AGLI

Recortes de Prensa     Jueves 6 Julio   2000
#El Parlamento Europeo acepta investigar la discriminación del castellano en Cataluña
PERE RUSIÑOL, Barcelona El País 6 Julio 2000

#Hacia la historia de España
Julián MARÍAS, de la Real Academia Española ABC 6 Julio 2000

#Las palabras
FRANCISCO UMBRAL El Mundo 6 Julio 2000

#Los objetivos del PNV
GERMAN YANKE  El Mundo 6 Julio 2000

#Reflexiones sobre el problema vasco
SANTIAGO CARRILLO El País 6 Julio 2000

#Ibarra propone a Aznar un gran pacto PP-PSOE para frenar a los nacionalistas
CARMEN GURRUCHAGA El Mundo 6 Julio 2000

#Otro caso «Josu Ternera»
Editorial La Razón 6 Julio 2000

#Internet y EEUU: Estrategia de futuro para el castellano
Impresiones El Mundo 6 Julio 2000

#El idioma español, bien fuera de España
Editorial La Estrella 6 Julio 2000

#La Comisión Europea excluye el español de las traducciones de patentes en beneficio del inglés, francés y alemán 
ESTRASBURGO. Alberto Sotillo ABC  6 Julio 2000

#El sesenta por ciento de los universitarios de EE.UU. estudia español
MADRID. Antonio Astorga ABC 6 Julio 2000

#El Cervantes certifica que el español avanza como segunda lengua en EE UU
M. MORA, Madrid El País 6 Julio 2000

#EEUU e Internet, claves en el futuro del español
EMMA RODRIGUEZ El Mundo 6 Julio 2000

#EUGENIO TRIAS «ETA y el IRA tienen dos contextos diferentes»
PAULA IZQUIERDO El Mundo 6 Julio 2000

#Historia y política
LUDGER MEES El País 6 Julio 2000

#Nota del Editor: La excepción y algunos ejemplos
6 Julio 2000

El Parlamento Europeo acepta investigar la discriminación del castellano en Cataluña
La Eurocámara admite a trámite una petición del diputado popular Aleix Vidal-Quadras
PERE RUSIÑOL, Barcelona El País 6 Julio 2000

El Parlamento Europeo estudiará en septiembre la supuesta discriminación de los castellanohablantes en Cataluña. La comisión de Peticiones de la Eurocámara ha admitido a trámite la petición de examinar la "vulneración flagrante de los derechos lingüísticos de los ciudadanos de lengua castellana en Cataluña", presentada por Convivencia Cívica Catalana (CCC), una plataforma presidida por el eurodiputado del Partido Popular Aleix Vidal-Quadras. Este colectivo se ha destacado en los últimos años por combatir la política lingüística del Gobierno catalán.

El presidente de la comisión, el democristiano italiano Vitaliano Gemelli, explicó ayer que tiene la intención de desplazarse personalmente a Barcelona antes de que se celebre la sesión parlamentaria de septiembre para recabar información sobre los aspectos planteados por Convivència Cívica Catalana en su informe. Según explicó ayer, Gemelli pedirá entrevistarse tanto con el Gobierno de la Generalitat y los responsables de aplicar su política lingüística como con las entidades que consideran que los castellanohablantes están discriminados en Cataluña.

El pasado diciembre, una amplia delegación de CCC viajó a Bruselas para pedir al Parlamento que examine la situación del castellano en la comunidad y entregó un informe de más de 200 páginas para tratar de demostrar que "el Gobierno regional de Cataluña y algunos gobiernos locales vulneran los derechos lingüísticos de los ciudadanos". A pesar de que Vidal-Quadras es vicepresidente de la Cámara, el dirigente conservador y la plataforma que preside optaron por acudir a la Comisión de Peticiones, una instancia permanente del Parlamento a la que pueden dirigirse los ciudadanos que ven lesionados sus derechos.

El presidente de dicha comisión, Vitaliano Gemelli, miembro, como Vidal-Quadras, del Partido Popular Europeo (PPE), comunicó la semana pasada a CCC que la petición ha sido admitida a trámite. En una misiva fechada el 26 de junio, Gemelli explica que la Comisión de Peticiones "ha iniciado el examen de la petición", una vez constatado que las cuestiones planteadas son "admisibles de conformidad con el Reglamento de la Unión Europea; es decir, que su objeto incide en el ámbito de actividades de la Unión Europea".

Frialdad en Cultura
La toma en consideración de la demanda no es un mero trámite. Según consta en el último informe sobre la actividad de la comisión, del pasado 13 de junio, el porcentaje de aceptaciones en el último ejercicio, correspondiente a 1999, fue del 51%. De las 958 peticiones recibidas sólo fueron admitidas a trámite 492.

Tras abrir formalmente el expediente, Gemelli se dirigió a la Comisión Europea para que examinara la supuesta "discriminación lingüística que sufren los alumnos castellanohablantes en las escuelas catalanas" denunciada por Vidal-Quadras. No obstante, la comisaria europea de Educación y Cultura, la luxemburguesa socialcristiana Viviane Reding, recibió la petición con frialdad.

Reding es, como Gemelli, miembro del PPE, pero tiene desde hace años una estrecha relación con Convergència i Unió (CiU).

En su respuesta por escrito, Reding hace constar su convicción de que a la Unión Europea no le corresponde estudiar los casos de discriminación lingüística internas en los Estados miembros. Además, la comisaria subraya "la importancia del respeto a la diversidad nacional y regional de las culturas de los Estados miembros" y de "preservar la riqueza lingüística de la Unión".

Pese a ello, el Parlamento mantendrá abierta la petición y abordará la situación de los castellanohablantes en Cataluña.

El presidente de la comisión de Peticiones explicó ayer a este diario que llevará el caso a la comisión después de las vacaciones de verano. La comisión de Peticiones está integrada por 30 eurodiputados miembros y 17 suplentes. Ninguno de ellos es catalán, y entre los titulares se encuentran tres españoles: Felipe Camisón, del Partido Popular; María Sornosa, del Partido Socialista, y Laura González, de Izquierda Unida.

La petición presentada por CCC traslada al Parlamento Europeo su "honda preocupación por el atropello de los derechos lingüísticos de la ciudadanía de Cataluña" como consecuencia de la política lingüística de la Generalitat. El documento pone un énfasis especial en la enseñanza y aporta estadísticas de la propia Generalitat, según las cuales en el curso 1995-1996 sólo el 1% de los alumnos de enseñanza infantil y primaria recibieron la enseñanza en castellano, cuando el 47% de los escolares tenían el castellano como lengua materna.

Esta iniciativa de CCC se suma a otras anteriores de esta misma organización. Entre ellas destacan los recursos presentados contra los reglamentos de usos lingüísticos de las universidades Rovira i Virgili de Tarragona y Pompeu Fabra de Barcelona, que ahora se encuentran cautelarmente suspendidos por decisión judicial.

Hacia la historia de España
Por Julián MARÍAS, de la Real Academia Española ABC 6 Julio 2000

PERSONALMENTE, he empezado por lo particular y concreto. Lo primero que he escrito sobre la realidad colectiva española ha consistido en dos largas series de artículos escritos en 1964 -conviene tener presente este hecho-publicadas en 1965 en dos libros: Nuestra Andalucía y Consideración de Cataluña. Ambos tuvieron varias ediciones de amplia difusión. Desde 1951 escribí mucho sobre Hispanoamérica, a lo largo de constantes viajes por el Nuevo Continente y las múltiples reflexiones que me sugirieron. Ese mismo año descubrí los Estados Unidos, y comenzaron mis residencias, largas y también muchas breves en ese país. A las varias ediciones de Hispanoamérica se añadieron dos libros más Los Estados Unidos en escorzo (1956) y Análisis de los Estados Unidos (1968).

Todo esto había sido vivido y escrito desde mi condición de español, desde esa instalación, sobre la cual no recaía directamente la reflexión intelectual. La América hispanizada, resultado del injerto español que modificó lo americano sin que dejara de serlo. «Las Españas» antes que «España», que aparecía sólo como una de ellas. Por otra parte, algo tan diferente como los Estados Unidos, resultado del trasplante, en el Norte del Continente, de sociedades europeas para fundar otras también europeas en suelo americano, en este territorio. La realidad española de la que yo partía me permitió ver, admirar, comprender esta otra tan diferente.

Como se ve, la historia española como tal ha tardado mucho en convertirse en centro de atención. Primero en 1963, en el estudio de un capítulo particularmente dramático -y claro- de ella: La España posible en tiempo de Carlos III. Esto me llevó a completar reflexiones sobre figuras singulares, reveladoras (Los Españoles, 1960), algunas muy reveladoras del siglo XVIII (Feijoo, Jovellanos, Cadalso, Moratín). La necesidad de una visión total, argumental, en suma, histórica, se impuso tras este largo recorrido.

El resultado fue un libro relativamente breve -que se puede leer y retener-, acaso el que más me alegro de haber escrito: España inteligible. Lleva un subtítulo: Razón histórica de las Españas, porque desde 1500 son inexcusables e inseparables.

El título era «polémico» en el único sentido aceptable de esta palabra: el examen de «errores arraigados», como decía Feijoo, que se desvanecen mediante la consideración de la realidad. Se ha dicho repetidamente de España que es un país conflictivo, inestable, violento, invertebrado, incomprensible. Pensé que esto se debía a un error de perspectiva: a no ver cómo ha sido y es; a proyectar sobre él imágenes inadecuadas, trasladadas de otros países de distinto origen, formación, proyecto, argumento. España parecía «rara» y escasamente comprensible porque no se reparaba en su realidad. Un pez extraño porque no era un pez, sino un pájaro. Visto así, sorprendentemente inteligible.

