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Recortes de Prensa    Martes 16 Mayo  2000
#La "democracia vasca"
ANTONIO ELORZA El País 16 Mayo 2000

#Canonización
ALFONSO USSÍA ABC 16 Mayo 2000

#Uriarte II
ERASMO El Mundo 16 Mayo 2000

#El Senado decide hoy si el catalán, gallego y euskera se pueden utilizar en todas las sesiones
Madrid La Estrella Digital 16 Mayo 2000

#Nota del Editor
Madrid La Estrella Digital 16 Mayo 2000

La "democracia vasca"
ANTONIO ELORZA El País 16 Mayo 2000

En estos primeros meses del año 2000 se conmemora, o debiera conmemorarse, un acontecimiento que reviste una innegable significación para el País Vasco y para el conjunto de España. Hace ahora ocho siglos, en una campaña iniciada en la segunda mitad del año anterior, el rey Alfonso VIII de Castilla sitió y conquistó Vitoria, y a continuación logró la rendición y entrega de las fortalezas existentes en Guipúzcoa. Incorporada ya con anterioridad Vizcaya, la campaña ponía fin al vaivén que lo que son hoy Álava y Guipúzcoa habían experimentado entre los reinos de Navarra y Castilla, quedando definitivamente para el segundo. Así que, si se aducen para reivindicar la independencia vasca unos arcaizantes y poco democráticos "derechos históricos", no viene mal recordar que ochocientos años de integración no son corta fuente de legitimidad, en tanto que la unidad política llamada Euskal Herria, configurada como tal, pura y simplemente nunca existió.

La argumentación fuerista primero, y la nacionalista más tarde, siguiendo su estela, han venido insistiendo en el carácter voluntario de esa unión, tanto para Vizcaya como para Guipúzcoa. En el caso guipuzcoano, la ausencia total de documentos sobre lo ocurrido favoreció la invención de la historia, si bien cualquier observador razonable dudaría de que un rey medieval al frente de un ejército se dedicase a organizar un referéndum de autodeterminación en Guipúzcoa o a aceptar un pacto que por añadidura incluiría el respeto a la independencia originaria, noción poco corriente en la época. Desde el siglo XVI, no obstante, publicistas y letrados al servicio de las instituciones forales dieron forma al mito de la entrega voluntaria -"sin rigor de armas" y por deseo propio ante los abusos navarros, según Garibay-, del que se deriva la supuesta conservación de la independencia. En la fórmula de Larramendi, ya en el siglo XVIII, ello significaba que el fuero de Guipúzcoa era originario, no concedido, y que la agregación a Castilla no alteró su libertad política, que gozaba "de tiempo inmemorial". Y así, por otras vías, para Vizcaya. Los fueros podrán así servir como "leyes viejas", expresión de una independencia que Sabino Arana reivindica como "derecho histórico", sobre la base de convertir la historia manipulada en tradición.

Manipulación, porque amén de inventar acontecimientos y de ignorar, lógicamente, las exigencias del análisis propio de la historia de las instituciones, la lectura sabiniana, que es hoy la del PNV, la de EA y la de ETA y los suyos, incurría en un evidente anacronismo. Independencias, supuestas libertades originarias y pactos formaban parte del repertorio defensivo de los países sometidos a la soberanía de monarcas absolutos en otros lugares de Europa. Ante la convocatoria en Francia de los Estados Generales en 1789, la nobleza bretona invoca la inalterabilidad de su "Constitución", apoyándose en el pacto del rey francés con Ana de Bretaña. La provenzal insistía a su vez en que, "como consecuencia de los pactos de nuestra reunión a la corona", no se votasen en París subsidios "sin el consentimiento de la nación provenzal". Era un recurso eficaz para que el privilegio no fuese entendido como tal, un freno al poder absoluto, que carecerá de lugar en una Constitución democrática, fundada sobre la igualdad de los ciudadanos ante la ley.

Lo mismo sucede con la institución de las Juntas Generales de Vizcaya o Guipúzcoa, cuyo funcionamiento en el Antiguo Régimen registró inevitables tensiones con la soberanía real (ejemplo, el pase foral guipuzcoano), pero que siempre se sometió a ella. Claro que para Sabino Arana y sus seguidores, de un plumazo, pasaron a ser el poder legislativo, signo de la soberanía vasca. Era además muy satisfactoria esa imagen de las provincias vascas como recinto de una libertad política por encima del tiempo, que la ocupación española habría venido a arruinar.

