AGLI

Recortes de Prensa     Sábado 8 Julio   2000
#Español
J. J. ARMAS MARCELO ABC 8 Julio 2000

#La historia y otras historias
Ricardo SENABRE La Razón 8 Julio 2000

#Del diálogo y la racionalidad insuficiente
CÁNDIDO ABC 8 Julio 2000

#Carta a Amaya
ANTONIO ELORZA El País 8 Julio 2000

#Rinocerontes
EDUARDO HARO TECGLEN El País 8 Julio 2000

#Contra la prensa, otra vez
José Luis Gutiérrez La Estrella 8 Julio 2000

#ETA intentó asesinar con una bomba lapa a un empresario de hostelería en Ordicia
BILBAO / MADRID. ABC 8 Julio 2000

#Mayor Oreja
MARTIN PRIETO El Mundo 8 Julio 2000

#Nuevo ataque contra la prensa con un artefacto explosivo en el 'El Correo' en Vitoria
ISABEL C. MARTÍNEZ, Vitoria El País 8 Julio 2000

#El PP lanza una gran ofensiva en defensa del castellano y de la «cultura común» española
C. Morodo - Madrid .- La Razón 8 Julio 2000


Español
Por J. J. ARMAS MARCELO ABC 8 Julio 2000

Curiosa trascendencia la de los españoles, que en una gran mayoría cree todavía que la lengua española les corresponde como algo más que en origen. Mucho más curiosa, y hasta grotesca, resulta la intolerante actitud de algunas instituciones políticas peninsulares, cuyas regiones y nacionalidades poseen otra lengua madre: Cataluña, Euskadi, Galicia. Curiosa esa obsesión por minimizar hasta el ninguneo, si ese imposible tuviera una cierta lógica, a la lengua española, que muchos siguen llamando castellana cuando en América hace ya más de un largo siglo, con Rubén Darío, Alfonso Reyes, Paz y Borges a la cabeza, lo nombran lengua española o español.

Una certidumbre, entre tanta curiosidad empecinadamente decimonónica: tanto el euskera, como el gallego y el catalán, no son españolas más que políticamente, y no gramatical ni lingüísticamente. Y mientras la lengua española crece sola en el mundo, incluso en territorios en los que nunca se habló ni por excelente vicio exótico ni por desorbitado esnobismo, en ciertos ámbitos peninsulares ahítos de nacionalismos, prefieren que «su segunda lengua» sea el inglés.

Llama la atención sobremanera, mientras el español crece en el mundo, que sólo en España, y en las sinécdoques que se han hecho fuertes gracias a la prodigalidad del resto de los españoles, se discuta la realidad de la lengua española y su estudio, lección a lección gramatical, como disciplina entre el alumnado de todo el país. Mientras tanto, en el inmenso continente que es Brasil, la lengua española pasará a ser disciplina obligatoria en los estudios equivalentes a nuestra segunda enseñanza.

El informe del Instituto Cervantes deja pocos resquicios al debate, y no se trata de lanzar campanas al vuelo: en los territorios del sur de los Estados Unidos de América, incluido el de la gran California, cuyo nombre geográfico nace de una página fantástica de la novela de caballerías «Las sergas del Esplandián», en la que flota la reina Calafia con sus amazonas, se habla cada vez más el español. En la ciudad de Nueva York, la Babel extraordinaria donde florece la imaginación visual más desbordante, se habla cada vez más una lengua que aquí en España la maniática obsesión de los nacionalismos sigue llamando con harta impropiedad «lengua del Imperio», en una curiosa y hasta patética inmersión en un pasado obsoleto, mecanismo maniático para intentar inútilmente tapar el sol con un dedo.

La historia y otras historias
Ricardo SENABRE La Razón 8 Julio 2000

El informe de la Academia de la Historia acerca de la desastrosa situación a que ha llegado la enseñanza de la Historia de España ha causado en muchos políticos un invencible escozor. Es natural. Ellos, y otros como ellos, han sido los responsables de una degradación que se arrastra desde hace años y que, bien administrada, permite a muchos de esos patrióticos benefactores de la cosa pública vivir como nunca se habrían atrevido a soñar. 

La Academia ha hecho lo que debía, lo que cabe esperar de una institución compuesta por intelectuales que han dedicado su vida a la investigación y al conocimiento del pasado y saben, por tanto, de qué hablan, al contrario de ciertas voces airadas que se han apresurado, más que a responder, a poner de manifiesto por enésima vez su atroz y clamorosa indigencia cultural. Es curiosa la actitud de ciertos intransigentes voceros políticos: ellos pueden hablar, pontificar y decidir acerca de cualquier asunto, desde la economía hasta el lenguaje, desde la legislación hasta la enseñanza. Pero se abalanzan como tigres sobre quien se atreve a decir algo distinto de lo que ellos piensan o recitan, aunque sea un reconocido especialista en la materia. Una actitud tan aldeana en quienes tienen graves responsabilidades en el gobierno de la sociedad sería cómica -de una comicidad de farsa y astracanada, hecha con brochazos y líneas gruesas- si no fuera tan lamentable. Pero eso es lo que tenemos: rusticidad e ignorancia -no quiero pensar en absoluto que se trate de mala fe- para educar a los futuros ciudadanos.

