AGLI

Recortes de Prensa    Domingo 4  Junio 2000
#Dead man walking
PEDRO J. RAMIREZ El Mundo 4 Junio 2000

#España, con Europa
Editorial ABC 4 Junio 2000

#¿«KALE BORROKA»? TERRORISMO PURO Y DURO
EDITORIAL El Mundo 4 Junio 2000

#Verdugos voluntarios
SANTOS JULIÁ El País 4 Junio 2000

#La próxima cumbre antiterrorista España-Bélgica cierra la tenaza de la cooperación contra ETA
MADRID. ABC 4 Junio 2000

#Mayor Oreja y «las flores del mal»
M. MARTÍN FERRAND ABC 4 Junio 2000

#Los socialistas vascos y Lizarra
José María BENEGAS, presidente del PSE y diputado por Vizcaya ABC 4 Junio 2000

#Una nueva visión en los medios sobre el nacionalismo vasco
MADRID. J. H. ABC 4 Junio 2000

#Encapuchados asaltan y destrozan en pleno día la Delegación de Hacienda en Rentería
RAFAEL HERRERO El Mundo 4 Junio 2000

#Gonzalo Anes: "La ignorancia de los jóvenes resulta aterradora"
JOAQUINA PRADES, Madrid El País 4 Junio 2000

Dead man walking
PEDRO J. RAMIREZ El Mundo 4 Junio 2000

Como todas las mañanas desde el día en que fue asesinado José Luis López de Lacalle ha tratado hoy poco antes de las nueve de regresar a su casa con el paraguas en ristre y la bolsa de plástico llena de periódicos en la mano. Ha salido del bar en el que se tomaba el café con leche y ha emprendido su recorrido por las calles de Andoain anhelando llegar al portal, subir los dos pisos y sentarse de nuevo en su despacho, entre su ordenador, sus montones de recortes y su colección de grandes biografías de tapas amarillas. Es un recorrido lento y parsimonioso, cargado de fatalidad. A lo largo de estas cuatro semanas transcurridas José Luis ha aprendido de sobra que en el momento en que saque la llave del bolsillo un pistolero se adelantará con su arma y le fusilará por la espalda. Entonces él caerá al suelo, se ahogará en su propia sangre y le cubrirán con una sábana. Luego vendrá un obispo a defender en su funeral los derechos humanos de sus asesinos, el PNV denunciará a sus amigos por intentar desestabilizar al Gobierno vasco con su cadáver y él contemplará impotente, tumbado sobre el ring, cómo una rondalla de la herriko taberna impide conciliar el sueño a su viuda y sus dos hijos huérfanos.

Ah, la rutina sorda y ciega de los pueblos de España. José Luis sabe de sobra que bastaría que una mañana se dejara vencer por el cansancio, renunciara a levantarse y cancelara su itinerario para que sólo los muy suyos le echaran en falta. Como Fernando Buesa, como Gregorio Ordóñez o como tantos otros, dejaría de ser parte del paisaje y ahí se acabó todo. Por eso saca fuerzas de flaqueza, se yergue poco a poco y camina con rostro sereno por su corredor de la muerte. Son unas docenas de metros, recorridos por un hombre muerto que anda. Unas docenas de metros que día a día van adquiriendo el significado de un ritual. Como la última visita de Gandhi a la piscina de las abluciones, el paseíllo que le dieron a Lorca o el camino del Calvario. Claro que un paraguas, por pesado que a veces parezca, nunca será una cruz a cuestas.

Mira que crucificarlo en un paraguas, mira que ejecutarlo contra un paraguas, mira que enterrarlo bajo un paraguas. A José Luis le parece que lo del paraguas empieza a tener la ventaja de la notoriedad, ahora que llega el verano y las mañanas amanecen secas y soleadas en la hondonada de Andoain. Todos esos vecinos que cuando se cruzan con él fingen no verlo tendrán necesariamente que cambiar de actitud. Bajo el chirimiri -máxime si el uno tiene prisa, el otro anda en sus cosas y el de más allá dice que no quiere saber nada de política- todos los paraguas son pardos, pero en plena canícula el suyo no puede pasar desapercibido. Les guste o no tendrán que mirarlo, les guste o no tendrán que acordarse, les guste o no tendrán que volver a tomar partido, «partido hasta mancharse». Algunos se lavarán las manos, otros escupirán al cielo -«caiga su sangre sobre nosotros y sobre nuestros hijos»-, pero los más se unirán a su marcha de un millón de hombres. Porque José Luis sabe -y eso es lo que fortalece su triste figura- que desde que lo asesinaron él ya no es un hombre, sino todos los hombres.

Y para el supuesto de que la cosa afloje, el paraguas le puede servir también de pancarta. Ya tiene decidido lo que escribirá con letras blancas sobre la tela negra: «Me mataron por pensar». Cualquiera podrá leerlas desde la ventana de casa, desde el balcón del Ayuntamiento e incluso desde la torre de la iglesia: «Me mataron por pensar». Ni a los viejos compañeros de Comisiones, ni a los amigos más jóvenes del Foro de Ermua se les habría ocurrido un lema tan bueno. Me mataron por llevar paraguas, me mataron por comprar periódicos, me mataron por leerlos, me mataron por escribir en ellos, me mataron por tener ideas, me mataron por expresarlas, me mataron por ser alguien.

José Luis ha aprendido durante este mes las duras reglas de la vida después de la muerte. El puede deambular por el pueblo, buscar rutas alternativas, merodear por los alrededores de su casa, pero en ningún caso volver ni con su familia ni con sus libros. Da igual que lo haga con sigilo o tratando de hacerse notar. En el momento en que saque la llave del bolsillo un replicante sin rostro apretará el gatillo como quien aprieta una kodak instamatic y él se desmoronará como los héroes de los videoconsolas. Los niños seguirán jugando por las calles de Andoain por las que pasó su entierro, los coches circularán por la avenida que se cerró un día en Bilbao para que sus colegas y amigos protestáramos en silencio e igual que las flores que dejamos en su tumba, se marchitarán las páginas que escribimos en su nombre.

El sostiene con todo fundamento que, aun estando con vida, hacía ya mucho tiempo que habían empezado a matarlo. El entró en el corredor de la muerte bastante antes de que su asesino se agazapara para controlar su horario. En realidad empezó a ser un proyecto de cadáver desde el momento en que un pequeño grupo de paisanos estableció que la disconformidad era un delito de lesa patria punible con la pena máxima, otro grupo algo mayor de paisanos acordó que el asesinato era un arma legítima en la lucha por la liberación de su pueblo y un tercer grupo de paisanos -mucho más numeroso e influyente- decidió calarse la boina hasta el ombligo para blindar sus conciencias de forma que ningún crimen de sus hijos más exaltados les impidiera seguir levantando juntos la ancestral casa de Sabino bajo el tañido bucólico del txistu.

