AGLI

Recortes de Prensa    Miércoles 31 Mayo  2000
#Planes para la discordia 
Editorial ABC 31 Mayo 2000

#Los socialistas se van a Lizarra 
CÉSAR ALONSO DE LOS RÍOS ABC  31 Mayo 2000  

#Mesas
ERASMO El Mundo  31 Mayo 2000

#«Ocurrencias» peligrosas 
Carlos DÁVILA ABC  31 Mayo 2000

#Un plan inoportuno e inconsecuente
JAVIER PRADERA El País  31 Mayo 2000

#Aumenta la confusión en los planes de lucha contra ETA
Lorenzo Contreras La Estrella  31 Mayo 2000

#Euskadi y libertad
JUSTINO SINOVA El Mundo  31 Mayo 2000

#Aznar reclama a los socialistas "una sola voz" contra el terrorismo
LUIS R. AIZPEOLEA, Madrid El País  31 Mayo 2000

#«Pasearé por mi pueblo porque no estamos en la Alemania nazi»
J. I. El Mundo  31 Mayo 2000

#Laberinto catalán
Pablo Sebastián La Estrella  31 Mayo 2000

#ETA refuerza su estructura en Euskadi con la reconstitución del 'comando Araba'
Pablo Sebastián La Estrella  31 Mayo 2000

#Los rectores catalanes acordaron dar exámenes de selectividad en castellano
J. M. MARTÍ FONT, Barcelona El País  31 Mayo 2000


 

Planes para la discordia 
Editorial ABC 31 Mayo 2000

EN las actuales circunstancias de la política vasca, resulta preocupante la brusca aparición de discrepancias y contradicciones entre los dirigentes socialistas sobre su definición ante el nacionalismo. Un largo período de sucesivos Gobiernos autonómicos con el PNV generó en el socialismo vasco un sentimiento de proclividad hacia el nacionalismo, frente a las formaciones de centro-derecha no nacionalistas. La opción del PNV y de las demás fuerzas abertzales por el soberanismo defendido por ETA y HB ha dejado a los socialistas sin argumentos y sin ambiente para mantener con el nacionalismo democrático unas relaciones normales y comprensibles por la opinión pública. Si, como declaró el recién elegido presidente del PNV guipuzcoano, Juan María Juaristi, «la construcción nacional y la paz son indisolubles», poco puede pactar con este partido una formación, como el PSE, democrática y no nacionalista.

Esa radicalización del nacionalismo en torno al pacto de Estella, derivado de los acuerdos entre PNV, EA y ETA, ha producido una reagrupación de ciudadanos y organizaciones en torno a la Constitución y al Estatuto, como referencias de la convivencia democrática. Lo que los socialistas no pueden ignorar es que su electorado forma parte de ese movimiento cívico contra el régimen nacionalista, que encuentra más argumentos comunes que diferentes con las tesis defendidas por el Partido Popular. Es cierto que, en su discurso oficial, el Partido Socialista defiende el pacto de Estado con el Gobierno y niega al PNV cualquier apoyo en tanto siga aliado con HB en el pacto de Estella o en Udalbiltza. Pero en el socialismo vasco no existe una total coherencia con estos postulados. Las últimas propuestas y disidencias de algunos de sus dirigentes siembran la confusión entre los ciudadanos y la discordia entre las formaciones constitucionalistas. Planteamientos como los de Elorza o Benegas causan el alborozo de los nacionalistas, tanto por la cercanía con sus tesis, como por el efecto disgregador en la unidad de los constitucionalistas. El presidente de los socialistas vascos, Txiqui Benegas, defiende en su libro «Una oportunidad para la paz» una especie de decálogo para la pacificación que incluye la creación de «foros de discusión» en el País Vasco y Navarra para la adopción de acuerdos. El voluntarismo de estas propuestas resulta notorio y es lo que las hace inviables. Pero su principal error es que sigue transmitiendo la idea de que los no nacionalistas no pueden exigir nada al nacionalismo sin darle algo a cambio. Esta timidez política ante los nacionalistas es lo que resulta incongruente con un estado de opinión que ha empezado a cambiar en el País Vasco, en el que el nacionalismo ya no es hegemónico y que contempla como una posibilidad cada vez más creíble un futuro Gobierno autonómico presidido por un no nacionalista. Algunos políticos han hecho de la cesión al nacionalismo el criterio permanente de solución del problema vasco, sin darse cuenta de que ahora son los nacionalistas los que deben preocuparse por atender las demandas de protección y libertad de los ciudadanos no nacionalistas.

Pese a que Chaves y Redondo han reducido suavemente las propuestas de Benegas a una opinión meramente personal, es previsible que el capítulo de las discrepancias siga abierto. Los dirigentes socialistas tienen que fijar con mayor rigor las directrices de su política en el País Vasco para ponerla a salvo de las originalidades de dirigentes que quizá están nostálgicos de su pasado esplendor y buscan renovar el protagonismo perdido, o que quizá se asustan ante la posibilidad de que el enfrentamiento democrático con el nacionalismo vasco les vincule a un pacto estratégico con el Partido Popular. La contribución del Partido Socialista a la situación vasca deber ser la claridad y la coherencia. Los socialistas ya saben cuál es la factura electoral que hay que pagar cuando no se está a la altura de la responsabilidad histórica y política.

Los socialistas se van a Lizarra 
Por CÉSAR ALONSO DE LOS RÍOS ABC  31 Mayo 2000

LOS socialistas vascos se van a Lizarra, se están yendo a Lizarra, se están entregando uno a uno: Elorza, Eguiguren, Benegas. Son los visibles. Es verdad que hay otros que se resisten como Nicolás Redondo.

