AGLI

Recortes de Prensa    Domingo 18 Junio  2000
#La España heterogénea
Ignacio Sánchez Cámara ABC 18 Junio 2000

#La rebelión del pensamiento
Editorial ABC 18 Junio 2000

#Edurne Uriarte: «En el País Vasco una postura de plena libertad lleva a un discurso crítico con el nacionalismo»
BILBAO. Ignacio Souto ABC 18 Junio 2000

#Nueva mesa
Ramón PI ABC 18 Junio 2000

#Los populares vascos acusan al PSE de 'traicionarles' con su plan de paz
JAVIER CASQUEIRO, Bilbao El País 18 Junio 2000

#Estallan tres artefactos incendiarios en la Comandancia de Marina de Bilbao
AGENCIAS El Mundo 18 Junio 2000

#ETA exige a empresarios madrileños el pago del impuesto revolucionario
EFE El Mundo 18 Junio 2000

#El callejeo
Por Carlos DÁVILA ABC  18 Junio 2000

#Brasil decide si quiere hablar español
JAVIER MORENO , Madrid El País 18 Junio 2000

#Los académicos destacan que el español y el inglés son las únicas lenguas que avanzan
Madrid EL PAÍS 18 Junio 2000

La España heterogénea
Por Ignacio Sánchez Cámara ABC 18 Junio 2000

EL anuncio de la ministra de Educación de reformar la enseñanza de las Humanidades, proyecto razonable, necesario, urgente y recomendado por los especialistas, ha despertado las viejas iras del nacionalismo particularista catalán. No es extraño que las exigencias del universalismo ilustrado, que encarnan las Humanidades, despierten los recelos del localismo heredero del Romanticismo antiilustrado que alienta bajo el nacionalismo.

Es evidente que en los últimos años se ha producido un grave retroceso en la formación humanística de los estudiantes españoles, que se manifiesta en la mengua de la presencia en los planes de estudio de las lenguas clásicas, de la Filosofía, de la Literatura y de la Historia. El nocivo proceso se completa con una visión localista y aldeana de la enseñanza de estas materias, que ha llevado a pretensiones tan peregrinas como la de eliminar la información sobre los ríos en Canarias porque en las Islas Afortunadas no existen ríos. El alumno ha de conocer su entorno, mas no las grandes producciones de la cultura universal. En el caso de la Historia de España, se trata de borrar todo vestigio de la existencia de un viejo proyecto común para sustituirlo por el incomprensible protagonismo otorgado a las nacionalidades y regiones.

Una comisión de expertos, creada por la anterior ministra, Esperanza Aguirre, dictaminó en su día en contra del desmán y a favor de su urgente rectificación. El proyectado Decreto de Humanidades murió ante la falta de apoyo del PSOE, que hizo prevalecer sus intereses partidistas sobre el interés general. Pilar del Castillo pretende ahora deshacer el entuerto, pero, como era previsible, se encuentra con la oposición de quienes al parecer prefieren ciudadanos ignorantes y sumisos, y de quienes sustentan su proyecto político en la falsificación de la Historia. Pero la transferencia de competencias educativas a las comunidades autónomas no entraña la concesión de una ilegítima libertad para la tergiversación localista de la realidad histórica. La consejera de Educación de la Generalitat de Cataluña ha advertido que el Gobierno catalán no aceptará una reforma de las Humanidades que pretenda «homogeneizar» el sistema educativo español. En cualquier caso, la determinación de los contenidos educativos debe corresponder a los historiadores y a los profesores y no a los políticos. Pero cualquier pretensión de reescribir la historia de Cataluña como independiente de España o de hurtar a los estudiantes catalanes el conocimiento de la realidad del pasado común constituye un atentado contra la verdad histórica y un ilegítimo abuso de poder. Sólo temen a la verdad quienes sustentan sus pretensiones en la falsificación.

No deja de ser esclarecedor que hayan sido las asociaciones de profesores catalanes las que se hayan manifestado en favor del proyecto de la ministra y en contra de las pretensiones de la Generalitat, del PSC y de ERC. La degradación de la enseñanza en los institutos ha tocado fondo, y urge detener la desmoralización de los profesores. Por otra parte, el proyecto del Gobierno no pretende imponer los dictámenes de un presunto nacionalismo español ni una visión mítica o deformada de la Historia de España, sino recuperar el nivel perdido en la formación humanística de los alumnos. No es extraño que quienes ponen trabas al uso del español pretendan ponerlas también a la Historia de España. Pero la realidad es terca y no deja de existir porque alguien la niegue o deforme. La pretensión de borrar de la enseñanza la realidad de la nación española choca tanto contra la verdad como contra la Constitución. La Generalitat acusa al Ministerio de Cultura de pretender una Historia de España homogénea. Al parecer, son partidarios de una España heterogénea.

La rebelión del pensamiento
Editorial ABC 18 Junio 2000

UNO de los rasgos más definitorios de la situación en el País Vasco es la reagrupación de los intelectuales frente al pensamiento único e imperativo del nacionalismo. Alguno hay, y con prestigio, que se dice nacionalista, aunque la heterodoxia de sus ideas no llega nunca a superar la disciplina de partido. Esta es la situación típica de los regímenes que amenazan las libertades y los derechos, frente a los que el pensamiento libre acaba rebelándose y convirtiéndose en enemigo. En la entrevista que hoy publica ABC, Edurne Uriarte, profesora de Ciencia Política de la Universidad del País Vasco y autora de «Los intelectuales vascos», explica las razones por las que los intelectuales se han convertido en objetivo del nacionalismo vasco, tanto del político como del terrorista. Para Uriarte, los intelectuales han asumido la defensa de la democracia y de la libertad y, por esto, «han identificado quiénes son los que amenazan y quiénes los amenazados».