Nada ha cambiado durante las cuatro últimas semanas en la relación entre esos tres círculos concéntricos. Durante unos días el impacto del cadáver sobre la superficie del estanque agrandó la distancia entre sus órbitas, pero -como siempre- los jefes de la tribu han controlado todo desbordamiento y al diástole excepcional del humanismo le ha sucedido ya el sístole habitual de lo aldeano: al parecer la reagrupación de fuerzas se llama ahora -oh sarcasmo- Paz y Soberanía.

A José Luis nada de esto le ha cogido por sorpresa. Nunca pensó que su empeño por convencer con la razón fuera a ser fácil en una sociedad así de enferma. Ahora lo único que puede hacer para ayudar a quienes sin todavía saberlo ya transitan, marcados como lo estaba él, por su mismo corredor de la muerte, es mantenernos cogidos a todos por los cataplines de la memoria desde su recién adquirida condición de duende que camina. ¿López de Lacalle? ¿No era uno que era comunista y se había tirado no sé cuantos años de cárcel en el franquismo por...? ¿Qué dices, pero no era uno que era amigo de Mayor Oreja y escribía que...? Ah, no, no... ya sé, ya me acuerdo: era aquel señor al que mataron porque llevaba un paraguas siempre que volvía a su casa después de comprar los periódicos. pedroj.ramirez@el-mundo.es

España, con Europa 
Editorial ABC 4 Junio 2000

LA política antiterrorista es uno de los ejes fundamentales de la acción exterior del Gobierno español. En los últimos cuatro años, la cooperación internacional, y particularmente la europea, contra el terrorismo ha sido un objetivo irrenunciable en las relaciones internacionales de España. Por razones de historia y geopolítica, Europa ha sido la destinataria de la mayor dedicación del Gobierno y los resultados empiezan a ser visibles y positivos. Desde la cumbre de Dublín se ha avanzado sensiblemente en el cerco jurídico y político al terrorismo, mediante la definición de una nueva extradición europea, que no exigirá la doble incriminación en caso de que el delito imputado sea colaboración con banda armada, la exclusión del terrorismo del ámbito de los delito políticos y del derecho asilo intracomunitario. Una consulta a las hemerotecas de hace cinco o seis años demostrará el grado de avance que representan estas decisiones.

Sin embargo, todavía está pendiente la realización concreta de estos principios en una política común, con reglas y procedimientos vinculantes asumidos por los países miembros de la Unión Europea. Los logros en materia de cooperación antiterrorista se han debido a impulsos de los propios Gobiernos o a coyunturas favorables en las relaciones bilaterales, pero no a la aplicación autónoma de disposiciones comunitarias. El espacio judicial europeo es, hasta ahora, una realidad irregular y reconocible sólo en cooperaciones reforzadas, como la existente entre España y Francia, solemnizada recientemente por la cumbre hispano francesa y por la declaración del ministro francés de Interior, Jean Pierre Chevènement, ante la Asamblea Nacional, anunciando más efectivos policiales para luchar contra ETA. La Cumbre de Tampere, celebrada el pasado año comprometió a los Estados miembros en la instauración de una verdadera política común en materia policial y judicial. El pasado lunes lo recordó el ministro del Interior español, Jaime Mayor Oreja, ante sus colegas de la UE, al pedir la creación de una orden de busca y captura intraeuropea. Europa no será coherente con sus principios mientras no instaure la confianza como guía de las relaciones entre las jurisdicciones nacionales, sobre todo cuando se trata de actuar contra el terrorismo, el narcotráfico y cualquier otra forma de delincuencia organizada. Si se comparten principios y valores en la construcción política, económica y social de Europa, la Justicia no debe seguir encapsulada en las fronteras nacionales cuando el objetivo es combatir delitos claramente destructivos de las bases sobre las que se ha de apoyar la sociedad europea.

En este contexto de relaciones bilaterales. se celebrará a final de mes una cumbre entre España y Bélgica, cuyo objetivo será enterrar definitivamente los recelos históricos de las autoridades belgas a la cooperación antiterrorista. No existen razones históricas, políticas o jurídicas para que la opinión pública belga, principal condicionante de la actitud política y judicial de su país en esta materia, mantengan una reserva hacia España en cuanto a libertades democráticas y garantías judiciales. En este sentido, Bélgica debería tomar nota de la actitud de Francia y de otros países, como Holanda, que acaba de conceder la extradición del etarra Esteban Murillo, o México, que ha detenido al etarra Lázaro Galarza, por citar dos países que han girado sustancialmente hacia la colaboración con España. El caso de Bélgica representa un nuevo reto para la acción del Gobierno español, pero, en conjunto, los resultados de la cooperación antiterrorista son satisfactorios, tanto por la neutralización de terroristas, como por el efecto de aislamiento que genera en los que aún están libres. Ahora que se ha abierto un debate sobre el futuro de las instituciones comunitarias, España debe aprovechar la autoridad que se ha ganado en Europa para que las reformas que se avecinan hagan definitivamente realidad el espacio judicial europeo.

¿«KALE BORROKA»? TERRORISMO PURO Y DURO
EDITORIAL El Mundo 4 Junio 2000

¿Kale borroka? ¿Violencia callejera? Si los tres encapuchados que entraron ayer por la mañana en una oficina de la Hacienda Foral de Guipúzcoa en Rentería, que desalojaron a los empleados que estaban en su interior, que la rociaron con gasolina y que la arrasaron a continuación, hubieran exhibido metralletas, o disparado contra alguien, todo el mundo estaría diciendo fue un atentado terrorista. Pero lo que caracteriza al terrorismo es la voluntad de aterrorizar a la población para forzarla a hacer o aceptar lo que de otro modo ni haría ni aceptaría. Eso es exactamente lo que pretendieron los encapuchados de Rentería. Son terroristas.

Los diputados autonómicos del PNV y de EA se negaron anteayer a suscribir una moción parlamentaria apoyada por el resto de los grupos -salvo EH, ausente- en favor de una intensificación de la represión policial de la llamada lucha callejera. PNV y EA entendieron que se pretendía devaluar el esfuerzo que la Ertzaintza ya está realizando en ese sentido. Erraron: no se trataba de despreciar lo que se hace, sino de reclamar que se haga más. Y basta con ver lo que sucedió en Rentería para constatar que se puede hacer bastante más.

Esa oficina de la Hacienda Foral ha sido atacada en seis ocasiones, la mayoría de ellas coincidiendo con las fechas de pago del IRPF. De actuar con una planificación adecuada, los jefes de la Ertzaintza deberían haber previsto el acto vandálico de ayer y haber establecido un dispositivo de protección. Pero no había nada: ni una patrulla de vigilancia, ni unos agentes que resguardaran el local -que forma parte de la Administración vasca, dicho sea de paso-, ni un sistema de alarma que alertara a la Policía para que, por lo menos, acudiera antes de que los terroristas de baja intensidad se dieran tranquilamente a la fuga.

