AGLI

Recortes de Prensa     Martes 4   2000
#Historia o historias
Ernesto LADRÓN DE GUEVARA - Doctor en Filosofía y CC. de la Educación.- La Razón 4 Julio 2000

#¿Por qué la Ertzaintza no protege la casa de Consuelo Ordóñez?
Impresiones El Mundo 4 Julio 2000

#¿Fascistas?
ALFONSO USSÍA ABC 4 Julio 2000

#Teoría del error
Pablo PLANAS ABC 4 Julio 2000

#La enseñanza de la Historia otra vez
JULIO VALDEON BARUQUE El Mundo 4 Julio 2000

#Humanidades
José Luis GARCÍA GARRIDO ABC 4 Julio 2000

#Tercer ataque proetarra contra Consuelo Ordóñez, hermana del concejal del PP asesinado
BILBAO. I. Souto ABC 4 Julio 2000

#Consuelo Ordóñez: «Aquí hay un problema de crueldad respaldada»
BILBAO. I. Souto ABC 4 Julio 2000

#Pujol, en apuros
César Alonso de los Ríos La Estrella 4 Julio 2000

#Rajoy aclara al PNV que los «únicos aniquilados» son los no nacionalistas
MADRID / BURGOS. Mar González ABC 4 Julio 2000

#Historias
ROSA MONTERO El País 4 Julio 2000

#Aranzadi opina que "ETA no tiene capacidad para poner en peligro las instituciones"
Madrid Efe/ La Estrella 4 Julio 2000

#Aranzadi revisa desde el escepticismo su ensayo «Milenarismo vasco»
MADRID. Antonio Astorga ABC  4 Julio 2000

#Mi historia
Faustino F. ÁLVAREZ La Razón 4 Julio 2000

#Pujol, en apuros
César Alonso de los Ríos La Estrella 4 Julio 2000

#Jordi Pujol y la libra de carne
Lorenzo CONTRERAS La Razón 4 Julio 2000

Historia o historias
Ernesto LADRÓN DE GUEVARA - Doctor en Filosofía y CC. de la Educación.- La Razón 4 Julio 2000

La Academia de la Historia ha hecho un pronunciamiento claro y ansiado desde instancias académicas. Lo que algunos veníamos repitiendo con insistencia desde hace tiempo se ha visto corroborado desde la más alta instancia científica en materia de Historia. Y es, ni más ni menos, que en la enseñanza no universitaria del País Vasco y de Galicia, fundamentalmente, el poder político ha adaptado a su gusto y criterio lo que han de enseñar nuestros centros educativos, para así guiar a su conveniencia las mentes escolares, y ocultar lo que constituye la verdad científica en materia historiográfica. La disciplina que trata sobre nuestro pasado nos permite analizar con objetividad el tiempo presente y encontrar explicaciones a lo que nos sucede en nuestras sociedades, a interpretar nuestra cultura, las formas de vida, las instituciones, los aciertos y los errores de nuestros antepasados, para así ser capaces de progresar hacia el futuro conociendo nuestro pasado. Pero unos ciudadanos desconocedores de su pasado o con una visión deformada y tergiversada del mismo están abocados a perder sus referentes, y lo que es peor, a ser manipulados por el poder político. De ahí se deduce el interés de los nacionalismos, sean del tipo que sean, por adecuar e incluso inventar su historia, convirtiéndola en las historias, pues de esa manera ocultan la realidad de nuestro pasado, y pueden inventarse mitos, naciones, o Euskal Herrías de todo tipo, con toda impunidad, y sin que nadie se atreva a situar las cosas en su verdadero sitio, que es el de la verdad y el de la veracidad de las fuentes.

    Todo por ser omnímodo, es decir totalitario, tiende a construir su propia historia, en definitiva, a constituir una escuela adoctrinadora. Esa es la diferencia entre la escuela nacional y la escuela pública. La escuela nacional es el modelo clásico de los nacionalismos autárquicos. Ya la inventó un señor que se llamaba Franco.La escuela pública es plural, y en ella se admiten la libertad de cátedra de los profesores que tienen la obligación de estar en permanente búsqueda de la verdad, y también se admite la libertad de conciencia del alumno. En definitiva, es plural y científica, cosa que no es la nacional ni la confesional.

    No se puede admitir, por ejemplo, que en la ESO se pase directamente de la Edad Media a la Contemporánea, saltándose a la torera la Ilustración francesa, el Liberalismo español y la Restauración, etcétera, y que el único acontecimiento del siglo XIX sean las guerras carlistas, como pasa en muchos textos de la ESO en el País Vasco, o que se considere a Euskal Herría como un hecho histórico nacido en la noche de los tiempos, cuando, simplemente es un término meramente cultural sin realidad histórica. No se puede, en definitiva, adaptar la Historia a los gustos y maneras de cada gobierno de turno, al igual que no se pueden adaptar ni instrumentalizar las ciencias naturales o las matemáticas. La ciencia histórica debe ser una descripción, o un método de explicación de las realidades pasadas, de las formas de vida de nuestros antepasados que dan luz sobre nuestras propias formas de vida. Las ikastolas no pueden ser un instrumento de construcción nacional, utilizando la Historia como vehículo para deformar el pretérito, reinventándolo. Salvo que queramos construir un país bananero que da la espalda a la formación de ciudadanos que es para lo que deben estar los sistemas educativos.

    La diferencia entre un sistema educativo de un país democrático y el de un país totalitario es que el primero trata de formar personas autosuficientes y autónomas, conscientes de sus derechos y capaces de ejercer su ciudadanía, para lo que han de tener un suficiente cultura histórica, para no ser manipuladas; sin embargo, el segundo trata de adoctrinar para obtener individuos-engranaje de un Estado donde las personas no tienen valor, sino que son sustituidas por entes abstractos como pueblo o nación que detentan los derechos, como si las tierras, las montañas, los ríos, etcétera, fueran susceptibles de tenerlos, siendo meros números al servicio del Estado, sin libertades ni ejercicio de ciudadanía como tal. Por eso, y porque hay que formar ciudadanos, no engranajes, es necesario restituir la Historia al lugar que le pertenece por derecho.

¿Por qué la Ertzaintza no protege la casa de Consuelo Ordóñez?
Impresiones El Mundo 4 Julio 2000

"Estos cobardes no me sacarán del País Vasco. Me llena de orgullo que me odien, eso es que les estoy fastidiando». Consuelo Ordóñez, como su hermano asesinado por ETA, es una de las personas que más se ha significado en el País Vasco por llamar al pan, pan y al vino, vino. Por eso, los radicales se la tienen jurada. Tras haber sufrido todo tipo de amenazas, pedradas y hasta un botellazo, los bárbaros atacaron su casa con cócteles Molotov en la madrugada del domingo al lunes.