Con el apoyo del PSE o de una parte de él cambia la relación de fuerzas en el País Vasco a favor del nacionalismo y se aleja la posibilidad de una solución del problema vasco en términos constitucionales. Digámoslo con toda claridad: al Estado autonómico le ha llegado la hora de la verdad. Se va a comprobar si era una solución territorial definitiva o si era tan solo una fase transitoria para algunas de las Comunidades abocadas a la separación del Estado.

Esta es la trascendencia que tiene el giro del PSE hacia el frente de Estella. Elorza quiere la autodeterminación. Eguiguren no concibe un futuro en el que los socialistas no estén gestionando la vida pública del País Vasco si no es a pachas con los nacionalistas y con todo lo que eso significa. Benegas está dispuesto a pagar por la paz el precio de la libertad de los presos «bajo la palabra de honor» de que no volverán a matar.

Si esto va a ser así, me queda aún la palabra para denunciar la miseria humana, intelectual y política que supone toda esta política socialista vasca (y la de quienes la comprenden en Madrid y la apoyan desde Barcelona).

La propuesta de Benegas es miserable no sólo por el precio que está dispuesto a pagar sino porque, además y sobre todo, la paz que deberá llegar cuando se cumpla ese engendro arbitrista, que es su calendario, no será tal. Porque no podrá llamarse paz a la persecución a los castellano hablantes, a la supeditación cultural y social de éstos a los euskaldunes, a la imposición de un modelo de nación salida de la violencia y abocada al odio hacia todo lo español incluido todo lo mejor de la historia vasca. Esa y no otra será la terrible paz por la que quiere pagar tan alto precio Benegas.

Y me queda la palabra contra Eguiguren y Elorza porque prefieren legitimar al nacionalismo a trabajar junto al Partido Popular por una salida democrática. Es una opción basada en la miseria que supone creer en la naturaleza democrática de los nacionalismos de derecha e izquierda. Hay además otras motivaciones para esa opción: el poder, las Consejerías, las Cajas... Paz por pesetas.

La deriva del socialismo vasco hacia las tesis autodeterministas va a llevar al País Vasco —digo— a un punto crítico y, por tanto, a toda la sociedad española pero antes va a hacer explotar al PSOE. Sabemos que los Maragall, los Solé Tura (este pobre ser que compara la actitud del PP con la de ETA) y tanto tonto útil, tanto compañero de viaje de los nacionalistas van a respaldar el frente democrático del PNV y del PSE. Para ellos España no se merece los muertos que ha habido hasta la fecha. Si terminamos con España, acabaremos con el problema, vienen a decir todos éstos. ¿Acaso no tuvo ese sentido el Estado de las Autonomías?

Frente a esto no es posible saber qué dirán los dirigentes socialistas ni hasta qué punto defenderán a Nicolás Redondo. ¿Y los amigos periodistas, el censo de intelectuales políticamente correctos, los novelistas aseados, los poetas nietos de la ira?

Temo a este PSOE acorralado por sí mismo, cercado por sí mismo, desesperado de sí mismo, desolado ante sí mismo. No podían haber elegido peor momento los Eguiguren, Elorza, Benegas... para irse a Lizarra.

Mesas
ERASMO El Mundo  31 Mayo 2000

A Jon Juaristi, un memo y deliberado capote televisivo le impide explicar lo evidente: en el Norte, el vocablo Paz es hoy inservible y engañoso. Lo esencial allí no es Paz, sino Libertad. La paz es un inútil más de lo mismo si se carece de aire libre para poder disfrutarla. Si no, sólo reinará la paz de los cementerios. ¿Y el Plan Benegas? Lo anunció su libro: El socialismo de lo pequeño.

«Ocurrencias» peligrosas 
Por Carlos DÁVILA ABC  31 Mayo 2000

¿CUÁNTAS «ocurrencias» más tendrá el PSOE sobre ETA y el País Vasco? Puestos los socialistas a construir ingenios, son realmente imparables. Lo último es lo de Benegas. El presidente del PSOE vasco, o sea, ningún particular, como afirma el pobre Chaves, se ha inventado una vía que —lo siento— conduce directamente a dar la razón a los terroristas, a ofrecerles todo para que nos dejen en paz, incluido, claro está, Benegas. El PSOE, eso se entiende, está preso de un miedo insuperable a la banda. Solé Tura, que del País Vasco sabe exactamente nada, lo ha dejado claro. Su tesis es que hay que hacer algo «porque el PSOE es el principal objetivo de ETA». Al margen de que, en el siniestro «ranking» de los matarifes, el PSOE no ocupe, ni mucho menos, el primer lugar (eso, al fin, es lo mismo), lo que se trasluce de la última aportación de Solé, es que una parte del PSOE está dispuesto a lo que sea, con tal de quitarse el miedo del cuerpo. Solé ha dicho lo mismo que Benegas: «Algo hay que hacer para que termine esto». Por eso Benegas ha articulado su propuesta, que no puede poseer, como proclama Chaves, «alcance individual», ni ser complementaria de nada. Desde luego que tampoco de las etéreas ideas de ida y vuelta que guarda Nicolás Redondo Terreros sobre el particular. Aunque se empeñe Rubalcaba, no hay razón alguna, ni parecido lejano, que puedan asimilar las posturas de Benegas y Redondo. Ya existe en el País Vasco una facción declarada, digamos que constituida en Guipúzcoa, que se ha hecho nacionalista por supervivencia, no por raciocinio, ni, claro está, por simpatía. Benegas, Elorza e incluso Jáuregui, han proporcionado un oxígeno inapreciable al agónico Arzalluz, contestado por primera vez en su partido, y pintado por una gran parte de la sociedad vasca, como un orate peligroso con el que ya no se puede contar. Pero los guipuzcoanos han insuflado ánimos a Arzalluz y ya se ve cómo de contentos se han puesto los peneuvistas de «Sabin Etxea» ante la «ocurrencia» de Benegas.