El secretario general del PSE-PSOE de Alava, Javier Rojo, declaró ayer que la kale borroka está volviéndose «terrorismo puro y duro». Es evidente, y así lo entiende ya la Audiencia Nacional. Los fanáticos del MLNV han pasado de quemar cabinas de teléfono y apedrear escaparates a usar artefactos incendiarios contra locales públicos, medios de transporte y domicilios particulares. Va siendo hora de que los responsables del Gobierno vasco dejen de considerar los actos de violencia callejera como trastadas de jovenzuelos más o menos alocados para concederles de una vez la importancia objetiva que tienen. Va siendo hora de que comprendan que esa violencia de pretendida baja intensidad puede resultar incluso más perturbadora de la convivencia en paz que el terrorismo de alta intensidad. Porque es diaria. Porque afecta a más gente. Porque agobia más. Porque machaca hasta el hartazgo.

Pongan los medios para acabar con ella. Y, si no pueden, pidan ayuda al Gobierno central. Está para eso.

Verdugos voluntarios
SANTOS JULIÁ El País 4 Junio 2000

Hace unos días, Israel Núñez, concejal vizcaíno del PP, fue acorralado por una pandilla de jóvenes que comenzaron a propinarle patadas y golpes. Lo que más sentía el concejal, cuando pudo hacer declaraciones, no era, sin embargo, la paliza recibida, sino su completo desamparo cuando, al echar a correr, los transeúntes que encontró a su paso no sólo no hicieron nada por protegerle, sino que le pusieron zancadillas para dar con él en tierra. La crueldad extrema de estos transeúntes, incapaces de sentir un mínimo de piedad ante el sufrimiento ajeno, nos devuelve otra vez las ominosas imágenes de Alemania en los años treinta, cuando unos quemaban a los judíos y otros aplaudían la faena acercando la leña al fuego. Daniel Goldhagen los ha llamado verdugos voluntarios de Hitler.

Estos verdugos voluntarios no hubieran podido actuar como lo hicieron si otros muchos ciudadanos, que no perpetraron crímenes ni colaboraron en su comisión, no hubieran propagado desde sus tribunas políticas, sus púlpitos o sus cátedras idéntico modelo cognitivo y los mismos juicios morales acerca de los agredidos. Nada en la conducta de estos ciudadanos es reprochable: jamás dieron a nadie un tiro en la nuca ni pusieron una zancadilla a alguien en apuros. Pero tampoco hicieron nada por combatir los estereotipos ni los juicios morales sobre las víctimas que ellos mismos y sus compatriotas tenían bien arraigados. Pasaron ante ellas en silencio, con la vista fija en el suelo, y, todo lo más, lamentaron los excesos porque ensuciaban una noble causa, la de la nación en cuyo nombre los otros mataban, apaleaban o ponían zancadillas.

En un documento de la resistencia a Hitler, preparado en 1943 por el círculo de Friburgo siguiendo la iniciativa del eminente moralista Dietrich Bonhoeffer, se decía que el Estado alemán posterior al nazismo podría tomar justificadamente medidas para "detener la desastrosa influencia de la raza judía sobre la comunidad nacional". Goldhagen atribuye a la percepción colectiva de los judíos como una raza que atentaba contra el ser nacional alemán, compartida incluso por quienes condenaban expresamente el genocidio, una grave responsabilidad en los crímenes nazis. Como demuestra el caso del teólogo Karl Barth, adversario del nazismo, personas de alta calidad moral podían compartir su mismo modelo cultural respecto a quienes juzgaban como portadores de un peligro para la identidad nacional. Sin ese modelo cultural compartido, no habría sido posible el holocausto judío.

Pues al final son esos modelos culturales los causantes de la aberración moral a que conduce siempre el mito sobre el ser o la identidad nacional que unos forasteros, o unos inmigrantes, pondrían en peligro. Da igual que esos forasteros no lo sean, que hayan nacido entre los demás, que sean sus vecinos; da igual que lleven los apellidos de la tribu y hasta que hayan comulgado en algún momento con la creencia devastadora del mito nacional: a los concejales del PP no les sirve de escudo tener apellidos vascos. Lo que importa es ser o no ser nacionalista. El odio que sólo las religiones étnicas y sus predicadores pueden engendrar en ciudadanos por demás ejemplares, convierte a quien no es nacionalista en sujeto desprovisto de derechos: alguna culpa tendrá para merecer el trato que recibe.

La desolación de este concejal, sin ninguna sed de venganza en su mirada, ante la actitud de los testigos de su apaleamiento, trasmutados por el odio en verdugos voluntarios, recuerda el estupor de la hermana de otro concejal del PP, asesinado, que no se podía creer que vascos mataran a vascos. Era vasco, decía la hermana, llevaba todos los apellidos vascos. No comprendía aquella mujer que al identificar nacionalista con vasco, no nacionalista se identifica necesariamente con no vasco y, por tanto, con sujeto susceptible de ser apaleado, o muerto, mientras unos ponen zancadillas y otros, desde la lejanía de sus púlpitos y tribunas, lamentan los excesos cometidos.

La próxima cumbre antiterrorista España-Bélgica cierra la tenaza de la cooperación contra ETA 
MADRID. ABC 4 Junio 2000

Por primera vez, los ministros de Justicia e Interior de España y Bélgica mantendrán una cumbre bilateral a finales de este mes en la que se abordará el objetivo de potenciar la cooperación en la lucha contra el terrorismo etarra a fin de superar los obstáculos que, en su día, llevaron a advertir el riesgo de que Bélgica pudiera convertirse en «santuario» de etarras. Otro de los cometidos es impulsar el nivel de confianza de Bélgica hacia nuestro país para evitar que se admitan a trámite, como ya ha ocurrido, peticiones de asilo político por parte de miembros de ETA.

En la lucha contra el terrorismo etarra puede afirmarse que, en estos momentos, España no se encuentra sola. En los últimos años, en el campo de la cooperación internacional se han dado pasos de gigante, aunque como de forma insistente dice el ministro del Interior, Jaime Mayor Oreja, «tenemos la obligación de incrementar la colaboración desde el trabajo sostenido y bien hecho, ya que en este terreno no existen medidas mágicas». Botón de muestra de la sensibilidad que en el seno de la Unión Europea se tiene hacia el problema que genera la existencia de ETA lo puede constituir la declaración que, tras la cumbre hispano-francesa celebrada el pasado día 23 en Santander, realizó el presidente de la República francesa, Jacques Chirac: «ETA no es un problema español, sino de terrorismo en sí».

LA ESPINA DE BÉLGICA
Sin embargo, dentro de Europa la colaboración tiene una espina en Bélgica que los ministros del Interior y Justicia, Jaime Mayor Oreja y Ángel Acebes, respectivamente, intentarán sacar en la reunión que tendrán con sus homólogos belgas Antoine Duquesne y Marc Verwhilghen el día 27 ó 28 de este mes. Un impulso a la cooperación con este país ya se produjo en las conversaciones mantenidas por el ministro de Asuntos Exteriores, Josep Piqué, durante la visita de Estado que realizaron los Reyes a Bélgica del 16 al 19 del pasado mayo. En los contactos mantenidos por Piqué se abrieron nuevas expectativas de colaboración más estrechas con Bélgica, donde la cooperación ha resultado más difícil de articular y donde, en buena medida por razones de opinión pública interna y también por sus peculiares equilibrios políticos, ETA y su entorno han contado con cierta comodidad. De hecho, Herri Batasuna cuenta en Bruselas con una «embajada».