El libro, creo, da lo que el título promete. Ha tenido diez ediciones en español (otra en inglés y otra en japonés), lo que me satisface. No ha sido muy comentado. Hay cierta resistencia a contar con él, a usarlo como instrumento de conocimiento, de aclaración de bastantes cosas. Esto, sin duda, ha disminuido su posible eficacia para que los que se ocupan de España -y ante todo los españoles- estén en claro sobre sí mismos y a salvo de las falsedades que los acechan.

Ante todo, la ignorancia, que es la peor de todas, porque hace posibles todas las demás. Un conocimiento mínimo de la realidad reduciría al ridículo el noventa por ciento de las cosas que se dicen y escriben. Se dirá que también se habían dicho otras igualmente risibles durante varios decenios; pero no tenían prestigio, sino lo contrario, y las que prevalecían en la estimación eran razonables y en conjunto verdaderas. Convendría repasar el ingente progreso del conocimiento de la historia en los últimos cuarenta años; respecto al siglo XVIII y los dos más cercanos, espectacular, obra de un grupo de historiadores españoles, secundados por algunos extranjeros, a los que ahora se intenta desprestigiar, en una exhibición penosa de un cúmulo de bajas pasiones, presididas por la envidia, amarilla, como decía Quevedo porque muerde y no come.

Se habla ahora de «nacionalismo español», algo inexistente. El nacionalismo es exclusivista, negativo, hostil, reductor; la visión que los españoles han tenido de su país ha sido usualmente lo contrario. Los grandes defensores y propagadores de la «leyenda negra», aceptada y aplicada con entusiasmo, desmontada dificultosamente por algunas mentes claras y veraces, ayudadas por extranjeros de análogas cualidades.

Hay algo evidente: los nacionalismos dependen de una deformación de la realidad, de un empobrecimiento de ella. La atención se concentra sobre una porción de la realidad, más allá de la cual nada interesa, salvo para la comparación, exclusión y hostilidad. En su núcleo último, alteraciones patológicas de la atención y de la percepción.

Esas actitudes han sido el germen de la discordia en los dos últimos siglos, y las guerras más atroces y menos justificadas han tenido ese origen. Los nacionalismos han sido una enfermedad de algunas naciones, de la cual otras se han librado en alguna medida. Pero como se trata de una actitud anormal, de una alteración de la visión de lo real, pueden generalizarse. He citado con admiración la frase de Capmany en 1773, «Europa es una escuela general de civilización», la idea de Sempere y Guarinos de la conveniencia de omitir toda referencia regional a los escritores, para retener su condición común, el «patriotismo europeo» y del siglo que alentaba en las mejores mentes.

En nuestro tiempo se ha producido otro nacionalismo: el de lo que no son naciones ni lo han sido nunca -incluso porque en las épocas en que se las supone no las había-, sino otras formas de realidad social e histórica que podían ser tan importantes como la Hélade o el Imperio Romano o el Califato, pero que a los ojos de los «nacionalistas» eran inferiores.

Hoy Europa está en gran parte atomizada, enfrentada, envenenada, ensangrentada, en nombre de porciones de humanidad que son -que podrían ser- tan dignas y valiosas como las demás, si aceptasen eso que son y no pretendiesen ser, en una actitud patológica, que envuelve la no aceptación de su realidad, la suplantación por algo que por eso es intrínsecamente estéril.

Cada persona, cada individuo y cada grupo social, si quiere «ser» y no fingirse, tiene que descubrir y aceptar su verdadera condición y realizarla con la perfección posible. Y he escrito cada «persona» porque esta exigencia afecta a los individuos en sus dos versiones, recíprocas e inseparables: varón y mujer.

Las palabras
FRANCISCO UMBRAL El Mundo 6 Julio 2000

"Los niños empezarán a aprender una lengua extranjera a los seis años; a entenderla y hablarla», ha dicho la ministra Pilar del Castillo, que parece mujer decidida y sorprendente, sabia y segura, llena de una joven experiencia que no la envejece. Pero está Juan Ramón Jiménez. Y Heidegger. Y Ortega.

JRJ, que tuvo la experiencia de vivir exiliado en el inglés, tiene palabras muy acendradas y hermosas para reivindicar su castellano, «el español de mi madre». El poeta sostenía que no hay más que una lengua, la materna, y que la resonancia, profundidad y perfume que tiene cada palabra en español, para un español, no la va a tener nunca otra palabra, el sustitutivo extranjero. Porque el idioma no sólo dice lo que dice, sino lo que suena, y aquí la profundidad de Paul Valery en su duda sobre sonido y sentido.

En la lengua materna y madre muchas veces tiene más profundidad y elocuencia el sonido que el sentido. Por eso dudamos del entusiasmo posmoderno por los idiomas extranjeros «y prácticos» desde la infancia. Es lo que Borges llamaría una cultura de conserje de hotel. Quizá estamos desarraigando del niño lo más tierno y rico del árbol que será mañana.

Escribe Ortega -nada sospechoso de monolingüismos- que para hablar una lengua extranjera hay que empezar por volverse un poco imbécil. Efectivamente, los turistas hablan siempre como niños y ante un monumento sólo dicen tópicos, aún cuando haya un poeta entre ellos. Usar otro idioma que el propio es siempre un empobrecimiento, y no sólo a efectos creadores.

Están bien los idiomas internacionales para hacer política y finanzas, para viajar, pero tampoco es necesario empezar a los seis años, cuando la lengua materna va tomando en el niño figura y cuerpo, dibujo y eco. Borrarle todo esto es como borrarle la cara, impersonalizarle. Así de impersonales son los yuppies.

Heidegger explica directamente que el idioma es el ser, que la lengua es la casa del ser. Heidegger cree, incluso, que las cosas responden a su nombre, como algunos animales, y que «la cosa cosea».

La vuelta a las Humanidades, que ahora se ensaya, no es para mí poner a los párvulos a hablar latín, y mucho menos inglés, sino sumergirles en un castellano que están olvidando porque sus padres ahora lo hablan mezclado de televisión, cursos de idiomas acelerados y otras amenidades.

El idioma es la última identidad que nos queda, perdida el alma y el pasaporte. Cioran, que llegó a un brillante estilo en francés, no deja de añorar finalmente el sonido y el sentido de sus escritos rumanos.

La experiencia de muchos escritores -que es la experiencia/límite con una lengua-, nos enseña que el hombre consiste en lo que habla, que toda su vida se le incorpora cuando torna a la lengua madre. Insistir en las lenguas extranjeras habilita a un hombre para viajar y hacer negocios, pero «el negocio del alma», como decían los místicos, puede que lo haya perdido entre dos aeropuertos.

Los objetivos del PNV
GERMAN YANKE  El Mundo 6 Julio 2000

"Coincidencia en los objetivos». Toda la retórica del PNV para reordenar sus relaciones con HB, incluida la ruptura de pactos municipales, pasa por la constatación, como Xabier Arzalluz ha reiterado, de que ambas formaciones coinciden en las metas políticas a las que aspiran. Partiendo de una hipótesis tan asombrosa, el resto del discurso se vuelve ridículo: la discrepancia en «el modo y el tiempo» incluye, según el discurso de Arzalluz, la violencia, la imposición, la identificación con ETA. El drama del PNV, lo que lo convierte en un «problema», es que, con este bagaje, sólo se pueden sostener las coincidencias arrasando cualquier criterio ético en la actividad política.

«Renunciamos a la violencia», asegura el PNV. Pero, en política, los medios se convierten necesariamente en fines. La política no es un modo virginal de diseñar paraísos, sino la forma de establecer una conversación institucional en la que los ciudadanos vean respetados sus derechos. Si el PNV coincide en las metas con ETA y HB pero no en la utilización de la violencia, concibe ésta de modo instrumental, es decir, la valora a la postre, aunque lo niegue formalmente, en función de su eficacia. Hay amplios sectores del PNV que se resisten a esta concepción, pero sus dirigentes insisten una y otra vez en darle carta de naturaleza cuando afirman que la verdadera maldad del terrorismo es que «nos hace retroceder». O cuando silencian a las víctimas o piden que sean éstas las que cambien de objetivos para que la violencia no sea considerada necesaria por los verdugos.

«No aceptamos imposiciones», asegura también el PNV. Hay, para empezar, un matiz del lenguaje: al parecer, en este nuevo esquema mental del nacionalismo, ETA y HB tratan de imponerles criterios, mientras los no nacionalistas, Gobierno español incluido, pretenden aniquilarlos. La manipulación de la realidad, intencionada para buscar como sea el acuerdo con la izquierda abertzale, es evidente. Pero el PNV, además, tendría que darse cuenta de que, por mucho que acuerde con los demás nacionalistas vascos un proyecto, la exclusión de los que no lo son -y esa ha sido la consecuencia fundamental de la colaboración entre el PNV y EH- es, sin duda, una imposición inaceptable, aunque los agredidos estén ahora más preocupados por no ser aniquilados.

Por todo ello, la reclamación al PNV de que abandone sus tratos y acuerdos con HB y ETA, no se basa en una absurda identificación del PNV con los asesinos, sino en la esperanza de que aún es posible que deje de considerar que sus fines son similares a los de ETA, que abandone la idea de que el futuro del País Vasco puede concebirse al margen de lo que supone un reguero de víctimas del terrorismo, y que acepte que no es justificable excluir a una mayoría de ciudadanos que no lo son.

