AGLI

Recortes de Prensa    Lunes 15 Mayo  2000
#Aventuras del topónimo
JOSÉ MARÍA GUELBENZU El País 15 Mayo 2000

#LA DISYUNTIVA DEL PNV
EDITORIAL El Mundo 15 Mayo 2000

#Uriarte
ERASMO El Mundo  15 Mayo 2000

#Resaca 
Ramón PI ABC  15 Mayo 2000  

#Góngora, a bala y fuego
GABRIEL ALBIAC El Mundo  15 Mayo 2000

#No soy neutral
Enrique ARIAS VEGA ABC  15 Mayo 2000  

#Pasteleos
ENRIQUE GIL CALVO El País  15 Mayo 2000

#ETA, más contra las cuerdas que nunca
Lorenzo Contreras La Estrella 15 Mayo 2000

#Nacionalaznarismo
M. VÁZQUEZ MONTALBÁN El País 15 Mayo 2000

#El PNV se mueve
Pablo Sebastián La Estrella 15 Mayo 2000

#El miedo como arma política
CASIMIRO GARCIA-ABADILLO El Mundo 15 Mayo 2000

#Rajoy: «Algunos dirigentes del PNV son en estos momentos parte sustancial del problema vasco»  
MADRID. José Luis Lorente ABC 15 Mayo 2000

#Ataques a un diario, un cuartel y una oficina del Inem en el País Vasco
AURORA INTXAUSTI, San Sebastián El País 15 Mayo 2000

#Nuevo sucursalismo
Editorial El País 15 Mayo 2000


 

Aventuras del topónimo
JOSÉ MARÍA GUELBENZU El País 15 Mayo 2000

Las academias catalana, gallega y vasca de sus respectivas lenguas le han dado un tirón de orejas a la Española por una cuestión de topónimos. Así, a primera vista, parece lógico pensar que cada una hará con sus topónimos lo que les venga en gana, ya que los consideran suyos y además están llenas de filólogos, que en literatura no sirven para gran cosa, pero en cuestiones de toponimia no hay quien les alce la voz.

Pero los topónimos no son solamente unos palabros pinchados en su localidad correspondiente, sino que tienen sus variantes según la lengua en que se los nombre. Decimos, por ejemplo: "Adiós, Conchi, me voy a Cuenca", y todos tan tranquilos. Un poco más raro es decir: "Adiós, Conchi, me voy a A Coruña". La A mayúscula no se diferencia de la a minúscula en la pronunciación, de modo que suena así: "Adiós, Conchi, me voy a a Coruña", y Conchi se queda preguntándose por qué tartamudea el tipo de pronto. "Lo mismo es que tiene un lío en La Coruña y yo sin enterarme", pensará.

¿Y todo por qué?; por el dichoso topónimo. Pero no acaba ahí la cosa. Imagínense ahora que el mismo tipo se va a Londres y le dice a Conchi: "Adiós, Conchi, me voy a London". Conchi pensará, lo mismo que ustedes: "Anda, que valiente cursi se ha vuelto éste". En cambio, si le dice: "Conchi, que me voy a Londres", ella le contestará: "Y yo contigo, vida", porque es lo propio.

Cando falo galego vou á Coruña y voy a La Coruña cuando hablo castellano; I say London when I'm speaking in english y digo Londres cuando hablo en castellano. Es lo suyo. Los filólogos y los académicos no sé cómo harán, pero el resto de los ciudadanos suelen proceder así. Nadie dice (yo creo que ni siquiera los filólogos): "Este verano me lo voy a pasar tumbado a la bartola en una campiña de France". Bueno, pues en España sólo vamos a A Coruña, a Gasteiz y a Lleida porque somos los más respetuosos del mundo con las minorías. Ahí queda eso para ejemplo de las naciones.

Ya sé que el asunto se está volviendo vidrioso, pero antes de empezar a ser vituperado quisiera señalar que yo considero a las culturas de cualquier lugar un sistema de defensa contra la globalidad uniformada. Claro que he dicho las culturas, y no los nacionalismos de oficio, porque las culturas son sencillamente modos de vivir y expresarse y los nacionalismos de oficio son un mercado de puestos de trabajo. Así que conviene distinguir entre la figura del nacionalista y la más específica del profesional del nacionalismo.

Este profesional ha tendido a generar otra cultura: la de la queja y el lamento. Y cada noche, antes de acostarse, los más ávidos se devanan los sesos pensando cómo chinchar con otra nueva queja a la mañana siguiente para halagar y enardecer los bajos instintos de la clientela. No digo que éste haya sido el papel de los académicos y filólogos de referencia, al menos por lo que conozco y aprecio de veras en varios de ellos, pero en tanto el nacionalismo sea una máquina de impregnar de conflicto todo el marco social, desde lo más serio a lo más nimio, cualquier actitud que provenga de ahí estará bajo la sospecha de que se trata del enésimo esfuerzo para seguir atizando el fuego sagrado. Es el sistema denominado "jaque permanente", origen y ser del profesional del nacionalismo.

Yo sigo haciendo mis deberes; o sea: leo en la intimidad en catalán y gallego (vascuence no, porque eso es para nota) y sigo aprendiendo y visitando lugares ajenos. Por eso, porque aprecio tanto esas culturas y porque tengo buenos amigos que pertenecen a ellas de inteligencia y corazón, me molesta tener que estar recibiendo día a día noticias que proceden fundamentalmente de la cultura universal de la queja y el lamento; sobre todo pensando que el mundo es tan grande, y España, Galicia, Cataluña y las Vascongadas, tan pequeñas.

LA DISYUNTIVA DEL PNV
EDITORIAL El Mundo 15 Mayo 2000

De Maquiavelo a Lenin, los grandes teóricos del poder han coincidido en que un oportuno repliegue estratégico, cuando las circunstancias no son favorables, es más efectivo para hacer avanzar una causa que una alocada ofensiva. Retroceder un paso, en suma, para luego dar dos.

¿Es una finta táctica la reciente decisión del PNV de suspender sine die la convocatoria de la Asamblea de Municipios o constituye un paso sincero para disociarse de quienes no repudian la violencia? ¿Estamos ante un mero intento de Arzalluz de ganar tiempo o hay en la dirección del PNV la convicción de que la alianza con EH es un camino sin salida? ¿Están ganando apoyo las tesis de nacionalistas moderados como Azkuna, Cuerda o Arregui o se trata de voces aisladas, con escasa implantación en el PNV?

No es fácil responder a estas preguntas porque, como el propio Mayor Oreja declara hoy a EL MUNDO, resulta «un debate imposible» formular juicios sobre las intenciones del PNV. El ministro de Interior no cree, sin embargo, que los nacionalistas moderados vayan a dar el paso de romper el Pacto de Lizarra. A juicio de Mayor Oreja, la decisión de congelar la Asamblea de Municipios puede ser una mera táctica para dividir al PSOE y al PP.

El responsable de Interior razona que si fuese cierto que el PNV se está replanteando sus acuerdos con EH, ello haría todavía más inevitable la convocatoria de elecciones anticipadas en el País Vasco, ya que el lehendakari Ibarretxe no tendría legitimidad política ni mayoría en la Cámara para gobernar.

La disolución del Parlamento autonómico es probablemente la única solución razonable en estos momentos. Y ello porque, al margen de los intereses electorales del PP, la ruptura de la tregua de ETA ha modificado radicalmente el escenario político en el País Vasco.