En la reunión que mantendrán Mayor Oreja y Duquesne, ambos ministros analizarán de qué forma se pueden potenciar los medios policiales, tanto humanos como técnicos, en la lucha contra ETA, así como qué líneas conjuntas de investigación se pueden abrir entre los servicios policiales de los dos países para combatir este fenómeno, ya que recientes informaciones apuntan a que, de forma esporádica, cabecillas etarras se han trasladado de Francia a Bélgica para tener contactos.

El Gobierno español se muestra esperanzado por los resultados que puedan obtenerse de esta cumbre bilateral debido a que las autoridades belgas ya han mostrado su total disposición a cooperar.

ASILO DE ETARRAS
Otra de las metas de la reunión será impulsar el nivel de confianza de Bélgica hacia España para así enterrar ciertas reticencias que han permitido la admisión a trámite de peticiones de asilo político presentadas por varios etarras. Estos han sido los casos de Luis Moreno, Raquel García —los dos gozan de permiso de residencia—, Enrique Pagoaga, alias «Peixotin», y Juan Cruz Maiztegui, quien además recibe mensualmente una ayuda económica del Estado belga de unas 80.000 pesetas. Ante esta situación, el objetivo del Gobierno español en materia de cooperación internacional es aprobar las asignaturas pendientes, como puede ser la de Bélgica, y potenciar la colaboración que, desde hace años, se mantiene con México y Francia.

En cuanto a este último país, en la cumbre franco-española celebrada en Santander, las autoridades galas se mostraron en todo momento receptivas a las demandas planteadas por nuestro país. En la reunión se dio un impulso político a la apertura de una nueva fase en la cooperación que dio como fruto el acuerdo de reforzar el esfuerzo y los medios materiales y personales de los respectivos servicios policiales implicados en la lucha antiterrorista, en línea con lo expuesto por el Gobierno español.

El primer resultado de este compromiso de cooperación se producirá el próximo día 8 con la visita que el secretario de Estado de Seguridad, Pedro Morenés, realizará a París para entrevistarse con el director general de la Policía gala, Patrice Bergougnoux. El cometido de la reunión será analizar cómo se llevará a la práctica el acuerdo que sobre incremento de medios técnicos y humanos se alcanzó en Santander.

Y es que en la cumbre hispano- francesa, las autoridades galas transmitieron a las españoles su preocupación por las conexiones entre el terrorismo etarra y el bretón, hecho que se puso de manifiesto en el asalto conjunto que realizaron al polvorín de Plévin y que se saldó con el robo de ocho toneladas de dinamita, explosivo utilizado por el Ejército Revolucionario Bretón en el atentado que costó la vida a la empleada de una hamburguesería.

CONEXIÓN JARRAI-GAZTERIAK
Además de por los contactos entre ETA y el ARB, Francia expuso en la cumbre de Santander su inquietud por la creciente conexión entre Jarrai y su homólogo galo Gazteriak, unidas ahora bajo el nombre de Haika y que ha tenido como primera consecuencia la «exportación» del terrorismo callejero a territorio galo. Asimismo, tanto Francia como España han detectado que elementos que en años atrás estaban integrados en grupos «Y» en la actualidad forman parte de ETA, lo que confirma que la «kale borroka» se consolida como «escuela de prácticas» de futuros etarras. Este, por ejemplo, ha sido caso de los dos últimos detenidos por la Policía francesa: Ander Geresta y Aritz Aramburu, capturados el pasado día 26 en las afueras de Burdeos. Estos dos individuos tenían previsto pasar en breve a España para reforzar los comandos «Vizcaya» y «Donosti».

Prueba también de la receptividad manifestada por las autoridades galas en la cumbre del pasado día 23, es el hecho de que el ministro francés del Interior, Jean Pierre Chevenement, siete días después de la celebración de esta cumbre bilateral, compareció ante la Asamblea Nacional francesa para formalizar el acuerdo alcanzado con España y expresar la necesidad de afrontar el problema que representan las actividades de ETA y su entorno en el sur de su país. En su intervención, Chevenement afirmó que el incremento de los efectivos para combatir el terrorismo afectará a los servicios de información de la Policía Judicial de Bayona y Burdeos y a la División Nacional Antiterrorista. El ministro calificó de «excepcional» la cooperación franco-española y aseguró que la vigilará «personalmente para que sea eficaz».

Además de la potenciar la colaboración antiterrorista en el campo policial, Francia y España han dado un paso importante en la cooperación judicial contra este fenómeno como ha sido la designación de magistrados de enlace en París y Madrid, cometido para el que ha sido elegido por parte española Manuel García Castellón. Las misiones de estos jueces serán las de agilizar las tramitaciones en cuanto extradiciones y comisiones rogatorias, así como acelerar el intercambio de los documentos que son intervenidos a los miembros de ETA cuando son detenidos.

Dentro de este clima de colaboración se inscribe también la visita que el pasado mes de abril realizaron a Madrid la juez francesa Laurence Le Vert y la fiscal Irenne Stoller para mejorar los procedimientos de cooperación con la Audiencia Nacional e intercambiar información en materia de lucha antiterrorista, con el objetivo de solventar las dificultades de orden técnico que impiden un mejor funcionamiento de la colaboración.

En los últimos meses, Francia ha extraditado a tres destacados cabecillas etarras: Francisco Múgica Garmendia, Rafael Caride Simón y Miguel Gil Cervera. Y el pasado día 31, el Tribunal de Apelación de París aprobaba la extradición de Jon Bienzobas, presunto autor del asesinato de Francisco Tomás y Valiente, detenido en septiembre del año pasado junto con Arri Perurena y Francisco Segurola como presuntos integrantes del «comando» que llevó a cabo el robo de dinamita en Plévin.

TAMBIÉN HOLANDA
Pero no sólo las autoridades francesas se muestran sensibles respecto al problema del terrorismo etarra, En materia de cooperación, con Holanda también se han dado pasos importantes como lo demuestra que el Ministerio de Justicia de este país haya autorizado la extradición de Esteban Murillo Zubiri, sujeta a un último recurso después de que el Tribunal del Distrito de La Haya rechazara su solicitud de asilo. El pasado 25 de mayo, en un comunicado oficial, el departamento de Justicia holandés avalaba la decisión judicial al entender que no existen razones verosímiles en defensa de Murillo, cuya solicitud de asilo se basó en el temor a torturas y malos tratos. El Tribunal, respaldado posteriormente por el Gobierno holandés, negó el carácter «político» de los delitos por los que el etarra es reclamado por España.