Reflexiones sobre el problema vasco

SANTIAGO CARRILLO El País 6 Julio 2000

No tengo más autoridad personal para hablar en los términos de este artículo, como voy a hacerlo, que el haber atravesado vivo casi todos los grandes acontecimientos políticos españoles de este siglo, el haber vivido la historia reciente; y aunque sé que éste no es tiempo en que se otorgue valor a consejos de ancianos, me decido a escribir convencido de que, cuando menos, se reconocerá que no me mueve ningún interés personal al trazar estas líneas.

Por más que me esfuerzo, no consigo entender el sentido de la polémica que mantienen hoy el Gobierno de la nación y representantes del PNV. Parece ser que el nudo de la polémica consiste en que este último partido rompa el pacto de Lizarra. Pero ¿acaso ese pacto no lo ha roto ya de hecho ETA, con sus crímenes, tras dar fin a la tregua? No conozco que Lizarra haya vuelto a reunirse tras estos sucesos. Y el lehendakari Ibarretxe ha roto el acuerdo de mayoría con EH en el Parlamento vasco, cosa que ha repetido también en algún municipio vasco el alcalde peneuvista. Mi impresión es que si Lizarra es hoy más que una ficción política se debe al empeño de obligar a los dirigentes del PNV a hacer un acto de contrición reconociendo que erraron al sellar ese pacto.

Desgraciadamente, los partidos políticos suelen reconocer difícilmente en público y en caliente sus errores. No tardan tanto tiempo en reconocerlos como la Iglesia en el caso de la condena de Galileo, pero a veces incluso desaparecen antes de hacerlo. El PNV incurrió en algunos, como, por ejemplo, el pacto de rendición de Santoña, durante la guerra civil del 36-39, con un partener que no iba a cumplirlos y los aprovecharía para fusilar y reducir a prisión a muchos combatientes vascos. En aquel momento, la República, en vez de reprocharle el error -y había motivos para hacerlo-, optó por mantener la unidad de las fuerzas antifranquistas y el representante del PNV, Irujo, siguió siendo ministro de su Gobierno, y el lehendakari, José Antonio Aguirre, continuó siendo reconocido como lehendakari. Y yo pienso que al hacer esto la República tomó una sabia decisión.

En política a veces vale más la flexibilidad que la obstinación, el resultado concreto que la satisfacción del prurito del partido. Por eso es difícil entender la posición del presidente del Gobierno, repetida hasta en el viaje a China, y se expande la duda de si el señor Aznar persigue la finalización del terrorismo o si antepone a ello el desplazamiento de la hegemonía del PNV, sustituyéndola por la del PP: lo que no resolvería el problema vasco.

Éste no tendrá solución mientras subsista ETA y el terrorismo, pero puede complicarse -y de hecho ya se ha complicado- todavía más. La kale borroka y la amenaza de división del pueblo vasco en dos frentes, uno nacionalista y otro no nacionalista, son éxitos de ETA. El pueblo vasco es un pueblo plural, no ya por las inmigraciones originadas bajo el franquismo sino también por otras anteriores en las que llegaron de Castilla hacia las Encartaciones miles de obreros que hicieron producir a las minas de hierro. Pero más aún, ese pluralismo ha sido originado por un desarrollo profundamente influido por la comunidad cultural y política con el resto de los pueblos de España, creada en siglos de convivencia. Eso hace que el pluralismo no se determine ni por la consonancia vasca ni por la consonancia castellana de los apellidos.

¿Qué consecuencias podrían derivarse de una cristalización de dos frentes opuestos? Para empezar, una grave fractura social de lo que en realidad es el pueblo vasco, una amenaza a la paz civil en Euskadi. Es cierto que ésta se halla hoy ya muy amenazada; que hay hombres y mujeres que viven sabiendo que pueden ser agredidos y asesinados en cualquier momento; que están perdiendo -o ya han perdido- la confianza en que las autoridades garanticen su seguridad; que una parte del pueblo siente que ha perdido la libertad. Pero en las circunstancias presentes esta situación tiende a agravarse. Y hay que reflexionar seriamente en las consecuencias que podrían producirse si no hay un cambio de rumbo en Euskadi y en Madrid.

No creo ser un profeta de desgracias diciendo que si sobre el fondo del terrorismo se consolida la tendencia a un frente nacionalista, la hegemonía dentro de éste la tendrá cada vez más ETA y menos el PNV. Y que el nacionalismo democrático perderá lentamente su importancia política. Se trata de una dialéctica fatal en este género de situaciones.

Y a ese fenómeno en el resto de España podría corresponderle un ascenso de las corrientes nacionalistas de extrema derecha. Nadie lo dice todavía públicamente, pero hay insensatos que están pensando ya que cualquier agudización del problema sería motivo para enviar el Ejército al norte. No nos engañemos; lo que sucede sólo puede reforzar las corrientes reaccionarias en Euskadi y en España, y agravar el conflicto.

Un cambio de rumbo es importante, pero ese cambio no se producirá si el Gobierno desde Madrid exige, como lo está haciendo, la destitución de los actuales dirigentes del PNV. Bastan dos dedos de frente para comprender que si el Gobierno, desde Madrid, demanda la destitución de Arzalluz, eso es suficiente para que incluso los más críticos con su política en el PNV cierren filas a su lado. Esto es tan elemental que cabe intuir que quienes lo hacen están viviendo la ilusión de que así podrán derrotar a ese partido en unas elecciones vascas anticipadas.

Y por eso reclaman también esa anticipación. Pero ¿serían verdaderamente libres, hoy, unas elecciones en Euskadi, en estas condiciones de terror? Yo estoy impresionado todavía por el recuerdo de la manifestación que hicimos en Andoain el día del entierro de López de Lacalle. Recuerdo que desfilamos por una ciudad con balcones y ventanas cerrados hostilmente, y que en la calle no estábamos más que los manifestantes, en su casi totalidad forasteros y que el grito era, como en tiempos del franquismo, "libertad".

Si en estas elecciones anticipadas realizadas en esta conflictiva situación ganan los nacionalistas, ¿qué se hace? Y aunque ganaran por pocos votos los partidos de implantación estatal y pudieran formar un Gobierno, ¿qué ganábamos? ¿Se habría acabado con el terrorismo o, por el contrario, saldrían abertzales de detrás de cada piedra, ampliando la base social de ETA? ¿No sería precisamente esto lo que ETA está buscando, según el principio de "cuanto peor, mejor"?

Escribo desde Madrid y por eso soy más prudente en las críticas a los dirigentes del nacionalismo democrático vasco. Creo que éstas corresponde hacerlas a los vascos preferentemente. Pero mi prudencia no significa que ignore el daño que pueden inferir a la búsqueda de soluciones de diálogo y de consenso las extravagantes y a veces desafiantes declaraciones de algunas personalidades que parecen querer recrear una atmósfera de sitio.

Yo soy de los que piensan que si un día, superado el terrorismo, una mayoría cualificada del pueblo vasco reclamara la independencia en una victoria democrática, el resto de los españoles, aun lamentándolo, tendríamos que inclinarnos ante ese resultado. Y, sin embargo, estoy convencido de que, en condiciones de libertad, el pueblo vasco, nacionalistas y no nacionalistas, sería capaz de encontrar soluciones de consenso que, dando a Euskadi las más altas cotas de autonomía y de poder político como pueblo, evitarán que en esta piel de toro volviéramos a las andadas, es decir, al enfrentamiento fratricida.

Desde el conocimiento de nuestra historia en este siglo, esto es lo que se me ocurre proponer: hagamos retroceder la película, recomencemos la negociación con espíritu abierto. Eso hicimos los españoles en los años setenta y nos separaba mucho más. Abordemos el problema vasco con el espíritu de diálogo y consenso que caracterizó la transición española, sin olvidar que hoy somos más libres que entonces para encontrar soluciones.

Santiago Carrillo, ex secretario general del PCE, es comentarista político.

Ibarra propone a Aznar un gran pacto PP-PSOE para frenar a los nacionalistas
El presidente extremeño cree que son un freno para el desarrollo autonómico
CARMEN GURRUCHAGA El Mundo 6 Julio 2000

MADRID.- El presidente de la Junta de Extremadura, Juan Carlos Rodríguez Ibarra, propuso ayer, en el Palacio de La Moncloa, al jefe del Gobierno, José María Aznar, «un gran pacto entre el PP y el PSOE para desarrollar la Constitución con o sin nacionalistas», y para sacar adelante la reforma de la Ley de Humanidades, así como una ordenación general del sistema educativo y una relectura de la Ley de Reforma Universitaria.

El dirigente socialista transmitió a Aznar su teoría, según la cual, los nacionalistas suponen un freno para el desarrollo autonómico. En su opinión, el temor a la deriva soberanista de los partidos nacionalistas impide, por ejemplo, que las comunidades autónomas estén representadas en el Consejo de Ministros europeos o que se lleve a cabo la reforma del Senado para que esta Cámara sea un lugar de encuentro y de debate de los representantes autonómicos.

Rodríguez Ibarra informó de que había sugerido a José María Aznar ambas posibilidades y que éste le había respondido que no, «taxativamente». Más tarde, el portavoz del Gobierno, Pío Cabanillas, explicó que el jefe del Gobierno prefiere las relaciones bilaterales con los presidentes autonómicos, porque, de esta forma, toma mejor el pulso de las autonomías.

