AGLI

Recortes de Prensa    Domingo 21 Mayo  2000
#Cumbre contra el terror 
Editorial ABC 21 Mayo 2000

#Las cosas claras
ANTONIO GALA El Mundo 21 Mayo 2000

#El Hacha
ALFONSO USSÍA ABC 21 Mayo 2000  

#La Ertzaintza desbarató durante la tregua varias investigaciones de la Guardia Civil
PABLO ORDAZ, Bilbao El País 21 Mayo 2000

#El PSE denuncia presiones de ETA en los colegios 
VITORIA. Efe ABC 21 Mayo 2000

Cumbre contra el terror 
Editorial ABC 21 Mayo 2000

EL próximo martes se celebrará en Santander una nueva cumbre hispano-francesa, que se centrará en lo que constituye el eje de la colaboración entre ambos países en los últimos años: la acción coordinada contra el terrorismo etarra. La organización terrorista perdió su principal cobertura cuando Francia comprendió que la violencia terrorista no tenía ninguna justificación histórica ni política en la España democrática. Desde entonces, la colaboración policial y judicial entre ambos Estados ha ido progresando hasta alcanzar las manifestaciones más avanzadas de lo que debería empezar a ser el espacio judicial europeo.

En este sentido, la decisión de los Gobiernos español y francés de designar cada uno un magistrado de enlace con el país vecino es un paso fundamental en la lucha antiterrorista. Tales designaciones, desde hace tiempo esperadas en la Audiencia Nacional, darán mayor efectividad a la colaboración que actualmente mantienen los jueces y los fiscales de ambos países, reforzada además por unas fluidas comunicaciones personales entre los responsables de los asuntos antiterroristas en España y Francia. La designación del juez español como enlace con la Justicia francesa deberá ajustarse a los términos que establezca la Constitución y la Ley Orgánica del Poder Judicial, que permiten atribuir a los jueces funciones que no sean estrictamente jurisdiccionales. El juez de enlace tendrá como responsabilidades principales apoyar la tramitación diligente de las comisiones rogatorias —pruebas solicitadas por un juez español que deben practicarse en territorio francés—, cuyos resultados suelen tardar meses en llegar a manos de la Audiencia Nacional. También deberá facilitar el intercambio de información entre los tribunales de ambos países, así como mantenerse al día sobre los términos de la leyes y de la jurisprudencia galas que puedan afectar a la acción antiterrorista. Una vez instaurado este procedimiento de apoyo judicial recíproco sí se podrá decir que el espacio judicial europeo empieza a funcionar, sin ninguna merma ni del Estado de Derecho ni de las garantías que amparan a todo acusado por un delito. En el futuro se deberán completar estas iniciativas, desarrollando las conclusiones de las cumbres de Dublín y de Tampere sobre la reforma de la extradición y la ejecución inmediata de las resoluciones judiciales de un Estado miembro de la UE por otro Estado miembro.

Pero desde la reaparición del terrorismo bretón —ejecutado por el Ejército Revolucionario Bretón (ARB)—, los términos de la relación hispano-francesa no se identifican ya sólo como un apoyo unidireccional de Francia a España. El terrorismo etarra es un problema de seguridad interna del Estado francés porque, tras el robo de explosivos en Plévin (Bretaña) por un comando conjunto de terroristas etarras y bretones, ETA ha actuado como un catalizador de la violencia en Bretaña. Tras el atentado con explosivo en Quévert, que costó la vida a la empleada de una hamburguesería, la acción policial contra la organización terrorista ARB ha sido contundente, pero en la medida en que ETA apoye a sus aliados bretones frente al acoso de las autoridades francesas éstas pueden necesitar, y sin duda la recibirán, la ayuda de las españolas.

Como recordó el Rey Juan Carlos en su visita a Bélgica, el terrorismo no debe encontrar un lugar en la Europa unida. España y Francia están demostrando que la colaboración entre Estados democráticos es un instrumento insustituible para poner fin a una violencia irracional, ciega y cruel, de la que sólo resultará el castigo para sus culpables y la marginación absoluta para quienes la apoyan o la consienten. La cumbre del próximo martes lo demostrará.

Las cosas claras
ANTONIO GALA El Mundo 21 Mayo 2000

Cuando el Gobierno vasco esperaba el anuncio de una tregua definitiva, ETA ha salido por peteneras como siempre. Y lo ha puesto literalmente entre la espada y la pared. Los nacionalistas, únicos a los que tiene en cuenta, o siguen sus instrucciones, o empezarán a pagar las consecuencias. El límite del que tanto aquí he hablado, ahora está marcado con sangre. ETA ni es demócrata ni le importa un pimiento la democracia. Ni siquiera es ya nacionalista. Ni siente preocupación por los partidos del Estado. O con ella, o contra ella... Pobre Arzalluz, pobre lehendakari. Pobres tontos.