Por otro lado, es lógica la reacción hostil de los nacionalistas contra los intelectuales vascos. Éstos son responsables de haber dejado al descubierto las carencias absolutas de una doctrina identitaria, que Sabino Arana creó a partir del racismo, la xenofobia, el integrismo religioso y la militancia antidemocrática, sin contar las innumerables ficciones históricas y culturales que puso en circulación. Con esas bases doctrinarias, el nacionalismo no puede generar pensamiento, sino consignas, ni puede soportar la contradicción de ideas, sino sólo la sumisión incondicional. Arzalluz expresó con claridad inmejorable cuál era la opinión que le merecían las críticas internas; es fácil prever su opinión sobre las externas. El nacionalismo vasco sólo se siente seguro entre aquellos que han empobrecido su capacidad de análisis y de crítica hasta límites suficientes para tolerar y aceptar, como programa de vida en común para el futuro, que en el umbral del siglo XXI una comunidad humana, desarrollada y culta, esté sometida a la dictadura de una definición identitaria basada en la raza y en la lengua. Estos criterios no son principios de un pensamiento sino dogmas cuasi religiosos, incompatibles con la esencia de la actividad intelectual, que es enfrentar las ideas al discurso libre de la razón, al contraste con lo que piensan los demás y la exposición sin prejuicios de los resultados. Un intelectual no puede consentir que informar, enseñar, crear o escribir sean actividades sometidas a objetivos políticos preestablecidos, por ejemplo, la construcción nacional. Por eso, los intelectuales en el País Vasco no están con el nacionalismo, porque esta ideología ha generado la cultura del miedo contra los disidentes que arrojan luz sobre una doctrina que, en el corazón de Europa, resulta una extravagancia del pasado. Por eso, el nacionalismo no tiene pensamiento, sólo propaganda.

Edurne Uriarte: «En el País Vasco una postura de plena libertad lleva a un discurso crítico con el nacionalismo»
«Lo rebelde es no ser nacionalista porque criticar su discurso es ir contracorriente»
BILBAO. Ignacio Souto ABC 18 Junio 2000

Los intelectuales vascos mantienen una posición muy crítica contra el nacionalismo, que la profesora de Ciencia Política de la Universidad del País Vasco Edurne Uriarte explica en esta entrevista como el cuestionamiento del discurso dominante y «la búsqueda del contraste con otras ideas, otros mundos, algo que choca con la tendencia del nacionalismo a encerrarse» en fronteras muy limitadas y a salvar lo peculiar. «El intelectual —dice a ABC— lo que busca es la diferencia».

Autora de la obra «Los intelectuales vascos» y de numerosos artículos sobre el papel y la responsabilidad de los intelectuales en la sociedad, Edurne Uriarte considera que en estos momentos los profesores, escritores, filósofos, la clase intelectual en definitiva, está haciendo en el País Vasco una labor de reivindicación de la democracia y la libertad y se ha convertido en una enemiga para ETA. Y también para el nacionalismo democrático por la claridad con la que los intelectuales «han identificado quiénes son los que amenazan, los que matan, y quienes los amenazados».

«CRÍTICOS CON LOS DOGMAS»
— ¿Qué papel desempeñan los intelectuales en estos momentos en el País Vasco?

— Los intelectuales forman un grupo específico, pero muy complejo y amplio, no homogéneo. Teniendo eso en cuenta, creo que los intelectuales en el País Vasco, como en cualquier otro lugar, tienen un doble papel que consiste, por un lado, en explicar lo que ocurre y, por otro, en cuestionar las opiniones dominantes, los discursos más aceptados, aquello que parece obvio, normal. Su labor es provocar, en el mejor sentido de la palabra, el debate y la reflexión, cuestionando los lugares comunes y aquello que se puede considerar la opinión pública dominante. En el País Vasco, los intelectuales han desempeñado y desempeñan un papel muy valioso en el terreno de la provocación intelectual. Y aquí la provocación intelectual es poner en cuestión el discurso dominante, que es con claridad el nacionalista en el País Vasco.

— ¿Explica quizás eso el hecho de que, estando la sociedad vasca repartida aproximadamente en un cincuenta por ciento entre nacionalistas y no nacionalistas, la mayoría de los intelectuales no son nacionalistas?

— Creo que eso se debe a que la reflexión intelectual suele conllevar siempre una gran dosis de ruptura, de libertad, de antidogmas. Y en el País vasco, adoptar una postura de crítica de lo aceptado, de plena libertad, lleva en buena medida a un discurso crítico con el nacionalismo. Eso hace que muchos intelectuales, a pesar de que pudieran ser nacionalistas en su juventud o en sus orígenes, acaben en una visión muy crítica con el nacionalismo. El que una buena parte de los intelectuales del País Vasco defiendan posturas no nacionalistas me parece una consecuencia de la dinámica propia del trabajo intelectual, definida por la libertad y la crítica de los dogmas.

«ENCERRARSE EN SÍ MISMO»
— ¿No hay otras razones para el conflicto entre los intelectuales y el nacionalismo?

— Creo que otro rasgo de la dinámica del pensamiento intelectual es la búsqueda constante de una gran amplitud de fronteras, de espacios, y hablo de espacios de pensamiento y de espacios físicos, en el sentido de que el pensamiento intelectual es, en sí mismo, siempre un pensamiento que busca el contraste, otras ideas, otros mundos. Y este rasgo del pensamiento intelectual suele chocar con uno de los ejes del nacionalismo, que es su tendencia a encerrarse en fronteras muy limitadas, en sí mismo, y la tendencia al mismo tiempo a la búsqueda de esencias específicas, a no mezclar, a no contrastar, en un intento de salvación de lo peculiar. El intelectual, sin embargo, lo que busca siempre es la diferencia.

RESPUESTA CIVIL A ETA
— Los intelectuales están reivindicando además en estos momentos democracia y libertad para la sociedad vasca...

— Los intelectuales están poniendo en cuestión esa especie de plus de legitimidad que el pensamiento, el discurso nacionalista, se ha otorgado a sí mismo. Creo que los intelectuales, con su discurso, están rompiendo en buena medida ese dominio nacionalista y, al mismo tiempo, están haciendo una labor muy importante de reivindicación de la democracia y la libertad, porque es verdad que tenemos ETA desde hace muchísimos años en el País Vasco, pero quizás en los últimos años se ha registrado un fortalecimiento de la respuesta civil a ETA, en forma de reivindicación cada día más rotunda de la libertad y de la democracia, porque esas dos palabras van intrínsecamente unidas. En ese sentido, los intelectuales están ejerciendo un cierto liderazgo de todo este proceso, junto a las élites políticas y movimientos ciudadanos de todo tipo, y eso hasta cierto punto es novedoso.