 Afortunadamente, no pasó nada. Pero pudo pasar. Su madre, que vive en un pueblo de Valencia, expresó ayer su angustia por la suerte que puede correr su hija. «Todo esto lo veía venir con mi hijo, llevamos el mismo camino». La angustia de Consuelo Fenollar es la misma que sufren miles de vascos que no pueden vivir tranquilos porque no comulgan con el nacionalismo que se quiere imponer a sangre y fuego. Estos cócteles Molotov obligan a preguntarse cómo es posible que el domicilio de Consuelo Ordóñez no esté protegido por la Ertzaintza. Se trata de una persona repetidamente amenazada y agredida. Como lo era José Luis López de Lacalle, cuya casa fue atacada por los heraldos de los terroristas que luego lo asesinaron. 

No puede haber excusas para garantizar la protección de quienes están, de forma tan evidente, en el punto de mira de los violentos. Por eso resultan tan impresentables las declaraciones de Egibar, quien atribuyó al PP una estrategia de «aniquilamiento» del nacionalismo. Como ayer le replicaron Rajoy y Mayor Oreja, el único aniquilamiento el de los no nacionalistas. Las víctimas siempre son las mismas y los que justifican sus actos violentos, también. Los socios de Egibar.

¿Fascistas?
Por ALFONSO USSÍA ABC 4 Julio 2000

A los socialistas —y a muchos de los ignorantes comunicadores de moda—, no se les cae de la boca el término «fascista» cuando se refieren a la banda terrorista ETA. El fascismo representó la revolución de la clase media como contrapunto a la revolución marxista-leninista de los trabajadores. Después se matizaron los frentes, y fascistas fueron los radicales de la Derecha y estalinistas los de la Izquierda. Así en resumen. Al lado de ambos movimientos florecieron las líneas del pensamiento, y el fascismo español tuvo esplendor y brillantez, con o sin descargos de conciencia. Fascistas fueron Tovar, Laín, Dionisio Ridruejo, López Aranguren, los Foxá, Eugenio Montes, Sánchez Mazas, D'Ors, Vivanco y Luis Rosales, entre otros muchos. La calma de los tiempos y la reflexión de las cosas ayudó a su evolución, lo que no pasó, en gran parte, con los pensadores estalinistas. 

El fascista se arrepintió y el comunista se reafirmó. La aparición del «Libro negro del Comunismo», documentado en los archivos del Partido Comunista Ruso y la KGB, causó un quebranto moral a millones de incrédulos y cegados del tópico marxista. Como movimiento social, el comunista ha sido el gran asesino del siglo XX, con más de cien millones de muertos reconocidos por sus propias fuentes. Fascismo y marxismo-leninismo, o fascismo y comunismo, burguesía y proletariado, cristianismo y ateísmo, no son la misma cosa, y afortunadamente, la aversión hacia uno no presupone la simpatía por el otro. Pero la terminología implantada por los beatos del retroprogresismo no responde a la realidad. Ni el terrorismo es lucha armada, ni los actos terroristas son acciones militares, ni el chantaje es impuesto revolucionario, ni la ETA es fascista. Eso sí, por primera vez en la Historia, el comunismo estalinista y el fascismo cristiano-burgués marchan juntos en el proyecto nacionalista. Curiosa comunión de fines e ideales.

ETA nunca se ha reconocido «fascista» porque jamás lo ha sido. La ETA y su entorno es estalinista, marxista-leninista, y como resumía Fernando Arrabal, de orígenes exclusivamente comunistas. De ahí la siempre ambigua posición del PCE, o de IU, o de EB cuando se trata de establecer aproximaciones o distancias con HB, EH, o la propia ETA. A José María Calleja, brillante periodista y vasco valiente y decidido, no se le ha ocurrido todavía que la ETA no es fascista, y así la define cada vez que opina con su acierto y coraje habituales. La buena de Rosa Díez, que desayuna todos los días los sapos viscosos del horror, no corrige su error conceptual y común, e insiste en llamar a los etarras y colegas «fascistas». Y de Anguita y Frutos no se puede esperar otra denominación, si bien éstos lo hacen desde el cinismo y no por ignorancia. Fascistas sí, y mucho, los socios de los marxistas-estalinistas en Estella, los Ayuntamientos, el Parlamento y el Gobierno vasco. El PNV es un partido fundamentalmente fascista, con el agravante de la concentración obsesiva de la aldea. El fascismo tuvo pretensiones imperiales, de dominios sin horizontes —como el comunismo, que fue imperio—, pero en las vascongadas el fascismo, o sea, el movimiento cristiano burgués y étnico, se ha reducido al ombligo y al no más allá de la aldea. Enfermedad que comparte con el estalinismo brutal de los etarras y de su entorno.

Decir que «Josu Ternera» es fascista es más que una barbaridad. Es una injusticia. «Josu Ternera» es, ante todo, un estalinista iluminado, un marxista-leninista convencido y un criminal de una pieza. Fascista es el que vota a su lado para sacar adelante un acuerdo sobre los presos etarras. Llamar «fascista» a los asesinos de la ETA no hace más que colaborar con la confusión y la ignorancia. En el PNV hay fascistas, si bien no lo son todos, y menos aún en el ámbito libre de sus votantes. En la ETA y HB, al contrario, todos son marxistas-leninistas, porque el camino hacia el terrorismo etarra tuvo su principio en la idea comunista.

Bueno sería que tuviéramos más criterio en aplicar los sitios y los lugares y no nos dejáramos llevar por las normas establecidas desde la intención o la incultura. La ETA nunca ha sido fascista, aunque a algunos todavía les moleste.

Teoría del error
Por Pablo PLANAS ABC 4 Julio 2000

LA Declaración de Barcelona tiene la misma consistencia que los libros blancos, bien llamados así porque sus contenidos conjugan la tinta alba sobre el pergamino blanco. Pertenece, pues, a la categoría de los textos leídos tan sólo por sus autores, plagados de ambigüedades, tan caras al estilo «literario» nacionalista, y cuyos defensores se caracterizan por atribuir a sus palabras propiedades plurisemánticas desconocidas por quienes frecuentan la lógica y los diccionarios. De suyo, el texto original de la tal declaración no hace referencia alguna a la supuesta necesidad de reformar la arquitectura constitucional. Rezuma, eso sí, el aroma del soberanismo, pero a veces se ha de explorar entre líneas para acordar que lo que declaran sus firmantes es lo mismo que dice el texto. Pura convención. El párrafo más interesante del folio y medio escaso que ocupa la carta dice tal que así: «Creemos que hay que abrir una nueva etapa en la cual se produzca por parte del Estado y de Europa el reconocimiento de nuestras realidades nacionales y se obtenga el poder político suficiente para poder ofrecer nuestras propias respuestas a los retos del siglo XXI». Conste de este modo que el infrascrito se tomó la molestia de leer el texto, de modo que ya sólo cabe la descalificación de que la crítica a la declaración no es porque no se haya leído sino porque no se ha entendido. En cuanto a su contenido, no hay nada más significativo ni más o menos aclaratorio sobre lo que pretendían sus autores, patrocinadores y firmantes.

