AGLI

Recortes de Prensa    Jueves 22 Junio  2000
#Cuestión de principios
Editorial ABC 22 Junio 2000

#La mesa
MARTIN PRIETO El Mundo 22 Junio 2000

#«Notte e giorno faticar»
M. MARTÍN FERRAND ABC  22 Junio 2000

#El otro centro político
EMILIO LAMO DE ESPINOSA El País 22 Junio 2000

#Nota del Editor I:
22 Junio 2000

#Entre el cáncer y el cáncer
GABRIEL ALBIAC El Mundo 22 Junio 2000

#Nota del Editor II:
22 Junio 2000

#El tiquismiquis 
JAIME CAMPMANY ABC 22 Junio 2000

#Duro enfrentamiento del Gobierno con el Constitucional
Impresiones El Mundo 22 Junio 2000

#Gesto por la Paz exige que todas las víctimas terroristas sean indemnizadas
A.G, Bilbao El País 22 Junio 2000

#Ibarretxe llega a la entrevista con Aznar sin romper con HB y sin su foro de partidos
MADRID. Ángel Collado ABC 22 Junio 2000

#Brasil aplaza a agosto la votación sobre la obligatoriedad del español en secundaria
JUAN ARIAS, Río de Janeiro El País 22 Junio 2000

Cuestión de principios
Editorial ABC 22 Junio 2000

UNO de los efectos más perniciosos de la actual situación política vasca es el escepticismo general ante la posibilidad de cambios significativos en la orientación de la estrategia nacionalista. Ni los atentados de ETA ni la precariedad parlamentaria del Ejecutivo autonómico ni la presión social contra la colaboración con HB han modificado sustancialmente el planteamiento del PNV, basado en la reagrupación del nacionalismo en torno a las tesis soberanistas de la banda terrorista. Esta es la realidad que no pueden esconder los debates decorativos provocados por los socialistas con su propuesta de un nuevo foro de diálogo ni las rondas de conversaciones de Ibarretxe, predestinadas a presentarle en Moncloa con la vitola de dialogante y, al mismo tiempo, de víctima de la intransigencia del PP. Al debate sobre el País Vasco le sobran estos artificios. Se impone una vuelta a los principios, que ayuden a simplificar la comprensión de lo que sucede. Por esta razón, la entrevista que hoy mantendrán Aznar e Ibarretxe no abre una brecha de esperanza en ese escepticismo endémico, pero al menos se presenta como la ocasión propicia para aclarar conceptos, que no es poco. El primero será el de la autonomía de Ibarretxe para comportarse como lendakari de toda la sociedad vasca y como interlocutor válido para discutir la normalización política del País Vasco. Ibarretxe ha practicado durante mucho tiempo una retórica patriarcal, resumida en su frase favorita de «hablar con todos y de todo»; pero los hechos han demostrado que la política de su ejecutivo —en materia de presupuestos, por ejemplo— ha sido una prolongación de las obligaciones de su partido, suscritas clandestinamente con ETA y refrendadas en el pacto de Estella. Hoy tiene la ocasión para desprenderse de las tutorías extrañas que lo han anulado como representante institucional y decidir si asume ante Aznar los compromisos necesarios para restablecer la normalidad política en el País Vasco.

Esa vuelta a los principios en el diagnóstico de la situación vasca deja en mal lugar al socialismo. Hoy por hoy no es posible —ojalá lo fuera— tratar separadamente al Gobierno de Ibarretxe y a las formaciones nacionalistas. Quien pretende hacerlo, como los socialistas vascos, se encuentra con fracasos como el del pasado viernes en el Parlamento de Vitoria, que demuestran que mientras el PNV no rescinda los pactos con la izquierda abertzale no es posible restaurar la colaboración política con el nacionalismo. Cualquier matización a este presupuesto, democráticamente irrenunciable, supone una concesión a la estrategia diseñada en el pacto de Estella, que ha vuelto a ser ratificada por el PNV y EA en el Parlamento vasco, y sólo provoca más confusión. Es lamentable que dirigentes como Redondo Terreros pierdan la moderación y acusen al PP de anteponer la rentabilidad electoral al objetivo de la paz. Esto es lo que dicen los dirigentes del PNV, que están explotando con eficacia la falta de criterio del PSE. Si algo indica este tipo de manifestaciones es la asfixia política que sufren los socialistas por el peso de su incoherencia y de un injustificado complejo ante el nacionalismo, al que, por lo que se ve, no pueden enfrentarse durante mucho tiempo, por justas que sean las causas, sin empezar a flaquear.