— ETA ha amenazado a los miembros del Foro Ermua, pero nunca amenazó a otros movimientos de rechazo, como Gesto por la Paz, ¿A qué cree que se debe eso?.

— Supongo que tanto el Foro de Ermua como ¡Basta ya! han mostrado desde sus inicios un discurso mucho más claro y más contundente contra ETA. Es verdad que hay movimientos pacifistas que han hecho una labor muy positiva, pero siempre han mostrado gran cuidado por intentar integrar a todas las partes. El Foro de Ermua y ¡Basta ya! han identificado con claridad quiénes son los que amenazan y quiénes los amenazados, identificación que hace mucho daño a ETA y al discurso del mundo político que le rodea. Lo novedoso de este discurso es que rompe con las confusiones del lenguaje, algo que había que hacer, y de hecho se hace cada día con más claridad.

— ¿Qué consecuencias cree que han tenido esas «confusiones del lenguaje»?

— Me temo que el discurso de la integración ha tenido el efecto perverso en muchas ocasiones de meter en el mismo saco a los demócratas con los no demócratas, a los violentos, con los amenazados, a los asesinos con los amenazados, y me parece que la solución del problema vasco, que es básicamente el fin de ETA y la democracia y la libertad para todos, pasan necesariamente por una clarificación de quiénes son las partes de este conflicto. Y esas partes son, por una parte, los miembros de ETA y aquellos que les rodean y les justifican y después toda esa mitad no nacionalista, amenazada y con su libertad coartada. Esto es lo que han dejado muy claro el Foro Ermua y ¡Basta ya!. Eso es lo que ni ETA, ni el mundo que le rodea puede aceptar y por eso se extiende su amenaza, que por otra parte, es una amenaza que se extiende a todos aquellos que no sean nacionalistas.

«LIBERTAD PARA LA MITAD»
— ¿Hay libertad en el País Vasco?

— Desde luego que no hay libertad para la mitad no nacionalista, claramente, porque ni siquiera habla con libertad en público. Hay una sensación de miedo y de amenaza.

— ¿Que piensa de la postura del nacionalismo moderado?

— El nacionalismo moderado ha dicho muchas veces que no está de acuerdo con los métodos de ETA, pero sí con algunos de sus fines políticos vascos, y esto ha reforzado el discurso de ETA. Creo que el nacionalismo del PNV y de EA es democrático, pero a veces los partidos democráticos pueden cometer errores muy importantes que, en mi opinión, se deberían corregir.

— Sin embargo, la opinión pública mayoritaria sigue siendo la nacionalista...

— Los ciudadanos, como en todas las sociedades, suelen tener un deseo básico de integración, lo que hace que siempre intenten identificar cuál es la opinión dominante para adherirse a ella o para no mostrar en público discrepancias porque sienten que si las expresan serán rechazados. Y la consecuencia de este proceso es que una buena parte de la ciudadanía no nacionalista permanece oculta, silenciosa.

«HAY MIEDO EN LA UNIVERSIDAD»
— En la Universidad vasca, parece que se produce un curioso fenómeno en el sentido de que los «rebeldes» no son los radicales, sino los no nacionalistas.

— En el País Vasco y no sólo en la Universidad, sino en el conjunto de la sociedad, lo rebelde es no ser nacionalista, porque criticar el discurso nacionalista es ir contracorriente. Esa es la postura más arriesgada, menos segura en todos los sentidos.

— ¿Hay miedo en la Universidad?

— Digamos que hay mucha preocupación y sensación de amenaza desde los sectores radicales.

— ¿Qué consecuencias tiene eso?

— En algunos casos lleva a una mayor prudencia, pero en la mayoría yo creo que provoca un deseo mayor aún de libertad y quizás una mayor fuerza en las posturas y en las reivindicaciones. Porque si hay un impulso que también define al mundo intelectual es el impulso a ejercer la libertad de ideas y, afortunadamente, creo que ni siquiera en los peores momentos de amenaza, de miedo, ese impulso se debilita. Muy al contrario, creo que se refuerza.

«La sociedad grita, y grita cada vez más fuerte por su hartazgo de ETA»
— ¿Ha cambiado últimamente la lucha de la sociedad vasca contra ETA?

— Hasta hace no mucho tiempo, la defensa civil frente a ETA era silenciosa, digamos que un poco pasiva, en buena medida debido al miedo que sigue presente, claro está. En los últimos tiempos, quizás desde el movimiento de Ermua, la protesta tiene una voz mucho más fuerte.

— ¿Distinta?

— Gráficamente, podemos ver las diferencias en que las manifestaciones contra ETA antes del asesinato de Miguel Angel Blanco eran silenciosas. Ahora, se grita. La sociedad grita, cada día más y más fuerte, y esos gritos demuestran no sólo que el grado de hartazgo es muchísimo más intenso que en los tiempos anteriores, sino también que la sociedad ha decidido hablar, gritar, no callarse, salir con más claridad a la esfera pública. Y este grito de la sociedad ha sido impulsado en buena medida por los intelectuales, a través de movimientos como el Foro de Ermua y ¡Basta ya!, en los que han trabajado en conexión con víctimas del terrorismo. Y destaco ésto porque otro cambio significativo de los últimos años es que, por fín, las víctimas del terrorismo tienen un lugar en la lucha contra ETA y en el debate público contra ETA. Aunque parezca tremendo, lo cierto es que las víctimas del terrorismo estaban semiocultas. Parece que era políticamente incorrecto que las víctimas reivindicaran a los asesinados y ahora pueden hablar. Eso es una muestra del movimiento de recuperación del espacio público que están protagonizando los amenazados por ETA.