Sobre este asunto, Ibarra consideró que es normal que los senadores se opongan a que la Cámara Alta sea reformada porque supondría su desaparición de la escena política. «Y nadie se hace el haraquiri», apostilló. «También es normal que el Congreso tampoco lo desee porque perdería competencias, ya que las leyes básicas serían debatidas entre los presidentes autonómicos en ese nuevo Senado», añadió. También valoró como «lógico» que el Ejecutivo también esté en contra porque tendría menos peso político, «ya que resultaría más interesante ver debatir a los presidentes autonómicos que a los diputados en la Cámara Baja».

Ibarra expresó su deseo de normalizar las relaciones con el presidente del Ejecutivo por lo que le invitó a sentarse en el Consejo de Gobierno de la Junta de Extremadura.

Asimismo, mostró su total disposición a llegar a un acuerdo en el Plan de Financiación autonómico, «para contribuir a que haya un único sistema», pese a no estar en absoluto de acuerdo con el sistema hecho público por el presidente de la Comunidad Valenciana, Eduardo Zaplana. En este sentido, dijo que si no aceptó el 15% del IRPF, ni el 30%, mucho menos va a asumir el 50% que propone el presidente popular.

El líder extremeño defendió que el debate se haga en el seno del Consejo de Política Fiscal, «porque no es un asunto de partidos a debatir en el Congreso o en el Senado, sino de comunidades autónomas». Exigió que a su región se le liquide, en función de los ingresos del Estado, el 2% que se le debe bajo el argumento de que no se le puede liquidar porque no ha aceptado el plan de financiación y no se sabe qué criterio utilizar. No obstante, Ibarra expresó su confianza en llegar a un consenso con el ministro de Economía, Rodrigo Rato, en base a los principios de corresponsabilidad fiscal, autonomía financiera, suficiencia y la cesta de impuestos.

Los dos dirigentes políticos también hablaron de la situación de las infraestructuras en Extremadura. Según aseguró en la rueda de prensa posterior al encuentro, el presidente del Gobierno se comprometió a ejecutar la autovía de la ruta de la plata. También expresó su voluntad de que el tren de alta velocidad pase por Extremadura, a expensas del pronunciamiento del Gobierno portugués sobre el trazado de la línea.

En este asunto, Ibarra se comprometió a no hacer demagogia sobre el trazado ni a defender que vaya por la provincia contraria a la que dice el Gobierno.

Otro caso «Josu Ternera»
Editorial La Razón 6 Julio 2000

El escándalo de «Josu Ternera», la puesta en libertad de uno de los cabecillas en la etapa más sangrienta de Eta por una Justicia que se vio impotente e incapaz de articular una acusación, amenaza con volver a repetirse en el caso de otro dirigente etarra, Félix López, alias «Mobutu». Ha revelado LA RAZÓN que «Mobutu» cumple esta semana su pena de prisión en Francia, donde fue condenado por «asociación de malhechores» (un delito similar a la única acusación que tiene pendiente en España, por el que no podrá ser condenado otra vez) y que, si no surge algún inconveniente, será expulsado -no entregado ni extraditado- por las autoridades francesas que, al aplicar una medida administrativa, le pondrán en la frontera.

    A su llegada a suelo español, si nadie lo remedia, «Mobutu» podría ser puesto en libertad y recibir esperpénticos homenajes como los dedicados por los proetarras a «Ternera». Tenemos, sin embargo, la esperanza de que el Poder Judicial y el Ministerio del Interior sean todavía capaces de evitar lo que supondría una nueva burla al Estado de Derecho y a las víctimas del terrorismo.

    Si se sabe, como ocurre en este caso, que «Mobutu» fue, durante más de un año y hasta su detención en 1994, jefe de los asesinos de Eta, parece lógico que los investigadores deben ser capaces de articular una acusación fundada que le siente en el banquillo para responder por su presunta responsabilidad en los crímenes. De hecho, la Justicia cuenta con declaraciones de otros etarras detenidos en los que confiesan que «Mobutu» era quien daba las órdenes y sería por ello tan responsable como los que apretaron el gatillo.

    La seguridad jurídica debe cumplirse en todo momento, pero es igualmente responsabilidad de los poderes públicos velar por la seguridad de los ciudadanos y acusar a quienes vulneran la ley. Nadie debe poder burlarse impunemente de las víctimas del terror e insultar a todos los que han sido asesinados por defender la libertad.

Internet y EEUU: Estrategia de futuro para el castellano
Impresiones El Mundo 6 Julio 2000

El Instituto Cervantes ha desarrollado una plausible estrategia de afianzamiento de los grandes avances de la lengua española en el mundo: Estados Unidos e Internet son las grandes plataformas en las que se deben centrar los esfuerzos para que quede consolidada como la segunda lengua internacional. Ayer, en la presentación de El español en el mundo, el anuario del Instituto, su director, Fernando Rodríguez Lafuente, hacía hincapié en estos aspectos. La prioridad norteamericana salta a la vista: 31 millones de hispanohablantes convierten a Estados Unidos en el cuarto país donde más personas hablan español, detrás de México, de Colombia y de España; esa población es cada día más influyente social, política y económicamente; además, el castellano es de lejos la lengua que más estudia la población anglohablante (un 61% de los universitarios); y el biligüismo de hecho se impone en varias zonas del país. Pero, para Rodríguez Lafuente, el español tiene que librar aún una batalla frente al francés y al alemán para no perder esa ventaja. Y no digamos en Internet, el otro marco en el que se juega el futuro, y donde el Instituto ve que hay mucho que hacer en cuanto a contenidos -como ayer analizaba EL CULTURAL de EL MUNDO-, para lo que ha puesto en marcha un Plan de Actualización de la Lengua Española en la Sociedad de la Información. También en EEUU anuncia una intensificación de su tarea. Para toda ella cuenta con un presupuesto 7.000 millones de pesetas, que crece al 8% anual. No existe mejor inversión para que España aproveche al máximo el auge de nuestra lengua común en el mundo, un auge con -hasta ahora- poco protagonismo específicamente español.

El idioma español, bien fuera de España
Editorial La Estrella 6 Julio 2000

Hace unos meses, una noticia sobre el grado de penetración de la lengua española en Internet vino a perturbar el ánimo de quienes vivimos del uso del idioma y nos movemos por los acogedores pero inabarcables espacios de la Red universal. Se nos dijo que el español ocupaba un lugar que distaba de ser preferente en Internet, por detrás del inglés, japonés, alemán y chino. Atribuimos en su día tal circunstancia estadística desfavorable al hecho de que los españoles y los hispanos, por extensión seamos aún bisoños en el uso de la Red. La preocupación está justificada si se considera no sólo la vocación hegemónica de nuestra lengua, sino la consideración objetiva de su categoría universal.

En este momento, las noticias siguen siendo las mismas pero, afortunadamente, los vaticinios son menos inquietantes porque, efectivamente, cuando unos cuantos millones de españoles más que los internautas de hoy, así como decenas de millones de ciudadanos de Hispanoamérica, se incorporen a la Red la presencia en ella del español se disparará.

Traemos la lengua en relación con Internet a colación porque es la mejor referencia que en la actualidad de las comunicaciones mundiales se puede hacer para calcular el empuje de un idioma. Al margen de la influencia de nuestra lengua en Internet, ya está escrito en las previsiones que el español está llamado a convertirse en la segunda lengua universal en el curso de las dos próximas décadas. Y ésta es la gran noticia de hoy. El español está en plena y permanente expansión. Lo acaba de anunciar el director del Instituto Cervantes y, por lo que vamos sabiendo cada vez con más fiabilidad, no hay razones para no dar crédito al anuncio. Según los expertos de este Instituto, la lengua española está ganándose ya el segundo puesto como instrumento de entendimiento universal. Se culminará el acontecimiento en los próximos veinte años en los fértiles escenarios sociales de los Estados Unidos y de Hispanoamérica, donde la biología, la cultura y la fuerza de la lengua están llamadas a dar resultados altamente prometedores.
EE UU ya es el cuarto país del mundo con más hablantes en castellano, donde más de treinta millones de personas se entienden en la lengua de Cervantes. Ya teníamos referencias de tan feliz estadística como de la otra noticia alentadora, a los efectos de la extensión de nuestro idioma, de que en Brasil, con 165 millones de habitantes, se esté considerando muy seriamente desde hace tiempo la posibilidad de que, de modo oficial, el español se convierta en lengua obligatoria de la enseñanza no universitaria. Entre estos dos países, el horizonte no puede ser más prometedor para el español. Como se ha argumentado desde los obvservatorios estadounidense y brasileño, el impulso del español en estas sociedades es constante y se desarrolla de modo natural y con el apoyo de instituciones públicas y gobiernos.

Resulta sarcástico y, sin duda, muy lamentable que, al tiempo que los vientos estén soplando tan favorablemente para el español fuera de España, dentro, en comunidades autónomas como el País Vasco y Cataluña, las cosas vayan por otros derroteros. Aquí, legislaciones restrictivas, inmersiones lingüísticas, coacciones culturales y otras manifestaciones represivas están formando un asedio en torno al uso y supervivencia del español que produce malestar y asombro. Se entiende mal que la lengua que hablan en el mundo más de 400 millones de seres sea perseguida en su propia casa precisamente en el momento en que goza de tan excelente salud en otras latitudes.

