AGLI

Recortes de Prensa    Lunes 26 Junio  2000
#Del discurso a la bomba
Editorial ABC 26 Junio 2000

#Una siniestra advertencia de ETA a los empresarios vascos
Impresiones El Mundo 26 Junio 2000

#Diálogo y nacionalismos
CÁNDIDO ABC 26 Junio 2000

#Alemania-Neguri, según H. Arendt
JOSÉ MARÍA ORTIZ ABC 26 Junio 2000

#Bomba
ERASMO El Mundo 26 Junio 2000

#ETA vuelve a golpear junto a Neguri
Lorenzo Contreras La Estrella 26 Junio 2000

#¡Qué modales!
FEDERICO JIMENEZ LOSANTOS El Mundo 26 Junio 2000

#No son presos, son asesinos
Luis María ANSON de la Real Academia Española La Razón 26 Junio 2000

#Neguri, objetivo de Eta
Editorial La Razón 26 Junio 2000

#Nueva tregua y fiestas de guardar
Roberto Valencia Libertad Digital 26 Junio 2000

#Obispo malo, obispo bueno
Iñaki EZKERRA La Razón 26 Junio 2000

#ETA amedrenta a la burguesía vasca para que ceda al chantaje y presione al Gobierno
MADRID / BILBAO. J. M. ABC 26 Junio 2000

#La bomba colocada en Getxo para atemorizar a los empresarios tenía 50 kilos de explosivos
EVA LARRAURI, Bilbao El País 26 Junio 2000

#Nuevos episodios de violencia urbana en San Sebastián y Mondragón
SAN SEBASTIÁN, Ep ABC 26 Junio 2000

#Los vecinos de Getxo muestran su indignación hacia el PNV
DIEGO ARTOLA El Mundo 26 Junio 2000

#Josefina Albert: «Los alumnos tienen miedo a pedir exámenes en castellano»
La Razón, 26 Junio 2000

Del discurso a la bomba
Editorial ABC 26 Junio 2000

MENOS de setenta y dos horas ha tardado ETA en ratificar la declaración del lendakari Ibarretxe, leída a la salida de su entrevista con José María Aznar. Ibarretxe llegó a este encuentro con la única misión de hacer un alarde soberanista en el corazón del Gobierno de Madrid. Lo de menos era aportar algo nuevo; lo importante fue para Ibarretxe lanzar el mensaje tranquilizador a la dirección del PNV y a Herri Batasuna reiterando su adhesión inquebrantable al pacto de Estella.

Algunos habían visto mucho peligro en la foto de Aznar e Ibarretxe juntos tras la pancarta que abría la manifestación contra el asesinato de Jesús María Pedrosa, cometido en Durango. Para dejar claro que esa foto fue un simple espejismo, Ibarretxe dio a sus palabras un rancio olor a aranismo puro, suavemente maquillado con afirmaciones políticamente correctas, pero perfectamente alineado con la doctrina nuclear del iluminado fundador del Partido Nacionalista Vasco. El problema del nacionalismo vasco es que sus planteamientos radicales alimentan permanentemente a ETA. Si Ibarretxe es capaz de afirmar, sin que se le caiga la cara de vergüenza, que el pueblo vasco lleva ciento cuarenta años en conflicto con España y que formaba una nación antes de que existiera el Estado Español, no debe extrañarse de que algunos conviertan estos argumentos en munición y asuman con todas sus consecuencias el belicismo que rezuma de semejante discurso. Ibarretxe ha sacado brillo a sus galones de buen nacionalista, pero lo ha hecho a costa de hundir definitivamente la escasa imagen institucional que le quedaba, y a la que se aferraban los socialistas para tratar con él y marcar distancias con el Partido Popular.

Lo que hizo ETA en la madrugada del domingo —otra vez en domingo— fue sólo un aviso, a pesar de que la explosión causara siete heridos. La colocación de un coche bomba, con cincuenta kilos de explosivos, en pleno Neguri, fue una muestra de que la banda terrorista tiene capacidad para aterrorizar donde y cuando quiera, con el valor añadido que representa el lugar del atentado. ETA recuerda que el impuesto revolucionario se cobra con sangre, si es preciso, y el coche bomba de Guecho fue una simple actualización de ese recuerdo. Por fortuna, esta vez no hubo víctimas mortales. Paradójicamente, no matando a nadie, ETA ha demostrado a cuántos puede matar, haciendo un macabro «zapping» con la vida y la libertad de los ciudadanos. Por supuesto, este atentado que ETA quiso convertir sólo en susto no desplazará al PNV ni a EA un metro fuera del pacto de Estella. El nacionalismo ya sabe convivir con la violencia de ETA sin que se conmueva mínimamente ningún resorte ético; ha convertido a la organización terrorista en un agente político del País Vasco y debe ser congruente con esta situación. Por eso, el llamado nacionalismo democrático quiere que los demás, especialmente los socialistas, imiten su capacidad para no convertir el rechazo a la violencia —cada vez más protocolario— en obstáculo al diálogo con la izquierda proetarra.

La violencia de ETA y el cinismo de los nacionalistas al condenar la violencia que practican sus fieles aliados —aunque lo sean en segunda derivada— son argumentos irrebatibles a favor de la firmeza del Gobierno. No hay terceras vías entre la defensa de la Constitución y la apología, violenta o no, del soberanismo. La suma del atentado de ETA y del monólogo petrificado de Ibarretxe dan como resultado la triste realidad de un nacionalismo que refuerza su unión para los objetivos máximos —soberanía, territorialidad, democracia vasca— y aparenta discrepancias en cuanto a los métodos. Sin embargo, incluso estas discrepancias, meramente estratégicas en boca de la mayoría de los dirigentes nacionalistas, no pueden evitar que la distancia entre los discursos del nacionalismo y el terrorismo de ETA sea cada vez más corta.

Una siniestra advertencia de ETA a los empresarios vascos
Impresiones El Mundo 26 Junio 2000

Hay algo que ETA hace mejor que nadie: sembrar el terror. Ayer, a medianoche, la organización terrorista hizo estallar un coche bomba, cargado con casi 50 kilos de explosivos, en un barrio residencial de Las Arenas (Getxo). A esas horas de la noche, el estruendo fue infernal. Cientos de vecinos salieron a la calle, pero afortunandamente sólo hubo seis heridos leves, como consecuencia de la ruptura de cristales en las casas colindantes. Un cuarto de hora antes de la explosión, alguien vinculado a ETA había realizado varias llamadas telefónicas en las que avisaba donde estaba situado el coche bomba. La Policía acordonó la zona y no hubo, por ello, que lamentar desgracias personales importantes. El autor de la llamada subrayó que el atentado iba dirigido contra la «oligarquía financiera». No hacía falta la advertencia, ya que la calle donde estalló el artefacto está a pocos metros del lugar donde reside la familia Delclaux, uno de cuyos miembros fue secuestrado hace pocos años, y en pleno corazón de un barrio en el que habitan empresarios y banqueros de Bilbao. La bomba es, pues, un inequívoco mensaje de ETA a la clase empresarial vasca, a la que recuerda que sigue estando en su punto de mira y que, en cualquier momento, puede volver a actuar. Como gráficamente declaró ayer Redondo Terreros en réplica a Arzalluz, quienes sufren un «estado de excepción» en Euskadi son las familias de Getxo y no los nacionalistas. La amenaza de ETA resulta especialmente creíble teniendo en cuenta la larga historia de asesinatos, secuestros y chantajes económicos padecidos por los empresarios vascos. Pero desgraciadamente para la banda armada las cosas ya no son como hace diez años y buena parte de la sociedad vasca se resiste a dejarse extorsionar.

