AGLI

Recortes de Prensa   Jueves 8  Junio 2000
#Arzalluz, cogido en la pinza de su apuesta fracasada
Impresiones El Mundo 8 Junio 2000

#La picota
JAIME CAMPMANY ABC 8 Junio 2000

#¿Hay salida?
JOSEP RAMONEDA El País 8 Junio 2000

#Durango
Por Ramón PI ABC 8 Junio 2000

#El Foro de Ermua pregunta a Ibarretxe hasta cuándo el soberanismo va a supeditar la vida de los vascos
BILBAO. I. Souto ABC 8 Junio 2000

#15.000 personas apoyan en Bilbao a la familia de Pedrosa y denuncian el fascismo etarra
AITOR GUENAGA, Bilbao El País 8 Junio 2000

#El PNV de Vizcaya exige la ruptura de Estella y pone en cuestión el liderazgo de Arzalluz
BILBAO/MADRID. J. M. ABC 8 Junio 2000

#Los líderes del PNV de Vizcaya a Arzalluz: «Hasta aquí hemos llegado»
CARMEN GURRUCHAGA El Mundo 8 Junio 2000

#Entrevista con Francesc de Carreras.
Carmen Leal, www.docencia.com    Año 1, N5, May2000, 8 Junio 2000

Arzalluz, cogido en la pinza de su apuesta fracasada
Impresiones El Mundo 8 Junio 2000

Aznar preguntó a Anasagasti en el último debate de investidura -lo evocamos en nuestra Voz Populi de ayer- cuántos muertos tendría que poner ETA sobre la mesa para que el PNV se decidiera a cambiar de estrategia. Parece que ya cabría darle una primera respuesta: entre cinco y seis. Con cinco -que son los causados por ETA desde que acabó su tregua-trampa-, la autoridad interna de la actual dirección del PNV, encabezada por Xabier Arzalluz, se ha resquebrajado de manera importante. Los principales dirigentes de la Ejecutiva vizcaína nacionalista -incluidos su presidente actual, Iñigo Urkullu, y el anterior, Javier Atutxa- han hecho saber a Arzalluz que consideran insostenible su política de alianza estratégica con EH. Lo mismo ha declarado sin tapujo alguno el portavoz peneuvista en las Juntas Forales de Alava. La oposición interna a la política de Arzalluz y Egibar es ya un clamor público, y aún lo es más la externa, que ayer se manifestó con extraordinaria fuerza en las calles de Bilbao. La duda es saber si la crisis generada por el asesinato de Jesús María Pedrosa será ya suficiente, o si todavía hará falta otro muerto más para que la balanza del PNV se incline del lado de la evidencia. Ayer hubo fuertes rumores de que Arzalluz había ofrecido a sus críticos la cabeza de Egibar, para calmar los ánimos. No resulta verosímil. Podría irse él y tratar de dejar a Egibar, pero no al revés. Al presidente del PNV le está perdiendo su soberbia. Se resiste a admitir que hizo una apuesta -creyó que podía arrastrar a EH a la vida política normalizada- y que la ha perdido irremisiblemente. Insistimos: lo único que queda por ver es si con cinco muertos le basta, o si necesitará que haya otro más para admitir que ha fracasado de punta a cabo.

La picota
Por JAIME CAMPMANY ABC 8 Junio 2000

NO me lo ha contado nadie. Salió su rostro por la pantalla de la televisión y yo lo vi con mis propios ojos. Se llama José María Olano, «José Mari» le llaman, como si ese sujeto, aproximadamente humano y decididamente energúmeno, admitiera un nombre propio en diminutivo. Se presenta ante los medios de comunicación y ante los ciudadanos como el portavoz de una Gestora pro Amnistía, es decir, como vocero oficial de una institución humanitaria que tiene por objeto solicitar el perdón total, clemencia y suavidad de trato penitenciario para los presos etarras, asesinos organizados de personas inocentes. Piden todo eso por boca del energúmeno sin ofrecer a cambio otra cosa que no sea la amenaza de nuevos asesinatos.

Esa «compasiva» institución y su inquietante vocero utilizan de una manera metafórica el siniestro instrumento de la picota, pero con una circunstancia especialmente perversa. No exponen allí a los criminales, sino a los que van a ser destinados a víctimas inocentes de los criminales. En la picota, un rollo de piedra o madera terminado en punta, ataban a los ajusticiados para que su contemplación sirviera de reparación a las víctimas y de escarmiento a los delincuentes. También servía como castigo para los vivos, y allí dejaban durante varias horas a los autores de alguna fechoría. A veces, los untaban con miel para convertirlos en festín de moscas. Todo esto pertenece a la historia de la crueldad de los hombres y a los anales del siniestro arte de castigar.

No hace mucho más de un siglo que se veían las picotas a la entrada de algunos pueblos y aldeas. Todavía funcionan en el País Vasco, no para los criminales sino para los inocentes. Por boca de José Mari Olano se condena a muerte a un pacífico ciudadano acusándolo caprichosamente de «ser uno de los culpables» de la actual situación de los presos de ETA, y exponerlo así públicamente a la «venganza» de los asesinos etarras. Eso hicieron con el pobre Jesús Mari Pedrosa, muerto de un tiro en la nuca. Algunos «piadosos» miembros de la Gestora pro Amnistía visitaron a Pedrosa, que sólo era un concejal del Ayuntamiento de Durango, para hacerle responsable de la prisión de los etarras, no se sabe por qué razón o motivo.

Lo ataron a la picota, lo colgaron el inventado sambenito, lo untaron con la pez que destila su odio, y Pedrosa quedó allí, destinado irremisiblemente a la muerte por la espalda. No sabría decir qué me causa mayor repugnancia, si la cobardía de los que matan por detrás a un ser indefenso y pacífico, o la del que señala con el dedo a la víctima, tira esa piedra mortal y esconde la mano. Al fin y al cabo, el que mata arriesga un improbable riesgo, pero algún riesgo, de que alguien se defienda y frustre esa agresión. El que señala con el dedo ni siquiera arriesga el dedo. Salió por la televisión el energúmeno y advirtió que seguirían señalando a los «responsables» de la situación de los presos etarras, a las víctimas futuras y sucesivas.

Es decir, que seguirían atando inocentes a la picota, marcando a las víctimas para que luego vengan los verdugos a rematarlas, actuando de tribunales de ignominia, disfrazados además, para más inri, de institución humanitaria y compasiva. Cuánto fanatismo, cuánta ferocidad, cuánta crueldad y cuánta insania despedía el rostro y el gesto de ese endemoniado energúmeno que apareció en la pantalla de la televisión para dar el anuncio de que él seguiría señalando con el dedo a las inmediatas víctimas de los asesinos. Los fiscales estudian ahora la calificación técnica —amenaza o colaboración con banda armada— de la declaración del portavoz de la Gestora. Ese dictamen dirá lo que diga. Ese tío practica la manera más vil de ser asesino.

