AGLI

Recortes de Prensa    Jueves 29 Junio  2000
#La deconstrucción del pasado nacional
Lorenzo CONTRERAS La Razón 29 Junio 2000

#Historiar la Historia
Editorial El País 29 Junio 2000

#Así se deforma la Historia
Editorial ABC 29 Junio 2000

#La enseñanza de la Historia
Alicia Delibes Libertad Digital 29 Junio 2000

#Nacionalismo e historia
Roberto Valencia Libertad Digital 29 Junio 2000

#Historia
Ramón PI ABC 29 Junio 2000

#Los editores acusan a las Autonomías de ejercer «censura previa» en los libros de texto
VITORIA / BILBAO. I. Souto/ J.J. Saldaña ABC 29 Junio 2000

#Los académicos desatan la guerra de la Historia
M. MARISCAL. JORDI OLIVERES El Mundo 29 Junio 2000

#Profesores de Historia aplauden el informe de la Real Academia
L. D. / EFE Libertad Digital 29 Junio 2000

#Los editores denuncian la «censura» autonómica
Juan Carlos Rodríguez - Madrid .- La Razón 29 Junio 2000

#Los profesores de Historia critican la escasa precisión del informe de la Academia
SUSANA PÉREZ DE PABLOS, Madrid El País 29 Junio 2000

#Nota del Editor: Todos o algunos, vaya diferencia.
29 Junio 2000

#Cerrar el paso al terrorismo
Editorial La Estrella 29 Junio 2000

#Si va tan bien, ¿por qué cambiar?
Editorial La Estrella 29 Junio 2000

#Eta presiona por carta a las esposas de los empresarios para que paguen el «impuesto»
J. M. Zuloaga -Madrid.- La Razón 29 Junio 2000

#La policía encuentra cócteles molotov en una ‘herriko taberna’ de San Sebastián
EUROPA PRESS El Mundo 29 Junio 2000

La deconstrucción del pasado nacional
Lorenzo CONTRERAS La Razón 29 Junio 2000

  La enseñanza de la Historia de España viene siendo tergiversada en algunas Comunidades Autónomas desde sus centros de Educación Secundaria y de Bachillerato. Lo ha denunciado así la Academia de la Historia. Ha sido como una dolorosa comprobación o un perturbador hallazgo de algo que, sin embargo, ya se conocía, no desde hace meses, sino de años, en una labor constante de deconstrucción del pasado nacional.

    Los académicos han encontrado un vacío. Han descubierto un agujero negro en el firmamento de la común historia española. Y se han llamado a escándalo, porque verdaderamente escandalosa es la situación de la enseñanza de tales materias.

    Tarde se cae en la cuenta de esta realidad. Y si se había caído en ella, tarde se dice lo que se dice. Los primeros desprevenidos fueron los llamados padres de la Constitución, que en ningún rincón del texto expresaron precaución alguna sobre la enseñanza del español y de la historia que a España corresponde. Hoy en día puede ser delito negar que existiera el Holocausto, pero no ocurre nada si unos personajes de Comunidades Autónomas deciden negar dos siglos españoles, prácticamente el período del Siglo de Oro, con sus innegables grandezas y sus hazañas en variados terrenos, también con sus eclipses y oscuridades.

    El ninguneo de nuestra historia en muchos de sus aspectos básicos responde al principio de la negación de España mediante el decreto de su inexistencia en determinadas escuelas. Nada tan eficaz para la destrucción de una realidad tangible que ocupa a tantos historiadores extranjeros, ellos sobre todo, como el silencio o el blanqueo de miles y miles de páginas, millones de documentos, montañas de testimonios. Unos cuantos dómines de la cultura regional han decidido que así sea. A este paso, España sólo va a ser un tema apasionante para hispanistas e historiadores extranjeros de lo nuestro. Y menos mal que se da esa hiriente paradoja. En realidad, hace ya bastante tiempo que nos estamos descubriendo gracias a los operadores foráneos de nuestro pasado.

    Es vergonzoso que seamos tan importantes para los de fuera y tan insignificantes para los minipontífices del saber comarcal. El bastardo argumento del franquismo que enseñó una historia triunfalista alimenta ahora la todavía más bastarda actitud de quienes instrumentan la mentira, la que ellos fabrican, como antídoto de aquellos males. Se sustituye la exageración acrítica y deformante de unos cuantos iluminados del nacionalcatolicismo por la hipertrofia del micropasado particularista. La grandeza de las Autonomías una por una frente a la miseria del Siglo de Oro y del Imperio que duró cuatro centurias. El Cid aniquilado por Wifredo el Velloso y Elcano por Aitor.

Historiar la Historia
Editorial El País 29 Junio 2000

LA HISTORIA es todo menos una ciencia exacta, hasta el punto de que la misma noción de qué es la historia, de cómo se puede impartir su enseñanza, de qué es en ella lo verdaderamente relevante, es hoy objeto de la más intensa discusión. Durante la primera mitad del siglo predominó en la mayor parte de las universidades europeas el estudio de la historia puramente de fechas y acontecimientos; la obra de la revista francesa Annales, creada en los años treinta, con su acento en el tiempo largo, economía y sociedad, no se hizo notar, al menos en España, hasta muy entrada la segunda mitad del siglo; y si seguimos por ahí, junto con la historia de las mentalidades, hoy aún en boga, las últimas tendencias historiográficas han venido prácticamente a argumentar desde los años ochenta que Historia es, sobre todo, narrativa, visión del presente sobre el presente, pero a través del pasado.

Por ello, la polémica por la multiplicidad de visiones históricas que se dan cita en los estudios de enseñanza secundaria en la España de las autonomías, avivada ahora con el reciente informe de la Academia de la Historia sobre la "tergiversación" y la "nacionalización" de los estudios de esta materia, especialmente en las comunidades con fuerte tradición nacionalista, es un terreno minado por el que sólo la máxima prudencia y el respeto a las tradiciones del pluralismo pueden guiarnos con alguna certidumbre.

El problema nace, posiblemente, de algo que no ha ocurrido, al menos no suficientemente, en los 25 años transcurridos desde el final del franquismo. Todas las naciones occidentales han necesitado, y necesitan, una visión, aun mítica, de sí mismas. Para existir hemos de poder pensarnos a nosotros mismos, aunque sea con dosis inevitables de reduccionismo y de romanticismo nacional; lo que hay que pedir es que esa ideación de lo propio no deje nunca de ser democrática y plural con respecto a lo que le rodea.

Y en España no se ha producido una visión de sí misma a la luz de la democracia, de forma que lo que a retales hoy se estudia es la misma historia de la Restauración y el franquismo, aunque, sin duda, despojada de sus más disparatados excesos nacional-católicos. No tenemos una teoría de la España democrática, y sobre ese vacío se han construido las visiones más o menos discutibles de los nacionalismos periféricos. Se deduce de ello que, aunque es deseable que exista una visión compartida de España, como corresponde a siglos de convivencia, se halla escasamente desarrollada, y que esa mirada ha de ser compatible con las de cada una de esas comunidades.

Cuando altos responsables de la Generalitat dicen que Cataluña tiene su historia propia, están en lo cierto, y de una manera menos señalada, también cabría decir lo mismo del País Vasco, aunque su historia haya estado más claramente asociada a la de Castilla; pero cuando continúan afirmando que la historia de España, de su España, se puede contar desde la exclusiva óptica catalana, la cosa ya desbarra. Hay una historia de Cataluña en sí misma, en la que figura el contexto inmediato que es España, pero también una historia de España con Cataluña como agente esencial de la misma. De esta forma, la historia de las principales comunidades autónomas sería una profundización en el marco y el detalle de la historia más general de todo el país.

Por supuesto que los problemas no se reducen a encajar un recipiente dentro de otro, sino que en esas visiones abundan las contradicciones, y especialmente las contraposiciones, omisiones y graves enfrentamientos. El informe de la Academia de la Historia afirma, además, que en el País Vasco las ikastolas difunden con su versión de la historia "ideas nacionalistas favorecedoras del racismo", y, en general, quien más quien menos, hasta las comunidades menos históricas se sirven del recuento de su pasado con fines bárbaramente políticos, lo que quiere decir como arma arrojadiza contra el vecino.