Fuera de Europa, en México, donde se esconde una nutrida colonia de etarras, la línea de cooperación establecida por España bajo el mandado del presidente Ernesto Zedillo sigue produciendo resultados. El último fue la detención del etarra Lázaro Galarza Larrayoz, procesado en 1992 por la Audiencia Nacional como cómplice de los delitos de terrorismo, estragos, atentado, asesinato frustrado, por lo que España reclamará su entrega a las autoridades aztecas. En los últimos cinco años México ha expulsado a dieciocho personas acusadas de estar vinculadas con ETA.

Cruciales avances en la colaboración judicial 
En la última reunión de los ministros de Justicia e Interior de la Unión Europea, celebrada pasado 29 en Bruselas, Jaime Mayor Oreja planteó con éxito la incorporación a la agenda de los Gobiernos de la UE de un esquema de cooperación basado en la confianza recíproca en los sistemas jurídicos de los Estados. Ello implicaría el reconocimiento automático de las órdenes de busca y captura emitidas por los Tribunales de cada Estado miembro, así como primar la puesta a disposición del presunto delincuente ante los Tribunales del país que lo reclame por los delitos más graves. Con esta última medida se evitaría que los delincuentes se sustrajeran a la Justicia del país que los reclama al haber cometido un delito menor en el territorio donde son detenidos.

Esta es una situación que se registra en la práctica totalidad en los casos sobre detenciones de etarras. En la actualidad es más que frecuente el hecho de que terroristas que cuentan con un amplio historial delictivo en España tienen que cumplir condena en Francia por un delito menor como portar armas.

Ante ello, los etarras, conocedores de los beneficios que les reporta esta situación, portan siempre una pistola ante la posibilidad de ser detenidos, ya que con esta argucia consiguen retrasar su entrega a España.

La propuesta que en este sentido realizó Mayor Oreja en el Consejo de Ministros de Justicia e Interior de la UE fue acogida favorablemente por sus homólogos y se aceptó que la Comisión lo incluyera en el programa general para cerrar un espacio común de seguridad en la UE, aunque tendrá que negociarse todavía la fecha en la que se presentará esta nueva norma.

Mayor Oreja y «las flores del mal» 
Por M. MARTÍN FERRAND ABC 4 Junio 2000

BAUDELAIRE tiene la culpa. Llegaba el francés, mediado el siglo pasado, a cualquiera de los cafés de moda en París. Iba hecho un cromo: bien entallada la levita marrón, camisa celeste en feroz contraste con su corbata amarilla —como cualquier ejecutivo de la Nueva Economía—, guantes de seda rosa y un penetrante olor a pachulí. El poeta se arrimaba a cualquiera de las tertulias del café, simulaba atención y, sin venir a cuento, decía, por ejemplo: «¿Ustedes no han probado nunca sesos de niño? Son exquisitos, saben a nueces frescas!». La perplejidad se instalaba en el salón. Los asistentes miraban con recelo al ya conocido escritor, que, al menor descuido de los tertulianos, volvía a interrumpirles: «¡Cuando yo asesiné a mi pobre padre...!».

Charles Baudelaire, naturalmente, ni había matado a su padre ni probado jamás sesos de niño; pero, de puro dandismo, le gustaba llamar la atención: epatar a los burguesitos que alternaban, en los veladores, el café con la absenta. Aun así, le quedaba tiempo para predicar la buena nueva sonora de Richard Wagner, traducir a Edgar Allan Poe, hacer una genial y pionera crítica de arte y escribir páginas tan sugerentes y vivas como «Las flores del mal».

A imitación del francés que tanto encandilaba a César González-Ruano, y quizás sin saber quién fue, son muchos los personajes de hoy que, sin ir al café, se colocan delante de una cámara de la televisión y lanzan sus machadas para pedir limosna de atención a la opinión pública. La feroz campaña emprendida contra Jaime Mayor Oreja, no sólo por el PNV, entra de lleno en esa escuela del escándalo provocado que busca, sin recato ético, la atención del personal con intención, sospecho, electoral.

Para esta semana está previsto un encuentro entre Mayor Oreja y el consejero de Interior del Gobierno vasco, Javier Balza: el que, plenamente baudelariano, pedía «compensaciones» por la detención de la etarra Belén González Peñalva. Balza, estoy seguro, jamás ha comido sesos de niño; pero, vestido con una «blazer» azul, ¿cómo se llama la atención del respetable?

Mayor es, a más de ministro de Aznar, una hipótesis en el futuro del País Vasco, y ese es un lujo que no pueden permitirse sus adversarios. La tentación fundamentalista del nacionalismo necesita, para alimentarse y mantenerse, la presencia de «invasores centralistas». Mayor es de la tierra y en ella tiene arraigos sólidos. Es una cuña de la misma madera y, por ello mismo, su presencia enardece tanto a quienes han hecho del fervor nacionalista un modo de vida y una herramienta de poder. Para poder amar, siguiendo a Baudelaire, tendrían que salir de sí mismos. ¿Saben, quieren, pueden?

Los socialistas vascos y Lizarra 
Por José María BENEGAS, presidente del PSE y diputado por Vizcaya ABC 4 Junio 2000

No suponía que publicar un libro implicara también tener que someterse a la crítica de quienes no habiéndolo leído se permiten desde el más frívolo ejercicio intelectual alinearle a quien esto escribe con el Pacto de Lizarra; este es el caso del columnista César Alonso de los Ríos cuando afirma por escrito y airea en tertulias que mi propuesta se acerca a la de Lizarra.

Siempre he pensado que lo que hace el nacionalismo no violento en Lizarra es dejar a un lado a los partidos constitucionales y cambiar súbitamente de aliado para hacer una apuesta de construcción de país con aquellos que han recurrido a la utilización de la violencia albergando la esperanza de que la abandonen definitivamente.

El PNV intuye que algo se mueve en ETA y, sin escrúpulos con respecto a sus antiguos pactos y aliados, se apunta a un final en el que no le importa abjurar de los antiguos grandes logros democráticos, como han sido y seguirán siendo la Constitución, el Estatuto de Guernica y el Pacto de Ajuria Enea, en vez de discutir el futuro sin enterrar un marco jurídico -político que nos ha permitido recorrer gran parte del camino juntos y que, además, es flexible y abierto.

Consumada la exclusión del socialismo vasco del gobierno autonómico (por imposiciones de ETA), el principal error de Lizarra, también más allá de sus contenidos estriba en que conduce nuevamente a la política vasca a una situación de frentismo polarizado, que habíamos superado mediante los gobiernos de coalición y que, a mi entender, se ha demostrado nefasto para nuestra sociedad y para nuestro futuro.

Una de las grandes contradicciones del frente de Lizarra radica en que la llave de la solución de algunos problemas (que están en la mente de todos) la tienen, paradójicamente, aquellos que no comparten los planteamientos de ese acuerdo político y que fueron excluidos de su discusión.