Lo que hoy se puede esperar de la reunión en el Palacio de la Moncloa es, por tanto, que Aznar reitere el mensaje firme y coherente que vertebra su política ante la deslealtad de los nacionalistas: la defensa del marco constitucional y estatutario y la ruptura inmediata, pública y solemne de los pactos con la izquierda abertzale y ETA, como condiciones previas para reiniciar el diálogo con el nacionalismo, en lo que el presidente del Gobierno tiene acreditada una capacidad incuestionable. Pero ahora, cuando el nacionalismo democrático vasco está ligado con el entramado político de una organización terrorista, no hay nada más que se le pueda pedir al Gobierno de un Estado democrático y de Derecho que la defensa de los contenidos mínimos de la democracia constitucional.

La mesa
MARTIN PRIETO El Mundo 22 Junio 2000 

La mesa. Aprovechando que está en Madrid estoy por donar a Ibarretxe, en su calidad de lehendakari, una mesa de remordimiento español que le placerá por tal catalogación y que en su lobreguez le recordará lo fatuo de los empeños humanos, incluido el independentismo roído ya por la globalización. Pero Juaristi nos debe alguna explicación mitológica sobre la persecución de la mesa como Santo Grial por los hijos de Amaya y Aitor que en él encuentran su protodemocracia. Ayuntamientos electos, autogobierno, diputaciones generales y Parlamento autonómico son sólo peldaños desdeñables que conducen a la mesa vasca que debe estar hecha con tablones provenientes del viejo árbol de Gernika. En el comienzo de Euskal Herria no fue el caos, sino la mesa, y por ello se venera. De siempre se ha dicho que cuando no se sabe sortear un problema se creaba una comisión; pero en Euskadi se forma una mesa, llámese de Ajuria Enea, de Estella-Lizarra o como se quiera denominar la nueva que procura Ibarretxe con el contradiós de PP y EH (HB de soltera) sentados a su vera en paz y compaña, y hasta a gusto.

El común de los españoles, lerdos o instruidos, no entendería que para gobernar Cataluña o las Canarias se conformara mesa alguna, de quirófano, cocina, comedor, despacho, mesa castrense de arena, isabelina, imperio, o la mía de remordimiento. En peor minoría que el PNV se encontró José María Aznar en el 96, y me parece que por las mientes se le pasó hasta hablar euskara en la intimidad (y no sólo catalán), pero nunca proponer una mesa por encima de las Cortes Generales elegidas en las urnas, y eso que hubo zascandiles que lo proponían en la idea abortiva del Gobierno de concentración. En las mesas lo que suele ocurrir es que encima de ellas se ponen las gónadas o las pistolas, como pasa en la de Estella, y cambiar de mesa manteniendo a las mismas cartas es de desavisados o tahúres. Muy devaluada se encuentra la democracia en el País Vasco cuando su Parlamento se supera constantemente por la mesa, y el buitre del terrorismo, por mucho que dure su lento sobrevuelo circular, ni justifica, ni resuelve, ni alivia la guerra civil vasca. Se comprende que es duro un parlamento en el que mandan a tomar por retambufa al lehendakari o, con más tino, esparcen cal viva a los pies de Nicolás Redondo, pero es el que libremente se han dado a sí mismos y en él ya ponen el culo desde Iturgaiz hasta Otegi sin necesidad de irse a ninguna mesa. La mesa como tótem será siempre sacrificial, y hasta en el sentido literal, e Ibarretxe debe ofrecer mejor idea que darle vueltas a la mesa. Para reorganizar la Europa napoleónica se convocó el Congreso de Viena; ¡a lo que hubiera llegado Metternich si llega a tener una mesa vasca!

«Notte e giorno faticar»
Por M. MARTÍN FERRAND ABC  22 Junio 2000

ALFONSO Reyes, siempre magistral, nos tiene dicho que «lo literario es un ejercicio de la mente anterior, en principio, a la literatura». Anterior y más abundante, podríamos añadir y, parodiando al mexicano, cabe establecer que, también en principio, lo político es un ejercicio —del interés más que de la mente— previo a la política propiamente dicha. Los desordenados y nerviosos ruidos que generan los prolegómenos del próximo Congreso del PSOE sirven para ponerle música a esa letra. Lo político pesa tanto que la política se nos está quedando en nada. El gesto y la oportunidad tienden a sustituir a las ideas y la eficacia. Todo es como una corrida de toros en la que los diestros, tras el paseíllo, se volvieran al hotel sin ver al bicho.