Diálogo y nacionalismos
Por CÁNDIDO ABC 26 Junio 2000

Aveces todo depende de un giro lingüístico (la «dimensión pragmática del lenguaje», la «transición de la sintaxis a la pragmática», expresiones del filósofo Javier Muguerza) y por eso tenemos que hablar uno con uno, todos con todos, incluso todos contra todos y hasta en soliloquio como el príncipe Hamlet, pues si bien a él no le sirvió de nada, por lo menos le sirvió a Shakespeare. El propio Muguerza, en sus ensayos titulados «Desde la perplejidad» (Fondo de Cultura Económica, 1990, la ilustración de la portada es la «Melancolía», de Lucas Cranach, que sigue siempre a la perplejidad), se inclina por considerar «el diálogo político como un fin último, esto es, como un valor social en sí mismo, que no como un medio para la consecución de otros fines». Y como «valor social» quizá pueda evitar algún día que la situación en Euskadi derive hacia algo distinto al diálogo mismo. 

Como poco Aznar e Ibarretxe se han comunicado y vamos a esperar que no sea un esfuerzo contra toda esperanza. Claro que a estas alturas no tienen grandes teorías que comunicarse. Son hombres de acción, y en cuanto políticos tienen un sentido restringido de la acción, el del «hecho», que es la versión perentoria de la acción. Por lo demás la perentoriedad es la clave, el segmento áureo de la política democrática, porque en la democracia corre el tiempo, al contrario de lo que pasa con los sistemas absolutos donde un Felipe II, por ejemplo, podía estar mesándose la barba siete años antes de adoptar una decisión perentoria. En Euskadi, el país que se atormenta a sí mismo, lo perentorio y lo descansado corren igual suerte porque uno de los elementos en juego rechaza los instrumentos convencionales del diálogo inerme y cualquier palabra que dice no es más que la onomatopeya de un disparo. 

De los dos elementos en juego restantes, dejando aparte los reiterativos con matices, el PNV (que en las constituyentes votó contra la autodeterminación) vive la descarnada disyuntiva de volver la espalda a los principios de la coherencia y de la ética en nombre de unos fines políticos mancillados por ETA, o de inutilizar esos fines políticos para ser fiel a aquellos principios. Y el otro elemento, que es el Gobierno, se ve forzado a jugar en el tablero de los nacionalismos una partida falsa aparte de que también es falso el tablero, es decir, como si representase a un nacionalismo más y no algo que esencialmente es anterior a todos los nacionalismos. Gustavo Bueno, del que he citado ya algún escrito, el sólido y vigoroso creador del materialismo filosófico, nos dice luminosamente en su «España ante Europa» (Alba Editorial, 1999) que «la historia de España, antes que la historia de una nación, es la historia de una sociedad cuya unidad política (que no es la forma exclusiva de su unidad) tiene más que ver con la idea de imperio que con la idea de reino o de conglomerado de reinos, o de federación, o de confederación». 

Como Ibarretxe habló no sé qué de 160 años y de que «Euskadi es anterior al Estado español», metiéndose en un berenjenal de insapiencia, cabe aducir la tesis del profesor Bueno, la de que España, en su identidad característica, siendo la identidad una naturaleza y por ello anterior a la estructura, se constituye al margen de los nacionalismos, o sea, que España existe previamente a su constitución como nación; y lo que modernamente llamamos nación, la nación política, sólo aparece históricamente «en el momento de la lucha de los pueblos, estratificados en diversas clases sociales, contra el Antiguo Régimen». Más luz: «España, como nación, tiene, sin duda, un origen, sólo que en este origen está España previamente dada como una realidad histórico/política». El resto, si no silencio, es lirismo medieval o visigótico, cuando no prehistórico.

Otra cosa es que al laberinto de Euskadi hayamos llegado por no oponer un lenguaje seco y no resbaladizo al lenguaje que ha ido transformando lenta y sutilmente en falacias algunos lugares «blandos» de la Constitución, que al presionar sobre ellos hicieron concebible la infundada aspiración de los nacionalismos políticos radicales.

Alemania-Neguri, según H. Arendt
Por JOSÉ MARÍA ORTIZ ABC 26 Junio 2000

SI Ramón de la Sota tuviera la desgracia de levantar la cabeza, comprobaría hasta qué punto sus tesis de moderación han sido derrotadas en el seno del nacionalismo vasco. Porque son más bien los herederos de Elías Gallastegui, y sobre todo los de Telesforo Monzón, los que hoy dirigen/desgobiernan el partido que, para liberarse de su racismo constitutivo, supo un día expulsar a Luis Arana Goiri, y pudo ser un exponente de relativa sensatez bajo el nombre de «Comunión Nacionalista Vasca». Tan rotunda es la derrota de las ideas del naviero, que las bombas han terminado por estallar en Neguri, con la consiguiente indignación de la alta burgesía, y ante la cómplice pasividad del partido al que durante años se consagró.

Quienes hayan rastreado en Hannah Arendt «Los orígenes del totalitarismo» no se sorprenderán por esa traición de la burguesía a manos de sus propias filas políticas. Es la fascinación de la elite por la bárbara resolución de una chusma resentida la que forja el fascismo. En alusión a la violencia callejera alemana, escribe la autora judía: «Este tipo de terror masivo, que todavía operaba en una escala comparativamente pequeña, aumentó firmemente porque ni la Policía ni los Tribunales persiguieron seriamente a los delincuentes políticos \ Resultaba valioso como lo que un autor nazi definió como “propaganda del poder”: advertía a la población en general que resultaba más seguro ser miembro de una organización paramilitar nazi que un republicano leal». ¿Cómo no ver, a este lado del espejo, el terrorismo callejero, los ertzainas atenazados, el Gobierno vasco seducido por la violencia de la turba? ¿Cómo olvidar las declaraciones del consejero vasco de Interior, que ayer suscribía el lenguaje de los terroristas al hablar de la «socialización del terror»?

Es irónico que la reunificación de las dos corrientes del PNV ocurriera en 1930. Para entonces, en Alemania ya podían verse las consecuencias de esa imposible reconciliación que hoy naufraga en Neguri.