Y aunque Redondo haya sido confirmado como «doctrina oficial» por el presidente de la depauperada gestora Comisión Política del PSOE, lo que empieza a sospecharse, a temerse, es que en el caso socialista vasco hay un tácito o expreso reparto de papeles. Si fuera cierto el recelo, la situación sería, más o menos, ésta: los guipuzcoanos formulan el plan y, por debajo, o por encima, los oficialistas, con Redondo a la cabeza, van sentando las bases para, allá por otoño, pactar con Ibarreche. Obsérvese a este respecto una sola pista: el tiempo que hace que el PSOE vasco no habla ya de elecciones anticipadas. Y es que, como a Solé, que —hay que repetirlo— es un ignorante de tomo y lomo en tan delicada cuestión, esta posibilidad les resulta descabellada. Claro que, desde el punto de vista más partidario, una llamada a rebato sería, para el PSOE, un auténtico desastre: ¿o es que recibiría apoyos en el País Vasco un partido que ni sabe realmente lo que piensa, y que no se sabe realmente a dónde va?

No es extraño que en las condiciones de perentoriedad general española, y de incoherencia local vasca, el PSOE huya, como de la peste, de un anticipo electoral. Ahora bien, ¿esto justifica una bajada de pantalones ante el PNV? Que juzguen los propios socialistas y, sobre todo, gentes como los alaveses de Rojo, que, con toda perspicacia, han constatado el riesgo físico que para ellos mismos (¡pobre Buesa, si pudiera hablar!), tienen los complejos atajos que recorren sus compañeros de otros territorios para acercarse al PNV, y alejarse, al tiempo, de los «apestados» del Partido Popular. Quede esto claro: corre más peligro un PSOE bobeando con el PNV, que un PSOE íntegro en su objetivo de impedir que el País Vasco se construya sobre la falsilla que impone el nacionalismo. Si alguna duda cabe sobre esta apreciación, el vil asesinato de Buesa debería servir de ejemplo.

No basta, por lo demás, con repetir, como hacen algunos socialistas del interior, del resto de España, que las propuestas de Benegas y de todos cuantos le siguen, «son bienintencionadas». ¡Faltaría más que no lo fueran! Aquí, en el socialismo doméstico del país, la única mala intención es la que aqueja a Felipe González; el resto, se supone, carece de ella. Pero eso no le exculpa de la irresponsabilidad de unas iniciativas que están sembrando confusión general y que, con toda seguridad, están poniendo la mar de ufanos a los sanguinarios criminales de ETA.

Un plan inoportuno e inconsecuente
JAVIER PRADERA El País  31 Mayo 2000

Sólo una astuta estratagema de marketing para el lanzamiento editorial del último libro de José María Benegas -presidente del Partido Socialista de Euskadi- permitiría disculpar benévolamente que el capítulo más explosivo de la obra, titulada significativamente Una propuesta de paz, fuese difundido pocos días después de que el grupo socialista presentase el 19 de mayo en el Parlamento de Vitoria una proposición no de ley dirigida precisamente a desbloquear la actual situación de incomunicación entre las fuerzas democráticas y a promover el diálogo dentro del marco institucional. La explicación según la cual ambas iniciativas resultan conciliables dentro de una estrategia común y se diferencian sólo por el distinto alcance temporal -a corto y medio plazo- de sus soluciones no resiste el análisis de los hechos. Mientras la propuesta parlamentaria de los socialistas fue un bienintencionado intento de ofrecer a los diputados del PNV y de EA una vía de escape al callejón sin salida donde se asfixian ambos partidos tras su pacto secreto con ETA de julio-agosto de 1998, el plan de Benegas -formulado "a título personal" y "con extrema cautela"- es un retroceso hacia la vía irlandesa que sirvió en su día de falsa coartada al Pacto de Estella: las escasas posibilidades de que los nacionalistas moderados aceptasen la invitación del PSE quedaron desbaratadas por esa fantasmal resurrección del espíritu de Stormont.

Además de inoportuna (algo imperdonable en un político veterano al que extrañamente se le sigue llamando Txiki resulta inconsecuente con los elementos centrales de su propio razonamiento: la identidad "compleja y plural" de la sociedad vasca, la inexistencia de un "contencioso vasco" con España y Francia, la descripción de la violencia como único "conflicto" diferenciador, el rechazo del principio de autodeterminación como derecho y no como reivindicación, la improcedencia de las soberanías plenas y de los ámbitos de decisión independientes cuando afectan a terceros, la reivindicación del Estatuto de Guernica, la impugnación del Pacto de Estella, el derecho de los navarros a decidir su futuro, etc. En efecto, la "propuesta de método de trabajo" tan escandalosamente lanzada por el presidente de los socialistas vascos, lejos de apoyarse sobre esas premisas, pretende convertir en materia de negociaciones democráticas un conjunto de pretensiones antidemocráticas que sólo pueden ser impuestas mediante la violencia y la intimidación. La meticulosa descripción de los dos diferenciados escenarios de la negociación (entre el Gobierno y ETA, por un lado, y entre las fuerzas políticas con representación parlamentaria, por otro) y de los mecanismos, los procedimientos, los plazos, los ritos y los ámbitos de esa construcción de rancio sabor arbitrista traen a la memoria tanto la ingeniosidad como la futilidad de los inventos del profesor Franz de Copenhague en el TBO.