Desde luego, no sabríamos proponer ninguna tergiversación positiva de la historia, aquella que enmascare el dolor de unas relaciones que han pasado por momentos de gravísima crisis interior; pero sí sostener que esa historia común de España nos une hasta en el enfrentamiento, y que la resultante de toda ella es hoy un proyecto común en democracia, ya entre los siglos XX y XXI, al que se suma la inmensa mayoría de los españoles, incluyendo vascos y catalanes. Esa historia se puede y se debe contar a todos los españoles. Y no es en absoluto incompatible con unas realidades que unos ciudadanos considerarán regionales y otros nacionales, en esta España democrática que ha de saber ser para todos nación de naciones.

Así se deforma la Historia
Editorial ABC 29 Junio 2000

EL informe de la Real Academia de la Historia, elaborado después de un exhaustivo trabajo en el que han participado 400 especialistas que han escrutado los libros de texto utilizados en España, denuncia, con serenidad y rigor, la deformación de la Historia que se enseña en muchos centros públicos, especialmente en las Comunidades autónomas que tienen una segunda lengua propia. El dictamen académico confirma lo que todos los que han dirigido su atención al ámbito de la enseñanza sabían o sospechaban: la deformación, tergiversación y manipulación de la Historia a manos del nacionalismo, cuya ideología se nutre de la suplantación de la realidad por sus falsas visiones idealizadas. En el contenido del informe cabe distinguir dos aspectos. Por un lado, y esto ya es grave, se analizan las deficiencias de la enseñanza de la Historia, que cabe considerar en el conjunto de la crisis de las Humanidades, junto al declive de la literatura, la filosofía o las lenguas clásicas. Pero por otro, y esto es aún más grave, por lo que entraña de deliberado propósito falsificador y desvertebrador de España, el informe denuncia las interesadas tergiversaciones de la Historia que se perpetran principalmente en el País Vasco, Cataluña y Galicia, y que persiguen la exclusión de toda referencia a la idea de España y de un pasado común, e incluso la difusión de ideas tendenciosas que favorecen el racismo y la exclusión. El dictamen denuncia, en suma, la ignorancia que deliberadamente intentan crear los nacionalismos. El lector de ABC tuvo ayer y tiene hoy cabal información del calibre de los abusos denunciados por la Academia, que provocan sonrojo, indignación y una inmensa tristeza: el rechazo o la elusión sistemática de la palabra «España», sustituida en algunos textos que se enseñan en las ikastolas por la expresión «territorio limítrofe», o la rotunda ignorancia de la Historia de España de los siglos XVI al XVIII. En definitiva, se trata de un proyecto, de corte excluyente y totalitario, que utiliza la deformación y la ignorancia al servicio de los fines políticos de los partidos nacionalistas.

Las reacciones, especialmente las de algunos responsables de esos partidos y consejeros de Cultura de las tres Comunidades autónomas mencionadas son destempladas e insisten en la ignorancia. Porque el documentado texto de la Academia no recoge una visión idealizada, mítica o centralista del pasado español; en él, sólo rigor, conocimiento y respeto a los hechos. Por eso resulta tan natural, y a la vez tan nacionalista, la intención del consejero vasco de Cultura de emprender acciones legales contra la institución académica. Mala respuesta es que un responsable de Cultura pretenda ventilar una crítica académica ante los tribunales. Pero, para su desgracia, existen también los testimonios de algunos editores que han denunciado la existencia de una especie de censura previa en los libros de texto. El nacionalismo exhibe relaciones problemáticas con la libertad. Es evidente que tanto el Ministerio como las Comunidades poseen competencias para elaborar planes de estudio, pero el buen sentido aconseja que tengan en cuenta a los especialistas. Lo que ya rebasa el ámbito de lo razonable es la pretensión de que sean los políticos quienes determinen los contenidos de las diferentes disciplinas. Es un grave error sustraer a los estudiantes el conocimiento de los grandes acontecimientos de nuestro pasado; también lo es centrarse casi exclusivamente en el estudio de la Historia contemporánea. Pero deformar la Historia para ponerla al servicio de los fines nacionalistas supone la misma infamia que intentaron acometer, sin éxito, los totalitarismos. Los nacionalismos, entre tantas ignorancias, no ignoran, sin embargo, que la verdad es su peor enemigo y que su proyecto político necesita aliarse con la tergiversación, y por eso aspiran a controlar lo que han de estudiar quienes algún día habrían de ser sus súbditos, que no ciudadanos.

El informe de la Academia de la Historia es demoledor e irrebatible: las deficiencias nacidas de la ignorancia, por un lado, y las interesadas tergiversaciones, por otro, limitan gravemente la formación intelectual y moral de nuestros estudiantes.

La enseñanza de la Historia
Por Alicia Delibes Libertad Digital 29 Junio 2000

En este asunto de la enseñanza de la Historia, como ocurría en la fábula del “rey está desnudo”, todos lo sabían, solamente hacía falta que algún valiente hablara para que el pueblo entero se diera cuenta de la falta de ropajes de su majestad.

La Academia de la Historia ha trabajado con seriedad y ha podido comprobar la denuncia, hecha en su día por Esperanza Aguirre, de la manipulación nacionalista de los libros de secundaria. A los nacionalistas no les ha gustado nada, pero el PSOE, que quiere hacerse olvidar la irresponsable actuación que tuvo cuando presentó la proposición no de Ley contra la reforma de las Humanidades, ha mostrado su apoyo al informe de la Academia.

Todavía, el 17 de este mes de junio, Sánchez Ferlosio criticaba la postura que Aguirre había mantenido a propósito del asunto de la Historia. Sería interesante conocer la opinión de los académicos sobre las soluciones que el escritor brindaba a los que se preocupan por cosas tan “nimias”. En su opinión, se podría suprimir el estudio de la historia en la enseñanza media o bien olvidarse de los hechos y ocuparse sólo del “suelo”, entendiendo por suelo el entorno doméstico que rodea a los hechos históricos, como son, entre otros, “el cultivo de la tierra, la cerámica, la carpintería, la molienda de granos, las formas de conserva o salazón, ...”

Nacionalismo e historia
Por Roberto Valencia Libertad Digital 29 Junio 2000

Iñaki Anasagasti contamina el debate -y lo sabe-, al afirmar que el informe de la Academia de Historia es un nuevo ardid dirigido por el Gobierno Central contra su partido, recordémoslo, en evidentes horas bajas. Poco tiene que ver en esto la antipatía de Aznar hacia el nacionalismo excluyente de los seguidores de Sabino Arana. Pero como de victimismo los peneuvistas saben un rato, echan pelotas fuera presentándose como políticos perseguidos por el gran Estado. Y así, todo se justifica. Se justifica concebir la historia como patrimonio irreductible de patriotas con boina; se justifica presentarla como un lienzo con agujeros; se justifica reducir el conocimiento a un puñado de fechas interesadas; se justifica crear eufemismos que humillan nuestra ordenación territorial y crean desmanes lingüísticos de difícil descodificación (que me expliquen a mí qué narices es un “territorio limítrofe”). Ya está bien. Rompamos una lanza en favor del conocimiento y admitamos que más sagrado aún que la banca de un país, es su patrimonio intelectual. La Real Academia está fuera de toda duda. Previo análisis, ha afirmado que en nuestros departamentos más raciales la historia se imparte desenfocada. Más claro, agua.

