AGLI

Recortes de Prensa   Miércoles 7  Junio 2000
#Fuera de la corriente
EDUARDO HARO TECGLEN El País 7 Junio 2000

#Europa señala al PNV
Editorial ABC 7 Junio 2000

#El PNV pide tiempo para explicarse
Lorenzo Contreras La Estrella 7 Junio 2000

#Un Gobierno de Unidad democrática
Por Gregorio Peces-Barba, Catedrático de Filosofía del Derecho ABC 7 Junio 2000

#Las salidas del PNV
Por CÉSAR ALONSO DE LOS RÍOS ABC  7 Junio 2000

#El PNV, en la encrucijada
Editorial El País 7 Junio 2000

#Pedrosa III
ERASMO El Mundo 7 Junio 2000

#El ángel exterminador
ANTONIO ELORZA El País 7 Junio 2000

#Entre Aznar e Ibarretxe
Por Carlos DÁVILA ABC 7 Junio 2000

#Cuatro partidos minoritarios de Baleares impiden una condena institucional de la Cámara autónoma al crimen
MADRID / PALMA DE MALLORCA. M. M. ABC 7 Junio 2000

#El vicesecretario de UA abandona el País Vasco por amenazas de ETA
VITORIA. J. J. Saldaña ABC 7 Junio 2000

#Carta a un edil del PP: «Vete o tú serás el próximo»
ELENA P. IRIARTE El Mundo 7 Junio 2000

Fuera de la corriente
EDUARDO HARO TECGLEN El País 7 Junio 2000

No sé si tengo derecho a decir que ETA está ganando su partida, o que la ganó claramente a partir de la tregua inútil y perdida: si digo lo que pienso, puedo ser derrotista. El triunfo del terrorista se remacha con cada crimen y se rubrica con la inflación inmensa de la protesta, con las manifestaciones organizadas, las pancartas y los asomos de guerra civil vasca. Y las declaraciones de quienes se creen obligados o de quienes no quieren perderse la ocasión de izarse en un pedestal o fruncir el ceño ante una cámara. Cualquier acto de terrorismo de la historia comienza con el seco pistoletazo en la nuca de alguien, de quien sea, y se nutre y agranda en la inmensa onda expansiva que le proporciona la sociedad organizada. En esta onda expansiva, además de reunir actos literarios, y concursos de agudeza, y ecualización de los medios que no se atreven a reducir sus espacios, y la anulación de los análisis y los estudios y de la política como digresión; además de eso y muchas cosas más, se producen las acusaciones internas. Los medidores de condenas tienen siempre el gálibo dispuesto, y el diccionario para saber si una palabra es suficiente o es un subterfugio: la solución depende del punto de vista. Al mismo tiempo, entran en un concurso de elogios a sí mismos: sus "ya lo dije yo" que a mí me indignan. El "¿Lo ves?" es un tesoro de malignidad parecido al de "Es por tu bien".

A mí me ha parecido siempre que es más asesino el que vota por el crimen (decenas de miles de personas), que el criminal mismo. Sólo que en esto incluyo más personas, y no dejo de pensar en articulistas, editorialistas, políticos, ministros y ex ministros, que cantan el "Ya lo decía yo": y no lo decían, y hacían posible, por el contrario, que la situación fuera tan mala como deseaban.

No sé si tengo derecho, o recibiré reproches horribles, de decir que el tema ha ido creciendo y creciendo en los últimos años, que González destrozó unas posibilidades y que Aznar está ahondando en la guerra civil, provocando unas elecciones vascas que quiere ganar sobre el PNV, llevándose los votos que se dan al guerrero y no al pensador. En todo caso, seguiré aguantando las represalias, y el aislamiento, y las dificultades, y las distancias. Siempre será mucho menos que los que aguantan a nuca descubierta y a casa abierta: los que viven una vida imposible por no pensar como los nacionalistas agudos, los que van a morir y lo saben. Porque sea quien sea el que muera, sabía ya que estaba designado para ser una víctima.

Europa señala al PNV
Editorial ABC 7 Junio 2000

EL Partido Popular Europeo (PPE) le ha dado al nacionalismo vasco otra medida del desastre político que suponen sus pactos con Herri Batasuna y ETA. Los populares europeos hicieron público ayer un comunicado en el que mostraron su pesar por el asesinato de Jesús María Pedrosa Urquiza y lanzaron un claro mensaje al PNV. Sin ambigüedades ni rodeos, el PPE reprochó a los nacionalistas que mantengan acuerdos con formaciones que apoyan el terrorismo, lo que supone quedarse «fuera de la comunidad de valores democráticos». Puede que los nacionalistas, con su tendencia a la manía persecutoria y al victimismo, quieran ver en este comunicado la larga mano del PP español. Sería lamentable que les consolara tan pobre argumento y no vieran que lo que tienen sobre la mesa es una descalificación directa de su estrategia frentista por la principal formación política del Parlamento Europeo. No paran ahí los populares europeos. Además, van a transmitir su preocupación a la Internacional Demócrata-Cristiana, a la que todavía pertenece el PNV, después de abandonar el Partido Popular Europeo para integrarse —otro alarde de finos estrategas— en el grupo Los Verdes-Alianza Libre Europea. La consecuencia de cómo se percibe en Europa la política nacionalista en el País Vasco es el descrédito imparable del PNV, bien reflejado en el comunicado del PPE y en las declaraciones efectuadas ayer en Madrid por Michèle Alliot-Marie, presidente de la Agrupación Para la República y alcaldesa de la localidad vascofrancesa de San Juan de Luz. Alliot-Marie criticó claramente al PNV por sus alianzas, reiteró el apoyo de Francia a España en la lucha antiterrorista y aprovechó la ocasión para recordar que no apoya la creación de un departamento vasco francés.