La gran disyuntiva que esta nueva situación plantea al PNV es si tiene sentido seguir embarcado en una alianza política con una formación que no respeta el marco constitucional y justifica la violencia. Si la respuesta es sí, poco o nada va a cambiar en el País Vasco. Si la respuesta es no, el PNV podría contribuir de forma muy importante al restablecimiento de la normalidad democrática en Euskadi.

De lo que no cabe duda es que el PNV está en una encrucijada. De la opción que tomen ahora sus dirigentes depende el futuro político del partido, que corre el serio riesgo de ser fagocitado por EH. O, peor aún, de verse desbordado por la dinámica de la violencia creada por ETA y sus alevines, que puede llevar a la gran mayoría de la sociedad vasca a repudiar una ambigüedad que roza con la cobardía cuando está en juego la vida de las personas.

Uriarte
ERASMO El Mundo  15 Mayo 2000

Su silogismo es sabido: censura la premisa particular -el asesinato- mas da taimado sostén a la universal -la vindicación independentista- es decir, deplora los medios y apoya los fines: puro peneúve. Su homilía es geométricamente exacta a la del triángulo Setién-Arzalluz-Ibarretxe, salvo en el mayor grosor y sutileza de su casulla, bajo la que aguardan los mismos tremendos fierros del armamento.

Resaca 
Por Ramón PI ABC  15 Mayo 2000

Los suplementos dominicales de los periódicos se dividen en tres clases: los de formato de revista impresa en cuatricromía, los que podríamos llamar monográficos (de empleo, de economía, de anuncios por palabras, de espectáculos, de tiempo libre...), y los de formato del propio periódico, que amplían en forma de reportajes o entrevistas, más extensos que en el diario propiamente dicho, los asuntos que han sido actualidad durante la semana. Los de este tercer tipo han tenido ayer domingo una coincidencia que, por otra parte, estaba bastante cantada: han dedicado el tema de portada a la situación en el País Vasco. El asesinato de José Luis López de Lacalle ha sido la espoleta que ha puesto a los medios de comunicación en una tensión especial, y no por gremialismo, sino porque si todo asesinato es un hachazo contra toda sociedad civilizada, un asesinato porque la víctima hablaba y escribía con libertad reviste una maldad muy particular y va directamente al corazón de la convivencia.

La resaca de la marea provocada por los cuatro balazos criminales se ha manifestado en esos suplementos. El de ABC («Los domingos») titula su tema de portada «El Foro de Ermua sigue vivo». Un manifestante (cuyos ojos están desdibujados a propósito) sostiene un cartel que dice: «ETA asesina». La segunda ese ha sido sustituida por el símbolo de las SS nazis. I. Souto titula en el interior: «Balas contra la libertad. Foro de Ermua: La lucha continúa». En el texto hay declaraciones de Vidal de Nicolás, el presidente («El entorno de ETA actúa como una mafia»), Carlos Totorica, alcalde de Ermua («Los nacionalistas se han metido en un callejón sin salida»), Pablo Setién, periodista («La sociedad vasca vive atenazada, aterrorizada»), Fernando García de Cortázar, historiador («El nacionalismo no totalitario se ha atrincherado en las filas del terrorismo»), Raúl Guerra Garrido, escritor («Nos movemos en la clandestinidad, como en el franquismo»), Rubén Múgica, hijo de otra víctima de ETA, Fernando («El lendakari ha sido investido gracias al voto de EH, un partido nazi»), Katy Gutiérrez, diputada de IU («Anguita patinó estrepitosamente en su política del País Vasco»), y Cristina Ruiz, profesora universitaria y juntera del PP («El Foro une trayectorias y biografías muy diferentes»).

El suplemento de La Vanguardia («Revista del domingo») agrupa varios artículos y una entrevista realizada por Enric Tintoré a Román Knörr, presidente de la Patronal vasca, bajo el título de su portada «Euskadi se fractura». Manuel Díaz Prieto escribe la historia que aúna las diversas piezas. El titular del interior es «Un laberinto de rencor. El asesinato de López de Lacalle mina el clima de convivencia en Euskadi». Florencio Domínguez analiza el último año («El año en que se abrieron todas las grietas») y unas posibles elecciones autonómicas anticipadas, de resultado incierto. En un recuadro se recogen también cuatro voces de alarma procedentes de nacionalistas vascos muy notorios: Javier Elzo, catedrático de Sociología en Deusto; Txema Montero, abogado, ex parlamentario de HB, miembro de la Fundación Sabino Arana; José Ángel Cuerda, ex alcalde de Vitoria y miembro del PNV, y Joseba Arregi, también militante del PNV, ex portavoz del Gobierno vasco y parlamentario por Guipúzcoa.

El suplemento de El Mundo se llama «Crónica», y su tema de portada se titula «La ley del silencio». Las fotografías de la sórdida pintada en Andoain («De Lacalle, jódete, asesino») y de las dos bolsas de periódicos que llevaba la última víctima de ETA completan una primera página en la que arrancan dos trabajos: un reportaje de Cristina López Schlichting («En el lugar del crimen»), y un artículo de Victoria Prego («Palabras contra pistolas»). El reportaje es el testimonio de la periodista que ha hablado con la familia de López de Lacalle, ha pasado por el sitio exacto de los disparos («Quedan cuatro o cinco ramos de flores mustias y una zona del suelo más limpia que el resto. De frotar la sangre»), ha entrado en la herriko taberna, la sede de EH («No acababa de gustarme. Hablaba alto, no se callaba. Estaba crecido, como sabiendo que los suyos estaban en el poder». Y el cierre, con estas palabras de Miguel, hermano del asesinado: «Mi hermano creía que en la España de ahora no se encarcelaba a nadie por hablar. Estaba muy equivocado. De esta cárcel no saldrá nunca»). El artículo de Prego es la crónica minuciosa y profunda de estos cinco últimos días.

Diario 16 dedica la portada de su suplemento («Domingo express») al tema «Vivir en la agenda de ETA», con entrevistas a algunos componentes del Foro de Ermua, cuyas fotografías cubren la página. Son testimonios duros, expresivos («Sólo quisiera poder jugar a pelota sin tener que andar cambiando cada día de frontón», o «No hables de mi familia. No digas nada de mi vida. Es lo que más miedo me da»).

Góngora, a bala y fuego
GABRIEL ALBIAC El Mundo  15 Mayo 2000

Rumia el fantasma en el endecasílabo. Por eso nos perturba, oscuro, Góngora: «Las horas que limando están los días, / los días que limando están los años». ¿Qué cosa añora Góngora? La muerte. Cuatro tiros pues, Patxi. A la cabeza.

Poético fantasma, la pintada: «Góngora, fascista. ETA, mátalo». (Faltan, en el original, las comas, pero eso nada quita del hallazgo). ¿Ha descubierto Jarrai la gran literatura? ¿La honda pulsión de muerte que late en el barroco, como un aletargado corazón en las sombras? Aunque el endecasílabo les salga mal medido: tal vez el vasco sea más para alejandrinos; no conozco el designio del filólogo Arana.

Nadie puede negar que es la más bella, esta metáfora: matar a un Góngora, retruécano del crimen que es la lengua; la lengua no es distinta del revólver. La más bella desde ésa que yo juro haber visto sobre un muro de Argüelles, a dos líneas, dos manos: «Muerte al cerdo de Carrillo. / Ojo, Carrillo, que te quieren matar al cerdo». A los fachas les gusta el castizo octosílabo. Dadá remata en los metros solemnes.