Lo que ha dislocado la situación, y lo sigue haciendo, es el hecho de que el PNV ha pretendido jugar en el campo contrario. En lugar de plantear la cuestión sobre si el actual marco constitucional y estatuario con todas sus potencialidades es lo suficientemente flexible para asegurar el más amplio de los autogobiernos en un marco de convivencia democrática y civilizada, ha optado por jugar en un terreno que no sabemos cuanto mide; en el que no existen reglas del juego; el árbitro tiene un gatillo en lugar de silbato; las porterías cambian de sitio a su antojo unos empleados que llevan capucha; y, además, ya rozando el absurdo, hemos tenido la impresión de que uno de los arietes, el portavoz del PNV, no sabe exactamente en qué equipo juega.

Un pacto en el que sus firmantes -incluyo a todos- no se enteran de por dónde va a golpear la organización criminal que lo tutela, es un desastre y una indignidad para la sociedad vasca, porque, si se pretendía en Lizarra que la política mandara sobre las armas hasta acallarlas definitivamente, es la organización terrorista la que sigue mandando sobre la política, lo cual era algo habitual en el caso de EH, pero es una situación insostenible para partidos democráticos como el PNV y EA.

El PNV ha abandonado la necesidad de la «pedagogía democrática» frente a la violencia. Cuando asume la territorialidad de la nueva Euskal Herria no plantea que el proyecto encierra enormes dificultades democráticas, como lo es el necesario respeto de la voluntad libre de los navarros y de unos ciudadanos que viven en el sudoeste de Francia, se suma al proyecto con entusiasmo.

Cuando el «frente» proclama que hay que desembarazarse de los opresores, el Estado español y el francés, y que estos deben acatar la decisión de los vascos (en un marco que no se sabe exactamente cuál es), no advierte a sus aliados ni de la falacia de la teoría de la opresión ni de la enorme dificultad que supone que dos Estados europeos, fuertes los dos, democráticos los dos, uno más jacobino que el otro, acepten por las buenas que un puñado de vascos, esto es lo que somos si nos comparamos con la población total de los dos Estados «opresores» podamos cambiar las fronteras y construir un Estado independiente al margen de la Unión Europea. No sólo no advierte el PNV a sus aliados de las dificultades de este proyecto, sino que lo apoya también con entusiasmo. La queja de ETA hacia el PNV y EA de que no cumplen con el proyecto de construcción nacional puede no estar exenta de fundamento, porque han firmado un proyecto que democráticamente es de imposible cumplimiento.

¿Cómo puede el nacionalismo vasco compaginar su trayectoria histórica, en líneas generales democrática, con un proyecto que supone no tener en cuenta ni la voluntad de los ciudadanos de Navarra y del sudoeste de Francia, ni las reglas del Estado de Derecho? Al no haber ejercido el PNV su responsabilidad de «pedagogía democrática» advirtiendo de la dificultad de realización de ese proyecto y de su carácter antidemocrático, lo está legitimando, de algún modo.

El error más grave que se ha perpetrado reside en los propios contenidos de fondo sobre los que se ha planteado el problema. La paz no puede constituirse a partir de un intento de liquidación, de menosprecio y de destrucción de los logros democráticos de este siglo para el País Vasco, la Constitución de 1978 y el Estatuto de Guernica.

Lizarra supone, dicho a las claras, el intento de una parte de imponer un proyecto a la otra. Es decir, constituye una vía de confrontación y enfrentamiento, en modo alguno de consenso. Todo lo contrario de lo que ha sucedido en el proceso irlandés reivindicando de forma tan interesada en Euskadi por quienes ignoran, o quizá oculten deliberadamente, las bases reales sobre las que se fraguó, buscando desde el inicio un acuerdo que pudiera ser suscrito por todos.

Querido César Alonso de los Ríos, todos los párrafos anteriores son trascripción literal de partes de mi libro «Una propuesta de Paz», al que tu rigor intelectual te ha llevado a calificar de miserable «aproximación a Lizarra». Te envío un abrazo a través de estas líneas y te aseguro que si lees el libro cambiarás de pensamiento sobre tus primeras opiniones.

Una nueva visión en los medios sobre el nacionalismo vasco 
MADRID. J. H. ABC 4 Junio 2000

La persistencia de los nacionalistas moderados -PNV y EA- por suscribir la estrategia del pacto de Estella junto al «brazo político de ETA» -EH-, pese a las declaraciones de la banda constatando que la «tregua era una trampa», ha operado un cambio significativo en las valoraciones de la prensa internacional, fundamentalmente europea, sobre la situación en el País Vasco.

A este respecto, todos los medios se hacen eco de la «bofetada» y «descrédito» que supuso para el PNV y Eusko Alkartasuna la publicación en el diario Gara de los documentos de ETA sobre las negociaciones que los nacionalistas mantuvieron con la banda. Los más importantes periódicos europeos, entre ellos Le Monde bajo el epígrafe «ETA, sin máscara», reproducen las palabras de la banda cuando, además de reconocer abiertamente que «la tregua era un engaño», atribuye a los nacionalistas moderados la reanudación de los atentados por su «insuficiente cooperación para hacer efectivos sus planes».

COMPLICIDAD DEL PNV
Las reacciones adversas contra el PNV se hicieron más patentes tras el asesinato del periodista José Luis López de Lacalle por sus ataques contra los medios. «ETA va en serio, y tras su radicalización ha sobrevenido también la de los “nacionalistas moderados” que, lejos de admitir el fracaso de su “experimento de paz” con el acercamiento a la banda, se dedican ahora a arengar contra medios de comunicación y políticos», decía el alemán Die Tageszeitung.

Prestigiosos medios como The Wall Street Journal publicaron también que «no es fácil entender la razón por la cual el PNV se niega a abandonar el pacto que hizo con el ala política de ETA, una vez que ésta abandonó la tregua». Más allá fue el diario francés Le Monde, al escribir que «mientras unos quieren recuperar la libertad y eliminar el terrorismo, otros huyen hacia adelante, hacia una irreal construcción territorial; una parte del País Vasco excluye a la otra o está excluida por ella».

Aún más, Le Monde coincidió con otros medios en extender la responsabilidad del fatídico atentado al partido de Arzalluz, al considerar que el asesinato de Lacalle se debió a que en sus análisis «decía y sobre todo escribía lo que veía: la deriva criminal de ETA y la no menos criminal complicidad pasiva de todos los medios nacionalistas vascos que se niegan a denunciarla».

Por su parte, el diario francés Le Figaro realizó un llamamiento a la movilización europea, al considerar que «Toda Europa debe ayudar a la España moderna de Aznar a poner fin a esta última reliquia de los años negros de su historia. El asunto no sólo afecta a los españoles».

Precisamente, la consolidación de la cooperación en la lucha antiterrorista entre Francia y España tras la cumbre de Santander centró la atención del último mes. Le Figaro destacó el aumento de la cooperación bajo el sonoro epígrafe de «Aznar, Chirac y Jospin al unísono» y Financial Times vaticinó que, con «el aumento de la presión separatista sobre Francia y de las relaciones de ETA con independentistas bretones, ambos países están dispuestos a abrir una nueva etapa que lleve a la erradicación del terrorismo».