La Comisión Europea excluye el español de las traducciones de patentes en beneficio del inglés, francés y alemán 
ESTRASBURGO. Alberto Sotillo ABC  6 Julio 2000

La Comisión Europea cumplió ayer su amenaza, adelantada por ABC, al proponer hacer un ahorro en el sistema europeo de patentes mediante el expeditivo método de reducir la traducción de solicitudes al inglés, francés y alemán, con menoscabo de las demás lenguas de la UE. La propuesta tiene todas las papeletas para ser rechazada por los Gobiernos de los Quince, ya que España, por ejemplo, considera que el ínfimo ahorro de 14.800 euros (2,4 millones de pesetas) no compensa la merma que sufriría el uso de la lengua de Cervantes. Aun así, el comisario de Mercado Interior, el holandés Frits Bolkestein, se empeñó en hacer aprobar su plan. Es más, el comunicado elaborado por los servicios del comisario afirma que la propuesta «no modifica» el presente régimen de lenguas en el sistema europeo de patentes; aunque a continuación insista en que ahora las solicitudes se traducen a las once lenguas de la UE y que, con su plan, las mismas se harían sólo al inglés, francés y alemán.

En esta sorda disputa, las cuchilladas contra el español vienen milímetro a milímetro, nunca de un tajo limpio. Alemania y países asociados reiteran sus propuestas, por más que sean rechazadas, con la convicción de que así, casi inadvertidamente, se va creando la opinión de que tras la ampliación de la UE será inexorable reducir los idiomas de trabajo al inglés, francés y alemán.

Por lo pronto, el comisario Bolkestein, holandés pero ferviente defensor de la causa germana, ha conseguido que su plan fuera aprobado por la Comisión. Aunque con el rechazo de su vicepresidenta, Loyola de Palacio, que se mostró indignada porque sus colegas en el Ejecutivo europeo hayan aprobado una propuesta «sin base jurídica», condenada a ser rechazada por los Gobiernos de los Quince, que cuentan así con una nueva oportunidad para presentarse como defensores de la sensatez frente a ciertas ocurrencias de Bruselas. No siempre es así, pero esta vez el argumento viene servido en bandeja. A la oposición de De Palacio se unió la del comisario del Euro, Pedro Solbes, y la de los representantes nórdicos. Pero en la Comisión se toman las decisiones en función del sentir general de la mayoría; en este tipo de iniciativas, la rebaja viene cuando son debatidas por los Quince.

El sesenta por ciento de los universitarios de EE.UU. estudia español
MADRID. Antonio Astorga ABC 6 Julio 2000

Cerca de cuatrocientos millones de personas hablan español en el mundo y treinta y un millones lo respiran en Estados Unidos. Allí, el 61 por ciento de los estudiantes universitarios angloparlantes se decantan por el estudio de nuestro idioma, según la III edición del Anuario del Instituto Cervantes. En Internet, el crecimiento ha sido espectacular en un año.

«Si usted quiere hablar como un neoyorquino aprenda español», rezaba no hace mucho, a toda página, la portada de «The New York Times». Una encuesta posterior entre las Universidades del Este profundizaba en la causa del vuelco idiomático: los norteamericanos lo persiguen, lo buscan, lo anhelan «porque es una lengua práctica». Estados Unidos fue el primer objetivo que se trazó Fernando Rodríguez Lafuente nada más pisar el despacho del Instituto Cervantes. Quería agitar y potenciar la presencia de nuestro idioma allí. Y a fe que lo ha conseguido en su primer año en el cargo. Las cifras repiquetean por sí solas: 31,3 millones de hispanos (el 11 por ciento de la población), lo que representa un aumento del 35 por ciento con respecto a 1990 y sitúa a EE.UU. en el quinto país que respira español en todo el mundo. Más de la mitad residen en el Suroeste.

OBJETIVO: BRASIL Y ASIA
En EE.UU. el 82,6 por ciento de los hispanos mayores de cinco años utiliza el español en la vida cotidiana (17 millones de alumnos entre 5 y 17 años). En Educación Primaria, en 1997 ofrecía español el 80 por ciento de las escuelas con enseñanzas de segundas lenguas; en Secundaria, cuatro millones de escuelas enseñaban español, menos de dos millones francés y 600.000 alemán. El futuro habla español. Así, los «hombres hechos a sí mismos», los ejecutivos del siglo XXI, los futuros pilares de la nación —como recordaba ayer Fernando Rodríguez Lafuente al presentar el anuario del Cervantes editado por Círculo de Lectores y Plaza & Janés— estudian español como lengua del futuro. El 39 por ciento restante se reparte entre el chino o francés. E incluso en Canadá, en cuatro de sus provincias, el español es la segunda lengua oficial. Son las bases para que el español se consolide como segunda lengua internacional en EE.UU. en 2001. El 80 por ciento de los hispanos de Estados Unidos utilizan tanto los medios de comunicación en español como en inglés. En Los Ángeles, entre el 55 y el 60 por ciento de los adultos hispanos prefiere la publicidad en español. Incluso los dos candidatos a la Casa Blanca, W. Bush y A. Gore no sólo tienen páginas web en español sino que utilizan el español como reclamo electoral porque se juegan más de 6 millones de votos. Pero si Estados Unidos es el primero de los propósitos físicos, Brasil y Asia son las siguientes paradas. En Brasil, la Cámara de Diputados debate una Ley para convertir el español en lengua obligatoria en la enseñanza no universitaria y que afectaría a cinco millones de estudiantes. La ofensiva del Cervantes en Asia principiará en China —con 700 estudiantes universitarios de español—, proseguirá por Japón —60.000—, continuará en Corea del Sur y culminará en Taiwan.

QUINTO IDIOMA EN INTERNET
Irradiar el español en Internet es la gran obsesión del Cervantes. Francisco Marcos Marín, director académico del Instituto, expuso las claves: la presencia firme del español exige asegurar para el idioma una banda de uso en Internet de entre un 15 y un 25 por ciento en los próximos cuatro años, referida a los accesos que no son en inglés. Ocupa nuestro idioma, por lo tanto, el quinto lugar tras el inglés, japonés, alemán y chino. Sólo en España hay en la red más de 40 periódicos, un centenar de revistas y unas veinte emisoras de radio. «El aumento de la presencia sólo puede lograrse mediante un incremento de los contenidos», profetiza Marcos Marín. Este gesto precisa un plan de Actualización del español en la Sociedad de la Información.

El Cervantes certifica que el español avanza como segunda lengua en EE UU
Rodríguez Lafuente confía en que la conexión de Iberoamérica dispare el uso en Internet
M. MORA, Madrid El País 6 Julio 2000

Ya está en las librerías y la Red el Anuario 2000 del Instituto Cervantes, que fue presentado ayer en Madrid. El tomo analiza la situación del español en EEUU, Brasil, Asia oriental e Internet, y las conclusiones son halagüeñas, salvo en el último caso: el castellano es el quinto idioma en la Red, y sólo cubre el 5% del total, por detrás del inglés, el japonés, el alemán y el chino. Fernando R. Lafuente, director del Cervantes, espera que cuando Iberoamérica se enganche a la Red masivamente, todo mejorará. El consuelo es que, en EEUU, el español es la segunda lengua.

El español se ha convertido en la segunda lengua de Estados Unidos. Esta es la gran noticia que ofrece el tercer Anuario del Cervantes, coeditado por Círculo de Lectores, Plaza & Janés y el instituto. La afirmación se basa en datos demográficos y educativos. Según la Oficina del Censo, en 1999 había ya 31,3 millones de hispanos en EE UU (un 35% más que en 1990 y el 11,5% de la población total), lo cual convierte al país en el quinto del mundo donde más se habla el idioma español.

Pero la expansión se basa en otros fenómenos relativamente nuevos. Según datos de 1997, más de 17 millones de alumnos de entre 5 y 17 años usan el español en familia. El 80% de las escuelas primarias que enseña segundas lenguas ofrece estudios de español (en 1987, sólo lo hacía un 50%). En educación secundaria se enseña español en 4 millones de colegios, donde es la lengua preferida por un 93% de los alumnos. Y los estudiantes universitarios anglosajones también lo prefieren con gran diferencia respecto a otros idiomas. Lo elige un 61%, y por razones pragmáticas, según dicen las encuestas: es la nueva lengua de los negocios, y, con un buen español, los sueldos suben bastante. En Florida, lo estudia un 77% de los que estudian segundas lenguas; en Utah, donde apenas hay hispanos, lo prefiere el 89% de los alumnos de primaria.

El aumento de las relaciones comerciales con Iberoamérica parece haber mejorado una situación que vaticina un futuro ilusionante, por demografía y prestigio. Si la lengua cuaja entre los anglosajones, los hispanos se animan a mantenerla viva. En el Suroeste, donde viven más de la mitad de los hispanos de EE UU, la Proposición 227, que obliga a los alumnos de California a hacer una inmersión en inglés, no parece haber afectado al aumento de estudiantes de español (500.000).

El éxito va a suponer un aumento de la implantación del Cervantes, que abrirá nuevos centros en Alburquerque (Nuevo México), en octubre, y Washington, en 2001.

Internet, la obsesión
Pero hace falta, según dijeron ayer Fernando R. Lafuente y los autores del Anuario, consolidar el español como segunda lengua mundial. Y para eso hay que tener una presencia digna en Internet, que es la gran "obsesión" del instituto.

A juicio del responsable del Cervantes y de su director académico, Francisco Marcos Marín, el español del siglo XXI "será americano o no será". Y eso dependerá mucho de las grandes estrategias económicas de telecomunicación. Para asegurar una presencia fuerte en la Red, hace falta que Iberoamérica se enganche masivamente. España, se dijo, debe apoyar a las empresas latinoamericanas a que desarrollen productos y servicios lingüísticos electrónicos.

