AGLI

Recortes de Prensa    Sábado 17 Junio  2000
#Deslealtad socialista
Editorial ABC 17 Junio 2000

#Los socialistas dan cobertura a la estrategia de Ibarretxe
IMPRESIONES El Mundo 17 Junio 2000

#Ámbito de indecisión
Editorial El País 17 Junio 2000

#Los símiles de Pujol
César Alonso DE LOS RÍOS ABC 17 Junio 2000

#El estrambote perdido
FERNANDO LOPEZ AGUDIN El Mundo 17 Junio 2000

#El PP vasco vuelve a pedir en sus congresos el adelanto electoral para sustituir al nacionalismo
JAVIER CASQUEIRO, Bilbao El País 17 Junio 2000

#Aguirre ataca el "pacto de sangre" de los secesionistas
J.C, Bilbao El País 17 Junio 2000

#Los detenidos en Guipúzcoa están implicados en 55 actos de sabotaje
Madrid EL PAÍS 17 Junio 2000

#El PSE avala la estrategia del PNV al votar una propuesta para un nuevo foro de diálogo
VITORIA. J. J. Saldaña ABC 17 Junio 2000

Deslealtad socialista
Editorial ABC 17 Junio 2000

EL Parlamento Vasco ha aprobado, en medio de una confusa votación, la propuesta del Partido Socialista de crear una nueva mesa de diálogo que, en boca de sus promotores, buscaba superar la división de los partidos democráticos. La duda sobre la eficacia real de esta propuesta es legítima, tanto por los equilibrios imposibles que pretendían los socialistas entre la enmienda soberanista del PNV y la defensa constitucional del PP, como porque no se sabe bien qué es lo que aporta al debate en el País Vasco. La iniciativa socialista carece de contenidos concretos o de compromisos nuevos que permitan basar en ella una esperanza de cambio; por el contrario, la renuncia del Partido socialista al punto cuarto de su propuesta, en el que se reafirmaba el respeto al marco constitucional y estatutario como base del diálogo, constituye un pésimo precedente y, de hecho, una concesión injustificable al nacionalismo.

El Partido Socialista vuelve otra vez a aplicar el doble rasero que, a su juicio, merece el nacionalismo terrorista y el nacionalismo político, lo cual es un ejercicio bien de ceguera política, bien de voluntarismo, que lejos de ser inocuo produce una evidente confusión. El frente de Estella sigue intacto, con sus fuerzas integrantes negociando propuestas soberanistas, e incólume a los atentados terroristas de ETA, que mantiene su condición de director del coro nacionalista. Con estos antecedentes resultaba lógico que el Partido Popular no quisiera prestarse a un juego de pactos y transacciones, impropio de la situación de anormalidad política causada por la vigencia de los pactos del PNV y EA con HB. Sólo con una alta y peligrosa dosis de ingenuidad cabría imaginar que la aprobación de la iniciativa socialista va a alterar el rumbo de las cosas. Al contrario, lo más probable es que, vista la vulnerabilidad de los socialistas, afiance la política actual del PNV, cuyos dirigentes han conseguido, al final, una votación en la que han unido sus votos a los del Partido Socialista sin tener que romper ni un solo pacto con Herri Batasuna.

Los socialistas han regalado al nacionalismo vasco una escena de discrepancia con el Partido Popular a pocos días de la entrevista entre Aznar e Ibarretxe y permiten al lendakari iniciar una ronda de entrevistas en la que no participarán los populares. La inoportunidad del debate de ayer se hace evidente. Sin duda alguna, lo más acertado hubiera sido retirar la propuesta antes que provocar la división de las fuerzas constitucionalistas. Con el debate de ayer en el Parlamento Vasco, el socialismo vuelve otra vez a demostrar su falta de criterio estable y coherente en el problema vasco, queriendo actuar como si la realidad no demostrara día tras día que ETA ha conseguido unir al nacionalismo y someterlo a sus objetivos soberanistas. Los socialistas están buscando mal su sitio en el panorama político vasco y creen que lo pueden alcanzar como redentores de un PNV que, como el hijo pródigo, anda errático y no sabe cómo volver a los brazos de la democracia. El nacionalismo vasco ha optado de forma libre y reiterada por mantenerse en el Pacto de Estella y en Udalbiltza y por cuestionar permanentemente el marco constitucional y estatutario. El PNV de hoy sigue siendo el mismo de las ocasiones anteriores en las que los socialistas vascos decían que no iban a ser ellos quienes sacaran a los nacionalistas del atolladero. Ayer empezaron a hacerlo.

