AGLI

Recortes de Prensa    Jueves 25 Mayo  2000
#Foto en Santander
MARTIN PRIETO El Mundo 25 Mayo 2000

#Motivo vasco
JUAN CRUZ El País 25 Mayo 2000

#El gran fiasco cultural
Pablo Sebastián La Estrella 25 Mayo 2000

#El Gobierno no hablará con el PNV mientras mantenga acuerdos con EH
FERNANDO GAREA El Mundo 25 Mayo 2000



Foto en Santander
MARTIN PRIETO El Mundo 25 Mayo 2000

Que Francia cambie sus leyes para ayudar a España contra ETA debe entenderse como que no están dispuestos a tener en su propio suelo los problemas que nosotros tenemos en el nuestro y que, finalmente, la radicalización del independentismo bretón y la reivindicación del soberanismo vasco de los departamentos de los Pirineos Atlánticos les ha hecho ver la luz. En verdad que hace años que Francia le tomó las medidas a ETA y calculó las desventajas de primar el tradicional derecho de asilo francés sobre las perspectivas ominosas de la banda secesionista, pero Adolfo Suárez habría dado un brazo por esa foto en Santander, con Chirac y Jospin, la derecha y la izquierda galas, apoyando el derecho español a defender su Estado autonómico, como ellos con su hermético centralismo.

Rodolfo Martín Villa, siendo ministro del Interior de Suárez, lo más lindo que decía en privado de Valéry Giscard d'Estaing era «... ese gran cabronazo», y es que el a la sazón presidente francés unía a sus manías aristocratizantes y hasta monarquizantes, que le llevaban a tutear al Rey y pretender darle consejos, un deseo más que evidente de tener en su frontera sur un país debilitado sobre el que ejercer tutelaje. Memorable para los fontaneros que relataron las escenas fue el encuentro de Suárez con Giscard en El Elíseo. Advirtieron al español que el gabacho no se dejaba abrazar y achuchar, y Suárez, impertérrito y con su mejor sonrisa de teclado de piano, le hizo la llave de su costumbre, apretándole la mano, trayéndolo hacia sí y agarrándole el codo con la izquierda, forzándole al estrechamiento amistoso y hasta carnal. En la mesa, Giscard alabó sus vinos mientras Suárez los desdeñaba y pedía leche; y hasta algunos afirman que rechazó los manjares y solicitó una tortilla, eso sí, a la francesa.

Creímos ingenuamente que con Mitterrand cambiarían las cosas, pero el galo estaba lógicamente celoso de los socialdemócratas alemanes que eran los padrinos de Felipe González, y le recibió distante, lleno de parafernalia presidencial y sin prometerle ni agua. En sus memorias de Interior, prologadas por Felipe, y en las que él mismo se deja en evidencia ante el secuestro de Segundo Marey, cuenta José Barrionuevo cómo Gaston Deferre no terminaba de creerse que el País Vasco español tuviera asamblea legislativa y Gobierno propios. Fueron precisos muchos años amargos y mucho dinero, en alta velocidad o en blindados, comisiones astronómicas y hasta sobornos a la Policía francesa para que cambiaran las cosas y llegáramos a éstas en que París ve amenazada su propia seguridad interna gracias al peor error que ETA ha cometido en su lamentable historia: luchar en dos frentes. Hasta en gran medida nacieron los GAL de la incomprensión francesa. Bienvenido el entendimiento santanderino aunque no hagan la carretera de Somport.

Motivo vasco
JUAN CRUZ El País 25 Mayo 2000

Luis Carandell, que ahora cuenta sus memorias para hacer reír a España, se recorrió este país con mucho sigilo a principios de los setenta y halló un día en un pueblo de Málaga, cuando habían empezado los atentados etarras contra las playas del sur, una pintada enorme escrita en andaluz: "Vajcoj, qué raro zoi". Escribir en andaluz en las paredes y en la vida es lo que hacía el malagueño Rafael Pérez Estrada, que se murió esta semana después de reírse del mundo entero; Pepe Hierro escribió un memorable poema en andaluz: "Ojú, qué frío, los andaluces". Los andaluces siempre le han hallado, desde Séneca, filosofía a lo que pasa, y se han reído de lo que ocurre como si el drama fuera por dentro pero la zandunga se llevara en la cara. Antonio Muñoz Molina deplora a los graciosos andaluces profesionales, y son en efecto deplorables; pero hay graciosos andaluces profesionales en toda España, incluso en el País Vasco. Pero, entre todas las manifestaciones públicas, pintadas o dichas, por los andaluces, la que más se me ha quedado en la memoria es aquella que vio Carandell cuando aún no sabíamos del todo que la ETA es lo que fue y lo que será si no se serena. Los andaluces, pues, se han llevado la gracia, y desde Miguel de Unamuno y antes siempre hemos pensado que los vascos son serios, profundos, esquivos, y son todo lo contrario, mirados muy de cerca; si hubiera una contabilidad de los chistes por metro cuadrado los que los donostiarras tienen de los de Bilbao -"¿les decimos que somos de Bilbao?", "pues no, que se jodan"- o viceversa serían más numerosos que los chistes circulantes de gomeros o de gallegos o de argentinos. Pero como existe esa nebulosa que la ETA hace pasar sobre el cielo raso de Euskadi, pues la gente cree que los vascos están ensimismados todo el día y no se ríen sino como Arzalluz u Otegi, con media boca. Las tertulias tienen cierta culpa, claro: abren las emisoras siempre con la misma letanía: ¿y hoy no hay ningún motivo vasco? Me recuerdan las tertulias esa anécdota, ya célebre, de un parroquiano que va al Guggenheim, cuando lo inauguraron, y luego se halla con su mujer que le pregunta por su impresión del museo. Su respuesta: "Fatal. Ningún motivo vasco". Pues a ver si algún día no hay ningún motivo vasco para abrir las tertulias. Sería la paz, valga la redundancia.