El nacionalismo vasco no debería sorprenderse ni indignarse por estas reacciones, que irán a más si persevera en sus errores, hasta que quede incomunicado políticamente con Europa. Si pudiera liberarse de la ofuscación fundamentalista que padecen sus dirigentes se daría cuenta de que, hoy en día, representa las ideas antagónicas a los valores de la Unión Europea y que son de infausto recuerdo histórico: la afirmación étnica y la persecución ideológica. El problema es que el nacionalismo —el político y el terrorista— está manchando a toda la sociedad vasca y trasladando a Europa la imagen de un territorio convertido en reserva natural de la violencia y de la falta de libertades. Nadie cree al nacionalismo vasco cuando afirma que existe un conflicto político con el Estado español. Ahora sólo hay un conflicto: el que enfrenta al nacionalismo vasco con la ética y la racionalidad democrática. Europa se está limitando a señalarlo, como un cuerpo extraño en su presente y, sobre todo, en su futuro.

El PNV pide tiempo para explicarse
Lorenzo Contreras La Estrella 7 Junio 2000

Es tan grave la situación vasca que difícilmente aparece algún tema nacional capaz de rivalizar con ella en el examen de la actualidad. En las últimas horas se ha acentuado ese lamentable interés. Envuelto en sus contradicciones, un poco más tras el asesinato del concejal de Durango, Javier Arzallus ha tenido que pedir tiempo, como en el baloncesto, para brindar una nueva explicación de su actitud y de la postura del PNV. "Cuando pasen los tres días de luto comentaremos lo que se ha dicho y lo que se ha hecho." O sea, se ha quedado prácticamente sin argumentos para defender lo indefendible: el entendimiento del partido nacionalista con los vasallos de ETA en el llamado "frente de Lizarra".

Cuando pasen esos días, si es que ETA concede un respiro en su vieja estrategia de muerte, Arzallus y los suyos tal vez formulen, como otras veces, una vistosa y pintoresca palabrería. Todos los esfuerzos pacificadores del PNV, a costa de vender su alma democrática, han quedado defraudados. Pero dar marcha atrás y regresar plenamente al mareo del Estatuto de Guernica, sin Udalbiltza que valga, es como pedirle a Hernán Cortés que se reembarque después de haber quemado la naves. Bien que lamentarán ahora los dirigentes nacionalistas su frívola confianza en los resultados de una política condicionada por ETA.

En su petición de tiempo, el PNV ha hecho una concesión provisional: estudiará la posible revisión de sus pactos municipales con  EH/HB. Pero bien se intuye que cualquier rectificación, dadas las distancias perturbadoras ya recorridas, será interpretada por unos y otros, incluidos los propios nacionalistas, como un fracaso de la dirección. Más que una rectificación, un principio de retractación. En suma, La penosa escena de cantar la palinodia ante los ojos y los oídos de cuantos pueblan el escenario público.

Y, sin embargo, no se atisba solución que no pase por el repliegue de líneas, tal vez a la desbandada si se demora demasiado una retirada en orden. Hasta José Antonio Ardanza, "lehendakari" que fue antes del hoy crucificado Ibarreche, se ha sumado a quienes piden la ruptura de los acuerdos nacionalistas con el mundo filoetarra. Otros nombres nacionalistas citados en la misma postura han sido los de Josu Bergara, diputado general de Vizcaya, Román Sudupe y Rafael Larreina, este último vicesecretario general de EA, la formación nacionalista que creara, como escisión del PNV, el que también fuera "lehendakari", Carlos Garaicoechea.

La manifestación de protesta organizada en Durango no ha conocido en esta ocasión una duplicidad de inspiradores. No han venido los dirigentes del PNV a organizar, como en casos anteriores, otra manifestación paralela que tanto aprovechan los "abertzales" y radicales en general para bastardear la repulsa. Juan José Ibarreche se ha puesto tras la pancarta que reclama el fin de ETA, al lado del presidente del Gobierno, José María Aznar.

La unificación de los signos de pesar demuestra que tarde o temprano las actitudes insostenibles pasan factura política. Ahora bien, si ETA suspende su criminal actividad, cosa que ha hecho en varias oportunidades como quien en la "pesca" ordena un "paro biológico", el PNV aprovechará el respiro y no moverá un milímetro su posición básica. Lo cual significa algo tan dramático como que ETA gobierna la situación tanto si mata como si deja de hacerlo.

De momento suscita más curiosidad que interés esa anunciada entrevista entre el presidente Aznar y e1 "lehendakari" Ibarreche, concertada como quien dice a pie de manifestación, pues se ha comprometido durante el encuentro de ambos en el acto central del duelo de Durango. Junto a ello brilla negativamente como síntoma otro anuncio: el de que el Gobierno vasco se mantendrá al margen durante la manifestación que ha organizado en Bilbao el Foro Ermua, auténtica "bestia negra" de los nacionalistas desde que naciera en dicha localidad tras el asesinato de Miguel Ángel Blanco.

Un Gobierno de Unidad democrática
Por Gregorio Peces-Barba, Catedrático de Filosofía del Derecho ABC 7 Junio 2000

ES difícil soportar la situación de violencia del País Vasco y el rosario de asesinatos después de tantos años y sin que ninguna de las acciones producidas desde las amnistías y la Constitución hasta el desarrollo y la práctica democrática posterior hayan modificado un ápice el mensaje fundamentalista, dogmático y apoyado en la fuerza que mata, de los radicales de ETA y del grupo político que les apoya.