Además de inoportuno y de inconsecuente, el plan de Benegas se muestra impermeable a los hechos que la publicación por Gara del pacto secreto firmado por PNV, EA y ETA en julio-agosto de 1998 puso al alcance de todo el mundo. La larga entrevista concedida el 17 de mayo por la organización terrorista al diario Euskaldunon Egunkaria confirma el carácter patéticamente irrelevante de esa exigencia de "cese definitivo" de la violencia o al menos de "cese permanente" durante dos años (kale borroka incluida) dirigida retóricamente por el presidente de los socialistas vascos a ETA. Los portavoces de la banda no sólo se jactan una vez más de que la tregua declarada en septiembre de 1998 e interrumpida en noviembre de 1999 fue una trampa; también critican al PNV y a EA por haber ocultado que ese fraudulento alto el fuego no iniciaba "un proceso de paz", sino que era simplemente un paso hacia "la construcción nacional".

ETA subraya que su alianza táctica con los nacionalistas moderados se halla al servicio de su programa máximo irrenunciable de unidad territorial y soberanía: la "cartografía de los abertzales" debe incluir "en la vida diaria y en la práctica" el mapa de Euskal Herria (esto es, el País Vasco, Navarra y los territorios vasco-franceses) como futuro Estado independiente de la Unión Europea. La conclusión de ETA es obvia: "Si el PNV participa en un planteamiento de este tipo, sería mucho mas fácil, más rápido; si no, sería más duro, pero lo llevaremos a cabo".

Aumenta la confusión en los planes de lucha contra ETA
Lorenzo Contreras La Estrella  31 Mayo 2000

La confusa propuesta de José María Benegas para la pacificación en Euskadi ofrece la novedad de que, en medio de sus oscuridades de planteamiento, interfiere en la línea de "pacto de Estado" que preparaba o prepara el secretario general de su propio partido -el PSE-EE (PSOE)- para el mismo objetivo. Lo importante -y grave- de este episodio es que refleja las disparidades de fondo existentes en el seno de la familia socialista, más allá de esta o aquella apreciación sobre un tema concreto.

Manuel Chaves, presidente de la Comisión Política que gobierna provisionalmente a1 partido, ha desautorizado la iniciativa de Benegas y ha comprometido su autoridad en la defensa del liderazgo de Nicolás Redondo Terreros en el ámbito vasco.

El partido socialista vasco, a través de una rueda de prensa ofrecida por Nicolás Redondo Terreros el día 18 de mayo, había apostado por recuperar "la unidad de los demócratas por encima del conflicto político". Era una insistencia en el viejo asunto de que las socialistas y los populares deben entenderse entre sí con la misma legitimidad con que se entienden el PNV y EA, es decir, los partidos de Arzallus y Carlos Garaicoechea.

Pero he aquí que Benegas tiene en imprenta o a punto de ver la luz pública un libro con ofertas pacificadoras. Y como el libro defiende nada menos que un trato especialmente privilegiado para los presos etarras, por encima de lo establecido en las líneas de la política penitenciara actual, los nacionalistas han creído por un momento ver una luz al fondo del túnel que ellos mismos han contribuido a crear. La soledad del PNV es de tal magnitud que cualquier gesto de aproximación hacia é1 por parte de sus rivales políticos es saludado con ostensible gratitud.

Eso no quiere decir que la gratitud se acompañe con contraofertas prácticas para salir del túnel. E1 problema consiste en que los nacionalistas se limitan a aplaudir para reforzar la idea de que en la acera política de enfrente no hay coherencia de posición.

No hace falta subrayar demasiado la circunstancia de que la confusión de los demócratas favorece la línea da ETA y de sus adláteres. La banda se encuentra en uno de sus clásicos respiros después de los asesinatos que perpetra. Ha cometido varios crímenes cualitativamente importantes y ahora observa el escenario para comprobar que sus enemigos españoles, una vez más, ignoran la política de coherencia, tan necesaria siempre y tan poco practicada por regla general.

Benegas, en efecto, propone una nueva mesa de diálogo o negociación sin condiciones previas y con e1 añadido de una suelta de presos etarras de amplitud no precisada. Lo suyo toma elementos del llamado "plan Ardanza", ya fracasado en su día y archivado en el desván de las ocurrencias sin fortuna. De paso, Benegas abunda con su plan en la comprobación de que la familia socialista es hoy una olla de grillos cada día más lamentable.

Si algo especialmente negativo caracteriza la situación del conflicto vasco, nada como el muestrario de planes que cada cierto tiempo se ofrece a la consideración de las partes. Y ello hasta conformar un guirigay espantoso de fórmulas y planteamientos. De vez en cuando, alguna personalidad añade su punto de vista en un esfuerzo de clarificación que lo mismo puede ser reveladora que ilusoria Ahí está para demostrarlo la opinión expresada por el juez Baltasar (en el Club Siglo XXI de Madrid), partidario de flexibilizar las leyes antiterroristas porque es "ilusorio" basar la acción exclusivamente en el hostigamiento policial y judicial.