Marcos Marín dice que es preciso lograr una banda de uso de entre el 15% y el 20%, y cree que ayudará mucho el plan de actualización del español en la Red, que prepara ya el Cervantes con el patrocinio de Telefónica.

Pero la clave del éxito para triunfar entre los 800 millones de páginas web es la mejoría de la calidad de los contenidos en español. Sólo así se consolidaría el "crecimiento espectacular" obtenido en el último año -sólo en España hay 41 periódicos, 102 entrevistas especializadas y 10 emisoras de radio en la Red-.

El estudio certifica también las buenas perspectivas del idioma en Brasil ("bonanza, auge y prestigio"), y da cifras de la implantación en Oriente. En China hay sólo 700 estudiantes, pero la demanda es de 60 por cada plaza, y hay 200 profesores titulados. En Japón hay 60.000 alumnos en la Universidad. Y en Corea del Sur, entre 2.500 y 3.000, repartidos en 29 universidades y tres academias militares.

La UIMP abre el primer 'mestrado', un curso para profesores brasileños de español
M. M., Madrid
Brasil tiene en tramitación parlamentaria una iniciativa legislativa para convertir la lengua española en asignatura obligatoria de los centros educativos de primaria y secundaria. Si el proyecto prospera, el país necesitará contar en los próximos cinco años con unos 210.000 profesores de español, según cálculos del Ministerio de Educación de aquel país.

Por eso, el director del Instituto Cervantes, Fernando Rodríguez Lafuente, y el rector de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo, José Luis García Delgado, inauguran hoy en la UIMP el primer mestrado, curso de formación para profesores de español brasileños, organizado por ambas instituciones, que se preparan para afrontar la gran demanda de docentes de lengua española que se producirá en los próximos años.

El mestrado cumple con los requisitos exigidos por el Ministerio de Educación de Brasil, y contará con el reconocimiento oficial de las universidades colaboradoras: Complutense, Autónoma, Carlos III y de Alcalá de Henares, todas ellas en la Comunidad de Madrid.

Una treintena de profesores brasileños de español recibirán este primer curso, que será impartido por profesores de distintas universidades y del Consejo Superior de Investigaciones Científicas.

El mestrado en Enseñanza de Español para Brasileños tiene una duración de 360 horas y está dividido en dos módulos. El primero (90 horas presenciales y otras 45 de lectura y trabajo individual) se impartirá en la residencia universitaria Las Llamas de Santander, hasta el próximo 21 de julio. El segundo (150 horas presenciales y 75 de trabajo individual), en la sede del Instituto Cervantes en São Paulo, en enero de 2001.

Por otra parte, la Fundación Telefónica y Comunica presentaron el martes en Madrid un nuevo servicio informativo y de análisis sobre la actualidad del idioma español en el mundo. Unidad en la Diversidad es una revista semanal de Internet (www.comunica.es/lengua), que patrocinan la Unesco, la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI), la Junta de Extremadura, El Corte Inglés y Microsoft.

EEUU e Internet, claves en el futuro del español
El 61% de los universitarios norteamericanos opta por nuestro idioma

EMMA RODRIGUEZ El Mundo 6 Julio 2000

MADRID.- «El triunfo del español en Estados Unidos es la plataforma decisiva para que se consolide como la segunda lengua internacional en las próximas décadas», señaló ayer Fernando Rodríguez Lafuente, director del Instituto Cervantes, en la presentación de El español en el mundo, el anuario de la institución correspondiente al año 2000.

Lafuente hizo hincapié en este aspecto y se refirió a esa consolidación -para lo que habrá que ganar la batalla al francés y al alemán- como principal objetivo de cara al futuro inmediato.

Es evidente que el español ha ganado puntos por la presencia de una potente población de más de 31 millones de hablantes que sitúan a EEUU entre las cinco primeras naciones que hablan nuestra lengua. Y también por la circunstancia de que esta población tiene cada vez mayor presencia económica y política.

Este hecho se confirma al constatar que las inversiones del mercado hispano en EEUU se incrementan considerablemente y que cada vez adquieren mayor importancia las relaciones comerciales con Iberoamérica, lo que incita a aprender la lengua a profesionales de la economía, la medicina o los medios de comunicación. «Es muy significativo que los candidatos presidenciales dispongan de páginas web en español. Se juegan seis millones de votos», señala Rodríguez Lafuente.

Momento especial

Con todo, lo más novedoso y esperanzador, lo que de verdad indica que el español está atravesando un momento especial es el aumento del número de anglohablantes que solicitan su aprendizaje como segunda lengua. La proporción es bastante significativa: el 61% de los universitarios estadounidenses estudian español frente al 39% que optan por el francés, alemán o italiano.

Este dato que se desprende del anuario, es muy importante en lo que respecta al prestigio de un idioma cuya fuerza demográfica no admite ninguna duda. «Los hispanos siguen creciendo, pero, además, su lengua está siendo prestigiada por los estudiantes anglohablantes», resume el tema Rodríguez Lafuente.

«El español no sólo es, con mucho, la lengua extranjera que más se habla y estudia, sino que es un objetivo formativo que se persigue cada vez con mayor ahínco por quienes hoy son, y por los que en el futuro serán, los responsables de la política, la ciencia, el comercio y la cultura en esta singular nación y, por consiguiente, en el mundo», señala Gonzalo Gómez Dacal, consejero de Educación de la embajada de España en Washington en el capítulo dedicado a Estados Unidos.

Necesidad y negocio

Por otra parte, el interés de los anglohablantes por el español repercute positivamente en los hispanos de tercera generación, una parcela de los cuales tienden a perder la lengua, «aunque, últimamente, se detecta una parálisis de esa mortandad lingüística», señala Humberto López Morales.

El autor del apartado dedicado en el anuario a El español en Florida: los cubanos de Miami lo tiene claro: «Ahora ser bilingüe es una necesidad y un negocio. Aquellas personas que controlan los dos idiomas tienen mayores posibilidades de encontrar trabajos mejor remunerados».

Y si la situación en Estados Unidos es fundamental en el estudio, similar importancia adquiere el análisis de la lengua española en Internet. «El español está en el grupo de lenguas cuya presencia en Internet aumenta más, y el crecimiento en un año ha sido espectacular», señala Francisco Marcos Marín, director académico del Instituto Cervantes.

El anuario del 2000 registra la entrada en la Red de 41 periódicos, 102 revistas especializadas y 19 emisoras de radio, pero la cifra va en aumento. «El español conserva en Internet su carácter de lengua internacional, existen buscadores específicos en lengua española y versiones en español de algunos buscadores de uso general», indica en el anuario Marcos Marín, para quien la batalla debe entablarse a partir de ahora en el aspecto de los «contenidos».

«Si lo que queremos es que el público consulte nuestras páginas tendremos que meter en ellas contenidos de calidaden español que no se encuentren en otros sitios», señala. El especialista apunta que «en España las telecomunicaciones están a punto de convertirse en el segundo sector productivo, sólo aventajado por el turismo» y afirma que para asegurar la presencia del español en la Red «es preciso lograr una banda de uso en los próximos cuatro años de entre un 15 y un 20 %, referida a los accesos que no son en inglés».

Para lograrlo el Instituto Cervantes ya ha puesto en marcha un Plan de Actualización de la Lengua Española en la Sociedad de la Información y en palabras de su director, Fernando Rodríguez Lafuente, la clave de toda la expansión del español en la Red depende en buena parte de Iberoamérica, de su ritmo de conexión a Internet.

«No podemos dar un paso sin Iberoamérica», afirma, insistiendo en la necesidad de planes de cooperación que integren las diferentes culturas porque «si hemos internacionalizado la lengua, ahora se trata de internacionalizar la cultura».

Para poder llevar a cabo su labor de promoción del idioma, formando profesores allí donde se necesiten y abriendo cada vez más centros asociados, el Cervantes cuenta con un presupuesto de 6.909 millones de pesetas para este año, lo que supone un incremento del 18,8% respecto a 1999.

EUGENIO TRIAS «ETA y el IRA tienen dos contextos diferentes»
PAULA IZQUIERDO El Mundo 6 Julio 2000
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EUROPA

A propósito de Europa, Trías recuerda que cumple ahora un milenio. «Su futuro pasa por encontrar la difícil ecuación de la unidad y la variedad. Por un lado, ha sido la cuna del estado-nación y, por otro lado, es muy difícil encontrar una fórmula política que dé con este punto de equilibrio que es el de conjugar esa variedad que los estados-nación han ido formando y una unidad sin la cual, evidentemente, no se realiza como proyecto político. Que sólo sea un proyecto económico resulta muy limitado, debería ser también un proyecto cultural verdaderamente plural. Lo que siempre me hace temer de Europa es que se convierta en una especie de binomio, sobre todo de Alemania y Francia, con la posición siempre algo escéptica de Gran Bretaña y que los demás países, grandes o pequeños, sean como una especie de comparsas».

Trías cree que lo importante es que se asegure el pluralismo. En cuanto al sentimiento nacionalista que procede de los estados-nación. «Tengo la impresión de que el nacionalismo se rentabilizará a la baja porque es fuerte y aguerrido en periodos de autoconstitución del estado-nación o en periodos en los cuales ese estado-nación está en lucha con otros semejantes, como es el caso del chauvinismo francés, o la autoconstitución de la Alemania de Bismark o la Italia del Resurgimento».