Con la Constitución se resolvieron todos los agravios reales que tenía el pueblo vasco referentes a su cultura, a su lengua y a su voluntad de autogobierno. En un marco funcionalmente federal, la Constitución abrió la puerta a los Estatutos de Autonomía que organizaron jurídicamente las instituciones propias. En general y en el caso del País Vasco, con especial profundidad, se establecieron unas competencias y unos órganos de Gobierno que superan a los de los Estados en un Estado Federal. Con un apoyo mayoritario de la Constitución, puesto que las abstenciones no se computan como votos negativos en democracia, según sabia doctrina que estableció el Lehendakari Aguirre durante la República, se abrió la puerta del Estatuto. Éste fue aprobado ya por amplia mayoría de los ciudadanos vascos, y sólo desde una gran ignorancia o desde una radical mala fe, se puede negar que esas mayorías han sido posibles porque se aprobó la Constitución.

Sin embargo, los nacionalistas en general y los radicales en particular, apoyados en la coacción y en el asesinato, han ido elevando sus exigencias, obteniendo beneficios en inversiones y obras y concesiones de todo tipo, aunque ese posibilismo ha excitado más sus reclamaciones y ha impulsado nuevos agravios ficticios, sin base real alguna.

La espiral se ha terminado cuando los nacionalistas democráticos han optado por el acuerdo de Estella, que rompe la lealtad con el modelo Constitucional estatutario, y se desliza hacia un soberanismo apoyado en un presunto derecho de autodeterminación en horizonte independentista, pretendiendo cambiar paz por soberanía.

Terminada la tregua de ETA por su decisión se han ido produciendo muertes violentas, asesinatos, el último de los cuales, el de Jesús María Pedrosa es tan reciente que el Concejal del PP acaba de ser enterrado. Estas crestas de muerte han estado permanentemente acompañadas de violencia callejera, de extorsiones y de amenazas y cada vez resulta más difícil para personas normales entender la decisión de permanencia en ese pacto con EH de los nacionalistas democráticos. Ya muchas voces del propio PNV comparten esas tesis. En una ambigüedad cada vez más insostenible, hacen compatible la condena de los atentados con la dependencia política del partido de los violentos. ETA les condena por no ir hasta el final, pero ellos se mantienen en el acuerdo con quienes les insultan y les desprecian, con una perseverancia infantil, ajena al clamor de todos los que les piden que rompan con los partidarios de la fuerza bruta y de la muerte del adversario político.

Las obviedades que todos entendemos sobre la imposibilidad de doblegar por la fuerza al Estado, sobre la inutilidad de la violencia, que sólo crea desolación y que destroza irreversiblemente a muchas familias, sobre el peligro de una fractura social irreparable, son contempladas impasiblemente por los dirigentes nacionalistas, con el talante, por cierto tan español, del mantenella y no enmendalla. Al tiempo vemos y oímos con estupor a los dirigentes de EH repetir imperturbables su retórica independentista, inventándose un proyecto constitucional propio y autista, al margen de la práctica democrática real de estos más de veinte años, y de las mayorías que se perfilan en cada elección. Sólo se diferencian los dos grupos en que unos condenan los crímenes y otros no. Pero parece juicioso pensar que a la altura de los acontecimientos que vivimos ninguna sociedad civilizada puede soportar como suficientes esas reacciones de condena que no se siguen de medidas prácticas para romper esa espiral de irracional violencia. Parece insensato pensar que en esa sociedad que se quiere construir desde la eliminación física y política de los no nacionalistas, vaya a ser capaz de construir una convivencia pacífica y leal en su interior. Si se lograse acabar con los de fuera, es muy probable que siguiera la dinámica con los de dentro hasta alcanzar una paz que sólo sería la de los cementerios. Y no hay que olvidar lo que decía Shakespeare en sus Cuentos de Invierno: «El hereje es el que enciende la hoguera, nunca el que será quemado». Y además cuando se enciende una hoguera ésta no se apaga hasta que sólo sobreviven los incondicionales.

Los nacionalistas tendrán que sopesar si persisten en esa estrategia de lanzarse al vacío para conseguir la tarea imposible de escalar el cielo y si están dispuestos a crear un clima de enfrentamiento civil para conseguir unos objetivos que nunca van a ser posibles en la realidad, y si van a querer recorrer ese camino junto a los que utilizan la fuerza y el exterminio del adversario desde la dialéctica del odio. Tardarán más o menos, pero acabarán reconociendo que no se puede continuar esa alianza mortal. Es importante que todos contribuyamos a hacerles desistir, con firmeza, pero sin empujarles para que se hundan más en el abismo. Deben saber que es imprescindible que rompan su acuerdo con EH y que ETA debe desaparecer como ha reconocido el Lehendakari. Ese mensaje claro y sin fisuras del PP, del PSOE y de los demás partidos que defienden las reglas del juego democrático debe acompañarse de una mano tendida y de una generosa llamada a la unidad. La foto de Ibarretxe con Aznar en la manifestación de Durango organizada por el PP, es una esperanza que augura tiempos mejores.

Será difícil si la situación se prolonga y si hay más muertos, pero debe insistirse en el mensaje de la firmeza y de la unidad, con las condiciones señaladas. Coincido en que una convocatoria electoral no debe producirse en momentos de crispación y de enfrentamiento, porque éstos se prolongarían después de las elecciones, aunque cambiasen las mayorías. Es necesario un Gobierno de Unidad democrática presidido por el PNV como partido más votado, con presencia del PP, del PSOE, de EA y de Unidad Alavesa como partidos parlamentarios para apagar los incendios, luchar contra la violencia, impulsar una educación en la tolerancia y en la libertad, y crear un clima de amistad cívica. Este gobierno no partidista debe prescindir de los objetivos partidistas y sanear la vida social desde el interés general. En definitiva su meta principal debe ser recuperar el mejor espíritu liberal del pueblo vasco y desde esa cultura, con la firmeza de la libertad, perseguir el terrorismo, siempre con el afán rehabilitador para reinsertar a todos los que se sitúen en posición adecuada en la comprensión de la nueva situación. No hay otro camino para recuperar a una sociedad enferma por la irracionalidad y por los conflictos que genera una minoría, que quiere imponerse, de cualquier forma como si fuera mayoría.

