qué criterios responde) y unos concejales del PP y/o del PSOE, de extracción social humilde en la inmensa mayoría de los casos, que por menos de 30.000 pesetas al mes arriesgan vidas y haciendas para que el pluralismo democrático alcance también el más remoto rincón del País Vasco, yo no vacilo un instante: Estoy con estos últimos, a todos los efectos.

Entre una presunta organización juvenil, llamada Jarrai, dedicada a deformar a chicos y chicas en el odio y la violencia, y un movimiento ciudadano denominado Foro de Ermua, nacido espontáneamente para canalizar pacíficamente la indignación popular ante el asesinato de Miguel Angel Blanco, yo me adhiero, al igual que José Luis, a los de Ermua.

Entre un «proyecto de construcción nacional» surgido del engaño, como ha quedado demostrado tras las últimas revelaciones de la banda armada, y los equívocos originados por la reiterada negativa de Javier Arzalluz a dar la cara personalmente en las negociaciones, enviando en representación del PNV a personajes de segunda y tercera fila, con la consigna de ser lo suficientemente «ambiguos» y «flexibles» como para no incomodar al mundo de ETA, según cuentan con profundo disgusto otros protagonistas de las conversaciones... Entre esa huida hacia adelante consistente en crear un País Vasco a imagen y semejanza de lo que quieren los terroristas y sus cómplices, en el que sólo cabrían los vascos «étnicamente puros», y un modelo político basado en la Constitución y el Estatuto de Autonomía, surgidos del consenso democrático y refrendados libremente en las urnas por la inmensa mayoría de los electores, yo me decanto por lo conocido, que ha llevado al País Vasco una libertad y prosperidad que jamás había experimentado.

Entre los que matan y los que mueren yo no soy neutral en absoluto. Estoy incondicionalmente con los asesinados......

Jon Juaristi reforzará la investigación como nuevo director de la Biblioteca Nacional
El autor de 'El bucle melancólico' se confiesa emocionado al asumir su primer cargo público
M. JOSÉ DÍAZ DE TUESTA, Madrid El País 13 Mayo 2000

Escritor y catedrático, Jon Juaristi (Bilbao, 1951) fue nombrado ayer director de la Biblioteca Nacional. Sucede en el cargo a Luis Alberto de Cuenca, actual secretario de Estado de Cultura. El autor de El bucle melancólico, un ensayo sobre el nacionalismo vasco (premio Nacional de Ensayo, 1998), participó en la lucha antifranquista y fue fundador del Foro Ermua. Su postura crítica con el mundo nacionalista, del que procede, le originó fuertes controversias. Buen conocedor de la Biblioteca Nacional, dijo ayer que reforzará la investigación y que no dudó en aceptar un cargo que no considera político.

Juaristi sabía desde hace unos días que Luis Alberto de Cuenca, con el que mantiene una larga relación de amistad, había propuesto su nombre como director de la Biblioteca Nacional. El jueves supo que su nombramiento era oficial, a través de una llamada de teléfono de la ministra de Educación, Cultura y Deporte, Pilar del Castillo. Y ayer, al mediodía, habló con Aznar, al que agradeció el gesto de confianza. "No tuve ninguna duda, la Biblioteca Nacional es un elemento muy familiar en mi biografía, he investigado mucho en ella y para mí ha sido conmovedor, estoy emocionado", declaró ayer.

El ensayista dijo que aún no le ha dado tiempo a pensar en ningún plan concreto para la biblioteca. Como investigador, añadió, "cuento con la ventaja de conocer el mecanismo interno de la biblioteca y soy amigo de dos antiguos y excelentes directores, Juan Pablo Fusi y Luis Alberto de Cuenca. La biblioteca tiene una misión muy específica: es un instrumento fundamental, no un simple refuerzo, para el estudio y la enseñanza. Es un gran venero de la investigación sobre España y creo que hay que cuidarlo mucho. Ahora mi desafío es reforzar ese servicio, aunque me han dejado el listón muy alto".

Jon Juaristi no considera que su cargo (el primero que asume en su vida) sea político. "En absoluto. Es tratar a contrapié ese asunto. En este sentido soy muy orteguiano, me lo planteo como un trabajo en el ámbito de la lectura y la investigación. Nunca me he planteado ocupar un cargo político".