Las incoherencias del Partido Socialista vasco y su receptividad a los guiños nacionalistas sólo demuestran lo incómodo que se siente en la confluencia con el Partido, Popular a la que ha sido llevado por los sectores sociales no nacionalistas. Y esta desafección con la base social que comparte con los populares es lo más grave de la actitud de los socialistas vascos porque entraña una progresiva deslealtad con sus principios y con las necesidades de claridad y firmeza que precisa la situación política vasca y, en particular, la defensa común del sistema constitucional frente a la permanente agresión del nacionalismo.

Los socialistas dan cobertura a la estrategia de Ibarretxe
IMPRESIONES El Mundo 17 Junio 2000

La propuesta del PSE aprobada ayer por el Parlamento vasco instando al lehendakari a que convoque una mesa de diálogo con todos los partidos no tiene una gran trascendencia de fondo, pero sirve para saber por dónde soplan los vientos de la política vasca, que podrían desembocar en un cambio de alianzas. Los socialistas dejaron de lado su aparente entendimiento estratégico con el PP y el PNV abandonó a sus socios de EH e incluso a EA para pactar con el PSE. La votación puso de manifiesto las profundas diferencias de fondo que separan a los partidos vascos. Los nacionalistas vascos no lograron sacar adelante el punto en el que proponían que se respetara la «voluntad de la sociedad vasca». Pero los socialistas tampoco vieron aprobada su propuesta de que el diálogo de los partidos se ciñera a la legalidad constitucional. El PP ni siquiera quiso entrar en los detalles y rechazó la propia existencia de la mesa propuesta por Ibarretxe alegando que únicamente se trata de un «buen deseo». El texto finalmente aprobado, sin embargo, no es lo más importante. Lo más relevante es que los socialistas vascos han echado una mano al tambaleante Ibarretxe al dar cobertura parlamentaria a su idea de reunir a los partidos en torno a una mesa. Lo que ayer se vio en el Parlamento vasco puede ser el embrión de un futuro acuerdo entre el PSE y el PNV. Lo cual provocó un gran enfado del portavoz de EH, Arnaldo Otegi, quien con el tacto que le caracteriza habló de que si las cosas siguen así, continuará «la guerra». Las tesis del sector de los socialistas vascos partidario de un entendimiento con el PNV se impusieron. Pero el PSOE debe tener cuidado de no pillarse los dedos apoyando a un partido que sigue sin romper sus lazos con los cómplices de quienes asesinan.

Ámbito de indecisión
Editorial El País 17 Junio 2000

LO OCURRIDO ayer en el Parlamento vasco pone de manifiesto una vez más las dificultades del PNV para rectificar el rumbo sin reconocer el fracaso de su apuesta por Lizarra. Por una parte, apoyó la propuesta socialista de una nueva mesa de diálogo condicionada a la aceptación de las reglas de juego democráticas y la renuncia de la violencia; pero acto seguido se negó a admitir el principio de acatamiento de la legalidad vigente y planteó la condición alternativa de acatamiento del ámbito vasco de decisión. El resultado es que Ibarretxe acudirá el jueves a La Moncloa sin un mandato claro del Parlamento de Vitoria.

El planteamiento socialista se presentó como una vía abierta a cualquier desarrollo futuro, incluyendo la eventual reforma del marco actual. Pero con la condición de respetar las reglas democráticas, lo que incluye el acatamiento de la legalidad en cada momento, incluso para modificarla. Es un planteamiento coherente con las interpretaciones que vienen haciéndose de la famosa sentencia del Tribunal Superior de Canadá sobre Quebec. La independencia es una opción legítima, defendible en democracia, pero no un derecho que obligue a los demás.

El propio Aznar se atuvo a esa idea en su respuesta a Anasagasti durante el debate de investidura. El PNV tenía la oportunidad de acogerse a ella para escenificar en el Parlamento su regreso al consenso. Pero cualquier rectificación cuenta con el obstáculo de la ponencia soberanista aprobada en enero por la asamblea del partido. Su portavoz, Egibar, que insistió en que el PNV mantiene ese modelo de pacificación, representa al sector más reticente a reconocer que Lizarra fue un error desde el principio.