Las salidas del PNV
Por CÉSAR ALONSO DE LOS RÍOS ABC  7 Junio 2000

LAS opciones que tiene en estos momentos el PNV —clave de la tragedia vasca— están contadas:

1ª salida. Todo sigue igual: pacto de Estella/Lizarra, asesinatos, terrorismo callejero.

El PNV y EA seguiría justificando la unidad de todas las fuerzas abertzales como la fase necesaria e inevitable en la lucha contra el Estado, por la independencia y la «construcción» decidida de la nación vasca. En cuanto al problema moral que supone la aceptación de los asesinatos de ETA, el terror y la persecución a los enemigos del pueblo vasco, seguiría trasladando la responsabilidad a las fuerzas políticas que se oponen a esos objetivos que consideran justos. No obstante, dado que los asesinatos suponen un desgaste para la militancia del PNV y de EA, y de hecho están creando divisiones internas, los dirigentes «moderados» confían en que ETA conceda otra tregua que les permita seguir avanzando en el proceso independentista. Así que esta es una salida provisional que debería dar paso a la siguiente.

2ª salida. Sigue el pacto de Estella/ Lizarra pero habiendo arrancado a ETA la concesión de una nueva tregua que le permita al PNV presionar al Gobierno central en unas nuevas condiciones: conseguir de éste concesiones en el camino de la independencia. ¿Cuáles serían esas «nuevas» condiciones? El PNV confiaría en conseguir un acuerdo de los partidos abertzales con el PSE-PSOE de tal modo que éste aceptase formar parte de un nuevo Gobierno vasco. Esta sería la salida ideal para el PNV ya que se mantendría en las instituciones, con la fiscalización de ETA pero sin asesinatos y el acorralamiento del «malo» de la película, el PP. Intentaría convencer al PSE-PSOE de que su participación significaría la paz. Se podría plantear «democráticamente» una consulta para la autodeterminación.

3ª salida. Si la anterior es la salida ideal para el PNV, para EH sería mantener el pacto de Estella/ Lizarra, sin asesinatos, a cambio del abandono de las instituciones por parte del PNV y EA. Esta es la solución que plantea diariamente Otegi: Según éste ETA dejará de matar en cuanto el PNV y EA se decidieran a abandonar el Gobierno vasco, el Parlamento, los Ayuntamientos... la ruptura con el Estatuto derivado de la Constitución. Esta fuga hacia delante es planteada por los mediadores de ETA como un camino hacia la independencia en la paz. La verdad es que, una vez metido el PNV en esa dinámica, ETA aplicaría el terror cuantas veces considerase necesario.

4ª salida. Ruptura del pacto de Estella/Lizarra y acercamiento del PNV y EA a los constitucionalistas. No es imposible pero es una hipótesis muy improbable: supondría por parte del PNV y EA el reconocimiento de un error trágico. Significaría la ruptura de la unidad abertzale y la relegación de los objetivos independentistas. Defraudaría a una parte de la militancia. ETA seguiría asesinando.

El adelanto de elecciones, aislado de cualquier otra salida es muy duro para el PNV y sin sentido. Éste querrá ir a las elecciones con el triunfo de una tregua, con la complicidad del PSOE... Lo demás sería ir a la derrota. Así que el PNV las propondrá hasta que pueda presentarlas en un contexto favorable.

La salida democrática exigiría, por tanto, una sublime decisión impropia de Arzalluz quien en su día se olvidó de cosas elementales en política: al pactar dio la hegemonía a EH/ETA, perdió el control del proceso, pasó a ser cómplice del crimen, abrió la confrontación civil y llevó a medio País Vasco a una enfermedad moral de efectos incalculables.

El PNV, en la encrucijada
Editorial El País 7 Junio 2000

NO ES posible que un partido democrático mantenga pactos con quienes justifican el asesinato, han declarado altos cargos del nacionalismo vasco tras el último crimen cometido por ETA en Durango. La conclusión lógica de esa evidencia es la ruptura de los acuerdos que todavía mantienen el PNV y EA con el brazo político de la organización terrorista en Lizarra y en algunas instituciones.

Ese desenlace, que ha tenido su primera expresión en la ruptura del pacto municipal en el pueblo de la última víctima, se daba ayer por supuesto, aunque la decisión no se hará efectiva hasta que se reúnan las direcciones respectivas y puede estar sometida a un proceso de dosificación. Sin descartar posibles resistencias a la hora de sacar las conclusiones derivadas de este cambio de registro, es ya evidente la derrota del sector que, tras la rebelión cívica de Ermua, se embarcó en una alianza con el nacionalismo no democrático sobre la base de aceptar lo fundamental del programa antiautonomista de ETA y HB. La aventura ha resultado desastrosa para el nacionalismo democrático, pero sobre todo para los ciudadanos vascos.

Los susurros se han convertido en pronunciamientos claros de los diputados generales de Vizcaya y Guipúzcoa, ambos del PNV, a favor de la ruptura inmediata de los pactos con EH; ello implicaría, según uno de ellos, la anulación de decisiones tan absurdas como la de subvencionar Udalbiltza, el artilugio destinado a acabar con las instituciones autonómicas. Implica también anular los pactos municipales con EH, que en su día se justificaron por la existencia de la tregua. Lo mismo cabe decir de Lizarra. Nunca tales acuerdos debieron sobrevivir al final del alto el fuego. El hecho de que se tengan que pensar si es o no posible establecer compromisos con los que consideran el asesinato de rivales políticos como una mera "manifestación del conflicto" revela la confusión moral provocada por el espejismo de la "unidad abertzale". Pero sería injusto ignorar que, ahora sí, el PNV arriesga bastante con la ruptura: ayuntamientos como el de Bilbao podrían pasar al PP, y alianzas de este partido con el PSOE podrían superar a PNV-EA en otros municipios.