Bomba
ERASMO El Mundo 26 Junio 2000

La acción militar o la búsqueda de objetivos políticos por otros medios. La función de ETA, con su capacidad para sembrar muerte y zozobra es esencial para los fines últimos perseguidos por Arzalluz: de ahí los contactos y las sincronizadas coincidencias. Sus críticas ante la barbarie se desvanecen al día siguiente bajo el surrealista y pesado manto de la retórica: y así van 30 años.

ETA vuelve a golpear junto a Neguri
Lorenzo Contreras La Estrella 26 Junio 2000

ETA ha hecho estallar un coche-bomba, con gran potencia explosiva, junto a Neguri, la zona residencial de los ricos de Bilbao, veinticuatro horas después de la decepcionante entrevista mantenida por Aznar e Ibarretxe en el palacio de la Moncloa. Decían algunos políticos que este domingo tocaba atentado y, en efecto, así ha sido. Sin muertos, casi de milagro, pero con grandes destrozos. Y con un mensaje: esta bomba va contra la oligarquía. Así que la banda, como sucede de tarde en tarde, se acuerda de la aristocracia del dinero para reforzar su perfil revolucionario de izquierda. Un perfil que ya quedó borroso con la desaparición del franquismo y el excelente resultado financiero de esa institución llamada impuesto revolucionario.

Pero el caso es que "tocaba". Se había enfriado ya el recuerdo del asesinato del concejal de Durango, Pedrosa Urquiza, que entre otros resultados provocó la concertada entrevista concertada en las honras fúnebres de Aznar con Ibarretxe. Lo que pudo ser, difícilmente, por supuesto, un diálogo constructivo, demostró una vez más que también se puede hablar para empeorar las cosas. Es lo que hicieron los dos políticos, entre otras razones porque después del intercambio de agresiones verbales entre el PP y los nacionalistas del PNV, estos últimos, representados por Arzalluz, decidieron que el lehendakari sembrara con sus conceptos en Madrid otra buena ración de discordia.

Para eso no se concierta un encuentro. La distancia mantenida es ya en sí una elocuente demostración del estado de cosas. No hacía falta que la pareja certificara, con la vista puesta en los titulares de prensa, que el problema vasco está en un gran momento de dificultad. Con la lección que Arzalluz le dicta bien aprendida, Ibarretxe vino a Madrid a desquitarse de los duros reproches de Aznar tras el asesinato de Pedrosa. El lehendakari títere (todos lo han sido desde que Garaicoetxea abandonó el palacio de Ajuria Enea) resultó una perfecta voz de su amo. Y el mensaje oficial que leyó el portavoz del Gobierno, Pío Cabanillas, decía que la entrevista buscaba constatar "si, habida cuenta del fracaso rotundo del Pacto de Estella, existía disposición por su parte (la nacionalista) para llevar a cabo un cambio de rumbo en la vida política vasca".

No hubo esta constatación. El lehendakari vino a la Moncola para recriminar los "insultos y calumnias" expresados contra los dirigentes supremos del PNV y del Gobierno de Vitoria, como si Arzalluz, en sus distintas intervenciones recientes, hubiese sido un modelo de cortesía política.

Según Ibarretxe no se debe confundir nacionalismo con violencia. ¿Y quién lo hace, sino el mundo dirigente del PNV? Cuando Arzalluz y compañía, ignorando las voces internas discrepantes, concede a "los violentos" una autoridad para seguir ofreciéndose como socios políticos del PNV entre muerto y muerto, ¿no confunden violencia con ejercicio de la misión nacionalista?

Cualquier prospección que se haga en los datos del pasado durante la democracia sirve para encontrar evidencias de la responsabilidad del PNV en el mantenimiento del terrorismo. La sistemática renuncia de los nacionalistas a ser martillo de ETA, golpeándola contra el yunque de la realidad, es una vieja historia. El concepto de la kale borroka, por ejemplo, como "chiquilladas", es un ejemplo mínimo pero expresivo de cómo los nacionalistas oficiales valoran indulgentemente la "persecución social" que ETA ordenaba en su documento previo a la declaración de la famosa tregua. Es una vieja certeza moral, y en ocasiones bastante más, que la Ertzainza ha recibido muchas veces órdenes de inhibirse en la lucha contra el terrorismo. Protestas de las propias fuentes sindicales de la policía autónoma vasca sobre el grado de obstrucción que padecen a la hora de actuar están ya formando parte de una repugnante y negra historia. Demasiado testimonio para salir ahora con el argumento de que no se debe confundir nacionalismo con violencia. Una violencia mal reprimida o abiertamente tolerada, cuando interesa hacerlo así desde las instituciones autonómicas, contamina al nacionalismo de violencia y lo impregna de complicidad.

¡Qué modales!
FEDERICO JIMENEZ LOSANTOS El Mundo 26 Junio 2000

Es increíble la falta de educación que ha exhibido este último fin de semana una parte, la parte del león, del Pacto de Estella, al que después del cuarto coche bomba la gente de mal gusto y sin distinción llamará Pacto de Estalla.

No esperábamos, la verdad, que después de que su socio y siervo, el PNV, sustituyera como libro de referencia las Obras escogidas de Sabino Arana por la Educación y Mundología de Armenteras, los etarras tuvieran el mal gusto de colocar un coche de buenísima marca lleno de explosivos en una zona tan entrañable y estupenda de Bilbao.

Después de la conferencia sobre buenos modales que el otro día pronunció en Madrid el jefe del Gobierno vasco, creíamos que los alardes exquisitos iban a estar a la orden del día en la familia nacionalista, y hay que ver qué desilusión nos hemos llevado. A Ibarretxe le va a dar un iberrinche.

Porque hay pocos modos tan abrumadores de dejar en ridículo a un orador como el subrayado dramático del coche bomba a ese discurso sobre las formas, el tono y los insultos, sobre todo los insultos, que desde la parte inmovilista del contencioso histórico se han lanzado soezmente en los últimos tiempos a la parte histórico-dinámica, es decir, a los socios de la banda del coche bomba.

No se entiende que alguien con un mínimo sentido ético y estético pueda insultar, censurar en voz baja o simplemente poner algún reparo a quienes, con enooorme esfuerzo y tremendo sacrificio (de los demás, pero sacrificio al fin y al cabo) están tratando de hablar con todo el mundo para, de una vez por todas, sin renunciar a nada y siempre que los demás renuncien a lo que tienen que renunciar, se pueda alcanzar la paz.

Esa paz por la que nadie ha luchado tanto como el PNV. Y con enorme éxito. Veinte años en la lucha, peleando bravísimamente con el Presupuesto, resignándose a administrar y cobrar multimillonaria nómina, mezquina para lo que merecen sus desvelos, y quiere seguir sacrificándose quince o veinte años más.