¿Hay salida?
JOSEP RAMONEDA El País 8 Junio 2000

Han pasado seis meses desde que ETA liquidó la tregua. Ha habido desde entonces cinco asesinatos. Y el PNV sigue metido en dudas sobre si tiene o no tiene que romper definitivamente los lazos con EH. La lentitud de movimientos del PNV es patética. Su capacidad para entretenerse en lo secundario y mirar a otra parte cuando se le señala lo fundamental es grotesca. De asesinato en asesinato: primero dijeron que las muertes no les harían cambiar su estrategia de construcción nacional -es decir, su alianza con EH-; después que dejaban en suspenso el acuerdo parlamentario con EH pero que Lizarra seguía vigente; más tarde pusieron sordina al pacto de Lizarra cuando de hecho ya estaba desahuciado por la fuerza de los crímenes; ahora se asegura que la idea de liquidar cualquier alianza con EH es ya mayoritaria en la ejecutiva del PNV, pero de momento sólo han roto el pacto municipal en Durango. Dicen que hay que evitar que la ruptura suponga una crisis en el partido y que hay que salvar la cara de Eguibar (y de Arzalluz se supone) y de todos aquellos que más se han distinguido en el acercamiento a EH. La cuestión vasca ha aportado una nueva figura al debate político: los profesionales del buen aterrizaje o pilotos aéreos de la política. Una figura que tiene la peculiaridad de preocuparse más de la buena salud de los que se embarcaron, solitos y voluntariamente, en el avión de Estella que del conflicto y sus víctimas.

Hay pocas razones para el optimismo en la situación vasca. No se ve próximo un horizonte en que quien se resista a cantar en el coro del nacionalismo no corra el riesgo de que unos le señalen como enemigo de la patria y otros le rematen a tiros. Sin embargo, se acumulan las razones para el pesimismo. El recambio generacional en ETA está funcionando; el PNV sigue siendo prisionero de la idea de que, en el fondo, comparte con ETA lo fundamental -la construcción nacional- y sólo discrepa en lo secundario -los métodos-; la resignación se va imponiendo: habrá que acostumbrarse, dicen, a convivir con una docena de asesinatos al año.

Cuando ETA, acorralada por el aislamiento social y la presión judicial sobre la organización y sobre su entorno, se ofreció el respiro de la tregua, se dijo que la historia de estas organizaciones terroristas tiene un ciclo vital muy ligado al de sus fundadores: llega una edad en que la fatiga se impone y se busca una salida. Después de la tregua la realidad es que los mecanismos de reproducción han funcionado, que la kale borroka es una cantera que sigue dando frutos y que el reclutamiento de jóvenes vuelve a ser grande. Unos jóvenes que no hay que ver en clave de marginación, sino más bien con la nevera de los papás bien repleta. La situación de Euskadi debería hacer reflexionar a los que piensan que el dinero es la medida de todas las cosas. Una situación económica privilegiada no redime del embotamiento ideológico, del odio y del asesinato político.

La imagen errante del PNV no es simplemente la dificultad de salir de un error. La idea de Euskadi que Arzalluz -y otros propagandistas de su partido- transmiten sitúan de hecho al PNV más cerca de EH y de ETA que del PP y del PSOE. En la doctrina peneuvista, los etarras son ovejas descarriadas pero son del rebaño. Los populares, no. Y los socialistas tampoco, aunque se les tenga algo más de consideración ya sea por su implantación histórica entre la clase obrera vasca o por su mayor ductilidad.

Es cierto que la paz en Euskadi no es simplemente el final de los atentados. Ni tampoco el silencio de la kale borroka. La paz, en el sentido civil, es algo más que la ausencia de violencia política: es la posibilidad de que todos los ciudadanos de Euskadi ejerzan sus derechos sin exclusiones. Sin embargo, no debería extenderse la idea de que unos cuántos muertos es el precio a pagar para que la fractura en y con Euskadi no sea definitiva. Al fin y el cabo, con muertos todavía están menos garantizados los derechos individuales. Este pesimismo estratégico me parece tan perverso como su simétrico: el de aquellos nacionalistas que son comprensivos con ETA porque mantiene vivo el programa de máximos. Si el País Vasco queda atrapado entre estas dos resignaciones, ciertamente no habrá salida.

Durango
Por Ramón PI ABC 8 Junio 2000

LA ruptura del pacto municipal del PNV y EA con Euskal Herritarrok en Durango es la noticia política dominante en la mayor parte de los diarios de ayer, entre los de más circulación de España. La razón es que, a juzgar por el modo de titular el hecho, en algunos medios parece que se piensa que podría tratarse del principio de un cambio de estrategia respecto de los amigos de ETA y de los propios asesinos, encaminada a romper cualquier tipo de pacto establecido con ellos. Ésta sería la versión más optimista, que aparece en algunos diarios: «El PNV inicia en Durango la ruptura de sus acuerdos municipales con EH» (El Mundo). Casi exacto, el titular de La Vanguardia: «El PNV empieza en Durango la ruptura de sus pactos municipales con EH». El antetítulo dice que «El lehendakari Ibarretxe afirma que “no es posible trabajar con EH ni en el Gobierno ni en ningún otro sitio”». El País cita el episodio de Durango en el antetítulo («La primera ruptura se produjo ayer en Durango»), y titula «La mayoría de la dirección del PNV quiere romper con EH».

Pero a Gara, la publicación afín a EH, no es la ruptura del pacto municipal de Durango lo que le ha parecido más destacable, sino esto otro: «Ibarretxe ve “agotada esta etapa” y Lakua congela la partida de Udalbiltza». Este titular quiere decir que «el Ejecutivo vasco congela la subvención a la Asamblea de Municipios surgida del “Pacto de Lizarra”», como expresa El Mundo en uno de los sumarios de su titular de portada. Parece que eso ha dolido tanto, tanto, a Gara, que dedica el editorial («PNV y EA actúan como rehenes de ETA») a este cierre del grifo económico: «El PNV y EA han incurrido en la misma estrategia errónea que en su día criticaron a Jaime Mayor Oreja en la cuestión del respeto a los derechos de las presas y presos: actuar en función de las intervenciones de ETA (...) Tanto el Gobierno de Lakua como la Diputación Foral de Bizcaia anuncian la congelación de las partidas presupuestarias destinadas a Udalbiltza que, no lo olvidemos, tienen rango de ley y norma foral». Tras esta conmovedora alusión a la importancia de la ley, le surgen al editorialista las «dudas sobre si cuando PNV y EA suscribían el Acuerdo de Lizarra-Garazi, creaban Udalbiltza, firmaban el programa de colaboración parlamentaria con EH, sellaban con este partido compromisos en otras instituciones y se implicaban en la plataforma Batera lo estaban haciendo por contentar a ETA o porque realmente creían que todo ello era positivo y necesario para el futuro de este pueblo (...) Cada vez se ve más claro (...) el vértigo que les produce pasar de la palabra a los hechos. ETA es la excusa, no la causa».