Corría el verano de 1998 cuando se dio a imprenta. El PNV enlazaba los mimbres de la tregua de ETA mientras que CiU trataba de traducir su condición de socio indispensable para la gobernabilidad de España en una influencia que superara el estadio de los traspasos o la discusión financiera. El optimismo recorría la columna vertebral de un nacionalismo que atisbaba el siglo XXI en plenitud de forma, entendida esta como la capacidad para ejercer de bisagra en un país reacio a las mayorías absolutas. Era, por tanto, un buen momento para dotar de nuevos contenidos a una ideología que intelectualmente hacía tiempo que se había secado. Sólo Unió, el socio democristiano de Convergència, mostraba reticencias hacia ese giro radical, más por razones de fondo que coyunturales. Se insistía entonces en el agotamiento de un modelo de Estado basado en el consenso y en la necesidad de superar el marco político-jurídico, lo que mostraba la adopción por parte del nacionalismo atemperado de una cierta radicalidad, al menos en el plano verbal.

El error de cálculo fue formidable y los hechos demuestran bien a las claras que las intenciones de CDC, verdadera impulsora de esta declaración, fueron aprovechadas tácticamente por el PNV y el Bloque Nacionalista Galego. Los primeros, para dar apariencia de moderación, que era el aporte convergente, a una estrategia que conducía a Estella. Los segundos, porque nunca antes habían gozado de tanta atención por parte de los medios de comunicación. El nacionalismo catalán cayó pronto en la cuenta de que cada reunión de la Declaración de Barcelona significaba un desgaste que enflaquecía su base sociológica, pero tardó en reaccionar. Pere Esteve, el secretario general de Convergència, apostaba dedicidamente por asumir todos los postulados del PNV en la creencia de que la inercia electoral colocaría al PP en la tesitura de ceder ante las pretensiones nacionalistas. Este órdago ha pasado factura a CiU, que marcadamente alejada ya de la Declaración, no ha sido capaz, empero, de reconstruir un discurso ajeno a las contingencias numéricas en el Congreso. En cuanto al PNV, este inconsistente texto es la única madera con la que agarrarse a la normalidad política. Aparecer al lado de CiU sería para Arzalluz y quienes avalan sus tácticas, una forma de superar el aislamiento, pero esa madera con la que, en principio, se pretendía alimentar la pira de la Constitución no puede ser, por razones obvias, la que retorne al PNV a la orilla de las formas democráticas. Los efectos negativos de la Declaración son de tal magnitud que hasta importantes sectores del Bloque Nacionalista Galego viran hacia la moderación para no quedar reducidos al pintoresquismo. De hecho, la imagen de Beiras, Arzalluz y Esteve, los tres patronos del texto, es el vivo retrato del pasado, de la pérdida de influencia y de la miopía política.

Un análisis responsable por parte de los nacionalistas les conduciría a la conclusión de que nunca tan escaso papel y tan poca sustancia han tenido efectos tan negativos. La Declaración de Barcelona fue un elemento involucionista con el que se trató de evitar que el pactismo (una modalidad política tan antigua como eficaz) suplantara a la reivindicación constante y mortificante que abanderaban los sectores más radicales de cada partido firmante. Salvo Unió, todos comparten la responsabilidad de haber cerrado la vía de unos retoques constitucionales que estaban en ciernes de ser pasados a limpio. Dos años después, el avance ha sido nulo, pero la tensión enorme. Lo típico en materia de nacionalismo.

La enseñanza de la Historia otra vez
JULIO VALDEON BARUQUE El Mundo 4 Julio 2000

El autor considera que existen distorsiones en la enseñanza de esta materia y que, alejada de lo político, la discusión ha de trasladarse al terreno de lo académico.

La presentación, por parte de la Real Academia de la Historia, de un informe acerca de la enseñanza de dicha disciplina en los niveles educativos secundarios ha vuelto a abrir el debate que se suscitó sobre el mismo tema en los últimos meses de 1997. Y de nuevo el asunto se desliza por la vertiente de la discusión política, tachándose al informe mencionado de constituir un elemento al servicio del partido en el Gobierno, o de ser un ataque contra el nacionalismo. Lo cual desvirtúa el problema, que ante todo debe de ser discutido en los ámbitos académicos y no en los políticos.

Ese desmesurado interés que demuestran ciertos grupos nacionalistas por la enseñanza de la Historia me recuerda a Franco, el cual, no contento con la Historia que entonces se enseñaba en el Bachillerato (al servicio del nacionalismo españolista), estableció una asignatura denominada Formación del espíritu nacional, que impartían funcionarios del partido único.

La enseñanza de la Historia suscitó un vivo debate en países como Alemania, Francia o Gran Bretaña en los años setenta. Se criticaba, con razón, su excesiva dependencia de los estados-naciones, el predominio de los acontecimientos político-militares y su carácter memorístico. Pero la solución que algunos ofrecían conducía a reducir el estudio de la historia a los tiempos contemporáneos, así como a poner a la disciplina al servicio de las ciencias sociales sistemáticas. Las aguas se serenaron en los países citados en los ochenta, en los cuales la Historia, adaptada a los cambios que se habían producido en la disciplina, volvió a ser considerada como una materia esencial.

En España ese debate se abrió en los ochenta. La reforma entonces en marcha proponía diluir la Historia en el conjunto de las ciencias sociales. Asimismo, la preocupación, en principio legítima, por los aspectos pedagógicos se disparó de tal manera que el director del Instituto de Ciencias de la Educación de la Universidad Autónoma de Madrid, Fernando Arroyo, llegó a afirmar en un artículo, aparecido en 1987 en el diario El País, que la obsesión por «cómo» enseñar había anulado por completo «qué» enseñar.

Es bien sabido el papel que desempeña la Historia como arma al servicio del nacionalismo. Así las cosas, resultaba que la idea de España como «unidad de destino en lo universal» parecía reproducirse en determinadas Comunidades Autónomas, «consideradas igualmente como unidades de destino en lo universal con constantes históricas milenarias», según apuntaron, hace ya varios años, los inolvidables Abilio Barbero y Marcelo Vigil.