    Ha hecho muy bien la Academia de la Historia en pronunciarse con serenidad, aunque sus palabras hayan provocado una especie de erisipela institucional. Ojalá otras instituciones análogas dejaran también oír su voz. En primer lugar, porque ejercerían de ese modo una saludable función orientadora que parecen haber perdido y que la sociedad agradecería; en segundo, porque no sólo la enseñanza de la Historia sino la de muchas otras materias se desmorona en el naufragio de la «cultura autonómica» que padecemos. Y todo esto se sabía desde hace tiempo. La Academia de la Historia ha puesto el dedo en la llaga -en una de las muchas que soporta un cuerpo ya muy llagado-, pero ha sido como descubrir ahora el Mediterráneo. 

Recuerdo que hace ocho o diez años un buen amigo -catalán por los cuatro costados, al menos desde sus tatarabuelos- se quejaba de ciertos conocimientos que su hija adquiriría en el aula y gracias a algunos libros de texto y que luego él se esforzaba por contrarrestar en casa. Por ejemplo, la idea de que el castellano era una lengua derivada del catalán, o la inclusión del Ebro entre los ríos catalanes. La niña no había inventado estos y otros muchos datos no menos pintorescos; todo se lo habían explicado en las clases, o figuraban en ciertos libros de texto publicados -ignoro si con autorización o sin ella- y seguramente recomendados que acaso todavía continúen vigentes. 

Falsear impunemente la realidad para engrandecerse de modo artificial es una grotesca puerilidad, pero a veces encuentra el destinatario adecuado, moldeable -los niños y los adolescentes, por ejemplo-, y tiene éxito. No por ello cambian las cosas. El individuo bajito puede colocarse en los zapatos alzas y tacones para aumentar ficticiamente su estatura, pero, una vez que se ponen el pijama, vuelve a ser el individuo bajito que era.

    No hay que pensar, además, que esta versión autonómica de la grandeur se da tan sólo en las comunidades con lengua propia. Hace unos años, el plan de estudios que proponía una Facultad de Letras andaluza para la especialidad de Filología hispánica incluía tres cursos de literatura española y otros tantos de lo que el documento mencionaba como «literatura andaluza». ¡Literatura andaluza! ¿Qué será esto? ¿Loa hermanos Quintero? ¿Antonio Machado? ¿Góngora, Aleixandre? Por mi parte, he oído hablar de «poesía vallisoletana» y de «novelística extremeña», modalidades ambas escritas, naturalmente, en la misma lengua que utilizaron el madrileño Lope de Vega, el aragonés Gracián, el granadino García Lorca y el vasco Baroja.

    Tal como están planteadas las grandes líneas de la enseñanza -líneas harto sinuosas, a decir verdad-, el resultado de su aplicación sólo puede ser el provincianismo más palurdo, que es siempre una reducción para miopes de la realidad circundante: el mundo tiene sus confines allí donde llega mi vista; el pueblo, la provincia y, como mucho, la comunidad constituyen el horizonte del sujeto, su vida posible, la cárcel -aunque se diga que es el paraíso- de su existencia. 

La búsqueda de la «identidad cultural» -otra burda engañifa- es algo así como el camin hacia la tierra prometida, y tiene sus caudillos y sus profetas, que necesitan, para dirigir al pueblo en pos del paraíso -es decir, del bienestar prometido y de la renta per cápita-, un rebaño dócil, conformista, no soliviantado por conocimientos inoportunos que hagan peligrar la solidez de las consignas colectivas. Ésta es la cuestión. No se trata, pues, únicameante de la Historia, sino de todo aquello que afecta al pensamietno, al conocimiento del pasado y a la imagen del mundo. Son evidentes los desatinos inroducidos en la enseñanza de la Historia, y, si aún existe entre nosotros una brizna de sentido común, es preciso atajarlos. Pero hay en este lastimoso estropicio general, involucradas y operantes, muchas otras historias.

Del diálogo y la racionalidad insuficiente
Por CÁNDIDO ABC 8 Julio 2000

LA dificultad y además la finalidad del diálogo estriba, como dice Rüdiger Bubner, en conseguir la racionalidad en condiciones de racionalidad insuficiente. Es obvio que en situaciones de racionalidad plena y de «consenso consumado» el diálogo no es ya que pierda funcionalidad, sino que pierde también finalidad, se hace innecesario.

De igual manera en situaciones de irracionalidad absoluta el diálogo no es siquiera concebible. Para que el diálogo lo sea verdaderamente y no una doble sordera es preciso que las partes dispuestas al diálogo consigan un punto de acuerdo, por débil que sea, del que partir. Ese punto es tan instrumentalmente necesario para el diálogo como el suelo para la bailarina: hay que aceptarlo como un punto de apoyo aunque sea para escapar de él. 