Lo fue porque significaba prescindir de la mitad no nacionalista de la población, cuyo papel se limitaría a avalar -bajo el chantaje del regreso de ETA- lo ya decidido por el frente nacionalista de Lizarra. Esa idea está todavía presente en la discusión sobre el ámbito vasco de decisión, que da por supuesto que todos los vascos identifican como marco natural y único para resolver sus problemas el de una ideal Euskal Herria, y no, por ejemplo, el de una España de la que se consideran parte. Lo que Egibar consideró ayer la prueba del algodón de la sinceridad de la propuesta socialista -la aceptación de su propia enmienda- sólo ha revelado la confusión que mantiene a su partido en la indecisión y le impide regresar al consenso democrático.

Los símiles de Pujol
Por César Alonso DE LOS RÍOS ABC 17 Junio 2000

PUJOL ha venido a Madrid y ha estado conversando con el presidente Aznar durante cuatro horas. No hemos sabido muy bien de qué pero sí que el tono fue amistoso. Es claro que desde La Moncloa ha habido interés en dar una imagen de buen entendimiento y en hacernos olvidar las tensiones que provocó Pujol a costa del desfile de las Fuerzas Armadas. Sin embargo la tensión existió, y todos sabemos que Pujol volvería a crearla cuantas veces lo considerara necesario.

Curiosamente siempre es Madrid quien se siente en la obligación de poner buena cara después de cada tormenta. Él no. Si acaso sorteará obstáculos momentáneos. Porque él tiene un objetivo muy claro, que es colocar a Cataluña en pie de igualdad respecto a lo que entiende por España, o sea, «el resto». En esta ocasión ha venido un poco más debilitado por cuanto necesita al Partido Popular. La verdad es que éste tampoco puede prescindir de Convergencia y Unión si no quiere quedarse solo. Así que Pujol y Aznar se necesitan, de momento al menos, aunque cada uno tenga sus propias convicciones. En efecto, Aznar cree en España como nación y Pujol en Cataluña como nación también. Un equilibrio tenso, sustentado por el interés común.

El modelo que tiene Pujol en la cabeza es el de unos vínculos tan sutiles y sostenibles, a la vez, como los que se derivan de una monarquía amparadora de naciones varias. En este sentido Pujol tiene un libro de cabecera titulado «Fenix de Catalunya» que le descubrió el jesuita Batllori cuando aquél aún no tenía claro el camino hacia la soberanía plena. El libro es un informe al Rey Carlos II, «rey de las Españas y emperador del Nuevo Mundo», que firmó Narcís Feliú de la Penya a impulsos de un tal Martín Piles.

Es una apuesta por el renacer del fénix catalán «decrépito, débil y sin fuerzas» en aquellos momentos (1683) por culpa de los «españoles», incapaces de hacer prosperar sus propias fábricas y excesivamente dependientes de las innovaciones e importaciones extranjeras.

Este discurso de Feliú es revelador de lo que entiende Pujol por la relación que debe existir entre Cataluña y España. Advirtamos que el libro es un relatorio al Rey, esto es, al Jefe del Estado. Es verdad que Narcís Feliú de la Penya repartió ejemplares a ministros madrileños porque conocía la importancia que podía tener la creación de un estado de opinión en la Corte pero, como digo, el discurso iba dirigido al Rey. Por supuesto que a Pujol le suena muy bien esta música regeneracionista, y que le viene de perlas explicar la decadencia de Cataluña (por cierto antes de 1714) a costa de España pero, sobre todo, lo que verdaderamente le interesa es que el planteamiento de unas relaciones de igualdad —España/Cataluña— bajo la bandera de la monarquía.

Y esto es lo que fundamentalmente le parece a Pujol ejemplar: que el destinatario sea el Monarca, que el interlocutor último y definitivo sea él, sin otra instancia intermedia. La diferencia es que nuestra monarquía es constitucional y democrática y el presidente del Gobierno tiene la representación de la nación española. Aznar no es un ministro de un Carlos II.

A la salida de Moncloa, Pujol hizo una comparación un tanto ambigua entre las relaciones políticas y el paseo urbano de dos caminantes que puede tener recesos e incluso un final incierto. Un símil perfectamente válido si se aplica a las relaciones entre CiU y el PP pero absolutamente inválido si se refiere a las relaciones entre Cataluña y España como partes de la Monarquía.