Lo haría, como siempre, a pesar de la incomprensión de los sectores inmovilistas, recalcitrantes y antidemocráticos del Reino de España y de la República Francesa, que allá se andan en zafiedad. Pero este comportamiento tan poco delicado de sus socios políticos en el Gobierno y colegas estratégicos en el irrenunciable Pacto de Estella los tiene deprimidos. Entienden que pidan el impuesto revolucionario, hay que vivir, pero ésas no son maneras.

Tardará cinco o seis meses Iberrinche en dar otra conferencia en Madrid sobre la buena educación en política, con la falta que hace. Como diría Tussellone, qué desespero. Acabarán limpiándose con el mantel.

No son presos, son asesinos
Luis María ANSON de la Real Academia Española La Razón 26 Junio 2000

 

Eta no ejecuta, asesina. Eta no cobra el impuesto revolucionario, chantajea. Eta no es una organización político militar, es una banda mafiosa. Eta no quiere la independencia del País Vasco, quiere el Poder. Eta no es fascista, es marxista-leninista. Poco a poco le vamos ganando la batalla semántica a los terroristas. La fuerza de las palabras no puede alinearse dócilmente en favor de los violentos.
    Los presos de Eta son los asesinos de Eta. Los terroristas quieren que se hable de sus encarcelados como de presos políticos. Pero son delincuentes comunes, son asesinos. Y ya está bien de hablar de los presos de Eta. Hablemos de los asesinos de Eta encarcelados.
    Es lo mismo que negociar la paz como si hubiera dos contendientes de características similares que estuvieran en guerra. No. Aquí hay unos criminales que disparan a la nuca y hacen estallar coches bomba. Las víctimas no hacen lo mismo. No están en guerra. No hay que firmar ninguna paz. En el caso más extremo habría que aceptar, tapándose las narices, unas conversaciones para que los asesinos entregaran las armas, y a cambio y dentro del Estado de Derecho, que se beneficien de medidas tolerantes.
    Terminemos de una vez con algunas cantinelas de Eta, como la de los pobrecitos presos que ha- cían derramar lágrimas cautivas al obispo Setién. Esos pobrecitos presos han asesinado a niñitas de seis años, a padres de familia, a servidores del orden público, a políticos democráticos respaldados por el voto popular, y han mutilado a personitas excepcionales como Irene Villa.   

Neguri, objetivo de Eta
Editorial La Razón 26 Junio 2000

El escenario elegido por los pistoleros de la mafia etarra para perpetrar su último atentado no es, en modo alguno, accidental. Es esta parte del País Vasco, con la zona de Neguri como máxima expresión, la que se identifica generalmente con una burguesía vasca económicamente fuerte, sobre la que Eta dirige ahora su punto de mira. Y donde ya ha actuado en el pasado con el secuestros de empresarios. El coche-bomba que estalló a primera hora de la madrugada del domingo, tenía sin duda una finalidad distinta de la de provocar una simple explosión en plena calle, con aviso previo de los pistoleros. Los expertos en la lucha antiterrorista trabajan ahora para determinar cuál era el objetivo real de los asesinos y los motivos por lo que renunciaron a sus planes originales y optaron por deshacerse del coche-bomba haciéndolo estallar «en vacío».

    Es probable que los cabecillas de Eta puedan haber querido sembrar el terror entre la clase más pudiente del País Vasco para apoyar sus últimos envíos de cartas de extorsión y recaudar el dinero que precisan para engrasar la maquinaria mafiosa. Pero resulta igualmente probable que la bomba hubiera estado destinada a acabar con la vida de alguna persona concreta, y que los pistoleros hubiesen fracasado en su intento.

    Al margen de los motivos precisos, el último atentado, el cuarto que se realiza mediante la utilización de un automóvil cargado de explosivos desde el fin de la «tregua trampa», denota el extraordinario interés de la banda por dominar también el entorno de la burguesía vasca. Porque Neguri es hoy también el símbolo de una parte influyente de nacionalismo, que rechaza los extremismos soberanistas que dirigen los pasos de Arzallus y Eguíbar en el PNV. Es precisamente en este lugar donde cobra fuerza la oposición a los iluminados que han llevado al PNV a cruzar la frontera que separa a los demócratas de los que atacan a la Constitución y el Estatuto. Donde existe un auténtico grupo de presión que piensa en clave realista sobre el futuro que amenaza al País Vasco y a su potencia empresarial, y que es perfectamente capaz de acabar con las ansias independentistas del pacto de Estella.

    Adelantaba ayer LA RAZÓN a sus lectores, en el análisis que los cabecillas de la banda asesina hacían de la actualsituación, su interés en evitar que los dirigentes económicos del País Vasco puedan llegar a abandonar el bando nacionalista y sumarse al proyecto de una España integrada en la aventura de la nueva Europa, con sus atractivos políticos y económicos y el peligro, en caso de no hacerlo, de verse finalmente aislados. Y los independentistas, con Eta en el puente de mando del proyecto soberanista, no están dispuesto a permitir que la clase que domina las claves económicas del País Vasco actúe por su cuenta y se enfrente con la dócil cúpula que hoy domina el PNV. Y para ello extorsionarán a empresarios con sus cartas amenazadoras y asesinarán a quienes crean que pueden servir de escarmiento a los demás.
   
Nueva tregua y fiestas de guardar
Por Roberto Valencia Libertad Digital 26 Junio 2000

A lo que se ve, las conversaciones para esa nueva tregua que ETA y el PNV están negociando en estos días, sólo abarcan los días lectivos. Los domingos y fiestas de guardar quedan para el adoctrinamiento virtual por el método de la persuasión sangrienta. Los etarras no van a misa, así que en virtud de los propósitos que suponen sus recientes disparos en la nuca y sus coches bomba, me pregunto qué tregua negocia el partido jetzale con ETA estos días, si otra trampa para reírse de todos excepto de Mayor Oreja; si un nuevo revoltijo entre paz y construcción nacional; o si un período de no agresión que oxigene a la banda armada del ahogo policial. Debe ser uno de estos supuestos. Por los indicios que ETA ofrece, un entendimiento que posibilite el fin de la matanza sin que se tambaleen los consensos básicos de nuestro país, se revela objetivo tan imposible como encontrar ese tesoro que, según las leyendas, espera junto al nacimiento del arco iris. Una quimera. Y en el País Vasco sigue lloviendo.

Obispo malo, obispo bueno
Iñaki EZKERRA La Razón 26 Junio 2000

Cuando varios autores coinciden no sólo en el diagnóstico de un hecho grave sino hasta en el simil con el que lo ilustran, esta segunda coincidencia no hace sino corroborar la veracidad de la primera, demostrar que ese diagnóstico no era casual. Pienso en dos artículos, uno de Fernando Savater y otro de Vidal de Nicolás, que, para ilustrar la situación vasca, recurrían a la misma comparación con el reparto de papeles que se traían los torturadores de las comisarías franquistas. En ambos textos se identificaba a Eta con aquel «policía malo» que era el encargado de inflar a bofetadas al detenido mientras que al PNV y a EA les correspondería el otro papel, el del «policía bueno» que tenía la misión de ofrecerle luego café o cigarrillos a la víctima y que era tanto o más peligroso que el primero porque era capaz de arrancar de ésta con buenos modos y explotando su probable síndrome de Estocolmo la confesión que no había sabido arrancar la violencia.