(Frustrante, el pie de foto: la prosa de la vida irrumpe. Mala suerte: Góngora es un alcalde. No cambia la esencial poética del texto. El inconsciente escribe por bajo de la brocha). Cadavre exquis, cadáver exquisito, llaman los surrealistas a ese hallazgo: juego de papelitos sacados al azar, frases truncadas, yuxtapuestas luego. Su fogonazo llaman poesía, ese raro prodigio. Este, que fija el canon, por ejemplo: «El cadáver exquisito / beberá / el vino / nuevo». Más no sé de ninguno, de los muchos labrados por Breton y los suyos allá en los años veinte, que tenga esta certeza del Góngora fascista, al cual la lengua rinde su más alto homenaje: plomo en el epicentro de los sueños.

La cruel, turbia, belleza de su cadavre exquis, dice Breton que viene del Lautréamont sombrío que rezonga: «Bello como la retractibilidad de las garras de las aves rapaces; como la incertidumbre de los movimientos musculares de las llagas de las partes blandas de la región cervical posterior; como la trampa de ratas perpetua, rearmada siempre por el animal cautivo; como el encuentro fortuito sobre una mesa de disección de una máquina de coser y de un paraguas».

Como todo eso es bello -y aún más metafórico- este Góngora a muerte, a muerte el castellano, lacayo del fascismo y la buena sintaxis. Poesía suprema que toca el inconsciente con la ascética fuerza de la intuición certera. «Fascista Góngora. Mátalo, ETA». No ha existido otro hallazgo mayor en letras vascas. Pongámosle su nombre: poesía. Pena que, además de eso, sea un mortal alcalde.

No soy neutral
Por Enrique ARIAS VEGA ABC  15 Mayo 2000

Arnaldo Otegi tiene más razón que un santo —aunque él probablemente no lo sea— al afirmar que los periodistas no somos neutrales. Yo, lo confieso abiertamente, no lo soy.

Ni un periodista, ni nadie, puede permanecer impasible, ni ser neutral, ni mantenerse equidistante de lo que cree justo o injusto, bueno o malo, moral o inmoral. Ante el asesinato de José Luis López de Lacalle y otras barbaridades semejantes, ejercer la neutralidad supone medir por el mismo rasero a las víctimas que a los verdugos, a los victimados que a sus victimarios.

A los periodistas, más que a otros, hay que pedirnos —y exigirnos— unas cualidades morales y profesionales que se llaman objetividad y veracidad. Mediante ellas, debemos contar lo que pasa, pero no por ello abstenernos de dar nuestro juicio sobre lo que pasa. La hambruna de Somalia, las atrocidades de Sierra Leona, la represión en su día del régimen de Pinochet, los campos de exterminio nazis y tantas otras plagas de nuestra especie deben ser contadas con la mayor exactitud y rigor posibles por el periodista. Lo que no puede obligársele es a que comulgue con ellas.

De ahí, amén de otras barbaridades mayores, la trampa semántica del señor Otegi y demás compañeros del alucinante viaje hacia la deshumanización absoluta en que ETA lleva embarcada desde hace años. Y en el que pretende embarcar, a pesar de ellos mismos, a toda una generación de vascos a los que está empeñada pacientemente en salvar de sus propios errores a base de la didáctica del coche bomba, la intimidación callejera o el tiro en la nuca.

Por eso, los que predican la falsa neutralidad resultan luego los menos neutrales de todos. Son los que jamás condenan un crimen de ETA pero sí se encrespan, en cambio, ante presuntas arbitrariedades que padecen los asesinos presos. Los que apelan al derecho de la libre expresión de sus propios medios —Egin, Gara...— pero amenazan a aquellos otros que a su vez intentan ejercerla.

Entre quienes practican esa doblez y nosotros todos —el resto— hay hondas diferencias. No sólo morales, por supuesto; con códigos y escalas de valores diferentes, en las que la vida, la libertad y la dignidad humanas son interpretadas de forma radicalmente antagónica. Esa oposición de valores es la que explica precisamente el distinto uso del derecho a no ser neutrales que practicamos unos y otros.

Pero hay más. En la escala de valores democrática, los conceptos antes aludidos de objetividad y de veracidad constituyen su propia esencia. En cambio, en la otra escala, aquélla que defiende valores pretendidamente «fundamentales», la escala moral que practican por igual todos los fundamentalismos —ya se llamen éstos Inquisición, estalinismo, chiísmo o lo que sea—, la objetividad y la veracidad son sólo meros instrumentos funcionales que, cuando conviene a la «Causa Superior», son sustituidos sin rubor por la falsedad, la invención o la mentira. Si el «Fin Supremo» justifica el tiro por la espalda y a quemarropa a un inocente, ¿no va a justificar una mentira, por gigantesca que ésta sea?

En la llamada prensa abertzale y en sus libros y editoriales tenemos ejemplos cotidianos de ellos. Desde la burda falsificación de la historia para acomodarla a sus intereses doctrinales, hasta la difamación pura y simple de todo aquél que disienta públicamente de su ideario.

Esta descalificación grosera y grotesca, calumniadora y vil del adversario —del «enemigo», según su jerga— no es de hoy mismo por la mañana. Hace más de un año, Pepe Rei —antes, Pepe Rey, cuando aún no había dejado de ser gallego para convertirse a la causa abertzale— publicó un abominable libro, Colegas, en el que no dedicó una sola línea a aludir a los crímenes de ETA, pero sí a denunciar, desprestigiar, acusar y calumniar a muchos periodistas vascos, algunos de los cuales, lamentablemente, han tenido que dejar su trabajo profesional en Euskadi.

Estas cosas, aunque resulte incómodo y peligroso, hay que contarlas. Sin ninguna animosidad, claro está. Ya decía Bertolt Brecht que el rencor y el odio que pueden experimentar las víctimas ante sus verdugos «también desfiguran la cara». Y todavía hay diferencias, y muy notables, reitero, entre los que matan y los que mueren.

No decir estas cosas es animar a que se incube el huevo de la serpiente, en aquella metáfora con la que Ingmar Bergman definió la ascensión del nazismo. No prevenirlas es aceptar como inexorable que las vidas humanas en Euskadi lleguen a valer tan poco como en la Camboya de Pol Pot, en la que durante su trágica experiencia autoritaria los jmers rojos dejaron dos millones de cadáveres.

Quienes creen, quienes creemos, que el nazismo fue una atrocidad histórica y que la experiencia de Kampuchea fue una vergüenza para la humanidad tenemos el derecho de decirlo. Y quienes creen, quienes creemos, que en Euskadi los matones de toda laya privan de derechos elementales a los ciudadanos, tenemos el derecho de decirlo. Al menos, el mismo derecho que los otros a afirmar lo contrario.

Por todo lo expuesto, considero admirable, justo y necesario, el manifiesto democrático promovido por los directores de periódicos españoles. No sólo me adhiero a él en su literalidad, sino que su lectura lo reconcilia a uno con esta profesión a veces tan ingrata.