Encapuchados asaltan y destrozan en pleno día la Delegación de Hacienda en Rentería
Tras desalojar a los funcionarios, prendieron fuego al local - Es el sexto ataque a la misma oficina desde su inauguración hace ocho años
RAFAEL HERRERO El Mundo 4 Junio 2000

RENTERIA (GUIPUZCOA).- Tres encapuchados incendiaron ayer, por sexta vez, la oficina de la Hacienda Foral de Guipúzcoa en Rentería, cuando se encontraban en su interior 14 empleados y una decena de ciudadanos que cumplimentaban sus declaraciones de la renta.

El ataque contra esta oficina, que sufrió graves daños materiales, se registró a las 8.15 horas de ayer. La actividad del establecimiento, ubicado en la céntrica calle Magdalena, había comenzado apenas un cuarto de hora antes, momento en el que estaban citados los primeros contribuyentes de la jornada.

Según relataron los trabajadores, tres encapuchados irrumpieron por la puerta principal y les conminaron a abandonar el local. «Nos hablaron en castellano y nos dijeron que saliéramos fuera, que no cogiéramos nada y que estuviéramos tranquilos, porque aquello no iba con nosotros», comenta una de las personas que se encontraba dentro del local.

Veinticuatro personas que estaban en la oficina de Hacienda salieron precipitadamente a la calle, momento en el que los radicales rociaron las dependencias con un líquido inflamable y las prendieron fuego.

En apenas unos minutos, la oficina se encontraba en llamas y los agresores habían huido. Los bomberos del Parque del Bidasoa llegaron rápidamente y sofocaron el fuego, que quedó totalmente apagado para las 9.15 horas.

Sin embargo, los bomberos no pudieron impedir que el establecimiento resultase seriamente dañado. El mobiliario y los equipos informáticos quedaron prácticamente destruidos.

No obstante, según explicaron los funcionarios que aguardaban ayer en el exterior del local, las declaraciones de Hacienda archivadas se habían salvado: «Es probable que se hayan quemado las que estábamos tramitando en ese momento y estaban encima de las mesas, pero las otras estaban bien guardadas y están afectadas por el humo, pero no quemadas».

El ataque supone que los vecinos de Rentería que aún no han presentado la declaración de la renta deberán acudir a otras oficinas, probablemente, en San Sebastián e Irún, porque el local afectado no podrá volver a funcionar antes de que finalice la campaña de la renta, el próximo 26 de junio. Durante la jornada de ayer, un total de 330 personas estaban citadas para cumplimentar su declaración.

Aunque confiesan haberse «asustado mucho», los trabajadores de la sede atacada están ya «acostumbrados» a estas acciones. De hecho, no llevan la cuenta del número de ataques, sino de las campañas en las que no los han recibido.

Una de las funcionarias afirmaba que, desde 1993, cuando se abrió la oficina en Rentería, «sólo ha habido dos años en los que no han quemado el local». En concreto, el año pasado y en 1996.

Todos los sabotajes sufridos por este establecimiento se registraron durante la campaña de la declaración de la renta. De hecho, la oficina sólo está operativa durante los meses en los que se presenta la declaración.

Traslado de presos

La sede de Hacienda en Rentaría se encuentra ubicada en la bajera de un edificio que se levanta junto a la iglesia parroquial de la localidad, a escasos metros del Ayuntamiento.

En el balcón del piso superior, que también pertenece a Hacienda, colgaba una pancarta en favor del traslado de los presos de ETA a cárceles de Euskadi. En esta planta se encuentra la oficina de recaudación, que también ha sufrido el fuego de la violencia callejera. La declaración de la renta en los territorios vascos depende de las diputaciones forales, única institución, junto a los ayuntamientos, reconocida como legítima por la izquierda abertzale.

El primer ataque contra la oficina de la Hacienda Foral tuvo lugar el 15 de mayo de 1993, mediante el lanzamiento de cócteles molotov. Un año después, los radicales repitieron el procedimiento.

El 30 de mayo de 1996 el sabotaje fue similar al de ayer y al utilizado el pasado 22 de mayo de 1997. El penúltimo ataque contra esta sede se perpetró el 30 de abril de 1998, una vez más en horas de actividad y tras desalojar a los funcionarios y al público presente en las instalaciones.

No fue el único incidente que se registró en la jornada de ayer. Un grupo de encapuchados lanzó en la madrugada de ayer varios cócteles molotov contra la puerta de una oficina de Telefónica en Bilbao, que sufrió daños de poca consideración, según informó la Ertzaintza.

Gonzalo Anes: "La ignorancia de los jóvenes resulta aterradora"
El director de la Academia de la Historia cree que el sistema de enseñanza conduce a la xenofobia
JOAQUINA PRADES, Madrid El País 4 Junio 2000

Desconocen quién fue Alfonso XIII, o si Copenhage se sitúa al norte o al sur de Europa. Tampoco han oído hablar de la trilla o las mieses, ni leído el Quijote, ni saben relacionar el feudalismo y la Edad Media.

Las primeras generaciones de alumnos de la LOGSE -Ley de Ordenación del Sistema Educativo- han llegado a las universidades, y los catedráticos de las asignaturas de Humanidades no dan crédito a lo que ven. "Estamos asombradísimos. La ignorancia de estos jóvenes resulta aterradora".

El autor del diagnóstico es el director de la Real Academia de la Historia, Gonzalo Anes, quien ultima, junto con los otros 35 académicos, el documento sobre la enseñanza de la historia que se dará a conocer a finales de mes. Largos meses de estudio sobre los libros de texto que se imparten en los institutos de las comunidades autónomas, así como los testimonios de numerosos docentes, derivan en esta conclusión. Pero también en otra tal vez más inquietante: "La anulación de todo aquello que nos une; la exaltación y la visión sesgada de lo que nos separa, la ignorancia, en suma, y la falta de memoria histórica resultan peligrosos. Son el caldo de cultivo del racismo y la xenofobia. Y eso es, desgraciadamente, lo que parece que está ocurriendo".

No todo es negativo en los planes de estudio de la LOGSE, a juicio de este asturiano de 68 años, cuyo informe institucional servirá para la inminente reforma de la enseñanza de la literatura, el arte, la filosofía, la geografía y la historia a que se ha comprometido el presidente Aznar. Anes valora los sólidos conocimientos en matemáticas y manejo de ordenadores de los nuevos universitarios, así como la "soltura" con que emplean la bibliografía. Pero considera "muy deficiente" su preparación en Humanidades. Este catedrático de Historia Social y Económica de la España Contemporánea ya está acostumbrado, al igual que muchos de sus compañeros de Universidad, a transformar sus cursos de especialización en meras introducciones a la historia. "Nos vemos obligados a enseñar nociones que deberían haberse aprendido en primaria y secundaria", lamenta.

Viaje de fin de carrera
"¿Alguien sabe algo de Alfonso XII?", preguntó a sus 30 alumnos de Económicas. Sólo una chica levantó la mano, y lo hizo para explicar que había sido un rey de España, incapaz de añadir un sólo dato sobre cuándo y cómo vivió, ni su parentesco con el rey Juan Carlos. También narra Anes cómo un grupo de profesores escucharon a una alumna de quinto curso comentar que durante el viaje de fin de carrera desde Madrid a Nápoles se desviarían a Copenhague, que "coge de paso desde Niza".