Dónde está la fórmula solucionadora? Es evidente que el célebre juez no la posee ni la exhibe. Sugiere, eso sí, la creación de una subdirección única de los servicios de información del Ministerio de Interior que haga más coordinados los servicios de "inteligencia" y los servicios secretos. Habrá, por tanto, que entender que la solución del conflicto tendría que ser más técnica que política. Otra pata más en el repertorio de instrumentos que la mesa de los arreglos necesita para sostenerse.

Euskadi y libertad
JUSTINO SINOVA El Mundo  31 Mayo 2000

ETA y sus camaradas bélicos y políticos están ganando una batalla decisiva: los continuos ataques a ciudadanos distinguidos por el grave pecado de no ser nacionalistas están entrando en la normalidad cotidiana y ya no levantan oleadas de protestas y condenas sino resignación y miedo. Un síntoma de que tales agresiones empiezan a formar parte de nuestra vida ordinaria es que a veces ya no merecen ni un hueco en la primera página del periódico.

Repaso la prensa de ayer y observo que el brutal apaleamiento de un concejal de Zalla (Vizcaya) en plena calle no ha sido noticia de primera en dos de cinco periódicos madrileños. Los violentos acabarán alzándose con el triunfo si definitivamente nos acostumbramos a no alarmarnos por sus vilezas. El tiempo, acompañado por las peculiares dejaciones de muchos responsables, juega a su favor.

El caso del linchamiento del concejal de Zalla, Israel Núñez, un joven de 29 años único concejal del Partido Popular en esa localidad vizcaína, es muy revelador de la grave enfermedad que sufre Euskadi. Eran las 17.30 horas del domingo, la víctima se dirigía paseando por una calle de Balmaseda, un municipio vecino, desde casa de su novia a un bar cuando fue reconocido por ocho o diez individuos que le agredieron brutalmente con golpes por todo el cuerpo hasta que pudo zafarse de ellos y huir hasta un bar próximo. El delito de Núñez era no ser nacionalista y todavía puede dar gracias de estar vivo porque otros reos del mismo crimen, como José Luis López de Lacalle, no pueden contarlo ya.

Ahora viene lo mejor. En ninguna de las distintas versiones de la noticia hay una sola alusión a la Ertzaintza, responsable de la seguridad en las calles de Euskadi. ¿Acudió al lugar del suceso para iniciar una investigación? Supongamos que sí, pero no tenemos referencia de ello. ¿Ha identificado a los agresores, posiblemente habitantes conocidos de Balmaseda o algún lugar cercano? Supongamos que sí, pero tampoco disponemos de confirmación. ¿Los ha detenido o los detendrá? Esperemos que sí, aunque agresiones similares han quedado lamentablemente sin respuesta policial.

Naturalmente, la Ertzaintza no puede estar en todas partes, como ninguna policía, pero Israel Núñez, como tantos otros, había sido amenazado reiteradamente. El viernes anterior, sin ir más lejos, habían pintado una diana frente a su domicilio -tétrico mensaje de ETA y sus compinches- y antes había sido insultado y escupido, y había tenido que soportar distintas agresiones, como que le pincharan reiteradamente las ruedas de su coche. Y, además, lo más grave, lo que le convierte en objetivo de los vigilantes de la pureza en Euskadi, es que representa a un partido no nacionalista y es el único concejal en su municipio de una organización tan poco sintonizada con los ideales de estos guerreros exterminadores.

Pero lo peor de todo, con mucho, es el silencio con que las autoridades de Euskadi suelen responder -aunque en este caso han condenado el salvaje atentado- a tantas agresiones que dominan la actualidad de una sociedad amenazada, en la que el ejercicio de la libertad va siendo cada día un poco más difícil.

Estamos cansados de ver cómo representantes del PP y del PSOE son víctimas y el Gobierno de Euskadi calla rigurosamente. Debe de ser angustioso -angustia sobre angustia- comprobar cómo, ante la amenaza y la agresión, hay quienes simplemente miran para otro lado. De este modo, muchos ciudadanos, que además son vascos, que además trabajan para Euskadi, que además aman esa tierra que fue de sus antepasados, viven con miedo, jugándose su seguridad personal, mientras sus agresores y sus compadres públicamente conocidos, viven y se mueven a sus anchas. Esto es lo que están consiguiendo, que hablar de libertad en Euskadi, sea cada vez más una ilusión.

Aznar reclama a los socialistas "una sola voz" contra el terrorismo
Redondo niega que la propuesta de Benegas contradiga la del PSE
LUIS R. AIZPEOLEA, Madrid El País  31 Mayo 2000

El presidente del Gobierno, José María Aznar, reclamó ayer al PSOE "una posición y una sola voz" en asuntos tan graves como la lucha contra el terrorismo. De este modo, Aznar salió al paso de la propuesta de paz del secretario general del Partido Socialista de Euskadi (PSE), Nicolás Redondo Terreros, que se ha visto "complicada", además, con la propuesta "personal", expuesta en un libro, por el presidente del mismo partido, José María Benegas. Redondo Terreros explicó ayer que ambas iniciativas no son "contradictorias".

Aznar evitó ayer atacar tanto la propuesta de paz, suscrita por el PSE, como la "personal" de Benegas en la rueda de prensa que ofreció tras su entrevista con el presidente egipcio, Hosni Mubarak. Se limitó a señalar que los contactos entre el Gobierno y el PSOE para coordinar la política antiterrorista son "permanentes" y, debido a su "buen funcionamiento", se limitó a pedir "coherencia" a los socialistas para que mantengan "una posición y una voz" en materia antiterrorista.