Pasteleos
ENRIQUE GIL CALVO El País  15 Mayo 2000

El virulento sello antidemocrático de los últimos objetivos seleccionados por ETA para sus asesinatos (un portavoz parlamentario, un columnista del Foro Ermua) resulta de difícil interpretación, pues, a primera vista, equivale a echar piedras contra su propio tejado regalando argumentos a la cruzada antinacionalista del Partido Popular. Se diría, por lo tanto, que su oculto objetivo último es arruinar al PNV, y para eso atenta contra sus adversarios políticos, a los que simbólicamente asesina en su nombre. Lo cual equivale a escenificar a la inversa una suerte de reedición contra natura de la pinza Aznar-Anguita, esta vez dirigida contra el nacionalismo moderado y ocupando ETA el papel objetivo de improbable compañero de cama de la derecha españolista.

¿Cabe entender tamaña perversión? Una forma de hallarle sentido es aplicando la fábula de la rana y el escorpión, como ya hice cuando ETA rompió su presunta tregua. La ranita PNV se ofreció a salvar al escorpión ETA de la inundación causada por el espíritu de Ermua, que amenazaba con ahogar a nacionalistas tibios y radicales: así surgió Lizarra. Pero es tal la naturaleza del escorpión que le devuelve ahora el favor a la ranita clavándole en el cuello su feroz aguijón. Y este relato puede ilustrarse con la parábola del hijo pródigo , que, tras ser perdonado por su progenitor, decide freudianamente matar al padre para suplantarle ocupando su lugar en la casa de Yahvé.

Al clavarle su aguijón, ETA se ha apoderado del alma del PNV como si le hubiese inoculado algún virus maligno. En efecto, matar a sus adversarios en su nombre le permite a ETA secuestrar la voluntad del PNV, tomándole como rehén de su propia culpabilidad transferida. Pues el mensaje que los últimos atentados de ETA le transmiten a Egibar y Arzalluz reza como sigue: Nosotros matamos, pero vosotros sois los responsables. De este modo, tal como si hubieran planteado con éxito una OPA hostil que les concediera poder de control sobre la cúpula del PNV, la muy minoritaria ETA logra utilizar, en su propio beneficio, la mayoría relativa nacionalista, que, sin poder evitarlo, se ve obligada a plegarse a sus estrambóticos designios suicidas. Y por eso ETA exige a EH o HB que no se presente a las elecciones a fin de que sus votantes infiltrados secuestren al electorado peneuvista.

¿Cómo romper este maléfico encantamiento para que el PNV se recobre, vuelva en sí y recupere su sentido común? Los bienintencionados amantes del consenso sugieren que hay que transigir, echándole una mano para ayudar al PNV a salir del pantano. Y subrayan sus argumentos con el temor a la fractura social y al enfrentamiento civil, que, según sospechan, sería el objetivo último al que aspirarían los terroristas. De ahí que aboguen por el apaciguamiento y la contemporización, tratando de tender puentes con el PNV. Y ponen como ejemplo la transición a la democracia, que, por miedo a la repetición de la guerra civil, se habría realizado bajo el signo de la transigencia, la componenda y la transacción. Pero un pasteleo así no sería de recibo.

El consenso de la transición se limitó a pactar las reglas de juego, es decir, el reglamento de la competición política. Pero no pactó ni el reparto de poder ni el resultado del juego, que quedó abierto al cambiante albur electoral. En cambio, ahora el PNV ha intentado pactar con ETA su particular segunda transición . Pero lo ha hecho al revés, pactando no el reglamento de la competición, sino el resultado del juego (soberanismo), repartiéndose el poder a espaldas de los ciudadanos. Semejante pasteleo, que no se dio en la primera transición, resulta inadmisible. Y hay que impedirlo por todos los medios. De ahí que frente a los propagandistas del consenso a ultranza haya que preferir la política de firmeza reglamentaria que propugna Mayor Oreja: la única que obligará al nacionalismo a clarificar en las urnas sus propias contradicciones internas. Es preciso aplicar el reglamento echando del campo a los jugadores que matan al contrario. Pues, de no hacerlo así, ganarán la partida los ventajistas del juego sucio.

ETA, más contra las cuerdas que nunca
Lorenzo Contreras La Estrella 15 Mayo 2000

Parece más significativa que importante la actitud del PNV cuando, como formación mayoritaria, decide suspender la reunión de Udalbiltza, la asamblea de electos y ayuntamientos vascos surgida de los pactos de Lizarra con pretensiones de institución independentista suplantadora de las actuales al amparo del Estatuto y de la Constitución.

Esto quiere decir que, a la vista del regreso de ETA a los comportamientos terroristas, se interrumpe la relación con EH/HB, de manera que el famoso "frente" se bifurca entre los nacionalistas pacíficos y los abertzales violentos.

Se demuestra así que Joseba Egibar, mano derecha de Arzalluz, tiene mejor información que el lehendakari Ibarretxe. El primero, hace pocos días, sostuvo en un foro de Madrid que el PNV retornaría a posiciones anteriores a los pactos lizarrescos si EH no se "desmarca" de ETA en un plazo prudente. Ibarretxe dio la impresión de estar al margen de este ultimátum mientras se dedicaba a viajar a Barcelona en busca de apoyos y comprensiones nacionalistas catalanas.

El dialogo de sordos empieza a manifestarse en el mundo independentista vasco con mayor claridad que nunca. Los etarras y proetarras, en efecto, exigen a sus socios nacionalistas romper con España para otorgar una nueva tregua. Los nacionalistas, por el contrario, exigen antes la tregua para romper con España.

El Gobierno y las fuerzas políticas estatales siguen el curso de los hechos con enorme atención. Y todos los observadores hacen igual. Porque no es para menos lo que se ventila. Puede estar perfilándose el caos en Euskadi, más caos todavía del que se aprecia al primer golpe de vista. Y del caos puede surgir el comienzo del fin de la pesadilla vasca, o, por el contrario, un giro todavía más dramático de los acontecimientos.

Los dirigentes y autoridades nacionalistas han comenzado a admitir el riesgo de un enfrentamiento social. Casi no pasa día sin que alguno de ellos formule alguna advertencia de este tipo. El asesinato de José Luis López de Lacalle en Andoain ha sido predominantemente puesto en función de una característica de la víctima: su condición de colaborador de prensa. Pero conviene no olvidar el otro aspecto determinante -quizá más determinante que ningún otro- de la fechoría etarra: el muerto era miembro del Foro de Ermua, tal vez la institución de hecho que más hirientemente golpea con su testimonio sobre la imagen de ETA.

El caso es que el PNV ha forzado la suspensión de Udalbiltza. Es el primer gesto serio que los nacionalistas se permiten frente a las aspiraciones etarras diseñadas en los pactos de Estella. Es probable que ahora se produzca una cascada de críticas al PNV, recordándole la inconsecuencia inicial que motiva su retroceso. Sería una torpeza insistir en ese punto de la realidad. Lo importante es que los nacionalistas rectifiquen y no tanto por qué lo hacen. Acorralar dialécticamente a Xavier Arzalluz y compañía no conduce a ninguna parte. Hace falta ahora una línea política inteligente. Lo que se dice echar una mano al PNV y no situarlo abruptamente ante sus contradicciones. Nadie las conoce más que ellos mismos. No necesitan aclaraciones sobre cómo se dan hábilmente los pasos atrás. Ya se encargarán ETA y sus muchachos de zaherirlos y descalificarlos a su modo.