Deia, afín al PNV, no editorializa, sino que ha preguntado a los militantes del PNV que son alcaldes o, en su defecto, concejales en los municipios donde existe el pacto con EH. A Rafael Ibargüen, alcalde de Basauri, le parece que el pacto va bien, pero «no me preocupa perder la alcaldía». Jon Abaitua, concejal bermeano de Urbanismo, opina que el pacto funciona perfectamente, y que «es prematuro hablar» de romperlo. Alberto Ruiz de Azúa, alcalde de Arrigorriaga, preferiría seguir, si hubiera libertad de elección, y se pregunta si con romper el pacto «vamos a conseguir avanzar hacia lo que queremos». Joseba Zorrilla, alcalde de Balmaseda, opina que el pacto funciona de modo «satisfactorio», y que la ruptura «depende de la decisión de la Ejecutiva». Juan Ramón Larrañaga, alcalde de EA de Legazpia, cree que el pacto fue «importante, positivo y también necesario», pero que la ruptura se veía venir, porque «para nosotros, los derechos humanos son prioritarios, y para otros, no». A Alejandra Iturrioz, alcaldesa de Ordizia, le parece que el pacto ha funcionado «sin mayores problemas», pero que la ruptura era «de esperar». Aitor Martínez de Lejarza (EA) es desde el 23 de diciembre alcalde de Sopuerta. Sobre la ruptura del pacto con EH opina que «no hay que precipitar los acontecimientos, más que nunca hemos de ser cautos». El alcalde de Arrasate (Mondragón) es de EH, pero está allí como concejal en el equipo de gobierno municipal el ex alcalde del PNV José Mari Loiti, que piensa que, aunque el pacto discurre «con normalidad», habrá que acatar lo que decida el partido, porque la unidad en el PNV «es más necesaria que nunca». Otro tanto ocurre en Laudio, donde Marian Urkijo (EA) es concejal. También le parece que el pacto va bien, pero es consciente de que está allí por su partido, y acatará «lo que digan las ejecutivas». Ainhoa Campo es la alcaldesa de Aiara, un municipio alavés que gobiernan PNV y EH, y en la oposición están el PP y EA. Ella también acatará lo que diga la Ejecutiva, y lamenta el cambio de actitud de EH tras el asesinato de Pedrosa, porque no se han querido sumar a los minutos de silencio.

¿«Preparación artillera» para lo que viene? ¿Mera descripción de la situación?

El Foro de Ermua pregunta a Ibarretxe hasta cuándo el soberanismo va a supeditar la vida de los vascos
BILBAO. I. Souto ABC 8 Junio 2000

Miles de personas se manifestaron ayer en Bilbao, convocadas por la plataforma Basta ya, para reiterar su rechazo al terrorismo etarra y con la certeza de que tendrán que volver a hacerlo cuando los terroristas hayan decidido quien será su próxima víctima. La pregunta que estas personas corearon al término de la marcha fue «¿Dónde está el lendakari?».

A la ausencia del Ejecutivo vasco de la protesta se refirió al término de la manifestación Teresa Díaz Bada, hija del superintendente de la Ertzaintza Díaz Arcocha, asesinado por la banda ETA, quien leyó un comunicado en el que consideró que «la ausencia del Gobierno vasco en este acto nos llena de tristeza, porque evidencia la perversión ética que se ha instalado en nuestra sociedad, promovida por quienes están más cerca de los verdugos que de las víctimas».

Hubo también una exigencia a los representantes políticos por parte de la hija de Díaz Arcocha «que cumplan con su deber y que no negocien nuestra libertad, ni nuestro derecho a vivir en paz» y una acusación «quieren sustituir a las urnas por las pistolas».

NI LOS CRÍTICOS
A la manifestación no acudió ningún dirigente nacionalista, ni siquiera los críticos del Partido nacionalista Vasco, que habían asistido a la marcha de protesta por el asesinato del periodista López de Lacalle hace un mes.

En representación del Gobierno, asistió el ministro Mayor Oreja, y, por parte del Partido Popular, su secretario general, Javier Arenas, la eurodiputada Loyola de Palacio y los dirigentes del partido en el País Vasco, encabezados por Carlos Iturgaiz y Leopoldo Barreda. También estuvieron presentes los máximos dirigentes del socialismo vasco, con Nicolás Redondo Terreros al frente.

La pancarta, con el lema «Contra el fascismo, por la libertad» la llevaban la viuda y las hijas del concejal asesinado, con Agustín Ibarrola, miembro del Foro Ermua, a un lado, y el dirigente de Unidad Alavesa Francisco Probanza, que se plantea abandonar el País Vasco, al haber sabido que se encontraba en la lista de objetivos preferentes de ETA, al otro.

¿EL PRÓXIMO?
El secretario general de UA, Pablo Mosquera, que también llevaba la pancarta, hizo a los periodistas la pregunta macabra de ¿Quién será el próximo? A esa sensación de hastío y desesperanza, que podía palparse en la calle, se refirió el presidente del Foro Ermua, Vidal de Nicolás, en el comunicado que leyó al término de la marcha, en el que expresó su certeza de que tendría que volver a recorrer las mismas calles de Bilbao con los mismos motivos que ayer.

Sólo un mes antes, prácticamente los mismos ciudadanos participaron en una marcha similar convocada por la Plataforma Basta Ya, tras el asesinato de José Luis López de Lacalle.

Ayer, Vidal de Nicolás, decía a quienes han hecho la apuesta del pacto de Estella «para llevarnos -señaló- a la tierra prometida sin contar con gran parte del a ciudadanía vasca» que «cada gota de sangre que se derrame -subrayó- caerá sobre la cabeza de los asesinos y los otros, los compañeros de viaje, entrarán en la galería de la historia donde les esperan amortajados los fantasmas de los patriotas, los genocidas, los abanderados de la nada, los racistas y los constructores de ideologías excluyentes».

ROMPER DE VERDAD
Preguntó Vidal de Nicolás al lendakari, Juan José Ibarretxe, y, en general, a los miembros del Gobierno vasco «¿Con cuántos muertos vamos a tener que saciar la sed de sangre de la bestia en esta inacabable hecatombe?, ¿Cuándo va el Gobierno nacionalista y los partidos que lo componen a romper de forma definitiva y rotunda con los asesinos de ETA y su aparato ideológico?, ¿Hasta cúando el soberanismo, la territorialidad, la construcción nacional y esos otros enunciados independencias van a supeditar la vida y las libertad de los ciudadanos vascos?».

La manifestación transcurrió en todo momento sin incidentes, con gritos como «libertad», «aquí estamos, nosotros no matamos» o «donde están, no se ve a los fascistas de HB» y «Pedrosa, no te olvidamos».

15.000 personas apoyan en Bilbao a la familia de Pedrosa y denuncian el fascismo etarra
Convocantes y asistentes criticaron la ausencia de Ibarretxe y le instaron a "romper con los asesinos"
AITOR GUENAGA, Bilbao El País 8 Junio 2000

Miles de personas gritaron ayer con rotundidad una sola palabra en las calles de Bilbao, "libertad", y lanzaron una pregunta: "El lehendakari, ¿dónde está?". Convocados por el Foro Ermua y la plataforma ¡Basta Ya!, más de 15.000 personas salieron a la calle para denunciar "el fascismo de ETA" y el último atentado de "la bestia" etarra, en palabras del presidente del Foro,Vidal de Nicolás. Entre fuertes aplausos, De Nicolás preguntó a Ibarretxe cuándo van a "romper de forma definitiva y rotunda con los asesinos". La vida y las hijas del edil del PP asesinado asistieron a la marcha.

Al término de la manifestación, que tardó hora y media en recorrer los casi dos kilómetros que separan la Plaza del Sagrado Corazón del Ayuntamiento, el presidente del Foro Ermua censuró la ausencia del lehendakari y le acusó de excusar su inasistencia "con la más burda de las hipocresías".

Pese a la ausencia de representantes del Ejecutivo vasco, De Nicolás le preguntó entre aplausos a Ibarretxe cuándo iba a romper "con los asesinos de ETA y su aparato ideológico" y "hasta cuando el soberanismo, la territorialidad, la construcción nacional y esos otros enunciados independentistas van a supeditar la vida y las libertades de los ciudadanos vascos". De Nicolás llamó a "gritar hasta enronquecer para que nos dejen ser libres y diferentes".