Historia
Por Ramón PI ABC 29 Junio 2000

ME limitaré a reproducir los titulares de portada de los diarios de circulación nacional, y los de los artículos de aquéllos que los tengan: ABC: Antetítulo: «Crítico informe de la Academia de la Historia, con especial mención a la enseñanza en el País Vasco». Título: «La deformación de la Historia favorece el racismo y la exclusión». La Tercera la firma precisamente el director de la Academia, Gonzalo Anes, bajo el título «La Historia: ignorancia y tergiversación». Diario 16: «La Academia dice que en Euskadi se enseña una historia “racista”». Sumario: «PNV rechaza el informe y lo achaca a una campaña antinacionalista». El País: «La Academia de la Historia asegura que las “ikastolas” favorecen las ideas racistas». El Mundo: «La Academia de la Historia denuncia la manipulación nacionalista de los libros de enseñanza secundaria». Sumarios: «En manuales de “ikastolas” no se menciona a España, sino al “territorio limítrofe”. En 20 páginas se explica la historia de Galicia desde el 36 hasta nuestros días y 22 líneas resumen los mismos hechos en el resto de España». Editorial: «Una historia tergiversada, una enseñanza degradada».

Las informaciones, reacciones y comentarios aparecidos en los diarios de las Comunidades Autónomas con lengua propia me parece que tienen, hoy, singular interés. En Cataluña, La Vanguardia titula en su portada: «La Academia de Historia increpa a las autonomías». Y en el interior, «Duro ataque de la Academia de Historia a los textos escolares de Cataluña, País Vasco y Galicia». La información es amplia y va, al menos ayer, sin complementos de opinión. El Periódico titula: «La Academia de la Historia acusa a las autonomías de tergiversar». Además de la información, publica un editorial («Debate educativo, no político») fuertemente crítico con el informe: «El sesgo político del informe es evidente. Los académicos han vuelto a amparar con sus argumentos los planes para reformar la enseñanza de las humanidades en un sentido uniformador (...) Concentran sus ataques contra los libros editados en Catalunya, Euskadi y Galicia. ¿No es tan cuestionable, por ejemplo, la poca atención que se presta en Canarias a los ríos españoles?»

Es el diario Avui el que hace mayor despliegue: «La Real Academia critica la historia que se enseña en Cataluña, Euskadi y Galicia» (portada). Y en el interior: «La Real Academia pide una historia común en las escuelas de toda España». Tras la información, una selección de frases del informe, la «cronología de una polémica», y las primeras reacciones: «Enseñanza rechaza una visión impuesta». «La consejera de Educación, Carme-Laura Gil, manifestó ayer en el Parlamento sobre el informe (...) que, aunque no había podido leerlo detenidamente, esperaba no tener “ninguna sorpresa” (...) Gil recordó a los historiadores de la Academia que “como país tenemos una historia propia y sólo desde nuestro punto de vista podemos explicar también la historia de España y no a partir de una visión impuesta”». También en el Parlamento el diputado de Esquerra Republicana Josep Bargalló calificó el documento «como un paso más del resurgimiento nacionalista españolista y de incomprensión de la pluralidad» (...) El portavoz de CiU, Xavier Trias, reconoció que «a menudo quienes lo hacen olvidan que ellos, igual que nosotros lo somos catalanes, son nacionalistas españoles».

En el País Vasco, El Correo ofrece una amplia información, sin apoyos opinativos, al menos ayer. Otro tanto ocurre en Deia (hablo de ediciones electrónicas). Gara titula en su portada: «La Academia de la Historia española califica las ikastolas de racistas». Tras una extensa información, publica algunas reacciones: «Etxezarreta cuestiona el rigor del informe»: «Tras conocer el contenido del informe (...), la Federación de Ikastolas de Euskal Herria (...) aplazó su valoración oficial para realizar un análisis más detallado de la información. No obstante, Iñaki Etxezarreta, directivo de la Federación de Ikastolas, (...) señaló que no conocía “con qué rigor” se ha hecho ese estudio (...) Sobre la acusación del director de la RAH, Gonzalo Anes, sobre la “utilización política” de la enseñanza de la historia, Etxezarreta indicó que “quizás lo que le pasa a la Academia de la Historia sea que echa de menos épocas pasadas, y lo que tiene que hacer es ponerse en la clave moderna” (y) subrayó que tener “un planteamiento propio sobre la historia de nuestro país, Euskal Herria, y respecto a la historia de nuestro entorno es un derecho que nos asiste”».

La Voz de Galicia publica, tras la información, unas declaraciones de Damián Villalaín, subdirector de la editorial Galaxia: «“De estos dos libros estamos muy orgullosos, porque son equilibrados” (...) La editorial dice que cumple escrupulosamente la normativa fijada por el Ministerio y la Consellería, pero “no tenemos la culpa si estos criterios son vagos”».

Los editores acusan a las Autonomías de ejercer «censura previa» en los libros de texto
VITORIA / BILBAO. I. Souto/ J.J. Saldaña ABC 29 Junio 2000

Los editores se sumaron ayer a las denuncias del informe académico sobre la deformación de la enseñanza y acusaron a las Autonomías de ejercer «censura previa» en los libros de texto. Al tiempo se conocía que otros dos informes, uno del PP y otro de la Delegación del Gobierno, coinciden con el de la Academia de la Historia, elaborado por 350 académicos de todas las Autonomías.

Los editores de libros de texto aseguraron a ABC que el País Vasco y Cataluña, entre otras Autonomías, aplican «censura previa» a los volúmenes con «criterios arbitrarios». El presidente de la Asociación Nacional de Editores de Libros de Enseñanza, Mauricio Santos, asegura que esa censura previa se produce al amparo de la LOGSE y que los argumentos que se dan para los rechazos de textos son tan subjetivos como que no reconocen adecuadamente la sensibilidad cultural de esa comunidad autónoma. Para publicar los libros de texto en esas regiones con lengua propia, las editoriales tienen que sacar textos diferentes en cada una de ellas no sólo en Historia, donde se puede resaltar lo local o regional, sino también en materias tan comunes como las matemáticas o la literatura. Las administraciones autonómicas no les aprueban textos por razones como que los ejemplos de los problemas de matemáticas no sean del entorno o que no se menciona a suficientes autores de la comunidad autónoma en cuestión.

EL RH Y LAS MEDIDAS DEL CRÁNEO
El portavoz autónomico del PP en Educación, Iñaki Oyarzabal, afirmó que su partido denunciará a tres editoriales vascas, Erein, Gaiak e Ibaizabal, que en sus libros —de obligada adquisición en el conjunto del sistema educativo vasco, y en especial en las ikastolas— introducen «doctrina nacionalista» y señalan diferencias genéticas entre los vascos y el resto de españoles. Según indicó, existen «casos concretos de libros que dedican páginas y páginas a hablar del Rh, de nuestras características biológicas, de nuestras medidas craneales y de todas nuestras diferencias genéticas con el resto de españoles». Oyarzabal aseguró que, en función de un informe propio que aún no está concluido y que ha sido encargado a un conjunto de profesores, se puede decir que la escuela pública vasca se dedica «en primaria a preparar, a adoctrinar a los muchachos y, en secundaria, a incitarlos a actuar». Añadió que hay casos de editoriales de ámbito estatal que para que sus libros pasen la «censura» de la Consejería de Educación tienen que modificar sus textos para añadirles un «barniz nacionalista» y que no se les cierren las puertas. A su vez, el delegado del Gobierno en el País Vasco, Enrique Villar, también anunció la existencia de otro informe sobre la enseñanza no universitaria, que ha realizado el servicio de Alta Inspección de Educación en la Comunidad y que coincide con lo expuesto por la Academia. Villar dijo que hará entrega a la ministra de Educación de dicho trabajo.

DEL CASTILLO LO TENDRÁ EN CUENTA
La ministra de Educación, Cultura y Deportes, Pilar del Castillo, afirmó en el Senado que no se siente sorprendida por el contenido del informe. Del Castillo dijo: «No me ha sorprendido en sus términos generales, porque se trata de un debate que está abierto hace mucho tiempo y que de una u otra manera, aspectos que se señalan en él se han venido subrayando a lo largo de estos últimos cuatro años». Aseguró que el informe «no se ha hecho precipitadamente en estos días con ningún fin, tal y como se ha comentado por algún grupo político». Agregó a este comentario que la Real Academia de la Historia «lleva dos años haciéndolo, dentro de sus competencias y obligaciones». La titular de Educación añadió que su contenido «es muy interesante, puesto que desvela muchos de los problemas que tiene la enseñanza de la Historia en España». Preguntada por el uso que su departamento hará del informe, indicó que «se tendrá en cuenta» del mismo modo que el informe que en 1998 elaboró sobre este mismo asunto una comisión de expertos. «Lo que va a hacer el Ministerio», recalcó, «es desarrollar un proceso que concluya con la presentación de un Real Decreto para la modificación del estudio de las Humanidades en el Bachillerato y la ESO».