El Hacha
Por ALFONSO USSÍA ABC 21 Mayo 2000

ASESINAN al hombre, asesinan al arte, asesinan a la naturaleza. Asesinan a la vida, asesinan a la creación, asesinan a la propia tierra. Muerte al pensamiento, al talento y al árbol. Lenin disfrutaba con las llamaradas inalcanzables que surgían de las hogueras de los libros prohibidos, los antirrevolucionarios. Cenizas de sabiduría, polvo negro de la cultura. Los fascistas gozaban de igual manera destruyendo la palabra adversa, la idea peligrosa impresa contra su poder. En el País Vasco se unen hoy las dos bestias enfrentadas en la Historia. El fascismo étnico del nacionalismo burgués y el marxismo estalinista de la ETA y su entorno. Nada que no sea aldea, nada que no sea ombligo, nada que no sea algo al servicio de la causa, merece permanecer alzado. Ni la estructura viva del hombre, ni el espíritu plasmado de su sensibilidad, ni el árbol decidido. Hoguera o hacha, balazo o bomba, calle o patíbulo.

Ceniza de olvido a Unamuno, escoria polvorienta a Baroja, ahora hachazo brutal a Ibarrola. Los vascos no lo intuyen, y tampoco —quizá por la costumbre— lo sienten. Pero su pensamiento, su libertad, su genio están en coma. La vida sigue y nadie se detiene ante la tumba joven, el arte agredido, el árbol amputado. Hasta la palabra se significa con el odio. Así lo ha escrito Vidal de Nicolás en su poema urgente al bosque masacrado. «Qué carcomido credo / alimenta vuestra ira; / cómo habéis mancillado / la luz de nuestro idioma / al convertir la lengua / en hacha de verdugo». Quieren imponer a todos los vascos ese «universo suyo de mitos y mentiras».

Eran pinos. Árboles inmigrantes, enraizados en la tierra de las Vascongadas desde hace siglos. Los había encantado un vasco con el color y el trazo, la sensibilidad y el ingenio. No los han asesinado por ser pinos, sino por haberse dejado iluminar por un vasco decidido que siempre ha luchado por la libertad. De haber pintado el tronco del roble, o del haya o del castaño, también éstos habrían muerto a golpes brutales del hacha. El pino es la inmigración, madera sangrada de Rh positivo; pero asesinan igual al roble, al puro Rh negativo si éste no se resigna a formar parte del bosque del odio, de la sinrazón y de la tiranía. Han matado a los árboles pero, sobre todo, han asesinado al arte de un vasco que no se arrodilla, un vasco que es síntesis de lo que siempre fueron los hombres de su tierra. De lo que fueron y de los que se fueron para no ser talados por el hacha criminal como los troncos iluminados por Ibarrola en el bosque de Oma, tan cercano a Guernica.

Cubierto por su antigua chapela, contempla Ibarrola su bosque machacado. Los abuelos de los salvajes de hoy eran vascos como él. Pero sus nietos han crecido desde la mentira, y en las mesas sonrientes de las «ikastolas» los han enseñado a odiar a lo que jamás habían odiado los vascos. Sumados los odios y las mentiras, nada detiene su fuerza. Fuerza para matar al hombre, a la palabra, a la idea, a la libertad, al arte, al árbol. No pueden con la mar, que también arrasarían de no garantizarles que las olas rompen en las playas vascas para expresar su odio contagiado. Mira al suelo Ibarrola y se topa con una tierra que no habla, como tantos vascos, que no reacciona, como tantos vascos, que no quiere enfrentarse a su destrucción, como tantos vascos. Mirando a esa tierra callada, espacio de su bosque detenido, más de una lágrima habrá surcado por su rostro de hombre para morir ahogada en su bigotón de vasco antiguo.

¿Qué sabrán ellos de ética y de estética? Les importa lo mismo, o sea nada, asesinar a un hombre que a un paisaje, a un padre de familia que a una obra de arte, a un niño que a un árbol. Charco de sangre, charco de resina, charco de pintura o charco de savia. Que sea charco y aviso, charco y amenaza, charco y coacción. La esperanza nacionalista se levanta entre charcos de tristeza, de ignominia, de miseria y de odio.

El bosque de Oma ha cumplido con su destino. Expresaba el grito de libertad de los vascos y es hoy un cementerio de madera, de troncos mutilados, de tierra violada, de muerte nueva. Eran pinos, pero podían haber sido robles. Ya están muertos.

La Ertzaintza desbarató durante la tregua varias investigaciones de la Guardia Civil
Martí Fluxà se quejó dos veces ante la Consejería vasca de Interior por las intromisiones
PABLO ORDAZ, Bilbao El País 21 Mayo 2000

Más que una trampa, la tregua resultó ser una pesadilla para la Guardia Civil. A la ya difícil tarea de investigar a ETA en determinados lugares de Guipúzcoa -Hernani, Rentería, Tolosa, algunos barrios de San Sebastián-, los agentes debieron añadir un contratiempo imprevisto. En varias ocasiones, según fuentes del Ministerio del Interior, patrullas de la Ertzaintza sorprendieron a los guardias mientras hacían labores de vigilancia y les obligaron a identificarse, dejándolos al descubierto y dando al traste con la operación. Al día siguiente de cada incidente solían aparecer en el lugar pintadas con la advertencia: "¡Cuidado, la policía nos vigila!". En dos ocasiones, mayo y octubre de 1999, el entonces secretario de Estado de Seguridad, Ricardo Martí Fluxà, se quejó ante el Departamento vasco de Interior.