    En efecto, para los que no somos nacionalistas Euskadi se ha convertido en una gran comisaria franquista donde los socios de Estella se reparten los papeles de golpearnos o de ofrecernos un pitillo y un cortado para ver si así reflexionamos sobre las excelencias de la vía soberanista. Ese esquema del bueno y el malo gobierna toda la realidad social y política, todo el abanico opcional que genera el nacionalismo. El torturado no nacionalista pasa de un lehendakari malo (Ibarretxe) a otro lehendakari bueno (Ardanza), de un peneuvista malo (Arzalluz) a un peneuvista bueno (Arregui), de un fascista malo (Aoiz) a un fascista bueno (Otegi), de un obispo malo (Setién) a un obispo bueno (Uriarte) y así sucesivamente hasta el infinito.

    No es que Uriarte sea mejor que Setién sino que muestra mejores modales al predicar su credo insobornable y bestial; al oficiar el funeral de José Luis López de Lacalle y hablar ante la familia y el ataúd del «proceso de paz», del «acercamiento de los presos» y de la necesidad de «medidas de distensión que alivien el sufrimiento de este colectivo». No es que Otegi condene la violencia que tampoco condena Aoiz sino que sonríe al detenido al ofrecerle fuego. No es que Arregui y los demás michelines del PNV piensen que poner precio a la paz es inmoral sino que no son tan brutos como Arzalluz y saben que con Estella su partido se estrella y pierde la red clientelar tejida durante años. No es que «el proceso ilusionante» de Ibarretxe sea peor que el Plan Ardanza sino que Ardanza sabe decir las cosas en otro plan.

    Hay una falacia que empieza a asentarse como indiscutible y a darse por sobreentendida; la de que lo anterior a la tabarra de Lizarra fue el paraíso. Conviene desmontar esta falsedad que ya empieza a tomar cuerpo dogmático. Y es que, por muy grave que sea Estella, la complicidad política con el terror del nacionalismo autodenominado democrático es muy anterior a ese pacto. En realidad Estella es simplemente la explicitación escrita de un pacto que existe desde hace más de veinte años. Veinte años de ambigûedades y deslealtades, de trampas, de injustificado y obsceno victimismo, de pasar a HB-EH y Eta las chuletas por detrás del pupitre, los flotadores, las bombonas de oxígeno. Veinte años de disimulo y descaro, de ir ganando posiciones ilegítimas en todos los terrenos de la vida vasca, de licenciar a etarras por la patilla, de purgar los medios de comunicación, de crear cuadros y equipos al servicio de la causa nacional y extirpar toda referencia que cuestione ésta.

    Decía hace poco Juan María Atutxa que no quería un solo logro en el autogobierno si se conseguía con violencia. Por esa lógica Atutxa tendría que pedir la total suspensión de la autonomía vasca porque no ha habido ni un sólo paso de dicha autonomía que no esté bien empapado de sangre. No ha habido una sola transferencia, una sola cuota de poder central, que se haya traspasado al Gobierno Vasco en un clima de normalidad democrática. ¿Por qué los michelines del PNV no levantaron la voz hace dos décadas cuando Garaikoetxea asociaba la desaparición de Eta con la aceleración del proceso autonómico y cuando negociar el Estatuto era -como lo es ahora negociar el soberanismo- poner cadáveres sobre la mesa?

    ¿Volver a empezar? ¿Esa es la gran solución para salir de Estella? ¿Volver a aquella otra Estella light que es la que ha traído ésta? ¿Volver a aquellos Gobiernos de Jáuregui o de la señorita Pepis en los que el nacionalismo no soltaba ni harto de grifa el Departamento de Cultura ni el de Interior? ¿Volver a ver al mismo Jáuregui de morritos todo el día como la esposa atribulada a la que el marido engaña y chulea? ¿Cómo es posible presentar aquel desastre matrimonial como una época idílica? Pues es posible sencillamente por la misma razón por la que algunos detenidos podían llegar a ver en el café y el cigarrillo del policía bueno la auténtica libertad.

    En toda cárcel hay presos que cumplen el feo papel de alcahuetes y menesterosos. Presos que no pueden evitar hacer méritos y venden como tales ante los carceleros sus habilidades para controlar y contener a sus compañeros o servir de puentes entre los dos colectivos. Siempre hay pobres hombres que se pirran por gozar de privilegios siniestros como el de comer en la mesa del director y reirle los chistes. Siempre hay el pringado que se codea con la dirección y que olvida que es un preso más y que nunca le tendrán por otra cosa. Siempre hay el que se pasea con una bata y un silbato por las cocinas llamando a los demás al orden. A ese preso se parecen mucho hoy los dirigentes del socialismo vasco, cada vez más distanciados de sus bases sociales. Y el silbato es ese hueco en el gobierno que no dejan de mendigarle al PNV. Ya sólo falta el cigarrillo y el cafecito de una nueva tregua para dividir bien a los reclusos y para que muchos canten lo que haga falta. La única libertad son unas elecciones.

ETA amedrenta a la burguesía vasca para que ceda al chantaje y presione al Gobierno y hace estallar un coche-bomba en Guecho, corazón residencial de financieros y empresarios de las familias más tradicionales 
MADRID / BILBAO. J. M. ABC 26 Junio 2000

El coche-bomba que ETA hizo estallar en el barrio de Ondategui en Las Arenas de la localidad vizcaína de Guecho, en la madrugada del domingo, ha provocado honda consternación en el buen número de familias cuyas viviendas se vieron afectadas, muchas de ellas representantes de la alta burguesía vasca y que para los terroristas forman parte de la «oligarquía financiera».

En un radio de doscientos metros desde el lugar en el que los terroristas colocaron el coche-bomba tienen sus residencias desde Emilio Ybarra, copresidente del BBVA, hasta los Delclaux Zubiría, cuyo hijo Cosme fue secuestrado por ETA y por el que la familia pagó un fuerte rescate que, según fuentes de toda solvencia consultadas por ABC, no habría sido completado, de tal manera que los familiares de Cosme han interiorizado el atentado como un serio aviso.

Pero otras familias de la alta burguesía vasca se sintieron ayer también directamente concernidas por la proximidad de la explosión. Así, la familia Sendagorta, que habita un edificio inmediato; o los hijos del fallecido consejero del BBVA Manuel Delclaux -los Delclaux De la Sota-, a los que el atentado ha dejado sin muebles; o Alfonso Basagoiti, presidente del Círculo de Empresarios Vascos, cuyo chalet recibió el impacto de la explosión; o los Zabala; o los Echenique; o los Guzmán (uno de ellos, Juan Pedro, fue también secuestrado por ETA); o los Icaza Ampuero; o los Corcóstegui.