El diálogo no son dos monólogos que se desarrollan simultáneamente en virtud de dos regímenes distintos de verdades, de creencias o de conveniencias, sino la búsqueda de una solución de las contradicciones, una solución que no sabemos con certeza dónde está. Si no fuera así, ¿qué sentido tendría el diálogo? 

Por desgracia una teoría calmada como la que he expuesto no da el diálogo entre el Gobierno y el PNV, cuya última representación fue el encuentro entre Aznar e Ibarretxe; entre otros motivos, porque, para empezar, Ibarretxe no representa el elemento distorsionador del diálogo, que es el terrorismo, a pesar de que, por fuerza de la representación electoral, identificados afines políticos del terrorismo produzcan, sostengan, induzcan y prorroguen su poder de representación. 

Es decir, que así como Aznar domina todas las partes que representa en su actitud de diálogo, Ibarretxe no representa del terrorismo sino aquellos contenidos ideológicos, o, dicho más genéricamente, de identidad histórico/política que vienen a coincidir con los del PNV. Los representa, aunque sin dominarlos. Pero como aquellos contenidos no son simplemente ideológicos, por eso no los domina, sino que están mezclados con la praxis terrorista, el intento de aplicar ahí una especie de arte cisoria para separar por las complicadas coyunturas los contenidos ideológicos o políticos de la forma del terror, es literalmente imposible. 

¿A qué conjunto de reglas cabe apelar para distinguir los fines políticos del PNV y los de ETA cuando, al ser los mismos, el terror no hace distinción alguna al reclamarlos? Quizá esto parezca algo confuso, pero no lo es. Sin quererlo el PNV se ve forzado a una repartición de funciones, una repartición que le viene impuesta por la fuerza de los hechos y que le repugna. Pero eso, que le repugne, no basta para que pueda sentirse descomprometido en el momento en que, dedicándose exclusivamente a formular y a poner en circulación sus enunciados políticos, ETA los subraya con el terror. 

El PNV no puede desentenderse de ese «valor añadido» que se mete de rondón en su esquema porque, quiéralo o no, ese «valor añadido» tiene un significado estratégico, está ligado a la formación y al desarrollo del pensamiento independentista, funciona dentro de la estructura del poder vasco, se expande mediante aparatos de información y educación, incita a la militancia y finalmente adquiere su forma violenta acudiendo periódicamente al castigo «ejemplar» del enemigo. ¿Cree el PNV, cree Arzalluz o Ibarretxe que se dan ahí las condiciones mínimas para entablar un diálogo? 

Últimamente la tendencia del PNV es a considerar al Gobierno central como un poder represivo frente a las aspiraciones nacionalistas, al aplicar una concepción estrecha y negativa de los conceptos jurídicos (identificación del poder con leyes que niegan) cuando, por el contrario, hemos asistido en estos años a un auténtico desbloqueo técnico de la «productividad» del poder central, hasta el punto que desde principios de los ochenta a esta parte ha ido instaurándose una nueva «economía» del poder en España que no tiene nada que ver con el privilegio o la tolerancia, sino que es una modificación real de las relaciones de poder.

Las probabilidades de conseguir hoy la racionalidad mediante el diálogo entre el Gobierno y el PNV son por desdicha escasas si tenemos en cuenta, además, que hay un diálogo indeclinable anterior a ése, el diálogo entre el PNV y ETA, que en lo tocante a liquidar el terror ha fracasado una y otra vez. Un fracaso que no sólo se da por la diferencia de los procedimientos puestos en juego para enunciar los postulados nacionalistas (el PNV para que los pensemos y ETA para que los sintamos) sino también por la misma vacuidad del proyecto de separar la historia del País Vasco de la historia de España, pues al estar ambas partes de acuerdo en ello hay identificación y por tanto el diálogo no existe. Volviendo al diálogo Gobierno/ETA: cuando escribí que el Gobierno jugaba una partida falsa en un tablero falso me refería a que insensiblemente hemos ido aceptando los presupuestos de los nacionalistas por ver de encontrar una manera de avanzar. Sin embargo, habrá que volver a esgrimir los argumentos «realmente existentes». 

Escribe el profesor Javier Bueno: «Jamás fue el País Vasco algo que pudiera compararse a una colonia o a un Estado sojuzgado por los españoles. Por ello, equiparar el nacionalismo vasco que busca la independencia con un movimiento de “liberación nacional” es una desvergonzada mentira...». «Mientras que la nación canónica se funda sobre proyectos reales en los que hay invención verdadera de realidades nuevas, “creación” de estructuras políticas específicamente nuevas, sobre situaciones preexistentes (dado que no es posible una “creatio ex nihilo”) el proyecto de nación radical sólo puede fundarse en la mentira histórica, y esto no sólo porque tiene que comenzar postulando, como históricamente preexistente, una nación política que jamás existió por sí sola, sino porque tiene que presentar también como una novedad específica un proyecto necesariamente vacío, puesto que sólo puede consistir en la escisión o segregación de una parte de la nación entera que la conformó políticamente para reproducir en ella su misma estructura».