El único inconveniente consistió en que Sabino Arana era un antiliberal y un adversario de la democracia moderna, de modo que en cuanto despunte la posibilidad de que sea efectivo el reto democrático, los teóricos del PNV tendrán que recoger velas y ver en las formas de representación autóctonas del Antiguo Régimen, no ya la expresión de la independencia, sino la barrera para que los males de la democracia no afectaran al pueblo vasco. "Democracia vasca" pasa a ser muy pronto, en la visión del PNV, el antídoto contra el riesgo de "democracia en Euskadi". No es casual que Engracio de Aranzadi, el más fiel sabiniano, roce el tema en 1917 y lo desarrolle a comienzos de 1931, al borde de la II República. Poco más tarde, en 1935, el sacerdote José de Ariztimuño proporciona la síntesis del tema en el libro La democracia en Euzkadi, dirigido a combatir "la democracia plebeya, descreída y revolucionaria". Ni más ni menos que las Juntas y Francisco de Vitoria contra Rousseau y su perniciosa ley de la mayoría. Pero lo esencial estaba dicho antes. Es así como Aranzadi, Kizkitza, marca la separación entre la libertad política de tipo anglosajón, de base individualista, y la vasca, singular entre todos los pueblos, que mirando al pasado ha de apoyarse en el municipio y en el voto familiar. El municipalismo es el núcleo, frente al espectro del sufragio universal: "Las Juntas Generales son congresos de apoderados de municipios". Y como criterio último, la distinción entre moradores y vecinos, auténticos vascos, a quienes queda reservada la participación política. Kizkitza remite así al racismo de Sabino como eje del buen gobierno vasco. Políticamente, "abrir las puertas al extraño", pretender "su incorporación como pueblo", equivale a destruir Euskadi. Arranquemos, concluía, "el santo afecto a la raza y la aversión, entre nosotros no menos santa, a los pueblos extraños, y todo habrá acabado en Euskadi". Arzalluz no aparece por generación espontánea.

Después de 1945, la profesión de fe racista tuvo que ser borrada, pero desde la exaltación del euskera y la oposición visceral a lo español, la discriminación frente al extraño siguió siendo el punto nodal de la ideología. Y en el fondo, la justificación del ansia de independencia. En este marco, el recurso a la "democracia vasca" va a plantearse de nuevo, como en los años treinta, en la medida en que la democracia realmente existente constituye el gran obstáculo para alcanzar la secesión. Los ciudadanos vascos, por no hablar de la supuesta Euskal Herria, simplemente no se dejaron ganar por el engaño. Pudo pensarse por un momento en la eficacia de la intimidación con la falsa tregua, pero tampoco funcionó la traza, así que no hubo otro recurso que invocar, como sus predecesores estrictamente racistas, y con el mismo espíritu de exclusión, una "democracia vasca" cuya puesta en práctica frente al Estatuto y las elecciones generales sería de hecho la negación de la democracia.

De ahí que los supuestos progresistas del círculo de ETA tuvieran que acogerse al sagrado tradicionalista, reivindicando ese espantajo de Juntas Generales de ambos lados del Pirineo, la Udalbiltza, donde los votos individuales del sufragio universal resultan suplantados por los alcaldes, con independencia de la población que los respalda, y si faltan alcaldes porque las capitales tampoco responden, les sustituye cualquier concejal. Todo vale, porque el fin es sagrado. Sobre esas bases de simulacro de "democracia vasca", y con los atentados al fondo, quieren ETA y EH-HB montar un poder constituyente. No es extraño que ni siquiera Arzalluz y Egibar estén dispuestos a seguirles en ese viaje por el túnel del tiempo y del mito. Les acompañan, no obstante, en el otro componente de la euskodemocracia: la distinción hecha por Kizkitza entre vecinos/ciudadanos, los vascos nacionalistas, y los simples moradores, españoles privados de sufragio a efectos de que los primeros puedan imponer sin problemas su solución de ruptura o "construcción nacional". "Votarán en sus consulados para las elecciones españolas", advertía Arzalluz, previendo una situación de independencia. Los documentos de ETA van en el mismo sentido. Así puede entenderse qué significa realmente su propuesta de que "el pueblo vasco decida". La "democracia formal", por atenernos a la terminología antes soviética, hoy de Vázquez Montalbán, es el enemigo.

Antonio Elorza es catedrático de Pensamiento Político de la Universidad Complutense de Madrid.