El gran fiasco cultural
Pablo Sebastián La Estrella 25 Mayo 2000

Está muy bien el triunfo del fútbol español en París y la Liga de Campeones. Éste es el primer deporte nacional y se entiende la euforia popular de estos días que, además, se convierten en el preámbulo de la Eurocopa, después de una más que larga Liga nacional, Copa del Rey, Liga y Copa Europea, "mundialito" y competiciones de otros niveles. En España hay fútbol por doquier, sobre todo cuando los equipos españoles, como se vio en París, están en lo más alto del escalafón mundial.

Sin embargo, esta pasión deportiva y social, a la que se suma el buen momento del deporte de España en otros sectores como la vela, motos, automovilismo, ciclismo, tenis y veremos si, también, en la olimpiada, debería de tener por parte del Gobierno, así como por parte de las grandes empresas y grupos de comunicación, una compensación especial en el ámbito de la cultura, el pensamiento y de la información.

Aunque la pasión del fútbol no sólo está agitada desde los centros del poder deportivo por causa del negocio y las enormes sumas de dinero (y de las audiencias) que mueve y facilita, sino que también es utilizado por la política partidaria como elemento disuasorio, de propaganda o de atontamiento nacional. Con el agravante de que en los ámbitos de la cultura, el pensamiento y la información en España está viviendo uno de los peores momentos posibles desde el inicio de la Transición.

No hay sino que ver cómo televisiones públicas, nacionales o autonómicas, y no digamos las privadas, dedican sus mejores espacios a este u otros deportes, a la peculiar y cada vez más devaluada prensa del corazón y a la telebasura que ha alcanzado, con El gran hermano, sus más altas cotas de chabacanería y deterioro social.

Frente a eso, en los medios públicos el debate político, sociológico y cultural no existe o queda reducido al mínimo, al igual que ocurre en las propias instituciones. Mientras que en los medios privados se vive solamente la euforia de la cuenta de resultados y de la audiencia, llevando como lema lo de el fin justifica los medios. Y cuando se trata de soportes de cierto nivel o calidad nos encontramos con una politización excesiva y una militarización del mundo de la información, la cultura y el pensamiento hasta límites tampoco conocidos en tiempos atrás.

Militarización y bloques ideológicos que vienen del enfrentamiento mediático y cultural que nació de los pasados gobiernos del PSOE tocados por la corrupción y "amparados" por su poderoso entorno mediático, por una parte. Y por empeño del actual Gobierno del PP de montar su propio y obediente tinglado informativo y cultural, a costa de empresas afines al PP y beneficiadas por ellos (como en los tiempos felipistas se beneficiaba a los otros), o usando el territorio de empresas privatizadas.

El resultado de todo esto es que el mundo de la cultura, la información y del pensamiento están marcados por dos bloques ideológicos (al inicio de los años 90 en Madrid esto no ocurría, como demostraban los siete periódicos de la capital), por la marginación de las minorías -esenciales en la cultura y en una sociedad democrática y libre- y el clientelismo que obliga a los autores y a los profesionales a ubicarse a esta o aquella orilla del Río Bravo, a sabiendas de que una vez allí nunca podrán pasar a la otra, ni ser respetados por la parte contraria.

Todo un despropósito cultural en el que han colaborado los dos grandes partidos nacionales (y los partidos nacionalistas PNV y CiU en sus respectivos territorios) y que está llevando a los ciudadanos a la norma de que sólo han de leer lo que es de su cuerda o de su clan ideológico y despreciar o desconfiar de lo ajeno. Lo ocurrido, por ejemplo, con la prensa nacional en las pasadas elecciones fue un ejemplo lamentable y desde luego más que evidente en el bando perdedor.

Todo esto ocurre por culpa de unos y de otros. En realidad por la responsabilidad directa o indirecta de cuantos estamos inmersos en este territorio. Pero de una manera especial por causa de quienes tienen mayores responsabilidades y cuotas de poder, y aquí, y en primer lugar, el Gobierno de Aznar, que inicia su quinto año en el poder. Que en vez de La Clave el único debate nacional y habitual de la televisión sea Tómbola, da una idea de todo lo demás.