Este desconocimiento no resulta tan extraño si se repasan los planes de estudio en la enseñanza secundaria. Alfonso XII no existe, como tampoco se citan las monarquías en los siglos XVI y XVII, ni se explica en Castilla y León que Isabel y Fernando fueron los Reyes Católicos. En el primer caso el Descubrimiento y la Reconquista recaen exclusivamente en la reina castellana; para los niños catalanes, en cambio, el héroe es Ferran II, heredero de la Corona de Aragón.

Esta situación deriva del uso real que hace el Estado de su potestad para fijar el 55% de los contenidos en las comunidades con lengua propia, y el 65% en el resto. Tanto Gonzalo Anes como el ex ministro de Educación Juan Antonio Ortega y Díaz Ambrona, presidente de la Comisión de Expertos que revisó la enseñanza de las Humanidades tras el escándalo político originado por la ex ministra Esperanza Aguirre, coinciden en que el Ministerio de Educación se ha limitado a apuntar generalidades, lo que permite a las comunidades autónomas extremar el localismo hasta "mirarse el obligo", en expresión de Ortega. Hasta el extremo de que los escolares gallegos dan un salto en el vacío desde El reino de los suevos en Galicia hasta la España contemporánea, en tanto los andaluces aprenden El arte neoclásico y la burguesía de Cádiz o los catalanes su papel durante la Segunda Guerra Mundial. Al margen de estos localismos, subyace en la actual enseñanza de la historia una visión de constante enfretamiento y represión que, a juicio de los expertos, resulta muy poco beneficiosa para la convivencia pacífica entre los españoles.

El racismo de Arana
Los niños vascos, por ejemplo, estudian la Constitución española al mismo nivel que la francesa y sitúan ambas en contraposición con los derechos de Euskal Herria. La ideología más xenófoba de Sabino Arana se enseña sin críticas en las ikastolas: "Todos los maketos (inmigrantes) grandes y pequeños, burgueses y trabajadores, sabios e ignorantes, buenos y malos, son enemigos de nuestra patria". La mezcla con españoles y franceses es para el fundador del PNV lo que "ha contaminado y afeminado" la raza vasca "especial entre especiales", y la influencia española, "podrida y degenerada". Los canarios obligaron a los editores de libros de texto a referirse a la "colonización" de que fueron objeto las islas y en Cataluña la visión de la historia es un canto permenente a la resistencia ante el invasor español.

Ya la comisión presidida por Ortega advirtió de "la manipulación o distorsión de los hechos históricos en función de los intereses presentes o posiciones ideológicas", en un texto consensuado donde resultó imposible escribir "el común cultural" entre los pueblos de España. Se sustituyó por "el común cultural con los pueblos de Europa". El dictamen del director de la Academia es similar: "Si la historia se enseñara al margen de desfiguraciones políticas evitaríamos enfrentamientos, incluso guerras. Por eso nuestro informe incidirá en la necesidad de una docencia contrastada y objetiva".

La pesadilla de los editores
Las autonomías, que tienen la última palabra sobre los libros de texto que estudian los niños de su comunidad, han hilado fino. Los editores han tenido que ajustar y reeditar los manuales escolares por matices como los siguientes:

Andalucía: los niños no calzan zapatillas, sino babuchas. Tampoco usan cerillas. Sólo candela. Los tambores sin más no son correctos. Tienen que ser rocieros. Las matemáticas tampoco reflejan adecuadamente la historia de Andalucía. En música no se estudian "instrumentos y danzas" salvo que sean andaluces. Como ejemplo de distancias, los editores tuvieron que sustituir el recorrido Madrid-Barcelona por Sevilla-Málaga.

Canarias: el aceite no sirve para ilustrar la exportación. Tienen que ser los plátanos. Las armas de los guanches en el Neolítico no eran las hondas y los bastones. Los usaban únicamente para defenderse. En Literatura, la comunidad canaria exige que el 50% de los autores que se estudian hayan nacido en el archipiélago. También son ajenos a hechos geográficos o históricos que no les afectan directamente, como la Reconquista, los ríos o el ferrocarril.

Baleares: se rechazó un libro de texto porque no marcaba suficientemente las diferencias entre Mallorca y Menorca.

Comunidad Valenciana: no se admite la palabra petit para la pequeña empresa, a pesar de estar recogida en los diccionarios de valenciano. Tiene que ser la xicoteta empresa, "que suena menos catalán", según el responsable de Educación que pidió el cambio.

País Vasco: un libro de Lengua euskera de la editorial Bruño, con tres años de vigencia en los colegios, tuvo que ser retirado porque usaba como ejemplo el ascenso social y profesional de un vasco que se acababa de afiliar a un partido nacionalista.

Cataluña: la guerra civil española apenas existe más allá del Ebro para los niños catalanes. Sin embargo, está bien considerada la alusión del libro de la editorial Vicens Vives que especifica el precio que alcanzaron las mongetes (judías) en el mercado oficial y en el de contrabando.

"España no es Castilla"
Las minorías parlamentarias con las que el Gobierno quiere pactar la reforma apenas han variado las posiciones que colocaron al borde de la ruptura el pacto de gobernabilidad entre el PP y Convergència i Unió (CiU) en la legislatura anterior. "La actual ministra [Pilar del Castillo] es mucho más dialogante que Esperanza Aguirre [la titular de Educación que planteó la reforma] y sabe mucho más de estas cosas. Ahora bien, si la historia común de España que nos presentan es otra vez la historia de Castilla, las cosas se pondrán muy mal, porque España es una cosa y Castilla otra muy distinta", señala Ignasi Guardans, portavoz de CiU en la Comisión de Educación.

Todos se mantienen a la espera de la comparecencia parlamentaria de Pilar del Castillo el 14 de junio, en la que expondrá las líneas maestras de la reforma. En principio, tanto los parlamentarios catalanes como los de Coalición Canaria (CC) están de acuerdo en cambiar esta enseñanza, que abarca arte, literatura, filosofía, historia y lengua, y es obligatoria en la enseñanza secundaria. El problema radica en la letra pequeña.

En el reciente pacto firmado entre PP y CC para la segunda investidura de Aznar, los cuatro diputados canarios se comprometieron por escrito a "apoyar la reforma de las Humanidades en la línea propuesta por la Conferencia Sectorial de Educación del 22 de julio de 1999". El párrafo es incorrecto -la Conferencia se celebró el 29 de junio de 1998- pero refleja la receptividad de CC. "Estamos de acuerdo incluso en incluir la Reconquista, siempre que se respete la pluralidad", dice la diputada María del Mar Julias. Más compleja parece la respuesta de los catalanes. Guardans resalta la satisfacción de la Generalitat con la enseñanza de las Humanidades en Cataluña. Sin embargo, éste es uno de los puntos más críticos del futuro dictamen de la Academia de Historia.

 

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