Nueva mesa
Por Ramón PI ABC 18 Junio 2000

UNA vez más, el mismo hecho es visto por los diferentes medios de comunicación de forma distinta, sin que sea posible decir que una de las visiones es más o menos cierta que las otras. La realidad es poliédrica, y depende desde dónde se vea para describirla de uno u otro modo.El hecho políticamente relevante del viernes fue la aprobación por el Parlamento autonómico vasco de una propuesta del PSCE-PSOE instando al lehendakari Juan José Ibarretxe a convocar a todos los partidos que condenan la violencia en una nueva mesa de diálogo. Pero no fue eso sólo, sino el modo como se logró la mayoría para aprobar tal cosa. Tras un debate párrafo por párrafo, tilde por tilde, coma por coma, que sería completamente ridículo si no estuvieran en juego cosas importantes, el resultado fue: a favor, PNV, PSE-PSOE, IU-EB (Izquierda Unida-Ezkier Batua) y Unidad Alavesa. En contra, Eusko Alkartasuna, Euskal Herritarrok... y Partido Popular. Por razones distintas, desde luego, pero así fue.

«Socialistas y PNV votan juntos la creación de una nueva mesa de diálogo» (El Mundo). «PNV y PSE aprueban impulsar un proceso de diálogo que sólo exija la renuncia de la violencia» (La Vanguardia). Hay titulares con más intención política interpretativa: «Los socialistas avalan la estrategia del PNV en el Parlamento vasco» (ABC). «Ibarretxe asume el plan de paz socialista y abre otra mesa de diálogo» (El País). Para ABC ha sido el partido Socialista el que ha cedido, mientras que para El País es el PNV el que acepta la estrategia del PSOE. ¿El problema del huevo y la gallina? según cómo se mire. Si nos quedamos en la mera forma, efectivamente fue el PSOE el que tomó la iniciativa (aunque eso no se sabe nunca, porque siempre se puede pactar quién aparece como proponente). Pero el lenguaje de los hechos nos dice que el PNV ha logrado una mayoría parlamentaria con un partido contrario al pacto de Estella, pero sin haber abandonado el pacto de Estella. De manera que, puestos a hacer interpretaciones políticas de lo ocurrido el viernes, parece que este periódico que el lector tiene en sus manos ahonda más en el núcleo de la cuestión.

Pero, ¿cuál es el núcleo de la cuestión? ¿Es desactivar el pacto de Estella, o más bien lorar avanzar, por despacio que sea, en el camino de la paz? He aquí el mayor de todos los sofismas de este momento de la política vasca, como se expresa en el edictorial de ABC («Deslealtad socialista»): «Sólo con una alta y peligrosa dosis de ingenuidad cabría imaginar que la aprobación de la iniciativa socialista vaya a alterar el rumbo de las cosas. Al contrario, lo más probable es que, vista la vulnerabilidad de los socialistas, afiance la política actual del PNV, cuyos dirigentes han conseguido, al final, una votación en la que han unido sus votos a los del Partido Socialista sin tener que romper ni un solo pacto con Herri Batasuna (...). El socialismo vuelve otra vez a demostrar su falta de criterio estable y coherente en el problema vasco, queriendo actuar como si la realidad no demostrara día tras día que ETA ha conseguido unir al nacionalismo y someterlo a sus objetivos soberanistas (...). El PNV de hoy sigue siendo el mismo de las ocasiones anteriores en las que los socialistas vascos decían que no iban a ser ellos quienes sacaran a los nacionalsitas del atolladero. Ayer empezaron a hacerlo».

Pero El País («Ámbito de indecisión») interpreta el episodio como una muestra más de desorientación del PNV, sí, aunque no de los socialistas: «El planteamiento socialista se presentó como una vía abierta a cualquier desarrollo futuro, incluyendo la eventual reforma del marco actual. Pero con la condición de respetar las reglas democráticas, lo que incluye el acatamiento de la legalidad en cada momento, incluso para modificarla. Es un planteamiento coherente con las interpretaciones que vienen haciéndose de la famosa sentencia del Tribunal Superior de Canadá sobre Quebec. La independencia es una opción legítima, defendible en democracia, pero no un derecho que obligue a los demás». En cuanto al PNV, vive en una indecisión que «le impide regresar al consenso democrático».

Fernando López Agudín escribe en El Mundo («El estrambote perdido») que «los debates vascos son como una noria que da vueltas sin encontrar agua. Una y otra vez, vuelven cansinamente los argumentos, se reiteran con hastío las discusiones y se repiten agotadoramente las posiciones (...). Del bochornoso espectáculo de ayer en el Parlamento de Vitoria se desprende que Arzalluz y González, con o sin estrambote, están más cerca que ayer y menos que mañana».

Diario 16, por su parte, destaca un aspecto completamente distinto, al que nadie, sino ese periódico, ha concedido importancia: «Una propuesta del PSE rompe la uidad de voto entre el PNV y EA». También este hecho es cierto, y también es noticia. Pero no parece la más relevante, tal como se desarrolló el debate. Pero, en fin, cada cual es cada cual.

Los populares vascos acusan al PSE de 'traicionarles' con su plan de paz
Aznar repite su negativa a rebajar la exigencia democrática en Euskadi
JAVIER CASQUEIRO, Bilbao El País 18 Junio 2000

El PP se siente engañado por el PSOE sobre la estrategia y objetivos que creía comunes para alcanzar la paz en Euskadi. El último movimiento de los socialistas vascos, la proposición aprobada el viernes en el Parlamento autonómico para crear un foro de diálogo entre los partidos que renuncien a la violencia, cogió a los populares por sorpresa. El PP creía tener pactada con el PSE una enmienda alternativa en la que, como condición a cualquier mesa, figuraba la condena a la violencia y el respeto al Estatuto. Los populares, en la clausura ayer del X Congreso del PP de Vizcaya, lamentaron el "balón de oxígeno" que los socialistas han dado al PNV.

La clausura de la convención de los populares de Vizcaya, en la que se aprobó la ponencia política que consagra el reto de ser "la alternativa democrática al nacionalismo", y que refrendó a Leopoldo Barreda como líder en esta provincia con más de 95% de los votos, sirvió para responder con dureza al último plan de paz de los socialistas vascos. Javier Arenas, secretario general del PP, que cerró el acto en presencia de Jaime Mayor Oreja, el líder real de los populares vascos, aprovechó para dejar claro su desconcierto. Comentó que "no hay quien entienda las posiciones" de los socialistas vascos, un partido que "cada día da saltos de aquí para allá", y añadió: "Todo lo que sea aportar confusión beneficia a Lizarra y a HB, y los socialistas han hecho una aportación a la confusión".