Todo puede cambiar con un inicial sesgo dramático. Joseba Egibar dijo en Madrid, en el foro de referencia, que si el PNV, según ETA, es culpable del fracaso de Lizarra, a él le corresponde poner los muertos que puedan producirse. Luego Ibarretxe aludió a ese riesgo. Los nacionalistas saben cuándo la banda está fuerte y cuando está debilitada. Deben de haber empezado a notar lo segundo. O sea, desde el punto de vista de la peligrosidad, lo peor. En cambio, lo mejor como expectativa política. Porque ETA nunca, o pocas veces, habrá estado más contra las cuerdas que en estos momentos.

Nacionalaznarismo
M. VÁZQUEZ MONTALBÁN El País 15 Mayo 2000

Hay una división entre el que mata y su víctima que no admite equidistancias ni neutralidades. Si alguien de las nuevas generaciones tenía impotencia imaginaria para representarse el fascismo, ahí está: es fascismo disparar contra un ciudadano armado con su máquina de escribir o su bolígrafo y es fascismo pegarle a quien no está de acuerdo con lo que acaba de escribirse en las paredes. Eso es fascismo, lo hiciera Falange Española y de las JONS o lo haga ETA.

Clarificado qué sigue queriendo decir fascismo, captemos que a la violencia etarra se le está oponiendo una alienación uniformadora y cualquier crítica que se haga a cómo conduce el PP su política en el País Vasco se considera apología indirecta del enemigo. Es una vieja cultura maniquea que tuvo su plasmación más globalizada y aguda en el transcurso de la guerra fría y que consta como ejemplo de la simplificación del análisis de la realidad. Decir que el imperialismo se expandía a base de genocidios era una verdad objetiva pero incorrecta a instrumentalizar por los comunistas, y denunciar que el comunismo había hecho del gulag la prueba del fracaso del consenso de las masas era hacer pancapitalismo.

Que las prácticas de ETA sean fascistas no debe avalar acríticamente la política del PP sospechosa de que con el pretexto del Interés General hace electoralismo en Euskadi y en España a costa de un calculado escisionismo. Cueste lo que cueste, se ha de conseguir el sorpasso electoral en el País Vasco, aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid o que Valladolid pasa por el Pisuerga, aun a riesgo de acentuar la catástrofe en el complejo ecosistema vasco. Beneficiada esta estrategia por la agresión de ETA y por el paradero desconocido del PSOE, con Rodríguez Ibarra jugando a la gallinita ciega en torno a los muros de Intxaurrondo y 5.000 aspirantes al reparto de la túnica sagrada, sólo faltaría que, según las consignas de los Ramiros de Maeztu de nuevo cuño, calláramos las críticas al PP para que no parezcan apología de ETA y deterioro de la Hispanidad. ¡Camaradas o ex camaradas, salvemos al PP de caer en el nacional-aznarismo!

El PNV se mueve
Pablo Sebastián La Estrella 15 Mayo 2000

La decisión del PNV de suspender y aplazar sin fecha la reunión prevista de la Asamblea de Municipios (organismo fundado por los partidos nacionalistas, al margen de las instituciones vascas) constituye una decisión importante de la dirección del Partido Nacionalista Vasco por cuanto refleja un alejamiento de sus relaciones con el entorno político de ETA.

Éste es un paso político que los partidos democráticos no deberían echar en saco roto, sino más bien aferrarse a él. Es verdad que el PNV y el Gobierno nacionalista de Ibarretxe suspendieron y rompieron sus relaciones con EH en el Parlamento vasco y luego han seguido votando con ellos y, de esa manera, asegurándose la gobernabilidad. Pero ahora la ruptura llega no sólo a las instituciones oficiales vascas, sino a las organizaciones con las que los nacionalistas, moderados y radicales, habían puesto en marcha un proceso político al ritmo de la tregua y habían mantenido esas mismas posiciones a pesar del regreso de la violencia y de los últimos crímenes de ETA.

Último crimen el del periodista José Luis López de Lacalle que ha vuelto a sacudir la conciencia popular, elevando el atentado a su nivel más alto: un tiro en la nuca a la libertad. A partir de este momento, y una vez que en el PNV parecen ser conscientes de que la oportunidad de una segunda tregua, que ETA andaba buscando, no es posible ni está cerca, sus líderes actuales, Arzalluz e Ibarretxe, parecen decididos a dar un paso hacia atrás y se han situado al borde de la ruptura del Pacto de Estella, que ellos mismos han calificado de caduco e inservible por causa de la renovada violencia de ETA.

El PNV parece haber descubierto que ETA no quiere más tregua y que EH no tiene ninguna capacidad de influencia en la organización terrorista. Y la consecuencia que sacan de ambas deducciones es: ¿para qué seguir? Asimismo, da la impresión de que el PNV ha comprendido que a corto plazo el objetivo político de ETA es la destrucción del propio PNV: el ultimo atentado, aprovechando las desafortunadas palabras de Arzalluz sobre el periodismo, tenía esa intención: que la opinión pública y los medios de comunicación acusaran al PNV de incitar a ETA en la selección de sus objetivos criminales.

Ante esta nueva situación, que habrá de confirmarse con hechos, los partidos españolistas PP y PSOE deben ofrecer la mano al PNV para que se reintegre en un marco político y democrático que deje en evidencia a los terroristas y a sus aliados. Sin renunciar a las vías políticas para la solución del conflicto pero marcando entre democracia y violencia una línea divisoria que hoy no se puede pasar. El PNV buscará el apoyo del PSOE para mantener el gobierno. Mientras que el PP seguirá en su intento de romper el PNV y conseguir elecciones anticipadas. Si en otro tiempo, durante la tregua, lo importante era la paz, ahora lo importante es la unidad de los demócratas. Por eso los movimientos que está haciendo el PNV se tienen que aprovechar.

El miedo como arma política
CASIMIRO GARCIA-ABADILLO El Mundo 15 Mayo 2000

La sociedad civil en el País Vasco ha vivido atenazada por dos tipos de miedo. El que provoca la amenaza terrorista de ETA y sus socios de HB (el tiro en la nuca y la kale borroka) y el miedo institucional que infunden la dirección del PNV y el Gobierno que controla con la colaboración de EA y EH.

Los dos miedos se complementan, se necesitan mutuamente, y tienen un mismo objetivo: acallar, aniquilar a todos aquellos que no comulguen con el ideario nacionalista.

Ese es el escenario en el que se ha producido el asesinato de José Luis López de Lacalle. Eso es lo que han puesto de manifiesto miles de vascos y la mayoría de los medios de comunicación al denunciar en el manifiesto No nos callarán la falta de libertad que vive hoy Euskadi.

El PNV y su líder, Xabier Arzalluz, tienen una especial responsabilidad en todo lo que está ocurriendo. Su pecado no reside en su ideología nacionalista, sino en cómo utilizan los resortes del poder para imponerla.

El nacionalismo no deriva necesariamente en prácticas fascistas, como algunos comentaristas se han aventurado a afirmar.

La propia historia del PNV está plagada de ejemplos de auténticos luchadores por la libertad, gentes que dieron su vida por la defensa de los valores democráticos. La mayoría de los militantes y votantes del PNV seguramente se sienten incómodos con lo que ahora representa su partido. Y algunos dirigentes como Azcuna, Cuerda o Guevara lo han dejado bien claro en los últimos días.

Pero eso no es suficiente. Los militantes del PNV no deben permanecer en silencio siendo cómplices de una situación asfixiante para la mayoría de sus conciudadanos.