Siguiendo la consigna dada desde Grecia por el presidente del Gobierno, José María Aznar, -"no hay que tener miedo a nada, absolutamente a nada. Las calles del País Vasco serán calles libres, hoy, mañana y siempre", dijo el jefe del Ejecutivo-, miles de vascos desfilaron bajo un único lema Por la libertad contra el fascismo.

Portaban la pancarta miembros de los organismos convocantes -entre ellos De Nicolás, Agustín Ibarrola, y la presidenta del Colectivo de Víctimas del Terrorismo del País Vasco, Teresa Díaz Bada-, políticos constitucionalistas como el presidente de Unidad Alavesa, Pablo Mosquera, y el vicesecretario general de UA, Francisco Probanza, quien ha anunciado esta semana que abandonará Euskadi al ser "objetivo preferente" de los terroristas. En el centro de la pancarta, la viuda de la última víctima de los etarras, el edil del PP de Durango Jesús María Pedrosa, con gafas negras y flanqueada por sus dos hijas.

Entre las autoridades destacaba el ministro del Interior, Jaime Mayor Oreja; el secretario general del PP, Javier Arenas; y los máximos representantes de las formaciones socialistas y populares en Euskadi.

La marcha comenzó a las 19:30 y durante casi todo el recorrido esperaban en las aceras decenas de personas para incorporarse a la manifestación. Primero discurrió en silencio. Luego, tímidamente, comenzaron a abrirse paso la consignas de "libertad, libertad" y los aplausos llegados desde los ciudadanos congregados en las aceras. Antes de llegar al ayuntamiento, los manifestantes insistieron en gritar lemas contra ETA o "no son vascos, son asesinos". Y cuando la pancarta de cabeza se colocó en las escaleras de acceso al edificio consistorial, los miles de asistentes comenzaron a preguntarse por la ausencia del lehendakari , tildaron a Arzalluz y Otegi de "fascista" y "terrorista", respectiva mente, para acabar entre aplausos gritando "libertad, libertad" y "Pedrosa no te olvidaremos".

Tras la intervención de Vidal de Nicolás, tomó la palabra la presidenta del Colectivo de Víctimas del Terrorismo del País Vasco, quien acusó a los terroristas de copiar "con similitud milimétrica a Stalin o a Hitler".Teresa Díez denunció el último asesinato de ETA y acusó a los etarras de querer "eliminar el pluralismo político y social, quieren sustituir las urnas por las pistolas, pero siempre nos tendrán enfrente defendiendo la libertad y la paz para todos los ciudadanos".

Horas antes de la manifestación en Bilbao, José María Aznar había animados a los ciudadanos a secundar la protesta contra ETA. "Que las calles de Bilbao se llenen de voces de libertad", dijo, informa Miguel González . Aunque el presidente español se había propuesto no hablar sobre el País Vasco durante su visita oficial a Grecia, se vio obligado a efectuar una breve declaración tras referirse a este asunto su anfitrión. "Condenamos cualquier tipo de terrorismo, cualquier acto que quiera imponer soluciones en contra de la mayoría democrática", enfatizó Costas Simitis.

El PNV de Vizcaya exige la ruptura de Estella y pone en cuestión el liderazgo de Arzalluz  
BILBAO/MADRID. J. M. ABC 8 Junio 2000

El liderazgo de Xavier Arzalluz, presidente de la Ejecutiva del PNV, está siendo cuestionado por el partido en Vizcaya, que exige la ruptura de los pactos con EH después de que esta organización no haya condenado el atentado que costó la vida a Jesús María Pedrosa, concejal popular en Durango, ni los otros cuatro asesinatos perpetrados por la banda terrorista ETA tras la ruptura de la tregua.

El diputado general de Vizcaya, Josu Bergara, amparado explícitamente por los más importante miembros del BBB (Bizkai Buru Batzar), la Ejecutiva vizcaína del partido, se decantó públicamente el pasado lunes por romper totalmente con Euskal Herritarrok y congelar las partidas que las instituciones han destinado en los presupuestos de este año a financiar la Asamblea de cargos municipales nacionalistas (Udalbiltza), germen de lo que los abertzales han vendido como «la gran institución nacional».

A este criterio se ha sumado también el ex lehendakari José Antonio Ardanza y, con palabras más medidas, Íñigo Urkullu, nuevo presidente del PNV de Vizcaya, que apostó por «revisar» los pactos con la coalición proetarra.

Según fuentes consultadas por ABC, tanto Bergara como Urkullu y el propio Ardanza se habrían concertado para lanzar este mensaje que ha sido recogido por Arzalluz y Egibar —principales responsables de que el PNV asumiese los planteamientos de ETA-EH en Estella—, así como otros lanzados en privado por el entorno de estos dos dirigentes nacionalistas.

La fuerza del diputado general de Vizcaya, Josu Bergara, no consiste tanto en su peso político —siempre ha sido un fiel seguidor de Arzalluz— sino en el hecho de que controla la Hacienda Foral más importante del territorio en el que la masa electoral del nacionalismo es más alta, pero asentada en zonas urbanas en las que el PNV está en imparable caída electoral desde los comicios autonómicas de octubre de 1998.

Al margen de razones de naturaleza ética, el PNV de Vizcaya —territorio en el que el partido dispone de gran cantera de afiliados y de mayor influencia— ha detectado sin género de dudas que el Partido Popular sigue registrando un incremento de aceptación por parte del electorado que se traduciría en un incremento de votos gracias al cual la formación de Aznar «estaría pisando los talones» al PNV.

INQUIETUD EN CÍRCULOS EC
Los cargos institucionales nacionalistas en Vizcaya han pulsado también la opinión de círculos empresariales y culturales y han podido comprobar que la figura de Arzalluz, su discurso y el rumbo que ha imprimido al partido están quebrando los apoyos a la organización nacionalista de «manera alarmante».

Los círculos económicos vizcaínos, además, consideran que, de seguir el PNV instalado en la actual política, el Congreso de los Diputados se limitaría a renovar el Concierto Económico el 31 de diciembre de 2001, dejándolo, posiblemente, sin protección ante las instancias europeas, que cuestionan abiertamente la vigencia de este sistema concertado, imprescindible en el marco del autogobierno estatutario.

SIN APOYOS EN ÁLAVA Y GUIPÚZCOA
Por otra parte, Arzalluz no podría disponer del apoyo del partido en Álava, territorio en el que, tras una elección impugnada de su Ejecutiva, manda José María Guerenabarrena, al que se atribuye el desastre electoral en las municipales y forales del pasado mes de junio, que descabalgaron al PNV de la Alcaldía de Vitoria, de la Diputación Foral y de la Caja de Ahorros (Vital Kutxa).

En ese territorio, la corriente crítica, encabezada por el ex alcalde José Ángel Cuerda y el ex diputado general Emilio Guevara, dispone de mucha consistencia y credibilidad entre las bases y cuadros nacionalistas, más aún después de Félix Ormazábal, también ex diputado general del territorio, se haya unido a las críticas a la cúpula dirigente del PNV.