Esa es la partida que hay que jugar. Sin embargo, el nacionalismo la da por ganada reduciendo el problema a la elección del método más apropiado para alumbrar la nación radical contenida elípticamente en el género humano. Mejor se entendería el fenómeno en los términos del poder que puede reclamar una élite política o social, o en el sentido de los intereses de casta, o de conservación de privilegios. Todo menos la invocación de una ficción según la cual no es tanto que una nación política quiera nacer como que fue interrumpida una vez, no se sabe cuándo. Pero esa tesis ha prosperado, ha calado, ha suscitado discursos, ha forjado una especificidad lógica del problema y ha atravesado el cuerpo social como una reivindicación histórica que debe ser, cuando menos, moderadamente atendida y compartida en nombre del progreso democrático.

No obstante, el diálogo tiene que seguir intentándose. Un santón chino prometió a un hombre ingenuo que podría volar si cumplía dolorosas penitencias durante sesenta años. El inocente las cumplió, subió a la copa de un árbol en la cima de una montaña y se arrojó al abismo: voló.

Carta a Amaya
ANTONIO ELORZA El País 8 Julio 2000

"No es fácil", repiten los sufridos cubanos una y otra vez para subrayar los obstáculos que en la isla rodean al mero intento de sobrevivir. "No es fácil", habría que decir aquí también cuando se intenta hoy abordar la temática del nacionalismo vasco e incidir críticamente sobre un concepto del patriotismo que lleva al enroque en torno a los valores y a las justificaciones que emergen de la propia comunidad. De nada sirve que el crítico ponga sobre la mesa la gravedad de los problemas, los datos pertinentes y que deje en claro su respeto hacia todo lo que significa un proceso de construcción nacional vasca. Será sometido a un procedimiento sumarísimo que lleva a su inclusión en el círculo de los enemigos, y a la descalificación consiguiente, de acuerdo con las normas fijadas hace más de un siglo por el Fundador para el trato con españoles y españolistas.

Por eso creo útil comentar tus apreciaciones, bien ilustrativas por desgracia del reciente y creciente alejamiento de las ideas y de los modos democráticos, incluso del sentido de la realidad, que llegó a predominar durante décadas en la historia del nacionalismo vasco hegemonizado por el PNV. El punto fuerte de la crítica consiste en censurar mi contribución "a esta escandalosa ola de violencia que nos viene desde Madrid". Escritas estas palabras en una ciudad vasca donde acaba de suceder el triste episodio en que unos vándalos borrokalaris parten la crisma a dos ciudadanos que les recriminan su actitud, son dignas de figurar en una antología del humor negro abertzale. Lamento decirlo, pero estamos una vez más ante el lenguaje de inversión que permitió colocar el lema de "Arbeit macht frei!" a la puerta de Auschwitz. ¿Qué comandos armados con barras y cócteles molotov salen de Madrid para asolar los pueblos vascos? ¿No es cierto en cambio que los bárbaros de la borroka, émulos de las bandas nazis en ideas y actos, pertenecen al mundo político con el cual sigue aliado el PNV en Guipúzcoa? ¿Es "ola de violencia" la denuncia de los mecanismos de actuación de quienes la ejercen hasta el crimen? Si no hay réplica posible a estas preguntas, ¿no es la citada inversión un signo claro de complicidad con los actores del terror frente a sus víctimas?

Desde ese punto de partida, resulta inevitable la irritación ante cualquier crítica dirigida contra el lehendakari. El hecho de que sea éste "respetado por mucha gente", popular en las encuestas, sugiere eficacia en la política de imagen, con esa transferencia de la reacción ante los atentados al plano del sentimiento personal, exhibiendo un gesto casi religioso que excluye siquiera la atrición por sus manifestaciones públicas en defensa de etarras durante la tregua. Y que mediante esa máscara evita la revisión del marco ideológico generador de la violencia, donde se encuentran él y su partido. Además, si existe esa nación vasca esencial, previa a cualquier forma de Estado español, al modo de Arzalluz o de Oteiza, y todo empezó como enseña Sabino en 1839 al incluir las provincias vascas en la Constitución española, afirmaciones que sostiene Ibarretxe como guías de su actuación política, no hay salida posible, o la que hay destruye el marco democrático. La ignorancia y la fe en el mito son soportables en el individuo aislado, pero resultan sumamente graves en quien afronta la tarea de gobernar una sociedad en crisis. ¿Qué diríamos de un político alemán que hoy proclamara el irredentismo respecto de Alsacia, con evidentes bases étnicas, o que hablase de regresar a una situación anterior a 1918, imaginada por añadidura? Pues en eso está, firme entre los muros de sus convicciones, nuestro buen lehendakari. Claro que los mitos, asociados al nacionalismo, han triunfado repetidas veces en el siglo, pero mejor no pensarlo.

El punto de llegada es el que tenía que ser, como el Fundador manda: kanpora, a España. Con el deseo de que "consigas prosperar en esa corte de Madrid que es la tuya" se cierra la misiva. Como es sabido, no hay clientelismo ni tratos de favor, ni recalificaciones de terrenos, donde impera el sano patriotismo. En cambio, aquí Aznar distribuye prebendas entre los antivascos. Es decir, entre los críticos de una concepción bastante siniestra del patriotismo que lleva en el mejor de los casos, como en el citado, a la exclusión, y en el peor, a la voluntad de eliminación.