Prescindiendo de los telediarios, que se han quedado en mero susurro informativo, y de los grandes programas de la radio, que ya acusan la fatiga del curso que concluye, los diarios incrementan las dosis de tremendina, la sustancia que definió Bonafoux, para compensar con sucesos horribles la escasez política dominante. Eugenio Suárez fue un precursor con «El Caso» —¡qué oportuno sería hoy!— y asuntos de «lo político», el vasco prioritariamente, disimulan el rutinario pragmatismo centrista que nos secuestra la verdadera emoción de «la política». En esto gana el femenino.

El lendakari Ibarretxe se ha convertido en ebanista. Se empeña, sobre todo, en construir una mesa que, de verdad, ni le interesa a nadie ni entra en el catálogo de los estilos de mueblería. ¿Una mesa en lugar de un Parlamento? Hace falta mucha garlopa para desbastar ese tablón. Y mucho tiempo, a más de muñeca. Ni de lo uno ni de lo otro tiene el del PNV que va dando tumbos por el escenario mientras Margarita Robles, la ex secretaria de Seguridad del Estado con Belloch, se suelta la melena en el periódico del partido del lendakari y, en olvido de su condición de magistrada, arremete contra cualquier vestigio crítico al nacionalismo vasco.

Entre la negra rutina del problema vasco y la ya crónica crisis socialista, los dos asuntos dominantes en la actualidad reseñada, el personal pierde estímulos y afición. Faltan política y grandeza y sobran intereses escondidos y la pequeñez de lo político. Lo que hay es muy poco, incluso para el verano. No sería mal venido algún debate que centre cuestiones nacionales con mayor enjundia y proyección de futuro. Un contumaz vasco y un aspirante socialista son muy poca carne para el guiso nacional. Terminaremos todos como Leporello, el criado de don Giovanni, entonando lo de «notte e giorno faticar», pero lo haremos peor que René Rape en el Real y sin Barenboim a la batuta.

El otro centro político
EMILIO LAMO DE ESPINOSA El País 22 Junio 2000

Hace años que recelo de todos aquellos que me dicen: "O estás conmigo o estás contra mí". En democracia no hay adhesiones incondicionales, y puesto en ese tipo de tesitura no tengo más alternativa que estar en contra. Por ello, me parece preocupante, no ya tanto consenso en el tema vasco, sino la violencia de ese consenso. Que Arzalluz asegure que, quien no está con él no es sino "grasa", lo comprendo; Arzalluz es un fascista y no le preocupa que, al eliminar las grasas acabe dejando al PNV en los huesos, como está. Me preocupa que mensajes parecidos de demonización de los tibios salgan de mi propio campo. Yo tampoco sé bien si estoy con los míos, sobre todo si no me dejan disentir o matizar. En resumen, si es bueno que Gobierno y oposición, y todos ellos con la mayoría de la opinión pública, estén (estemos) de acuerdo en política antiterrorista, no sé si es tan bueno que no haya algunas tensiones más a la hora de abordar el problema político del nacionalismo.

No pretendo con ello negar ni un ápice de la razón que asiste al Gobierno en muchas cosas. Y diré cuales: la tiene al no ceder al chantaje de la violencia y negarse a negociar nada a cambio de la entrega de las armas, y cualquier duda sobre esta posición es muy negativa; la tiene también al acusar al PNV de deslealtad por pactar con asesinos, y mientras no salga de Lizarra no puede ser interlocutor válido por mucho que engole la voz a la hora de calificar a los aliados de sus aliados; la tiene de nuevo al exigir del PNV lealtad a la Constitución y el Estatuto, tanto más si se propone reformarlos; la tiene al exigir al PNV que opte entre dar prioridad al objetivo nacionalista o a la democracia, exigiendo la dimisión de quienes han impulsado esa política fascista; y la tiene, finalmente, al señalar que un partido engolfado en esa deriva no debe gobernar en Euskadi y ya es hora de que lo hagan los no nacionalistas. No son pocas ni tibias razones.

Pero el Gobierno tiene razón, sobre todo, porque no tiene alternativa legítima alguna a esas políticas que son, inevitablemente, políticas de Estado. El Gobierno hace lo que no puede dejar de hacer. Pero mi pregunta es otra y sólo puede ser la siguiente: ¿cómo puede resolverse el problema vasco? Y la respuesta es que, sin duda, y por encima de todo, se trata de ganar las elecciones de modo claro y terminante; sólo eso desmontará la deriva del nacionalismo aislando al fascismo vasco. Pues bien, para ganar en las urnas hay que convencer al electorado, y para eso hay que hablar a la ciudadanía. Y eso es justamente lo que echo de menos. Y para ilustrar el problema nada mejor que transcribir un e-mail que recibí a la mañana siguiente del último asesinato de ETA, y que representa muy bien otros muchos que he recibido los últimos meses.