Todas estas familias están asentadas desde hace décadas en Las Arenas, barrio de Guecho próximo a Neguri, y aunque han sido objeto de amenazas y secuestros, nunca antes la organización terrorista se había arriesgado a colocar un coche-bomba en el corazón residencial de la burguesía vizcaína. El único atentado emparentado con el del domingo, remite a los primeros años setenta. Entonces, un comando de ETA incendió y dejó en ruina total el Club Marítimo del Abra, reconstruido después y distante sólo unos centenares de metros del escenario de la explosión en Las Arenas.

MENSAJE CLARO
El mensaje es claro y, según fuentes consultadas por ABC, estas familias «asumen que el atentado les avisa de que también van a por ellos». De esta manera, ETA da una vuelta de tuerca y pretende que los poderes financieros vascos presionen sobre el Gobierno del Partido Popular para que afloje su actual política de firmeza. Testigos del dramatismo con que se vivieron en Las Arenas los momentos posteriores a la explosión relataron a ABC cómo una mujer, en camisón y presa de los nervios, llegó a gritar: «Aznar tiene la culpa de esto».

Las mismas fuentes consideran que «aunque muchas de estas familias han pagado el chantaje a ETA, otras se han resistido y la organización terrorista pretende advertirles de que la resistencia es inútil, de que deben pagar o que serán hostigados en sus mismas residencias».

En los últimos meses, ETA ha hecho llegar a algunas familias de esa zona cartas reclamando el «impuesto revolucionario» mediante un sistema más intimidatorio: el remite de las cartas va suscrito por personas del entorno familiar o de amigos del chantajeado, de tal manera que la vieja práctica de tirar a la basura las misivas sin remite «se ha terminado», según fuentes policiales que subrayan la crueldad de los terroristas al informar de que «en ocasiones el remitente de la carta de extorsión es un hijo o un sobrino que los etarras saben están en otras ciudades o en el extranjero».

Para ilustrar esta nueva práctica terrorista las fuentes policiales consultadas por ABC relatan cómo en Madrid dos empresarios han recibido una petición de «impuesto revolucionario» por un importe superior a cien millones de pesetas y los remitentes de las cartas eran ellos mismos, «es decir, uno se “lo pedía” al otro y viceversa».

Aunque fuentes de la lucha antiterrorista son reacias a calificar de «salto» en la estrategia de ETA el atentado del domingo, no dudan en sostener que los terroristas han «desafiado un entorno con abundante vigilancia, si bien privada, y muy bien controlada».

La Policía interpreta que el aviso de la banda ETA al periódico «Gara» y a la DYA, a los que comunicó la inminencia de la explosión, «da la impresión de que pretendió evitar víctimas mortales y refuerza la tesis de que el atentado tiene un mensaje de máxima intimidación con el propósito de neutralizar la influencia de la alta burguesía a favor de las tesis del Gobierno y de “ablandarla” para que pague lo que la banda le ha pedido».

UN BARRIO DEL PP
En todo caso, y siempre según estas mismas fuentes, ETA «sigue abriendo el abanico de los sectores afectados por sus atentados» y el aldabonazo que ha proporcionado a las familias de la derecha vasca «podría ser efectivo». Tampoco se descarta que «si ya los hijos se van yendo del País Vasco, estas familias comiencen también a abandonar».

Las Arenas ha registrado en los últimos años una auténtica reconversión. Los edificios en ruinas se han rehabilitado en viviendas, se ha convertido en una zona residencial más interclasista y el Partido Popular es en esa zona de Guecho prácticamente hegemónico, tanto en las elecciones municipales como en las autonómicas y generales.

La bomba colocada en Getxo para atemorizar a los empresarios tenía 50 kilos de explosivos
ETA busca con el atentado que los empresarios presionen al Gobierno para que "se mueva"
EVA LARRAURI, Bilbao El País 26 Junio 2000

Un siniestro aviso de un coche cargado con 40 o 50 kilos de explosivos. El consejero vasco de Interior, Javier Balza, atribuye a ese vehículo bomba que estalló la pasada madrugada en Las Arenas, un barrio de Getxo donde residen numerosas familias relacionadas con el tejido empresarial y financiero vizcaíno, el objetivo de ETA de extender el terror a este colectivo, en un momento en el que se ha comprobado una intensificación de su campaña de extorsión económica. Otra posible finalidad "política" sería la de provocar la presión de los empresarios amenazados sobre el Gobierno del PP para conseguir que "se mueva".

Los investigadores consideran que el potente coche bomba, cargado con cerca de 50 kilos de explosivos, no pretendía en principio causar víctimas, sino atemorizar. No obstante, Balza puntualizó que el hecho de haber advertido previamente de su colocación no excluye el riesgo de que mueran personas. "Un coche bomba en una calle estrecha y con 50 kilos de explosivos, si no ha matado es porque Dios no ha querido. La onda expansiva podía haber tenido un efecto de muerte, sin duda", señaló el consejero en Getxo. El Mercedes de color blanco y matrícula francesa estalló a las 00.25 horas en el corazón de Las Arenas, un barrio residencial de Getxo, situado a unos 12 kilómetros del centro de Bilbao. En un radio de un kilómetro alrededor del lugar de la explosión viven importantes empresarios y hombres de negocios, entre ellos varios consejeros del BBVA.

La persona que advirtió al diario Gara y a la Asociación de Ayuda en Carretera DYA de la colocación del artefacto, 17 minutos antes de la explosión, dijo que el atentado iba dirigido "contra la oligarquía". Aun aceptada como posible esta hipótesis, el consejero de Interior aclaró que la última oleada de cartas de extorsión registrada en el País Vasco y Navarra -también se ha extendido a empresarios vascos residentes en Madrid- no se dirige sólo a la clase más pudiente, sino también a "personas que ejercen profesiones de nivel medio". Colindante con el número 22 de la calle Manuel Smith, donde los terroristas dejaron estacionado el coche bomba, se encuentra la villa de la viuda del histórico empresario Manuel Delclaux, abuela de Cosme, el último secuestrado por ETA, liberado en julio de 1997 tras pagar un cuantioso rescate.

Sin descartar que la organización terrorista pretenda reforzar con esta amenaza directa su extorsión, Balza subrayó que lo que persigue sobre todo es "socializar el terror" en todos los colectivos de la sociedad. Otras fuentes, sin embargo, ven una finalidad "política" en la acción de llevar un coche bomba de efectos incontrolables al entorno residencial y familiar de influyentes empresarios: conseguir que éstos, al ver amenazadas a sus familias, ejerzan su capacidad de presión sobre el Gobierno del PP para que "se mueva" de su postura sobre el problema de la violencia.