EL PNV PIDE QUERELLAS
El Gobierno vasco salió en defensa de las ikastolas e incluso las animó a presentar una «querella criminal» contra la Real Academia de la Historia, además de anunciar que estudiará emprender acciones legales por sí mismo. El consejero de Educación, Igncio Oliveri, dijo que «la afirmación de que en las ikastolas la Historia que se enseña es de contenido parcial y tendencioso, inspirado en ideas nacionalistas favorecedoras del racismo, nos parece, además de acientífico, intolerable y ofensivo, de juzgado de guardia merecedora de una querella criminal». En su opinión, ese informe, que califica como falso, «es un ataque al nacionalismo en su conjunto» y «refleja la visión centralista de los que ostentan el poder en el Estado». Según Oliveri, el problema no es la Historia, sino el nacionalismo y el objetivo es «tratar de amedrentar con otro ataque político mediático, intentando condicionar la capacidad legal del Gobierno vasco en la formación de sus alumnos». El PNV consideró que el informe se inscribe dentro de una campaña de «demonización del nacionalismo como proyecto político», que buscaría «liquidar cualquier alternativa al proyecto uniformizador que pretende el Gobierno». Para el PNV «se trata de desprestigiar al sistema educativo vasco que ha quedado siempre por encima de la media estatal» en las últimas evaluaciones.

Los socialistas instaron al Gobierno vasco a que reconduzca la situación, después del informe académico. El parlamentario vasco Rodolfo Ares consideró que el Gobierno vasco debe corregir las deficiencias a fin de que «todos los alumnos conozcan la Historia común de todos los pueblos de España y de este país, que es España» y que las ikastolas también reconduzcan la situación para que la enseñanza «se ajuste exactamente a la realidad y a que la Historia hay que contarla como fue».

PUJOL TAMBIÉN ATACA EL INFORME
El presidente de la Generalitat, Jordi Pujol, lamentó el contenido del informe de la Academia de la Historia para señalar que le recuerda a «otras épocas», informa Esther Armora. Pujol aseguró en el Parlamento catalán que «durante muchas décadas la Historia se ha enseñado en España claramente al servicio del nacionalismo español, muy excluyente, que aplastaba lo que eran las personalidades de Cataluña, el País Vasco y Galicia». Y lamentó que la Real Academia «nunca pensó que tenía que hacer ningún tipo de actuación, dictamen o protesta» cuando se hacía este tipo de enseñanza, por lo que considera que «esto del Estado de las Autonomías no les gusta nada a los técnicos que han elaborado este informe. Pujol criticó a los miembros de la Academia por ocuparse de la enseñanza de la Historia en Cataluña «tarde y mal».

Los académicos desatan la guerra de la Historia
El Gobierno vasco estudia querellarse y Pujol dice que el informe le recuerda «otras épocas»
M. MARISCAL. JORDI OLIVERES El Mundo 29 Junio 2000

SAN SEBASTIAN/BARCELONA.- Arropado por todos los partidos nacionalistas, el Departamento de Educación del Gobierno vasco anunció ayer que estudia emprender acciones judiciales contra el informe de la Real Academia de la Historia que acusa a las ikastolas de «fomentar el racismo». A su juicio, «vierte juicios de valor políticos gravemente ofensivos que no tienen mucho que ver con aspectos históricos».

Así lo aseveró en San Sebastián el consejero vasco de Educación, Inaxio Oliveri, quien también animó a los responsables de las ikastolas a presentar una querella criminal contra este documento.

Según manifestó, las acusaciones de impartir una Historia «parcial y tendenciosa» responden a «un nuevo y gratuito ataque» contra estos centros «por el mero hecho de haber nacido en el País Vasco».

Oliveri redundó en la idea expresada por otros representantes políticos vascos de que este informe ha sido redactado para apoyar la apuesta del Ministerio de Educación por impulsar una reforma de Humanidades que unifique la enseñanza de la Historia. El consejero ya se opuso la semana pasada al contenido de esta propuesta.

Oliveri señaló que el texto no aporta ningún dato objetivo ni estudio sociológico que demuestre que los alumnos de las ikastolas muestran mayor intolerancia que el resto de los estudiantes de otros centros tanto vascos como del resto del Estado. En su opinión, el contraste entre el escaso rigor científico del informe y los numerosos juicios políticos vertidos demuestra que «el problema no es la Historia, sino el nacionalismo».

Galicia y Cataluña

Multitud de expertos opinaron ayer sobre la polémica. El rector de la Universidad del País Vasco, Manuel Montero, calificó de «frívolo y superficial» el informe, además de considerarlo «absolutamente falso».

Desde Galicia, informa Pancho Tristán, Barreiro Fernández, catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad de Santiago, afirmó: «Conocer determinadas fechas o hechos históricos no es saber Historia; saber Historia es conocer los procesos. Y un método válido de explicarla es haciéndolo a partir de una nacionalidad. Es un método más próximo, más vivo y, por tanto, más lógico».

No fueron las únicas voces nacionalistas de protesta. El presidente de la Generalitat, Jordi Pujol, mostró ayer su indignación con los responsables del informe de la Real Academia de Historia.

Pujol recordó que «durante muchas décadas la Historia de España se enseñó con una idea de España muy excluyente y al servicio de la idea del nacionalismo español», en la que se «ahogaba» la personalidad de Cataluña, País Vasco y Galicia.

El president incluso dijo que cuando leyó el informe «su música» le «sonó a lenguajes de otras épocas» y apostilló: «No les gusta el estado de las autonomías».

Pujol mostró su lamento: «Nunca se quejaron ni salieron al paso de la enseñanza de la Historia de España» desde el nacionalismo excluyente español.

El dirigente nacionalista dejó claro que «después de afirmaciones genéricas», no se ponen ejemplos «que afecten a la enseñanza de la Historia en Cataluña» y dijo que «es una mala aportación a la España de las diversidades».

La respuesta no se hizo esperar. El PP vasco anunció ayer que tiene un estudio según el cual en las ikastolas el Gobierno vasco prima a tres editoriales, Erein, Gaiak e Ibaizabal, que «introducen doctrina política nacionalista independentista en los libros de texto», dijo el parlamentario popular Iñaki Oyarzabal. «Se están poniendo todos los medios para que estas tres editoriales que he citado se estén quedando con el mayor número de centros y aulas de nuestra comunidad», agregó.

El diputado desveló que el PP ha encargado a un grupo de profesores y expertos un informe del que ayer se avanzaron datos.

El informe que el PP llevará al Parlamento presentará casos concretos de libros que dedican «páginas y páginas a hablar del RH», de nuestras de «nuestras medidas craneales», y de «nuestras diferencias genéticas con el resto de España».

Con el ánimo de poner paz y con la reforma de las Humanidades a la vista, la ministra de Educación y Cultura, Pilar del Castillo, abogó ayer por abordar con «serenidad y tranquilidad» el debate sobre la enseñanza de la Historia de España, y consideró que «no se debe convertir en un arma arrojadiza de algunos para acusar al Gobierno de proponerse volver al pasado».

Y añadió: «No es un dictamen que haya hecho precipitadamente en estos días con ningún fin, tal y como en algún momento se ha comentado por algún político».

Los editores denuncian la «censura» autonómica
El presidente de la Asociación Nacional de Editores de Libros de Enseñanza, Mauricio Santos, denunció ayer que existe «un cierto abuso de las competencias autonómicas que incluyen, entre otras cosas, un cierto ejercicio de la censura previa de los libros de enseñanza» de Historia.