También el presidente del Gobierno y del PP, José María Aznar, reafirmó ayer su negativa a rebajar las exigencias democráticas y el respeto a la legalidad vigente en el País Vasco, con ocasión de un almuerzo coloquio del PP con jóvenes altos cargos del Ejecutivo y del Parlamento. Fuentes asistentes a la reunión informaron de que la situación en el País Vasco fue uno de los asuntos centrales de los debates, especialmente tras la decisión de ayer en el Parlamento Vasco.

Arenas dio a entender expresamente su malestar con los socialistas cuando reflejó que existen "contradicciones" entre lo que les dicen en privado y lo que luego hacen y aprueban en las instituciones. Arenas resaltó que el PSOE les había prometido que nunca dialogarían con el PNV o EH hasta que no rompiese con el pacto de Lizarra. Apuntó también el desmarque de los socialistas de su tradición constitucional y estatutaria para situarse "en la mala dirección" de ayudar a las tesis soberanistas.

Reglas de juego
En su exigencia de "claridad y menos ambigüedad" al PNV y también al PSE, los populares se enorgullecieron de ser "inmovilistas e inflexibles", e incluso de "quedarse solos" en la defensa de la Constitución y el Estatuto de Gernika.

El presidente del PP vasco, Carlos Iturgaiz, tras visitar con Arenas en Durango a la viuda e hijas de Jesús María Pedrosa, el último edil asesinado por ETA, al que el congreso recordó con una silla ocupada por un ramo de flores, arremetió también contra la propuesta del PSE: "Es un giro que no se entiende". Iturgaiz envió al PSE una "enhorabuena" por haber conseguir así, con ese "churro o engendro" de proposición, distanciarse de su formación, del Estatuto y de la Constitución.

Estallan tres artefactos incendiarios en la Comandancia de Marina de Bilbao
Un militar logra retirar una de las bombas caseras, que había sido colocada en la puerta del edificio - La explosión provoca daños en dos vehículos militares
AGENCIAS El Mundo 18 Junio 2000

BILBAO .- Dos vehículos de la Comandancia de Marina de Bilbao han sufrido daños por el estallido de tres artefactos incendiarios colocados esta madrugada por un grupo de encapuchados junto al edificio militar.

Los hechos tuvieron lugar sobre las 04.25 horas, cuando cuatro encapuchados colocaron cuatro garrafas llenas de gasolina preparadas para estallar con una mecha junto a la Comandancia de Marina, situada en la calle Ibáñez de Bilbao, en el centro de la capital vizcaína.

Los encapuchados situaron dos de los artefactos junto a la fachada del edificio, uno de ellos en la puerta, y los otros dos en sendos vehículos que se encontraban estacionados en las plazas de aparcamiento que tiene reservadas la Comandancia.

Al observar los movimientos de los encapuchados, un vigilante del edificio dio la voz de alarma. Uno de los militares destinados en la Comandancia salió al exterior y logró retirar el artefacto que había sido colocado junto a la puerta, que explotó a varios metros de la Comandancia

Poco después, estallaron tres de las cuatro garrafas de gasolina, que han ocasionado daños en dos vehículos de la Comandancia -una furgoneta Mercedes y un Nissan Patrol- y pequeños desperfectos en el inmueble. Los encapuchados se dieron a la fuga, mientras la Ertzaintza mantiene abierta la investigación para detenerlos.

ETA exige a empresarios madrileños el pago del impuesto revolucionario
Los afectados residen en Madrid pero proceden del País Vasco y Navarra
EFE El Mundo 18 Junio 2000

MADRID .- La banda terrorista ETA ha enviado una oleada de cartas a empresarios madrileños en las que les exige el pago del llamado 'impuesto revolucionario', según han confirmado fuentes de la lucha antiterrorista.

El diario 'La Razón' publica hoy un información en este sentido en la que señala que algunos de estos industriales se han puesto en contacto con las autoridades para denunciar el chantaje de ETA y para que sean adoptadas medidas que garanticen su seguridad.

Según fuentes del Ministerio de Interior, hasta ahora ETA nunca había efectuado un envío masivo a empresarios madrileños. Tras romper la tregua, la banda terrorista exigió el pago del 'impuesto' a empresarios del País Vasco y Navarra.

'La Razón' señala que los empresarios e industriales amenazados ahora residen en Madrid pero proceden del País Vasco y Navarra. Eso demuestra, asegura el diario, que ETA mantiene operativa una infraestructura en la capital de España y que, por lo tanto, «tienen capacidad de atentar en esta ciudad«».

Según todo los indicios, añade, algunos empresarios «se han plegado al chantaje y ya han pagado».

El callejeo
Por Carlos DÁVILA ABC  18 Junio 2000

CALLEJEAR es una forma de perder el tiempo. O de ganarlo perdiéndolo, pero nadie se dedica a callejear para construir un puente, aunque sea el de las riadas, o para llevarse unos millones a cuenta del Erario. Antes, hasta hace unos años, cuando Jordi Pujol era realmente poderoso (ahora agoniza de menesteroso político), no es que pidiera; es que exigía. En una ocasión, un antiguo y muy cercano colaborador del «president» confesaba: «Mi jefe le revienta los nervios a Felipe González». Vamos, que con Pujol, el ex presidente del Gobierno se ponía bizco, que es el estrábico estado que le rebosa cuando algo le da cien patadas. En estos momentos, cuando Pujol viene a Madrid, vende a la salida de su entrevista en La Moncloa con Aznar, algo parecido a la mercancía oxidada que reparten los viajantes de comercio o los visitadores médicos, que no obtienen éxito en sus gestiones comerciales. Afirman éstos y remeda, poco más o menos, el líder de Convergencia: «No creas, me ha dedicado mucho tiempo».