Guipúzcoa es el territorio más radical, pero profesa escaso fervor a Arzalluz, permanentemente acusado de «bizkaitarrismo» —es decir, de nacionalismo vizcaino—. En Guipúzcoa, ni siquiera los militantes del PNV olvidan que Arzalluz protagonizó la escisión del partido al derribar de la Presidencia del Gobierno vasco en 1985 a Carlos Garaikoetxea, que formó Eusko Alkartasuna. EA ha logrado en Guipúzcoa su único espacio de supervivencia.

EL FRENTE INTERNACIONAL
El frente internacional también está haciendo mella en el PNV. Si ya la salida del Partido Popular Europeo fue un duro golpe a la dimensión europeísta de los nacionalistas —Ortuondo, su único eurodiputado, se ha integrado en el grupo de Los Verdes—, la posibilidad de que la organización sea cuestionada, y en su caso expulsada, de la Internacional Democristiana ha inquietado aún más a determinados sectores del partido. Que son conscientes también de que se ha producido un auténtico vuelco en la opinión mediática internacional, extraordinariamente crítica, ahora, con el PNV.

Son estos sectores del partido los que, en la noche del martes y a lo largo de ayer, han transmitido la seguridad de que Xavier Arzalluz «no tiene más remedio que irse».

Algunos de los que han difundido esta noticia, incluso a adversarios políticos, son personas que hasta hace muy poco tiempo eran próximas al presidente del PNV. En las últimas horas —y pese a que la asamblea de enero del partido reeligió «a la búlgara» a Arzalluz para un nuevo mandato— se están produciendo defecciones de personas hace bien poco afectas a la línea oficial del partido.

Según fuentes consultadas por ABC, la apuesta de ruptura con EH y de «purga» interna en el PNV podría llegar más lejos con la propuesta para el futuro inmediato de un nuevo liderazgo, de tal manera que el ex lehendakari Ardanza asumiese la Presidencia de Euskadi Buru Batzar —tras una nueva asamblea a la que el partido llegaría de la mano de una gestora— y el presidente del Parlamento vasco y ex consejero de Interior, Juan María Atutxa, se hiciese cargo de la candidatura a la Presidencia del Gobierno autonómico en una próxima cita con las urnas.

Pero para llegar a ellas con una cierta garantía, el PNV precisaría de un tiempo significativo para recomponer su imagen y su política, apartar de la dirección a los colaboradores más estrechos de Arzalluz y Egibar —desde Anasagasti, que perdería su condición de portavoz parlamentario en el Congreso, hasta dirigentes como Juan José González de Txábarri— y aproximarse al PSE-PSOE que, según fuentes nacionalistas, «no podría evitar un deslizamiento hacia fórmulas de entendimiento con un PNV que volvería la práctica política del final de las década de los ochenta».

EBB: «BURDA MENTIRA»
El órgano de dirección del PNV, el Euskadi Buru Batzar, difundió ayer una nota en la que manifiesta: «1: Que toda la información es una burda mentira cuyo origen debe buscarse en los aparatos de propaganda del Gobierno español. 2: Que los medios de comunicación que hacen correr estas mentiras, sin contrastarlas, deben pensar si cumplen con su misión de notarios de la realidad o son meras correas de transmisión de intereses de determinadas políticas partidarias. 3: Que deseamos poner sobre aviso a la opinión pública en general, y a nuestros militantes y simpatizantes en particular, que falsedades de este tipo, en los tiempos que corren, se volverán a repetir con toda probabilidad, por lo que han de ser recibidos con la distancia y prevención necesarias. 4: Que este EBB siente defraudar a todos aquelos que, instalándose en la mentira, confunden deseos con realidad».

Los líderes del PNV de Vizcaya a Arzalluz: «Hasta aquí hemos llegado»
El actual presidente del BBB, Iñigo Urkullu, y su antecesor, Javier Atutxa, le pidieron en la reunión del lunes la ruptura del «pacto de Lizarra» - El portavoz en las Juntas Generales de Alava se sumó ayer a quienes reclaman el término inmediato de los acuerdos municipales

CARMEN GURRUCHAGA El Mundo 8 Junio 2000

MADRID.- El presidente del PNV en Vizcaya, Iñigo Urkullu, y su antecesor en el cargo, Javier Atutxa, se plantaron ante al presidente del partido, Xabier Arzalluz, y uno de ellos le espetó un «¡hasta aquí hemos llegado!» para exigirle el final de los acuerdos que mantiene con Euskal Herritarrok, según ha podido saber EL MUNDO de fuentes nacionalistas.

El lunes pasado, el PNV reunió a su Ejecutiva y analizó las salidas posibles. Arzalluz propuso posponer cualquier decisión hasta hoy, transcurridos los tres días de duelo por el asesinato del concejal popular Jesús María Pedrosa.

Ahí fue donde Urkullu y Atutxa expusieron su deseo de concluir la alianza con EH, tanto en Lizarra como en los 16 ayuntamientos en los que aún la mantienen. La ruptura afectaría también al apoyo que han recibido los diputados generales de Vizcaya (Josu Bergara) y de Guipúzcoa (Román Sudupe).

Precisamente, fueron estos dos presidentes de las instituciones forales -que habían aprobado sus respectivos Presupuestos con los votos de EH-, los que alzaron la voz con más fuerza. En este sentido, Josu Bergara se mostró partidario de romper de forma total e inmediata. Por su parte, Román Sudupe, dijo que «no se puede colaborar ni trabajar con aquellos que no condenan la violencia».

Asimismo, Iñigo Urkullu -que hasta ahora había sido considerado un hombre fiel al portavoz de ese partido, Joseba Egibar- apuntó al término de la reunión la intención del PNV de revisar los acuerdos municipales con EH, por el incumplimiento de los compromisos adquiridos tanto con su partido como con EA. Se refería al pacto de trabajar conjuntamente sobre la defensa de los derechos fundamentales, entre los que está el más importante, el derecho a la vida.

Según las fuentes consultadas, el asesinato del concejal del PP, el pasado domingo, fue la gota que colmó el vaso de la paciencia en algunos sectores peneuvistas. Inmediatamente se reactivaron las voces en contra de la alianza con la izquierda abertzale, porque seguía sin desvincularse de la violencia. Pero lo importante fue que, en esta ocasión, procedían de la dirección de Vizcaya, el territorio bastión para el PNV, en el que esta formación cosecha prácticamente el 60% de sus votos.

Los primeros disconformes

Hasta ese día, habían sido los alaveses y alguna voz aislada en Guipúzcoa los que habían expresado su disconformidad con la línea oficial, aunque la dirección no les había hecho caso porque, pese a aceptar que existían «sensibilidades» diferentes dentro del partido, el aparato lo tenían copado Arzalluz y Egibar.

[A lo largo de todo el día de ayer corrió el rumor de que el presidente del PNV había presentado la dimisión, lo que fue desmentido por la tarde, de forma rotunda, por la Ejecutiva de su partido, que lo calificó de «burda mentira, cuyo origen debe buscarse en los aparatos de propaganda del Gobierno español»].

Otra voz discordante con la línea oficial fue la del portavoz del PNV en las Juntas Generales de Alava, Félix Ormazábal, quien manifestó que los pactos entre su partido y EH respondían a una «estrategia para conseguir la paz». Opinó que su partido «ha tenido una paciencia enorme» pero que hay que «dar por concluida» la apuesta por acuerdos con la izquierda abertzale y empezar «una nueva etapa».