Rinocerontes
EDUARDO HARO TECGLEN El País 8 Julio 2000

Los nacionalistas españoles son ahora antinacionalistas en general. Época: las personas frágiles buscan estructuras más estables. La vida se alarga, los Gobiernos también, la oposición no ofrece nada, se depende cada vez más de una economía dirigista, el Estado es totalizante. Ve uno crecer en torno el cuerno de rinoceronte. Un cuerno de rinoceronte muy de los gubernamentales, es su antinacionalismo como vocablo y como manera mientras practican el que aprendieron, heredaron, mentalizaron. Se enfadan cuando no se usa la palabra "España", que suelen pronunciar alargando la segunda sílaba -los franceses hacen su énfasis muy bien, ayudados por su monosílabo "Frans"-, y la ven sustituida por "Estado español". Las palabras "patria", "nación" o "país" me son igual de fastidiosas (exceptuando esta última, que ahora tiene otro sentido: el de este periódico, que aún practica la resistencia en la pluralidad). Aznar es un prototipo del castizo español, de seco pelo negro, su bigote y su griterío. Aprendió de memoria los versos de Marquina, los de Ardavín, los del primer Pemán: y mamó historia (de la Cruzada) en el libro viperino que el abuelito escribió.

El nacionalismo -la España nacional, los nacionales; el nacionalsindicalismo, el nacionalcatolicismo; el nacionalsocialismo- fue duro y entontecedor, creador del pasado, deletéreo para los pensamientos. Creí entonces que podría ser satisfactoria esta Constitución autonómica, con vistas a un federalismo: mi malestar procede de ver que, en cambio, el nacionalismo se multiplica por muchos. El Estado: deseábamos su debilidad, y también lo vemos multiplicado por otros Estados simultáneamente fuertes, mientras el central vuelve a la "mano dura".

Los nacionales roban las tesis de que el nacionalismo es siempre agresor, racista, creador de fronteras y separaciones, con tendencia al totalitarismo: para aplicarlo a vascos y catalanes (a los gallegos no, porque les manda un teórico y práctico del españolismo, hasta en los tirantes), para seguir siendo como antes, pero para descalificar a los demás: porque les quitan parcelas de su poder y porque son su caricatura, con todos sus excesos. A los nacionales les queda la nostalgia del absolutismo y cantan los viejos palos: por Carlos V, por Felipe II, por Calderón. Y santos, reyes, estandartes, obispotes.

Contra la prensa, otra vez
José Luis Gutiérrez La Estrella 8 Julio 2000

El nuevo enfrentamiento del consejero vasco de Interior, Javier Balza, con el ministro del Interior, Mayor Oreja, sobre la reunión de la Junta de Seguridad, a la que Balza pone como condición para celebrarla, tras haber sido pactada, la autorización para aumentar la plantilla de la Ertzaintza en medio millar de agentes, se produce cuando la organización ETA lanza una nueva ofensiva de bombas contra los medios de comunicación e incluso sitúa una bomba lapa bajo el coche de un empresario del Goierri.

Las bombas contra el sufrido y perseguido periódico El Correo, en su sede de Vitoria, sin duda debida a ETA, junto con los artefactos caseros enviados a dos periódicos de Madrid, ABC y La Razón, coinciden con este contencioso de los dos responsables de Interior.

Resulta paradójico, surrealista, que en este escenario, se produzcan las agresiones contra la prensa, de las que ya previamente habían avisado los portavoces abertzales de HB-EH.

Y, también, el máximo líder del nacionalismo vasco, Xabier Arzalluz, que no se ha recatado a la hora de arremeter contra la Brunete mediática, es decir, la total coincidencia de los medios de Madrid a la hora de enjuiciar la situación vasca, la denuncia de la violencia terrorista y la 'kale borroka' y la postura de dependencia del PNV con respecto al mundo abertzale y su compromiso con Estella-Lizarra.

De nuevo la propaganda, es decir, intentar romper el frente de crítica de los poderosos medios de comunicación nacionales. No es nuevo, porque ya se produjo el caso de Carlos Herrera y el de Zuloaga, además del asesinato de López de La Calle.

Estamos en lo mismo de siempre. En tal circunstancia no es posible hablar de paz, cuando no existen las mismas cotas de libertad que en el resto de España para que los ciudadanos desarrollen con normalidad su vida en el País Vasco.

Y una de los síntomas primeros de la anormalidad es el del miedo y los atentados y presiones sobre la prensa , que impide el normal flujo noticioso de una sociedad civilizada y democrática.

Estamos, sin embargo, en la situación de diabólica ambivalencia, coincidencia estratégica entre ETA-EH-HB y el PNV de Arzalluz. Sólo se discrepa en los métodos empleados. O eso dice Arzalluz .