Canonización 
Por ALFONSO USSÍA ABC 16 Mayo 2000

SON unos santos. Su Santidad el Papa haría muy bien en iniciar su proceso de canonización. Resulta maravilloso que en el año último del siglo XX vivan sobre la tierra gentes como ellos, dispuestas a ofrecer lo más querido y necesario a cambio de la felicidad de los que sufren. No un día de padecimiento, sino cinco, como los dedos de una mano, como los dedos de un pie, como los pelos de Anasagasti y como los lobitos que tenía la loba. Llegarán al límite de la resistencia humana, y lo harán gozosamente dichosos, porque ofrecer sus privaciones por los demás es para ellos un hábito callado, una costumbre que no llama la atención, precisamente por la discreta perseverancia en sus actos. Me refiero, claro está, a los concejales de Euskal Herritarrok que van a permanecer durante cinco días en ayuno por los presos de la ETA. No cuatro días, que son pocos, ni seis jornadas, que son muchas, sino cinco, como los cisnes del estanque de Ayete, como los guardaespaldas de Javier Arzallus o como las veces que tuvo que ir al cuarto de baño la pesada de la rubia de «Gran Hermano» el día de su colitis.

El milagro no hace falta que sea probado y reconocido por la Iglesia. El milagro se ha producido siempre que estos santos han llevado a cabo una huelga de hambre. No comen y engordan. Cuando Otegui encabezó la última movilización famélica en solidaridad con los presos alejaditos de sus casas, se puso como una foca. Se nutren de justicia, de paz, de concordia, de amor por el prójimo, y puestos a ello, de pochas, de chistorra, de cocochas y de chuletas de buey con verduras del huerto de la tía Nekane. La esposa de Lander Echevarría, el heroico concejal de EH que lidera esta nueva huelga de hambre, se lo ha advertido muy seriamente: «Lander, como vuelvas e engordar en huelga de hambre, te va a ensanchar pantalones tu madre, que yo harta estoy de hacer».

El sacrificio no se puede retrasar, porque como muy bien dice san Lander —me permito la licencia de adelantarme a su santificación—, «la sociedad vasca nos exige compromisos, acciones y elementos fundamentales para acabar con la antidemocrática política penitenciaria del Estado». De esta guisa, todos los concejales de Euskal Herritarrok se encerrarán en la cuadra más amplia de la zona para ofrecer a la sociedad vasca sus compromisos, sus acciones y sus elementos fundamentales, que no se sabe a ciencia cierta de qué elementos se trata, pero que son fundamentales no lo pone nadie en duda. ¿Utilidad? Ninguna. Pero una gran parte de los hechos que han llevado a los seres humanos al cirro de la santidad carecían de utilidades concretas. Un milagro no tiene porqué ser útil. Lo útil es otra cosa. Los dieciséis cuartos de baño de «Villa Meona» son útiles, pero no milagrosos. Lo milagroso es encontrar asistentas todos los días para que los limpien. Ustedes me entienden.

Sería hermoso que algún dirigente del PNV se uniera a la huelga. A Ibarreche, por ejemplo, le vendría muy bien un retiro de cinco días para recuperarse física y anímicamente. Estar cinco días sin recibir órdenes de Javier Arzallus equivale a un mes de sosiego en el balneario de Cestona. Saldría más rellenito y menos «pelonchu». No es que pretendan los del PNV ocupar el sitio de la santidad que pertenece, por derecho adquirido, a los chicos de Euskal Herritarrok. Pero una convivencia intensa en la cercanía del bien siempre es conveniente. Una cosa es tratar a Otegui en una mesa, y firmar los pactos, y llegar a acuerdos, y decirle de cuando en cuando que algún periodista se está poniendo pesado y tal y tal, y otra muy diferente, convivir plenamente con los muchachos batasunos, compartir sus experiencias, reír con sus chispeantes charlas, ayudarlos en los momentos bajos y aprender —importantísimo— a amarlos por encima de discordancias o efímeros desafectos. La sociedad se lo agradecería muy sinceramente. Pero no es de esperar que ello se cumpla.

No hay vuelta atrás. Lo han decidido y lo llevarán a cabo. El próximo día 22 de mayo, a las cero horas, los hombres y mujeres que representan en los Ayuntamientos vascos a los reflexivos y pacíficos votantes de Euskal Herritarrok, se encerrarán en huelga de hambre durante cinco días. No seis, como los juegos necesarios para ganar un «set» en el Tenis, sino cinco, como Arzallus, Otegui, Eguíbar, Ibarreche y Ternera sumados y reunidos.

Uriarte II
ERASMO El Mundo 16 Mayo 2000

Nada puede resucitar la capacidad de asombro una vez que han sido representados todos los libretos y la muerte ya ha sido consumada. Pues si no se desdeñan las verdades menores ante la verdad suprema de la sangre, su sermón se fundirá con las palabras en el muro del graffiti: De Lacalle, jódete. Y en el 2050, un Juan Pablo Enésimo pedirá otra vez perdón por tanta iniquidad, tanta vileza.