"Hola buenas tardes. Soy uno de esos vascos que ayer sintió asco por los ETArras. También soy uno de esos vascos que no quiere seguir en España ni Francia. ¿Soy por eso terrorista?".

"Yo no doy la solución, yo estoy definiendo el problema".

"Si un grupo de cientos de miles de personas de un pueblo reconocido no quieren seguir como hasta ahora, lo mínimo que se puede hacer es sentarse y hablar con ellos o sus representantes y negociar posibles salidas al conflicto que hay (que es lo que están proponiendo los partidos nacionalistas) y no olvidarse del conflicto (lo que hacen los partidos españoles). ¿No es un conflicto que cientos de miles de personas quieran ir por un camino y otros cientos de miles por otro? ¿Por qué una parte de la población se tiene que aguantar y resignar a seguir en el otro camino sin ni siquiera tener la opción democrática de decidir qué camino seguir?".

"¿Es ético que sólo haya un camino, el del Gobierno español y los que creen que se puede ir por otro seamos tildados como terroristas?".

No son, tampoco, argumentos triviales, por mucho que no los comparta.

Hace tiempo que defiendo que el único "hecho diferencial" o "derecho histórico" que debe tomarse en consideración es la voluntad diferencial democráticamente expresada en las urnas. La lengua, la historia, los fueros, todo sobra si no hay voluntad diferencial. Y si ésta existe, que haya o no hecho diferencial es irrelevante. Basta comparar a Valencia con Cataluña. Pues bien, es un hecho diferencial de primera magnitud que los ciudadanos vascos han votado a los partidos nacionalistas en cuantas ocasiones han tenido, obteniendo éstos aproximadamente la mitad de los votos. Y lo han hecho, por supuesto, libremente. Es más, todos los estudios de cultura política muestran una firme actitud nacionalista en Euskadi, sin comparación alguna con cualquier otra comunidad autónoma. De modo que, más allá de la violencia, hay una ciudadanía que está exigiendo un marco de reconocimiento político singular y que lo hace de modo democrático, en tiempo y manera.

En su discurso de investidura, Aznar aludió a España como nación plural. También el Rey, tras condenar el terrorismo, aludió a ese pluralismo. Por ello pienso que, sin ceder un ápice en la presión sobre la deriva fascista del nacionalismo, es urgente articular un discurso político positivo que, desarrollando ese pluralismo, diseñe el reconocimiento de la singularidad y sea atractivo para el electorado vasco, la mayoría del cual se siente vasco y español o español y vasco al tiempo, y no obligarle a optar, como está haciendo ETA y corremos el riesgo de hacer quienes militamos en el frente anti-ETA. Pues, si absurdo es el proyecto Lizarra-Arzalluz de separar Euskadi en dos mitades para eliminar a la no nacionalista, no menos rechazable sería pensar que el nacionalismo no existe. El pluralismo de Euskadi deriva de que la mitad de sus ciudadanos no son nacionalistas; pero también de que la mitad de sus ciudadanos sí lo son, y si olvidamos el reiterado mensaje de las urnas acabaremos fagocitados por la lógica de enfrentamiento del enemigo. El PP ganó el pasado 12 de marzo porque supo irse al centro en busca del electorado. Pues bien, sospecho que no otra cosa debe hacerse en el País Vasco: irse al otro centro político, el nacionalista, en busca del electorado. Y en este segundo frente el partido socialista y la oposición deben asumir el riesgo de la iniciativa.

Puede que ETA no tenga más solución que la policial. Puede, aunque es sensato abrigar serias dudas (y Le Monde nos lo recordaba hace poco). Pero incluso si fuera así, ETA y su entorno (incluido, hoy, el PNV) están lejos, por fortuna, de agotar el espectro político de la ciudadanía vasca. No basta con vencer a ETA; mucho más importante aún es ganar el apoyo de los ciudadanos vascos.

Emilio Lamo de Espinosa es catedrático de Sociología de la Universidad Complutense.

Nota del Editor I:
22 Junio 2000

Por favor, en cuando se levante la veda, yo también quiero la independencia, porque hay cosas en España y Francia que no me gustan; Ah¡, y no se olvide de ir calculando lo que tiene que darme: el tiempo dedicado a estudiar Formación del Espíritu Nacional y religión se lo perdono, pero no el servicio militar,  tampoco todos los impuestos directos, indirectos, tasas, retenciones, cuota empresarial, y otras cosas que se me vayan ocurriendo, que no hayan servido para financiar actividades de mi agrado o uso voluntario y en su justa porporción, todo actualizado a pesetas corrientes. Gracias y ya le enviaré la dirección de mi plataforma petrolífera a 201 millas de la costa para que pueda enviarme folletos turísticos  de lo que quede de su país.