Ormazábal señaló que la plataforma Abertzale sigue «en connivencia con la violencia, y nosotros no podemos estar dentro de esa espiral», por lo que expresó su deseo de que la ruptura con EH se produzca «de manera inmediata», informa Koldo Elosu.

Por otro lado, este periódico ha podido saber que el lehendakari Ibarretxe ha convocado a todos los partidos para la próxima semana. El secretario de los socialistas vascos, Nicolás Redondo, tratará de convencer a su homólogo del PP, Carlos Iturgaiz, para que asista a la cita. Las fuentes consultadas atribuyeron el retraso en la entrevista entre el presidente del Gobierno e Ibarretxe al deseo de éste de mantener este encuentro entre los partidos vascos antes de reunirse con el jefedel Ejecutivo.

Entrevista con Francesc de Carreras. Barcelona, marzo, 2000.
Carmen Leal, www.docencia.com   Año 1, Número 5, Mayo 2000, 8 Junio 2000

(fde_carreras@campus.uoc.es) 

Francesc de Carreras Serra (Barcelona, 1943). Es Catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad Autónoma de Barcelona. Ha sido Secretario General de la Universidad Autónoma de Barcelona (1980-1981) y consejero del Consejo Consultivo de la Generalidad de Cataluña (1981-1998), del que dimitió a raíz de la polémica Nueva ley de Política lingüística de 1998. Colaborador habitual de "El País", en sus artículos pasa revista a la actualidad política nacional y autonómica con análisis lúcidos y a menudo premonitorios. Es presidente del "Foro Babel", agrupación cívica de intelectuales catalanes y afincados en Cataluña, que defiende, mediante Manifiestos públicos, los derechos individuales de los excesos nacionalistas, con riesgo personal manifiesto y evidente, a juzgar por las amenazas e insultos que recibe en pintadas y panfletos.

Se le podria presentar sin ningún rubor como el paradigma de hombre honesto, coherente y fundamentalmente bueno. Entre otras publicaciones, es autor de La ley en el constitucionalismo y en la Constitución española (RFDUC, Madrid, 1989); La libertad de expresión: un derecho constitucional (Anuario 1990, UAB, 1991); Norma y ordenamiento jurídico en la Constitución española (REDC, Madrid, 1991); Análisis del proyecto de Constitución europea (RFDUC, Madrid, 1993); El Senado en la Constitución española, en F. Pau i Vall (ed.); El Senado, cámara de representación territorial, Madrid, 1996; El Estado de Derecho como sistema, CEC, Madrid, 1996; El sistema autonómico español: ¿existe un modelo autonómico español?, en AA. VV.; Asimetría y cohesión en el Estado autonómico, INAP, Madrid, 1997; La política lingüística del nacionalismo catalán, Cuadernos de Alzate, Madrid, 1999; Leyes Políticas (4a. ed.), Aranzadi, Pamplona, 1999. Es coautor, con J.M. Vallés, de Las elecciones. Introducción al sistema electoral, Barcelona, 1977.

 PREGUNTA: Como comentarista político, ¿cuál cree usted que va a ser la posición de los partidos nacionalistas ante la nueva situación política que se ha originado tras la elecciones del 12 de marzo?

RESPUESTA: Yo creo que los partidos nacionalistas, CiU y PNV, deben darse cuenta que en todas las elecciones del último año (locales, europeas, autonómicas y estatales) su voto ha descendido respecto a elecciones anteriores y que, por tanto, los avances nacionalistas que unos y otros planteaban no son deseados por sectores de sus votantes tradicionales. El PNV sólo es mayoritario en zonas rurales. Tenga en cuenta que no han ganado en las trece ciudades de mayor número de habitantes del País Vasco. No han ganado tampoco en ninguna de las capitales de provincia, y en muchos casos ha sido la tercera fuerza política. En cuanto a CiU, en Barcelona-ciudad sólo ha obtenido 6.000 votos más que el PP, y el PP es el segundo partido en el área metropolitana, tras los socialistas. En cuanto al PSC, el pacto con Esquerra Republicana en el Senado no ha sido aceptado por buena parte de su electorado tradicional: ahí está una de las causas de su descenso. Ante la mayoria absoluta del PP en toda España los partidos nacionalistas han perdido fuerza, han sido abandonados por parte de sus bases electorales y ello les forzará a un giro hacia la moderación. La mayoría absoluta obtenida por el PP es, en parte, expresión de que el electorado español ha querido que el Gobierno de Aznar no se halle condicionado por los partidos nacionalistas: ello será bueno para poder acabar de construir un Estado de las Autonomías coherente.    

P: ¿Cambiaría usted la Constitución de 1978 para incluir el derecho de autodeterminación?

R: En estos momentos no hay ninguna Constitución del mundo que contenga  el derecho de autodeterminación. Históricamente, sólo ha figurado en la Constitución de la URSS y en la Constitución de Yugoslavia. En ambos países,  no sólo no ha servido para solucionar problemas sino que ha contribuido a crearlos. Lo que hay que entender es que el derecho de autodeterminación proclamado en la Carta de las Naciones Unidas es un derecho pensado para la descolonización, no para otra cosa. No se ha aplicado en otros supuestos. En cierta manera, es una contradicción que el derecho a la autodeterminación figure en las Constituciones. Es al aprobar éstas cuando un pueblo se constituye en Estado. Cada vez que los ciudadanos votan se autodeterminan. No tiene, por tanto, ningún sentido que el derecho de autodeterminación sea incluido en las Constituciones   

P: Hay libros de texto de Educación Secundaria Obligatoria (de 12-16 años) en los que "el derecho de  autodeterminación de los pueblos" es presentado como la forma de llegar a una “plena democracia.”¿Qué opina de ello?

R: Me remito a lo que he dicho antes. Los pueblos se autodeterminan cuando hacen una Constitución que, en definitiva, no es otra cosa que una Carta en la que se establecen los derechos, deberes y garantías de los ciudadanos y la organización de gobierno de la cual quieren dotarse. Es ahí donde está la autodeterminación originaria, que es refrendada de forma continua mientras este estado existe. La secesión de una parte del territorio de un Estado es algo distinto, que es legítimo obtener siempre que sea por medios democráticos: utilizando las libertades públicas y a través de los cauces democráticos.  En la escuela hay que explicar bien las cosas y saber que “el derecho de autodeterminación de los pueblos” que figura en la Carta de las Naciones Unidas es un derecho de naturaleza internacional, al que se acogieron los países que querían descolonizarse. Este es su sentido y no otro. No existe ningún  derecho “innato”, “natural”, de los pueblos a la autodeterminación más allá del que se han conferido como Estados, cuyas fronteras son revisables de acuerdo con el derecho interno e internacional. 

Los contenidos de la enseñanza 

P: Usted fue de los pocos intelectuales de izquierdas que se leyó el famoso anteproyecto de "decreto de Humanidades", de la ministra Aguirre. ¿Qué le pareció? ¿Por qué fracasó?