La Moncloa asume que el PSOE necesita alguna propuesta para marcar su identidad respecto al Gobierno en la política antiterrorista, pero teme que tal iniciativa, en vez de ser complementaria con las posiciones que comparten el Ejecutivo y los socialistas, "provoque confusión y más aún cuando ya no es una sino varias".

No obstante, Aznar estuvo moderado y eludió el ataque al PSOE porque necesita mantener la unidad en la política antiterrorista y porque los contactos, reanudados tras las elecciones del 12-M, entre los representantes del Gobierno -el ministro del Interior, Jaime Mayor, y el secretario general de la Presidencia, Javier Zarzalejos- y los del PSOE -Nicolás Redondo Terreros, y Alfredo Pérez Rubalcaba- funcionan bien, según reconoció públicamente.

Redondo Terreros, trató de explicar ayer, a su vez, que no hay contradicción entre su propuesta, reconocida por la Comisión Política del PSOE, y la "personal" de Benegas.

Redondo propone un pacto de Estado entre las fuerzas democráticas dirigido a mantener el marco constitucional a fin de que ETA desista de sus pretensiones de cambiarlo. Junto a este pacto, el PSE apuesta por un foro de partidos, en el que se sentarán sólo quienes condenen la violencia, para buscar un acuerdo común partiendo del marco constitucional. Benegas desarrolla, en su libro, dicho foro. Propone una doble mesa, entre el Gobierno y ETA para resolver el problema de los presos, y entre los partidos democráticos para lograr un marco político común que sería aplicable con un apoyo del 70%.También fija como condición el cese definitivo de la violencia.

Redondo dijo ayer que, al "no darse ahora esta condición, la tesis de Benegas no es aplicable". El Gobierno, por su parte, cree que "provoca confusión hacer conjeturas cuando ETA está matando".

«Pasearé por mi pueblo porque no estamos en la Alemania nazi»
Israel Núñez, el edil apaleado, asegura que tiene amigos de HB
J. I. El Mundo  31 Mayo 2000

BILBAO.- A Israel Núñez le ha comentado alguien que cómo se le ocurría pasar por ahí. Y es que el concejal del PP en la localidad vizcaína de Zalla recibió el pasado domingo una paliza por parte de un grupo de desconocidos cuando paseaba, junto a un grupo de amigos, por las inmediaciones del Herriko Taberna, la sede social de Herri Batasuna. No obstante, él lo tiene claro: «Seguiré paseando por las calles de Balmaseda -localidad vecina a Zalla, en la que reside-, porque este es mi pueblo y no estamos en la Alemania nazi, como algunos quisieran».

El edil popular se siente dolido por los golpes que recibió -dos días después todavía padece fuertes dolores en la cabeza y está recibiendo atención médica-, pero sobre todo se siente «muy dolido anímicamente» por lo que supone que un grupo de personas le agreda por sus ideas, «al más puro estilo fascista».

Esta es la primera agresión física que ha sufrido el único concejal del PP en Zalla. «He tenido pintadas, carteles amenazantes, destrozos en el coche, pero no agresiones físicas», recuerda. Sin embargo, señala: «En mi valle de las Encartaciones vizcaínas tenemos en la calle un ambiente normal, sin llegar a la presión social que puede haber en otros municipios de Guipúzcoa». De hecho -añade-, «tengo amigos de todas las ideologías, incluso votantes de HB, con los que comparto "poteo" y partidas de mus, aunque no hablamos mucho de política para evitar situaciones conflictivas». El Ayuntamiento de Zalla aprobó ayer una declaración de condena de la agresión sufrida por Israel Núñez con los votos de todos los grupos municipales -PNV, PSE-EE, PP y EA-, a excepción del edil de EH, que se ausentó.

«Mostramos nuestra más rotunda condena ante este hecho tan injustificable ajeno a los derechos democráticos, al respeto a los representantes de la voluntad de los ciudadanos y al sentir de la mayoría del pueblo vasco», señala el acuerdo municipal.

El Gobierno Vasco condenó la agresión sufrida por el concejal del PP. El portavoz del Ejecutivo, Josu Jon Imaz, formuló una llamamiento a la ciudadanía para que exprese su apoyo y solidaridad a las víctimas de estos ataques. La Coordinadora Gesto por la Paz hizo público un comunicado de condena de los recientes ataques contra dos concejales vizcaínos del PP.

Laberinto catalán
Pablo Sebastián La Estrella  31 Mayo 2000

La crisis abierta entre los gobiernos español y catalán o entre PP y CiU a propósito del desfile de las Fuerzas Armadas parece haberse zanjado con una victoria final de Pujol si, como parece que se desprende de los pactos parlamentarios, el Gobierno suspende los desfiles para siempre y los convierte en "jornadas de puertas abiertas". Sin embargo, la crisis PP-CiU existe y está marcada por la desconfianza mutua y general, lo que hace posible que en cualquier momento puede estallar, por más que el presidente Aznar quiera tranquilizar los ánimos y justificar estas últimas tensiones por "exceso de declaraciones".

La sucesión de Pujol, las buenas relaciones de CiU con PNV (dentro o fuera de la Declaración de Barcelona), el problema lingüístico -se ha presentado como una concesión catalana que los exámenes de selectividad se puedan hacer ¡en español!-, el actual sistema de financiación, la influencia de Pujol en grandes empresas y banca (La Caixa, Retevisión, Terra, gas, etcétera), la política mediática y la estabilidad del Gobierno  de la Generalitat son cuestiones, todas ellas, que inciden en la difícil relación entre CiU y PP. O entre Aznar y Pujol, que en lo personal tampoco parecen entenderse demasiado.