Entre el cáncer y el cáncer
GABRIEL ALBIAC El Mundo 22 Junio 2000

Pensar lo que sucede en el País Vasco se ha tornado imposible. Demasiadas pasiones, demasiados fantasmas se entrecruzan allí. Y demasiada sangre: la conjura de fantasma y pasión naufraga siempre en muerte. Al cabo, ¿qué queda de aquellas mitologías revolucionarias vascas de final de los sesenta? Nada. O nada casi. La evocación retórica de patria y lengua. Teológica, la primera; redundante, la segunda.

¿Qué es, al fin, una nación? Un banco emisor y un ejército. Lo demás es broma. En la Europa que ve diluirse moneda y milicia nacionales, de ese mito decimonónico apenas queda un eco. ¿Qué maldición supersticiosa lleva a morir y a matar por algo extinto? Es para mí un misterio. De ese misterio habla el último libro de Joaquín Navarro, Buenos días, Euskadi. A nadie gustará. O a casi nadie. ¡Quienes preservan la razón en esta historia son tan pocos! En medio de la carnicería patriótica, una voz lúcida trata de describir que todo esto es locura, regida sólo por el gusto arcaico de la muerte.

Un conflicto militar prolongado corrompe necesariamente todo. El sistema de garantías, en primer lugar. Es algo que el estupendo jurista que es Navarro analiza con mimo: la arbitrariedad judicial ha envenenado sin cura a un territorio donde el odio es hoy único signo de identidad. También ahora, como en la España del Quevedo a quien Navarro cita, «los jueces son platos regalados» del diablo. El corazón del libro está, así, dedicado a analizar eso que Navarro llama «la exhibición más cínica e impúdica de lo que no debe ser un sistema mínimamente respetuoso con el Derecho y con la ley». Los resultados de esta disección son desoladores.

Empezando, por la nefasta política de dispersión de presos, dictada por el hoy Defensor del Pueblo, Enrique Múgica (sin duda, el nombramiento más desafortunado del PP), cuya inconstitucionalidad Navarro fija al milímetro. Siguiendo, por el absurdo empecinamiento en negar lo obvio: la especificidad del crimen político. Porque crímenes políticos son los del GAL, Barrionuevo, Vera, Galindo... y crímenes políticos son los de los militantes de ETA. Político, al fin, fue el genocidio nazi. O el staliniano. Político en nada disminuye crimen. Lo especifica.

Hace algo más de un año, fue abriéndose paso en el Gobierno una tesis ingeniosa. Y suicida. Parábola de la úlcera y el cáncer, la llamaron: ETA es una úlcera de estómago para el Estado, lo hace sangrar pero no lo mata; un frente político nacionalista es el cáncer que acabaría con España. El libro de Navarro nos recuerda algo tan elemental como que una úlcera crónica determina un cáncer. Sospecho que su aviso llega demasiado tarde.

Nota del Editor II:
22 Junio 2000

"Conflicto militar" o terrorismo selectivo,  "sistema respetuoso con el Derecho y con la Ley", o sentido común, "crímenes políticos" o crímenes con los que se pretende negociar. Intento de confundir al lector despistado en favor de oscuros intereses nacionalistas. Y si quiere más razones en contra de algunos jueces, lea los dos artículos siguientes.

El tiquismiquis 
Por JAIME CAMPMANY ABC 22 Junio 2000

EN el castellano de la Academia, a los miembros de la camorra napolitana no se les llama, como en el idioma italiano, camorristas. Camorrista es aquí sólo el que arma camorra, y para nosotros, la «camorra» napolitana no existe, porque camorra equivale a riña o pendencia y también a un largo bocadillo de longaniza. O sea, a un flautín de chistorra. La Academia tampoco reconoce la chistorra, que nos llega desde el vascuence y es una rica longaniza navarra, muy rica por cierto, y yo estoy seguro de que la ha comido conmigo más de una vez Víctor García de la Concha, director insigne de la Docta Casa. Viene sí incluida en todos los buenos Diccionarios de uso del español, el Moliner, el Seco y el Clave.

Explico lo de camorrista porque no veo forma más clara y llana de llamar a los miembros de la camorra, igual que se llama mafioso al delincuente que pertenece a la mafia siciliana, y narcotraficante al que trafica ilegalmente en narcóticos, que a estos sí que los prohija la Academia. El caso es que, melindres lingüísticos aparte, quiero admirarme esta mañana de que nuestro Tribunal Constitucional niegue repetidamente la extradición a Italia de mafiosos, camorristas y narcotraficantes. El TC anula las sentencias de extradición cuando se da la circunstancia de que los criminales cuya entrega se solicita han sido juzgados en Italia en rebeldía. Este argumento evitó la extradición en marzo pasado del sujeto llamado Domenico Paviglianiti.