Santos se refería así al informe presentado por la Academia de la Historia sobre esta asignatura en las comunidades autónomas, y en el que se refleja que las autonomías con lengua propia dan una visión «parcial» de esta materia. Manifestó que esta «distorsión» del sistema educativo se produce desde hace tiempo y añadió que el dictamen de la Academia de la Historia debe ser motivo de una reflexión coordinada por todas las partes para llegar a un acuerdo. Aclaró que los libros de texto son elaborados por las editoriales, pero siempre de acuerdo con el currículo que establecen las autoridades académicas de las corespondientes autonomías y del Estado y, además, son supervisados por las mismas. «Hay un currículo nacional que es breve, y un currículo elaborado por cada comunidad autónoma y no se puede publicar un libro sin la supervisión de las comunidades autonómas».

En sentido opuesto, la Asociación de Editores en Lengua Vasca manifestó su rechazo a la actitud de la Academia de la Historia por representar una «agresión a la autonomía de la comunidad vasca».

Profesores de Historia aplauden el informe de la Real Academia
La Asociación Española del Profesorado de Historia y Geografía considera "justas" las críticas a las "manipulaciones nacionalistas de la Historia" que hace la Real Academia de la Historia en su informe sobre la enseñanza de esta materia.
L. D. / EFE Libertad Digital 29 Junio 2000

En opinión de la citada Asociación, "conviene escuchar con atención la voz de los historiadores y profesores de Historia, sin olvidar a aquellos más directamente implicados en este asunto, que son quienes ejercen la docencia en Secundaria". El profesorado de esta materia confiesa que los problemas detectados en el informe ya habían sido anunciados con anterioridad por la Asociación, aunque consideran que determinadas situaciones extremas no deben ser percibidas como la realidad común de las aulas.

La Asociación Española del Profesorado de Historia y Geografía debatió y acordó hace dos años un documento, estructurado en seis puntos, en el que resaltaba que "el análisis de la Historia de España no puede ignorar sus interrelaciones con la Historia Universal". También recomendaba que "las referencias de carácter regional y local que se hagan han de estar debidamente conectadas con espacios históricos más amplios y deben evitar el cultivo de exaltaciones localistas".

El documento también señala que "la Historia que se enseña debe expresar la pluralidad de puntos de vista y de interpretaciones, pero también debe dar cuenta de las certezas y de los elementos de acuerdo general entre los historiadores". A juicio de los maestros, para hacer posible la continuidad y el arraigo de un programa de estudios "debe procurar situarse por encima de las concretas coyunturas políticas y de las volubles modas temáticas y didácticas".

Por último, la Asociación recuerda que "sin perjuicio del derecho de cada profesor a elaborar su propio programa, conviene determinar con cierta precisión los conocimientos básicos comunes que han de ser ofrecidos a todos los alumnos de Historia en la educación secundaria que se imparte en España".

Los editores denuncian la «censura» autonómica
Las «exigencias nacionalistas» en la homologación de los libros de texto, en el centro de la polémica
El sistema de «homologación» de los libros de texto por parte de las comunidades autonómicas favorece, según los editores, la práctica de la «censura previa» de los manuales de Historia más allá del «temario» impuesto por los currículos o programas de estudio de las asignaturas, que lo decretan a medias entre el Ministerio de Educación -que decide entre el 65 por ciento (en el caso de comunidades sin lengua propia) y el 55 por ciento (para el resto) del «temario»- y las autonomías, que completan el resto del currículo. Los editores también apuntan a que determinados autores y editoriales «muy politizadas» logran incluir «los más peregrinos» argumentos históricos con la «tolerancia» de la administración.
Juan Carlos Rodríguez - Madrid .- La Razón 29 Junio 2000

Censura. Esa es la palabra que según los editores de libro de texto provoca la «tergiversación» de la historia en los libros de texto. Pero no es la única explicación: autores empeñados en politizar la historia y editoriales que usan los manuales para «contribuir a la creación de un espíritu nacional». La polémica sobre la «tergiversación» de la enseñanza de la historia que denuncia la Real Academia de la Historia sigue multiplicándose. Y, ahora, pone en duda el proceso de elaboración, redacción y homologación de los libros de textos.

    La Asociación Nacional de Editores de Libros y Material de Enseñanza (Anele) insistió ayer en que en España aún existe «censura previa» por parte de las administraciones autonómicas, que son las encargadas, en el caso de las comunidades históricas, de «dar el visto bueno» a los libros de texto de todas las materias, incluidos por supuesto «los materiales de historia». Las acusaciones apuntan fundamentalmente al País Vasco.

    «En el sistema educativo hay un cierto abuso de las competencias autonómicas, que incluyen, entre otras cosas, el ejercicio de censura previa de los libros, por lo que nos gustaría encontrar un equilibrio dentro de un ámbito europeo, no sólo para la historia, sino para todas las materias, tanto aquellas que tienen una incidencia política directa como es la historia, como para la lengua, la geografía, la geología o la química», señaló Mauricio de Santos, presidente de Anele.

    Jaime Mascaró, uno de los responsable de libros de texto del Grupo Santillana, no lo duda: «Hay una censura como en el franquismo. Hay seis o siete comunidades autonómicas que más allá del currículo te dicen que pongas esto o quites aquello para homologarte el libro. Eso no es razonable. Sólo los tribunales deberían hacer eso».

    Hay también otra cara de la moneda. Ya no por exceso de celo, sino por defecto. «Es tanto el material didáctico que deben homologar las autonomías que es imposible revisar todos los libros línea a línea. Y claro, entonces pasan libros con verdaderos disparates», afirma Mariano Santamaría, director editorial de Anaya Educación. Santamaría insiste en que los «responsables» de la «tergiversación» de determinados libros de texto de Historia son más «autores empeñados en imponer criterios políticos» y «editoriales, algunas muy grandes, que comparten una línea editorial que favorece el nacionalismo, básicamente porque ese es su mercado». Esto da pie, como puntualiza Jaime Mascaró, a que «ciertas administraciones no favorezcan la tergiversación, pero la toleren no rechazando estos libros de textos».

    Rafael Arroyo, director del Departamento de Orientación e Investigación de Anaya Educación, introduce otra variable:el criterio del funcionario. «Sí que a veces nos ha ocurrido que es el criterio sesgado del funcionario de turno que tiene que homologar el libro el que se empeña en rechazar un libro porque estima que falta esto o aquello».

    En España, desde 1993, las comunidades autónómicas de Galicia, País Vasco, Navarra, Cataluña, Valencia, Canarias y Andalucía son las responsables de homologar los libros de texto con los que se imparten cada año la enseñanza. El resto se ha incorporado entre el curso pasado y éste, una vez que se han hecho con las competencias de Educación. Sin este requisito de la «homologación», es imposible que un libro de texto sea elegido por los profesores o por el departamento correspondiente para impartir una asignatura desde Primaria al Bachillerato. Andalucía ha sido la primera autonomía en suprimir la «homologación» y únicamente exige la inscripción en un registro.    

Homologación
Legalmente, el único requisito existente para que un libro sea homologado o no es que se adapte al currículo (programa de estudios) de la asignatura, que dicta conjuntamente el Ministerio de Educación y las autonomías. En el caso de las comunidades con lengua propia, el Ministerio impone el 55 por ciento del curriculo de una asignatura, mientras que la autonomía incluye el resto. Para las comunidades sin lengua histórica, el porcentaje de la Administración central asciende al 65.
    «Los currículos del Estado son muy laxos, muy abiertos, muy flexibles. Por ejemplo, únicamente indican qué hay que enseñar en Historia, por ejemplo, el Renacimiento sin más especificaciones», explica Santamaría. La aportación autonómica es mucho más explícita y concreta. «No se debe de olvidar, en cualquier caso, que en España hay 17 planes de estudios por cada asignatura y curso», recuerda Mascaró. Y que, añade, es el profesor quien elige el libro.
    «El problema es inherente a la historia, que en sí misma es polémica», explica Mariano Santamaría, «siempre habrá un catedrático o un historiador que respalde o crea demostrar la teoría más peregrina».   