El Senado decide hoy si el catalán, gallego y euskera se pueden utilizar en todas las sesiones
El PSOE pedirá que la iniciativa se vincule a una reforma global de la Cámara, mientras la Entesa exigirá que se imponga un plazo 
Madrid La Estrella Digital 16 Mayo 2000

El Senado decide hoy si el catalán, el gallego y el euskera se pueden utilizar en todas las sesiones de la Cámara, tanto en comisiones como en el pleno, y no sólo en el debate sobre el Estado de las Autonomías que se celebra anualmente en la Comisión General de las Comunidades Autónomas, como ocurre actualmente. A la iniciativa, presentada por CiU, se le sumarán modificaciones, ya que el PSOE quiere que se vincule a una reforma global del Senado, mientras la Entesa prefiere que se lleve a cabo con la máxima celeridad posible.

La iniciativa que será debatida en el pleno de hoy fue presentada por el portavoz del Grupo Catalán de CiU, Francesc Xavier Marimon, quien solicita, mediante moción, que el Senado impulse "con la mayor celeridad posible", una reforma del Reglamento que posibilite el uso en todas las sesiones de la Cámara de cualquiera de las lenguas que, con el castellano, tienen carácter oficial en alguna comunidad autónoma.

Antes de su debate, Marimon presentará públicamente junto a los senadores del PNV José Ignacio Liceaga, y del BNG Anxo Manuel Quintana la moción, lo que hace suponer que recibirá el apoyo de ambas formaciones nacionalistas.

Marimon argumenta su moción en que la reforma llevada a cabo en el Senado en 1994, que permite el uso de las distintas lenguas oficiales exclusivamente en el debate autonómico, "no responde plenamente a la necesidad de articular una presencia efectiva de las diversas realidades nacionales que conforman el Estado español".

Recuerda que el propio Senado aprobó en 1997 instar al Gobierno a que tenga en cuenta el carácter "pluricultural y plurilingüe del Estado español en cuantas acciones gubernamentales o parlamentarias emprenda", y alude al texto constitucional, que reconoce "la riqueza de las distintas modalidades lingüísticas de España" y establece que será objeto "de especial respeto y protección".

Modificaciones del texto
El texto de CiU sufrirá modificaciones pues, según fuentes consultadas por Europa Press, se ha iniciado una negociación entre CiU y los grupos mayoritarios -PP y PSOE- con el objetivo de vincular la moción a una reforma global del Senado.

El propio Juan José Laborda explicó que su Grupo presentará una enmienda en el sentido de que se usen las lenguas cooficiales en la misma medida en que se avance en la reforma territorial de la Cámara, esto es, en tanto se reconozca que los presidentes autonómicos -a quien la reforma de 1994 les reconoció el derecho a usar su lengua cuando acudan al debate autonómico- son miembros del propio Senado.

El portavoz de CiU presentará públicamente
junto a los senadores del PNV y del BNG
la moción, lo que hace suponer que
recibirá el apoyo de ambas formaciones nacionalistas.

"No es cuestión de reconocer el derecho idiomático, sino de que los presidentes de las comunidades autónomas participen en nuestro diálogo y que hablen en su idioma y, como consecuencia, que ese derecho se extienda a todos los senadores", explicó Laborda.

Por su parte, la Entesa Catalana de Progrés -formación en la que es mayoritario el PSC, partido federado con el PSOE- presentará otra enmienda en sentido contrario.

Según manifestó su portavoz adjunto, el republicano Carles Bonet, tratarán de "separar" el uso de las lenguas oficiales de la reforma del Senado, pues, mientras que lo primero "se puede resolver rápidamente", lo segundo "nunca llega".

Por eso, para zanjar que la ejecución de la moción se alargue en el tiempo, presentarán una enmienda para tratar de imponer un plazo. Piensan que hablar de "la mayor celeridad posible", como hace la moción, es "la manera de aplicar el 'vuelva usted mañana' de Larra".

En cualquier caso, Bonet cree que el Reglamento no prohíbe en ningún precepto usar las lenguas oficiales dentro de la Cámara, tan sólo se habla del momento de los juramentos, que deberán hacerse en castellano. "Creo que el 'por defecto en el Reglamento' que hoy se está aplicando en el Senado es jurídicamente dudoso", concluyó. 

Nota del Editor
16 Mayo 2000

No, no, querido lector, no es el día de los inocentes, y esperemos que no sea otra espira más en la Torre de Babel. Así que durante sus paseos por el campo, comience a practicar el silbo gomero, que todo puede llegar.

 

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