El estrambote perdido
FERNANDO LOPEZ AGUDIN El Mundo 17 Junio 2000

De estrambótica, calificó Egibar la propuesta soberanista que le entregara Mikel Antxa el verano pasado. Otegi le devolvió el adjetivo, hace unos días, al descalificar la iniciativa de Arzalluz en pro de la condena de la violencia en los ayuntamientos gobernados por los nacionalistas.

De estrambote, cabe denominar, asimismo, la enmienda del Partido Nacionalista Vasco al proyecto socialista, presentado en el Parlamento de Vitoria, puesto que al soneto de Eguiguren se le añadían el conjunto de versos que suelen añadirse al final de una composición métrica. En consecuencia, un resultado estrambótico. Si hasta ayer, Lizarra era una unidad partida por dos, hoy lo es por tres representadas por las diferentes posturas de Egibar, Larreina y Otegi ante esta votación. Y, para complicar más este embrollo vasco, Redondo no votaba el estrambote de Egibar pese a que éste había votado el soneto de la rosa. Con una extensión territorial inferior a la provincia de Málaga, una población que apenas sobrepasa la mitad de la de Barcelona o Madrid, Euskadi vive sin vivir en busca de un estrambote que no encuentra. La mitad más uno, nacionalista; la mitad menos uno, no nacionalista. A su vez, el primer bloque social se separa entre quienes condenan el tiro en la nuca y quienes tan sólo lo lamentan como si fuera un accidente laboral reiterativo en el tajo de los que trabajan fuera del nacionalismo. Al mismo tiempo, los que rechazan el asesinato como una de las artes políticas se bifurcan entre los que ansían y cortan la mano de los socialistas. No acaba ahí el laberinto vasco, dado que en el segundo bloque social Iturgáiz toca la melodía de las urnas anticipadas que es lo último que quisiera escuchar Redondo. Simplifiquemos, si es posible, este variopinto mapa. Lizarra con crímenes, Lizarra sin crímenes, Lizarra sin y con injerto de Ajuria Enea, Ajuria Enea con injerto de Lizarra y Ajuria Enea puro y duro.

Mientras hallan el estrambote perdido, los debates vascos son como una noria que da vueltas sin encontrar agua. Una y otra vez, vuelven cansinamente los argumentos, se reiteran con hastío las discusiones y se repiten agotadoramente las posiciones.

Simultáneamente, los últimos mohicanos europeos del gangsterismo político practican la caza furtiva del parlamentario o intelectual no nacionalista. Estamos a punto de comenzar cronológicamente un verano que ya empezó hace días.

No es estación para que la noria termine con este pozo seco. Habrá que esperar a que vengan las lluvias del otoño para que se despeje este bochorno político. Porque del bochornoso espectáculo de ayer en el Parlamento de Vitoria se desprende que Arzalluz y González, con o sin estrambote, están más cerca que ayer y menos que mañana. No es para tirar cohetes, pero al menos se está en camino de enterrar el adjetivo rstrambótico que amenaza con ser sinónimo de vasco.

El PP vasco vuelve a pedir en sus congresos el adelanto electoral para sustituir al nacionalismo
Los populares consideran que el PNV agotó su ciclo con sus pactos y tras 20 años en el poder
JAVIER CASQUEIRO, Bilbao El País 17 Junio 2000

La ponencia política del X congreso del PP de Vizcaya, que comenzó ayer y al que seguirán los de Guipúzcoa y Álava las dos próximas semanas con propuestas similares, subraya en negrita y con mayúsculas el objetivo de este partido desde las elecciones autonómicas: "La sustitución democrática del nacionalismo". Pese a los últimos movimientos del lehendakari o de los socialistas vascos, el PP de Euskadi no varía ni una coma de sus tesis: "El PNV ha agotado un ciclo", existen otros partidos consolidados y sin miedo "a asumir la dirección del país" y reafirma que sólo cabe anticipar la cita con las urnas.

Antonio Basagoiti, portavoz municipal y responsable del documento político que empezaron a discutir anoche en un hotel de Bilbao los 120 delegados del congreso del PP de Vizcaya, deja las cosas claras desde su título: "Una nueva etapa: la sustitución democrática del nacionalismo". Basagoiti inicia su exposición con un análisis retrospectivo de lo ocurrido en Euskadi desde la restauración de la democracia.