A la hora de establecer el curriculum de la disciplina de Ciencias Sociales, Geografía e Historia, el Ministerio fijaba los llamados contenidos mínimos, que suponían el 55% del total en las Comunidades Autónomas con lengua propia, a las cuales les correspondía establecer el 45% restante. Ahora bien, el curriculum de los contenidos mínimos era sumamente vago, con epígrafes tan generales como Transformaciones en la España contemporánea. Las Comunidades históricas, por el contrario, detallaron mucho la parte del curriculum que a ellas les concernía. El resultado ha sido la aparición de un mosaico de libros de lo más variopinto, en los que pueden apreciarse situaciones que rayan en el disparate.

El conjunto de factores señalados ha derivado en el hecho de que la Historia que se enseña hoy en España en los niveles secundarios resulte preocupante. De ahí que la Academia de la Historia, una institución que tiene, entre otras funciones, la de preservar la memoria colectiva de los españoles, se haya preocupado por el tema.

Me consta que su presidente, Gonzalo Anes, lleva tiempo interesado en el asunto. De ahí que pusiera en marcha una encuesta sobre la enseñanza de la historia en los niveles educativos secundarios, en la que han participado tanto los académicos de número como los correspondientes, residentes en todos los rincones de España. De esos trabajos ha salido el informe que acaba de presentarse. Se trata, simplemente, de la opinión expresada por un colectivo respetable de profesionales de la Historia. Leamos el informe con serenidad y reanudemos el debate en los términos académicos, que son los suyos.

Julio Valdeón Baruque es catedrático de Historia Medieval en la Universidad de Valladolid.

Humanidades
Por José Luis GARCÍA GARRIDO ABC 4 Julio 2000

Supongo que este verano las autoridades del Ministerio de Educación van a tener pocos días de descanso, si es que de verdad pretenden convertir en hechos la promesa de la ministra de tener legalmente ultimado el tema de las Humanidades antes de fin de año. Tema bien difícil, ostensiblemente rehuido por el equipo anterior pese a tener en sus manos el documento que aseguraba unas líneas de acuerdo con las Autonomías, tras fatigosas negociaciones emprendidas por la comisión Díaz-Ambrona.

El asunto está en saber si las autoridades del Estado se conformarán con las líneas de acuerdo establecidas o si pretenderán algo más, al calor de las juiciosas reclamaciones de la Academia de la Historia y, seguramente, de otros colectivos. Si se conformaran con las líneas concertadas hace un par de años, no haría en realidad falta un nuevo diálogo preliminar entre Estado y Autonomías, sino emprender ya la redacción de un documento legislativo y, en todo caso, establecer después un turno de posibles enmiendas o sugerencias de mejora.

Aún en este más sencillo supuesto, la polémica que se ha suscitado en estos días sugiere que el proceso llevaría su tiempo, y que incluso correría el riesgo de estancarse, a no ser que el Gobierno ponga esta vez al servicio del decreto de Humanidades lo que no pudo poner la vez anterior: su mayoría absoluta. No hay que olvidar, sin embargo, que el decreto de contenidos mínimos todavía vigente se estableció sobre la base de un consenso, que, si ahora no vuelve a reeditarse, complicará inevitablemente las cosas en el próximo futuro.

Entiendo yo que, políticamente hablando, el nudo gordiano de la cuestión estriba en saber hasta qué punto están hoy las autoridades del Estado, en este caso las de Educación, en disposición de exigir a las Autonomías el cumplimiento de los decretos y normativas estatales. En Educación solemos decir que es inútil exigir a los hijos o a los alumnos aquello que somos incapaces de controlar. No creo que esta cautela sea impertinente en el caso de la política. ¿Es que va a poder el Ministerio enviar a las escuelas, en Cataluña, Euskadi, Galicia o Andalucía, a los «altos inspectores» o a cualesquiera otros «agentes de la ley», a controlar y exigir el cumplimiento estricto de la normativa?

Pese a que la legislación lo contemple y a que la ministra se haya mostrado firme en este punto, me temo que esto no va a ser ya posible, o que, si lo fuere, podría complicar más de lo que ya lo está este importante tema de las Humanidades.

Tercer ataque proetarra contra Consuelo Ordóñez, hermana del concejal del PP asesinado
BILBAO. I. Souto ABC 4 Julio 2000

Un grupo de proetarras lanzó en la madrugada de ayer siete cócteles molotov contra el domicilio de Consuelo Ordóñez. Uno de los artefactos explosivos cayó en el balcón de la vivienda y otro entró en el salón, aunque ninguno de ellos causó daños de consideración. Este es el tercer ataque proetarra que sufre la hermana de Gregorio Ordóñez, asesinado por ETA hace cinco años en San Sebastián.  

A la una menos veinte de la madrugada de ayer, varios desconocidos lanzaron siete cócteles molotov contra la vivienda de Consuelo Ordóñez, situada en el tercer piso de la calle Baratzategi, en el barrio de Inchaurrondo, en San Sebastián, consiguiendo que uno de los cócteles penetrara en la vivienda, sin llegar a explotar. Otro explotó en el balcón y los demás lo hicieron en la fachada y los balcones de otros vecinos, sin causar daños personales.

Consuelo Ordóñez, que no tiene ninguna actividad política y es objetivo de ETA y su entorno por su condición de víctima y por el recuerdo de su hermano, cuya tumba ha sido atacada en numerosas ocasiones, estaba en ese momento dormida cuando un ruido «como de petardos» la sobresaltó. Al llegar al salón, vio unas llamas en el balcón.

Llamó a la Policía Nacional para explicar que su casa estaba siendo atacada con artefactos explosivos. Como la competencia correspondía a la Ertzaintza, esta fue avisada por la Policía Nacional, que desplazó al lugar a dos agentes.

Tras comprobar que había un artefacto sin explosionar, los ertzainas avisaron a la Unidad de Desactivación, para que se hiciera cargo de ese cóctel molotov. La zona permaneció acordonada hasta que terminó su trabajo la Unidad de Desactivación de la Ertzaintza.

Hasta ayer, a Consuelo Ordóñez se habían limitado a atacarla en la calle de forma improvisada. Gente del entorno etarra le había lanzado una piedra un día de esos en los que las personas que participan en concentraciones de protesta por el terrorismo en San Sebastián son increpados no sólo con las palabras por quienes apoyan a los asesinos. Tuvieron que darle varios puntos. También había sido reconocida por proetarras un día que paseaba con unas amigas por la Parte Vieja de San Sebastián y le habían dado con una botella en la cabeza.

Este ataque a Consuelo Ordóñez, que es el primero que se produce contra su domicilio, tuvo lugar poco después de que la hermana del dirigente del PP de Guipúzcoa asesinado por ETA advirtiera la semana pasada que una persona la había seguido. La presión tiene diferentes frentes para los no nacionalistas en el País Vasco.