Jubilarse de profesor
El escritor se autodefinía así hace algún tiempo en Revista de Occidente: "Fui nacionalista en los sesenta, izquierdista en los setenta, socialdemócrata en los ochenta y escéptico en los noventa". Juaristi, catedrático de Filología Española en la Universidad del País Vasco, ocupación que abandonará un tiempo ("pero pienso jubilarme como profesor allí", declaró ayer), ingresó en ETA en la década de los sesenta, organización que abandonó en 1970. A mediados de la década siguiente militó en el sector del PCE que se integró en Euskadiko Eskerra. Cuando en 1987 se produjo el asalto a la Casa del Pueblo de Portugalete, episodio de kale borroka en el que murieron dos militantes socialistas, ingresó en el PSOE, partido del que se alejó, "sin escándalo ni reproches", a comienzos de los noventa. Sobre el porqué de tantos abandonos políticos, explicó: "Ocurre que tengo difícil encaje en las estructuras colectivas". Y del PP, partido al que no pertenece, afirma que comparte alguna de sus líneas, en particular, la lucha antiterrorista.

Ayer resumía así los rasgos de su trayectoria vital y política: "Nací y he vivido mucho tiempo en un país privado de libertad y me comprometí activamente. Quizá no todas las opciones que he elegido hayan sido acertadas, pero siempre ha habido en mi vida un aliento ético desde el principio".

A sus dos grandes pasiones, la literatura y la investigación, piensa dedicar todo el tiempo que le deje el cargo. A lo largo de sus 20 libros, algunos en euskera, ha transitado por casi todos los géneros: ensayo (el último, El bosque originario), antología (La tradición romántica), poesía (Diario de un poeta recién cansado). También publica habitualmente artículos en EL PAÍS. En breve publicará un libro de poesía y prepara otros dos ensayos, uno de ellos sobre la figura del proscrito en la literatura mediaval y popular.

En algunos ambientes nacionalistas su nombramiento no ha sido bien recibido. El portavoz del PNV en el Congreso, Iñaki Anasagasti, dijo ayer a Servimedia: "El que la sigue la consigue, confiemos en que lea muchos libros y se le curen sus obsesiones, entre otras mi partido".

Juaristi no quiso responder a esa opinión, limitándose a decir que el portavoz del PNV, "como cualquier ciudadano español, será siempre bien recibido en la Biblioteca Nacional".

Un arqueólogo del saber
JUAN PABLO FUSI El País 13 Mayo 2000

Estimemos a Juaristi por lo que verdaderamente es: una de las figuras más interesantes y singulares de la cultura española surgida al hilo de la transición. Su obra tiene características precisas y distintas: erudición prodigiosa, belleza narrativa, análisis inteligentes, ironía y mordacidad siempre exquisitas, a veces devastadoras. Tiene, además, unidad indiscutible: la obra de Juaristi es una reflexión crítica sobre la mitografía (relatos, mitos, tradiciones) de los nacionalismos. En El linaje de Aitor (1987) expuso cómo muchos de los elementos míticos y legendarios de la identidad vasca que se tenían por seculares no eran sino invenciones literarias del siglo XIX; en El bucle melancólico (1997), un ensayo memorable sobre distintas personalidades del nacionalismo vasco (continuado en Sacra Némesis, 1999), argumentaba que el victimismo nacionalista, nacido de la melancolía por una patria supuestamente perdida, estaba en la raíz del irredentismo que inspiraba todo el nacionalismo vasco, del PNV a ETA; en El bosque originario (2000), un libro magistral, estudia los mitos de origen de muchos pueblos, los relatos que legitimaron los orígenes de grupos, minorías y culturas (la autoctonía, la territorialidad, la raza o lengua originales, los estereotipos negativos...) y su posible prolongación en identidades étnicas y nacionalistas actuales. Juaristi ha propuesto, además, una nueva forma de hacer historia que integra la historia de las ideas y la filología, los mitos y la antropología. Sus obras (las citadas y otras) son pura arqueología del saber, contribuciones esenciales a nuestro conocimiento.

Culto, mordaz, polemista temible, Juaristi parece desmentir aquello tan conocido de Ortega de que o se hace erudición, o se hace literatura, o se calla uno. Porque ha hablado con claridad y rotundidad, y ante todo con verdad y coraje inusitados; ha hecho excelente literatura, y asombrosa erudición.