ETA intentó asesinar con una bomba lapa a un empresario de hostelería en Ordicia
BILBAO / MADRID. ABC 8 Julio 2000

La hija de un empresario del sector de restauración de la localidad guipuzcoana de Beasain salvó ayer la vida al fallar la bomba lapa que ETA había colocado bajo la furgoneta de su padre. Un transeunte advirtió del artefacto a la conductora, cuando circulaba por el municipio de Ordicia. La banda considera objetivo a industriales que no ceden a la extorsión.

La presencia del artefacto fue detectada por un transeunte que observó cómo de la furgoneta que conducía la joven Izaro, de 26 años, hija del empresario Juan Bautista Rubio Beloki, por la calle de Los Gudari, de Ordicia, colgaba un objeto sospechoso. Tras ser advertida por señas, la joven detuvo el vehículo, momento en el que el artefacto se desprendió de los bajos y quedó sobre la calzada sin llegar a explosionar.

La mujer retiró entonces la furgoneta y se alejó del lugar. Los hechos fueron comunicados a la Ertzaintza y a la Policía Municipal que acordonaron la zona y desalojaron a los vecinos de las viviendas más próximas, mientras se cortaba el tráfico. Asimismo acudieron al lugar miembros del equipo de desactivación de explosivos que neutralizaron el mecanismo de activación del artefacto mediante cebos.

MECANISMO CON TEMPORIZADOR
Según las primeras investigaciones, la bomba tenía un mecanismo de activación mediante un temporizador. Los exámenes de los expertos en explosivos de la Ertzaintza descartan, en principio, que el artefacto tuviera algún tipo de mecanismo de activación mediante el movimiento del vehículo.

Fuentes relacionadas con la investigación indicaron a Vasco Press que la deflagración de la bomba debería haberse producido a las siete de la mañana, hora fijada por el temporizador. A esa hora, sin embargo, se produjo la deflagración de dos detonadores que tenía el artefacto, pero el resto de la carga explosiva no llegó a estallar, por lo que no se produjeron daños.

La deflagración de los detonadores provocó que el artefacto quedara colgando bajo el vehículo y en esta situación se encontraba cuando la hija del empresario lo puso en marcha poco antes de las once y veinte de la mañana.

El caso es que circuló con la bomba lapa unos quinientos metros. La bomba, introducida en una caja de caudales, contenía entre un kilo y kilo y medio de un explosivo similar a la dinamita robada por ETA en Bretaña en septiembre del pasado año, lo que apunta a la organización terrorista como autora del atentado.

El propietario del vehículo, Juan Bautista Rubio Beloki, es un pequeño empresario del sector de restauración de la comarca guipuzcoana del Goyerri, que estos días se encuentra ausente del País Vasco por vacaciones. Así, es propietario del restaurante Rubiorena de Beasain y gestiona también, en régimen de concesión, los restaurantes Oiangu de Ordicia, y Zezilionea de Olaberría, todos ellos en la comarca del Goyerri.

«OBJETIVO MILITAR»
Expertos en la lucha antiterrorista se inclinan a inscribir este nuevo atentado, afortunadamente frustrado, en la ofensiva que ETA ha lanzado contra los empresarios y que tuvo su penúltimo episodio en el potente coche bomba que hizo explosionar en Guecho. Como ya adelantó ABC, la banda acaba de considerar como «objetivo militar» de su actividad terrorista a aquellos empresarios que, pese a los reiterados llamamientos de ETA, se han venido oponiendo a pagar el denominado «impuesto revolucionario».

Se da la circunstancia de que en las últimas semanas se ha incrementado el envío de cartas a empresarios del País Vasco, Navarra e incluso de Madrid y de Mallorca. En este último caso, entre los destinatarios de las misivas se encontraban, tal y como informó este periódico, industriales que han contribuido a financiar la nueva embarcación de Su Majestad el Rey.

Las diferentes organizaciones de empresarios del País Vasco condenaron el atentado. Sin embargo, los expertos en la lucha antiterrorista no descartan otras hipótesis aunque dan como segura la autoría de ETA.

Horas después, sobre las siete y media de la tarde, hizo explosión un artefacto en la puerta de la delegación que el periódico El Correo tiene en Vitoria, en un primer piso de la calle Aranzábal. La bomba, introducida en una mochila, fue advertida por un periodista del mencionado medio de comunicación, y procedió a cerrar la puerta para advertir a sus compañeros, momento en el que estalló provocando un incendio y una gran humareda. En ese instante se encontraban en la redacción la mayor parte de la plantilla, una veintena de personas, que no sufrió daño alguno. Los desperfectos fueron escasos.

Esta no es la primera vez que El Correo sufre este tipo de atentados y de hecho se ha convertido en el centro del acoso de la banda terrorista y su entorno a los medios de comunicación.

Mayor Oreja
MARTIN PRIETO El Mundo 8 Julio 2000

Coincido con Ana Botella en eso que suena tan cursi de que Jaime Mayor Oreja es una bellísima persona aunque con los inmigrantes, y ya desde su estreno como ministro del Interior, sea expeditivo en demasía por fobia, que no creo, o más sencillamente porque nunca ha tenido una política inmigratoria ni ayuda para tenerla, y, con bastante razón, toda la costa se le hacen moros o cubanos. Pero al menos no cumple la máxima que afecta a nuestros ministros de Interior; aquélla de que se les pone cara de tales y parece que te están deteniendo cuando te saludan, inaugurada por Juan José Rosón, que fue en vida un pan bendito, cargando con trances políticos y terroristas inabarcables.