El dirigente del PP parte de que antes de recuperar la democracia, en el País Vasco "no existía unidad política" ni ningún nexo de unión administrativa entre sus territorios; ninguna de esas provincias "tenía la más mínima autonomía" salvo la que disfrutaba Álava con la supervivencia del Concierto Económico; los partidos, tras haber estado prohibidos en el régimen anterior, "necesitaban una recomposición casi total"; y la actividad terrorista de ETA estaba en un momento álgido. Los populares, eso sí, admiten que PNV y PSOE habían logrado mantener vivas durante la dictadura sus estructuras.

Tras este panorama, Basagoiti constata que "el PNV asumió el liderazgo del país" y que "no debe haber reparo en reconocer que todas las demás fuerzas políticas asumieron tácticamente su tutela".

Este discurso político del PP remacha a continuación que, con la democracia, los partidos recompusieron rápidamente con la Constitución y el Estatuto de Autonomía los dos pilares fundamentales de la comunidad vasca, hasta transportarla a "un potencial de autogobierno sin parangón en cualquier régimen político". Y detalla entre los otros hitos de la historia de Euskadi, primero, el Pacto de Ajuria Enea en 1988, y luego da un salto hasta 1997 para destacar los sucesos ocurridos ese verano en Ermua, con la reacción unánime de los partidos democráticos frente al asesinato del edil del PP Miguel Ángel Blanco. Ese hecho le sirve al PP para concluir que aquella unidad pudo ser el principio del fin de ETA y que "fue entonces cuando el PNV cometió su gran error, y en lugar de profundizar en la acción conjunta emprendida con los demás partidos democráticos tuvo miedo de que se produjera un efecto de desprestigio para todo el nacionalismo vasco y optó por aproximarse a ETA".

La ponencia interpreta que, como resultado de ese análisis, el PNV, Eusko Alkartasuna y ETA "alcanzaron determinados acuerdos" que primero fueron secretos. Y que luego se plasmaron en el "frente de Estella, el alto el fuego de ETA y, sobre todo, el comunicado de la organización terrorista" del 18 de septiembre de 1998 en el que se revela "la existencia de todo un proyecto político y una estrategia para desarrollarlo, que implicaba no el inicio de un proceso de paz, como PNV y EA querían aparentar, sino un proceso de construcción nacional de Euskal Herria y de ruptura con España y Francia, que significaba la más agresiva ofensiva nacionalista hasta entonces conocida".

El PP apunta que el resultado de ese proceso ha llevado a "un país políticamente destrozado, marcado por divisiones cruzadas". Y resalta que se ha alcanzado ese punto tras "20 años bajo la dirección política casi hegemónica del PNV" que lejos de rectificar se propone reincidir en su proyecto exclusivamente nacionalista. El ponente minimiza la aportación de los críticos dentro del PNV al señalar que los "mínimos gestos de distanciamiento respecto a la izquierda abertzale no ofrecen la más mínima credibilidad".

El PP, por último, entiende que esta situación "pide a gritos un cambio en la dirección política del país", que su partido "está dispuesto a asumir, para reorientarla hacia un futuro integrador". Los populares opinan que esa opción sería compartida por una "amplia mayoría social, que ni quiere independencia, ni se considera con derecho a reclamarla ni la cree conveniente desde un punto de vista práctico", incluida la mayoría del electorado nacionalista.

En el camino para reencontrar esa nueva y amplia mayoría, en la que el PP ve claramente al PSE, los populares reclaman al PNV "un cambio de dirección política profundo y auténtico", en el que no sólo se rectifique la dirección emprendida en su día con Estella. Se exige que se produzca "desde la profunda convicción de su fracaso" y que no sea, como mantiene el presidente del PNV, Xavier Arzalluz, al que no se cita por su nombre, para "saber en qué otro momento puede repetirse". Para enfocar el nuevo rumbo, "falta saber quién debe hacerlo". Y eso sólo lo contestan las urnas, por lo que el PP insta de nuevo a convocar elecciones.

Aguirre ataca el "pacto de sangre" de los secesionistas
J.C, Bilbao El País 17 Junio 2000

La inauguración en un momento político tan complicado del X Congreso del PP de Vizcaya, que concluirá hoy, se encomendó a la presidenta del Senado, Esperanza Aguirre, con ascendentes familiares vascos y muy ligada a esta organización desde que empezó a ser objetivo de ETA.