Aunque poco sutiles, los métodos que sigue la dirección del Partido Nacionalista Vasco para amedrentar a la sociedad son eficientes. Uno de los colectivos que ha sufrido con mayor crudeza la amenaza terrorista es el de los empresarios. Según reconocen fuentes de la patronal, muchos de ellos pagan con regularidad el impuesto revolucionario, pero no lo denuncian porque ese es su mejor seguro de vida.

La relación con el Gobierno vasco es aún más clientelar. La economía del País Vasco es la más subsidiada de todo el Estado español. Ponerle peros al PNV o criticar al Gobierno vasco puede significar perder una subvención o un crédito oficial o/y la enemistad del sindicato LAB, que últimamente va siempre de la mano de ELA.

Lo más cómodo, pues, para un empresario que actualmente viva en el País Vasco es pagar a la organización terrorista ETA y declararse votante del PNV. Algunos, incluso, pueden justificarlo por el hecho de sentirse nacionalista.

La intimidación consigue muchas veces su objetivo. La redacción de una ponencia que la CEOE hará pública el próximo día 22 en una gran Asamblea a la que acudirán empresarios de toda España en la que se cuestionan las prerrogativas de ciertos gobiernos autónomos, que están poniendo en cuestión la unidad de mercado, ha sido especialmente costosa, precisamente por las reticencias de los empresarios vascos, quien, aún defendiendo esas tesis, temen hacer públicas sus críticas hacia el Gobierno de Vitoria.

Esa coacción la viven también los trabajadores. Tener apellidos vascos, estudiar en una ikastola, hablar euskera y portar un carné del Partido Nacionalista Vasco facilita las cosas. Son requisitos casi imprescindibles para encontrar empleo público y, sobre todo, supone una cierta garantía de seguridad física frente a los violentos.

Los periodistas son ahora el objetivo de lo que los teóricos de HB llaman la socialización del sufrimiento. Un artículo incómodo, una línea independiente puede suponer diversos peligros: de la amenaza por teléfono, el cóctel molotov o el disparo a sangre fría se encargan los abertzales encuadrados en el llamado MNLV (Movimiento Nacional de Liberación Vasco); Arzalluz o sus amigos del EBB se limitan a escribir cartas en las que recriminan a los directores o editores de los medios su actitud antinacionalista.

El aparato político-mediático funciona con bastante precisión. Nadiese libra de ser reconvenido si sus ideas no coinciden con la línea marcada por el jefe Arzalluz. El ex secretario general de CCOO, Antonio Gutiérrez, recibió hace un par de semanas una dura carta remitida por Iñaki Anasagasti criticándole por haber defendido la unidad de España en su discurso de despedida en el último congreso del sindicato.

Es, por tanto, el método, las formas que utiliza el PNV para lograr que los vascos suscriban sus postulados lo que acerca a este partido al nazismo y no su ideología nacionalista, a pesar de que en este partido se dé cobijo a postulados que perfectamente podrían defender los rancios carlistas que se alistaron en la Partida del Cura y que describe con especial tino Pío Baroja en Zalacaín el aventurero. No es una casualidad que el pacto que sellaron los nacionalistas como antesala de la tregua de ETA se firmara y lleve el nombre de la ciudad que ha sido cuna del carlismo: Estella.

Pero, más aún que la coincidencia en el fin último de sus planteamientos, la independencia, el PNV y ETA han confluido en aceptar la violencia, el miedo como una prolongación de la política.

En uno de sus incendiarios y clarificadores discursos, pronunciado en 1935, Adolf Hitler dijo: «La crueldad impone respeto. La crueldad y la brutalidad. El hombre de la calle no respeta más que la fuerza y la bestialidad. Las mujeres también, las mujeres y los niños. La gente experimenta la necesidad de sentir miedo: los alivia el temor».

El asesinato de López de Lacalle es la última prueba de que ETA sigue al pie de la letra los postulados nazis: pretende el respeto mediante la crueldad. Arzalluz busca lo mismo, pero sin usar las pistolas.

Afortunada- mente para el País Vasco y para España, la mayoría de la gente no se siente aliviada por el temor. Todo lo contrario. La respuesta masiva de los ciudadanos y de los medios de comunicación a este nuevo intento de imponer la barbarie ha sido el mayor revés que ha sufrido la dirección del PNV desde que se puso en marcha la gran mentira del Pacto de Estella.

Las presiones han causado su primer efecto. El PNV ha decidido suspender la Asamblea de Municipios (Udalbiltza), organismo que ETA ve como el germen de la soberanía vasca de un País Vasco reunificado, que estaba prevista para el próximo día 27.

Es un paso importante, que conecta con la advertencia hecha el pasado viernes por el lehendakari, Juan José Ibarretxe, a EH desde Barcelona: «Estella es incompatible con la violencia».

El asesinato de nuestro colega José Luis, por tanto, ha tenido ya un efecto positivo sobre la realidad política que vive el País Vasco. Sus ideas, su forma de expresarlas, su valentía al enfrentarse al terror con la palabra han servido para que muchos, muchos nacionalistas que son antes que cualquier otra cosa hombres de bien y sinceros demócratas, digan ¡basta ya! Los vascos han comenzado ya a caminar sin miedo. Ojalá que éste sea el comienzo del fin para ETA y para todos aquellos que siguen sus postulados y aplican sus métodos.

casimiro.g.abadillo#elmundo.es

Rajoy: «Algunos dirigentes del PNV son en estos momentos parte sustancial del problema vasco»  
MADRID. José Luis Lorente ABC 15 Mayo 2000

Mariano Rajoy se ha ganado la confianza de Aznar tras cuatro años de intenso trabajo en Ministerios como Administraciones Públicas y Educación y por la exitosa estrategia que puso en marcha durante la campaña electoral. De su carácter destaca un talente conciliador y dialogante. Da muestras de ello en esta entrevista -la primera que concede a un medio escrito tras su nombramiento-, excepto cuando habla de la situación del País Vasco. Con el PNV es contundente: «Algunos dirigentes nacionalistas son, en estos momentos, parte sustancial del problema vasco».

-Las relaciones con los nacionalistas vascos están completamente rotas. ¿A qué se debe esa situación?

-Nosotros tuvimos una buena relación con el PNV mientras los nacionalistas vascos estaban en el foro de todos los partidos democráticos y en el marco estatutario, que fue el que aprobó el propio PNV. Los nacionalistas vascos han cambiado de postura para adoptar dos decisiones: primera, mantener lazos políticos e institucionales con Euskal Herritarrok y, segunda, decir que la vía del Estatuto de Autonomía no vale y que, por lo tanto, hay que ir a otra cosa que se llama derecho de autodeterminación. Con esos planteamientos no podemos estar de acuerdo, porque a nosotros se nos puede pedir muchas cosas, pero no que mantengamos relaciones con quienes apoyan políticas criminales. Mientras el PNV prefiera tener como socio al señor Otegi, que hace poco ha dicho que ETA, cuando asesina a una persona, pone en debate el papel de los medios de comunicación, se comprenderá que no podamos tener relaciones con el Partido Nacionalista Vasco. Espero que en el PNV se produzca pronto un proceso de reflexión, ya que tengo la firme convicción de que algunos de sus dirigentes son, en este momento, parte sustancial, y muy sustancial, del problema vasco.

RESPUESTA A IBARRETXE
-Las declaraciones del portavoz del PNV, Joseba Egibar, en las que insinuó un posible adelanto electoral en el País Vasco, ¿forman parte de ese proceso de reflexión?