Se entiende que lo de amagar y no dar, en política, no es pusilanimidad sino gambito de caballo, porque supongo que el darle tantos aires el Gobierno a la posibilidad de que Mayor Oreja pueda ser lehendakari, jugueteando el protagonista con la opción, no es más que movimiento ajedrecista, siendo Aznar aficionado al dicho de mover ficha. Porque en el País Vasco la democracia es formal, hagan ETA y sus mariachis lo que les pete, y se sustenta en el principio tutelar de que sea quien fuere el que obtiene una victoria electoral por mayoría o primera minoría, es el Partido Nacionalista Vasco quien rige el Gobierno de Ajuria Enea. Los socialistas llegaron a dar un paso al costado para la gobernabilidad principal del PNV y se contempló el fenómeno como gesto de prudencia. En Cataluña podría gobernar el socialismo nacionalista de Barcelona y cinturón industrial sin que ardieran las Ramblas, pero en Euskadi con un lehendakari como Mayor Oreja, por muchos que fueran sus votos y sus escaños y el sostén del socialismo vasco e Izquierda Unida, el Guggenheim se hundiría en la ría de Bilbao como señal cabalística de mayores catástrofes.

Espero que la estrategia de Aznar y Mayor Oreja sea la acreditada de la aproximación indirecta, desarrollada por el mayor Liddel Hart y que rindió frutos en la mitad del siglo: no atacar jamás el núcleo enemigo principal, roerle los flancos y desordenar sus tácticas. No hace falta que Ibarretxe adelante las elecciones: debe cocerse en la salsa que le procuran Arzalluz, Egibar y su embajador en Madrid Anasagasti. La guerra vasca es civil; autoricémosles 500 ertzainas más para que quede patente que no se quiere combatir la kale borroka, ni en temporada otoño-invierno ni en temporada de verano. Dejemos que la ruptura social que provoca el secesionismo de Arzalluz cunda y crezca. Pero luego, que el desgobierno lo administren ellos.

No se les puede ofrecer el victimismo de un lehendakari del PP y ex ministro de Interior. Esa respiración asistida no se la merece el ex cura, también tontiastuto.

Nuevo ataque contra la prensa con un artefacto explosivo en el 'El Correo' en Vitoria
Se trata del décimo atentado contra medios de comunicación desde la ruptura de la tregua
ISABEL C. MARTÍNEZ, Vitoria El País 8 Julio 2000

El diario vasco El Correo sufrió ayer un nuevo ataque con un artefacto incendiario en su delegación de Vitoria, unas oficinas situadas en la entreplanta de un edificio de viviendas, en la calle Aranzabal, frente al Palacio de Justicia. El atentado incendió la puerta blindada, que protegió el interior del inmueble de la explosión del artefacto, colocado dentro de una mochila. No hubo daños personales y los materiales fueron escasos.

Sobre las siete y veinte de la tarde de ayer, y cuando en el interior de las instalaciones trabajaban una treintena de personas, un colaborador del diario salió al pasillo de la planta para dirigirse a los aseos, compartidos con el resto de las oficinas y despachos profesionales de la planta, y observó una mochila verde grisácea apoyada en el rincón izquierdo de la puerta. El periodista notó olor a quemado y alcanzó a ver por una abertura "una especie de brasa", con toda seguridad la mecha del artefacto. Tras avisar a la recepcionista, tuvo el reflejo de apartarla hacia el interior cuando la mujer ya se disponía a salir hacia el pasillo a verificar de qué se trataba. En ese mismo momento explotó el artefacto, que incendió la puerta y prendió también la moqueta de la zona de recepción originando una intensa humareda. Esto llevó a todo el personal a retirarse hacia el fondo de las instalaciones y permanecer asomados a las ventanas para poder respirar, ya que no podian abandonar el edificio. El descansillo y la entrada de las oficinas quedaron totalmente ennegrecidos y la explosión destrozó también el falso techo y ocasionó daños en el suelo.

El director de la edición alavesa de El Correo, Juan Carlos Martínez, no dudó que se tratara de un sabotaje y resaltó que el ataque hubiera causado "una avería importante" si hubiese cogido de lleno a una persona. Martínez afirmó que sólo deseaban que las instalaciones terminaran de ventilarse para "volver a trabajar". El diputado general de Álava, Ramón Rabanera, y alcalde en funciones, Miguel Ángel Echeverría, acudieron a expresar su solidaridad a los responsables del periódico.

Momentos de tensión
La Ertzaintza acudió de inmediato al lugar y acordonó una amplia zona, mientras los bomberos apagaban el incendio y extraían el humo. Las primeras impresiones apuntaban a un artefacto casero, que habría sido colocado en el lugar pocos minutos antes de su descubrimiento y explosión. Visiblemente nerviosos, algunos de los agentes se encararon con parte de los informadores, a quienes apartaron a empujones e intentaron arrebatar las cámaras.