Hay una pregunta que los guardias no se atreven a responder, dejándosela a los políticos: ¿Se trató de casualidades desafortunadas o de auténtica mala fe? Este periódico intentó ayer sin éxito conocer la versión del Departamento de Interior del Gobierno vasco.

El relato de los incidentes -los dos más graves se produjeron en Tolosa y San Sebastián- es el siguiente. Agentes del Servicio de Información de la Guardia Civil -siempre de paisano, a veces a pie y otras a bordo de vehículos camuflados- seguían a sospechosos de pertenecer a un comando de ETA. Una labor muy difícil, casi imposible si se tienen en cuenta dos circunstancias. Una es que los etarras suelen adoptar medidas extremas de seguridad para averiguar si la policía les sigue. La otra, que el entorno en el que se mueven suele reunir cierta complicidad social, pueblos o barrios donde el nacionalismo radical reina desde hace tiempo y donde el vecino más que testigo es cómplice.

De pronto, y a pesar de no haber despertado recelos en los investigados, las operaciones se iban al traste. Y siempre de la misma forma. "No queríamos creérnoslo, pero era verdad", relata uno de los agentes que participó en una investigación frustrada, "a nuestro lado, con las luces del coche patrulla encendidas, se habían colocado dos agentes de la Ertzaintza para pedirnos la documentación. Nos identificamos, les dijimos quiénes éramos y qué estábamos haciendo allí, pero ya era demasiado tarde". En zonas tan sensibles como las antes citadas, un incidente así nunca pasa inadvertido y el rumor se propaga en cuestión de segundos. Esa noche, jóvenes proetarras se trabajaron las paredes de Tolosa para que al día siguiente todo el mundo supiese: "¡Cuidado, la policía nos vigila". Al diablo con la operación.

No se trató de un caso aislado y sí de cuatro o cinco, todos durante los meses de tregua, de ahí el enfado de la Guardia Civil. "Hay una fórmula muy sencilla para evitar estropearle a otro cuerpo una operación antiterrorista", explica un mando policial, "y consiste en solicitar por la emisora los datos del vehículo sospechoso. Al tratarse de matrículas reservadas, se puede deducir que pertenecen a policías o guardias civiles. Si se quiere saber más, no hay más que preguntar directamente en la comisaría o la comandancia, pero nunca quemar una operación que ha tardado meses en fraguarse. ¿No estamos todos contra ETA?".

Diferencias de despacho
La respuesta es sí, pero hay quien establece matices. Durante la tregua, por ejemplo, la actividad antiterrorista de la policía vasca descendió. Según la Guardia Civil, la Ertzaintza arrestó en 1997 a 75 personas acusadas de participar en actos de violencia callejera, mientras que en 1999 -coincidiendo con la tregua- sólo detuvo a 7. La colaboración entre la policía vasca y los cuerpos de seguridad del Estado nunca fue boyante, pero se deterioró hasta casi desaparecer en los últimos meses. Agentes de la Ertzaintza, Guardia Civil y Policía coinciden, sin embargo, en resaltar un dato: las diferencias sólo existen en los despachos. Los agentes se ayudan en la calle, siempre que no estén los jefes delante, se pasan información que consideran importante para su seguridad y hasta comparten un café. Si bien cada vez más de tapadillo para evitar situaciones como la de hace dos años: la dirección de la policía vasca prohibió a un centenar de sus agentes que almorzaran -por 350 pesetas- en el cuartel de la Guardia Civil en Bilbao.

El PSE denuncia presiones de ETA en los colegios 
VITORIA. Efe ABC 21 Mayo 2000

El Grupo parlamentario del PSE-EE en la Cámara vasca ha denunciado «la extensión de la acción totalitaria de ETA en la enseñanza» y emplaza al departamento de Educación a liderar un movimiento contra la acción del terrorismo en el ámbito educativo.

El portavoz del PSE-EE en la Cámara, Rodolfo Ares, y la diputada Isabel Celaá presentaron una proposición no de ley en la que proponen a la Consejería que dirige Inaxio Oliveri (EA) la puesta en marcha de medidas «urgentes» para hacer frente a una «desestabilización de la enseñanza pretendida por grupos minoritarios». En la justificación del texto, ambos diputados recogen la agresión a un estudiante el pasado 11 de mayo en la Facultad de Económicas de Sarriko, por discrepar con varios jóvenes que efectuaban pintadas.

«La acción totalitaria del entorno de ETA se está extendiendo peligrosamente en la enseñanza, como sobre un territorio conquistado, imponiendo coactivamente sus objetivos», dice el texto.

 

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