Tras el ataque, Consuelo Ordóñez llamó cobardes a sus agresores y acusó a la Ertzaintza de no querer detener a los asesinos. El vicepresidente primero del Gobierno, Mariano Rajoy, aseguró que algunos dirigentes del PNV «están en la luna» al no ver que el único aniquilamiento lo sufren en el País Vasco los no nacionalistas, que «son las personas a las que han matado, a las que no dejan expresarse, a las que se atenta contra sus intereses personales o comerciales, como con Consuelo Ordóñez».

«ME LO VEO VENIR»
La madre de Consuelo Ordóñez, Consuelo Fenollar, aseguró a Efe que el ataque al domicilio de su hija sigue «el mismo camino» que las acciones que acabaron con la vida de su hermano, Gregorio Ordóñez. «Todo esto me lo veo venir, como lo veía con mi hijo. Llevamos el mismo camino», manifestó Fenollar, quien reconoció tener miedo por su hija. La alcaldesa de la población valenciana de Terrateig señaló en referencia a su hija que es «una persona que da la cara, pero somos humanos y el miedo está ahí».

Desde el mundo nacionalista, Eusko Alkartasuna expresó ayer su «más enérgica repulsa» al ataque e hizo extensivo el rechazo a los demás episodios de violencia callejera. En un comunicado, EA señaló que esos actos «erróneamente denominados de “kale borroka”, no son sino muestras de la intolerancia y el talante antidemocrático de sus autores, que no respetan la libertad de las personas, ni la voluntad de un pueblo cuya inmensa mayoría se ha pronunciado claramente contra los métodos violentos».

El PNV condena el hecho, pero no se molestó en hacer público ayer un comunicado, como el resto de los partidos democráticos. En el escrito de Unidad Alavesa, se manifiesta «desprecio hacia los cachorros de ETA» que en la madrugada de ayer lanzaron los cócteles contra el domicilio de Consuelo Ordóñez y se la anima a «seguir en su línea frente a quienes con actos como éstos pretenden amedrentar e intimidar implantando la dictadura del terror a los ciudadanos de bien que no piensan como ellos».

Consuelo Ordóñez: «Aquí hay un problema de crueldad respaldada»
BILBAO. I. Souto ABC 4 Julio 2000

«Yo me iré de este pueblo cuando a mí me dé la gana». Consuelo Ordóñez, hermana de Gregorio Ordóñez, reaccionó con estas palabras tras sufrir el tercer ataque de los proetarras. Afirma que en el País Vasco hay un problema de «crueldad respaldada» y asegura que ya no espera nada del Gobierno vasco, sino de los ciudadanos para que planten cara a ETA.

Consuelo Ordóñez recibió el ataque a su domicilio con cócteles molotov con mucha serenidad. Tras el asesinato de su hermano, en enero de 1995, ha tenido que soportar que le hicieran una brecha con una piedra cuando participaba en una concentración por la paz y que le dieran un botellazo en la cabeza en la Parte Vieja de San Sebastián. Aprecia que por lo menos el único de los siete cócteles molotov que entró dentro de su casa, por suerte, no estallara. Está acostumbrada a los ataques y tiene claro que no van a conseguir que se vaya del País Vasco.

Hablamos con Consuelo Ordóñez tras prestar declaración ante la Ertzaintza por el ataque contra su casa. Está cansada y enfadada, especialmente por una dura conversación con el consejero de Interior del Gobierno vasco, Javier Balza. La serenidad con la que reaccionó ante el ataque a su domicilio ha dado paso a la indignación. Como ella, muchas otras personas en el País Vasco viven en el objetivo de ETA y su entorno ante la indiferencia de quienes dirigen las instituciones vascas y es esa indiferencia la que le crispa los nervios.

-¿Cómo ha vivido el ataque a su casa, después del daño que de forma continuada están haciendo a su familia ETA y su entorno?

-Me enorgullezco de que estas personas me odien. Para mí es una buena señal, una señal de que estamos haciendo las cosas bien. No tengo miedo, me iré de este pueblo cuando a mí me dé la gana y lo único que consiguen es que me reafirme en mis convicciones democráticas.

-¿Qué muestras de solidaridad está recibiendo?

-Lo único que puede hacer la gente si quiere solidarizarse conmigo y con todos que estamos sufriendo el terrorismo aquí, lo único, es que este jueves vayan todos al Ayuntamiento a las ocho y que participen siempre que haya concentraciones del ¡Basta ya! A mí sólo me bastan ya los hechos, ya no soporto la indiferencia.

-¿Se siente apoyada por el Gobierno vasco?

-El Gobierno vasco no me ha apoyado nunca. Me ha llamado Balza y he estado una hora discutiendo con él. Ha sido una conversación muy dura, porque es gente sin ninguna sensibilidad. De él no espero nada. No es de los que te dicen que entiende que estés sulfurada, sino que responde en plan chulesco. Por supuesto que no espero nada de esa gente, porque ya sé que no tiene calidad humana, el Gobierno vasco no va a apoyarme, eso no me lo tiene ni que preguntar, vamos, porque tampoco lo espero, espero el apoyo de la gente de la calle, eso es lo que me importa y lo que me gustaría obtener.

-¿No cree que resulta enfermiza la forma en la que esta gente se recrea en sus objetivos, insistiendo una y otra vez con las víctimas?

-Es un problema de crueldad respaldada. Hay muchos que, como no sufren esa crueldad, más o menos no la ven tan mal, porque con ellos no va la historia y ya está, punto. Es eso, porque igual consiguen los mismos objetivos y tienen los mismos planteamientos finales.

-¿Hasta cuándo cree que se podrá seguir con esta situación en el País Vasco?

-No lo sé, porque soy una ciudadana de a pie y no un político, pero mientras haya gente a los que les dé por hacer daño los demás y otros que les apoyen, toda la vida.

-¿Le ofreció Balza medidas de seguridad?

-En ningún momento. Me llamó para solidarizarse conmigo y luego empezamos a discutir, pero no me hizo ningún ofrecimiento de ese tipo.

«VAMOS POR BUEN CAMINO»
La hermana de Gregorio Ordóñez comentó, en declaraciones a Onda Cero: «Vamos por buen camino. Les debemos estar jodiendo. Si tienen fijación por nosotros será por algo».

Consuelo Ordoñez recibió ayer el apoyo de sus compañeros de partido, acostumbrados también todos ellos a convivir con los ataques. La presidenta del PP de Guipúzcoa, María San Gil, destacó que «como siempre, el ataque ha ido dirigido contra aquellos que no somos nacionalistas».