Las fuentes casi exclusivas de la obra historiográfica de Jon Juaristi son los libros. Borges, director de la Biblioteca Nacional de Buenos Aires entre 1955 y 1974, escribió: "Hay gente que no puede imaginar el mundo sin pájaros. Hay gente que no puede imaginar el mundo sin agua. En cuanto a mí, yo no puedo imaginar un mundo sin libros"; una vez ciego, se figuró el Paraíso bajo la especie de una biblioteca. Tras su nombramiento -un acierto innegable, una oportunidad extraordinaria-, Jon Juaristi dirigirá una de ellas, una de las mejores, la Biblioteca Nacional, la misma que Felipe V fundó como Biblioteca Real en 1711, y que se instaló finalmente (1866-1892) en el paseo de Recoletos, en el edificio que proyectara Francisco Jareño y prosiguiera Antonio Ruiz de Salces, uno de los mayores edificios construidos en España en el siglo XIX y uno de los primeros en usar masivamente el hierro, fundamento de sus extraordinarios depósitos.

El Diccionario de Autoridades de la Real Academia Española de 1726 decía del oficio de bibliotecario, el que ahora asumirá Juaristi, que "es empleo de mucha estimación y confianza, y que requiere mucha erudición y doctrina para obtenerla". Ortega escribió que la historia del libro equivaldría a una verdadera historia del mundo occidental. Si todo eso es así, si la dirección de la biblioteca requiere erudición y doctrina y conocer la historia del libro, la Biblioteca Nacional, que ha tenido un excelente director en Luis Alberto de Cuenca, está con Jon Juaristi en las mejores manos: los libros encierran, decía Borges, "el tiempo disecado y conservado mágicamente".

Los caminos del bosque
FERNANDO SAVATER El País 13 Mayo 2000

El último libro de Jon Juaristi, muy recientemente publicado, se titula El bosque originario y trata de las selvas genealógicas e imaginarias en las que los pueblos europeos han buscado sus identidades, o sea, las murallas tras las que parapetarse contra los demás. Es un ensayo realmente espléndido, como suelen ser los de Juaristi, lleno a la vez de erudición rigurosa, perspicacia crítica y elegancia de estilo.

Junto a Sánchez Ferlosio y Félix de Azúa, Jon Juaristi completa la trinidad más excelente del ensayo español actual. Y, como en los otros dos casos, refuerza también su primacía literaria siendo un notable poeta pero además en euskera y castellano.

Ahora se ha nombrado a Jon Juaristi, con acierto, director de la principal biblioteca de este país. Y ¿qué otra cosa es precisamente una biblioteca sino otro bosque, también originario, ese "bosque de símbolos" reclamado por Baudelaire en el que gozamos, nos debatimos y a menudo nos perdemos quienes aún no hemos renunciado a la tradición occidental, a nuestra civilización de lectores?

Justicia poética
El bosque originario de la biblioteca comprende a los otros bosques, sean de la nación o del alma, y los explica. Por su pasada adscripción política, Juaristi proviene del "bosque originario", del que es hoy implacable cronista en sus ensayos más conocidos, pero a fin de cuentas nunca ha salido del otro bosque, del mayor de todos: de la silva de varia lección que es la gran biblioteca universal.

Que ahora le toque dirigir una Biblioteca Nacional es otra muestra más de lo que antaño se llamó justicia poética o de lo que el irónico Borges denominó "la magnífica ironía de Dios" cuando le fue concedido un puesto semejante coincidiendo con su definitiva ceguera.

Jon Juaristi es un hombre de letras, un enamorado jubiloso y doliente de la cultura, un anti-imbécil. Aunque no por encima de todo, es también vasco. De aquellos que, como Unamuno, como Baroja o como Aresti, han demostrado que este maltratado gentilicio no es incompatible con la dignidad del pensamiento libre. Bienvenido a la dirección del bosque universal.

Jon Juaristi: «A Anasagasti le pediría que leyera siquiera un libro, que no mata» 
MADRID. T. de L.-S. ABC  13 Mayo 2000

Jon Juaristi, autor de «El bucle melancólico», fue nombrado ayer director de la Biblioteca Nacional por el Consejo de Ministros, tras una decisión personal de Aznar. Catedrático de Filología Hispánica en la Universidad del País Vasco, obtuvo el premio Nacional de Ensayo 1998 por el libro citado que no sólo le proporcionó prestigio, sino popularidad, ya que se mantuvo largo tiempo entre los más vendidos.