Entrevistado en la cadena SER, también Ibarretxe consideró ayer que ETA ha hecho imposible la colaboración con EH en cualquier institución, aunque no fue claro respecto a las implicaciones que ello tiene en relación con propio Gobierno. Argumentó que unas elecciones adelantadas no resolverían nada, porque al día siguiente "estaríamos los mismos y enfrentados a los mismos problemas". No es una razón válida, porque no es descartable que saliera de las urnas una mayoría diferente. Lo más interesante de sus declaraciones fue que asegurase que Arzalluz coincide con su análisis, lo que es un síntoma de que en la dirección nacionalista se ha definido una mayoría contraria a la línea estratégica dominante hasta ahora. Es decir, una mayoría más próxima a las posiciones de Ardanza, por ejemplo, que a quienes en septiembre pasado conminaron al ex lehendakari a acatar la autoridad de la dirección de su partido.

A los partidos constitucionalistas se les plantea el dilema de si hay que ayudar al PNV a salir del callejón en que se ha metido o hacerle pagar en las urnas su ruptura del consenso autonomista. Sin duda, la ofensiva de ETA haría deseable recuperar a los nacionalistas para el consenso democrático; pero no al precio de que sean los demás quienes acepten renunciar a sus convicciones para hacer más fácil la vida a los dirigentes nacionalistas. Sectores del PNV siguen en la confusión de que es compatible el consenso de todos los demócratas y el mantenimiento de una estrategia soberanista en connivencia con el brazo político de ETA. Pero no hay consenso posible bajo coacción contra la mitad de la población. El PNV y EA tendrán que elegir entre unidad abertzale (con los no demócratas) y la unidad democrática contra el fascismo de ETA.

Pedrosa III
ERASMO El Mundo 7 Junio 2000

Esas lágrimas aliviadas por la mano presidencial transforman la ternura en suceso político. Mas quien dirige la vesania del Norte no atiende a los clásicos, a los «generosos errores de Rosa Luxemburg» (Lenin), ni a la evidencia del virus chauvinista del nacionalismo pequeñoburgués y sus «naciones reaccionarias» (Engels). Aquí, sólo los humoristas conjeturan teorías del Estado en sus cartoons.

El ángel exterminador
ANTONIO ELORZA El País 7 Junio 2000

La evocación del filme clásico de Buñuel viene a cuento, tras el último atentado de ETA, no sólo porque confirma el papel asumido por la organización terrorista, de ir eliminando uno a uno a quienes simbolizan la oposición a su proyecto, sino también porque la situación de los partidos nacionalistas democráticos va pareciéndose cada vez a la de aquellos personajes encerrados interminablemente en una habitación cuyas puertas se encontraban abiertas.

Porque la única ventaja de la situación actual consiste en el grado de clarificación alcanzado. ETA y sus colaboradores políticos han puesto las cartas sobre la mesa. En primer lugar, resulta innegable a confesión de parte que la tregua fue un movimiento táctico, una entrega de calidad en términos ajedrecísticos, favorable desde el punto de vista de la reorganización de los comandos y altamente ventajosa al arrastrar a los nacionalistas democráticos hacia sus posiciones, eso sin contar la proliferación consiguiente de equidistantes a lo Margarita Robles, dispuestos a cargar las culpas sobre el adversario político, rompiendo así el frente democrático. En modo alguno se trataba de buscar la paz, sino la independencia para la tierra feliz, libre y socialista de los euskeldunes de ambos lados del Pirineo. En segundo lugar, quedó de manifiesto que la constelación ETA había decidido simplemente jugar a ser en el plano político el hombre de las mil caras, disfrazando a HB de EH -pronto será simplemente Batasuna- para que todos piensen que existe una elaboración política autónoma en el nacionalismo radical, de forma que aliarse con él, tal y como lo hicieron PNV y EA en Lizarra, no sólo resulte lícito, sino incluso sea presentado como una hábil maniobra para desgajarles de la banda terrorista. Pues bien, desde el regreso de los atentados esa cortina de humo que alentaba el optimismo de muchos se ha desvanecido, con el agravante incluso de que Otegi se permite al comentar un crimen -el de López de Lacalle- anticipar a lo Rappel las razones de sano exterminio de las opiniones adversas, que habrá llevado a ETA a cometer dicho acto de barbarie. Y en tercer lugar, han disipado también cualquier duda sobre el contenido "democrático" de su pensamiento político, tanto al presentar la mascarada de la Udalbiltza, una reunión de electos municipales -los que sean, si los alcaldes no son abertzales-, nada menos que como poder constituyente vasco opuesto a las instituciones democráticas hoy vigentes, como al ir precisando lo que ellos entienden por "ciudadano vasco", aquel que consciente de su deber patriótico se inscribe en un Registro Nacional con competencias para ejercer de filtro. El colectivo de voluntarios así formado será el sujeto de la autodeterminación. Así se evitan los riesgos del sufragio universal inorgánico, como bien hiciera el dictador Franco, y se crea un sucedáneo de democracia destinado precisamente a destruir tanto las instituciones democráticas como la propia condición de ciudadano para quien tenga la desgracia de residir en su ámbito de poder.