Diecisiete «versiones» de un mismo libro
La editorial Anaya cuenta con tres equipos de catedráticos para realizar los 17 libros de Historia que lanza al mercado, uno por autonomía. «Nosotros normalmente encargamos un libro matriz a un equipo, que elabora los contenidos del 65 por ciento curricular del MEC, luego un equipo de profesores de cada región se encarga de adaptarlo y completar las exigencias del currículo de cada autonomía», explica Mariano Santamaría, director editorial de Anaya Educación. Ése es el proceso que siguen las grandes editoriales. Cada libro es un largo proceso de un año y medio, que comienza con un detenido proyecto, donde se incluye el currículo y se entrega a los autores». «A veces -continua Rafael Arroyo- hemos tenido problemas con autores empeñados por introducir ideas políticas».

Los profesores de Historia critican la escasa precisión del informe de la Academia
Los numerarios catalanes aseguran que fueron excluidos de la elaboración del estudio
SUSANA PÉREZ DE PABLOS, Madrid El País 29 Junio 2000

El informe de la Real Academia de la Historia ha sido acogido con escepticismo por los expertos. "El texto no es preciso porque critica los contenidos de determinados libros sin citar de cuáles se trata, ni los autores", señaló el profesor de Didáctica de las Ciencias Sociales en la Universidad de Barcelona Xavier Hernández. Su opinión resumía el sentir de numerosos profesores, que también se quejaron de la falta de información sobre la metodología empleada en el trabajo. Otro campo de protesta procedió de los acádemicos catalanes, que señalaron que no fueron consultados a la hora de elaborar el informe.

El presidente de la sección de Historia del Institut d'Estudis Catalans (IEC), Albert Balcells, aseguró ayer que los miembros correspondientes catalanes de la Academia de la Historia no han sido consultados para elaborar el informe sobre la enseñanza de la asignatura en la ESO y el bachillerato, informa J. M. Martí Font. "Me consta que ni siquiera los miembros numerarios catalanes han sido consultados", añadió.

Balcells pidió "pruebas" a la Academia que demuestren las acusaciones de racismo contra las ikastolas vascas. "El documento equivale a una incitación al Gobierno central a intervenir en detrimento de las competencias de los Gobiernos autónomos". A esta idea, el historiador catalán y académico numerario Joan Vernet añadió: "Una sesión con los 36 académicos con voz y voto dista mucho de ser pacífica".

Sin embargo, el director de la Academia de la Historia, Gonzalo Anes, manifestó que los académicos numerarios aprobaron el texto "por unanimidad" y que no se pretende "plantear ningún problema político, sino científico".

Numerosos profesores criticaron ayer la falta de precisión del informe (el texto íntegro.

El profesor Xavier Hernández imparte esta semana, junto con otros 15 profesionales, un curso de formación de profesores de educación primaria titulado La Geografía y la Historia, más allá del entorno en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP), en Santander. Hernández señala que el texto "es flojo" y que tiene aspectos criticables: "En realidad no sabemos si hablan de una anécdota o de cuestiones que se repiten, ni cuáles son las ikastolas o libros que critica". Para el director del curso de la UIMP, el catedrático de la Universidad de Valladolid Isidoro González, "hay que pedir serenidad en el análisis del texto, aunque cuando el texto habla de la utilización de la historia con determinados fines no debería generalizar a todas las comunidades ni a toda España".

González asegura no ha visto nunca casos de tergiversación: "El profesorado de Historia es, en general, espléndido; intenta enseñar lo que sabe de la forma más profesional posible". La profesora de secundaria Guadalupe Rodríguez Iglesias suscribe estas opiniones y señala que lo que sí se aprecian son lagunas en los textos, "algo inevitable, porque la historia es amplísima".

Los profesores reclaman un debate más profundo en el que se traten los problemas de la formación del profesorado de Historia de los institutos de secundaria, licenciados que no han aprendido a enseñar, como señala el catedrático de la Complutense de Madrid Luis Arranz, que recuerda que "la historia ha sido siempre un elemento manipulable políticamente".

Los editores también acusan a las 'ikastolas'
S. P. DE P, Madrid
"No es descabellada la crítica de racismo a las ikastolas, incluso es moderada porque se enseñan clarísimamente los contenidos que señala el informe", señala el presidente de la Asociación Nacional de Editores de Libros y Material de Enseñanza (ANELE), Mauricio Santos. "El tema de los libros de texto en el País Vasco es complejo, entre otras cuestiones, porque no hay un control por parte de las autoridades educativas de la comunidad de los libros que se publican en euskera, los que se usan en las ikastolas", añade.

Santos califica el informe de "bastante provisional": "Apunta aspectos que no son ciertos en toda España, donde hay casos de currículos distorsionados y de currículos coherentes".

Sobre las dos editoriales que menciona el informe como ejemplo de tergiversaciones o lagunas (Galaxia, de Galicia; y Proyecto Erein, del País Vasco), Santos opina que "se tenían que haber señalado todas o ninguna" y añade que para la elaboración del informe "se ha usado una muestra pequeña y no una completa, lo que no lo invalida y debe dar lugar a un debate en profundidad".

El presidente de ANELE se queja de que el informe no reparte culpas al referirse a los libros en sí y no mencionar la "censura previa" a la que son sometidos por parte de algunas comunidades (el País Vasco, Cataluña, Navarra, Baleares, Galicia). "Las comunidades conocen todos los libros que se enseñan en su territorio y obligan a adaptar algunos contenidos a sus exigencias", explica Santos.

El representante de los editores echa en falta en el informe un análisis del currículo de la historia que señalan las comunidades autónomas como obligatorio para que lo recojan los libros de texto.

"Ideas nacionalistas favorecedoras del racismo"
EL PAÍS, Madrid
La Real Academia de la Historia empezó a elaborar su informe en marzo de 1999, pero ya llevaba casi cinco años recopilando la documentación, que ocupa "12 archivadores", según su secretario, Eloy Benito Ruano. Se recogieron opiniones de catedráticos y profesores de enseñanza secundaria y numerosas cartas de padres.

El texto ha sido aprobado por unanimidad en el pleno de la Academia; es decir, "por todos los académicos numerarios que estaban", según Ruano. Los documentos habían sido presentados por un centenar de académicos, entre numerarios (hay 36) y correspondientes (hay 356).

El secretario de la Real Academia de la Historia también descartó rotundamente que el informe fuera encargado por el Gobierno. Éstos son algunos de los puntos más polémicos del texto.

País Vasco y Navarra. "A los centros de enseñanza media del País Vasco asisten alumnos formados en las ikastolas, en las que la Historia que se enseña es de contenido parcial y tendencioso, inspirado en ideas nacionalistas favorecedoras del racismo y de la exclusión de cuanto signifiquen lazos comunes. En Navarra, en las ikastolas y en algunos centros públicos de enseñanza del modelo D, al alegar que no se dispone de materiales sobre la historia de ese reino escritos en euskera, se emplean los utilizados en el País Vasco o apuntes y fichas que proporcionan los profesores. Del contenido de estos materiales manuscritos no tiene conocimiento la Academia".

  • Exaltación nacionalista. Refiriéndose en conjunto a Cataluña y el País Vasco, el informe dice: "El papel que siempre desempeñó el pasado en la conformación de una conciencia nacional explica el interés en esos territorios por la enseñanza de la historia. Ni que decir tiene que se inició con ello un camino sumamente arriesgado, toda vez que la historia pudo convertirse en un arma al servicio de la exaltación de cada nacionalidad o región".

Xenofobia y racismo. La Academia cita al catedrático de Didáctica de las Ciencias Sociales de la Universidad de Barcelona Joaquín Prats para afirmar que el "inconveniente" es que "se resalta lo que nos separa, todo aquello que en el pasado nos ha enfrentado a unos con otros". Ello, según el informe, "puede conducir a la xenofobia y al racismo". El informe considera "urgente romper el círculo vicioso establecido entre la supuesta pugna nacionalismo españolista-nacionalismos periféricos".