Esta joya del Paviglianiti pertenece a una organización mafiosa llamada «N'drangueta» y fue declarado culpable de la venta de estupefacientes y del asesinato de otros mafiosos de organizaciones rivales. Ahora se ha repetido el caso. El Tribunal Constitucional ha anulado la extradición del mafioso Giovanni Greco, y del narcotraficante chileno Roberto Claudio Peña, condenado en Italia por tráfico de drogas. Y aún se encuentra pendiente un nuevo caso, el de Salvatore Striano, camorrista acusado de varios delitos, y cuya extradición ha sido pedida por el fiscal de la Audiencia Nacional Eduardo Fungairiño.

La negativa a extraditar se funda en el hecho de que en España se requiere en todo caso un juicio con garantías y sin que pueda apreciarse indefensión del condenado. Es lo que algunos llaman «doctrina Vives», porque fue expuesta y aplicada por este magistrado. Tal vez se trata de un tiquismiquis excesivo del TC, que usa aquí el papel de fumar. Claro está que este juicio no lo doy por mi cuenta y razón. A las sentencias han presentado votos particulares discrepantes el presidente del Tribunal Pedro Cruz, y con otros argumentos el magistrado Manuel Jiménez de Parga, al que se han unido Rafael de Mendizábal y Vicente Conde. La negativa a extraditar se adopta apenas terminada la cumbre de Nápoles entre Aznar y Amato en la que se habló de que España no debe ser refugio de mafiosos, de camorristas ni de narcotraficantes. Oportunidad se llama esa figura.

Tal vez me equivoque, pero en estos casos donde las cuestiones jurídicas son tan ambiguas, tal vez equívocas, y sobre todo discutibles por jurisperitos y jurisprudentes, habría que considerar y sopesar también las consecuencias jurídico-políticas. España tiene problemas de delincuencia que le obligan a solicitar en muchas ocasiones la extradición de criminales desde varios países. No es descartable que un país de la tradición jurídica y de doctrina penal tan ilustres como es Italia, se vea tentado a devolvernos la pelota y a tratarnos con el mismo tiquismiquis. Ya el juez Baltasar Garzón metió la pata ofendiendo a los Tribunales chilenos, ya se ha visto con cuán escasa razón. Y ahora, nada menos que el Tribunal Constitucional. Oremus.

Duro enfrentamiento del Gobierno con el Constitucional
Impresiones El Mundo 22 Junio 2000

La decisión del Constitucional de paralizar la extradición a Italia de dos presuntos capos mafiosos condenados en rebeldía por los tribunales de aquel país ha desatado un serio conflicto entre el Gobierno y el alto tribunal. El presidente del Gobierno ha criticado con dureza la actuación de los magistrados de esta institución, por considerar que es un serio obstáculo para la batalla que mantiene España en el seno de la Unión Europea con el fin de crear un espacio único judicial. 

Aznar recordó que España mantuvo un grave enfrentamiento con Bélgica cuando las autoridades judiciales de este país se negaron a extraditar a colaboradores de ETA, alegando que la Justicia española no ofrecía las suficientes garantías para un proceso justo. En el caso de los mafiosos italianos, el Constitucional se niega a extraditarlos porque no estuvieron presentes en los juicios en los que fueron condenados y la carta magna española garantiza que cualquier persona condenada a penas graves sin estar presente tiene derecho a impugnar su condena, cosa que no garantiza la legislación italiana. Se trata de un asunto complejo que no puede despacharse dando la razón a una de las partes. No hay duda de que el presidente del Gobierno tiene sólidos argumentos. España no puede pedir ayuda a sus socios para luchar contra el terrorismo si, a su vez, los tribunales españoles protegen a delincuentes de otros países. Pero también es verdad que el Constitucional vela por la aplicación de las normas legales. El auténtico problema que subyace en este enfrentamiento es de mayor calado y remite a las dificultades que existen en el camino de una Europa común que vaya más allá de lo económico y monetario. Y esto es lo que las autoridades políticas y judiciales han de resolver con los cambios legales que sean necesarios.

Gesto por la Paz exige que todas las víctimas terroristas sean indemnizadas
A.G, Bilbao El País 22 Junio 2000

La coordinadora Gesto por la Paz ha presentado una iniciativa para que "ninguna víctima de la violencia terrorista se quede sin la oportunidad de solicitar la indemnización correspondiente". El Gobierno ha decidido no indemnizar a los miembros de ETA víctimas de los GAL o de acciones de terrorismo basándose en un reglamento anterior a la Ley de Solidaridad con las Víctimas del Terrorismo, aprobada en 1999, que impide compensaciones a los "responsables de dichas actividades delictivas", según publicó este periódico el pasado lunes.