Recapitulemos. Una organización terrorista ha organizado políticamente el apoyo social de que goza entre un sector minoritario de la sociedad vasca, con el doble fin de ejercer la hegemonía sobre los partidos nacionalistas democráticos apoyándose en el pacto de Lizarra y en la amenaza del terror -no debéis tener miedo si seguís como aliados, advierte ETA- y de mantener una presión de tipo nacionalsocialista, desde la violencia programada de la kale borroka al terrorismo selectivo de los atentados mortales, para alcanzar su objetivo independentista, irredentista y antidemocrático, antes y después de la eventual "soberanía". Utiliza para ello diversos niveles de discurso, según cuál sea el componente de la constelación que tome la palabra (ETA, EH/HB, LAB, Gestoras proamnistía), pero después de diciembre una cosa es clara: el objetivo final es innegociable y cualquier compromiso transitorio, ejemplo la tregua, no es más que un movimiento táctico para avanzar hacia esa meta. Son sus propias palabras y nada indica que deban ser consideradas como algo irrelevante.

En líneas generales, salvo alguna excepción individual en las filas del PSOE, los partidos democráticos no nacionalistas han sabido reconocer la trágica realidad: cualquier negociación con ETA, sin que ésta rectifique los planteamientos actuales, a mil leguas de atenerse al tema que parecería central de paz por presos, tiene sólo sentido como prólogo para la rendición del Estado de derecho. Y EH/HB es hoy por hoy a tales efectos ETA: también aquí son los políticos de la organización legal quienes tienen en su mano rectificar. Nada indica que piensen hacerlo, salvo para cambiar de máscara. Sería espléndido contar con un foro de partidos democráticos vascos, en la estela de Ajuria Enea, para definir fórmulas unitarias frente al terror y buscar soluciones, con EH/HB dentro, al modo norirlandés, pero reconocer como voz independiente la de un papagayo no parece siquiera razonable.

La pelota acaba cayendo en el campo de los partidos nacionalistas democráticos. En principio, todo debiera ser muy simple, si damos por buenas las palabras de sus dirigentes, en el sentido de que los sacrificios hechos por ambos en Lizarra tenían la nobilísima justificación de perseguir la paz. "Pakea behar dugu", necesitamos la paz, no se cansan de repetir los representantes del PNV, declaración ambigua dirigida a todas partes, sin molestarse en identificar quién es el que efectivamente ha quebrado y quiebra la paz; incluso los peneuvistas han tenido la escasa delicadeza, pues para eso controlan el municipio, de exhibir tal mensaje en los balcones del ayuntamiento de Durango para expresar el duelo por la muerte del concejal Pedrosa sin tener en cuenta la propuesta mucho más definida de éste y de su partido. Pero más allá de las ambigüedades, lo que cuenta es que ya no hay paz, que ETA ha proclamado a los cuatro vientos que con la tregua no buscaba la paz, sino su pedestre versión de la "construcción nacional vasca", y que no cejarán hasta conseguirla. Es decir, que seguirán matando de acuerdo con su siniestro orden de prioridades.

La puerta se abrió con el asesinato de Fernando Buesa, que fue al mismo tiempo un crimen y una burla contra las instituciones que ellos llaman "vascongadas", de las que el político socialista fue vicelehendakari. Debieron salir entonces, incluso antes, desde la ruptura de la tregua, de ese cuarto encantado que al parecer sólo puede ser abandonado para organizar la autodeterminación de Bayona y de Sangüesa. Naturalmente que cabe salir de él si son demócratas sinceros. ¿Qué persona razonable puede a estas alturas tratar con HB, estar aliado con él implícitamente en un Parlamento para no caer o en un Ayuntamiento para gobernar un pueblo, desconociendo que detrás del socio se encuentra ETA? El simple reconocimiento del regreso a Euskadi del imperio de la muerte hubiera debido servir para la búsqueda de una u otra fórmula de alianza con los partidos democráticos, reconociendo el contenido sangriento que encierra la cláusula de exclusión hacia ellos de Lizarra. Cuanto más tiempo pasa, el viraje será más costoso y también más imprescindible. Todavía una mayoría de demócratas piensa que el PNV, a pesar de todos los pesares, es clave para la restauración de la democracia en Euskadi, para poner fin al estado de excepción y de muerte programada que hoy rige en la CAV por la voluntad de ETA. No hace falta acentuar la podredumbre, porque no les quepa la menor duda a los asesinos, la democracia resistirá en cualquier caso, y debiera hacerlo a partir de las instituciones y de la construcción nacional vasca.

Antonio Elorza es catedrático de Pensamiento Político de la Universidad Complutense de Madrid.

Entre Aznar e Ibarretxe
Por Carlos DÁVILA ABC 7 Junio 2000

NO parece que el brevísimo diálogo entre Aznar e Ibarretxe fuera de amigos. Quien lo sabe, asegura que el presidente del Gobierno «está más enfadado que nunca con el PNV». En esa situación, no es fácil que Aznar rebaje sus exigencias para recibir con más vocación que el solo protocolo al presidente vasco. Ibarretxe sigue, tras el asesinato de Pedrosa, con la cantinela de siempre: reunirse, y reunirse con todos los partidos, y añade, también como siempre: «Sin exclusiones». La coletilla es suficiente como para que Aznar posponga «sine die» un intercambio de impresiones que, ahora mismo, no guarda objeto; sin que el PNV decida clausurar sus acuerdos de Estella con ETA (por qué seguir hablando de Euskal Herritarrok), y sin que, a mayor abundamiento, rompa su colaboración en la docena y media de instituciones en las que gobierna gracias al auxilio de los filoterroristas.