R: A mi me pareció que, en sus líneas generales, era un documento razonable, aunque  criticable en algunos aspectos, como cualquier otro documento. En Cataluña, por parte de los sectores nacionalistas se hizo de él una bandera  injustificada, un fantasma como tantos otros que debe periódicamente inventar el nacionalismo para autojustificarse. Casi nadie habia leido el anteproyecto y se le descalificaba sin razones objetivas. La enseñanza de la geografía y de la historia en estos momentos es lamentable y no sólo en Cataluña sino en la mayoría de las demás comunidades autónomas, y cae en un localismo que nunca ha tenido sentido pero mucho menos en un mundo como el de hoy. Hay que intentar que la enseñanza de la historia no sea una simple manipulación y control de los mitos históricos para justificar ideologías del presente. Los poderes públicos deben establecer las materias que deben estudiarse pero no sus contenidos: éstos deben dejarse a la libre autonomía de los profesores. Lo mismo digo en filosofía, geografía y literatura. Respecto a esta última es vergonzoso que sólo se enseñe literatura castellana y, en su caso, catalana, vasca y gallega. Antes existía una asignatura que se llamaba literatura universal que a mí me ha servido bastante en la vida pero que no han estudiado mis hijos. Después nos quejamos de que la gente no lee: ponemos todas las condiciones para que así sea.   

P:  La aplicación del art. 4.2 de la LOGSE ("las Autonomías con dos lenguas oficiales deciden los contenidos del 45% de todas las asignaturas, las otras autonomías el 35%) ha dado lugar a 17 sistemas educativos. ¿Cómo le parece que se puede remediar esta falta de cohesión?

R: No conozco con profundidad el tema. Las diferencias entre comunidades autónomas pueden afectar a cuestiones de lengua, pero en cuanto a los contenidos de otras asignaturas creo que cualquier persona debe ser culta en general, no sólo conocer las particularidades de la localidad en la que por accidente nació o reside. Debemos  conocer  nuestro entorno y, por tanto, debemos estudiar cómo es nuestra ciudad, nuestro país y el mundo, que también es nuestro  

P: ¿Quién debe seleccionar los contenidos que han de aprender los futuros ciudadanos? ¿Debe tener el Estado un control sobre lo que se enseña en la enseñanza obligatoria?

R: Los contenidos en sí mismos los debe dar la escuela y cada profesor en sus clases; las materias, por lo menos un mínimo de estas materias, deben aprobarlo las autoridades educativas. Cuando yo estudié el bachillerato había unos exámenes de reválida en cuarto y en sexto, y después el curso preuniversitario de acceso a la universidad. En estos exámenes se comprobaba lo que habías estudiado en los colegios: se examinaba al alumno y también al colegio. Se ejercía allí una auténtica inspección. Eran unos exámenes muy útiles porque servían para  igualar los conocimientos de todos y no privilegiar unas escuelas frente a otras.  Desde este punto de vista  era un tipo de enseñanza más democrática porque garantizaba mejor el principio de igualdad. Me parece este sistema  mejor que el actual, en el cual se acepta el valor de las notas que se dan en las escuelas aunque no se sabe muy bien con qué criterios están dadas.   

P: Como catedrático de Derecho Constitucional ¿el derecho a la educación, recogido en la Constitución, es sólo derecho a estar escolarizado en un centro o implica también una educación de calidad?

R: El derecho a la educación que garantiza el art. 27 de la Constitución y debe ser interpretado –como todos los otros derechos– de acuerdo con los tratados internacionales, implica muchas cosas, entre ellas una enseñanza de calidad. No debe ser incompatible "obligatoriedad de la enseñanza" con "calidad de enseñanza". Creo que ha sido un error de la LOGSE el copiar un sistema pedagógico de Estados Unidos cuando allí ya había fracasado y así lo reconocían los norteamericanos, que están intentando rectificar. Hay que valorar el esfuerzo continuado y rendir cuentas, periódicamente, de lo aprendido,  sabiendo que si no llegas a un cierto límite deberás repetir curso. Hay que saber que se puede suspender y se puede aprobar, porque si no lo aprendes de pequeño te lo enseñará la vida de mayor y no te hallarás preparado para ello. Los incentivos no son malos, ejercitar la memoria tampoco,  y uno debe saber en cada curso que puede suspender o aprobar. Los alumnos deben saber que se les va exigir, y que deberán rendir cuentas de ello y en consecuencia podrán o no pasar curso. Un exceso de competitividad en los adolescentes no es bueno, pero en estos momentos lo que hay es una excesiva relajación en la exigencia académica. Con ello se les hace un flaco favor en lo más importante que deben aprender, que es la enseñanza de la vida; y este flaco favor es especialmente perjudicial para los jóvenes procedentes de familias desfavorecidas económica y culturalmente que han de superar el handicap que supone no poderse aprovechar de los conocimientos ni de la formación académica de sus padres. Esta filosofía de la educación no es progresista porque perjudica a las clases más humildes. Las familias de clases medias y altas tienen otros recursos, pueden ir a escuelas privadas, tienen otras posibilidades culturales y de formación, que les permitirán a sus hijos abrirse camino en la vida. 

Autoridad o coerción 

P: La violencia en los centros escolares es un hecho. Usted mismo fue agredido en la Universidad de Barcelona, durante unas jornadas de debate sobre el tema del nacionalismo, celebradas en diciembre de 1999. ¿Qué medidas tomaría usted para erradicar esta violencia?

R: Creo que hay una diferencia notoria entre los centros de enseñanza secundaria y la universidad, en cuanto a este tema . No conozco directamente los problemas que suceden en los centros de enseñanza media, sólo lo que me cuentan amigos profesores, y parece que en estos momentos la situación comienza a revestir cierta gravedad. En la universidad, en cambio, apenas hay incidentes violentos, sólo en momentos puntuales y a cargo de grupos muy concretos y con una determinada intencionalidad política. En los institutos la violencia es distinta: aparece en gran medida como consecuencia de que el estudiante vive en familias desestructuradas, con graves problemas económicos, con un nivel cultural bajo y una fuerte influencia de programas de televisión de muy baja calidad. La solución se halla probablemente en construir una sociedad con menos desigualdades sociales, con un mayor nivel cultural,  sin barrios marginales en las ciudades. Hay que inventar un nuevo tipo de cultura y salirse de la televisión basura, la música y los bares de fines de semana, el fútbol y poco más. Este es un problema de toda la sociedad, no sólo de los jóvenes.    

P: ¿Cree que hay crísis de autoridad  en la sociedad actual ?

R: La autoridad es el poder legitimado: se tiene o no se tiene. Cuando los padres y los profesores tienen  autoridad ninguno de ellos debe ejercer ninguna coerción con nadie. Si hay buen ambiente familiar o escolar, con reglas de convivencia razonables para todos; si los padres y los profesores son coherentes entre lo que dicen y lo que hacen, se tiene autoridad suficiente para que exista una buena escuela, y un buen ambiente familiar. Con esta base, puede haber también un buen nivel de autoexigencia sin ser necesarios excesivos rigores disciplinarios. La solución no reside en aumentar el “autoritarismo” sino en tener autoridad. El alumno debe saber desde el primer día cuáles son sus límites, las pautas a las que debe someter su conducta y las razones para que éstas existan. Debe comprender que ha de aprovechar los años de escuela porque de lo que aproveche dependerá en muy buena parte su vida futura. A partir de ahí, el alumno puede aprovecharse de una enseñanza que no sólo debe ser encaminada a unos conocimientos que están formalizados en unos programas, sino sobre todo, a que se forme como persona moral, como ser social y cultural. Creo más en la necesidad de reforzar la autoridad del profesor exigiéndole sobre todo competencia profesional en su tarea pedagógica que en reforzar mecanismos puramente coactivos.