En opinión de San Gil, el atentado demuestra una vez más «a quién se pretende aniquilar en el País Vasco», en alusión a las declaraciones del portavoz del PNV, Joseba Egibar. La dirigente del PP considera que en estos momentos «la sociedad civil es plenamente consciente del grado de responsabilidad o de indecencia moral que cada partido está asumiendo en esta pesadilla» y exige al PNV que rompa con EH en todas las instituciones del País Vasco y «despierte de una vez antes de que este país que gobiernan desde hace más de 20 años se rompa de dolor».

Rajoy aclara al PNV que los «únicos aniquilados» son los no nacionalistas
MADRID / BURGOS. Mar González ABC 4 Julio 2000

El Gobierno, por boca de su vicepresidente primero y por su ministro del Interior, respondió ayer al portavoz del PNV, Joseba Egibar, que el «único aniquilamiento que se produce en el País Vasco es el de las personas no nacionalistas», al tiempo que acusó a la formación que dirige Xabier Arzalluz de hacer «un victimismo irresponsable».

Las últimas declaraciones del portavoz del PNV, Joseba Egibar, en las que atribuyó al PP una estrategia de aniquilamiento tuvieron rápida respuesta por parte de dos miembros del Gobierno: el vicepresidente primero y ministro de la Presidencia, Mariano Rajoy, y el ministro del Interior, Jaime Mayor Oreja. El primero de ellos calificó las palabras de Egibar de «disparate», para agregar que, «a veces, oyendo a dirigentes del PNV tengo la impresión de que están en la Luna o que sus deseos les impiden ver la realidad». «Probablemente -matizó- de ahí venga la imposibilidad absoluta, que se acredita en los últimos tiempos, para fijar claramente una posición con los partidos democráticos y frente a unos señores que quieren imponer, por la fuerza, sus opiniones y planteamientos».

También se refirió Rajoy a la ruptura del PNV con EH en el Ayuntamiento de Balmaseda (Vizcaya) para decir que «me parece bien» que se produzca esta decisión, pero no «la situación de ambigüedad permanente» del PNV. «Cuando están en juego valores tan importantes como los derechos individuales de las personas no se puede ser ambiguo», apostilló.

Mientras, el ministro del Interior, Jaime Mayor Oreja, afirmó que «hoy sólo son aniquiladas las personas que piensan de una determinada forma y manera en el País Vasco, esos que denominamos las víctimas» y agregó que el resto, «los que hoy tenemos la posibilidad de expresarnos, la posibilidad de vivir, no tenemos la posibilidad de decir que nosotros somos víctimas de nada» porque «el victimismo es un ejercicio irresponsable cuando hay víctimas de verdad y precisamente son personas y grupos que defienden ideas políticas bien distintas».

Asimismo, dijo que la ruptura en algunos ayuntamientos del PNV con EH no sirve porque no forma parte de un proyecto global y de un cambio radical por parte de los nacionalistas. «La rectificación tiene que ser profunda», apostilló.

«ES NECESARIA UNA ALTERNATIVA»
Mayor Oreja fue el encargado de inaugurar ayer la V Edición de los Cursos de Verano de la Universidad de Burgos con una conferencia sobre «La realidad vasca y la defensa de la paz». Con el acto oficial que tuvo lugar en el Aula Magna de la Facultad de Derecho quedaron abiertos unos cursos que este año congregarán a 1.400 alumnos y 300 docentes.

En el marco de la UBU, Mayor Oreja hizo un diagnóstico de la actual situación por la que atraviesa el País Vasco y señaló que «es preciso, es indispensable, es necesario más que nunca una alternativa y una articulación alrededor de referentes esenciales como la Constitución y el Estatuto». En este sentido lanzó un llamamiento al «esfuerzo común y compartido de las fuerzas políticas que queremos realmente confirmar la convivencia en el País Vasco». Para Mayor, en estos momentos «lo urgente y lo indispensable es la articulación de una alternativa» y «ya no es un momento en el que la táctica prevalece, sino un momento en el que la estrategia de una alternativa es la prioridad por encima de cualquier otra consideración política».

Historias
ROSA MONTERO El País 4 Julio 2000

A mediados de los años ochenta, Jacques Delors, por entonces a la cabeza de la Comunidad Europea, encargó a una docena de académicos pertenecientes a los países miembros que redactaran una breve historia de Europa. El proyecto jamás se llevó a cabo, porque los historiadores no consiguieron ponerse de acuerdo sobre el contenido del libro. Esto es, cada cual quería soltar su propia versión, totalmente teñida por los mitos patrios.

No cabe duda de que la objetividad histórica no existe. Manipulamos el pasado colectivo de la misma manera que manipulamos nuestra memoria individual, recordando las cosas interesadamente. Claro que no todas las tergiversaciones son igual de burdas y embusteras. Los sistemas autoritarios, por ejemplo, mienten como bellacos; recordemos las ridículas patrañas históricas del franquismo, o cómo Stalin borraba el nombre y la foto de Trotsky de la Enciclopedia Rusa. Es verdad que la historia la escriben los vencedores; pero también es verdad que uno de los mayores logros de la democracia consiste en la coexistencia de múltiples versiones del pasado. De las distintas traducciones de la vida, porque cada cual vive la existencia desde sus propios ojos.

No me choca, por tanto, que los libros de historia de las diversas comunidades autónomas tengan contenidos distintos. Ahora bien, es evidente que, en la construcción de esas "miradas propias" se pueden alcanzar extremos cretinos. Como cuando dicen, en un libro catalán, que "el Ebro es un río que nace en tierras extrañas". Por citar sólo un ejemplo entre bastantes. Es como borrar a Trotsky, una barbarie; y me parece de perlas que la Academia de la Historia haga un informe sobre la situación. Eso es justamente lo suyo, su trabajo, y debería favorecer el debate académico, y no este guirigay zafiamente político que se ha montado. Por lo demás, no creo que los libros deban ser revisados obligatoriamente por el Gobierno, y ni siquiera por una junta de historiadores: se correría el peligro de unificar la memoria y mutilar otras versiones del pasado. La única manera de acabar con estos excesos de burricie es la autorregulación, la madurez social. Algo difícil de conseguir, porque los humanos somos unos mostrencos.

Aranzadi opina que "ETA no tiene capacidad para poner en peligro las instituciones"
El antropólogo pide la "disolución" de todas las academias tras el polémico informe de historia
Madrid Efe/ La Estrella 4 Julio 2000

"ETA no tiene capacidad para poner en peligro las instituciones". Así de rotundo se mostró el antropólogo Juan Aranzadi, que acaba de publicar una edición revisada de su polémico libro 'El milenarismo vasco'. El autor considera que la situación en Euskadi ha mejorado notablemente en los últimos años e interviene también en la reciente polémica provocada por la Academia de Historia: "El mejor servicio que podrían hacer las académias a la democracia es disolverse".