Sin desaparecer en absoluto, cree que los nacionalismos se irán civilizando paulatinamente, en la medida en que cuaje este proyecto de Europa. «Es un mundo policéntrico donde Europa ya no es la que lleva la batuta como ocurrió hasta principios de este siglo. Europa ha vivido en este siglo dos guerras civiles, que llamamos, con razón, guerras mundiales que han debilitado mucho su posición. Su gran debilidad es la falta de una unidad política frente a EEUU, y su gran fuerza podría ser un remanente cultural, siempre y cuando se mantengan estas cláusulas de sincera y verdadera pluralidad. Porque, de lo contrario, si se trata de una hegemonía cultural únicamente alemana, o francesa, o anglosajona no se podrá fecundar el proyecto europeo».

Lo preocupante respecto a los inmigrantes es que Europa se encastille y establezca muros mucho más sólidos que el de Berlín. Los hay ya en relación sobre todo al Magreb. «Creo que en este aspecto España tiene que ser lúcida; España europea, desde luego, pero no debe olvidar que es también mediterránea por un lado y por otro su vinculación y apertura a Hispanoamérica. España tiene que seguir los pasos de una diplomacia plural al estilo de Gran Bretaña. Pensamos en Europa, pero ¿dónde están sus límites? ¿Es la Europa cristiana? Yo le doy mucha importancia a las raíces culturales. Esta Europa que se ha ido gestando es una especie de gran parto entre los hermanos separados: los católicos y los protestantes. Pero luego está la Europa ortodoxa, la del cristianismo ortodoxo, la que cayó en manos del Imperio Otomano. Todo esto da un perfil de complejidad que se ha puesto de manifiesto en algunos conflictos trágicos como el yugoslavo, que no ha acabado por mucho que los medios de comunicación nos hagan creer que sí».

Lo que hemos llamado las grandes ideologías del siglo XX, que son ideas del proyecto ideológico, en un sentido amplio de la palabra, de la Ilustración, en realidad, son secularizaciones de formas que tienen también raíces religiosas. «Pienso que esto reza para muchas de las ideologías, por ejemplo, el marxismo. Toda la utopía marxista está impregnada de sus raíces judeocristianas. Pero incluso yo me atrevería a decir que la mejor tradición democrática liberal tiene raíces en ciertas formas del humanismo cristiano. También el liberalismo más duro detenta variantes de un cristianismo de raíces calvinistas o puritanas. La Ilustración produjo un efecto de secularización de las ideas, de mundanización de los grandes conceptos que no puede echarse en saco roto».

Considera que más que un final de las ideologías, lo que se está produciendo es un reajuste general. «Lo importante es darse cuenta de que muchas ideologías que han estado muy presentes en este siglo, se han vuelto caducas. El siglo se ha terminado y es un hecho simbólico muy significativo, con él también muchas formas de pensar o de obrar han desaparecido».

No hay praxis sin ideología. Por eso cuando se dice que la ideología ha sido sustituida por pragmatismo, Trías no está de acuerdo; porque el pragmatismo si es de verdad, si es serio, está lleno de ideas.

Trías tiene una concepción del mundo en el que vivimos como alternativa a lo que Ramonet ha llamado pensamiento único. «El Ramonet está de acuerdo y los dos abogamos por un pensamiento crítico. El pensamiento crítico habla de tres mundos que se han de concebir articulados: el universal, el particular y el personal. El universal es el que respondería a lo que llamamos globalización. El particular es el que da sentido a lo que se llama a veces multiculturalismo; un nuevo concepto redefinido de comunidad».

Trías lo llama también comunidades de narración y memoria, o de relato y recuerdos. «Estas comunidades son a veces políticas, otras no. Sin este orden no se pueden constituir nuestras experiencias. En él tienen su voz las expresiones simbólicas por la vía del arte, y/o de la religión. Y el tercero, el orden personal, es el de cada uno, un orden intransferible: el de menor extensión pero el de mayor intensidad».

Ahora, estos tres mundos presentan una imagen obscena, negativa, que hay que criticar. «Al universal, yo le llamo el casino global porque no hay controles cívicos de ningún orden, es el mundo terrible y gigantesco de las transacciones multinacionales, de los complejos audiovisuales, etcétera. Todo ello bien engrasado por la maquinaria tecnológica de la información, de la comunicación e Internet. El segundo da lugar también a una forma obscena, que llamo el santuario local, que son los integrismos, los fundamentalismos, los nacionalismos duros. Y el tercero, que es el mundo personal y que debería articularse bien con los otros dos, lo llamó el individualismo de la desesperación».

Así, Trías entiende que es el acoso del santuario local (nacionalismo, integrismo), o bien, del gigantismo enlos mundos económicos y financieros, lo que nos obliga a refugiarnos en un individualismo que, a veces, es desesperado y otras cínico. «Sin atender a estos tres mundos la experiencia queda totalmente anulada, o por lo menos amputada y, entonces, reaparece bajo estas formas que denomino obscenas». El pesimismo es una respuesta comprensible aunque con un potencial crítico muy grande, pero es que el mundo que se nos configura, tal y como lo dibuja Trías: el casino global, los santuarios globales y el del individuo desesperado o cínico, no resulta muy alentador. «Creo que estamos en una época de grandes transformaciones. Esto tiene su lado positivo, también ocurrió en el Renacimiento italiano, que nadie se piense que aquélla fue una época feliz y, en cambio, fue una época de gran dinamismo. La nuestra también tiene estos dos aspectos: no nos hace felices, porque a veces las cosas más interesantes no nos hacen felices».

El problema para Trías es llegar a cuotas de habitabilidad, donde no quedemos configurados como puros títeres de este gran sistema, ni estrictamente como unos marginados. «Aquí está el gran reto, en todos los campos, personal, cultural y político».

La globalización es ambigua. A todos nos inquietan todas estas concentraciones de bancos, de grandes empresas audiovisuales, porque nos hace pensar que la cuota de libertad que necesitamos se nos limita mucho y esto, para Trías, es algo trágico. «Pero el aspecto positivo de la globalización es que surja la iniciativa, enormemente interesante, de una justicia que funciona más allá de la realpolitik» Este tipo de iniciativas demuestran que no puede haber ya impunidad. «Sí, que en todo caso los que tiranizan a sus pueblos, tienen que resignarse al destino de no salirse de su franja territorial o de su isla, y no entro en nombres porque están en la mente de todos».

Entiende la reunificación de Alemania como la vuelta a la hegemonía alemana y no sólo como motor económico, sino también político y cultural. «Ha sido un deseo político de Alemania desde el final de la segunda guerra mundial. Esto me produce cierto temor porque la tentación de prepotencia es enorme. De entrada su primer acto político internacional fue terrible: precipitar la guerra en Yugoslavia, al marcar sus preferencias croatas frente a los serbios. Tengo mis reparos; una Alemania fuerte me da mucho miedo. Alemania está mejor dividida o contrapesada por otras voces; sean Francia o Gran Bretaña, o sobre todo los países latinos: Italia, Portugal y España».

ESPAÑA

Trías ha afirmado que el nacionalismo, históricamente, ha sido el enemigo del federalismo. «Lo dije pensando sobre todo en el caso de la Cataluña de finales y principios de siglo. Entonces había una opción nacionalista que es la que encarnaba la Liga de Riba, Cambó, etcétera y la opción más de izquierdas que era el modelo federal. Esta última es la que ahora intenta, con más o menos éxito, yo creo que con menos, resucitar el PSC, de Maragall. En España en lo que se ha de profundizar es en el modelo existente. El Estado de las Autonomías es de los más plurales y descentralizados que hay en Europa. No hace falta romperse la cabeza e inventar cosas nuevas, sino profundizar en ello y encontrar un cauce en donde todos puedan sentir que se les reconocen sus demandas si son legítimas, y cuándo lo son. El País Vasco es un grandísimo problema. Es una situación de una división de la sociedad muy profunda, y donde además no se ha jugado a fondo la carta política de la mediación. La vida cotidiana queda totalmente afectada y alterada por el terrorismo y esto acaba siendo muy grave. Tendría que haber mayor sentido común, y sobre todo en el partido más responsable de ello, que es el PNV y que es mucho más complejo de lo que a veces se nos quiere mostrar. Creo que ha optado por vías temerarias, o que al final se han demostrado temerarias».

El relacionar ETA con el IRA es de un mimetismo paleto, opina Trías. «Porque son dos contextos absolutamente diferentes. Y no sé por qué el nacionalismo vasco se ha dedicado a tomar al IRA como una especie de patrón que mecánicamente imita. Allí el conflicto, es de carácter confesional, profundo, tiene que ver con la historia trágica de Irlanda. En cambio, el nacionalismo vasco es un invento de este siglo». Cree que no estaría de más que se fuesen aireando los textos de Sabino Arana porque nos llevaríamos una profundísima sorpresa.

Hace cuatro años, Trías escribió un artículo titulado Apología del voto útil, fue en la última etapa del Gobierno socialista. «Sí, en él decía, que la mayoría de edad de un pueblo se da en el momento en que su voto no está inscrito en su código genético en términos de memoria histórica. En nuestro caso por la Guerra Civil o por los efectos del franquismo. Llevamos ya una época bastante larga de democracia, y empieza a ser hora de que nuestro voto derive más de un examen serio y despejado respecto a cómo se realiza la gestión».