   

P: Los alumnos saben que la falta más grave que puedan cometer tiene como sanción tres dias de expulsión del centro, y actúan en consecuencia. Las leyes actuales no protegen al profesor, no refuerzan su autoridad.

R: Desconozco el reglamento de la enseñanza secundaria pero esto que me dice lo encuentro fatal. Las sanciones deben ser proporcionales a las faltas y una de sus funciones clásicas es tener carácter intimidatorio. El alumno tiene que conocer sus límites pero el profesor también tiene que darlos a conocer desde el principio: demostrar que es competente al dar sus clases, cumplir con lo prometido en el programa de curso, dejar claro qué es lo que quiere en los exámenes y controles, etc., es decir, establecer unas reglas claras, unas pautas serias de comportamiento y llevarlas a término tal como se ha dicho al principio de curso. La responsabilidad del profesor tiene mucho que ver con la responsabilidad del alumno. Al menos esto es lo que me ha enseñado mi experiencia de profesor de universidad y lo que por mis hijos conozco de la actual secundaria.   

P: El Estado es quien da los títulos académicos: ¿le parecería bien que se exigiese una prueba homogénea en toda España para tener el título de Educación Secundaria Obligatoria como forma de acreditar los conocimientos adquiridos? Ahora todo el mundo aprueba sin que se hayan cursado currículums homogéneos.

R: Que  la Constitución establezca  en el art. 149.1,30  que “el Estado regula las condiciones de obtención, expedición y homologación de títulos académicos y profesionales”, no es un simple formalismo sino que pretende asegurar unos determinados contenidos, de los cuales el Estado se responsabiliza, entre otras razones porque afectan a derechos fundamentales que deben vincularse al principio de igualdad. Desde este punto de vista, sólo me queda insistir en algo que ya antes he dicho: hay que diferenciar materias de contenidos. El Estado debe garantizar un nivel mínimo homogéneo para toda España. En un país con una cultura tan homogénea como es España –en realidad la cultura homogénea se da en toda Europa– no puede haber muchas diferencias entre unas materias y otras. Por tanto estos mínimos pueden ser amplios. Ninguna puede haber en física o matematicas, por ejemplo. Alguna diferencia tiene que haber en materias humanísticas, pero si se confeccionan las materias con un espíritu universal, las diferencias también serán pequeñas. Por tanto, si se tienen en cuenta argumentos exclusivamente pedagógicos, el acuerdo entre las comunidades autónomas y el Estado no debe ofrecer muchas dificultades. Si los argumentos son torticeramente políticos, entonces la posible reforma quedará bloqueada y lo pagaremos todos. 

La sociedad bilingüe 

P: El actual ordenamiento jurídico establece la obligatoriedad de presentar una acreditación de alta competencia en catalán para acceder a una plaza de profesor en Cataluña. ¿No sería más justo establecer un período de dos años después de adjudicada la plaza para ser confirmado en ella? ¿No se está discriminando por razón de lengua a muchos profesores de fuera de Cataluña?

R: Sí, se esta poniendo una barrera lingüística a muchos buenos profesionales. No es sólo discriminación por razón de lengua sino también es empobrecimiento de la sociedad catalana que deja de aprovecharse de buenos profesionales y cae en una endogamia totalmente perjudicial. La raíz de este problema se halla en la Ley de Política Lingüística que relega el castellano  a mera asignatura y establece como única lengua vehicular el catalán. Ello es notoriamente inapropiado para una sociedad en la que se utilizan indistintamente las dos lenguas. Desde un punto de vista pedagógico y de mero sentido común, la escuela debería ser un reflejo de la sociedad, no un mundo aparte, artificial. Yo he estudiado en una escuela que era un mundo aparte y artificial, en tiempos del franquismo, en el que los catalanoparlantes habábamos en catalán en el recreo pero no lo podíamos hacer en las aulas. Ahora pasa lo mismo pero al revés. Solo una ideología nacionalista sectaria e irracional como es la que impera en el mundo de la pedagogía catalana de hoy, puede justificar esta situación. Si, en cambio, se utilizasen ambas lenguas, como sucede en la calle y en el interior de muchas familias en las que padre y madre no tienen la misma lengua materna, es decir, si las cosas se hicieran con naturalidad, con normalidad –la llamada “normalización lingüística”, tal como se lleva  a cabo, es todo lo contrario de la normalidad– en la escuela se utilizarían normalmente las dos lenguas en una proporción semejante –que podría variar teniendo en cuenta las edades y la composición lingüística– y no habría problema con el acceso del profesorado. Podría venir un profesor con poco o ningún conocimiento de catalán, asignarle tareas en castellano y comprometerse a conocer el catalán en un período de tiempo determinado. Castellano y catalán son lenguas románicas muy parecidas y todos sabemos que si se conoce la una no es nada difícil ser tambien competente en la otra. Lo  importante de un profesor es que tenga un buen dominio de su materia y que sepa transmitir bien sus conocimientos. Para esto segundo hay que tener un buen dominio de la lengua. Si un profesor tuviese más facilidad para expresarse en una lengua que en otra se le podría asignar, sin ningún problema, tareas en la lengua de su preferencia. Ello no es posible ahora por el monolingüismo de las escuelas. Una escuela bilingüe, entre otras ventajas, permitiría aprovechar mejor y ampliar el mercado de trabajo de nuestros potenciales profesores. Si la política educativa catalana tuviera auténtica ambición intentaría seleccionar a los mejores profesores del mercado español. Los requisitos lingüísticos previos no son más que trabas innecesarias a la mejora general de la enseñanza.   

P: Eso podría dar lugar a dos líneas en la misma escuela, aunque con la ley actual eso no es posible. Naturalmente, que no se les separaría por razones de lengua sino por razones pedagógicas.

R: Yo creo que tiene que haber escuelas públicas en las que se enseñe sólo en castellano porque hay personas que deben estar en Cataluña uno o dos años solamente por razones de trabajo y perjudica a los derechos de estas personas la oferta de escuela pública exclusivamente en catalán. Estos posibles alumnos acaban en escuelas privadas o en escuelas donde se les enseña en lenguas extranjeras. En España hay poca tradición de incluir el conocimiento de lenguas desde edades tempranas en la escuela, y el inglés, que se está conviertiendo en la lingua franca universal, debería aprenderse desde la infancia, como lengua habitual. No se está haciendo casi ningún esfuerzo en este sentido y ello perjudica, sobre todo, a los niños y jóvenes de clases medias y bajas que no lo sabrán bien nunca. Las clases altas ya se preocupan de que sus hijos pasen algún año en el extranjero y sólo los miembros de estas clases tienen asegurado una competencia en inglés que ya es fuente de discriminación laboral, económica y social. Perece mentira que los partidos de izquierda no vean esta obviedad. Yendo a la pregunta que me hacía –y perdóneme la digresión–, creo que en alumnos nacidos y criados en Cataluña lo ideal es la escuela bilingüe, sin separación ni en colegios ni en aulas. Cualquier niño, antes de los 9-10 años, puede aprender varias lenguas a la vez. Investigaciones científicas recientes así lo prueban, la prestigiosa revista Nature ha informado detalladamente al respecto. La sociedad es bilingüe, las escuelas y las clases también lo deben ser. Sobre todo porque el bilingüismo –o el trilingüismo– es bueno, es estimulante y es, además, lo más adecuado para el mundo de hoy, quizás como el monolingüismo lo era para el mundo de ayer.

 

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