-Siempre es mejor realizar esas declaraciones que las que han hecho el portavoz y otros dirigentes del PNV a lo largo de los últimos tiempos. Pero la prueba inequívoca de un cambio solamente la constituye la decisión de romper con HB y de abrir una nueva página.

-¿Qué validez otorga el Gobierno a las palabras de Juan José Ibarretxe, con las que el lendakari declaraba «invalidado» el pacto de Estella?

-La situación del País Vasco necesita hechos y no palabras. El PNV debe abandonar Estella, romper los acuerdos con Euskal Herritarrok en Ayuntamientos y Diputaciones y afirmar la validez de la vía estatutaria. Los nacionalistas vascos deben demostrar que están dispuestos a volver a la unidad de acción con las fuerzas democráticas. Todo lo demás no tiene ningún valor.

-¿Hasta cuándo será sostenible la situación mientras no se convoquen elecciones?

-En ningún país del mundo existe lo que ocurre en la Comunidad autónoma vasca. Cuando un partido está en minoría, tiene que convocar elecciones. Pero hay algo más grave todavía y que tampoco existe en ningún país del mundo, que es que un partido democrático que está gobernando lo haga con el apoyo de una fuerza que, al fin y a la postre, es el brazo político de una organización terrorista. Ésa es una situación claramente anómala, por utilizar una expresión suave. Es una situación impropia de la Europa civilizada y de cualquier país que se tenga respeto a sí mismo.

-¿Cree que existe riesgo de fractura social en el País Vasco?

-Existe un serio riesgo de que el País Vasco se convierta en un sitio bastante menos normal de lo que ya es en este momento.

-¿Se entiende la postura de los nacionalistas vascos cuando su Comunidad autónoma es una de las regiones con mayor nivel de autogobierno del mundo?

-Es la región del mundo con mayor autonomía, porque, además de la gestión de todos los servicios públicos fundamentales, dispone de plenas competencias en Hacienda. Las Diputaciones Forales recaudan el cien por ciento de los impuestos que pagan los contribuyentes vascos, con arreglo al modelo de concierto económico. Además, tienen la competencia de la Policía autonómica y no disponen de las políticas del INEM porque los miembros de su Gobierno no quisieron asumirlas en las mismas condiciones que Cataluña y Galicia. Por lo tanto, no hay precedente en el mundo de una autonomía como la vasca. No la hay, por más que se busque.........

LOS PARTIDOS NACIONALISTAS
-Usted afirmó en la legislatura pasada que los partidos nacionalistas debían olvidar su discurso de la reivindicación permanente. Tras el 12-M, ¿qué papel pueden jugar estas fuerzas en la gobernabilidad del Estado?

-Hemos manifestado nuestra voluntad de seguir manteniendo una política de acuerdos con dos partidos, que son Convergencia y Unión y Coalición Canaria. Porque esa política de acuerdos, además de necesaria, fue buena en la pasada legislatura. No hay ninguna razón para pensar que no vaya a ser buena también en esta legislatura. Así lo han entendido esas dos fuerzas. Con Coalición Canaria hay ya un pacto. Y con Convergencia y Unión hay, al menos, una clara manifestación de llegar a acuerdos. Por eso, nos dieron su apoyo en el debate de investidura. Hay muchos asuntos sobre los que nos podemos poner de acuerdo. En mi opinión, los partidos nacionalistas deben entender que la situación de España en el año 2000 no es la misma que en 1978. En 1978, además de otras reivindicaciones no estrictamente autonómicas, lo que se pedía era autogobierno y unos Estatutos de Autonomía. Se aprobaron los Estatutos y se produjo un amplio proceso de traspaso de competencias, que hoy hace que las Comunidades autónomas gestionen más del 30 por ciento del gasto público español. Si a ello le sumamos el 13 ó 14 por ciento que gestionan las Corporaciones Locales, nos encontramos con que al Estado le queda algo más del 50 por ciento del gasto público, teniendo en cuenta que ahí debe incluirse el apartado de pensiones, que es un capítulo muy importante del gasto. ¿Qué quiero decir con ello? Que el modelo de Estado está ya definido -es el constitucional y el que fijan los Estatutos de Autonomía-, que restan algunos traspasos pendientes -pocos- y algunas cuestiones institucionales -pocas y menores- y que no podemos mantenernos en el discurso del año 1978. Tiene que llegar el momento en que los partidos nacionalistas digan: «ya tenemos autogobierno, ahora debemos preocuparnos por ejercer nuestras competencias y terminar con esta suerte de discursos». España y la sociedad española no tienen ya la preocupación de conseguir más o menos competencias. La preocupación ahora es ver cómo alcanzamos el nivel de renta de la Unión Europea, cómo nos integramos más en Europa, cómo puede ser mejor nuestra proyección internacional... Y creo que los partidos nacionalistas tienen que entenderlo y, por eso, es necesario que cambien su discurso clásico.

-¿Deben implicarse más los partidos nacionalistas en la gobernabilidad del Estado?

-Los partidos nacionalistas se pueden implicar más, si quieren, en la gobernabilidad del Estado. No hay ninguna razón para que así no sea. Es bueno, al menos, que se produzca un debate sobre esa cuestión.

LA FINANCIACIÓN AUTONÓMICA
-Los socialistas gobiernan ahora en seis Comunidades autónomas. Parece imprescindible un acuerdo con el PSOE sobre financiación autonómica...

-El periodo de vigencia del modelo actual de financiación autonómica termina el 31 de diciembre del año 2001. En el último tramo de este año y con mucha más intensidad durante el 2001, el ministro de Hacienda empezará a negociar con todos. El objetivo es conseguir un modelo consensuado. Eso sería lo deseable, porque la financiación autonómica es un asunto institucional y nunca debería ser objeto del interés partidista. Nosotros hemos dicho que queremos un modelo que aumente la corresponsabilidad fiscal de las Comunidades autónomas. Por lo tanto, así como disponen de autonomía en el gasto, deben tener más autonomía en los ingresos. Ése es el planteamiento que hacemos. Nosotros no creemos que sea bueno un modelo en el que las Comunidades autónomas tengan siempre garantizada una subida del PIB nominal, cosa que no tiene la Administración General del Estado. En resumen, es necesario aumentar la vía de la corresponsabilidad. En la pasada legislatura se dio capacidad normativa a las Comunidades autónomas sobre los impuestos de transmisiones, sucesiones, actos jurídicos documentados, juegos y una parte muy importante del IRPF. Ahora, estamos dispuestos a aumentar su autonomía de ingresos. Sobre esa base, aceptamos negociar todo aquello que se ponga encima de la mesa. Pero es necesario que todo el mundo tenga la misma voluntad. Lo que no podemos permitir es que se imponga el modelo de la minoría. Espero que no lleguemos nunca a esa situación........................

REFORMA CONSTITUCIONAL
-Algún dirigente de su partido ha planteado la validez del marco constitucional, pero con algunos retoques. ¿Comparte esa opinión?

-Nosotros, en este momento, no planteamos ninguna reforma constitucional. La Carta Magna aprobada en el año 1978 -después del periodo preconstitucional complicado que hemos tenido a lo largo de nuestra Historia, tanto en el siglo XIX como en el XX, con la única excepción de la Constitución de Cánovas- es magnífica. Ha servido para que gobernasen partidos con planteamientos políticos diferentes, con mayoría o en coalición. Ha servido para acometer un proceso de descentralización muy amplio. Reconoce los derechos y libertades del conjunto de los ciudadanos. Y, por lo tanto, no hay ninguna necesidad de plantear una reforma constitucional y el Gobierno no la ve en el horizonte próximo.