Los pacifistas han solicitado de nuevo al Ejecutivo del PP que amplíe el plazo para la presentación de las solicitudes de indemnización y que se "difunda la existencia de la ley, con una campaña similar a las realizadas con motivos similares anteriormente". El plazo para presentar las solicitudes finaliza el próximo viernes. Gesto ha exigido que la comisión encargada de valorar la concesión de las compensaciones aplique "los mismos criterios, independientemente de la autoría de los atentados", tanto a los familiares de las personas fallecidas como a los heridos. Y pide que se compruebe de manera "exhaustiva" que ninguna víctima de los terroristas se ha quedado sin oportunidad de pedir la indemnización.

Ibarretxe llega a la entrevista con Aznar sin romper con HB y sin su foro de partidos
MADRID. Ángel Collado ABC 22 Junio 2000

El Gobierno y el PP esperan con absoluto escepticismo la visita que hoy hará a La Moncloa el presidente del Ejecutivo nacionalista vasco, Juan José Ibarretxe. Dieciocho días después del último asesinato de ETA, el lendakari llega con las manos vacías. Según recuerdan en fuentes gubernamentales, Aznar pedía «hechos y no palabras» para creer que el partido de Arzalluz puede girar hacia el bando de los demócratas y el PNV mantiene todos los acuerdos municipales, menos el de Durango, con el brazo político de la banda terrorista.

Aunque en medios del Gobierno reiteraron las palabras pronunciadas el día anterior por Aznar sobre su disponibilidad a escuchar «con mucho gusto» a Ibarretxe, la única novedad desde que se convocó la cita es el inesperado balón de oxígeno que han dado los socialistas vascos a la estrategia del PNV de ganar tiempo y mantener sus compromisos básicos con EH.

El PNV se ha olvidado de su anuncio de revisar los pactos municipales suscritos con el brazo político de la banda terrorista en los municipios vascos. De los 41 alcaldes que deben su cargo a los concejales del frente de Estella (PNV-EA-EH), el partido de Arzalluz sólo ponía en cuestión una veintena. Al final el único pacto roto fue el de Durango, ayuntamiento del que era edil Jesús María Pedrosa, última víctima de ETA.

La semana pasada el PNV logró que los socialistas plasmaran su proceso de acercamiento a los nacionalistas con el apoyo a sus planes de crear un nuevo «foro de partidos». El PSE se avino a renunciar a un punto fundamental de su propia propuesta: el lógico acatamiento al ordenamiento institucional. La renuncia de los socialistas sorprendió al Gobierno y al PP vasco. Comprobada y reconocida después por el propio Ibarretxe la inviabilidad de una propuesta que dejaba fuera a la segunda fuerza política del País Vasco, el lendakari llega hoy a La Moncloa sin nada nuevo que ofrecer salvo la insistencia en hablar de diálogo y pacificación, pero sin autoridad para romper los compromisos de su partido con el brazo político de los terroristas.

En los últimos días, todos los miembros del Gobierno han seguido la consigna de evitar las descalificaciones contra Ibarretxe pese a que Arzalluz se ha esforzado en provocar con constantes insultos al Ejecutivo y a los dirigentes del PP, en especial a Aznar, al que negó su condición de demócrata.

En fuentes del Gobierno, además de reiterar como lógico que cualquier cambio en las relaciones con el Ejecutivo nacionalista debe partir de la ruptura del PNV con sus aliados de EH para restablecer la normalidad democrática y el aislamiento político de los terroristas, constatan las dificultades y la falta de autonomía de Ibarretxe para presentar alternativas al margen de Arzalluz.

Por ello, en los mismos medios se apuntaba ayer que José María Aznar tendrá que repetir en privado lo que ya insinuó en público: que no se pueden mantener acuerdos con quienes dan cobertura política a los asesinos y a la vez con los partidos democráticos a los que pertenecen los asesinados. También se da por hecho que Aznar tendrá que recordarle sus obligaciones institucionales de ser el lendakari de todos los vascos y de defender también los derechos de los ciudadanos no nacionalistas.

Ahora, la preocupación mayor del Ejecutivo y del PP vasco es el cambio experimentado por los socialistas, que en el ensayo de adoptar posiciones intermedias entre los nacionalistas y el PP han caído en una ambigüedad que sólo redunda en beneficio de la estrategia del PNV. Desde sectores socialistas tan dispares como el guerrismo y el encabezado por José Bono coinciden en que esas posiciones intermedias del PSE pueden pasar una factura electoral muy elevada en el País Vasco y en el conjunto de España.