Esta vez los rumores no rozaron la realidad. De inesperado puede calificarse el nombramiento, por parte del Consejo de Ministros celebrado ayer, de Jon Juaristi como director de la Biblioteca Nacional. Sustituye a Luis Alberto de Cuenca.

Nacido en Bilbao (Vizcaya) en 1951 en el seno de una familia nacionalista -ha contado cómo durante su infancia tuvo presente el retrato de Sabino Arana en casa de sus abuelos- empezó la carrera de Filología Románica en la Universidad de Deusto, de la que fue expulsado por alborotador, ya que participó en la lucha antifranquista, de modo que se vio obligado a terminar sus estudios en Sevilla. El ensayista y poeta ha pasado por diversas militancias políticas. A finales de la década de los sesenta ingresó en ETA, más tarde en el Partido Comunista y finalmente en Euskadiko Eskerra. Después de estas experiencias tenía pensado no volver a la militancia política activa, sin embargo, tras el atentado a la casa del pueblo del PSOE-PSE en Portugalete, se afilió a este partido como acto simbólico, con el convencimiento de que «los no vascos en Euskadi son como los judíos». Catedrático de Filología Hispánica, ha sido profesor en la Universidad de Nueva York, en el Colegio de México y en la Universidad de Austin (Texas). Como escritor cultiva, tanto en euskera como en español, la poesía y el ensayo. En la actualidad combinaba su faceta de escritor con la de catedrático en la Universidad del País Vasco, puesto éste que deberá abandonar aunque ayer declaraba a ABC que ignora la figura técnica a la que deberá recurrir.

—¿Cómo lo tomarán en la Universidad?

—Creo que bien, porque conozco a mis compañeros.

—¿Cuándo le hicieron la propuesta para el cargo de director de la Biblioteca Nacional?

—El pasado miércoles.

—¿Tuvo que pensarlo o aceptó enseguida?

—Me sentí conmovido por la propuesta y además pienso que puedo hacerlo bien. Hasta ahora sólo he sido usuario de la Biblioteca, pero tengo la suficiente confianza en mí como para creer que no voy a defraudar.

—Pero este es su primer cargo como gestor, ¿no le asusta un poco?

—Sustituiré la falta de experiencia por los buenos consejos de mis amigos Juan Pablo Fusi y Luis Alberto de Cuenca, que han ocupado el puesto que yo ocuparé ahora.

—¿Tiene ya alguna idea que quiera convertir en realidad?

—De momento, no. Primero tengo que conocer bien la situación. Lo que puedo asegurarle es que tengo muchísima ilusión y que nunca imaginé que esto iba a pasarme.

—¿No teme que el cargo le quite tiempo para escribir?

—En absoluto. Tampoco se lo quitó a mis antecesores.

—¿Qué está escribiendo?

—Dos ensayos. Uno sobre la figura del proscrito en la literatura popular europea y otro sobre Aquitania, un paisaje que me interesa geográfica y literariamente. Tengo terminados dos libros de poesía que aún no tienen fecha de publicación.

—Anasagasti, al conocer su designación, ha comentado que le desea que lea muchos libros y se le curen sus obsesiones.

—He leído mucho más que él, le deseo que lea siquiera un libro, que no mata.

—Ahora deberá vivir en Madrid. ¿No teme que sus enemigos digan que ha aceptado el cargo para poder abandonar justificadamente el País Vasco?

—Lo que crean mis enemigos me importa lo que el viento a Juárez, como dicen los mexicanos, es decir, nada. He descubierto que tengo enemigos muy tontos y desde luego, en este momento, no me van a preocupar.

SATISFACCIÓN Y CONSEJOS
El secretario de Estado, Luis Alberto de Cuenca, afirmó ayer que «era muy importante cubrir la vacante de la dirección de la Biblioteca Nacional y para ello había que encontrar una cabeza bien amueblada. La ministra de Cultura ha encontrado la mejor. Jon Juaristi destaca como ensayista y poeta, aunque no dudo de que tiene inteligencia para una tarea de gestión hasta el punto de que creo que la suya será admirable. Ni que decir tiene que estoy a su disposición».