Ataques a un diario, un cuartel y una oficina del Inem en el País Vasco
Cuarta agresión de los proetarras a 'El Diario Vasco' en los últimos meses
AURORA INTXAUSTI, San Sebastián El País 15 Mayo 2000

Un fin de semana más saboteadores próximos a ETA volvieron a ocultar sus rostros con pañuelos para proseguir con su particular campaña de terrorismo callejero en el País Vasco y Navarra. La madrugada de ayer sus objetivos fueron una oficina de El Diario Vasco en San Sebastián, el cuartel de la Guardia Civil en Murgia (Álava), una oficina del Inem, un cajero y una cabina en Bilbao y varios contenedores de basura en Navarra. Los daños materiales de estos ataques cuestan 500 millones de pesetas anuales, según la Policía Nacional.

El sabotaje de mayores consecuencias fue el que se produjo contra una oficina del Inem en la calle de Jaén del barrio bilbaíno de Rekalde. Los autores del ataque rompieron la persiana de entrada al local y los cristales, se introdujeron en las oficinas y, una vez dentro, provocaron el incendio. El fuego destruyó las instalaciones y el material que se encontraba almacenado.

También en la capital vizcaína grupos de encapuchados lanzaron artefactos incendiarios contra un cajero del BBVA y una cabina de teléfonos. El alcalde de Bilbao, Iñaki Azkuna, del PNV, mostró su "indignación" por estas acciones, ya que, según dijo, "amedrentan a la población, generan destrucción de enseres públicos y privados, y dificultan la convivencia pacífica". Azkuna pidió la desaparición de la kale borroka (lucha callejera) y todo tipo de violencia porque "aumenta y prolonga el dolor de la sociedad y dificulta el camino hacia la paz".

En Guipúzcoa, el objetivo elegido fue una oficina de El Diario Vasco , ubicada en la calle de Santa Catalina de San Sebastián. Varios desconocidos colocaron al pie de la persiana una botella de plástico con pólvora que explosionó sin apenas causar daños materiales. En los últimos meses ese periódico ha sido objeto de cuatro ataques violentos, el último en Tolosa (Guipúzcoa), donde grupos violentos arrojaron tres cócteles mólotov contra las instalaciones que posee para la elaboración de la edición comarcal. Los artefactos causaron daños materiales leves. Ese diario es junto a El Correo uno de los periódicos más leídos en Euskadi.

En el cuartel de la Guardia Civil de Murguía (Álava) cinco encapuchados arrojaron artefactos incendiarios contra el edificio. El ataque está grabado por las cámaras de seguridad del cuartel, aunque será difícil su identificación, según el delegado del Gobierno en el País Vasco, Enrique Villar, debido a que los agresores tenían el rostro oculto. Los cócteles mólotov estaban compuestos de gasolina y ácido. La mezcla, según Villar, una vez que el artefacto explota puede provocar importantes quemaduras en las personas. Tres de los cócteles arrojados por los encapuchados alcanzaron la fachada del edificio, aunque sin llegar a explosionar, y uno de ellos rompió el cristal de una ventana. Este último artefacto impactó en la vivienda de un primer piso, donde reside un guardia civil con su familia. Los atacantes, según Villar, procedían de las fiestas de Vitoriano, pueblo próximo a Murguía "donde se confundieron con la gente que se divertía" . La vigilancia del cuartel avistó a los atacantes a través de las cámaras de seguridad. Sin embargo, según Villar, la acción de los agresores fue tan rápida que impidió a los agentes capturar a los agresores.

Villar pidió a los jóvenes que participan en la violencia callejera que "dejen de hacer estas salvajadas, que no van a conseguir nada". "No nos vamos a ir, la Guardia Civil y la Policía Nacional van a seguir en el País Vasco con sus cometidos". Dijo que los que participan en la kale borroka "lo único que quieren es destruir, porque esto no tiene ninguna finalidad. A ventana quemada, nueva puesta, y si seguimos en esa escala, siempre habrá una persona que pueda cubrir una baja".

En Navarra, los alborotadores incendiaron contenedores de basuras en Olaz Subiza, Burlada y Beriain. Los bomberos se tuvieron que trasladar a esos tres puntos para sofocar los incendios.

En 1999, se contabilizaron 390 actos vandálicos en el País Vasco y Navarra. El Gobierno vasco gestionó 83 millones de pesetas en ayudas, al margen de las cantidades que paga el Consorcio de Compensación de Seguros. En enero y febrero de este año el Departamento de Interior sumó 127 sabotajes.

Pintura roja en la sede del PP
El senador del PP por Guipúzcoa Gonzalo Quiroga ha pedido la dimisión de los mandos políticos de la Ertzaintza por ser incapaces de dar respuestas a situaciones como el simulacro de asesinato que protagonizaron simpatizantes de Euskal Herritarrok el sábado delante de la sede de los populares en San Sebastián. Tres personas vestidas de blanco y con los rostros cubiertos colocaron carteles en favor de los presos en la sede del PP y vertieron pintura roja sobre su ropa a modo de sangre, simulando un asesinato.

En la sede socialista, ubicada en la misma calle que la del PP, pusieron sendas fotos de José Ignacio Zabala y José Antonio Lasa, asesinados por los GAL.

El dirigente popular lamentó "la impunidad con la que los radicales se han adueñado de las calles" e insistió en la necesidad de "castigar con la ley en la mano a quienes apoyan el terror", al tiempo que demandó "medidas preventivas por parte de la Ertzaintza".

Nuevo sucursalismo
Editorial El País 15 Mayo 2000

EL PRESUPUESTO de la Generalitat recientemente aprobado en el Parlamento catalán sólo nominalmente pertenece a la coalición nacionalista que la gobierna. Convergència i Unió ha superado el trámite merced al rodillo parlamentario del que dispone junto al PP (68 votos frente a 67). Éste ha impuesto el rechazo a todas, salvo una, de las más de 2.000 enmiendas de la oposición. Es la primera vez que así sucede.

El episodio evidencia hasta qué punto los resultados electorales del 12-M son devastadores para la coalición que lidera Jordi Pujol. No sólo su deseada influencia en la política general quedó en el baúl de los recuerdos, sino que su capacidad para gobernar Cataluña autónomamente ha quedado muy mermada. Cruel paradoja, al nacionalismo catalán le acecha así el fantasma que tanto ha imputado en los últimos veinte años a sus rivales: el sucursalismo. O, en términos más crudos, su creciente dependencia de un partido de ámbito estatal, el PP.

Llegan a CiU estas novedades en tiempo de turbación, cuando afloran los pulsos por la sucesión del líder. Y mientras dirigentes de su partido menor son puestos en la picota incluso por la investigación interna sobre un manejo nada escrupuloso de subvenciones públicas. El PP aprovecha estas debilidades. Despliega generosidad verbal desde Madrid y se erige desde Barcelona en interlocutor directo, sin intermediarios, para la sociedad catalana. Y rentabiliza su apoyo a Pujol en los presupuestos como gran "conseguidor", con enmiendas muy bien calculadas, que favorecen a poblaciones y sectores en los que necesita enraizarse. Unos pugnan por contener su declive, los otros tejen ya su propia red.

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