Y con eso se conforma porque no tienen otro remedio. Hasta hace meses, Pujol abandonaba el palacete asegurando estabilidad política a plazo fijo —eso siempre— previo pago del quince o del treinta por ciento del IRPF. Ahora se marcha, y se ve en la obligación de comparecer dos veces ante los periodistas, y declarar que va del brazo y por el Paseo de Gracia con José María Aznar. Incluso —insiste— está dispuesto a llegarse hasta Provenza. O sea, un mero callejeo en el que Pujol pierde su tiempo, porque no lo gana, y el presidente del Gobierno, lo gana, porque no lo pierde a voluntad.

Pujol, ya se ve, además no está para otras funciones que no sean la de paseante en Cortes, en la Corte, oficio antiguo de los mercaderes convertidos en pedigüeños. De todas formas, ¡ojo con él! Hay gentes que en su partido —visto que se ha desatado la ambición sucesoria de Durán Lleida— han comenzado a pedir a Pujol, aún, eso es cierto, en voz baja, que revise su intención, no confesa, de retirarse, porque al fin y al cabo no sucede nada porque aplace su decisión unos añitos más. En el coligado partido, en la Unión Democrática, que ya tiene hasta «sector crítico», del que Durán se mofa, sospechan que a Pujol le zumban con esta cantinela. Por ahora sólo es esto, pero, atención, que los políticos son los individuos más fáciles de convencer: basta con que algunos les halaguen con su imprescindibilidad. Pujol no es precisamente un zoquete y sabe que los agujeros se llenan en cuanto se retira el arenero; por eso no se piensa insustituible, pero la especie le está comenzando a hacer gracia. Ciertamente.

Los que le requiebran no ven todavía muy ducho al presunto «hereu», a este Artur Mas que se está presentando en Madrid con mucha mejor fortuna que, por ejemplo, el pusilánime Morante de la Puebla (quizá una esperanza frustrada, Vicente Zabala). Mas es mucho más; mucho más impaciente que el todavía su jefe, y por eso no quiere prestarse ni un minuto al callejeo, no tiene el cuerpo para oír sólo sus pisadas. Mas se está intentando quitar de encima la costra hipernacionalista y radical que hasta ahora le ha venido acompañando. Por eso ya habla del PP como de un socio fiable y pone «pegas», aunque no definitivas, a la incorporación de Esquerra Republicana al Gobierno de la Generalitat. Quizá por convencimiento, por oportunismo o porque sabe —los democráticos se lo han dicho claramente— que ellos no estarán en un gabinete, ni siquiera presidido por Pujol, que cuente con la presencia de «consellers» independentistas del grupo de Carod-Rovira.

Mas no está para callejear; prefiere entenderse bien con Rodrigo Rato, con el que suele indicar que tiene «feeling»; es decir, esa tontería con la que los políticos se acercan como si fueran colegas de facultad. Mas no se va de paseo porque no puede perder un solo instante en sus aspiraciones. Si se ausenta un par de días, lo probable es que alguien le «madrugue» la primogenitura de los convergentes. Él, como otros muchos, no lo dicen pero lo piensan: callejean como los novios sin un duro o los jubilados a los que el médico de cabecera les tiene más movidos que las neuronas de González. Los activistas no paran; si lo hacen, se caen.

Brasil decide si quiere hablar español
La posibilidad de que la enseñanza del castellano sea obligatoria desata una batalla diplomática
JAVIER MORENO , Madrid El País 18 Junio 2000

En medio de una batalla diplomática en la que están involucrados el Reino Unido, Italia y Francia, Brasil decidirá en breve si convierte en obligatoria la enseñanza del español en las escuelas secundarias. Tal medida, que afectaría a 50 millones de jóvenes brasileños en edad escolar, abre unas enormes posibilidades económicas para España, ya que se cifra en 250.000 millones de pesetas el futuro mercado de libros para la enseñanza del español. Pero las espadas están en alto y es ahora cuando los 27 miembros de la Comisión de Enseñanza del Parlamento brasileño, de quienes dependen que la normativa salga adelante o muera definitivamente, decidirán si quieren que su país sea bilingüe.

Pocas veces en la historia una ley ha cambiado de forma radical el rumbo de un país. Menos aún si se trata de una ley cultural o relativa a la enseñanza. Y, sin embargo, eso es exactamente lo que está a punto de suceder en Brasil, en medio de una soterrada batalla diplomática en la que se están viendo involucradas cuatro grandes potencias europeas. El gigante americano decidirá en breve si convierte en obligatoria la enseñanza del español en las escuelas secundarias, lo que a la vuelta de unos años, según los expertos, supondrá un giro de incalculables consecuencias políticas y culturales. Y económicas, evidentemente. Conscientes de la importancia de lo que está en juego, el Reino Unido e Italia, pero especialmente Francia, han movilizado su maquinaria diplomática para impedir que Brasil se decante, quizá de forma irreversible, hacia el mundo hispano.

El resultado de esta feroz batalla se presenta incierto. Pero las repercusiones para España son gigantescas. No sólo para las empresas españolas con una presencia ya asentada en Brasil, desde Telefónica al BBVA o Repsol, entre otras, sino especialmente para editores, escritores y, en general, el mundo de la cultura. "[De aprobarse la ley] se abren unas excelentes perspectivas para el sector editorial español", según Antonio María Ávila, director ejecutivo de la Federación de Gremios de Editores de España. "Tenemos que aprovecharlo".

Siendo perspicaz, Ávila no ha sido el único en olfatear las posibilidades que representa una decisión tan trascendental como convertir la enseñanza del español en obligatoria en un país con 50 millones de jóvenes en edad escolar. Al menos otras tres personas (probablemente bastantes más), sentadas en sendos despachos en el Quai d'Orsay, el Foreign Office o el palacio de la Farnesina, las sedes respectivas de los servicios exteriores de Francia, Reino Unido e Italia, han ido un poco más lejos en su análisis y han hecho un ejercicio de imaginación: ¿qué consecuencias políticas, diplomáticas y culturales (por no hablar de dinero) tendrá la ley, si se aprueba, dado el potencial demográfico de Brasil y la similitud entre ambas lenguas, lo que favorece tremendamente su aprendizaje, según los lingüistas?