Cada vez se ve más que Ibarretxe es sólo una cinta magnetofónica que repite y repite sus mensajes de monaguillo respetuoso con su jefe, pero que no tiene la menor intención de liberarse de las argollas con que le tienen atenazado los matarifes y sus secuaces. Con auténtica expectación se espera en este momento que Arzalluz abandone su luto coyuntural y exponga sus nuevas quejas, porque, que nadie se engañe, la próxima aparición del líder peneuvista será más de lo mismo. Arzalluz continuará en su línea y, en estas condiciones, es lícito preguntarse si las tímidas repulsas que está recibiendo de su partido son auténticas, embrión, quizá, de una resistencia, primero, y de una confrontación después, que termina con el «enloquecido» —ha dicho el vicepresidente Rajoy— presidente del Euskadi Buru Batzar. La pregunta admite matizaciones porque no es lo mismo, por ejemplo, la estructura personal y política de Bergara, diputado general de Vizcaya, que la de Román Sodupe, que ocupa el mismo cargo en Guipúzcoa. Si apuran, habrá que afirmar que, como dice una fuente gubernamental, «lo de Bergara parece más sincero». Pero, en todo caso, es, por el momento, irrelevante. Al dúo Arzalluz-Egibar, la mínima oposición que se atreve a opinar en público le trae al fresco, y más aún la del ex lendakari Ardanza, que no goza precisamente de independencia económica como para actuar por su cuenta y encabezar o engrosar, de forma protagonista, un movimiento de confrontación con Arzalluz.

En las penosas circunstancias de hoy mismo, la posición oficial del PNV, adelantada por otro acólito disciplinado, Íñigo Urkullu, es un sarcasmo o, como festivamente indica un ministro de Aznar, «una mariconada», y perdóneseme, por esta vez sólo, la contundencia de la transcripción. Pero, el hecho, de que la afligida alcaldesa de Durango se haya quitado, eventualmente, de encima la mafiosa compañía de los concejales de Otegi, revela que el PNV va a estar obligado, si tiene una mínima racionalidad, a tomar la única decisión que, clamorosamente, le pide gran parte del pueblo vasco, incluida, claro está, una facción importante de su partido. La alcaldesa dejará de gobernar, por ahora, con los asesinos de Pedrosa. Y así las cosas, el clima se enrarece por días. Pasado el terrible pasmo en que estamos todos tras el último crimen, volverán todos a su apestoso cauce: el PNV seguirá donde solía, y una sociedad contrita de miedo apenas se escandalizará ante el hecho de que presuntos sensatos como el ponente constitucional Solé Tura, o el consejero vasco de Justicia, Sabin Inchaurraga, equiparen al PP con ETA, en un ejercicio bochornoso que dice mucho del actual estado de estulticia de Solé, o de la vergonzosa radicalidad de Inchaurraga. Posturas como éstas alimentan la sinrazón de los terroristas y hacen, por ejemplo, que los dos desalmados —él y ella— que hace muy pocos meses amenazaron al pobre Pedrosa, estén todavía en libertad. Nadie entiende que la Ertzaintza no haya puesto a buen recaudo a estos dos bárbaros.

A la espera, pues, de la venidera tronada de Arzalluz y de la próxima fechoría de la banda, el momento no puede ser peor. Aquí, tras setecientos setenta y cuatro asesinatos, las gentes nos lamemos las heridas con rapidez, y la sangre y la tristeza sólo terminan salpicando a las familias de las víctimas. Regresarán las ingeniosidades «tipo Benegas», y regresará González a su venática acusación contra Aznar: «Está fracturando la sociedad vasca», y el PNV oficial no se apeará de las malas compañías. Es su decisión y, desde luego, la conveniencia económica de muchos que no tienen otra conciencia que su subvencionado bolsillo.

Cuatro partidos minoritarios de Baleares impiden una condena institucional de la Cámara autónoma al crimen
MADRID / PALMA DE MALLORCA. M. M. ABC 7 Junio 2000

Los cuatro grupos minoritarios del Parlamento autónomo de Baleares impidieron ayer que prosperara una propuesta del PP, respaldada firmemente por el PSOE, para que la institución condenara el atentado que costó la vida a Jesús María Pedrosa. Unión Mallorquina, el Partido Socialista de Mallorca, los Independientes de Ibiza y Formentera e Izquierda Unida, que juntos representan sólo el 15 por ciento de la Cámara balear, se negaron a respaldar el texto redactado por el PP alegando, entre otros motivos, que su contenido implicaría una intromisión de la institución en un ámbito que sólo corresponde al País Vasco.

La iniciativa de repulsa hacia la acción etarra no pudo salir adelante ya que requería el apoyo de todas las fuerzas parlamentarias y no sólo del PP y el PSOE, pese a que representan al 85 por ciento del Parlamento.

Inicialmente, se logró consenso en torno a un texto en virtud del cual la Cámara balear solicitaba «a todas las fuerzas políticas diálogo y actitud sin fisuras a favor de las libertades democráticas y contra la violencia». Sin embargo, el PP quiso ir más allá añadiendo a esa declaración puramente retórica un tono de firmeza. Así, junto al PSOE, trató de añadir otro párrafo que afirmaba: «Por tal motivo, solicitamos a las fuerzas democráticas nacionalistas del País Vasco que rompan con todo tipo de colaboración con la fuerza política que da cobertura a los violentos y que no condena los atentados de ETA». El nuevo texto fue rechazado.

En vista de que no se podía alcanzar un acuerdo, el PP matizó su propuesta: «Solicitamos —rezaba la nueva declaración institucional— a todas las fuerzas políticas diálogo y una actitud clara y sin fisuras a favor de las libertades democráticas y que rompan todo tipo de colaboración con aquellos que dan cobertura a la violencia». Tampoco fue posible.