La presidenta del Senado,que señaló que quieren transformar al PP de "primera fuerza de la oposición" en "la alternativa real al nacionalismo", dedicó muchas de sus palabras a poner contra las cuerdas a los nacionalistas vascos. Reseñó que ahora, en Euskadi, "opinar libremente y defender democráticamente unas ideas políticas exige una gran dosis de heroísmo". Aguirre entiende que en Euskadi los militantes del PP tienen "madera de héroes".

Tras estos piropos a los afiliados y delegados del congreso, Aguirre dio su visión del problema vasco como algo "muy grave pero muy simple de analizar". Para la presidenta de la Cámara alta, "el problema consiste en la amenaza permanente a los derechos y las libertades individuales de una parte muy significativa de la población: los que no son nacionalistas". Porque entiende que "los nacionalistas tienen más consideración a su proyecto secesionista concebido por ETA que a las libertades de los ciudadanos". Frente a "ese pacto de sangre y esa estrategia de terror", Aguirre ubicó el proyecto limpio del PP. Para finalizar, aseguró que "no habrá cambios en la titularidad de la soberanía de España sin que lo aprueben las Cortes Generales y los españoles en referéndum nacional".

El secretario general de los populares vascos, Carmelo Barrio, se lamentó de la "falta de calor" que han sentido muchas veces desde el bando nacionalista y criticó la imagen de intransigencia que se da del PP de Euskadi. "Nosotros no tenemos que inventarnos nada porque tenemos desde siempre nuestro compromiso con el marco jurídico constitucional y estatutario".

Los detenidos en Guipúzcoa están implicados en 55 actos de sabotaje
Madrid EL PAÍS 17 Junio 2000

Los siete detenidos el miércoles pasado en las localidades guipuzcoanas de San Sebastián y Rentería están implicados presuntamente en al menos 55 acciones de sabotaje o terrorismo urbano, cometidas en los últimos cinco años, según informaron ayer fuentes de la Subdelegación del Gobierno en Guipúzcoa. La juez de la Audiencia Nacional Teresa Palacios tomó ayer declaración a todos ellos, cuyas edades están comprendidas entre los 18 y los 21 años, y decretó que ingresaran en prisión.

Entre los actos de violencia callejera que se imputan a los arrestados figuran los atentados a las comisarías de la Ertzaintza (policía autónoma vasca) de la plaza de Easo y del barrio de Intxaurrondo, en San Sebastián; los lanzamientos en tres ocasiones de artefactos incendiarios contra la Comandancia Militar de Marina de la capital guipuzcoana; los ataques con cócteles molótov a patrullas de la Ertzaintza en el Barrio Viejo donostiarra, o el apedreamiento de un bar propiedad de Izaskun Gómez, miembro de las Juntas Generales de Guipúzcoa, en Hernani.

También han sido acusados de haber lanzado cuatro artefactos incendiarios contra el palacio La Cumbre, residencia del subdelegado del Gobierno, y de haber destrozado una furgoneta de Teledonosti el día del patrón en San Sebastián. Asimismo, lo están de haber destruido varios autobuses de transporte urbano de San Sebastián, vehículos de Telefónica y coches de particulares con matrícula francesa, de ataques al edificio de El Diario Vasco y de haber causado destrozos en cajeros automáticos de diversas entidades bancarias.

El PSE avala la estrategia del PNV al votar una propuesta para un nuevo foro de diálogo
VITORIA. J. J. Saldaña ABC 17 Junio 2000

El Parlamento vasco acordó ayer instar al lehendakari, Juan José Ibarretxe, a constituir una nueva mesa de diálogo para abordar la pacificación de Euskadi sin exclusiones ni límites, y en un plazo «razonable» de tiempo. La propuesta fue posible gracias a los votos del PNV y de los socialistas del PSE-PSOE, que actuaron de forma conjunta, mientras que EA, socio de gobierno del PNV, EH y el PP se opusieron.

La propuesta socialista de instar a Juan José Ibarretxe a crear una nueva mesa de diálogo tras el fracaso de Estella y al margen de Ajuria Enea incluía como «condición previa» el acatamiento y respeto a la Constitución y al Estatuto de autonomía, pero este punto no resultó aprobado por el Parlamento vasco. No obstante, eso no fue óbice para que los socialistas votasen junto al PNV, desmarcándose del resto de fuerzas políticas de la Cámara vasca, a lo que el PP reaccionó culpando al PSOE de «relajar» la exigencia democrática al bloque de Estella en su afán por «buscar acuerdos con el PNV».