El intento del PP de acercarse a Unió, partido que lidera Duran i Lleida, se ha visto con recelo por parte de Convergencia. Quedó demostrado cuando Aznar le ofreció ser ministro a Duran o un protagonismo importante en el Senado. Pero ahora, cuando se abre el debate de la sucesión de Pujol, Duran tiene que permanecer en Barcelona aunque ofrezca sus buenos oficios a Aznar para mediar en los momentos de alta tensión. Sobre todo a sabiendas de que los diputados de Unió en el parlamento catalán son tan importantes para la estabilidad política de Pujol, como le recordó Duran a Artur Mas cuando éste les habló de una integración de Unió en Convergencia.

Estabilidad de Pujol que el president no quiere dejar sólo en manos del PP, como se vio ayer al afirmar el presunto delfín de Honorable, Mas, que no renuncian a pactos con la Esquerra Republicana. Aunque lo que de verdad se teme en Madrid, tanto en el PP como en el PSOE, es que algún día Pujol llegue a un acuerdo con Pascual Maragall.

Pero mientras tanto y a corto plazo, Pujol tiene puestas sus ambiciones políticas en la reforma de la financiación catalana, que quieren situar en el marco de los conciertos, de estilo vasco, para marcar ellos así su "hecho diferencial", frente a las otras fórmulas que se están barajando como soluciones mixtas al estilo de la propuesta por Zaplana. Éste es el motivo por el cual Pujol habla -en venganza por el "trágala" y los silbidos que sufrió en el desfile militar- del "expolio catalán".

De la misma manera que Pujol ampara al PNV y a sus líderes de las continuas embestidas del PP a sabiendas de que la criminalización que hoy día hace el Gobierno de las relaciones del PNV con EH se la pueden imputar en otro momento a CiU si llegaran a pactar con ERC.

Pujol sabe que Aznar tiene mayoría absoluta, pero también conoce el president los temores del PP a quedarse un día completamente solos en el Parlamento, con el "rodillo" en la mano y frente a una oposición que en algunos casos podría ser total y unánime. De la misma manera que el PP conoce la debilidad de Pujol y los equilibrios tan difíciles que debe hacer en Cataluña para terminar la legislatura sin que se rompa su actual mayoría para gobernar. Por ello, al día de hoy, PP y CiU, aunque no están obligados a pactar, si pueden estar interesados en entenderse.

Es en ese sentido en el que se enmarca el encuentro de Rajoy con Trias y Duran en La Moncloa. Un diálogo donde suponemos que se habló de todo, desde Telefónica a la financiación pasando por el desfile, la política lingüística y los medios de comunicación que tanto preocupan a Pujol. Y aquí incluida la relación con el PNV, relación que para muchos nacionalistas catalanes tiene más lectura de antinacionalismo que de otra cosa, como pudiera ser la relación del PNV con EH de la que tanto se queja el PP.

Estamos ante un nuevo marco político en el que la relación Madrid-Barcelona nunca será igual que en la pasada legislatura. Lo sobrado del resultado electoral del PP en las generales y los justo o escaso del resultado de CiU en Cataluña marcan esta relación. A ella hay que añadir el anuncio de Pujol y Aznar de dejar la presidencia de sus respectivos gobiernos al término de los mandatos actuales. De la misma manera que hay que añadir el naciente "nacionalismo español" del PP y la vigilancia catalana de Maragall. Las cosas, la relación PP-CiU, no son como antes y en cualquier momento podrían cambiar.

ETA refuerza su estructura en Euskadi con la reconstitución del 'comando Araba'
El Gobierno francés incrementa sus efectivos en la lucha contra la organización terrorista
AITOR GUENAGA, Bilbao El País  31 Mayo 2000

ETA ha reconstituido el comando Araba y mantiene intacta parte de su infraestructura, según fuentes de la lucha antiterrorista. Tanto la Ertzaintza como las Fuerzas de Seguridad del Estado mantienen la hipótesis de que la banda terrorista posee un grupo estable formado por activistas legales (no fichados), el mismo que asesinó al dirigente socialista Fernando Buesa. La última desarticulación del Araba la realizó la Guardia Civil en 1998. ETA refuerza así el potencial del comando Donostiy el menguado Vizcaya. Por su parte, el Gobierno frances confirmó ayer el incremento de sus efectivos contra ETA.

Tras el asesinato de Fernando Buesa, en Vitoria, el 22 de febrero pasado, el Ministerio del Interior aventuró la hipótesis de que un grupo itinerante de ETA dependiente del comando Donosti había sido el responsable de la colocación del coche bomba que segó la vida del dirigente socialista y la de su escolta, el ertzaina Jorge Díez Elorza.

Horas después del doble crimen, fuentes del departamento de Jaime Mayor indicaron que no se descartaba que un talde formado por activistas dependientes del Donosti se hubiera trasladado a la capital alavesa para realizar el atentado. "El lugar elegido por los terroristas permite una huida rápida fuera de la ciudad", aseguraron entonces.

Sin embargo, investigaciones posteriores realizadas paralelamente por la Ertzaintza y las Fuerzas de Seguridad del Estado permiten asegurar que los terroristas vuelven a tener un comando estable en Álava y que los nuevos activistas han aprovechado parte de la infraestructura del anterior, sobre todo de los laguntzailes (colaboradores), dedicados a tareas de información.

De hecho, la documentación incautada a los terroristas del comando Basurde , a finales de diciembre -una lista de 360 políticos y policías-, estaba compuesta en su inmensa mayoría por políticos alaveses del PP y en menor medida del PSE-EE y de Unidad Alavesa.