El portavoz del PP Joan Huguet expresó a ABC su indignación y recordó que se trata de «un atentado contra la libertad, la convivencia y los derechos humanos que no afecta a oos vascos en exclusiva, sino a todos los españoles. Es muy triste que se acuse de intransigencia a los que representamos nada menos que al 80 por ciento de los baleares».

El vicesecretario de UA abandona el País Vasco por amenazas de ETA
VITORIA. J. J. Saldaña ABC 7 Junio 2000

El vicesecretario general de Unidad Alavesa y ex concejal en la pasada legislatura en el Ayuntamiento de Vitoria, Francisco Probanza, abandonará el País Vasco ante las amenazas de ETA. Probanza que, en la actualidad está alejado de la política, se suma así a la lista de cargos públicos del PP y del PSE que han renunciado de forma pública a seguir desempeñando sus funciones por las amenazas de la banda y de su entorno.  

El nombre de Probanza apareció en los documentos incautados al «comando Basurde» de ETA, junto con el de otros alaveses no nacionalistas, como el del asesinado Fernando Buesa y los del vicepresidente primero de las Juntas Generales de este territorio, Juan Carlos de Andrés, y el parlamentario socialista y ex gobernador civil, Victor García Hidalgo. En la documentación incautada por la Policía todos ellos aparecían como «objetivos preferentes». En la actualidad, el vicesecretario general de la formación foralista, que fue alertado de su situación por el ministro del Interior, dispone de escolta desde el anuncio de ruptura de la tregua por parte de ETA, en el mes de diciembre.

NUMEROSOS PRECEDENTES
Este anuncio de abandono se une al del concejal del PSE-EE en Bergara, Esparza, que hace menos de un mes renunció a su puesto ante la presión sufrida por el entorno de ETA y después de que fuese atacada su vivienda. Una situación similar a la que, en la anterior legislatura, hizo abandonar a la concejala del PP de Rentería, Concepción Gironza, sustituta de Manuel Zamarreño, después de que su vivienda resultara destrozada a consecuencia de la explosión de un artefacto, y también a la que vivieron los concejales socialistas de Berango, Julio Moro, y de Ordicia, José Manuel Ros, que se retiraron de sus puestos.

Tras anunciar su salida, Probanza declaró ayer a RNE que no puede seguir viviendo bajo la constante amenaza de los terroristas. El dirigente foralista afirmó que cada vez que se produce un nuevo asesinato se desgarra por dentro al pensar que él podría haber sido uno de ellos. Un sentimiento que se volvió a repetir en él tras el asesinato del concejal del PP en Durango.

Casado y con dos hijos, reside en Vitoria desde hace más de treinta años, donde ha ejercido como profesor. Precisamente el consejo de sus familiares y amigos es lo que ha llevado a Francisco Probanza a tomar la decisión de abandonar el País Vasco. «Me cuesta mucho marcharme de Vitoria despues de llevar tantos años, trabajando primero en la enseñanza y, después, diez años trabajando en política por la libertad de nuestros hijos», comentó abatido Francisco Probanza.

«HUMANO Y LÓGICO»
El delegado del Gobierno en el País Vasco, Enrique Villar, reconoció que muchos concejales y cargos públicos no nacionalistas viven en el País Vasco bajo el temor de saberse objetivos de ETA y que algunos de ellos, al igual que en el caso de Pedroso, rechazan llevar guardaespaldas por sentir recortada su libertad.

El secretario general de Unidad Alavesa, Pablo Mosquera, calificó de «humano y lógico» que su compañero Probanza haya decido abandonar el País Vasco después de saber que su nombre está en documentos incautados en los últimos meses a ETA. Mosquera, sin embargo, expresó la voluntad de UA de seguir trabajando.

Carta a un edil del PP: «Vete o tú serás el próximo»
ELENA P. IRIARTE El Mundo 7 Junio 2000

VITORIA.- El primer teniente de alcalde del Ayuntamiento de Vitoria, el popular Miguel Angel Echevarría, denunció ayer que uno de los concejales de su grupo recibió el pasado lunes en el buzón de su casa una misiva en la que se le decía: «Vete o el próximo serás tú».

Echevarría hizo esta revelación en el transcurso de la Comisión de Presidencia al ser interrogado por la representante de EH, Eba González de Heredia, sobre la inusual presencia de la policía municipal en el Pleno del pasado 19 de mayo.

Tras negarse a contestar a la pregunta, el concejal del PP replicó a la portavoz de EH que se respondiera a sí misma. «Usted tiene mayor conocimiento de las actuaciones de ETA», aseguró.

Miguel Angel Echevarría acusó, a continuación, a la concejala de ofrecer, con su actuación política «cobertura al tiro en la nuca, al coche bomba, al coche lapa» y reveló que uno de los concejales de su grupo, cuya identidad no quiso aclarar, «para no preocupar a su familia», había recibido el lunes la citada carta.

Para Echevarría, este hecho demuestra «la crueldad de quienes hacen que una persona se encuentre, dos horas después de acudir al entierro de un compañero, con una misiva en estos términos».

Numerosos controles

Lamentó la «falta de libertad» de muchos ediles a los que «se está asesinando y extorsionando» y recordó a González de Heredia que si ella «tiene que pasar por tres controles para ir al cuarto de baño», tal y como la propia concejala denunció, ellos tienen que ir con escolta.

Echevarría se ofreció después a dar a la concejala sus cuatro apellidos, «para que esté más fichado» y «también para que vea si soy o no soy del País Vasco». «Uno todavía no puede proclamarse con total libertad ciudadano vitoriano vasco o español cuando ha nacido aquí hace 57 años», concluyó.

El teniente de alcalde optó por contestar a la pregunta de la concejala sobre la presencia de la policía en el Pleno del 19 de mayo y señaló que los agentes cumplían una función preventiva ante la posible existencia de altercados.

 

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