La ministra de Educación y Cultura, Pilar del Castillo, en cuya trayectoria ideológica hubo de todo (esperemos que no pase del ámbito liberal), y el secretario de Estado del sector, Luis Alberto Cuenca, así como el portavoz del Gobierno, Pío Cabanillas, deberían tener mucho que decir y que cambiar sobre esta política del Gobierno del PP que preside José María Aznar.

El Gobierno no hablará con el PNV mientras mantenga acuerdos con EH
Mayor Oreja dice que el líder de los nacionalistas vascos «cae en el esperpento»
FERNANDO GAREA El Mundo 25 Mayo 2000

MADRID.- El Gobierno, por boca del vicepresidente primero, Mariano Rajoy, ratificó ayer solemnemente en el Congreso que no hablará con el PNV mientras la formación nacionalista mantenga acuerdos con Euskal Herritarrok.

Rajoy respondía en el Pleno a una pregunta de la diputada de Eusko Alkartasuna, Begoña Lasagabaster, pero, en la práctica, contestaba a la propuesta de los socialistas vascos. El PSE propuso el martes la creación de una mesa entre los partidos vascos, incluido el PNV, y con la única excepción de EH si no condena la violencia.

El vicepresidente aseguró ayer en el Parlamento que «el Gobierno está dispuesto a hablar con los representantes de los partidos, siempre que condenen la violencia de manera inequívoca y no mantengan vínculos estables con quienes justifican o no condenan la violencia». En el primer grupo se incluye, obviamente, a EH y en el segundo a los nacionalistas vascos.

Rajoy añadió que los nacionalistas vascos han cambiado de posición y «han abandonado el consenso del Estatuto y los pactos de Madrid y Ajuria Enea para irse a Estella».

«Se fueron a Estella para que ETA no matara y HB fuera a las instituciones, pero ETA sigue matando y HB no ha ido a las instituciones», añadió, antes de espetar directamente a los nacionalistas vascos: «Su estrategia política ha fracasado».

La diputada de EA acusó al Gobierno de estar en la misma estrategia de HB contra las instituciones vascas.

Exito de la tregua

Lasagabaster afirmó también que EA y PNV consiguieron hace dos años una tregua que no se había producido en 30 años y, en frente, se encontraron con la «incomprensión» del Gobierno y «el incumplimiento de acuerdos unánimes del Congreso», como el que proponía una modificación de la política penitenciaria.

Jaime Mayor Oreja, en los pasillos del Congreso, no quiso rechazar la propuesta de diálogo de los socialista vascos, argumentando que se han producido distintas interpretaciones que deben aclararse. No obstante, incidió también en la imposibilidad de hablar con quienes amparan a ETA, es decir, EH, y con un partido en el Gobierno vasco que «firmó un pacto secreto» con la organización terrorista, o sea, el PNV.

Según explicó, sería negativo que el PP y el PSOE dieran una imagen de división. No obstante, fuentes del Gobierno aseguran que la propuesta de los socialistas vascos les causa un cierto malestar y sorpresa, ya que sirve para romper el aislamiento del PNV. Dichas fuentes aseguran que la propuesta permite a los nacionalistas vascos mantener sus acuerdos con EH.

El ministro del Interior, en su línea de crítica al PNV, sí se extendió con dureza contra el líder de los nacionalistas vascos, Xavier Arzalluz. Así, Mayor señaló que el líder nacionalista ha llegado con sus declaraciones a «un grado de maldad que le hace caer en el esperpento».

El responsable de Interior pidió «paciencia para no caer en el desánimo» que produce, en su opinión, «la capacidad de maledicencia» del presidente del PNV.

Mayor Oreja añadió que no hay que «ponerse a su altura» y no responder a lo que, según dijo, son «falsedades» como las acusaciones de ocultación de datos a la Ertzaintza.

Por otra parte, Aznar aseguró ayer en el Congreso que es preciso dotar al Gobierno de mayor discrecionalidad en la política de inmigración. Por eso, añadió el presiden te en la sesión de control, una de las prioridades del Gobierno es la modificación de la Ley de Extranjería, aprobada al final de la pasada legislatura en contra de la voluntad del Ejecutivo.

Según Aznar, debe buscarse el «máximo consenso» para modificar la ley de forma que el Ejecutivo vuelva a tener «la facultad de ordenar, dirigir y controlar los flujos migratorios y garantizar la legalidad de la entrada de inmigrantes». El presidente añadió que «debe hacerse una delimitación correcta de los procedimientos de regularización para incentivar la llegada de inmigrantes legales».

En la formulación de la pregunta, el portavoz de IU, Francisco Frutos, defendió la legislación en vigor y pidió al Gobierno que no acometa la modificación. En su opinión, la ley no es culpable de la llegada masiva de inmigrantes ilegales ni de la existencia de mafias. Según manifestó, los culpables son «el hambre, la miseria y la guerra».

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