Del federalismo alemán al centralismo francés
EL PAÍS, Madrid
La enseñanza de la Historia varía en Europa según el modelo de Estado. Éstos son tres casos:

  • Alemania. La enseñanza de la Historia, al igual que todo el sistema educativo y la política cultural, es competencia de los länder o Estados federados, informa Pilar Bonet. Los ministerios de Cultura de los 16 länder que integran el Estado Federal alemán fijan el plan de estudios y sus contenidos y autorizan los textos de historia de las escuelas. La variedad de planes no altera algunos criterios fundamentales respetados por todas las regiones, tales como considerar el nacionalsocialismo como un régimen criminal. Los ministros de Cultura de los länder se reúnen cuatro veces al año y pueden debatir tanto los planes como los contenidos académicos.
  • Francia. El programa nacional de enseñanza, de cumplimiento obligado en todo el territorio, es competencia exclusiva del Consejo Nacional de Programas del Ministerio de Educación, formado por expertos en las diferentes materias, informa José Luis Barbería. Los profesores de los centros, tanto públicos como privados, pueden añadir al programa único (nunca sustituir) libros y otros textos. Los inspectores de enseñanza ejercen un control estricto, tanto sobre el cumplimiento del programa general como sobre los contenidos de los eventuales textos complementarios. También vigilan los textos o comportamientos que denotan actitudes sospechosas de racismo o de negación del holocausto, penadas por la ley.
  • Reino Unido. Cada territorio (Inglaterra, Gales, Escocia e Irlanda del Norte) cuenta con sus organismos educativos, que diseñan el temario. La asignatura de Historia del Reino Unido se explica como la historia de los británicos, y cada región hace hincapié en los acontecimientos locales, sin estar obligadas a consultar con el Gobierno central, informa Isabel Ferrer.

Nota del Editor: Todos o algunos, vaya diferencia.
29 Junio 2000

Este artículo es un buen ejemplo de la aplicación del principio fundamental  nacionalista: embarulla que algo queda. La cuantificación es tremenda: hablar de todos cuando sólo son unos pocos, y además sospechosos por pertenecer al grupo de los tergiversan, resulta insultante para el sentido común, la ética y el respeto a los demás. Después habla de toda Europa y pone como ejemplo tres estados en los que existe un único idioma nacional en la enseñanza, cuando este parámetro es el que condiciona todo el tinglado nacionalista. 

Cerrar el paso al terrorismo
Editorial La Estrella 29 Junio 2000

De los tiempos de los presidentes franceses François Mitterrand y Valery Giscard d'Estaing a hoy media un buen trecho en lo que se refiere a  colaboración antiterrorista hispano-francesa. Tanto Mitterrand como Giscard se tomaron el asunto de la violencia que ETA perpetraba contra cidadanos españoles a beneficio de puro inventario, cuando no se sirvieron de él para sacar partido de la enorme presión que ejercía sobre España el terrorismo de ETA, con lo que el santuario francés no dejaba de incrementar su precio político. En este sentido, todo aquél fue un tiempo de desencuentros diplomáticos y más de un desprecio político para no recordar. Por fortuna, hoy Francia y España tienen cerrado y bien armado el cerco contra el terrorismo, especialmente, en torno a la ETA que aún se mueve por tierra francesa.

Esta colaboración está en línea con los proyectos de seguridad interior continental propiciados por la Comisión Europea a los que se vincula ahora, cada vez con más empeño, el Gobierno de Bélgica en sus relaciones con España, y viceversa. Desde estos dos gobiernos, siguiendo la buena fórmula aplicada por París y Madrid en los últimos años, se están cerrando importantes acuerdos para impedir que Bélgica se convierta en otro santuario de ETA. En recientes reuniones con su colega español, el ministro belga del Interior, Antoine Duquesne, ha comprometido su palabra política en esta dirección.

Se cierra así, como sucedió hace unos años con la Francia de Miterrand y de Giscard, una etapa en la que Bélgica llegó a condescender con ciertas pretensiones de algunos miembros de la banda terrorista residentes en Bélgica. No hace mucho, el Estado belga llegó a admitir a trámite, para sorpresa y disgusto español, la solicitud de asilo político presentada por los etarras Luis Moreno, Raquel García y Juan Cruz Maiztegui, suceso que tensionó las relaciones hispano-belgas más de lo que hubiera sido aconsejable. A raíz de aquel "desplante" ciertamente enemistoso hacia España, la figura de un santuario belga para ETA ocupó el pensamiento de muchos observadores y causó la natural preocupación. Hoy, el Gobierno de Bruselas y en ese sentido se han pronunciado sus ministros de Interior y de Justicia se siente muy distanciado de estas actuaciones.

La nueva etapa antiterrorista hispano-belga es, por consiguente, un paso más dentro del nuevo marco de actuación europea en materia de defensa interior comunitaria frente a los movimientos terroristas de origen político, así como en contra de la delincuencia común, entre la cual la lucha policial contra las grandes mafias y organizaciones de narcotraficantes ocupa una primera posición. Para fortalecer esta nueva función internacional dentro de las fronteras de la Unión Europea, los ministros de Justicia de España y Bélgica celebraron ayer importantes reuniones para facilitar el reconocimiento de los pasos legales y los trámites necesarios para la defensa de los intereses mutuos. 

Si va tan bien, ¿por qué cambiar?
PATXO UNZUETA El País 29 Junio 2000

La prensa de Euskadi informaba ayer de que la economía vasca está creciendo a un ritmo del 4,7%, siete décimas por encima de la española. Es un dato más de los varios que parecen confirmar que Euskadi ha conseguido escapar de la tendencia declinante que ha seguido afectando al resto de la cornisa cantábrica. En el conjunto de los cuatro últimos años el PIB vasco ha crecido casi cuatro puntos más que la media española. El paro, que todavía en 1995 era del 23,4%, superior en 1,3 puntos al del conjunto español, se situó a fines de 1999 en el 14,9, cinco décimas por debajo, y se espera que no supere el 11% a fines del año próximo. Todos los expertos coinciden en señalar la importancia que en esa evolución ha tenido la inversión pública, que se ha multiplicado por ocho desde la aprobación del Estatuto de Gernika, y que ha compensado con creces la fuerte reducción de la privada.

En recientes intervenciones públicas, el lehendakari ha expuesto esos datos como prueba de las excelentes expectativas de futuro (a futuro, dice él con un barbarismo que se ha generalizado entre los suyos) de la sociedad vasca ante el siglo XXI. Tales expectativas se deben, según Ibarretxe, a la utilización inteligente de las posibilidades de progreso y cohesión social que brinda el sistema autonómico. Pero entonces, ¿por qué tanto empeño en liquidar ese sistema en nombre de un soberanismo que los propios nacionalistas consideran lleno de incertidumbres? Hay una posible respuesta a esa pregunta, pero tanto el lehendakari como otros dirigentes del PNV evitan referirse a ella.

El tema podría ser objeto de discusión mañana mismo en el Parlamento vasco, si Unidad Alavesa no retira, como le han pedido el PP y el PSOE, una proposición no de ley mediante la que pretende que los grupos se pronuncien sobre la validez actual del Estatuto de Gernika. La proposición incluye la constitución de una ponencia encargada de "evaluar el grado de satisfacción con el actual marco estatutario, y, en su caso, la puesta en escena de los mecanismos oportunos para modificar tal marco".

Con independencia de que el mecanismo resulte discutible -no parece serio que una norma refrendada por el cuerpo electoral pueda someterse a cuestionamiento en una votación parlamentaria coyuntural-, el debate podría ser interesante para comprobar cómo responde el nacionalismo institucional a la pregunta que encabeza estas líneas. Si fueran sinceros, los portavoces del PNV y de EA tendrían que reconocer que sus partidos viven en la contradicción de actuar como fuerzas gobernantes de la Comunidad Autónoma Vasca y pertenecer al mismo tiempo a una alianza cuyo objetivo político es acabar con las instituciones autonómicas. Pero ambos partidos se proponen responder al emplazamiento llevando su desafío hasta el final: han presentado una enmienda a la totalidad en la que no sólo se abstienen de ratificar la validez del Estatuto, sino que proclaman expresamente la del pacto de Lizarra. Es la primera vez que hacen explícita de manera tan clara la contraposición entre Gernika y Lizarra; hasta ahora sólo lo habían manifestado de manera oblicua.