La respuesta no les ha gustado. Su reacción ha sido inmediata y los 27 miembros de la Comisión de Enseñanza del Parlamento brasileño, de quienes depende ahora que la normativa salga adelante o que muera definitivamente, se han visto sometidos a "presiones muy fuertes" por parte del aparato diplomático de estos tres países en Brasil para que entierren la ley sin más contemplaciones, según fuentes políticas brasileñas.

Resulta curioso que la iniciativa contra una lengua extranjera en Brasil provenga de tres naciones europeas: siendo un país de inmigración, los brasileños se muestran saludablemente vacunados contra la xenofobia. Pero el cambio radical que el país ha sufrido en los últimos años (Brasil es la nación que más ha crecido económicamente en el último siglo, sólo por detrás de Japón), y el nuevo ímpetu de la iniciativa privada han convertido a este gigante de 165 millones de habitantes en líder de América Latina. Así que, de repente, la batalla por el español y la importancia de su resultado han quedado al descubierto hasta para el menos avisado de los observadores. Aunque tenga su despacho en París, Londres o Roma. O Madrid.

"Brasil se encamina a un futuro bilingüe", declaraba hace poco a este periódico Rico Cavalcanti, director de un colegio en Río de Janeiro, que, sin esperar a la promulgación de la ley, ha introducido el español en algunos cursos.

De generalizarse por ley la actitud de Cavalcanti, sólo el futuro mercado de libros para la enseñanza del español supondría más de 250.000 millones de pesetas, según estimaciones de la Federación de Gremios de Editores de España. Brasil representa ya, con unas ventas de 5.018 millones de pesetas en 1998 (los últimos datos disponibles), el quinto mercado para los libros editados en España, por detrás de Argentina, México, Francia y el Reino Unido. "Para mí", explica Ávila, "es el mercado potencial más importante del continente".

Eso es ahora, pero pocos se acuerdan de que todo empezó en 1991. Ese año, el entonces presidente, Itamar Franco, decidió impulsar por ley la enseñanza del español con un claro objetivo político: consolidar el acercamiento de Brasil a sus socios de Mercosur (Argentina, Uruguay y Paraguay), falto de una sólida tradición durante las décadas anteriores, en las que los regímenes militares florecieron en la zona. Siempre recelosos de sus vecinos, los generales brasileños contemplaban con sospecha cualquier atisbo de colaboración, lingüística o no lingüística. Un militar con mando en plaza despachó de la siguiente forma la idea de fortalecer los lazos en el Cono Sur: "Desvaríos de los diplomáticos".

Para 1996, el proyecto de introducir el español de forma obligatoria en la enseñanza, tanto primaria como secundaria, había cuajado en forma de ley. Pero los inmensos desafíos de tipo práctico que se plantearon (entre ellos la imposibilidad de improvisar los 200.000 profesores de español que se hubieran necesitado) aconsejaron reducir su aplicación a la enseñanza secundaria, y bajo esta nueva forma el proyecto de ley fue aprobado por el Senado el año pasado.

De ahí pasó a la Comisión de Enseñanza del Parlamento, formada por 27 miembros, donde se debate estos días. Su principal enemigo es, curiosamente, Atila Lira, el encargado de redactar el informe sobre la ley que habrá de estudiar la comisión. Y sus intenciones son claras: "Haré todo lo posible para que la ley caiga", según ha declarado a este periódico.

Lira, que reconoce abiertamente que se han producido fuertes presiones británicas, francesas e italianas para que no se apruebe la normativa, ha presentado a los miembros de la comisión un informe muy negativo en el que defiende que no se puede imponer como "obligatoria" ninguna lengua extranjera y que debe ser cada escuela la que decida qué idioma impartir, además del portugués. Cientos de cartas de airados profesores de inglés, francés e italiano acompañan a su informe.

Un no de esta comisión, según la Constitución brasileña, significará la muerte definitiva de la ley y un abrupto punto final a nueve años de esfuerzos.

De inmediato, la Embajada española ha iniciado una discreta contraofensiva. Se han elaborado informes y se ha enviado una carta informando del delicado estado del asunto a diversos países latinoamericanos, en un intento de lograr apoyos diplomáticos con los que frenar la triple alianza franco-británico-italiana.

En realidad, España ha dedicado una cierta actividad diplomática a lograr que la ley llegue a puerto, y desde esa perspectiva hay que interpretar, por ejemplo, la visita que el año pasado realizó a Brasil el entonces ministro de Cultura, Mariano Rajoy, hoy vicepresidente del Gobierno español, quien recibió garantías del presidente Fernando Henrique Cardoso de que la ley se aprobará. Precisamente el miércoles pasado, Cardoso recibió el Premio Príncipe de Asturias de Cooperación por su trabajo a favor "del fortalecimiento de los valores democráticos" y también por su defensa "del idioma español en Brasil". Pero precisamente en Brasil, la autoridad del presidente no garantiza que el proyecto salga adelante. "La ley será votada en secreto por los diputados", asegura Lira. "Y no por el presidente".

Buen conocedor del sistema político brasileño, Lira sabe que todo le favorece. La disciplina de partido es muy débil, más de cien diputados cambiaron de partido al menos una vez durante la última legislatura y las cinco formaciones políticas que normalmente apoyan a Cardoso han tumbado más de una iniciativa presidencial.

De no caer definitivamente, la ley podría acabar muy aguada y, en cualquier caso, no incluir la "obligatoriedad" de la enseñanza del español. Algo que tampoco molestaría en exceso al Gobierno de Cardoso, preocupado porque no cuenta con los profesores y el material escolar necesario para un cambio tan revolucionario.

Pero revolucionaria o no, la dinámica de expansión del español en Brasil parece imparable, aunque pierda el impulso que supondría la polémica ley. Así lo ven los principales grupos editoriales españoles, Anaya y Santillana.

El grupo Anaya, por ejemplo ha comprado recientemente, junto con su socio francés Havas, el 50% de dos de las primeras editoriales brasileñas, Atica y Scipione. "Estamos ante un gran mercado potencial por la estructura de la población brasileña", según un portavoz de Anaya.