Junto a los datos recabados por los informadores de ETA sobre Víctor García Hidalgo, parlamentario socialista y ex gobernador civil de Álava, figuraba también una foto de periódico de Buesa y su dirección. Además, entre la información que poseía ese comando -que tenía una de sus bases en Ametzaga, a 30 kilómetros de Vitoria- había datos y fotos de once mandos policiales, agentes antiterroristas y otros ertzainas .

La importancia del comando Araba en ETA no es comparable con la del Vizcaya, tocado desde la operación realizada contra él a principios de enero pasado, cuando fracasó en la tentativa de atentar contra una patrulla de la Guardia Civil, y que podría contar con algún talde de reserva sin quemar , y mucho menos con la del Donosti . Pero los investigadores no desdeñan su operatividad. La Guardia Civil constató en la anterior desarticulación del grupo, el 19 de marzo de 1998, que por primera vez ETA tenía un comando afinca do en una provincia, pero actuaba en las otras dos vascas y en otra comunidad, como Cantabria.

Desde 1989, ETA ha reconstituido este grupo cinco veces. Pero, descontando el asesinato de Buesa y su escolta, el anterior atentado mortal atribuido a este grupo data del 15 de abril de 1988, cuando dos policías nacionales fueron abatidos a balazos.

La tercera pata de los terroristas en Euskadi es el Donosti, un conglomerado de taldes y activistas que Interior situaba antes de la tregua en unas 150 personas. Tras las últimas operaciones contra él, ese grupo reapareció con fuerza con un coche bomba contra una patrulla de la Guardia Civil el 6 de marzo. La Comisaría General de Información cree haber identificado a dos de sus autores: Ekaitz Ruiz Ibarguren y José Ignacio Krutzaga Elezkano.

Chantaje a los empresarios
Tanto la Ertzaintza como la Policía han constatado una reciente oleada de cartas de ETA exigiendo el denominado impuesto revolucionario a empresarios. Junto a cantidades "asequibles, de cinco y diez millones de pesetas", según los investigadores, se han neutralizado cartas -algunas, exigiendo el segundo pago- de 15 y hasta 35 millones.

Aunque no hay ningún dato operativo que pueda sustentarlo, fuentes de la lucha antiterrorista no descartan que ETA esté barajando un secuestro. Los terroristas cuentan con al menos el escondite en el que mantuvieron retenido a Cosme Delclaux. Además, la proximidad del verano ha obligado a Interior a reforzar las medidas de seguridad en las zonas turísticas ante una previsible campaña etarra en Cataluña y Andalucía.

El ministro francés del Interior, Jean-Pierre Chevenement, anunció ayer que Francia aumentará sus efectivos policiales contra ETA. Chevenement dijo ante la Asamblea Nacional que ese "incremento" afectará a los servicios de información de la Policía, a la Policía Judicial de Bayona y Burdeos y a la División Nacional Antiterrorista. Chevenement calificó de "excepcional" la cooperación franco-española contra ETA.

Los rectores catalanes acordaron dar exámenes de selectividad en castellano
Comienza el juicio por la exclusión de la profesora de la Rovira i Virgili
J. M. MARTÍ FONT, Barcelona El País  31 Mayo 2000

El Consejo Interuniversitario de Cataluña, compuesto por los rectores de las universidades catalanas, el consejero de Universidades e Investigación de la Generalitat, Andreu Mas-Colell, y el director general de Universidades, Antoni Giró, decidió, en una larga reunión celebrada el pasado viernes por la tarde, dar instrucciones a los tribunales de las pruebas de acceso a la universidad (PAAU) para que cuando a partir del próximo día 13 de junio se celebren estas pruebas, entreguen sin otro requisito que el deseo explícito del alumno ejemplares en lengua castellana del cuestionario del examen a quienes lo soliciten.

Mas-Colell negó ayer la noticia publicada por este periódico, según la cual la Generalitat ha cambiado su criterio y entregará exámenes en castellano a quien lo pida. "No son ciertas" esas informaciones, dijo, y aseguró que "las normas de la selectividad este año serán idénticas a las del año pasado; es decir, no habrá ningún cambio en el proceso de selectividad respecto al idioma que se utilizará en los exámenes", según Efe.

Pero la información publicada por este diario ha sido corroborada por tres personas asistentes al Consejo. La norma que Mas-Colell asegura que no se ha modificado no es la que imponía la entrega exclusiva de exámenes en catalán. Lo que han cambiado los rectores es la orden verbal incluida en las "instrucciones" a los tribunales de cada universidad. A ella se refiere el Manual del usuario. Resumen para vigilantes de aula que se entrega a los profesores cuando dice: "Si durante la celebración de la prueba un alumno tiene problemas con los enunciados debido a poca comprensión de la lengua catalana (...) hay que atenderlo y resolverle el problema. En caso de que esto resultara imposible, debe dirigirse al presidente del tribunal que tiene instrucciones precisas sobre el tema".

Esta regla es la que ha llevado a los tribunales a la Universidad Rovira i Virgili (URV), de Tarragona, informa Lali Cambra. El juzgado de lo contencioso administrativo será el escenario hoy de la vista oral por la exclusión de la profesora de la URV Josefina Albert de la vigilancia y corrección de las PAAU. Albert mantiene que fue apartada por haber facilitado ejemplares de los exámenes en castellano a dos alumnos; considera injustificada la decisión de los responsables de la universidad y no únicamente ha recurrido al contencioso, sino que además ha acusado al rector, por la vía penal, de prevaricación.

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