Si les iba tan bien, ¿por qué ese giro? No por insatisfacción con la autonomía, o por una repentina subida de la fiebre patriótica de la comunidad nacionalista, sino por el espejismo de que una aproximación a los planteamientos de HB haría desistir a ETA. Una vez dado el paso, el chantaje de la vuelta de la violencia, y luego el de la eventual restauración de la tregua, fue obligando a esos dirigentes a ir cada vez más lejos en la ruptura con su tradición de partido demócrata-cristiano, moderado, autonomista. Lo sorprendente ha sido que una vez comprobado que ni aun así iba a desistir ETA, esos dirigentes, en lugar de reconocer que su cálculo había sido equivocado, han interiorizado como propia la argumentación coyuntural de Lizarra, e incluso la han convertido en doctrina oficial. No porque de repente se hayan convertido a la fe independentista, sino porque no quieren renunciar a lo que podría considerarse programa mínimo de Lizarra: el mantenimiento del frente abertzale, que les hace sentirse (psicológicamente) a resguardo.

Eta presiona por carta a las esposas de los empresarios para que paguen el «impuesto»
La banda quiere intimidar al entorno familiar de los industriales para que cedan al chantaje
La banda criminal Eta, ante la actitud de algunos empresarios de no someterse al chantaje terrorista que los pistoleros llaman «impuesto revolucionario», está remitiendo las cartas a las esposas de estos industriales, según han informado a LA RAZÓN fuentes solventes que subrayan la perversidad de esta maniobra ya que, en muchos casos, la persona que es objeto de la extorsión no se lo comunica a sus familiares con el fin de que no tengan que sufrir la preocupación y el temor que provocan este tipo de situaciones.
J. M. Zuloaga -Madrid.- La Razón 29 Junio 2000

Las cartas dirigidas a las esposas de los empresarios llevan, casi siempre, el remite de una persona conocida y, a veces, la de la empresa en la que trabaja el marido. Tal y como adelantó LA RAZÓN en exclusiva, este maniobra, la de poner en el remite el nombre de una persona conocida por el chantajeado, la está realizando Eta en las últimas semanas para evitar, como venía ocurriendo con bastante frecuencia, que las cartas sin remite sean tiradas por los empresarios, sin abrirlas, directamente a la papelera.

    El hecho de que la banda envíe ahora sus mensajes exigiendo el «impuesto revolucionario» a las esposas de los industriales viene a demostrar, una vez más, la maldad, ajena a cualquier «comportamiento revolucionario», que siempre ha presidido la actuación de Eta, aunque las citadas fuentes reconocen que supone un «salto cualitativo» ya que trata de transmitir ese mensaje de coacción al conjunto de la unidad familiar con el fin de que el empresario de turno, angustiado por lo que ocurre en su entorno, ceda a las presiones de los pistoleros y pague el dinero que se le exige.

    Este tipo de cartas las han recibido algunos empresarios del País Vasco y Navarra que, hasta ahora, habían hecho oidos sordos a las peticiones del «impuesto revolucionario» que les enviaban desde Eta.

    Las mismas fuentes subrayan la presión que la banda criminal está realizando en las últimas semanas para conseguir dinero. El punto culminante de esta campaña ha sido la colocación de un coche-bomba en el barrio bilbaíno de Neguri, en el que han nacido y/o residen numerosos empresarios vizcaínos, que tradicionalmente han sido objeto del chantaje etarra mediante el secuestro o el «impuesto revolucionario». A este respecto, se señala que, independientemente de cuál fuera el objetivo real de ese artefacto, si estaba, en principio, preparado para ser accionado contra alguna persona de esa zona a la que los pistoleros no pudieron localizar, o bien se trataba de hacerlo estallar sin más en ese barrio, la finalidad de la acción criminal ha quedado clara como mensaje para el conjunto del empresariado, vasco y del resto de España, de las posibles consecuencias si no se someten al chantaje de los terroristas.

    Esta intensificación de la campaña de Eta para robar dinero al empresariado en su conjunto, ya que de la extorsión de los pistoleros no se libran, en algunos casos, ni los pequeños comerciantes, está siendo analizada por los expertos antiterroristas ya que hace suponer que la banda quiere contar con cantidades de dinero suplementarias a las que obtiene normalmente para unos fines que, de momento, no se pueden determinar.

    La impresión que existe entre estos expertos es que, ya durante el supuesto «alto el fuego», y, en especial, tras la ruptura del mismo, no son pocos los empresarios que han pagado a Eta el dinero que les exigían.

    Además, la banda ha cobrado en los últimos años y, al parecer, sigue cobrando, algunos de los plazos «pendientes» de secuestros que ha cometido. El hecho de que el coche-bomba que estalló en el barrio de Neguri estuviera colocado en las proximidades de una de las viviendas de la familia Delclaux, uno de cuyos miembros fue secuestrado, ha sido relacionado por dichos expertos, tal y como publicó LA RAZÓN, con el hecho de que, según algunas informaciones, parte del rescate que fue pactado por esta familia para liberación del secuestrado no haya sido pagado todavía.    

«Socializar el sufrimiento»
En definitiva, Eta, subrayan las mencionadas fuentes, está tratando de conseguir dinero a toda costa y «eso no es buen augurio para el resto de los ciudadanos». Asimismo, recuerdan que la ponencia «Oldartzen», que ha guiado las actuaciones de la banda y las organizaciones de su entorno en los últimos años (en un período siniestro que algunos creyeron superado con el anuncio del «alto el fuego), en la que se hablaba de «socializar el sufrimiento», ha sido aplicada en toda su extensión con el envío de las cartas del chantaje terrorista a las esposas de los empresarios que se habían negado a pagar el «impuesto revolucionario».    

El PNV de Arrigorriaga romperá con EH
El pleno del Ayuntamiento vizcaíno de Arrigorriaga debatirá hoy una moción de urgencia del PNV sobre el rechazo a la violencia, en la que la formación peneuvista advirtió ayer que romperá su pacto con EH si no se produce una condena. La coalición «abertzale» ya ha anunciado que no asumirá el documento. El alcalde, Alberto Ruiz de Azua (PNV), planteará a la Corporación, formada por seis concejales de su partido, cuatro de HB y dos de UVA, PP, PSE, la votación de la moción de la Ejecutiva del PNV de Vizcaya. Por otra parte, el Ayuntamiento de Bilbao rechazó ayer, con los votos en contra de PNV, EA y EH, dedicar una calle al periodistas asesinado por Eta José Luis López de Lacalle.

La policía encuentra cócteles molotov en una ‘herriko taberna’ de San Sebastián
EUROPA PRESS El Mundo 29 Junio 2000

SAN SEBASTIAN .- Dos cócteles molotov, dos botellas con gasolina, cinco capuchas, cinco cohetes, una pancarta con el anagrama de ETA y diversas pegatinas de la banda terrorista y de la kale borroka. La policía ha encontrado todo este arsenal preparado para la ‘kale borroka’ en una ‘herriko taberna’ de San Sebastián.

El bar, uno de los utilizados por HB como sede social, se encuentra en el casco viejo de la ciudad. El registro se llevó a cabo alrededor de la una de la madrugada por orden de la magistrada del Juzgado central de Instrucción número 3 de la Audiencia Nacional, Teresa Palacios.

El portavoz de EH del Ayuntamiento de San Sebastián, Josetxo Ibazeta, ha afirmado que la Policía Nacional se ha incautado del disco duro de un ordenador, con diverso material político y cultural y de facturas de la sociedad donostiarra vinculada a HB.

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