La defensa de la iniciativa socialista de «acuerdo parlamentario por la vida y la libertad», en la que se incluye la mesa de dialogo entre todos los partidos, con una renuncia expresa a la violencia y el respeto al marco legal vigente, recayó en el parlamentario Jesús Eguiguren. El portavoz socialista salió a la tribuna advertido de antemano y de forma pública por el portavoz del PNV, Joseba Egibar, de que apoyarían o no la propuesta según el tono y el discurrir de las intervenciones. Sin que a lo largo de la mañana se vislumbrase si había o no acuerdo, su intervención fue atípicamente anodina.

«ÁMBITO VASCO DE DECISIÓN»
Por la tarde, Eguiguren pidió al PNV en el turno de réplica que dejara a un lado las discrepancias «sobre lo que es la voluntad mayoritaria del pueblo vasco y cómo se plasma» para llegar a un acuerdo, ya que, según dijo, eso son «matices, cuestiones de procedimiento», mientras que «en lo fundamental estamos absolutamente de acuerdo».

Sobre las cuatro de la tarde, se procedió a la votación de la propuesta, sobre la que el PNV y EA mantenían una enmienda de modificación al punto cuarto y último de la misma, que añadía al acatamiento de la legalidad vigente el respeto al «ámbito vasco de decisión». También se mantenían las enmiendas a la totalidad al texto presentadas por los partidos en el Gobierno en minoría —PNV y EA— y por Euskal Herritarrok, que mantiene la tesis de la vigencia de Estella.

Ante la perplejidad de la mayoría de grupos de la Cámara, ninguna de ellas llegó a votarse gracias a una interpretación del reglamento del Parlamento vasco un tanto estrambótica por parte de su presidente, Juan María Atutxa. Esto provocó en mayor medida el malestar en las filas de EH, que esta vez sí asistió a la cámara, y de EA, grupo receloso con la propuesta socialista y más proclive a llegar a una transaccional con EH en la línea con los principios del pacto de Estella. La «jugarreta» de Atutxa provocó el desaire de EA al PNV y que se rompiera, por primera vez, la unidad de voto de los partidos en el Gobierno autónomo.

Tras el debate, el portavoz del PNV, Joseba Egibar, afirmó en los pasillos del Parlamento que se sentía «decepcionado» por el hecho de que el Partido Socialista no pasara «la prueba del algodón» al no votar a favor del «ámbito vasco de decisión». Postura que justificó en el hecho de que «Madrid no les ha permitido un juego político más allá de una transaccional con PNV, EA y PP».

Egibar pidió a los socialistas que reflexionen sobre su postura «equidistante» cuando este es un proceso que necesita «de inversión política», y también sobre el recorrido «que le queda con un partido que no quiere ni una mesa de paz, ni una de ping-pong» en referencia al PP.

Mientras, Eguiguren se felicitó en los pasillos del Parlamento por el resultado del debate a pesar de que, según el acuerdo alcanzado, el nuevo foro no tendrá que reconocer el actual marco político vigente y de la ruptura de acción con el PP: «Hemos dado un primer paso y empezado una nueva forma de hacer política».

PP: «EL PSOE DA AIRE A LIZARRA»
Por su parte, el PP, que votó en contra de la propuesta al igual que EH y que EA, denunció la postura del PSOE de «buscar acuerdos con el PNV sin que éste renuncie a sus posiciones políticas, y rebajando las exigencias democráticas», lo que supone «inyectar aire a Lizarra». Leopoldo Barreda afirmó que «no se puede ser flexible en los principios ni ambiguos en los objetivos» y lamentó que el PSOE «haya ido a poner en manos de los nacionalistas la interpretación de un texto». Sostuvo que «no se trata de hablar de cualquier cosa» porque «es la falta de libertad el problema de la sociedad vasca y, por tanto, el objetivo prioritario de ese foro».

Finalmente, el portavoz de EH, Arnaldo Otegi, ironizó sobre «el interés inusitado del PNV» por pactar con el PSOE y no alinearse con Lizarra hasta el punto de «dejar de lado a su socio, EA».

Ibarretxe se reunirá el próximo lunes con los líderes de todos los partidos vascos, a excepción del PP, que no acudirá, según anunciaron desde la Presidencia del Gobierno vasco mientras tenía lugar este desencuentro en el Parlamento vasco. Fuentes de Presidencia no descartaron a ABC que Ibarretxe comparezca el mismo martes para explicar el resultado de sus gestiones.

 

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