Aranzadi, recuerda que "hace veinte años, ETA mataba una media de cien personas al año, no existía el estatuto de autonomía, no había una Ertzaintza con competencias en la lucha antiterrorista y la hegemonía del nacionalismo vasco era abrumadoramente mayor".

El ensayista vizcaíno mantiene una postura optimista respecto al futuro del conflicto vasco, puesto que "ETA ha caído en barrena en relación al número de militantes y a su capacidad operativa"

ETA y los nacionalistas vascos no piden hoy, según Aranzadi, nada distinto de lo que pedían en tiempos de Franco porque tanto unos como otros siempre han sido independentistas, y ya "en los años setenta la gente que defendía el derecho de autodeterminación dentro de ETA eran expulsados por españolistas. Desde el primer momento la organización practicó la lucha armada para conseguir sus fines".

El autor de 'El milenarismo vasco'
dice que ni ETA ni los nacionalistas
han cambiado sus exigencias desde hace años

Y prosigue señalando que, al romper la tregua, "ETA se manifiesta por primera vez conversa a las virtudes de la democracia burguesa, aunque sea una democracia con discriminación étnica. En ese sentido su lenguaje político se ha suavizado".

Aranzadi dice que el PNV "nunca ha renunciado a los fundamentos sabinianos de su origen y siempre ha sido un partido con una doble cara, con una estrategia autonomista, pero con el objetivo final de la independencia, dando unos bandazos que, en mi opinión, son los que van a seguir caracterizándole".

Milenarismo judeocristiano
El antropólogo plantea que el origen de la ideología abertzale no es otro que el milenarismo judeocristiano, de ahí el papel desempeñado por el clero en la historia del nacionalismo vasco.

El antropólogo opina que la academias
son anacrónicas ya que "surgieron
en un momento histórico determinado"

No pudo evitar Aranzadi terciar también en la polémica del informe de la Academia de Historia. La academias, según él, "son instituciones de adoctrinamiento surgidas en un momento determinado y que, como su propio nombre indica, son monárquicas; por esto es sensato que un centro de propaganda critique a otros propagandistas"

Aranzadi revisa desde el escepticismo su ensayo «Milenarismo vasco»
MADRID. Antonio Astorga ABC  4 Julio 2000

«El esqueleto básico de la ideología nacionalista, los principales dogmas impulsores de la acción etarra, el trasfondo a veces oculto pero operativo de la conciencia abertzale» no es otro que el milenarismo judeocristiano. Así lo sostiene el antropólogo Juan Aranzadi en su ensayo «Milenarismo vasco» (Taurus), sobre el que ayer dialogó con ABC, y en el que critica todo nacionalismo.

Reducido a mera y simple caricatura, el «mito etarra primordal» podría resumirse así, como lo expone Juan Aranzadi en su ensayo: «Los vascos vivían felices en un Euzkadi paradisiaco ajeno a las desventuras de la historia y protegiendo su milenaria independencia de todos cuantos colonizaron la península; ni celtas, ni fenicios, ni griegos, ni romanos, ni godos, ni árabes, ni castellanos consiguieron turbar la Edad de Oro vasca; ajenos al esclavismo y al feudalismo, hidalgos todos, los vascos vivían solidarios y en plena democracia hasta que los españoles les vencieron en las guerras carlistas; entonces el Mal entró en Euzkadi en forma de capitalismo español genocida y explotador...».

—Revisa usted el milenarismo desde el escepticismo...
—Pero me parece saludable: he conocido pocos escépticos asesinos. Me encuentro más a gusto con gente que no tiene fes irredentas. Con gente que valora la vida. Pero ha habido quien ha leído un poco hemipléjicamente mi libro y ha creído que era sólo una crítica del nacionalismo vasco. Y el libro es una crítica de todos los nacionalismos como ideología y como movimiento.

—Usted ha sido profesor de Historia de las Religiones en San Sebastián. ¿Se ha sentido amenazado?
—En principio toda persona que está allí está amenazada. El abanico de gente que ETA ha asesinado abraza todos los sectores. No obstante, por lo menos en la Universidad ha perdido fuerza HB y yo en el tiempo que estuve dando clase allí —compartí despacho con Mikel Azurmendi—, pues día sí día no entraban a clase a convocar huelgas porque habían detenido a uno a otro, a interrumpir la clase... Y es más, las propias autoridades académicas autorizaban y financiaban un despacho de atención a los presos de Eta que gestionaba la relación entre los profesores y los presos. Pero ha habido un descenso notable, por lo menos en la Universidad, del apoyo a ETA.

—¿Qué conexión hay entre nacionalismo, religión y ETA?
—ETA lleva al extremo el fundamentalismo religioso que subyace a todo nacionalismo y que sale a la luz en periodos de exacerbación. Pero en ETA hubo un componente ideológico izquierdista muy fuerte influido por los movimientos coloniales de liberación y por la ideologización marxista-leninista de la violencia. Y también un componente frecuentemente olvidado de cristianismo y de mística del martirio.

—Usted dice que el nacionalismo de Arana se fundamenta en la religión y la raza. ¿Por qué?
—El racismo vasco está implícito en la legislación foral que impide la instalación en territorio vasco a todo el que tenga ascendencia mora o judía: en definitiva, a todo el que no sea cristianoviejo, que se identifica ahí religión con limpieza de sangre. Pero el concepto de raza es totalmente incosistente. No es que no exista la raza vasca, que no existe, sino que no existe ninguna raza.

—¿Qué opina del informe sobre la enseñanza de la Historia?
—A mí, lo que me parece llamativo y grave en esta historia es que tanto unos como otros —es decir tanto los nacionalistas vascos y catalanes como el Estado español— parece entender que la Historia puede ser fuente de legitimación política. Y eso es antidemocrático.

—¿Favorecen los libros de texto e ikastolas el racismo y la exclusión?
—No los conozco, pero favorecen los presupuestos nacionalistas. Toda la historiografía en sus usos educativos es maldita propaganda.

Mi historia
Faustino F. ÁLVAREZ La Razón 4 Julio 2000

La polémica sobre la enseñanza de la historia me lleva a una cierta desilusión. Quizá sea porque la historia que me enseñaron en el bachillerato, años sesenta, tampoco haya resultado un acercamiento a la verdadera y dudosa y cambiante historia de España. Me ocurre lo mismo con los relatos temporales que tienen como objeto la literatura y que dan más importancia al lugar de nacimiento de Garcilaso o al número que hacía entre sus hermanos Lope de Vega, si los hubiese tenido, que no lo sé, antes de dedicarse a la emoción por unos versos o por unas obras teatrales. Si lo que se quiere decir, tópico habemus, es que los pueblos que no conocen su historia están obligados a repetirla, aceptemos que bueno, que vale, que depende, que hay blanco y negro en las reconstrucciones. Cito con frecuencia al poeta Ángel González, mi paisano Angelín, y a sus glosas a Heráclito, según las cuales la historia se repite igual que las morcillas de su tierra (asturiana): ambas están hechas con sangre.