España ha sufrido el problema del aislacionismo que desembocó en la autofagia terrible, tal y como denomina Trías la Guerra Civil. «Se aisló de las dos guerras mundiales, llevó una política internacional errática, poco clara. La entrada en Europa ha sido fundamental para España y la política de la Transición y la socialista estaban bien orientadas. Pero no me gusta el cierto europeísmo algo beato, a expensas de otros aspectos de la realidad española. España es una encrucijada geopolítica y esto no se puede perder. El cierto auge económico nos ha hecho, a veces, mirar con menosprecio a comunidades con las que tenemos unos vínculos culturales, lingüísticos, y de todo orden, extraordinarios»...... 

Historia y política
LUDGER MEES El País 6 Julio 2000

Debo confesar mi sorpresa cuando leí los titulares anunciando el informe elaborado por la Real Academia de la Historia sobre la situación de la historia en la enseñanza secundaria. Me quedé estupefacto porque había creído imposible que la Real Academia pudiese emitir semejantes manifestaciones tajantes sobre el racismo y la exclusión que aparentemente se predica en las ikastolas, máxime cuando es dirigida por un gran historiador con un incuestionable curriculum, a quien debo, estando yo todavía en Alemania, algunos de mis primeros conocimientos de la historia de España. El estupor se mezcló con indignación porque soy uno de los miles de padres vascos que envían a sus hijos a una de nuestras ikastolas. He trabajado durante varios años como representante de los padres en el consejo rector de nuestra ikastola y presumo tener ciertos conocimientos directos de este mundo.

Puedo asegurar que si durante todos estos años hubiera tenido una mínimamente fundada sospecha de que en este centro escolar estaba ocurriendo algo de lo que sostiene la Academia, mis hijos hubieran cambiado de colegio. Ya está bien de que siempre cuando se agudice el conflicto político en el País Vasco, tarde o temprano, alguien señale a las ikastolas (o los centros escolares del modelo D) como causantes del mal, y además de manera generalizada e indiscriminada. Y es cierto, aunque al principio no quería creerlo: esta vez, los titulares de los periódicos no exageran. En el citado informe hay una sola referencia a las ikastolas y su enseñanza favorecedora del racismo y de la exclusión, y el único ejemplo que se cita (un libro en castellano que no se utiliza en las ikastolas) no aporta ninguna prueba al respecto. En el libro que se utiliza en nuestra ikastola, y en muchas otras más (Gizarte Zientziak, 4-5, editorial Elkar, página 250), se señala expresamente el "racismo" como una de las "ideas que proponía Sabino Arana". También a este libro se le podrían hacer muchas críticas sobre omisiones o el tratamiento de diversos temas, pero no encuentro fomento del racismo ni de la exclusión. Además, tal y como admite el propio informe de la Academia, un buen profesor puede incluso sacar provecho de un mal libro, y emitir juicios tan categóricos sin tener en cuenta la aportación de los miles de profesionales en los centros escolares vascos y navarros no resulta ni justo ni acertado. Sin embargo, el debate no debiera reducirse a estas tesis polémicas, que además han sido ya parcialmente matizadas por el presidente de la Academia (ahora, por lo menos, parecen salvarse las ikastolas de primaria y algunas de secundaria, aunque, según Gonzalo Anes, sólo se ha errado en la forma de presentar las tesis, no en su contenido).

Para encauzar la discusión, quizás merezca la pena incorporar algunas reflexiones acerca de lo que yo considero el meollo de la cuestión: la relación entre historia y política. Y es que no puedo liberarme de la sospecha, después de leer tantas referencias a la "tergiversación" de la historia, a su "visión parcial y vaga" y su dependencia de las "circunstancias políticas", de que aquí se está volviendo a un concepto de la historia neohistoricista, con unas premisas cuando menos discutibles. No me cabe la más mínima duda de que entre los libros analizados habrá buenos, malos y malísimos, como los habrá entre los profesores de Euskadi, de Andalucía y de Chechenia. Ahora bien, intuyo también que detrás de las críticas tan generalizadas y carentes de pruebas concluyentes de la Academia se esconde la idea de una historia objetiva e impenetrable por las coyunturas políticas, una historia inmaculada frente a la cual cualquier desviación de este modelo se convierte en tergiversación.

Quizás convenga recordar, antes de proseguir con este debate, que la propia historia de la historiografía demuestra bien a las claras que el debate acerca de la objetividad y de la parcialidad es un debate artificial. El propio Leopold von Ranke, con su intención de "describir la historia tal y como ocurrió" mediante la inmersión del historiador en las fuentes, traficaba en sus escritos, a escondidas, con determinados valores, ideas, intereses y creencias. Quizás convendría admitir, tanto por parte de las autonomías como de la Academia, que, a lo mejor, lo que a primera vista nos puede parecer parcial o tergiversado, visto desde la perspectiva del otro lado pueda tener su plausibilidad. Este relativismo nos permitirá admitir diferentes interpretaciones de la historia, todas ellas parciales por definición e influenciadas por circunstancias políticas, y distinguir entre un gran número de interpretaciones posibles, a menudo contradictorias entre sí, de la historia, por una parte, y deformaciones de la historia, por otra. Estas deformaciones se producen en los casos en los que no se respetan las reglas de juego básicas y elementales para cada historiador desde los tiempos de Ranke; cuando, por ejemplo, el previo compromiso político del historiador llega a tal extremo de impedir que en el proceso de investigación docencia sean tenidas en cuenta previas aportaciones historiográficas con resultados no concordantes con los suyos; cuando la negación del carácter selectivo y parcial de todo conocimiento se convierte en una barrera para el contraste de diferentes enfoques alternativos; cuando se transgreden las reglas de la lógica formal; cuando el conocimiento histórico se moldea conforme a determinados intereses políticos; cuando este conocimiento se instrumentaliza para crear condiciones políticas y sociales incompatibles con la libertad y el pluralismo, imprescindibles para el buen funcionamiento de la historia y de cualquier otra ciencia, y, finalmente, la deformación de la historia se produce cuando el historiador no facilita al interesado la posibilidad de reconstruir y verificar los diferentes pasos de su investigación.

Reinhardt Koselleck ha hablado del "poder de veto de las fuentes", y es que, mal que les pese a los postmodernistas, la ciencia histórica no es pura ficción y literatura, de manera que quien niegue la realidad del Holocausto, pese a la abrumadora evidencia de las fuentes -por mencionar sólo un ejemplo-, en ningún caso puede hacerse llamar historiador. Esta lista no pretende ser ni de lejos exhaustiva y cabría añadir otras tesituras. Insisto en mi opinión de que sin un mayor relativismo, una mayor conciencia sobre el peso de factores políticos, ideológicos y culturales en nuestra propia labor, y sin una renuncia a la denuncia tremendista del otro y sus interpretaciones de la historia, el debate sobre la reforma de las humanidades y, dentro de ella, de la enseñanza de la historia, con lo necesario que es, se convertirá en un diálogo de sordos.

Sé perfectamente que los tiempos que corren no invitan precisamente al relativismo histórico ni a escuchar los argumentos del otro. Pero si los historiadores alemanes han llegado a consensuar después de largas y a veces durísimas discusiones, con el trasfondo de una historia plagada de confrontaciones bélicas, libros de textos de historia con sus colegas polacos y franceses, ¿por qué no va a ser posible algo parecido aquí?

Ludger Mees es profesor de Historia Contemporánea de la UPV y coautor de El péndulo patriótico. Historia del Partido Nacionalista Vasco .

Nota del Editor: La excepción y algunos ejemplos
6 Julio 2000

Pretender generalizar desde una escuela en particular a todas las demás demuestra poco aprecio de la razón. En el libro de Fadice sólo hay referencias de Alava, donde la situación es menos grave que en Guipúzcoa o Vizcaya. En nuestra página tenemos algunos ejemplos:

Una escuela de euskera enseña a conjugar verbos con ilustraciones de un atentado con "cocktail molotov"
El material subvencionado por el Gobierno vasco, tiene dibujos con policías que fusilan a personas indefensas.
Vitoria. J. J. Saldaña, ABC 9 Enero 1998

El Gobierno vasco gasta 20.000 millones al año en programas de euskaldunización
Abarcan sectores como la Justicia, Educación, Sanidad, televisión y radio vascas y policía.
J.A.Pérez/J.M. Zuloaga, Madrid La Razón 24 Noviembre 1998

Mosquera denuncia que los nacionalistas traten de imponer su cultura
Madrid. Efe ABC 13 Octubre 1998

LLUVIA FINA
Por José María CARRASCAL ABC 26 Octubre 1998

El desafío nacionalista
MARIO VARGAS LLOSA El País 14 Diciembre 1998

MIGUEL SANZ • PRESIDENTE DEL GOBIERNO DE NAVARRA: "El Gobierno Vasco agrede a Navarra"
MARÍA ANTONIA IGLESIAS El País 31 Enero 2000

Soviet vasco
RAUL DEL POZO El Mundo 25 Enero 1999

Garzón dice en un auto que la coordinadora de euskera AEK está vinculada a ETA
El juez prorroga por otros seis meses el cierre de 'Egin' y de las empresas vinculadas a la banda
JOSÉ YOLDI, Madrid El País 27 Febrero 1999

Naciones
ERASMO El Mundo 7 Marzo 1999

Vázquez aboga por un pacto PP-PSOE que frene el «fundamentalismo» nacionalista
Madrid ABC 26 Marzo 1999

Libros bajo control
Los editores piden la supresión de la "censura previa" de las comunidades sobre los textos escolares
SUSANA PÉREZ DE PABLOS , Madrid (11-10-99) El País 11 Octubre 1999

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