La Ertzaintza no ha podido precisar todavía si el explosivo utilizado en Las Arenas es parte de la dinamita robada en septiembre en Bretaña (Francia) o si se trata de amosal, otra sustancia de gran potencia que provoca un onda expansiva de efectos similares. Las investigaciones tampoco han aclarado si el Mercedes con falsa matrícula francesa fue robado al otro lado de la frontera o alquilado. Desde Interior se interpreta la elección de un Mercedes como un intento de no llamar la atención al aparcarlo en una zona de clase alta.

El atentado es el tercero perpetrado consecutivamente por ETA en fin de semana, tras los que acabaron con las vidas del concejal popular Jesús María Pedrosa y del fundador del Foro Ermua José Luis López de Lacalle. Esta circunstancia refuerza la hipótesis de que los nuevos comandos están formados por activistas legales (no fichados), que viven con normalidad durante la semana. Balza aseguró que tras la ruptura de la tregua ETA ha activado toda su estructura. En contra de la teoría de un comando itinerante con capacidad para desplazarse por Euskadi, Interior cree que ETA dispone de un grupo operativo por provincia.

Las cinco personas que necesitaron asistencia médica a consecuencia de la onda expansiva y de cortes con cristales, entre ellos una mujer embarazada y un niño de 12 años, fueron dados de alta ayer.

Cabanillas: "Esto demuestra que no hay intención de cambiar de actitud"
Madrid EL PAÍS 26 Junio 2000
El atentado con coche bomba perpetrado por ETA en la madrugada de ayer en Getxo (Vizcaya) ha suscitado, además de las habituales condenas, un sinfín de augurios y análisis sobre las intenciones de la organización terrorista.

El ministro portavoz del Gobierno, Pío Cabanillas, condenó desde Pekín "con toda rotundidad" el atentado y se solidarizó con los heridos. "Esto demuestra algo que desgraciadamente ya es parte de nuestro análisis del problema: no hay ninguna intención de cambiar de actitud. Es una demostración, una vez más, de la falta total de respeto por los derechos humanos más esenciales...", aseguró Cabanillas. "Esto demuestra que el País Vasco no vive una verdadera democracia, y la responsabilidad la tiene el Partido Nacionalista Vasco", añadió el vicepresidente segundo del Ejecutivo, Rodrigo Rato.

Marisa Arrúe, concejal del PP de Getxo que ha sido amenazada en incontables ocasiones, llamó a una "movilización muy fuerte porque la situación es macabra". "La mafia de asesinos de ETA pretende que los empresarios de este país cojan las maletas y se tengan que marchar", agregó el presidente del PP vasco, Carlos Iturgaiz.

La candidata a la secretaría general del PSOE Rosa Díez subrayó que el PNV "debería hacer algo más que lamentar". También se dirigió al partido de Xabier Arzalluz el líder de los socialistas vascos, Nicolás Redondo. "Los concejales del PSOE y del PP sí están en un estado de excepción porque les falta la libertad", dijo en alusión al líder peneuvista, que la víspera había asegurado que la política del PP podría conducir a Euskadi un estado de excepción". El presidente del PNV de Vizcaya, Iñigo Urkullu, declaró que ETA busca "el enfrentamiento" entre los vascos.

El secretario general de Unidad Alavesa (UA), Pablo Mosquera, expresó su temor a que se avecine una "campaña de verano caliente".

Nuevos episodios de violencia urbana en San Sebastián y Mondragón
SAN SEBASTIÁN, Ep ABC 26 Junio 2000

La delegación de Educación del Gobierno vasco en San Sebastián y un edificio de Telefónica en Arrasate (Guipúzcoa) fueron anoche objeto de acciones de violencia callejera, aunque en ninguno de los dos casos se llegaron a producir importantes daños.

A la una y veinte de la madrugada del domingo tuvo lugar el ataque a la delegación de Educación en San Sebastián, contra la que los violentos arrojaron varios cócteles molotov que produjeron escasos daños en la fachada.

A las tres de la madrugada, en Arrasate, hizo explosión una bombona de camping gas en un edificio de Telefónica situado en la calle Zaldispe. Tampoco en esta ocasión se produjeron graves daños y la Ertzaintza se limitó a apagar el fuego con un extintor, sin que llegara a ser necesaria la presencia de bomberos.

Los vecinos de Getxo muestran su indignación hacia el PNV
DIEGO ARTOLA El Mundo 26 Junio 2000

GETXO.- El estado inicial de miedo de los residentes de Gexto se tornó en abierta ira de la que fue objeto de manera especial el alcalde de la localidad, el peneuvista Iñaki Zarraoa. El primer edil, que volvió a personarse en la zona después de hacerlo la madrugada anterior en el momento del atentado, tuvo que hacer frente a la furia de varios de sus convecinos que responsabilizaban al PNV de lo sucedido.

En un momento de tensión una vecina se dirigió de manera airada contra Zarraoa señalando la implicación que, a su juicio, tenía su partido. Detrás de esta escena un gran número de residentes y curiosos observaban satisfechos la escena.

El barrio fue testimonio de la división política vasca que se reproduce con especial virulencia en este municipio entre el PNV, que ostenta la alcaldía, y el PP, el principal partido de la oposición, con un concejal menos. Esta zona residencial constituye un vecindario sociológicamente de derechas que se manifiesta tradicionalmente hostil sobre el nacionalismo.

La llegada del primer edil provocó en algunos rostros una tensión que no denotaba precisamente una cálida bienvenida. Con razón o sin ella, muchos personificaron su descontento hacia el PNV en la figura del alcalde, hasta la fecha un firme partidario de tender puentes hacia el mundo radical.

Alguno de los afectados contuvo con dificultades su ira. «En estos momentos no quiero hablar porque puedo decir burradas contra alguno», reconocía una señora. La situación también provocó la crítica de algún nacionalista declarado. Así un hombre, «con todos los apellidos vascos», declaraba que «así no se puede continuar». «Todos se han equivocado en el proceso de paz, pero los políticos nacionalistas deben pedir perdón. Este no es el PNV del lehendakari Agirre», declaró.

El alcalde getxotarra consideró «tremendamente injusto» responsabilizar al PNV de las acciones de ETA. «El único responsable es ETA», afirmó. Achacó el fracaso del proceso de paz al Gobierno central. «Por desgracia, el camino intentado no ha contado con los recursos suficientes para ponerse en marcha que son competencia de Madrid». El alcalde finalizó su alocución situando los atentados «en el marco inmovilista» que practica el PP.

Josefina Albert: «Los alumnos tienen miedo a pedir exámenes en castellano»
Entrevista con la profesora de Lengua Española de la Universidad Rovira i Virgili
La Razón, 26 Junio 2000

Desde hace unos meses, Josefina Albert, profesora de Lengua Española de la Universidad Rovira i Virgili de Tarragona (URV), sufre una dura campaña de acoso y derribo contra su persona, con amenazas de muerte incluidas, por parte de grupos radicales independentistas. Se le acusa de ser la abanderada de los recursos lingüísticos de las universidades catalanas.