Manuel Chaves, como máximo dirigente provisional del PSOE, se entrevistará con Ibarretxe mañana por la mañana en Madrid con la intención socialista de fijar una posición más clara con respecto al País Vasco.

En medios del PP vasco aseguran que han recibido en los últimos días las felicitaciones y el apoyo de los sectores sociales más diversos, incluidos algunos socialistas, por su firmeza ante los nacionalistas.

ENTREVISTA CON SANZ
Dentro de la ronda de entrevistas con los presidentes autonómicos, el jefe del Ejecutivo ha dado cita al presidente del gobierno foral de Navarra, Miguel Sanz, al día siguiente de recibir a Ibarretxe, según anunciaron ayer desde la Moncloa.

La entrevista servirá para dejar claro el compromiso del Gobierno con la autonomía de Navarra frente a las pretensiones anexionistas del PNV y EH incluidas en el pacto de Estella.

Brasil aplaza a agosto la votación sobre la obligatoriedad del español en secundaria
La medida suscita el rechazo de numerosos diputados
JUAN ARIAS, Río de Janeiro El País 22 Junio 2000

Brasil ha aplazado la decisión de hacer obligatorio el estudio del español en las escuelas de secundaria para después de la visita de los Reyes de España, programada del 9 al 14 de julio. Entre otras razones, los partidos que apoyan al actual presidente de Brasil, Fernando Henrique Cardoso, rechazan la nueva ley. Es probable que la iniciativa, que abriría enormes posibilidades económicas a España, no salga adelante y se convierta sólo en una recomendación.

La nueva ley obligaría a los estudiantes brasileños a aprender español en los cursos equivalentes a 4º de ESO y 1º y 2º de bachillerato y a ofrecerles esta materia como optativa en 6º de primaria, 1º, 2º y 3º de ESO. Aunque es difícil hacer previsiones, lo más probable al día de hoy es que acabe rechazándose el carácter de "obligatoriedad" ya aprobado por el Senado. Se prevé que el Gobierno acabe pidiendo a las escuelas que den prioridad al español a la hora de escoger una segunda lengua, cosa que, según el director del Instituto Cervantes de São Paulo, Francisco Moreno, de poco serviría si el Gobierno no ofrece a dichas escuelas profesores y material para ello.

El rumbo que podría tomar la votación se vio el martes pasado por la mañana cuando tuvo lugar en el Parlamento una sesión pública en la que pudieron intervenir personalidades no parlamentarias para explicar a los miembros de la Comisión de Enseñanza la importancia de aprobar la ley.

A la sesión, que fue conseguida gracias a la acción diplomática de la Embajada de España en Brasilia y de las de varios países latinoamericanos, intervinieron representantes españoles como Francisco Moreno, así como de los profesores de español de Brasil y de numerosos países latinoamericanos.

Los oradores insistieron en que la Constitución de Brasil aboga por la máxima integración económica, social y cultural con los países latinoamericanos que la rodean y con los que le unen 12.262 kilómetros de frontera. Insistieron en que la introducción del español como segunda lengua en Brasil sería el mejor instrumento para conseguir la integración cultural y económica y que a su vez Brasil, con su vocación latina, podría así defenderse mejor de la hegemonía de los Estados Unidos.

La sorpresa del debate apareció con la intervención de dos representantes del Ministerio de Educación brasileño que se manifestaron contrarios a la aprobación de la ley. Al igual que el relator de la Comisión, Atila Lira, del PSDB, el partido del presidente, los representantes del ministerio insistieron en que existe una Ley de Enseñanza que prohíbe la obligatoriedad de enseñar un determinado idioma extranjero y deja a las escuelas la libertad de escoger dicha lengua. El argumento de quienes apoyan la ley es que dicha norma quedó abrogada cuando el Senado aprobó el año pasado la obligatoriedad del español.

Falta de profesores
Todo parece indicar que la oposición que la ley encuentra en el Ministerio de Educación se debe -más que a un problema de principio o a las presiones de ingleses, franceses e italianos- al miedo a no poder poner en práctica la ley ante la falta de profesores y de material didáctico para dar de repente clase de español a seis millones de estudiantes.

En ambientes diplomáticos y universitarios se piensa que la próxima visita de los Reyes y el hecho de que el presidente Cardoso haya recibido el premio Príncipe de Asturias -entre otros motivos por haber introducido el español como segunda lengua en Brasil antes de que la ley haya sido aprobada definitivamente- podrían hacer el milagro de convencer a los diputados de la comisión de aprobar la obligatoriedad de la enseñanza del español.

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