    Me llama la atención que en el actual debate, a partir de un informe de persona neutral y correctísima como es el profesor Anes, se hayan levantado fuegos, se hayan encendido pasiones y hayan acudido, sin venir a cuento, los oscuros clarines de las parcialidades. La historia no es, ni mucho menos, una exclusiva de guerreros y reyes, de territorios y banderas, de conquistas y derrotas, de don Pelayo y de Boabdil. (Dice un amigo mío, asturiano de las cercanías de Covadonga, que el único español de izquierdas que conoció fue el oso que mató a Favila, y permítaseme la salida extra sobre el llamado argumento principal; pero que reflexionen tanto los de Anguita como los socialdemócratas al uso). Echo de menos la aportación, en esta supuesta convergencia de razones, de los científicos, con unas investigaciones que también son históricas: surgen, viven y se divulgan en un tiempo que es, a la vez, estímulo y beneficiario de tantas novedades, de la peseta al euro, y de la caligrafía al «Internet». Me quedo con todo en este asunto, necesitado de que los historiadores de la filosofía o de la ingeniería civil o de la aviación aporten, también, sus experiencias. ¿Es que un trasplante de corazón es distinto en cada comunidad autónoma?. ¿Vuelan los aviones, por decreto apodíctico, más altos en Urbión que en la Peña de Francia? Y me queda acaso lo más doloroso y que cuestiona los textos: ¿está la convivencia de los españoles condicionada por tal o cual observación, a pie de página, del historiador de turno y a sueldo?

    No tengo una vara mágica, y bien que lo siento, para procurar que las objetividades de ayer, vistas desde los intereses de hoy, no sean picadas por las espuelas de la intolerancia. Y en esa misma dirección me atrevo a pedir una leve consideración, un cierto respeto, hacia los mitos. Porque mi historia escolar, años sesenta, ya no es ni siquiera mi historia.

Pujol, en apuros
César Alonso de los Ríos La Estrella 4 Julio 2000

La resistencia de CiU a apoyar al Gobierno en algunas de las medidas liberalizadoras (concretamente las referidas a los horarios del comercio y a los descuentos de los libros de texto) ha tenido una respuesta contundente, una clara advertencia, por parte del presidente Aznar: si la formación dirigida por Jordi Pujol no votara a favor de las reformas, el PP se replantearía el pacto parlamentario.

Nunca habíamos visto a un Pujol tan contenido como el de estos días. De momento no ha contestado a José María Aznar, lo que tampoco permite llegar a más conclusiones que esta de constatar la prudencia extrema de la que aquel está haciendo gala, producto sin duda de su debilidad política.

La situación es delicada para CiU. Si en alguna región crea inquietud la reforma del horario comercial, es en Cataluña. Puede hablarse, sin exagerar, de una contestación general. ¿Se enfrentará CiU con un electorado que le es tan propio como es el de los butiguers? La verdad es que este partido habría debido ser consultado por Rato antes de verse embarcado en esta aventura social. En este sentido se han quejado también las organizaciones de los pequeños comerciantes, que venían siendo tranquilizados por representantes del Gobierno del PP en el sentido de que serían consultados antes de que se tomase cualquier decisión.

La actitud de Jordi Pujol no sólo podría ser calificada de excesivamente prudente en este caso. En estos días pasados se ha dedicado a calmar las reivindicaciones de los otros partidos firmantes de las Conversaciones de Barcelona. La moderación que está imponiendo al PNV y al Bloque Nacional Galego no tiene más explicación que la debilidad de CiU en unos momentos en que se está ventilando la pugna sucesoria entre Artur Más y Duran Lleida.

Como se ve, una vez más, los partidos nacionalistas son consumados en esta capacidad de adaptación a las condiciones del momento, para distinguir entre táctica y estrategia.

Jordi Pujol y la libra de carne
Lorenzo CONTRERAS La Razón 4 Julio 2000

Esta tarde pronuncia Jordi Pujol una conferencia en el Casino de Madrid. Hay expectación, por supuesto. El presidente de la Generalidad de Cataluña suele escoger sus momentos declarativos. No utiliza en vano su tiempo. Y persigue siempre una utilidad personal y política.

    Esta vez se presiente que Pujol comparece públicamente en Madrid para iniciar una ofensiva de moderación. Cuando este hombre se modera es casi más peligroso que cuando se radicaliza. El uso de la moderación como moneda de cambio rige siempre en su economía de gestos. Cuando Madrid está fuerte en algún sentido que le afecta -y este es el caso del «molt honorable» frente al Aznar del 12-M-, el mercader de Barcelona presta al altanero político que es Aznar una considerable suma de moderación para hacer todavía más cómoda su travesía de gobernante feliz. Pero Jordi Pujol, como Shylock, se reserva para el instante en que pueda cobrarse la deuda, si es preciso a cambio de una libra de carne del deudor.
    Ya se sabe que esta fábula medieval terminó mal para el usurero Shylock, pero no es seguro que la historia vaya a repetirse en todos sus términos cuando el prestamista es don Jordi. Lo que más caracteriza a éste es su capacidad para resarcirse. Ahora, con su préstamo de moderación, aguarda la coyuntura. Renuncia momentáneamente a aliarse con otra formación independentista -Esquerra Republicana de Catalunya- en aras de la gobernabilidad de España, con lo cual sacarifica algo de su imagen maximalista en provecho del «seny» catalán oportunista y pragmático.
    Es una magistral manera de transformar una debilidad en ventaja. Pujol ayuda al gobernante Aznar a no caer en la tentación de la soledad autosuficiente. El presidente no necesita aritméticamente los votos nacionalistas, pero el Shylock catalán los ofrece como mercancía supercotizada por su valor político. Se modera un nacionalismo, el catalán, frente a la crecida del otro, el vasco, y eso es de agradecer por un estadista, Aznar, que sueña con una España coherente en su diversidad innegable.
    Cuando llegue el día de cobrarse la deuda, Aznar recibirá el correspondiente mensaje. Puede que entonces sea difícil satisfacerla en numerario y haya que pensar en restar una libra de las propias carnes. Shylock no dudará en reclamarla. La naturaleza de esa entrega siempre se llamará España, una porción de su sustancia. Pueden estar tranquilos los socios naturales de Pujol por mucha que sea o parezca la ofensiva de moderación del «molt honorable», por alta que sea la repentina fiebre de gobernabilidad que le invade tras la picadura de un histórico 12 de marzo.

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