«Mensaje para Josefina Albert, de parte del colectivo independentista radical: Te mataremos cuando salgas a la calle, te volaremos la cabeza, mala puta. Eres una puta funcionaria española, te chafaremos el craneo, hija de puta. Gora ETA». Ésta es una de las llamadas registradas en el contestador de la profesora desde que cedió la copia de un examen de Geología en castellano a un alumno que mostraba dificultades para entender los enunciados en catalán. Desde ese momento, se le abrieron las puertas del infierno. Fue apartada de las pruebas de Selectividad y la amenazaron de muerte. Asegura tener miedo, pero también tiene claro que llegará hasta el final en defensa de su persona. Su objetivo es lograr que se respeten los derechos fundamentales de los alumnos y profesores en la Rovira i Virgili por encima de ideologías y para ello busca inhabilitar al rector de la URV, Lluís Arola, por un presunto delito de prevaricación al haberle negado sus derechos.

    -¿Qué pensó cuando el año pasado Arola la excluyó de las pruebas de Selectividad?
    - Que era intolerable. Pensé ¡Dios mío, pero si esto es un delito! ¿Cómo puede castigarme por defender un derecho constitucional? El rector me dijo que se siguiera la normativa: consultar al presidente del Tribunal de las pruebas la posibilidad de pasar un examen en castellano.

Un derecho constitucional
    - ¿El señor Arola prohibió ceder copias del examen en castellano a los alumnos que las requiriesen?
    - Él prohibió ceder el examen en castellano. Dijo que debían aclararse oralmente las dudas del alumno en relación al idioma, y que si persistían los problemas de comprensión, tenía la alternativa de cederle una copia en castellano. Pero yo otorgué a dos alumnos copias del examen en castellano. Pienso que es un derecho constitucional que les asiste. Cuando me excluyeron de la prueba, le dije al rector que me había represaliado por quejarme al Defensor del Pueblo. Y es cierto que recurrí a él por considerar que se vulneraban mis derecho. La actitud del rector podría constituir un claro delito de presunta prevaricación. Pisotear derechos constitucionales es un delito muy grave. Si se hace justicia podría quedarse en la calle.

    - ¿Hasta dónde llegó el conflicto?
    - Hasta las amenazas de muerte que me provocaron una fuerte depresión y la posterior baja laboral.

    - ¿Cuándo empezó a recibir las amenazas?
    - Primero fueron los artículos publicados contra mi persona acusándome de ir contra Cataluña y de estar a favor de la política lingüística adoptada por Vidal-Quadras. Incluso han dicho que he escrito anuncios a favor de Su Santidad contra el catalán para que hubiera más misas en castellano en mi parroquia... Luego colgaron carteles muy desagradables por Tarragona y por la Universidad, e hicieron pintadas con mi número de teléfono. A partir de ahí, empezaron a amenazarme de muerte por teléfono. Ha sido una experiencia muy desagradable porque yo sólo he tratado de defenderme ante un expediente académico que considero injusto.

    - ¿Y todavía hoy la amenazan?
    - Hace tres o cuatro semanas que no recibo llamadas, posiblemente porque el abogado del señor Arola ha pedido públicamente que no me molesten más. Es curioso porque este nuevo abogado pertenece al Foro Babel, y el mío ni es del Foro ni de Convivencia Cívica Catalana. En cambio a mí me han llamado «babeliana», como si quisieran identificar a los integrantes de esta plataforma probilingüista con delincuentes o criminales.

    - ¿Cómo le afectó esta situación?
    - Me hicieron llorar. Estaba muy nerviosa por las amenazas y los insultos. Hasta me dijeron que iban a poner una bomba-lapa en el coche. Todo eso provocó que me distrajese en clase. Incluso un día, en una reunión, la decana de la Universidad dijo en un tono especialmente irónico: «Señor rector, ¿por qué no me da un presupuesto especial para borrar las pintadas contra una profesora en los servicios de chicos a los que yo normalmente no entro...?».

    - Pero el rector cuenta con el apoyo de toda la Universidad, ¿no?
    -Creo que al rector lo quieren echar los de dentro de la propia Universidad por los múltiples errores que ha cometido.

    - ¿Qué clase de errores?
    - Pues darle a este asunto menos importancia de la que tiene y no prepararse una buena defensa. Imagino que Arola pensó que yo me amedrantaría y que no iría tan lejos. Por eso, la primera vez que tuvo que declarar, se mostró perdido e inventó sobre la marcha. Creo que si los jueces han decidido seguir adelante con mi propuesta, es porque han visto de forma evidente el delito que se ha cometido contra mí.

    - ¿Qué opinión le merece la actuación de los 147 alcaldes de Tarragona que manifestaron su apoyo al rector y que el propio Parlamento de Cataluña saliera en su defensa?
    - Eso sólo ocurre en una dictadura. Para mí esos señores se unen al poder, pero no saben de qué va la historia. Esto es algo personal donde la víctima soy yo, y tengo el derecho individual a defenderme.

    - ¿Hasta donde pretende llegar?
    - Hasta el final, a pesar de las consecuencias. Incluso en el claustro de la Universidad se redactó un manifiesto en mi contra. Pretendo que el rector quede inhabilitado por delito de prevaricación. Quiero justicia. ¿Acaso tiene derecho de pisotear a un profesor y hacer lo que le da la gana por ser el señor rector? Son como los militares, que primero hacen y luego piensan. Yo tengo todo el derecho de acudir al Defensor del Pueblo.    

«Confío en la justicia»
    - ¿Qué pasará con otras facultades que están revisando sus normas y reglamentos del uso lingüístico?
    - Prefiero no opinar sobre otros casos, pero si se recurre y el caso sigue adelante es porque hay algo que va en contra del Estatut o de la Constitución. Confío en la justicia.

    -¿Cómo reaccionan ahora sus alumnos?
    - Tienen miedo a pedir copias de exámenes en castellano. Creo que los chicos están asustados. Los derechos no son rogativos...

    - ¿Y usted qué propone?
    - Hacer lo que se ha hecho toda la vida: exámenes bilingües en castellano y catalán, eso no va contra nadie. Si es necesario, que cambien el Estatut o la ley. Propongo el estudio y respeto de ambas. El castellano tiene más salidas de cara al extranjero, y el catalán es la lengua de aquí.

    - ¿Qué piensa con que se la haya mostrado tantas veces como el rostro de la «guerra del catalán»?
    - Lo mío no tiene nada que ver con los catalanes, ni con el catalán. Es un caso personal por un expediente que se me ha abierto y del que trato de defenderme, acusando de prevaricación al rector. Se me condenó sin escucharme y ahora se me estigmatiza ante la prensa como la representante del anticatalanismo. No he cometido ningún crimen. Sólo cedí un examen en castellano a un alumno que lo precisaba.

 

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