Este atentado es el número 14 de los sufridos por medios de comunicación desde 1997. Diez de ellos se han producido en los últimos diez meses, incluido el asesinato del columnista de El Mundo José Luis López de Lacalle.

Los periódicos del grupo Correo han sido, con el de ayer, objetivo de cinco de los ataques, dos de ellos con cócteles mólotov arrojados contra la sede en San Sebastián de El Diario Vasco; otro por el mismo procedimiento contra los locales de El Correo en Getxo y un cuarto con un artefacto colocado en la puerta del domicilio de los padres de un redactor jefe.

Un reciente informe de la organización Reporteros Sin Fronteras, que dedicó un apartado especial al País Vasco, señaló que las condiciones del trabajo periodístico en esa comunidad "se han hecho insostenibles", y pidió a los gobiernos central y vasco "toda la protección posible para profesionales y medios amenazados".

El PP lanza una gran ofensiva en defensa del castellano y de la «cultura común» española
Elabora un manifiesto en favor de las Humanidades que llevará a todas las Cámaras Autonómicas
El PP dará esta semana el primer paso en la estrategia que ha diseñado en defensa de las Humanidades y del castellano como «lengua de alcance universal». Para ello, hará público un manifiesto, en el que aboga por ahondar en el «tronco común» de la cultura española, en el emblemático monasterio de San Millán de la Cogolla, cuna del castellano. Este texto, a modo de moción, se llevará a todos los Parlamentos autonómicos y al propio Senado a fin de abrir un gran debate y con la esperanza de que, finalmente, el PSOE se sume a esta iniciativa.
C. Morodo - Madrid .- La Razón 8 Julio 2000

Unos ochocientos parlamentarios populares, procedentes de las Cámaras autonómicas, del Parlamento Europeo y de las Cortes Generales, se «recogerán» este lunes y martes en el monasterio de San Millán de la Cogolla para debatir sobre líneas de actuación en cuestiones como el desarrollo rural o las Pymes, y para articular mecanismos de coordinación que permitan una mayor eficacia a la hora de convertir en iniciativas legislativas las necesidades ciudadanas.

    Sin embargo, el asunto estrella de esta reunión interparlamentaria de los populares será el manifiesto que se hará público el lunes y en el que se establece el mecanismo para profundizar en la defensa del «tronco común» de las Humanidades, prestando especial atención al castellano, que será el asunto central de una de las ponencias, a las que ha tenido acceso LA RAZÓN, que se debatirán en esta cumbre de dirigentes de esta organización política.

    El citado manifiesto, elaborado en colaboración entre el partido y el Ministerio de Educación y Cultura, servirá de base para el texto de una moción que se llevará a todos los parlamentos autonómicos, y al Senado, a fin de abrir en los próximos meses un gran debate nacional sobre esta cuestión.

    Debate que obligará a todos los partidos a posicionarse ante este asunto, y en el que el PP confía en poder ver alinearse de su lado a los socialistas.

    Según informaron en fuentes de la dirección popular, esta iniciativa se enmarca dentro del deseo personal del presidente del Gobierno, José María Aznar, de aprovechar esta legislatura para impulsar el estudio de las Humanidades, articulándolo en un gran pacto de Estado que asegure, especialmente, el acceso de todos los alumnos a los conocimientos que definen el «acervo común» de los españoles. Esto implicaría potenciar cuestiones comunes como la historia, la literatura o la lengua.

    Respecto a esta última, en la ponencia que los parlamentarios del PP debatirán en San Millán de la Cogolla se reafirma el compromiso de esta formación política con la «lengua española», por ser un activo de incalculable valor, «instrumento de creación de cultura, riqueza y empleo».

    En ese sentido, como retos para el futuro se fija potenciar su implantación en «Estados Unidos, Brasil y los diversos ámbitos de lo que se ha dado a llamar la sociedad de la información».
   
Compromisos del PP
En la citada ponencia, el PP se compromete a promover el uso de la lengua española en los organismos internacionales y en la Unión Europea, consciente de que es la mejor vía para «afirmar nuestra presencia en un mundo global». Para ello, contará con el apoyo de las Reales Academias y del Instituto Cervantes.

    Además, destaca que es imprescindible incidir en la ESO y en el Bachillerato en el campo de las Humanidades. Y dentro de ellas, «la lengua española, la literatura española, lo mismo que el resto de las lenguas y literaturas, que conviven con ella en el conjunto del estado español, han de ser una parte esencial del curriculum».

    Por último, el PP reafirma su voluntad de tener una dimensión clara de liderazgo, compromiso social y cultural con lo que significa «nuestra lengua», entendida como un activo fundamental a «preservar, ampliar y diversificar».

    Al acto de San Millán acudirán, además del conjunto de parlamentarios, destacados dirigentes del Partido Popular como el presidente de La Rioja, Pedro Sanz, el secretario general del PP, Javier Arenas, o la presidenta del Senado, Esperanza Aguirre.

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