La reacción del portavoz del PNV en el Congreso, Iñaki Anasagasti, fue ésta: «Confiemos en que lea muchos libros y se le curen sus obsesiones». Anasagasti dijo que Juaristi tiene muchas obsesiones, entre ellas el PNV, y añadió que «el que la sigue, la consigue». El secretario general de EA, Gorka Knörr, no quiso ser explícito, pero dijo que «en los momentos actuales necesitamos en la política y en la cultura gente con perfiles más asépticos e independientes». Según el filósofo Fernando Savater, Juaristi «es un erudito con un gran conocimiento, amor y aprecio por los libros. Sabe su valor, cómo utilizar una biblioteca y cómo potenciarla. Juaristi es una de las pocas figuras destacadas de la literatura vasca, tanto en euskera como en castellano. Es lamentable que sus obras sean mejor acogidas fuera de casa que en su propia tierra. Sobre esto deberían reflexionar los nacionalistas».

Juan Pablo Fusi: «La obra de Juaristi es una de las más atractivas e importantes de la cultura española desde 1978»  
MADRID. ABC  13 Mayo 2000

El historiador Juan Pablo Fusi presentó hace unos días en Madrid el último libro de Jon Juaristi, «El bosque originario», obra que le está dedicada.

—Leyendo a Juaristi llama la atención su erudición biliográfica. ¿Cuál es su relación con los libros?

—Toda la obra historiográfica de Juaristi es una obra basada fundamentalmente en libros. No es un historiador de archivo o de otro tipo de fuentes. Por eso juzgo oportunísimo su nombramiento.

—La cultura es uno de los pilares de cualquier identidad nacional. ¿Cree que la Biblioteca Nacional debe jugar algún papel en este sentido?

—No me atrevo a decir qué orientación dará Juaristi a la Biblioteca, aunque su función es muy clara. La Biblioteca Nacional es una biblioteca de depósito y patrimonio bibliográfico. Alberga la memoria escrita de una sociedad. Esas son sus funciones, incluida también la catalogación, y están definidas hace tiempo.

—Como investigador, ¿qué necesidades urgentes ve en la Biblioteca?

—La labor de los últimos diez o quince años ha sido muy importante. El problema fundamental, hoy, me figuro que sigue siendo completar el proceso de informatización de los fondos. Por lo demás, creo que no hay que proceder a grandes reformas. Y, en tanto que Biblioteca Nacional, tiene que ejercer como cabecera de todas las bibliotecas españolas.

—Existe una larga tradición de vascos en puestos destacados en la Administración, en eso que en algunos ámbitos se llama «el Estado español».

—Sí. La presencia de vascos, antiguamente conocidos como «vizcaínos», fue muy fuerte en la época de Felipe II. Se les identificaba como los «secretarios», un término sinónimo de cultura y eficacia. Maeztu o Baroja, no sé ahora bien cuál, uno de ellos, decía que los vascos se dividían en funcionarios y aventureros. Así que la contribución de los vascos a la Historia de España ha sido de seriedad y rigor en la Administración, y también en la conquista de América. De modo que el puro orden administrativo de un lado, y ese impulso de otro. Más recientemente, en el siglo XX, surge una tradición vinculada al Ministerio de Asuntos Exteriores, donde ha habido ministros y diplomáticos procedentes de la alta burgesía. También, y aunque es menos conocido, ha habido muchos militares, sobre todo alaveses, porque Álava fue importante en la organización militar del Estado.

—¿Cómo valora la obra de Juaristi?

—Es una de las más atractivas e importantes de la cultura española desde 1978, cuando empieza a publicar, porque aunque haya sido reconocido recientemente, tiene una obra anterior muy interesante. Es una obra muy atractiva, definida por una asombrosa erudición, una ironía exquisita y una gran unidad. Su obra gira en torno al estudio y el análisis crítico sobre los mitos y las leyendas, sobre las invenciones literarias que alientan en los nacionalismos. Hay que subrayar que «El bosque originario» es un libro magistral, que debe ser publicado de inmediato en Europa, por su erudición sobre los mitos de origen. Es una contribución a un tema relativamente poco estudiado en Europa y en la bibliografía europea.

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