Emiliano Martínez, vicepresidente del Grupo Santillana, que ya está trabajando en la creación y distribución en Brasil de métodos de enseñanza del español, también confía en las posibilidades que se abren en el país. "Aunque el ritmo de implantación de cualquier decisión sea más lento que en Europa". Lento o no, a un ritmo u otro, lo que parece irreversible es que el español ha encontrado suelo fértil en Brasil. Y los frutos, para ambas culturas, prometen un buen futuro.

Este informe ha sido elaborado con la colaboración de Juan Arias, desde Río de Janeiro, y Santiago Hernández, desde Madrid.

La labor del Cervantes
La trinidad que velará para que se consolide como segundo idioma universal tras el inglés, está formado por Brasil, Estados Unidos e Internet, según maneja el Instituto Cervantes, un organismo autónomo adscrito a Asuntos Exteriores para el fomento del idioma en el extranjero.

Con esta perspectiva, el Instituto se ha mostrado muy activo en Brasil, donde cuenta con un centro para formar profesionales de la enseñanza del español, y ha seguido con especial dedicación la crisis por la que atraviesa la ley que convertiría en obligatoria la enseñanza del español en el país suramericano.

Siempre de forma discreta, el Cervantes ha elaborado informes y ha apoyado las iniciativas de la diplomacia española en esta batalla fundamental para el castellano en Brasil, según las fuentes consultadas. Además de los 50 millones de personas menores de 15 años que a medio plazo se podrían incorporar al estudio del español, el Cervantes calcula que la decisión supondría también asegurar una plaza destacada al castellano en las 26 universidades públicas brasileñas y en las 24 privadas.

Francisco Moreno, director del Instituto en São Paulo, considera que, de salir adelante la legislación sobre el español, el Estado brasileño se va a encontrar con una falta de material didáctico y humano, lo que abre enormes posibilidades a la industria editorial española y latinoamericana.

Los académicos destacan que el español y el inglés son las únicas lenguas que avanzan
Ignacio Bosque augura un debate sobre qué norma lingüística deberá aplicarse
Madrid EL PAÍS 18 Junio 2000

La posible enseñanza obligatoria del español en las escuelas de Brasil "es una noticia excelente para el idioma y la cultura española", han coincidido en valorar representantes de dos generaciones de académicos de la Real Academia Española, Fernando Lázaro Carreter e Ignacio Bosque. "Está claro que el español y el inglés son las únicas lenguas que avanzan en el mundo", ha dicho el primero. Bosque apunta el debate sobre qué norma lingüística deberá aplicarse, si la española o la hispanoamericana. Hoy, más de 330 millones de ciudadanos del planeta se comunican en español.

En opinión de Lázaro Carreter, "ambas lenguas [español y portugués] saldrán ganando" con esta experiencia educativa, si bien entiende que "nunca este tipo de convivencias idiomáticas se hacen impunemente. Nunca los bilingües son tales", recalca. "Siempre habrá una ósmosis".

Para Ignacio Bosque, catedrático de Filología Española en la Universidad Complutense de Madrid, una cuestión que habrá que debatir es qué español se va a enseñar en las escuelas brasileñas. "No sé si se ha abordado todavía este tema desde España. Teniendo en cuenta qué países rodean a Brasil, tendría más sentido que fuera la norma hispanoamericana. Hay algunas diferencias léxicas y sintácticas que son las que se van a encontrar los brasileños en los países que tienen de vecinos".

El acercamiento linguístico hispano-brasileño no es, sin embargo, un fenómeno nuevo, indica Bosque. "Ya son muchos los brasileños que hablan español. Un buen ejemplo es que, por primera vez, el presidente de la Asociación Linguística de América Latina (Alfal) es un brasileño".

El lingüista norteamericano Steven Fischer declaraba recientemente a la revista brasileña Veja su convencimiento de que en el futuro los ciudadanos del mundo, que hoy se comunican en 6.800 idiomas, lo harán fundamentalmente con tres: inglés, chino y español. Las nuevas tecnologías y la potencia política y económica de Estados Unidos favorece al primero. Pero la pujanza demográfica de los hispanos en la Unión configuran a este país como algo que ya ha definido el propio presidente Bill Clinton: el segundo país hispanohablante del mundo.

De los 250 millones de estadounidenses, casi 31 son hispanos, según los últimos datos de la oficina del censo de EE UU. Y el idioma en el que se expresan no es sólo una herencia materna de cientos de miles de inmigrantes, sino también una apuesta de moda y de futuro entre los estudiantes. El español es el segundo idioma elegido por el 80% de los estudiantes de secundaria de Estados Unidos, donde no es obligatoria esta enseñanza, según datos del anuario del Instituto Cervantes. En este informe se calcula que, a mediados de este siglo, un 6% de la población mundial hablará el idioma de Cervantes. El número de hispanohablantes en el planeta supera los 330 millones. En 21 países es la lengua oficial.

De todas formas, el auge del español no transita precisamente por un camino de rosas. En Estados Unidos libra continuas batallas contra los intentos públicos y privados por frenar su crecimiento. El Estado de California prohibió recientemente en las escuelas la enseñanza bilingüe que incluía al español. Y cada vez son más las empresas que aplican políticas internas de english only para evitar tentaciones.

Nada de esto vale en campaña electoral. O todo vale, visto de otra forma, en la caza del voto. Bill Clinton empezó a usar el español en algún discurso en 1998 y hoy le imitan los candidatos a sucederle en la Casa Blanca, Al Gore y George W. Bush, colgando páginas de Internet en este idioma. Curiosamente, en este país se venden más libros en español que en Chile y Venezuela juntos, según datos del Ministerio de Cultura de 1998.

Las batallas se libran también cerca de la casa matriz. A finales de 1999, España amenazó con boicotear los consejos informales de ministros de la Unión Europea si prosperaba el proyecto de imponer el alemán, además del francés y el inglés, como idioma oficial de trabajo, en detrimento del español. Los ojos siguen vigilantes para que ningún boletín informativo ignore un idioma que, por cierto, está escogiendo el 65% de los estudiantes franceses de secundaria.

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